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miércoles, 20 de mayo de 2015

Los Crímenes de Posguerra contra Alemania (1)



     El sitio holocaustianity.com tiene archivados diversos artículos que se refieren a las brutales acciones que cometieron los vencedores Aliados de la Segunda Guerra contra civiles alemanes inocentes en la propia Alemania y en otras partes. Hemos elegido unos cuantos para ponerlos en castellano. Esta vez presentamos tres reveladoras crónicas de aquellos horrores, que se enfocan en los padecimientos de las mujeres alemanas tras la guerra a manos de los ejércitos ocupantes, y luego en las penurias soportadas por millares de niños pequeños alemanes. Poner la vista en estas realidades de la Historia bien puede servir de antídoto contra las historias que pretenden retratar como los "buenos" a gente que de antemano tenía previsto el exterminio del pueblo alemán en la Segunda Guerra, llevado a efecto salvajemente tras ésta.



El Problema Humano:
El Alto Costo de la Guerra Pagado por las Mujeres


     «¡Maten! ¡Maten! En la raza alemana no hay nada aparte de mal. ¡Acaben con la bestia fascista de una vez para siempre en su guarida! Apliquen fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas. Tómenlas como su despojo legal. ¡Maten! Cuando su asalto avance, ¡Maten, ustedes, bravos soldados del ejército Rojo!» (comisario comunista judío Ilya Ehrenburg).


     La cruel máquina de propaganda de Ilya Ehrenburg había diseminado extensamente patrañas de la violación nacionalsocialista en Rusia para asegurarse de que el Ejército Rojo asaltara Alemania sin compasión. Eso funcionó. Ellos cometieron la violación de masas más grande en la Historia, con las muchachas y las mujeres de Prusia del Este soportando el primer peso de su brutalidad. Aquí, la mayor parte de las mujeres eran violadas en grupo y luego asesinadas. "Tot den Deutschen Okkupaten!" (Muerte a los Ocupantes Alemanes), gritaba el victorioso soldado soviético, y sin tener en cuenta la edad, mujeres y muchachas alemanas fueron tomadas sin piedad. ¡Miles de mujeres se estremecían cuando las palabras "Frau komm!" (Mujer, ven) gruñían del ejército invasor, porque ello no sólo significaba que ellas estaban a punto de ser violadas, sino que también podía significar la tortura o la muerte de ellas, sus madres, abuelas o hijas.

     Alexander Solzhenitsyn era un joven capitán en el Ejército Rojo cuando éste entró en Prusia del Este en 1945. Él escribió más tarde en su libro "El Archipiélago Gulag": "Todos nosotros sabíamos muy bien que si las muchachas eran alemanas podían ser violadas y luego baleadas. Ésta era casi una distinción de combate". Él fue detenido y condenado a ocho años en un campo de trabajo. Otros oficiales rusos estuvieron de acuerdo con él, y aquellos que se atrevieron a reportar los excesos de violencia contra civiles encontraron un destino similar.

     Las escenas de depravación sexual y horror se multiplicaron a través de todas las regiones del Este tan desenfrenadamente como las enfermedades que los criminales dejaban detrás. En Silesia, los soldados del Ejército Rojo emprendieron otra horrenda orgía de violación tan brutal que en un caso en Neisse, 182 monjas católicas fueron violadas por soldados del Ejército Rojo, y en la diócesis de Kattowitz los soldados dejaron a 66 monjas embarazadas. En todas las áreas alemanas tomadas por los comunistas, los civiles que no fueron desterrados fueron sometidos a la brutalidad.

     El propagandista y maestro del odio Ilya Ehrenburg dijo a los soldados el 31 de Enero de 1945: "Los alemanes han sido castigados en Oppeln, en Königsberg y en Breslau. Ellos han sido castigados, ¡pero todavía no lo suficiente! Algunos han sido castigados, pero no todavía todos ellos". En contraste con la retórica de Ehrenberg, la violación era en verdad un delito militar alemán castigable con la muerte. La violación por tropas alemanas fue la más pequeña registrada en los territorios ocupados y su porcentaje fue mucho más bajo que el de las tropas estadounidenses en bases estadounidenses.

     Cuando el Ejército Rojo comenzó su ofensiva hacia Berlín durante la primavera de 1945, miles de alemanes del Este trataron de cruzar el Río Oder y huír hacia el Oeste, pero había demasiados, y muchos fueron atrapados cuando esperaban que se les permitiera cruzar. No menos de 20.000 muchachas y mujeres jóvenes quedaron entrampadas y a merced del Ejército Rojo cuando ellas marchaban en Febrero.

     Muchas fueron capturadas, alineadas, con algunas seleccionadas para el "placer" inmediato, luego apiñadas en trenes que se dirigían hacia Siberia en Abril de 1945, algunas siendo repetidamente violadas mientras estaban siendo transportadas y otras que murieron a lo largo del camino por falta de comida y por maltratos. Una vez en Siberia, ellas fueron trabajadoras esclavas obligadas a hacer el pesado trabajo manual, como construcción de caminos, y todo el tiempo soportando un constante abuso sexual. Muchas de esas mujeres permanecieron en los campos de trabajo de Stalin hasta cinco años, durante cuyo tiempo las dos terceras partes de ellas murieron. Algunas fueron enviadas a un campo infame cerca de Petrozavodsk en Karelia llamado Número 517. Una vez que ellas llegaban, se les hacía desfilar desnudas delante de los funcionarios del campo que seleccionarían a sus favoritas, prometiéndoles un trabajo más liviano a cambio de sexo. Las "prisioneras obstinadas" fueron sometidas a aislamiento, mutilación genital o asesinato. De las 1.000 muchachas y mujeres a quienes enviaron a aquel campo, más de la mitad, o 522 de ellas, sufrieron muertes horribles dentro de seis meses *.

* En 1949 algunas mujeres sobrevivientes, sufriendo de enfermedades y trauma emocional severo, fueron transportadas de vuelta a Alemania del Este, pero se les prohibió hablar de sus experiencias. Otras esperaron 10 años por su libertad. Una vez que la Cortina de Hierro cayó en 1989, algunas antiguas prisioneras de los campos de trabajo relataron sus experiencias sólo para encontrar que era políticamente incorrecto "regresar" a tales temas en la Alemania moderna.

      El Ejército Rojo entró en Berlín primero, hirviendo de odio y determinado a exigir venganza, mientras los estadounidenses y los británicos se quedaron atrás en el Oeste. Ellos tuvieron dos meses para saquear y violar libremente, y Berlín era una ciudad prácticamente sin varones. La población femenina se había incrementado a 2.000.000 con miles de mujeres refugiadas más que habían huído allí desde el Este. Se cree que hasta un millón de mujeres desde 8 a 80 años habían sido violadas. Más de 10.000 mujeres y muchachas están reportadas como habiendo muerto como resultado de ello. Hubo tantas violaciones que los médicos en los hospitales no pudieron ni siquiera atenderlas a todas ellas.

     En una ocasión, cuando a Stalin se le dijo que los soldados del Ejército Rojo maltrataban sexualmente a los refugiados alemanes, él dijo: "Le damos a nuestros soldados demasiados sermones; déjelos que tengan su iniciativa". De hecho, el jefe de policía de Stalin, Lavrenti Beria, era un violador en serie él mismo, y él respaldó la violación como un instrumento de la política militar estatal. El guardaespaldas de Beria, junto con la actriz rusa Tatiana Okunevskaya, y un diplomático estadounidense, todos presenciaron a Beria secuestrando mujeres alemanas de la calle y empujándolas a su limusina para su aberrante placer. Se ha afirmado que ese hombre que dirigió el NKVD, el temido precursor del KGB, drogó y violó a más de 100 muchachas en edad escolar y mujeres jóvenes.

     En un conocido caso, los soldados del Ejército Rojo entraron en el hospital de maternidad en Haus Dehlem y violaron a mujeres embarazadas, mujeres que acababan de dar a luz, y mujeres en el proceso de parto. El futuro Papa Pablo VI lamentó que en Berlín incluso monjas en hábito fueran violadas. Algunas mujeres vivieron durante semanas en azoteas intentando escapar a la violencia. Miles se suicidaron a consecuencia del abuso sexual, miles de muchachas menores de edad murieron a consecuencia de heridas violentas, y a miles de muchachas que quedaron embarazadas virtualmente se les dejaría pasar hambre hasta la muerte por cuanto los Aliados habían bloqueado los cargamentos con comida de Berlín.

     Heinz Voigtländer, un cirujano consultor en el hospital de Ludwigslust, dijo: "Era particularmente terrible... con los embarazos que databan de la primera mitad de 1945... Recuerdo una cifra de 150 a 180 abortos que tuvimos que realizar entonces. Con frecuencia eso era un asunto de embarazos en el cuarto, quinto y hasta en el sexto mes... A veces, en el séptimo u octavo mes, esa ayuda ya no era posible. Entonces las enfermeras prometían cuidar del niño después de su nacimiento. Pero una vez observamos que una mujer se fue del hospital después del nacimiento y ahogó a su hijo en el arroyo que pasaba justo por el hospital. Hablamos tan poco como era posible sobre estos asuntos".

     Además de la asombrosa estimación de más de un millón de violaciones cometidas por el Ejército Rojo en Alemania, hubo entre 70.000 y 100.000 en Viena, entre 50.000 y 200.000 en Hungría, así como miles en Rumania y Bulgaria, que habían sido pro-NS.

     "En Berlín, en Agosto de 1945, de 2.866 niños nacidos, 1.148 murieron, y era verano, y la comida más abundante que ahora. Desde Viena, una fuente fidedigna informa que la mortalidad infantil se acerca al 100%" (corresponsal estadounidense Dorothy Thompson).

     La violación no fue el único abuso violento que sufrieron las mujeres alemanas. En las regiones de Alemania entregadas a los comunistas, las mujeres fueron tratadas con bárbara crueldad, y su sufrimiento no terminó en 1945. Aquellas que no podían o no estaban dispuestas a entregar sus hogares a sus nuevos amos fueron perseguidas.

     Para sorpresa y horror de los atrapados habitantes, los estadounidenses ocupantes de la Alemania Oriental lacerada por la guerra la "liberaron" completamente sólo el suficiente tiempo para entregarla entera al Ejército Rojo para su esclavitud. En esa área, la Alemania comunista (RDA), por supuestas razones de "seguridad pública", instituyó áreas de detención para presos políticos, muchos de ellos mujeres. Desde 1950 hasta 1989 existió una insidiosa agencia de espionaje interno con una estructura militar y más de 90.000 trabajadores. Había oficinas de distrito en más de 30 ciudades. No comentado en nuestros medios, miles de mujeres sufrieron una horrible represión a manos de los comunistas. Sin hombres que quedaran para proteger a las mujeres, la "Stasi" [policía estatal] en Alemania Oriental atiborró de mujeres rebeldes las paredes del húmedo y oscuro castillo Hoheneck del siglo XIII en Turingia.


LOS CABALLEROSOS ALIADOS

     El International News Service de Londres reportó en Enero de 1946 que a las mujeres de los soldados estadounidenses que fueron llevadas a Alemania se les dio una autorización especial para llevar puestos uniformes militares porque "los soldados no querían que sus mujeres fueran confundidas con las mujeres alemanas por otras tropas" y por lo tanto acosadas, violadas, o que se les hicieran proposiciones. En los seis primeros meses de la ocupación estadounidense, las enfermedades venéreas multiplicaron veinte veces su antiguo nivel. El New York World Telegram del 21 de Enero de 1945 declaró: "Los estadounidenses consideran a las mujeres alemanas como un botín, tal como las cámaras y las [pistolas] Luger". Y lo mismo hicieron otros.

     Cuando Stuttgart fue primero ocupada por los franceses inmediatamente después de la guerra en Agosto de 1945, principalmente los soldados coloniales franceses [negros] de Marruecos, Argelia y Túnez bajo el mando francés, actuaron violentamente por entre la bombardeada ciudad y sus refugios, y cometieron una orgía de violación. La policía local verificó 1.198 casos de violación. Las edades de las víctimas iban desde 14 a 74 años. Según informes de la policía, la mayor parte de ellas fueron atacadas en sus casas por matones con turbantes que rompían las puertas en incursiones de saqueo. Cuatro de las mujeres fueron asesinadas por sus atacantes, y otras cuatro se suicidaron. Una de las víctimas fue muerta por su marido que luego se suicidó. Ellos cometieron 385 violaciones en el área de Constance, 600 en Bruchsal y 500 en Freudenstadt. Ellos se movían en cuadrillas despiadadamente de casa en casa en Karlsruhe, amenazando, violando y robando todo que ellos pudieran llevar. Sólo en la Clínica de Mujeres del condado en Karlsruhe se realizaron 276 interrupciones de embarazos después de violaciones en Abril y Mayo de 1945. Eisenhower, temiendo una mala publicidad, ordenó luego que Stuttgart quedara bajo la ocupación estadounidense, pero cuando la historia emergió de todos modos, los periódicos estadounidenses inmediatamente y sin ninguna investigación la calificaron como "propaganda alemana", olvidando aparentemente que la guerra había terminado.

     Aunque técnicamente no fueran violaciones, ya que las tropas estadounidenses de ocupación tenían fácil acceso a la comida necesitada por hambrientas y pobres mujeres alemanas y austriacas, a menudo para alimentar a sus hijos, los favores sexuales fueron vendidos por desesperación. Hacia el final de 1945, la ración oficial en la zona estadounidense de Alemania había disminuído a 1.550 calorías por día, y más tarde cayó aún más abajo a 1.275 calorías antes de la primavera de 1946. En algunas áreas, la gente no recibía raciones de más de 700 calorías por día, asignaciones bajo el mínimo necesario para mantener la salud. El 5 de Diciembre de 1945 el Times reportó: "El supervisor de la policía militar estadounidense teniente coronel Gerald F. Beane dijo que las violaciones no representaban ningún problema para la policía militar, porque un poco de comida, una barra de chocolate o un jabón, parecen hacer innecesaria la violación. Medite en eso, si usted quiere entender la situación en Alemania".

     Pero las violaciones ERAN un problema. Hacia Abril de 1945, 500 casos de violación por semana estaban siendo reportados al Juez Abogado de las fuerzas estadounidenses en Europa, y aquéllos eran sólo las violaciones informadas en áreas limitadas. Según archivos militares estadounidenses recientemente revelados, entre 1942 y 1945 los soldados estadounidenses fueron legalmente "acusados" de cometer 11.040 violaciones en Alemania (un número mucho menor fueron procesados). Los militares fueron advertidos contra el sexo indiscriminado, pero simplemente para protegerse de la enfermedad, no para evitar afrontar el procesamiento por violación o para prevenir embarazos. La revista Time relató en Septiembre de 1945 que el gobierno proveyó a los soldados estadounidenses con 50 millones de condones por mes... Al mismo tiempo ¡las mujeres alemanas podían ser detenidas por fraternizar con los soldados estadounidenses!.

     Los tribunales alemanes y austriacos no tenían ninguna jurisdicción sobre los casos de paternidad que involucraban a estadounidenses, y durante las primeras etapas de la ocupación, el ejército estadounidense no permitió que ningún estadounidense hiciera pagos de apoyo a una mujer alemana o austriaca, incluso si él reconocía ser el padre de su hijo, porque tales asignaciones eran consideradas como "ayuda al enemigo". Tampoco los militares estadounidenses asumirían ninguna responsabilidad por hijos naturales engendrados por sus tropas de ocupación, ni permitirían matrimonios entre tropas estadounidenses y mujeres austriacas hasta Enero de 1946, y entre tropas estadounidenses y mujeres alemanas hasta Diciembre de 1946.

     Pero los militares estadounidenses ciertamente hicieron fácil para los soldados irresponsables tener sexo ocasional con muchachas alemanas. Aparte del suministro de condones gratis, el 8 de Abril de 1946 The Stars and Stripes publicó un artículo titulado "¡Las Señoritas Embarazadas Están Advertidas!", que explicaba que el ejército estadounidense no era responsable de las relaciones sexuales de su personal y que "A las muchachas que esperan un hijo engendrado por un soldado estadounidense no se les proporcionará ninguna ayuda de parte del ejército estadounidense... Si el soldado niega la paternidad, ninguna acción posterior será emprendida aparte de informar simplemente a la mujer de este hecho. A ella se le debe aconsejar que busque la ayuda de una organización de bienestar alemana o austriaca. Si el soldado ya está en Estados Unidos, su dirección no deberá ser comunicada a la mujer en cuestión. Las reclamaciones para el apoyo de hijos de madres alemanas y austriacas solteras no serán reconocidas".

     Mientras tanto, en Austria los soviéticos en Viena no sólo violaban sino que también privaban de comida a sus víctimas hasta la muerte. Las mujeres bajo la ocupación comunista comieron menos de 1.000 calorías por día, y 1.000 nuevos casos de tuberculosis surgían repentinamente cada mes. Las mujeres embarazadas, los ancianos y los niños estaban en grave riesgo. Sólo en Julio de 1945 murieron 389 de 1.000 recién nacidos, en su mayoría "bebés de violación". En Salzburgo, bajo los estadounidenses, hubo al principio una estricta política de anti-fraternización con la población local. Los primeros estadounidenses que llegaron a Salzburgo desde el Oeste eran unidades para las que había sido publicada una "Guía para Alemania", que prescribía un tratamiento típicamente "estricto" de los lugareños. La zona de ocupación controlada por las fuerzas armadas estadounidenses consistía en las provincias de Salzburgo y Austria Superior, al sur del río Danubio, y partes de la capital austriaca, Viena. El número de soldados estacionados allí entre 1945 y 1955 finalmente alcanzó varios cientos de miles. La ocupación estadounidense de Austria duró durante diez años y produjo casi 2.000 hijos ilegítimos entre 1945 y 1955 sólo en la provincia de Salzburgo. Durante esos primeros años como ocupantes, el 80% de los niños en Austria sufrió de desnutrición, y la población estaba comprensiblemente deprimida.

     Según estimaciones, 94.000 "Besatzungskinder" o "hijos de la ocupación" nacieron en la zona estadounidense engendrados por soldados estadounidenses en la década después de 1945, la mayor parte de los cuales terminó como beneficiarios de los servicios de bienestar alemanes y austriacos. Las estimaciones más recientes revisan esa cifra hacia abajo a alrededor de 36.000 a 38.000 niños nacidos de un padre estadounidense (así como 10.188 de franceses, 8.397 de británicos, 1.767 de belgas, 6.829 de nacionalidades desconocidas, e incontables miles de padres soviéticos). La mayoría nunca conoció a sus padres, y muchos de esos niños nunca fueron adoptados y permanecieron bajo el cuidado público a largo plazo

     Los alemanes enemigos habían sido tan completamente deshumanizados que la depravación y el abuso cometido por los vencedores fueron aceptados. Los civiles habían llevado el peso de la criminal guerra aérea Aliada sin que ninguna indignación moral emanara del mundo civilizado. En segundo lugar, los Aliados habían estado de acuerdo y habían ayudado a planear la expulsión genocida de millones de personas desde sus hogares en el Este, y eso también sucedió sin que hubiera habido una desaprobación. Del mismo modo, pocos protestaron cuando mujeres y niños sufrieron enormemente por las políticas de hambre implementadas después del final de la guerra por soviéticos y Aliados igualmente. El último artículo en la agenda para las desprotegidas mujeres civiles no combatientes y sus hijos era la imposición de políticas de "reeducación" para "quebrantar la voluntad alemana de emprender la guerra" para siempre. ¿Qué hacían esas mujeres durante ese tiempo?.

     Alemania había perdido a 15 millones de hombres. Los maridos, los hermanos y los hijos fueron muertos, mutilados o no liberados todavía de su largo cautiverio, y la limpieza fue dejada a las mujeres, muchas sufriendo enfermedades y angustia física. Las mujeres también tuvieron que alimentar y albergar a sus hijos y sus padres ancianos. Ellas también atendieron a los heridos, sepultaron a los muertos y salvaron pertenencias. Muchas mujeres todavía tuvieron que hacer filas durante horas para conseguir pan o mantequilla, y terminaron con nada. Era una batalla diaria por la supervivencia. Con la carencia de mano de obra para limpiar los escombros, a las mujeres se les dejó para que reconstruyeran Alemania en el período de posguerra. Para asegurarse de que ellas lo hicieran, el Consejo de Control Aliado introdujo un deber de trabajo OBLIGATORIO para las mujeres y, más bien que referirse a ellas como trabajadoras esclavas, ellos dieron a las mujeres responsables del retiro de escombros el nombre genérico de "mujeres de los escombros", y por lo general les permitían unas raciones de comida extras como una recompensa simbólica.

     A los medios occidentales de comunicación les gusta hablar de "mujeres de los escombros" como si se hubiera tratado de un trabajo alegre y voluntario. En realidad, algunas mujeres que limpiaban las ciudades destruídas no tenían ninguna otra elección: muchas eran demasiado viejas, demasiado jóvenes o demasiado desnutridas para hacer el duro trabajo manual, y rápidamente enfermaron o fallecieron como resultado de ello. Las mujeres en grupos de trabajo a menudo trabajaban bajo la vigilancia de guardias armados, a menudo sin instalaciones sanitarias privadas. Algunas eran víctimas de violaciones y otras actividades criminales. Trümmerfrauen era su nombre oficial, o "trabajadoras ayudantes en la industria de la construcción". Con gran dolor físico y psicológico, y utilizando sólo herramientas básicas y, sobre todo, sus manos desnudas, ellas con palas cargaban rocas en vagones sobre líneas férreas cargados de escombros que a menudo tenían que empujar ellas mismas.

     El bombardeo Aliado había transformado a la mayor parte de las ciudades alemanas en nada más que aproximadamente 400 millones de metros cúbicos de escombros. Sólo en Berlín había aproximadamente 60.000 mujeres removedoras de escombros. Muchas mujeres se ofrecieron voluntarias para el retiro de escombros, desesperadas por raciones de comida más grandes. Las cartillas de racionamiento de comida tenían cinco categorías, y aquellas mujeres que físicamente trabajaban más duro conseguían las raciones más grandes. Las amas de casa, por otra parte, fueron clasificadas en la misma categoría que los trabajadores sedentarios. Largas hileras de mujeres trabajaban en los cúmulos de escombros, y verlas martillando piedras y pasándoselas en baldes era un espectáculo común, incluso años después de que la guerra había terminado.

     Cuando los hombres comenzaron a volver a casa tras la guerra, ellos se encontraron con mujeres que se habían hecho muy independientes y que tenían establecido un papel diferente en la sociedad. Al final de los años '40, cuando cada vez más los hombres volvían a casa desde su cautiverio, las tasas de divorcio aumentaron en una proporción que Alemania nunca había experimentado. Lo más despreciable de todo por parte de los Aliados, fue que muchas mujeres fueron obligadas a mirar unas teatralizadas exhibiciones de atrocidades que involucraban cadáveres humanos, y a veces incluso fueron obligadas a sepultar cadáveres sin estar ellas protegidas, quedando por ello despiadadamente expuestas a enfermedades. Miles de civiles alemanes, principalmente mujeres, fueron obligados a ver películas como "Molinos de la Muerte" (Todesmühlen), fabricada por el equipo de "reeducación" y exhibidas en cientos de cines, algunos rápidamente reconstruídos desde sus ruinas tras los bombardeos, mientras los hospitales y las escuelas permanecían en escombros, con el único objetivo de infundir a los alemanes un sentido de culpa colectiva, y para adoctrinarlos en los valores "estadounidenses". En esas películas fueron recreadas espeluznantes escenas de campos de trabajo en dramáticas películas tipo Hollywood para avergonzar a las mujeres alemanas que fueron, al mismo tiempo, privadas de la capacidad de condolerse por sus propios muertos y que estaban tratando de asumir sus propias tragedias personales y los horrores de guerra.–



Ellas Eran Alemanas. Ellas lo Merecían


     En el sector soviético de la posguerra, muchas mujeres que no habían cometido ningún delito fueron puestas en prisión. Más de 123.000 alemanas fueron encarcelados en "campos especiales" soviéticos, como Sachsenhausen, Buchenwald o Bautzen, entre 1945 y 1950, y más de 42.000 no sobrevivieron a la experiencia. El informe oficial soviético final de 1950 del Departamento de Campos Especiales declara el número de víctimas como 42.889, un índice de mortalidad del 36%.

     Hubo bebés y niños nacidos en esos campos. Los hijos de las mujeres embarazadas encarceladas no recibieron alimento, vestuario ni pañales, y las madres tuvieron que compartir sus propias escasas raciones de comida con ellos y coser su ropa a partir de restos. Cuando los campos dirigidos por los soviéticos fueron finalmente entregados a la RDA [Alemania Comunista], aunque algunos cautivos fueron deportados a la Unión Soviética, 1.119 mujeres y aproximadamente 30 niños fueron entregados a las autoridades de la RDA para cumplir el resto de sus condenas en prisiones de Alemania Oriental, y 42 niños vinieron sólo del célebre campo de Sachsenhausen. La mayoría fueron enviados al castillo Hoheneck.

     Allí, ellos se unirían a las víctimas femeninas de la policía secreta Stasi en Alemania Oriental que hizo funcionar un anillo de persecución política donde ellos detenían a los que se oponían a los dirigentes comunistas. Entre los delitos que merecían castigo estaban: deseo de viajar, crítica abierta de la política estatal, formación de asociaciones políticas, contactos con políticos occidentales, demostraciones públicas, y escapar al Oeste y/o ayudar a la fuga de otros. Ellos emplearon intervención de teléfonos, micrófonos ocultos en cuartos, informantes, intercepciones de cartas, observación a largo plazo, amenazas y entrada a todos los datos, desde documentos de pacientes a notas escolares. Un método especial era la "descomposición", el uso de la guerra psicológica sobre una base individual, incluyendo el uso de cartas anónimas, inicio de rumores, visita a sitios de trabajo e intimidación a los empleadores, provocación de controversias dentro de las amistades, amenazas a la familia, ruina financiera, citaciones hostigadoras y destrucción de la vida de forma diaria.

     Las paredes del aterrador castillo Hoheneck, húmedo, oscuro, una vieja fortaleza del siglo XIII que domina desde lo alto la ciudad de Stollberg en Turingia, Sajonia, fueron atestadas con mujeres rebeldes. Usado como una cárcel para disidentes políticos femeninos hasta 1989, el castillo era una pesadilla, con rasgos como una cámara subterránea extremadamente oscura donde las prisioneras eran colgadas hasta la cintura en agua frígida durante días a la vez y obligadas a dormir en suelos de hormigón entre las intermitentes sesiones de tortura, incluso aquellas mujeres embarazadas por la violación de los guardias. Miles de mujeres jóvenes murieron aquí o languidecieron en suciedad, hambre y hacinamiento, plagadas por la tuberculosis y otras enfermedades.

Castillo-Prisión de Hoheneck

     Durante 40 años la RDA dirigió la Prisión Hoheneck para prisioneras políticas: mujeres y muchachas jóvenes, que de parte de los tribunales militares soviéticos y de Alemania Oriental recibieron largas condenas de prisión por presunto espionaje, anti-comunismo o debido a la "difamación del Estado socialista" al intentar viajar. Estas mujeres y muchachas fueron privadas de su dignidad y degradadas diariamente con castigos físicos y psicológicos. Muchos niños nacieron aquí como productos de la violación durante la ocupación.

     No había ningún lugar para los niños dentro del sistema de prisiones de Alemania Oriental, y para ocultar el hecho de que muchos habían nacido de madres ya encarceladas en campos de trabajo soviéticos o prisiones de Alemania Oriental, ellos no fueron enviados a vivir con sus parientes sino que fueron arrebatados a sus madres y llevados a la ciudad de Leipzig donde fueron considerados como huérfanos sin nombre o fecha de nacimiento, y sólo con un número de identificación. Ellos fueron pronto separados y encargados a varios hogares de niños, pero todos sus lugares de nacimiento decían Leipzig.

     Pero en Hoheneck nacieron incluso más bebés, producto de los abusivos guardias, y a esos niños sólo se les permitía vivir con su madre durante unos meses antes de que ellos fueran separados y enviados a hogares de niños en la RDA. La mayor parte de las mujeres en Hoheneck que fueron condenadas por consejos de guerra soviéticos habían sido liberadas hacia 1956, pero el lugar fue llenado entonces otra vez con mujeres que habían sido condenadas por los "tribunales" comunistas de Alemania Oriental, muchas de ellas por motivos políticos, y los presas políticas y las criminales a menudo vivían juntas en piezas de 24 mujeres en condiciones deplorables.–



El Problema Humano:
El Alto Precio Pagado durante la Guerra por los Niños


     "...Una barcaza grande está siendo remolcada lentamente a través del río Oder. En el río, sobre pajas, hay 300 niños de entre 2 y 14 años de edad. Hay apenas alguna señal de vida en el grupo entero. Sus ojos hundidos, sus hinchados vientres, rodillas y pies, son signos reveladores del hambre. Éstos son simplemente la vanguardia de cientos de miles, no, de millones de seres humanos sin hogar, arruinados, hambrientos, enfermos, indefensos y desesperados que huyen hacia el Oeste" (Lawrence Meyer, secretario ejecutivo de la Iglesia luterana de Missouri, viajando por la devastada Alemania de posguerra).

     Si bien hay muchas películas y libros sobre niños británicos siendo evacuados al campo debido a los bombardeos alemanes, no se dice mucho sobre el Kinderlandverschickung, o la evacuación de los niños alemanes. Cuando los ataques aéreos aumentaron, los niños en peligro en varias ciudades alemanas fueron enviados a otros lados por su seguridad. Al principio, la evacuación de niños se aplicó sólo a Berlín y Hamburgo, y más de 200.000 pequeños niños fueron evacuados sólo desde Berlín entre Septiembre y Noviembre de 1940.

     Después de inicios de 1941 ya había aproximadamente 300.000 niños evacuados. Entre las áreas huéspedes del año 1941 estaban partes de Baviera, Salzburgo, Estiria, Prusia Occidental, Pomerania, Silesia, la Sudetenland, Eslovaquia, Prusia del Este y partes de Sajonia, así como algunos "países seguros" como Hungría, áreas de la actual República Checa y Dinamarca. En el verano de 1943, los crecientes ataques aéreos sobre barrios residenciales civiles de las ciudades, en particular en el área de los ríos Rin y Ruhr, hicieron necesaria una evacuación masiva de mujeres y niños.

     Fue la más grande migración interior en la Historia humana hasta ahora, ya que los niños fueron evacuados de ciudades como Essen, Colonia y Dusseldorf, y luego de Schleswig-Holstein, Sajonia Inferior y Westfalia. Además del uso de casas y cuartos requisados, fueron arreglados varios campos especiales de evacuación que incluso contenían escuelas e instalaciones médicas (campos KLV). En los últimos años de la guerra, algunos niños pasaron más de 18 meses en los campos. Hacia el final de la guerra, hasta 2.000.000 de niños de entre diez y catorce años vivieron al menos durante un tiempo en más de 2.000 campos. Según la mayoría de las fuentes, esos campos eran en términos generales tan agradables como se podía, dadas las circunstancias de la guerra. Ni tampoco eran ellos instalaciones de "adoctrinamiento".

     Repentinamente, después del fracaso alemán en Stalingrado, Alemania tuvo que desalojar los campos de evacuación más distantes, como aquellos que habían sido establecidos en Bulgaria y Rumania, y nuevos campos fueron construídos en Bohemia y Moravia, que se pensaba entonces que eran áreas seguras. Sin embargo, nada estaría seguro durante mucho tiempo. Por ejemplo, había todavía 26 campos en las zonas fronterizas checas que tenían un total de alrededor de 850.000 niños hasta el final de la guerra. Tanto las fuerzas soviéticas como las fuerzas Aliadas occidentales invadieron muchos de los campos KLV en los últimos meses de la guerra.

     A causa del fuerte bombardeo Aliado, muchos niños del Ruhr fueron enviados a Turingia por su seguridad. Pero algunos de ellos terminaron por ser atrapados allí más tarde cuando el Ejército Rojo comenzó su violento barrido. En tales áreas, algunos niños se fueron junto con otros descontrolados refugiados, pero los destinos de muchos otros son desconocidos. Esta es otra área, como las víctimas de bombardeo de civiles alemanes, en las cuales las cifras de víctimas son sistemáticamente revisadas hacia la baja en tiempos recientes en un rechazo casi hostil a reconocer cualquier sufrimiento alemán.

     Si usted busca en Internet "niños alemanes privados de comida" o "huérfanos alemanes de guerra", aparece muy poco, como si no hubiera existido tal cosa. Sin embargo, aparte de una estimación muy baja de 75.000 niños alemanes muertos o mutilados por los violentos bombardeos de terror Aliados, miles de otros se encontraron abandonados, huérfanos, perdidos e incluso robados. Se pusieron carteles de niños perdidos por todas partes de Alemania y Austria. Al final de la guerra, había aproximadamente 53.000 huérfanos, muchos que vagabundeaban por el campo devastado, viviendo donde fuese que pudieran encontrar refugio: en agujeros en la tierra o en huecos de árboles, en cajas, en viejos graneros y cobertizos y en edificios dañados por las bombas.

     Los efectos físicos e intelectuales a largo plazo de la guerra sobre los estragados niños de Alemania eran severos, y la campaña de bombardeos Aliada tuvo efectos perjudiciales significativos y duraderos. La destrucción de escuelas, la ausencia de profesores, la desnutrición y la destrucción de instalaciones de salud y hospitales, todos jugaron una parte. Los alemanes que estaban en edad escolar durante la 2ªGM tenían 0,4 año menos de educación por término medio en la adultez, mientras que aquellos de las ciudades más duramente golpeadas tenían 1,2 año menos. Esos niños eran también casi media pulgada más bajos y tuvieron una auto-reportada condición inferior de salud en la adultez que la de los niños de generaciones previas. La devastación en términos de resultados de salud cuando adultos también fue soportada desproporcionadamente por los hijos de familias desventajadas, y por aquellos que residían en las ciudades más destruídas.

     El índice de mortalidad en 1945 había alcanzado un nivel similar a la Guerra de los Treinta Años casi 300 años antes, muriendo en cierta ocasión 4.000 personas por día en lugares tales como Berlín. Víctimas de enfermedades no comprobadas, heridas no tratadas, dolencias y hambre, muchos niños quedaron para morir de hambre o resistir por sí mismos a merced de los elementos o los depredadores. Miles nunca vieron sus casas, amigos, padres o parientes otra vez, y nunca se supo de los destinos de muchos otros miles.

     Los líderes Aliados habían vetado los esfuerzos del Comité de Alivio del Hambre, formado en 1942, para enviar comida a los civiles apremiados de la Europa ocupada. Los líderes Aliados, sobre todo Roosevelt y Churchill, fueron obstinados en su rechazo a cooperar con el Comité de Alivio del Hambre y con la Cruz Roja.

     Estas acciones fueron transformadas más tarde en una prohibición militar estadounidense y británica de toda ayuda humanitaria de origen privado o de las Iglesias a aproximadamente 85 millones de alemanes. Millones fueron intencionalmente privados de comida hasta la muerte. La ayuda caritativa internacional a Alemania inmediatamente después de la guerra fue prohibida durante un año y luego restringida durante más de otro año, causando un hambre generalizada. Cuando fue permitida, llegó demasiado tarde para millones de personas, miles de las cuales eran niños.

Niños en Berlín buscan comida (Nov. de 1945).
     Durante meses en algunas partes de Alemania la ración puesta por los ocupantes Aliados era de 400 calorías por día; en gran parte de Alemania era a menudo alrededor de 1.000, y oficialmente durante más de dos años nunca fue mayor a 1.550. El número de alemanes asesinados, sobre todo mujeres, bebés y niños, fue de un mínimo de 9.300.000 y de un máximo de 15.700.000.

     En una situación horrible, aproximadamente diez mil niños alemanes de menos de cinco años murieron en campos daneses después de la "liberación". En las semanas finales de la guerra, entre el 11 de Febrero y el 5 de Mayo, aproximadamente 250.000 mujeres, niños y ancianos alemanes refugiados de Prusia del Este, Pomerania y de las provincias bálticas, huyeron del Ejército Rojo a través del Mar Báltico. Un tercio de ellos eran menores de 15 años. Ellos fueron internados como enemigos en cientos de campos en Dinamarca, colocados detrás de alambradas y custodiados por vigilantes fuertemente armados. El campo más grande estuvo localizado en Oksboll, y tenía 37.000 detenidos. La nutrición era pobre y el cuidado médico estaba ausente. Sólo en 1945 más de 13.000 personas murieron innecesariamente, y entre ellas aproximadamente 7.000 niños de menos de cinco años.

     La Asociación Danesa de Doctores había decidido en Marzo de 1945 que los refugiados alemanes no recibirían ninguna asistencia médica. Aquel mismo mes su Cruz Roja rechazó emprender cualquier acción porque el sentimiento público estaba "contra los alemanes". El 80% de los pequeños niños que fueron llevados a Dinamarca no sobrevivió la ordalía. Ellos sufrieron hambre o fueron incapaces de luchar contra las infecciones debido a la desnutrición extrema.

     En contraste, los suizos fueron más allá de la llamada del deber al ayudar a niños en suma necesidad. 35.000 niños austriacos fueron enviados sólo a la ciudad de Berna entre 1945 y 1955 por medio de la Cruz Roja Suiza, y miles más fueron enviados a sitios a través de toda Suiza. La Cruz Roja Suiza en Austria luchó para conseguir acceso a los niños privados de comida en el sector soviético de ocupación de Viena. La Cruz Roja Suiza también estableció cafeterías y cocinas con comidas y medicina, realizó y patrocinó adopciones para cientos de niños huérfanos. Ellos también apoyaron hogares de menores, clínicas de reposo, guarderías de bebés, campos para tuberculosos y campamentos de refugiados en Austria.

     Además, en 1945-1946 la Cruz Roja Irlandesa organizó la "Operación Trébol" donde más de mil niños de áreas bombardeadas o afectadas por la hambruna del Continente fueron llevados a Irlanda a vivir con familias irlandesas, siendo algunos más tarde adoptados por sus familias anfitrionas. Los niños alemanes estaban entre aquellos ayudados por la Sociedad "Save the German Children" que fue establecida después del arrasamiento de ciudades alemanas en la Segunda Guerra Mundial. Los niños incluían a huérfanos y a aquellos niños enviados a una tierra distante durante tres años por madres desconsoladas que no podían alimentarlos. En las semanas posteriores a la petición, más de 1.000 niños de entre cinco y diez años atracaron en el puerto de Dublín. Ellos fueron alimentados con una dieta especial para ayudarlos a acostumbrarse a la comida normal nuevamente antes de que ellos fueran enviados a sus nuevas familias irlandesas. Algunos niños se fueron a casa con sus padres y otros permanecieron en Irlanda.

     Campos construídos para niños huérfanos y desplazados sin familias, llamados Bischofswerda, fueron establecidos cerca de Leipzig después de que miles de refugiados del Este se derramaron por la ciudad. Todos aquellos niños que vivían en la ciudad fueron registrados y la mayoría pasó por experiencias infernales, luchando para sobrevivir con comida inadecuada y calor. Como la mayoría de los refugiados, aquellos que experimentaron una dieta de hambre cuando niños se vieron abrumados con numerosos problemas de salud como adultos.

     Entre 8.000 y 12.000 niños noruegos con un padre alemán nacieron en Noruega durante o poco después de la guerra. Esos niños y sus madres fueron colocados en casas llamadas Lebensborn donde la madre podía descansar antes del parto y vivir con su hijo después. Después de la guerra, hubo un odio cruel contra esos niños, que fueron colectivamente mencionados como enfermos mentales, y contra sus madres, a quienes llamaron prostitutas. El gobierno incluso pensó exportar a los niños a Australia como huérfanos, y se puso en contacto con el gobierno de Australia para llevar a los niños, pero fueron rechazados. Muchos fueron enviados a Suecia como huérfanos y adoptados por familias suecas. Algunos niños fueron incluso sacados de Alemania, donde ellos vivían con sus abuelos alemanes. Pero en los orfanatos en Noruega, muchos de ellos fueron maltratados y abusados. No existía ninguna ley para proteger a esos niños del abuso, que fue ignorado, e incluso apoyado, por el gobierno y los principales políticos.

     En 1959 Alemania Occidental ofreció pagar a Noruega por la educación de esos niños. Varios políticos rechazaron ese arreglo y en cambio exigieron que Alemania pagara el dinero a Noruega y dejara a los políticos noruegos dividir el dinero como ellos lo estimaran adecuado. Alemania pagó en total de más de 60 millones de marcos, o 30 millones de dólares estadounidenses, la mayor parte de los cuales fue directamente a los bolsillos de los políticos. Nada del dinero terminó apoyando a esos niños. Igualmente, todo dinero de pensión alimenticia enviado por hombres alemanes a sus novias noruegas y sus hijos en los años '50 por lo general terminó en los bolsillos de la policía local. Los noruegos que abusaban de un niño que tenía un padre alemán no eran procesados.


Los Wolfskinder

     Después de que millones de alemanes de Prusia del Este y otras áreas bálticas huyeron del Ejército Rojo, aquellos que quedaron detrás fueron expulsados a la fuerza desde 1945 hasta 1947 en las áreas polacas o lituanas. La situación entera produjo una población de alrededor de 25.000 huérfanos o abandonados. Los soviéticos pusieron a algunos de ellos en orfanatos mandados por oficiales militares soviéticos. En el otoño de 1947, 4.700 huérfanos alemanes fueron oficialmente registrados en Kaliningrado. La Unión Soviética envió trenes cargados de estos huérfanos a la República Alemana comunista (RDA), pero los traslados en tren eran peligrosos para los más pequeños. Los viajes tomaban más de cuatro días y los niños estaban sin comida ni instalaciones de servicios bajo el terrible calor, y muchos niños murieron. En 1948 fue abierto el pueblo de niños de Pinnow, llamado "Kinderdorf Kyritz".

     Algunos de esos niños eran realmente del área de Ruhr y habían sido enviados a Prusia del Este para su seguridad desde los bombardeos en el Oeste. Aproximadamente 2.000 a 3.000 de esos niños fueron capturados y enviados a campos de internamiento rusos donde pronto muchos murieron de hambre, explotación y enfermedad.

     A veces los agricultores locales los recogían, pero a menudo ellos eran hechos trabajar como esclavos y mal tratados, sobre todo en las áreas polacas. Los lituanos que ayudaron a los niños los llamaron"vokietukai" (pequeños alemanes). Había aproximadamente 5.000 sólo en Lituania que andaban mendigando comida y trabajo. Los "niños nazis" tenían estrictamente prohibido hablar alemán, no fuera que hubiera repercusiones contra las familias o empleadores anfitriones, y por lo tanto ellos suprimieron su lenguaje y hasta sus nombres y simularon ser sordomudos o de nacionalidad lituana. A principios de los años '50 un grupo de aproximadamente 1.000 de esos niños fueron enviados a la Alemania Oriental comunista. Sólo 100 sobreviven.

     A finales de los años '80 y principios de los '90, varios cientos de sus sobrevivientes formaron la asociación "Edelweiss". Ellos organizaron peticiones y trataron de llamar la atención hacia el asunto en periódicos alemanes, esperando descubrir el destino de otros y reunir a algunos con parientes perdidos hacía mucho. Ellos organizaron una ayuda material y financiera para apoyar a los ahora envejecidos "niños lobos" en sus intentos de obtener un pasaporte alemán y ser reconocidos como ciudadanos alemanes. Sin embargo, una naturalización simple no fue posible debido a dificultades legales en la justificación de sus reclamaciones debido a que su cultura y su lengua habían sido suprimidas durante tanto tiempo. Un caos burocrático a menudo inhumano provocó aún más angustia en esas víctimas, pero el grupo permaneció activo y enérgico, consiguiendo algunos éxitos.

     Aproximadamente 200 de esas personas consiguieron la ciudadanía alemana en los años '90 y se instalaron en Alemania, reencontrándose algunos con sus familias largamente perdidas. Hacia 2008, 93 niños-lobos conocidos, ahora todos en edad de jubilación, todavía viven en Lituania. En 2007, un patrocinio y una campaña de donaciones reunió una pequeña pensión suplementaria para esos antiguos niños Ostpreußischen [prusianos del Este]. Los intentos de obtener ayuda financiera del Gobierno alemán han fracasado en gran parte.




Segunda Parte 
http://editorial-streicher.blogspot.com/2015/05/los-crimenes-de-posguerra-contra_31.html

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