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domingo, 1 de octubre de 2017

John L. Lash - Acerca de los Arcontes



    En la Edición Especial Nº 17 (Septiembre de 2011) de la revista New Dawn (newdawnmagazine.com) fue publicado el siguiente artículo del mitólogo estadounidense John Lash (Trickster Pack: At the End of Deception. A Gnostic View of Disclosure) que ofrecemos aquí en castellano, donde su autor realiza una pequeña síntesis de los diversos temas de que se ocupa, esta vez con un acento en los engañadores seres parásitos que los antiguos gnósticos calificaron como Arcontes. John Lamb Lash (1945), dice allí, es un exponente principal del poder del mito para dirigir la experiencia individual y conducir los acontecimientos históricos en el largo plazo. Su sitio (metahistory.org) es una investigación del sentido contemporáneo de los mitos y creencias de la Humanidad. Él ha escrito varios libros, entre los que se incluyen "The Seeker’s Handbook" (1991), "Twins and the Double" (1993), "The Hero. Manhood and Power" (1995), "Quest for the Zodiac" (1999) y "Not in His Image: Gnostic Vision, Sacred Ecology, and the Future of Belief" (2006).


Paquete Tramposo: Al Final del Engaño.
Una Visión Gnóstica de Revelación
por John Lamb Lash
Septiembre de 2011



     En un texto de la colección de Nag Hammadi descubierta en Egipto en Diciembre de 1945 [El Primer Apocalipsis de Santiago], un maestro anónimo [el Señor] declara a su alumno [Iakobos, Santiago el Justo]: "He aquí, te revelaré el camino de liberación. Comoquiera que seas capturado [en el alma] y experimentes un miedo mortal, una armada multitud [de arcontes] puede volverse hacia ti, pensando que ellos pueden prenderte. Y en particular, tres de ellos te atraparán, aquellos que están allí como recaudadores de peaje. Ellos no sólo exigen el impuesto sino que se apropian de las almas mediante el robo" (Biblioteca de Nag Hammadi, The (First) Apocalypse of James, Códice V).

     Considere la información contenida en este breve párrafo: la certeza de una confrontación sobrenatural, el miedo mortal que eso inspira, la amenaza de ser capturado o tomado rehén, el gran número de depredadores, su hábito de aparecer en número de tres, la demanda de tributo o peaje, y la acción del rapto ("se apropian de las almas mediante el robo"). Y los intrusos son incluso llamados derechamente Arcontes.

     El Primer Apocalipsis de Santiago, probablemente puesto por escrito alrededor del año 300 d.C., presenta una vislumbre de la "enseñanza superior" de las Escuelas de Misterio, es decir, la educación acerca de lo sobrenatural, lo paranormal, la parapsicología y las ciencias intelectuales.

     Los fundadores y los líderes de aquellas escuelas eran antiguos videntes llamados Gnostikoi, "aquellos que conocen los asuntos divinos". Los gnósticos eran los enemigos mortales de los primeros conversos e ideólogos cristianos, como Ireneo, que establecieron el canon de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento. Para que el cristianismo subiera al poder y se mezclara con el Imperio romano como una religión estatal con una agenda de un totalitario control de la mente, sus defensores tuvieron que eliminar la competencia. Los gnósticos amenazaban la agenda salvacionista debido a algo que ellos sabían, o afirmaban saber, acerca de los orígenes de aquélla.

     Los investigadores del Gnosticismo no preguntan por qué la amenaza representada por los adeptos de los Misterios era tan grande y grave que se requirieron siglos de asesinato, persecución y genocidio intelectual para ser eliminada. Por el contrario, ellos rutinariamente presuponen que las sectas gnósticas eran tempranas e inofensivas variaciones del cristianismo primitivo. Ellos consideran las escrituras encontradas en los Códices de Nag Hammadi como partes descartadas del material cristiano. Entonces, siendo eso así, ¿por qué el mensaje gnóstico simplemente no coexistió y se mezcló con las escrituras que llegarían a convertirse en canónicas para la fe judeo-cristiana?; ¿por qué ellos tuvieron que ser extirpados, en su raíz y sus ramas?.

     La amenaza planteada para la ideología cristiana por el mensaje gnóstico era muy grande, en efecto. Y todavía lo es. En primer lugar, los gnósticos afirmaron que el paternal dios padre de judíos y cristianos por igual, Yahvé-Jehová, era en realidad uno de los Arcontes. Un intruso alienígena, un extraterrestre hostil. Y además, ellos insistieron en que ese simulador alienígena era demente y que trabajaba contra la Humanidad. Huelga decir que esa proposición era extremadamente alarmante para los devotos de la fe Abrahámica. Desde el descubrimiento del material gnóstico en Egipto en 1945, aquella alarma de nuevo está sonando a través de la tierra.


La Visión Sofiánica

     El extenso entrenamiento intelectual y parapsicológico, emprendido en equipos (células) y mantenido durante generaciones, permitió que los adeptos de los Misterios pre-cristianos detectaran a los extraterrestres predadores, discernieran su origen y hábitat, identificaran sus formas, y desenmascararan sus motivos y métodos, así como saber cómo resistirlos. Eso en sí mismo fue un logro inmenso en la detección psíquica.

     Pero por todo su alcance y delicadeza en asuntos sobrenaturales, los Gnostikoi eran también observadores agudos del mundo social. Ellos tenían una rigurosa visión desconstructiva de la Historia y de los sistemas de creencias que impulsan el comportamiento humano.

     "Los adeptos paganos de los Misterios en el Levante y Egipto vieron en la agenda salvacionista de la religión Abrahámica tanto la evidencia como el instrumento de la desviación arcóntica" (Not in His Image, de John L. Lash). La evidencia y el instrumento.

     En otras palabras, ellos vieron en la ideología religiosa de la creación, elección, mesianismo, expiación, justa retribución, etc., exclusivamente masculina, la evidencia de la aberrante intrusión en la mente humana, y ellos identificaron aquella ideología como el instrumento mismo de la fuerza intrusora, los Arcontes.

     Este análisis es extremadamente cercano a la noción de "instalación foránea", atribuída por Carlos Castaneda a intrusos alienígenas llamados "voladores" [en su libro "El Lado Activo del Infinito"]. De manera interesante, el nombre arameo-hebreo Ialdabaoth, asignado por los gnósticos al jefe supremo Arconte, puede significar "aquel que vuela o revolotea en el espacio".

     Los maestros gnósticos en los Misterios eran devotos de la diosa llamada Sofía, "sabiduría" en griego. Ellos eran profundamente versados en los designios y los propósitos de ese poder divino gracias a su método de la mathesis, la instrucción por la Luz, es decir, el resplandor viviente primordial de la diosa misma. Los gnósticos tuvieron acceso a la fuente de la vida y el conocimiento en este planeta, ya que Sofía, aunque originalmente una diosa del centro galáctico, se había metamorfoseado en el cuerpo material de nuestro planeta. Así dice el mito gnóstico del origen. Antes de su conversión en la materialidad, el eón Sofía (como a ella se la conocía honoríficamente) había diseñado el genoma humano entre la compañía de dioses en el núcleo galáctico, el Pleroma ("completitud, plenitud").

     En la instrucción sagrada de los Misterios, Sofía es tanto la fuente de la Humanidad pre-terrestre, nuestro divino progenitor, como el escenario en el cual la vida humana se despliega, este hábitat planetario. La biografía de ella, el mito Sofiánico del origen, es la historia que guía a nuestra especie en su curso apropiado de experiencia. Los maestros iluminados en los Misterios enseñaron la fuente, el escenario y la historia. Los escritores antiguos afirman que todos los Misterios estaban dedicados a la Magna Mater, la Gran Madre, es decir, Sofía encarnada en la Tierra. Hoy un nombre apropiado para la diosa de la sabiduría sería Gaia-Sofía.


Error, No Mal

     La historia de la visión Sofiánica de los Misterios paganos es la biografía cósmica de Gaia-Sofía, la sabiduría divina encarnada en la Tierra. Extraordinariamente, ese escenario no sólo cuenta el origen de la Humanidad en el centro galáctico, sino también el origen de la especie de los alienígenas predadores llamados Arcontes, quienes de cierto modo ponen en peligro la aventura humana.

     Los gnósticos vieron la amenaza actuando a lo largo de dos trayectorias: por una intrusión psíquica o parasitismo mental, y por creencias aberrantes y demenciales enmarcadas en una ideología religiosa, como la creación realizada por un dios padre de fuera del planeta, el pueblo elegido, las expectativas mesiánicas, el valor redentor del sufrimiento, el apocalipsis, y la divina retribución. En efecto, ellos atribuyen tales creencias a una especie de canalización desde los Arcontes.

     En la visión gnóstica, la invasión de nuestro mundo por extraterrestres hostiles ha estado en marcha durante milenios, mediante la intrusión de un modo de pensar alienígena en la conciencia humana, más bien que una invasión física con platillos voladores y rayos de la muerte de tipo Flash Gordon. Ningún tal acontecimiento fue previsto por los gnósticos, ya que los Arcontes son incapaces de vivir en el hábitat terrestre. Sin embargo, ellos harían que nosotros destruyéramos nuestro planeta hogar de pura envidia contra nosotros, advirtieron los gnósticos.

     Varios textos en la Biblioteca de Nag Hammadi advierten explícitamente que los Arcontes envidian a la Humanidad por las cualidades de libertad y amor, para no mencionar el ingenio y la imaginación, de todo lo cual ellos carecen. Esos textos declaran que los envidiosos extraterrestres actúan mediante el engaño y son expertos en la simulación (HAL, en copto), pero básicamente no tienen ninguna agenda o plan maestro excepto interrumpir y confundir. Su plan es la "insensatez", un juego sin sentido de "temor y esclavitud" (cf. El Segundo Tratado del Gran Seth) al cual la gente sucumbe debido al egoísmo. Detestando la inocencia y la brillantez de la especie humana, ellos se deleitan en el engaño y la confusión por puro gusto de provocarlos, ellos, despojadores cósmicos, estafadores inclinados al absurdo. Nuestra confusión realmente los entretiene, y ellos se alimentan de manera indirecta de nuestro miedo.

     Es importante enfatizar que los gnósticos no consideraron que los Arcontes fueran malos en cuanto tales. La autonomía del mal y proposiciones similares son ajenas al modo gnóstico de pensar. Los gnósticos eran la crema de la intelectualidad pagana. Los paganos esencialmente no veían el mal en el cosmos, pero ellos comprendieron el riesgo de la desviación de la armonía cósmica. Los gnósticos refutaron el concepto de un mal cósmico o "satánico" que trabaja contra la Humanidad. En su opinión, nadie puede pecar, pero todos podemos cometer errores. Y los errores pueden ser corregidos. Incluso el error de los Arcontes puede ser corregido.


     Las enseñanzas de los Misterios no son portadoras de predicciones apocalípticas sino que el argumento del mito Sofiánico contiene un acontecimiento clave llamado la "corrección" (en griego, diorthosis), que indica un momento decisivo en la aventura humana cuando nosotros como especie llegamos a un acuerdo de manera definitiva con el problema de los Arcontes, la presencia alienígena en la Tierra. Resolveríamos y corregiríamos aquel problema alcanzando una conexión interactiva con la diosa de la sabiduría.

     Las indicaciones señalan a aquel momento siendo ahora, ahora mismo. El factor decisivo de dicho acontecimiento no sería la Revelación, ya que se ha conocido que los alienígenas están al acecho alrededor del mundo humano desde tiempo inmemorial, incluyendo a muchas clases benévolas. ¿Debemos suponer que hay sólo un tipo alienígena predador, identificado por aquellos videntes antiguos? Bien, uno es todo lo que se requiere. Y si hubiera más de un malévolo intruso, y no podemos ver claramente siquiera uno, estaríamos realmente en problemas, ¿verdad?.

     ¿Y si, en el momento de la corrección, la Humanidad consigue la liberación de la ilusión de los Arcontes, derrotando la aberrante estrategia que les da una ventaja en nuestras mentes? La continuación de la detección psíquica gnóstica sería entonces la liberación de la influencia arcóntica, más bien que la revelación de su presencia en alguna función oficial.


Planeta Prisión

     La "instalación foránea" o implantación arcóntica también puede ser considerada como una matriz ilusoria, un falso paradigma. Según una definición amplia, una matriz es cualquier escenario o hábitat: el mundo natural es la matriz de todas las criaturas terrestres. Vuestro hogar es la matriz de vuestra vida doméstica. Vuestra vida del alma es la matriz de vuestra sensibilidad, estética, y ética. Pero una matriz también puede ser un constructo de origen antinatural o inorgánico, como un laberinto o una casa de espejos, como una burocracia o una agencia del gobierno, un sistema impersonal kafkiano. Los videntes gnósticos vieron el peligro de que los humanos fuéramos atrapados en tales sistemas, hasta el punto de hacernos desalmados y perder nuestra humanidad.

     En la cita inicial de este artículo, el maestro gnóstico dice que los Arcontes actúan como encargados de peaje, o porteros. Esa alusión es consecuente con la enseñanza de los Misterios acerca de las "esferas planetarias", concebidas como un laberinto de capas colindantes definidas por las órbitas de los planetas en nuestro Sistema Solar. Ese paradigma, que se ha filtrado desde los Misterios y que nunca ha sido extensamente comentado en el mundo en general en la Antigüedad, compara el Sistema Solar a un juego computacional de múltiples niveles habitado y vigilado por ciertas criaturas (trolls) que prohíben el paso a través del laberinto, a menos que se les proporcionen contraseñas, peajes o señales.

     En la interpretación cínica o fatalista, las "esferas planetarias" pueden ser visualizadas como un enorme sistema de penitenciaría donde las almas humanas están capturadas. El malentendido de este concepto iniciatorio por parte de aquellos que están fuera de los Misterios condujo a la suposición de que esta Tierra es un mundo del infierno donde el alma humana está encarcelada. Esa antigua enseñanza es el origen de la idea (meme) del "planeta prisión", un golpe del genio pagano, pre-cristiano y anti-cristiano. Note aquel punto, señor Alex Jones.

     Los gnósticos no vieron el paradigma de penitenciaría (que ellos originaron) en aquel sentido. Ellos lo vieron como un laberinto de error e ilusión, no como un instrumento diabólico de castigo. Detrás de su visión había una sofisticada cosmología que resulta ser compatible en muchos respectos con la moderna Teoría de Gaia. En la cosmología gnóstica, la Tierra no pertenece propiamente a los mecanismos de relojería celestes del Sistema Solar, sino que simplemente está capturada en él: un planeta orgánico capturado en un sistema inorgánico. Como Sofía impregna completamente la vida en la Tierra, y como ella misma es el terreno en el cual estamos y el aire que respiramos, este planeta es diferente del resto del Sistema Solar. Está vivo, es consciente, es sensible, y nutre la vida orgánica, mientras que los otros planetas como Marte y Júpiter son mundos inorgánicos convenientes como hábitats para entidades inorgánicas o cyborgs tales como los Arcontes.

     Además, los videntes gnósticos afirmaron que los parásitos alienígenas de la mente que se inmiscuyen entre la especie humana tuvieron su origen junto con el Sistema Solar antes de que la propia Tierra surgiera, es decir, antes de que la diosa galáctica Sofía se transformara en su cuerpo terrestre. El término "arconte" viene de la raíz griega archai, "previo, anterior, al principio". La horda de Arcontes surgió en una región de los brazos espirales galácticos antes de la formación de la Tierra. Aquella región era una especie de zona de fractura producida por el impacto de la luminosidad plásmica de Sofía cuando ella se zambulló desde el núcleo galáctico (Pleroma) hacia la materialidad relativamente densa de los brazos espirales (kenoma). Sofía permitió que los Arcontes establecieran un hábitat para ellos mismos en aquella zona, llamada el stereoma. Aquél era una simulación de realidad virtual de la región plerómica de animaciones fractales, el reino de los dioses galácticos en el núcleo, los Eones; pero se trataba de una imitación mecánica, sin vida. Los Arcontes no pueden crear sino sólo imitar. Ellos no produjeron el stereoma de mecanismos de relojería celestes a partir de su propia inteligencia e intención: ellos simplemente actuaron en una manera parecida a un zángano, ejecutando el diseño prestado a sus mentes por el Eón Sofía.

     De este modo, antes del momento en la evolución cósmica en que la Tierra apareció y la vida humana emergió en este planeta, el stereoma de los Arcontes ya estaba construído, en plena actividad. Sofía produjo la Luna para poner un límite a las actividades de ellos, estableciendo así un régimen mecánico aparentemente artificial de momentos y medidas (cf. Apocrifón de Juan. Note: Que la Luna sea más antigua que la Tierra es una hipótesis reciente apoyada por bastantes pruebas convincentes, y algunas sólidas inferencias). El cielo arcóntico comprende nuestro Sistema Solar, exclusivo de la Tierra, la Luna y el Sol, los cuales forman una dinámica de tres cuerpos de propiedades autónomas y cooperativas, como lo confirma la Teoría de Gaia. Tal es la asombrosa aseveración de la astrofísica gnóstica.

     La historia de la visión Sofiánica presenta una interpretación completa y coherente del origen del mundo y del origen humano, de la cosmogénesis y la antropogénesis. Esto nos dice que el diseño genómico humano (anthropos) fue diseñado en el núcleo galáctico, pero los Arcontes surgieron en los brazos espirales debido a un acontecimiento anormal, antes de que aquella variedad humana tuviera el tiempo de ser sembrada en un planeta y surgir.

     "El sistema del mundo en que habitamos fue suscitado debido a un error (anomou), una anomalía" (cf. Evangelio de Felipe). Ésta es quizá la frase concisa más famosa de la recopilación de Nag Hammadi. Un comentario sensacional, por no decir más. Y total y precisamente exacto en términos cosmológicos. La anomalía fue la zambullida de Sofía desde el núcleo plerómico, produciendo una zona de fractura donde Arcontes cyborgs parecidos a langostas surgieron por generación espontánea, exactamente como es mostrado en la abiogénesis de insectos ácaros realizada por Andrew Crosse en 1837, reportada a la Royal Society, y replicada por Michael Faraday.

     Sofía provee a los Arcontes de un mundo virtual de tipo Disney para habitar, pero como dice un texto del corpus de Nag Hammadi, el jefe supremo arconte, Ialdabaoth, "debido al poder de la luminosidad que él poseía de la luz de Sofía [que la diosa prestó a su  mente], él se llamó a sí mismo [el único] dios, y no obedeció el lugar del cual él provino" (cf. Apocrifón de Juan).

     El demente jefe supremo alienígena asume una forma reptiliana (en griego, drakon) y lleva puesta la máscara de una cabeza de león, representando la usurpación de autoridad y su preferencia por trabajar por medio de linajes de la realeza, dinásticos, de líneas de sangre. Él arrogantemente asume que él es el Ser Supremo y haría que otros supusieran lo mismo. Él no respeta límites e intenta invadir el mundo humano, un objetivo absurdo, condenado a fracasar. Sin embargo, él puede acosar y confundir a la especie humana hasta el punto en que ésta pierde el contacto con Sofía y con los dioses plerómicos, destruye su propio hábitat, y se convierte en una horda de zombies irracionales.

     Éste es el peligro último de la invasión extraterrestre en términos gnósticos. Hay muchas pruebas de que hoy estamos en el umbral final de aquel drama de absurdo y alienación.


Control Espiritual

     Cuando comencé a escribir "Not in His Image" alrededor de 1996, me sumergí profundamente en la investigación del fenómeno ET/OVNI. En total revisé aproximadamente 150 libros. Hable con muchas personas que habían visto máquinas voladoras o que habían sido abducidas. También usé como fuente mis propios encuentros con los "voladores" de Castaneda durante muchos años. Entre todos los investigadores del enigma alienígena, encontré en Jacques Vallée un diagnóstico y una visión desconstructivos cercanamente compatibles con las fuentes gnósticas.

     Vallée y su mentor, Allen Hynek, ambos inicialmente consideraron que el fenómeno ET/OVNI era benévolo. Pero después concluyeron que no lo era. Yo concuerdo totalmente. El análisis sofisticado y en profundidad de Vallée coincide con el de otra mente excepcional en ese campo, John Keel, quien ve a los extraterrestres como engañadores, pero no como embaucadores dispuestos a jugar con nosotros en una manera amable e instructiva. Vallée y Keel observan que la especulación sobre ETs y OVNIs tiende a desarrollar dimensiones religiosas, algo claramente visto en el celo mesiánico de Steven Greer, líder del Disclosure Project. Un gnóstico que viviera hoy comentaría quizás: "Sí, pero ya tenemos una religión extraterrestre en la Tierra: el judeo-cristianismo, un invento creado por un monstruo reptiliano".

     Mis estudios están resumidos en el artículo "Nueve Teorías sobre el Contacto Extraterrestre" [1]. Entre aquéllas están la teoría de Zacarías Sitchin, que se dice que fue tomada de las tablillas cuneiformes sumerias (aunque las traducciones de Sitchin sean muy dudosas), la de los antiguos astronautas de Erich von Däniken, y la ovnilogía bíblica que afirma que las visitaciones divinas en la Biblia son informes de encuentros con alienígenas. Esta tercera hipótesis sería positivamente destruída por la desconstrucción gnóstica, que muestra que los ángeles son en efecto extraterrestres, probablemente Arcontes difrazados, pero no hay ningún plan divino actuando a través de ellos, y que el dios que los envía definitivamente no está de nuestro lado. El "Rapto" de que hablan los evangélicos es una absurda telenovela de un rescate llevado a cabo por Arcontes.


     En cuanto al escenario de una especie esclava que plantea Sitchin, ahora extensamente adoptado e irreflexivamente repetido por muchas personas, es frontalmente refutado por diversos textos gnósticos que describen cómo los Arcontes quisieron violar a Eva y plantar su semilla en ella, pero fracasaron (cf. La Hipóstasis de los Arcontes [2]). Eso en cuanto a la ilusión de incesto del programa alienígena de mezcla de especies. Los Arcontes no pueden manejar el genoma humano. La afirmación de que ellos pueden hacerlo es una mentira arcóntica. Sin embargo, con sus intensos poderes de simulación, los Arcontes pueden inducir a los humanos a experiencias realistas de lo que ellos simulan estar haciendo. Sin una base de comparación con la realidad, basada en la sabiduría de la Tierra misma, puede ser imposible detectar y desenmarañar tales estafas de realidad virtual.




     Quienes entraban en los Misterios aprendían que nosotros en la Tierra vivimos en el paraíso terrestre del cuerpo de la diosa de la sabiduría, apoyados por la Luna y el Sol, un sistema edénico de tres cuerpos (cf. Protennoia Trimórfica). Pero al mismo tiempo, este sistema ha sido capturado en el stereoma planetario, haciéndonos sujetos a ciertas propiedades de la física inorgánica y arcóntica, y cegándonos mentalmente a la presencia divina en nuestro mundo. Esta situación recuerda la metáfora de un holograma de dos fuentes propuesta por Philip K. Dick, quien estaba profundamente versado en las escrituras gnósticas. En efecto, el tema arcóntico de la simulación (HAL) predomina en sus novelas.

     Despertar a esta situación implica una solución dual (diorthosis): un retorno a la tierra de nuestro ser, la diosa que originó nuestra especie en el núcleo galáctico, y una liberación del laberinto arcóntico, la matriz de engaño, fraudulencia, ocultación, secretismo y desoladora simulación. Aunque los Arcontes puedan inspirar aquel laberinto insinuando su modo de pensar en el nuestro, son el egotismo, la avaricia y el miedo humanos los que lo mantienen en plena marcha. Nosotros somos nuestros propios peores enemigos, ya que los Arcontes sólo pueden ayudar a derrotarnos a nosotros mismos. Los Arcontes son simplemente un pretexto fantasma para nuestra traición de nuestro propio potencial divino. Pasada por alto, su influencia exagera nuestros errores más allá de la escala de corrección. Tal es el mensaje gnóstico acerca de la presencia alienígena en este mundo.

     Deliberadamente he cargado este artículo con material gnóstico antes de llegar al tema específico de la Revelación, entendida como el anuncio formal de una presencia extraterrestre realizado por gobiernos del mundo. Comprendo que el material gnóstico es enorme y puede ser en gran parte nuevo para algunos lectores. Pero teniendo una posibilidad de revisar en general este material, usted puede darse cuenta de cuánto debate e investigación del fenómeno ET/OVNI son llevados a cabo con total ignorancia de las mencionadas visiones y percepciones, con una total desconsideración de lo que puede ser la información más importante que tenemos para leer y repeler la presencia alienígena.

     La palabra "arconte" también significa "gobernante, autoridad". Si la Revelación significa la admisión pública por parte de autoridades de una presencia alienígena y extraterrestre, entonces aquello no puede ser sino otra estratagema de engaño arcóntico. De todos modos, ¿quién creería algo de lo que las autoridades o jefes gubernamentales dicen a estas alturas en el juego mundial? Si algo ha de ser corregido ahora mismo, eso debería ser la confianza ciega en lo que las autoridades dicen, la absurda credulidad de la especie humana.

     Sin duda, las autoridades anunciarían dicha presencia, pero ocultarían posteriores detalles por un asunto de seguridad global. "Estamos en negociaciones", dice Obama con una cara inexpresiva. Bien, no es difícil ponerle un nombre al juego. Si los extraterrestres que están en contacto con autoridades mundiales son benévolos, no hay nada que ocultar. Si ellos son malévolos, ellos pueden desatar el infierno sobre el planeta junto con los psicópatas federales y militares que están coludidos con ellos, junto con los zánganos burocráticos y las prostitutas de los medios de comunicación que mantienen sus farsas enfermizas en pleno funcionamiento.

     En la corrección de Sofía viene la continuación de la denuncia gnóstica de los Arcontes: el tiempo para ir tras ese grupo y removerlos. Según la historia de la visión Sofiánica, el poder de hacer aquello viene de la diosa de la sabiduría, la madre animal planetaria, como el rescate de última hora que llega de la diosa Ey'wa del planeta Pandora en la película Avatar [3]. Después de todo, ELLA fue la que puso a la Humanidad en riesgo, al producir inadvertidamente y sin intención a la horda arcóntica de zánganos neonatos con su jefe supremo reptiliano, Ialdabaoth, ya que, en primer lugar, si no hubiera sido por la precipitada zambullida de Sofía desde el núcleo galáctico, esos pestíferos intrusos no habrían amenazado nunca nuestro mundo.


     Así dice la historia. ¿Sólo una historia? Bueno, tal vez. Pero qué historia que es. Y considere cómo puede ser representada y puesta a prueba... Pudiera ser que seguir hasta el final la trama de la historia de la visión gnóstica pueda conducir a la derrota frontal de los Arcontes y sus accesorios humanos, la gente arcontificada. El mito Sofiánico tiene un final abierto y ciertamente apunta a aquella oportunidad, el momento para lo cual es ahora mismo. La liberación desde el error y la ilusión de la matriz arcóntica es la mejor opción para nuestra especie, pero la Revelación está obligada a ser sólo otra estafa. Muchas personas ya están alertadas de ese engaño: por ejemplo, considere la generalizada precaución que las autoridades deben tomar para escenificar una invasión alienígena de falsa bandera, la Operación Blue Beam.

     Cualquiera sea el caso, la advertencia de Vallée de que el fenómeno ET/OVNI funciona como un "programa de control espiritual", y la aseveración de Castaneda de que los "voladores" son el modo en que el universo nos pone a prueba, ambas coinciden maravillosamente con la desconstrucción gnóstica del error cósmico en nuestras mentes. El potencial humano viene en un paquete tramposo. Es como si el premio o sorpresa que viene dentro de la caja de Cracker Jack [una marca de "alimentos" de entretención] fuera un artificio que engaña vuestra mente. Coma el maíz tostado, observe atentamente el espectáculo, entreténgase y aprenda, mantenga la libertad y el amor en un lugar destacado en su mente, y no sea engañado por las chucherías baratas que están en la caja.–





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