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jueves, 8 de julio de 2021

La Composición Racial de los Egipcios Originales

 

     En la publicación The Barnes Review, vol. 10 Nº 1 (Ene-Feb. 2004), fue publicado el siguiente artículo (The Racial Makeup of the Original Egyptians) que presentamos en castellano, en el cual su autor, el investigador y colaborador de dicha publicación John Tiffany, se encarga de refutar diversas afirmaciones "afrocéntricas" del multiculturalismo predominante en Estados Unidos de que el magnífico desarrollo civilizacional y cultural del antiguo Egipto se debió a gente de raza negra... una imposibilidad desde todo punto de vista. El autor cita diversos testimonios que atribuyen a gente que no era en absoluto de raza negra el empuje y transformaciones del mundo egipcio desde su nacimiento a su esplendor.

La Composición Racial de los Egipcios Originales

por John Tiffany

Enero de 2004

 

 

     La visión "afrocéntrica" de la historia de Egipto acomodada en contra de los hechos no sólo es interesante para todos los revisionistas históricos sino que muestra de manera vívida una lección a los estadounidenses del día de hoy. ¿Estamos siguiendo el mismo camino que Egipto eligió?

 

     Egipto es sumamente importante para cualquiera que realmente quiera entender los funcionamientos de la Historia. Ése es un país cuya saga es tan larga y tan variada que proporciona, en efecto, un excelente laboratorio para la ciencia de la Historia. Cualquier teoría general de la Historia que sea válidamente verdadera para los 5.000 ó más años de la existencia de Egipto debe resultar verdadera para el mundo en general. Por eso la visión "afrocéntrica" de la historia egipcia es tan alarmante.

     El Afrocentrismo es una especie de pseudo-Historia que fue tramada por aquellos que sintieron que la gente blanca y asiática pareció desempeñar un papel demasiado grande en la historiografía. Los afrocentristas desacreditan la Historia verdadera como "eurocéntrica".

     Una de las ideas fundamentales de la pseudo-ciencia multicultural afrocéntrica es que Egipto es la fuente de toda civilización (incluyendo la civilización greco-europea y las civilizaciones nativas del Nuevo Mundo), y que durante sus días de gloria, la gente de Egipto era negra.

     Otra idea clave de esos supuestos "sabios de la melanina" es que la melanina, un pigmento extensamente distribuído en la Naturaleza, encontrado en todos los humanos, tiene propiedades extraordinarias —en realidad, mágicas— que son mejor manifestadas en la gente negroide. Ellos afirman (basados en ninguna evidencia) que la melanina es un superconductor, que absorbe todas las frecuencias del espectro electromagnético, que puede convertir la energía del sonido para encender energía y viceversa, y que puede funcionar como un microcomputador para procesar información.

     Aquí tenemos un resumen de la extravagante doctrina cosmogónica del afrocentrismo:

     Cuando, de acuerdo con la voluntad de Alá, la Tierra fue separada de la Luna por una explosión en el año 65.999.999.998.062 a.C., apareció en el planeta la raza negra. Durante casi 66 billones de años aquellos seres perfectos habitaron en la felicidad perfecta, hablando árabe y llevando la vida alegre y desinhibida que ahora se encuentra en las selvas del Congo. La felicidad universal fue perturbada, sin embargo, en 4707 a.C., cuando un científico llamado Yakub determinó crear, artificialmente, una raza de criaturas degradadas e inferiores. Él trabajó constantemente durante 600 años, y finalmente, mediante "injertos" y un "rígido control de la natalidad", él produjo a los "diablos de ojos azules", es decir, a los hombres Blancos, que son físicamente débiles y totalmente malos.

     Alá, para propósitos propios, e intentando la exaltación última de su gente elegida (los negros, en este caso), que son los únicos seres humanos verdaderos, permitió a los diablos blancos interferir con la Naturaleza y establecer aquella cosa repugnante llamada la civilización. Él incluso permitió a los viles "espectros" dominar y esclavizar a la gente elegida ideando la "doctrina del diablo" llamada el cristianismo. Él decretó, sin embargo, que los cerdos blancos debían gobernar el mundo durante exactamente 6.000 años. Su tiempo se acabó en 1914. (Por lo visto el cristianismo fue inventado aproximadamente en 4000 a.C.). Pero ellos están disfrutando ahora de unos "años de gracia" hasta que el hombre negro pueda levantarse y exterminarlos de la faz de la Tierra y volver a ser independiente de nuevo. De eso no puede haber duda, porque "toda la historia" ha sido "escrita de antemano por 24 científicos negros" [*].

 

[*] Este resumen doctrinal, casi el mismo, había sido ya presentado por Revilo Oliver doce años antes, en Mayo de 1992, en su artículo "Whose Superiority", en castellano en http://editorial-streicher.blogspot.com/2021/01/revilo-p-oliver-la-superioridad-de-quien.html

     Los "eruditos" afrocéntricos como Theophile Obenga y Cheikh Anta Diop de Senegal procuran vender libros a individuos, incluyendo a desmoralizados liberales Blancos, que quieren leer lo que ellos quieren creer, sin tener en cuenta si esas afirmaciones caen dentro de los límites de la realidad y la razón.

     El egipcio promedio de hoy, o incluso la mayoría de los miembros de las clases más altas de aquel país, es en parte negroide, pero los grandes faraones de tiempos antiguos (hasta aproximadamente 1185 a.C.) eran claramente Blancos [1]. ¿Podría esto explicar por qué Egipto era grande en la Antigüedad, pero es una nación de cuarta categoría hoy?

[1] Ellos se parecían a los misteriosos antiguos guanches de las islas Canarias. Vea el artículo "Evidence for the Ancestors of the Guanches as the Founders of Predynastic Egypt", de Johann G. Lissner  http://atlantisonline.smfforfree2.com/index.php?topic=271.0

     Exactamente ¿qué se sabe realmente sobre la raza o las razas de los egipcios antiguos? La mayor parte de los egiptólogos sostendrían que los antiguos egipcios eran un grupo étnico de la raza caucásica. En cuanto a nacionalidad, la tierra de kmt o Kemet (el nombre antiguo del país que ahora llamamos Egipto, o "Misr" en árabe o el nombre bíblico "Mizraim") en el lenguaje camítico significa "negro". Los estudiosos han debatido la etimología de la palabra "Kemet" durante años. Los eruditos de mentalidad afrocéntrica sostienen que eso se traduce como "la tierra de los negros", mientras que los investigadores de mentalidad eurocéntrica sostienen que se traduce como "la tierra negra". Lo primero se referiría a la gente (aparentemente una población predominantemente negra), y lo segundo se referiría al suelo (légamo negro, originado del río Nilo durante la inundación estacional).

     Los negros han estado presentes en Egipto desde tiempos muy tempranos, si no desde el principio. Incluso algunos investigadores han sugerido que la civilización egipcia sólo surgió porque había tanto Blancos como negros presentes, los Blancos para proporcionar la clase dirigente y los negros para proporcionar a los esclavos, sin los cuales los gobernantes no habrían tenido el tiempo libre necesario para crear una civilización. Por lo tanto, sólo habría que esperar que los negros hayan sido representados en el arte egipcio antiguo. Pero eso ciertamente no demuestra en sí mismo que los negros fueran preponderantes en Egipto. Los afrocentristas señalan varios bustos que muestran tipos negros en Egipto, pero una cosa curiosa sobre esos bustos es que casi todos ellos datan del período tardío, la 25ª dinastía (730-633 a.C.), una época degenerada, cuando Egipto tuvo en el trono al faraón negroide Tahara.

     Las arenas calientes y secas de Egipto ha conservado durante más de 60 siglos los restos de innumerables multitudes de la gente más temprana conocida en haber habitado en el valle del Nilo; y no sólo los huesos sino también su piel y cabello además de los músculos y órganos del cuerpo. Incluso tejidos delicados tales como los nervios y el cerebro y el cristalino del ojo están disponibles para el examen hoy. Somos capaces de formarnos una idea muy precisa de la estructura del cuerpo de los proto-egipcios (los primeros egipcios). Por ejemplo, el cabello en casi todos los casos no presentaba ningún parecido en absoluto al aspecto "lanudo" del pelo de los negros.

     De los restos exhumados de esos primeros egipcios, según Earnest Sevier Cox, "no más del 2% mostró definitivamente una mezcla con negros, y posiblemente un 2% adicional mostró una sospecha de sangre negra".

     Desde la 18ª dinastía (1580-1350 a.C.) hasta la 25ª (663-525 a.C.) es un período de seis siglos. Ellos marcan la decadencia de la civilización egipcia. Durante ese período, la iniciativa y el ingenio de los egipcios disminuyeron lentamente. Cuando un mulato fue recibido como el rey, la religión había caído desde ser una prueba ética para la vida después de la muerte hasta convertirse en un culto de adoración de animales. Los faraones tempranos construyeron las pirámides y templos que están de pie hasta hoy. Los faraones posteriores no construyeron nada significativo; en vez de eso, ellos sacaron los nombres de los primeros reyes e insertaron sus propios nombres sobre algunos de los mayores logros arquitectónicos del mundo. El arte, la ciencia y la literatura estaban muertos.

     El contacto egipcio con los pueblos negros al Sur, que comenzó en tiempos prehistóricos, había sido continuo. Se sabe que los negros constituían un pequeño porcentaje de la población antes de la Era dinástica, y también que había algunas razas mezcladas incluso en esa remota fecha. Esa monarquía negroide fue el resultado de la intermezcla con una clase dirigente que era originalmente Blanca. Ese mestizaje finalmente provocó la extinción de la cultura egipcia.

     Podría señalarse que un busto de un faraón creado fuera de su propio tiempo no puede ser considerado con seguridad como una representación exacta. Como una convención artística, los artistas de la 25ª dinastía retrataban incluso a reyes de tiempos más viejos como negros. Por ejemplo, no hay ninguna imagen de Menes (Narmer) que date de su propia época (Menes, aproximadamente 3100 a.C., fue el primero de los faraones egipcios). Los artistas de la 25ª dinastía que intentaron una interpretación de Menes pueden no haber tenido una noción en cuanto a cuál era su apariencia realmente. Lo más cercano que tenemos a una imagen contemporánea de Menes es la Paleta de Narmer, un artefacto famoso que ha sido fechado aproximadamente como de 3000 a.C., y que fue usada para preparar cosméticos. Relieves con la imagen de Menes aparecen a ambos lados del objeto, y claramente lo representan como un hombre Blanco.

     Además, Menes fue sólo el primero de una serie de ocho faraones en su dinastía, y nadie, ni siquiera los afrocentristas, ha afirmado que los otros siete, sus descendientes, fueran otra cosa que hombres Blancos.

     Otro mito propuesto como apoyo por los afrocentristas es que el faraón Akenatón, generalmente (aunque inexactamente) acreditado con (o culpado por) la propagación del monoteísmo [2], era negro. Sin embargo, un busto del faraón hecho durante su propia vida es claramente el de un hombre Blanco. Su momia coincide con el busto, salvo que la nariz es algo aplanada, claramente una deformación, causada probablemente por el vendaje de la momificación. Es esa nariz aplanada la que sirve como la base para las absurdas afirmaciones de que Akenatón era un negro.

[2] Muchos occidentales tiene la impresión de que Zaratustra, o Zoroastro, el legendario fundador del Zoroastrismo, era un monoteísta. Sin embargo, si incluso existió una persona tal como Zaratustra, él no era un monoteísta, ya que hay varios yashts (himnos) en el Avesta (la biblia Zoroastriana) que celebran a diversos "dioses menores". Además, en el Zoroastrismo el dios principal, Ahura Mazda, no es el único creador; también hay tendencias dualistas en dicha religión, ya que el dios bueno Ahura Mazda es contrapesado por el ser espiritual (o dios) maligno Ahrimán. Pero para volver a los antiguos egipcios, ellos reconocían una "fuerza de todas las fuerzas" o neter neteru, como ellos la llamaban, que era una especie de indefinible Ser Supremo, que ha sido también reconocido por muchas o por la mayoría de las otras religiones "politeístas" desde los más tempranos tiempos.

     Del mismo modo, se ha planteado la afirmación de que el segundo rey de la Tercera Dinastía, Zoser (Djoser, o también conocido como Netjerykhet, 2630-2611 a.C.), quien construyó la que es a menudo descrita (pero probablemente muy incorrectamente) como la "primera pirámide", en Saqara, era un negro con una nariz chata, labios gruesos y una mandíbula inferior sobresaliente. Esa afirmación está basada en una estatua de piedra caliza, que fue encontrada en el complejo de tumbas por otra parte vacío en Saqqara. La estatua está muy dañada, y el modo en que los labios han sido rotos ha hecho que ellos parezcan de algún modo ser labios de negro. Basado en esas débiles pruebas, los supremacistas negros han etiquetado la estatua aquella como la de un hombre negro.

     Hay, sin embargo, existente otra pintura de Zoser, esculpida en una pared en Saqqara, y ese bajorrelieve lo muestra claramente como un caucasoide, lamentablemente para los afrocentristas.

     El pelo rojo, por supuesto, es un rasgo que es muy rara vez encontrado en cualquier otra raza aparte de los Blancos, y en particular en la sub-raza nórdica de la gente blanca. Otra línea defendida por los afrocentristas es que no hay ninguna prueba de que el faraón Ramsés II tuviera el pelo rojo. Es verdad que el pelo de la momia del gran faraón fue retocado con alheña (o henna), habiéndose vuelto grisáceo su pelo con la edad mientras él vivía. Pero un estudio microscópico del cabello de la momia hecho por el profesor francés P. F. Ceccaldi y su equipo de investigación ha demostrado que Ramsés II era en efecto un pelirrojo.

     Aunque el faraón tenía 90 años cuando él murió, y básicamente el color del pelo de la momia (amarillo rojizo) fue causado por una tintura con una solución de alheña, el profesor encontró que las raíces de su cabello habían retenido rastros de la pigmentación roja natural, y que por lo tanto durante su juventud Ramsés había sido pelirrojo. Ceccaldi también estudió la forma de la muestra de los cabellos que a él le fue permitido examinar, y encontró que era oval en su corte transversal. Eso mostró que el líder egipcio era de cabello ondulado, o cimótrico. Él dijo que esa combinación de características muestra que Ramsés era un leucodermo (persona de piel blanca).

     Estos hechos no tienen sólo interés antropológico sino también gran importancia simbólica. En el Egipto antiguo, se decía que el dios Seth había sido pelirrojo, y de los pelirrojos se afirmaba que habían adorado al dios con devoción. En un estudio de Ramsés, la egiptóloga Christiane Desroches Noblecourt escribió un ensayo, en el cual ella habló de la importancia de la apariencia rojiza de Ramsés. Ella notó que los Ramesidas (la familia de Ramsés II) estaban dedicados a Seth, con varios de ellos llevando el nombre Seti, que significa "amado de Seth". Ella concluyó que los Ramesidas creían que ellos eran descendientes divinos de Seth, con su pelo rojo como la prueba de su linaje; ellos pueden incluso haber usado ese peculiar rasgo físico para propulsarse desde la oscuridad hacia el trono de los faraones. Desroches-Noblecourt también especuló que Ramsés II puede haber descendido de una larga línea de pelirrojos.

     Las especulaciones de ella han demostrado ser correctas: la doctora Joann Fletcher, una asesora de la británica Fundación de Bioantropología, ha demostrado que Seti I (el padre de Ramsés II), tenía el pelo rojo. También ha sido demostrado que la momia del faraón Siptah (un bisnieto de Ramsés II) tenía el pelo rojo.

     Ramsés II es mejor conocido como Ramsés el Grande. Su nombre de nacimiento era Ramesses Meryamun ("Ra lo ha formado a él, el amado de Amón"), y su nombre de trono era Usermaatre Setepenre ("La justicia de Ra es poderosa, Elegido de Ra"). Aunque diferentes autoridades dan fechas diferentes, él gobernó aproximadamente entre 1279 y 1212 a.C. Conocido por su valor militar, él asaltó a los libios y a los nubios y atacó a los sirios casi media docena de veces. Él también combatió a los hititas y más tarde formó un tratado con ellos, casándose con dos de sus princesas. Él tuvo ocho reinas principales durante su vida, y un total de aproximadamente 200 mujeres, y se dice que tuvo alrededor de 60 hijas y casi 100 hijos. Ramsés también construyó más templos y monumentos que cualquier otro faraón.

     Su proyecto más impresionante fue su templo en Abu Simbel en el Norte de Nubia. Ese enorme templo fue esculpido en la cara de un acantilado y presenta cuatro estatuas colosales de su persona, cada una de ellas de 18 metros de alto, en una posición sentada. Gracias a interesantes estudios de ingeniería y arqueo-astronomía, se averiguó que el Sol brillaría directamente por la entrada del templo durante la salida del Sol en los equinoccios. Ramsés fue el último de los grandes gobernantes nativos Blancos de Egipto. Después de su época, Egipto se hizo decadente y degenerado, y la sangre negra comenzó a infiltrarse en gran escala.

     Vale la pena notar que los libios antiguos, a propósito, eran una gente blanca. Los libios antiguos se extendieron desde Marruecos a través de África del Norte hasta el Delta de Nilo. Los libios ocuparon el tercio occidental del delta durante los primeros años de la civilización egipcia, y eran aparentemente los descendientes de gente Cro-Magnon, por vía de la raza de Afalou, según el profesor Carleton S. Coon. Los cráneos de los Cro-Magnon eran más grandes, por término medio (1.617 centímetros cúbicos), que los de cualquier raza moderna de hombres.

     Coon declaró que la reina Hetep-Heres II de Egipto, de la Cuarta Dinastía, hija de Keops (Khufu), "es mostrada en los bajorrelieves coloreados de su tumba como habiendo sido claramente rubia. Su pelo está pintado con brillantes puntos amarillos y pequeñas líneas horizontales rojas, y su piel es blanca".

     Los nórdicos norafricanos se parecen a los mezclados nórdicos de derivación Paleolítica Superior encontrados en Irlanda y Noruega occidental más que a los nórdicos de pelo rubio ceniza de Noruega y Suecia. Esos nórdicos de África del Norte son una mezcla entre morenos mediterráneos de alta estatura y longitud facial considerable, y sobrevivientes Afalou. El color rubio de esos nórdicos se deriva del lado Afalou.

     Si bien los cerebros más grandes no siempre están relacionados con una mayor inteligencia, tiende a haber una correlación. Tanto el Hombre de Afalou como el Hombre Cro-Magnon tenían cerebros más grandes que los hombres modernos en promedio. Ambos tenían una capacidad craneal media de más de 1.600 cms³, mientras que el hombre moderno medio tiene una capacidad craneal de 1.326 cc. Los agricultores que vivían en Tushka en el Nilo alrededor del año 11.000 a.C. tenían una capacidad craneal de 1.452 cc, casi idéntica al tamaño cerebral de los modernos europeos del Norte (1.453 cc). Los naturales de El Cairo moderno, gracias al influjo de genes negros del Sur del Sahara, no sólo son más oscuros que los egipcios antiguos sino que sus cerebros son más pequeños, promediando sólo 1.302 cc. Incluso eso es más que el promedio de los negros africanos modernos, que es de 1.295 cc. El homo sapiens de la raza aborigen australiana promedia aproximadamente 1.256 cc.

     Además, hay evidencia de que las civilizaciones no egipcias de África del Noreste, a saber Nubia, Axum y Meroe, puede haber sido fundadas por Blancos, aunque (no sorprendentemente) los afrocentristas afirman que dichos fundadores eran negros puros.

     El marcador de ADN mitocondrial Hpa 1 (np3,592) es muy común en el África sub-sahariana (es decir, entre los negros africanos), pero está casi ausente en poblaciones norafricanas y europeas. Eso ha sido encontrado en una muestra meroítica [de Meroe, en el actual Sudán] de la antigua Nubia. De 29 individuos analizados en un estudio reciente (Marzo de 2002) realizado por la Universidad de Barcelona en España, sólo 15 dieron resultados positivos, y cuatro de ellos, o aproximadamente el 27%, tenían dicho marcador. En africanos sub-saharanios eso es encontrado en una frecuencia del 68,7%, por término medio.

     Eso significa que la frecuencia de genes negros en la población meroítica puede ser estimada en alrededor del 39% (con un intervalo de confianza de entre 22 y 55%). Este descubrimiento debería poner a descansar las afirmaciones afrocéntricas de que los antiguos nubios eran negros en un 100%. Si la gente meroítica era negra en un 39%, se seguiría lógicamente que ellos deben haber sido Blancos aproximadamente en un 61%. Puede ser entonces que los logros de los antiguos nubios, tal como ellos eran, sean atribuíbles a ese componente en su composición étnica.

     Tampoco los etíopes estaban negrificados en los primeros días de su cultura. Las leyendas antiguas hablan de etíopes Blancos. Incluso hoy, el fondo genético de los etíopes es substancialmente caucasoide, con poca o ninguna entrada de los africanos centrales, que son realmente negros.

     En efecto, según investigadores genéticos (como en el libro "Mapping Human History" de Steve Olson, 2002), los negros son recién llegados al África del Noreste, originalmente la patria de la raza blanca. Los rasgos "caucasoides" de varios pueblos del mundo, dice Olson, "pueden simplemente reflejar los rasgos de los africanos del Noreste que dieron origen a toda la gente de Europa y Asia". Él cita los casos de los indios (de India) y de varios grupos en Asia e incluso en las Américas, y "grupos como los aborígenes australianos y los Ainus de Japón".

     Otro mito de los afrocentristas es el siguiente: "Según los propios egipcios en su Libro de los Muertos, ellos vinieron del Sur de Egipto. Los egipcios antiguos siempre tenían al Sur en alta reverencia. Sudán era comúnmente llamado la Tierra de los Dioses".

     Aquí está la realidad, que no es compatible con las nociones afrocéntricas: el Libro de los Muertos trata sólo de rituales religiosos que implican a los muertos y la vida futura. No se refiere a los orígenes étnicos de los egipcios. Por lo visto los afrocentristas se basan en la suposición de que pocas personas conseguirán y leerán una traducción científica del Libro de los Muertos y averiguarán que dicha referencia no se encuentra allí. Además, cuando los egipcios antiguos hablaban del Sur, eso no era una referencia a las áreas de África habitadas por negros. La ciudad de Tebas, por ejemplo, era considerada por los egipcios como estando en el Sur, pero está a una larga distancia al Norte de, digamos, Sudán. El área un poco al Sur de Tebas era oficialmente llamada Nubia, y nunca mencionada como "el Sur".

     A los afrocentristas les gusta indicar que Heródoto describió a la gente egipcia como "negros, con el pelo lanoso". Ellos afirman que eso demuestra que los egipcios antiguos eran negros. Heródoto describió realmente a la gente egipcia que él vio como "negros, con el pelo lanoso". Pero lo que los afrocentristas dejan de mencionar es que Heródoto vivió aproximadamente entre 484 y 425 a.C. La civilización egipcia ya estaba muerta en ese tiempo, habiendo sido absorbidos los últimos Blancos aproximadamente hacia 800 a.C. Así, habría sido improbable para el "padre de la Historia" haber visto otra cosa que individuos morenos cuando él visitó Egipto.

     Mirando hacia atrás hacia tiempos anteriores y mejores, podemos tomar nota del noble egipcio Yuya, de aproximadamente 1400 a.C., quien tenía el pelo rubio y la estructura facial típicamente nórdica. Yuya, cuya momia todavía existe, era el padre de Tiy, la esposa del faraón Amenhotep III.

     Otra momia notable es la de Hatshepsut, que era la reina del faraón Tutmosis II. Cuando Tutmosis murió, en 1520 a.C., ella asumió el mando y gobernó Egipto. Su largo pelo rubio y cara nórdica han sido bien conservados por el proceso de embalsamamiento.

     Otro rey egipcio nórdico fue Seti I [padre de Ramsés II]. Su momia es la más realista de los grandes faraones de Egipto, un tributo al arte de los embalsamadores. Sus rasgos nórdicos permanecen claros, y también están representados en un bajorrelieve de su cabeza hecho durante su vida en el templo en Abydos.

     Vale la pena señalar que muchas estatuas de egipcios antiguos están pintadas y coloreadas de varios modos, y que los ojos son con frecuencia mostrados como azules, a veces usando lapislázuli para las córneas. La estatua de madera del rey (faraón) Hor (c. 1783-1633 a.C.), en exhibición en el Museo de El Cairo, está adornada con atractivos ojos azules.

     Akenatón, el más innovador de los faraones egipcios, era claramente Blanco de acuerdo a sus pinturas contemporáneas, como lo era su esposa, la encantadora Nefertiti, de la cual un hermoso busto fue descubierto en el taller del escultor Thut Mose en El-Amarna. Nefertiti fue quizás la mujer más influyente de toda la Edad del Bronce. Los genetistas creen que ella puede ser el antepasado de muchos europeos modernos, a través de las seis hijas que ella y Akenatón tuvieron juntos.

     Desafortunadamente las momias de sólo muy pocos faraones han sobrevivido hasta el siglo XXI, pero una gran proporción de aquellas que permanecen realmente son rubias. Y la evidencia es que el pelo no cambia de color a consecuencia de la momificación; sólo se hace seco y frágil.

     La momia de la esposa del rey Tutankamón es distinguida por su pelo castaño rojizo. Y una momia no identificada con pelo rojo, bigote rojo y barba roja fue encontrada entre las pirámides en Saqqara. La momia del faraón Thotmés II tiene un cabello claro, de color castaño.

     Los egipcios también nos han dejado muchas pinturas de la nobleza y de la familia Real de cabellos claros y ojos azules.

     Una regla básica es que un país Blanco civilizado vuelve a un nivel inferior de cultura una vez que la población se ha mezclado en exceso con genes ajenos. Portugal es un ejemplo; aunque el portugués promedio parezca Blanco, él realmente tiene sangre negra aproximadamente en un 10%, debido a la asimilación de esclavos negros. Portugal era, por supuesto, Blanco casi puro en sus días de gloria. Y si los gobernantes de un país son visiblemente negroides, ha de esperarse que una decadencia esté comenzando. Así, los faraones negros de Egipto fueron también los últimos faraones del país (sin considerar a macedónicos tardíos como Cleopatra). Después de que ellos gobernaron durante unas pocas generaciones, Egipto se convirtió en una tierra gobernada por extranjeros hasta tiempos modernos.

     La mayor parte de los pueblos extranjeros que invadieron y conquistaron a los locales de Egipto eran Blancos. Los libios antiguos, una gente rubia, que una vez dominó África del Norte desde Marruecos hasta la moderna Libia, conquistaron Egipto en tiempos prehistóricos. En efecto, algunas autoridades creen que los faraones eran realmente de la raza libia, no egipcia. Los libios fueron también los antepasados de los modernos bereberes. Aunque los bereberes de hoy hayan sido fuertemente negrificados en la mayor parte de las regiones, el pelo rojo es todavía común entre los bereberes del Rif.

     Más tarde, alrededor de 2000 a.C., el país fue invadido por los hicsos, una raza de gente indoirania. Los hicsos eran aficionados a esvásticas y espirales, como lo eran los etruscos, las tribus germánicas, los celtas de La Tene y los griegos micénicos, todos los cuales eran pueblos relacionados con culturas más o menos similares. Las "tumbas de caballos" y los nombres personales y de lugares de los hicsos, todo da testimonio de su origen indoiranio. Se dice que ellos montaban caballos pequeños de origen escandinavo y usaron un estándar de pesos idéntico al que era usado en Suecia en ese entonces.

     Luego vinieron los persas, quienes por supuesto eran arios. Esa gente nórdica bajó desde Rusia alrededor de 1800 a.C. y estableció un sistema de castas para evitar la contaminación racial de los nativos más oscuros. Los persas llegaron a conquistar el Oriente Medio entero y partes de Europa, gobernando Egipto entre 525 y 332 a.C. En las paredes del gran palacio en Susa hay pinturas de la nobleza persa. Ellos tienen cabello rubio y ojos azules.

     Luego fueron los macedónicos, seguidos de los poderosos romanos. Ambos eran pueblos indoeuropeos.

     Después fueron los árabes, y es digno de nota el que dos de los cuatro primeros líderes de los árabes en Egipto tenían ojos grises. En 868 d.C. Ahmed Ibn el-Tulun, un turcomano blanco, conquistó Egipto. Las hordas de Tamerlán, quien él mismo era rubio, invadieron brevemente Egipto. Después, en 1171, fue Saladino, un kurdo. Los kurdos son una raza muy estrechamente relacionada con los iranios. Los Mamelucos de Rusia, Turquía y el Cáucaso gobernaron Egipto entre 1260 y 1517, y permanecieron como la clase dirigente hasta 1803. En 1517 los turcos otomanos conquistaron Egipto, y muchos sultanes otomanos eran nórdicos, como Orkhan II, que tenía pelo rubio, ojos azules y un cutis rubicundo. En 1798 Napoleón triunfó, él, de los ojos azules. Napoleón cuando joven tenía el cabello rubio claro. Luego fue la dinastía indoeuropea albanesa, fundada por el de ojos grises Mohammed Alí (1805-1953). Después fueron los ingleses, otra raza indoeuropea nórdica, que hicieron de Egipto su colonia. Después de los ingleses, fueron los soviéticos (en gran parte rusos) quienes efectivamente controlaron la tierra, comenzando alrededor de 1960, aunque ellos permitieron que una marioneta egipcia nativa encabezara el gobierno.

     Los científicos también han examinado la composición racial de los egipcios antiguos. Basándose en cráneos, pero no en grupos de sangre o ADN, Loring Brace, un antropólogo de la Universidad de Michigan, declara que los egipcios antiguos eran más cercanos, al menos en lo principal, a germanos y daneses que a somalíes, etíopes, nubios o bereberes. Él descarta el término "raza" y luego lo revive disfrazado como el término políticamente correcto "agrupación". Hay varias de éstas; las dos de mayor interés para él resultan ser la "europea" y la "africana". Los egipcios, según sus conclusiones, definitivamente pertenecen a la primera.

     Los egipcios antiguos no sólo no eran negros sino que sus parientes más cercanos son europeos: "Es obvio que los egipcios tanto pre-dinásticos como dinásticos tardíos estaban más estrechamente relacionados con la agrupación europea que con cualquiera de las otras agrupaciones regionales principales en el mundo", dice Brace. El decano de los clasicistas afro-estadounidenses, Frank Snowden, aconseja que los afrocentristas renuncien a Egipto y se enfoquen en Nubia como la primera gran civilización negra. Las conclusiones de Brace negarían incluso esa concesión. Los nubios, como los egipcios, no son parte de la agrupación principal "africana".

     Así, es visto en todas las evidencias el que los egipcios antiguos, así como la mayor parte de las clases dirigentes más recientes de Egipto, no eran negros sino Blancos. ¿Fue la mezcla con culturas vecinas lo que condujo a la caída de la una vez gran civilización egipcia?

     La importancia de la historia de Egipto no puede ser sobrestimada cuando es relevante para Estados Unidos. Claramente, nuestra nación está siguiendo el curso de Egipto, sólo que durante un tiempo enormemente acortado. Como ha sido dicho por tantos filósofos, el hecho triste es que los hombres no aprenden nada de la Historia. Hoy, aquellos que no ven las semejanzas vivas de la creciente anarquía de hoy, la pérdida del respeto social, la ausencia de la ley, la distorsión y la contaminación de nuestra cultura europea, son en efecto ciegos.–

 

 


 

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