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martes, 22 de diciembre de 2015

Sobre la Incorrecta Localización del Templo



     Ofrecemos en castellano aquí otros dos artículos referidos a la equivocada determinación del lugar en que estuvo el templo judío de Jerusalén, que no sería la actual Explanada de las Mezquitas (Haram al-Sharif), ya que ésta estaría en el sitio donde estaba la Fortaleza Antonia que los romanos habían construído al Norte del lugar real de dicho templo, y a una mayor altura. Ambos textos son deudores del ya presentado Ernest L. Martin, quien popularizó dicha tesis. El primero (wnd.com), de Febrero de este año, se refiere a las ideas que difunde el arqueólogo aficionado y ex-investigador policiaco estadounidense Robert Cornuke (1951), conocido, entre otros, por su libro de 2014 "Temple. Amazing New Discoveries that Change Everything about the Location of Solomon's Temple", donde aporta algunos datos más a lo postulado por Martin. Y al final va un breve pero concentrado texto (popular-archaeology.com), de hace poco más de un mes, acerca de otra seguidora estadounidense del doctor Martin, la profesora universitaria retirada Marilyn Sams, autora del libro de 2015 "The Jerusalem Temple Mount Myth", que añade más pruebas a la tesis en cuestión.




¿PLEGARIAS A DIOS EN EL LUGAR EQUIVOCADO?
El Monte del Templo, "Traspapelado"
por Leo Hohmann
22 de Febrero de 2015



     Ha sido llamado el trozo de tierra más disputado en el mundo, la fisura en la cual tres importantes credos se reúnen, y se apartan. Ha habido guerras santas luchadas por razón de él y escrituras sagradas que han predicho batallas aún por venir. Se trata del Monte del Templo de Jerusalén.

     Pero ¿y si la historia estuviese equivocada?. ¿Y si el punto donde Salomón construyó el primer templo judío, y Herodes construyó el segundo, estuviera realmente aproximadamente 180 mts. al Sur, en un lugar conocido como la antigua Ciudad de David?.

     Robert Cornuke viaja por el mundo resolviendo los misterios de la Biblia: el Arca de Noé, el Arca de la Alianza (y el monte Sinaí en Arabia, entre otros) él los ha estudiado en profundidad. Ahora, él está obsesionado con el Templo judío.

     Su modesto sentido del humor y su estilo tranquilo lo han ayudado a conseguir acceso a algunos de los sitios arqueológicos del mundo más sensibles. Pero no se engañe. Él emprende cada misión con la obstinación de un policía callejero experto en investigaciones. Eso es porque él fue un policia callejero durante casi una década en California antes de que una batalla con armas de tres horas con un hombre atrincherado con 700 rondas de municiones hace algunos años hizo que él repensara sus opciones profesionales.

     Su nuevo libro, "Templo: Asombrosos Nuevos Descubrimientos que Cambian Todo acerca de la Localización del Templo de Salomón" (Temple, 2014), está llamando la atención en círculos académicos por su audacia pura. Sugerir que el tradicional Monte del Templo, donde los judíos han rezado en el Muro de los Lamentos y donde los musulmanes rezan en la Cúpula de la Roca, no es realmente el terreno santo que ellos creen que es, es un sacrilegio para muchos historiadores y arqueólogos, para no mencionar a los clérigos.

     Sin embargo, su caso está tan bien investigado que es difícil ignorarlo. Muchos están leyendo y releyendo, quizá esperando encontrar alguna obvia equivocación que permitiría que ellos descartaran su conclusión. Porque, si es verdadera, aquello significa lo impensable para los musulmanes, y abre nuevas posibilidades para los judíos.

     Él fue cuidadoso en señalar que ésta no era una idea suya. Él simplemente continuó y expandió el trabajo de Ernest L. Martin, un arqueólogo que escribió el libro de 1999 "Los Templos que Jerusalén Olvidó" (The Temples that Jerusalem Forgot).

     «Ésta no es mi creación», dijo él a WND. «Soy el beneficiario del doctor Martin, que fue el que realmente apareció con esta investigación, pero su libro no consiguió mucha atención porque contenía muchos detalles entre los cuales la gente avanzaba con dificultad. Yo traté de escribir un libro que fuera fácilmente leíble».

     «El sitio ha sido mal diagnosticado, y ha sido aceptado durante tanto tiempo que nadie se ha atrevido nunca a cuestionarlo», continuó Cornuke. «Lo investigué de acuerdo a mis mejores capacidades, desde el punto de vista de un investigador policial, y llegué a una razonable conclusión».

     Como él se ha atrevido a cuestionar lo que ha llegado a ser históricamente sacrosanto —la localización del primer y del segundo templo judío—, ha recibido muchas llamadas telefónicas.

     «He tenido a muchos académicos, tipos con doctorados y trabajando en doctorados, revisando esto conmigo, y dos están haciendo ahora sus tesis acerca de dónde estuvo localizado el templo, porque esto ha abierto una nueva veta entera», dijo Cornuke.

     «La arqueología de la Biblia es considerada como el tema más polémico dentro de la Arqueología, y el Monte del Templo es la parte más polémica de la arqueología de la Biblia, según el Discovery Channel», dijo Cornuke. «Literalmente, lo que estoy haciendo es tomar el asunto más polémico de la Arqueología. Entonces estoy sorprendido de que no haya recibido un correo electrónico personal o de que alguien no me haya llamado o me haya encarado y dicho: "Usted se equivoca con esta premisa, por esta razón..."».

     Entonces, exactamente ¿cuál es la prueba detrás de su premisa? Y si la Muralla Occidental no es parte de las ruinas del templo antiguo, entonces ¿qué es? Las respuestas que Cornuke da a estas preguntas, de ser probadas verdaderas, podrían remecer el mundo profético y sacudir el Oriente Medio en su núcleo.


"No quedará piedra sobre piedra"

     Él comienza su historia con la estratégica colocación de la Cúpula de la Roca y sigue con las enseñanzas de Jesús y el relato de testigo ocular del historiador judío Flavio Josefo.

     El califa árabe Adb al-Malik construyó la Cúpula de la Roca en 691 d.C. en un sitio elegido en gran parte porque eclipsaba a la iglesia del Santo Sepulcro, el lugar donde se cree que Jesús resucitó de los muertos. Los musulmanes ven su propia religión como la perfección del judaísmo y del cristianismo, y esa mentalidad de sustitución influye en su arquitectura a través de todo el Oriente Medio. Construír la Cúpula de la Roca más grande y encima de la iglesia que conmemora la resurrección de Cristo se entendía como un mensaje a los cristianos, que eran la religión dominante en el área antes de que llegaran los invasores musulmanes.

     Luego está la profecía de Jesús. En Mateo 24, él y sus discípulos salieron del Templo, y Jesús les dijo: "¿Ven ustedes todas estas cosas? De cierto les digo que ninguna piedra será dejada aquí sobre otra que no sea derribada".

     Pero la Muralla Occidental donde los judíos todavía rezan tiene miles de piedras que permanecen intactas. Ellos creen que se trata de la muralla occidental de su templo y, por lo tanto, un lugar santo, a menudo referido como el Muro de los Lamentos. Pero los relatos históricos dicen que los romanos destruyeron tan totalmente el Templo judío en 70 d.C., que se convirtió solamente en un campo de malezas. Muchos judíos fueron llevados al cautiverio, y aquellos que quedaron con un recuerdo de la verdadera localización finalmente murieron, argumenta Cornuke.


La descripción de Josefo de la fortaleza romana

     Pero hay un relato escrito por Josefo, el autor del siglo I de "Las Guerras Judías", cuyos trabajos son considerados muy creíbles en otros temas, pero que por alguna razón su descripción de la localización del templo es denigrada y descartada por los historiadores modernos.

     Josefo escribió que el sitio que hoy es considerado el Monte del Templo era realmente una fortaleza romana llamada la Fortaleza Antonia. La fortaleza era lo bastante grande para mantener a la Décima Legión romana, aproximadamente 6.000 soldados más el personal de apoyo para un personal total de aproximadamente 10.000 hombres.

     «La fortaleza romana necesitaría al menos el área del actual Monte del Templo [36 acres, 14,5 hectáreas] para sustentarse», escribe Cornuke. «Josefo escribió que la fortaleza se decía que era mucho más grande que el templo, pero los eruditos dicen que el área del templo era mucho más grande que la fortaleza. Nuevamente, ¿quién tiene razón? Según muchos académicos, Josefo exageró y es el culpable».

     En 1973 el historiador Michael Avi-Yonah hizo un modelo de la Jerusalén del siglo I que mostraba a la fortaleza romana como un pequeño anexo al templo en la esquina Noroeste.


     Esto calza lindamente con la tradición a la vez que ignora los relatos de testigos oculares, dice Cornuke. «Todo esto ha resultado en que tenemos hoy casi cada documental de televisión sobre el asunto del templo mostrando la maqueta de Avi-Yonah como una propuesta ilustrativa "exacta en todo sentido"».

    Sólo que hay un problema: el tamaño asignado por la maqueta es lejos demasiado pequeño para acomodar a la legión romana descrita por Josefo.

     Y hay otra advertencia que considerar. Aparentemente un traductor de la obra de Josefo tradujo mal una palabra, tagma, o legión, como una "cohorte", que es un contingente mucho más pequeño de aproximadamente 480 hombres. En todas las otras ocasiones en que Josefo usa la palabra tagma, él la usa para describir números mucho más grandes de soldados, como las legiones 5ª, 10ª, 12ª y 15ª.

     "Una pequeña cohorte romana ciertamente armonizaría con una pequeña fortaleza romana como la que tenemos en el modelo de Avi-Yonah", escribe Cornuke. Pero 480 hombres ¿hubieran sido suficientes para mantener el orden en una provincia poblada por judíos propensos a los disturbios? Durante los festivales religiosos, la población de Jerusalén aumentaba desde aproximadamente 175.000 personas, durante el tiempo de Cristo, hasta más de 300.000.

     Eso, para no mencionar el Libro de los Hechos, que dice que Pablo fue detenido y escoltado por 470 hombres desde la Fortaleza Antonia hasta Cesarea. "De este modo, ¿debemos creer que una guarnición de sólo aproximadamente 480 hombres enviaría a 470 de ellos a Cesarea para proteger a un solo preso atado en cadenas, y luego quedaría la guarnición entera prácticamente vacia con un puñado de soldados para defender y controlar a no menos de un cuarto de millón de personas, dependiendo de la cantidad de asistentes?", pregunta Cornuke.


Otro testigo ocular y pistas de la Biblia

     Otro testigo ocular fue Eleazar bin-Jari, el comandante de los rebeldes judíos en Masada. Él describió Jerusalén como estando completamente en ruinas: "(Jerusalén) está demolida ahora hasta sus mismos cimientos, y no ha quedado nada sino aquel monumento de ella que se conserva, quiero decir el campamento de aquellos (los romanos) que la han destruído, que todavía está entre sus ruinas".

     En otras palabras, nada quedó en pie en Jerusalén además de la romana Fortaleza Antonia, con sus altas murallas de piedra todavía intactas. Eleazar dijo que el templo desapareció completamente, desarraigado hasta sus mismos fundamentos, cumpliéndose la profecía de Jesús.

     Este relato también cumple la profecía de Miqueas 3:12: Ella dice "Sión (que es la Ciudad de David) será arada como un campo. Jerusalén se convertirá en montones de ruinas. Y las montañas del Templo, como las colinas desnudas del bosque". De este modo, si Jerusalén fue dejada con la muralla occidental del templo aún de pie, eso obliga a pensar en Miqueas como un falso profeta.

     Cornuke cita un montón de otros versículos de la Biblia que apoyan su teoría sobre el sitio de templo como siendo "la fortaleza de Sión" en la Ciudad de David.

     Una poderosa pista puede ser encontrada en 2º Crónicas 3:1, que describe la localización donde Salomón construyó el templo "en el Monte Moria, donde el Señor se había aparecido a su padre David, en el lugar que David había preparado en el suelo para trillar de Ornán el jebusita". Este suelo para trillar, donde el trigo era separado de la paja, había sido comprado por David después de que él conquistó una fortaleza de 12 acres (4,8 hectáreas) en una colina al Sur de la actual sección de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Aquella colina está localizada hoy dentro del parque nacional Murallas de la Ciudad de David en Jerusalén.

     Otra pista, el factor decisivo para Cornuke, llegó cuando él leyó el Libro de los Hechos 21:27-32. Allí se describe una escena de disturbios en la cual Pablo fue arrestado en el templo por el comandante de la guarnición romana. El comandante "inmediatamente tomó soldados y centuriones, y bajó corriendo a ellos (hacia el templo)".

     «El momento iluminador para mí vino cuando leí Hechos cap. 21», dijo Cornuke, «donde dice que ellos bajaron las escalinatas para tomar a Pablo. Bueno, no hay ninguna escalinata que baje desde el complejo del Monte del Templo tradicional. Desde el punto de vista de un policía, no hay ningún otro camino».

     O, como él escribe en su libro, «Si el Monte del Templo fue el lugar de la escena del alboroto en que estaba Pablo, entonces la gran pregunta es ¿desde dónde bajaría alguien para alcanzar a Pablo?». Por supuesto la respuesta es: usted no podría. A menos que el Monte del Templo tradicional fuera realmente la Fortaleza romana y el verdadero sitio del templo estuviera abajo, en la Ciudad de David.


Pistas de los Rollos y en el agua

     Cornuke también encontró pistas en los Rollos del Mar Muerto, que contenían esta críptica instrucción: "Harás un canal en todo el rededor del recipiente dentro del edificio. El canal va desde el recipiente hasta un pasaje vertical, baja y desaparece en medio de la tierra, de modo que el agua fluye y corre y se pierde en medio de la tierra".

     Esta descripción es la de una fuente natural de agua debajo del templo judío.

     Tácito, el historiador romano, igualmente registró que el templo en Jerusalén tenía una fuente natural de agua que surgía desde su interior.

     Hay sólo una fuente a la que esto podría referirse, la Fuente Gihón [o Siloé], en la vieja Ciudad de David, también llamada la Fortaleza de Sión en la Escritura. «No hay ningún otro tal manantial en ninguna parte en Jerusalén», escribe Cornuke. «La conexión con el manantial, especialmente un manantial poderoso y profuso, es como un indicador láser apuntado a la Ciudad de David y no al Monte del Templo como el sitio del templo».

     Cornuke cita a Joel 3:18, que dice: «Una fuente fluirá desde la casa del Señor», y el Salmo 87:5-7, que dice: «Y de Sión será dicho... Tanto los cantantes como los instrumentistas dicen: "Todas mis fuentes están dentro de ti"».

     Y otra pepita se encuentra en Ezequiel 47:1-2: "Entonces él me llevó de vuelta a la puerta del templo; y había agua, fluyendo desde debajo del umbral del templo hacia el Este, ya que el frente del templo daba la cara al Este; el agua fluía desde debajo del lado derecho del templo, al Sur del altar".

     Los muchos animales muertos para los sacrificios del templo habrían requerido que una poderosa fuente de agua removiera la enorme cantidad de sangre que habría ido quedando. El sitio de la Ciudad de David tiene esa fuente de agua, y el supuesto Monte del Templo habría estado a casi 400 metros de distancia de la Fuente Gihón.


     Hacia este punto, la narrativa mantenida durante mucho tiempo por los escritores de la historia comienza a desenredarse. Como un ex-policía, Cornuke no está tan sorprendido.

     «Usted sabe cuánta gente está en la cárcel ahora mismo que ha sido falsamente acusada, porque usted siempre puede tomar a alguien y convertirlo en el tipo malo, pero no todo calza», dijo Cornuke a WND. «Es como un cubo de Rubik que comienza a ensamblarse, pero usted es sólo una pequeña pieza desconectada. O piense en la rueda de un automóvil. Si usted no tiene la rueda del tamaño correcto, los agujeros no van a alinearse con las pequeñas tuercas, y entonces usted tiene que encontrar las partes que calcen. Y nada realmente calza en el complejo del Monte del Templo; simplemente no logran alinearse».


Implicaciones sorprendentes para judíos y musulmanes

     El investigador de la Biblia Chuck Missler, cuando se encontró con la evidencia de Cornuke, dijo que las implicaciones para el futuro son asombrosas. "Como Chuck Missler me dijo, si esto es verdadero, lo cambia todo", dijo Cornuke. "Esto pone a la arqueología del Oriente Medio de cabeza".

     Esto cambia toda la situación, porque libera a la gente judía para comenzar a reconstruír en un sitio que ya está bajo su control.

     «Lo que esto significa es que los judíos ahora tienen un lugar donde ellos pueden reconstruír su templo pronosticado hace mucho tiempo, y para los musulmanes, ellos perderían el control, el cual aman tener sobre los judíos», dijo Cornuke. «Ellos pueden decir: "Usted puede rezar aquí" o "Usted no puede rezar allí", y los judíos están realmente frustrados por todo esto. Pero si ellos pueden reconstruír allí, en la Ciudad de David, y pueden hacerlo mañana, ¿qué tiene que ver eso con la profecía del fin de los tiempos, que dice que el Anticristo irá allí y se sentará en el templo y que eso conducirá a la venida de Cristo? La gente ha estado luchando por aquella área de bienes inmuebles durante miles de años, y esto ahora cambia el juego entero en el Oriente Medio».

     Cornuke la llama "la equivocación más grande en la historia arqueológica que nadie realmente ha cuestionado".

     «Cada libro que leí decía que éste es el lugar indiscutible en el que realmente podemos confiar, pero la Arqueología no es una ciencia. Es un arte. Usted tiene que recoger muchas cosas para desarrollar una conclusión, y luego ésa es su mejor conjetura. No es una evidencia empírica. Yo no soy un arqueólogo. Tengo un doctorado en Biblia y teología, y una trayectoria como investigador de la policía, de modo que lo que realmente tengo es una experiencia muy bien establecida en investigaciones. Y yo sólo usé aquellas habilidades».

     Cornuke dijo que él carece de las restricciones profesionales de los arqueólogos, lo que lo deja en libertad para asumir mayores riesgos.

     «Los académicos quieren ser publicados. Ellos quieren prestigio, o quieren ser promovidos», dijo él. «Ése es el sistema universitario bajo el cual ellos trabajan».

     «Los investigadores policiacos tienen un método completamente diferente: estamos interesados en algo: ¿cuáles son los problemas y cuales son las posibilidades?».

     «Josefo dijo que la fortaleza miraba desde lo alto el templo. Nada calza en el Monte del Templo, pero los guías turísticos han dicho eso durante tantos años, la misma cosa año tras año. Después de tanto tiempo, nadie nunca lo cuestiona. Así son las cosas».

     Por su misma naturaleza, la erudición universitaria está poco dispuesta a "probar las aguas", dijo Cornuke.

     «Ellos quieren permanecer en el puerto seguro porque poner a prueba las cosas los expondría al escrutinio, y usted va a ser criticado ferozmente, tenga usted razón o esté equivocado, y la mayor parte de los académicos no quiere tener eso, entonces ellos esperan a otros».

     «Yo no quiero atentar contra la erudición», siguió él. «Yo quiero decir: oye, ésta es la evidencia, y es muy provocativa, por decir lo menos».


La respuesta judía

     En una reciente visita al Monte del Templo en Jerusalén, Cornuke dijo que él hizo una encuesta informal de opinión a la gente judía en el Muro de los Lamentos.

     «Cada uno de más de 40 años dijo: "No me importa lo que usted diga, o qué evidencia tenga usted, eso no va a cambiar el modo en que pienso. Mi padre me trajo aquí, mi abuelo me trajo aquí, y todos han estado en el Muro Occidental"».

     Aquellos menores de 40 años estaban menos casados con la tradición.

     «Ellos dijeron: "Bien, ahora podemos reconstruír nuestro templo". Ellos estaban excitados. Ellos querían saber más. Entonces sus padres vendrían y dirían: "No hables más con este gentil"».

     «Tuve incluso a un hombre que representaba a un gabinete oficial israelí que quería conseguir mi libro para el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, de modo que lo firmé y él estaba entregándoselo ese día a Netanyahu».

     Eso fue sólo hace dos semanas.

     «Y he tenido a varios rabinos que se han puesto en contacto conmigo», dijo Cornuke. «Di una charla en New Hampshire donde a la comunidad judía se le pidió asistir y oír mi presentación. Antes de que yo siquiera comenzara, un padre, la madre, la hija y el hijo se levantaron y salieron. Ellos obviamente querían mostrar su desacuerdo. Pero después de mi presentación, la comunidad judía, que estaba allí en una gran cantidad, se levantó con lágrimas en sus ojos y dijeron: "Lamentamos que hayamos perdido esto en la historia, y gracias". Quedé asombrado con aquella respuesta».

     Cornuke dice que él puede entender aquella renuencia de los líderes judíos de Jerusalén a aceptar su teoría, porque aceptarla requiere que ellos se enfrenten con el hecho de que ellos han estado rezando en la pared de una fortaleza romana todos estos años. Pero si se la evalúa objetivamente, él ve la evidencia como algo abrumador.

     «Ésta no es una conjetura mía. Como un investigador de la policía, siento que este libro persuadiría a un jurado», dijo él. «No lo escribí para tener razón; lo escribí como un regalo a la gente judía, de modo que ellos puedan reconstruír su templo».

     Pero la respuesta de los judíos más viejos en el Muro de los Lamentos no fue positiva.

     «Ellos levantaron sus manos y señalaron a las piedras de base, y dijeron: "Mire, hay miles de enormes piedras, piedras fundacionales, aquí, y su Jesús está equivocado, porque nuestro Templo está aquí"».

     Así, Cornuke, o quizá otros que siguen sus indicaciones, tienen más trabajo en convencer a la gente judía de que ellos tienen un sitio libre y despejado para reconstruír su templo.

     «Viene un tiempo en que usted tiene que alimentar a la fuerza su mente más allá de la razón y la lógica para aceptar algunas de estas cosas que la tradición enseña», dijo él. «Jesús dijo: "cada piedra será derribada", y cada palabra de su profecía ha sido cumplida».

     Si algunos no están preparados para aceptar sus conclusiones, está bien, dice Cornuke. "Nunca descubriremos nada. Dios lo revela a su tiempo y a su manera, pero él siempre puede usar a un estúpido policía de California para hacer eso".



¿Llorando ante el Muro Equivocado?
15 de Noviembre de 2015


     Desafiando la tradición aceptada, algunos investigadores han propuesto una polémica nueva perspectiva acerca del antiguo Monte del Templo de Jerusalén y la localización del templo que era central para la adoración de israelitas y judaítas en tiempos bíblicos.


     Durante cientos de años, la tradicional localización aceptada durante mucho tiempo del templo de Salomón y el posterior Segundo Templo ampliado por Herodes el Grande en Jerusalén los ha colocado dentro del recinto que ahora contiene al famoso Haram al-Sharif (la Cúpula de la Roca y la mezquita Al-Aqsa), por otra parte conocido como el "Noble Santuario". Aquél ha sido un espacio sagrado para tres importantes religiones mundiales durante siglos.

     En años recientes, sin embargo, algunos investigadores han cuestionado la visión tradicional. No sin controversia, ellos han esgrimido sus argumentos alrededor de lo que ellos consideran que es una lectura incorrecta o una denegación de la literatura de Flavio Josefo y otros en cuanto al tamaño y localización de la Fortaleza Antonia, el enclave romano en la Jerusalén del siglo I ocupada por los romanos que representaba la fuerza de Roma en la, por otra parte, conflictiva (para los romanos) provincia de Judea. 

     Más recientemente, la investigadora Marilyn Sams ha propuesto el argumento de que la Fortaleza Antonia, representada por la tradición como una estructura monumental o parecida a un castillo localizada durante la época herodiana justo al Norte del Segundo Templo, en la periferia del gran recinto rectangular del templo, era realmente un complejo mucho más grande, más parecido a la disposición estándar de las fortalezas romanas que existieron durante la época de la Jerusalén del siglo I, el tiempo de Jesús.

     El tamaño real y la naturaleza de este modelo alternativo para la Fortaleza Antonia, argumenta ella, habría abarcado el área que la mayor parte de los académicos y los historiadores han identificado con el recinto del templo. Ella basa su argumento al menos en parte en las descripciones registradas por Josefo y otros.

     «Josefo describió la fortaleza como "erigida sobre una roca de 50 codos [23 mts.] de altura" sobre un "gran precipicio". Tenía "toda clase de cuartos y otras comodidades, como patios y sitios para el baño, y amplios espacios para campamentos, de manera que tenía todas las comodidades de las ciudades y parecía como que estuviera compuesta de varias ciudades". Con murallas de 60 pies [18 mts.], cuatro torres (siendo la del Sudeste de 105 pies [32 mts.] de alto), y piedras lisas cubriendo la ladera en su lado Este, dominaba el templo al Sur de ella, lista para impedir los ataques más formidables».

     Considerando esta descripción, según Sams, suponer la Fortaleza Antonia al Norte de la (presunta) localización del templo en el área del Monte del Templo suscrita por la mayor parte de los eruditos, habría sido imposible. Simplemente no cabría.

     Además, Sams cita la insuficiencia o escasez de evidencias arqueológicas para el concepto tradicional de la Fortaleza Antonia cerca del área, en la posición periférica del Norte del Monte del Templo, y señala las pruebas más abundantes desenterradas en otros puntos más cercanos a la actual y tradicionalmente aceptada localización del templo, sugiriendo que esto apoya el concepto de un campamento romano mucho más grande, coherente con el modelo de fortaleza romana estándar del siglo I.

     «Las estructuras militares y los artefactos romanos son sobre todo encontrados cerca y bajo el "Monte del Templo"», escribe ella. «Las excavaciones realizadas por Benjamin y Eilat Mazar en la esquina Sudoeste han revelado una panadería romana, y más al Norte, una casa de baños romana... Las excavaciones al Sur y a lo largo de las murallas occidental y del Este, así como el proyecto de criba arqueológica, han dado a luz fragmentos capitales: fragmentos de estatuas de mármol romanas, piedras inscritas... cerámica y vasijas de piedra; bullas (amuletos romanos); sellos de piedra, varios miles de monedas, y más».

     Los argumentos de Sams han sido construídos sobre los fundamentos investigativos de eruditos anteriores, más notablemente de los del doctor Ernest L. Martin, cuya investigación y libro posteriormente publicado, "Los Templos que Jerusalén Olvidó", también sostenían que la Fortaleza Antonia realmente abarcaba el área tradicionalmente asignada al Monte del Templo y que el templo estaba más exactamente localizado en el montículo Ofel sobre el área de la Fuente Gihón, en la antigua Ciudad de David al Sudeste inmediato del tradicional recinto del Monte del Templo.

     «Cuando Aristeas (el escritor griego) afirma que había un manantial natural bajo el templo, esto puede ser comparado con la inexistencia de una fuente conocida bajo el tradicional "Monte del Templo"», declara Sams de acuerdo con Martin. «Y cuando Eusebio dice que el sitio del templo se convirtió en un vertedero de basura, esto puede ser comparado con la carencia de tales descubrimientos bajo el "Monte del Templo", mientras muchos sitios de basura han sido descubiertos en la colina del Sudeste [cerca de Ofel]», continúa Sams.

     Y «cuando Josefo describe las fundaciones del Templo como comenzando en el valle Kidrón y terminando como un cuadrado de 200 metros por lado y 137 metros de alto, esto puede ser comparado con los 280 x 486 x 317 x 474 metros del tradicionalmente aceptado "trapezoide" del Monte del Templo, cuya altura máxima es de 48 metros, ladera arriba del valle Kidrón».

     En resumen, argumenta Sams, la Fortaleza Antonia era mucho más grande que lo que la mayoría de los eruditos ha pensado antes, y el Primer y Segundo Templo, el centro de la adoración israelita y judaíta en tiempos bíblicos, fueron construídos en la Ciudad de David sobre el montículo Ofel encima de la Fuente Gihón, el área donde Jerusalén bajo el rey David y la Monarquía Unida del relato bíblico tuvieron sus comienzos.

     Desde luego, Sams y los planteamientos de Martin han atraído la crítica de otros académicos, particularmente de aquellos que se suscriben al punto de vista predominante. Pero Sams permanece esperanzada de que su teoría prevalecerá. "Sólo el tiempo dirá si la evidencia existente y en aumento será suficiente para desbancar la tradición predominante", dice Sams.–




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