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martes, 9 de agosto de 2016

Algunos Estudios Genéticos y Hitler



     En el sitio counter-currents.com fue publicado en Noviembre pasado el siguiente breve y condensado artículo del ensayista francés Guillaume Durocher, que hemos traducido. Se trata de, a partir de ciertos hechos de la ciencia genética, una erudita reflexión acerca de la posición de los historiadores en cuanto a los planteamientos de la ciencia genética de principios del siglo XX, y de cómo muchos principios de ésta no estaban tan descaminados, como hoy se afirma de manera tajante.


Algunos Estudios Genéticos Recientes... y Hitler
por Guillaume Durocher
11 de Noviembre de 2015



     Considere los siguientes descubrimientos recientes hechos por diversos estudios científicos:

    • Los rasgos humanos físicos y de personalidad son aproximadamente en un 50% hereditarios, es decir, están determinados por la ascendencia y los genes, de acuerdo a aproximadamente 50 años de estudios de gemelos [1].

[1] Tinca Polderman et al., "Meta-Análisis de la Heredabilidad de Rasgos Humanos Basado en Cincuenta Años de Estudios acerca de los Gemelos", Nature Genetics, 18 de Mayo de 2015. https://www.researchgate.net/publication/276922271_Meta-analysis_of_the_heritability_of_human_traits_based_on_fifty_years_of_twin_studies

    • Los europeos existen como un grupo genético identificable distinto y distinguible de otras macro-razas continentales [2]. El fondo etno-racial de un individuo puede ser identificado por diversos indicadores (exámenes genéticos, dientes, saliva, etc.) y en efecto las pruebas genéticas se han puesto muy de moda entre individuos y celebridades que buscan redescubrir sus raíces [3]. Se ha descubierto que al menos una codificación genética para un alto grado de empatía es mucho más frecuente entre europeos y asiáticos del Este que entre africanos sub-saharianos [4].

[2] "Mapa de Distancias Genéticas Globales", publicado en el blog de JayMan, 4 de Mayo de 2014.
https://jaymans.files.wordpress.com/2014/05/global-genetic-distances-map.jpg?w=595
[3] Julie Walker, "La Ciencia del Conocer Quiénes Realmente Somos: Más Exámenes de los Ancestros Conducen a la Gente a Descubrir una Variedad de Raíces Raciales", The Root, 1º de Junio de 2014.
http://www.theroot.com/articles/history/2014/06/dna_testing_reveals_a_mixed_bag_of_race/
[4] Peter Frost, "¿Un Marcador Genético para la Empatía?", The Unz Review, 22 de Agosto de 2015.
http://www.unz.com/pfrost/a-genetic-marker-for-empathy/

    • Las naciones de Europa, incluyendo a los alemanes, forman sub-grupos genéticos identificables, siendo en efecto sub-razas intra-continentales sólo de algún modo poco definidas en los márgenes [5]. Europa Noroccidental —incluyendo a las naciones francesa, anglo-celta y germánica— por su parte forma un identificable grupo de grupos.

[5] "Una Clase Diferente de Correlación Genética: Comparación de la Estructura Genética y Geográfica en Europa: ¡El Retorno!", 23andMeBlog, 3 de Septiembre de 2008.
http://blog.23andme.com/news/a-different-kind-of-gene-mapping-comparing-genetic-and-geographic-structure-in-europe-the-return/

    • En palabras de publicaciones judías: «Los judíos son una "raza", revelan los genes» y «Los judíos ashkenazis descienden de 350 personas, descubre un estudio» [6]. En efecto, las organizaciones médicas han aconsejado durante mucho tiempo a los judíos ashkenazis acerca de cómo prevenir enfermedades congénitas (sobre todo neurológicas) causadas por su endogamia [7]. El Estado de Israel recientemente anunció que considerará si hay que usar pruebas genéticas para determinar si alguien es racialmente judío antes de concederle la ciudadanía israelí conforme a la Ley del Retorno [8].

[6] Jon Entine, «Los Judíos Son una "Raza", Revelan los Genes», The Forward, 4 de Mayo de 2012
(http://forward.com/culture/155742/jews-are-a-race-genes-reveal/). Andrew Tobin, "Los Judíos Ashkenazis Descienden de 350 Personas, Encuentra un Estudio", Times of Israel, 10 de Septiembre de 2014 (http://www.timesofisrael.com/ashkenazi-jews-descend-from-350-people-study-finds/).
[7] Sospecho muchísimo que esa alta propensión a los defectos cerebrales está relacionada con muchos de sus bien conocidas "extravagancias de la personalidad". The Victor Center for Jewish Genetic Diseases, "Enfermedades Genéticas Judías Ashkenazis", Jewish Virtual Library. http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Health/genetics.html
[8] Ian McGonigle y Lauren Herman, "Ciudadanía Genética: Exámenes de ADN y la Ley Israelí del Retorno", Journal of Law and the Biosciences, 8 de Mayo de 2015. http://jlb.oxfordjournals.org/content/early/2015/06/16/jlb.lsv027.full

    • Los sobrevivientes de la Época Glacial han dejado una huella genética, particularmente en Europa del Norte. En palabras de una publicación científica: "Los escandinavos son los europeos más antiguos" [9].

[9] Ramus Kragh Jakobsen, "Los Escandinavos Son los Primeros Europeos", ScienceNordic, 19 de Noviembre de 2014. http://sciencenordic.com/scandinavians-are-earliest-europeans

    • Un pueblo invasor conocido como los Yamnaya (quienes son casi ciertamente los conquistadores indoeuropeos, también tradicionalmente conocidos como "arios", que dieron a Europa la mayor parte de sus idiomas) también ha dejado una impronta genética, en particular en Europa del Noroeste y Alemania [10].


[10] Según Nature: "La ascendencia Yamnaya sobrevive en los genomas de los europeos modernos, con nórdicos como los noruegos, los escoceses y los lituanos, que mantienen el vínculo más fuerte. El alcance geográfico de la migración Yamnaya no está claro, pero los investigadores notan que los migrantes del Este pudieron haber sustituído completamente a las poblaciones existentes, al menos en lo que es ahora Alemania". Ewen Callaway, "La Migración de las Estepas Reaviva el Debate sobre el Origen del Lenguaje", Nature, 18 de Febrero de 2015. http://www.nature.com/news/steppe-migration-rekindles-debate-on-language-origin-1.16935


     Es evidente que los últimos 50 años de estudios científicos muestran que había un grado significativo de verdad en muchas de las ideas raciales de principios del siglo XX. Como cualquier ciencia, esas ideas por supuesto no siempre eran correctas —la ciencia sólo progresa mediante ensayo y error— pero ellas eran, si es que algo, más correctas que las actuales teorías de la "tabula rasa" [sin un contenido mental al nacer] predominantes en las ciencias sociales y los medios de comunicación occidentales.

     Puede haber habido inevitables imprecisiones y errores en las ideas de Madison Grant acerca de los "nórdicos", o en las de Houston Stewart Chamberlain acerca de los "arios". Ellos, sin embargo, realmente plantearon asuntos que eran y siguen siendo dignos de explorar, que están basados en fenómenos genéticos e históricos reales. Esto es evidente a partir de los estudios recientes que muestran genes de la Época Glacial e indoeuropeos en Europa Noroccidental y/o Central, y en el interés duradero en la así llamada Línea de Hajnal, de 1965 (que indica un área correspondiente a Europa del Noroeste dentro de la cual, misteriosamente y sin duda debido a una compleja mezcla de factores genéticos e históricos, las poblaciones son singularmente individualistas y altruístas...) [*].

[*] https://en.wikipedia.org/wiki/Hajnal_line

     Estas cuestiones entonces no eran simplemente un invento de la imaginación de los tempranos teóricos, ni tampoco las teorías tempranas pueden ser completamente reducidas —como sugiere ahora la historiografía predominante— al narcisismo europeo noroccidental o germano, o a teorías oportunistas que justifican su dominación política de otros grupos.

     En realidad, debemos recordar que los primeros científicos raciales tuvieron que trabajar sin nuestras avanzados exámenes genéticos (el ganador del Premio Nóbel James Watson, recientemente denunciado y condenado al ostracismo por comentar inofensivamente acerca de las diferencias raciales, tenía todavía que descubrir la doble hélice del ADN) ni un siglo de estudios acerca de los gemelos. Mirado en retrospectiva, uno se sorprende no tanto por aquello en lo que los primeros teóricos estuvieron equivocados sino por en cuánto ellos tuvieron razón.

     ¿Qué tiene que ver todo esto con Adolf Hitler?, usted preguntará. Todo. La razón es que el Nacionalsocialismo era —como enfatizan al mismo tiempo Hitler y la erudición predominante— una ideología esencialmente racial y una fe política, inspirada por la teoría revolucionaria de Charles Darwin acerca de los orígenes de la Humanidad, y en realidad de toda vida, por medio de la selección natural. Los historiadores predominantes, sin embargo, en su inmensa mayoría, simplemente descartarán tanto a Hitler como a las tempranas ideas raciales del siglo XX, que es el pensamiento evolutivo aplicado a los humanos, como mera "pseudo-ciencia". En efecto, si eso fuera así, aquello haría de Hitler quizá el mayor criminal y el más vano de la Historia humana.

     Pero los historiadores de la corriente mayoritaria, de manera aplastante, no se involucran de manera crítica con la ciencia evolutiva actual y son aparentemente ignorantes de los recientes descubrimientos y confirmaciones genéticos acerca de la heredabilidad, la raza, los europeos, los judíos, etc. Ésa es una omisión crítica y en verdad fatal. Para la erudición dominante acerca de Hitler, tanto el Nacionalsocialismo como el Tercer Reich son a menudo de un gran valor.

     Innumerables historiadores han revisado archivos en Alemania y en otras partes para producir estudios a menudo exhaustivos de tal o cual aspecto de dicho período histórico. El trabajo es a menudo bastante honesto, profundo y matizado en sus detalles. Pero la imagen general casi invariablemente es sesgada y unilateral: con raras excepciones, el Führer del pueblo alemán debe ser caricaturizado, demonizado y tratado de una manera mucho más parcial que otros líderes mundiales de comparable brutalidad y significado histórico [11]. Uno ciertamente puede tomar una posición anti-Hitler por cualquier cantidad de razones (uno nunca podría criticar a un polaco o a un ruso por hacer aquello), pero uno no puede hacer una evaluación honesta del líder alemán sin un involucramiento serio con la ciencia evolutiva que inspiró las doctrinas centrales del Nacionalsocialismo.

[11] Tal como Julio César, Mahoma y Napoleón, por ejemplo, para no hablar de otros dictadores y líderes de guerra del siglo XX con millones de muertes en sus conciencias. Véase R. H. S. Stolfi, Hitler: Más Allá de Mal y la Tiranía (Amherst, Nueva York, 2011), revisado por Greg Johnson, en castellano, en http://www.counter-currents.com/2016/06/stolfi-hitler-spanish/

     Porque que si la temprana ciencia racial del siglo XX, a pesar de sus defectos, fue más exacta que las ideas pro-tabula rasa que se han hecho culturalmente hegemónicas en Occidente desde 1945, entonces tendría que haber una reevaluación radical y mucho más matizada de Hitler. En efecto, está documentado ahora que muchos de los fundadores del consenso pro-tabula rasa, a saber, Franz Boas, Theodor Adorno y Stephen J. Gould, fueron estafadores pseudo-científicos motivados étnicamente [12].

[12] En particular, Franz Boas hizo la extraña afirmación de que el medioambiente (como la vida en Estados Unidos) determinaba la forma del cráneo, a pesar de que sus propios datos no mostraban ningún tal efecto. Stephen J. Gould afirmó que el antropólogo del siglo XIX Samuel George Morton falsificó sus medidas de cráneos por una tendencia étnica para mostrar que los europeos tenían un tamaño cerebral más grande y los africanos más pequeño. Posteriores re-mediciones encontraron que los datos craneales de Morton eran en efecto exactos. Aquéllos fueron incluso reportados por el New York Times, aunque bajo titulares deprimentemente equívocos. Nicholas Wade, "Una Nueva Mirada a Antiguos Datos Puede Desacreditar una Teoría sobre la Raza", New York Times, 8 de Octubre de 2002 (http://www.nytimes.com/2002/10/08/science/a-new-look-at-old-data-may-discredit-a-theory-on-race.html), y "Científicos Evalúan la Exactitud de una Afirmación de Racismo", New York Times, 13 de Junio de 2011 (http://www.nytimes.com/2011/06/14/science/14skull.html?_r=1). Como siempre, es más fácil afirmar una mentira étnicamente motivada que demostrar una verdad de buena fe. Véase también de Kevin MacDonald, La Cultura de la Crítica: Un Análisis Evolutivo de la Participación Judía en los Movimientos Intelectuales y Políticos del Siglo XX (2002).

     El continuado carácter étnicamente motivado de gran parte de la ortodoxia reinante no está en duda. Las publicaciones judías hablan libremente de las características genéticas de los judíos. Mientras tanto, el escritor alemán Thilo Sarrazin fue ampliamente difamado hace unos años por organizaciones judías (poniéndolo en innumerables listas de "anti-semitas principales", con enormes costos asociados para su reputación) por hablar de ese mismo asunto de un modo moralmente neutral. Esto sólo puede ser explicado en términos de hipocresía y mixtificación étnicamente motivados. Y éste es sólo un ejemplo entre otros innumerables que, con una frecuencia verdaderamente repugnante, podrían ser citados.

     Si la ciencia evolutiva de principios del siglo XX, aunque imperfecta, fue más exacta que la ciencia social de hoy, una revaloración moral de Hitler sería inevitable, no obstante su ferocidad real. La política es, a lo sumo, el mundo de la amoral Raison d’État y de la Realpolitik, no de la moralidad individual. Los historiadores de la corriente principal admiten casi lo mismo: la mayoría no justifica la incineración viva de cientos de miles de hombres, mujeres y niños alemanes mediante bombardeos, la limpieza étnica de 9 millones de civiles alemanes en Prusia del Este, Silesia y el Norte checo (Sudetenland), o la violación de 2 millones de mujeres alemanas por las hordas Rojas, entre muchas otras atrocidades y doctrinas cuestionables (supuesta defensa de la "soberanía polaca", "rendición incondicional", el Acuerdo de Yalta, etc.).

     No, los historiadores argumentan que aquéllas fueron medidas lamentablemente necesarias, represalias comprensibles, o daños incidentales deplorables en la guerra contra Hitler. Ellos consideran que esos crímenes, a diferencia de los de Hitler, son en último término perdonables en el contexto del imperativo moral supremo de destruír el mal absoluto del "nazismo". Ellos se adhieren, abiertamente o no, a una moralidad de que el fin justifica los medios. Ciertamente, usted no puede hacer una tortilla de huevos sin romper unos cuantos huevos, y usted no podía destruír al "nazismo" sin violar a un par de millones de mujeres y muchachas alemanas.


     Pero del mismo modo, si las ideas raciales de Hitler, en el centro de su doctrina, no eran tan "pseudo-científicas" como sostiene la corriente principal, ¿qué significa eso para el significado moral de sus medios sin duda a menudo brutales? [13]. Como Raymond Aron escribió acerca del engaño (pero uno podría decir lo mismo de la violencia y la amoralidad política en general): "El engaño al servicio de un gran esfuerzo es fácilmente perdonado, y a veces incluso inspira admiración" [14].


[13] Y, enfatizo, ninguno de los líderes Aliados —ni Winston Churchill, ni Joseph Stalin ni Franklin Roosevelt— puede afirmar estar libre de tal brutalidad, estando involucrados todos en diversos grados de asesinato de masas, típicamente por millones, de sus propios súbditos y/o de civiles enemigos.
[14] "El engaño al servicio de una gran obra se perdona fácilmente, y a veces inspira admiración". Me refiero aquí a la astucia de Odiseo como opuesta al engaño talmúdico. Raymond Aron, De Gaulle, Israël et les Juifs (1968), p. 24, y reproducido en Raymond Aron, Essais sur la Condition Juive Contemporaine (París, 2007), p. 70.


     El Nacionalsocialismo fue un intento sincero de aplicar sistemáticamente la ciencia evolutiva de su época a la política pública. Aquello fue notablemente exitoso en algunos aspectos (sobre todo en el asombroso ascenso del índice de natalidad alemán) y catastrófico en otros. Eso era inevitable. El Nacionalsocialismo fue en sí mismo una especie de fanática religión civil, que tenía las ventajas y las desventajas de todas las revoluciones religiosas: la cultura de la sociedad, los valores y el comportamiento fueron en efecto radicalmente transformados de acuerdo con la nueva fe (una exitosa religión puede ser considerada como una especie de programación cultural), pero eso también necesariamente significó inflexibilidad y dogmatismo.

     ¿El resultado? Allí donde el Nacionalsocialismo alemán tenía la razón, fue brillantemente exitoso. Allí donde estuvo equivocado, fue desastroso, y al final, fatal. Sobre todo, Hitler fijó lo que era todavía una ciencia racial infantil e imperfecta en una doctrina política semi-fija (porque a veces fue vaga en sus implicaciones). Los espíritus de la ciencia (el escepticismo) y de la religión (la fe) están en una oposición verdaderamente radical, y el combinarlas resulta así sumamente difícil, tal como lo es la ambición casi imposible del potencial filósofo-rey de unir el pensamiento y la acción. El logro de algún grado de éxito en esa tarea puede ser quizás considerado como la suprema obra de arte.

     Tenemos que considerar que Hitler en general era "demasiado racista": él tendió a sobreestimar tanto el grado hasta el cual las cualidades de un individuo o de un pueblo se debían a factores genéticos, como la cantidad de la diferencia genética entre los pueblos europeos. Aquello tuvo resultados trágicos, que demostrablemente resultó en millones de muertes y por último en la derrota del Tercer Reich por el fracaso en construír suficientes relaciones y alianzas constructivas con sus congéneres europeos [15].

[15] Los aliados del Tercer Reich —Italia, Japón y unos pocos Estados de Europa Central— eran absolutamente endebles comparados con sus enemigos: el Imperio británico, la Unión Soviética y Estados Unidos. Las potencialidades de una alianza con Polonia (recuerde el pacto entre Hitler y Pilsudski), Francia, España, Ucrania o incluso con los rusos anti-comunistas, nunca fueron materializadas, y por eso Hitler debe ser considerado significativamente responsable. Véase de Dominique Venner, "El Fracaso de Hitler", North American New Right, 23 de Septiembre de 2015.

     Hitler, aquel armado profeta de la nación alemana, creyó que la Providencia le había ordenado redimir a su pueblo y encontrar una nueva fe para todos los tiempos. Independientemente de su sinceridad, la Historia decidió otra cosa. Por supuesto, si Occidente no hubiera hecho la guerra contra Hitler o si él hubiese conseguido una rápida victoria en el Este, el curso de las cosas habría sido inmensamente diferente.

     Sólo podemos especular si un victorioso patriotismo pan-germano del Tercer Reich hubiera cedido finalmente a un grado de sentimiento común europeo: los científicos evolutivos de Alemania generosamente financiados, la camaradería pan-europea de la sangre y la hermandad de aquella nueva élite que era la Waffen-SS, y los intereses continentales objetivos del gran empresariado alemán y europeo, ciertamente habrían militado en aquella dirección. Pero éstas son sólo consideraciones ociosas, la materia de novelas especulativas más bien que de la Historia...–





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