BUSCAR en este Blog

viernes, 24 de noviembre de 2017

Benjamin Freedman - Discurso de 1961 (Hotel Willard)



     Cumpliéndose hoy siete años desde la primera publicación de Editorial Streicher, ofrecemos aquí una actualización completa de una entrada publicada por nosotros hace más de seis años, del señor Benjamin Freedman.
     Benjamin Harrison Freedman (1890-1984), estadounidense nacido de padres judíos, fue un exitoso hombre de negocios en la ciudad de Nueva York, y durante un tiempo fue el principal dueño de la Woodbury Soap Company. Él rompió con la judería organizada después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió desde el judaísmo al catolicismo romano, y destinó el resto de su vida y al menos 2,5 millones de dólares a hacer públicos, de manera elocuente, los hechos de la influencia judía y sionista en Estados Unidos. El señor Freedman era alguien que sabía, porque había estado en los niveles más altos de las organizaciones judías, y conoció personalmente a Bernard Baruch, Samuel Untermyer, Woodrow Wilson, Franklin Roosevelt, Joseph Kennedy, John F. Kennedy, y a muchas más personas de poder e influencia de su época, habiendo sido parte de la delegación judía de 117 personas que fue a la Conferencia de Paz de París de 1919 (que dio origen al Tratado de Versalles), como él mismo lo afirma. Entre sus más conocidos escritos están "Facts Are Facts" (primeramente conocido como "The Truth about Khazars") y "The Hidden Tyranny".
     El siguiente discurso ("The Third World War", mayormente publicitado como "A Jewish Defector Warns America") fue pronunciado en 1961 (no sabemos en qué mes) en el Hotel Willard (InterContinental) de Washington DC, de parte de un periódico anti-comunista de aquel tiempo, el Common Sense, de Michael Conde McGinley, más conocido por su segundo nombre. Habiéndolo publicado nosotros en Marzo de 2011, de manera incompleta, algo alterada y con un título equivocado (como ocurre con la mayoría de los sitios en inglés y con todos en castellano), lo presentamos ahora, por primera vez en nuestro idioma, traducido de la transcripción completa que circula de la versión sonora (2 LPs de 1h28' de duración) que fue editada en su tiempo, transcripción que hemos cotejado con el audio, y corregido y mejorado. El verdadero título de este discurso es declarado al final del segundo LP y así lo ponemos.


LA TERCERA GUERRA MUNDIAL
por Benjamin H. Freedman, 1961




NARRADOR: Señoras y señores: Ustedes están a punto de oír un discurso bastante atemorizador. Este discurso es una explicación de los planes que se están haciendo ahora para lanzar a Estados Unidos a una Tercera Guerra Mundial. Fue hecho hace poco tiempo atrás ante un grupo grande en la Sala de Congresos del Hotel Willard en Washington DC. Tanto el discurso como la parte posterior de preguntas y respuestas electrizaron tanto al auditorio que un grupo de patriotas los transfirieron a dos discos de larga duración (LPs) que ustedes pueden comprar para escuchar con amigos, en clubes y en sus grupos de iglesia en su comunidad. El orador es el señor Benjamin Freedman, connotada autoridad en cuanto al sionismo y todas sus artimañas. El señor Freedman es un ex-judío, y quiero decir un EX-judío. Él ha luchado con dientes y uñas contra la conspiración mundial comunista, y es hoy un importante patriota estadounidense. Ahora los llevamos a ustedes a la plataforma del orador para presentar a Benjamin Freedman.

* * * *

     (Aplausos)

EL DISCURSO de FREEDMAN


     De lo que pretendo hablarles esta noche es de algo de lo cual ustedes nunca podrían enterarse por alguna otra fuente, y lo que les digo ahora les afecta no sólo a ustedes sino a vuestros hijos y a la supervivencia de este país y del cristianismo. No estoy aquí sólo para proporcionarles unos cuantos hechos para hacer subir vuestra presión arterial sino para decirles aquí cosas que les ayudarán a preservar lo que ustedes consideran como las cosas más sagradas en el mundo: la libertad, y la independencia, y el derecho de vivir como cristianos, donde ustedes tienen alguna dignidad y algún derecho a perseguir las cosas que vuestra conciencia les dice que son las cosas correctas, como cristianos.

     Ahora, en primer lugar, me gustaría decirles que el 25 de Agosto de 1960 —eso fue poco antes de las elecciones— el senador Kennedy, que es ahora el Presidente de Estados Unidos, fue a Nueva York, y pronunció un discurso ante la Zionist Organization of America. En aquel discurso, para reducirlo a su forma más breve, él declaró que usaría las fuerzas armadas de Estados Unidos para preservar la existencia del régimen establecido en Palestina por los sionistas que están ahora ocupando aquella área. En otras palabras, los muchachos cristianos van a ser sacados de sus hogares, lejos de sus familias, y enviados al extranjero para luchar en Palestina contra los árabes cristianos y musulmanes que simplemente quieren retornar a sus casas. Y a estos muchachos cristianos se les va a pedir que disparen para matar a esa gente inocente que sólo quiere que se cumplan quince resoluciones aprobadas por Naciones Unidas en los últimos doce años que piden a los sionistas que permitan que esa gente vuelva a sus hogares.

     Ahora, cuando las tropas de Estados Unidos aparezcan en el Oriente Medio para luchar con los sionistas como sus aliados, para impedir el retorno de esa gente que fue desalojada de sus hogares en la insurrección armada de 1948 llevada a cabo por los sionistas que fueron trasplantados allí desde Europa del Este... cuando eso suceda, Estados Unidos provocará la Tercera Guerra Mundial.

     Ustedes dicen: ¿cuándo ocurrirá aquello? La respuesta es: tan pronto como las dificultades entre Francia y Argelia se hayan arreglado aquello ocurrirá. Tan pronto como Francia y Argelia se hayan arreglado, aquello ocurrirá. Tan pronto como Francia y Argelia hayan resuelto sus dificultades, y el mundo árabe, o el mundo musulmán, no tenga más guerra en sus manos con Francia, ellos van a llevar a esa gente de vuelta a sus hogares, y cuando ellos hagan eso y el Presidente Kennedy envíe a vuestros hijos para luchar allí para ayudar a los ladrones a retener lo que ellos robaron de inocentes hombres, mujeres y niños, provocaremos la Tercera Guerra Mundial; y cuando eso comience ustedes pueden estar seguros de que no podremos surgir de aquella guerra como vencedores. Vamos a perder aquella guerra porque no hay ninguna nación en el mundo que permitirá que sus hijos luchen junto a nosotros para favorecer tal causa.

     Yo lo sé, y hablo con estos embajadores en Washington y Naciones Unidas —y de las 99 naciones allí, he consultado con tal vez 70 de ellas—, y cuando vayamos a la guerra en Palestina para ayudar a los ladrones a retener la posesión de lo que ellos han robado de esa gente inocente, no vamos a tener ningún hombre allí para que luche con nosotros como nuestro aliado.

     Y a esta gente ¿quién estará apoyándola?, preguntan ustedes. Bien; cuatro días después de que el Presidente Kennedy —o él era entonces el senador Kennedy— hizo aquella declaración el 28 de Agosto de 1960, las naciones árabes llamaron a una reunión en el Líbano y allí ellos decidieron resucitar, o reactivar, el gobierno de Palestina, que ha estado más o menos inactivo desde la insurrección armada de 1948 de los sionistas.

     Y no sólo eso: ellos pidieron la creación del Ejército de Palestina, y ellos ahora están ejercitando tal vez a medio millón de soldados en aquella área del mundo para llevar a esa gente de vuelta a su patria. Con ellos, ellos tienen como sus aliados a todas las naciones de lo que es llamado el Grupo de la Conferencia de Bandung [en Indonesia]. Eso incluye a la Unión Soviética y a cada satélite de la Unión Soviética. Incluye a la China Roja; incluye a cada país independiente en Asia y África, o el 80% de la población total del mundo. El 80% de la población del mundo —cuatro de cada cinco seres humanos en la faz de la Tierra— serán nuestros enemigos en guerra contra nosotros. Y ellos no son sólo cuatro de cada cinco seres humanos ahora en la faz de esta Tierra sino que ellos son la población no-cristiana del mundo, y ellos son los no-caucásicos, las naciones de color del mundo, y eso es lo que afrontamos.

     ¿Y cuál es la razón? La razón es que aquí en Estados Unidos, los sionistas y sus correligionarios tienen el control completo de nuestro gobierno. Por muchos motivos, demasiados y demasiado complejos para entrar aquí —en esta oportunidad con gusto responderé preguntas, las que sean, para apoyar esta afirmación—, los sionistas y sus correligionarios gobiernan estos Estados Unidos como si ellos fueran los monarcas absolutos de este país. Ahora bien, ustedes pueden decir que ésta es una declaración muy general, pero permítanme mostrarles lo que sucedió mientras ustedes estaban, mientras todos nosotros estábamos dormidos, incluyéndome a mí mismo.

     ¿Qué sucedió? La Primera Guerra Mundial estalló en el verano [boreal] de 1914. Hay pocas personas aquí de mi edad que recuerdan eso. Ahora, aquella guerra fue emprendida en un lado por Gran Bretaña, Francia y Rusia; y al otro lado por Alemania, Austria-Hungría y Turquía.

     Dentro de dos años Alemania había ganado aquella guerra: no sólo la había ganado nominalmente sino realmente. Los submarinos alemanes, que eran una sorpresa para el mundo, habían barrido todos los convoyes del Océano Atlántico. Gran Bretaña estaba allí sin municiones para sus soldados, con un suministro de comida para una semana, y después de eso, el hambre. En ese entonces, el ejército francés se había amotinado. Ellos habían perdido 600.000 hombres de la flor de la juventud francesa en la defensa de Verdún en el Somme. El ejército ruso estaba desertando, ellos estaban recogiendo sus juguetes y yéndose a casa, ellos no querían jugar más a la guerra, y no les gustaba el Zar. Y el ejército italiano había colapsado.

     Ahora, Alemania, ni un solo tiro había sido disparado en suelo alemán. Ni un soldado enemigo había cruzado la frontera de Alemania. Y a pesar de todo, Alemania estaba ofreciendo términos de paz a Inglaterra. Ellos ofrecieron a Inglaterra una paz negociada sobre lo que los abogados llaman un statu quo ante basis. Esto significa: "Suspendamos la guerra, y que todo sea como era antes de que la guerra comenzara". Inglaterra, en el verano [boreal] de 1916 estaba considerando eso muy seriamente. Ellos no tenían ninguna otra opción. O aceptaban esa paz negociada que Alemania les estaba ofreciendo magnánimamente, o seguían con la guerra y eran totalmente derrotados.

     Mientras eso estaba ocurriendo, los sionistas en Alemania, que representaban a los sionistas de Europa del Este, fueron al Gabinete de Guerra británico y —voy a ser breve porque ésta es una historia larga, pero tengo todos los documentos para demostrar cualquier declaración que hago, si alguien aquí es curioso o no cree que lo que estoy diciendo es posible en absoluto—, los sionistas en Londres se dirigieron al gabinete de guerra británico y dijeron: "Vean aquí. Ustedes pueden ganar todavía esta guerra. Ustedes no tienen que rendirse. Ustedes no tienen que aceptar la paz negociada ofrecida a ustedes ahora por Alemania. Ustedes pueden ganar esta guerra si Estados Unidos entra como su aliado".

     Estados Unidos no estaba en guerra entonces. Estábamos frescos, éramos jóvenes, éramos ricos, éramos poderosos. Ellos [los sionistas] dijeron a Inglaterra: "Les garantizaremos traer a Estados Unidos a la guerra como su aliado, para luchar con ustedes en su lado, si ustedes nos prometen Palestina después de que ustedes ganen la guerra". En otras palabras, ellos hicieron este trato: "Conseguiremos que Estados Unidos entre en esta guerra como su aliado. El precio que ustedes deben pagar es Palestina, después de que ustedes hayan ganado la guerra y hayan derrotado a Alemania, Austria-Hungría y Turquía".

     Ahora bien, Inglaterra tenía tanto derecho a prometer Palestina a alguien, como Estados Unidos a prometer Japón a Irlanda por cualquier razón en absoluto. Es absolutamente absurdo que Gran Bretaña, que nunca tuvo ninguna conexión o algún interés o algún derecho en lo que es conocido como Palestina, ofreciera dicha tierra como moneda de cambio para pagar a los sionistas por llevar a Estados Unidos a la guerra.

     Sin embargo, ellos realmente hicieron aquella promesa, en Octubre de 1916. Y poco después de eso —no sé cuántos aquí lo recuerdan— Estados Unidos, que estaba casi totalmente a favor de los alemanes, totalmente pro-alemanes... porque los periódicos aquí estaban controlados por judíos, los banqueros eran judíos, todos los medios de comunicación de masas en este país estaban controlados por judíos; y ellos, los judíos, estaban a favor de los alemanes porque su gente en la mayoría de los casos había venido de Alemania, y también querían ver que Alemania derrotara al Zar.

     A los judíos no les gustaba el Zar, y ellos no querían que Rusia ganara esa guerra. Entonces los banqueros alemanes, los judeo-alemanes, Kuhn-Loeb y las otras grandes firmas bancarias de Estados Unidos, rechazaron financiar a Francia o a Inglaterra ni siquiera con un dólar. Ellos permanecieron aparte y dijeron: "Mientras Francia e Inglaterra estén comprometidas con Rusia, ¡ni un solo centavo!". Pero ellos vertieron dinero en Alemania, ellos lucharon al lado de Alemania contra Rusia, tratando de derrotar al régimen zarista.

     Pero ahora, aquellos mismos judíos, cuando ellos vieron la posibilidad de conseguir Palestina, fueron a Inglaterra e hicieron ese trato. Entonces, todo cambió, como un semáforo que cambia de rojo a verde. Allí donde los periódicos habían estado todos a favor de los alemanes, donde habían estado contándole a la gente las dificultades que Alemania estaba teniendo luchando contra Gran Bretaña, comercialmente y en otros respectos, completamente de improviso los alemanes ya no eran buenos. Ellos eran bandidos, ellos eran "hunos", ellos estaban disparando a las enfermeras de la Cruz Roja, ellos estaban cortando las manos de los bebés. Ellos no eran en absoluto buenos.

     Bien; poco después de eso, el señor Wilson declaró la guerra contra Alemania.

     Los sionistas en Londres habían enviado cables a Estados Unidos, al juez [judío] (Louis) Brandeis [de la Corte Suprema], diciendo: "Vaya a trabajar en el Presidente Wilson. Estamos consiguiendo de Inglaterra lo que queremos. Ahora usted vaya a trabajar, a trabajar en el Presidente Wilson, y consiga que Estados Unidos entre en la guerra". Y eso realmente sucedió. Así es cómo Estados Unidos entró en la guerra. No teníamos mayor interés en ella. No teníamos más derecho a estar en ella que el que tenemos a estar en la Luna esta noche en vez de en esta sala.

     Ahora, la guerra, la Primera Guerra Mundial, en la cual Estados Unidos participó, no había absolutamente ninguna razón para que fuera nuestra guerra. Entramos en ella, fuimos forzados a ella, fuimos embaucados para aquella guerra simplemente para que los sionistas del mundo pudieran obtener Palestina. Eso es algo que nunca se le ha dicho a la gente de Estados Unidos. Ellos nunca supieron por qué entramos en la Primera Guerra Mundial.

     Ahora, ¿qué sucedió? Después de que entramos en la guerra, los sionistas fueron a Gran Bretaña y dijeron: "Bien, nosotros realizamos nuestra parte del acuerdo. Tengamos algo escrito que muestre que ustedes van a mantener su trato y a darnos Palestina después de que ganen la guerra". Porque ellos no sabían si la guerra duraría otro año u otros diez años. Entonces ellos comenzaron a elaborar un recibo, que tomó la forma de una carta, que fue redactada en un lenguaje muy críptico de modo que el mundo en general no supiera de qué se trataba todo. Y eso fue llamado la Declaración Balfour.

     La Declaración Balfour era simplemente la promesa de Gran Bretaña de pagar a los sionistas lo que ellos habían convenido como un adelanto por conseguir que Estados Unidos entrara en la guerra. Así, esa gran Declaración Balfour, de la que usted oye hablar tanto, es tan falsa como un billete de tres dólares. Y no creo que yo pudiera ser más enfático que esto.

     Ahí es donde comenzó todo el problema. Estados Unidos entró en la guerra. Estados Unidos aplastó a Alemania. Estuvimos allí, y eso es Historia. Usted sabe lo que pasó. Entonces, cuando la guerra terminó, y los alemanes fueron a París para la Conferencia de Paz en 1919, allí había 117 judíos, como una delegación que representaba a los judíos, encabezados por Bernard Baruch. Yo estuve allí, yo debiera saber.

     Ahora bien, ¿qué sucedió? Los judíos en aquella conferencia de paz, cuando ellos estaban cortando a Alemania y dividiendo Europa para todas esas naciones que reclamaban un derecho a una cierta parte del territorio europeo, dijeron: "¿Y qué hay de Palestina para nosotros?". Y ellos produjeron, por primera vez para el conocimiento de los alemanes, esa Declaración Balfour. De esa manera los alemanes por primera vez comprendieron: "Ah, ¡de modo que ése era el juego! Por eso Estados Unidos entró en la guerra". Los alemanes por primera vez comprendieron que ellos fueron derrotados, que sufrieron los colosales pagos por reparaciones que les fueron impuestos, porque los sionistas querían Palestina y estaban determinados a conseguirla a cualquier costo.

     Eso nos lleva a otro punto muy interesante. Cuando los alemanes comprendieron eso, ellos naturalmente se resintieron de ello. Hasta aquel tiempo, los judíos nunca habían estado en condiciones más prósperas en ningún país en el mundo que en Alemania. Usted tenía al señor (Walther) Rathenau allí, que era tal vez cien veces tan importante en la industria y las finanzas como lo es Bernard Baruch en este país. Usted tenía al señor (Albert) Ballin, que poseía las dos grandes compañías navieras de buques a vapor, la North German Lloyd's y la Hamburg-American Line. Usted tenía al señor (Gerson von) Bleichröder, que era el banquero de la familia Hohenzollern. Usted tenía a los Warburg en Hamburgo, que eran los banqueros de los grandes mercantes, los más grandes en el mundo. Los judíos estaban prosperando bastante en Alemania. Ninguna cuestión al respecto.

     Los alemanes sintieron: "Bien, eso fue un verdadero acto de traición". Fue un acto de traición que podría ser comparado con esta hipotética situación: Suponga que Estados Unidos estuviera en guerra con la Unión Soviética. Y que estuviéramos ganando. Y que le dijéramos a la Unión Soviética: "Bien, dejemos esto. Les ofrecemos términos de paz. Olvidemos todo el asunto". Y que la China Roja de repente entrara en la guerra como un aliado de la Unión Soviética. Y que el ingreso de ellos en la guerra causara nuestra derrota, una derrota aplastante, con reparaciones que la imaginación del hombre no puede abarcar. Imagine, entonces, después de aquella derrota, si averiguáramos que fueron los chinos de este país, nuestros ciudadanos chinos, de los que todo el tiempo habíamos pensado que eran ciudadanos leales que trabajaban con nosotros, los que nos vendieron a la Unión Soviética y que fue por ellos que China Roja ingresó en la guerra contra nosotros. ¿Qué sentiríamos, entonces, en Estados Unidos contra los chinos? No creo que ninguno de ellos se atrevería a mostrar su cara en alguna calle. No habría suficientes faroles convenientes para encargarse de ellos. Imagine cómo nos sentiríamos.

     Bien, así es cómo los alemanes sintieron hacia esos judíos. Ellos habían sido muy amables con ellos, y desde 1905 en adelante, cuando falló la primera revolución comunista en Rusia, y los judíos tuvieron que arrancar de Rusia, todos ellos fueron a Alemania. Y Alemania les dio refugio. Y ellos fueron tratados muy amablemente. Y allí ellos habían vendido a Alemania sin motivo en absoluto aparte del hecho de que ellos querían Palestina como una así llamada "república judía".

     Ahora, Nahum Sokolow, y todos los grandes líderes, los grandes nombres sobre los cuales usted lee en conexión con el sionismo hoy, ellos, en 1919, 1920, 1921, 1922 y 1923, ellos escribieron en todos sus periódicos —y la prensa estuvo llena de sus declaraciones— que "el sentimiento contra los judíos en Alemania se debe al hecho de que ellos [los alemanes] comprendieron que esa gran derrota fue causada por nuestra intercesión [de los judíos] para llevar a Estados Unidos a la guerra contra ellos".

     Los propios judíos admitieron eso. No fue que los alemanes en 1919 descubrieron que un vaso de sangre judía sabía mejor que una Coca-Cola o que una cerveza Münchner. No había ningún sentimiento religioso. No había ningún sentimiento contra aquella gente simplemente debido a su creencia religiosa. Todo era político. Era económico. Era cualquier cosa menos algo religioso.

     A nadie le importaba en Alemania si un judío se iba a su casa y cerraba las cortinas y decía "Shema' Yisrael" o "Padre Nuestro". Nadie se preocupaba en Alemania más que lo que preocupa en Estados Unidos. Ahora, ese sentimiento que se desarrolló más tarde en Alemania fue debido a una sola cosa: a que los alemanes consideraron a los judíos como responsables de su aplastante derrota, por ninguna razón en absoluto, porque la Primera Guerra Mundial fue comenzada contra Alemania por ninguna razón de que ellos [los alemanes] fueran responsables. Ellos no eran culpables de nada, sólo de ser exitosos. Ellos construyeron una gran armada. Ellos aumentaron el comercio mundial.

     Usted debe recordar: Alemania, en la época de Napoleón, en el momento de la Revolución francesa, lo que era el Reich alemán consistía en trescientas —¡trescientas!— pequeñas ciudades-Estados, principados, ducados, etcétera. Trescientas pequeñas entidades políticas separadas. Y entre aquel tiempo, entre el período de... entre Napoleón y Bismarck, ellas se consolidaron en un solo Estado. Y dentro de 50 años después de aquel tiempo ellos se convirtieron en una de las grandes potencias del mundo. Su marina rivalizaba con la de Gran Bretaña. Ellos estaban haciendo negocios por todo el mundo, ellos podían vender más barato que cualquiera y hacer mejores productos. ¿Y qué sucedió?, ¿qué ocurrió a consecuencia de eso? Hubo una conspiración entre Inglaterra, Francia y Rusia, que dijeron: "Debemos suprimir a Alemania". Porque no hay un solo historiador en el mundo que pueda encontrar una razón válida de por qué aquellos tres países decidieron borrar a Alemania del mapa políticamente.

     Ahora bien, ¿qué sucedió después de eso? Cuando Alemania comprendió que los judíos habían sido responsables de su derrota, ellos naturalmente se resintieron de ello. Pero ni un solo cabello de algún judío fue dañado. Ni un solo cabello. El profesor Tansill, de la Universidad de Georgetown, que tuvo acceso a todos los papeles secretos del ministerio de Asuntos Exteriores, escribió en su libro, y citó un documento de ese ministerio escrito por Hugo Schoenfelt, un judío a quien Cordell Hull [el ministro de Exteriores] envió a Europa en 1933 para investigar los así llamados campos de prisioneros políticos. Y él escribió diciendo que los encontró [a los prisioneros] en muy buena condición. Ellos estaban en excelente forma; cada uno tratado bien. Y dichos campos estaban llenos de comunistas. Bueno, muchos de ellos eran judíos, porque los judíos resultaban ser tal vez el 98% de los comunistas en Europa en ese entonces. Y había algunos sacerdotes allí, y ministros [religiosos], y líderes sindicalistas, masones, y otros que tenían afiliaciones internacionales.

     Ahora, los judíos de algún modo intentaron mantener encubierto ese hecho. Ellos no querían que el mundo entendiera realmente que ellos habían vendido a Alemania, y que los alemanes se resintieron de eso. Entonces ellos [los alemanes] tomaron acciones apropiadas contra ellos [los judíos]. Ellos... ¿deberé decir que discriminaron contra ellos dondequiera que pudieron? Ellos los rechazaron. Lo mismo que nosotros haríamos a los chinos, o a los negros, o a los católicos, o a cualquiera en este país que nos hubiera vendido a un enemigo y hubiera provocado nuestra derrota.

     Ahora, después de un tiempo, los judíos del mundo no sabían qué hacer, de manera que ellos convocaron a una reunión en Ámsterdam. Judíos de cada país en el mundo asistieron en Julio de 1933. Y ellos dijeron a Alemania: "¡Ustedes desháganse de Hitler! Y pongan a cada judío de vuelta en su antigua posición, ya sea que haya sido un comunista o lo que fuera. ¡Ustedes no pueden tratarnos de esa forma! Y nosotros, los judíos del mundo, se lo estamos demandando, y les estamos dando este ultimátum". Bien; los alemanes les dijeron... Ustedes pueden imaginar. ¿Entonces qué hicieron ellos [los judíos]? Ellos rompieron relaciones, y Samuel Untermyer, si el nombre significa algo para la gente aquí...

—Freedman [dirigiéndose a alguien del público]: ¿Usted quiere hacer una pregunta?

Eh... No había comunistas en Alemania en ese entonces. Ellos eran llamados "socialdemócratas".

—Freedman: Bien, no quiero entrar en cómo ellos eran llamados. Ahora estamos usando palabras inglesas, y la manera en que eran llamados en Alemania no es muy relevante... pero ellos eran comunistas, porque en 1917 los comunistas se apoderaron de Alemania durante algunos días. Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, y un grupo de judíos en Alemania asumieron el gobierno durante tres días. De hecho, cuando el Káiser terminó la guerra, él huyó a Holanda porque pensaba que los comunistas se iban a apoderar de Alemania como lo habían hecho en Rusia, y que él iba a encontrar el mismo destino que el Zar en Rusia. Entonces él se marchó y fue a Holanda en busca de refugio y seguridad.

     Ahora, en ese entonces, cuando la amenaza comunista en Alemania fue sofocada, cuando hubo calma, los judíos estaban trabajando, todavía tratando de regresar a su antiguo status, y los alemanes los combatieron de cada modo que pudieron, sin dañar un cabello de la cabeza de nadie, al igual que un grupo [en Estados Unidos], los Prohibicionistas, que lucharon contra la gente que estaba interesada en el licor. Y ellos no lucharon unos contra otros con pistolas, sino que lo hicieron de cada otro modo que pudieron.

     Bien, ése es el modo en que ellos estaban combatiendo a los judíos en Alemania. Y, en ese tiempo, sépalo usted, había entre 80 y 90 millones de alemanes, y había sólo 460.000 judíos. Menos del 0,5% de Alemania eran judíos. Y sin embargo ellos controlaban toda la prensa, ellos controlaban la mayor parte de la economía, porque ellos habían entrado allí con el dinero barato —usted conoce el modo en que el marco alemán fue devaluado—, y ellos compraron prácticamente todo.

     Bien, en 1933 cuando Alemania rechazó rendirse, sepa usted, ante la Conferencia Mundial de Judíos en Ámsterdam, ellos rompieron relaciones, y el señor (Samuel) Untermyer volvió a Estados Unidos —él era el jefe de la delegación estadounidense y presidente de la conferencia entera—, y él fue desde el barco a la emisora ABC e hizo una emisión de radio difundida por todo Estados Unidos en la cual él dijo: "Los judíos del mundo ahora declaran una Guerra Santa contra Alemania. Estamos involucrados ahora en un sagrado conflicto contra los alemanes. Y vamos a privarlos de comida hasta que se rindan. Vamos a usar un boicot mundial contra ellos, que los destruirá porque ellos son dependientes de su negocio de exportación".

     Y es un hecho que dos tercios del suministro de alimentos de Alemania tenían que ser importados, y sólo podían ser importados con los ingresos de lo que ellos exportaban, que era el trabajo de ellos. Entonces si Alemania no podía exportar, dos tercios de la población de Alemania tendrían que pasar hambre. Simplemente no habría suficiente comida para más de un tercio de la población.

     Ahora, en esa declaración, que tengo aquí —fue impresa en una página, una página entera, en el New York Times el 7 de Agosto de 1933—, el señor Samuel Untermyer atrevidamente declaró: "Este boicot económico es nuestro medio de defensa propia. El Presidente Roosevelt ha abogado por su uso en la NRA [National Recovery Administration]", lo cual algunos de ustedes pueden recordar, donde cada uno debía ser boicoteado a menos que se siguieran las reglas establecidas por el Nuevo Trato [New Deal, la política económica de Roosevelt], lo cual por supuesto fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema en ese entonces.

     A pesar de todo, los judíos del mundo declararon un boicot contra Alemania, y fue tan eficaz que usted no podía encontrar ninguna cosa en ninguna tienda en ninguna parte del mundo con las palabras "Hecho en Alemania" en ella. De hecho, un ejecutivo de la Compañía Woolworth me dijo que ellos tuvieron que botar al río millones de dólares en loza y platos, y que sus tiendas fueron boicoteadas. Si alguien entraba y encontraba un plato que dijera "Hecho en Alemania", eran boicoteadas con carteles que decían "Hitler", "Asesino", etcétera; algo como esas manifestaciones que están ocurriendo en el Sur [de Estados Unidos].

     R. H. Macy, que es controlado por una familia llamada Strauss, quienes también resultan ser judíos... una mujer encontró allí calcetines que venían de Chemnitz [Sajonia], que decían "Hecho en Alemania". Bien, se trataba de calcetines de algodón. Ellos pueden haber estado allí 20 años, porque desde que he estado observando las piernas femeninas en los últimos veinte años, no he visto calcetines de algodón en ellas. Entonces Macy... vi a Macy boicoteado, con cientos de personas caminando alrededor con pancartas que decían "Asesinos", "Hitleristas", etcétera.

     Ahora, hasta aquel tiempo, ni un solo cabello de la cabeza de ningún judío en Alemania había sido dañado. No había ningún sufrimiento, no había hambre, no había ningún asesinato, no había nada. Ahora, naturalmente, los alemanes dijeron: "¿Por qué, quién es esa gente para declarar un boicot contra nosotros y dejar a todo nuestro pueblo desempleado, y nuestras industrias llegando a una paralización?. ¿Quiénes son ellos para hacernos eso a nosotros?". Y ellos naturalmente se resintieron de ello. Ciertamente ellos pintaron esvásticas en tiendas poseídas por judíos. ¿Por qué debería un alemán entrar y dar su dinero a un tendero que era parte de un boicot que iba a privar de comida a Alemania para que se rindiera ante los judíos del mundo, que iban a dictar quién debía ser su Primer Ministro o Canciller? Bueno, eso era ridículo.

     Eso continuó durante algún tiempo, y no fue sino hasta 1938 cuando un joven judío de Polonia [Herschel Grynszpan] fue a la embajada alemana en París y baleó a uno de los funcionarios, de modo que los alemanes realmente comenzaron a ponerse rudos con los judíos en Alemania. Y usted los encontraba entonces rompiendo ventanales y teniendo luchas callejeras, etcétera.

     Ahora, para cualquiera que dijera eso... no me gusta usar la palabra "anti-semitismo" porque carece de sentido, pero significa algo para usted de todos modos, de modo que tendré que usarla. La única razón de que hubiera algún sentimiento en Alemania contra los judíos era que ellos eran responsables, número uno, por la Primera Guerra Mundial; número dos, por ese boicot mundial, y número tres, también por la Segunda Guerra Mundial, porque después de que eso se salió de control, era absolutamente necesario que los judíos y Alemania chocaran sus cuernos en una guerra para ver quién iba a sobrevivir.

     Mientras tanto, yo había vivido en Alemania, y sabía que los alemanes habían decidido que Europa iba a ser cristiana o comunista, sin ninguna otra alternativa. Iba a ser cristiana o a ser comunista. Y los alemanes decidieron: "Vamos a mantenerla cristiana si es posible". Y ellos comenzaron a rearmarse. Y había una determinación. En ese entonces Estados Unidos había reconocido a la Unión Soviética, lo cual hizo en Noviembre de 1933. La Unión Soviética se estaba haciendo muy poderosa, y Alemania comprendió: "Bien, nuestro turno va a llegar pronto, a menos que seamos fuertes". Lo mismo que en este país estamos diciendo hoy: "Pronto va a ser nuestro turno, a menos que seamos fuertes". Y nuestro gobierno está gastando 83 u 84.000 millones de dólares de su dinero para defensa, dicen ellos. ¿Defensa contra quién? Defensa contra 40.000 pequeños judíos de Moscú que se apoderaron de Rusia, y que luego, con sus retorcidas maneras, asumieron el control de muchos otros gobiernos del mundo.

     Ahora, que este país esté ahora al borde de una Tercera Guerra Mundial, de la cual no podemos surgir como vencedores, es algo que asombra mi imaginación. Sé que las bombas nucleares son medidas en términos de megatones. Un megatón es un término usado para describir un millón de toneladas de TNT. Un millón de toneladas de TNT es un megatón. Ahora, nuestras bombas nucleares tienen una capacidad de 10 megatones, 10 millones de toneladas de TNT. Eso fue cuando ellas fueron primero desarrolladas hace cinco o seis años. Ahora las bombas atómicas que están siendo desarrolladas tienen una capacidad de 200 megatones, y Dios sabe cuántos megatones tienen de capacidad las bombas atómicas de la Unión Soviética.

     De este modo, ¿a qué nos enfrentamos ahora? Si provocamos una guerra mundial que puede convertirse en una guerra nuclear, la Humanidad está acabada. ¿Y por qué ocurrirá eso? Eso ocurrirá porque es el Acto III. La cortina se levanta para el Acto III. El primer acto fue la Primera Guerra Mundial. El segundo acto fue la Segunda Guerra Mundial. El tercer acto va a ser la Tercera Guerra Mundial.

     Los judíos del mundo, los sionistas y sus correligionarios en todas partes, están determinados a usar otra vez a Estados Unidos para que les ayude a retener permanentemente Palestina como su punto de apoyo para su gobierno mundial. Ahora, eso es tan verdadero como que estoy de pie aquí, porque no sólo yo he leído eso sino que muchos aquí lo han leído, y es conocido por todo el mundo.

     Ahora bien, ¿qué vamos a hacer? La vida que usted salva puede ser la de su hijo. Vuestros muchachos pueden estar en camino a aquella guerra esta noche; y usted no lo sabe más que lo que usted sabía que en 1916 en Londres los sionistas hicieron un trato con el Gabinete de Guerra británico para enviar a vuestros hijos a la guerra en Europa. ¿Lo sabía usted en ese entonces? Ninguna persona en Estados Unidos lo sabía. A ustedes no se les permitió que lo supieran. ¿Quién lo sabía? El Presidente Wilson lo sabía. El "coronel" (Edward Mandell) House [consejero de Wilson] lo sabía. Otros lo sabían. ¿Lo sabía yo? Yo tenía una idea bastante buena de lo que estaba ocurriendo: yo era el enlace con Henry Morgenthau Sr. en la campaña de 1912 cuando el Presidente Wilson fue elegido, y hubo algunas conversaciones alrededor de la oficina allí.

     Yo era el "hombre confidencial" para Henry Morgenthau Sr., quien era el presidente del Comité de Finanzas, y yo era el enlace entre él y Rollo Wells, el tesorero. De modo que yo me sentaba en esas reuniones con el Presidente Wilson a la cabeza de la mesa, y todos los demás, y los escuché martillar en el cerebro del Presidente Wilson el impuesto graduado sobre la renta y lo que se ha convertido en la Reserva Federal, y también adoctrinarlo con el movimiento sionista. El juez Brandeis y el Presidente Wilson eran tan cercanos como los dos dedos en esta mano, y el Presidente Woodrow Wilson era tan incompetente como un bebé recién nacido cuando se trataba de determinar lo que estaba sucediendo. Y así es cómo ellos nos llevaron a la Primera Guerra Mundial, mientras todos dormíamos.

     Ahora, en este momento... en este momento ellos pueden estar planeando esta Tercera Guerra Mundial, en la cual no tenemos ninguna opción incluso si ellos no usan bombas nucleares. ¿Cómo puede Estados Unidos —aproximadamente el 5% del mundo— salir y luchar contra el 80 ó 90% del mundo en el territorio de ellos?. ¿Cómo podemos hacerlo, enviar a nuestros muchachos allá para que sean sacrificados?. ¿Para qué?: ¿para que los judíos puedan tener Palestina como su "república"? Ellos lo han engañado tanto que usted no sabe si está viniendo o yendo.

     Ahora cualquier juez, cuando él asigna un jurado, dice: "Señores, cualquier testigo que ustedes encuentren que ha dicho una sola mentira, usted pueden descartar todo su testimonio". Eso es correcto. No sé de qué Estados vienen ustedes, pero en el Estado de Nueva York ésa es la manera en que un juez se dirige a un jurado. Si aquel testigo dijera una mentira, descarten su testimonio.

     Ahora, ¿cuáles son los hechos? [acerca de los judíos].

     Los judíos... Los llamo "judíos" ante ustedes, porque ellos son conocidos como judíos. Yo no los llamo judíos. Me refiero a ellos como supuestos judíos, porque yo sé lo que ellos son. Si Jesús fue un judío, no existe un judío en el mundo hoy, y si aquella gente son judíos, ciertamente nuestro Señor y Salvador no fue uno de ellos. Y puedo demostrar eso.

     Ahora, ¿qué sucedió? Los judíos de Europa del Este, que forman el 92% de la población del mundo de aquella gente que se llaman a sí mismos judíos, eran originalmente jázaros. Ellos eran una belicosa tribu que vivía en el profundo corazón de Asia, y eran tan bélicos que incluso los asiáticos los expulsaron de Asia a Europa del Este. Y para resumir esto de modo que usted no se confunda demasiado en cuanto a la historia de Europa del Este, ellos establecieron ese gran reino jázaro: 2 millones de kms² [800.000 millas²]. No existía Rusia entonces, no había otros países, y el reino jázaro era el país más grande en toda Europa, tan grande y tan poderoso que cuando los otros monarcas querían ir a la guerra, los jázaros les prestarían 40.000 soldados. Así de grandes y poderosos eran ellos.

     Ahora bien, ellos eran adoradores fálicos, lo que es obsceno. No quiero entrar en los detalles de eso ahora. Ésa era su religión, de la manera en que era la religión de muchos otros paganos o bárbaros en otras partes en el mundo. El rey [jázaro] llegó a estar tan disgustado con la degeneración de su reino, que decidió adoptar una supuesta fe monoteísta: o el cristianismo, o el Islam —la fe musulmana—, o lo que es conocido hoy como el judaísmo, que es realmente talmudismo. De ese modo, de una manera completamente al azar, él eligió el así llamado judaísmo. Y aquél se convirtió en la religión estatal. Y él envió gente a las escuelas talmúdicas de Pumbedita y Sura [en el actual Iraq] e hizo traer a miles de esos rabinos con sus enseñanzas, y abrió sinagogas y escuelas en su reino de 800.000 personas —en 2 millones de kms²— y tal vez a 10 ó 20 millones de personas; y ellos se convirtieron en lo que llamamos judíos.

     No había uno solo de ellos que tuviera un antepasado que alguna vez hubiera puesto un dedo del pie en la Tierra Santa, no sólo en la historia del Antiguo Testamento sino desde el principio de los tiempos. ¡Ni uno solo de ellos! Y sin embargo ellos vienen a los cristianos y nos piden que apoyemos su insurrección armada en Palestina diciendo: "Bien, ustedes ciertamente quieren ayudar a repatriar al pueblo elegido de Dios a su Tierra Prometida, su patria ancestral. Ése es vuestro deber cristiano. Les dimos uno de nuestros muchachos como su Señor y Salvador. Ustedes ahora van a la iglesia el domingo, y se arrodillan y adoran a un judío, y nosotros somos judíos".

     Ellos eran paganos jázaros que fueron convertidos exactamente igual como los irlandeses. Y es tan ridículo llamarlos "gente de la Tierra Santa" como lo sería... Hay 54 millones de musulmanes chinos. ¡Cincuenta y cuatro millones! Y Mahoma sólo murió en 620 d.C., de modo que en ese lapso 54 millones de chinos han aceptado el Islam como su creencia religiosa. Ahora imagine: en China, a 3.200 kms. de distancia de Arabia, donde está localizada la ciudad de La Meca, donde nació Mahoma... imagine si los 54 millones de chinos se llamaran a sí mismos "árabes". ¡Imagine! Usted diría que ellos son lunáticos. Cualquiera que crea que aquellos 54 millones de chinos son árabes debe estar loco. Todo lo que ellos hicieron fue adoptar como una fe religiosa una creencia que tuvo su origen en La Meca, en Arabia.

     Lo mismo ocurre con los irlandeses. Cuando los irlandeses se hicieron cristianos, nadie los echó en el océano e importó desde la Tierra Santa una nueva cosecha de habitantes que eran cristianos, una nueva sangre cristiana. Ellos no eran una gente diferente. Ellos eran la misma gente, pero ellos habían aceptado el cristianismo como una fe religiosa.

     Ahora, esos paganos, esos asiáticos, esos turco-fineses [los jázaros], ellos eran una raza mongoloide que fue obligada a salir de Asia a Europa del Este. Ellos del mismo modo, porque su rey asumió la fe —esa fe talmúdica—, ellos no tenían ninguna opción. Exactamente igual como en España: si el rey era católico, cada uno tenía que ser un católico. Si no, usted tenía que salir de España. Así, cada uno —ellos vivían en la tierra tal como los árboles y los arbustos; un ser humano pertenecía a la tierra bajo su sistema feudal—, así ellos [los jázaros] ¡todos se convirtieron en lo que llamamos hoy judíos!.

     Ahora imagine cuán tonto fue para los cristianos, para los grandes países cristianos del mundo, decir: "Vamos a usar nuestro poder y nuestro prestigio para repatriar al pueblo elegido de Dios a su patria ancestral, su Tierra Prometida". ¿Podría haber una mentira más grande que ésa?.

     Y porque ellos controlan los periódicos, las revistas, la radio, la televisión, el negocio editor de libros... ellos tienen a los ministros [religiosos] en el púlpito, ellos tienen a los políticos en los estrados, hablando el mismo lenguaje... entonces naturalmente usted creería que negro es blanco si usted lo oyera lo bastante a menudo. Usted ya no llamaría negro al negro; usted comenzaría a llamar negro al blanco. Y nadie podría culparlo a usted. Ahora, ésa una de las grandes mentiras. Es el fundamento de toda la miseria que le ha acontecido al mundo. Porque después de dos guerras luchadas en Europa —la Primera y la Segunda Guerra Mundial— si no fue posible para ellos vivir en paz y armonía con la gente en Europa, tal como sus hermanos que viven en Estados Unidos, ¿para qué fueron luchadas esa dos guerras?. ¿Tuvieron ellos —tal como usted tira la cadena del retrete—, porque ellos no pudieron llevarse bien, tuvieron que decir: "Bien, vamos a regresar a nuestra patria y ustedes los cristianos pueden ayudarnos"?.

     No puedo entender aún cómo los cristianos en Europa pudieron haber sido tan estúpidos, porque cada teólogo, cada profesor de Historia, sabía las cosas que les estoy diciendo. Pero ellos naturalmente los sobornaron, los silenciaron con dinero, llenaron sus bocas con dinero, y ahora... No me importa si usted sabe todo esto o no. No me hace ninguna diferencia si usted conoce todos estos hechos o no, pero eso hace realmente una diferencia para mí. Tengo, en mi familia, muchachos que tendrán que estar en la siguiente guerra, y no quiero que ellos vayan y luchen y mueran, como ellos murieron en Corea, como murieron en Japón, como ellos han muerto por todo el mundo. ¿Para qué: para ayudar a criminales a aferrarse a lo que ellos robaron de gente inocente que había estado en pacífica posesión de aquella tierra, de aquellas granjas, de aquellas casas, durante cientos y tal vez miles de años?. ¿Es eso por lo cual Estados Unidos debe ir a la guerra?, ¿porque el Partido Demócrata quiere el Estado de Nueva York, el voto electoral?, ¿Illinois, el voto electoral?, ¿y Pennsylvania, el voto electoral... los cuales son controlados por los sionistas y sus correligionarios?... ¿por el equilibrio de fuerzas?.

     En la ciudad de Nueva York hay 400.000 miembros del partido liberal, todos sionistas y sus correligionarios. Y el Estado de Nueva York fue para Kennedy por 400.000 votos. Ahora, yo no culpo al señor Kennedy. Soy afecto al señor Kennedy. Pienso que él es un gran hombre. Pienso que él realmente puede sacarnos de este problema si le presentamos los hechos. Y creo que él sabe mucho más que lo que las designaciones que ha hecho indican que él sabe. Él está jugando con el enemigo, como cuando usted va de pesca. Usted tiene que jugar con el pez: soltar la lienza y recogerla, soltar la lienza y recogerla. Pero conociendo al padre del señor Kennedy, y cuán bien informado está él sobre todo este tema, y cuán cercano es Kennedy a su padre, no creo que el señor Kennedy esté totalmente en la oscuridad.

     Pero me parece realmente que es el deber de cada madre, de cada cristiano leal, de cada persona que considera la defensa de este país como un derecho sagrado, que ellos se comuniquen, no con su congresista, no con su senador, sino con el Presidente Kennedy, y que le digan: "No creo que usted debería enviar a mi hijo, o a nuestros hijos, llevando puesto el uniforme de Estados Unidos, y bajo la bandera que usted ve aquí, nuestro rojo, blanco y azul, para luchar allá para ayudar a aquellos que han robado a conservar en sus manos su robo". Pienso que cada uno no debería escribir sólo una vez, sino seguir escribiendo y conseguir que sus amigos escriban.

     Ahora, yo podría seguir interminablemente, y decirle a usted estas cosas para que apoye lo que acabo de pedirle que haga, pero no creo que sea necesario hacer eso. Ustedes están por encima del grupo promedio en inteligencia y no me parece que sea necesario presionar esto más.

     Pero... Quiero decirle una cosa más. Usted habla de... "Ah, los judíos. ¿Por qué los judíos? El cristianismo. Nosotros recibimos el cristianismo de los judíos, y los judíos nos dieron a Jesús, y los judíos nos dieron nuestra religión". Pero sepa usted que durante el Día de la Expiación [Yom Kippur] que usted piensa que es tan sagrado para ellos, que durante aquel día... ¡y yo fui uno de ellos!. Éstos no son rumores. No estoy aquí para ser un agitador. Estoy aquí para darle hechos a usted.

     Cuando, durante el Día de la Expiación, usted va a una sinagoga, el primer rezo que usted recita, usted está de pie —y ése es el único rezo durante el cual usted está de pie— y repite tres veces una breve oración: el Kol Nidre. Usted entra en un acuerdo con Dios Todopoderoso de que cualquier juramento, voto o promesa que usted pueda hacer durante los próximos doce meses, ¡cualquier juramento, voto o promesa que usted pueda hacer durante los próximos doce meses!, carecerá de fuerza legal. El juramento no será un juramento, el voto no será un voto, y la promesa no será una promesa. Ellos no tendrán ninguna fuerza ni efecto, etcétera, etcétera.

     Y más que eso, el Talmud enseña: "No olvides: siempre que hagas un juramento, un voto y una promesa, recuerda el rezo del Kol Nidre que recitaste durante el Día de la Expiación, y eso te exime de cumplir aquello".

     ¿Cuánto puede usted confiar en la lealtad de ellos? Usted puede confiar en su lealtad tanto como los alemanes confiaron en ella en 1916. Y nosotros vamos a sufrir el mismo destino que sufrió Alemania, y por la misma razón. Usted no puede confiar en algo tan inseguro como unos dirigentes que no están obligados a respetar un juramento, voto o promesa.

     Yo podría continuar y contarles muchas otras cosas, pero yo tendría poco respeto por su tiempo, y ustedes quieren realmente... llegar al final de todo esto. Mañana va a ser un largo día.

     Ahora quiero decir una cosa. Usted me pregunta... bueno, usted piensa dentro suyo: "Bien, ¿cómo este hombre se involucró en esto de esa manera?". Bueno, yo abrí mi boca en 1945, y contraté grandes páginas en periódicos, y traté de decir al pueblo estadounidense lo que les estoy diciendo. Y un periódico tras otro rechazó el anuncio (que yo quería hacer). Y cuando no pude encontrar un periódico que los publicara —yo pagaba en efectivo, no a crédito— ¿qué sucedió?. Mi abogado me dijo: "Hay un editor en Jersey con un periódico que publicará su anuncio". De ese modo, me reuní con el señor McGinley, y así es cómo lo conocí.

     Entonces alguien me dijo, el abogado que me presentó, que era el hijo del deán del obispo metodista... él dijo: "Bien, pienso que él [McGinley] es un poco anti-judío. No sé si puedo hacer que venga aquí". Entonces él lo llevó a mi departamento y nos hicimos amigos maravillosamente, y lo hemos sido desde entonces.

     Ahora, yo digo esto, y lo digo sin ninguna salvedad, lo digo sin ninguna reserva, y lo digo sin ninguna vacilación: Si no fuera por el trabajo que el señor Conde McGinley hizo con "Common Sense" —él ha estado enviando entre 1.800.000 y 2.000.000 (de ejemplares) cada año—, si no fuera por el trabajo que él ha estado haciendo, enviando aquéllos durante quince años hasta ahora, ya seríamos un país comunista. Nadie ha hecho lo que él hizo para encender fuegos. Muchas de las otras personas activas en esta lucha aprendieron todo al respecto por primera vez gracias a "Common Sense".

     Ahora bien, he sido muy activo en ayudarlo en todo lo que he podido. No soy tan próspero como lo era antes. No puedo seguir gastando el dinero... No voy a realizar una colecta, no se preocupen. Veo a cinco personas levantándose para salir... (Risas).

     No he tenido el dinero que yo solía gastar. Yo solía imprimir un cuarto de millón de ejemplares de mi propio bolsillo y enviarlos. El señor McGinley, cuando primero lo conocí, había impreso tal vez 5.000 y los hacía circular de manera local. Entonces dije: "Con lo que usted sabe y lo que yo sé, realmente podemos hacer un buen trabajo". Entonces comencé a imprimir ejemplares en imprentas externas de grandes compañías de periódicos, un cuarto de millón, y pagué por ellos. Bueno, hay siempre un fondo del barril. Supongo que todos lo hemos alcanzado a veces.

     No soy tan pobre que no pueda vivir sin trabajar, y eso es lo que le preocupa a la [judía] Liga Anti-Difamación. Simplemente puedo sobrevivir sin ir y pedir un trabajo o ponerme en la cola para el pan. Pero el señor McGinley está trabajando. Él está enfermo y se está haciendo más fuerte que nunca en esto. Y todo lo que quiero decir es que ellos quieren cerrar "Common Sense" más que cualquier otra cosa en todo el mundo, como un golpe mortal a la pelea que los cristianos están haciendo para sobrevivir.

     Entonces sólo quiero decirle esto: Todo lo que ellos hacen es poner en circulación rumores: "El señor Benjamin H. Freedman es el adinerado sostenedor de Common Sense". La razón de que ellos hagan eso es desalentar a la gente en Estados Unidos: "No envíe ningún dinero a Common Sense. Ellos no lo necesitan. Ellos han conseguido al rico señor Freedman como sostenedor". Todo eso es una estrategia. Ellos no quieren publicitarme, para que la gente que tiene bienes inmuebles o valores para vender no venga ni me visite. Ellos sólo quieren que la gente deje de lado a "Common Sense". Y todo lo que les estoy diciendo a ustedes es que yo realmente trato de ayudarlo a él, pero no he sido capaz. Y seré muy honesto. Una cosa que no haré es mentir. Durante el último año he tenido tantas enfermedades en mi familia que yo no podría darle a él un dólar. Cómo él ha logrado sobrevivir, no lo sé. Sólo Dios lo sabe. Y él debe estar al cuidado de Dios porque cómo él ha continuado después de su enfermedad y con sus problemas financieros, no lo sé. Pero aquella prensa está trabajando, y cada dos semanas, aproximadamente entre 100.000 y 150.000 ejemplares de "Common Sense" salen con un nuevo mensaje.

     Y si aquella información pudiera ser multiplicada, si la gente que ahora la recibe pudiera comprar diez o veinticinco, o cincuenta ejemplares, y los repartiera... Are aquel campo, siembre aquellas semillas. Usted no sabe cuál echará raíces. Pero, por Dios, ésta es nuestra última posibilidad.


     [Freedman luego habla de la importancia de que la gente renuncie a compras innecesarias, cosas de poco valor, cigarrillos, whisky, jugar golf, etcétera, y use el dinero para mantener en funcionamiento a "Common Sense". Él explica que el periódico se está endeudando, que podría ser cerrado, y que él (Freedman) ya no tiene los fondos, habiendo gastado aproximadamente 2 millones 400.000 dólares en su intento de llevar la información a los funcionarios estadounidenses públicos y elegidos. Él luego pide preguntas del auditorio, no importa cuáles sean].

[Pregunta inaudible]

—Freedman: Bien, comentaré sobre eso. Ahora, esto es bastante profundo, pero todos ustedes tienen un grado muy alto de inteligencia, de modo que voy a hacer un intento.

     En el tiempo de la historia de la Biblia, había un área geográfica conocida como Judea. Judea era una provincia del Imperio romano. Ahora bien: una persona que vivía en Judea era conocida como un Judeano, y en latín era "Iudaeus"; en griego era "Ioudaios". Aquéllas son las dos palabras, en griego y latín, para un judeano.

     Ahora bien, en latín y griego no existe una letra tal como la "J", y la primera sílaba de "Iudaeus" y "Ioudaios" comienza (pronunciándose como) "gyú".

     Cuando la Biblia fue escrita, fue primero escrita en griego, latín —una versión antigua [la Vetus Latina, del siglo II d.C., anterior a la Vulgata, del siglo IV]—, siriaco, arameo... todas aquellas lenguas. Nunca apareció la palabra "judío" [Jew] en ninguna de ellas porque esa palabra no existía. Judea era el país, y la gente eran los judeanos, y Jesús fue mencionado sólo como un judeano. He visto aquellas tempranas... las más tempranas escrituras disponibles, y siempre las Biblias publicadas en Estados Unidos para averiguarlo...

     En 1345 un hombre con el nombre de (John) Wycliffe en Inglaterra pensó que era tiempo de traducir la Biblia al inglés. No había ninguna edición inglesa de la Biblia porque ¿quién diablos podría leer? Era sólo la gente culta de Iglesia la que podía leer latín y griego, siríaco, arameo y las otras lenguas. De todos modos, Wycliffe pensó: "Voy a traducir la Biblia al inglés". Y lo hizo. Pero al hacer eso, él tuvo que mirar alrededor en busca de algunas palabras para "Iudaeus" y "Ioudaios". No había ninguna palabra inglesa porque Judea había desaparecido de la existencia. No había ninguna Judea. La gente había olvidado eso hace mucho. Entonces él en la primera traducción usó la palabra, al referirse a Jesús, como "GYU", pronunciado "YIÚ" [jew, en inglés], la primera traducción de la Biblia, de la Escritura, en inglés. Jesús fue referido como "Gyu".

     Ahora, entre 1345 y el siglo XVII, cuando se generalizó el uso de la imprenta, aquella palabra pasó por muchos cambios. Los tengo todos ellos aquí. Si ustedes quieren, puedo leérselos... Lo haré.

     Aquella palabra "Gyu" que estaba en la Biblia de Wycliffe se convirtió en... primero era "Gyu", luego "Giu", luego "Iu" (porque la letra "I" en latín se pronuncia como la "J" [en inglés]. Julio César es "Iul", porque no existe la "J" en latín); luego "Iuw", luego "Ieuu", luego "Ieuy", luego "Iwe", luego "Iow", luego "Iewe", todo en las Biblias a medida que pasaba el tiempo. Luego "Ieue", luego "Iue", luego "Ive", luego "Ivw", y finalmente en el siglo XVIII, "Jew": Judío. Todas, formas corruptas y contraídas para Ioudaios [en griego], y Iudaeus en latín.

     Ahora bien, no había ninguna tal cosa como "Jew" [Judío], y ningún teólogo... He dado conferencias en tal vez 20 de los seminarios teológicos más prominentes en este país, y dos en Europa. No había ninguna palabra como "Judío". Sólo estaba Judea, y Jesús era un Judeano, y el primer uso en inglés de una palabra en una Biblia inglesa para describirlo era "Gyu" [pronunciado YIÚ], una forma contraída y acortada de Iudaeus, exactamente igual como llamamos "lab" a un laboratorio, "pram" a un "perambulator" [coche de bebé], "gas" a la gasolina... una tendencia a acortar. De este modo, ¿quién en Inglaterra sabía si usted decía, al pronunciar, Ioudaios o Iudaeus? En Inglaterra no había escuelas públicas; la gente no sabía cómo leer; parecía como un alfabeto confuso, de manera que ellos hicieron una palabra corta de ello.

     Ahora, que un teólogo diga que usted no puede dañar a los judíos, es simplemente ridículo. Me gustaría saber dónde en las Escrituras dice eso. Me gustaría conocer el texto. [Dice ese teólogo:] "Vea lo que le sucedió a Alemania por tocar a los judíos". ¿Qué le haría usted, como un ciudadano de Estados Unidos, a la gente que le hubiera hecho lo que hicieron los así llamados judíos —los Pollack y Litvak y Litzianer—? Ellos no eran judíos, como recién le expliqué. Ellos eran europeos del Este que se habían convertido al talmudismo. No había tal cosa como el judaísmo. "Judaísmo" fue un nombre dado en años recientes a esa religión conocida en la Biblia como Torá Yahvé [la Ley dada por Yahvé].

     Ningún judío o ninguna persona culta alguna vez oyó hablar de "judaísmo". Eso no existía. Ellos lo sacaron de la nada. Una palabra carente de significado, tal como la palabra "anti-semita". El árabe es un semita. Y los cristianos por ahí hablan de la gente a la que no le gustan los judíos como "anti-semitas"; y ellos llaman a todos los árabes como "anti-semitas". ¡Los únicos semitas en el mundo son los árabes, no los judíos! No hay un solo judío que sea un semita. Ellos son todos túrquicos mongoloides. Los judíos de Europa del Este. De este modo, ellos le lavaron el cerebro al público, y si usted me invita a reunirme con ese "reverendo" que le dijo estas cosas, yo lo convenceré, y eso será un paso en la dirección correcta. Iré dondequiera que tenga que ir para encontrarlo.

[Pregunta faltante en el audio]

Freedman: Sí. Bien... Puedo contestar eso. En primer lugar, su primera premisa está equivocada. Su primera premisa es errónea, de que todos los judíos sean leales entre sí. Porque los judíos de Europa del Este superan en número a todo el resto en tal cantidad, que ellos crean la impresión de que ellos son la "raza" judía, que ellos son la nación judía, que ellos son el pueblo judío. Y los cristianos se tragan eso como un pastel de crema.

     Pero en 1844 los rabinos alemanes convocaron una conferencia de rabinos de todo el mundo con el propósito de abolir el Kol Nidre de la ceremonia religiosa del Día de la Expiación. En Brunswick [Braunschweig], Alemania, donde aquella conferencia fue llevada a cabo en 1844, hubo casi un terrible disturbio. Una guerra civil. Los europeos del Este dijeron: «Qué demonios. ¿Deberíamos renunciar al Kol Nidre? Eso nos da nuestro control sobre nuestra gente. Les damos una licencia para que ellos puedan decir a los cristianos: "Váyanse al infierno. Haremos cualquier trato que ustedes quieran". Pero ellos no tienen que llevarlo a cabo. Eso nos da nuestro control sobre nuestra gente». De este modo, ellos no están tan unidos, y si usted supiera el sentimiento que existe...

     Ahora, también le mostraré, de un documento oficial del hombre responsable de... de quien bautizó a esta raza. Aquí hay un informe que obtuvimos de los archivos de la organización sionista de Nueva York, y en él está el manuscrito de Sir James A. Malcolm, que —de parte del Gabinete británico— negoció el trato con esos sionistas. Y aquí él dice que todos los judíos en Inglaterra estaban contra aquello, los judíos que habían estado allí durante años, los sefarditas, aquellos que tenían ascendencia portuguesa y española y holandesa, que eran monoteístas y creían en aquella creencia religiosa. Eso fue mientras los judíos de Europa del Este todavía estaban en el corazón de Asia y luego entraron en Europa. Pero ellos no tenían más que ver con ellos que... ¿Podemos hablar de una "raza" cristiana?, ¿o de una religión cristiana? ...o ¿están unidos los cristianos?.

     Entonces la misma desunión existe entre los judíos. Y le mostraré en este mismo documento que cuando ellos fueron a Francia para tratar de conseguir que el gobierno francés apoyara aquella empresa sionista, hubo sólo un judío en Francia que estuvo a favor de ello. Ése era Rothschild, y ellos lo hicieron porque estaban interesados en el petróleo y el Canal de Suez.

[Pregunta inaudible]

—Freedman: ¿Usted sabe por qué?, ¿por qué? Porque si aquéllos no lo hacen, ellos [los judíos] golpean. Ellos le hacen una visita a usted y le dicen cuánto debe dar, y si usted no lo hace, ah, usted es anti-semita. Entonces ninguno de sus amigos tendrá nada que ver con usted, y ellos [los judíos] comienzan una campaña de difamación, y usted tiene que dar.

     En la ciudad de Nueva York, en el Distrito de la Moda, hay doce fabricantes en el edificio. Y cuando el móvil es vender bonos para Israel [Israel Bonds] el United Jewish (Fund) Drive pone un gran marcador con los nombres de las firmas una al lado de otra, y cuando usted entera la cantidad que ellos le fijan, ellos ponen una estrella de oro después de su nombre. Entonces a los compradores se les dice: "Cuando usted entra en aquel edificio para visitar a alguien y ellos no tienen una estrella de oro, vaya y dígales que usted no les comprará hasta que ellos tengan la estrella de oro". Chantaje. Yo no sé de qué otra forma usted puede llamarlo.

     Luego ¿qué hacen ellos? Ellos le dicen a usted que es para "propósitos humanitarios", y ellos envían tal vez 8.000 millones de dólares a Israel, exentos de impuestos, deducibles de los impuestos. Entonces, si ellos no hubieran enviado esos 8.000 millones de dólares a Israel, 7.000 millones de ésos habrían entrado en la Tesorería estadounidense como impuesto a la renta. Entonces ¿qué sucede? Aquel déficit de 7.000 millones de dólares, esa repentina caída, tienen que compensarlo los cristianos crédulos.

     Ellos ponen un impuesto más alto a la gasolina o al pan o a las corporaciones. Alguien tiene que pagar los gastos domésticos para el gobierno. Entonces, ¿por qué deja usted a esa gente enviar su dinero allá para comprar armas para expulsar a gente de su antigua patria? Y usted dice: "Oh, bien. Los pobres judíos. Ellos no tienen ningún lugar donde ir, y han sido perseguidos durante toda su vida". ¡Ellos nunca han sido perseguidos por su religión! Y lamento que yo no tenga dos filas de rabinos aquí para que me contradigan. Nunca, ni una sola vez, en toda la Historia, ellos han sido perseguidos por su religión.

     ¿Sabe usted por qué los judíos fueron expulsados de Inglaterra? El rey Eduardo I en 1285 los expulsó, y ellos nunca regresaron sino hasta la Revolución de Cromwell [s. XVII] que fue financiada por los Rothschild. Durante cuatrocientos años no hubo un judío. ¿Pero sabe usted por qué ellos fueron expulsados? Porque en la fe cristiana y en la fe musulmana es un pecado cobrar una "renta" por el uso del dinero. En otras palabras, lo que llamamos "interés" [usura] es un pecado.

     De ese modo, los judíos tenían un monopolio en Inglaterra, y ellos cobraban muchos intereses, y cuando los lords y los duques no podían pagar, ellos [los judíos] ejecutaban la hipoteca. Y ellos estaban creando tantos problemas que el propio rey de Inglaterra finalmente se convirtió en su asociado [de los judíos], porque cuando ellos [los judíos] iban para cobrar la hipoteca, algunos de esos duques asesinaban a los judíos, los prestamistas.

     Entonces el rey finalmente dijo... y todo esto está en la Historia. Revisen a (Albert) Hyamson [A History of the Jews in England, 1908] o a (Cecil) Roth, A History of the Jews in England [1941], dos libros que ustedes pueden encontrar en su biblioteca... Cuando el rey averiguó de qué se trataba el problema, y averiguó cuánto dinero ellos estaban ganando, él se declaró un socio en un 50% de los prestamistas. Eduardo I. Y durante muchos años, un tercio de los ingresos de la Tesorería británica provino del interés del 50% por el préstamo de dinero hecho por los judíos.

     Pero eso se puso cada vez peor. Tanto peor que cuando los lords y los duques siguieron asesinando a los prestamistas, el rey de Inglaterra entonces dijo: "Me declaro el heredero de todos los prestamistas. Si ellos son asesinados, ustedes tienen que pagarme a mí, porque yo soy su único heredero". Eso provocó muchos problemas, porque el rey tuvo que salir y recolectar el dinero con un ejército, de modo que les dijo a los judíos que se largaran [1290 d.C.]. Y cada judío, de los 15.000 de ellos que había, tuvo que salir, y ellos cruzaron hacia Irlanda; y así es cómo Irlanda llegó a ser parte del Reino Unido.

     Cuando el rey Eduardo averiguó lo que ellos estaban haciendo, él decidió tomar Irlanda para sí mismo antes de que alguien más lo hiciera. Él envió a Robert Southgard con un ejército mercenario y conquistó Irlanda. De este modo, muéstreme una sola vez —no hay ningún registro que yo conozca— donde un judío haya sido perseguido en algún país alguna vez [debido a su religión]. No hay una sola. Es siempre por su impacto sobre las costumbres y tradiciones políticas, sociales o económicas de la comunidad en la cual ellos se establecen.

[Pregunta inaudible]

—Freedman: Sí, señor... Bueno, ellos mismos dicen la mayor parte de aquellas cosas. Era innecesario que Benjamin Franklin lo dijera. Pero déjeme decirle: La mayor parte de aquellas cosas ellos mismos las dicen. Pero Benjamin Franklin observó, y de oídas entendió, lo que estaba sucediendo en Europa.

     Cuando Rusia fue formada en el año 920, y gradualmente rodeó al reino jázaro, y los absorbió, la mayoría de los jázaros acomodados huyó a Europa Occidental y llevaron con ellos las mismas cosas a las cuales usted se opone y yo me opongo y la mayor parte de la gente se opone: las costumbres, los hábitos, los instintos con los cuales ellos fueron dotados.

     Cuando Benjamin Franklin se refirió a ellos como "judíos", era porque ése es el nombre con que eran llamados. Y cuando los cristianos primero oyeron sobre esa gente que estaba huyendo de Rusia —quiénes eran ellos, y que ellos habían practicado esa fe talmúdica—, los cristianos en Europa Occidental dijeron: "¡Ellos deben ser los remanentes de las Diez Tribus perdidas!".

     Y el señor (Heinrich) Graetz, el mayor historiador entre los judíos, dijo eso; y él es probablemente una autoridad tan buena sobre aquel tema como el que más. Entonces, cuando Benjamin Franklin fue a Europa en el siglo XVIII, él ya vio los resultados de lo que esa gente había hecho después de que ellos dejaron su patria. Y cada palabra de ello es verdadera. Ellos mismos lo dicen.

     Le puedo nombrar media docena de libros que ellos han escrito en los cuales ellos dicen eso: que cuando ellos tienen dinero, se convierten en tiranos, y que cuando son derrotados, se vuelven despiadados. Ellos mismos lo dicen. Ellos sólo son bárbaros. Ellos son los descendientes de mongoles asiáticos y harán cualquier cosa para llevar a cabo su propósito.

     ¿Qué derecho tenían ellos para apoderarse de Rusia de la manera en que lo hicieron? El Zar había abdicado diez meses antes de eso, o nueve meses antes. No había ninguna necesidad para ellos. Ellos iban a tener una monarquía constitucional, pero ellos no querían eso. Y entonces, cuando la monarquía constitucional iba a reunirse en Noviembre, ellos los masacraron a todos y establecieron la Unión Soviética. No había ninguna necesidad de eso. Pero ellos pensaron: "Ahora es el momento". Y si usted busca en la Enciclopedia Británica bajo la palabra "Bolchevismo", usted encontrará allí las cinco leyes que Lenin estableció para una revolución exitosa. Una de ellas es: "Espere el momento apropiado, y luego déles con todo lo que tenga". Vale la pena que usted lea eso.

     Usted también encontraría que el señor Harold Blacktree, que escribió el artículo para la Enciclopedia Británica, declara que los judíos concibieron y crearon y cultivaron el movimiento comunista, y que su energía los convirtió en la punta de lanza del movimiento. Harold Blacktree lo escribió, y nadie sabía más sobre el comunismo que él. Y la Enciclopedia Británica durante 25 años ha estado imprimiéndolo... ¿Alguien más (tiene otra pregunta?

[Pregunta inaudible]

—Freedman: Bueno, yo no puedo apoyar que usted haga algo que sea criminal, porque podría meterme en problemas, pero puedo decirle esto: Usted puede comenzar lo que llamo una cadena interminable. Si usted puede conseguir que sus amigos escriban, objetivamente, aquí está la declaración. La propia oficina del señor Kennedy me dio esto. El señor Smith, que sucedió al señor Kennedy, asumió su oficina —estaba en su oficina— y me dio esto: "Para que se publique a primera hora (eso significa los periódicos de la mañana), el 25 de Agosto". Él entregó esto el 25 de Agosto. "Israel está aquí para quedarse... Ése es un compromiso nacional... Una obligación especial del Partido Demócrata... La Casa Blanca debe tomar el liderazgo... Intervención estadounidense... Actuaremos prontamente y con decisión contra cualquier nación en el Oriente Medio que ataque a su vecino. Propongo que dejemos claro tanto a Israel como a los Estados árabes nuestra garantía de que actuaremos con la fuerza y la velocidad que sean necesarias para detener cualquier agresión de parte de cualquier nación".

     Bien; ¿calificaría usted el regreso de un pueblo [los palestinos] a su patria como agresión?. ¿Va a hacer eso el señor Kennedy? Suponga que tres millones de mejicanos entraran en Texas y expulsaran a los seis millones de tejanos a los desiertos de Arizona y Nuevo Méjico. Suponga que esos mejicanos hubieran entrado allí furtivamente y armados —los tejanos estarían desarmados— y una noche ellos los expulsaran a todos de Texas y declararan la República de El Álamo. ¿Qué diría Estados Unidos?. ¿Diríamos que es una agresión si esos tejanos trataran de recuperar sus hogares de los ladrones mejicanos?.

     Suponga que los negros en Alabama fueran secretamente armados por los soviéticos, y durante la noche ellos se amotinaran y expulsaran a todos los blancos hacia los pantanos de Mississippi y Georgia y Florida, que los expulsaran completamente, y se declararan a sí mismos como la República de Cam, o la República de una u otra cosa. ¿Calificaríamos como agresión si esa gente, los blancos de Alabama, trataran de volver a sus hogares?.

     Nosotros... ¿Qué pensaríamos si la Unión Soviética dijera: "¡No, aquellos negros ahora los ocupan!. ¡Déjenlos allí!", o "No, aquellos mejicanos están en Texas. Ellos se declararon a sí mismos como un Estado soberano. Déjenlos allí. Ustedes tienen mucho espacio en Utah y Nevada. Colóquenlos en otra parte". ¿Lo llamaríamos agresión si los blancos de Alabama o los tejanos quisieran regresar a sus hogares?.

     Entonces ahora, usted tiene que escribir al Presidente Kennedy y decir: "No lo consideramos agresión, en el sentido que usted usa la palabra, si esa gente quiere volver a sus hogares, como pidió Naciones Unidas —quince veces en los últimos doce años— a los sionistas que están ocupando Palestina, para permitir que la gente [los palestinos] vuelva a sus antiguas casas y granjas". Estoy seguro de que cuando Kennedy usa la palabra "agresión" lo hace en un sentido mutilado.


[Fin del discurso del señor Freedman]


[Voz del narrador inicial, donde dice que «Usted acaba de escuchar un discurso de Benjamin H. Freedman, denunciador mundial de la conspiración comunista y de este propósito de la cristiandad para reclutar a Estados Unidos en una Tercera Guerra Mundial». Luego da la dirección de «los editores de Common Sense, periódico estadounidense contra el comunismo, que llega a más gente que cualquier otro periódico anti-comunista en el mundo», y finalmente dónde suscribirse «to get your copies of this "The Third World War"», título de la conferencia].



Fuente original (MP3):
https://archive.org/details/BenjaminFreedman-WillardHotelSpeech1961FromOriginalLps



2 comentarios:

  1. Un breve mensaje sólo para felicitar a los creadores del sitio web y a los encargados de mantenerlo, si es que no son los mismos, y a animarles para que continúen con su trabajo durante muchos años. Desde España, un país antaño libre y hoy bajo el yugo de los que mandan en la oscuridad (como hemos vuelto a ver recientemente con la gravísima crisis artificial creada en el intento de secesión de Cataluña, una de las regiones más españolas que existen), como el resto de Europa, muchas GRACIAS por su labor.

    ResponderEliminar
  2. Interesante documento, pues al provenir de un judío equivale a una confesión. Felicitaciones.

    ResponderEliminar