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lunes, 28 de noviembre de 2016

Sobre la Recuperación de Europa



     En esta entrada hemos puesto en castellano un breve artículo de Nikola Mirkovic tomado del sitio katehon.com que fue publicado hace cinco días, y examina el amenazado estado de Europa por parte de los nuevos bárbaros islámicos, que proliferaron últimamente llegando en el "caballo de Troya" que tenía cara de "refugiado". El autor propone algunas vías de salida y solución para Europa, que consisten fundamentalmente en recuperar el espíritu que la animó antaño, volviendo a sus raíces, para contrarrestar la patente amenaza.


EUROPA ESTÁ CAYENDO,
pero ¿ES DEMASIADO TARDE para SALVARLA?
por Nikola Mirkovic
23 de Noviembre de 2016



     En primer lugar me gustaría hablar acerca de dos de los principales tipos de problemas que Europa está enfrentando antes de sugerir algunas soluciones.

     1. La primera serie de problemas que Europa está encarando es endógena en nuestras naciones. Nosotros somos la razón primaria de nuestra propia decadencia.

     a) Nuestro problema fundamental es la decadencia de nuestra fe cristiana. Vivir en una sociedad cristiana no significa que somos todos creyentes o que somos todos santos. Dios nos da la libertad de elegir, pero la religión, nos guste o no, es el vínculo entre la Tierra, el Hombre y el Cielo. Es la brújula que ha llevado a nuestras naciones a la cúspide de la civilización. Al perder nuestra fe cristiana perdemos nuestro tesoro más valioso que es nuestra verdadera identidad.

     Esta identidad ha sido forjada a lo largo de siglos de teología, filosofía, ciencia, guerras y martirio, y nos ha permitido definir nuestra cultura y un conjunto de valores comunes. Sin esta fuerte identidad quedamos flotando en la nada, en el vacío de la sociedad de consumo de hoy, porque hemos perdido la brújula que nos muestra de dónde venimos y a dónde debemos ir.

     b) La segunda razón endógena es que hemos caído en la trampa del Individualismo. A medida que nuestra herencia compartida se desvanece, nuestras naciones están siendo divididas en individuos, porque nuestros enemigos han comprendido que como individuos somos más débiles que como naciones. Fuera de los eventos deportivos hemos olvidado cómo actuar como comunidad, como país, como civilización. Estamos perdiendo el sentido de comunidad con sus códigos, sus tradiciones y sus obligaciones porque estamos muy obsesionados con nuestras propias vidas individuales. Hemos olvidado cómo vincularnos y luchar juntos como civilización por nuestra civilización. En la medida en que ya no estamos gregariamente unidos por los valores que han formado este gran continente, somos propensos a hostiles tomas de poder, y esto conduce a la segunda serie de problemas fundamentales que estamos enfrentando.

     2. La segunda serie de problemas principales de Europa es exógena, pero directamente vinculada con nuestras debilidades endógenas.

     En primer lugar existe una desmedida influencia de poderes y grupos de interés extranjeros que se han apoderado de nuestra soberanía. Nuestra economía y nuestros políticos son conducidos por Bruselas, Washington, el Fondo Monetario Internacional, Wall Street y las corporaciones multinacionales, cuyo único interés es que los accionistas ganen dinero.

     Además, nuestros ejércitos están bajo el control del Pentágono y la OTAN, y emprendemos guerras por el bien del interés de los accionistas ya mencionados. Esos grupos quieren trastornar nuestra civilización y construír una nueva sociedad que satisfaga mejor sus objetivos lucrativos para el poder global.

     A medida que la fe cristiana está disminuyendo, esos grupos están sacando ventaja de nuestras debilidades para establecer una agenda política y económica liberal que incluye el uso de la inmigración masiva y el Islam para acelerar la transformación de nuestra sociedad. El Occidente está emprendiendo guerras en países musulmanes mientras al mismo tiempo está animando a millones de musulmanes a venir a Europa.

     Detrás del falso pretexto del humanismo, los políticos europeos han puesto en práctica una política de fronteras abiertas que tiene consecuencias catastróficas sobre nuestra civilización. Ellos han iniciado una dramática colonización (de Europa) que está debilitando nuestras economías, incrementando la criminalidad e incrustando el Islam en nuestra sociedad. El Islam radical, una ideología extraña a nuestro conjunto de valores, está ganando un atemorizante ímpetu y nutriendo yihadistas por montones. Esta estrategia del bombero pirómano está causando estragos en nuestras sociedades, que empeoran cada día. Sólo en Alemania, la criminalidad se ha elevado oficialmente en un 32% debido a la inmigración. En Francia, dos tercios de los presos son musulmanes. Suecia, Inglaterra, Austria, España, Italia... ni un solo país se ha salvado de violaciones, robos, asesinatos y faltas a las buenas costumbres. Europa ha sido plagada también con el terrorismo islámico en París, Niza, Bruselas, Madrid, Londres, Múnich, etc.

     Ahora bien, no quiero ser provocativo, pero aunque esta violencia y terrorismo son malos, ellos realmente no son el aspecto más peligroso del Islam. Realmente el terrorismo en los años '70 y '80 en Europa Occidental era mucho más alto que hoy. Digamos las cosas como son: la parte más peligrosa de la conquista islámica es el progresivo apoderamiento de nuestras ciudades. Nuestras ciudades están viendo ahora:

—Carniceros [que matan animales según la estipulación] "halal".
—Nuevas mezquitas.
—Piscinas separadas para muchachas y muchachos.
Hijabs, niqabs e incluso burqas.
—Nuestros supermercados que están vendiendo ahora el Corán.
—Programas de televisión y radio en idiomas extranjeros que promueven el Islam.
—Escuelas coránicas que están apareciendo como hongos después de la lluvia.
—Al Presidente de Francia, François Hollande, deseando un feliz Aïd-el-Fitr a los musulmanes, pero nada a los cristianos durante Navidad o Pascua.

     La mayor parte de esos musulmanes, los cuales, a propósito, son esencialmente varones, absolutamente no se están integrando en nuestra civilización. Ellos insidiosamente la están colonizando. Esta evolución aparentemente no violenta de la sociedad es, créame, mucho más peligrosa que los yihadistas.

     Digo esto porque hemos visto ya los resultados de tales catastróficas políticas cortas de vista por parte de un gobierno europeo hacia los musulmanes en la Yugoslavia de Tito y me gustaría recordar lo que sucedió. Tito siempre quiso incluír a Albania en Yugoslavia e hizo todo lo que pudo para atraer a los albaneses a Kosovo y Metohija:

—Él les dio una universidad que usaba la lengua albanesa.
—Él les dio sus propios medios de comunicación.
—Él les dejó celebrar el 100º aniversario del nacionalismo albanés.
—Él permitió que ellos desplegaran la bandera albanesa.
—Él cerró sus ojos cuando los servios estaban siendo golpeados o expulsados de sus casas e iglesias.
—La vida en el Kosovo yugoslavo era mucho mejor que en Albania. Los albaneses afluían a Kosovo por miles, pero, a pesar de la buena voluntad de Tito, ellos nunca quisieron llegar a ser yugoslavos.

     ¿Le suena familiar cualquier cosa de éstas a los europeos occidentales hoy?.

     El resultado es que la integración de esos albaneses fue por supuesto un fracaso total. Una vez que la élite albanesa entendió que el poder era débil y que ellos eran superiores en número, aceleraron los ataques. Desde las piedras ellos pasaron a las armas y a los morteros. En 1998 hubo más de 1.885 ataques contra yugoslavos. En 1999 la OTAN, la fuerza militar de los Globalistas, se puso del lado de los terroristas albaneses del KLA (Ejército de Liberación de Kosovo) y bombardearon y devastaron Servia. El Occidente inventó Kosovo, una nueva tierra para albaneses musulmanes sin ningún significado histórico y que Naciones Unidas todavía no reconoce hoy.

     ¿Han adoptado esos albaneses la civilización occidental? Por supuesto que no. Muy por el contrario: desde los ataques de OTAN, el desarrollo del wahabismo ha sido consternador. 150 iglesias han sido destruídas y 600 mezquitas han sido construídas con dinero que proviene principalmente de Arabia Saudí. 200.000 servios cuyas familias habían sobrevivido al Imperio otomano han huído bajo el gobierno albanés y de la OTAN. Kosovo es hoy la región del mundo que entrega per cápita la mayor parte de los yihadistas al Estado Islámico, justo frente a Bosnia-Herzegovina, otro país inventado por los Globalistas.

     Éstos son hechos. Si alguien le pregunta cómo saber a qué se parecerá el futuro, no recurra a una bola de cristal sino sólo dígale que mire la historia de Kosovo y Metohija.


* * *

     Ahora la descripción de la Europa moderna parece terrible, y verdaderamente lo es; sin embargo, pienso que hay espacio para la esperanza si hacemos lo siguiente:

     Para responder a este ataque masivo contra nuestra civilización me gustaría sugerir 4 acciones estratégicas para la resurrección de nuestro continente:


1. En primer lugar debemos restaurar la fe.

    Debemos renovar masivamente nuestra espiritualidad y cultura cristiana para defender nuestros valores, nuestras tradiciones y nuestra civilización. El Patriarca Kiril y el Papa Francisco en su declaración común después de su histórica reunión en Cuba en Febrero de este año declararon: «Pedimos a los cristianos de Europa del Este y Occidental que se unan en su testimonio compartido de Cristo y el Evangelio, de modo que Europa pueda conservar su alma, formada por dos mil años de tradición cristiana».

    Esto es posible: en Rusia la Iglesia Ortodoxa está creciendo, y en los pasados 6 años ha construído 6.000 nuevas iglesias y ha ganado 10.000 nuevos miembros del clero. Eso es simplemente impresionante.

2. Debemos aplicar la fuerza de manera inteligente, no violencia sino fuerza.

    Tenemos que desarrollar la virtud cardinal de la valentía, la fuerza, la fuerza mental y emocional para enfrentar la dificultad, la adversidad, el peligro o la tentación, y debemos hacer esto valientemente si queremos construír una nueva élite. Tenemos que hacer peticiones, boicots a marcas, manifestarnos, dejar de dar nuestro dinero a aquellos que están contra nosotros, e incluso comenzar a construír nuestras propias redes de comercio, escuelas y artes, no fuera de la sociedad sino ahí mismo en el medio.

3. En tercer lugar, debemos ganar la guerra de la información.

    Para comunicar nuestro mensaje debemos desarrollar todos los medios de comunicación: Internet, canales de televisión de Internet, emisoras de radio, videos, pero también libros, historietas, teatro, conferencias, juegos de video o películas. Tenemos los instrumentos hoy para hacer eso, tenemos el talento que ahora necesitamos para organizarnos para producir, transmitir y distribuír masivamente. Me gustaría recordar que Gramsci ha subrayado que la superestructura, que es la relación entre lo que es intelectual y lo que es cultural, puede reemplazar a la infraestructura, que es puramente económica. No podemos expulsar a los Globalistas sin una dinámica cultural.

4. Por útimo, pero no lo menor, debemos tener hijos, muchos bebés, y darles una excelente educación.

    Porque ninguna guerra puede ser ganada sin guerreros, y porque necesitamos nuestra propia juventud para defender nuestra civilización y traer nueva energía a nuestra vitalidad cultural.

     De este modo, para concluír, ¿es éste el final?. ¿Estamos en los últimos días de Roma antes de los bárbaros? No, Europa ya ha sido invadida por los hunos, los moros, los otomanos. Ya hemos sufrido la Revolución francesa y 2 Guerras Mundiales. Hemos vencido esas situaciones catastróficas gracias a nuestra fe cristiana, en Poitiers, en Lepanto, en Covadonga, en Kosovo, en Viena. No olvidemos que la primera vez que la palabra Europa fue usada en la Historia para nombrar nuestro continente fue precisamente en la batalla de Poitiers en el año 732, para identificar el lado cristiano. Sobreviviremos si actuamos rápidamente.

     La prominente posición que Rusia ha tomado otra vez en la escena internacional, el voto del Reino Unido acerca del Brexit, las recientes elecciones presidenciales estadounidenses y las consecuencias que esto podría tener en el Gran Tablero de Ajedrez del mundo nos muestran que las cosas están cambiando de dimensiones radicalmente. Francis Fukuyama estaba totalmente equivocado: éste no es el final de la Historia. Ahora depende de nosotros, los europeos, tomar nuestro destino en nuestras propias manos, revivir nuestros valores cristianos y recuperar el poder.

     Tal como la liebre en la fábula de La Fontaine, la élite global pensaba que ellos tenían ganada la carrera, pero ahora mismo ellos están totalmente agitados y llenos de pánico. Ahora es el momento de tomar de vuelta nuestros países, y si hacemos esto, no puedo resistir parafrasear a Donald Trump, pero le prometo que si hacemos esto vamos a Hacer Europa Grande Otra Vez (MEGA, Make Europe Great Again).–




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