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jueves, 12 de febrero de 2015

Greg Johnson - El Problema Musulmán



     Se publicó hace quince días en counter-currents.com el siguiente ensayo, que hemos traducido, de su editor el señor Greg Johnson, el cual aquí analiza diversos aspectos de la inmigración a destajo especialmente de indeseables musulmanes, la cual en última instancia representa el reemplazo demográfico en tierras tradicionalmente de gente Blanca. El señor Johnson critica a algunos que carecen de la perspicacia o la honradez suficiente para visualizar y definir la solución, que parece obvia, y que se refiere no tan sólo a las gentes mencionadas y otras, sino principalmente a los promotores del transplante cultural, el núcleo duro de adivinados genocidas contra la gente de raza blanca.






     En Estados Unidos, muchos estadounidenses Blancos que temen ser étnicamente inundados por inmigrantes no-Blancos no están dispuestos actualmente a expresar eso, por miedo de ser llamados racistas. De modo que en cambio ellos se oponen a la inmigración ilegal.

     Pero la solución de la inmigración ilegal no resuelve el verdadero problema, ya que los inmigrantes ilegales pueden ser simplemente legalizados por el Gobierno; e incluso si toda la inmigración fuera detenida, los Blancos todavía serían demográficamente desplazados por la rápida tasa de reproducción de los hombres no-Blancos que ya están entre nosotros.

     La lección aquí es: Usted no puede solucionar un problema si no lo nombra con precisión.

     Pero, por otra parte, si la inmigración ilegal es la primera cosa para despertar a los estadounidenses Blancos a nuestra crisis demográfica, deberíamos dar la bienvenida a aquel hecho, y luego tratar de explicar la naturaleza plena del problema y lo que realmente debe hacerse para resolverlo.

     En Europa también, muchos Blancos están preocupados por el desplazamiento demográfico que significan los inmigrantes no-Blancos. Pero en vez de oponerse a los hombres de color como tales, ellos prefieren quejarse de la islamización. Pero esto contiene trampas también:

    • ¿Está todo bien con los hombres no-Blancos si ellos no son musulmanes? En ese caso, hay miles de millones de otros hombres de color para elegir: cristianos, hindúes, budistas, etc.
     
    • ¿No es el problema el "extremismo" o el "fundamentalismo" islámico, más bien que la gente que simplemente es nominalmente musulmana? De ser así, entonces la solución es secularizar a los extremistas que están aquí y ser más selectivos con respecto a futuros inmigrantes, de modo que sólo tengamos musulmanes nominales y seculares. De hecho, hay muchos musulmanes nominales de mentalidad secular, siendo los mejores ejemplos el movimiento kemalista en Turquía y el movimiento baazista en los países árabes.

    • Atacar al Islam lleva a un gran número de distinciones y sutilezas distractivas. ¿Qué hay acerca de suníes versus chiíes?; ¿y acerca de los sufíes?. ¿Y acerca de los bosnios y albaneses?. ¿No son europeos éstos?. ¿Son europeos los maronitas y los georgianos y los armenios puesto que son cristianos? Ninguna de estas cuestiones importa si identificamos correctamente el problema como un desplazamiento demográfico por parte de no-europeos.

    • Atacar al Islam no calza bien con los laicistas europeos, que lucharon durante mucho tiempo y con fuerza por la tolerancia religiosa. Ellos piensan que el Islam puede ser hecho tolerante también. A Europa le tomó cientos de años, por supuesto, y muchas guerras, pero logró arrancarle los colmillos al cristianismo. Hoy, la mayor parte de los Blancos son nominalmente cristianos y de facto liberales, que es la verdadera religión civil [1] de Occidente. Entonces es completamente concebible que el Islam pueda ser des-colmillado también. Por supuesto, sería beneficioso examinar la historia de la Ilustración en Europa, puesto que algunos podrían palidecer ante la perspectiva de Europa convertida en un campo de batalla durante tres siglos y tanto, sólo para "enriquecernos" con musulmanes nominales.

[1] http://www.counter-currents.com/2013/08/racial-civil-religion/ y en castellano en
http://www.counter-currents.com/2014/08/religion-civil-racial/

    • Atacar al Islam permite que los cristianos formulen la política de identidad europea como un choque entre dos religiones universalistas, el cristianismo y el Islam. Pero no luchamos por la cristiandad, que es ahora mayormente no-Blanca que Blanca. Estamos luchando por la raza blanca, sin tener en cuenta la religión.

    • Atacar al Islam le hace el juego al principal enemigo, la comunidad judía organizada, que está feliz de redirigir el sentimiento Blanco anti-musulmán hacia enfrentamientos contra los enemigos de Israel en el extranjero, más bien que luchar contra el Islam en las calles de Europa. En efecto, cuando Israel destruye regímenes musulmanes fuertes en su vecindad, esto envía nuevas olas de refugiados musulmanes para destruír los países Blancos, matando dos pájaros con una sola piedra (una piedra que nosotros mismos le proporcionamos).

     Una vez más, nosotros no podemos luchar con eficacia contra enemigos y arreglar problemas si no los designamos con precisión.

     Por otra parte, si el barbarismo islámico, la intolerancia, la violencia, y las francas declaraciones de que ellos tienen la intención de asimilarnos, realmente despiertan a alguna de nuestra gente, deberíamos alegrarnos de esto. Pero deberíamos trabajar para asegurarnos de que ellos vean el problema entero y la solución necesaria, y que no sean desviados por verdades a medias y medidas a medias.

     El problema es la destrucción de la raza blanca [2] por hombres no-Blancos, mediante la inundación demográfica, el mestizaje y el genocidio absoluto. La solución es el Nacionalismo Blanco: la creación de patrias Blancas étnicamente homogéneas por medio de movimientos de fronteras (partición, secesión) y/o movimiento de poblaciones [3].

[2] http://www.counter-currents.com/2014/02/white-extinction/
[3] http://www.counter-currents.com/2014/06/the-slow-cleanse/

     En cada lucha política, como en cada guerra, debemos decidir quién es "nosotros" y quién es "ellos", el enemigo. Somos Blancos —no cristianos, no conservadores, no occidentales, etc., aunque aquellas categorías de alguna manera se superponen con la raza blanca— y nuestros enemigos son aquellos que promueven nuestra destrucción racial, a saber, gente no-Blanca y Blancos traidores.

     Pero el núcleo duro de la coalición que se opone a nosotros es la comunidad judía organizada. Esto hace de los judíos el principal enemigo, porque no podemos poner nuestra casa en orden sin derrotarlos. El papel de los judíos en la creación de la actual crisis es una pregunta interesante pero en gran parte académica, porque el cambio político es en último término acerca del futuro, no del pasado. Y no hay ninguna duda de que la Judería organizada hoy está opuesta a cada política necesaria para salvar nuestra raza, y ellos son el eje organizativo y financiero de la coalición anti-Blanca entera. Y puesto que los judíos tienen un historial de subvertir movimientos que se oponen a ellos, no podemos arriesgarnos a confiar ni siquiera en aquellos judíos que expresan simpatía por nuestra causa, porque aquello es exactamente lo que los subversivos judíos dirían.

     Dicho eso, es un error descartar el problema musulmán simplemente como una expresión del problema judío, o como una distracción del problema de la raza, porque el Islam es una variable independiente. Si solucionáramos el problema judío, y si solucionáramos el problema racial, todavía quedaría el problema musulmán. El Islam ha estado en guerra con el resto de la Humanidad desde los días de su profeta. Ha llevado guerra, muerte, esclavitud y aniquilación racial y cultural a millones de seres. Esto no es, además, una desviación del "verdadero" Islam, sino una expresión de él. El establecimiento del dominio islámico significaría la muerte de la civilización Blanca y de la raza blanca.

     El Islam era una amenaza para los Blancos ya antes de la actual hegemonía judía, y todavía será una amenaza cuando la hegemonía judía se haya terminado. El Islam no es sólo un problema porque es practicado por hombres no-Blancos. El Islam hace a los no-Blancos mucho más militantes y destructivos de la civilización Blanca. Como un comentarista señaló, esto puede ser providencial, porque sin el Islam sería posible para muchos europeos creer que una sociedad multi-racial y multicultural realmente podría funcionar.

     Hacer del Islam un tema también revela confusiones intelectuales y ahuyenta a los falsos amigos que están en nuestras filas:

    • Los anti-judíos de una línea se alteran cuando el Islam es atacado, porque ellos temen que esto inevitablemente le "haga el juego los judíos". Pero esto no es una disyuntiva: tanto los judíos como los musulmanes son problemas, y ellos son problemas por sí mismos y cuando se conciertan unos con otros.

    • Aquellos que ponen el anti-judaísmo por sobre la raza, rechazan la crítica al Islam porque ellos esperan lograr una alianza.

    • La gente que pone la "tradición" (con mayúscula o minúscula) antes que la raza, simpatiza con el Islam y se ofende cuando éste es atacado.

    • La gente que pone el patriarcado (y, seamos francos, la misoginia) antes que la raza, simpatiza con el Islam.

    • La gente que pone el machismo, la belicosidad y el barbarismo antes que la raza, simpatiza con el Islam.


     ¿Cuál, entonces, debería ser la solución Nacionalista Blanca al problema musulmán?.

    • Si los hombres no-Blancos, incluídos los judíos, abandonan las patrias Blancas por su cuenta, el Islam se convertiría predominantemente en una cuestión de política exterior hacia el mundo musulmán, la "ummah", incluyendo sus puestos europeos de avanzada, Bosnia y Albania.

    • Los Blancos serían completamente libres de convertirse al Islam. Pero dado que el Islam es una religión política, y por ello una amenaza para los ordenamientos políticos Blancos, dichos conversos serían enviados a la comunidad (ummah) de destino de su elección.

    • Los países Blancos mantendrían relaciones cordiales con el mundo musulmán, pero nuestra propia seguridad exige que prefiramos regímenes musulmanes seculares y nacionalistas.

    • Dondequiera que nuestros intereses raciales así lo aconsejen, deberíamos ponernos del lado de pueblos que están resistiendo a la expansión musulmana.

    • La patria judía de Israel existiría junto a una patria palestina, a la vista de miles de misiles nucleares, de modo que los judíos aprendan a comportarse.


     En suma, la política Blanca hacia el mundo musulmán ya no sería dictada por los judíos sino por nuestra identidad e intereses. Esto eliminaría las causas de prácticamente cada guerra e intervención actuales en el mundo musulmán. Y eso es todo. Sería un mundo en el que todos podemos vivir.

     Pero no vamos a llegar allí a menos que logremos alguna claridad intelectual acerca de valores y distinciones fundamentales. Ése es el objetivo de la metapolítica, que es particularmente importante para los Nacionalistas Blancos, ya que en el mundo actual nuestro único aliado es la verdad, y nuestro mayor bien es la honestidad y la credibilidad.

     Lamentablemente, la política hace de todos nosotros unos mentirosos. Dos ejemplos son las reacciones de Marine Le Pen y de Guillaume Faye frente a la masacre de Charlie Hebdo en París.

     El 18 de Enero de 2015 apareció un editorial de Marine Le Pen, "Llamar a Esta Amenaza por Su Nombre" [4], en la página de opinión editorial del New York Times. Lo que su aparición allí significa en términos de opinión y estrategia judía mundial es un tema para otra ocasión. Deseo enfocarme aquí en lo que ella dijo.

[4] http://www.nytimes.com/2015/01/19/opinion/marine-le-pen-france-was-attacked-by-islamic-fundamentalism.html?_r=1

     La señorita Le Pen comienza con una cita atribuída a Albert Camus: "Nombrar incorrectamente las cosas es aumentar la infelicidad del mundo". Luego ella procede precisamente a nombrar incorrectamente el problema en términos esencialmente idénticos a la línea que asumió George W. Bush después del 11-S:

     «Llamemos las cosas por sus nombres legítimos, ya que el Gobierno francés parece poco dispuesto a hacer eso. Francia, la tierra de los derechos humanos y las libertades, fue atacada en su propio suelo por una ideología totalitaria: el fundamentalismo islámico. Es sólo mediante el rechazo a negarlo, mirando al enemigo a los ojos, que uno puede evitar confundir los asuntos. Los musulmanes mismos tienen que escuchar este mensaje. Ellos necesitan que la distinción entre el terrorismo islamista y su fe sea hecha claramente.

     «Pero esta distinción sólo puede ser hecha si uno está dispuesto a identificar la amenaza. No le hace ningún favor a nuestros compatriotas musulmanes el alimentar las sospechas y dejar las cosas sin conversarlas. El terrorismo islamista es un cáncer en el Islam, y los musulmanes mismos deben luchar contra ello de nuestro lado».

     Lo que Francia necesita es llegar a ser francesa otra vez. Eso significa la salida de millones de no-franceses, la mayor parte de ellos hombres no-Blancos; la mayoría, pero no todos ellos, musulmanes; la mayoría, pero no todos ellos, no-fundamentalistas. Así, al afirmarse que el problema es simplemente el fundamentalismo musulmán, la gran mayoría del problema queda fuera del cuadro. Además, Le Pen no dice una palabra sobre enviar de vuelta a la ummah siquiera a los musulmanes fundamentalistas, aunque ella hace una proposición muy radical de despojar a los yihadistas de la ciudadanía francesa, la secuela natural de lo cual sería la expulsión.

     La señorita Le Pen básicamente habló la cantidad máxima de verdad adecuada para ser impresa en el New York Times. Porque, con la Derecha, mientras más verídico es el discurso de alguien, más pequeña es la audiencia que los judíos permiten que usted alcance. Pero incluso esta papilla evasiva es radical comparada a lo que la dirigencia francesa admitiría. Entonces el editorial de Le Pen aún así representa un paso adelante, el comienzo de una conversación más amplia sobre el Islam y Francia, una oportunidad que nosotros deberíamos aprovechar y tratar de conducir en nuestra dirección.

     Guillaume Faye ha criticado [5] la moderación y la economía de la verdad de la señorita Le Pen. Pero Faye también es una especie de político y por lo tanto deshonesto a su propio modo. Su estrategia es enfocarse en el Islam y evitar el problema judío. Estoy seguro de que él piensa que puede ganar una audiencia más grande de esta manera. Estoy seguro de que él piensa que la inmigración islámica es el problema más apremiante. Estoy seguro de que él piensa que sería ventajoso posar como un anti-antijudío, con la esperanza de dividir el bloque judío y así reducir la oposición de éste al nacionalismo francés.

[5] https://www.gfaye.com/islam-immigration-integration-marine-et-valls-meme-utopie/

     No sólo entiendo su posición, sino que incluso puedo respaldarla en un sentido restringido, a saber, que pienso que alguna de nuestra gente debería replantearse esta posición y cultivarla intensamente, porque esto lleva a algunas personas de la corriente principal más cerca de la verdad. Y mientras exista gente como Kevin MacDonald, algunas de aquellas personas pueden ser llevadas por el resto del camino hacia la verdad.

     Pero para llevarlas el resto del camino, tenemos que mantener una presión constante. Esto implica tomar a los Faye del mundo para que se hagan cargo de sus omisiones. Y francamente, en la sección final de su ensayo "Carnicería Yihadista en París" [6], parece que Faye se expone a sí mismo para tal crítica.

[6] http://www.counter-currents.com/2015/01/jihadist-carnage-in-paris-part-1/ y
http://www.counter-currents.com/2015/01/jihadist-carnage-in-paris-part-2/

     Porque si él va a usar el encabezado de "Designar al Enemigo es el Problema Central", y si él está dispuesto a retirarse de los acontecimientos contemporáneos para hablar de una antigua guerra, que se remonta al siglo VII, entre el Islam y el resto del mundo, aquello precisamente está clamando por una corrección.

     Puesto que si vamos a nombrar al enemigo principal de los Blancos, en el sentido dual de (a) quién ha hecho más para causar nuestra actual decadencia demográfica y cultural, y, lo que es más importante, (b) quién es el núcleo duro de la oposición a solucionar nuestros problemas, la respuesta tiene que ser la comunidad judía organizada. Y la enemistad judía contra el resto de la Humanidad es mucho más antigua que el Islam, que es sólo un vástago de la tradición religiosa abrahámica.

     Faye rechaza con desprecio la idea de musulmanes "buenos" y "moderados" porque él quiere que toda dicha comunidad se vaya. Pero él de hecho reconoce realmente que hay musulmanes que son nuestros aliados objetivos contra el fundamentalismo islámico. Él incluso alude a tres de ellos: Bashar al-Assad, Muamar Jaddafi y Sadam Hussein, todos ellos musulmanes nominales que se comprometieron con la ley secular y con buena parte de la tolerancia religiosa. Quiero que esta clase de musulmanes prospere, pero fuera de las tierras europeas, con todo el resto de su correligionarios.

     Faye, sin embargo, quiere que nosotros creamos que hay judíos buenos y malos. Y él nunca ha dicho una sola palabra acerca de enviar lejos a uno u otro grupo. Mi actitud hacia los judíos es exactamente análoga a sus puntos de vista sobre los musulmanes: hay judíos buenos y malos, pero tales distinciones no deberían distraernos de la necesidad imperiosa de liberar las tierras europeas del poder judío, y eso significa separarnos nosotros mismos de dicha comunidad entera. Quiero que los judíos buenos y moderados prosperen, pero en Israel, con el resto de su gente.


     Faye no lo dirá, porque él está involucrado en maniobras políticas más bien que en decir la verdad. Por eso me adhiero a la metapolítica: quiero decir la verdad entera como la veo. Y, en la Guerra Mundial más larga de todas —entre la descendencia de Abraham y el resto de la Humanidad—, decir la verdad es también la única cosa práctica que hay que hacer, puesto que, como dice Faye, debemos nombrar al enemigo. No podemos luchar contra un enemigo al que no podemos nombrar.

     Faye claramente no quiere ser el enemigo de los judíos. Pero lo que Faye quiera no importa, como lo implica su cita de Julien Freund: "Incluso si usted no elige al enemigo, el enemigo lo elige a usted... Mientras él quiera que usted sea el enemigo, usted lo es. Y ello le impedirá a usted cultivar su propio jardín".

     Se requieren dos para hacer amigos, y sólo uno para hacer enemigos. Y la comunidad judía ha marcado a Faye como el enemigo, junto con todo el resto de nosotros. Los Blancos están programados para el exterminio por la clase de políticas genocidas que los judíos rechazan aceptar en su propio país mientras las imponen al nuestro. Dado que los judíos están, más que cualquier otro pueblo, conscientes de lo que promueve el genocidio, es locura pensar que ellos no están conscientes o no están avergonzados de este doble estándar. Ellos conscientemente tienen la intención de destruírnos como raza, y todos los inmigrantes no-Blancos, no sólo los más militantes y desagradables entre ellos, son sólo armas biológicas judías de destrucción masiva.

     Hasta que nosotros tratemos a su vez a los judíos como enemigos, y los derrotemos, nunca vamos a ser dejados en paz para cultivar nuestro jardín.–




1 comentario:

  1. "Quiero que los judíos buenos y moderados prosperen, pero en Israel, con el resto de su gente."


    Lo siento, pero NO podemos aceptar esta solución SIONISTA pues en los últimos casi 70 años se ha demostrado que Israel NO era la solución al PROBLEMA JUDÍO.

    Como advertía Hitler en su Mein Kampf, el estado judío ha devenido en un Vaticano-base de operaciones, desde la que el Sionismo internacional mueve los hilos vía sus lobbies en EEUU y la U.E. No seamos ilusos y pensemos que enviarlos allí es la panacea que arreglará todos nuestros problemas. Al revés, acentuará el conflicto entre los legítimos dueños de esa tierra, los árabes y el Sionismo, llevandonos a todos a un conflicto mundial que terminará por arrastras también a Occidente.

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