BUSCAR en este Blog

sábado, 6 de diciembre de 2014

Sobre Zoroastro y Escatología



     El británico Norman Colin Cohn (1915-2007) fue un historiador, escritor y profesor de Historia en la Universidad de Sussex, Inglaterra. Escribió el libro "The Pursuit of the Millennium" (1970), sobre el milenarismo durante la Edad Media. En "Cosmos, Chaos and the World to Come" (1993) rastrea las raíces de los temas religiosos apocalípticos en las civilizaciones antiguas. Precisamente a la Antigüedad nos retrotrae el siguiente artículo, específicamente a la figura del profeta iranio Zaratustra y al zoroastrismo. Al igual que la entrada anterior, también este texto fue originalmente una conferencia dada en Cambridge en 1993 y publicado primeramente en inglés en 1995 como parte de un volumen antológico acerca del apocaliptismo. Dentro de esta temática, Zaratustra habría sido el primero en postular históricamente un fin del mundo. Las raíces judías del señor Cohn, sin embargo, hay que advertirlo, parecieran impregnar todo el enfoque y la interpretación de Zaratustra, siendo el zoroastrismo la dialéctica de la que se apoderaron los fariseos en Babilonia antes de Cristo.


Cómo Adquirió el Tiempo una Consumación
por Norman Cohn



     A diferencia del principio del mundo, el fin de este mundo no parece haber sido de gran interés para nadie hasta poco después del año 1500 a.C. Por mucho que difirieran en otros aspectos, los egipcios, los sumerios, los babilónicos, los indo-iranios y otros, convinieron en que el mundo había sido establecido y puesto en orden por los dioses y todavía era vigilado por ellos, y seguiría siendo siempre, poco más o menos, como era.

     No es que el mundo ordenado no padeciera alteraciones. Había fuerzas caóticas, inquietantes y amenazadoras: toda cosmovisión antigua mostraba su conciencia de lo inestable de las cosas. Y con todo, el orden del mundo, aunque se viera constantemente amenazado, jamás sería destruído ni transformado.

     Hasta donde se sabe, el primero que rompió con esta visión estática del mundo y habló de una próxima consumación, cuando el mundo actual, imperfecto e inestable sería remplazado por un mundo nuevo, perfecto y sin amenazas, fue el profeta iranio Zaratustra, comúnmente conocido por la versión griega de su nombre, Zoroastro (1).

1) Las citas del presente artículo fueron tomadas de Boyce, Textual Sources for the Study of Zoroastrianism (Manchester, 1984).

     ¿Cuándo ocurrió esto? Existen al respecto dos opiniones irreconciliables. Según una tradición zoroástrica, el profeta vivió 258 años antes de Alejandro, lo que lo colocaría a mediados del siglo VI a.C. Algunos eminentes eruditos han aceptado esta fecha; y, sin embargo, se ha demostrado que la tradición mencionada se deriva de un cálculo muy posterior basado en una ficción puramente griega. Durante más de cien años se han acumulado testimonios lingüísticos y arqueológicos en favor de otra versión, la cual dice que Zoroastro vivió en un periodo muy anterior, en algún momento entre 1400 y 1000 a.C., cuando los iranios no eran agricultores sino, básicamente, aún pastores. Los propios himnos de Zoroastro, los Gathas, abundan en referencias a las instituciones, las costumbres, la tecnología y la mentalidad de una sociedad pastoral tradicional, mientras que no aparece un solo símil tomado de la agricultura. En cierto punto, el profeta llega a orar al dios supremo para recibir el obsequio de un camello, un caballo semental y diez yeguas. Y, a propósito, el nombre mismo de Zaratustra probablemente significa, o bien "el que sabe domar camellos", o bien "el que posee camellos de trabajo" (2).

2) Yasna 44, 18. El Yasna es la parte del Avesta que contiene los textos recitados durante el acto de culto (yasna). Consiste en 72 secciones numeradas.

     En cuanto al lugar en que se desarrolló la actividad de Zoroastro, los especialistas no se ponen de acuerdo. Cerca del año 2000 a.C. las tribus proto-iranias vivían en las vastas estepas abiertas de la Rusia meridional, pero en el curso del segundo milenio emigraron hacia el Sur. Algunos especialistas sostienen que la patria de Zoroastro no estaba lejos de la patria original de los iranios, en algún lugar al Sur de los Urales, en lo que hoy es Kazajstán, mientras otros afirman que se encontraba en alguna parte de la ruta de sus migraciones hacia el Sur, ya sea en el extremo oriental del actual Irán o en el Afganistán occidental.

     Al despuntar el siglo VI a.C. la religión fundada por Zoroastro había penetrado en el Oeste del Irán, y lo había hecho con tal fuerza que llegó a ser la religión de la dinastía real de los aqueménidas, quienes gobernaron el primer Imperio iranio. Y durante los 800 años de los Imperios iranios segundo y tercero —el arsácida y el sasánida, del siglo II a.C. al siglo VII d.C.— el zoroastrismo continuó como religión de Estado. Sin embargo, al ser conquistado el Irán por los musulmanes en el siglo VII, se acercaron a su fin las grandes épocas del zoroastrismo. En la actualidad sólo quedan unos 130.000 zoroastrianos en el mundo, 90.000 de ellos en el subcontinente indio, al que huyeron sus antepasados hace muchos siglos escapando de la opresión musulmana. Se trata de los parsis.

     El impacto del zoroastrismo es cosa muy distinta. Aunque no se lo suele reconocer, ha sido inmenso. Durante varios siglos antes de Cristo las doctrinas zoroástricas fundamentales tuvieron gran difusión, las que ejercieron gran influencia entre los judíos y, aún más, entre los primeros cristianos, y así, a la larga, sobre la cosmovisión de lo que llegaría a ser la civilización europea. Esto puede decirse en particular de los conceptos zoroástricos acerca de la consumación de los tiempos.


1

     El zoroastrismo posee sus sagradas escrituras; se las conoce, colectivamente, como el Avesta, que probablemente significa algo así como "locución autorizada". El Avesta que se ha conservado no es más que una cuarta parte del original, e incluso esa cuarta parte probablemente sólo recibió su forma escrita en el siglo V o VI d.C. Hasta esa época, su conservación dependió casi íntegramente de la transmisión oral, generación tras generación, en las escuelas religiosas. Sin embargo, aunque la distancia en el tiempo entre la proclamación de Zoroastro y el siglo VI d.C. es de cerca de dos mil años, la transmisión de esa proclama parece haber logrado una asombrosa precisión.

     El Avesta, aunque trunco, sigue siendo voluminoso. Incluye 17 himnos compuestos por el propio Zoroastro, los gathas. El resto del Avesta es, en su aspecto lingüístico, de fecha posterior, y no se ha conservado tan bien. Sin embargo, los especialistas actuales se inclinan a creer que también contiene mucho material que incluye las enseñanzas originales de Zoroastro. Luego, aparte del propio Avesta, están los libros medo-persas. Estas obras sólo tuvieron su redacción final en los siglos IX y X d.C. Empero, incluyen largos pasajes de traducción de las partes perdidas del Avesta y un resumen de todo el Avesta original. A pesar de ciertos obstáculos, estas diversas obras han permitido a los especialistas reconstruír, con un grado razonable de seguridad, no sólo las enseñanzas de Zoroastro y de los teólogos que interpretaron y extendieron estas enseñanzas, sino también la cosmovisión de la sociedad irania en la que nació el profeta.

     En la cosmovisión tradicional irania ocupaba un puesto importantísimo el concepto de un orden absoluto, que en el Avesta es llamado Asha (3). No es posible traducir asha por una sola palabra de un idioma moderno, pero sí sabemos lo que significa: se empleaba para indicar el modo normal y correcto en que las cosas ocurren en el mundo. El orden de la Naturaleza, que regula la alternancia del día y la noche y el ciclo de las estaciones, así como el orden de la vida humana, mediante el cual cada persona va del nacimiento a la muerte, estaban incluídos en asha; también lo estaba el orden ritual, que prescribía los sacrificios debidos a los dioses. El orden moral, por el que, supuestamente, los seres humanos regulaban su conducta y sus relaciones entre sí, también formaba parte del asha: el que actuaba de acuerdo con ese principio sería justo, probo, honrado... y prosperaría. El habla que estuviese de acuerdo con asha era el habla sincera; a la inversa, donde prevalecía asha no había lugar para la mentira... ni para los embusteros. Pero, en realidad, la esfera de asha era universal: los desplazamientos del Sol, la Luna y las estrellas eran su expresión visible. También era la fuerza que ponía en movimiento todo lo que conservara y aumentara la vida: gracias a asha empezaba el día, corrían los ríos, crecían las plantas nutricias y daban su leche las vacas.

3) El Asha avéstico se deriva del Rita indo-iranio, que se conservó, por ejemplo, en el Rig-Veda.

     Zoroastro adoptó la noción de asha, pero también la reinterpretó. En la cosmovisión irania tradicional, varios dioses eran responsables de vigilar y coadyuvar en el funcionamiento de asha en el mundo (4). En la cosmovisión de Zoroastro, la operación de asha era labor particular del dios Ahura Mazda, el "Señor Sabiduría". No se sabe si Ahura Mazda fue conocido por los iranios antes que Zoroastro, pero fue este último el que le otorgó una posición más exaltada que la de ninguna otra deidad en el mundo antiguo. Pues Zoroastro proclamó que en el principio Ahura Mazda, el perfectamente sabio, justo y bueno, había sido el único ser divino. Ahura Mazda, increado, fue la causa primera de todo lo bueno que hay en el universo, sea divino o humano, animado o inanimado, abstracto o concreto; en suma, de asha y de todo lo que está en armonía con asha.

4) Podemos colegir la naturaleza de la mayor parte de los antiguos dioses iranios por los himnos conocidos como yashts, del Avesta. La única traducción completa de los yashts al inglés es la de J. Darmesteter, The Zend-Avesta, 2ª parte (Oxford, 1883; reimpr. Delhi, 1965). Se ha quedado atrás en muchos aspectos. Una selección generosa de los yashts, con notas valiosas, aparece en W. W. Malandra, An Introduction to Ancient Iranian Religión: Readings from the Avesta and the Achaemeníd Inscriptions (Mineápolis, 1983).

     La dignidad exclusiva de Ahura Mazda como creador y guardián del mundo ordenado es el tema de uno de los más bellos gathas:

     «Esto te pregunto, dime, en verdad, Señor: ¿quién en el principio, en la creación, fue el padre de Asha?; ¿quién estableció el curso del Sol y de las estrellas?; ¿por quién crece la Luna y luego se desvanece? Esto y más aún, oh Mazda, deseo conocer.

     «Esto te pregunto, dime, en verdad, Señor: ¿quién ha sostenido la Tierra desde abajo y evitado que cayeran los cielos?; ¿quién mantiene las aguas y las plantas?; ¿quién unció veloces corceles a los vientos y las nubes?.

     «Esto te pregunto, dime, en verdad, Señor: ¿qué artesano creó la luz y las tinieblas?; ¿qué artesano creó el sueño y la actividad?; ¿por quién existen la aurora, el mediodía y el crepúsculo, que recuerda su deber a los fieles?... ¿Quién hizo que el hijo se mostrara respetuoso y atento con el padre?» (Yasna 44, 3-5, 7).

     De allí que Ahura Mazda mereciera el culto supremo y, en el credo zoroástrico, la religión sea llamada "el culto de Mazda".

     Pero si en el principio fue Ahura Mazda el único ser divino, ello no significa que fuese el único ser. Los iranios siempre habían reconocido la existencia de un principio que era la negación misma de asha: un principio de falsedad o distorsión, una fuerza de desorden, en incesante acción en el mundo. Lo llamaron Druj, que significa "falsedad", "mentira". Zoroastro desarrolló más este concepto: Ahura Mazda tenía un poderoso enemigo en Angra Mainyu, espíritu de la destrucción, del mal activo.

     En los gathas, el profeta ha dejado un resumen de esta revelación central: "En verdad hay dos espíritus primigenios, gemelos que bien se sabe que están en conflicto. En pensamiento y palabra, en acción, son dos: el mejor y el malo" (Yasna 30, 3). Las palabras con que, también en los gathas, repudia Ahura Mazda a su gran adversario aclaran totalmente el punto: "Ni nuestros pensamientos ni nuestras enseñanzas ni nuestros afanes, ni nuestras elecciones ni nuestras palabras ni nuestros actos, ni nuestros egos internos ni nuestras almas, están de acuerdo" (Yasna 45, 2).

     En el pensamiento de Zoroastro, los espíritus gemelos encarnaban, por un lado, las fuerzas que mantenían ordenado el mundo y, por otro, las fuerzas que luchaban por socavarlo. Originalmente, aunque fuesen sobrehumanos y sobrenaturales, tuvieron que hacer una elección entre los dos principios. Ahura Mazda, de acuerdo con su naturaleza profundamente moral, eligió apoyar a asha, y Angra Mainyu, impulsado por su perversidad moral, decidió apoyar a druj.

     Se entabló así una lucha cuyas vicisitudes constituyen el pasado, el presente y el futuro del mundo. El escenario de esa lucha fue el mundo ordenado; en realidad, el mundo existía justamente con ese propósito. Al crearlo, Ahura Mazda trató de canalizar la hostilidad y la furia destructiva de Angra Mainyu: fue una trampa en la cual caería ese ser monstruoso y donde acabaría por agotarse.


2

     Los seres humanos participan intensamente en la lucha entre Ahura Mazda y Angra Mainyu. Así como en el principio los dos espíritus eligieron ser, respectivamente, bueno y malo, así cada quien debe elegir entre los valores constructivos y los destructivos representados por los dos espíritus.

     Al parecer, este dualismo ético tuvo para Zoroastro un significado perfectamente específico y concreto: estaba arraigado en la experiencia personal que tuvo cuando, siendo joven, se encontró absolutamente indefenso y, a la vez, se mantuvo siempre consciente de lo que les estaba ocurriendo a otras personas indefensas. Aunque era un sacerdote plenamente capacitado de la religión tradicional, debió de empezar su vida en gran pobreza, y sufrió grandemente por sus privaciones, así como por la impotencia que acompaña a la pobreza. En los gathas pide auxilio material a Ahura Mazda: "Yo sé por qué soy impotente, Mazda; poseo poco ganado y pocos hombres. Me lamento ante ti. ¿A quién encuentro como protector de mi ganado, a quién de mí mismo...?. Esto te pregunto, dime en verdad, Señor, ¿cómo obtendré esa recompensa, a saber, diez yeguas con un semental y un camello?" (Yasna 46, 2; 50, 1; 44, 18).

     Sin embargo, éste no es el meollo del asunto. En la interpretación que da Zoroastro a los antiquísimos conceptos de asha y de druj, subyace un agudo sentido de un orden social relativamente pacífico que se ve amenazado de agresión desde el exterior. Me parece a mí que la explicación más plausible es la planteada por la eminente iranista Mary Boyce. Sostiene la profesora que Zoroastro debió de conocer dos tipos de tribus. Había tribus que emigraban continuamente con su ganado, buscando tan sólo pastos en que pudieran establecerse y prosperar, y había tribus que eran verdaderas bandas de guerreros implacables, que se deleitaban en la violencia, siempre dispuestos a despojar y a matar a los apacibles pastores. El profeta se identificó con los primeros y abominó de los últimos (5).

5) Cf. Boyce, History, vol. 1, p. 252..

     En realidad, hay buenos motivos para pensar que los gathas fueron compuestos mientras una sociedad que durante siglos había existido casi sin sufrir cambios y nunca había poseído armas muy destructivas, estaba entrando en conflicto y siendo remplazada por una sociedad de nueva índole, más belicosa y mejor equipada para la guerra. Se ha dicho convincentemente que al principio la sociedad de la que descendían los iranios no tenía una clase de guerreros profesionales: con excepción de los sacerdotes, todos los varones adultos eran pastores (6).

6) Cf. P. Friedrich, Proto-Indo-Enropean Syntax (Butte, Montana, 1975), pp. 44-46; Boyce, "The Bipartite Society of the Ancient Iranians", en M. A. Dandamayev et al., eds., Societies and Languages in the Ancient Near East (Londres, 1982), pp. 33-37. La idea propuesta por Stig Wikander, Der arische Männerbund (Lund, 1938), y desarrollada por Georges Dumézil en muchas de sus obras, de que la sociedad proto-indo-irania y hasta proto-indo-europea ya poseía una clase de guerreros profesionales, no se puede seguir sosteniendo seriamente. Pasa por alto la cronología del Neolítico y de la Temprana Edad de Bronce en la zona en cuestión.

     Desde luego, a veces las tribus luchaban entre sí por tierras de pastoreo, pero sus campañas casi no fueron más que escaramuzas. Pero al Sur del Cáucaso las cosas eran muy distintas: allí desde principios del segundo milenio habían existido las guerras de carros y los guerreros profesionales, únicos que podían practicar ese tipo de guerra.

     En la época de Zoroastro, esas innovaciones habían llegado a las estepas, y con ellas se modificó todo. Los carros permitieron a los jefes y a sus séquitos saquear los asentamientos de tribus sobre áreas extensas, robar rebaños enteros y matar a seres humanos en una escala que antes hubiese sido inconcebible. La vida en las estepas se alteró radicalmente, al pasar a una típica "edad heroica", turbulenta, inquieta, que llegó a considerar la proeza militar como su valor supremo y la toma de botín como su más alto objetivo.

     Hasta aquí llega la profesora Boyce. Aceptemos o no en cada detalle esta explicación, los gathas ciertamente parecen reflejar las tensiones y miserias de una época en que estaba estableciéndose este nuevo modo de vida. En esos himnos se presenta al pastor concienzudo como el hombre justo por excelencia, mientras que el hombre perverso por excelencia es el que adquiere fama y fortuna robando ganado: "Esos malvados que se muestran, en toda su grandiosidad, como damas y caballeros, también ellos han arruinado la vida, robando la propiedad del [legítimo] heredero... Mazda echó su maldición sobre quienes con [su] hábito de placer han arruinado la vida de la vaca" (Yasna 32, 11-12), Estos hombres "de propósitos malignos aumentan con su lengua la furia y la crueldad, ellos, los no pastores entre pastores" (Yasna 49, 4). Eran "seguidores de la Mentira", aliados humanos de Angra Mainyu. Zoroastro no tolera la piedad para con ellos: hay que vencerlos y matarlos (Cf. Yasna 46, 4).

     Zoroastro es el primer ejemplo conocido de un tipo particular de profeta —el tipo comúnmente llamado "milenarista"—, y las experiencias que determinaron el contenido de su enseñanza también parecen haber sido típicas. Los profetas que prometen una total transformación de la existencia, un total perfeccionamiento del mundo, a menudo obtienen su inspiración original no sólo del espectáculo del sufrimiento, sino de un tipo particular de sufrimiento: el que es causado por la destrucción de un antiguo modo de vida, con sus familiares certidumbres y salvaguardias. Zoroastro parece haber sido ese tipo de profeta.


3

     Pasaron las tensiones particulares de la sociedad que encontraron expresión en el dualismo ético de Zoroastro; pero el dualismo ético sobrevivió. La intención de Ahura Mazda de que los seres humanos fueran sus protagonistas, sostuvieran a asha y combatieran a druj, pervivió. En la práctica, esto significó que se esperaba de cada zoroastriano que hiciese todo lo posible por fomentar el bienestar y la prosperidad del mundo, pero también su propio bienestar y prosperidad. Hacerlo era una afirmación de los más altos valores y un cumplimiento del supremo deber religioso.

     Semejante ideal fue sumamente insólito en su época. También en otras sociedades el pueblo ayudaba a mantener el orden del mundo, pero lo hacía principalmente contribuyendo a las ofrendas que los sacerdotes hacían a los dioses. Un zoroastriano debía participar de manera más directa y constante... y esto sigue siendo cierto hasta hoy día. Las obligaciones del zoroastriano imbuyen de sentido toda su vida. Cada zoroastriano toma parte —mediante las tareas ordinarias de la vida cotidiana— en el sostenimiento y fortalecimiento del mundo ordenado; en realidad, todos ayudan a allanar el camino para esa consumación final, cuando el mundo será perfecto.

     En su origen, ésta fue una percepción radicalmente nueva del mundo, del tiempo y de la responsabilidad humana. Para otras sociedades, y para los propios iranios que vivieron antes de Zoroastro, el orden del mundo, aun cuando constantemente perturbado, era, empero, esencialmente estático: como habían sido las cosas, así continuarían. Para Zoroastro y sus seguidores, por el contrario, nada era estático. El ataque de Angra Mainyu contra asha, la defensa de asha a cargo de Ahura Mazda, proseguían indefinidamente, aunque no seguirían así por siempre. El mundo era un campo de batalla y el combate continuaba, pero tendría fin.

     El tiempo mismo estaba en movimiento, en continuo avance. En los escritos teológicos de Zoroastro se establece una distinción entre el Tiempo Ilimitado, o eternidad, por una parte, y el tiempo "limitado" o "encadenado", por otra. La pugna entre Ahura Mazda y Angra Mainyu está contenida dentro de un "tiempo limitado"; su conclusión señalará el fin del "tiempo limitado" y el principio de una eternidad de dicha. Pues a la postre Angra Mainyu será destruído, druj dejará de actuar, asha prevalecerá totalmente y por doquier, y el mundo ordenado se librará para siempre de las fuerzas del caos. Se realizará, así, la intención de Ahura Mazda, y llegará a su consumación el plan divino.

     También en otro aspecto, Zoroastro parece haber modificado los conceptos tradicionales: al término del "tiempo limitado" habrá una resurrección universal de los cuerpos. Los hombres que redactaron el material avéstico sabían bien que esto parecería increíble a muchos, y dieron entonces una respuesta espléndidamente poética. Hicieron decir a Zoroastro: "¿De dónde vendrán a reunirse los cuerpos que el viento ha barrido y el agua se ha llevado?; ¿y cómo ocurrirá la resurrección?" Responde Ahura Mazda: "Cuando yo creé la tierra que mantiene toda vida física... y cuando creé el grano, para que se dispersara por la tierra y volviera a crecer, aumentado... y cuando creé la nube, que lleva el agua al mundo y la hace caer en forma de lluvia cuando así lo escoge, y cuando yo creé el viento... que sopla cuando así lo quiere, la creación de cada uno de ellos fue más difícil para mí que levantar a los muertos. Pues... considera, si yo creé lo que no es, ¿por qué no puedo volver a hacer lo que ya fue?" (Bundahishn, cap. 34, pp. 4-5). Tanto como su creación original, la resurrección de los muertos sería obra milagrosa de Ahura Mazda, efectuada como parte de su plan de perfeccionamiento de todas las cosas.

     La resurrección de los muertos irá seguida de una gran asamblea, en que participarán todos los que hayan vivido. Allí, cada quien será confrontado con sus buenas y malas acciones, y los que se salven se distinguirán tan claramente de los condenados como una oveja blanca de una negra. Entonces se fundirá el metal de las colinas y las montañas, la tierra será cubierta por una enorme corriente de metal fundido, y todos tendrán que atravesar esa corriente. Para los justos, será como caminar sobre leche tibia; sólo los malvados sabrán que están caminando sobre metal fundido (7). Y los malos serán destruídos. Eso dice Zaratustra en uno de sus himnos: "Esa compensación que tú asignarás a los dos bandos, oh Mazda, con tu fuego deslumbrante y metal fundido, es una señal que se dará a todos los seres vivos para destruìr al hombre perverso y salvar al justo" (Yasna 51, 9). En realidad, los justos no sólo se salvarán sino que serán transformados: sus cuerpos no sólo serán inmortales, sino eternamente jóvenes. Los que llegaron a la madurez se quedarán para siempre como si tuvieran cuarenta años; los cuerpos de los jóvenes se quedarán como de quince años.

7) Cf. Yasna 44, 15 y 51, 9; Sóderblom, La Vie Future, p. 224; Boyce, History, vol. 1, pp. 242-244.

     La obra escrita en persa medio y conocida como el Bundahishn (que significa "creación") (8), narra cómo en todos los aspectos el orden propuesto por el dios supremo prevalecerá contra todo lo que lo niegue. Asha triunfará totalmente sobre druj, y Angra Mainyu será destruído. Hasta la apariencia del mundo se modificará. La tierra quedará aplanada por un terrible diluvio, de modo que su superficie no será más que una planicie: desaparecerán las montañas cubiertas de nieve del Irán, levantadas inicialmente por Angra Mainyu. En este medio perfecto [?], los seres humanos sobrevivientes vivirán en la más perfecta armonía. Esposos y mujeres y niños, incluyendo desde luego a los muertos resucitados, se reunirán y vivirán unidos como lo están en el mundo actual... aunque ya no engendrarán más hijos. Toda la especie humana formará una sola comunidad de devotos zoroastrianos, unidos todos en la adoración de Ahura Mazda, unánimes en pensamiento, palabra y obra.

8) Texto y traducción de B. T. Anklesaria, Zand-Akásih, Iranian or Greater Bundahishn (Bombay, 1964). En Boyce, Textual Sources, se ofrecen pasajes selectos en traducción.

     La gran transformación ha de ser provocada por las palabras que significan "hacer maravilloso". Tal es una promesa que, por muy remota que sea su realización, siempre ha tenido gran importancia para los zoroastrianos. Cada año, el estado de beatitud venidero es prefigurado en la fiesta de Año Nuevo: celebrada en el equinoccio de primavera, se la experimenta como un renacimiento de la Naturaleza y de la sociedad y de cada persona: una renovación del mundo.

     El "hacer maravilloso" lo cambiará todo. Lo que nos aguarda, al fin de los tiempos, es un estado del que se habrá eliminado toda imperfección; un mundo en que todos vivirán para siempre en una paz que nada podría perturbar; una eternidad en que habrá cesado la Historia y no podrá ocurrir nada más; un ámbito inmutable, sobre el cual reinará el dios supremo con una autoridad que nadie habrá de desafiar jamás.


4

     Cuando Zoroastro auguró por primera vez el "hacer maravilloso", ciertamente esperaba que éste ocurriera en un futuro próximo. Los gathas transmiten una gran sensación de apremio: el profeta creía, sin duda, haber sido enviado por Ahura Mazda en ese momento particular para instar a los hombres a alinearse de inmediato con el bando de los justos, ya que quedaba poco tiempo antes de la transformación del mundo.

     Pero Zoroastro murió, su figura empezó a desvanecerse en el pasado, y el mundo no se transformaba. La primera generación de zoroastrianos sin duda se habrá sentido tan profundamente decepcionada como, mil años después, lo estarían los primeros cristianos. Las generaciones ulteriores se consolaron en formas que también recuerdan el desarrollo de la fe cristiana. Elaboraron el concepto de un futuro salvador en quien Zoroastro, por decirlo así, reencarnaría y completaría su obra.

     Los propios gathas nos ofrecen un atisbo sumamente útil, pues el profeta, al sentirse abrumado por la idea de que acaso no viviera para ver el "hacer maravilloso", se había consolado imaginando a "alguien más grande que el bien" que vendría después de él (Cf. Yasna 43, 3). Sobre la base de este atisbo se formó la figura prodigiosa del Saoshyant, que literalmente significa el "benefactor futuro" (9).

9) El Avesta describe al Saoshyant y su papel en Yashts 13 y 19.

     El nacimiento del Saoshyant será milagroso. Se dice que la semilla del profeta se conserva en un lago, en el sudeste del Irán, donde es vigilada por 99.999 almas de los difuntos justos. Al acercarse a su fin el "tiempo limitado", una virgen se bañará en el lago, quedará encinta con la semilla del profeta y le dará un hijo. Ese hijo es el Saoshyant, quien desempeñará el papel principal en cada fase del drama escatológico. Él blandirá el "arma victoriosa" con que, en el pasado, los héroes legendarios del Irán mataron a los monstruos y ogros de su época. En torno de él se agruparán ciertos "jefes inmortales", guerreros poderosos que un tiempo condujeron a los pueblos iranios a la guerra y que desde entonces han estado aguardando, en lugares remotos, el llamado a la batalla final. Junto con estos "camaradas de armas", todos los cuales "piensan bien, actúan bien y son de buena conciencia", el Saoshyant avanzará contra Angra Mainyu y sus aliados, demoníacos y humanos.

     Eso no es todo. Durante 57 años antes del "hacer maravilloso", el Saoshyant estará resucitando a los muertos y devolviéndoles sus cuerpos; también reunirá a muertos y vivos para la terrible prueba. Según algunas versiones, quitará a Ahura Mazda la tarea de dar la inmortalidad a los justos. Por último, con sólo contemplar el mundo, lo hará inmortal e incorruptible, completando así el "hacer maravilloso".

     La profecía acerca del Saoshyant es muy antigua; ciertamente anterior a la época aqueménida, y acaso casi se remonte a los tiempos de Zoroastro. Pero su atractivo ha demostrado ser perenne: ha ayudado a generación tras generación de zoroastrianos, a través de todos sus infortunios, a mantener viva su fe en el perfeccionamiento final del mundo. De hecho, la fe en la llegada del Saoshyant ha florecido en el infortunio. Según ciertos testimonios, se sostuvo con la mayor tenacidad precisamente en las épocas en que la comunidad zoroástrica padecía sus mayores desastres. Fue factor vital para mantener a los zoroastrianos en su fe cuando eran perseguidos por sus gobernantes musulmanes; y después ha florecido más entre los zoroastrianos oprimidos en Irán que entre sus hermanos más afortunados, los parsis de la India.


5

     En el siglo VI a.C. el zoroastrismo se convirtió en religión oficial del primer Imperio iranio. Al menos desde Darío el Grande (522-486), cada monarca aqueménida se vio a sí mismo como el representante del Señor Sabiduría en la Tierra.

     Sin embargo, no todo en la religión de los gathas era apropiado para ser una religión de Estado. Una institución dotada no sólo de gran autoridad espiritual sino también de gran poderío temporal, poseedora de templos, refugios y vastas fincas, atendida por un numeroso cuerpo sacerdotal, no podía mostrarse muy impaciente por efectuar una total transformación del mundo. Si se quería que el zoroastrismo funcionara eficazmente como la religión principal de un Imperio triunfante y firmemente establecido, había que modificar la escatología zoroástrica. Era necesario aplazar el "hacer maravilloso", oficial y definitivamente, a un futuro remoto.

     Algunos sabios sacerdotes hicieron la revisión necesaria, no después de la primera mitad del siglo IV a.C. Inspirados, acaso, en las especulaciones de los astrónomos babilónicos, dividieron el "tiempo limitado" en cierto número de periodos iguales. En una de las versiones que han llegado hasta nosotros, la totalidad del "tiempo limitado" abarca 9.000 años, divididos en tres periodos de 3.000 años cada uno; en otra versión, abarca 12.000 años, divididos en cuatro periodos. Pero en la revisión original, probablemente fue fijado en 6.000 años; y hasta en las versiones de 9.000 y de 12.000 años, los últimos 6.000 años incluyen todo lo que ocurre en esta Tierra.

     Según el Bundahishn, que plantea el programa de 12.000 años, Ormuz (como ahora se llama a Ahura Mazda) asegura su victoria final 3.000 años antes del fin, haciendo que Zoroastro reciba su revelación. El siguiente periodo de 3.000 años se divide a su vez en tres periodos de 1.000 años, cada uno de los cuales termina con la aparición de un nuevo salvador: se triplica así el Saoshyant. Cada Saoshyant nace de la semilla de Zoroastro, y cada cual tiene ante sí una tarea redentora. Al término de cada milenio, la enseñanza zoroástrica habrá caído en el olvido; corresponde a cada Saoshyant, a su vez, darle nueva vida... hasta que el último de ellos produzca el "hacer maravilloso".

     En este plan de la Historia universal tiene su lugar el momento presente: sólo podía ser algún tiempo antes de la aparición del primer Saoshyant; pero esto significaba que perdía toda inmediatez el "hacer maravilloso" que Zoroastro había esperado que ocurriera durante su vida o poco después y que, tras su muerte, los zoroastrianos habían seguido aguardando con impaciencia. Entre la época en que el zoroastrismo se convirtió en religión de Estado y la transformación final del mundo, había, ahora, un intervalo de más de 2.000 años. Cualesquiera que fuesen sus intenciones y por muy puramente filosóficos que fuesen sus intereses, los sacerdotes zoroastrianos habían hecho algo que tendría repercusiones sociales y políticas: habían modificado el mensaje original del profeta de tal manera que los monarcas aqueménidas, y tras ellos los monarcas partos y sasánidas, pudieron encontrar en él una ideología perfectamente apropiada para sus necesidades.


6

     Subsiste, a pesar de todo, un acertijo. Hemos de preguntarnos: ¿cómo un hombre que vivió cerca de 1400 a.C., en una sociedad fundamentalmente pastoral, en las profundidades del Asia central, pudo decidir que el perturbado mundo que él conocía sería radicalmente modificado en breve, transformado en un mundo perfecto? Yo propongo una hipótesis.

     Al comienzo de este ensayo, mencioné el hecho de que en las sociedades antiguas el mundo, aunque esencialmente inmutable, sin embargo se sentía amenazado constantemente por fuerzas caóticas. En muchas sociedades, esta sensación fue expresada en mitos del tipo que los especialistas llaman "mitos de combate" (10). Estos mitos de combate muestran cómo, cuando el mundo ordenado está a punto de ser abrumado por fuerzas caóticas, simbolizadas por un monstruo, y los viejos dioses sólo pueden mirar, impotentes, se presenta un recién llegado, un héroe-dios que derrota al monstruo y salva al mundo. El héroe-dios se vuelve el nuevo gobernante del universo... pero el monstruo no ha sido destruído, y el héroe-dios tiene que seguir luchando y derrotándolo una y otra vez. No cabe duda de que el más célebre ejemplo de un mito de combate es el mito babilónico de Marduk contra Tiamat; pero hay otros que vienen mejor a nuestro tema.

10) Sobre el mito del combate en la Antigüedad, véase J. Fontenrose, Python: A Study in Delphic Myth and its Origins (Berkeley, 1959); M. Wakeman, The Battle of God against the Monster (Leiden, 1973), y N. Forsyth, The Old Enemy: Satan and the Combat Myth (Princeton, 1987).

     Los iranios estaban emparentados con los indos védicos; de hecho, hasta cerca de 2000 a.C., unos y otros constituyeron un solo pueblo que vivía en las estepas de la Rusia meridional. Por la gran colección de himnos en sánscrito conocida como el Rig-Veda, sabemos que todavía después de cinco siglos de separación ambos pueblos aún tenían mucho en común (11). Ahora bien, el dios más importante —con mucho— que aparece en el Rig-Veda es el guerrero y dios de la tormenta, Indra, y su mayor triunfo consiste en derrotar al archi-demonio Vritra. Vritra fue imaginado como una serpiente gigantesca, que representaba el caos primordial. Su nombre significa "el que contiene", el que "bloquea", y, en realidad, él mantuvo cautivas las aguas cósmicas que, a su vez, contenían al Sol. Al matar a Vritra y liberar las aguas, Indra permitió que cobrara existencia el mundo ordenado. Pero ése no fue el fin. También hubo otros demonios a quienes Indra tuvo que enfrentarse, y a todos los mató. Más aún: cualesquiera que fuesen sus nombres, todos estos demonios eran Vritra, y todos los combates de Indra tuvieron el mismo significado. Y estos combates no podrán cesar jamás: una y otra vez habrá que liberar las aguas si no se quiere que el mundo vuelva a hundirse en el caos.

11) Sobre el Rig-Veda, véase J. Gonda, Vedic Literature (Wiesbaden, 1975). No hay una traducción completa y confiable (en inglés) del Rig-Veda, pero para una notable traducción de una selección de himnos védicos, véase W. O. O'Flaherty, The Rig Veda: An Anthology (Harmondsworth, 1981). Una traducción completa y confiable al alemán es: K. F. Geldner, Der Rig-Veda, 4 vols. (Cambridge, Mass., 1951-1957).

     Como puede suponerse, el Avesta no conoce a ningún dios comparable con este prodigioso Indra. Sin embargo, sí contiene testimonios abundantes de que antes de Zoroastro los mitos de combate eran tan familiares a los iranios como a los indos védicos. Me permito sugerir que en la enseñanza de Zoroastro el papel del dios-héroe fue desempeñado por Ahura Mazda; pues Ahura Mazda no sólo vigila el orden del mundo: también combate las fuerzas del caos, encarnadas ahora por Angra Mainyu.

     Pero al llegar a este punto, hemos de reconocer que un gran abismo separa las enseñanzas de Zoroastro del antiguo mito del combate. La razón de que Ahura Mazda luche es suprimir del mundo toda forma de desorden, radicalmente y para siempre. Así, a la postre, Angra Mainyu es aniquilado de una vez por todas, junto con toda su cohorte de demonios y todos sus aliados humanos. En lugar de unas victorias repetidas pero incompletas, se nos promete una victoria final y definitiva.

     Si estoy en lo cierto, Zoroastro fue inspirado por el antiguo y poderoso mito de combate para crear otro mito de combate, aún más poderoso, y que luego se convirtió en la primera fe escatológica del mundo.–




No hay comentarios:

Publicar un comentario