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miércoles, 13 de mayo de 2015

Sobre la Acusación de "Anti-Semitismo"



     En el sitio therebel.org se publicó en Septiembre de 2007 el siguiente interesante ensayo (An Open Word about Anti-Semitism) que presentamos en esta oportunidad en castellano. Analiza aquí el autor diversos aspectos que implica el "anti-semitismo", palabra equívoca donde las haya, y por qué dicho tópico se ha convertido en algo "tabú", lo cual no se debe sino al uso descriteriado de dicho término por parte de los judíos para liquidar socialmente (y físicamente) a sus adversarios.


Una Palabra Abierta acerca del Anti-Semitismo
por Rebel of Oz
26 de Septiembre de 2007



     En los viejos días, un anti-semita era alguien que odiaba a los judíos; en estos días es alguien a quien los judíos odian.


     Acusar de "anti-semitismo" a un opositor es probablemente el arma política más poderosa que existe en la sociedad occidental. Su destructividad iguala —si es que no la sobrepasa— a la etiqueta de pedofilia. El tema entero se ha desarrollado con el tiempo como un tabú tan poderoso que difícilmente hay una discusión abierta del anti-semitismo sin que los participantes se peleen por condenarlo, completamente faltos de sentido crítico, como algo completamente malo. Cualquier sospechoso —o peor— acusado públicamente de opiniones o actividades anti-semíticas, se convierte automáticamente —sin juicio ni condena— en un leproso social. Él puede decirle adiós a su trabajo y su carrera, y perderá, bastante a menudo, a la mayor parte de sus amigos y familia, y en muchos casos incluso su libertad [1].

[1] Hay cientos de casos de encarcelamiento cada año en más de una docena de países, principalmente en Alemania y Austria, sobre la base de "delitos de odio", referidos a afirmaciones escritas o verbales hechas con respecto a los judíos o al "Holocausto".

     A pesar de, o tal vez debido a, su naturaleza tabú, hay mucha confusión sobre lo que exactamente constituye anti-semitismo. Este ensayo trata de abrirse paso a través del tabú y examinar varios aspectos del anti-semitismo y lo que conduce a su naturaleza tabú. El autor está consciente del hecho de que, al hacer eso, atraerá la crítica amarga de aquellas secciones de la comunidad que —por una razón u otra— son las más interesadas en mantener el tabú.


Orígenes de la Judería Europea

     El anti-semitismo europeo no puede ser entendido sin conocer los orígenes de la judería europea. Hay dos grupos judíos étnicos y lingüísticos distintos en Europa, los judíos sefarditas [españoles] y los judíos ashkenazi [2].

[2] Ashkenazi, adj. (hebreo) = alemán. Considerando el hecho de que casi el 90% de los judíos de hoy son ashkenazis, i. e., turcos étnicos, el término "anti-semitismo" carece bastante de sentido. Sin embargo, dado que el énfasis de este ensayo no está puesto sobre el término mismo sino sobre las acciones y actitudes que describe, el autor ha decidido —por motivos de simplicidad— adherirse al término comúnmente usado.


Judíos Sefarditas

     Contrariamente a la creencia popular, los judíos sefarditas no son los descendientes directos de los habitantes de Palestina del tiempo romano. Sus antepasados fueron una tribu bereber de África del Norte que se convirtió al judaísmo en el siglo III d.C. Ellos finalmente se establecieron en la provincia española de Andalucía, en el Sur de España, donde, durante muchos siglos, tuvieron una posición privilegiada bajo el gobierno de los moros. Los judíos sefarditas todavía hablan hoy un dialecto andaluz medieval.


Anti-Semitismo Histórico Español y Portugués

     Si bien el fanatismo cristiano fue muy probablemente un factor en juego, el anti-semitismo español y portugués tiene su causa principal en el resentimiento contra el papel judío durante la ocupación mora de siglos de la península ibérica. Los judíos eran considerados traidores y colaboradores. Después de la derrota final de los moros en 1492, los Reyes Católicos dieron a los judíos sefarditas la opción de irse a los Países Bajos (gobernados por España), convertirse al cristianismo o morir. Ya que la mayoría de los judíos escogió la fácil opción de simplemente simular haberse convertido, un modo común de probar su lealtad religiosa era hacerlos comer un guisado cocinado con carne de cerdo y mariscos, ambos ingredientes prohibidos por las reglas religiosas judías [3].

[3] El guiso de cerdo con moluscos marinos es todavía hoy un plato nacional tanto en Portugal como en España.

     A lo largo de los siglos, el anti-semitismo español y portugués —como el de otras partes— siguió siendo motivado por una mezcla de motivos religiosos y socio-económicos. A pesar de fingir ser cristianas, numerosas familias judías adhirieron secretamente a sus creencias ancestrales, como los llamados cripto-judíos, que a menudo "sacrificaban" a su hijo mayor haciendo que él llegara a ser un sacerdote católico, para proteger a su familia. Muchos sacerdotes cripto-judíos tuvieron papeles destacados en la Inquisición española, lo que los proveyó con un poderoso instrumento para luchar contra sus enemigos. Ellos también estuvieron masivamente sobre-representados entre los financistas del genocida comercio de esclavos y el de las especias, que prosperó tanto en España como en Portugal.


Judíos Ashkenazis

     La judería de la Europa Central y del Este tiene sus raíces en las tribus turcas étnicas de Mongolia que invadieron Europa bajo su rey huno Atila y que finalmente se instalaron en el área del Sur de Rusia y Ucrania de hoy, donde formaron el reino europeo más grande y más poderoso de la Edad Media, Jazaria. En el siglo VIII, los reyes jázaros decidieron importar a miles de rabinos para establecer escuelas talmúdicas y convertir a la población entera al judaísmo. Esta decisión puramente comercial permitió a los jázaros comerciar tanto con sus vecinos cristianos como musulmanes y dominar el comercio altamente provechoso entre Europa y Asia, pagando por el ejército permanente más grande de la Edad Media. Irónicamente, Jazaria fue destruída finalmente a principios del siglo XIII por una segunda oleada de invasores mongoles bajo Gengis Jan, llevando a que muchos judíos ashkenazis terminaran en países europeos del centro y del Sur como Italia y Alemania.


Anti-Semitismo Histórico de Europa Occidental y Central

     El anti-semitismo de Europa occidental y central se considera ampliamente que tuvo su origen en la Edad Media, donde pogroms esporádicos a menudo coincidían con la partida y el regreso de cruzados cristianos, debido a una mezcla de fanatismo religioso y resentimiento contra el alto interés cobrado por prestamistas judíos implicados en la financiación de las campañas. La matanza de los prestamistas judíos bajo el pretexto de la responsabilidad judía en la muerte de Jesús era obviamente un modo conveniente de evitar reembolsar las deudas propias.

     Durante el siglo XIX los sentimientos anti-semíticos y los pogroms tendieron a ser provocados por informes de prácticas comerciales judías anti-éticas, falsificación de monedas, y asesinatos rituales de niños cristianos en la Pascua judía, informes también conocidos como "libelos de sangre" [4]. Si bien la veracidad de aquellas acusaciones es ampliamente cuestionada, hay acuerdo en que ellas fueron usadas frecuentemente como un pretexto para evitar pagar a los prestamistas judíos.

[4] El infame término "libelo de sangre" es frecuentemente usado por judíos intrigantes para desacreditar cualquier sugerencia de que algún funcionario israelí pudiera haber estado involucrado en alguna actividad criminal.


Anti-Semitismo Histórico de la Europa del Este

     Los judíos de Europa del Este tendieron a estar mucho menos integrados en las sociedades locales que los judíos de las sociedades europeas occidentales y centrales. Esto se debió en gran parte a concentraciones más grandes de poblaciones judías, que llevaron a los judíos ashkenazi de habla yíddish [5] a un contraste más notorio con las poblaciones eslavas cristianas católicas u Ortodoxas. Esto fue particularmente verdadero para la Rusia zarista, estrictamente Ortodoxa, que tenía una desconfianza profundamente arraigada hacia los descendientes de sus archienemigos jázaros.

[5] El yíddish es un dialecto alemán medieval mezclado con palabras turcas y hebreas. Por razones de logística y de velocidad, los turcos étnicos conocidos como los hunos no llevaban a sus mujeres con ellos cuando invadieron Europa, forzándolos a proveerse de mujeres de las tribus germanas locales. Aquellas mujeres luego transmitieron su propio lenguaje a los frutos de aquellos "matrimonios".


Anti-Semitismo Alemán post-Segunda Guerra

     Contrariamente a las creencias populares, el anti-semitismo alemán después de la Primera Guerra Mundial estuvo principalmente motivado por el resentimiento contra el responsable detectado —la Judería Internacional bajo el liderazgo de la dinastía bancaria Rothschild— por la pérdida sufrida por Alemania en la 1ªGM y las humillantes condiciones del Tratado de Versalles. Sin embargo, las sospechas resultantes a menudo causaron la aplicación de populares enseñanzas de Darwinismo social del siglo XIX [6] sobre los judíos europeos.

[6] El Darwinismo social inglés, que pone a las razas europeas por sobre las poblaciones de sus colonias, ayudó a la deshumanización de la gente no-europea, necesario para la justificación moral de su supresión y explotación.

     El gobierno de Hitler trabajó estrechamente con grupos sionistas internacionales en un programa de emigración en gran escala para los judíos europeos, psicológicamente ayudados por el comportamiento cada vez más hostil del gobierno alemán hacia sus ciudadanos judíos. A estos grupos se les permitió incluso mantener campos de entrenamiento que desplegaban banderas sionistas, preparando a los emigrantes para vivir en Palestina.

     Los alemanes de la época nacionalsocialista se resintieron enormemente por la hostilidad de los grupos judíos internacionales y los culparon por el esfuerzo de guerra de los Aliados occidentales contra Alemania. Esto resultó en la percepción entre muchos alemanes de que los judíos europeos eran extranjeros hostiles que podrían ser encerrados y obligados a apoyar el esfuerzo de guerra alemán.


Anti-Semitismo post-Segunda Guerra

     Si bien la mayor parte de los historiadores y los políticos concuerdan en el anti-semitismo previo a la Segunda Guerra, la situación es mucho menos clara para la época posterior a dicha guerra. Mientras los grupos de presión judíos y pro-Israel tienden a aplicar liberalmente la etiqueta de "anti-semitismo", parece haber muy pocos casos de actos racialmente motivados de conducta anti-judía. Muchos casos de vandalismo y ataques terroristas contra sinagogas y cementerios judíos resultaron ser operaciones bajo falsa bandera de grupos sionistas como el Mossad, diseñados para revivir recuerdos del tiempo de la guerra, de persecuciones nacionalsocialistas y para obligar a los judíos a "refugiarse" en el Estado únicamente de judíos.

     En el uso de hoy del término, cualquier crítica a los judíos o al Estado únicamente de judíos es ampliamente considerada como anti-semítica. En particular, cualquier mención de la más leve duda con respecto a la veracidad de la narrativa predominante del "Holocausto" judío o cualquier sugerencia de la responsabilidad judía en ciertos aspectos agresivos de la política exterior estadounidense o en los acontecimientos del 11 de Septiembre de 2001, es ampliamente considerada como un signo revelador de anti-semitismo. Lo mismo se aplica a cualquiera que dé la credibilidad más leve a presuntas teorías de conspiración como el "Nuevo Orden Mundial", los "Illuminati" o —la peor de todas— los infames "Protocolos".


Poder Judío

     El automatismo tipo "caja de Skinner" [7] por medio del cual cualquier crítica o sugerencia hacia cualquier obra incorrecta de los judíos es percibida como anti-semítica, tiene tanto que ver con el poder judío [8] como con una mala conciencia con respecto a una percibida inacción del mundo en respuesta al "Holocausto" judío. El control judío de la mayor parte de los medios predominantes de comunicación occidentales y del capital de inversión ha resultado en una situación donde es imposible tener una carrera exitosa en política, ciencia, medios de comunicación, entretenimiento o en la arena corporativa, si existe siquiera la más leve sospecha de "anti-semitismo". Considerando el generoso uso del término, no es sorprendente que haya un extendido temor entre la mayor parte de los occidentales, sobre todo en Alemania y EE.UU., a hacer, decir o incluso pensar algo que pudiera atraer aquella etiqueta mortal.

[7] Una cámara de condicionamiento reflejo ideada por Burrhus Skinner, psicólogo conductista estadounidense, para el análisis del comportamiento de animales. NdelT.
[8] Paul Eisen, Jewish Power, http://www.righteousjews.org/article10.html


Anti-Semitismo Musulmán

     Debido al apoyo irrestricto por parte de la gran mayoría de los judíos a la entidad sionista, los abusos de derechos humanos y civiles contra el pueblo palestino, y el desprecio ilimitado, patrocinado por EE.UU., hacia numerosas resoluciones de Naciones Unidas con respecto al derecho de retorno de los refugiados palestinos, hay fuertes dudas entre los musulmanes de todo el mundo hacia los judíos en general y hacia el Estado exclusivamente judío en particular. De manera no sorpresiva, estas dudas son ampliamente criticadas en los medios occidentales de comunicación controlados por los judíos como anti-semitismo.

     Lo que hace que estos sentimientos hostiles sean diferentes de los de la mayoría de los países occidentales, es que ellos no son obstaculizados por ninguna mala conciencia sobre el "Holocausto" judío; de hecho, hay un escepticismo generalizado entre muchos musulmanes en cuanto a la veracidad de la narrativa predominante. La reciente Conferencia sobre el "Holocausto" organizada por el gobierno de Teherán, que proporcionó una plataforma de discusión para más de 60 revisionistas del "Holocausto" es una clara expresión de este escepticismo y rechazo a ceder ante la presión judía. Esto es aún más notable, ya que por primera vez desde la Segunda Guerra, un gobierno entero, no sólo algún historiador inconformista, se ha atrevido a desafiar la narrativa prevaleciente del "Holocausto".


El Efecto Walt-Mearsheimer

     Además del dolor de cabeza causado por la Conferencia de Teherán, un estudio de alto perfil del año pasado de los profesores de las Universidades de Harvard y Chicago, Stephen Walt y John Mearsheimer, acerca de la influencia inadecuada de los grupos de presión pro-israelíes sobre la política exterior estadounidense, llamó la atención hacia el uso judío indiscriminado de la etiqueta de anti-semitismo como un arma política. El efecto a largo plazo de ese estudio todavía está por verse. La evidencia anecdótica sugiere, sin embargo, que aquellos grupos de presión judíos se han hecho más cuidadosos en la aplicación del término, y con frecuencia recurren a etiquetas alternativas tales como "teoría de conspiración".

     La mera existencia de un poderoso tabú como el que rodea al término político de "anti-semitismo" es ya una fuerte indicación de la urgente necesidad de un examen riguroso de su uso. Al evitar tal examen, estamos permitiendo que poderosos grupos de presión abusen del término para sus objetivos políticos egoístas en una manera menos que ética. La reciente Conferencia de Teherán que rompió el tabú del "Holocausto", y el debate comenzado por el estudio de Walt y Mearsheimer sobre la influencia del lobby pro-Israel han comenzado un proceso que es de esperar que conduzca a un debate racional en esta importante materia. La mayoría de la gente no tiene ninguna pista de qué es realmente el anti-semitismo, pero ellos "saben" cómo descubrirlo.

     La mayoría de los occidentales están convencidos de que los judíos son las víctimas inocentes de siglos de una malvada persecución. Ellos no tienen idea de por qué la gente sigue criticando a los judíos, pero tienen por algo cierto que los judíos son los tipos buenos y sus enemigos los malos.

     Cuando se les pregunta qué creen ellos que motiva el anti-semitismo, la mayor parte de los occidentales no tiene ni la más mínima pista. La respuesta más frecuente es que los anti-semitas piensan que ellos son racialmente superiores a la gente de raza semita. A primera vista, esto no tiene mucho sentido, dado que la gran mayoría de los judíos de hoy son de origen étnico turco mezclado con elementos germánicos y eslavos, y no semíticos. Sin embargo, ya que este hecho no es ni siquiera conocido por la mayoría de los judíos, aparte de sus críticos, esto realmente no importa. Lo que importa es el concepto de que el anti-semitismo es causado por un supremacismo racial.


El Mito del Anti-Semitismo Racialmente Motivado

     A través de toda la Historia, la deshumanización de otros grupos étnicos ha sido el instrumento principal para justificar moralmente acciones que por otra parte serían consideradas como malas. Saquear a otra tribu para quitarles sus raciones de invierno, el ir a la guerra en contra de otra gente para robar todas sus posesiones y matar o esclavizar a cada uno, todo aquello tenía que ser moralmente justificado por los gobernantes de los agresores ante éstos. En el siglo XIX, una escuela de pensamiento llamada Darwinismo Social justificó el imperialismo y el colonialismo europeo basándose en las teorías de Charles Darwin acerca de la supervivencia del más capacitado. Esta escuela fue posteriormente desarrollada en Alemania [9] como una lista detallada de clasificación racial, en la cual las razas arias —como los alemanes, los escandinavos, los persas e indios del Norte— fueron consideradas —principalmente debido a sus cualidades guerreras— como encabezando la lista de clasificación racial, y las razas semíticas, como los árabes, los malteses y —no muy correctamente— los judíos, fueron clasificadas, junto con los africanos y los aborígenes australianos, en el fondo de la lista.

[9] En ese entonces Alemania entró en la carrera imperialista, inmediatamente después de su unificación en 1870, cuando la mayor parte del mundo no-europeo ya estaba dividido entre Inglaterra, Francia, Rusia, España, Portugal, Turquía y Holanda. Alemania sólo se quedó con los países "rechazados", como Papúa, Namibia y Tonga, que nadie más quería.

     No sorprendentemente, esta clase de teorías no encontró mucha resonancia en la sociedad alemana, hasta que ellas —con la cercana cooperación del movimiento sionista— fueron fuertemente promovidas por el publicista Alfred Rosenberg, uno de los principales ideólogos del Nacionalsocialismo. El objetivo principal de su racismo era asustar a los judíos alemanes para que emigraran a Palestina.


Ignorancia Descontrolada de lo que Constituye Anti-Semitismo

     ¿De dónde proviene esta ignorancia desenfrenada de la naturaleza y de las razones que están detrás del anti-semitismo? El conocimiento de la mayoría de la gente con respecto al tema se limita a los tres pilares del "Holocausto" judío: 1) que existió un plan para matar a todos los judíos europeos por parte de la Alemania nacionalsocialista, 2) el uso de cámaras de gas (y otros métodos espeluznantes), y 3) seis millones de judíos asesinados. Gracias a un flujo constante de libros, artículos de periódico, películas y programas de televisión, hay muy pocos occidentales que no estén más familiarizados con esta narrativa particularmente espantosa de la Segunda Guerra, que con cualquier otra parte de la Historia.

     Las personas más ilustradas, sobre todo aquellas con un trasfondo judío, tendrán también algún conocimiento de los siglos de anti-semitismo europeo, principalmente de los "libelos de sangre" [10] y los infames "Protocolos". Pero eso es casi todo lo que saben.

[10] Frank Weltner Ph. D., The Jews in Britain, A Short History of Anglo-Jewry, http://www.jewwatch.com/jew-occupiedgovernments-uk-history-of-jews-in-britain.htm


Ocho Formas de Descubrir a un Anti-Semita

     La mayoría de los occidentales sólo sabe tanto sobre el anti-semitismo como lo que necesita saber para descubrir a un anti-semita. Un anti-semita —según la creencia común— es alguien que:

 piensa algo malo de los judíos,
 piensa que los judíos podrían haber hecho alguna vez algo malo,
 no cree en el "Holocausto judío",
 sugiere que el "Holocausto judío" debiese estar abierto a la investigación y la discusión libres,
 critica cualquier aspecto del judaísmo, p. ej. el talmudismo,
 critica a la judería organizada,
 critica a Israel, o
 critica a alguien que apoya a Israel.

     Por favor note que esta lista está lejos de ser exhaustiva.


Reacciones tipo "Caja de Skinner"

     El aspecto más interesante de esta lista de "cómo descubrir a un anti-semita" es que no tiene ninguna base en el pensamiento racional sino que está puramente basado en la creencia. No importa si está justificada, o cómo está fundada, cualquier crítica a los judíos, el judaísmo, la judería organizada, la creencia en el "Holocausto", Israel o su lobby. La mayor parte de los occidentales está condicionada para identificar —en una reacción automatizada tipo "caja de Skinner"— a cualquiera que esté involucrado en cualquiera de las actividades arriba mencionadas como un anti-semita. Las reacciones de amplios sectores de la comunidad ante la Conferencia sobre el "Holocausto" celebrada en Teherán, el estudio de Stephen Walt y John Mearsheimer [11] sobre el lobby pro-Israel, el libro de Jimmy Carter "Palestine: Peace no Apartheid" [12] y el comentario del general Wesley Clerk [13] acerca de "gente adinerada de Nueva York", son sólo algunos de los ejemplos más notorios en meses recientes.

[11] Walt y Mearsheimer, The Israel Lobby Influence on US Foreign Policy, https://bamdadi.files.wordpress.com/2014/08/the-israel-lobby-and-us-foreign-policy-bamdadi-dot-com.pdf (PDF)
[12] Henry Siegman, Hurrican Carter, http://www.arabworldbooks.com/Literature/review9.htm
[13] James D. Besser, ADL Chief: It’s not just David Duke Anymore, http://judicial-inc.neophytos.org/a.ldl_chief.htm

     Si bien hay diferencias sutiles entre los individuos, cuando se desencadenan sus reacciones automatizadas para identificar el anti-semitismo, aquéllas son sólo diferencias de grado. Tarde o temprano, ellos siempre concuerdan. Por ejemplo, un creciente número de occidentales son cada vez más tolerantes a la crítica hacia los "sionistas", sobre todo cuando tiene que ver con el tratamiento dado a los palestinos nativos por colonos y soldados israelíes, pero si la misma crítica usa el término "judíos", o peor aún, "los judíos", en vez de "sionistas", es inmediatamente considerada como anti-semita.


El Factor Tabú

     La razón tanto del desinterés general como de la carencia de pensamiento racional en el contexto del anti-semitismo, es su naturaleza tabú. Un tabú es una fuerte prohibición (o censura) social acerca de cualquier área de la actividad humana o costumbre social declarada como sagrada y prohibida; el rompimiento del tabú es por lo general considerado objetable o detestable por la sociedad.

     No hay ninguna duda de que grandes sectores de la comunidad piensan que el anti-semitismo es completamente malo y un peligro para la sociedad. La mayoría de las personas reaccionarán con sentimientos muy fuertes, que van desde la ira al temor, el asombro y el disgusto, cuando se ven expuestas a cualquier percibida amenaza a las creencias acerca del anti-semitismo. Incluso discutir su naturaleza tabú causa niveles considerables de incomodidad.


El Papel de los Medios de Comunicación

     Los medios corporativos de comunicación desempeñan un gran papel en la naturaleza tabú del anti-semitismo. Ellos no sólo refuerzan sistemáticamente las creencias que rodean al tema, sino que también nos recuerdan lo que le sucede a aquella gente que se atreve a romper el tabú. Hemos escuchado de numerosos casos de personas que atrajeron la cólera de los auto-designados guardianes del tabú y que vieron sus carreras y modos de ganarse la vida destruídos. De hecho hay miles de nuevos casos cada año donde la gente es encarcelada por actividades anti-semíticas, la mayoría de ellos por cometer delitos relacionados con la "negación del Holocausto", también conocida como "revisionismo del Holocausto".

     No muchas personas pueden permitirse arriesgar perderlo todo, sus empleos, sus medios de subsistencia, su familia y amigos, simplemente por ser consideradas anti-semitas. No muchas personas están dispuestas a arriesgar su propio futuro, mucho menos el de sus cónyuges y sus hijos, por llevar aquella etiqueta. Es difícil pensar en algo peor que le pudiera pasar a un occidental del siglo XXI que ser cargado con ese estigma.


El Poder Judío

     Entonces, ¿por qué están tan interesados los medios de comunicación en mantener el tabú? La respuesta está en quién posee los medios occidentales de comunicación. Es apenas un secreto que ellos son controlados por judíos. No muchas personas hablan de ello, por miedo de atraer la temida etiqueta, pero cualquiera que haya oído de Rupert Murdoch, Haim Saban, Michael Eisner, Mortimer Zuckerman, Leslie Moonves, Jonathan Miller, Neil Shapiro, Jeff Gaspin, David Westin, Sumner Redstone, Mel Marmazin, Don Hewitt, Jeff Fager, David Poltrack, Sandy Krushow, Lloyd Braun, Barry Meyer, Jerez Lansing, Harvey Weinstein, Brad Siegel, Peter Chrnin, Marty Peretz, Arthur Sulzberger, William Safire, Tom Friedman, Charles Krauthammer, Richard Cohen, Jeff Jacoby, Norman Ornstein, Stephen Emerson, David Schneiderman, Kenneth Polack, Barry Diller, Kenneth Roth, Richard Leibner, Terry Semel, Mark Golin, Warren Lieberford, Jeffrey Zucker, Jack Myers, Sandy Grushow, Gail Berman, Stephen Spielberg, Jeffrey Katzenberg, David Geffen, Joran Levin, y muchísimos otros, debe comprender que no puede haber ninguna duda razonable en cuanto al hecho de que nuestros medios de comunicación están controlados por judíos. Tampoco puede haber ninguna duda razonable de que ellos actúan juntos como una fuerza política y social que persigue claramente los intereses judíos y pro-Israel [14].

[14] Jeffrey Blankfort, Partial List of Pro-Israeli Jews who Control the American Media, http://lebaneseduk8r.blogspot.com/2006/08/pro-israeli-jews-who-control-american.html


El Lobby Pro-Israel

     El poder de los medios judíos de comunicación actúa como una palanca para el poder político judío. Un lobby bien financiado y altamente organizado, como lo han descrito Walt y Mearsheimer, ha sido capaz de asegurar que raramente exista un político estadounidense que se atreva a interponerse en el camino de lo que dicho grupo de presión percibe que es el mejor interés de Israel, sin tener en cuenta el efecto que ello tenga sobre Estados Unidos y el pueblo estadounidense. El hacer eso o el decir algo crítico sobre Israel o la judería organizada, provocaría automáticamente la financiación masiva —mediante el AIPAC y otros grupos de lobby judíos— contra sus opositores, tanto dentro como fuera del partido de quien critica. Muy probablemente, esto también causaría un esfuerzo concertado de los medios de comunicación, del American Jewish Committee (AJC), el New York Times, Forward, Boston Globe y cientos de otros, para retratar al político como un anti-semita. Dado el hecho de que en muchos casos sólo un par de puntos porcentuales hacen la diferencia entre ganar o perder la elección, ningún candidato puede permitirse esta clase de problemas.

     No es sorprendente entonces que los políticos ambiciosos de ambos partidos, Republicano y Demócrata, tengan problemas para demostrar una actitud de "Israel primero" en sus apariciones como invitados en diversos eventos del lobby, como las reuniones anuales del AJC y del AIPAC, o al actuar como voceros en miles de eventos regionales y nacionales del lobby organizados por un número siempre creciente de grupos de lobby judíos. Huelga decir que ellos no conseguirían una invitación si se sospechara que ellos fomentan sentimientos anti-semíticos.

     Los medios judíos de comunicación y los grupos judíos de presión disfrutan de un grado sin precedentes de poder sobre las sociedades occidentales, en las cuales la crítica o la resistencia contra ese poder son un método infalible de cometer suicidio político, social, financiero y profesional. Examinemos ahora —como parte de un completo análisis ético del tema del anti-semitismo— si ellos están usando ese poder en una manera ética.


La Ética del Anti-Antisemitismo

     ¿Por qué es que muchos judíos reaccionan tan defensivamente cuando los no-judíos dicen algo malo sobre otro judío?. ¿Por qué está bien hablar del dominio completo de la Cosa Nostra sobre la sociedad italiana, pero es anti-semitismo siquiera mencionar la existencia de un equivalente judío?. ¿Por qué está bien hablar de la matanza de niñas bebés y embriones en China, o de la incineración de mujeres casadas en la India rural, pero no de los sacrificios rituales de niños cristianos secuestrados en la Edad Media durante la Pascua de los judíos?. ¿Por qué está bien llamar al Papa [Benedicto XVI] un colaborador de los nacionalsocialistas, al Presidente estadounidense un pervertidor de menores con una debilidad por los muchachos jóvenes, y a la Virgen María una prostituta, pero es racista sugerir que algunos judíos tuvieron conocimiento previo o estuvieron implicados en el 11-S, por ejemplo, Larry "el suertudo" Silverstein, que compró los edificios del World Trade Center por US$ 124 millones unos meses antes del 11-S y que hizo una saludable ganancia de US$ 4.000 millones por pago de seguros a causa de ello?. ¿Por qué está bien sugerir que el Presidente Roosevelt deliberadamente instaló la flota del Pacífico en Pearl Harbor para que la armada japonesa le disparara y la destruyera como en un barril con pescados, poco después de arrinconar al gobierno japonés mediante un invalidante embargo de petróleo, pero es un delito que merece el castigo más severo sugerir que pudiera haber algo incorrecto en la narrativa predominante del "Holocausto" judío?. ¿Qué hace que el hecho de que un no-judío critique a un judío haga que el primero sea catalogado automáticamente como un racista, sin tener en cuenta los méritos de su crítica?.


¿Paranoia, Mala Conciencia, Supremacismo o Política Despiadada?

     Esta excesiva sensibilidad judía ante la crítica es comúnmente explicada por la experiencia del "Holocausto". Los judíos supuestamente reaccionan con una especie de paranoia cuando son criticados, debido a la difamación y persecución que sus antepasados experimentaron hace tres generaciones en la Alemania nacionalsocialista. ¿Justifica eso el arruinar y encarcelar a los críticos por sus presuntos actos de anti-semitismo sin considerar su razonamiento?.

     Otra explicación para esa extrema actitud defensiva podría ser la mala conciencia. Los empleados que sienten que ellos no están calificados para su papel, a menudo reaccionan más a la defensiva al ser criticados que los empleados que están más confiados. ¿Podría ser que muchos judíos reaccionen de manera exagerada ante cualquier crítica porque ellos sospechan que la crítica está bien fundamentada y por lo tanto ellos atacan más bien al hombre que al argumento?.

     Una teoría incluso menos halagadora sugiere que muchos judíos sienten que ellos están tan por encima de los no-judíos, que piensan que cualquier crítica hecha por estos últimos es inaceptable, similarmente a la gente de la nobleza o funcionarios de los antiguos tiempos que rechazaban ser juzgados por nadie salvo por sus pares. Después de todo, el libro más sagrado del judaísmo, el Talmud, describe a los no-judíos como ganado que puede ser muerto, abusado y explotado a voluntad por los judíos. Los Goyim, como el Talmud los llama, existen sólo para hacer más ricos a los judíos y más cómoda la vida de éstos, tal como el ganado o los esclavos. Para alguien criado en esa clase de tradición, ser criticado por no-judíos en efecto podría parecer como una blasfemia.

     ¿O podría ser, como sugieren algunos críticos, que el libelo de anti-semitismo sea puramente una cínica arma política, abusada por un poderoso grupo de presión para mantener alejados a sus enemigos políticos? Tal vez esto sea una mezcla de todas las cuatro hipótesis, dependiendo de la persona, pero es difícil investigar este asunto, considerando la crueldad con la cual es rutinariamente castigada cualquier duda acerca de la inocencia de todos los judíos, similar a la de los santos.


Los Fines ¿Justifican Todos los Medios?

     Las decisiones con consecuencias éticas pueden ser guiadas por filosofías morales diferentes. Desde una perspectiva teleológica o referente a las consecuencias, que se enfoca en los fines y las consecuencias, los actos son considerados moralmente correctos o aceptables si ellos producen un resultado deseado. Desde ese ángulo, podría argumentarse que el moderno anti-antisemitismo ha sido moralmente aceptable porque produce el final deseable de prevenir una repetición de la discriminación y persecución de judíos de estilo nacionalsocialista. La desventaja de este enfoque, sin embargo, es que se abusa con frecuencia de ello para objetivos egoístas, como es el caso de lo que Norman Finkelstein describe como la "Industria del Holocausto", es decir, el mal uso del "Holocausto" judío para la maximización del interés propio financiero y político. Otros ejemplos son la coerción llevada a cabo sobre los políticos estadounidenses por grupos de presión pro-Israel como el AIPAC para que apoyen ciegamente a Israel —económica, militar y políticamente— o se arriesguen a ser etiquetados como anti-semitas y enfrenten, en la siguiente elección, a opositores tanto desde dentro del propio partido como de la oposición, quienes están nadando en dinero judío.


La Gente No Puede Ser Usada como un Medio para Conseguir un Fin

     Los críticos del enfoque teleológico o consecuencial sostienen que cada uno debe ser tratado con respeto porque ellos tienen derechos universales, incluída la libertad de conciencia, aceptación, privacidad, expresión y debido proceso judicial. Según esta así llamada filosofía deontológica [relativa a la obligación moral], los derechos individuales no deben ser violados. Ellos exigen que tanto las intenciones como las acciones de nuestro comportamiento debieran conformarse con principios morales universales.

     Desde una perspectiva deontológica es difícil justificar por qué alguien debería ser condenado al ostracismo, ser destruída su carrera y arrebatada su libertad, porque ha ejercido su derecho a la libre expresión al criticar aspectos de la judería moderna o por hacer afirmaciones de que la narrativa predominante del "Holocausto" judío ha sido un engaño y debería ser investigada de nuevo.


¿Es el Anti-Antisemitismo un Caso de una Condición Ética Subjetiva?

     Los relativistas morales se enfocan en ellos mismos y en la gente que está alrededor de ellos. Su moralidad está basada en el consenso de su grupo relevante. Para ellos, la condición ética es subjetiva, y está basada en la experiencia grupal e individual. Un consenso del grupo relevante es el que establece sus estándares éticos, los que pueden cambiar cuando las opiniones del grupo o de sus miembros cambian.

     El relativismo moral es muy común entre políticos, militares y otros grupos profesionales. El caso Enron es un buen ejemplo de cómo los estándares morales relativistas pueden conducir fácilmente a comportamientos que —desde el punto de vista de alguien de afuera— son claramente inmorales. Esto demuestra que la eticidad subjetiva es propensa a la corrupción y a manipulaciones por parte de poderosos grupos e individuos.

     No hay ninguna duda de que grandes segmentos de la comunidad piensan que el anti-semitismo es completamente malo y un peligro mortal para la sociedad. Ellos sienten que los anti-semitas han perdido sus derechos humanos y civiles y merecen ser condenados a muerte, o al menos encerrados en una especie de lugar de alta seguridad mientras sea posible. Ésta es la misma fuerte reacción que la mayor parte de las personas tiene cuando se trata de otros poderosos tabúes, como el abuso a menores, y es una indicación de la cantidad de lavado de cerebro que las sociedades occidentales han soportado cuando se trata de los judíos. Este tipo de reacciones tipo estúpida Caja de Skinner como resultado de tabúes sociales, así como el riesgo ya mencionado de corrupción y manipulación, como ha quedado demostrado en el caso Enron, son pruebas convincentes de que la eticidad subjetiva es inadecuada como un instrumento para dirigir nuestros comportamientos.


¿Qué Consideraría Apropiado una Persona Madura de Buen Carácter Moral?

     La moralidad convencional valora virtudes como la confianza, el auto-control, la empatía, la imparcialidad y la veracidad. Es bastante obvio que hay una carencia de confianza entre muchos judíos hacia aquella gente que ellos destruyen por ser supuestos anti-semitas. Ellos probablemente argumentarían que cómo podría esperarse que ellos confiaran en alguien que es anti-semítico. Pero eso es exactamente en lo que consiste la confianza: la confianza en el otro incluso si hay un riesgo de traición o desilusión. Transferida a la situación de la crítica a los judíos, la virtud de la confianza pediría confiar en que el crítico no está motivado por el odio racial o por algún secreto deseo de matar a todos los judíos.

     El auto-control, la segunda virtud, pide evitar explotar oportunidades egoístas. Muchos críticos, por ejemplo Norman Finkelstein y Jeffrey Blankfort, sostendrían que la explotación de oportunidades egoístas es de lo que se trata la "industria del Holocausto" y el lobby pro-Israel.

     La tercera virtud, la empatía, la promoción de la civilidad y la anticipación de necesidades, claramente se ve su ausencia. Lo mismo ocurre con la imparcialidad, la cuarta virtud, porque difícilmente puede considerarse que es justo arruinar o encarcelar a alguien exclusivamente por ejercer su derecho a la libre expresión.

     Y finalmente, pero no lo menor, la veracidad. Los críticos de los judíos y del "Holocausto" son perseguidos sin tener en cuenta los méritos de sus afirmaciones. En Alemania, por ejemplo, la veracidad del "Holocausto" es tratada como "evidente", y a los revisionistas del "Holocausto", como Germar Rudolf o Ernst Zündel, se les niega la oportunidad de proporcionar pruebas de la exactitud de las afirmaciones por las que ellos han sido llevados a juicio. Del mismo modo, cualquiera que critique a Israel o el completo dominio que el lobby pro-Israel tiene sobre la política estadounidense, por ejemplo Jimmy Carter en su reciente libro "Palestine: Peace Not Apartheid", es automáticamente condenado como anti-semita, independientemente de la fuerza de su argumento.


La Cuestión de la Justicia

     ¿Se beneficia la justicia, que es imparcial en sus resultados, procesos y comunicación, al arrojar a la gente en la cárcel, al asesinar su imagen y arruinar sus carreras por ser crítica de los judíos? Arrojar a alguien en la cárcel o destruír su carrera por criticar a los judíos o por afirmar que el "Holocausto" ha sido un fraude diseñado para humillar a un enemigo golpeado y para organizar un apoyo internacional para la creación y el apoyo en curso de un Estado judío, sería inmediatamente considerado injusto por la mayoría de las personas, si el receptor de la crítica no fueran los judíos.


La Configuración del Síndrome del Anti-Semitismo

     Mientras más personas se enteraron del régimen de apartheid en Sudáfrica, más dispuestas estuvieron ellas a apoyar la idea de un boicot. ¿Hizo aquello que dicha gente odiara a los sudafricanos Blancos? Por supuesto que no. Con Israel y su tratamiento hacia la gente palestina ocurre algo muy similar. Mientras más personas averigüen sobre los hogares y huertos privados destruídos con excavadoras por soldados israelíes, sobre los niños y adolescentes baleados por francotiradores israelíes, sobre el uso sistemático de la tortura y de matanzas extra-judiciales, sobre el desastroso impacto de las llamadas vallas de seguridad, sobre el acoso e intimidación cotidianos efectuados por colonos armados y soldados de ocupación, más enojadas ellas se pondrán. A eso se le llama sentido de justicia. ¿Los convierte eso en anti-semitas? Sólo si usted le pregunta al lobby pro-Israel.

     Habiendo dicho eso, una declaración de hechos debería ser tratada únicamente por sus méritos. Un hecho es un hecho, independientemente de quién lo declare. Mientras aquella persona pueda probar que sus afirmaciones son lógicas y razonables, estamos de acuerdo en que estamos tratando con un hecho, hasta que se demuestre lo contrario. Las motivaciones y las tendencias personales de aquella persona no cambian aquello, incluso si ella es un "anti-semita".

     Mientras los judíos están haciendo cada vez más difícil para los críticos expresar sus opiniones, más fuerte se hará el resentimiento de éstos. Mientras más acusen ellos a los críticos de estar motivados por racismo e intolerancia, más enojados éstos se pondrán. Mientras más difícil ellos hacen para la gente interesada en la Historia y la política investigar y publicar acerca de los crímenes de los judíos, más sospechosos y desconfiados de los judíos se pondrán ellos. En otras palabras, mientras más los judíos combaten un supuesto anti-semitismo, la gente llegará a ser más "anti-semita".–




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