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miércoles, 28 de agosto de 2019

Collin Cleary - ¿Cuál Es la Metafísica de la Izquierda?



     Hace dos meses fue publicado en counter-currents.com en dos partes que presentamos en castellano aquí en una sola, un excelente y esclarecedor análisis lógico-filosófico del autor Collin Cleary con respecto a lo que subyace en las doctrinas y acciones izquierdistas, a la metafísica que está detrás de tanta aberración y odio antinatural como el que se ha visto en especial en estos últimos años, con ideologías que en su falta de coherencia y verosimilitud demuestran un voluntarismo totalmente irracional y estúpido (también malévolo) pero que se pretenden imponer a todas las sociedades occidentales sólo por la fuerza, la intimidación y leyes hechas y aplicadas por gente de la élite que comulga, abierta o secretamente, con esas mismas necedades y absurdos. Los argumentos presentados por el autor obviamente no son para que los respondan los aludidos sino para que la gente sensata y sana tome plena conciencia de lo que realmente tiene ante sus ojos.


¿Cuál Es la Metafísica de la Izquierda?
por Collin Cleary
23 y 25 de Junio de 2019




     La Metafísica es la ciencia de lo que es verdadero. Es la rama más fundamental de la Filosofía; otras ideas filosóficas se derivan de o están basadas en convicciones metafísicas. Por ejemplo, el principio Epicúreo de que el placer es el bien más alto dimana de su materialismo y rechazo de la creencia en una vida futura. Sin embargo, es también posible hablar de metafísica fuera del contexto de sistemas filosóficos. En otras palabras, puede entenderse que individuos que no tienen ningún interés en la Filosofía —así como grupos, movimientos, e incluso sociedades enteras— tienen presuposiciones metafísicas, del mismo modo que tienen presuposiciones, o incluso convicciones conscientemente sostenidas, acerca de ética o filosofía política.

     Mi metodología será indirecta. Comenzaré no con una revisión de ideas y teorías más antiguas, y ciertamente no con textos, sino con una descripción de la metafísica que nosotros intuitivamente, y apasionadamente, rechazamos: la metafísica de la Izquierda. De ahí el título del presente ensayo. Delinear las presunciones más fundamentales, subyacentes en la cosmovisión izquierdista —su metafísica— permitirá que nosotros determinemos, indirectamente, cuál debe ser nuestra propia metafísica. Mi procedimiento, entonces, será comenzar con una identificación, en términos esenciales, de simplemente lo que hay en la Izquierda contra lo cual reaccionamos tan fuertemente.

     Presento este ensayo sólo como un experimento interesante, de hasta qué punto podemos identificar nuestras convicciones metafísicas profundas a partir de una consideración de lo que rechazamos. Mi enfoque también puede tener la ventaja de ayudarnos a superar algunas divisiones dentro de la Derecha, permitiéndonos identificar las convicciones más fundamentales que compartimos en común.


1. CINCO ENIGMAS IZQUIERDISTAS


     Al principio, las posiciones tomadas por los izquierdistas pueden parecer una extraña mezcolanza de ideas dispares. Un tema que es oído repetidas veces, sin embargo, es una insistencia en la igualdad, o, más exactamente, como veremos, la uniformidad. Esto se ha hecho más radical con el tiempo. Lo que comenzó como la modesta insistencia en que todos los grupos, a pesar de sus diferencias, debían ser tratados de manera igual ante la ley (y ante Dios) se ha transformado en la insistencia en que todas aquellas diferencias son simplemente aparentes (es decir, irreales). Esto puede ser visto muy obviamente en al menos cinco áreas:


A. Los Sexos

     Al principio, el feminismo simplemente apoyaba dar a las mujeres los mismos derechos legales que tenían los hombres, y un acceso más libre a la educación y ciertas oportunidades en sus carreras. Hoy, la Izquierda ha llegado a la posición de que las que fueron consideradas alguna vez diferencias naturales entre hombres y mujeres, hoy son consideradas "socialmente construídas"; en otras palabras, que son simplemente aparentes. Cualquier aseveración de que los hombres poseen capacidades de las que carecen las mujeres está prohibida. (Sin embargo, en la primera de muchas contradicciones que encontraremos, afirmar lo contrario está permitido). Una vez una feminista me dijo que las mujeres no son, por término medio, tan físicamente fuertes como los hombres simplemente porque a ellas se les ha dicho que no son igual de fuertes.

     Así, las diferencias anatómicas son negadas o declaradas irrelevantes. Pero ¿qué hay acerca del hecho (para tomar sólo un ejemplo) de que el hombre promedio tiene entre diez y veinte veces la testosterona de la mujer promedio, y que esa hormona ha estado vinculada a la fuerza física y la agresión? Los construccionistas sociales no tienen ninguna respuesta real a esto; a cambio de eso, ellos simplemente intentan acallar a cualquiera que mencione esto. De esta manera, la posición fundamental aquí es que los hechos no importan; es decir, la realidad no importa.

    Solía ser que las feministas y los construccionistas sociales admitían de mala gana ciertas diferencias anatómicas entre hombres y mujeres, por ejemplo, que los hombres tienen penes y las mujeres no, que las mujeres pueden dar a luz y los hombres no, etcétera. Esto ha sido barrido ahora sólo en los últimos años por la ideología de los "transgéneros". Considero esa posición como la apoteosis de la "construcción social", y, de un cierto modo, de la ideología izquierdista en sí misma, por motivos que abordaré más tarde. Es en efecto posible ahora, según los izquierdistas, decir que algunas mujeres tienen penes y que algunos hombres pueden dar a luz. Pero ¿qué hace mujeres a esas "mujeres" y hombres a esos "hombres"? La respuesta no tiene nada que ver con el hecho biológico; nuevamente, los hechos son irrelevantes. En vez de eso, el factor determinante es el estado subjetivo: si un varón biológico cree que él es una mujer, entonces él realmente es una mujer, y se exige que nuestro estado subjetivo debe reflejar el de "ella"; es decir, realmente debemos creer que eso es una mujer, y no creerlo es inmoral. (La primacía de la subjetividad o de los estados subjetivos resultará ser el pilar central de la metafísica izquierdista).

     Considerando que la masculinidad y la feminidad son "constructos", la Izquierda también sigue diciéndonos que la masculinidad y la feminidad pueden ser cualquier cosa que queramos que sean. Así, no importando cuán masculinas las mujeres parezcan llegar a ser, se nos prohibe decir que ellas "no son femeninas", porque ¿quién debe decir qué es "femenino" y qué no lo es? Igualmente, constantemente se nos dice que una "nueva masculinidad" está surgiendo, y que es vital enseñar aquello a los muchachos (los que deben ser rescatados de la vieja "masculinidad tóxica"). Esta "nueva masculinidad" resulta ser bastante afeminada. Pero, nuevamente, ésta no es una observación permitida, ya que presupone que hay una especie de línea de base, la masculinidad y la feminidad "naturales".

     Llegamos por lo tanto a un problema simple y obvio: si no hay ninguna masculinidad y feminidad "naturales", si éstas pueden ser literalmente cualquier cosa que queramos que sean, entonces ambas no son nada en particular. Pero si ambas no son nada en particular, entonces ¿no son ellas ambas lo mismo? (Si M=0 y F=0, entonces M=F). Y si ambas condiciones son lo mismo, ¿por qué entonces las distinguimos en absoluto? Esto parece ser una reductio ad absurdum, pero para la Izquierda muy ciertamente no lo es. Esta "lógica" es realmente la culminación de la posición izquierdista: el punto no consiste en "redefinir" la masculinidad y la feminidad sino en suprimirlas completamente. Por supuesto, como ya mencioné, esa posición se basa en la negación absoluta del hecho biológico.

     Además, uno puede mencionar dos contradicciones obvias. Primero, si masculino y femenino pueden ser cualquier cosa que uno quiera que ellos sean (en realidad, si puede haber un número ilimitado de "géneros"), entonces ¿no son las personas "transgénero" que se visten como el sexo opuesto o que se someten a una reasignación de sexo los peores y más despreciables promotores de los estereotipos de género? Si "las mujeres pueden tener penes", entonces ¿no está la "mujer transgénero" que ha removido quirúrgicamente su pene en la necesidad de una severa conferencia acerca de la construcción social? Y si las hormonas no tienen nada que ver con la masculinidad o la feminidad, entonces ¿por qué la gente "transgénero" hace filas para ser inyectada con ellas?. ¿No está la conciencia de esas personas en la necesidad de ser activada?

     Una segunda contradicción tiene que ver con la retórica de la "diversidad" que por lo general acompaña cualquier clase de identitarismo izquierdista. Como a menudo ha sido notado, la Izquierda es muy buena para promover la idea de que la fuerza está en nuestras diferencias —diferencias que deben ser "celebradas"— a la vez que simultáneamente niega o descarta la evidencia de que las verdaderas diferencias existen. Este punto es aún más aplicable a nuestro siguiente tema, la raza, pero podría ser también mencionado aquí.

     Como muchos de mis lectores han descubierto por sí mismos, profundizar en la ideología izquierdista a menudo es como caer de cabeza en un pozo sin fondo de contradicciones. Es muy importante entender, sin embargo, que las contradicciones no sólo son permitidas por el izquierdismo sino que son realmente una parte integrante de esa ideología. Entraré en los motivos de eso más tarde. Yo debería notar también que no es ninguna respuesta a lo dicho el decir que estoy hablando sólo de la "extrema Izquierda". La razón es que la mayor parte de los izquierdistas moderados se sienten incómodos al rebatir cualquiera de esas posiciones. Como Jef Costello observó recientemente en un artículo en este sitio:

     «Ésta es una de las singularidades psicológicas del liberalismo [izquierdista]: la incapacidad de los liberales moderados para adoptar realmente una actitud contra los desequilibrados radicales. Ellos están poseídos, usted ve, por la fastidiosa sensación de que aquellos radicales representan una forma "más pura" y comprometida de su propio idealismo. Es por eso que incluso la mayoría de los izquierdistas moderados dudarán antes de condenar la tiranía comunista. Ellos tienen conciencias culpables. Ellos ven que hacia la extrema Izquierda es hacia donde sus ideales los llevarían, si ellos tan sólo fueran consecuentes y lo bastante determinados. Y tienen razón» [1].

[1] https://www.counter-currents.com/2019/06/there-has-never-been-a-better-time-to-be-alive-the-ultimate-white-pill/


B. Raza

     Gran parte de lo que ya he dicho acerca de afimaciones izquierdistas sobre los sexos se aplica a cómo tratan ellos también la cuestión de la raza. Aquí otra vez, las diferencias son "socialmente construídas"; es decir, son simplemente aparentes. La misma trayectoria histórica es también observable. Hubo una vez en que la gente bien intencionada simplemente defendía el tratar las razas diferentes de modo igual ante la ley, pero nunca ellos habrían soñado con negar las diferencias naturales entre ellas. Ahora, la diferencia es negada completamente, mientras simultáneamente se insiste en que la diferencia tiene que ser afirmada como una fuerza. Una vez más, los hechos y la evidencia son declarados irrelevantes. La Izquierda no tiene ningún verdadero modo de tratar con las conclusiones científicas que claramente sugieren importantes diferencias conductuales, cognoscitivas y anatómicas entre las razas. En vez de eso, la ciencia es simplemente descartada mediante el insulto ("racista") o vilipendiando a cualquiera que se atreva a mencionarla. (Simultáneamente, por supuesto, la Izquierda afirma estar "a favor de la ciencia" y proyecta su verdadera anti-ciencia y su tendencia anti-hechos sobre sus opositores "conservadores").

     Tal como los izquierdistas niegan las diferencias inherentes entre los sexos, a la vez que promueven despiadadamente la crítica contra los varones y la masculinidad, del mismo modo ellos niegan la realidad biológica de la raza mientras simultáneamente vilipendian a un grupo entero de gente: la raza blanca (a quienes ellos parecen no tener ninguna dificultad para difamar, hacer generalizaciones o culpar por muchos de los problemas del mundo). Nuevamente, no hay ningún modo lógico de aclarar las contradicciones aquí. Uno se ve forzado a la posición de buscar una explicación psicológica de tal inconsistencia.


C. "Cultura"

     Fundamental para el izquierdismo hoy es el relativismo cultural. La crítica de culturas no-occidentales está esencialmente prohibida, aun cuando aquellas culturas actúan de modos que están diametralmente opuestos a los valores izquierdistas. Notoriamente, mientras la Izquierda tiene solamente desprecio por el "sexismo", la "misoginia" y la "homosexofobia" practicada por (algunos) cristianos, el Islam es tratado con guantes de cabritilla. Eso es a pesar de que todo lo que la Izquierda odia del cristianismo está presente en el Islam, sólo que elevado a un factor de diez, completo, con velo forzado, quemas de novias y la pena de muerte para el homosexualismo (once países musulmanes castigan el homosexualismo con la muerte, y es a la vez castigado en la mayoría de los otros países musulmanes, y ninguno permite el matrimonio homosexual). Es difícil no ver este doble estándar como una manifestación de nada más ni nada menos que el intenso auto-odio que sienten los izquierdistas blancos, odio hacia todas las cosas blancas y occidentales. A pesar de que los musulmanes injurian a los izquierdistas occidentales, y apoyan todo a lo que éstos se oponen, los izquierdistas parecen dar la bienvenida al caos y destrucción que el Islam trae.

     El relativismo cultural es la posición predeterminada de la Izquierda, y aquél impone que los estándares de ninguna cultura sean considerados como absolutos, y que ningún juicio debe ser hecho con respecto a diferencias culturales. Los relativistas culturales creen, además, que todos los valores y las perspectivas son culturalmente condicionados, y que no hay ninguna "vista desde ninguna parte" que le permita a uno salirse de un contexto cultural y criticar aquella cultura, u otras culturas. A pesar de afirmar adherirse a esta posición, los izquierdistas no ven ningún problema con la evaluación de la cultura occidental (y las subculturas occidentales, como las de los cristianos, los estadounidenses del Sur, y los conservadores) desde una posición izquierdista implícitamente absoluta, una "vista desde ninguna parte" que ha trascendido de alguna manera el contexto cultural. Cuando la perspectiva de criticar a culturas no-occidentales es planteada, sin embargo, ese punto de vista es declarado imposible.

     Los izquierdistas creen que todas las culturas —excepto, otra vez, la de Occidente— son igualmente valiosas e igualmente dignas de elogio. Todas son juzgadas dignas de su inclusión en la "sociedad multicultural" (y se cree que son completamente compatibles unas con otras), con la excepción, claro está, de la cultura occidental, que no tiene ninguna gracia que la salve en absoluto y que debe desaparecer a fin de hacer sitio a otras. El que aquellos ideales izquierdistas de "inclusión" y "multiculturalismo" sean ellos mismos productos de la cultura occidental es convenientemente olvidado. Si esto es mencionado, muy probablemente uno se encontrará con la respuesta de que esos valores son universales y no únicamente occidentales. Esto es a pesar de que en otras ocasiones los izquierdistas normalmente niegan que haya tal cosa como valores universales, y afirman que la idea misma es simplemente el último grito de ahogado del imperialismo occidental. (Como mencionaré, el multiculturalismo izquierdista es realmente el último grito de ahogado del imperialismo occidental).

     Así, uno encuentra un patrón en el tratamiento izquierdista de la "cultura" que es muy parecido a lo que encontramos en el caso del sexo y de la raza: las diferencias son negadas o minimizadas, mientras simultáneamente se declara que la diferencia tiene importancia suprema. Así como, en la actualidad, la Izquierda impulsa la idea de la igualdad fundamental de razas y sexos, del mismo modo su convicción profunda en cuanto a la cultura es que todos los grupos culturales poseen una identidad subyacente. La defensa del multiculturalismo sería, de hecho, imposible sin esa presunción. ¿Cómo todas las culturas "diversas" van a llevarse bien dentro de una sociedad? Sólo en virtud de valores compartidos, universales y mezclados culturalmente que son (así se espera) más importantes para cada grupo que los valores que los distinguen. En otras palabras, para la Izquierda las "diferencias culturales" son rasgos superficiales, que encubren una igualdad fundamental. Dicha igualdad simplemente es creída como un artículo de fe, y cualquier sugerencia de que las diferencias culturales son profundas y que podrían hacer algunas culturas incompatibles con otras es simplemente descartada.


D. Moralidad

     Los izquierdistas tienden a poseer sólo dos "receptores del gusto" en cuanto a la moral: el "cuidado" y la "imparcialidad". El "cuidado" se manifiesta como compasión, aunque recientemente la compasión izquierdista haya sido dirigida hacia cualquiera excepto los miembros de su propia raza o nación. (Uno se pregunta si tal compasión es real en absoluto, o si es simplemente una máscara para la animosidad que ellos sienten por los de su propia clase). Es bien conocido que los izquierdistas están además enormemente preocupados por asegurarse de que todo sea "justo", aunque eso sea ahora generalmente interpretado como "igual" (o "lo mismo"). Muchas de las particularidades izquierdistas de las que he hablado hasta ahora podrían ser entendidas como resultantes de una especie de perversión del fundamento de "justicia".

     Sin embargo, cuando se les pide reflexionar sobre moralidad o juicio moral como tal, la posición predeterminada de los izquierdistas es el relativismo ético. Así, uno muy a menudo encontrará izquierdistas que declaran que la moralidad es relativa y que no puede hacerse ningún juicio moral absoluto, los cuales luego, en un contexto diferente, hacen juicios morales avasallantes y absolutos, insistiendo en que cualquiera que discrepe con ellos es malvado. Hay también una contradicción dentro de esta contradicción, en la manera en la cual a menudo es formulada la posición relativista. Los izquierdistas afirmarán a veces que, dado que la moralidad es relativa, deberíamos ser tolerantes con las diferencias morales, sin considerar el hecho de que si la moralidad realmente es relativa, entonces ninguna afirmación sobre lo que deberíamos hacer puede hacerse en absoluto. Si la moralidad es relativa, entonces la tolerancia no es más justificable que la intolerancia.

     La gran mayoría de los izquierdistas no está consciente de estas contradicciones. Si ellas son mencionadas, los izquierdistas por lo general se impacientan y se enojan y rápidamente olvidan que algo les ha sido dicho en absoluto. Por supuesto, el relativismo a menudo sirve a los izquierdistas como un recurso táctico: ellos vuelven a esa posición cuando se ven confrontados con juicios morales con los cuales ellos discrepan; ellos implícitamente consideran sus propios juicios como absolutos y no relativos. Sería un error, sin embargo, ver eso como una táctica consciente. Aunque pueda ser difícil para algunos de nosotros entenderlo, la mayoría de las personas están cómodas con sus contradicciones, cuando no son rudamente obligadas a encararlas. Y, como hemos visto, la contradicción es realmente uno de los rasgos constantes de la ideología izquierdista.

     Es obvio que la defensa que hace la Izquierda del relativismo ético cae dentro del patrón familiar que hemos establecido ya, aquel de negar la diferencia e insistir en un igualdad total, o subyacente. Todos los juicios éticos son fundamentalmente "iguales" en que todos ellos igualmente no son susceptibles de justificación; niniguno puede ser más verdadero o mejor que algún otro. Además, el elemento del "estado subjetivo" es dominante: los relativistas a menudo formulan su posición como la afirmación de que "si alguien piensa que X es moral, entonces lo es, para él", tal como un varón biológico, por ejemplo, puede ser una mujer si "ella" piensa que lo es.

     El subjetivismo de la posición relativista también es muy claramente expresado en la tendencia a hablar de cuestiones éticas en términos de "valores". El lenguaje de los valores inevitablemente sesga cualquier discusión de ética en la dirección del relativismo, aun cuando no se pretenda eso, ya que los valores son muy obviamente relativos para los individuos. Yo valoro ciertas cosas que mi vecino no, y en muchos casos parece absurdo sostener que él debería valorar lo que yo valoro (por ejemplo, los colores suaves o el café caliente). Enmarcar las discusiones de ética en términos de "valores" es ahora tan ubicuo que parece inimaginable para la mayoría de las personas usar cualquier otra clase de lenguaje. (El vocabulario antiguo se refería a "virtudes" más bien que a "valores").

     El mismo subjetivismo puede ser visto en la tendencia relativista de enmarcar todas las cuestiones éticas como asuntos de "preferencia". Eso es muy familiar en el caso de la controversia del aborto. Ya que se dice que las opciones "dependen de los individuos", de alguna manera se supone que eso significa que todas las opciones son igualmente válidas. Se puede ver fácilmente que esa posición carece completamente de sustancia. Los problemas éticos son todos problemas de opción: la ética trata de discernir qué opciones son correctas y cuáles son equivocadas. Responder a una cuestión ética diciendo que "es una opción" no dice, por lo tanto, nada en absoluto.

     Dentro de ciertos límites, los izquierdistas afirmarán que todas las opciones son válidas, significando que todas son igualmente justificables e igualmente injustificables. Éste es particularmente el caso con lo que es interpretado como "estilos de vida". Mientras una opción de vida no haga daño a otros, es considerada completamente válida e inmune a la crítica. Se trata de evitar el dañar como ideal moral. Ésa es una ética severamente empobrecida, ya que, entre otras cosas, elimina casi completamente cualquier concepción de cumplir con ideales de excelencia personal.

     Para los izquierdistas la excelencia moral consiste exclusivamente en lo "justo" y en el tratamiento "compasivo" de otros. No hay obligaciones, sin embargo, para uno mismo; en otras palabras, ninguna concepción de algún imperativo para desarrollar el propio cuerpo y mente, para restringir los apetitos propios y disciplinarse a uno mismo. El "estilo de vida" de un homosexual hedonista sin hijos es considerado tan "válido" como el de un hombre que se sacrifica a sí mismo a fin de apoyar una familia. Ambos casos son simplemente "opciones". Elegir ser un gordo haragán y decidir ser un atleta olímpico son ambos "válidos". Y la práctica de los izquierdistas de "justicia" y "compasión" a menudo consiste simplemente en la "afirmación" del derecho de cada uno a ser dejado en paz para que hagan un caos tan grande de sus vidas como ellos elijan. (Ésta es la razón de que "libertarismo" esté realmente más cercano a la Izquierda que a la Derecha). La creencia izquierdista en la "opción" alcanza su límite en el caso de aquellos que optan por no estar de acuerdo con ellos.


E. Verdad

     Aquí llegamos a una cuestión fundamental, que he mencionado ya repetidamente. Considerando todo lo anterior, puede ser explicada de manera muy simple. La posición izquierdista en cuanto a la verdad es también igualitaria y subjetivista, aunque aquí, también, ellos son inconsecuentes. Todas las reclamaciones de verdad son igualmente válidas. Algo puede ser "verdadero para usted", pero no "verdadero para mí". Esta clase de lenguaje es tan común hoy, que es considerado sin importancia, y uno oirá incluso a conservadores hablando de esa forma. Tales declaraciones son, sin embargo, literalmente incoherentes. Hablaré de la suposición metafísica subyacente detrás de esa opción de lenguaje cuando llegue a mis comentarios sintéticos sobre la ideología izquierdista.

     La cuestión de los "transgéneros" revela, tan claramente como uno podría querer, la actitud izquierdista hacia la verdad: las cosas son verdaderas cuando ellas son creídas; un hombre es una mujer si él cree que lo es. Cuando, como tan a menudo sucede hoy, alguien afirma ser ofendido por esto o lo otro, la respuesta izquierdista efectivamente rechaza la idea de que pueda haber algún examen de si el que reclama está siendo razonable. Todo lo que importa es, nuevamente, el estado subjetivo del querellante: si ellos se sienten ofendidos, entonces ellos han sido ofendidos y deben ser aplacados. Ninguna defensa del presunto ofensor será aceptada.

     Ya noté antes que cuando son confrontados con hechos que contradicen sus opiniones acerca de, digamos, la raza o diferencias sexuales, los izquierdistas simplemente descartarán la evidencia o apelarán al argumentum ad hominem [el ataque a la persona]. Sin embargo, los asuntos son realmente mucho peor que eso. A menudo los izquierdistas recurrirán a rechazar explícitamente la idea misma de que los hechos existen. No es ninguna respuesta indicar que ellos afirman como un hecho que los hechos no existen. Como ya se señaló, la identificación de contradicciones en la posición izquierdista será simplemente dejada de lado. Eso es porque la lógica misma ha sido atacada ahora como masculinista, imperialista y supremacista blanca. Es un hecho —dicen ellos— que los hechos no existen; es objetivamente verdadero que la verdad es relativa; y se sigue lógicamente que la lógica es un instrumento del supremacismo blanco. Si parece que la posición izquierdista se está convirtiendo en un torbellino caótico y nocivo de constante cambio e ideas contradictorias, ése es realmente el punto entero.



2. UNA VOLUNTAD QUE TIENDE HACIA LA NADA:
LA ESENCIA de la METAFÍSICA IZQUIERDISTA


     Estamos ahora en condiciones de retroceder de estas observaciones y sacar algunas conclusiones generales acerca de la metafísica de la ideología izquierdista. Confío en que el lector entiende, sin embargo, que estoy identificando la metafísica que es la base de la ideología izquierdista. No todos los principios de esa metafísica son explícitamente apoyados por los izquierdistas, aunque muchos de ellos lo sean. En algunos casos, identificaré las implicaciones de posiciones izquierdistas que muchos izquierdistas negarían fuertemente y de las que retrocederían. Sin embargo, confío en que mis observaciones identifican correctamente las profundas premisas y las consecuencias lógicas últimas de las ideas izquierdistas. Yo también debería decir francamente que he encontrado imposible desligar una discusión de la metafísica izquierdista de una discusión de la psicología izquierdista. En esto, estoy en amplio acuerdo con Nietzsche, como en varias otras cuestiones, como el lector verá dentro de poco.

     En la discusión anterior, hemos visto dos elementos surgir una y otra vez: (1) una negación radical e igualitaria de la diferencia, y una insistencia en la igualdad (conectada, extrañamente, con una retórica que celebra la diferencia); y (2) una insistencia en la primacía de los estados subjetivos por sobre los hechos. Podemos llamar a éstos los dos primeros "postulados" de la metafísica izquierdista. ¿Pero qué da ocasión a estos inusuales "postulados"? Creo que la razón subyacente del ataque contra la diferencia, y contra la evidencia que justifica la diferencia, es una rebelión contra la jerarquía. En otras palabras, la Izquierda es alérgica a la diferencia porque el reconocerla conduce al reconocimiento de la superioridad y la inferioridad. A fin de ver la diferencia, debemos hacer comparaciones, y gran parte del tiempo eso conduce a juicios en cuanto a rango o valor. Por ejemplo, el que los hombres tienen penes y las mujeres tienen vulvas no es (en la mente de la mayor parte de las personas) una cuestión de mejor y peor. Por otra parte, si nosotros (honestamente) comparamos a hombres y mujeres como jugadores de ajedrez, es imposible evitar clasificar a un grupo por encima del otro.

     Para la mente de la persona derechista, la jerarquía es simplemente una parte natural de la vida. ¿Qué podría inducir a alguien a negar aquello o a rebelarse contra ello? Aquí es donde Nietzsche es más provechoso para nosotros. La posición de Nietzsche era que el anti-igualitarismo izquierdista provenía de lo que él llamó el ressentiment [en francés], el resentimiento del inferior contra el superior. "Envidia" sería otro modo de decirlo. Esta teoría es tan conocida para la mayoría de mis lectores que no tengo que explicarla en detalle. La idea básica es que aquellos que son de alguna manera débiles o inadecuados en cuerpo, mente o espíritu tienden a odiar a aquellos que poseen las virtudes de las que ellos carecen. Ese odio puede expresarse en muchas formas. Una forma es lo que Nietzsche llamó la "transvaloración de los valores", en la cual los "tipos esclavos" declaran que las virtudes de sus superiores son vicios. En otras palabras, los esclavos tratan con el hecho de que ellos no poseen (y quizá no pueden poseer) ciertas virtudes, declarando que, de hecho, aquellas virtudes son vicios.

     Nietzsche está claramente sobre algo aquí, y su teoría del ressentiment y la "moralidad de esclavo" nos da realmente un poderoso instrumento para entender a la Izquierda. Muchas expresiones del feminismo, por ejemplo, parecen ser sinceramente movidas por el ressentiment. Como a menudo se ha señalado, la enorme ironía de la mayoría de las formas del feminismo es que ellas se mofan de la feminidad e implícitamente respaldan la masculinidad como un ideal por el que las mujeres deberían esforzarse. Por supuesto, eso es hecho atacando al mismo tiempo la masculinidad. La psicología Nietzscheana parece bastante obvia aquí: las feministas radicales consideran su sexo femenino como una especie de aflicción y se resienten de los hombres porque ellos poseen cualidades que ellas nunca pueden desarrollar totalmente o naturalmente. Lo mismo es verdadero de los varones afeminados, feminizados o simplemente inseguros que se burlan de aspectos de la masculinidad (por ejemplo, el ratón de biblioteca que menosprecia a los deportistas, pero que en secreto los envidia). Otro ejemplo obvio es el fenómeno reciente de la gente gorda que afirma que la gordura es hermosa (¡e incluso saludable!), y que la delgadez es opresiva y odiosa.

     Donde Nietzsche está absolutamente en lo correcto es en vincular la ideología izquierdista a la debilidad e inseguridad. Prácticamente cada izquierdista doctrinario que he conocido alguna vez ha estado careciendo de alguna manera, física o espiritualmente, de al menos alguna de las cualidades que lo hacen a uno estar bien provisto para tratar con los desafíos de la vida. Éste es también un asunto del cual mis lectores ya están bien informados, y se ha hablado mucho de ello en la Derecha, a menudo con mucha hilaridad. Ha habido incluso estudios científicos bien publicitados que muestran que los izquierdistas tienden a ser físicamente más débiles y menos atractivos que los que se auto-identifican como conservadores.

     Por supuesto, a veces la debilidad no es inmediatamente evidente a la vista. Prácticamente cada izquierdista que he estudiado de cerca, incluso si ellos no eran visiblemente deformes o poco atractivos, ha exhibido un alto neurotismo, una tendencia a retroceder de algunos de los hechos más brutales de la vida, una ligera aversión a los juicios morales fuertes (de otra gente), una tendencia a sobre-empatizar (a menudo con aquellos que menos merecen empatía), una carencia de coraje físico, y (en los hombres) una carencia de masculina auto-confianza y capacidad. (Si no todos éstos, al menos han tenido alguna combinación de ellos).

     El resentimiento no siempre es obvio en esos izquierdistas, pero por lo general está allí, hirviendo a fuego lento bajo la superficie. ¿Y cómo podría eso no ser? Los izquierdistas siempre hacen entre los individuos la clase de comparaciones que ellos explícitamente condenan. (Hacer tales comparaciones es simplemente una faceta inevitable de la naturaleza humana). Y ellos se encuentran a sí mismos deficientes. Así, para volver a nuestra pregunta original, la negación de la diferencia por parte de los izquierdistas proviene de una aversión a las jerarquías, la que a su vez deriva de su reconocimiento (consciente o subconsciente) de que ellos tienen todo que perder cuando las jerarquías son reconocidas. Y al menos algo de su compasión por otros es una expresión del hecho de que ellos tienen una tendencia —que se debe a su propio sentido profundamente arraigado de insuficiencia— a identificarse con personas inadaptadas, desvalidas, rechazadas, e incluso malhechoras.

     A la teoría de Nietzsche yo añadiría otra observación. En notas a mí mismo, he formulado una teoría que me gusta llamar "La insoportable soledad de la raza blanca". Ésa es una designación engorrosa para una teoría todavía bastante imperfecta, pero no puedo encontrar un mejor modo de resumirla. Se refiere a una tendencia que he notado en los liberales [izquierdistas] de raza blanca. Cuando aparece el tema de las diferencias raciales y nacionales, algunos parecen ser movidos por un peculiar deseo de creer que su propia naturaleza es la naturaleza de todos. Eso está, por supuesto, en directa tensión con sus afirmaciones de celebrar la "diversidad", así como con su autoproclamada "distancia crítica" con respecto a su propia blancura. Pero la verdad parece ser que muchos izquierdistas, en algún nivel profundo, quieren creer que debajo de las diferencias superficiales todos somos realmente iguales, lo que termina por significar, en efecto, que cada uno es realmente blanco.

     Uno ve eso en la fe obstinada y optimista con la cual los liberales blancos se aferran al ideal del multiculturalismo, que sólo funcionaría si todos los pueblos exhibieran una devoción típicamente blanca y occidental por la tolerancia, el imperio de la ley, la libertad religiosa y otros ideales. Eso es también evidente en la fe que ellos exhiben en los interminables y muy caros esfuerzos para "elevar" a los negros para que sean simulacros de blancos (aunque, por supuesto, nunca sea dicho de esa forma). La idea de que las diferencias entre los pueblos podrían ser radicales, y de que los blancos podrían estar muy solos en algunos aspectos (siendo únicos, de hecho), parece ser absolutamente intolerable para esos izquierdistas. Es esta tendencia en los liberales blancos lo que me lleva a llamar al izquierdismo, como señalé antes, "el último grito de ahogado del imperialismo occidental". Esta vez, el imperialismo es re-etiquetado como "multiculturalismo": todos los pueblos serán convertidos a los modos blancos y occidentales, no exportando aquellos modos sino importando a aquella gente, la que manifestará entonces su blancura interior y felizmente vivirá junta por siempre después. Si uno considera este punto con cuidado, es difícil evitar la conclusión de que, irónicamente, es el izquierdismo el que es el verdadero supremacismo blanco.

     No sería necesario decir que la negación de la diferencia y de la jerarquía no es una posición sostenible. La evidencia contra ello es demasiado abundante. Como vemos todo el tiempo en estos días, los izquierdistas intentan tratar con ese hecho desechando la evidencia que está en contra de sus opiniones, e intimidando a los críticos para que permanezcan silenciosos. Ésa no es, sin embargo, una estrategia muy eficaz, ya que la evidencia está todavía por ahí. Y es por ello que los izquierdistas han desarrollado una respuesta ideológica al problema planteado por el hecho de que sus opiniones no concuerdan con la realidad. Su respuesta consiste en negar que existe tal cosa como la realidad. Aquí llegamos a los postulados adicionales de la metafísica izquierdista.

     La "realidad" negada por los izquierdistas sería mejor descrita como la "Naturaleza". Para nuestro propósito aquí, podemos definir la Naturaleza simplemente como aquello que existe independiente de los pensamientos, intenciones, creencias y sentimientos humanos. (No estoy sugiriendo que no hay nada "natural" en la subjetividad humana; simplemente estoy distinguiendo lo que existe de lo que pensamos que existe, o esperamos que exista). Es esta realidad la que, para todos los intentos y propósitos, es negada por la Izquierda. Yo una vez tuve una conversación con una feminista académica que afirmó realmente que no hay tal cosa como la Naturaleza, y que la Naturaleza es un "constructo".

     Los izquierdistas no niegan la Naturaleza o la realidad a la manera de los fenomenólogos o de los idealistas Berkeleyanos [del filósofo anti-materialista irlandés George Berkeley, 1685-1753]: ellos no niegan literalmente que haya algo por ahí, algo de lo que somos conscientes. Más bien, ellos niegan, en efecto, que lo que lo que está por ahí posee identidad. (Estoy tentado de decir "identidad fija", pero eso es realmente redundante). Todo lo que existe posee identidad, en el sentido de tener ciertos rasgos y no otros. Las cosas pueden adquirir nuevos rasgos (o perder los que ya tienen), pero eso es porque su identidad incluye ciertas potencialidades y no otras. Es la posesión de una identidad definida la que, de hecho, hace reales las cosas. La distinción misma entre lo que es real y lo que es imaginario (o una creación de la subjetividad humana) se ha formado a partir de nuestro encuentro en la infancia con lo que resiste a nuestras intenciones, porque posee una identidad que nosotros no podemos manipular o controlar completamente.

     La metafísica izquierdista es la expresión más extrema de la metafísica general de la modernidad, que sostiene que todo es totalmente manipulable por los seres humanos. Como otro autor de Counter-Currents [este sitio] lo ha dicho:

     «La Naturaleza parece irreal a los modernos porque para éstos ella está inacabada: ella espera que nosotros pongamos nuestro sello sobre ella, para "convertirla en algo". Los objetos naturales, por lo tanto, siempre tienen el status de meros potenciales: potenciales para ser transformados, mejorados, reutilizados o reorganizados de alguna manera» [2].

[2] https://www.counter-currents.com/2011/01/d-h-lawrences-critique-of-modernity-part-1/

     Esta negación de las identidades que existen independientes de los designios humanos es la suposición metafísica de raíz que está detrás de una multitud de locuras izquierdistas. La doctrina de la "construcción social" es de manera directa y obvia dependiente de dicha negación. Todo es "fluído": los hombres pueden convertirse en mujeres y las mujeres pueden hacerse hombres; la raza es una ilusión, y no hay ninguna identidad racial inherente. Los argumentos izquierdistas para estas posiciones dependen de apelaciones a casos limítrofes y de la aseveración de que "todo pertenece a un espectro". Los casos limítrofes existen, pero las conclusiones que los izquierdistas sacan de ellos son ilógicas. Como ha señalado Greg Johnson, según la lógica del izquierdismo, ya que los colores están en un espectro, no hay por lo tanto ninguna tal cosa como verde, azul, amarillo, etcétera. Uno podría extender esta clase de lógica para sostener que no hay "clases naturales" en absoluto, incluso con respecto a lo que llamamos especies. Y algunos izquierdistas, especialmente académicos, realmente hacen esa afirmación. Aquellos mismos académicos acusarán a cualquier creyente en identidades reales del pecado de "esencialismo" (donde se entiende que la "esencia" significa "identidad inherente").

     Si no hay identidades definidas, entonces no hay ninguna "verdad", ya que la verdad es el reconocimiento de identidades y situaciones que existen independientes de nuestras mentes. Para los izquierdistas, la "Verdad" puede ser entendida sólo en el sentido de "mi verdad" o "su verdad". Por supuesto, esta interpretación de la verdad retiene la palabra, pero la vacia de significado: decir que algo es "verdadero para mí" simplemente significa que yo lo creo. No hay así ninguna forma para que la Izquierda distinga entre la mera creencia y el conocimiento. Debemos exceptuar también la apelación a "hechos", ya que un "hecho" es simplemente algo que se sabe que es verdadero. Además, los hechos son sólo instrumentos de opresión, o así lo afirman académicos izquierdistas y "guerreros de la justicia social". (En un cierto sentido, eso es verdadero: aquellos cuya ideología está en desacuerdo con la realidad deben necesariamente sentirse oprimidos por una apelación a hechos).

     Demás está decir que la lógica tampoco está considerada. Como Ayn Rand nunca se cansó de indicar (correctamente), la lógica se basa en la ley de no-contradicción, la que a su vez se basa en la ley de identidad: algo no puede poseer la propiedad X y no poseerla al mismo tiempo y en el mismo respecto, lo cual presupone que las cosas tienen identidades específicas e identificables que existen aparte de nuestras creencias acerca de ellas. La Izquierda es ahora completamente abierta en su rechazo de la lógica, la que es descartada como un producto del etnocentrismo occidental o incluso del supremacismo blanco. Da lo mismo que los izquierdistas usen —o abusen— de la lógica al hacer tales afirmaciones: si la lógica es un instrumento del etnocentrismo occidental, y si eso es malo, entonces la lógica debe ser rechazada [3]. Una vez más, los izquierdistas no es probable que sean persuadidos por la observación de que sus opiniones se contradicen a sí mismas. El rechazo de la lógica es obviamente uno de los motivos principales de por qué los izquierdistas están tan cómodos con la contradicción.

[3] El argumento aquí podría ser expresado más rigurosamente como un silogismo: a) La lógica es un instrumento del etnocentrismo occidental; b) Los instrumentos del etnocentrismo occidental son cosas que deben ser rechazadas; y por lo tanto c) La lógica es una cosa que debe ser rechazada. Mi punto —en caso de que no sea obvio— es que los izquierdistas usan la lógica en el proceso mismo de rechazarla. Eso significa que o la lógica es absoluta (no puede ser coherentemente negada), o, al menos, que los izquierdistas no pueden escapar de su propio etnocentrismo occidental. Tiendo a creer que las dos cosas son verdaderas.

     De lo que se ha dicho hasta ahora se sigue que la eliminación de la realidad, la identidad, la verdad, los hechos y la lógica es simultáneamente la elevación de lo subjetivo a un status de absoluto. En otras palabras, a lo que se le da la primacía en la metafísica izquierdista es a los estados subjetivos: creencias, percepciones, sentimientos, deseos, esperanzas y sueños. De ahí el constante énfasis en cambiar o manipular los "mensajes" que la gente recibe (como si el cambio de éstos cambiara la realidad), o las palabras que ellos usan. (Recuerde: la única razón de que las mujeres no sean tan fuertes como los hombres es que a ellas les han dicho que no son tan fuertes). De ahí la fe izquierdista en que la "educación" (es decir, la propaganda) removerá todas las desigualdades.

     Además, para la Izquierda los estados subjetivos no son evaluables según ningún estándar independiente de subjetividad, ya que eso ha sido eliminado. Para los izquierdistas la única cosa que puede comprobar la subjetividad de los individuos es la subjetividad colectiva de los grupos. De ahí el énfasis que la Izquierda pone en vigilar el pensamiento, el discurso y las acciones de cada uno, sobre todo los suyos propios. Y de ahí la conformidad de los izquierdistas individuales, su temor a la censura, y su miedo a la exclusión. Para la Izquierda, el grupo o la mentalidad de grupo es la única realidad.

     Noté antes que, considerando la metafísica de ellos, no hay forma en que los izquierdistas distingan entre la mera creencia y el conocimiento. También podríamos preguntar si hay por último alguna forma en que ellos distingan entre la cordura y la locura. Sin una concepción de una realidad objetiva que consiste en seres con identidades definidas, es difícil ver cómo uno puede hacer aquella diferencia. En los últimos años se ha hecho popular en la Derecha hablar sueltamente sobre el liberalismo [izquierdista] como una "enfermedad mental", o de "libtards" [retardados liberales]. Hay realmente alguna verdad en eso. Considerando el rechazo por parte de la Izquierda de la realidad objetiva y la elevación del subjetivismo, es razonable que atraiga a individuos que no son completamente sanos.

     También es razonable que ella debilite o empeore la salud mental. ¿Cómo? Bueno, para adherir realmente a los dogmas izquierdistas, uno tiene que negar las experiencias sensoriales que los seres humanos tienen cada día. Por ejemplo, las diferencias físicas significativas entre las razas son perceptibles directamente, pero la teoría de la "construcción social" exige que yo rechace la evidencia de los sentidos y, en esencia, considere mi experiencia como una ilusión. "Sussy" puede parecerme, de cada modo disponible para la experiencia sensorial, ser un hombre, pero nuevamente, yo debo negar la evidencia de los sentidos y considerarlo como una mujer.

     En efecto, antes pasé mucho tiempo tratando con la consideración izquierdista de las diferencias sexuales y de los "transgéneros" porque precisamente ahí realmente encontramos lo último en la negación de la Naturaleza por parte de la Izquierda, y en su capacidad para persuadir a otros a que se engañen a sí mismos. No hay probablemente nada más básico en nuestra experiencia que nuestra capacidad para distinguir entre los sexos. A fin de ser un izquierdista consecuente, uno tiene que bifurcar la propia conciencia. Orwell escribió acerca de esa bifurcación —ese "doble pensar"— en su novela "1984":

     «Saber y no saber, estar consciente de la veracidad completa mientras se dicen mentiras cuidadosamente construídas, sostener simultáneamente dos opiniones que se anulan, sabiendo que son contradictorias y creyendo en ambas, usar la lógica en contra de la lógica, rechazar la moralidad a la vez que se la reclama, creer que la democracia era imposible y que el Partido era el guardián de la democracia, olvidar todo lo que fuera necesario olvidar, y luego volver atrás en la memoria otra vez en el momento en que fuera necesario, y luego prontamente olvidarlo otra vez, y sobre todo, aplicar el mismo proceso al proceso mismo: aquella era la sutileza última; conscientemente inducir la inconsciencia, y luego, una vez más, hacerse inconsciente del acto de hipnosis que usted acababa de realizar. Incluso entender la palabra "doublethink" [doble pensar] implicaba el uso del doble pensar» (Orwell, "1984", Primera parte, cap. 3).

     El izquierdismo requiere una especie de división Kantiana entre "experiencia" (el ámbito de la evidencia sensorial y los hechos) y el "ámbito moral" más allá de la experiencia fáctica. Cuando se ven confrontados con hechos inconvenientes, los izquierdistas parecen sentir que tienen una obligación moral de ignorarlos. Eso no es distinto del tratamiento de Kant de asuntos como la libertad de la voluntad: aunque la experiencia (y la ciencia) pueda no darnos ningunas prueba real del libre albedrío, debemos, sin embargo, creer que somos libres. Aunque la experiencia pueda no darnos ninguna evidencia real de la igualdad racial, ninguna prueba de que "Sussy" es una mujer, debemos, sin embargo, creer...

     Esto nos da otra razón de la alta tolerancia de la Izquierda por la contradicción. En último término, los izquierdistas no están interesados en la verdad (en la verdad real) o en la coherencia. Ellos creen que ciertas afirmaciones deben ser hechas no porque ellas estén apoyadas por hechos sino porque son morales. Es completamente irrelevante para ellos si algunas de esas afirmaciones contradicen a otras. Para tomar un ejemplo del que se habló antes, los izquierdistas pueden afirmar que la raza es un constructo social y vilipendian a una raza entera (la gente blanca) porque ellos sienten que ambas posturas son moralmente obligatorias. El que ellas se contradigan mutuamente simplemente no es una consideración ("sostener simultáneamente dos opiniones que se anulan, sabiendo que son contradictorias y creyendo en ambas").

     Ahora bien, por cuanto esta metafísica esencialmente rechaza la realidad, sus adherentes se encuentran activamente en oposición a la realidad. Ellos intentarán eliminar, o aumentar la desconexión, entre su ideología y la realidad, lo que les provoca una disonancia cognoscitiva significativa, usando estrategias tanto "internas" como "externas".

     La "estrategia interna" implica el control de los propios pensamientos de uno: rechazar considerar ciertos hechos que ofenden o escuchar ideas contrarias; entrenar la mente para no notar ciertas características de la realidad (por ejemplo, rasgos masculinos o femeninos comunes, los patrones de comportamiento de las razas, etc.); es el "doublethink" descrito por Orwell.

     La "estrategia externa" implica intentar alterar la realidad para ponerla de acuerdo con la ideología. Ejemplos familiares de eso incluyen el suprimir a la oposición (negación de acceso a plataformas, intimidación, desprestigio, encarcelamiento, o incluso asesinato de opositores, y prohibición de libros heréticos); la toma del poder en instituciones; la imposición de "planes" para rehacer la cultura o la esfera económica de acuerdo a visiones de lo que debería ser (los "Planes Quinquenales" soviéticos, el "Gran Salto Adelante" de Mao y su "Revolución Cultural", etcétera); la reeducación (la transformación de escuelas en centros de adoctrinamiento, la inyección de contenido político en cada área de la vida, el uso de la tortura y el lavado de cerebro para "convertir" a los opositores; para un ejemplo clásico de esto último lea sobre el "Experimento Pitesti" [*]); la destrucción ritual de recordatorios de una cultura burguesa, racista, sexista, homosexofóbica y transfóbica (el derribo de monumentos; destrucción de artefactos históricos; profanación de tumbas; juicio y condena póstumos de presuntos opresores; cambio de nombres de pueblos, ciudades, calles, escuelas, teatros, premios), etcétera.

[*] https://en.wikipedia.org/wiki/Pite%C8%99ti_Prison
http://www.thegenocideofthesouls.org/public/english/the-pitesti-experiment/

     Sin embargo, los ejemplos más psicológicamente interesantes de la "estrategia externa" implican que los izquierdistas intenten, por falta de un mejor término, "falsificar la realidad". Una forma de esa estrategia implica manipular situaciones o datos para dar la apariencia de que los izquierdistas están haciendo progresos en el logro de sus ideales. (Esto podría ser llamado la "Estrategia del Pueblo Potemkin" [**]). Es importante notar que el objetivo primario de eso es conseguir engañarse a sí mismos.

[**] https://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo_Potemkin

     Otras manifestaciones de esta tendencia implican que los izquierdistas manipulen los ambientes que los rodean para protegerse de hechos que, según su ideología, no se supone que deban existir. Ellos también pueden manipular sus ambientes para protegerse de ser confrontados con puntos de vista contrarios. Aquí hay algunos ejemplos más específicos (en ningún orden particular), algunos de los cuales son muy familiares ya a mis lectores:

    Acción Afirmativa [Discriminación Inversa]: Los liberales [izquierdistas] falsean el sistema a fin de elevar la posición social de gente menos calificada, negros e hispánicos (nunca asiáticos), y luego fingen que ellos nunca practicaron la acción afirmativa, y que dichos negros e hispánicos merecían todo lo que recibieron. Nuevamente, escuche a Orwell: "...olvidar todo lo que fuera necesario olvidar, y luego volver atrás en la memoria otra vez en el momento en que fuera necesario, y luego prontamente olvidarlo otra vez, y sobre todo, aplicar el mismo proceso al proceso mismo".

    • La estupidización de las escuelas a fin de hacer menos obvia la brecha de logros entre las razas. También, la eliminación de programas para los estudiantes talentosos, ya que a tales programas asisten de manera abrumadora blancos y asiáticos.

    • El sistemático intento de eliminar todas las voces discrepantes en los campus universitarios. Eso es motivado principalmente por el deseo de crear un ambiente en el cual los izquierdistas nunca se vean confrontados con ideas que podrían trastornarlos. Como ha señalado Jef Costello, los izquierdistas han convertido de esa manera a la academia en una "realidad alternativa irreal" en la cual ellos pueden llegar a creer cualquier ilusión que les guste, "confiados en que nadie alrededor de ellos será tan torpe como para confrontarlos con hechos".

    • La creación de una multitud de "espacios seguros" donde los izquierdistas pueden ser protegidos de la realidad. Dichos espacios incluyen universidades, como recién se dijo, así como todos los pequeños enclaves de los liberales blancos. Dentro de las murallas de sus cerradas comunidades arribistas y monocromas, protegidas de la dura realidad de la "diversidad", ellos pueden abogar por la diversidad, la inclusión y, sobre todo, la necesidad de derribar muros.

    • La creación de una falsa realidad por medio de la industria del entretenimiento. Las películas y los programas de televisión creados por izquierdistas no sólo propagandizan al público sino que proporcionan a los ya convertidos un escape hacia un mundo en el cual todas sus fantasías se hacen realidad: sabios jueces negros, brillantes científicos negros, una mujer Presidente, comidas multiculturales del Día de Acción de Gracias, superhéroes feministas que son más fuertes que los muchachos, gente blanca con negros como sus mejores amigos, Wakanda [***], etcétera.

          [***] https://es.wikipedia.org/wiki/Wakanda

    • Censura de noticias difíciles por parte de periodistas izquierdistas: no reportar la raza de autores criminales (una práctica común en la Europa multicultural), con algunos crímenes no reportados en absoluto (por lo general, una vez más, debido a la raza de los autores) mientras que otros son minimizados.

    • La no consideración de estadísticas de crímenes por juzgarlas como "racistas", ya que los izquierdistas saben a priori que ningún grupo podría ser más propenso al delito que otro (porque cada uno es "igual" y la raza es un "constructo").

    • La no consideración de los resultados de pruebas de Coeficiente Intelectual, por los exactos mismos motivos.

    • La negación de la herencia biológica, a pesar de aplastantes pruebas a favor de ello, así como interminables intentos de manipular el ambiente o los "mensajes" que los grupos reciben, basados en la suposición de que el ambiente lo es todo.

    • La hiper-preocupación por el lenguaje, algo que Orwell analizó brillantemente: la idea de que cambiando el lenguaje ciertos pensamientos se hacen imposibles. Y si ciertos pensamientos se hacen imposibles, la realidad es cambiada (o falsificada). Para tomar un ejemplo notorio (del que no se ha tomado conciencia), los minusválidos son, según el lenguaje "políticamente correcto", gente que tiene "capacidades diferentes". Así, el hecho de que la invalidez es algo negativo es eliminado por un cambio de palabras.

    • La modificación selectiva o la revisión de la Historia, otra cosa que Orwell mencionó. Mucho ahora se ha ido por el agujero de la memoria. Los libros de Historia están siendo vueltos a escribir por izquierdistas para restarle énfasis a la importancia de Grecia para la civilización mundial, y también generalmente a la contribución de Occidente. Los logros occidentales —así están diciendo ahora los historiadores políticamente correctos— fueron debidos a la "suerte".

    • Disculpas, confesiones y auto-crítica forzadas. Los comunistas eran famosos por extraer esas declaraciones bajo tortura, o a punta de pistola. En Estados Unidos la Izquierda las extrae amenazando a la gente con la pérdida de sus carreras (en Europa existe también la amenaza de cárcel). Es importante entender que eso sirve para dos objetivos. El primero, y más obvio, es intimidar a otros para que se mantengan en silencio. El segundo objetivo es tranquilizar a los izquierdistas en cuanto a que ellos tienen razón. Tan difícil de creer como esto pueda ser para algunos de nosotros, las retractaciones de los herejes refuerzan a los creyentes en su fe.

     Por supuesto, muchos otros ejemplos podrían ser dados.

     El resultado de la metafísica izquierdista es la muerte. ¿Y qué otra cosa podría ser? Ésa es una ideología que insiste en que la Naturaleza, incluyendo la naturaleza humana, es infinitamente maleable. Ella niega la diferencia y la desigualdad naturales. Ella aborrece al fuerte y alaba al débil. Ella denigra la belleza y ensalza la fealdad. Ella denigra a la familia y celebra el hedonismo de los que no tienen hijos. Ella niega la verdad, a la vez que afirma lo que equivale a verdades absolutas. Ella usa la lógica para rechazar la lógica. Ela moraliza, mientras niega la moralidad. Ella promete un futuro glorioso, mientras causa miseria en el presente. Ella exige que amemos a los extranjeros y que odiemos a nuestra propia gente.

     Cuando se ha hecho el intento de rehacer la realidad de acuerdo a este nido de contradicciones, el resultado sólo puede ser la destrucción de la vida, la salud, la felicidad, la civilización y las naciones. Esa ideología es absolutamente mortífera, y esto no es, por supuesto, mera especulación. El historial de la Izquierda es de asesinato, tortura, tiranía, hambre, pobreza, y miseria general sin paralelo en la historia humana. El izquierdismo es el peor desastre que alguna vez le haya acontecido a la vida en la Tierra.

     Y no deberíamos pensar, ni siquiera por un momento, que todo eso fue el resultado horrible de nobles intenciones que resultaron mal. Uno sólo tiene que mirar las caras excitadas, gritonas y llenas de odio de las deformes criaturas que se llaman a sí mismas la Izquierda hoy. No hay ninguna duda de que en la raíz del izquierdismo hay un virulento nihilismo: una voluntad de destruír, de profanar y corromper todo lo que es fuerte, sano y decente. En algún nivel de la conciencia de ellos, todos los izquierdistas saben que sus ideales no funcionarán; pero a ellos no les importa. El verdadero objetivo del izquierdismo no es mejorar el mundo, sino destruírlo.

* * * *

     Esto completa mi descripción de la metafísica de la Izquierda y de la psicología que parece estar inextricablemente unida a ella.–




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