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domingo, 15 de octubre de 2017

El Extraño Caso de Rudolf Hess



     El recientemente fallecido periodista y escritor estadounidense James "Jim" Marrs (1943-2017), autor de una quincena de libros, publicó en 2008 The Rise of the Fourth Reich, obra de la que presentamos ahora en castellano su capítulo segundo, un análisis de la última misión de Rudolf Hess, su inexplicado vuelo a Inglaterra en Mayo de 1941 que le costó la prisión hasta su muerte en Agosto de 1987, o quizá antes, como sugieren algunos autores referidos por el señor Marrs.


El Extraño Caso de Rudolf Hess
por Jim Marrs, 2008




     Aunque relegado a una pequeña nota a pie de página en la Historia, el extraño caso del Vice-Führer nacionalsocialista Rudolf Hess en 1941 proporciona un raro atisbo del control elitista de los acontecimientos durante la Segunda Guerra Mundial. Hess voló solo a Inglaterra en Mayo de 1941, en un esfuerzo para hacer la paz. La opinión convencional del vuelo de Hess es la de un miembro cada vez más marginado del círculo interior de Hitler que procuró recobrar el favor con su Führer haciendo una visita no autorizada a Gran Bretaña con la esperanza de negociar personalmente un final a la guerra e incluso persuadir a Inglaterra para que ayudara en la lucha contra el expansionismo soviético. Hitler desautorizó a Hess como demente, mientras el Primer Ministro británico Winston Churchill describió más amablemente la tentativa de Hess de negociar como "una acción desesperada de lunática benevolencia" [1].

       [1] Louis L. Snyder, Encyclopedia of the Third Reich, New York, 1976, p. 144.

     En los procesos de Núremberg, Hess fue encontrado culpable de "crímenes contra la paz", y pasó el resto de su vida como un prisionero en la prisión Spandau de Berlín. En Agosto de 1987 las autoridades militares británicas anunciaron que Hess se había suicidado, una afirmación que sigue siendo cuestionada. Diversos estudios recientes del incidente de Hess muestran que había un sentido mucho más profundo en esa intrigante historia que fue magnificado sólo por su repentina y misteriosa muerte cuando su liberación del cautiverio parecía inminente.

* * * *

     Rudolf Hess nació en Egipto en 1894, hijo de un importador alemán. Él había sido bien educado y había viajado mucho cuando él se unió al Ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial, sirviendo en el mismo regimiento que el cabo Adolf Hitler. Él fue herido dos veces y más tarde se convirtió en un piloto de caza, pero la guerra terminó antes de que él pudiera experimentar muchos combates. Volviendo a Múnich después de la guerra, Hess ayudó a otros ex-militares en los paramilitares Freikorps a expulsar a un efímero gobierno comunista local. Después de ayudar a desbaratar el golpe comunista, Hess se unió a la Sociedad Thule y se matriculó como un estudiante en la Universidad de Múnich, donde conoció a su futura esposa y al hombre que resultaría ser una importante influencia tanto para Hitler como para él mismo: el general y profesor Karl Haushofer.

     Según el autor William Bramley, el profesor Haushofer era un miembro de la sociedad secreta Vril [2], que estaba basada en un libro del rosacruz británico Lord Bulwer-Litton, acerca de la visita de una "súper-raza" aria a la Tierra en el pasado distante. Un mentor tanto de Hess como de Hitler, Haushofer había viajado extensamente por el Lejano Oriente antes de convertirse en un general en el ejército del Káiser de la Primera Guerra Mundial. "Sus tempranas asociaciones con influyentes hombres de negocios y estadistas japoneses fueron cruciales para la formación de la alianza germano-japonesa de la Segunda Guerra Mundial", escribió el autor Peter Levenda [3].

[2] William Bramley, The Gods of Eden, San Jose, California, 1990, p. 409.
[3] Peter Levenda, Unholy Alliance: A History of Nazi Involvement with the Occult, New York, 1995, pp. 87–88.

     Haushofer fue el primer nacionalsocalista de rango que formó relaciones con gobiernos sudamericanos en previsión de una guerra con Estados Unidos. Esas relaciones demostrarían ser instrumentales en la posterior fuga de soldados alemanes desde Europa. Haushofer, como un profesor en la Universidad de Múnich, elaboró la política de Hitler del Lebensraum, el "espacio vital", para una encajonada Alemania. Aunque Haushofer ganara una reputación como "el hombre detrás de Hitler", sus opiniones sobre geopolítica fueron en gran parte aceptadas por Hitler sólo después de que ellas llegaron de la boca de Hess. "Yo sólo fui capaz de influír [sobre Hitler] por medio de Hess", dijo él a sus captores estadounidenses en 1945 [4].

[4] Lynn Picknett, Clive Prince y Stephen Prior, Double Standards: The Rudolf Hess Cover-up, Londres, 2001, p. 43


     Tanto Hess como Haushofer primero conocieron a Hitler en una de las reuniones del Partido Alemán de los Trabajadores en cervecerías. Durante el abortado Putsch de la Cervecería de 1923, cuando el nuevo Partido Nacionalsocialista trató de hacerse con el poder en Baviera, Hess estuvo al lado de Hitler. Cuando el golpe fracasó, Hess se fue a Austria, donde fue cobijado por miembros de un ala paramilitar de la Sociedad Thule.

     Volviendo voluntariamente a Alemania, Hess se unió a Hitler en la prisión de Landsberg después de ser condenado por conspiración por cometer traición. Debido al clima político de entonces, ambos hombres fueron liberados dentro de un año. Durante sus meses de encarcelamiento, Hess llegó a ser un cercano confidente de Hitler y ayudó a producir el libro de Hitler, Mein Kampf. Hess corrigió, reescribió y organizó el libro tan extensamente que algunos investigadores creen que él debería ser acreditado como el co-autor. "Hasta donde sé, Hess realmente dictó muchos capítulos de aquel libro", dijo Haushofer a sus interrogadores en 1945 [5].

[5] Ibid., p. 54.

     Después de la reorganización del Partido Nacionalsocialista en 1925, Hess se convirtió en el secretario privado de Hitler. Él ascendió a otras principales posiciones en el partido hasta 1933, poco después de que Hitler se convirtió en el canciller de Alemania, cuando él fue designado Vice-Führer. Fue Hess quien inició el saludo "Heil Hitler!", y fue el primero en llamar a Hitler "mein Führer". Además, como un miembro del Geheimer Kabinettsrat, el Consejo de Gabinete Secreto nacionalsocialista, y del Consejo Ministerial para la defensa del Reich, Hess estaba muy consciente del trabajo secreto para desarrollar una bomba atómica alemana. La prueba de ese conocimiento vino durante una entrevista con el ministro del interior británico Sir John Simon, después de su vuelo a Inglaterra. "Un día, tarde o temprano, esa arma estará en nuestras manos, y... sólo puedo decir que será más terrible que cualquier cosa que haya existido antes", reveló Hess [6].

[6] Ibid., p. 138.

     Está claro que Hess era mucho más poderoso y bien relacionado que lo que generalmente se ha reportado. Él era la persona más cercana a Hitler, una que compartía sus aspiraciones y creencias. En vísperas de la guerra en 1939, Hess fue incluso nombrado sucesor de Hitler después de Reichsmarschall Hermann Goering.

     El excepcional poder y posición de Rudolf Hess exigen un escrutinio cercano de su desdichado vuelo a Inglaterra y sus consecuencias. Un estudio tal fue emprendido en 2001 por tres autores británicos, Lynn Picknett, Clive Prince y Stephen Prior. "Pronto se hizo evidente que todo el asunto de Hess, a partir de 1941 en adelante, está lleno de tantas contradicciones y anomalías que es obvio que las autoridades británicas estaban desesperadas por ocultar algo", concluyeron ellos [7]. "A juzgar por el hecho de que ellos todavía están desesperados por ocultarlo, el sentido común sugiere que ellos consideran ese secreto como inadecuado para el consumo público, incluso después de sesenta años".

[7] Ibid., p. XXI.

     Un detallado estudio del vuelo de Hess indica claramente que ése no fue simplemente un capricho repentino de un individuo inestable. Hay pruebas de un conocimiento previo de aquello en Alemania. Hess se preparó para el vuelo meticulosamente durante un período de meses, incluso haciendo que el famoso diseñador de aviones Willy Messerschmitt modificara un Messerschmitt-110 de dos motores. Hess también recibió un entrenamiento especial de vuelo de parte del principal piloto de pruebas de Messerschmitt, así como del piloto personal de Hitler, Hans Baur, evidencia toda de que Hitler tenía conocimiento de los planes de Hess.

     En su vuelo, Hess llevó las tarjetas de visita tanto de Haushofer como de su hijo, Albrecht Haushofer, otra indicación de su intención como una misión de paz, ya que Haushofer padre había sido durante mucho tiempo un defensor de mantener relaciones amistosas con Gran Bretaña como una piedra angular de la política alemana [8].

[8] Snyder, op. cit., p. 139.

     Según los investigadores franceses Michel Bertrand y Jean Angelini (que escriben bajo el nombre de Jean-Michel Angebert), Haushofer comunicó a Hess los nombres de miembros de la Orden del Alba Dorada, una sociedad ocultista de Inglaterra, así como nombres de partidarios de una iniciativa de paz, como el duque de Hamilton, el duque de Bedford y Sir Ivone Kirkpatrick [9]. El Alba Dorada, más popularmente relacionada con el principal ocultista de Inglaterra, Aleister "la Bestia" Crowley, era un vástago de la Sociedad Teosófica, de la cual se derivó mucho misticismo nacionalsocialista, y tenía lazos cercanos con la Sociedad Thule.

[9] Jean- Michel Angebert, The Occult and the Third Reich, Nueva York, 1974, p. 227.

     Según algunas teorías, la Inteligencia británica manipuló la creencia de Hess en el ocultismo para provocar su vuelo a Inglaterra. Por extraño que parezca, ese plan implicó a Crowley así como al agente de Inteligencia británico Ian Fleming, que más tarde escribiría las populares novelas de James Bond. "Por medio de un astrólogo suizo conocido por Fleming, el consejo astrológico fue hecho pasar a Hess (otra vez, vía los Haushofer y por el doctor Ernst Schulte-Strathaus, un consejero astrológico y ocultista del personal de Hess desde 1935) para abogar por una misión de paz con Inglaterra", escribió Levenda. "El 10 de Mayo de 1941 fue seleccionado como la fecha apropiada, ya que una inusual conjunción de seis planetas en Tauro (que tuvo a los adivinos comentándola durante los meses previos) ocurriría entonces" [10]. Una vez en Inglaterra, Hess debía dar cuenta al ocultista Crowley.

[10] Levenda, Unholy Alliance, p. 235.

     Una pista de que un plan tan absurdo puede haber sido puesto en operación fue de algún modo apoyada por el ministro nacionalsocialista de armamentos, Albert Speer, quien escribió en años posteriores: "En la prisión Spandau, Hess me aseguró con toda seriedad que la idea había sido inspirada en él en un sueño por fuerzas sobrenaturales" [11]. Pero cualesquiera fueran las motivaciones de Hess, está claro que el conocimiento previo de su vuelo existía en Gran Bretaña así como en Alemania. De hecho, tanto el hijo de Haushofer como Hess escribieron al duque de Hamilton, con el cual Hess se había reunido brevemente durante las Olimpiadas de Berlín en 1936, con la esperanza de iniciar negociaciones de paz entre los dos hombres, quizá incluso estableciendo un lazo directo con el rey George VI.

[11] Albert Speer, Inside the Third Reich, Nueva York, 1970, p. 211.

     Por órdenes del gobierno, Hamilton no contestó. Sin embargo, una carta a Hamilton del joven Haushofer fue mostrada al ministro de Asuntos Exteriores británico Lord Halifax y al ministro del aire Sir Archibald Sinclair. "Ambos ministros apoyaban la iniciativa de paz, la que tuvo que ser mantenida oficialmente en secreto y a distancia de Churchill", escribieron Picknett, Prince y Prior. "De ese modo, si bien es verdadero que Hamilton mostró la carta a sus superiores, lo que es omitido es el hecho de que ellos guardaron silencio al respecto" [12].

[12] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 160.

     Habría que recordar que la familia Windsor siempre había sido sensible en cuanto a su ascendencia alemana. La paz con sus parientes habría sido muy deseable durante los años de guerra. En 2000, importantes fuentes del gobierno británico confirmaron que las cartas privadas entre la Reina Madre y Lord Halifax mostraban hostilidad hacia Churchill e incluso una disposición a rendirse a la ocupación nacionalsocialista si la monarquía era conservada [13]. Incluso Churchill, quien estaba fuertemente relacionado con los constructores del Imperio de Gran Bretaña, dejó claro que el objeto de la guerra era detener a Alemania, no a los nacionalsocialistas. "Usted debe entender que esta guerra no es contra Hitler o el Nacionalsocialismo", declaró una vez Churchill, "sino contra la fuerza del pueblo alemán, que debe ser aplastada de una vez para siempre, sin importar si está en las manos de Hitler o de un sacerdote jesuíta" [14].

[13] Sophie Goodchild, "Queen Mum Wanted Peace with Hitler", en The Independent, 5 de Marzo de 2000.
[14] Emrys Hughes, Winston Churchill in War and Peace, Glasgow, 1950, p. 145.

     En una carta a Lord Robert Boothby, Churchill explicó que "el crimen imperdonable de Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial fue su tentativa de retirar su poder económico del sistema de comercio del mundo y de crear su propio mecanismo de intercambio, que negaría a las finanzas mundiales su oportunidad de sacar provecho" [15].

[15] Sidney Rogerson, Propaganda in the Next War (prefacio a la 2ª ed., 2001), originalmente publicado en 1938.

     También debe recordarse que en 1941, a pesar de la exitosa Batalla de Gran Bretaña, Inglaterra estaba económicamente estrangulada y cerca de la derrota. En ese entonces Hitler parecía imparable y era completamente fácil prever una victoria nacionalsocialista. La aristocracia, los industriales, los banqueros, y hasta la familia Real estaban ansiosos por la paz. "Hess no imaginó un grupo de paz", concluyeron Picknett, Prince y Prior [16], "ni tampoco fue inventado por el MI6, pero su existencia en tal nivel [como la familia Real] explicaría por qué tanto sobre el asunto Hess fue, y sigue siendo, acallado".

[16] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 262.

     En cuanto a Hitler, Alemania se disponía a golpear a Rusia, y él no quería una guerra en dos frentes, la misma situación que causó la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial. Hitler quería a Inglaterra como un aliado contra el comunismo. "Sólo con Inglaterra [como un aliado], estando cubiertas nuestras espaldas, podría uno comenzar la nueva invasión germánica [de Rusia]", escribió Hitler en Mein Kampf [17]. En otras palabras, Hitler necesitaba la paz con Gran Bretaña antes de emprender un ataque contra Rusia.

[17] Adolf Hitler, Mein Kampf, Nueva York, Houghton Mifflin (trad. por Ralph Manheim), 1943, lib. I, cap. IV, p. 140.

     Asegurar la paz en el Frente Occidental puede haber llegado a ser una prioridad urgente para Hitler. Según el antiguo oficial de la Inteligencia militar soviética Vladimir Rezun (escribiendo bajo el seudónimo de Viktor Suvorov), Hitler fue obligado a lanzar un asalto preventivo contra la Unión Soviética en Junio de 1941, para prevenir un ataque contra Europa Occidental por parte de Stalin en Julio [18]. La obra de Suvorov ha sido publicada en 87 ediciones en 18 idiomas, y sin embargo no ha recibido prácticamente ninguna mención en los medios de comunicación corporativos estadounidenses, a pesar de que sus aseveraciones ponen la historia convencional de arriba abajo. A la mayoría de la gente se le ha enseñado que Stalin ingenuamente confió en Hitler y estuvo totalmente sorprendido por el ataque de Hitler.

[18] Viktor Suvorov, Icebreaker: Who Started the Second World War?, Londres, 1990; Exposing Stalin's Plan to Conquer Europe, por Daniel W. Michaels, en castellano en http://editorial-streicher.blogspot.com/2013/05/el-plan-de-stalin-para-conquistar-europa.html [original en http://www.ihr.org/jhr/v17/v17n4p30_Michaels.html]

     El almirante N. G. Kuznetsov, que en 1941 era el ministro Naval soviético y un miembro del Comité Central del Partido Comunista soviético, fue citado por Suvorov como declarando en sus memorias de posguerra que "Para mí hay una cosa más allá de toda discusión: J. V. Stalin no sólo no excluía la posibilidad de guerra con la Alemania de Hitler, al contrario, él consideraba tal guerra... inevitable... J. V. Stalin hizo preparativos para la guerra... amplios y variados preparativos, a comenzar en fechas... que él mismo había seleccionado. Hitler trastornó sus cálculos" [19].

[19] En reseña de Suvorov hecha por Joseph Bishop http://www.ihr.org/jhr/v16/v16n6p22_Bishop.html

     Si bien las conclusiones de Suvorov están en desacuerdo con la visión convencional del ataque de Hitler contra Rusia, él ha proporcionado un argumento persuasivo. Suvorov indicó que hacia Junio de 1941 Stalin había reunido enormes cantidades de tropas y equipo a lo largo de la frontera europea de Rusia, no para defender la Patria sino en preparación para un ataque contra el Oeste. El motivo de Stalin era llevar el comunismo a Europa por la fuerza, un plan que él expresó en un discurso de 1939. "La experiencia de los últimos veinte años ha mostrado que en tiempos de paz el movimiento comunista nunca es lo suficientemente fuerte para hacerse con el poder. La dictadura de tal partido sólo se hará posible como resultado de una guerra importante", declaró Stalin [20].

[20] http://www.ihr.org/jhr/v18/v18n3p40_Michaels.html

     Destacando que cuando el ataque alemán comenzó el 22 de Junio de 1941, los nacionalsocialistas pudieron reunir sólo unos 3.350 tanques, sobre todo ligeramente blindados y armados, comparado con los 24.000 tanques rusos, muchos de armadura y armamento superior, el retirado funcionario del ministerio de Defensa estadounidense Daniel W. Michaels escribió: «Stalin decidió golpear en un momento y lugar de su elección. Para ello, el desarrollo soviético de los sistemas de los más avanzados sistemas de armas ofensivas, principalmente tanques, aviones y fuerzas aerotransportadas, había comenzado ya a principios de los años '30... El ataque alemán "Barbarossa" desbarató el bien trazado plan de Stalin de "liberar" toda Europa».

     Suvorov apoyó su opinión señalando al hecho de que las tropas rusas estaban listas para atacar, no para defender, lo que condujo a las tempranas victorias alemanas; que a las tropas rusas les habían sido publicados mapas sólo de ciudades de Europa del Este, no para la defensa de Rusia; que a las tropas rusas les habían sido publicadas guías de conversación con frases ruso-alemanas con expresiones tales como "Deje de transmitir o dispararé"; y que ninguno de los comandantes superiores de Stalin fue considerado alguna vez responsable de la debacle provocada por la operación Barbarossa, ya que todos ellos habían seguido simplemente las órdenes de Stalin.

     Suvorov concluye: "Stalin se convirtió en el jefe absoluto de un enorme Imperio hostil a Occidente, que había sido creado con la ayuda de Occidente. Por todo eso, Stalin fue capaz de conservar su reputación como ingenuo y confiado, mientras Hitler pasó a la Historia como el mayor agresor. Una multitud de libros han sido publicados en Occidente basados en la idea de que Stalin no estaba listo para la guerra mientras que Hitler sí" .

     Él también dijo que los recursos de la máquina de guerra de Stalin han sido subestimados. "A pesar de sus terribles pérdidas, tenía bastante fuerza para retirarse y juntar nuevas fuerzas para alcanzar Berlín. ¿Cuán lejos hubiera ido si no hubiera experimentado aquel masivo golpe el 22 de Junio, si cientos de aviones y miles de tanques no se hubieran perdido, si hubiera sido el Ejército Rojo y no la Wehrmacht quien diera el primer golpe? El Ejército alemán ¿habría tenido una extensión territorial detrás suyo para la retirada?. ¿Tenía los inagotables recursos humanos, y el tiempo, para restaurar su ejército después del primer ataque sorpresa soviético?" [21].

[21] http://www.ihr.org/jhr/v16/v16n6p22_Bishop.html

     Quizás el mejor apoyo para las afirmaciones de Suvorov vino del propio Hitler. "Ya en 1940 se hizo cada vez más claro, de mes en mes, que los proyectos de los hombres del Kremlin estaban apuntados a la dominación, y por lo tanto a la destrucción, de toda Europa. Le he hablado ya a la nación de la concentración del poder militar ruso soviético en el Este durante un período en que Alemania tenía sólo unas pocas divisiones en las provincias que lindan con la Rusia soviética. Sólo una persona ciega podría dejar de ver que una concentración militar de dimensiones mundiales e históricas únicas estaba siendo llevada a cabo. Y eso no era para proteger algo que estaba siendo amenazado sino más bien sólo para atacar aquello que parecía incapaz de defensa... Puedo decir esto hoy: si a la ola de más de veinte mil tanques, cientos de divisiones, decenas de miles de piezas de artillería, junto con más de diez mil aeroplanos, no se le hubiera impedido ser puesta en movimiento contra el Reich, Europa se hubiera perdido", declaró el Führer en su discurso del 11 de Diciembre de 1941, cuando declaró la guerra contra Estados Unidos [22].

[22] Hitler’s Declaration of War Against the United States, https://codoh.com/library/document/2222/?lang=en

     Por supuesto, los vencedores siempre escriben la Historia, de manera que si el ataque de Hitler contra la Unión Soviética fue una simple agresión o un golpe preventivo necesario, será probablemente discutido durante muchos años. Pero, si resulta ser verdad que Hitler simplemente estaba evitando un ataque inminente por parte de la Unión Soviética, eso coloca la historia de la Segunda Guerra Mundial en un contexto completamente diferente. Ciertamente se llegaría lejos en la explicación de las acciones de otro modo inexplicables de Hitler comenzando una guerra de dos frentes, la misma situación contra la que él había advertido en Mein Kampf. Eso también ayudaría a explicar por qué Franklin Roosevelt, por òrdenes de los globalistas, estaba armando a la Unión Soviética en una violación ostensible de las Leyes de Neutralidad de 1935, 1936 y 1937. Hacia el final de 1940, con toda Europa bajo control alemán y Gran Bretaña amenazada, ellos pueden haber determinado detener a Hitler.

     Hitler indicó claramente lo que él vio como las maquinaciones emprendidas para impedir cualquier final negociado a las hostilidades en 1941. En un discurso ante el Reichstag menos de una semana antes de la llegada de Hess a Escocia, él declaró: "Todos mis esfuerzos para llegar a un entendimiento con Gran Bretaña fueron arruinados por la determinación de una pequeña camarilla, la cual, ya sea por motivos de odio o por obtener ganancias materiales, rechazó cada oferta alemana para un entendimiento, debido a su resolución, que ellos nunca ocultaron, de recurrir a la guerra, lo cual sucedió" [23].

[23] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 175.

     Picknett, Prince y Prior incluso sostienen que Seelöwe, o León Marino, el nombre en código para la propuesta invasión alemana de Inglaterra, fue "una mentira desde un principio", un esfuerzo de Hitler para distraer a Stalin engañando al Occidente cuando él realmente planeaba golpear en el Este [24]. Aquello era simplemente una tapadera para la movilización de hombres y equipo necesarios para la invasión de la Unión Soviética. Un indicio de que esa táctica estaba siendo puesta en juego puede ser visto en el hecho de que Hitler, quien era conocido por interferir constantemente con sus generales en los más pequeños detalles, nunca mostró ningún verdadero interés por los proyectos para una invasión de Inglaterra, según el historiador militar alemán Egbert Kieser [25].

[24] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 120-121.
[25] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 121.

     Estos autores, junto con otros historiadores, explican que la extraña orden de Hitler de frenar el avance alemán en Dunkerque permitió que el Ejército británico escapara del continente. Hitler quería que su futuro aliado quedara intacto. Y el preludio a tal alianza era la iniciativa de paz de Hess. El 10 de Mayo de 1941, cuando el ME-110 de Hess llegó sobre Escocia, él debía haber aterizado en una pista cerca de la casa ancestral de Hamilton, negociado los términos de paz con la facción anti-Churchill, y luego haber volado a Suecia como la primera etapa de un viaje de vuelta a casa. Esa facción estaba lista para expulsar a Churchill y estar de acuerdo con un alto al fuego con Alemania.



     Esta proposición puede no ser tan absurda como suena. Picknett, Prince y Prior notaron que "La extravagante mitologización de Churchill de posguerra ha obscurecido el hecho de que él permaneció en una posición muy insegura políticamente durante al menos los dos primeros años de su función como Primer Ministro, en gran parte porque era bien sabido que él no disfrutaba —para decirlo cortésmente— del apoyo y la confianza del rey" [26].

[26] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 112.

     La noción de un golpe interno contra Churchill fue incluso mencionada al Presidente Roosevelt por el director de la FBI, J. Edgar Hoover. En un memorándum escrito sólo una semana antes del vuelo de Hess, Hoover informó a Roosevelt: "Se ha reportado que el duque de Windsor firmó un acuerdo que en sustancia era en el sentido de que si Alemania salía victoriosa en la guerra, Hermann Goering por medio de su control del ejército derrocaría a Hitler e instalaría a partir de entonces al duque de Windsor como el rey de Inglaterra" [27].

[27] Charles Higham, Trading with the Enemy: An Expose of the Nazi- American Money Plot, 1933-1949, Nueva York, 1983, pp. 181-182.

     Curiosamente, el vuelo de Hess lo llevó por la sección más débil de la red británica de radares costeros, y además él sobrevoló una base de la Real Fuerza Aérea dos veces sin provocar ninguna respuesta, indicios de que habían sido dadas órdenes en algún sitio a lo largo de la cadena de comando para facilitar su llegada. Pero él perdió su punto de aterrizaje y, escaso de combustible, finalmente se vio obligado a lanzarse en paracaídas sobre una granja justo al Sur de Glasgow. Desarmado, su tobillo roto por el salto, fue capturado por un agricultor con una horquilla. Unidades del Ejército rápidamente se involucraron y la operación secreta entera fue revelada. Aunque Hess al principio afirmara ser un piloto de la Luftwaffe llamado Alfred Horn, ese subterfugio rápidamente falló. "Horn" siguió pidiendo ser llevado ante el duque de Hamilton. El plan entero fue un bochorno masivo para todos los involucrados. Cada uno, incluyendo a Hitler, tuvo que rechazar cualquier conexión con el complot. Después de todo, si Hitler hubiera admitido que él se disponía a hacer la paz con Gran Bretaña, eso habría informado a Stalin de que un ataque alemán contra Rusia era inminente.

     La propia Inteligencia británica se encontró en conflicto por el caso de Hess. "El MI6 apoyaba una paz negociada con Alemania, ya que veía a la Rusia comunista como el verdadero enemigo", notaron los tres autores, "mientras que el SOE [Special Operations Executive] estaba a favor de una alianza con Stalin contra Hitler. Como una creación del Primer Ministro, el SOE era naturalmente pro-Churchill" [28]. Esa rivalidad condujo a extraños acontecimientos a lo largo del camino de Hess a prisión. Él fue trasladado a diversas localidades, y algunos recuerdos de su paradero entran en conflicto con otros. Hubo muchas oportunidades para hacer cambios antes de que Hess fuera finalmente encarcelado en la Torre de Londres.

[28] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 262.

     Picknett, Prince y Prior introdujeron aún otro misterio: la muerte de George, el Duque de Kent, el hermano más joven del rey George VI y el primer miembro de la familia Real en morir mientras estaba en servicio militar activo desde el siglo XV. El duque, como otros en la familia Real, era un admirador de los nacionalsocialistas y probablemente se habría unido a un grupo de paz para una paz negociada. Él también sirvió como un oficial de Inteligencia para su hermano, el rey. (Puede ser significativo que en 1939 el rey George instaló al duque como el gran maestro de la masonería inglesa en una ceremonia en Olympia, en el Oeste de Londres).

     Superficialmente, la muerte del duque, el 25 de agosto de 1942, fue el resultado de un rutinario accidente aéreo de guerra. Se reportó que el hidroavión Sunderland en el cual él era un pasajero chocó contra una colina baja llamada Eagles Rock, en Caithness, Escocia. El relato oficial del accidente dijo que el hidroavión estaba llevando al duque en una misión para incrementar la moral a Islandia cuando el piloto cambió el curso "por motivos desconocidos", descendió a través de las nubes sin asegurarse de que él estaba encima del agua, y chocó contra una ladera. Sin embargo, el archivo completo que contiene los detalles del accidente, hecho por una comisión de investigación, ha desaparecido y las anomalías abundan.

     El avión del duque claramente estaba en proceso de ascensión cuando se estrelló, lo que indica que puede haber despegado del vecino Loch More cerca de Braemore Lodge, donde los relatos colocan al cautivo Hess. Segundo, cuando se comparan las declaraciones de testigos y del único sobreviviente con las listas oficiales, se hace claro que había un pasajero no considerado en el avión.

     Esos factores, junto con muchas otras pruebas —tanto de hechos como circunstanciales— apoyan la conjetura de que el grupo de paz anti-Churchill esperó hasta mediados de 1942, un período bajo en la fortuna de la guerra para Gran Bretaña, antes del intento de vuelo del duque de Kent y Rudolf Hess a Suecia para anunciar un plan de paz que derrocaría al gobierno de Churchill. Por supuesto, eso nunca sucedió, debido al accidente de avión. Si eso fue un sabotaje o un accidente no ha sido claramente establecido.

     Si Hess hubiera muerto en el avión del duque, eso habría presentado un problema espinoso para Churchill: cómo explicar el cadáver destrozado de un hombre que se suponía que era su estimado prisionero. Cualquier investigación habría revelado la participación de elevados miembros de la sociedad británica, incluyendo a la Familia Real, en la iniciativa de paz.

     Aquí la historia toma un giro aún más extraño. La evidencia reunida para su libro por Picknett, Prince y Prior, incluyendo reportes que afirman haber visto a Hess en diferentes localidades al mismo tiempo, e inconsistencias en los reportes oficiales, indica que un "doble" de Hess puede haber estado preparado antes del accidente de avión. "Estamos convencidos de que en el verano de 1942 había dos Hess, uno en Escocia y otro en Maindiff Court, Abergavenny, en Gales", escribieron ellos. El verdadero Hess murió en el accidente y el doble vivió para ser procesado en Núremberg y cumplir su condena en Spandau. Pero incluso esos astutos autores reconocieron un problema enorme en tal escenario. "Incluso aunque parezca calzar con la evidencia perfectamente, tiene que ser admitido que la mente resbala al pensar que cualquier hombre permitiría ser juzgado y condenado en nombre de Hess, para no hablar de seguir con el engaño por el resto de una vida muy larga en la más dura y más desesperada de las condiciones", ellos comentaron [29].

[29] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 436.

     La idea de un doble de Rudolf Hess no es nueva, y diversas teorías han sido propuestas. Una sugirió que el doble de Hess era un alemán —quienquiera que fuera el hombre, el alemán era su lengua nativa— y un ferviente nacionalsocialista, que fue convencido de que era necesario para el Partido que él mantuviera el subterfugio, sobre todo ya que él podría llegar a ser el fundador de un Cuarto Reich.


     Pero la explicación más provocativa viene de Picknett, Prince y Prior, quienes se enteraron de que el antiguo director de la CIA Allen Dulles, un fundador del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y alto comisionado de Alemania después de la guerra, había enviado al doctor Donald Ewen Cameron a Núremberg para examinar a Hess [30]. Dulles expresó a Cameron su creencia de que el Hess que estaba en Alemania era un impostor y que el verdadero Hess había sido secretamente ejecutado por órdenes de Churchill. Sabiendo de las heridas de guerra de Hess, Dulles quiso que Cameron notara especialmente si había alguna cicatriz en el pecho del prisionero. De manera bastante interesante, las autoridades militares británicas en Núremberg rechazaron permitir tal examen.

[30] Picknett, Prince y Prior, op. cit., p. 9

     Pero la historia se pone más extraña. El doctor Cameron era un escocés que fue pionero en las técnicas de lavado de cerebro antes del final de la guerra, en el Allen Memorial Institute en la Universidad McGill, financiado por la Rockefeller Foundation. Él llegó a convertirse en el presidente de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (APA) así como el primer presidente de la Asociación Psiquiátrica Mundial (WPA). Él también llegó a ser parte del conocido programa de control de la mente MK-ULTRA de la CIA [31]. Varios investigadores se han preguntado si la elección del doctor Cameron por parte de Dulles para estudiar a Hess podría haber sido propiciada por el conocimiento o sospecha de que el hombre que se hacía pasar por Hess había sido lavado de cerebro para creer realmente que él era el Vice-Führer nacionalsocialista.

[31] John Marks, «The Search for the "Manchurian Candidate": The CIA and Mind Control», Nueva York, 1979, p. 132.

     La experimentación en el control de la mente estaba mucho más adelantada, en particular en Europa, que lo que la mayor parte de las personas comprende. ¿Por qué más debería Dulles haber elegido a un experto en lavado de cerebro para estudiar a Hess, siendo que cualquier médico competente podría haber comprobado el tejido de la cicatriz? Ese subterfugio podría explicar el comportamiento excéntrico de Hess en los procesos de Núremberg, durante los cuales él repetidamente afirmó que había perdido su memoria, algo conveniente para alguien que no había vivido la vida de Hess.

     Una vez que el plan de paz salió mal, todos los habituales métodos de encubrimiento entraron en juego: los documentos desaparecieron o fueron escondidos del escrutinio público, a los testigos se les impuso el silencio, y múltiples "teorías" de fuentes autorizativas fueron difundidas.

     Una pista de que un juego geopolítico estaba siendo llevado a su fin en el asunto de Hess es que la última persona que cenó con el duque de Kent antes del accidente fatal que lo mató —y quizá también al verdadero Hess— era un exiliado extranjero, el príncipe Bernhard de los Países Bajos. La comida representaba una inusual reunión de la familia Real británica en el castillo Balmoral en Escocia, que, además del duque y del príncipe Bernhard, incluyó al rey George VI y a la reina Elizabeth.

     Pero es la presencia de Bernhard la que ha capturado el interés de los investigadores. El príncipe Bernhard originó reuniones del Grupo Bilderberg, una colección de gente de poder e influencia mundial tan secreta que ellos no tienen ningún nombre propio [32]. Bernhard era un antiguo miembro de la SS nacionalsocialista y un empleado de la empresa I. G. Farben de Alemania en París. En 1937 él se casó con la princesa Juliana de los Países Bajos y llegó a ser un importante accionista y funcionario en la compañía holandesa de petróleo Shell, junto con el británico Lord Victor Rothschild.

[32] Jim Marrs, Rule by Secrecy, Nueva York, 2000, pp. 39-40.

     Después de que los alemanes invadieron Holanda, la pareja Real se trasladó a Londres. Fue allí, después de la guerra, que Rothschild y el fundador del Movimiento Europeo por la Unidad, el socialista polaco doctor Joseph Hieronim Retinger, animaron al príncipe Bernhard para crear el Grupo Bilderberg. El príncipe presidió personalmente dicho grupo hasta 1976, cuando él dimitió después de revelaciones de que él había aceptado grandes pagos de la compañía Lockheed para promover la venta de sus aviones en Holanda.

     Es imposible saber con seguridad si el príncipe Bernhard estuvo del lado de la familia Real británica y la iniciativa de paz o si estaba supervisando las actividades de aquélla para la camarilla pro-guerra de Churchill. Pero ésa es una indicación de las maquinaciones de la élite global. La iniciativa de paz fue frenada y se tomó la decisión de los globalistas de detener al Nacionalsocialismo a toda costa. Puede haber pocas dudas de que el fracaso de la misión de paz de Hess en Gran Bretaña en vísperas del ataque contra Rusia creó la no deseada guerra en dos frentes que le costó a Hitler la victoria. Después del fracaso del desdichado vuelo de Hess, su lugar en la jerarquía nacionalsocialista fue tomado por Martin Bormann. Algunos líderes nacionalsocialistass, incluyendo a Himmler y Bormann, empezaron a dudar de la victoria y comenzaron a trazar planes para su supervivencia. Ellos también acudieron a la ciencia para conseguir nuevas Wunderwaffen, o armas maravillosas, que podrían poner la marea de la guerra en su favor.–



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