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miércoles, 22 de julio de 2015

William L. Pierce - Viendo el Bosque



     Presentado originalmente el 18 de Septiembre de 1999 como emisión radial, y luego transcrito en la publicación Free Speech, vol. 5 Nº 10, de Octubre de 1999, el siguiente texto del doctor William L. Pierce (Seeing the Forest) que ofrecemos ahora en castellano es una serie de reflexiones en cuanto a que a veces verdaderamente los árboles no dejan ver el bosque. El bosque a que se hace mención, como se supondrá, es un conjunto no autóctono de ningún suelo. Las observaciones del Estados Unidos de esos años siguen siendo plenamente válidas hoy en día.


VIENDO EL BOSQUE
por William L. Pierce
Octubre de 1999



     Cada semana recibo diversas cartas de oyentes que creen que yo culpo demasiado a los judíos por la destrucción de nuestra sociedad. No me refiero ahora a las cartas de enloquecidos fundamentalistas cristianos que despotrican acerca de mí diciendo que los judíos son "el pueblo elegido de Dios" y que por lo tanto éstos están autorizados para hacer todo lo que ellos quieran sin que deba criticárselos. (Estas lastimosas almas me dicen: "Dios se encargará de usted si dice algo malo sobre los judíos. ¿No sabe usted que Jesús fue un judío?"). Y tampoco me refiero a las cartas de lemmings, que simplemente repiten el Políticamente Correcto libreto del partido que ellos han aprendido mirando la televisión, en el sentido de que los judíos son sólo como cualquier persona, sólo que mejores, y que la única razón de que yo hable críticamente de ellos en mis emisiones es que estoy celoso de su éxito. Ellos me dicen que yo soy un amargado perdedor que vive en un remolque, que tiene mala dentadura, que nunca recibí educación, y que paso la mayor parte de mi tiempo emborrachándome y haciendo cosas íntimas con mis parientes femeninos, porque los medios de comunicación les han enseñado que toda la gente que vive en West Virginia es así. Como sea, nunca pierdo mi tiempo discutiendo con la gente acerca de su religión, ya se trate del fundamentalismo cristiano o de la Corrección Política. A menos que la gente tenga una base razonada para sus creencias, una discusión razonada con ellos es inútil.

     Los creyentes de los que quiero discutir hoy son aquellos que creen que cometo un error al imputar malas motivaciones a los judíos en conjunto. Algunos de ellos me dicen que no son los judíos en sí quienes están destruyendo nuestra raza y nuestra civilización, sino que es la gente rica, judía y no judía. Que son los millonarios avaros los que mantienen nuestras fronteras abiertas al Tercer Mundo porque ellos quieren un suministro estable de mano de obra barata. Que son los abogados deshonestos, judíos y no judíos, que manejan a nuestros legisladores y nuestros tribunales para enriquecerse más bien que para darnos buenas leyes y justicia.

     Y, por supuesto, la gente que me dice esto tiene razón, hasta cierto punto. Es verdad que los millonarios Gentiles realmente tienden a poner su enriquecimiento adicional en lo alto de su lista, y que ellos realmente tienden a estar de acuerdo con los millonarios judíos en muchas cosas. Ellos rara vez ven alguna ganancia para ellos mismos en oposición a los judíos, aun cuando no estén de acuerdo ideológicamente con ellos. Los millonarios están más inclinados a seguir las tendencias existentes y tratar de beneficiarse de ellas en vez de oponerse a ellas y arriesgarse a perder dinero. Se ha dicho realmente que es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un hombre rico... hacer algo que pudiera disminuír su fortuna. Y también es verdad que la mayor parte de los abogados eligieron su profesión no con el objetivo de servir a su pueblo o porque ellos estén interesados en la ley, sino más bien porque ellos la ven como un camino para el patrimonio personal y el poder. Y también es verdad que tenemos una sociedad sobrecargada de abogados. Deberíamos tener a otra gente aparte de abogados estableciendo la política.

     Más generalmente, es verdadero que si uno mira cada institución destructiva en nuestra sociedad, si uno mira detrás de cada política destructiva, uno encuentra tanto a no-judíos como a judíos. La ruinosa política de inmigración que tenemos ahora en Estados Unidos es favorecida por algunos Gentiles así como por prácticamente todos los judíos. La ley de inmigración de 1965 que cambió el flujo de inmigrantes en este país desde sobre todo europeos a casi puros no-europeos fue impulsada principalmente por judíos, pero el senador Ted Kennedy fue un co-patrocinador de la ley. Los judíos pueden estar haciéndose cargo del crimen organizado en Estados Unidos, pero todavía hay algunos italianos implicados en ello.

     Los legisladores más activos en el Congreso que insisten en el recorte de nuestro derecho a tener y portar armas son judíos, pero muchos Gentiles también están implicados. Si examinamos la destructiva explotación de nuestro medioambiente natural, la reducción de nuestros bosques y la explotación de minas a cielo abierto de nuestra tierra y la contaminación de nuestros ríos, probablemente encontraremos a especuladores Gentiles avaros y miopes más a menudo que a judíos. E incluso en los medios de comunicación, uno todavía puede encontrar algunos jefes de medios no-judíos que promueven esencialmente la misma línea del partido que los jefes judíos de medios de comunicación: Rupert Murdoch es un ejemplo.

     Todo esto es verdadero. De este modo, entonces, ¿por qué no me quejo sólo de los plutócratas o los abogados o los hombres de negocios?; ¿por qué singularizo a los judíos? La respuesta a esto es que si no miramos a los judíos específicamente, si no tratamos de entenderlos como judíos, entonces nunca podremos entender realmente lo que le está sucediendo a nuestra raza y a nuestra civilización. Y si no entendemos lo que está ocurriendo, con mucha menor probabilidad seremos capaces de cambiar las cosas para mejor. Tenemos que entender el proceso, y a fin de entender el proceso tenemos que entender el papel judío en ello, porque es el papel clave.

     Retrocedamos un poco y preguntémonos: ¿cuál es la institución más poderosa e influyente en la vida estadounidense hoy?; ¿qué institución, más que ninguna otra, está promovieno las peores y más destructivas tendencias en la vida estadounidesne?: ¿Es el básquetbol profesional? Ésa es ciertamente una influencia nociva, pero no es la más nociva. ¿Es el Servicio de Impuestos Internos (IRS)? No. No es ni siquiera el gobierno de Clinton, del cual el IRS es una parte, porque el gobierno de Clinton en sí mismo sólo es una criatura de la institución más poderosa, y aquella institución más poderosa está compuesta por los medios noticiosos y de entretenimiento, que juntos forman la opinión pública y controlan la política pública. Y estos medios a su vez están dominados por judíos.

     No entraré en todos los nombres y relaciones organizacionales hoy, porque he hecho eso ya varias veces en emisiones pasadas, y los detalles están todos en un folleto que publico y actualizo con regularidad, llamado Who Rules America?. Pero hagamos sólo un rápido resumen: los tres gigantes en los medios electrónicos son Disney-ABC, encabezado por Michael Eisner; Time Warner-CNN, encabezado por Gerald Levin; y el nuevo conglomerado Viacom-CBS, encabezado por Sumner Redstone. Eisner, Levin y Redstone son todos judíos, pero no sólo los hombres que están arriba son judíos; estos gigantes de los medios están conformados por judíos de arriba abajo.

     En los medios impresos de comunicación los tres periódicos más influyentes del país son el New York Times, el Wall Street Journal y el Washington Post. Todos ellos son poseídos o controlados por judíos. Las únicas tres revistas de noticias semanales ampliamente leídas en Estados Unidos son Time, que es poseída por la Warner-CNN de Gerald Levin; Newsweek, que es poseída por la Washington Post Company de Katharine Meyer Graham; y U.S. News & World Report, que es poseída por el desarrollador inmobiliario judío Mort Zuckerman. La historia es la misma en la industria cinematográfica de Hollywood y en todo el resto de los medios de comunicación de noticias y entretenimiento.

     Ahora bien; hay gente que le dirá a usted muy seriamente que este dominio casi total de la institución más poderosa de nuestra sociedad por la minoría judía, que compone sólo el 2,5% de la población estadounidense, es sólo una coincidencia que no tiene ninguna significación siniestra. Es como si hubieran sido los mormones o los Testigos de Jehová los que resultaran dirigir los medios de comunicación. ¿Qué diferencia hace eso?.

     Cuando hombres maduros dicen algo así, usted puede apostar sin peligro que hay otra cosa que la razón en juego. Por lo general es el miedo: no tanto un miedo consciente sino un reflejo condicionado de evitación, el producto de un programa a largo plazo, por parte de los medios de comunicación, de condicionamiento del público para que éste nunca diga o siquiera piense algo negativo con respecto a los judíos, no sea que uno sea etiquetado como un "anti-semita" o un "nazi". Realmente, el nombre propio para esta clase de condicionamiento es "lavado de cerebro".

     Piense en ello durante un minuto.

     Imagínese a usted mismo estando entre un grupo de profesionales jóvenes, en un restaurante, supongamos, o en un cóctel —una especie bastante sofisticada e irreverente de gente. Usted puede hacer un chiste sobre el Papa, e incluso los católicos que haya en ese grupo se reirán. Usted puede decir algo indecente sobre la Madre Teresa o Martin Luther King sin objeción. Usted puede expresar su aversión a los homosexuales o las feministas. Algunos de aquellos presentes pueden argumentar contra usted, pero probablemente no se pondrán nerviosos por ello. Pero si usted quiere parar la conversación en seco y dar a cada uno de los presentes una fuerte acidez estomacal, sólo diga algo poco amistoso sobre los judíos, sobre un judío específico o sobre los judíos como conjunto. Diga, por ejemplo, algo como: "Bueno; ahora que que el judío Sumner Redstone se ha apoderado de la CBS, apenas hay alguna parte de los medios de comunicación que los judíos no posean. Pienso que eso no es bueno para Estados Unidos". Diga eso, y luego huela el miedo en el aire mientras sus amigos se atragantan con sus martinis.

     Quizás exagero un poco, pero no tanto. Los judíos realmente reciben un tratamiento especial, y ello no es más coincidencia que su control de los medios de comunicación. Ha sido planeado. Ha sido diseñado así.

     Ahora bien, estoy seguro de que, habiendo dicho esto, las mentes de muchos de mis oyentes acaban de clausurar sus oídos por cuanto el reflejo condicionado que les prohíbe pensar cualquier cosa poco amistosa con respecto a los judíos les está dando patadas. Pero, usted sabe, es posible vencer este condicionamiento, este lavado de cerebro —a menos que usted sea un lemming, por cierto. Los lemmings no pueden vencerlo porque ellos no quieren vencerlo. Ellos no quieren pensar nada que no esté aprobado, ningún pensamiento que todos los demás no piensen. Pero si usted es una persona que quiere pensar claramente sobre esta materia, todo lo que usted tiene que hacer es comenzar a mirar los hechos. Tómese su tiempo. Estudie los hechos con cuidado; no sólo los hechos que yo le ofrezco, sino también todos los demás que usted pueda descubrir en este asunto. Piense en las implicaciones. Llegue a sus propias conclusiones. Usted puede superar el miedo condicionado; y como un adulto responsable, como un estadounidense responsable, como un miembro responsable de su raza, usted debiera superarlo.

     Y cuando usted ya no tiene miedo y usted finalmente es capaz de mirar la verdad directamente a la cara, usted ya no creerá que es una coincidencia el que los judíos se hayan abierto camino a codazos en prácticamente cada posición de control en los medios de comunicación. Usted ya no creerá que los judíos no usan el poder consciente y colectivamente que este control de los medios les da. Diré esto nuevamente: los judíos usan su control de los medios de comunicación, no como capitalistas individuales, a la manera en que los pocos no-judíos en los medios lo hacen, sino que ellos lo usan colectiva y cooperativamente para hacer progresar los intereses judíos. Por eso usted puede ver una agenda propagandística común a través de todos los medios controlados. Todos ellos promueven la imagen del judío como una víctima, nunca como un depredador o como un agresor; todos ellos promueve la imagen de los judíos como sensibles y creativos y comprensivos, no como la especie que planea y organiza una sangrienta revolución bolchevique y masacra a decenas de millones de rusos y ucranianos inocentes, o que dirige el negocio de esclavos Blancos y fuerza a miles de jóvenes muchachas europeas a una vida de prostitución cada año, o como la especie que se abre camino a codazos hasta las posiciones claves del control de los medios y luego ayuda a sus congéneres judíos a hacer lo mismo.

     Y todos ellos también fomentan el sexo inter-racial. Todos ellos propagan la mentira de que la mayor cantidad de crímenes inter-raciales es la de Blancos contra los Negros. Todos ellos suprimen cualquier noticia que contradiga aquella mentira. Todos ellos tratan de persuadirnos de que el homosexualismo es normal y aceptable, y que es sólo un estilo de vida alternativo. Todos ellos hacen propaganda para el multiculturalismo y para más "diversidad" y para mantener nuestras fronteras abiertas al Tercer Mundo y para desechar la Segunda Enmienda [el derecho a las armas]. Todos ellos.

     Ahora, retrocedamos durante un momento, porque acabo de decir algo extremadamente importante, y quiero estar seguro de que sea entendido, de que yo lo haya convencido a usted. Pienso que la gente más perspicaz y responsable, una vez que ellos han concebido en sus mentes que ellos quieren conocer la verdad, pueden aceptar el hecho del control judío de los medios de comunicación; aquel hecho es realmente indiscutible. Pienso que la mayor parte de ellos pueden dar entonces el siguiente paso y concluír que este control judío de los medios no es sólo una coincidencia; ellos pueden concluír que los judíos deliberada y cooperativamente intentan conseguir ese control y luego usarlo para hacer progresar sus intereses colectivos.

     La gente puede entender esto en términos de la clase de comportamiento grupal con el cual ellos ya están familiarizados. Los miembros de otros grupos también cooperan entre ellos a fin de conseguir un poder grupal y luego usar ese poder para concretar sus intereses de grupo. Y entonces no debería ser sorprendente que los judíos que están en los medios de comunicación colaboren para crear una imagen favorable de ellos en la mente pública. La mayoría de la gente puede persuadirse a sí misma de que no es "anti-semítico" creer que los judíos se comportan como muchos otros grupos a fin de llevar adelante sus intereses de grupo.

     Es el siguiente paso el que es dificultoso para muchas personas: consiste en reconocer que la agenda propagandística de los jefes judíos de los medios de comunicación va mucho más allá de promover una imagen favorable de ellos; también promueve todo lo que es desfavorable para la mayoría no-judía. Y esta propaganda destructiva no es una coincidencia tampoco; es el producto de un esfuerzo planeado, deliberado y colaborativo.

     Alcanzar esta conclusión es un gran paso, un paso difícil, para muchas personas, incluso para la gente que quiere entender, que quiere conocer la verdad. Es un gran paso porque separa a los judíos de cada otro grupo con intereses especiales. Pone a los judíos aparte del resto de la Humanidad y los identifica como un grupo únicamente hostil, destructivo y engañador. Los identifica como un grupo que es excepcionalmente peligroso para nuestra gente. Y deja, a cualquiera que dé este paso, abierto a la acusación de "anti-semitismo". Ciertamente, si usted da este paso —si usted llega a esta conclusión— y usted anuncia su conclusión en público, usted será denunciado como un "anti-semita" por los jefes de los medios de comunicación, y probablemente por los lemmings también.

      Y por eso no quiero que usted considere sólo mi palabra para esta muy importante conclusión sobre la naturaleza de los judíos como un grupo singularmente hostil y peligroso. Quiero que usted estudie los hechos. Quiero que usted piense en la evidencia y llegue a su propia conclusión. Pero no quiero que usted se detenga antes de llegar a una conclusión debido al miedo, debido al lavado de cerebro. Quiero que usted venza su miedo y examine la evidencia objetivamente.

     Haré unas pocas observaciones más sobre esta conclusión y sus implicaciones ahora, sin embargo. Déjeme decirle que realmente es clave para entender muchas otras cosas la historia de los judíos en Europa, y en otras partes. ¿Por qué siempre los judíos han sido mucho más fastidiados y perseguidos que cualquier otro grupo?; ¿por qué todos los demás siempre los han odiado?; ¿por qué ellos han sido echados a patadas de prácticamente cada país en Europa durante los pasados mil años: de Inglaterra y España y Portugal y Francia y Suecia y Alemania y una docena de otros países, y se les ha dicho que no vuelvan más, sólo para regresar sigilosamente y luego ser echados nuevamente? Los judíos le dirán que fue por causa de la intolerancia cristiana. Pero la intolerancia cristiana no puede explicar por qué los egipcios los echaron de Egipto más de mil años antes de Cristo, ni tampoco puede explicar por qué los paganos griegos y romanos los odiaron. Yo solía hacerme preguntas sobre estas cosas. E incluso después de que comencé a sospechar que las actividades social y racialmente destructivas de los judíos fueron planeadas y deliberadas, yo no sabía por qué. No tenía sentido para mí que los judíos deliberadamente procuraran destruír una sociedad en la cual ellos estaban montando en lo alto, que ellos deliberadamente hicieran agujeros en el fondo de un barco en el cual ellos eran pasajeros. Yo no podía imaginarlo, hasta que comprendí la naturaleza de los judíos.

     Y aquella naturaleza realmente es única. En algún tiempo lejos atrás en el período prehistórico, ciertamente hace más de 3.000 años, los judíos desarrollaron un modo único de supervivencia como depredadores y parásitos. Mientras que otras razas, otras tribus, buscaban vivir solos entre los de su propia clase —o conquistar militarmente a otras tribus y tomar su tierra o exigirles que pagaran tributos—, los judíos procuraron invadir el territorio de otras razas sigilosamente y luego subvertirlas, socavar su moral, y destruír el orden y la estructura de sus sociedades como un fenómeno concomitante para controlarlas y explotarlas.

     Al principio, hace miles de años, esto puede haber sido sólo un novedoso plan para ganar el control de un vecino particular, pero finalmente se desarrolló como un estilo de vida. Llegó a ser parte de su religión, y finalmente entró en sus genes. Creo que hoy ellos realmente no pueden abstenerse de hacer eso. Y como dije antes, usted tiene que pensar con mucho cuidado sobre esto. Usted tiene que estudiar los hechos. Es difícil para muchas personas entender a los judíos porque éstos realmente son diferentes de cada otro grupo étnico.

     Un aspecto del problema judío que se suma a la dificultad que tienen muchas personas para enfrentarlo de manera directa, es que los judíos no son sólo una intrigante y siniestra kehillah (comunidad) de varones adultos jefes de medios de comunicación. Ellos son una comunidad completa, con mujeres y niños y muchos miembros en los márgenes: judíos en parte, disidentes, etcétera, incluso unos cuantos judíos anti-judíos. Hay aproximadamente seis millones de judíos en Estados Unidos, de acuerdo a su propia cuenta, y ellos no pueden todos ser dueños de estudios de cine o editores de periódicos o promotores de música "rap" o guionistas de Hollywood. La mayor parte de ellos viven y trabajan en una forma que les da relativamente poca oportunidad personal para dañar a nuestra sociedad. Ellos son simplemente profesores y hombres de negocios y comerciantes y abogados y médicos, que se ganan la vida más o menos como todos los demás —pero no completamente.

     Usted debe echarse hacia atrás un poco a fin de ver el bosque más bien que sólo los árboles. La cosa esencial acerca del bosque consiste en que está destruyendo nuestro mundo. Es un bosque parásito. Está inyectando un veneno espiritual y cultural en nuestra civilización y en la vida de nuestra gente, y sorbiendo nutrientes para enriquecerse a sí mismo y ponerse aún más destructivo. Quizás sólo el 10% de los árboles en este bosque judío tiene raíces lo bastante profundas para inyectar su veneno en nosotros, y el otro 90% desempeña sólo papeles secundarios de una clase u otra. Es sin embargo el bosque entero el que es nuestro problema. Si el bosque no estuviera aquí no habríamos tenido que soportar la maldición del bolchevismo. Si el bosque no estuviera aquí, Estados Unidos no se estaría poniendo más oscuro y más degenerado cada año. Es el bosque entero, no sólo algunos de los árboles más venenosos que hay en él, el que debe ser desarraigado y quitado de nuestro suelo si debemos llegar a estar sanos otra vez.

     El punto esencial, una vez más, es éste: no todo judío tiene un papel principal en la promoción de los males que nos están destruyendo, y no cada persona judía colabora con los principales judíos que promueven el mal; pero es sólo debido a que los judíos como conjunto están entre nosotros, que los males que ellos siempre promueven nos están abrumando. Si los judíos no estuvieran presentes podríamos vencer a los malvados hombres de nuestra propia raza. Los malos hombres de nuestra propia raza pueden buscar su propia ganancia a costa del resto de nosotros, pero ellos no procuran destruír nuestra raza.

     Sólo los judíos buscan aquello.–






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