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viernes, 4 de diciembre de 2015

Gerd Honsik - "Adiós Europa. El Plan Kalergi" (3)



     Completamos aquí la selección de capítulos del libro de Gerd Honsik "Adiós Europa. El Plan Kalergi" (2005) con las cartas 14, 15, 18, 20 y 21 (final), complementadas de acuerdo al original en alemán. Aquí el señor Honsik habla de las Iglesias cristianas y el judaísmo, de la dictadura financiera y sus alternativas pasadas y actuales, de la real y verdadera esencia de la democracia y los modos de restablecerla, y de la implementación actual del Plan Kalergi, para, finalmente, hacer un llamado a ciertos representantes de la nación germana para que reconozcan la existencia de dicho plan y tomen las medidas que lo contrarresten. Con esto el señor Honsik ha hecho un estupendo trabajo de análisis de la grave situación de Alemania y de Europa, completamente coherente y de manera permanente fuera del campo de las huecas frases retóricas con que los ejecutores de este siniestro plan genocida llenan las mentes de la gente poco despierta o amedrentada.


Adiós Europa. El Plan Kalergi
(Parte 3 de 3)
por Gerd Honsik, 2005




Carta 14ª
El Plan Kalergi y las Religiones


1. El Silencio de las Iglesias Cristianas

     Para cumplir el Plan Kalergi de poblar Europa con asiáticos y africanos, primero había que tener el espacio. Para crearlo, había que convencer a las Iglesias cristianas para que estuvieran de acuerdo, ya que la esperada mayoría de extranjeros provendría de países musulmanes. Cristianizar a los recién llegados es una tarea imposible que ni se intentó, porque, por un lado, su propia religión no tolera ningún cambio y, por otro, la falta creciente de principios y la decadencia del credo en las últimas décadas perjudicó la fuerza persuasiva de la fe. Pero ¿cómo se pudo conseguir el consentimiento del Papa en Roma y de los adeptos Protestantes en Stuttgart para la «des-cristianización» de Europa?.

     Se ha escrito una gran variedad de libros en los cuales se pretende descubrir las infiltraciones masónicas de la Iglesia. Puede ser que el que busque las causas, allí las encuentre (Manfred Adler, Die Freimaurerei und der Vatikan). La sospecha se hace patente porque la Iglesia cristiana renunció a la Cruz como símbolo de Europa y no tuvo reparos en aceptar las estrellas amarillas de las Doce Tribus de Israel en la bandera de la Unión Europea.

     Pero también la extraña fórmula acordada por la cristiandad da que pensar: desde Berlín y Viena hasta Madrid y Lisboa, las Iglesias pregonan el lema de las «tres grandes culturas» y las «tres grandes religiones mundiales». Éstas serían el judaísmo, el cristianismo y el Islam. En eso, siguen al líder judío español Hatchwell, que lo anunció en 1992.

    Las mismas Iglesias que durante siglos se defendieron militarmente contra el ataque de los musulmanes, ahora accedieron a la entrega de su continente cristiano. Ellas ahora ofrecen las tierras de los que durante siglos habían impedido mediante sangrientas luchas la invasión para su colonización del Occidente cristiano.

     Además, las Iglesias accedieron a considerar a la religión judía, que sólo cuenta con 18 millones de seguidores, como la tercera «religión mundial», aunque las otras dos la superen con miles de millones de fieles.

     Cabe preguntarse por qué el hinduísmo y el budismo no son incluídos en esa categoría. La desproporcionada sobrevaloración del judaísmo y la consiguente discriminación de las religiones mundiales realmente importantes por este falsificado ranking de credos propagado por la propia Iglesia, atestiguan el reciente espíritu autodestructivo y deshonesto que se apoderó de nuestras Iglesias.


2. ¿Obligación de Fraternizar con el Judaísmo?

     Pero todavía hay otro aspecto equívoco y un impacto del doble hablar: De manera transnacional, en todos los ámbitos de Occidente, como los vasos comunicantes de la cocina de un alquimista, se afirma que la religión cristiana está íntimamente emparentada con la judía y que confraternizan.

     Sin embargo, eso no es cierto: Jesucristo precisamente se opuso a la antigua fe, marcando claramente las inevitables diferencias: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira» (Juan 8:44).

     Su mensaje no está vinculado para nada con la religión del judaísmo, que afirma que los no-judíos son equiparables a los animales mientras que los judíos son el pueblo «elegido» de Dios. Jesús dice justo lo contrario, a saber, que todos los hombres son hermanos y que hay que apreciar a todos por igual. Hay así un abismo infranqueable entre las enseñanzas de Jesús y las de los judíos.

     Cuando los cristianos aceptan la religión judía y la protegen de la persecución, lo hacen por el motivo de la tolerancia pero no por ningún tipo de parecido ideológico.

     Al judío su religión lo instruye a no practicar la usura con los suyos, pero del resto de la Humanidad la debe cobrar. Por el contrario, Jesucristo predica perdonar las deudas a todos los hombres. Por eso, un pueblo de tradiciones judías no debe dictar la política monetaria del mundo, ya que no considera pecado el enredar en perpetuas deudas e intereses de usura a la Humanidad no-judía.

     Muchos de los mejores alemanes se han distanciado del cristianismo y se consideran paganos. ¿Quién los podría criticar cuando vemos cómo las Iglesias contribuyen a conducir a nuestro pueblo por un camino del cual no hay retorno?. Pero esta gente se equivoca en un punto: cuando afirma que la enseñanza del cristianismo fue fraternizar con el judaísmo. No se dan cuenta de que están pensando tal como lo ha previsto el poder imperialista judío actual, y que inconscientemente son instrumentos de la Escuela de Frankfurt, que ha declarado la guerra a todas las religiones y tradiciones.

     El cristianismo no debe ser liberado de su obligación de desafiar el dogma judío que proclama la superioridad racista del «pueblo elegido». En el frente del rechazo contra esa manía religiosa del racismo judío, no se puede prescindir de ninguna religión mundial, secta, ni de ningún judío ilustrado. Una «reconciliación» de las Iglesias cristianas con la manía judía de «ser elegido» correspondería a una recaída del cristianismo en el judaísmo. Así como el nacimiento del cristianismo fue una consecuencia de la rebelión de Jesús contra la religión judía, por lo tanto contra el Antiguo Testamento, del mismo modo la fraternización con el judaísmo significaría el final del cristianismo.

     El que ahora objeta que Jesús y los apóstoles fueron judíos, todavía no ha comprendido que aquí no se trata de cuestiones de raza sino de religión, y que la procedencia étnica de sus iniciadores, incluso si se demostrase, no es significativa, en ningún caso, para la evaluación del cristianismo.

     Debido a su principio de aceptación de todos los seres humanos, el cristianismo está obligado a la tolerancia del judaísmo, pero no a la fraternización con él.


3. El Silencio Cristiano ante el Genocidio

     Ante los ojos de las Iglesias cristianas no ha podido pasar inadvertido que la mayoría de las personas hoy día renuncia a reproducirse, en contra de lo que reivindican las enseñanzas eclesiásticas. Tampoco pueden haber ignorado que familias de las «ricas naciones industrializadas» muchas veces viven por debajo del nivel de pobreza.

     Sin embargo, las Iglesias no mostraron ninguna compasión con los que tienen que pagar la mitad de su sueldo por un alquiler, como una especie de servidumbre para el Imperio, y que viven en un continuo temor del mañana por el constante riesgo de perder sus puestos de trabajo.

     Las Iglesias no pueden no haberse dado cuenta de que en los medios de comunicación sus leyes divinas y sus mandamientos son heridos constantemente mientras que hasta los no creyentes se asombran del silencio de las Iglesias. Tampoco resulta inteligible que las Iglesias aparezcan indiferentes ante el hecho de que el pueblo del «Sacro Imperio Romano de la Nación Germana», que fue puesto por el Creador en la corona de las naciones, se esté preparando ahora para hundirse en el suelo. Irreemplazables como todas las demás naciones, se trata de gente honesta, trabajadora, bondadosa, valiente y mayoritariamente equipada con cabello rubio y ojos azules. Inconfundibles y únicos, como todos los otros pueblos.

     De manera inactiva, las Iglesias se quedan mirando cómo el pueblo germano, en vez de amar y reproducirse, continúa destruyéndose. Se trata de un pueblo leal y fiel, al que la Iglesia está dejando morir, y el país es un territorio honradamente adquirido que está abandonado a merced de poderes extranjeros. No ha sido una tierra ganada a base de asesinatos y matanzas, como la israelí o la del Imperio estadounidense, sino que fue ganada al bosque y al mar a lo largo de miles de años de sudor laborioso. Junto con los pueblos de Occidente, ¿no encontrarán también las Iglesias cristianas su final? Es muy breve el tiempo que queda para revertir el destino.

     Quizá la traición de las Iglesias cristianas contra el Sacro Imperio Romano de la Nación Germana se haya llevado a cabo cuando el 18 de Octubre de 1945 fue proclamado el «reconocimiento de culpa de Stuttgart». La Iglesia Evangélica de Alemania (EKD) entonces le achacó la culpa colectiva a Alemania en vez de reconocer culpas particulares. Todos los reproches, también los de la propaganda de guerra de las fuerzas Aliadas, fueron atribuídos sin ninguna comprobación al pueblo alemán.


4. Las Dos Religiones Mundiales Fieles a Cristo
Son el Cristianismo y el Islam

     Si hoy día en «círculos cristianos» se habla de las «tres religiones de Abraham», se está expresando el rechazo a Cristo, ya que las enseñanzas judías ven en Cristo un concepto irreconciliable del enemigo que es insultado con palabras que no se pueden reproducir.

     Cristo, por su parte, no critica menos duramente al judaísmo, y naturalmente no se refiere a ellos como etnia, ya que él mismo y la mayoría de sus seguidores iniciales fueron parte de ella. Como él se consideraba a la vez hijo de Dios y ser humano que proclamaba el amor, vio en las enseñanzas de Yahvé el mensaje de la oscuridad.

     También Martín Lutero vituperaba a los judíos. Así como Herodes hizo perseguir a los bebés varones, en 1945 la Iglesia evangélica hizo buscar el escrito luterano «Sobre los Judíos y Sus Mentiras» para esconderlo de los alemanes. Sin embargo, dicha cacería no fue coronada por el éxito completo, de manera que el escrito se sigue encontrando en las bibliotecas de algunos particulares.

     Aunque Mahoma no vea en Cristo al hijo de Dios, sí lo considera un buen profeta. Por consiguiente, una colaboración cristiano-musulmana no resulta tan imposible. Un reconocimiento del credo judío como «religión mundial» no puede ser justificado de manera creíble.

     La inmigración forzada desde el mundo islámico parece tener el sentido de evitar un más que sensato acercamiento ideológico entre las dos religiones que admiten a Jesucristo. Los problemas con los extranjeros que resultan de la convivencia artificial y estrecha de etnias, impiden que cristianos y musulmanes se puedan entender sin conflictos, aunque su respectiva tolerancia hacia el otro pudiera posibilitar un buen trato.


5. El Distanciamiento de Cristo y Lutero

     Si nuestras Iglesias rehúyen practicar una resistencia pacífica sin violencia contra el judaísmo, como lo exige la fe cristiana y también la interpretación luterana, y se dan por vencidas y lo consideran afín al cristianismo, corren el peligro de ponerse del lado de los fariseos. Si abandonan la misión de convertir a los judíos y en lugar de eso fraternizan con ellos, terminarán como sirvientes de la creencia racista del «pueblo elegido».

     Eso sería el fin del cristianismo. Además, una Iglesia que no defiende sus intereses no es respetada ni por sus propios feligreses.


6. Decadencia Eclesiástica gracias a la Reforma

     Ya causó recelo la reivindicación de la prensa de «renovar» y «reformar» la Iglesia en Alemania. Algunos pocos ya sabían que los medios de comunicación estaban en manos del Imperio estadounidense y que eso no podía significar nada bueno. Precisamente los diarios y periodistas que eran famosos por ser anti-religiosos, pésimamente fingían preocupación por el futuro de las Iglesias. Se formaron movimientos que atrajeron a cientos de miles de miembros que creían servir a la fe, proponiendo o solicitando las reformas ideológicas más extrañas. Esas innovaciones apuntaban a «democratizar» la Iglesia, cuestionar el matrimonio, permitir el aborto, abrirse a la masonería, fraternizar con los judíos y representar los intereses para la islamización de Europa por medio de la inmigración.

     La reclamada «modernización» de la Iglesia en Austria sacó a la luz a personajes como el sacerdote Udo, el prelado Schüller, el obispo Stecher, el cardenal König o la sacerdote Knoll, una cazadora de nazis afín a la Escuela de Frankfurt, que descubrieron su gran amor por los extranjeros. El miedo a tales reformas hizo que los más leales a la Iglesia se negaran a aceptar cambios realmente necesarios, como la abolición del celibato, ya que percibían que las «fuerzas reformistas» tenían en la mira no el bienestar de las Iglesias cristianas sino medidas que suponían su ruina. Con aquellas fuerzas, sin embargo, ellos no querían hacer causa común.

     El sociólogo judío Ken Sanchagrin publicó una estadística sobre la fe de los estadounidenses y concluyó: «Cuanto más liberal es una comunidad religiosa, más feligreses pierde. Las Iglesias estadounidenses que crecen, se rigen por el conservadurismo. Mientras se vacian las bancas de iglesia de los luteranos y presbiterianos (...), los templos de los mormones registran una creciente afluencia» (Der Spiegel, Nº 8, 2003, p. 95).

     Un único obispo católico, Kurt Krenn, de St. Pölten en Austria, percibió que son los «reformadores» los que esconden el cuchillo entre sus ropas, y se opuso a ese equivocado y controlado a distancia «movimiento de renovación» aplaudido por los medios de comunicación.


7. Sobre la Fe de los Judíos

     El mundo le debe al humanista judío, luchador por los derechos civiles israelí y profesor universitario Israel Shahak un retrato implacable y condenatorio de los fundamentos teológicos judíos, de muchos de los cuales sólo habíamos oído de boca de los anti-semitas (Shahak, «Historia Judía, Religión Judía»).

     Él explica que un judío ortodoxo aprende desde pequeño que los no-judíos son equiparables a los animales, y señala que los textos que contienen semejantes pensamientos son financiados y difundidos por el gobierno de Israel. Así, está permitido en la religión judía el fraude y el perjurio contra los no-judíos, y también se concibe la matanza de civiles inocentes no-judíos en la guerra.


8. ¿Los Judíos Lideraron el Tráfico de Esclavos?

     El rabino Maimónides, aclamado como gran filántropo ya en la Edad Media, había permitido el secuestro y la venta como esclavos de niños no-judíos. Shahak constata el importante papel de los judíos en el mercado de los esclavos, lo que presenta como hipócritas a las actuales organizaciones judías que pretenden defender los derechos y la igualdad de la gente negra.

     Shahak critica el genocidio de otras etnias que —considerado un buen hecho— está presente ya en el Antiguo Testamento y abarca toda la historia judía. Él reseña el diálogo de los judíos religiosos con el Diablo y sus ingenuos intentos de burlar a su dios. Da paradigmas del desprecio por lo no-judío con ejemplos como que una niña de tres años debe ser muerta si ha impulsado (tentado) a un judío al coito con ella.

     El hecho de que los líderes judíos alemanes, como Spielberg y Friedman, solidaricen con el Estado de Israel sin siquiera reseñar los defectos de éste, causa preocupación si se tiene en cuenta que allí se difunden semejantes tesis y panfletos.

     ¿Quién desea renunciar al principio de no-igualdad si se imagina que judíos fundamentalistas pueden ejercer el poder sobre no-judíos, escribiendo su historia y predicando la moral?. (...)


10. Fundamentalismo Cristiano y Estado Judío:
Anti-Semitas que Ansían el Apocalipsis para Israel

     Paralelamente al actual florecimiento del fundamentalismo judío y musulmán, está surgiendo un «fundamentalismo» cristiano degenerado que se ampara en el Antiguo Testamento. Por lo visto, su radio de expansión se limita a Estados Unidos, y su origen apunta al calvinismo y a los «Padres Peregrinos». El humanista austríaco Georg Hoffmann-Ostenhof afirma en su artículo «Anti-Semitas a favor de Israel»: «Por el contrario, los Republicanos (...) repetidas veces fueron anti-judíos como, por ejemplo, Richard Nixon, según sus biógrafos. Entonces, ¿por qué tanto amor hacia el vil Sharon? Más que el lobby judío, habrá sido el cristiano el que dio el impulso». Después, Ostenhof cita al predicador cristiano Pat Robertson, que se autodefine como enemigo de la «masonería judía»: «Te doy esta tierra en la que eres un extraño, dijo Dios a Abraham. O sea, que no se la dio a los palestinos». Ostenhof menciona a más representantes de las corrientes cristianas: «Los creyentes estamos todos detrás de Israel».

     Ostenhof describe al dictador estadounidense George W. Bush como ex-alcohólico inestable, al que se le ha aparecido Cristo para rehacer su vida. El mundo se asusta. De hecho, en él el entusiasmo religioso y el encargo divino para realizar ataques de guerra convergen armónicamente en los intereses de las empresas petroleras estadounidenses.

     Sin embargo, entre los judíos estadounidenses se levantan voces, como en el Jewish Bulletin de California, que advierten contra cualquier acuerdo con la «Derecha» cristiana. Dicen que los fundamentalistas cristianos siempre habían sido secretamente anti-judíos y los judíos para ellos sólo son «carne de cañón» para el esperado Apocalipsis.


11. Conclusión de la Carta 14ª

     Observando el ejercicio estadounidense de poder contra el mundo, se evidencia cada vez más que, aunque el Plan Kalergi haya sido maquinado por la conspiración de una minoría judía racista, justo tuvo su auge cuando el Imperio creyó necesitarlo.

     Atribuírles todas las falacias y atrocidades cometidas por Estados Unidos a los judeo-estadounidenses, sería ocultar la verdad. No pueden ser achacadas al poder financiero judío y, mucho menos, a la silenciosa mayoría judía. Tras el golpe de la Reserva Federal en 1913, la élite económica judía comparte el mando con los fundamentalistas cristianos.

     El eslogan de las «tres religiones mundiales» según el cual el judaísmo, el cristianismo y el Islam deben figurar relacionadamente, es falso. Es ininteligible el culto del Antiguo Testamento por parte de las sectas cristianas de EE.UU. de las que surgió la confraternización judeo-cristiana.

     Semejante comportamiento dudoso, que se basó en la ductilidad del Papa Juan XXIII, no encuentra apoyo en la actitud del actual Papa Wojtyla. No por nada, esta fraternización sería lo mismo que abjurar de Cristo: los primeros cristianos nunca fueron herederos ni renovadores de la tradición mosaica sino sus enemigos. Jesús se opuso a la locura de que los judíos fueran un pueblo elegido y negó que los demás fueran inferiores o incluso animales, proclamando precisamente lo contrario: que todos los hombres son hermanos y que «el prójimo» no sólo es el compatriota sino cualquier ser humano, sin importar su raza o religión.

     La colaboración entre las dos religiones mundiales, el cristianismo y el Islam, no tiene obstáculos. Ambas se dirigen a toda la Humanidad y veneran a Jesús, o bien, como hijo de Dios, o bien como gran profeta. Respecto a los judíos, la tolerancia del cristianismo debe prevalecer ante el diálogo. Esto sin embargo sólo pueden hacerlo los seguidores de los rabinos como el ya mencionado Friedman. Una alianza o fraternización me parece un rechazo a Cristo.–



Carta 15ª
Sobre la Dictadura Económica


1. Sobre los Intereses y Su Acumulación

     Konrad Lorenz afirmó que en este mundo nada puede crecer eternamente, por lo que una Economía que esté basada en un constante crecimiento no puede permanecer.

     En la búsqueda de razones de por qué la Economía popular debe aumentar permanentemente aunque los índices de población disminuyan, se trasluce una anomalía en nuestro sistema monetario que generalmente es considerada una normalidad: la usura.

     Tanto en la religión cristiana como en la musulmana está prohibido cobrar la usura. Martín Lutero dijo: «¡La usura fue inventada por el diablo!». Cristo mismo ahuyentó con el látigo a los prestamistas del templo. Ya desde los tiempos del Antiguo Testamento se conocía la necesidad de perdonar las deudas: cada siete años, en el llamado «año del jubileo», eran borradas todas las deudas de los deudores.

     Además, los judíos tenían prohibido cobrar intereses del «prójimo». Según el profesor Israel Shahak, bajo «prójimo» no se entendía a cualquier persona cercana, como en el cristianismo, sino sólo a los pertenecientes a la propia etnia judía. Por el contrario, cobrar intereses a no-judíos era una práctica bien vista en la religión judía. Por otro lado, cabe señalar que los cristianos tampoco se atienen hoy a la prohibición de la usura que ha determinado su religión, y también cobran intereses a amigos y enemigos.


2. Los Intereses Son Anormales porque el Dinero No Puede
Auto-Multiplicarse. Condenado al Fracaso desde Su Nacimiento

     El sistema monetario de Occidente siempre vuelve a fracasar, como sucedió ya en la crisis de 1929. En esa época, la generación de mis abuelos perdió todos sus ahorros. Esto es difícil de hacérselo entender a personas pudientes que han parecido pertenecer desde siempre a los ganadores del sistema.

     El dinero no puede multiplicarse automáticamente, no puede «generar» nada. Puesto que el colapso es inevitable porque, en realidad, los intereses devengados no existen, los incrédulos pronto, muy pronto, serán receptivos a este mensaje. Hay indicios del próximo colapso que podemos reconocer e interpretar. «¿Quiere hacer trabajar su dinero en nuestra sucursal?», así lo invitan hoy los asesores. Pero el dinero no puede trabajar, únicamente los seres vivientes pueden trabajar. Todos aquellos que no invirtieron su dinero en cosas productivas sino en bancos «para que trabaje», verán irremediablemente peligrar sus pensiones de vejez.


3. ¿Hubo Alguna Vez un Mundo Sin Deudas?

     Cuando Robinson Crusoe terminó en su isla, pudo hacer algo que hoy está prohibido a millones de personas por falta de dinero: pudo fabricar herramientas, cultivar el campo silvestre y saciar su hambre. Le estaba permitido que no le faltara nada.

     El trabajo es más antiguo que el dinero y la usura. También en la Edad de Piedra el ser humano podía trabajar lo que quería sin deber nada. Nunca estuvo amenazado el puesto de trabajo de un indio norteamericano, y su ocupación a jornada completa estaba asegurada aunque no estuviera sujeta a intereses o capital de inversión. Ningún hombre prehistórico ni ningún indio llegaba al mundo con una deuda estatal en sus espaldas.


4. Los Mensajeros de la Muerte de la Economía Occidental

     Argentina es, según la relación entre su índice demográfico y su expansión territorial, el país agrario más rico del mundo. Planicies fértiles y un buen clima posibilitan una ganadería vacuna sobredimensionada y una cosecha de trigo generosa hasta la excedencia. A pesar de eso, ahora el pueblo pasa hambre porque no dispone de dinero para comprarse comida. Algo parecido pasa en Brasil, donde la gente está asentada sobre un suelo fértil de siete metros pero vive en la pobreza o no puede adquirir millones de kilómetros cuadrados de tierra de barbecho ni para construírse una choza.

     Muchos creen que eso se debe a la raza y la mentalidad laboral: «Esa clase de gente no querrá trabajar», dicen muchos. Pero eso no es cierto. En cuanto al rendimiento económico, hay diferencias indiscutibles entre los pueblos. Pero en Sudamérica todas las etnias están representadas: al lado de los descendientes de africanos e indios encontramos a nietos de españoles, portugueses, italianos o alemanes, y ninguno de los grupos está a salvo de la catástrofe económica que ya dura años y que esclaviza a los hombres en un suelo rico y paradisíaco. Están esclavizados por una carga de deudas que otros les impusieron y por una política de paridad monetaria con la que los dirigentes se aseguraron una ganancia quíntuple. (...)


6. El Milagro de Wörgl

     Cuando en los años '30 la crisis económica azotó Austria con 700.000 desempleados —sin contar las mujeres—, un pequeño municipio recurrió a una medida alternativa. En vez de dinero, que no estaba permitido, el alcalde de la comunidad de Wörgl en Tirol, llamado Unterguggenberger, extendió «resguardos de trabajo» que sustituían a los billetes convencionales, que no pagaban intereses y, por tanto, no eran almacenados sino usados. En poco tiempo, el hambre y el desempleo fueron vencidos y Wörgl se encontraba como una paradisíaca isla en medio de un territorio alemán perseguido por la miseria.

     Después de que la noticia del «milagro de Wörgl» había traspasado las fronteras hacia el mundo, las autoridades fueron inducidas a proceder contra ese municipio, abriendo otra vez el puente y las puertas a la pobreza y al desempleo (Fritz Schwarz, Das Experiment von Wörgl). El descubrimiento de un nuevo sistema comercial que impedía las especulaciones financieras y bancarias había sido demasiado arriesgado para el gobierno monetario internacional, y pudo ser frenado a tiempo.


7. Gottfried Feder y el Tercer Reich

     Cabe reseñar algunas valoraciones contradictorias sobre el desarrollo de la política monetaria y la economía en el Tercer Reich. El reformador económico alemán Albert Lämmel, coeditor del diario Der Schlüssel, que proclama la economía libre de deudas, ve a Gottfried Feder como padre del desarrollo de la Alemania nacionalsocialista.

    Por otro lado, los enemigos del Tercer Reich afirman que los seis millones de desempleados sólo se retiraron de las calles y que el desarrollo económico sólo se efectuó gracias a que se ordenó el rearme de Alemania.

    Ese argumento parece lógico pero hace surgir una duda cuya respuesta aún está sin resolver: entonces, ¿por qué nuestros Estados que van mal no inician el rearme de la misma manera? Percibiendo la crisis que se avecina, hacen justo lo contrario e inician el desarme. Si el rearme cuesta dinero, entonces, ¿de dónde lo sacó Hitler?. ¿O acaso el rearme trae dinero? Entonces, ¿por qué las fuerzas armadas alemanas reducen su plantilla desempleando a 100.000 hombres?.


8. Los Judíos Alaban la Política Económica de Hitler

     El famoso filósofo judío Sebastian Haffner opina sobre Hitler: «Entre todos los logros positivos, ensombreciéndolos, hay que mencionar, en primer lugar, su milagro económico» [1].

[1] Haffner, Anmerkungen zu Hitler, p. 32: «Entre los logros positivos de Hitler, ante todo y en primer lugar hay que mencionar el "milagro económico". En aquellos momentos, ese término todavía no existía» (...) «Frecuentemente se escucha que el milagro económico y militar de Hitler eran una misma cosa, y que el empleo había sido consecuencia del rearme. Pero eso no es cierto. La gran mayoría de los desocupados encontraron nuevos puestos en la industria convencional y civil» (op. cit., p. 35). «El milagro económico fue el logro más popular pero no el único de Hitler» (p. 34). «En Enero de 1933, cuando se convirtió en Canciller, había seis millones de desempleados. Tres breves años más tarde en 1936 había pleno empleo. De una evidente miseria había surgido una clase humildemente acomodada. En vez de desesperación y perplejidad había seguridad y determinación. Más milagrosa todavía fue la transición desde la depresión al auge económico, que se alcanzó sin inflación, con precios totalmente estables. Más tarde, eso no lo consiguió ni Erhard» (p. 32).
     «¿Realmente todo fue mérito de Hitler? Habrá que asentir a pesar de unos cuantos argumentos en contra. Hitler era económica y políticamente un principiante (...) No fue político económico y nunca hubiera soñado con llegar al poder a través de la crisis general y la lucha contra la cesantía. La tarea no se ajustaba a su perfil, y hasta 1933 lo económico no ocupaba sus pensamientos. Pero poseía suficiente instinto político para comprender que eso ahora era una prioridad y que la expansión en esos momentos era más importante que la estabilidad presupuestaria y monetaria» (p. 33).

     También el gerente del museo israelí Yad Vashem y «profesor de estudios sobre el Holocausto», Dr. Yehuda Bauer, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, juzga positivamente la política monetaria del Tercer Reich: «Algunas de las medidas de adquisición fueron financiadas por acuerdos bilaterales que habían sido encauzados por el genio financiero al servicio del nacionalsocialismo Hjalmar Schacht» (Bauer, Freikauf von Juden?, p. 30).

     El alejamiento del libre comercio, del libre curso de divisas y de la política de deudas convencional que Hjalmar Schacht concibió a raíz de las ideas de Gottfried Feder, apoya los juicios del profesor Yehuda Bauer y Albert Lämmel.


9. La Renuncia China al Comunismo y al Dólar

     En la actualidad, el modelo chino, con una moneda independiente del dólar y un sistema estatal democratizado por el derecho a imprimir billetes, supone una amenaza para el Imperio estadounidense. Con un crecimiento anual del 10%, amenaza con abrirle los ojos al mundo distanciándose del fraude de la Reserva Federal, que sólo puede ser mantenido con la actitud amenazante de la Sexta Flota.

     En la historia de la Humanidad, la usura sólo ocupó un breve espacio de tiempo. Tras la floreciente época gótica, Europa sufrió la usura. Estados Unidos se fundó como oposición a la usura del Banco de Inglaterra, y su Estado recién perdió el derecho a imprimir su moneda tras el golpe que los banqueros iniciaron con la «Federal Reserve Act» del 22 de Diciembre de 1913.

     Hoy en día, la República Popular China se levanta como un ejemplo mundialmente reconocido de la oposición a la política monetaria del Imperio estadounidense. La gran marcha de la renovación económica, renunciando al sistema comunista, empezó hace un cuarto de siglo. Como primer paso, la agricultura y el comercio fueron privatizados pasando a manos de empresas familiares de tamaño medio. El propio Estado fue reforzado. En el campo de la gran industria estatal, después de años, se pudo invertir dinero libre de deudas e independiente del dólar en un sistema económico no-comunista, siempre y cuando la mano de obra estuviera garantizada. El resultado: un crecimiento anual del 10%.

     China ya está siendo considerada una amenaza para la dictadura estadounidense que, a ratos, la considera parte del «Eje del Mal». La salvación de la Humanidad dependerá de la capacidad de amedrentamiento de las armas chinas de destrucción masiva.


10. La Rabia de la Economía

     Si la democracia es el gobierno del pueblo, la economía debe estar sometida al pueblo, del que parte todo el poder.

     La libre economía es benéfica y tan necesaria para sobrevivir, como el fuego que, domado en el fogón del hogar, ayuda a la victoria. ¡Pero cuidado si las llamas incontroladas queman las vigas del techo!. Por eso, la economía que ha de servir al pueblo no debe convertirse de sirviente en señor. Vivimos en una época en la que la soberanía sobre la «economía popular» ha pasado del Estado a manos de particulares, la plutocracia que tiene el poder, donde degeneró en «economía mundial».

     El Estado, desde siempre nuestro tutor, ahora es tachado de fracasado que debe ser incapacitado. Comenzó con la anulación de medidas de protección, como las aduanas. Resulta que su eliminación no tenía nada que ver con «proteccionismo» sino que siempre se realizaba donde podía ser del agrado de Estados Unidos: diarios y partidos subvencionados por el Imperio con nuestros impuestos y políticos sobornados coordinan la desestabilización del poder estatal.

     En cuanto los pueblos quedan sin amparo, comienza su explotación. Cada vez más personas comprenderán que «globalización» no significa otra cosa que el sometimiento bajo la aspiración  colonialista de EE.UU. y su dominación plutocrática (...)


12. «Criterios de Estabilidad»:
El Eterno Crecimiento de las Deudas

     Los «criterios de estabilidad» de la Unión Europea consisten en permitir una acumulación de deudas del 3% anual. Imagínese un hogar endeudado cuyas medidas de ahorro consisten en aumentar su déficit cada año. Es fácil concluír que un sistema así está obligado a la muerte por más que tiendas y mercados rebosen de mercancías.

     Si el sistema monetario a pesar de todo se derrumba, el hambre irrumpirá ante almacenes llenos, y las antiguas leyes naturales que habían sido dadas por muertas volverán a demostrar su vigencia.


13. La Baja Natalidad y la Inmigración Propician el Derrumbe

     Así como la usura reclama la multiplicación del dinero, la economía exige un constante crecimiento. ¿Pero cómo va a crecer la economía de un país si su índice de población decrece?. La solución, según se dijo, sería la inmigración de extranjeros. Hubo dos bandos que se unieron bajo ese lema: por un lado, los defensores del no reconocido racismo judío de los adeptos de Kalergi que pretenden erigir un absolutismo judío sobre «una masa de mestizos fácilmente gobernables», y por otro, están los líderes pragmáticos de la dominación monetaria que pretenden reemplazar a los europeos, que se están extinguiendo, por trabajadores de países subdesarrollados.

     Pero los individuos condicionados por una historia étnica que los destinó a recolectar frutas y cuidar rebaños, no pueden sustituír a aquellos que por el clima despiadado se forjaron un espíritu emprendedor para luchar por cada fogón o pelear por las provisiones. Sin una educación que dura varias generaciones, los que pasan hambre en suelos ricos se sienten culturalmente sobrecargados al tener que suplantar a los que crearon riquezas en suelos pobres.

     A esto se une el problema de que, en cuanto al rendimiento laboral, la selección de los forasteros que deciden ingresar en otro país pocas veces es buena. Los exitosos, por lo general, raras veces tienen la necesidad de abandonar su patria.


14. La Inmigración y el Sistema de Bienestar Social

     La Política tuvo que reconocer el hecho de que la cantidad de extranjeros que trabajan en Alemania no ha aumentado en los últimos diez años, aunque durante ese período, cinco millones más ingresaron al país. ¿Qué ocurrió? Evidentemente, los recién llegados no se integraron al mercado laboral sino directamente en el sistema social alemán. La inmigración que oficialmente nos debería «beneficiar», se convirtió en una ola de extranjeros que, lejos de asegurar las pensiones, las destruyen. No refuerzan la «situación económica» de Alemania sino que la debilitan, y nuestro paisaje industrial inevitablemente puede llegar a convertirse nuevamente en pastizales. Se aprovechan de las prestaciones sociales que no existen en sus patrias, y no tienen intención de trabajar o ganar dinero a cambio de esfuerzos.

     El precio de esta equivocada política de inmigración: 100.000 millones de euros por año. Ése sería suficiente dinero para:

a) triplicar los fondos de las familias e impedir la desaparición del pueblo alemán;
b) multiplicar por cinco los recursos para la investigación;
c) asegurar las jubilaciones para siempre;
d) duplicar el dinero para las fuerzas armadas y, en unión con los demás, oponerse al pago del dinero de protección que exige el Imperio estadounidense.

     La economía alemana fue tan fuerte en el pasado que ni los tributos a Estados Unidos ni las indemnizaciones a Israel o las contribuciones a la Unión Europea pudieron con ella, pero la inclusión de inmigrantes en el sistema social sí la está destruyendo.

     Por otra parte, con esto, la «constante inmigración» también se extingue: los millones de extranjeros, beneficiados por las ayudas sociales, le quitarán al alemán, o bien la voluntad, o bien la capacidad para pagar la propia destrucción étnica.


15. Conclusión de la Carta 15ª. Trabajo para Todos

     El sistema económico y monetario que sufre este planeta es un fraudulento método basado en la usura. Fue introducida en la Edad Media, avasallando a los príncipes territoriales. En ciclos, este método de usura lleva a la Humanidad a enormes crisis que son aplazadas mediante guerras iniciadas directa o indirectamente.

     El cristianismo y el Islam, las dos grandes religiones de Cristo, descartan el cobro de intereses como algo inmoral. Aparte, la usura es cruel, injusta y anti-democrática. Sólo se trata de que las dos religiones se percaten del rechazo conjunto de ese sistema.

     Sin querer minimizar la importancia de expertos financieros judíos en el desarrollo de la usura y el endeudamiento, como, por ejemplo, en la toma del Banco de Inglaterra y en el golpe de la Reserva Federal, en todos los casos hubo al lado no-judíos que siempre se esforzaron en superar a éstos en sus maquinaciones. Pensemos en nombres como Fugger, Welser, Carnegie, Getty, Harriman, Mellon, Morgan y Du Pont (Ferdinand Lundberg, The Rich and the Super-Rich).

     Si fuera posible que la prohibición universal de la usura se impusiera en el futuro también entre las élites judías, habría empleo para todos los seres humanos en el mundo. Nada más ni nada menos.–



Carta 18ª
Mi Plan para la Salvación del Mundo


1. El Sentido de la Vida Es Su Continuidad

     El dicho de Konrad Lorenz de que el sentido de la vida es dar vida, lo cito al comienzo, en el medio y, ahora, al final de este libro.

     Sabiendo que cada uno de nosotros fue precedido por una cadena de antecesores que superaron diluvios, caídas de meteoritos, heladas, guerras, hambrunas y pestes durante millones de años para darnos la vida, es nuestro deber continuar la cadena. Sin excepción, cada uno de nuestros antepasados ha engendrado una hija o un hijo desde que la vida salió de los mares. ¿Quién puede romper esa cadena? El que prefiere otra manera de auto-realizarse se está excluyendo de la eterna ley de la selección.

     El que no puede disfrutar de la suerte de la familia, encontrará la felicidad en el servicio a una comunidad más grande o al pueblo. Pero los desleales que se niegan a cualquier servicio a la vida, por más que se dediquen a una brillante carrera sufrirán el castigo irremediable de estar condenados a una existencia sin sentido.

     La familia, con su probada división de tareas entre hombre y mujer, y el Estado nacional, con su incomparable organización de campesinos, herreros, guerreros, poetas y duques, sirven a la continuidad de la especie, es decir, a la vida.


2. El Estado Nacional Es el Estado Normal

     Sin dificultad se puede apreciar la similitud entre familia y pueblo: los dos son agrupaciones consanguíneas formadas para proteger a los débiles.

     Así como la familia es el primer entorno en el que nace lo social de cada individuo, la comunidad del pueblo satisface ese instinto social a gran escala. De tal manera surge el irreemplazable «calor del nido» del Estado nacional. El Estado nacional siempre debería ser la última instancia en cualquier determinación.


3. La Fórmula para Restablecer el Sistema Estatal.
¡Venced a los Fariseos con Sus Propias Armas!

     Democracia es autodeterminación. Desde la Guerra de Secesión, EE.UU. ha negado ese derecho a todos los pueblos. La autodeterminación siempre se encamina hacia el Estado nacional (Estado normal). Excepto en Israel, el Imperio estadounidense combate la idea del Estado nacional en todo el mundo, y busca sistemas gubernamentales que esparzan la semilla mortal del Estado multi-étnico en contra de la voluntad de los ciudadanos.

     El sistema económico del Estado normal se llamaba Economía Popular. El Imperio estadounidense trata de paralizar la función protectora del Estado y de romper la Economía Popular con el pretexto de la «libertad». La lucha de EE.UU. contra los principios de la democracia, que originaron el Estado nacional y su economía nacional partiendo de la autodeterminación, sólo se puede frenar con un arma: con democracia. Si todo el mundo sabe que democracia es autodeterminación y no dominación por potencias extranjeras, si nos fiamos de la palabra de los fariseos, sus marionetas caerán a nivel mundial.

     Es la vida lo que hay que defender, la vida de cada uno, de la familia, del pueblo. La sentencia del poeta Felix Dahn «¡Sirvo a la Humanidad sirviendo a mi pueblo!», ha de ser ampliada al mundo: «El que sirve a los pueblos, sirve a la Humanidad».

     Lo más grande que los humanos pueden hacer por su pueblo es construírle una casa, edificarle un Estado: el Estado nacional. Pero la fundación de un Estado suele partir de una voluntad homogénea del pueblo. Por ello, el proceso de formación estatal constituye el punto culminante de la autodeterminación, o sea, de la democracia.

     Si el Estado nacional no quiere perder su libertad y su constitución democrática, no debe depender de la economía de otros pueblos ni de su codicia territorial. Necesita la Economía Popular para poder ejercer su función protectora. Solamente un pueblo que puede decidir su propia Economía permanecerá en situación democrática. La Economía Popular sólo se mantiene en el Estado nacional (Estado normal) y éste, por su parte, es el entorno natural (Lebensraum) del gobierno popular, es decir, la democracia.

     Se ve que las expresiones «Estado nacional», «democracia» y «Economía Popular» están inseparablemente entrelazadas. El que transforma para que se haga realidad uno de estos conceptos, está consiguiendo realizar los otros dos, o se encuentra con la necesidad de tener que realizarlos.

     En el campo de la democracia debemos comenzar la lucha: si las exigimos, todas las metas a las que aspiramos se cumplirán. Entonces el Imperio estadounidense y su dictadura monetaria serán de lo más vulnerable, el tirano del mundo, de lo más débil, y sus mentiras y su fariseísmo, de lo más visibles.

     La democracia es el talón de Aquiles de la dominación financiera estadounidense que impone a la OTAN, a la ONU y a la Humanidad el terrible yugo de la determinación ajena en forma de «nation-building» o ataques nucleares. Por consiguiente, la fórmula universal con la cual ganar la patria y su economía popular se llama Democracia.

     «Democratización» es el crimen con el que el Imperio estadounidense engaña a la Humanidad desde hace un siglo. Pero «democracia» es la fórmula mágica con la cual proscribir la «democratización», y es el arma con la que la Humanidad vencerá al tirano.


4. La Trampa Democratizadora

     Tomemos como ejemplo la recientemente terminada Guerra de Iraq, que supondrá el principio del fin del Imperio, para que las futuras generaciones lo tengan en cuenta: con el pretexto de la «democratización», EE.UU. fue a la guerra de conquista. Ya poco después del silencio de las armas, tuvo que incumplir sus promesas: a kurdos, sunitas y chiítas les negó el derecho a la autodeterminación, a los turcos les tuvo que prometer no dejar volver a Mosul a los kurdos, y tuvo que formar un gobierno traidor bajo una minoría de corruptos, de acuerdo a su naturaleza, que le fuese leal.

     Forzar a EE.UU. a la democracia significaría obligarlo a abandonar sus bases en la Península Arábiga, Europa y todos los puntos estratégicos de la Tierra, así como hacer caer el sistema monetario en el propio país.

     Existen resultados de encuestas llevadas a cabo después de la Segunda Guerra Mundial, que demuestran que EE.UU. había prohibido elecciones libres e impedido las votaciones de 10 millones de alemanes que se encontraban en prisión. Democracia, por lo tanto, también significa riesgo.

     El arma contra el Imperio se llama democracia. No se trata de violencia o terror sino de vencer al tirano del mundo aboliendo su sistema monetario.

     Quien actualmente se declara demócrata, corre peligro de ser considerado seguidor del Imperio norteamencano. La pestilencia de la palabra «democracia» se debe a que la potencia ocupadora estadounidense la utilizó para acaparar su poder. Los testigos falsos y los falsificadores de nuestra historia exigieron llamar «gobierno del pueblo» a lo que en realidad era un régimen manejado desde el extranjero por el Imperio. Los indecisos, los desleales y los tontos se lo creyeron. Los cobardes y los estúpidos abandonaron la palabra «democracia» sin cuestionarla, y dejaron actuar al enemigo que alteró su verdad y su historia germana. Los ignorantes van más allá y se refieren a Hitler como repudiador de la democracia.

     Tenemos que ser conscientes de que democracia no es algo que el mundo pueda aprender de EE.UU., sino algo que EE.UU. tiene que aprender del mundo.


5. La Democracia Es una Condición

     Hoy en día la mayoría cree que la esencia de la democracia son Parlamentos, Constituciones, partidos y elecciones. Todos esos instrumentos sólo son medios insuficientes para medir la voluntad mayoritaria del pueblo. Por eso distingo entre la democracia como condición y la constitución democrática. La condición de la democracia es una condición justa. Es el principio al que yo me debo. Y al otro lado se encuentran los primitivos instrumentos de medición que son las instituciones democráticas, como los Parlamentos, las reuniones comunitarias, la separación de poderes, las Constituciones, que sólo son los medios de las erróneamente llamadas «democracias».

     Aunque yo aprecie la esencia de la democracia, sus primitivas instituciones —más si han sido impuestas por los vencedores— me causan recelo. Así como la cabeza es más importante que el sombrero, la esencia de la democracia es infinitamente más importante que las normas del juego ideado para constatar la opinión del pueblo. Si hablo de democracia, me refiero respetuosamente a la condición de la justicia, aunque el enemigo abuse diariamente de esa palabra para difundir sus mentiras y engaños.


6. La Dictadura Es Democracia
si Es Mayoritariamente Querida por el Pueblo

    La democracia de la antigua Roma conocía al «dictator pro tempore», elegido para un período de tiempo determinado. En épocas de conflicto, la fuerza de Estado y pueblo podía ser acumulada en manos de un solo hombre.

     No por nada, el Imperio estadounidense obligó a los ministros de Educación y a los medios de comunicación de sus vasallos a ocultar al pueblo que tiranía es sólo aquel poder individual que está en contra de la voluntad general. La regencia de un caudillo germano que, subido al escudo, con gran júbilo de los señores había sido elegido rey de la guerra, era mucho más legítimo que el gobierno de George W. Bush, por el que sólo ha votado el 24% de los estadounidenses.

     Sitting Bull (Toro Sentado), jefe de los sioux, evidentemente estaba apoyado por el aprecio y el amor de su pueblo. Nuestros reyes y emperadores reinaban mientras el pueblo así lo quería. De todas las virtudes de su Estado, el poder es lo que el pueblo más venera. Por el contrario, los Presidentes estadounidenses que alcanzaron el poder a través de donativos en dinero provenientes del tráfico de drogas o de la industria petrolera y que ganaron sus «mayorías» con engaño, no pueden compararse a los líderes de los pueblos arriba mencionados en cuanto a normas legales de gobierno.

     El estadista norvietnamita Ho Chi Min venció porque, en su momento, la mayoría de los vietnamitas del Sur había levantado las armas en su ayuda. Muchos de los que son calificados como «dictadores» fueron llamados al poder por la mayoría del pueblo y gobernaron en condiciones democráticas. Pero muchos de los que son calificados como «demócratas» por los estadounidenses, sin embargo, sólo se basan en una minoría y consiguen los votos por medio de fraudes contra el pueblo.

     La demonización de los enemigos y el intento de rebajarlos etiquetándolos como «Estados canallas» en caso de ser exitosos, son costumbres típicamente imperialistas, y son parte de su naturaleza.


7. Democracia Es Poder, Poder que Parte del Pueblo

     Donde el Imperio norteamericano «democratiza» a un país vencido, le es robado el poder al pueblo.

     La función presidencial suele ser dividida en los cargos de Presidente y de Canciller. La Historia está plagada de ejemplos como los Estados alemanes tras las dos Guerras Mundiales o, en Marzo de 2003, la OLP bajo presión de Estados Unidos e Israel.

     El pueblo es fragmentado en «Derecha» e «Izquierda», en «comunista» o «extremista de Derecha»; si es posible en nativos y extranjeros, por lo menos en acomodados y pobres. «Divide y gobierna», ¿quién no conoce esta máxima?.

     Permitir partidos comunistas que están prohibidos en EE.UU. forma parte de las estrategias habituales de la «democratización». ¿Por qué allí es malo lo que aquí es bueno?. «Derecha» e «Izquierda» son síntomas de la fiebre de la democracia. En las antiguas culturas como las de griegos, romanos y germanos, en las que el Imperio finge apoyarse, la búsqueda de «Derecha» e «Izquierda» es infructuosa. En el presente, entre tiroleses del Sur, irlandeses del Norte y palestinos, el enemigo intentó en vano semejantes disgregaciones. Esa división de la sociedad es un mal para el gobierno popular, ya que «Derecha» e «Izquierda» no son componentes de la democracia sino hinchazones de su peste.

     El poder no se puede ganar o perder ya que procede únicamente del pueblo y es otorgado temporalmente, como un feudo, a un individuo. El Imperio enuncia que la democracia es el derecho de elegir a una persona débil sin poder. Yo digo que el pueblo tiene el derecho de votar por una persona fuerte. De su suelo proviene el poder y no la falta de autoridad.


8. Los Partidos Son la Muerte de la Democracia

     La democracia de los antiguos romanos, griegos, germanos o indios, así como todos los pueblos primitivos, no conocían la fragmentación del pueblo en partidos, transmitida de padres a hijos. Los partidos, cual Estados dentro de un Estado, son un invento de los plutócratas que en el nombre de la democracia pretenden destruírla.

     Los partidos son necesarios, pero sólo en el sentido de «tomar partido», de decidirse por algo en concreto, apoyar a un hombre o a un movimiento determinado. El protagonismo que han adquirido los partidos en la actualidad, como si fueran Estados dentro de un Estado, es tan peligroso como una guerra civil que está dormitando.

     La obligación a la «opinión partidaria» de los miembros de los partidos occidentales, y su servil comportamiento electoral, nos demuestran día a día que la elección de partidos es mortal para la democracia. El pueblo debería proponer a los individuos a elegir, no las asociaciones opacas, incontrolables y secretistas llamadas partidos.

     Como potencia ocupacionista, el Imperio se ha aprovechado de los partidos para influír en la dirección de nuestros Estados. El autor y visionario ruso Alexander Solyenitzin, y el checo Vaclav Havel, se han declarado en contra de la política de partidos.


9. La Sanación de la Constitución Democrática

     Desde que reconocí a la democracia como un arma contra el Imperio, pienso en cómo curar los órganos democráticos a través de una nueva Constitución. Y me di cuenta: las democracias del mundo están enfermas, primero, porque la separación de los tres poderes clásicos, es decir, del legislativo, judicial y ejecutivo, está socavada. Segundo, porque se han formado nuevos poderes que, no siendo percibido como tales, llegaron al gobierno.

     Las fuerzas que generan las opiniones, los instrumentos de la dictadura monetaria llamados «medios de comunicación», son el cuarto poder reconocido por el Estado.

     Enumero como quinto poder la Economía, con su monopolio de emisión de dinero, que se elevó de servidor a dominador sobre las naciones.

     Para que la condición democrática no sea definida por la violencia armada, los habituales instrumentos de la democracia deben estar afilados. La separación de los tres poderes ha de ser restablecida, y la gestión de los dos nuevos poderes reconocidos ha de ser regulada en la Constitución.


10. Sobre la Liberación de EE.UU.
y la Esperanza Mundial de la Insurrección Estadounidense

     La liberación de EE.UU. significaría la liberación de la Humanidad del reinado de la usura, del hambre, la pobreza, la guerra y la destrucción medioambiental. Por ello, el mundo tiembla con las naciones, etnias y razas oprimidas por EE.UU. y ansía el levantamiento que podría venir desde arriba.

     Un futuro Presidente, tal vez de sangre irlandesa como Kennedy, debería aprovechar el poder de su cargo para levantarse contra las fuerzas que antes pagaron su campaña electoral. Debería reunir a los jefes de las fuerzas aéreas y de la infantería de marina a su alrededor para que lo protegieran y realizar el golpe en la misma noche.

     El primer paso sería reestructurar los Bancos de la Reserva Federal, las estaciones de televisión y radio así como la prensa, devolviéndolos al control y a la tutela del Estado y del pueblo. Los principales líderes dirigentes de la hegemonía monetaria y de la dictadura de los medios de comunicación deberían ser detenidos; los engaños y fraudes con los que han justificado sus guerras de ataque durante un siglo, deberían ser comunicados al público.

     A la mañana siguiente, en un discurso televisivo, el Presidente debería anunciar la derrota del sistema de la Reserva Federal instaurado mediante un golpe en 1913, la liberación de los medios de comunicación de la dictadura del dinero, y la vuelta a la democracia.

     El desequilibrio cuantitativo de la influencia judía y puritana (WASP) ha de ceder ante una distribución de poder justa que integre por igual a todos los grupos étnicos en relación al número de miembros. Al hombre blanco, negro o de piel roja le será concedido una cuota de votos relativa a la cantidad de miembros de su grupo.


11. Debería Investigarse el Homicidio de Kennedy

     En el transcurso de semejante toma de poder estadounidense, se debería evocar el asesinato de Kennedy y recordar los intentos de éste de restringir los derechos de los Bancos de la Reserva Federal. Habría que ordenar una investigación de ese atentado así como de la muerte de Martin Luther King, el secuestro del bebé de los Lindbergh o el derrumbamiento del «World Trade Center» del 11 de Septiembre de 2001.

     Con la instauración de la democracia en Estados Unidos, todos los contratos firmados con los aborígenes en los pasados siglos y rotos o incumplidos sistemáticamente por Washington, deberían ser revisados, devolviéndoseles la validez y concediendo el derecho de autodeterminación a los territorios que les pertenecen.

     Entonces, Estados Unidos dejaría de ser el país más odiado de la Tierra. Se convertiría en un Estado respetado por todos los pueblos y volvería a formar parte de la asociación de pueblos civilizados, una asociación de la que fue expulsado a raíz del genocidio de los alemanes y de los lanzamientos de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

     Todavía estarían a tiempo de esquivar la crisis económica que los amenaza y que también derrotará su fuerza militar.


12. El Plan de Rebelión para Salvar el Mundo.
Por Qué la Democracia Ha de Ser Curada por la Dictadura

     Pero si Estados Unidos no puede liberarse y salvar al mundo, entonces la Humanidad ha de salvarse a sí misma.

     Los gobiernos que, en su mayoría, entregaron el poder a la plutocracia, se deberían asociar con sus pueblos, sus ejércitos y las demás naciones del mundo para llevar a cabo un levantamiento contra la tiranía del Imperio estadounidense.

     Como meta inicial de la rebelión, deberían nacionalizar la prensa. Las propias fuerzas armadas como tarea deberían combatir a la quinta columna del enemigo que está dentro del país. Ante todo, han de ser recuperados los medios de comunicación y ser puestos bajo mando popular. El Imperio no debe ser combatido bélicamente sino mediante un boicot cultural y mercantil, o sea, con sus propias armas.

     El cuento de la «flaqueza del Estado» está desvirtuado: para el Imperio, el Estado es su enemigo natural, y cuanto más débil es, mejor Estado es para el capitalismo ladrón. Pero su Estado preferido es el Estado muerto.

     No odiamos al Estado ni desconfiamos de él si se vuelve a cumplir aquello de «todos somos el Estado». Sólo el Estado puede salvar a nuestro pueblo porque él es la gran mansión construída para el pueblo.

     Ahora, los falsos consejeros se fastidiarán cuando oigan hablar de la nacionalización de la prensa. Dirán que la prensa sólo puede ser libre si puede ser comprada con dinero extranjero o incluso por los servicios secretos. Si va por ese camino, la prensa le sigue el juego al capitalismo depredador. Los que así hablan, son sirvientes del Imperio.

     La «privatización» ya empieza con la compra de prisiones. Los servicios privados de vigilancia son los antecesores de los ejércitos particulares. Con la «sede legal del tribunal competente en Estados Unidos» el Imperio también puso la justicia de su Estado a merced de sus campañas delictivas: multinacionales y muchos gobiernos tiemblan ante esta sede legal que aparece en la letra pequeña de los contratos, cuya arbitrariedad es intocable a la sombra de la Sexta Flota.

    Nuestros Estados no son malos ni incapaces, como quiere hacer creer el Imperio. Correos, administración, tráfico, deben volver bajo el mando del Estado. Dad al Estado lo que es de él y a la Economía lo que es de ella. La Justicia, el Parlamento, el Gobierno y el ejército deben permanecer bajo tutela del Estado. La fuerza de la Economía y el libre empresariado ha de sentir las limitaciones estatales como hace miles de años antes. Independizadas del Estado y de su Economía, estas fuerzas que buscan el beneficio a corto plazo perderán la sensación de seguridad de la economía popular y verán su fin como víctimas de la hostil absorción empresarial.

     La libertad que vale para la Economía del Estado no debe tener vigencia para la prensa. La información y la creación de opiniones no son ningún negocio. La prensa ha de ser del Estado. Recién cuando esté a salvo de las manos del capitalismo, de los servicios secretos y del extranjero, las opiniones pueden surgir y el gobierno del pueblo puede retornar.

     Al gremio de periodistas de reducida estima y sin protección legal, se le debe adjudicar una seguridad y una inmunidad parecida a la de los jueces. Así, la importancia que esta profesión se atribuye y en la que cada vez menos creen, recobraría un nuevo y auténtico significado. Los medios de información formarán el cuarto poder, anterior al de la emisión monetaria y a la par con los poderes tradicionales.

     Donde hasta ahora reinó la falta de verdad y de honor, se creará un medio para el surgimiento de una selección espiritual y moral. Donde hoy predomina la mentira, corrupción y el temor a perder el puesto de trabajo, mañana prevalecerá la verdad, honestidad y la auto-estima. Por consiguiente, la sanación de la constitución democrática comenzará con la nacionalización de la prensa. La suma de los lectores despertará del letargo y se volverá a convertir en pueblo.

     La propiedad no es un robo sino una suerte deseable. La justificación de la propiedad no depende solamente de que haya sido legalmente adquirida, sino de que dicha posesión sea de utilidad para la comunidad, para el pueblo.


13. Sobre la Recuperación del Derecho de Emisión del Dinero

     Con la liberación de los medios de información, la mentira queda decapitada. Ahora ha de ser recuperado el derecho de emisión del dinero, y debe ser zanjada la influencia extranjera sobre el Estado y su economía.

     Como quinto poder, ha de anclarse constitucionalmente al Estado el derecho de emisión del dinero. Desde que saben pensar, las personas sólo han conocido un dinero falsificado. Un dinero de cuya distribución depende si podemos trabajar o no, una moneda que sirve de boleto de entrada al mundo laboral, es dinero representativo de la manipulación. Para ganar intereses, tiene que ser limitada su cantidad. De esta manera, mucha gente muere de hambre sobre suelo rico porque la restricción cuantitativa del dinero impide que trabajen.

     La moneda de verdad no es permiso laboral sino símbolo del trabajo, ya que debería ser el trabajo el que genera dinero y no al revés. El dinero de verdad no puede ser creado por los Bancos de la Reserva Federal en un procedimiento blasfemo que imita ridículamente a la Creación. Es dinero falso el que crea tanto sufrimiento al mundo desde 1913.


14. El Trabajo Es la Madre del Dinero, ¡No al Revés!

     El dinero de verdad es creado por el trabajo, porque es representativo del trabajo realizado. El desempleo, esa calamidad de la dominación usurera, se acaba si el dinero goza de su validez verdadera.

     Así, la economía popular china crece anualmente un 10% porque el pueblo dispone de su propia moneda y su propia prensa, mientras los empresarios y campesinos obtienen protección estatal. Por el contrario, la talentosa población argentina y brasileña pasa hambre sobre los campos más ricos del mundo porque Sudamérica está entregada a la dominación usurera del Imperio. Allí, ante almacenes que rebosan, los seres humanos se mueren de hambre.

     Debido a que China retornó al tercer camino, el correcto, lejos de la usura o del dinero falso, lejos de la expropiación comunista y la restricción comercial, se ha convertido en amenazante competencia para la economía estadounidense. Y debe tener cuidado.


15. El Desempleo Es el Crimen de la Supremacía Monetaria

     Es el dinero falso de Occidente el que en un acto fraudulento de burla a la Creación ha sido volcado sobre el mundo en la forma del dólar acuñado por los Bancos de la Reserva Federal. A través de la usura, ha esclavizado o expulsado a los campesinos, destruído las junglas, agotado los recursos minerales, engañado y endeudado a generaciones sucesivas. A media Humanidad le causa temor quedarse sin empleo, y a uno de cada diez le hace quedarse sin trabajo.

     La moneda fraudulenta es fácil de reconocer ya que pretende ser la madre del trabajo, siendo que el dinero verdadero es su hijo. Mucho antes del invento de la moneda ya existía el trabajo, por lo tanto la creación monetaria no puede haber reducido los puestos de trabajo.

     Siempre antes de la depresión, al igual que en los años '20 del siglo XX, el Imperio declara «medidas de austeridad» y proteccionistas, y asume un desempleo estrepitoso para mantener su sistema de usura y el fraude del dinero de Reserva.

     Unas divisas conjuntas debilitan a los gobiernos nacionales y conducen a la moneda única mundial que respalda directamente a la dictadura monetaria del Imperio. La vuelta al Estado nacional, o sea, al Estado normal y a la condición democrática, requiere automáticamente la vuelta a la moneda nacional.

     Una determinación justa del verdadero valor de las monedas nacionales, con una medida unitaria que regule sus relaciones entre ellas, puede aniquilar para siempre el fraude de la «moneda fija». El pensador alemán conde Sixtus von Plettenberg ha ideado diversas maneras de llevar a cabo este tipo de reforma.

     La abolición del sistema fraudulento y la vuelta al dinero legal significan el fin de todo desempleo y de toda precariedad, ya que el trabajo genera dinero. Si la emisión monetaria se basara en el trabajo realizado por el pueblo, la economía tampoco podría servirle a otro señor que no fuera el pueblo. Sólo la economía popular es justa.


16. ¡Alto al Nomadismo de la Humanidad!

     El terrorismo económico a nivel mundial que se desarrolla a partir de la creación artificial de abundancia y carencia, ha de ser impedido con la restricción de exportaciones e importaciones.

     La reducción de la exportación se equilibraría con la limitación de importaciones superfluas. Las transacciones de capital y mercancías, las migraciones de trabajadores, ideadas por el capitalismo feroz bajo la falsa bandera del «liberalismo», se terminarían. Los cerdos ya no tendrían que viajar miles de kilómetros por Europa para ser sacrificados en un matadero, lo cual proporciona los mayores beneficios al capitalismo feroz.

     Eliminando el comercio que no sirve al abastecimiento sino a la pura ganancia, se podrían impedir las maquinaciones del Imperio que pretende dominar y después anular al pueblo con sus dictados de economía absurda. La victoria sobre la supremacía comercial del Imperio también dará fin a la migración planeada y guiada por el capitalismo, que destruye tradiciones y etnias obligando a las personas a abandonar su país.

     Impidiendo la influencia ajena en áreas como el arte, la cultura, la educación o la Historia, que hasta ahora estuvieron dirigidas por servicios secretos extranjeros, los movimientos de desplazamiento de la Humanidad se frenarán, posibilitando la recuperación de la patria.


17. Sobre el Tamaño Adecuado del Estado

     La democracia es el gobierno del pueblo. En consecuencia, ningún Estado debería ser más grande que su pueblo, y ningún Estado debería ser más pequeño que su población relativa. El Estado nacional es el Estado normal, y, como tal, no debe ser de dimensiones excesivas ni diminutas en comparación con la cantidad de sus habitantes.

     El Estado ha de respaldar a su pueblo y economía, defendiéndolos contra el feroz capitalismo internacional. El «capitalismo feroz» de la dominación monetaria detesta al Estado fuerte y no reconoce la función protectora de éste. Todos conocemos la mezquina palabra del «proteccionismo» que precisamente aspira a negar la obligación estatal del amparo.

     Si un pueblo ha perdido su Estado o su territorio genuino, corre peligro de desaparecer. Muy pocas etnias de nómadas admirables y resistentes, como los gitanos Roma y Sinti o los judíos, han sabido conservar su identidad en la diáspora.

     Los malhechores que nos impusieron la «Multicultura» saben perfectamente el desmayo que causan sus estrategias para robar la patria y el espacio a los nativos, y nosotros, como víctimas, también lo deberíamos saber.

     El Imperio odia al pueblo arraigado porque sólo teme al pueblo, y nos pretende inculcar que la democracia no es más que el dominio del mercado. Pero se demostrará que la democracia es la dictadura del pueblo.–


     «Con gran preocupación observamos la infiltración de millones de extranjeros y sus familias en el pueblo alemán, la irrupción de extranjerismos en nuestro idioma, la modificación de nuestra cultura y nuestras costumbres populares... Anualmente, apenas nace la mitad de los niños que harían falta para la subsistencia de nuestro pueblo. Ya ahora, muchos alemanes son extraños en sus propios distritos residenciales o en el trabajo. (...) La integración de grandes masas de extranjeros no es posible... si al mismo tiempo queremos conservar nuestro pueblo, y llevará a las conocidas catástrofes étnicas de las sociedades multiculturales. Cualquier pueblo, también el alemán, tiene un derecho natural a la preservación de su identidad y peculiaridad dentro de su área de residencia» (Manifiesto de Heidelberg del 17 de Junio de 1981, firmado por profesores universitarios de Alemania Occidental. Der Spiegel, N° 18, 1982).–



Carta 20ª
El Séptimo Sello del Presente:
La Ejecución del Plan Kalergi


1. Europa en Su Marcha Fúnebre

     La Europa establecida según Maastricht, con sede en Bruselas, está basada en el propósito del conde checo Coudenhove-Kalergi y en el trabajo de su Movimiento Pan-Europa del año 1924. Los indicios, los documentos y los testimonios del funcionario europeo de Luxemburgo, Juncker, y del sucesor al trono austriaco, Otto de Habsburgo, son inequívocos.

     El plan prevé la abolición de la democracia y de las naciones con el fin de unificar al Viejo Continente —Rusia y Eurasia incluídas— con Estados Unidos (Coudenhove-Kalergi, «Pan-Europa 1922 bis 1966», p. 103). El Plan de Kalergi conduce al Estado Mundial y, en consecuencia, a la tiranía del Becerro de Oro sobre la Humanidad. La nobleza luchadora debe ceder ante la nueva nobleza financiera judía.

     Somos testigos de un acto vesánico sin precedentes de destrucción étnica de Alemania y de todo el Occidente. Los pueblos condenados a desaparecer son insustituíbles. El plan para aniquilar etnias y culturas no sólo va dirigido contra Europa sino contra todos los continentes, ya que el Imperio se obsesiona con que sólo así puede conservar el poder.

     Los planificadores y ejecutores de las migraciones forzadas en Occidente saben el mal que hacen: año tras año dañan la economía gastando ocho veces más de lo que cuestan las subvenciones a la natalidad. Desde el principio sabían que su «política familiar» es un método para la reducción de la natalidad, lo cual es un genocidio. Fomentan el asentamiento de supuestos inmigrantes, no por compasión o razones humanitarias, sino para deteriorar Alemania y someter a Europa. Sus medidas de persecución contra la resistencia alemana no-violenta los caracteriza.

     Los que se llaman a si mismos «demócratas» sirven a la dictadura del Imperio estadounidense. En nombre de la «libertad del arte», la CIA comenzó con su programa de «reeducación». En nombre de la «libertad de prensa» y el «bienestar social», comenzó la propaganda, el creciente empobrecimiento y el endeudamiento. En nombre de la «Historia», vino la mentira. Los indicios, los escritos y los testimonios apuntan a Coudenhove-Kalergi y a su movimiento pan-europeo. Bajo el disfraz del «anti-racismo» se desarrolló secretamente el mayor plan de genocidio de la Historia mundial: lo llaman «integración», pero quieren decir discordia.


2. La Creación de los Infrahombres: ¿Un Proyecto Judío?

     Para asegurar la soberanía de unos pocos judíos sobre tres continentes, debe crearse una raza mestiza de negros, asiáticos y Blancos, de la que Kalergi espera que sea cruel pero fácil de dirigir.

     El proyecto de crianza de hombres de Coudenhove-Kalergi apenas se diferencia del que le fue atribuído por los historiadores a Hitler: según ellos, éste quería criar al superhombre, una intervención bastante imposible en la Creación, que se demostraría como verdadero. El conde Kalergi cree haber encontrado al superhombre en el judío. Por consiguiente, no fue Hitler sino Coudenhove-Kalergi el que falsificó el término de Nietzsche elevándolo a lema político. Pero lo que Kalergi pretende criar no es al superhombre sino al infrahombre de fácil sumisión, un hombre del que su creador dice saber que será cruel pero fácilmente gobernable.

     No he dedicado este libro a la «teoría de la conspiración judía» sino a su demostración: la demostración de la colaboración consciente y preconcebida de un pequeño pero influyente grupo de masones y, en su marco, de una pequeña pero influyente minoría judía que cree fortificar el poder de su propia etnia destruyendo a todas las demás. Esta aspiración llevó a un proyecto equívoco y anti-democrático, al plan de la «sociedad multicultural».

     Oponerse a ese desarrollo indeseable y criticar la actitud errónea de esa minoría judía y sus cómplices no sirve para inducir el odio a los judíos, como se pudiera pensar, porque el odio no surge de un tratamiento igualitario, que es la aspiración a la equidad ante la ley, sino de la aspiración a la desigualdad ante la ley.


3. Aniquilación de los Pueblos

     Kalergi pretende evitar los conflictos étnicos anulando todas las naciones excepto la judía. Con la realización de su plan de mestizaje racial, cree poder conseguir la segunda meta, que es descartar los conflictos étnicos para siempre. Supone que sin cabeza tampoco existe el dolor de muelas. Kalergi no pretende anular las naciones europeas por odio sino por una supuesta utilidad práctica.


4. Concordancias con Hitler

     En ello, Kalergi tampoco actúa por odio a la raza nórdica sino, al contrario, al igual que Hitler la estima talentosa. Tal como Hitler, cree que el clima medioambiental es el responsable de su nacimiento y, después, de las virtudes cultivadas. Como Hitler, considera imprescindible un desarrollo aislado para la perfección de la raza, y por lo tanto exige la crianza humana consanguínea. Le da preferencia al pueblo judío porque se siente parte de él.

     «La dinámica de Europa se debe a que es el centro cultural del Norte de la Tierra. Desde hace diez mil años, el frío y la escasez obligaron al europeo a decidirse a trabajar o a morir. Quien no quería o no podía trabajar, estaba condenado a morirse de hambre o frío. A través de varias dinastías, el invierno nórdico extinguía a los europeos débiles, pasivos, vagos y contemplativos, creando así un tipo de hombres duros, activos y heroicos. Desde tiempos prehistóricos, la Humanidad Blanca, y especialmente la rubia, lucha contra el invierno que la hizo palidecer, pero al mismo tiempo la crió resistente. A este endurecimiento debe el europeo agradecer que haya podido conservar hasta ahora su salud y energía a pesar de sus pecados culturales» (Richard Coudenhove-Kalergi, «Praktischer Idealismus», 1925, p. 77).

     La sumisión del continente bajo dirección de la nobleza judía, de la que él se considera miembro, lo conduce a proseguir con su plan para la destrucción de la raza nórdica por más que la valore.


5. Oro, Pólvora y Tinta

     Kalergi también fundamenta la tesis de Hitler según la cual los judíos aspiran a la hegemonía mundial a través de la prensa y la política económica mundial. Al igual que Hitler, sostiene que los judíos mandan en el comunismo, el capitalismo y la socialdemocracia. Pero, a pesar de numerosas coincidencias, sigue habiendo claras diferencias:

     Mientras Kalergi, sin importarle los 100 millones de víctimas del comunismo mundial (Stéphane Courtois, Das Schwarzbuch des Kommunismus), admira a Lenin y Stalin, ve en Hitler a su mayor contrincante, al que tiene que superar. Efectivamente, vivió la derrota hitleriana y la victoria de su propia semilla.


6. Sobre los «Protocolos de los Sabios de Sión»

     Es tranquilizador escuchar una y otra vez que los cuestionados «Protocolos de los Sabios de Sión», aquel plan sobre la sumisión del mundo bajo el poder judío, son una falsificación.

     Al igual que el plan de Kalergi, los «Protocolos» proclaman el sometimiento y la aniquilación de las etnias, deshaciendo su identidad y su cultura por medio de la prensa y el sistema judicial. Pero el plan de Kalergi es real y comprobable, y todos somos testigos de ello.

     Es posible que Kalergi se haya basado en los «Protocolos» para idear el proyecto del apoderamiento judío: ésa sería una explicación para dichas similitudes.


7. Kalergi Salva a Alemania de Morgenthau.
EE.UU. Utiliza a Kalergi y al Movimiento Paneuropeo

     Tras la victoria sobre Alemania, Estados Unidos trató de consolidar su propósito de la guerra, es decir, aniquilar para siempre a Alemania como rival económico. Para ello, el Occidente siguió al pie de la letra el cruel y genocida Plan Morgenthau, cuyas medidas preveían el desmontaje de la industria alemana, la fragmentación territorial, la limpieza étnica y la muerte por hambre de 30 millones de personas.

     Tras muchos años de embargo alimentario, producto del cual murieron cinco millones de alemanes, los Aliados occidentales se tuvieron que dar cuenta de que el líder de la Unión Soviética, Stalin, estaba decidido a fundar un Estado de «Alemania del Este», y ya no se atrevieron a proseguir con el Plan Morgenthau.

     Entonces llegó la hora de Kalergi. Facilitó un programa con un movimiento (Movimiento Pan-Europa) que no sólo exponía la destrucción étnica de Alemania sino de toda Europa, un plan que no estaba basado en el asesinato ni la violencia sino que era más bien un plan no sangriento aparentemente aceptable para los ejecutores y los gobiernos marionetas de las victimas.

     La idea de la aniquilación pacífica y a largo plazo de la nación alemana estuvo acompañada por las siguientes medidas, planeadas, decididas y ejecutadas: el alejamiento voluntario, por parte del gobierno marioneta alemán, de la cultura, y, en consecuencia, la renuncia a la política familiar, bajando los índices de natalidad con abortos, fraude generacional y constante inmigración.

     Todas las metas perseguidas por Kalergi requieren enormes medidas de política demográfica como las aquí descritas, que hasta el día de hoy son llevadas a cabo delante de nuestros ojos sin que se pueda demostrar que todos los ejecutores conozcan el nombre del maquinador de este secreto plan, el conde Richard Coudenhove- Kalergi.


8. No Hay Plan Kalergi sin EE.UU.

     Coudenhove-Kalergi nos menciona a los ejecutores y a sus asistentes: Adenauer, Churchill, Benesch, la Banca Warburg, y varios periódicos de Nueva York. Adicionalmente, Der Spiegel revela que la política europea de Adenauer fue financiada por el servicio secreto estadounidense de la CIA (Die CIA zahlte, en Der Spiegel, Nº 33, 1997).

     Sin Estados Unidos, el Plan Kalergi hubiera sido sólo una cruenta quimera intelectual, la fantasía de un nacionalista judío. Su colaborador, Konrad Adenauer, hubiera sido alcalde de Colonia en vez de Canciller de Alemania Occidental. Pero la casualidad quiso que Kalergi estuviese en el momento preciso en que se necesitaba una maquinación como la suya.

     Tras la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los judíos compartía las ideas de Herzl y no ansiaba la toma del poder en Europa. Cuando el Imperio de EE.UU. descartó el Plan Morgenthau y percibió con preocupación que Stalin quería aprovechar la fuerza económica y militar de Alemania del Este contra Occidente, el Plan Kalergi adquirió un protagonismo inesperado.


9. ¿Es Nuestra Europa el Tercer Reich de los Judíos?

     Esta pregunta ha de contestarse negativamente por dos razones: actualmente, Europa hoy ni es un Imperio (Reich) judío, ni es el Tercer Reich de los judíos. Aunque el camino que nos llevó a Maastricht y Bruselas haya sido ideado por un masón de discutida proveniencia en colaboración con judíos y para judíos, no es el deseado por la mayoría de los judíos europeos.

     Justo cuando el Imperio estadounidense se acogió a ese plan, presionando a Parlamentos y políticos europeos, forzó la concepción de un Estado multi-étnico, multicultural y, en consecuencia, sin cultura. El presente estudio ha mostrado que EE.UU., como muchos lo ven, no es un país exclusivamente dominado por los judíos.

     El racismo de Kalergi tampoco coincide con las leyes raciales del Reich alemán. Mientras los alemanes sueñan con el superhombre, Kalergi sueña con los infrahombres.

     Precisamente bajo el gobierno de George Bush el mundo se acordó de que los Protestantes Blancos se reparten el poder con los judíos, excluyendo generalmente a todas las demás etnias. Si alguna vez estos dos bandos se enfrentan en una abierta lucha por el poder, el resultado sera impredecible: mientras unos gozan del apoyo de bancos y medios de comunicación, los otros se respaldan con la industria, el ejército, la guardia nacional y la CIA. El Plan Kalergi, por lo tanto, no es injusticia judía —sin mencionar los intereses judíos— sino estadounidense.


10. El Levantamiento de Europa. ¿Fracaso de Kalergi?

     Con la negación a participar en la guerra de ataque a lraq en el año 2003, el Canciller alemán Schröder dio un paso imprevisto, y Europa dejó de ser vasalla de Estados Unidos. Con eso, el Plan Kalergi está amenazado.

     El vocero de los judíos alemanes, el profesor Wolffsohn, calificó la negativa de Schröder a participar en un ataque contra Iraq como un «acto anti-israelí» (Jüdische Allgemeine, 25.9.2002). Al mismo tiempo, los líderes judíos alemanes como Friedman y Spiegel parecen haber perdido influencia en los partidos alemanes establecidos por ellos.

     Con el proyecto de un pacto de defensa más allá de la OTAN, firmado por Francia, Alemania y Bélgica, la idea de la Europa de las patrias parece revivir, aunque Kalergi ya la había dado por muerta.

     Se reconoce que la inmigración no trae ventajas económicas sino que cuesta 100.000 millones de euros anuales que no son financiables. Los regalos en efectivo de los fondos sociales, mal usados para atraer a desocupados de todo el mundo y alcanzar las perjudiciales cuotas de asentamiento, ya no se pueden pagar. Tras perjudicar inconmensurablemente a los alemanes, el Plan Kalergi parece estar fracasando.


11. Kalergi Traicionó a Herzl y Ayudó a Hitler

     Cuando los escritos de Herzl sobre la creación de un Estado israelí aún eran una utopía, el conde Coudenhove-Kalergi desarrolló su plan de la toma de poder judía en Europa.

     Kalergi tenía que saber que su intención de someter a Europa y poblarla con etnias ajenas fomentaría el anti-judaísmo, dañaría la idea del Estado judío de HerzI y empujaría a las masas a los brazos de Hitler y el nacionalsocialismo.

     Después de la Segunda Guerra Mundial, Kalergi permaneció en la oscuridad del anonimato, pero ya antes de la Guerra su vil racismo había causado preocupación y rabia entre los intelectuales alemanes. ¿Quién está de acuerdo en dejarse gobernar por «superhombres», dejarse expulsar de su patria, dejarse tiranizar y someterse a un programa de cría de razas como si se tratase de pollos?.

     Kalergi, sabiendo que su confabulación perjudicaría las metas de Herzl, no tuvo consideración con éste y divulgó su reclamación del poder judío en Europa. También aceptó que sus propósitos provocaran entre los europeos un recelo anti-judío. Por ello, recién después de la huída de Kalergi de Hitler, y tras los Acuerdos de Haavara al que aspiraron el Mossad (Yehuda Bauer, «Freikauf von Juden?») y Alemania, se pudieron constituír las bases para el Estado judío.


12. ¿Estado Judío?, ¿Diáspora?, ¿Hegemonía Mundial?

     La podrida semilla de Kalergi está contaminando los intereses israelíes. Los llamamientos de los jefes del Estado israelí para que judíos alemanes se asienten en Israel fueron en vano. Los lideres judíos alemanes, que ni en sueños hubieran renunciado a su agradable existencia en Alemania cambiándola por la dura vida en el pais de los kibbutz, actuaron —queriendo o sin querer— según Kalergi y la Logia.

     Siempre defendieron el proceder del Estado de Israel, aunque ellos mismos proclamaban la inmigración de judíos rusos, porque el Estado los parecía necesitar. Así, antepusieron la necesidad del Estado judío a sus propias aspiraciones de reforzar su posición en Alemania. En vez de llamar a retroceder, según Herzl, inventaron una nueva definición de Nación de acuerdo a la cual ellos podían ser alemanes sin que ningún alemán pudiera ser judío bajo las mismas condiciones.

     Para justificar su ausencia en el ejército que defiende a Israel, apuntan hacia su importancia en los medios y la política europeos que les impide dejar sus puestos. Su mensaje es: no Estado judío en vez de diáspora, sino ¡Estado judío, diáspora y hegemonía mundial! Lo quieren todo.

     Al mismo tiempo, se rechaza el derecho de los demás países a patria y nación. Las consecuencias son que los judíos ya no ven como obligación poblar Israel para lo que fue fundado sino, al contrario, dejar la Tierra Prometida y solicitar pasaportes alemanes para retornar al país del cual, en su momento, Herzl salió y en el que surgió la Haskala, el humanismo judío. Esto puede corresponder a las exigencias de Kalergi, pero no a las de Herzl ni a las del pacto de Haavara, ni del Estado judío.


13. Theodor Herzl versus Kalergi.
Estado Judío versus Soberanía Mundial

     En 1918 fue ordenado un plan para la división del mundo, los 14 Puntos de Wilson, un plan administrativo para la Humanidad, donde los límites estatales corresponderían a los límites de los pueblos. Éstos especificaban la ampliación de las patrias europeas y la remoción de fronteras trazadas por todo el mundo según el capricho de los vencedores o colonizadores.

     Las fronteras de los pueblos de 1918 y los 14 Puntos de Wilson siguen siendo una misión para la reordenación del globo. Los puntos de Wilson deben permitir una única excepción: Israel. Es la excepción que confirma la regla. Al pueblo que no tiene tierra, Naciones Unidas le perdona la fundación violenta de su país aunque perjudique al pueblo palestino.

     Con razón Kalergi había calificado a los judíos de pueblo urbano, acostumbrado a vivir en ciudades. El pequeño Israel, con sus fronteras legalmente reconocidas e infraestructurado como ciudad-Estado, ofrecería tres veces más lugar del necesario para acoger a todos los judíos que se encuentran esparcidos por el mundo.

     Pero si Israel no se retira de los territorios que fueron ocupados tras la Guerra de los Seis Días ni aprueba la constitución de un Estado palestino, al final arriesgará los proyectos de separación de Naciones Unidas y, en consecuencia, la legalidad del propio país. Lo mismo pasará si se sigue insistiendo en el Plan Kalergi, o sea, en el hundimiento de Alemania y Occidente. Nadie mata impunemente al que lo cobija.

     Si se cumple su condición y recupera su libertad, Alemania colaborará con todos los pueblos del mundo, y también con Israel y Estados Unidos. La condición consta de la exigencia de subsistencia del pueblo alemán como etnia pura y de la autonomía de su territorio. La colaboración no sirvió de nada: comenzó con nuestra falta de libertad y probablemente termine con la desaparición del pueblo.

     Quienquiera que insensatamente insista en la anulación de las patrias y prevea el crepúsculo étnico, desperdiciará la última oportunidad de ser comprendido. La desaparición de Occidente no es la pronosticada por Oswald Spengler: un destino irremediable que ocurre en ciclos al igual que la muerte humana por la debilidad de la ancianidad. El hundimiento que acecha es más bien un proceso organizado por conspiradores que pretenden deshacer los pueblos de Europa, estos irreemplazables «pensamientos de Dios», antes de tiempo. Y eso de manera mezquina, a espaldas, así como Caín mató a Abel.

     Apelo a la mayoría silenciosa de los judíos alemanes: Uníos con nosotros contra el plan de Kalergi de la eliminación de las naciones y las patrias. Negad la ayuda al hundimiento de Occidente.

     Lo que Atenas y Esparta fueron para los griegos, Alemania lo es para Europa: cuna de la música, la poesía, la investigación, cuna del espíritu del soldado caballeresco y del humanismo. Pero también cuna de la idea de Theodor Herzl, de los Acuerdos de Haavara y del humanismo judio, la Haskala, que floreció en suelo alemán.

     Si Alemania no resurge, la Humanidad se preguntará dónde quedó y quién fue su verdugo.–



Carta 21ª
Petición a los Diputados de Alemania, Austria, Suiza,
Tirol del Sur, Liechtenstein, Alsacia-Lorena,
Luxemburgo, Holanda y Bélgica

     Hago un llamado a los diputados de todos los países sucesores del «Sacro Imperio Romano de la Nación Alemana» a que reconozcan al Plan Kalergi como continuación del Plan Morgenthau y como la mayor represión y genocidio de la Historia de la Humanidad.

     La prosecución de esta fechoría llevaría a la desaparición inevitable e irrevocable del irreemplazable pueblo alemán, irreemplazable como todas las etnias. Además, los restantes pueblos de Europa, 3.000 etnias en total, están amenazadas por el demonio de Kalergi.

     No permitan ustedes que tras el «anti-racismo» constante al que estamos entregados y que busca difamar y considera como racismo toda petición de conservar el Estado alemán, se esconda el impune y vehemente racismo de Kalergi.

     Hay que restaurar las condiciones aparentemente irreversibles que fueron forzadas sobre los Parlamentos alemanes por la presión inconstitucional de Kalergi, la prensa estadounidense, la CIA, la Banca Warburg, el Movimiento Pan-Europa y Churchill. Debe ser restablecida la independencia de nuestros Estados, y a nuestros gobiernos su poder perdido.

     La obligación subliminal a la migración forzada y al control de la natalidad ha de ser desechada. Según el modelo de la desaparecida República Democrática Alemana, unas guarderías estatales que funcionen todo el día con horarios extra-laborales han de facilitar la vida a las madres forzadas a trabajar, como deber de toda la sociedad.

     Las empresas que huyen del Estado alemán para esquivar impuestos, como aquellas personas ancianas que quieren pasar su vejez acostadas bajo palmeras en el extranjero, deben ser penalizadas con un impuesto de cambio de sede del 50% de sus ganancias o ingresos. La economía, la prensa y la cultura alemanas no deberían estar más tiempo bajo el mando del Imperio sino ser devueltas a manos del pueblo.

     El poder y cualquier rastro de influencia cultural de la CIA deben ser eliminados de la arquitectura, la música, la literatura y la creación de arte. Los tratos y fraudes con los servicios secretos han de ser castigados penalmente.

     La Europa impuesta por Kalergi, cuya meta no es la conservación sino la marcha fúnebre de los pueblos europeos, debe ser sustituída por la Europa de los Estados nacionales, es decir, de las patrias (véase Irenaus Eibl-Eibesfeldt, «In der Falle des Kurzzeitdenkens»).

     Los que durante décadas y hasta hoy han proclamado a conciencia la «irreversibilidad» de la desaparición étnica alemana y plantean como sustituto para su declinación la «inmigración compensatoria», por motivos racistas y de Kalergi, han de ser acusados, sin embargo, de alta traición y genocidio.

     Los forasteros en nuestros Estados, que a menudo se consumen durante generaciones por el ansia de volver a su patria, deben recibir ayuda para retornar a sus países de origen. Los perseguidos deben seguir siendo apoyados con alojamiento, alimento y vestimenta, pero nunca con dinero en efectivo.

     Que el extranjero desarraigado que aprecie nuestro país sea bienvenido para que colabore en la reedificación del Estado de los alemanes en fraternidad, según la resolución 677 de la ONU y según el sentido de una nueva Humanidad. Si camina a nuestro lado en la lucha por la reconquista de Europa, estará luchando también por la subsistencia de su propio pueblo.

     Ha de desaparecer el falseado concepto soviético de la nación, que impuso el Imperio y que permite al extranjero la inmigración constante y que rechaza a la nación alemana como una comunidad definida étnicamente, y la restringe a su papel como pagadores de indemnizaciones y responsables colectivos. El que entre los reeducados ya no tenga sentido de identidad nacional, que considere que su pérdida causa la desaparición de todas las etnias del mundo.

     La política del sometimiento alemán ya ha inspirado demasiadas injusticias en el mundo, al aprobar, excusar o aceptar silenciosamente el genocidio cometido por los vencedores de 1945, que consistió en limpieza étnica, embargo alimentario, quema de campos, encarcelamiento de posguerra, tortura y violento asesinato en masa. Ha de romperse este silencio.

     Todos los pueblos de este mundo estarían amenazados si, sin oponer resistencia, renunciáramos a la conservación de áreas territoriales cerradas, a la persistencia étnica, a fronteras legalmente establecidas o a ser reconocidos como un grupo compuesto por una cultura, un destino y un origen en común.

     En la bandera europea, en lugar de las Doce Estrellas que simbolizan a las doce tribus judías extra-europeas, debe figurar el símbolo de la Cruz.

     En nombre del intocable derecho popular: el robo territorial y el genocidio, da igual si por medio de fuego y espada o de sigilosas inmigraciones forzadas que llegan «con pie de paloma», no deben ser aceptados bajo ningún concepto.–




Primera Parte

Segunda Parte
http://editorial-streicher.blogspot.com/2015/11/gerd-honsik-adios-europa-el-plan_19.html


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