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jueves, 18 de noviembre de 2021

La Alemania Cristiana bajo Hitler

 

     El profesor y escritor estadounidense doctor Matthew Raphael Johnson, especializado en historia y ciencia política, de confesión católica Ortodoxa, publicó en Abril de 2019 en su sitio rusjournal.org el siguiente texto (National Socialism in Context: Russia and Christian Germany under Hitler) que ofrecemos en castellano para los lectores interesados en la visión ecuánime del líder alemán. El profesor Johnson en este ensayo pone el énfasis en desacreditar diversas mentiras e invenciones que se han dicho y se enseñan sobre Hitler, describiendo diversos aspectos de toda esa época, además de criticar fuertemente al mundo historiográfico por su cobardía y acomodación, que perpetúa las falsedades y apuntala la visión izquierdista de la Historia.

Nacionalsocialismo en Contexto:

Rusia y la Alemania Cristiana bajo Hitler

por Matthew Raphael Johnson, 2019

 

 

     Los escritos de Hitler no son secretos. Ellos están disponibles para cualquiera que quiera leerlos. Es un hecho desafortunado el que incluso la lectura de tales materiales no tendrá un impacto en las fábulas y mitos profundamente arraigados que se dice que son "Historia". La lectura de los trabajos de Hitler sólo puede conducir a una visión totalmente revisada de él y de su movimiento. Debido al temor, eso por lo general no lo hace. Una importante área es la conexión que hizo Hitler de la nación con la fe cristiana, en Alemania compartida por los modernos luteranos y los católicos romanos, concentrados en las regiones del Sur. Los propios discursos de Hitler son monumentos vivientes a la ignorancia de las clases habladoras en Occidente. Él se vio a sí mismo como un nacionalista cristiano que sacó a una gran nación del violentamente impuesto pacto suicida de Versalles.

 

     El clima intelectual del mundo occidental ha llegado a estar tan corroído que, cuando se trata de algunas personas, decir cualquier cosa sobre ellas es aceptado sin más comentarios. Adolf Hitler y Donald Trump, sólo para nombrar a dos, son ejemplos de esto. Un escritor puede decir cualquier cosa, siempre que sea una acusación horrorosa, y aquello será creído por el público y, sobre todo, por los pares revisores y la prensa. Una acusación común —aunque una extraña— contra Hitler es que él era un "pagano". Esa acusación es usada para ganar la confianza y el apoyo de la Derecha.

     En cuanto a la gente que la clase dirigente quiere que el mundo odie, ésta debe acercarse a ambas facciones generales en el mundo político con diferentes conjuntos de "verdades". En el caso de Hitler, para la Izquierda él era un "racista", mientras para la Derecha él debe ser un "pagano". Una técnica similar es usada contra Stalin. Una vez que éste acorraló a los Antiguos Rojos, quienes eran casi todos judíos, él fue transformado en un "anti-semita". Él no era tal cosa, pero esa acusación fue usada para encubrir el hecho de que los bolcheviques eran principalmente un movimiento nacional judío. De la noche a la mañana, Stalin se convirtió en un "nacional-comunista" a pesar de que la Izquierda judía apoyó al estalinismo desde el primer día.

     La "verdad" para la clase dirigente es siempre estratégica; ella es coherente a costa de la consistencia. Para mantener el paradigma, los hechos que tercamente rechazan ser absorbidos en la creencia ciega son violentamente reprimidos. Eso es esencial para el moderno liberalismo [= progresismo izquierdista]. El liberal de hoy finge que él se preocupa por el discurso abierto mientras vehementemente apoya en las universidades códigos de discurso que prohíben casi todas las formas de comunicación excepto aquellas que están oficialmente aprobadas. La disonancia cognoscitiva que resulta es responsable del gritón, acomplejado y patético macho beta liberal que circula en los salones de descanso de los campus con un temor extremo de que él no sea considerado lo bastante izquierdista. El contrato permanente en las universidades llega a un alto precio.

     En este ensayo serán examinadas las credenciales "paganas" de Hitler. Pocos historiadores saben mucho sobre Hitler porque ellos comprenden que mientras la acusación sea negativa, ella será creída. Considerando esto, no hay ningún verdadero motivo para profundizar en los hechos reales. Eso es reforzado por el hecho de que, como un historiador en una universidad, el mayor miedo es a ser difamado como un "negador del Holocausto". Por lo tanto, la investigación seria es desalentada. Si aquello conduce a resultados "impropios", la posible disonancia cognoscitiva podría ser excesivamente incómoda. Este fenómeno es de inmensa significación. Sin ello, el liberal moderno es sólo un gritón irracional. Esta realidad es excepcionalmente subestimada entre escritores disidentes. "Saber demasiado" es una maldición si usted vive en aquel ambiente. Yo, por mi parte, no funciono bajo tales restricciones.

     Me parece que es necesario declarar desde un comienzo que las "Conversaciones de Sobremesa" de Hitler son una falsificación. El contraalmirante Karl-Jesco von Puttkamer, presente en todas o en la mayor parte de aquéllas, declaró que él nunca vio a Martin Bormann alguna vez tomando notas. Es también estirar la credulidad pensar que Hitler no se percató de la toma de notas. Si él hubiera querido que sus comentarios fueran registrados, él habría tenido un taquígrafo presente, o simplemente él mismo habría publicado esos pensamientos. Incluso si ese material se derivó de notas reales, David Irving ha declarado que estaba tan cargado de interpolaciones, que se hacía inútil.

     La evidencia más convincente contra las Conversaciones es que Hitler no habría dicho la mayor parte de esas cosas. Hay demasiados comentarios ignorantes que delatan al autor. El escritor de esas falsificaciones debe haber sido muy ignorante tanto del Nacionalsocialismo como del mundo europeo de entonces. Por lo menos, él tenía una agenda. Por ejemplo, las Conversaciones de Sobremesa tienen esta cita:

     "Lo mejor es dejar que el cristianismo muera una muerte natural. Cuando la comprensión del universo se haya hecho generalizada (...) la doctrina cristiana será condenada por absurda. El cristianismo ha alcanzado el máximo nivel de absurdo. Y por eso un día su estructura colapsará. El único modo de deshacerse del cristianismo es permitir que muera poco a poco. (...) El cristianismo, el mentiroso. Procuraremos que las Iglesias no puedan difundir en el extranjero enseñanzas que estén en conflicto con los intereses del Estado".

     Como el lector verá luego, eso es lo exactamente opuesto de lo que Hitler creía. Él personalmente subvencionó a las iglesias en Alemania y las animó sin falta. El cristianismo de Hitler pudo haber sido no específico, pero era completamente verdadero. Hay demasiado en sus discursos públicos que desmiente la ignorante opinión citada en dicho libro.

     Aquí hay otro comentario que Hitler nunca habría hecho: "Si esta guerra no hubiera ocurrido, el Reich habría aumentado apenas su población durante los próximos 10 años, pero la población rusa habría crecido vigorosamente". Eso es idiota porque Hitler estaba consciente de la cantidad de víctimas que las purgas y los campos de concentración (gulags) estaban cobrando en la población rusa. Él no tenía ninguna razón para creer que la población crecería, sobre todo después de que la colectivización de Stalin privó de comida a la mitad de Ucrania. Hitler también concedió sustanciales reducciones de impuestos para familias alemanas que tenían niños. La población aumentó rápidamente bajo su gobierno temprano, hasta 1940.

     Otro comentario es: "La seguridad de Europa no será asegurada hasta que hayamos hecho retroceder Asia hasta detrás de los Urales. No debe permitirse que ningún Estado ruso organizado exista al Oeste de aquella línea. Ellos son brutos, y ni el bolchevismo ni el zarismo hacen alguna diferencia. Ellos son brutos en un estado de naturaleza". Hacer referencia a esto es curioso. El "estado de naturaleza" es un constructo ideológico usado en el pensamiento político de la Ilustración, principalmente por Hobbes, Locke y Rousseau. ¿Estaría familiarizado Hitler con ello a ese grado? Es improbable, ya que él nunca se refirió a tales doctrinas en otras partes. Además de eso, se trata de una cita falsa porque en discurso tras discurso Hitler hace una cuidadosa distinción entre Rusia y los bolcheviques. Hitler por lo general habla con bastante consideración de los rusos verdaderos, y él sostiene que la URSS es gobernada por judíos, no por rusos. De ahí que ésta no sería una declaración que él haría.

     En ese mismo estilo, leemos: "Los rusos tuvieron derecho a atacar a sus sacerdotes, pero no tenían derecho a atacar la idea de una fuerza suprema". Hitler nunca haría una declaración estúpida como ésta porque su creencia a menudo indicada era que fueron los judíos los que atacaron a la Iglesia en Rusia, nunca los "rusos". ¿Por qué atacarían ellos a sus propios sacerdotes? Justo una página antes, él dice que los rusos están "totalmente subordinados" a esos mismos sacerdotes. Una de sus acusaciones regulares es que los judíos que se apoderaron de Rusia en 1918 podían ser identificados como judíos precisamente porque ellos atacaban a la Iglesia. Los rusos no podían estar totalmente supeditados a los sacerdotes después de que los comunistas judíos habían destruído a la Iglesia.

     Después de despotricar contra los rusos durante muchas páginas, llamándolos "poco civilizados", incapaces del pensamiento científico, y "estúpidos", él dice: "Lo que me confirmó en mi decisión de atacar [a Rusia] sin tardanza fue la información traída por una misión alemana últimamente llegada desde Rusia, de que una sola fábrica rusa estaba produciendo por sí misma más tanques que todas nuestras fábricas juntas". O los rusos son ignorantes, o ellos superan a la industria alemana. No pueden ser ambas cosas. De hecho, esas presuntas "conversaciones de sobremesa" pasan constantemente desde pensar que los rusos son "muy inteligentes" a "estúpidos". Hitler no era conocido por sus inconsistencias, especialmente en un tema tan crítico.

     Él también dice unas páginas más adelante: "La guerra contra Finlandia en 1940, por ejemplo, fue solamente una gran muestra de camuflaje de parte de ellos, ya que incluso entonces Rusia poseía fuerzas armadas que la colocaban entre las primeras de las potencias, a la par con Alemania y Japón". Ése es un verdadero logro para un grupo que es uniformemente ignorante e incivilizado. Hitler nunca sería tan inconsecuente y tonto. El bolchevismo judío era un objetivo principal de sus ataques y era cualquier cosa menos una parte menor de la mentalidad de él.

    Este otro comentario es claramente estúpido: "Los judíos deben empacar, desaparecer de Europa. Que se vayan a Rusia. En lo que se refiere a los judíos, carezco de todo sentido de la compasión". ¿Por qué ellos irían "a Rusia"? El punto entero de la invasión era destruír el régimen bolchevique dominado por los judíos. Si Hitler quería un "espacio vital" allí, ¿por qué enviar a los judíos allá? Él habría sido considerado insano por decir algo como eso.

     Las constantes referencias a "Rusia" sin el calificativo de "bolchevique" son también sospechosas, puesto que Hitler estaba muy preocupado por ese tema. Su feroz crítica contra la "Iglesia Ortodoxa llena de sacerdotes" es igualmente absurda puesto que (a) él reconstruyó la catedral en Berlín de la Iglesia rusa en el exilio con su propio dinero; (b) él sabía que los Rojos estaban demoliendo la Iglesia y habló sobre ello a menudo; y (c) él promovió al Metropolitano Seraphim Lade, un alemán, como la cabeza de esa misma Iglesia en el Reich. Él nunca hablaría de la Iglesia "plagada de sacerdotes" en un Estado oficialmente ateo. El autor de las Conversaciones no sólo es un impostor sino que ni siquiera es un buen falsificador. Los lectores creerán eso sólo porque ellos necesitan creerlo.

     François Genoud fue el principal promotor de esas "Conversaciones" y, con el tiempo, finalmente reconoció o haber falsificado dichas charlas o haberlas citado incorrectamente hasta un grado extremo. Genoud es también el "autor" de la fabricación conocida como el Testamento Político de Hitler. Irving relata que Genoud le dijo, después de admitir que cambió muchas citas: "Pero eso es lo que Hitler habría dicho, ¿verdad?". Ésa es una justificación común para citas inventadas e imitaciones. Él justifica su fraude declarando que, ya que eso es lo que Hitler realmente creía, no es realmente un fraude.

     Bormann era uno de los ideólogos más anti-cristianos en el Tercer Reich. Él tenía todas las razones para representar falsamente a Hitler en ese respecto. La mayor parte del contenido de las Conversaciones es Bormann, no Hitler. Hitler no habló de esa forma y nunca usó tan grosero lenguaje, especialmente estando rodeado de colegas. Él era conocidamente un orador elocuente. Él no podía haberse expresado de ese modo ordinario. Incluso por esa sola razón, habría que dudar de la veracidad de esas Conversaciones. Richard Carrier explica en su texto "Hitler’s Table Talk: An Update" (2017):

     «Aquí tenemos, dentro de literalmente sólo días, las palabras reales de Hitler siendo distorsionadas y filtradas por los defectuosos recuerdos, deseos e interpretaciones, y modificaciones deliberadas, de varios involucrados. Y eso no fue siquiera una transmisión oral, ¡sino por escrito! Picker entregó memorias ligeramente diferentes de las de Heim, e incluso entregó las memorias incompletas de Heim, quien continuaba "cambiando el texto" después de entregar una versión más temprana de ello a Picker. Y luego, después de algunos años, de hecho, menos de una década después, esos distorsionados textos fueron alterados aún más, cuando fueron traducidos a otros idiomas» [*].

 

[*] https://www.richardcarrier.info/archives/10978

     Estos pocos párrafos han mostrado que las "Conversaciones de Sobremesa" son una falsificación, pero incluso si contienen algún grano de verdad, son inservibles. Hitler no habló o escribió algo así. Él niega allí algunas de sus posiciones políticas más importantes. Eso no tiene sentido excepto como un Hitler de fantasía de la mente de Bormann. Muchas partes van en contra de lo que Hitler sabía en ese entonces. Esas Conversaciones no sólo no pasan siquiera una prueba básica de consistencia interna, sino que muestran una ideología totalmente en desacuerdo con los discursos, los escritos y las políticas de Hitler. Es por lo tanto rechazado como material fuente.

[NdelE: Con respecto al asunto de la veracidad de las "Conversaciones de Sobremesa" puede verse el análisis de Veronica Clark que publicamos hace dos años en http://editorial-streicher.blogspot.com/2019/11/veronica-clark-sobre-las-conversaciones.html ].

 

* * * *

     La Segunda Guerra Mundial fue por lejos el acontecimiento más significativo de los últimos 200 años. Nada en el planeta Tierra fue alguna vez lo mismo, sobre todo en términos de ideología política. Nada tiene éxito como la victoria en la guerra. El oponente es casi subconscientemente desacreditado ideológicamente por todos los bandos una vez que sufre una derrota tan total y omni-abarcante como las de Alemania y Japón en 1945. Stalin y Roosevelt / Truman entonces dividieron el mundo entre las fuerzas aliadas de la Izquierda: liberalismo y marxismo. El nacionalismo y el conservadurismo tradicional fueron relegados a los márgenes de la sociedad. Debería ser notado, dado el patrocinio oficial, que no le ocurrió lo mismo al leninismo después de 1990, lo que demuestra cuán artificialmente ha sido apoyado el izquierdismo.

     El escritor nacionalsocialista James Miller resumió bastante bien la naturaleza de la Segunda Guerra Mundial en su artículo (de 2011) "Si Hitler Hubiera Ganado la Segunda Guerra Mundial, Tendríamos un Mundo Mejor y Más Justo Hoy", publicado en línea en el blog Immigration, Globalization, Political Correctness: The Jewish Elite’s Attack on the Western World. Él explica con alguna profundidad lo mencionado:

     "Sin embargo, en el análisis final, la 2ªGM fue esencialmente una guerra entre dos ideologías competidoras: nacionalismo versus internacionalismo / globalismo judío. Adolf Hitler y sus aliados lucharon para preservar el concepto de nacionalismo, no sólo para los alemanes sino para todos los pueblos en todo el mundo. El nacionalismo realmente significa la soberanía de un pueblo étnico y el derecho de tal pueblo étnico / nacionalistas —dentro de su propio país con fronteras— a la autodeterminación. ¿Qué se quiere decir con autodeterminación? La autodeterminación sólo significa que un pueblo étnico conserva su cultura y herencia únicas y persigue sus objetivos colectivos como un pueblo único" [*].

 

[*] https://immigration-globalization.blogspot.com/2011/10/if-hitler-won-world-war-ii-we-would.html

     Mientras Miller define la autodeterminación y el nacionalismo como idénticos, la idea aquí es valiosa y refleja lo que Hitler realmente pensaba de lo que él estaba haciendo. En una época de ignorancia forzada y ciega conformidad, esta definición es una de las mejores, más simples y más sucintas expresiones impresas de la idea nacionalsocialista. No hay ninguna nación sin el ethnos. El nacionalismo no está intrínsecamente relacionado con el Estado o ni siquiera con una forma específica de liderazgo. Es el grupo étnico específico y aquellos lazos —biológicos, históricos, religiosos y geográficos— que los mantienen unidos. Sin el ethnos, ninguna sociedad puede funcionar. De hecho, ninguna sociedad puede existir en absoluto.

     Nacionalsocialismo no es fascismo. Mussolini conocidamente define el fascismo como la nación que es el producto de la acción estatal. En otras palabras, el ethnos es una creación artificial del Estado. En su Doctrina del Fascismo Mussolini dice sucintamente:

     "En la medida en que es encarnada en un Estado, esta personalidad superior se convierte en una nación. No es la nación la que genera al Estado; ése es un concepto naturalista anticuado que permitió una base para la publicidad del siglo XIX a favor de gobiernos nacionales. Más bien es el Estado el que crea la nación, confiriendo la volición y por lo tanto vida real a un pueblo hecho consciente de su unidad moral".

     Esto se diferencia radicalmente de la idea de Hitler del nacionalismo. Para él, el ethnos es difícilmente artificial. Mientras la doctrina de Mussolini puede ser interpretada de varios modos, éste no podía ser más claro en cuanto a que la "nación", es decir, un grupo étnico, es inexistente sin el Estado que lo trae a la vida. Ciertamente, la unificación de dos naciones separadas que componen Italia ayudó a crear esa idea. Cuando él se refiere a la "publicidad del siglo XIX" o publicismo, él probablemente se está refiriendo a Johann Herder y el movimiento Romántico que teorizó en Alemania una especie de etno-anarquismo que Mussolini encuentra repugnante.

    Lo que hizo de los años '20 y '30 una época de fermento fue que, primero, la guerra había destruído lo mejor de la virilidad europea; segundo, la Unión Soviética era militante en su deseo de subvertir todos los gobiernos del mundo por la fuerza, y finalmente, el capitalismo democrático liberal fue expuesto como una enfermedad decrépita y oligárquica que había sumergido al mundo en la Depresión gracias a su pensamiento a corto plazo y a la especulación. Hitler por sí solo sacó a Alemania de ello. Por lo tanto, la forma estatal adoptada en Alemania fue una respuesta a esa realidad.

     Miller nos recuerda cómo sería el mundo si Hitler hubiese ganado la guerra. Hay muchísimos hechos al respecto, pero Miller los reduce a 18. Ellos son enumerados aquí, aunque yo haya abreviado la mayor parte de ellos:

1. No habría existido la URSS.

—2. No habría habido una Guerra Fría.

—3. No habría habido una Cortina de Hierro ni una Europa Oriental Comunista.

—4. No habría habido una China Roja y el posterior asesinato de 40-60 millones de chinos por parte de Mao.

—5. No habría habido un Vietnam del Norte comunista.

—6. No habría habido una Camboya comunista ni la matanza hecha por Pol Pot de 2 millones de camboyanos.

—7. No habría habido una división de Corea en Norte y Sur.

—8. No habría habido una Cuba comunista.

—9. No habría habido Comunismo por todas partes.

—10. El liberalismo [izquierdista] y el multiculturalismo no dominarían la moral (ethos) occidental.

—11. No existiría el Marxismo Cultural ni la Corrección Política.

—12. No habría inmigración desde el Tercer Mundo hacia naciones occidentales.

—13. No existiría la depravada suciedad en televisión, en las películas, etc.

—14. No habría una difundida pornografía.

—15. Todavía se rezaría en las escuelas públicas.

—16. No habría un movimiento feminista radical que odia al hombre.

—17. No existiría Israel y todos los problemas que ha llevado EE.UU. y la miseria inconmensurable que ha impuesto sobre los palestinos.

—18. Los judíos estarían viviendo en Madagascar (quizás) y serían cuidadosamente supervisados. (Madagascar era un lugar que Hitler consideró como una patria judía).

     Nadie puede negar esto. La Segunda Guerra Mundial fue luchada para hacer el mundo más seguro para que Stalin y sus sucesores, Mao y Pol Pot, asesinaran a más de 80 millones de personas. Sin embargo, a los niños de escuela les dicen que todo eso valía la pena a fin de "rescatar" a los judíos de "un loco que quería conquistar el mundo". Ésa es la esencia del auto-centrismo, arrogancia y exclusiva preocupación propia de los judíos.

     Si Hitler hubiera ganado la guerra, su intención estaba clara en lo que se refería a los judíos: Sin los británicos que vetaran el plan, él habría enviado a los judíos de Europa al Oriente Medio para crear una patria judía. El Nº 18 ya citado no entra en conflicto con el Nº 17. El Acuerdo Haavara ("Transferencia"), firmado el 22 de Agosto de 1933, y el apoyo que él recibió de los sionistas alemanes es una prueba de eso. De hecho, antes de la guerra varios miles de judíos fueron enviados al Oriente Medio conforme al acuerdo, subvencionados por la Alemania de Hitler, con los bienes de ellos intactos. Aún existen monedas que muestran el Hexagrama de Salomón (la así llamada "Estrella de David") en un lado y la cruz gamada en el otro. También habría que destacar que la mayor parte de los grupos anti-judíos de la Europa del siglo XIX, incluída la organización Unión del Pueblo Ruso, querían la transferencia de los judíos hacia fuera de Europa. Así, el sionismo y el pensamiento anti-judío se encontraron como aliados. Nadie necesariamente quería que eso fuera llamado "Israel", lo cual es un insulto para los israelitas actuales, pero la idea sionista básica pareció un aspecto importante de ese movimiento en general.

     Hay ciertamente mucho más que 18 consecuencias positivas para una victoria del Eje, pero aquellas mencionadas por Miller son las más importantes. Lo absurdo de un veterano [estadounidense] de la Segunda Guerra Mundial "apoyando a las tropas" en Corea o Vietnam tiene un elemento de ironía que la lengua inglesa no puede expresar totalmente. El profesor universitario estadounidense promedio, el "patriota" neo-conservador, y el liberal "progresista" parecen incapaces de entender el hecho simple de que la pérdida de Hitler hizo inevitable Vietnam.

* * * *

     Cuando mis clases acerca de la historia del siglo XX llegan a la Segunda Guerra Mundial y la época de Hitler, yo comienzo mi primera conferencia de esta manera:

     «Consideren una nación que acaba de perder a 3 millones de sus mejores hombres en una guerra horriblemente sangrienta. Casi cada familia sufrió una muerte en combate o serias heridas en los campos de batalla. La gente vive en un estado de conmoción por una carnicería que nadie probablemente podría haber predicho en ese entonces. La nación está quebrada en todos los sentidos y no puede cuidar de los millones de hombres mutilados por la guerra.

 

     «Los vencedores han exigido que esa nación pague por el costo entero de la guerra, una suma que hoy serían billones de dólares. Esa nación ha sido declarada culpable de la guerra, y la propaganda para ese efecto inunda las ondas hertzianas, creando un fuerte sentido de obnubilación y desmoralización. El Tratado que termina aquella guerra exige que cualquier crecimiento de su economía sea confiscado por sus enemigos. La recaudación fiscal es mínima, y la evasión es generalizada.

 

     «No hay ninguna economía funcional, porque los vencedores han desmantelado toda la industria. El dinero carece de valor. La cesantía está entre el 40 y el 60%. El banco central es controlado por extranjeros que llevan el dinero hasta el suelo. Los disturbios convulsionan las calles casi cada semana, y quienes aplican la ley han perdido todo el control.

 

     «No hay ninguna fe en las instituciones políticas. La legislatura es ineficaz y está profundamente dividida. La tasa de natalidad ha colapsado. Al Este, un enorme Imperio de tamaño muchas veces mayor que esa nación procura destruírla, y lo dice en voz alta. De hecho, sus enemigos ya han ocupado partes estratégicas del país, y otras regiones parecen a punto de caer también.

 

     «Al Oeste, las partes económicamente importantes de ese país también han sido ocupadas. Cualquier cosa de valor ha sido tomada, y los enemigos de ese país han dejado claro que, para que ella no sea una "amenaza" otra vez, será convertida en una economía pastoril usada para trabajo y recursos. Por supuesto, no hay ningún ejército, marina o fuerza aérea de los cuales hablar. El país es "gobernado" por una pequeña oligarquía que controla su riqueza restante a cambio de hacer cumplir el Tratado que mantiene a aquella nación en la esclavitud.

 

     «La moralidad ha colapsado. La cultura ha colapsado. La virtud cívica ha colapsado. Reina la confusión. La primera revolución sexual del mundo ha sido lanzada por los enemigos internos de esa nación. La cultura y la religión de la nación han sido ridiculizadas y reducidas a algo de poco valor. Tengan presente también que la población está completamente consciente de que, sólo hace unos pocos años, esa nación era una potencia temida tanto económica como militarmente y con una institucionalidad científica considerada entonces y ahora como la mejor en el mundo.

 

      «Ahora... usted ha sido recién elegido presidente de allí. ¿Qué hace usted?».

     Muchos estudiantes universitarios no tienen consciencia de que estoy hablando de Alemania después de la Primera Guerra Mundial. El Tratado de Versalles decía todo lo que dije, y más. Al decir esto, los estudiantes de repente ven a Hitler no como un tipo malo de libro de historietas sino como un hombre desesperado que buscó todo el poder que pudo para arrancar a su nación lejos de esos buitres. Nadie en el universo hoy piensa que el Tratado de Versalles fue legítimo, pero en ese entonces fue visto como "progresista".

     A fin de entender a cualquier líder o experiencia nacional, el historiador debe entenderlos como ellos se entendían a sí mismos. La Historia es el análisis de contextos. Las modas ideológicas contemporáneas y las "cuestiones" generadas por los medios de comunicación no pueden ser impuestas a esos acontecimientos. Eso es lo contrario del conocimiento académico. Para combatir aquello es para lo que existe la investigación académica. No obstante, el único objetivo de las universidades bajo el actual régimen de posguerra es la justificación de la doctrina izquierdista y globalista.

     No piense que yo he evitado hacer esta pregunta precisa y larga a otros profesores. Ellos tampoco han considerado nunca a Hitler en este contexto. "Hitler, sea que usted lo ame o lo odie, llevó a cabo lo imposible. En unos pocos años, Hitler ayudó a transformar ese desastre y lo convirtió en una de las naciones más prósperas, unificadas, energéticas, culturalmente significativas y militarmente temidas en el mundo". Ni una sola palabra de lo anterior es falsa, y no puede ser negado ni siquiera por el polemista más rabiosamente anti-Hitler.

     Mis conferencias son objetivas. Mi finalidad es expresar una ideología, una escuela filosófica o un acontecimiento histórico de la manera en que los actores mismos lo entendieron, no de acuerdo con tendencias ideológicas modernas. Yo nunca he usado alguna vez la retórica editorial en mis clases, a diferencia de mis colegas, algunos de los cuales consideran sus salas de clases como sus propios "campos de reeducación", las cuales, de hecho, lo parecen. Sin embargo, se dice que esta objetividad es mi gran pecado. "No negamos su capacidad", declaran uniformemente mis detractores académicos, "sólo que no nos gusta adonde sus preguntas todas parecen conducir a los estudiantes". Me apena decir que eso fue dicho sobre mí directamente por el jefe de departamento después de uno de mis despidos; ésta es una cita directa, pero en mis 22 años de enseñanza he escuchado eso media docena de veces en varias universidades cuando me muestran la puerta de salida.

     En las ciencias sociales y las humanidades, los estudiantes no son educados sino que son adoctrinados. Las universidades están basadas en una falsa publicidad y fraude, pero ya que la "educación" no se refiere a nada, una universidad no puede ser demandada por ello. Una vez, me dijeron por escrito que "preguntar por qué Hitler no usó gas tóxico para luchar contra los rusos una vez que la guerra estaba perdida no es investigación académica digna de ese nombre aquí". Lamentablemente, ya no tengo ese documento, pero probablemente todavía existe en archivo en algún sitio.

     La ideología de Hitler ha sido completamente inventada por esa misma clase de fraudes con contrato permanente. Cualquier invención es aceptable y entra en textos examinados por pares como un "hecho". La oposición a esa fantasía se encuentra con amenazas de violencia y terminación de empleo. Sé de eso por experiencia propia. Eso me ha costado mi carrera. Independientemente de sus espumarajos en la boca, los hechos permanecen obstinados, y mi conciencia permanece clara. Quiero destacar que el profesor que pronunció las susodichas palabras dimitió ese mismo semestre. El periódico estudiantil inmediatamente dijo que era "debido al despido del doctor J.". De hecho, aquella universidad tuvo que continuar negando eso, tan generalizado era el sentimiento.

* * * *

     En vez de la fantasía, el Hitler real era completamente diferente. Cuando el Ejército Rojo comenzó a acercarse a Berlín, Hitler declaró:

     "El Dios Todopoderoso ha hecho nuestra nación. Al defender su existencia defendemos Su obra. El hecho de que esta defensa esté llena de incalculable miseria, sufrimiento y privaciones nos hace aún más unidos a esta nación. Pero esto también nos da aquella fuerza que vamos a necesitar para cumplir nuestro deber hasta en la lucha más crítica; es decir, no sólo cumplir nuestro deber hacia los alemanes decentes y nobles, sino también nuestro deber hacia aquellos pocos infames que le dan su espalda a su propio pueblo" (30 de Enero de 1945).

     Esto representa el pensamiento maduro de Hitler en la materia. Aquí es muy tarde en la guerra y Hitler estaba sólo a unos meses de cometer suicidio, y él estaba consciente de lo que los animales soviéticos iban a hacer una vez que ellos alcanzaran Berlín. Decir que Dios "hizo" a la nación alemana equivale a decir que las naciones derivan de la voluntad de Dios y son una parte de la Creación. Ellos representan una "especie" de hombre, de manera no diferente que en el reino animal.

     Mucho antes, atacando la cultura del Estado de Weimar que ya describí, él dijo:

     "Y la cultura mientras tanto no recibió ningún apoyo. En vez de eso, fue abandonada al reinado arbitrario de ideas y distorsiones enloquecidas. La religión, también, tuvo que tomar un asiento de atrás. En esos 15 años, ni un solo inglés recordó los ideales cristianos de la caridad o del amor por el prójimo. Esos caballeros fueron de paseo no con la Biblia bajo sus brazos sino con el Tratado de Versalles en la mano como su biblia. Aquél contenía aquellos 440 artículos, todos los cuales representaban una carga, una obligación, una acusación y una extorsión de Alemania. La Sociedad de Naciones garantizó ese Versalles. Aquélla no fue una asociación de naciones libres e iguales. No fue ni siquiera una sociedad de naciones; su padre fundador le rechazó reconocimiento desde el principio. Fue una supuesta Sociedad de Naciones con la única intención de garantizar ese el más vil de todos los diktats. Su misión era obligarnos a cumplir ese diktat" (30 de Enero de 1940).

     Hitler era popular porque él era el único político que estuvo dispuesto a arriesgar su vida al hablar así. Él estuvo en lo correcto en todos los puntos, y, de ser encarados, todos los escritores anti-Hitler se verán obligados a conceder lo obvio. Como [los juicios de] Núremberg más tarde, [la República de] Weimar fue la creación de la "justicia del vencedor" y no tuvo nada que ver con la rectitud en ningún sentido reconocible. En el mismo discurso, él dijo:

     "El señor Churchill muere por comenzar [una guerra]. Él acaricia la esperanza, como lo han expresado sus intermediarios así como su propia persona, de que el bombardeo debería finalmente, y cuanto antes, desplegarse en esta guerra. Y ya ellos están gritando que esta guerra no debería prestar atención a mujeres y niños. Porque ¿cuándo Inglaterra ha hecho caso alguna vez de mujeres y niños? Después de todo, toda esta guerra de bloqueo no es nada más que una guerra contra mujeres y niños, tal como una vez fue el caso en la Guerra de los Bóers. Precisamente entonces fueron inventados los campos de concentración. El cerebro inglés dio a luz esa idea. Nosotros sólo leímos sobre ello en las enciclopedias y más tarde lo copiamos... con una diferencia crucial: Inglaterra encarceló a mujeres y niños en esos campos. Más de 20.000 mujeres Bóers murieron miserablemente en ese entonces. ¿Por qué debería Inglaterra luchar de manera diferente hoy? Hemos previsto eso, y nos hemos preparado" (Ibíd.).

     Hitler golpeó un nervio vivo. Las ficciones de "campos de exterminio" fueron inventadas por la misma gente que realmente los usó. Durante la Primera Guerra Mundial, los húngaros tenían varios campos donde los servios y otros enemigos étnicos fueron enterrados. Muchos murieron de exposición al clima y desnutrición. Después de la guerra, millones de civiles y prisioneros de guerra alemanes fueron muertos deliberadamente por los miliitares de Estados Unidos, el Reino Unido y la URSS, los "Aliados".

     Los soviéticos "liberaron" todos los "campos de exterminio" al Este, inventando su propia versión de los acontecimientos, ya que ellos tenían un incentivo para hacer eso. Encubrir sus muchos crímenes era un aliciente importante en ese entonces, y por lo tanto Hitler tuvo que ser descrito tan siniestramente como fuera posible, pero el término "Holocausto" no fue creado sino hasta directamente después de la Guerra de los Seis Días cuando Israel comenzó a recibir una fuerte crítica. Dicha palabra es un arrogante neologismo y un nombre inapropiado.

     Hitler invitó al Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) a esos "campos de exterminio", y ellos recibieron un certificado de legitimidad sanitaria. El ICRC comentó acerca de las considerables instalaciones de hospital para presidiarios en todos los campos principales que ellos visitaron. Extrañamente, ese hecho no existe en ningún libro de Historia usado en escuelas secundarias o universidades. Una declaración tan trascendental de la Cruz Roja sería significativa para cualquier otra circunstancia. Stalin —apenas tiene que ser dicho— rechazó cualquier visita de ellos.

     En Mein Kampf leemos:

     "La doctrina judía del marxismo rechaza el principio aristocrático de la Naturaleza y sustituye el privilegio eterno del poder y la fuerza con la masa de los números y su peso muerto. Con ello niega el valor personal, impugna el significado de pueblo y raza, y así se retira de la premisa de la Humanidad para su existencia y cultura. Como un fundamento del universo, eso conduciría al final de cualquier orden intelectualmente concebible por el hombre... Si, con la ayuda de su credo marxista, el judío es victorioso sobre los pueblos del mundo, su corona será la corona fúnebre de la Humanidad, y este planeta, como lo hizo una vez durante millones de años, se moverá por el éter carente de hombres" (MK, vol. 1, cap. 2).

     El marxismo es sólo utilitarismo. Los trabajadores están en lo "correcto" sólo porque hay más de ellos. Marx en ninguna parte le dice a los lectores por qué el "trabajo" debería ser privilegiado en ese sistema. Es decir, a menos que usted ya haya aceptado el materialismo como verdadero, entonces la producción física es todo lo que hay. Incluso Churchill reconoció la naturaleza judía del marxismo, al igual que lo hicieron todos sus contemporáneos. Más del 80% del primer Soviet Supremo eran judíos. Ellos componían tal vez el 2% del país en ese tiempo. Por supuesto, el Estado soviético no tuvo nada que ver con "trabajadores" en ningún sentido normal del término. Tenía que ver con el enriquecimiento de un pequeño grupo de gente a costa del trabajo. En contraposición a eso, Hitler tempranamente dijo:

     "El gobierno nacional [de Alemania] considerará como su deber prioritario revivir en la nación el espíritu de unidad y cooperación. Se preservarán y defenderán aquellos principios básicos sobre los cuales nuestra nación ha sido edificada. Ellos consideran al cristianismo como el fundamento de nuestra moralidad nacional, y a la familia como la base de la vida nacional. El gobierno está determinado, sin consideración de clase y posición social, a restaurar la nación a una consciencia de su unidad política y nacional y de los deberes consiguientes tras esa comprensión. Tiene la intención de hacer del respeto por nuestro glorioso pasado y del orgullo por nuestras antiguas tradiciones los principios fundamentales para la educación de la juventud alemana. De esta manera emprenderá una guerra despiadada contra el nihilismo espiritual, político y cultural. Alemania no debe experimentar el caos del comunismo, ni lo hará" (Proclamación del Gobierno a la Nación Alemana, Berlín, Febrero de 1933).

     Una cosa es tener objetivamente una gran historia, y totalmente otra el estar consciente de ella. Actualmente, el Occidente de posguerra ha tenido su historia manipulada y distorsionada en pro de los intereses de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. El socialismo es meramente negativo. Sólo la nación histórica crea contenido positivo, es decir, fines a ser perseguidos. La producción material no es un hecho moral.

     Es por eso que el Nacionalsocialismo era popular. Hitler era un hombre de palabra. La anterior descripción de la Alemania de Weimar estaba todavía muy vigente cuando aquellas palabras fueron dichas. El Nacionalsocialismo es "totalitario" en el sentido de que la nación es una entidad singular y omni-abarcante que afecta todas las partes de la vida. Eso ciertamente incluye la religión y la educación. En uno de los discursos ideológicos esenciales de Hitler de 1933 él dijo:

     "Las ventajas de una naturaleza personal y política que podrían surgir del compromiso con organizaciones ateas no pesarían más que las consecuencias, que se harían evidentes en la destrucción de los valores básicos morales generales. El gobierno nacional considera a las dos confesiones cristianas [Católica y Protestante] como los factores de más peso para el mantenimiento de nuestra nacionalidad. El gobierno respetará los acuerdos concluídos entre él y los Estados federales. Sus derechos no han de ser infringidos. Pero el gobierno espera que el trabajo de regeneración nacional y moral de nuestra nación que él ha hecho su tarea será, por otra parte, tratado con el mismo respeto.

 

     "Él adoptará una actitud de justicia objetiva hacia todas las otras confesiones. Pero no puede permitir que el hecho de pertenecer a una cierta confesión o a una cierta raza deba constituír una liberación de las obligaciones legales generales, o incluso una licencia para actuar con impunidad o la tolerancia de delitos. Será preocupación del gobierno mantener una honesta cooperación entre Iglesia y Estado; la lucha contra visiones materialistas y en favor de una verdadera comunidad nacional está en el interés de la nación alemana tanto como del bienestar de nuestra fe cristiana" (Discurso al Reichstag, 23 de Marzo de 1933).

     La unidad de la nación vino primero en un tiempo de crisis extrema. Ninguna facción cristiana tenía algún interés en otra cosa. Hitler claramente sostiene aquí que el cristianismo no existe en un vacío. Debe ser comunicado a otros y tener un espacio dentro del cual trabaja. Ése es la nación.

     El ateísmo es el fundamento del nihilismo. De hecho, él es nihilismo. El ateísmo no puede ser justificado filosóficamente. El descubrimiento del ADN destruyó la mitología darwiniana de las clases dirigentes británicas del siglo XIX. Alemania estaba casi en el punto de no retorno cuando esas palabras fueron dichas. Ella habría desaparecido si Hitler no las hubiera pronunciado, lo cual, por supuesto, le habría venido bien a muchos. El genocidio contra alemanes, parece, es siempre aceptable.

     Weimar fue un desastre para Alemania, y, se quiera o no, los judíos estaban en el centro. Los principales eran Gustav Landauer, Rosa Luxemburg, Kurt Eisner, Leo Jogiches, Ernst Toller, Erich Muhsam, Eugen Levine, Paul Levi y Karl Radek, sólo para nombrar algunos. Como Leon Degrelle y otros mencionaron, los dos delegados que ayudaron a imponer la austeridad en Alemania fueron el ministro jefe prusiano Paul Hirsch y el infame Otto Landsberg. Fue Hugo Preuss quien escribió aquella desgraciada Constitución.

     Hitler hizo referencia a la naturaleza judía de la República de Weimar. ¿Cuán judía era ella? Walther Rathenau era el ministro de Asuntos Exteriores, Rudolf Hilferding era el ministro de Hacienda, Bernard Weiss era jefe de la policía federal, y Eduard Bernstein encabezaba el Partido Socialdemócrata.

     A causa de eso, Alemania se convirtió en la ciudad de Las Vegas del continente europeo. Hay que examinar el trabajo del judío Magnus Hirschfeld, el arquitecto de la revolución sexual, que creó el "Instituto de Investigación Sexual", localizado en Berlín, que actuó como un temprano Instituto Kinsey [de Alfred Kinsey, sexólogo estadounidense], celebrando toda clase de fetiches sexuales, conduciendo investigaciones de cirugía transexual y todo lo demás forzado sobre el hombre occidental hoy.

     El cine era judío, y los principales directores y productores eran, entre otros, Max Reinhardt, Paul Davidson, Joseph Mandel, Jules Greenbaum, Otto Wallburg, Josef von Sternberg, Fritz Kohn y Peter "Lorre" Lowenstein. La pornografía existió también y es tradicionalmente una empresa judía. En Alemania, ella estaba en las manos de Kurt Tucholsky, entre muchos otros judíos. La prensa estaba bajo el control de, entre otros, Theodore Wolff, Georg Bernhard y Rudolf Mosse. Tenga presente también que todo eso fue hecho bajo el dominio de una economía derrumbada.

* * * *

     Una de las acusaciones más absurdas puestas a los pies de Hitler es que él "invadió Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial". Eso es absurdo porque el ejército de Polonia era de aproximadamente cuatro veces el tamaño del de Alemania entonces. Hitler estaba consciente de que sus fuerzas estaban difícilmente preparadas para una batalla contra un enemigo importante y militante, y por lo tanto, los acuerdos siempre eran necesarios. Alemania tenía pocas opciones, pero pronto los Aliados, mientras daban asistencia a Stalin para su invasión de Polonia durante el mismo día en Septiembre de 1939, comenzaron la guerra con ese pretexto. Entonces, en una de las ironías históricas más demenciales de todos los tiempos, ellos terminaron no obstante entregando el país entero a Stalin en 1946. Más de una década antes, Hitler declaró:

     «Y finalmente fuimos también los primeros en señalar al pueblo en gran escala un peligro que se insinuaba en nuestro medio, un peligro que millones no lograron comprender y que sin embargo nos conducirá a todos nosotros a la ruina: el peligro judío. Y hoy la gente aún está diciendo de nuevo que nosotros éramos "agitadores". Me gustaría aquí apelar a uno mayor que yo, el conde Lerchenfeld. Él dijo en la última sesión del Landtag que su sentimiento como hombre y como cristiano le impedía ser un anti-judío. Yo digo: Mi sentimiento como cristiano me señala a mi Señor y Salvador como un luchador. Me señala al hombre que una vez en la soledad, rodeado sólo por unas cuantas personas, reconoció a los judíos por lo que ellos eran, y convocó a los hombres para luchar contra ellos, el cual, la pura verdad, fue más grande no como víctima sino como un luchador.

 

     «Con ilimitado amor como cristiano y como hombre leí el pasaje que nos dice cómo el Señor finalmente se levantó en Su fuerza y tomó el látigo para expulsar del Templo a la progenie de víboras y culebras. Cuán terrible fue Su lucha en favor del mundo contra el veneno judío. Hoy, después de 2.000 años, con la emoción más intensa reconozco más profundamente que nunca antes el hecho de que fue por eso que Él tuvo que derramar Su sangre sobre la Cruz. Como cristiano no tengo ningún deber de permitir que yo sea engañado, pero tengo el deber de ser un luchador por la verdad y la justicia. Y como hombre tengo el deber de procurar que la sociedad humana no sufra el mismo colapso catastrófico que sufrió la civilización del mundo antiguo hace aproximadamente 2.000 años, una civilización que fue conducida a su ruina por esa misma gente judía» (Munich, Abril de 1922).

     Hitler veía a Cristo como un guerrero en favor de la justicia, no demasiado lejos de sus propias penalidades sufridas durante Weimar. Hitler se veía a sí mismo como continuando la obra de Cristo en el plano social. Aquellos que creen que él era alguna clase de ateo o pagano son demasiado ignorantes o perezosos para leer. Hitler comprendió la verdad de que Cristo no era algún hippie de pelo largo sino más bien un profeta arduo, "extremista", a menudo desagradable y feroz, que condenó a un grupo entero de gente, es decir, a los precursores de los rabinos, los fariseos y otras élites de falsos israelitas. Hoy, Cristo en Alemania estaría en una prisión por "incitar el odio étnico".

     El desprecio de Cristo hacia los fariseos, de quienes el Talmud se deriva, era tan rudo e intransigente como honesto. Si bien el comentario de Hitler de que éstos son la "misma gente judía" es sólo verdadero en un sentido ideológico, la verdad del sentimiento total permanece. En aquel mismo discurso, él declaró:

     "Y si hay algo que podría demostrar que estamos actuando correctamente, es la angustia que diariamente crece. Ya que como cristiano tengo también un deber para con mi propio pueblo. Y cuando contemplo a mi pueblo lo veo trabajar y trabajar, y trabajar duro, y al final de la semana tiene por su salario sólo penuria y miseria. Cuando salgo por la mañana y veo a esos hombres haciendo sus colas y miro sus caras cansadas, entonces creo que yo no sería cristiano, sino un demonio, si no sintiera ninguna compasión por ellos, si yo no me volviera, como hizo nuestro Señor hace 2.000 años, en contra de aquellos por quienes hoy esa pobre gente es saqueada y explotada".

     La política social fue determinada en no pequeña parte por el Nuevo Testamento. La compasión por el débil es una parte del programa nacionalsocialista, y todos los mitos modernos sobre Hitler se caen a pedazos. Es chocante notar cuán radical esto fue considerado entre los "derechistas" alemanes de entonces, pensando que Hitler estaba predicando alguna clase de "bolchevismo". Unos meses más tarde, él dijo:

     "Tal como el judío pudo incitar una vez a la muchedumbre de Jerusalén contra Cristo, del mismo modo hoy él debe tener éxito en incitar a la gente que ha sido engañada hasta la locura para atacar a aquellos que, la pura verdad, procuran tratar con este pueblo en completa honestidad y sinceridad. Y así él comienza a intimidarlos, y él sabe que esa presión en sí misma es suficiente para cerrar las bocas de cientos, sí, de miles" (Munich, Julio de 1922).

     En el Domingo de Ramos, la población israelita elogió a Jesús hasta los cielos, llevándolo a Jerusalén como un salvador. En un pánico, los fariseos, nuestros talmudistas, necesitaron actuar fraudulentamente para tener a esa misma gente guardando silencio con respecto a él, o condenándolo, lo que sucedió menos de una semana más tarde. La democracia política es imposible cuando tal gente es poderosa dentro de ella.

     En su introducción al discurso de Hindenburg con motivo de la apertura del Reichstag el 21 de Marzo de 1933, Hitler dijo:

     "El lugar en el cual estamos congregados hoy reúne memorias de la Prusia de antiguos días que llegó a ser grande en el temor a Dios por cumplimiento del deber, coraje incondicional y patriotismo desinteresado, principios que han soldado a los pueblos alemanes en una sola nación. Pueda el espíritu de este santificado lugar inspirar a los hombres de hoy; que pueda liberarnos de preocupaciones egoístas y luchas partidarias y unirnos en un sentimiento de devoción a lo mejor de nuestras tradiciones nacionales y renovación espiritual para el servicio de una Alemania orgullosa, libre y unida".

     La nación no es una cosa simple. La tradición es la combinación de la ley, la teología y el Estado endurecido en los fuegos de tiempos difíciles y duras realidades. Hitler nunca redujo la nación al mero "Estado". En Stuttgart en 1933, él respondió a un crítico muy poderoso que dijo que su movimiento era anti-cristiano, una acusación escuchada diariamente hoy:

     "Y ahora el Staatspräsident Bolz dice que el cristianismo y la fe católica son amenazados por nosotros. Y a aquella acusación puedo contestar: en primer lugar son cristianos y no ateos internacionales los que ahora están a la cabeza de Alemania. Yo no simplemente hablo del cristianismo, no, también profeso que nunca me aliaré con los partidos que destruyen el cristianismo. Si muchos desean hoy tomar al cristianismo amenazado bajo su protección, ¿dónde, yo preguntaría, estuvo el cristianismo para ellos en estos 14 años cuando ellos estuvieron solidarizando con el ateísmo? No, nunca y en ningún tiempo fue hecho un mayor daño interno al cristianismo que en estos 14 años cuando un partido, teóricamente cristiano, se sentó con aquellos que negaban a Dios en el mismo gobierno".

     Sólo unos años más tarde, Stalin chocó contra Alemania e impuso el ateísmo más violento a la parte Este de Alemania, incluyendo Prusia. Sin embargo, incluso con esa realidad en la cara de los corruptos "judeo-cristianos", sus bocas no se detuvieron. En la mente estadounidense, no hay ninguna conexión entre derrotar a Hitler en 1945 y el dominio de la extrema Izquierda sobre el globo entero.

     En Septiembre de 1922 Hitler dijo en Munich: "Exigimos la expulsión inmediata de todos los judíos que han venido a Alemania desde 1914, y también de todos aquellos que por medio del engaño en la Bolsa o por otras oscuras transacciones han ganado su riqueza". Ése era el punto Nº 8 en la agenda del NSDAP entonces. En Abril de 1923, Hitler dijo en Munich:

     «Antes de 1914 había dos Estados sobre todos los demás —Alemania y Rusia— que impedían que el judío alcanzara su objetivo: el dominio del mundo. Allí no todo lo que ellos ya poseían en las democracias occidentales estaba en manos de los judíos. Aquí ellos no eran los únicos señores en la vida económica e intelectual. Aquí también los Parlamentos no eran todavía exclusivamente instrumentos del capital judío y de la voluntad del judío. El alemán y el ruso genuino todavía conservaban una cierta actitud distante ante el judío. En ambos pueblos todavía vivía el sano instinto del desprecio por el judío, y había un peligro real [para los judíos] de que en esas monarquías pudiera surgir un día un Federico el Grande, un Guillermo I, y de que aquella democracia y un régimen parlamentario pudieran ser enviados al diablo.

 

     «Entonces los judíos ¡se hicieron revolucionarios! La república debería llevarlos a la riqueza y al poder. Ese objetivo ellos lo disfrazaron. Ellos gritaron: "¡Abajo con las monarquías! ¡Que sea entronizado el pueblo soberano!". No sé si hoy uno podría aventurarse a llamar "soberano" al pueblo alemán o ruso. ¡Al menos uno no puede ver ningún rastro de ello! Lo que el pueblo alemán puede rastrear, sin embargo, lo que cada día está ante sus ojos en la forma más grosera, es el libertinaje, la glotonería, la especulación que gobierna sin freno, las abiertas burlas del judío».

     Los más simplistas entre nosotros por lo general gritan que "Hitler quería conquistar el mundo". Pero, nuevamente, la verdad básica no penetra. Gran Bretaña gobernaba realmente el mundo en ese tiempo. Combine los bancos de los Países Bajos, el Reino Unido y Francia, y nada en el mundo estaba fuera de su dominio. Más que cualquier otra cosa, las ideas en ese discurso fueron lo que puso en contra de Hitler a los judíos no-sionistas de entonces. No había nada nuevo sobre eso, ya que la mayor parte de los alemanes, incluídos muchos izquierdistas, aceptaron eso como verdadero. Empíricamente, los comentarios de Hitler son verificables, lo que lo hizo tanto más peligroso para la clase dirigente.

* * * *

     Acerca de la cuestión de Rusia ha habido también una gran mitología. ¿Veía Hitler a los rusos como una especie inferior? En un comentario temprano, ya citado, él dijo: "Antes de 1914 había dos Estados sobre todo, Alemania y Rusia, que impedían al judío alcanzar su objetivo: el dominio del mundo. Aquí no todo lo que ellos ya poseían en las democracias occidentales estaba en manos de los judíos" (Munich, 1922).

     "Si este paso de parte de Alemania ha causado una comunidad de intereses con Rusia, eso es debido no sólo a las semejanzas de los problemas que afectan a los dos Estados, sino también a la similitud de las conclusiones a las cuales ambos Estados habían llegado en cuanto a su futura relación.

 

     "En mi discurso en Danzig [*] ya declaré que Rusia estaba organizada sobre principios que se diferencian de aquellos que tenemos en Alemania. Sin embargo, ya que se hizo claro que Stalin no encontró nada en los principios ruso-soviéticos que le impidieran cultivar relaciones amistosas con Estados de una convicción política diferente, la Alemania Nacionalsocialista no ve ninguna razón de por qué ella debería adoptar otro criterio. La Unión Soviética es la Unión Soviética, y la Alemania Nacionalsocialista es la Alemania Nacionalsocialista.

 

[*] http://editorial-streicher.blogspot.com/2021/09/discurso-de-hitler-en-danzig-1991939.html

 

     "Pero una cosa es cierta: a partir del momento en que los dos Estados consintieron mutuamente en respetar el régimen distintivo y los principios del otro, había desaparecido cualquier razón para una actitud mutuamente hostil. Los largos períodos en la historia de ambas naciones han mostrado que los habitantes de estos dos Estados más grandes en Europa nunca fueron más felices que cuando ellos vivieron en amistad el uno con el otro. La Gran Guerra [1ªGM], que una vez hizo enemigos a Rusia y Alemania, fue desastrosa para ambos países" (Berlín, 6 de Octubre de 1939).

     Esto demuestra que Hitler no estaba interesado en la "dominación mundial" y nunca buscó la imposición de su ideología sobre otros. Él puede haber pensado que ciertos elementos del estalinismo reflejaban su propia ideología, sobre todo ya que Stalin acababa de purgar al partido comunista de los Viejos Bolcheviques, la mayor parte de los cuales eran judíos. Ésa no era una política anti-judía sino sólo un recordatorio del hecho de que el bolchevismo temprano era judío. Hitler no estaba bajo ninguna ilusión: Él sabía que Lenin, Trotsky y Stalin eran idénticos en ideología, propósito, tácticas y moralidad.

     Económicamente, la Alemania de entonces se había hecho a sí misma, pero la URSS fue construída en base a la inversión extranjera del Oeste. Como he declarado muchas veces, Anthony Sutton hace mucho tiempo demostró que la industrialización de la URSS no tuvo nada que ver con la URSS y todo con capitalistas extranjeros que se alinearon para "construír el socialismo". Esto no debería constituír ninguna sorpresa, ya que pocos en Occidente podrían definir un "bolchevique" aun si una pistola fuera apuntada a sus cabezas.

     En ese entonces, Alemania era lejos demasiado débil para atacar a la URSS. Cuando aquel discurso fue hecho, Stalin y Hitler habían terminado de dividir Polonia entre ellos. Mientras el ataque contra una Polonia mucho más fuerte en 1939 fue la causa de guerra con el Oeste, el hecho de que los soviéticos habían atacado desde el Sudeste no había sido considerado por nadie. La mayor parte de los escritores con respecto a este tema han olvidado hace mucho tiempo ese inconveniente hecho.

     El 22 de Junio de 1941, cuando los ejércitos alemanes atacaron a la URSS, Hitler dijo en Berlín:

     "El pueblo alemán nunca ha albergado sentimientos hostiles contra los pueblos de Rusia. Sin embargo, durante más de dos décadas los gobernantes judíos bolcheviques en Moscú habían estado procurando poner en llamas no sólo Alemania sino toda Europa. En ningún tiempo Alemania intentó alguna vez llevar su cosmovisión nacionalsocialista a Rusia, pero, por el contrario, los gobernantes judíos bolcheviques de Moscú procuraron firmemente imponer su dominación sobre nosotros y otras naciones europeas, no sólo por medios ideológicos sino sobre todo con la fuerza militar. Las consecuencias de la actividad de ese régimen fueron solamente el caos, la miseria y el hambre en todos los países".

     Es verdad que Hitler invadió varios países neutrales. Él invadió los Países Bajos un año antes para asegurar el flanco Norte de Alemania. Si él no hubiera hecho eso, Alemania habría sido demasiado vulnerable en tierra. En Enero de 1923 Francia y Bélgica juntas invadieron la significativa región alemana industrial del Ruhr. Eso fue después de que los alemanes fueron incapaces de mantenerse al día con los pagos de reparaciones. Cualquier ataque contra Alemania de esas potencias, ahora en guerra con ella, pasaría a través de los Países Bajos. Lo mismo vale para Noruega. Esas invasiones no fueron hechas por diversión sino para impedir a los Aliados usar esos Estados como cabezas de puente contra el Imperio alemán.

     Los alemanes querían usar los campos de aviación holandeses para bombardear Francia e Inglaterra y apoyar a sus propias tropas. Además, ellos querían usar los recursos agrícolas de los Países Bajos además de Alemania propiamente. Los holandeses también tenían un gran partido pro-alemán que dio la bienvenida a la invasión, un fenómeno que fue muy común.

     Los Aliados declararon la guerra contra Alemania por su invasión de Polonia. Eso es humor negro ya que ellos fueron los mismos que la regalaron a Stalin unos pocos años después. Los Aliados ignoraron muchas súplicas de Hitler para una alianza, o al menos de paz, mientras sus propias fuerzas se reunían en las partes del Norte de Francia. A pesar de todo, Bélgica y los Países Bajos eran difícilmente neutrales, ya que ayudaban a los Aliados a cada instante.

     No había soldados alemanes en esa frontera de antemano, pero esos dos Estados habían acumulado ejércitos en la frontera alemana. Eso no tiene sentido para una postura "neutral". A diferencia de la URSS, los alemanes no impusieron su ideología en esos países. Una de las exclamaciones más insoportables de "la Generación más Grande" [la estadounidense que combatió en la 2ªGM] es el slogan de que "Si no hubiéramos ido allí, ustedes estarían todos hablando alemán hoy". A menudo, eso es dicho a un alto volumen y con un golpe de puño después. Todavía hay unos pocos fanáticos desinformados por ahí escupiendo esas tonterías.

     La URSS no sólo impuso el leninismo en los países que conquistó sino que a menudo impuso la lengua rusa a la élite también, sobre todo mediante el sistema escolar. Ser capaz de hablar ruso era ciertamente una ventaja extra para aquellos que cooperaban con el régimen soviético. Hitler pudo esconder apenas su conmoción por el hecho de que los aliados occidentales se aliaran contra Alemania y apoyaran a un régimen, la URSS, que procuraba activamente destruírlos a todos ellos.

* * * *

     Este informe ha mostrado sin ninguna duda que Hitler no era ningún pagano, tampoco un imperialista, sino solamente un político nacionalista en una Alemania destrozada por la guerra y llena de crisis. Como yo solía decir a los estudiantes: ¿qué opciones estaban disponibles para un presidente de una nación en el estado en que estaba Alemania durante los años '20? Alemania había caído desde ser la economía más avanzada del mundo a ser un país del Tercer Mundo, de la noche a la mañana.

     El trabajo del historiador consiste en ver a los actores históricos de la manera en que ellos se ven a sí mismos. Pocas instituciones son menos competentes que el historiador académico estadounidense. Con contrato fijo, sobre-pagado y perezoso, el historiador académico promedio está contento con la típica versión de los "buenos" y los "malos" de los acontecimientos, que pone en ridículo su posición y pone su capacidad en seria duda. El académico típico está mucho más preocupado de no ser llamado "racista" o "sexista" que de decir la verdad. Los profesores varones Blancos viven bajo un régimen de terror y miedo. La mención de eso a ellos conducirá por lo general a una adoptación de una postura de macho y a enojados desmentidos, por lo tanto reconociéndolo.

     El profesor promedio de ciencias sociales y humanidades, al menos los varones Blancos, es un cobarde incompetente. Las mujeres son por lo general promovidas a través de los cursos e instaladas en universidades, de manera que pocos realmente saben cuán poco inteligentes ellas realmente son. Los profesores estadounidenses negros se encuentran casi exclusivamente en campos pseudo-académicos como comunicaciones o "márketing", de modo que su relación con esto es completamente insignificante. El África sub-sahariana no es exactamente un depósito del pensamiento abstracto, y el número de filósofos negros, a pesar de la discriminación inversa absurdamente militante, es exactamente cero.

     A causa de esto, la Historia académica es poco fiable, ignorante y basada completamente en uniformidad ideológica y clichés. Ellos producen una cantidad masiva de papeles que dicen muy poco, y hoy, ése es un mundo intelectual que se estanca cuyo presupuesto desesperadamente tiene que ser recortado al máximo. En ninguna parte esto es más evidente que en los estudios acerca de Hitler, América Latina, el fascismo o la URSS. Este artículo ha sido un modesto correctivo a la estupidez de ellos.–

 

 

 


 

2 comentarios:

  1. Si Hitler hubiera ganado el coronavirus fabeicado en un laboratorio de la china comunista nunca habrua matado a millones de personas y haber dañado las economias de los distintos paises que ahora se convirtieron en vasallos de los chinos

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  2. A Hitler hay que entenderlo en el CONTEXTO en que vivió y en lo que su esclarecido pensamiento supo ver, para recien HOY los que de alguna manera con espiritu crítico, alejado de la ESTUPIDIZACIÓN generalizada, nos dice que SIEMPRE TUVO RAZÓN.

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