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lunes, 14 de agosto de 2017

Sobre Ernst Zündel y Su Sentido



     Habiéndose producido el pasado 5 de Agosto en Alemania el fallecimiento de Ernst Zündel (1939-2017), conocido publicista y editor alemán que vivió en Canadá desde 1958, que se refugió en Estados Unidos y luego fue extraditado a Alemania donde fue encarcelado varios años por sus opiniones, presentamos aquí en castellano tres artículos referidos a su persona. El primero es un breve artículo de esta semana de Mike King, editor del sitio tomatobubble.com; luego está un artículo que publicó el cronista John Kaminski hace seis días en johnkaminski.org; y finalmente hemos puesto un artículo de Curt Maynard de Febrero de 2007 que estaba en rense.com donde el autor explica por qué admira al señor Zündel.


Recordando a Ernst Zündel (1939-2017)
por Mike King
Agosto de 2017



     Un gran hombre —un verdadero héroe de su pueblo y del mundo— acaba de marcharse para el Valhala. Se dice que Ernst Zündel, de 78 años, murió de un ataque cardíaco en Alemania. Si el ataque fue artificialmente inducido por los "sospechosos habituales" o provocado prematuramente debido a los años de tensión y abuso acumulados que fueron amontonados sobre él por los "sospechosos habituales", hace poca diferencia. Por todas partes de la diáspora judía usted puede estar seguro de que los "sospechosos habituales" están congratulándose entre sí y teniendo orgasmos por las noticias de su fallecimiento.

     Herr Zündel era un amable y gentil alemán canadiense a quien los "sospechosos habituales" encarcelaron varias veces. En Canadá, los "sospechosos habituales" lo encarcelaron por publicar literatura que "probablemente incita el odio contra un grupo identificable". En Estados Unidos, los "sospechosos habituales" lo hicieron arrestar por "haber expirado su visa de permanencia". Y en Alemania, los "sospechosos habituales" lo hicieron encarcelar por "incitar al odio racial".

     La noticia de la muerte de Zündel es particularmente conmovedora. Zündel, tanto por su investigación como por su coraje, estaba entre los gigantes sobre cuyos hombros estuvimos como sobre un fundamento para nuestro propio despertar y nuestra campaña de educación en curso. La historia de este intrépido guerrero de la verdad es inspiradora. Para cualquiera de ustedes no familiarizados con la persecución contra Ernst Zündel, el siguiente es un resumen.

     En 1977 Zündel fundó una pequeña empresa editora llamada Samisdat Publishers, que publicó clásicos revisionistas como "El Hitler que Amábamos y Por Qué", de Eric Thomson y Zündel [1], y "¿Murieron Realmente Seis Millones? La Verdad por Fin" (1974), de Richard Verrall (bajo el seudónimo de Richard E. Harwood). Zündel también ganó notoriedad durante los años '70 como un portavoz de Concerned Parents of German Descent, un grupo que afirmaba que los germano-canadienses eran el objetivo de un estereotipamiento anti-alemán.


     En 1983 Sabina Citron, una "sobreviviente del Holocausto", presentó una queja contra Zündel ante el Tribunal de Derechos Humanos canadiense. El gobierno de Ontario se unió a los procedimientos contra Zündel, acusándolo de difundir noticias falsas por medio de la publicación del libro "¿Murieron Realmente Seis Millones?" (Did Six Million Really Die?).

     Él fue sometido a dos procesos criminales altamente publicitados en 1985 y 1988. La acusación contra él alegaba que él "publicó una declaración que probablemente causaría daño al interés público en la tolerancia racial". Después del proceso de 1985 Zündel fue encontrado culpable, pero su condena fue anulada más tarde en una apelación en base a un tecnicismo.

     Eso condujo a un segundo proceso en 1988 —durante el cual una tonelada de datos que desenmascaraban el Holocuento se filtró al mundo— en el cual él fue otra vez condenado. No fue sino hasta 1992 que Zündel, tras una apelación, fue finalmente absuelto por la Corte Suprema de Canadá, que dictaminó que su condena era una violación de la garantía de libertad de expresión.

     El proceso de 1988 se basó en el testimonio del historiador David Irving y del experto en cámaras de gas Fred A. Leuchter. El testimonio de Leuchter como un testigo experto fue aceptado por el tribunal, pero su informe fue excluído en base a su carencia de "credenciales de ingeniero". Años más tarde, debido a las pruebas con resultado negativo realizadas por Leuchter en las "cámaras de gas" de Auschwitz, las autoridades polacas también pusieron a prueba las piedras y los resultados nuevamente salieron negativos. Por lo tanto, la indiscutible ciencia forense que claramente desacredita la mentira de las "cámaras de gas" surgió como un resultado directo del incansable autosacrificio y activismo de Ernst Zündel. Nunca olvide esto.

     El Informe Leuchter (prohibido por la empresa Amazon en 2017) será para siempre un acontecimiento fundacional en la historia del desenmascaramiento del Holocuento. Fred Leuchter era un experto en cámaras de gas llamado para declarar por la defensa de Zündel. Aunque Leuchter creyera en el Holocuento entonces, él aseguró a la defensa que él sería objetivo en su investigación.

     Después de visitar Auschwitz y pasar de contrabando remanentes de piedras de las "cámaras de gas", Leuchter demostró que ningún gaseamiento pudo haber ocurrido allí. Sus conclusiones fueron confirmadas más tarde por las autoridades polacas, aunque éstas afirman que no saben por qué los "gaseamientos" no dejaron ningún rastro forense. El proceso de Zündel también elevó el perfil de David Irving, que testificó en favor de la defensa.

     En 1995 la casa de Zündel en Toronto fue incendiada, provocando daños por 400.000 dólares. Un grupo que se llama el "Movimiento Judío de Resistencia Armada" reivindicó el ataque. Una semana más tarde, el terrorista estadounidense líder de la Jewish Defense League (JDL), Irv Rubin, fue atrapado tratando de irrumpir en la propiedad de Zündel. Semanas más tarde, Zündel fue otra vez puesto en la mira con un paquete-bomba que fue hecho detonar por la escuadrilla de bombas de la policía de Toronto. Después de sus ordalías, Zündel se trasladó a Estados Unidos y vivió con su esposa ucraniana-estadounidense, Ingrid. Pero los "sospechosos habituales" todavía no habían acabado de atormentar a este gran hombre.

     En 2003 Zündel, aunque casado con una ciudadana estadounidense, fue detenido por el gobierno de Estados Unidos por "haber vencido su visa de permanencia". Después de dos semanas, él fue deportado de vuelta a Canadá. Durante ese tiempo, una orden para su detención "coincidentemente" había sido emitida en Alemania, de donde él seguía siendo un ciudadano. Zündel entonces trató de reclamar un status de refugiado con la esperanza de impedir su deportación a Alemania, pero los "sospechosos habituales" otra vez lo hicieron detener bajo acusaciones fraudulentas. En 2005 él fue deportado a la Alemania de Mamma Merkel.

     Tras su llegada a Frankfurt, Zündel fue inmediatamente detenido. Los fiscales alemanes acusaron a Zündel con 14 cargos por incitar al odio racial. Después de un largo y tedioso juicio-espectáculo, él fue condenado en 2007 a cinco años en prisión; sus años pasados en confinamiento en Canadá previos al juicio no fueron considerados. Como un obediente y moderno libtard [retardado liberal] alemán, el juez, en su emocional discurso de cierre, llamó a Zündel: "Un envenenador de pozos y un incendiario, un admirador de ese bárbaro despreciador de humanos, Adolf Hitler, de quien él habla sin parar con temeraria impertinencia".

     Zündel fue finalmente liberado el 1º de Marzo de 2010, pero la comunista Canadá no le permitiría retornar por la razón de que él era un "riesgo para la seguridad nacional de Canadá". Zündel retornó entonces a su casa familiar en Alemania, apartado de su esposa, y apeló a Estados Unidos para que le permitiera volver. En Marzo de 2017 el estadounidense Departamento de Seguridad Interior (DHS) declaró a Zündel "inadmisible" porque ¡él había estado en la cárcel en un país extranjero! Así ellos rechazaron su esfuerzo para reunirse con su esposa Ingrid.

     Zündel fue perseguido por delitos de pensamiento por tres gobiernos diferentes. Y sin embargo, incluso después de años de tormento, ataques incendiarios, intentos de asesinato, amenazas de muerte, prolongados procesos judiciales y el cumplimiento de injustas condenas, los "sospechosos habituales" no le permitirían vivir sus años dorados en paz en Estados Unidos.

     Pero su vida y su muerte no fueron en vano. Fue Herr Zündel quien puso en el mapa la "Negación del Holocausto". Y las pruebas forenses que científicamente desenmascararon la mentira de Bullshwitz [bullshit + Auschwitz] son el duradero legado de sus esfuerzos. Por eso, y por su brillante ejemplo como ser humano, la verdad de Zündel sigue su marcha. Para citar una frase de la película "Gladiador", "Lo que él hizo en vida, repite sus ecos en la eternidad".–



Ernst Zündel y el Silencio Malvado
por John Kaminski
8 de Agosto de 2017

Él dio su vida para que cada uno pudiera ser libre

EN UNA ÉPOCA DE TIRANÍA,
LA VERDAD YA NO ES UNA DEFENSA ADECUADA


     No puedo pensar en otra persona que haya tenido un impacto más grande en el modo en que la gente piensa, que Ernst Zündel. Resistiendo a los poderes fácticos, y con mucha ayuda de sus amigos, él consiguió que la Corte Suprema de Canadá finalmente y a regañadientes validara la verdad de lo que él estaba diciendo.

     Él verificó el Revisionismo del "Holocausto" como un asunto real con preguntas reales sobre el registro histórico, y sobre las mentiras que siguen siendo dichas que distorsionan completamente la verdad del mundo.

     Por supuesto, la verdad nunca importa cuando se opone a los designios del siempre presente Estado Profundo, aquel notorio súcubo [demonio de apariencia femenina] judío que sorbe la vida de todos los Estados y todos los pueblos.

     Muy lejos de ser capaz de celebrar su trascendental victoria legal con sus amigos, Zündel sufrió en cambio años de encarcelamiento (al menos siete, hasta donde sabemos) y una prohibición permanente de hablar en público que duró hasta hace unos pocos días cuando un ataque cardíaco se le llevó para siempre.

     ¡Y todo eso porque ellos lo encontraron inocente!.

     Las acusaciones fueron todas espurias, nunca claramente definidas. Él fue inicialmente acusado de un "delito de odio" por publicar un libro de Richard Harwood (un seudónimo) titulado "¿Murieron Realmente Seis Millones?". Dos procesos judiciales atrajeron a expertos revisionistas de todo el mundo, y ellos demolieron todas las ficticias afirmaciones judías. En algún punto a lo largo de la línea alguien hizo volar la casa de Zündel.

     (Desde aquel tiempo, los funcionarios en el sitio de Auschwitz han rebajado su supuesto número de víctimas desde 4 millones a 1,4 millón; pero utilizando las matemáticas judías, los comentaristas en las redes judías de televisión siguen usando la cifra de 6 Millones).

     Entonces, después de ser ilegalmente secuestrado en Tennessee, maltratado durante dos años en Canadá (ellos nunca apagaron las luces en su celda y le hicieron escribir con un fragmento de lápiz), ellos lo transportaron a Alemania para cinco años más en un sistema de prisión en el cual la verdad no es ninguna defensa porque ha sido declarada irrelevante según la ley. Desde la Segunda Guerra Mundial los tribunales alemanes han sido totalmente contaminados por la pervertida lógica judía; tan injustos son ellos hoy, que la abogada de Zündel, Sylvia Stolz, recibió cinco años de cárcel por tratar de defenderlo.


El Silencio Malvado

     Éste es el gran silencio, el silencio malvado, donde las grandes potencias declaran lo que puede ser conocido y lo que no.

     No se nos permite conocer a quién nuestro gobierno asesina sub-repticiamente, y no podemos cuestionar las macabras fantasías judías de muerte relativas a la Segunda Guerra Mundial. Aproximadamente 271.000 almas fue el número final de víctimas en los campos de trabajo compilado por la Associated Press en 1946; aproximadamente 28.000 millones de dólares en reparaciones por el "Holocausto" han sido recolectados por jueces judíos como pago por el sufrimiento de los sobrevivientes de los famosos 6 Millones, que es una historia que los judíos han usado para solicitar la compasión por ellos desde finales del siglo XIX.

     Incluso los nietos de parientes que sufrieron el "Holocausto" pueden recolectar pagos por el trauma que ellos han experimentado al escuchar a sus padres lamentándose por el sufrimiento que ellos soportaron (lo cual, cuando usted piensa en ello, es la ocupación judía perfecta: hacer una carrera lucrativa a partir de quejas por la miseria que usted ha provocado sobre usted mismo y que ha culpado sobre otros).

     Por cuanto los judíos esencialmente controlan los medios de comunicación por todo el mundo (los Rothschild incluso compraron la Associated Press hace unos años atrás), la oposición a las mentiras judías es rara vez reportada. Las cuestiones más importantes de nuestro tiempo —el 11-S y las Guerras Mundiales— fueron todas precipitadas por los engaños judíos altamente potenciados, pero prácticamente ningún reporte sobre aquello puede ser encontrado en ninguno de los archivos de los periódicos predominantes.

     Lo que le sucedió a Zündel y a cientos de sus filosóficos compatriotas que tratan de rescatar la reputación injustamente desprestigiada de Alemania, está sucediendo ahora en Estados Unidos, en Oregon y Las Vegas, cuando la gente que creyó que ellos podían confiar en su Constitución, después de más de un año en abusivo aislamiento y recibiendo sólo un lenguaje engañoso de parte del tribunal, ahora cree otra cosa.

     Un inocente transeúnte ya hábilmente ha suplicado negociar su camino a una cadena perpetua, y todos los demás implicados en el ataque contra los Bundy en 2014 o en el de Oregon en 2016 han sido sometidos a algo realmente apropiado para nuestro nuevo Gulag estadounidense: al abuso criminal por parte de carceleros privados y absurdas restricciones por parte de un juez loco por el poder. Los observadores de ese tribunal ilegal insisten en que el objetivo del gobierno es no dejar a esa gente salir de la cárcel en absoluto.

     La situación legal en Estados Unidos ahora se parece más al modelo totalitario de gobierno judío/soviético que a una república constitucional, donde no es posible ninguna apelación contra las decisiones ilegales de un gobierno criminal.

     Así como Zündel y su abogada no podían argumentar en contra de su condena sin quebrantar más leyes alemanas, el corrupto juez del proceso a los Bundy no permite ningún análisis del comportamiento del gobierno en absoluto.

     El completo apoderamiento de las tierras occidentales de ranchos por parte de la Oficina de Manejo de Tierras (BLM) no puede ser mencionado. Recuerde: los imbéciles de la BLM estaban robando y matando el ganado de Cliven Bundy a raíz de una polémica decisión del gobierno para nacionalizar la tierra ganadera en la cual el ganado de la familia Bundy había pastado desde el siglo XIX.

     Este asunto no ha sido resuelto en los tribunales, pero simplemente por señalar las arbitrarias confiscaciones de la BLM de tierras occidentales, los Bundy y muchos de sus fieles partidarios afrontan una vida en prisión gracias a un sistema judicial definitivamente desinteresado por el bienestar de la gente corriente que se interpone en el camino de la corrupción del gobierno.

     Los tribunales estadounidenses se están convirtiendo cada día más como los de Alemania. Y en todas partes en el mundo la libre expresión está desapareciendo si usted no adhiere a los principios de los banqueros judíos que ahora controlan indiscutiblemente el destino de cada persona.


El Candado Mental de los Medios de Comunicación

     Lo que se destaca para mí tanto en el caso de Zündel como en el de los Bundy y sus amigos es la apática respuesta del público ante alguien que al menos está haciendo el intento de defender los derechos de todos nosotros.

     Si ellos no lo ven por televisión o no lo leen en los periódicos, no es realmente verdadero para ellos. Pero peor que eso, si ellos lo ven realmente por la televisión, o lo leen en el periódico, entonces sí lo consideran como real. Y esto ha dado ocasión a prácticamente cada falsedad que creemos en esta vida.

     Como el más conocido publicista de la verdad de la Segunda Guerra Mundial, Zündel pasó la última década de su vida sin poder abordar públicamente las cuestiones más importantes para él. En su ausencia, sin embargo, el mensaje revisionista ha brotado como callampas a través de toda la Internet y más especialmente en Facebook, controlado por los judíos.

     El gobierno que nos controla, ahora exige nuestro completo silencio sobre los crímenes que ha cometido y las mentiras que ha dicho.

     Al final, Ernst Zündel dio su vida por nuestra libertad. Él rechazó ser intimidado por las mentiras judías, y devolvió el abuso que él recibió de sus captores con una dignidad estoica que inspiró a sus muchos seguidores. Él pagó un precio muy alto por decir la verdad.


     Sin duda las autoridades están contentas por el tratamiento recibido por Zündel, y esperan que otros sean disuadidos de emular su comportamiento. Lamentablemente para ellos, ha sucedido lo contrario. Inspirados por el ejemplo de Zündel, el cuerpo de decidores de la verdad se ha ampliado enormemente, y en gran parte ha perfeccionado su análisis de la Segunda Guerra Mundial, que demuestra que no hubo ninguna cámara de gas, que Hitler sólo quería la paz, y que Roosevelt armó fuertemente a todos los países de Europa para borrar a Alemania de una vez y para siempre, un objetivo que hoy parece haber sido conseguido.

     De hecho el verdadero corazón de la oscuridad en la Segunda Guerra Mundial perteneció a los Aliados, en la tortura de la ciudad de Dresden, los falsos procesos en Núremberg y la premeditada hambruna de los alemanes después de la guerra. Así es cómo los judíos recompensaron a los alemanes por su hospitalidad. Nosotros los estadounidenses lo estamos sintiendo ahora.

     Todos le fallamos a Ernst Zündel por no protestar con suficiente fuerza por su injusto tratamiento por parte de autoridades corruptas que se han enriquecido poniendo los intereses judíos por encima del resto de la Humanidad. Esto incluye al Congreso estadounidense entero.

     Y estamos fallando ahora cuando hombres que defendieron la Constitución permanecen encarcelados por presión de corruptos políticos, siéndoles impedida la fianza por sólo protestar por la invasión federal en tierras privadas, siendo que la negación de fianza está según la ley reservada sólo para asesinos y traidores.

     Que el gobierno llame a esos rancheros como "terroristas", es realmente la sartén llamando "negra" a la caldera.

     Todos nosotros que creímos que lo que Ernst Zündel dijo e hizo es el verdadero camino de los seres humanos honestos, deberíamos actuar. Hoy este tipo de personalidad está siendo sistemáticamente exterminado en todos los niveles por una cruel campaña para sustituírnos por una población totalmente incapaz de pensar críticamente y dispuesta a secundar el crimen si el salario es adecuado.

     Mientras dejamos de oponernos al abuso contra otros que son agredidos por tratar de ayudar al bien común, nos confinamos a un futuro gobernado por el malvado silencio de gente que tiene miedo de decir la verdad, y que ha sido intimidada por el miedo a ganarse la ira de la gente que los gobierna.–



Por Qué Admiro a Ernst Zündel
por Curt Maynard
16 de Febrero de 2007


     ¿Cómo podría alguien admirar a un hombre que en público admite su admiración por Adolf Hitler, que abiertamente reconoce que él es un "escéptico del Holocausto" y que nunca pide perdón por su incorrección política y sus opiniones inconformistas?. ¿Quién podría aprobar posiblemente a un hombre que ha puesto su libertad personal, y en realidad su vida, en riesgo innumerables veces a fin de no hacer nada más que llevar la atención del mundo a lo que él cree que es una visión honesta, aunque alternativa, de la Historia?. ¿Quién podría apreciar a alguien lo bastante valiente para llevar literalmente una cruz en su propia espalda, para beneficio de todos los alemanes del mundo, por ninguna otra razón que al menos parcialmente exonerarlos de la culpa colectiva impuesta sobre ellos después de la Segunda Guerra Mundial?.

     ¿Quién podría posiblemente admirar a un hombre que ha soportado solamente una continua persecución de la sociedad en general, que ha sido víctima de una campaña de difamación en curso lanzada hace más de tres décadas, que ha sufrido cada ataque concebible contra su imagen pública, sus finanzas, su familia y hasta contra su vida?. ¿Quién podría pensar bien del hombre que a pesar de todas estas cosas, y a pesar de que él está en prisión en este mismo momento, no por un delito, no, no, sino porque él cuestiona ciertos aspectos de la historia del "Holocausto"?.

     Nuevamente pregunto: ¿quién podría apreciar alguna vez a un hombre que durante las últimas décadas se ha dedicado a llevar adelante las impopulares opiniones de esforzados académicos, que si no fuera por Ernst Zündel podrían ser desconocidos hoy y el trabajo de ellos arrojado en el mar de la historiografía olvidable, no basada sobre su mérito indiscutible sino sólo en el hecho de que no calza bien con la corriente principal y con las opiniones políticamente aceptables?.

     ¿Cómo podría posiblemente alguien tener a un hombre como éste en alta consideración, cuando hay por ahí tantos otros individuos valerosos y dispuestos a defender sus opiniones, héroes que no pensarían pedir perdón por sus creencias? Sí, Estados Unidos está lleno de gente valerosa, gente que no teme lanzar a su vecino a los cocodrilos, con la esperanza de ser el último en ser comido.

      Si yo estuviera interesado en apologistas y posturas indecisas sobre cuestiones ambiguas, yo tendría muchos héroes para admirar, aquí mismo en Estados Unidos. Siendo un académico, yo podría buscar a otros académicos para idolatrar y/o admirar, habiendo tantos ejemplos valerosos... aunque no podría pensar en uno ahora mismo. Algunos de ustedes podrían gritar: "¿Y qué hay de Noam Chomsky?". Yo sólo diría que estuve allí y encontré que el estimado profesor tenía simpatía por la grave situación de Ernst Zündel, calificándola incluso de "escandalosa", pero al final él sintió que no sería del interés de nadie si él hablara claro demasiado expresivamente en nombre de Zündel. ¿Cobardía académica?.

     ¿Y qué hay de todos los periodistas con agallas que trabajan para prestigiosas redes y periódicos? Ciertamente esos valientes "defensores" de la verdad y la justicia escribirían un artículo acerca de la ilegalidad de que Ernst fuera deportado desde Estados Unidos a Canadá, donde él fue posteriormente, y silenciosamente, arrojado en una celda de aislamiento en el Centro de Detención Oeste de Toronto, en Canadá, o sobre cómo en 2005 él fue silenciosamente deportado desde Canadá a su nativa Alemania donde él ahora está hace más de un año después de numerosas tardanzas en el proceso iniciado por sus perseguidores. Esos valientes periodistas estarían definitivamente interesados en exponer cómo se abusa ya de las nuevas leyes de terrorismo para silenciar el disenso.

     La idea de que el señor Zündel es una amenaza para la seguridad nacional de cualquier nación es ridícula; el hombre no ha cometido ni un solo delito violento en su vida entera y nunca ha sido condenado por algún delito que no fuera descartado más tarde en el tribunal superior de Canadá. Los valientes y corajudos proporcionadores de noticias "justas y equilibradas" no han escrito un artículo aún que tan sólo se acerque a una descripción equitativa del señor Zündel. El delito de Ernst Zündel consiste en que él es políticamente incorrecto, un inconformista, y no importa qué arrojen sobre él los poderes fácticos, él simplemente no pedirá perdón ni se postrará con humildad fingida como tantos de nuestros ilustres líderes. Él es peligroso sólo para el statu quo, y ellos lo saben, y de hecho eso es por lo que él actualmente languidece en prisión, no porque represente realmente un peligro para la sociedad.

     Ernst Zündel admira a Adolf Hitler, ¿y qué? Ernst Zundel no cree que algún judío fuera gaseado en Auschwitz, ¿y qué? Ernst Zündel es y ha sido durante algún tiempo muy crítico del sionismo y de sus designios en el mundo, y, por Dios, es demasiado malo que más personas no estén detrás de él en esto. Zündel no teme hacer lo que otros no han tenido agallas para hacer, y eso es resistir y desafiar al Estado de Israel y la indiscutible influencia que los sionistas tienen en Estados Unidos y Canadá hoy. No se engañe usted mismo: esa desproporcionada influencia es muy real, y los congresistas han escrito libros sobre ello, al igual que los senadores.

     Viktor Ostrovsky, un ex-agente del Mossad, escribió un libro que lo cuenta todo sobre el espionaje israelí en Estados Unidos y cómo los israelíes podrían "contar con" los judíos estadounidenses para que hagan la mayor parte de su trabajo para ellos; después de todo, se trata de un asunto judío, y no tiene nada que ver con el patriotismo. Es un hecho indiscutible el que más de cien israelíes fueron detenidos por espionaje en Estados Unidos inmediatamente después del 11 de Septiembre, e inexplicablemente deportados de vuelta a Israel antes de que las acusaciones pudieran ser presentadas y, más importante aún, antes de que el pueblo estadounidense fuera informado.

     Es un hecho indiscutible y empírico que cinco israelíes fueron detenidos el 11-S por grabar en video el impacto real de los aviones cuando ellos golpearon las torres del Centro Mundial de Comercio, mientras reían y aplaudían y se tocaban las espaldas a modo de felicitación mientras filmaban el acontecimiento. Es un hecho absoluto que el 2 de Enero de 2004 un judío llamado Asher Karni fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Denver por haber vendido más de sesenta detonadores de armas nucleares a Paquistán, un país que es sin una duda la república islámica más inestable en el mundo. A pesar de haber cometido lo que podría ser el mayor incidente terrorista en la memoria moderna, Karni permanece desconocido para la mayor parte de los estadounidenses, en gran parte porque los medios judíos predominantes de comunicación han suprimido la historia. Karni fue condenado a tres años por vender detonadores de armas nucleares a Paquistán; Zündel tiene que ser juzgado aún, a pesar de haber cumplido más de tres años en prisión. Imagine.

     De este modo, ¿es posible admirar a un hombre como Zündel? Durante su infame Proceso por el "Holocausto" de 1988, un juicio del cual sus opositores aman mencionar su condena pero nunca mencionan el hecho de que esa injusta condena fue anulada más tarde por el tribunal más alto de Canadá. Zündel aparentemente impresionó a otro hombre joven llamado Jürgen Neumann que dijo lo siguiente sobre Ernst Zündel: "Él es un individuo muy sincero. Él realmente parecía creer exactamente lo que él dijo. Él nunca evitó ninguna pregunta hecha a él". Eso fue lo que impresionó a Neumann en ese entonces y que lo impresionó durante el proceso de 1988.

     Según Neumann, Zündel le pidió hacer muchas cosas que un mero propagandista nunca solicitaría, es decir, seguir investigando independientemente el tema. Eso indicó a Neumann que Zündel era sincero sobre el tema y que él continuamente intentó ensanchar su campo de conocimiento real como cualquier historiador lo haría. Imagine eso, admirar a un hombre que cree lo que dice. Ciertamente un concepto raro hoy en día, siendo que somos tan a menudo expuestos a un número enorme de gente más que dispuesta a tomar cualquier posición que se les diga que tomen, o, en el caso de los políticos, cualquier camino por donde vayan los vientos, como lo han manifestado los resultados de encuestas. A propósito, ¿realmente confía alguien todavía en nuestras encuestas?.

     En un artículo reciente titulado "Por Qué Admiro a David Irving", otro revisionista histórico actualmente encarcelado en Austria por sus opiniones, un señor de nombre Nick Herbert dijo lo siguiente sobre el "célebre" autor: "No soy un historiador profesional y mi conocimiento de lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial no es extenso, pero durante la mayor parte de mi vida he sido entrenado en los métodos del pensamiento racional y puedo seguir un argumento como un perro sabueso. Reconozco un buen argumento cuando veo uno y me he familiarizado con la mayor parte de las falsificaciones retóricas del razonamiento. Me considero un experto buscador de la verdad". Herbert entonces siguió diciendo: "Como un científico, buscar la verdad es parte de mi profesión". Lo que Herbert esencialmente estaba diciendo es que la investigación de Irving debería ser examinada en su mérito, y que el punto de vista revisionista no debe ser descartado en nombre de la "corrección política".

     Un detalle interesante tanto sobre Ernst Zündel como sobre David Irving es que ninguno de ellos tiene un grado académico en Historia, y sin embargo ambos hombres son infinitamente más versados en casi cada aspecto de la Historia que yo, y yo tengo un grado de magíster en Historia y política. De eso no hay ninguna duda. He llegado a conocer al señor Zündel por correspondencia y estoy literalmente asombrado de su capacidad para recordar los detalles más pequeños de los miles de textos que él ha leído. Me han dicho que el señor Irving tiene una memoria fotográfica, lo que puede ser verdad, y podría explicar su capacidad fenomenal de entregar las presentaciones más racionales, bien concebidas y coordinadas que yo haya escuchado alguna vez de cualquier historiador, incluyendo a mis antiguos ilustres profesores.

      Se ha hecho abundantemente claro para mí que nuestros supuestamente justos y equilibrados medios predominantes de comunicación han tergiversado seriamente tanto a Irving como a Zündel. Cuando mi esposa y yo conocimos a la señora Ingrid Zündel por primera vez, no encontramos a la "huna con ojos amarillos, araña viuda negra y racista virulenta" que los medios podrían habernos llevado a creer; no, nosotros encontramos a una de las más inteligentes, amables y preocupadas mujeres que hayamos conocido alguna vez. Mi familia y yo rápidamente la amamos, y ella dijo, lo que debería haber sido más que obvio en aquel punto: "Si tan sólo la gente llegara a conocer a Ernst, ellos encontrarían que él es una de las personas más amables en el mundo". De hecho, eso es exactamente lo que he encontrado correspondiendo a él, más bien que confiar en los informes altamente tendenciosos de los medios de comunicación y/o en los perfiles que la judía ADL [Anti-Defamation League] ha hecho del hombre.


    Ernst Zündel es una amenaza para la ADL porque él no sólo niega que haya habido alguna vez un plan sistemático para gasear judíos durante la Segunda Guerra Mundial, sino que también implica al sionismo y sus anexos, como la ADL, como los explotadores de ese mito, para los propósitos de esquilar a la población Gentil del mundo y la imposición de demandas políticas irrazonables y a menudo dudosas. Hay que preguntarse si quizás Ernst Zündel no es mucho más importante que cualquiera que se haya imaginado alguna vez; después de todo, alguien se metió en muchos problemas para ser silenciosa y rápidamente deportado desde Estados Unidos a un país donde ellos podrían estar seguros de que él sería efectivamente silenciado durante un período de crisis que siguió al 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos.

     De hecho, Zündel puede haber sido uno de los denunciantes más vociferantes en Norteamérica después del ataque en Nueva York, señalando honestamente hechos indiscutibles, aunque incómodos, como la sub-repticia deportación de más de cien espías israelíes desde Estados Unidos después del ataque, así como la opinión extremadamente impopular de que Israel era realmente la única entidad que tenía algo que ganar de una guerra preventiva en Iraq. Si Zündel estuviera libre hoy, y no bajo el apagón informativo empleado para marginar aún más sus muy racionales opiniones, él sin ninguna disculpa estaría implicando a Israel como el alma beneficiaria de cualquier futura hostilidad en Irán o Siria.

     Entonces surge inevitablemente la pregunta: ¿fue Ernst Zündel alguna vez una amenaza para la seguridad nacional de Canadá porque él era supuestamente el "patriarca" de una subcultura virulenta y violentamente racista, o él era una amenaza porque había mucho mérito en sus argumentos? Al ya mencionado Noam Chomsky se le atribuyen estas palabras: "Si usted no cree en la libertad de expresión de aquellos a los que usted más desprecia, entonces usted no cree en la libertad de expresión". Una idea increíblemente simple, y sin embargo los estadounidenses contemporáneos no parecen poder aceptar su lógica pura y no adulterada, a pesar de lisonjearla continuamente, citándola quizá como nuestro derecho constitucional más importante. El problema en Estados Unidos no es que no tengamos ningún entendimiento teórico de la importancia de nuestra Constitución; el problema está en que fallamos en nuestra aplicación de los principios propugnados dentro de aquel documento.

       Nuestro gobierno mediante los medios de comunicación propaga su agenda proporcionándonos su simple fundamento, pero nunca su estructura entera, y refuerza esa agenda demonizando y marginando a sus opositores. Siendo que estamos casi completamente a merced de nuestra televisión —oh, vamos, admítalo—, tendemos a creer lo que es transmitido, y por lo tanto nos convertimos en los adoctrinados, no en los educados, y luego entonces rechazamos, a menudo descontroladamente, las opiniones discrepantes. Eso es conocido como "distorsión selectiva" en los círculos publicitarios, y es un concepto bien conocido en todo el aparato de los medios de comunicación. En psicología social, la tendencia a aceptar lo que a uno le dicen, no importa si es exacto o no, y luego rechazar la información posterior, es conocida como "perseverancia en la creencia". En cualquier caso, eso refuerza lo que un conocido cosmólogo y pensador llamado Stephen Hawking dijo acerca del conocimiento: "El mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia sino la ilusión de tener conocimiento".

     La manera en la cual los medios predominantes de comunicación han retratado a Ernst Zündel durante estas últimas décadas es absolutamente errónea. El hombre no es el "traficante de odio" que ha sido descrito. Ernst Zündel es dedicado, es honesto, inteligente, incluso de manera temible, y tiene una cantidad enorme de integridad.

     Admiro a Ernst Zündel, a pesar de sus opiniones, porque él mismo es un individuo admirable. No necesariamente me preocupo mucho si sus opiniones ofenden a otra gente; no tengo por qué hacerlo. Si no les gusta él o sus opiniones, lo sé como un hecho; Zündel no va a hacerlos escuchar; él sólo quiere ser libre para expresar su opinión a aquellos interesados en lo que él tiene que decir. A diferencia de los actuales gobiernos de Canadá, Alemania y Estados Unidos, Zündel, el supuesto intolerante, cree en la libertad de expresión, y nunca ha apoyado otra cosa.

      Debemos recordar que no fue hace mucho que los poderes fácticos se referían a James Ennes, el autor de "Assault on the Liberty" como "un anti-judío, un racista y un nazi", simplemente por decir al mundo que en 1967 los israelíes intencionalmente atacaron un barco estadounidense matando a docenas e hiriendo a casi cien marineros. Los hechos detrás de ese caso han sido conocidos durante décadas, y sin embargo, muy francamente, los mismos poderes que buscan silenciar a Zündel hoy, silenciaron a Ennes hace unos veinte años, de la misma manera en que ellos han atacado tradicionalmente por siempre a los proporcionadores de la verdad: difamándolos y yendo tras su sustento, su reputación, su familia, etc.

     Por suerte para Ennes, el señor Ward Boston, el oficial militar responsable de la investigación del USS Liberty en 1967, recientemente apareció firmando declaraciones juradas testificando el hecho de que Lyndon B. Johnson ordenó que el ataque contra el USS Liberty fuera "encubierto", de modo que el pueblo estadounidense, su jefe teórico, nunca se enterara de los detalles de lo que realmente sucedió. Ennes fue "rehabilitado", tal como Zündel lo será un día, pero Ennes fue afortunado de que sus ideas no lo llevaron tras las rejas. Ya no podemos permitir que los medios de comunicación creen parias leprosos como Zündel y Ennes para que sufran por expresarse públicamente, cuando somos demasiado ignorantes o temerosos de hacer lo mismo.

     Ernst Zündel nunca debería haber sido ilegalmente arrestado e inconstitucionalmente deportado desde Estados Unidos por tener una opinión que difería de otras. Él no debería haber sido arrojado a una celda de aislamiento, ni habérsele negado acceso a los medios de comunicación ni a artículos simples, como mantas, sillas, y material de escritura, pero lo fue. Como ya se mencionó, el hombre no ha sido acusado de ningún delito; él está siendo detenido porque sus ideas implican a individuos que pertenecen a una minoría poderosa y rica dentro de nuestra población en la comisión de crímenes, crímenes de los que ellos son de hecho culpables, y saben que son culpables. Por esa razón ellos deben encarcelar y silenciar a individuos valerosos e incorruptibles que andan por ahí como Zündel, quien no va a poner en venta la verdad, sin importar lo que esa gente haga para hacerlos callar. Zündel tuvo una posibilidad para ponerla en venta, pero la rechazó.

      Es por todas las razones dichas que admiro a Ernst Zündel, un hombre que rechaza pedir perdón por tener una opinión informada, un hombre que permanece dispuesto a sacrificarlo todo en favor de otros, incluso si ellos no reconocen o no aprecian sus esfuerzos. Ernst Zündel es una rareza en nuestro mundo contemporáneo, un hombre reacio a aceptar las mentiras que se han convertido en la comida común en nuestra nación; él cree en lo que dice, y por lo tanto él "nunca se rendirá", y deberíamos agradecerle por ello.–





1 comentario:

  1. Descanse en paz. Un ejemplo. Es desolador pensar qué pocos somos los que valoramos su lucha, aún dentro de su propio país.

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