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viernes, 27 de marzo de 2015

Entrevista a George L. Rockwell (1966)



     Alex Haley, actuando como periodista para la estadounidense revista Playboy, fue publicado hace 49 años (vol. 13 Nº 4, Abril de 1966) como entrevistador de George L. Rockwell, el conocido líder nacionalsocialista de Estados Unidos, que acabó siendo asesinado el año siguiente. Haley, de raza negra, diez años después daría a conocer su novela "Raíces" (Roots: The Saga of an American Family, 1976), que fue éxito de ventas y adaptada como serie televisiva. Esta entrevista que ofrecemos en castellano va precedida por una introducción contextualizadora hecha por algún editor de dicha revista. Sin duda el entrevistador no tiene que haberse sentido demasiado cómodo con muchas de las afirmaciones de Rockwell, pero éstas, viniendo de alguien directo como él, sólo expresan sus francas preocupaciones que visualiza para un futuro no muy lejano de sus días.


Entrevista a George Lincoln Rockwell
por la Revista Playboy
Abril de 1966



     "¡Maníaco genocida!", "¡El Barnum [1] de los intolerantes!"... Éstos están entre los insultos más moderados lanzados con regularidad —junto con huevos, pintura, botellas, piedras y verduras putrefactas— sobre George Lincoln Rockwell, auto-proclamado Führer del Partido Nazi Estadounidense [American Nazi Party] y auto-denominado mesías de la supremacía Blanca y del anti-judaísmo intransigente. Deleitándose en su papel cuidadosamente cultivado como un espantajo racista, él se ha ganado —y abiertamente disfruta— la dudosa reputación de ser quizá la figura pública más universalmente detestada en Estados Unidos hoy. Hasta el Ku Klux Klan, que comparte sus convicciones segregacionistas y odiadoras de los judíos, lo ha desconocido y denunciado oficialmente.

[1. Phineas T. Barnum, 1810-1891, productor y empresario estadounidense que popularizó los circos. NdelT,].

      Hasta su ascenso a la notoriedad, sin embargo, Rockwell hubiera figurado, en la lista de cualquiera, en el lugar número uno entre aquellos con menores probabilidades de tener éxito como un demagogo racista, o incluso de llegar a convertirse en uno. Siendo el mayor de dos hijos nacidos a "Doc" Rockwell, un antiguo cómico de vodevil, él pasó sus años de infancia trasladándose de acá para allá entre los hogares de sus padres divorciados, entre la casa de su madre en el Illinois rural, y la cabaña de verano de su padre en la costa de Maine, donde fue mimado y complacido por los siempre presentes invitados de la casa de Doc (incluyendo colegas del mundo del espectáculo como Fred Allen, Benny Goodman, Groucho Marx y Walter Winchell).

     Rockwell entró a la Universidad Brown en 1938 y rápidamente se hizo conocido en la Facultad como un estudiante práctico, chacotero e insubordinado, de dudoso futuro. Aunque él pasó menos tiempo estudiando que dibujando historietas para la revista de humor del campus, logró de alguna manera conseguir pasar los cursos; y comenzó a cortejar a la compañera que se iba a convertir en su primera esposa. Abandonando la universidad al final de su segundo año para alistarse en la Marina, Rockwell finalmente se casó, a finales de 1941, después de completar su formación como piloto de caza, justo a tiempo para ser transportado al extranjero cuando estalló la Guerra. Destinado al Pacífico Sur, comandó un escuadrón de ataque naval en Pearl Harbor cuando terminó la Guerra. Él se dio de baja a finales de 1945, retornó a Maine y comenzó la demorada residencia con su esposa, sustentándola mediante un empleo como pintor de letreros de tiempo parcial y como fotógrafo independiente, mientras buscaba una profesión permanente. Apretando el cinturón de la familia todavía otro poco, él finalmente decidió dejar el trabajo para estudiar una carrera relacionada con el arte comercial.

     Él trasladó a su familia a Nueva York y se inscribió en el Pratt Institute de Brooklyn, donde sus notables talentos gráficos fueron oficialmente reconocidos en 1948, cuando a un cartel que él había dibujado para la American Cancer Society se le concedió el premio anual de 1.000 dólares de la Sociedad Nacional de Ilustradores. Entonces, volviendo quijotescamente la espalda al Arte, Rockwell volvió a Maine un año más tarde para unirse a tres amigos en la apertura de una agencia publicitaria. Cuando ésta quebró unos meses más tarde, él otra vez se encontró luchando para conseguir dinero de un trabajo ocasional a otro.

     Siendo todavía un oficial de la Reserva Naval, Rockwell fue llamado de nuevo al servicio activo en 1950, y sirvió durante toda la la Guerra de Corea en la base naval de San Diego, donde se hizo amigo de una pareja casada que compartía su apasionada convicción de que el general MacArthur debería postularse para Presidente en 1952. En el curso de sus conversaciones, la mujer le dio lo que resultó ser un fatídico puñado de folletos políticos derechistas, ya que entre ellos había una pieza literaria particularmente escandalosa de odio anti-semítico, la primera que él hubiera visto alguna vez. Aunque él la descartó al principio como basura racista, la encontró morbosamente fascinante y la leyó de tapa a tapa, y luego otra vez; comenzaba a tener sentido para él. La semilla había sido plantada. Alimentada por más de lo mismo —entusiastamente suministrado por sus amigos recién hallados—, comenzó a germinar; y cuando Rockwell adquirió un ejemplar de "Mein Kampf" en una librería de segunda mano y comenzó a leer, la semilla echó raíces. "Yo fui hipnotizado, fascinado", dijo él más tarde. "Dentro de un año, yo era un nacionalsocialista totalmente convencido, adorando a la mente más grande que haya existido en dos mil años: Adolf Hitler".

     Dejando a su esposa y sus tres hijas atrás en San Diego cuando él fue transferido a Islandia en 1952 como comandante de una escuadrilla de bombarderos, Rockwell se divorció y volvió a casarse —esta vez con una islandesa— dentro de un año. Cuando su viaje de deber fue completado en 1954, él se trasladó a Washington DC, e hizo todavía otro desventurado esfuerzo para convertirse en el sustentador de su familia, esta vez como el editor de U. S. Lady, una revista femenina para un mercado especial, orientada a lo que él percibía que era un desaprovechado público lector de esposas de militares. Debido a presiones financieras, se vio forzado a vender la totalidad después de unas pocas primeras ediciones. Por desesperación, después de una inútil campaña para persuadir a adinerados hombres de negocios derechistas para que apoyaran financieramente sus florecientes pero indefinidas ambiciones políticas, él puso a su esposa y sus pocas pertenencias en un remolque tirado por un automóvil y se puso en camino como un vendedor viajero. Sin grandes conmociones en esta clase de trabajo tampoco, él dejó más de una ciudad sin haber obtenido nada y absolutamente en bancarrota; pero su esposa logró de alguna manera mantener alimentos en la mesa.

     Rockwell comenzó a pasar las noches en vela trazando grandiosos planes para la resurrección del Nacionalsocialismo, con él mismo como el reencarnado Führer; y durante el día, entre llamadas a casa, él deambulaba por el país buscando gente descontenta y haciendo proselitismo para conseguir grupos de simpatizantes intrépidos y dedicados para que se unieran a él en su cruzada para purificar la Tierra de "Rojos y negros". Hacia el verano de 1958 él había recolectado bastante dinero en efectivo (vía donaciones enviadas por admiradores secretos, sobre todo en el Sur) y había reunido a bastantes fanáticos (11 ó 12) para dar al grupo un nombre —el American Nazi Party— y comenzar a hacer una campaña para conseguir atención. Ellos la consiguieron: Su primer acto oficial fue manifestarse frente a la Casa Blanca llevando carteles tales como "SALVEN A IKE [Eisenhower] DE LOS KIKES [judíos]". Blandiendo pistolas alemanas Luger, haciendo sonar sus talones y saludándose con un "Heil" unos a otros, con camisas marrones, botas y brazaletes con la esvástica, ellos se pavoneaban por su nueva "Oficina Central Nacional", una casucha en deplorables condiciones en Arlington, Virginia, justo al otro lado del río Potomac desde Washington.

     Cuando una sinagoga de Atlanta fue seriamente dañada en un misterioso bombazo a finales de aquel verano, el público desató una tormenta de indignación contra los nazis (aunque ninguno fuera jamás procesado), y su pequeña casucha se convirtió en un objetivo para ladrillos y bombas mólotov, incursiones policiales, francotiradores, correo abusivo y amenazas de muerte por teléfono. Viendo la escritura en la pared [alusión bíblica] —para no mencionar un patrón creciente de agujeros de balas—, la sufrida esposa de Rockwell silenciosamente hizo sus maletas y se marchó de regreso a Islandia.

     La decisión de ella —como incluso Rockwell admitió más tarde— difícilmente podía haber sido más sabia, ya que aquel primer asedio resultó ser simplemente la escaramuza de apertura en una persistente campaña de guerra psicológica y de guerrilla —acentuada periódicamente por desagradables confrontaciones a menudo violentas — entre Rockwell y el público, la prensa, la ley, los tribunales, el Gobierno, la Iglesia, el Movimiento por los Derechos Civiles, la Sociedad John Birch, la judía Liga Anti-Difamación, los ADA [Americans for Democratic Action], el Ku Klux Klan, la FBI, y casi cada grupo de minorías raciales, religiosas y políticas conocido de Berkeley a Baltimore. En casi cada contratiempo, las intervenciones de Rockwell tuvieron un final anticipado, terminando por lo general en la cárcel por incitar disturbios o en el hospital por quedarse por ahí para ver cómo resultaba aquello.

     A menudo ensangrentado (una vez por un indignado espectador en medio de un discurso por televisión), pero todavía erguido (incluso tras su derrota más reciente y humillante, por el cargo de Gobernador de Virginia), el indomable líder nacionalsocialista anunció recientemente que estaba planeando organizar una reunión de odio llamada "De Vuelta a África" este verano en la esquina de la Avenida Lenox y la Calle 125, en el corazón de Harlem en Nueva York. Pocos creen que él esté lo bastante loco para llevarla a cabo, pero aún menos estarían dispuestos a jurar que él no lo está. Con la esperanza de averiguarlo de manera cierta, y de enterarnos de cómo él se metió en ese camino, decidimos pedirle una entrevista al neo-nazi.

     A diferencia de los controvertidos entrevistados pasados —el maestro del KKK Robert Shelton y el ateo Madalyn Murray—, Rockwell no podría ser llamado un portavoz de ninguna minoría social o políticamente significativa; en efecto, sus fanáticos seguidores son tanto heterogéneos como minúsculos (la cantidad de miembros estimados del Partido Nazi varía entre 25 y 100). Pero nos parece que la misma virulencia del mesiánico racismo supremacista de Rockwell podría transformar una conversación realmente penetrante con el Führer de 48 años en un revelador retrato tanto del racismo desenfrenado como de la patología del fascismo. Los resultados —obtenido para nosotros por el entrevistador Alex Haley— excedieron con creces nuestras expectativas. De la experiencia, Haley escribe:

     «Llamé a Rockwell a su cuartel central en Arlington, Virginia, y transmití la petición de PLAYBOY de una entrevista exclusiva. Después de asegurarle a él mismo que yo no era judío, él cautelosamente estuvo de acuerdo. No le dije que yo era un Negro. Cinco días más tarde, cuando mi taxi se detuvo delante del "Cuartel Central Internacional" de Rockwell, una casa de madera blanca de nueve habitaciones en Arlington (desde que fue clausurada por el Servicio de Impuestos Internos, que está investigando actualmente el laberinto del respaldo financiero Nazi), noté un cartel del tamaño de una valla publicitaria en la azotea que decía: "LA LUCHA DEL HOMBRE BLANCO – ¡APLASTAR LA REVOLUCIÓN NEGRA!". Yo no pude sino preguntarme qué tipo de bienvenida yo recibiría cuando ellos dieran una mirada a mi aspecto no-ario. No tuve que esperar mucho tiempo: la guardia vestida de color caqui en la puerta se puso rígida cuando salí del taxi y subí la escalera delantera.

     «Cuando me identifiqué, él me acompañó dentro de manera vacilante y me dijo que esperara cerca en lo que él llamó "la habitación santuario", una pequeña cámara de murallas negras débilmente iluminada por parpadeantes velas rojas y adornada con las banderas estadounidense y nacionalsocialista, con retratos de Adolf Hitler y George Washington, y un retrato ligeramente más grande y más bien idealizado de Rockwell mismo, un autorretrato. En la mesa al lado de mi silla había una copia toscamente encuadernada e impresa de la autobiografía auto-publicada de Rockwell, "Esta Vez el Mundo"; la estaba hojeando cuando un par de uniformados "guardias de asalto" surgieron de repente en la entrada, hicieron el saludo nacionalsocialista y me informaron tranquilamente que el comandante Rockwell había ordenado que ellos me llevaran en uno de los automóviles del personal del Partido a su nueva oficina central personal.

     «Quince minutos más tarde, conmigo y con mi grabadora en la espalda y con dos chaperones al frente, el automóvil entró por un camino estrecho, rodeado de árboles, y disminuyó la velocidad cuando pasó un signo de NO INGRESAR (estampado con un cráneo y tibias cruzadas) y un perro guardián Doberman suelto, y finalmente se detuvo delante de una blanca casa de granja, de 16 habitaciones, decorada en el suelo y en los niveles del segundo piso con esvásticas rojas de más de un metro de alto. Aproximadamente una docena de nazis miró fija y glacialmente cuando los guardias me condujeron por delante de ellos y subimos las escaleras hasta la puerta de Rockwell, donde un armado guardia de asalto me registró hábilmente de la cabeza a los pies. Al alcance del brazo, noté, había un estante de madera que tenía pedazos de tubos recortados de hierro para combate a corta distancia. Encontrándome "limpio", el guardia abrió ceremoniosamente la puerta, ingresó, saludó, dijo "Sieg Heil!" —repetido bruscamente desde dentro— y luego se puso a un lado y me concedió gestualmente permiso para entrar. Entré.

     «Como para dar un efecto dramático, Rockwell estaba de pie en la habitación, con una pipa hecha de una mazorca de maíz en la mano, bajo un retrato de Adolf Hitler. Advertido sobre mi negritud, él no manifestó ninguna sorpresa ni tampoco sonrió, habló u ofreció estrechar la mano. En vez de ello, después de contemplarme de arriba abajo durante un largo momento, me hizo señas en tono perentorio para que me sentara. Luego se sentó en una butaca cercana y miró silenciosamente mientras yo preparaba mi grabadora. Rockwell ya tenía una propia, noté, grabando en una mesa cercana. Entonces, con el corpulento guardia estando en posición de atención a medio camino entre nosotros, él sacó un revólver con una empuñadura de perla, lo puso intencionadamente en el brazo de su silla, se recostó y habló por primera vez: "Estoy listo si usted lo está". Sin ninguna otra cortesía, encendí mi máquina».


* * * * *


PLAYBOY (ALEX HALEY): Antes de que comencemos, comandante, me pregunto si a usted le importaría decirme por qué usted mantiene aquella pistola allí en su codo, y este guardaespaldas armado entre nosotros.

GEORGE L. ROCKWELL: Es sólo por precaución. Usted podría no estar consciente del hecho de que he recibido literalmente miles de amenazas contra mi vida. La mayor parte de ellas son de gente chalada, pero algunas de ellas no lo han sido; hay agujeros de balas por todo el lado exterior de este edificio. Sólo la semana pasada, dos latas de galones con gasolina ardiendo fueron arrojados contra la casa directamente bajo mi ventana. Mantengo esta arma al alcance y un guardia junto a mí durante las entrevistas porque he sido atacado demasiadas veces como para dar alguna posibilidad. No he sido atacado todavía por un impostor, pero no fue hace mucho que 17 tipos que afirmaban ser de una universidad vinieron aquí para "entrevistarme"; no sucedió nada desafortunado, pero más tarde averiguamos que ellos estaban armados y planeaban derribar la bandera, quemar el lugar y darme una paliza. Sólo el hecho de que estábamos listos para aquella clase de violencia impidió que ocurriera. Nunca hemos tenido todavía que hacer daño a alguien, pero es sólo porque pienso que todos ellos saben que estamos preparados para luchar en cualquier momento. Si usted es quien afirma ser, usted no tiene nada que temer.

PLAYBOY: No temo.

ROCKWELL: Bien. Puesto que ambos sabemos donde estamos, me gustaría dejar muy en claro otra cosa más antes de que comencemos. Voy a ser honesto y directo con usted. Usted está aquí en razón de su profesión; y yo estoy aquí en razón de mi profesión. Mientras esté aquí, usted será tratado bien; pero veo que usted es un entrevistador negro. No es nada personal, pero quiero que usted entienda que yo no me mezclo con los de su clase, y llamamos a su raza "niggers" [la manera más despectiva en inglés para referirse a los negros. NdelT.].

PLAYBOY: Me han llamado "nigger" muchas veces, comandante, pero ésta es la primera vez que me pagan por ello. De modo que continúe adelante. ¿Qué tiene usted contra nosotros los "niggers"?

ROCKWELL: No tengo nada contra usted. Sólo creo que su gente sería más feliz de vuelta en África, de donde ustedes vinieron. Cuando los Peregrinos fueron maltratados en Europa, ellos no organizaron manifestaciones; ellos salieron y fueron a un desierto y construyeron una gran civilización.

PLAYBOY: Fue construída con la ayuda de los Negros.

ROCKWELL: Con ayuda o sin ella, la gente Blanca en Estados Unidos simplemente no va a permitir que usted se mezcle totalmente con ellos, le guste esto a usted o no.

PLAYBOY: El objetivo del movimiento por los derechos civiles es la igualdad de derechos y oportunidades, comandante, no el mestizaje, como usted parece sugerir.

ROCKWELL: La igualdad puede ser el objetivo indicado, pero la mezcla de razas es a lo que esto se reduce en la práctica; y mientras más duro su gente insista en ello, más furiosa se va a poner la gente Blanca.

PLAYBOY: ¿Piensa usted que tiene derecho a hablar por la gente Blanca?

ROCKWELL: Malcolm X dijo lo mismo que estoy diciendo.

PLAYBOY: Él ciertamente no estaba en situación de hablar por la gente Blanca.

ROCKWELL: Bien; pienso que estoy hablando por la mayoría de los hombres Blancos cuando digo que la mezcla de razas no va a funcionar. Pienso, por lo tanto, que deberíamos tomar los miles de millones de dólares que están ahora siendo gastado en ayuda externa a países comunistas que nos odian, y dar aquel dinero a nuestros propios niggers para que construyan su propia nación civilizada en África.

PLAYBOY: Aparte del hecho de que África ya ha sido ocupada territorialmente por naciones soberanas, todos excepto unos pocos de los 20 millones de Negros en este país son estadounidenses nativos que tienen casi tanto derecho a permanecer aquí como el que usted tiene, comandante.

ROCKWELL: Ése no es mi punto. Cuando dos personas se demuestra que son incompatibles en el matrimonio y que ellas no pueden vivir juntas, se separan; y la masa de niggers promedio simplemente "no calza" en la sociedad estadounidense moderna. Un leopardo no cambia sus manchas sólo porque usted lo saca de la selva e intenta enseñarle a comportarse y convertirlo en un animal doméstico. Él puede aprender a esconder sus garras a fin de mendigar unos restos del comedor, y usted puede enseñarle a ser una bestia de carga, pero eso no basta para olvidar que él será de todas maneras aquello como lo cual nació: un animal salvaje.

PLAYBOY: Estamos hablando de seres humanos, no de animales.

ROCKWELL: Estamos hablando de niggers, y no hay ninguna duda en mi mente de que ellos son básicamente animalescos.

PLAYBOY: ¿De qué manera?

ROCKWELL: Espiritualmente. Nuestros muchachos Blancos están siendo pervertidos, como los perros de Pavlov, mediante un entrenamiento de reflejos condicionados. Por ejemplo, cada vez que un muchacho Blanco consigue una relación sexual, la radio en el automóvil resuena con el bebop [un tipo de jazz] de los niggers. Bajo tales poderosos estímulos, no pasará mucho tiempo antes de que un muchacho comience inconscientemente a vincular esos sonidos salvajes con el placer intenso y así a transferir sus reacciones placenteras naturales en el sexo a un amor anti-natural a la caótica y animalesca música de los niggers, que destruye el amor por el orden y la verdadera belleza entre nuestros muchachos. Así es cómo ustedes los niggers corrompen a nuestros muchachos Blancos, sin siquiera poner una sucia mano sobre ellos. Y no porque a ustedes no les gustaría hacer aquello.

PLAYBOY: A veces es al contrario, comandante.

ROCKWELL: Bien, tendré que admitir un gran defecto de mi propia gente: El hombre Blanco se está haciendo demasiado suave. Los negros están obligados a hacer el trabajo manual difícil, y por consiguiente, la mayoría de los tipos niggers son animales sanos, robustos y rudos, de la forma en que la Naturaleza quiso que fueran los varones. Cuando usted echa un vistazo a cómo ocupa su tiempo el hombre Blanco burgués promedio —encorvado sobre un escritorio, yendo al ballet, montando en su cortadora eléctrica de césped o acuclillado en su asiento del baño forrado con pieles— usted no puede menos de observar cuán suaves y esponjosos muchos hombres Blancos se permiten llegar a ser, especialmente algunos de los repulsivos esmirriados pacifistas, de cara pálida y con su pelo largo, sus ropas afeminadas y el enorme erizamiento de temor en sus espaldas invertebradas. ¿Qué mujer normal querría una de esas basuras? Lamentablemente, algunas de nuestras mujeres Blancas, sobre todo en el enloquecido ambiente izquierdista en nuestros campus universitarios, son llevadas por la propaganda judía a traicionar sus propios instintos eligiendo a un tipo negro sano en vez de uno de esos repulsivos y flacuchentos maricas pacifistas Blancos que pululan en nuestros campus universitarios.

PLAYBOY: ¿Está implicando usted que el varón Negro es sexualmente superior al hombre Blanco?

ROCKWELL: Ciertamente no. El obrero Blanco promedio, la gran mayoría de los hombres Blancos, es tan rudo y corajudo como cualquier nigger que alguna vez haya vivido. Son los intelectuales Blancos los que han permitido que ellos sean degenerados físicamente, mentalmente y sobre todo espiritualmente, hasta que me veo obligado a admitir que un saludable y basura hombre nigger es seguramente superior física y sexualmente a un repulsivo Blanco pálido flacuchento y pacifista.

PLAYBOY: ¿Considera usted a los Negros superiores a los Blancos de alguna otra manera?

ROCKWELL: Muy por el contrario: los considero inferiores al hombre Blanco en todo otro aspecto.

PLAYBOY: Ésa es una generalización bastante arrolladora. ¿Puede usted ilustrarla?

ROCKWELL: Cuando hablo en universidades, ellos a menudo me hacen la misma pregunta. Siempre contesto con una pregunta propia: ¿Cómo determinan las universidades a los estudiantes superiores e inferiores? Por su desempeño. ¡Así es cómo!. Mire la Historia, investigue las diferentes razas. El desempeño de los chinos. Ellos han creado una gran civilización. Todas las razas blancas ciertamente se desempeñan bien. Pero la raza nigger, hasta muy recientemente, no ha hecho absolutamente nada.

PLAYBOY: ¿Cuán recientemente?

ROCKWELL: Los últimos 20 ó 30 años.

PLAYBOY: ¿Y qué hay de la contribución de aquellos millones de Negros africanos y sus descendientes —junto con la de los inmigrantes de cada color de todo el mundo— que ayudaron a fundar y a construír este país?

ROCKWELL: No la desprecio, pero el hecho es que cualquier contribución de los niggers ha sido casi completamente manual y servil. Los caballos podrían haber hecho la mayor parte de ello, o monos bien entrenados de los mismos árboles de que fueron sacados allá en África. Ellos han aprendido unos cuantos trucos más desde entonces; pero sólo los que han aprendido del hombre Blanco.

PLAYBOY: Descubrimientos arqueológicos recientes han documentado la existencia de avanzadas civilizaciones africanas negras siglos antes del alba de culturas comparables en Europa.

ROCKWELL: Si ellos hubieran estado entonces tan lejos por delante de nosotros, ¿por qué ellos todavía están disparándose dardos unos a otros mientras nosotros estamos lanzando cohetes a la Luna?

PLAYBOY: El programa espacial estadounidense no es un proyecto segregado, comandante. Hay muchos Negros trabajando para la NASA y en la industria espacial.

ROCKWELL: Eso sólo confirma mi punto. Unos pocos niggers, como chimpancés entrenados, han sido empujados y metidos a la fuerza en cosas tales como el programa espacial gracias a nuestros Presidentes mezcladores de razas y al Gobierno Federal; pero los niggers no originaron ninguna de las ideas ni desarrollaron las fantásticas organizaciones capaces de poner hombres en el espacio. Los niggers en la NASA son como chimpancés que han aprendido a montar bicicletas. Unos cuantos monos entrenados que montan bicicletas no demuestra que los chimpancés puedan inventar o construír o siquiera pensar en una bicicleta. El hecho es que el nigger promedio no es tan inteligente como el hombre Blanco promedio.

PLAYBOY: No hay ninguna prueba genética o antropológica para corroborar eso que usted sostiene.

ROCKWELL: Sé que usted va a decir que usted puede mostrarme miles de niggers inteligentes y Blancos estúpidos. Estoy bien consciente de que hay excepciones en ambos lados. Todo lo que estoy diciendo es que el promedio de su gente está por debajo del promedio de mi gente; y los negros puros están aún más por debajo de nosotros. Tengo una evidencia viviente de esta afirmación justo delante de mí.

PLAYBOY: Si lo dice por mí, estoy lejos de ser un negro puro, como usted puede ver.

ROCKWELL: Exactamente: Usted es una persona inteligente; disfruto hablar con usted. Pero, usted no es negro puro como sus antepasados en el Congo. Ahora, esto podría insultarlo a usted, pero no estamos aquí para tirarnos flores el uno al otro: tuvo que haber algunas personas Blancas en su entorno en alguna parte, o usted no sería marrón en vez de negro. ¿Correcto?

PLAYBOY: Cierto.

ROCKWELL: Bien; estoy diciendo que su inteligencia viene de la sangre de mi gente. Siempre que ellos sacan a relucir a algún nigger listo y dicen: "¿Ven? Miren cuán brillantes son los niggers", lo que ellos por lo general le muestran a usted es un hombre en parte Blanco con alguna sangre de nigger en él. Eso no demuestra que los negros sean grandes. Al contrario; demuestra que la sangre Blanca puede hacer de alguien en parte nigger alguien más inteligente.

PLAYBOY: Eso no constituye una prueba, comandante. ¿Puede usted ofrecer alguna documentación autorizativa para apoyar su opinión?

ROCKWELL: Un psicólogo llamado G. O. Ferguson hizo un estudio definitivo de la relación entre la cantidad de sangre Blanca e inteligencia en los niggers. Él puso a prueba a todos los alumnos niggers en Virginia y demostró que los niggers negros puros respondieron bien sólo aproximadamente en un 70% de lo que lo hicieron los niños Blancos. Los niggers con un abuelo Blanco lo hicieron aproximadamente en un 75%. Los niggers con dos abuelos Blancos lo hicieron todavía mejor, y los niggers con tres abuelos Blancos lo hicieron casi tan bien como los niños Blancos. Dado que todos estos niños niggers compartían exactamente el mismo medioambiente que los niggers, es imposible afirmar que el ambiente produjo estos enormes cambios en su desempeño.

PLAYBOY: En su libro A Profile of the Negro American, el sociólogo de fama mundial T. F. Pettigrew declara rotundamente que el grado de ascendencia Blanca no está relacionado de ningún modo con las puntuaciones del CI de los Negros. Según Pettigrew, el Negro más brillante reportado hasta ahora —con un CI probado de 200— no tenía ninguna herencia caucásica detectable en absoluto.

ROCKWELL: El hecho de que usted pueda mostrarme un individuo muy negro que es superior a mí no me convence de que el nigger promedio sea superior. El hecho sorprendente que veo es que mientras más blancos son ellos, más listos son, y que mientras más negros son, más estúpidos son ellos.

PLAYBOY: Ésa es una opinión, comandante, no un hecho. ¿Puede usted respaldarla con alguna prueba concreta?

ROCKWELL: La evidencia es la experiencia de toda una vida. Nunca me he encontrado con un nigger negro —quiero decir, un verdadero negro, tan negro que parece morado— que pueda hablar y pensar como, digamos, usted puede. Cuando lo haga, entonces tal vez cambie de opinión. Todos los niggers realmente negros, son o bien lo que ustedes llaman Tíos Tom, o son revolucionarios, o ellos sólo quieren holgazanear, saquear y violar.

PLAYBOY: La mayoría de los sociólogos estaría de acuerdo en que la gran mayoría de los Negros —de piel oscura o como fueren— no calza en ninguna de aquellas categorías.

ROCKWELL: Como dije, siempre hay excepciones. Pero todo el mundo sabe que ellas confirman la regla. La evolución muestra que a largo plazo, si el superior se mezcla con el inferior, el producto está a medio camino de ambos, y es inferior con respecto a aquello con lo que usted comenzó en el grupo superior original; en otras palabras, hibridado.

PLAYBOY: Las palabras "superior" e "inferior" no tienen ningún sentido para los genetistas, comandante; ni tampoco la palabra "hibridación". Cada autoridad en ese campo ha certificado que los grupos raciales del mundo son genéticamente indistinguibles unos de otros. Todos los hombres, en otras palabras, incluyendo los híbridos, son creados iguales.

ROCKWELL: Usted me va a hacer llorar. ¿No sabe usted que toda esa basura de la Igualdad fue comenzada por un antropólogo judío llamado Franz Boas de la Universidad de Columbia? Boas fue seguido por otro judío de la misma universidad llamado Gene Weltfish. Y nuestro actual experto judío que predica la igualdad es otro judío llamado Ashley Montagu. A cualquier antropólogo que se atreva a predicar los hechos conocidos por cualquier granjero en el corral, de que las razas difieren en la calidad, simplemente no se le permite sobrevivir en las universidades o en las publicaciones, para que no pueda ganarse la vida. Usted nunca escucha hablar de aquel lado.

     Pero Carleton Putnam ha escrito un maravilloso libro llamado Race and Reason, que muestra que hay mucha evidencia académica para respaldar mi opinión de que la raza nigger es de manera intrínseca intelectualmente inferior a la raza blanca. Esa basura de la Igualdad es derechamente biología soviética, lysenkiana, directamente del comunista Lysenko, que predicaba que cambiando el medioambiente usted podría cultivar una planta a partir de las semillas de otra planta. Ésta es la doctrina que está destruyendo nuestra sociedad; porque no es verdadera. Usted no puede cultivar trigo a partir del maíz cambiando el medioambiente.

PLAYBOY: Usted no puede cultivar trigo a partir del maíz cambiando nada. En cualquier caso, estamos hablando de seres humanos, no de productos alimenticios.

ROCKWELL: No soy dado a tantas sutilezas. Lo que estoy diciendo es que creo que los judíos han pervertido conscientemente el estudio de la Antropología y la Biología, y aún la Genética, a fin de alcanzar esa falsa conclusión y así destruír la gran raza blanca.

PLAYBOY: ¿Cuál falsa conclusión?

ROCKWELL: La noción totalmente errónea de que la herencia no tiene nada que ver con por qué, por ejemplo, los niggers tienen promedios académicos inferiores y tasas más altas de hijos ilegítimos que los Blancos.

PLAYBOY: Según los genetistas, eso no es así. En cualquier caso, ¿cómo la aceptación de esa noción conduciría a la destrucción de la raza blanca?

ROCKWELL: Al engañar a la gente para que crea que el nigger solamente está "desfavorecido" más bien que ser intrínsecamente inferior; para que crea, por lo tanto, que él puede ser limpiado y hecho más inteligente dejándolo comer en nuestros restaurantes, estudiar en nuestras escuelas y cambiarse a nuestros vecindarios. El siguiente paso inevitable es llevarlo a nuestras camas, y eso conduciría a la mestización, y de ahí a la destrucción, de la raza blanca.

PLAYBOY: Usted dijo que los judíos están detrás de este complot. Puesto que ellos mismos son Blancos, ¿cómo se beneficiarían de su propia destrucción?

ROCKWELL: Ellos no se mezclarán como el resto de nosotros. Ellos creen que son demasiado puros para mezclarse; ellos piensan que son "el pueblo elegido", elegidos para gobernar el mundo. Pero el único mundo que ellos podrían gobernar sería un mundo de seres inferiores. Y mientras el hombre Blanco se mantenga puro, ellos no pueden tener éxito. Pero cuando el hombre Blanco permite ser mezclado con hombres negros, entonces los judíos pueden dominarlo.

PLAYBOY: ¿Cómo?

ROCKWELL: Ellos ya dirigen a los niggers. Excepto por los musulmanes negros, los judíos dirigen prácticamente todas las grandes organizaciones de derechos civiles.

PLAYBOY: Usted está mal informado, comandante. Los puestos claves en todos excepto uno de los principales grupos de derechos civiles —la NAACP [National Association for the Advancement of Colored People]— son ocupados completamente por Negros.

ROCKWELL: Ellos son sólo los testaferros. Los judíos funcionan entre bastidores, moviendo los hilos y a cargo de los monederos.

PLAYBOY: Los judíos que pertenecen a esos grupos y que contribuyen con ellos, sirven estrictamente en calidad consultiva.

ROCKWELL: Usted está mal informado. Como comencé a decir, los judíos quieren dirigir a la gente Blanca del mismo modo en que ellos dirigen a los niggers. Una vez que ellos consigan que la gente Blanca se mezcle con la gente negra, la gente Blanca será tan fácil de gobernar como los niggers.

PLAYBOY: ¿Por qué?

ROCKWELL: Porque cuando usted mezcla a superiores e inferiores, como le dije, el producto es inferior, a mitad de camino entre los dos. Los judíos serían capaces de aventajar y dominar con astucia y así manipular al hombre Blanco mestizado de la misma manera como lo hacen ya con los niggers. De eso es lo que se trata el llamado movimiento por los derechos civiles entero; y es probable que ellos se salgan con la suya si los buenos cristianos Blancos de este país no se despiertan y se unen antes de que sea demasiado tarde para restaurar el orden natural de las cosas.

PLAYBOY: ¿Y qué es aquello?

ROCKWELL: La separación. En la Naturaleza, todas las cosas que tienen un ser similar tienden a agruparse juntas. Los chimpancés no andan con los mandriles sino con otros chimpancés. Éste es el orden natural de la gente, también. Incluso en universidades completamente integradas, cuando las visito, noto que los niggers por lo general se sientan y comen en mesas con otros negros, aunque ellos no tengan que hacerlo. Y la gente Blanca se sienta con otra gente Blanca. Pienso que ésta es la tendencia natural, e intentar pervertir eso es luchar contra la Naturaleza.

PLAYBOY: Usted deja de hacer una importante distinción moral y constitucional entre elegir asociarse con la propia raza y ser obligado a hacer aquello. Dejadas a ellas mismas, algunas personas se mezclarán y otras no; y la mayoría de los estadounidenses piensa que ésa es la manera en que debería ser.

ROCKWELL: Todo eso suena muy noble; forma un nudo en mi garganta. ¿Pero a qué se reduce esto en la práctica? Cada vez que su gente se traslada a mi vecindario, la gente Blanca se va de allí; y a menudo hay violencia por parte de personas Blancas pacíficas y decentes que nunca antes han cometido ninguna, pero que están indignadas por la invasión negra.

PLAYBOY: Ésa es una exageración, comandante. Los registros muestran que cada vez menos gente Blanca se muda cuando los Negros se trasladan a vecindarios Blancos; y el hecho es que la violencia muy rara vez ocurre debido a la depreciación de los vecindarios debido a los negros. En la mayor parte de los casos, después de un período inicial de tensión, los recién llegados están siendo tranquilamente aceptados.

ROCKWELL: No sé qué vecindarios ha estado frecuentando usted, pero mi propia experiencia ha sido que la violencia y la animosidad son la regla más bien que la excepción. Y aquélla se duplica cuando uno de mis muchachos se traslada a un lugar como Watts. Su gente no sólo se amotina; ellos tratan de matarlo. Esto es natural. Sus instintos afloran, y siempre lo harán. Y cualquier esfuerzo para dominar esos instintos, o para negar que ellos existen, inevitablemente fracasará. La Naturaleza prevalecerá.

PLAYBOY: La hostilidad de los negros hacia los nacionalsocialistas difícilmente podría ser presentada como prueba de que la integración es anti-natural. Tampoco la violencia anti-nazi está limitada a los negros.

ROCKWELL: Usted tiene razón: los judíos son aún mejores en ello.

PLAYBOY: Usted ha sido citado diciendo que los disturbios en Watts, Harlem y Rochester, entre otros, realmente fueron instigados por los judíos. ¿Tiene usted alguna prueba para justificar aquella acusación?

ROCKWELL: No dije que ellos los comenzaron; dije que ellos los tramaron. En primer lugar, ellos le dicen a los niggers: "Ustedes la gente no tienen que obedecer las leyes que no les gustan", tal como predica Martin Luther Coon [palabra muy ofensiva para referirse a un negro. NdelT.]. Si un policía arresta a un nigger, es "brutalidad policiaca". Y al nigger se le dice que debería oponer resistencia. Cada vez que un policía trata de cumplir su deber, a los niggers orientados por los judíos se les dice que intenten arrebatar al prisionero de ese brutal policía. Los judíos lo convierten en una bomba psicológica; de modo que cuando viene un policía y cumple su deber, es como tocar un fusible de detonación con un fósforo. ¡Bum!. ¡Explota!. Como ocurrió en Watts. Como lo hicieron en Harlem.

PLAYBOY: Tanto en los disturbios de Watts como en los de Harlem, el grueso del daño a la propiedad fue sufrido por tiendas y negocios cuyos dueños eran judíos. ¿Por qué los judíos instigarían la violencia que es obligado que resulte en la destrucción de sus propias posesiones?

ROCKWELL: Resulta que la mayor parte de los hombres de negocios que hacen dinero a partir de los niggers en los ghettos son judíos. Los grandes judíos que están a cargo están dispuestos a sacrificar a los judíos pequeños tal como un general sacrifica algunas tropas para ganar una guerra.

PLAYBOY: ¿Pero probablemente qué podrían ganar algunos judíos tramando disturbios?

ROCKWELL: Ellos son agitadores innatos. Ellos no pueden sino venir y conseguir que toda la gente se agite, y ésta es siempre la que sufre por ello. ¡Cada vez! Pero ellos simplemente no pueden dejar de hacerlo. Es irracional como el infierno. Con todo su liberalismo y su prédica sobre la igualdad de derechos para los niggers, ellos han promovido el desorden y el caos que finalmente va a sepultarlos. Los comerciantes de licores lo están viendo ahora. El verano pasado, todos aquellos kikes [término ofensivo para referirse a judíos. NdelT.] propietarios de almacenes en Watts gritaban: "¡Oy!, ¡deténganse!, ¡escuchen!; ¡somos sus amigos!", mientras los coons aporrean sus cerebros. Y esto es sólo el principio, sólo una muestra de las cosas que han de venir. Este verano predigo que hará erupción una violencia racial aún más terrible que la de Watts, todo debido a estas dos problemáticas razas inferiores.

PLAYBOY: Al juzgar a los Negros como "inferiores" a los Blancos, usted dijo hace un rato que hizo esa valoración sobre la base del "desempeño". ¿Encuentra usted inferiores a los judíos por la misma razón?

ROCKWELL: Nunca he acusado a los judíos de ser incapaces de tener logros. De hecho, pienso que hay una buena probabilidad de que ellos sean superiores a todos los demás en términos de capacidades mentales efectivas. Pienso que el judío promedio es probablemente más agudo intelectualmente que el gentil promedio, porque durante años y años él ha tenido que vivir mediante su ingenio. Por consiguiente, se ha desarrollado una raza de judíos que son más ágiles mentalmente que el resto de nosotros.

PLAYBOY: ¿De qué modo entonces considera inferiores usted a los judíos?

ROCKWELL: Espiritualmente. Creo que un ser humano, a fin de ser una persona exitosa, además de la obtención de logros —la invención de un cohete u otra cosa—, tiene que tener algo en que él crea, alguna otra cosa aparte de su propia supervivencia, alguna cosa que sea un poco más grande que él. Los judíos no la tienen. Ellos incluso tienen un rabino ahora que admite que él es ateo, el rabino Sherwin Wine de Birmingham, Michigan.

PLAYBOY: Quizás usted no sabía que el actual movimiento de Iglesia hacia la incredulidad en Dios se originó entre el clero Protestante. En cualquier caso, las convicciones del rabino Wine son una voz minoritaria y no podría de ningún modo decirse que representan las de la fe judía en general. La mayoría de los judíos sigue creyendo en Dios, como está establecido en la Torá.

ROCKWELL: Los judíos hablan mucho de Dios. Pero realmente su dios, tal como dijo Marx, es el dinero. ¡El dinero en efectivo! Aquí es donde los judíos fallan, en su carencia de idealismo. La mayor parte de ellos son estrictamente materialistas en el fondo. Dondequiera que los judíos han ido, ellos se han movido en un país amistoso y confiado, y prontamente han comenzado a consumir a su gente y sus recursos. Ellos piensan que los judíos se han involucrado en los negocios, pero lo que éstos realmente están haciendo es comiéndose vivo al país por completo. Y cuando la gente comienza a resentirse por su maldad y avaricia, y echan a patadas a los judíos o los matan, éstos siempre gritan: "¡Persecución!". Ésa no es persecución. Es defensa propia.

PLAYBOY: ¿Está usted sugiriendo que Hitler estaba justificado por el exterminio de 6 millones de judíos europeos?

ROCKWELL: No creo ni por un minuto que 6 millones de judíos fueron exterminados por Hitler. Aquello nunca ocurrió. ¿Usted quiere que yo se lo demuestre?

PLAYBOY: Adelante.

ROCKWELL: Tenemos las cifras para el número de judíos en el mundo en 1939, antes de la Segunda Guerra Mundial: 15.688.259; y las cifras para el número de judíos vivos después de la Segunda Guerra Mundial: 18 millones. Ahora, si usted toma el número de judíos existentes después de la Segunda Guerra Mundial, y añade los 6 millones que usted dice que fueron gaseados, usted consigue un total de 24 millones, lo que significa que tendría que haber habido un aumento del 50% de la población judía durante un período de aproximadamente cinco años. Incluso gente tan buena para el sexo como los judíos probablemente no podría reproducirse así de rápido. Entonces usted ve: ¡las propias cifras de los judíos los condenan como mentirosos!.

PLAYBOY: ¿Cuál es su fuente para estas estadísticas?

ROCKWELL: Las cifras de antes de la guerra vienen del Almanaque Mundial 1947, página 219; y las cifras de la posguerra, del New York Times, 22 de Febrero de 1948, en un artículo de Hanson Baldwin.

PLAYBOY: Dejando aparte las cifras de población, ¿niega usted la validez de la evidencia fotográfica documental que muestra las cámaras de gas, y los miles de cuerpos amontonados en las trincheras de los campos de concentración?

ROCKWELL: Niego enfáticamente que haya alguna prueba válida de que judíos inocentes fueron sistemáticamente asesinados por los nacionalsocialistas. Las fotografías que usted ha visto y que han sido hechas pasar como imágenes de judíos muertos, han sido identificadas como fotografías de los cadáveres de civiles alemanes, en su mayoría mujeres y niños y refugiados que fueron muertos en el bombardeo Aliado nocturno de Dresden, que mató a 350.000 personas inocentes.

PLAYBOY: ¿Por quién han sido identificadas dichas fotografías?

ROCKWELL: Por Matt Koehl, mi jefe de investigación, que dice que usted puede reconocer los edificios que están en el fondo de esas supuestas fotografías de atrocidades nacionalsocialistas como edificios de Dresden.

PLAYBOY: No aceptamos las conclusiones de su jefe de investigación como autorizativas.

ROCKWELL: Tengo pruebas concluyentes para demostrar que algunas de esas fotografías "documentales" son fraudes, puros y simples. En una revista publicada por los judíos y vendida por todo Estados Unidos, ellos muestran una botella que supuestamente contiene el jabón hecho por los alemanes de los pobres judíos muertos y gaseados.

PLAYBOY: ¿Qué pruebas tiene usted para afirmar que eso es fraudulento?

ROCKWELL: Sentido común. Aquel jabón podría haber sido hecho de cualquier cosa; podría haber sido fundido de una docena de tabletas salvavidas. Pero aquí está mi prueba última de cuán completamente ridícula es realmente toda la literatura anti-nazi que usted ha leído: un artículo en la revista Sir, de Marzo de 1958, sobre cómo los nacionalsocialistas gasearon y quemaron y asesinaron a cada uno. Es de "un antiguo cabo de la SS" como le fue contado a un sargento mayor del Ejército estadounidense que firma como "Lew Cor". Bien, "Lew Cor" es simplemente "Rockwell" escrito al revés. Lo escribí yo mismo, como un experimento. ¡Escribí las más viles mentiras en las que yo podría pensar! Y aquí todas ellas están impresas en esta revista. ¡Mire las fotografías!. Se supone que éstos son fusilamientos reales de víctimas de los nacionalsocialistas mencionadas en el artículo, ¡víctimas que yo inventé!.

PLAYBOY: Su propia disposición a mentir sobre las atrocidades nazis no demuestra que los judíos hayan hecho la misma cosa, comandante. ¿También usted descarta el testimonio de cientos de sobrevivientes de campos de prisioneros que han dado un testimonio de primera mano sobre las atrocidades nazis?

ROCKWELL: Tengo una declaración jurada de un médico judío, que estuvo prisionero en Auschwitz, que dice que no habían cámaras de gas.

PLAYBOY: ¿Tiene usted aquella declaración jurada?

ROCKWELL: Le enviaré una fotostática. Creo que las cámaras de gas en esos campos de concentración fueron construídas después de la Guerra, por oficiales judíos del Ejército. Tenemos esto como algo cierto: Fueron sobre todo oficiales judíos del Ejército los que entraron allí para liberar esos campos. Y fueron mayormente oficiales judíos del CIC [Cuerpo de Contrainteligencia] del Ejército los que fueron responsables de los procesos de Núremberg. Fueron ellos los que torturaron a nacionalsocialistas inocentes, usando toda clase de métodos viles, para preparar pruebas falsas.

PLAYBOY: ¿Puede usted demostrar esas acusaciones?

ROCKWELL: Sé de varios casos donde el personal estadounidense dimitió por repugnancia ante los métodos usados.

PLAYBOY: Eso no demuestra que la tortura fuera usada para extraer falsos testimonios. En cualquier caso, usted todavía no ha dicho si usted descarta el testimonio de testigos oculares de las atrocidades nazis.

ROCKWELL: Ciertamente que los descarto. ¡He perdido la cuenta de las veces que he estado en el tribunal, después de ser agredido y golpeado por pandillas de judíos, y he visto a esos mismos judíos en el estrado de los testigos, con lágrimas cayendo por sus caras, y contando cómo yo los ataqué!. ¡Los judíos son los maestros de la mentira del mundo! Ellos son genios en ello. Por esa razón, cuando un kike está en el estrado de los testigos, él ni siquiera necesita cebollas para comenzar a derramar lágrimas.

PLAYBOY: Se dice que usted conserva un modelo de una cámara de gas aquí en su cuartel central. ¿Es verdad eso?

ROCKWELL: No, pero tenemos una silla eléctrica en Sing Sing [una prisión en Nueva York] que ya ha conseguido un gran logro para Estados Unidos al freír a los Rosenberg; y hay cientos de miles de Rosenbergs más deambulando por Estados Unidos que necesitan ser fritos, o gaseados.

PLAYBOY: Por "más Rosenbergs", ¿quiere decir usted más judíos o más espías pro-comunistas?

ROCKWELL: Más judíos comunistas. Ellos son prácticamente la misma cosa.

PLAYBOY: ¿Está usted diciendo que muchos judíos son comunistas, o que muchos comunistas son judíos?

ROCKWELL: Uso el término "judíos comunistas" exactamente en el mismo sentido con que yo diría "gángsters italianos". La mayoría de los italianos no son gángsters, pero todo el mundo sabe que la Mafia está en gran parte compuesta por italianos. Bien; mi experiencia es que el comunismo es tan judío como la Mafia es italiana. Es un hecho el que casi todos los espías condenados por comunismo han sido judíos ateos como los Rosenberg. Y el comunismo internacional fue inventado por el judío Karl Marx, y ha sido desde entonces conducido sobre todo por judíos, como Trotsky.

PLAYBOY: Stalin, Jrushev, Brezhnev, Kosygin y Mao Tse-Tung, entre muchos otros, ciertamente no son judíos.

ROCKWELL: Los judíos funcionan hoy día sobre todo como espías y agitadores para los Rojos. Dése cuenta: no estoy diciendo que no haya grandes cantidades de judíos que desprecian el comunismo.

PLAYBOY: ¿Pero usted dice que hay cientos de miles de comunistas judíos en Estados Unidos?

ROCKWELL: Quizá más.

PLAYBOY: ¿Qué pruebas tiene usted para respaldar aquella cifra?

ROCKWELL: Simple estadística. Catorce de los 16 estadounidenses condenados por traición en tribunales estadounidenses como espías comunistas han sido judíos raciales, y uno de ellos era un nigger. De los 21 líderes comunistas condenados en el tribunal del juez Medina, 19 eran judíos raciales. De los líderes comunistas encerrados del así llamado "Politburó de segunda fila", más del 90% eran judíos raciales.

PLAYBOY: El número total de espías condenados que usted dice que eran judíos es de 33. Eso está lejos de los cientos de miles.

ROCKWELL: También hay evidencia en blanco y negro. Incluso en sus propias publicaciones, los judíos no esconden la judeidad del comunismo. Está allí para que cualquiera lo vea. Por ejemplo, el periódico comunista de mayor circulación en Estados Unidos no es The Worker sino un periódico publicado en yíddish llamado The Morning Freiheit. Cualquier estadounidense puede conseguir una copia de ese periódico comunista judío y leer, en las partes en inglés, la abierta traición comunista que ellos están predicando.

PLAYBOY: Ciertamente no puede decirse que las opiniones del The Morning Freiheit reflejan las de la mayoría de los judíos estadounidenses, comandante. ¿Puede usted dar un ejemplo específico de una declaración pro-marxista de algún portavoz reconocido de la judería estadounidense?

ROCKWELL: ¿Sólo uno? Eso es fácil. Tomemos una afirmación hecha por el rabino Stephen Wise; él es uno de los principales portavoces de la judería estadounidense.

PLAYBOY: Él murió en 1949.

ROCKWELL: Bien; antes de que él muriera, él escribió: "Algunos lo llaman comunismo; yo lo llamo judaísmo". Ésta es una cita directa. Yo diría que eso es ponerlo bastante inequívocamente, ¿no le parece?

PLAYBOY: ¿Puede usted proporcionar evidencia de aquella declaración?

ROCKWELL: Ciertamente. Se la enviaré.

PLAYBOY: ¿Tiene usted alguna prueba tangible para justificar sus acusaciones?

ROCKWELL: ¿Aceptaría usted evidencia basada en una muestra estadística?

PLAYBOY: Oigámosla.

ROCKWELL: Del número de judíos que he conocido personalmente, una enorme proporción —al menos el 50%, tal vez tan alta como el 85 ó 90%— ha sido pro-Rojos, ya comunistas con carnet de partido o cómplices antes o después de los hechos, ya ayudando abiertamente y a sabiendas e instigando al comunismo y promoviendo el derrocamiento comunista de este Gobierno, o apoyando a los enemigos comunistas que están matando a estadounidenses, o conscientemente suprimiendo las pruebas legales que tenderían a condenar a tales traidores.

PLAYBOY: Sus propias conjeturas sobre las simpatías políticas de los judíos que usted ha conocido personalmente, comandante, difícilmente podrían ser aceptadas como pruebas para apoyar sus acusaciones sobre ellos, para no hablar de los "cientos de miles" que usted dice que están a favor de los Rojos. En cualquier caso, usted dice que ellos "necesitan ser fritos, o gaseados". ¿Sobre qué razones?.

ROCKWELL: Por traición. Cualquiera —no sólo los judíos— que tenga antecedentes sospechosos de actuar en favor del comunismo, o del traicionero sionismo, o de cualquier ataque subversivo contra este país o su gente, debería ser investigado y detenido y la evidencia ser puesta delante de un gran jurado. Si ellos son procesados, deberían ser juzgados por traición, y si ellos son condenados, deberían ser muertos.

PLAYBOY: ¿Cómo?

ROCKWELL: Bien; va a haber cientos de miles de traidores judíos para ejecutar, no lo olvide. No veo cómo usted puede amarrar a toda esa gente a sillas eléctricas y tener el trabajo hecho antes de que todos ellos mueran de vejez; de modo que me parece que cámaras de gas masivas van a ser la única solución para el problema de los traidores comunistas en Estados Unidos.

PLAYBOY: Su sugerencia de cámaras de gas como "una solución para el problema de los traidores comunistas" recuerda la "solución final para el problema judío" instituída por los nazis en Alemania. ¿Planea usted conducir otra cruzada anti-semítica de acuerdo a las directrices establecidas por Hitler?

ROCKWELL: La cruzada que planeo conducir será mucho más amplia en su alcance que eso. En Alemania, Hitler produjo un "experimento de laboratorio" local; él me proveyó de una ideología, del mismo modo que Marx proporcionó una para Lenin. Mi tarea es convertir esta ideología en un movimiento mundial. Y nunca seré capaz de llevar a cabo esto predicando el arianismo puro como lo hizo Hitler, glorificando al pueblo germánico nórdico como una "raza superior". Hay, sin embargo, una raza superior fácilmente identificable: la raza blanca. Usted puede encontrarla por todo el mundo. Esto es por lo cual estoy luchando, no por el arianismo, sino por la solidaridad cristiana Blanca. A largo plazo, tengo la intención de persuadir a la gente de Grecia, de Alemania, de Italia, de Inglaterra, de Canadá, de Francia, de España, de Iberoamérica, de Rhodesia, de Sudáfrica, a la gente de cada país cristiano Blanco en el mundo. A todos los países cristianos Blancos de la Tierra yo trataría de moldearlos en una entidad racial, religiosa, política y militar. Quiero que ellos finalmente tengan la hegemonía.

PLAYBOY: ¿Sobre las naciones no-Blancas y no-cristianas?

ROCKWELL: Sobre el bloque afro-asiático, que es para mí el peligro último que enfrenta la Tierra. ¡Peor que la bomba! Esta gente tiene algo que tanto el comunismo como la democracia han perdido. ¡Ellos son fanáticos! Ellos están llenos de esa creencia y vitalidad salvajes que el hombre Blanco ha estado perdiendo gradualmente. Si ellos alguna vez se unen, habrá casi mil millones de ellos contra el hombre Blanco, en una proporción de 7 a 1. Ellos se están reproduciendo tan rápido que las probabilidades podrían ser fácilmente de 10 ó 15 a 1 antes de que transcurra mucho tiempo. Cuando estos miles de millones de gente primitiva de color sean capaces de controlar una bomba atómica o de hidrógeno, como la China Roja puede ser pronto capaz de hacerlo, podríamos borrar a cien millones de ellos y todavía habría infinitos más que seguirían viniendo. La raza blanca no podría resistir aquella sangría durante mucho tiempo. ¡Seríamos eliminados! Las enormes masas semi-animales de gente de color simplemente nos barrerían, y no habría nada que pudiéramos hacer al respecto. Sería la victoria última de la cantidad por sobre la calidad, a menos que la gente Blanca se una primero. Estamos en un verdadero problema si ellos se unen primero. Pero no se equivoque: Va a haber una batalla de Armagedón, y no va a ser entre comunismo y democracia, sino entre los millones de gente de color del mundo y el cuerpo pequeño pero de élite de los Blancos; las cuestiones ideológicas, económicas y filosóficas jugarán poca o ninguna parte en ello. Cuando el tiempo llegue —y es posterior a lo que pensamos—, planeo estar listo no sólo para defenderme a mí mismo, sino para conducir a los millones de Blancos de todo el mundo que hoy fingen tontamente que ellos no saben lo que está sucediendo.

PLAYBOY: Las estimaciones de la cantidad de sus simpatizantes a escala nacional varían entre 25 y 100. ¿Propone usted conducir a las naciones cristianas Blancas con ese puñado de seguidores?

ROCKWELL: En primer lugar, somos un movimiento mundial, tal como el comunismo es un movimiento mundial más bien que una organización local o nacional. Hemos lanzado la Unión Mundial de Nacionalsocialistas, de la cual soy el comandante internacional. En segundo lugar, las cifras que usted maneja son incorrectas. Sólo en este país tenemos aproximadamente 500 tropas de asalto —esto es, hombres listos para la acción de la calle— más aproximadamente 1.500 miembros del Partido. También aproximadamente 15.000 miembros correspondientes, gente que simpatiza con nuestra causa que nos escriben y hacen donaciones. Y nuestro número de partidarios en el extranjero se cuenta por miles.

PLAYBOY: ¿Dónde en el extranjero?

ROCKWELL: Déjeme nombrarle los países. Argentina: Horst Eichmann, el hijo de Adolf Eichmann, es nuestro líder allí; él está en la cárcel o desapareció, pero nuestro movimiento está creciendo allí. En Australia, nuestro movimiento está temporalmente desintegrado, pero mi líder —un estadounidense— anda por ahí clandestino, tratando de reunir su grupo otra vez. En España tenemos un muy buen movimiento encubierto, pero Franco no lo aprecia, de modo que tenemos que permanecer clandestinos. En Inglaterra, Colin Jordan está actuando muy abiertamente, y lo está haciendo muy bien. En Francia tenemos un grupo extraordinariamente bueno; todos ellos fueron detenidos un tiempo atrás. En Bélgica tengo a un ex-paracaidista SS a cargo, y lo está haciendo muy bien. En Suecia tenemos un grupo enorme; todos ellos recién fueron detenidos. En Austria nuestro hombre está en la cárcel, de modo que las cosas allí están bastante desintegradas. En Canadá, John Beattie está conduciendo un movimiento enorme y exitoso. Nuestro líder en Chile está en la cárcel. En Alemania, hemos pasado a la clandestinidad; nuestro líder irá a la cárcel dentro de poco. En Holanda lo estamos haciendo bien. En Irlanda, ellos están progresando rápido. En Italia estamos teniendo un movimiento verdaderamente enorme. En Japón, uno de nuestros hombres apuñaló al diputado socialista. ¿Recuerda? Nueva Zelanda está progresando bien. Pero Noruega no lo está haciendo tan bien. Tenemos un buen grupo en Sudáfrica ahora, a pesar de todo, y tenemos también un grupo en Rhodesia.

     Entonces, usted ve, tenemos grupos por todo el mundo. Ellos aún son pocos. Pero después de todo, han pasado sólo 20 años desde que Hitler murió. Veinte años después de que Cristo fuera crucificado, casi no había cristianos. Ahora mismo, los seguidores de la esvástica están en las catacumbas, como los seguidores originales de la cruz estaban entonces. No puedo decir que somos un movimiento cristiano en el sentido usual; de hecho, personalmente soy un agnóstico. Pero creo profundamente que hay un poder mayor que el nuestro que nos está ayudando en nuestra lucha para conservar natural el mundo y racialmente puro, como opuesto a un mundo pervertido y mestizado. Tenemos una ideología, una dedicación, una creencia, una vitalidad para confrontar la intolerancia del fanático bloque asiático-africano. Por eso es que vamos a crecer; por eso finalmente vamos a prevalecer.

PLAYBOY: ¿Puede usted decirnos cómo planea comenzar a tratar de cumplir ese destino con o sin la intervención divina?

ROCKWELL: Tengo un plan de cuatro fases. La primera fase es alcanzar a las masas; usted no puede hacer nada sin primero haber alcanzado a las masas. A fin de alcanzarlas sin dinero, sin status, sin una plataforma pública, usted tiene que haber llegado a ser una figura dramática. Ahora, a fin de conseguir eso, he tenido que soportar un montón de basura: ser llamado un tipo chiflado y un monstruo y todo lo demás. Pero al izar la esvástica, alcanzo a las masas. La segunda fase es desengañarlos de la falsa imagen que ellos se han hecho de mí, educarlos sobre cuál es mi verdadero programa. La tercera fase será organizar a la gente que he educado en una entidad política. Y la cuarta fase será usar aquella entidad política como una máquina para conseguir el poder político.

     Ése es el plan. Todas las fases se superponen, por supuesto. Ahora mismo estamos casi en un 50% involucrados en la fase dos; estamos actualmente comenzando a educar a la gente, en entrevistas como ésta, en charlas en las universidades y otras cosas por el estilo. El otro 50% está todavía en la fase uno, sólo armando alboroto para mantener a la gente consciente de que hay una cosa tal como el American Nazi Party, no importando cómo nos llamen ellos, mientras nos llamen de alguna manera.

PLAYBOY: ¿Qué tipo de alboroto?

ROCKWELL: Bien; no lo he hecho aún, pero una de mis ambiciones es alquilarme un avión y dibujar en el cielo una gran esvástica de humo y volar sobre la ciudad de Nueva York, en el cumpleaños de Hitler. Esa clase de cosas. O yo podría conseguir que un avión dibujara la Estrella de David, y yo llegar en otro avión y lanzarme y esparcir humo café por toda ella, en el cumpleaños de Ben Gurión. He verificado las regulaciones federales, y ellos no podrían hacer nada con respecto a eso. Todo lo que necesito es el dinero para hacerlo. Pero eso está en el futuro. Una de las cosas más grandes que hemos hecho ya para publicitarnos a nosotros mismos son nuestros "Coon-ard Lines Boat Tickets to Africa". Es nuestro artículo de pedido postal más popular; los estudiantes Blancos de escuela secundaria los piden por miles. ¿Le gustaría que le leyera a qué le da derecho un ticket a un nigger?

PLAYBOY: Adelante.

ROCKWELL: A seis cosas. Uno: A un viaje gratis a África en un transatlántico de lujo en forma de Cadillac. Dos: A elegir cortes de todos los plátanos y misioneros deseados durante el viaje, y a un tarro gratis de carne procesada. Los miembros de la NAACP pueden sentarse al frente y volverse hacia la orquesta de jazz de Martin Luther Coon. Tres: A un barril de gomina y grasa de motor delicadamente perfumado con sudor de nigger. Cuatro: A un cuadro enmarcado de Eleanor Roosevelt y Harry Golden. Cinco: A un gallinero completo sin vigilancia y un trozo de sandía de postre, más pescado y papas fritas para el desayuno. Y seis: A mucho vino, marihuana, heroína y otros refrigerios.

     Al reverso, ofrecemos a los repugnantes pacifistas liberales Blancos el suministro de un año de "Nigger Instantáneo". Está descrito como «¡Polvo fácil de mezclar! Sólo rocie este mugriento polvo negro en cualquier vereda, orine sobre él, y ¡presto! Cientos de niggers aparecen: pequeños niggers, grandes niggers, niggers gordos, niggers flacos, niggers claros, niggers negros como la medianoche, niggers rojos, e incluso niggers judíos». Dice aquí: «¿Por qué esperar? Con este Nigger Instantáneo en Polvo, cualquier asqueroso beatnik pacifista amante de los niggers puede tener ¡todos los niggers que él pueda aguantar!». ¿Quiere uno? Cortesía de la casa.

PLAYBOY: ¿Es la literatura de odio enviada por correo su principal fuente de ingresos?

ROCKWELL: Ella, más las cuotas de ingreso de los miembros nuevos; más pequeñas donaciones de aquellos que creen en lo que estamos tratando de hacer; más los beneficios de eventos especiales como uno de nuestras "niñeras del odio" [hate-nanies o hate-o-nannies, de hootenanny (celebración o fiesta, en escocés), nombre de algunas presentaciones de música folk. NdelT.].

PLAYBOY: ¿Qué son ellas?

ROCKWELL: Grandes celebraciones musicales. Las tenemos durante los feriados patrióticos.

PLAYBOY: ¿Daría usted un ejemplo de una letra de una niñera del odio?

ROCKWELL: Seguro. Recuerde, usted la pidió: "Suene esa campana, grito de alegría / El día del hombre Blanco está aquí / Junten a todos esos iguales / Reúnanlos en el embarcadero / Estados Unidos para los Blancos / África para los negros / Envíen a aquellos monos de vuelta a los árboles / Embarquen a aquellos niggers de vuelta / Veinte millones de feos coons están listos en su embarcadero / Estados Unidos para los Blancos / África para los negros / Suene esa campana, grito de alegría / El día del hombre Blanco está aquí / Den a aquel chimpancé su feo palo / Entreguen a ese tipo su lanza...". Ésa es sólo la primera parte de aquella canción. ¿Quiere escuchar más de ella?

PLAYBOY: No, ya tenemos la idea general.

ROCKWELL: Bien. Creo que un hombre debería levantar su bandera y decirle qué es él. Y eso es justo lo que hacemos aquí.

PLAYBOY: ¿Hay alguna balada anti-judía en su bolso de canciones niñeras del odio?

ROCKWELL: ¡Oh, sí! Una de nuestras favoritas es The Jews Are Trough in '72. Ocupa la melodía de Mademoiselle from Armentières. ¿Quiere oírla?

PLAYBOY: Escucharemos.

ROCKWELL: «Los judíos están listos en el '72, parlez-vous / Los judíos están listos en el '72, parlez-vous / Los alimentaremos con tocino hasta que ellos griten / Y los enviaremos a todos ellos al infierno kosher / Hinky dinky, parlez-vous...» [Hinky-dinky, Parlez-vous, canción de la 1ªGM]. El coro se repite, y luego viene el siguiente verso: «Robaremos el cuchillo y la vaina del rabino / Y lo haremos que lo haga con sus dientes / Hinky dinky, parlez-vous». El resto de ello no lo recuerdo.

PLAYBOY: La canción dice que los judíos estarán "listos en el '72". ¿Aquella fecha es significativa de algún modo?

ROCKWELL: 1972 es el año en que voy a ser elegido como Presidente con el boleto nacionalsocialista. Cinco años de la administración de Johnson dejarán al país tan desgarrado con las tensiones raciales que será fácil que algún Republicano gane en 1968. Luego, en 1969, una gran catástrofe económica va a golpear este país.

PLAYBOY: La economía nacional nunca ha estado más sana que hoy, y la mayoría de los economistas predicen que el final del período de auge no está a la vista.

ROCKWELL: Sin embargo, habrá una catástrofe económica, aunque de qué naturaleza no estoy seguro. Podría ser una inflación. Digo eso porque todo este crecimiento está basado en la arena. La llamada prosperidad de Estados Unidos está basada en la deuda, la guerra y el dinero inflacionista que no tiene ningún respaldo y que está obligado a colapsar. Aproximadamente durante 1969 todo se va a venir abajo como un castillo de naipes, y el Presidente va a ser culpado de ello. En el caos económico subsiguiente, más toda la guerra racial, la gente le dará la bienvenida a un hombre que está inequívocamente en favor de la mayoría cristiana Blanca.

PLAYBOY: ¿Qué le hace pensar eso?

ROCKWELL: Cuando viajo, encuentro que la gente en todas partes, desde las ciudades más pequeñas hasta las más grandes, está buscando lo que yo ofrezco. La mayor parte de ellos no estarán de acuerdo conmigo abiertamente, pero si usted los lleva a un lado y les pregunta en privado, ellos le dirían probablemente: "Rockwell tiene la idea correcta: la gente cristiana Blanca debería dominar". Hacia 1972, con la economía deshaciéndose por las costuras, con los niggers empujando, con los comunistas agitando, con todo este vacío espiritual, con toda esta cobardía y traición por parte de nuestro Gobierno, las masas de gente Blanca común y corriente habrán tenido suficiente hasta ahí. Ellos querrán a un verdadero líder en la Casa Blanca, no más medusas invertebradas, no más demagogos aceitosos y de doble cara, no más maricas en la Casa Blanca como Walter Jenkins y sus amigos. Ellos estarán buscando un líder Blanco con las agallas de Malcolm X, con las agallas para levantarse y decir: "Voy a separar completamente las razas blanca y negra y a conservar la dominación cristiana Blanca en este país, y voy a tener a los comunistas judíos y a cualquier otro traidor gaseado por traición. Y si a usted no le gusta esto, usted sabe lo que puede hacer al respecto".

PLAYBOY: ¿Piensa usted seriamente que puede resultar elegido sobre aquella plataforma?

ROCKWELL: Eso lo sé. Las cosas van a ser tan desesperadas para entonces que no importará si tengo dos cuernos y una cola; ganaré abrumadoramente el cargo.

PLAYBOY: Si usted es elegido, ¿a quién de entre las figuras públicas contemporáneas designaría usted en su Gabinete?

ROCKWELL: Si él estuviera todavía vivo, habría elegido al general Douglas MacArthur como ministro de Asuntos Exteriores. Para Secretario de Defensa, el general retirado de Infantería de Marina, "Chesty" Puller. Para ministro de Justicia, J. Edgar Hoover. Para Secretario del Interior, el gobernador George Wallace de Alabama. Déjeme pensar, ahora; otros: los senadores William Jenner y Harry Byrd, Charles Lindbergh. Y William Buckley; él no apreciará aquello, pero pienso que su brillantez ciertamente podría ser valiosa. Usted tendrá que estar de acuerdo en que éste es un Gabinete para dar pesadillas a cualquier judío vivo. Ellos comenzarían a nadar hacia Israel incluso antes de que yo jurara en el cargo. Pero no me parece que haya un hombre en ese Gabinete que sea conocido como anti-semítico.

PLAYBOY: ¿Y anti-Negro?

ROCKWELL: Bien, yo preferiría llamarlos pro-Blancos.

PLAYBOY: Si usted tuviera carta blanca para actuar como jefe del Poder Ejecutivo, ¿crearía usted una dictadura de acuerdo a las directrices de Hitler?

ROCKWELL: No, yo instituiría de nuevo la República Constitucional estadounidense de la forma en que fue establecida por nuestros autoritarios antepasados, quienes eran, en esencia, nada más que nacionalsocialistas, tal como yo.

PLAYBOY: De ninguna manera los Padres Fundadores intentaron recortar el derecho democrático a "libertad y justicia para todos". ¿Cómo puede usted llamarlos nazis?

ROCKWELL: En primer lugar, yo no creo en la democracia. En segundo lugar, tampoco lo hicieron nuestros antepasados Blancos. Creo, como ellos, en una república autoritaria republicana con un electorado limitado, tal como la que los redactores de nuestra Constitución destinaron que fuera este país. Cuando esos patriotas cristianos Blancos se sentaron a redactar la Declaración de Independencia, no existía para ellos ningún ciudadano negro del cual preocuparse. En aquel tiempo, todos los niggers eran esclavos; pero hasta hoy, gracias a diversas enmiendas desacertadas, nuestra Constitución proporciona incluso al más negro de los salvajes los mismos derechos que a sus antiguos amos Blancos.

PLAYBOY: ¿Entonces usted aboga por la privación de derechos de los Negros?

ROCKWELL: Y la revocación de su ciudadanía.

PLAYBOY: ¿Y la restauración de la esclavitud?

ROCKWELL: No; tenemos máquinas para hacer su trabajo ahora. Yo simplemente revocaría su ciudadanía y luego les ofrecería las alternativas de o bien retornar a África con nuestra generosa ayuda y asistencia para el establecimiento de una nación industrial moderna, o ser relocalizados en reservaciones como los indios lo fueron cuando ellos se convirtieron en un problema para la supervivencia de la gente Blanca. Esto se aplicará a usted también; a propósito. Nada personal, usted entiende; usted me agrada, personalmente; pero no puedo hacer ninguna excepción.

PLAYBOY: Por supuesto que no. ¿Qué haría usted con los 6 millones de judíos de Estados Unidos?

ROCKWELL: Pienso que los judíos pueden ser tratados individualmente más bien que como un grupo, que es como deben ser tratados los niggers debido a su raza. Como dije antes, pienso que todos los judíos, de hecho, todos aquellos relacionados de alguna manera con la traición, [habría que ver] si los judíos debiesen o no ser investigados y sus casos puestos delante de jurados; si ellos son procesados, deberían ser juzgados entonces, y de ser condenados, ellos deberían ser muertos.

PLAYBOY: Habiendo eliminado a judíos y Negros, ¿completaría aquello su lista de aquellos seleccionados para su remoción?

ROCKWELL: No completamente. Yo también purgaría a los homosexuales. Los desprecio más que a todos. Ellos son uno de los problemas más feos de nuestra sociedad, y ellos deben ser removidos, no sé si con gas, o qué, sólo para que ellos no envenenen a la sociedad. Si ellos insisten en ser maricas, hay que ponerlos en alguna isla, tal vez, pero ciertamente no alrededor del resto de la sociedad. Ellos son el último símbolo de una civilización decadente.

PLAYBOY: Ya que usted está preocupado por el problema, comandante, ¿quisiera usted contestar a una frecuente acusación hecha por los psiquiatras de que la atmósfera sin mujeres de ascetismo militar y hostilidad institucionalizada que caracteriza a su "monasterio del odio", como usted ha llamado a su cuartel central aquí, lo convierte en un santuario ideal para aquellos con tendencias homosexuales reprimidas?

ROCKWELL: Mi respuesta es que ésa es la acusación judía estándar. El acusador más grande de que somos un montón de homosexuales es Walter Winchell, cuyo nombre real es Isadore Israel Lipshitz, o alguna cosa así. Él siempre me llama "George Lincoln Ratwell, la Reina de los Nazis", diciendo que soy un hada, etcétera. Universalmente, he encontrado que los judíos mismos, como dijo Hitler, son el pueblo más grande en el mundo en acusar a otros de sus propios delitos.

PLAYBOY: Usted no ha contestado la acusación de que su Partido es un refugio para homosexuales.

ROCKWELL: Bien; pienso realmente que hay una tendencia entre los homosexuales a venir aquí, porque para un maricón, este lugar es tan tentador como una escuela de muchachas lo sería para mí. Siempre que pillo a algunos de ellos aquí, los echo fuera; y he atrapado a bastantes de ellos aquí. Tuvimos un caso donde teníamos razones para creer que la policía sorprendería a dos tipos in fraganti. Dos de ellos se fueron aquí tomados de la mano. Traté de lograr que fueran procesados. No toleraremos aquella clase de cosas.

PLAYBOY: ¿Y qué hay de las relaciones heterosexuales? ¿Están ellas verboten [prohibidas], también?

ROCKWELL: Absolutamente no. Cualquier hombre que no haya disfrutado vigorosamente del sexo normal nunca podría ser un nacionalsocialista. Uno de los mejores nacionalsocialistas estadounidenses que yo haya conocido alguna vez solía usar una expresión vulgar: "Aquellos que no copulan no lucharán". Yo no lo pondría tan toscamente, pero cordialmente me suscribo a esa doctrina. Nunca conocí a un buen combatiente que no disfrutara de una vida sexual entusiasta.

PLAYBOY: ¿Está casado alguno de sus hombres?

ROCKWELL: Unos cuantos, pero la mayoría son solteros o divorciados, como yo mismo. Creo muy fuertemente en la importancia de la moral básica para proteger la civilización, pero es casi imposible para un tipo en esta clase de trabajo tener un matrimonio y una familia normales; de modo que la mayoría de nosotros no tiene ninguna otra opción sino sólo hacer otros arreglos. Y yo podría añadir, para parafrasear una bon mot [agudeza, comentario inteligente] francesa, vive les arrangements. Pero debo confesar que es condenadamente difícil —sobre todo para mí— tener cualquier clase de contactos normales con mujeres, ya que soy muy a menudo abordado en ese respecto para chantaje político.

PLAYBOY: ¿Es verdad que usted requiere que sus miembros de Partido hagan un juramento contra beber, fumar y maldecir?

ROCKWELL: Todos mis oficiales prestan un juramento contra el beber, incluyéndome a mí mismo. La mayoría también ha hecho un juramento contra el fumar. Yo, yo mismo, no fumaría, excepto que la pipa de mazorca de maíz en la que he fumado durante tanto tiempo se ha convertido en una especie de marca registrada. En cuanto a las maldiciones, es difícil dejar de maldecir en las duras situaciones en las cuales vivimos, tal como en las Fuerzas Armadas; pero hago todo lo que puedo para desalentarlas.

PLAYBOY: Usted ha usado palabrotas en esta entrevista. ¿Está esto dando un buen ejemplo para sus hombres?

ROCKWELL: Bien, yo me eximo de aquel juramento para apariciones profesionales como ésta. Al dirigirme a usted, he usado palabras como "nigger" y "kike" porque ésta es una entrevista grande en una revista nacional, y quiero llamar la atención, para impresionar a la gente para que escuche lo que tengo que decir. Si yo estuviera diciendo, supongamos, la palabra favorita de los niggers —"mother-fucker"—, la diría estrictamente como una observación de hecho y para dejar establecido un punto. Pero en la conversación privada, ni yo ni ninguno de mis miembros jamás usamos aquella palabra, o ningún otro lenguaje sucio.

PLAYBOY: ¿Prohíbe usted también el uso de drogas?

ROCKWELL: Ciertamente. He tenido unos cuantos tipos aquí que pienso que eran fumadores de marihuana, pero los he echado y los he hecho devolverse. La dependencia de cualquier droga es degenerativa mentalmente así como físicamente, y somos muy serios sobre nuestra dedicación a la filosofía de sanar el cuerpo para tener una mente saludable.

PLAYBOY: ¿Es el karate o el judo parte de la instrucción de su programa de entrenamiento?

ROCKWELL: No tanto de eso. He encontrado que a menos que usted sea un verdadero experto en karate o judo, eso no lo ayuda mucho a usted. A menos que usted lo use instintivamente, no es de uso en absoluto. Entonces nos concentramos en la educación física, en el boxeo y entrenamiento de armas.

PLAYBOY: ¿Qué clase de armas?

ROCKWELL: Rifles y pistolas.

PLAYBOY: ¿Para que propósito?

ROCKWELL: Defensa propia. Creo que la gente Blanca de Estados Unidos debería aprender métodos de sobrevivencia en caso de anarquía racial y confusión general extrema en este país, que pienso que es probable.

PLAYBOY: ¿Comparte usted la creencia de los Minutemen en la importancia de estar preparados para una invasión comunista armada del continente estadounidense?

ROCKWELL: Los Minutemen se están engañando a sí mismos. Si hay una toma comunista total del poder, ellos no tienen ninguna posibilidad en el mundo de sobrevivir a ello, mucho menos de detenerla, corriendo entre las malezas con unas cuantas armas como niños pequeños jugando a policías y ladrones. Todo lo que ellos están haciendo es dándose una catarsis emocional. Ellos están gastando millones de dólares, y mientras tanto ellos están consiguiendo que un montón de buenos muchachos sean enviados a la cárcel por posesión ilegal de armas. Pienso que son como el Klan. Su objetivo, en lo que a estar preparado se refiere, lo comparto. Estoy a favor de los principios, ideas, etcétera, del Klan —excepto en su anti-catolicismo—, pero desde mi punto de vista, ¡sus métodos apestan!.

PLAYBOY: ¿Qué métodos?

ROCKWELL: Su terrorismo parcial. Creo que el terrorismo es un arma válida en la guerra de guerrillas, o en cualquier clase de guerra; y dadas las circunstancias en que nuestro país se encuentra, yo favorecería el terrorismo si pudiera ser completo, si funcionara. Hace cien años, yo habría sido un Klansman con una cuerda y un arma y todo el asunto. Yo realmente habría ido con todo durante la Reconstrucción [período post-Guerra Civil] para salvar el Sur Blanco. Y no se equivoque en cuanto al terrorismo: hizo el trabajo. Pero hoy, esto le hace el juego a Martin Luther Coon; fabrica mártires para la prensa del Norte, para los liberales, y ya no asusta más a los niggers por la aparición del infierno.

PLAYBOY: Pero aparte de su creencia en que la violencia racial contra los Negros se ha hecho contraproducente, ¿usted no tiene ninguna objeción moral contra ella?

ROCKWELL: Ninguna en absoluto. A lo que me opongo es a las guerras entre hombres Blancos. Esto es lo que hemos estado haciendo durante siglos, luchando entre nosotros mismos y borrándonos unos a otros. El Norte contra el Sur es un ejemplo perfecto: la sangría más grande que hemos tenido, la crema de la población Blanca borrada, todo debido a los niggers. Eso no solucionó nada; realmente no cambió nada, salvo que muchos buenos muchachos Blancos fueron muertos. ¡Estoy contra eso! Si tenemos más guerras, quiero combatir contra los chinos Rojos o contra los judíos, o ir sobre África y combatir a los niggers.

     En esto puedo ver algún punto, en lo que a la violencia, sobre una base individual, se refiere. Pues, cuando yo llegue al poder planeo tener duelos para oficiales en las Fuerzas Armadas. Tendré dos propósitos en esto: primero, para mantener un cuerpo de oficiales no temerosos de afrontar la muerte, no sólo en caso de guerra; y segundo, para restaurar el concepto del honor personal. No creo que acudir a los tribunales y demandar a alguien sea realmente una fuerza disuasiva para la conversación calumniosa y viciosa. Pero la gente no mueve sus bocas tan libremente cuando ellos están obligados a tener que respaldarlas con un arma. Ahora mismo el duelo no es legal, pero para los tiempos que corren, yo estaría impaciente por encarar a Billy James Hargis y a Robert "Rabbit" Welch en un campo de honor por andar por ahí llamándome un comunista.

PLAYBOY: ¿Ha considerado usted la probabilidad de que usted pudiera ser muerto en tal confrontación?

ROCKWELL: No sólo la he considerado; la espero. Y estoy listo para ella. Estar preparado para morir es uno de los grandes secretos de la vida. Sé que me voy a ir probablemente en alguna manera violenta; la única pregunta es cuándo y cómo. Pero no creo que vaya a sucederme sino hasta que yo complete mi misión. Sé que esto es irracional, pero creo que fui colocado aquí para un objetivo, y pienso que Dios tiene algo que ver con ello: Nuestro país necesita un líder. Entonces pienso que seré protegido. Como dijo Rommel: "Permanezca junto a mí; soy a prueba de balas".

PLAYBOY: ¿Piensa que usted es a prueba de balas también?

ROCKWELL: No literalmente, por supuesto, pero creo firmemente que mientras más arrogante y desafiante del peligro es usted, más seguro está usted del daño. Pienso que ésa es la razón de que yo haya sobrevivido tantas veces cuando la gente me ha disparado. Si usted es lo bastante intrépido, eso implanta una cierta psicología en el tipo que está tratando de dispararle a usted. Es casi como si él pudiera oler su intrepidez, de la manera en que un animal huele el miedo. Pero el efecto es el opuesto: en vez de envalentonarse para atacar, él está tan perturbado que sus manos se agitan cuando él va a tirar del gatillo; y esto hace casi imposible para él golpearlo a usted. O eso, o él dará pie atrás completamente. Cuando salgo a la calle y aparecen matones amenazando con azotarme, los miro justo a los ojos y digo: "Adelante. Comienza". Tal vez ellos podrían azotarme, pero hasta ahora nadie lo ha intentado.

PLAYBOY: ¿Qué es lo más cerca que usted ha estado de ser muerto?

ROCKWELL: Lo más cercano, supongo —aunque no resulté herido— fue la vez que habíamos programado un boicot de 14 de nosotros a la película "Exodus" en Boston. Los otros hombres estaban en un camión, y yo me había registrado en un hotel cercano como Nathan Ginsburg, donde esperé hasta el momento programado para la manifestación, las dos de la tarde. Los periódicos y la radio estimaron que 10.000 judíos o más atestaban las calles esperando por nosotros, y mi camión lleno de muchachos no podía pasar por entre la muchedumbre. Bien; nuestro piquete había sido objeto de titulares periodísticos durante días, de manera que yo no podía de ninguna manera acobardarme en aquel punto. Tuve que pasar por entre la muchedumbre de alguna manera para hacer una protesta delante del teatro; entonces me puse un sobretodo, pasé a través de la muchedumbre silenciosamente, y cuando me puse delante del teatro, me quité el sobretodo en medio de todos aquellos judíos y estuve allí con mi uniforme completo. Ellos se sobresaltaron en silencio durante un momento; sus mandíbulas cayeron. Entonces un grupo gritó: "¡Es Rockwell!. ¡Agárrenlo!". Y la enorme muchedumbre entera marchó sobre mí con sus garrotes y ganchos de embalaje. Si yo no hubiera sido rescatado por una formación de rudos policías irlandeses, yo ciertamente hubiera sido asesinado. Fui tomado en custodia preventiva y puesto en una celda.

     Le diré: me alegré de que hubiera salido de eso; aquello pudo haber terminado horriblemente. Pero tenía que mostrar a mis hombres que yo no les pediría hacer algo que no hiciera yo mismo. Otra razón para lo que hice es el efecto que el uniforme nacionalsocialista tiene sobre los judíos: los convierte en demenciales agitadores del odio, fáciles de derrotar, manipular y evaluar. El hombre más peligroso en la faz de la Tierra es un judío racional y cuidadoso planificador, pero un judío furioso y lleno de odio actuará tontamente; usted puede azotarlo.

PLAYBOY: ¿Cuántas veces ha sido encarcelado usted por esa clase de agitación, comandante?

ROCKWELL: Hasta ahora, 15 veces. Pero nunca durante mucho tiempo; dos semanas fue lo más largo. Eso fue en Nueva Orleans. Habíamos ido allí con nuestro "Autobús del Odio" para reírnos de los agitadores niggers que llamaban a su autobús el "Bus del Amor". Sin tanto como una orden judicial o alguna verdadera causa, los funcionarios de Nueva Orleans dominados por los judíos nos tuvieron a todos nosotros arrojados en la cárcel bajo falsos cargos que fueron retirados más tarde.

     Nosotros finalmente salimos al organizar una huelga de hambre; once de nosotros estuvieron 8 días sin comer nada. Durante el cuarto día, uno de nuestros hombres comenzó a quebrantarse y dijo que él iba a comer, de modo que tuvimos que hacerle saber que si él lo hacía, aquélla sería su última comida. Él cambió de opinión. Otra vez en Virginia ellos me pusieron en la cárcel, y estaba enfrentando un posible encarcelamiento de diez años por "comenzar una guerra contra los niggers". Usted nunca habrá visto a un hombre actuar de un modo tan culpable como el sheriff que me detuvo.

PLAYBOY: ¿Culpable con respecto a qué?

ROCKWELL: Él sintió que él estaba haciendo lo incorrecto. Aquí había un congénere Blanco que estaba luchando por las mismas cosas en las que él creía, y él me estaba arrojando a la cárcel. Pero esa ciudad está en las garras de ese judío que posee dos enormes tiendas de departamentos y tiendas de comestibles allí; entonces el sheriff estaba actuando bajo la presión política izquierdista. Pero aquel semillero izquierdista es un santuario del archi-conservadurismo segregacionista comparado con Filadelfia. Créalo o no, mis hombres y yo fuimos encarcelados allí por protestar frente a un hotel donde Gus Hall, jefe del Partido Comunista estadounidense, estaba hablando. En lo que a mí concierne, Filadelfia es la capital del enemigo. Ellos prácticamente han conseguido tener banderas judías ondeando en las astas. En la mayoría de las ciudades, sin embargo, he encontrado que ellos sólo están fanfarroneando cuando me amenazan con la cárcel. A ellos les digo: "Ustedes mejor deberían comenzar a arrestarme, porque voy a comenzar a hablar". Nueve veces de diez ellos se acobardan. Ellos están acostumbrados a niggers no violentos que están dispuestos a ir a la cárcel, no a supremacistas Blancos. Bien, aquí hay un supremacista Blanco que no está temeroso de ir a la cárcel. Ni tampoco lo están mis hombres.

     De hecho, tenemos al menos a dos o tres miembros del Partido en la cárcel en algún lugar en Estados Unidos casi los 365 días del año. Cada domingo por la noche los honramos en ceremonias que celebramos en el patio de armas delante de este edificio. También concedemos condecoraciones especiales por logros notables en beneficio del Partido y por actos de heroísmo más allá de lo que exige el deber. Nuestro máximo premio es la Orden de Adolf Hitler, luego las medallas de Oro, Plata y Bronce. El premio más alto que he dado hasta ahora ha sido de Plata; fue a un hombre que no pudo contenerse en Birmingham y agarró a correazos a Martin Luther Coon en la cabeza por llamar a aquel judío nigger Sammy Davis Jr. "un ejemplo del mejor tipo de estadounidense".

PLAYBOY: Usted sabe, por supuesto, que el doctor [Martin Luther] King es ampliamente respetado y admirado por la mayoría del público estadounidense, blanco y negro, mientras usted, un campeón de la supremacía Blanca, es considerado por la mayoría de las personas como un "chalado" y un "agitador del odio", detestado por casi todos, incluída la Sociedad John Birch.

ROCKWELL: Martin Luther Coon puede continuar cegando los ojos del público durante un tiempo más, pero tarde o temprano ellos van a conocerlo por lo que él es: una falsificación de 18 kilates, un fraude sobre el pueblo Negro. Cuando llegue la revolución negra, yo no estaría sorprendido de verlo agarrado primero, por su propia gente. En cuanto a que soy un tipo loco, ese calificativo ha sido aplicado a algunos de los más grandes hombres que el mundo haya conocido alguna vez, de Cristo a los hermanos Wright. Digo que esto es por lo tanto uno de los más altos reconocimientos que podrían darme. Mi padre una vez me dijo que sus amigos judíos le preguntaron: "¿Cómo pudo usted engendrar tal víbora?". Bien, estoy orgulloso de que los judíos comunistas me consideren una víbora. En cuanto a las amenazas y las palizas y las investigaciones y los intentos de asesinato y todo aquello, cuando enarbolé la bandera nacionalsocialista, conté con ser encarcelado y odiado y perseguido. Si no lo hubiera sido, me habría imaginado que yo fui un completo fracaso. El acoso es parte del juego en las etapas embrionarias de cualquier nuevo movimiento que está opuesto a los poderes establecidos, especialmente uno tan revolucionario como el mío. Yo no estaría sorprendido si la Liga Anti-Difamación ya tuviera una cruz construída para mí, con los clavos listos. Pero no me considero perseguido. Signo de madurez es aceptar las consecuencias de los propios actos. Pienso que es un síntoma de paranoia creer que es la falta de alguien salvo la propia si usted deja de llevar a cabo lo que usted emprende.

PLAYBOY: Leímos una entrevista de periódico hace unos años en la cual usted afirmó que estaba siendo "amordazado y difamado por la prensa judía", saboteado por una conspiración periodística a escala nacional en su lucha para poner su caso ante la nación. Cuando "la prensa judía" no estaba haciendo como que usted no existía —dijo usted—, estaba deliberadamente citando mal frases de usted o distorsionando sus declaraciones públicas para despojarlas de sentido y retener su valor de impacto, a fin de hacer que usted pareciera ser un tonto o para retratarlo como un monstruo racista. Sólo esta conspiración de silencio y falsificación, usted afirmó, le estaba impidiendo difundir su mensaje revolucionario entre las masas de Blancos no-judíos y reunirlos en torno a su bandera. Para algunas personas, comandante, éstos podrían sonar como los comentarios de un hombre que está tratando de culpar sus fracasos sobre alguien más.

ROCKWELL: Usted piensa que estoy siendo paranoico, ¿no es así?

PLAYBOY: Algunas personas podrían pensarlo.

ROCKWELL: En la Columbia Journalism Review hace aproximadamente tres meses, Ben Bagdikian, un escritor que colabora frecuentemente con la Liga Anti-Difamación, escribió un artículo llamado "The Gentle Suppression" que hacía la pregunta: "¿Es la cuarentena de las noticias sobre Rockwell una buena cosa?". Bagdikian revela abiertamente que la prensa mantiene tanto silencio como le es posible sobre nuestras actividades. Entonces usted ve, el apagón noticioso de los judíos con respecto a nosotros es tan real como una mano sobre mi boca. Ellos saben que somos demasiado pobres para comprar espacios radiales o espacio publicitario, de modo que ellos prohíben nuestras publicaciones en todos los canales de distribución, y rechazan reportar nuestras actividades en la prensa diaria. Yo podría correr desnudo por el césped de la Casa Blanca y ellos no lo reportarían. Estoy siendo burlón. Pero soy muy serio cuando digo que la única clase de libre expresión que queda en este país es el discurso que no critica a los judíos. Si usted critica a los judíos, usted es o difamado o silenciado. Ellos tienen esa misma clase de "libre expresión" en Cuba, China Roja y Rusia, y cada otro país comunista: Usted puede decir cualquier cosa que le guste mientras no critique al dictador. Los judíos nunca van a dejar que yo llegue a la gente con mi mensaje en la prensa estadounidense; ellos no pueden permitírselo.

PLAYBOY: ¿Cómo reconcilia usted aquella declaración con el hecho de que usted está siendo entrevistado en este momento para una revista nacional?

ROCKWELL: Yo he sido entrevistado, grabado y fotografiado miles de veces para presentaciones como éstas, pero ellas nunca aparecen. El hecho de que usted venga aquí y consiga esta entrevista no demuestra que usted la imprimirá, o que, si usted lo hace, la imprimirá correctamente. Después de que los editores lean la transcripción, ellos decidirán que es demasiado subida de tono para manejar, y ellos se acobardarán más bien que arriesgarse a ser bombardeados por los judíos y los niggers cuando esto salga.

PLAYBOY: Correremos nuestros riesgos, comandante. Si usted quiere.

ROCKWELL: Yo correré cualquier riesgo para conseguir que mi mensaje sea leído. Pero eso nunca va a ocurrir. Hemos sido sacados de las noticias demasiadas veces antes. Le apostaré cien dólares a que todo este asunto ha sido solamente un desperdicio de mi tiempo, porque esto nunca va a llegar a la gente que lee su revista.–





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