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domingo, 21 de septiembre de 2014

William Fink - La Nueva República de Weimar



     Presentamos nuevamente en castellano otro interesante artículo de William Fink, teólogo y escritor estadounidense, editor del sitio christogenea.org, de orientación cristiana, que, tras dar los antecedentes de la decadente situación en Alemania previa al nombramiento de Hitler como jefe de Estado, hace un documentado paralelo con el Estados Unidos de la actualidad. Escrito primeramente para el mencionado blog en Noviembre de 2009, su autor presentó una revisada versión en Octubre de 2011, hace casi tres años. Según él, el decadente proceso que fue la República de Weimar, comenzó al mismo tiempo en Estados Unidos, en la década de 1920, sólo que en este último país está llegando ahora a su momento cúlmine. De allí que el autor no esté de acuerdo con los ataques que se le hacen, dentro de la Derecha cristiana por "payasos amantes de los judíos", a los fundadores de la república estadounidense y a la Constitución que ellos dejaron, ya que si se cambia ésta, será sin duda abolida la Segunda Enmienda; y sin el derecho a poseer y portar armas, se perderá la libertad de expresión y todos los otros derechos.


La Nueva República de Weimar
(y una Historia muy Breve y Parcial
de la Cristiandad Moderna)
por William Finck
8 de Octubre de 2011



     Antes del alba del siglo XX, los banqueros y los comerciantes judíos habían estado usando durante mucho tiempo la influencia de sus billeteras para labrar su camino hacia una posición donde ellos comenzaron a casarse con las familias aristocráticas de Alemania. Esta situación es inevitable donde usted tiene una minoría que construye su camino entre una población anfitriona, y donde aquella minoría también resulta tener la capacidad de crear su propio papel moneda, teniendo por lo tanto fondos prácticamente ilimitados para corromper a la sociedad anfitriona. El cristiano promedio en una época previa no había hecho en absoluto uso del dinero, y especialmente del papel moneda. El comercio era llevado a cabo mediante el trueque, y los impuestos eran pagados en especies. Durante muchos siglos la usura en la Europa medieval había sido considerada como una abominación, ya que es antitética al cristianismo, y de esta manera los judíos —que siempre han sido usureros— se convirtieron naturalmente en los banqueros de la nobleza europea, sacando ganancia enormemente en aquellas circunstancias, al complacer los deseos de los débiles. Esta misma situación existió durante mucho tiempo en Gran Bretaña también, ya que allí familias judías habían controlado la economía desde la fundación del llamado Banco de Inglaterra en el siglo XVII.

     Antes de la Primera Guerra Mundial, gran parte de la aristocracia británica era realmente judía, o como consecuencia del inter-matrimonio tenía primos o parientes políticos judíos. De hecho, un judío había llegado a ser Primer Ministro de Gran Bretaña mucho antes de la Primera Guerra Mundial. Para el indagador honesto de la Historia, está completamente claro que hacia inicios del siglo XX Europa estaba gobernada por una aristocracia impregnada por y en deuda con los judíos, y cada vez más hostil al cristianismo, porque los judíos son naturalmente hostiles al cristianismo. Los judíos son también hostiles a cualquiera que no sea un judío, como su Talmud clara y directamente declara en muchos lugares. Es bastante claro que una vez que ellos adquieren el control de la clase gobernante de una nación, no teniendo ninguna lealtad o parentesco con la población de la nación misma, ellos sólo usan aquel control a fin de aumentar en adelante su propia ventaja, incluso hasta el punto de inter-casarse con ellos. Para el judío, al igual que para todos los extranjeros, una esposa Blanca es un trofeo —una señal de conquista— y no una compañera. (Tal era también la situación en la Judea del siglo I donde los edomitas —los judíos de hoy— se habían infiltrado y se habían apoderado de aquel gobierno y sociedad hacia el año 40 a.C.).

     La campaña judía contra el pueblo alemán comenzó discretamente mucho antes de la Primera Guerra Mundial, en la propaganda que fue puesta en circulación en los círculos intelectuales en Gran Bretaña y que estaba diseñada para enajenar a los dos pueblos parientes uno de otro, los sajones ingleses y los sajones alemanes. Esto es porque, bajo el Káiser, los judíos no tenían un banco central de propiedad de los judíos, y por lo tanto no tenían el control completo de la economía alemana. Pero ellos ciertamente lo deseaban. (El Reichsbank emitía dinero respaldado por oro y Alemania tenía un suministro grande de su propio oro [1]). La misma situación existía en Rusia, donde el Zar no tenía un banco central judío. Todos los otros supuestos motivos de la Revolución bolchevique en Rusia y de la destrucción de Alemania en la Primera Guerra Mundial son completos absurdos: el poder detrás de la creación de aquellas guerras fueron los Rothschild y sus parientes judíos. La Revolución bolchevique fue una conquista judía de Rusia, orquestada y financiada en el bajo Manhattan (Nueva York). La minoría judía en Rusia, utilizando a cada otra minoría que ellos pudieron incitar, junto con cada ruso Blanco a los que ellos pudieron engañar con su palabrería hueca de igualitarismo y justicia social, fueron los soldados de infantería para los banqueros judíos de Nueva York y Londres.

     [1] Según Timothy Green, Reservas de Oro del Banco Central: Una Perspectiva Histórica desde 1845 [Central Bank Gold Reserves: An historical perspective since 1845], World Gold Council, Estudio de Investigación Nº 23, Londres, Nov. de 1999, pp. 6-9: Hacia 1871 A Inglaterra se le unieron en su patrón oro otros países industrializados, que tenían el suficiente oro por su comercio de exportación extranjero, vinculando sus monedas nacionales también al patrón oro. En 1871 Alemania, tras su victoria sobre Francia, con sus reparaciones en oro francés, proclamó el nacimiento del Reich alemán con el canciller Bismark como el poder político decisivo. El oro fue convertido en el respaldo para el Reichsmark [el marco, la moneda alemana]. El Reich alemán adquirió de Francia 43 toneladas métricas después de 1871 por concepto de reparaciones, lo que ayudó a Alemania a cuadruplicar sus reservas de oro inmediatamente después de 1871, lo que le dio la liquidez para la expansión sin precedentes de la industria alemana. Hacia 1878 Francia, Bélgica y Suiza habían seguido a Alemania e Inglaterra en cuanto al nuevo patrón oro para el comercio internacional. La Rusia zarista, un importante productor de oro, también usó el oro en sus reservas oficiales.

     Sin embargo, durante la Primera Guerra Mundial muchos de los judíos de Alemania realmente prestaron su apoyo a la causa alemana, y la victoria alemana era aparentemente inevitable en 1917, sobre todo cuando el frente ruso comenzó a colapsar y la Revolución bolchevique en Rusia le puso término a la participación de aquella nación en el esfuerzo de guerra contra los alemanes. Pero en 1917, algo más ocurrió. Lord Balfour firmó una declaración que aseguraba a los judíos una patria en Palestina si Gran Bretaña ganaba la guerra. El Imperio otomano, un vestigio del cual permanece como la moderna Turquía, controlaba Palestina entonces, y los otomanos eran aliados de los alemanes. Eran los judíos de Alemania los que por medio de su capitalismo controlaban la mayor parte del poder industrial del país, y una vez que esta declaración fue firmada, estos judíos, junto con sus parientes de clase inferior, se volvieron hostiles al esfuerzo de guerra alemán, convirtiéndose más o menos en una quinta-columna en la sociedad alemana. Al mismo tiempo, los líderes judíos en Alemania instigaron y organizaron interrupciones del trabajo en las fábricas de municiones alemanas. Con todo esto, y con la entrada estadounidense en la guerra para favorecer a los británicos, el destino de Alemania fue sellado y su derrota fue asegurada.

     [Alemania nunca realmente perdió la guerra. Ninguna batalla fue luchada y perdida en territorio alemán. Más bien, todos los bandos se desgastaron y los estadounidenses eran los únicos combatientes que podían aprovechar una posición de fuerza. Cuando Wilson ofreció sus Catorce Puntos para la paz y el Káiser aceptó, fue declarado un armisticio. Wilson entonces permitió que la dignidad alemana fuera excesivamente ultrajada por los británicos y los franceses. La arrogancia francesa, la perfidia británica y la traicionera felonía estadounidense obligaron a Alemania a perder la paz].

     Después de que finalizó la Primera Guerra Mundial y el Káiser fuera removido por lo que más o menos equivalía a una traición, se instituyó en Alemania una forma "republicana" de gobierno, en medio de una lucha política y civil muy prolongada, sobre todo propiciada por judíos y comunistas, que eran a menudo lo mismo. Este nuevo gobierno es conocido ahora como la "República de Weimar", y duró hasta 1933. Este gobierno republicano, dominado por los partidos "social-demócratas", era realmente muy socialista en su naturaleza, y tenía grandes facciones de comunistas y simpatizantes de los comunistas, pero no era en sí mismo realmente comunista. La República de Weimar estuvo marcada por la inflación desenfrenada y un acobardamiento del pueblo alemán ante las extravagantes compensaciones exigidas y las demandas de desmilitarización que resultaron de perder una guerra que Alemania no comenzó.

     Junto con aquellas reparaciones vino la pérdida de mucho territorio históricamente alemán, que Alemania se vio forzada a traspasar por los caprichos de los vencedores. La inflación monetaria misma era en buena parte la causa de la enorme carga de las compensaciones. El gobierno de Weimar también sufrió fuertemente por su fracaso para poner en orden a los comunistas y a las facciones comunistas de los partidos políticos controladores. Los comunistas intentaron estridentemente instalar un gobierno propio durante esos años, y realmente lograron hacer aquello por la fuerza en Baviera, al menos temporalmente, y otra vez en una parte de la región del Ruhr. Estos levantamientos comunistas, junto con otros en Hamburgo y en Sajonia a principios de los años '20, no fueron sofocados por el gobierno de Weimar sino por coaliciones de alemanes patrióticos conocidas como los Freikorps, y las facciones del Ejército funcionaron en forma independiente y a pesar del gobierno de Weimar.

     La mano judía en toda esta discordia civil en Alemania no podía pasar inadvertida. Muchos de los comunistas en Alemania eran judíos de clase baja, y una gran mayoría de los judíos era comunista. Además, debido a la inflación desenfrenada, se necesitaba literalmente una carretilla llena de dinero para comprar una barra de pan. La única gente que era capaz de comprar propiedades o bienes eran aquellos que podían obtener dinero desde fuera del país. En 1914 un marco alemán era valorado en alrededor de 25 centavos de la moneda estadounidense. En 1923 un millón de marcos sólo equivalía a un dólar. Durante ese período muchas familias alemanas se vieron obligadas a vender todo lo que ellas tenían a fin de sobrevivir. De aquí que los judíos de clase alta con conexiones financieras extranjeras fueron capaces de comprar mucha de la riqueza material de Alemania por sumas increíblemente bajas. (Hoy nuestros libros de Historia dan a entender una oculta satisfacción en cuanto a cómo los bancos estadounidenses ayudaron a prestar dinero a Alemania para reconstruírla después de la guerra). Los oportunistas políticos judíos abundaban, consumiendo la nación como muchos gusanos consumen un cadáver. Todas las clases de judíos en Alemania tuvieron un banquete en los años de Weimar, enorgulleciéndose de su aparente victoria sobre el corazón de la cristiandad europea, que por el momento les pertenecía. Mientras todo esto sucedía, hubo un serio esfuerzo de los comunistas radicales, que tenían mucha influencia política sobre los principales partidos, que eran socialistas, para reprimir toda oposición política seria.

     Adolf Hitler, quien fue realmente un campeón de la cultura alemana tradicional y del cristianismo, cosas que todos los judíos en todas partes desprecian, no fue el único de tales políticos que ganó seguidores como consecuencia de la judaización de Alemania, donde el involucramiento en la pornografía y en la adicción a sustancias se estaba convirtiendo rápidamente en la norma (cosas que son sellos de la dominación judía sobre la cultura, dondequiera que ellos aparecen). El ocasional éxito de Hitler no fue sino una reacción ante la sociedad de la República de Weimar dominada por los judíos, y un efecto del temor entre los alemanes a una eventual dominación comunista. [Éste es un temor para el cual la mayoría de los estadounidenses tristemente carece de conciencia hoy, cuando hemos sido conducidos por aquel mismo camino].

     Ciertamente el alemán promedio estaba muy consciente de la destrucción de millones de cristianos que estaba ocurriendo en la Unión Soviética bajo los judíos bolcheviques y Stalin, quien él mismo era [muy probablemente] un judío por su raza. Pero Hitler no fue el único que intentó sacar a Alemania de tal dominación judía. Otros políticos nacionalistas, cristianos y conservadores en Alemania fueron golpeados en sus propias reuniones por matones marxistas. Era algo trivial para los marxistas en la Alemania de Weimar buscar reuniones políticas conservadoras e interrumpirlas con violencia. Esto sucedió con regularidad mientras el gobierno hacía vista gorda frente a la violencia perpetrada por los marxistas. Pero Hitler fue uno de los únicos políticos opositores que les hizo contrapeso de manera exitosa. Los Sturmabteilung (SA, Secciones de Asalto), comúnmente llamados los Camisas Pardas, fueron formados a partir de una necesidad de proteger los derechos del nuevo partido a la libre expresión y a reunirse, amenazados por matones marxistas que deseaban reservarse aquel derecho exclusivamente para sí mismos. Muchos de los Camisas Pardas provenían de las filas de los antiguos Freikorps, el equivalente alemán de posguerra de la idea estadounidense de las milicias: cuando el gobierno rechaza mantener el orden y defender los derechos básicos de las personas, las personas deben mantener el derecho de hacerlo por sí mismas.

     Cuando Hitler finalmente ganó el poder, devolvió la economía alemana a las manos del pueblo alemán, rechazó permitir que un banco central controlado por los judíos dirigiera la nación, e inmediatamente la Judería Mundial declaró abiertamente la guerra contra Alemania una vez más, en 1933. El resto es historia, y no necesita ser comentado aquí. Los judíos han usado durante mucho tiempo la propaganda contra Alemania y contra los zares de Rusia. Tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, todo lo creído por la gente tanto con respecto a Alemania como con respecto a Rusia ha sido dicho desde una perspectiva judía, ya que los judíos han controlado durante mucho tiempo todas las publicaciones de los principales medios informativos en ambas naciones. Todo lo que la persona promedio cree que sabe sobre la Alemania del siglo XX es una mentira.

     Los judíos en Gran Bretaña y Estados Unidos han usado su poder sobre los medios de comunicación para perpetrar siempre los mayores crímenes de odio: el exterminio de muchas decenas de millones de cristianos Blancos en Europa, mientras al mismo tiempo ¡ellos acusan falsamente a los cristianos Blancos de delitos de odio! No hubo ningún "holocausto" de judíos por alemanes, no en el siglo XX, y tampoco ninguna vez. El "Holocausto" es una mentira enorme propalada por los judíos, perpetuada por los medios controlados por los judíos, y promulgada de modo que los judíos consigan la ventaja de amordazar a todos sus críticos con un solo estigma, el de ser un "nazi" o un "anti-semita". Con este mismo estigma, ellos colocan un obstáculo ante cualquier investigación razonable y académica acerca del Hitler real, de las verdaderas razones de su ascenso al poder, y de los motivos del éxito de Alemania en los años '30 bajo las políticas de Hitler. Ese éxito llegó mientras el resto de Occidente estaba sumido en la Gran Depresión, otro mecanismo de los banqueros judíos para ayudar a su acumulación de la riqueza de Occidente y a su obtención del control político sobre la cristiandad. No es ninguna casualidad lingüística que la palabra tan a menudo traducida en las Biblias como "diablo" [hebreo "satán"] sea realmente una palabra que significa "acusador falso".

     Les tomó sólo unas décadas a los judíos llevar a cabo la toma del poder tanto en Rusia como en Alemania a principios del siglo XX. Ganar las mentes de la mayoría de los estadounidenses llevaría mucho más, incluso varias décadas; sin embargo los judíos durante mucho tiempo han conseguido aquello. Escondidos de la vista de la mayoría de los cristianos, tanto el capitalismo judío como el marxismo judío son sólo dos cabezas de la misma bestia que procura devorar a toda la cristiandad y destruír a la raza blanca. Henry Ford sabía esto, y escribió sobre ello, pero los judíos encontraron un camino de hacerlo callar. Adolf Hitler lo sabía también, y también escribió sobre ello, y los judíos se esforzaron mucho para silenciarlo.

     Este país ha sido mantenido en un constante estado de guerra desde que agentes capitalistas usaron el hundimiento "accidental" del USS Maine en el puerto de La Habana como un instrumento imperialista. Este estado constante de guerra, ya en el extranjero o en el frente doméstico, mantiene a la gente permanentemente distraída, y ha permitido a los judíos ganar una batalla cultural aquí. Incluso hoy, la mayoría de la gente carece totalmente de conciencia de que alguna vez aquello hubiera sucedido. Por lo general, aquella batalla cultural contra EE.UU. ha sido presentada como una noble búsqueda, como "derechos civiles", "derechos de las mujeres", "derechos de los trabajadores", "derechos de los homosexuales", ad nauseam. Si uno no cree que todo esto es parte de la guerra judía contra la cristiandad, uno obviamente es ignorante de las declaraciones de los propios judíos.

     Las más importantes son los Protocolos de los Sabios Ancianos de Sión. Aunque denunciados por los judíos como una falsificación zarista cuando ellos fueron revelados a comienzos del siglo pasado, cada elemento de esos escritos ha sido conseguido durante las pasadas décadas por los judíos y las instituciones que ellos controlan. El hecho de que cada una de las cosas descritas allí realmente se haya realizado después de una lucha cultural de más de cien años, demuestra su autenticidad original. Y que el efecto negativo judío sobre la civilización occidental no sea percibido por el gran público, es de hecho una verdadera conspiración. En los Protocolos, bajo la sección 12, titulada "Control de la Prensa", encontramos la declaración de que "la libertad es el derecho de hacer aquello que la ley permite". Esto revela la perversidad de la mente judía. Mientras que los sajones no legislan generalmente acerca de cada faceta de la vida, y sobre todo aquellas innumerables cosas que son prácticamente indecibles pero que sin embargo son evidentemente incorrectas, el judío encontrará aceptable cualquier práctica o hecho que no esté expresamente prohibido.

     En el alba del movimiento de los "derechos civiles", y justo antes de la llamada "Revolución Sexual" de los años '60, el judío Allen Ginsberg escribió una colección de supuesta poesía que fue enormemente alabada por todos los medios judíos de comunicación y por la academia. Dichos escritos contienen material como éste: "Estoy con usted, Rockland, cuando usted acusa de locura a sus médicos y planea la revolución socialista hebrea contra el fascista Gólgota nacional" (frase incluída en algo llamado El Aullido). ¡Qué basura es elogiada por los judíos como arte!. Para Ginsberg, el cristianismo (que él llama "Gólgota") y el nacionalismo son ambos malos, y contra éstos él está despotricando. Una generación de judíos siguió su ejemplo, y los medios judíos de comunicación los han elogiado a todos ellos encendidamente desde entonces, abiertamente adorando a demonios mientras el estadounidense promedio mira ciegamente la pantalla de televisión, consiguiendo su dosis diaria de "entretenimiento".

     Mientras Ginsberg puede apelar a los seres más viles de la sociedad, esta misma mentalidad existe por todas partes en la academia. Por ejemplo: «Barack Obama Está Destruyendo Nuestra Economía Deliberadamente. Un par de profesores radicales de la Universidad de Columbia llamados Richard Andrew Cloward y Frances Fox Piven escribieron un artículo en la revista radical conocida como The Nation. El artículo fue publicado el 2 de Mayo de 1966 y presentó lo que es conocido ahora como la "Estrategia Cloward-Piven". El plan pide la destrucción del capitalismo en EE.UU. aumentando las listas de asistencia social hasta el punto de colapsar nuestra economía para luego poner en práctica el socialismo, nacionalizando muchas instituciones privadas. Cloward y Piven estudiaron a Saul Alinsky, tal como Hillary Clinton y... Obama» (Citado de worldviewradio.com). Debería ser completamente evidente por qué después del discurso "La Gran Sociedad" pronunciado por Lyndon Johnson, esta nación se ha hundido cada vez más profundo en el socialismo, que es sólo un eufemismo para marxismo. Estas tempranas declaraciones, y el hecho de que esta nación evidentemente haya seguido este camino trazado por tantos judíos, no hacen que sea ninguna coincidencia el que hayamos hecho eso.

     Esta guerra judía contra la verdadera libertad y la cristiandad en EE.UU. comenzó mucho antes de los años '50. De hecho, al mismo tiempo en que los judíos estaban usando su propaganda junto con operaciones montadas como el buque Lusitania y Pearl Harbor para incitar a EE.UU. a participar en las guerras de Europa, ellos estaban también infiltrándose en las instituciones cristianas aquí a fin de pervertirlas. Mientras las ganancias de la usura compraron las jefaturas de departamentos en todas nuestras instituciones académicas, de modo que hacia los años '30 muchas de las universidades estadounidenses ya estaban inclinándose hacia la izquierda, ellos también planearon algo mucho más traicionero, y ejecutaron completamente aquel plan: la corrupción total del pensamiento teológico estadounidense cristiano.

     En 1890 un ministro religioso de Dallas de poca categoría comenzó un curso por correspondencia de la Biblia que ganó muchos seguidores, y que fue asumido por el Instituto Bíblico Moody en 1914. Este pastor también había sido parte de un grupo que procuró revivir las muy anteriores Conferencias de Niágara del pentecostal carismático Charles Darby. Las influencias de la obra de hombres como Darby y el dispensacionalista J. R. Graves tuvieron un impacto enorme en la formulación de las doctrinas de este pastor. Con unos cuantos libros a su haber y habiendo desarrollado aspiraciones mucho mayores, él abandonó su congregación de Dallas en 1901. Este pastor fue a New Hampshire, donde compró una parcela de tierra y planeó construír sobre ella, y luego en la gran ciudad —Nueva York—, donde fue admitido en el muy exclusivo Club Lotus fundado por el abogado judío Samuel Untermeyer y otros. Untermeyer mismo estaba en el comité que aprobó la postulación de este pastor. Su nombre era Cyrus Scofield, y ninguna puerta terrenal le estuvo cerrada desde ese tiempo en adelante.

     Los estudiantes de Historia pueden reconocer el nombre de Samuel Untermeyer mencionado en otras partes. Fue él quien había sobornado a Woodrow Wilson cuando éste estaba en una difícil situación por un asunto escandaloso que él tuvo mientras estaba empleado en Princeton, y no queriendo ver destruídas sus aspiraciones presidenciales, Untermeyer estuvo más que dispuesto a ayudarlo. De ese modo Woodrow Wilson tuvo dos períodos como Presidente, y el pueblo estadounidense consiguió su primer juez judío de la Corte Suprema, Louis Brandeis, y también el banco central controlado por los judíos, la Reserva Federal, el sufragio femenino, un impuesto gradual sobre la renta, la participación en la Primera Guerra Mundial, y muchas otras maldiciones, como la Prohibición, que permitió la toma judía de control de la mayor parte de la industria del licor, y que también impidió a los agricultores producir su propia energía. Qué tiempo tan productivo en el cargo tuvo Woodrow Wilson, o al menos se puede pensar así si uno resulta ser un judío y un banquero de Nueva York.

     Hay mucho más en la historia de Scofield, y de cualquier manera después de que su Biblia de Referencia fue publicada por la Oxford University Press en 1909, la falsa doctrina del Dispensacionalismo se hizo popular en las iglesias de Estados Unidos. Los judíos, el pueblo que Dios maldijo, se convirtieron en el "Pueblo Elegido de Dios", como si tal cosa fuera posible. Tampoco pasó mucho tiempo antes de que el contradictorio término "judeo-cristiano" y sus variantes entraran en el vocabulario. Scofield era una herramienta importante en el esfuerzo para judaizar al cristianismo. Por supuesto, los judíos fueron los principales impulsores de dicho esfuerzo, pero ciertamente no en público. Scofield no desarrolló ninguna de sus doctrinas por cuenta propia sino que más bien las tomó prestadas todas de otros. Él no era un erudito en la Biblia sino un hombre que tomó prestado, que a veces formuló de nuevo, y que a menudo recibió el crédito por el trabajo de otros (si en realidad no le fue simplemente entregado a él). Sin embargo, aunque no desarrolló sus falsas doctrinas solo, él las reunió todas en un solo lugar, y con un poco de ayuda de sus amigos judíos ellas lograron hacerse muy populares. Los Seminarios estadounidenses nunca serían lo mismo otra vez.

     La Biblia de (Ethelbert) Bullinger, con sus voluminosas notas tomadas principalmente del texto masorético [Antiguo Testamento redactado en hebreo] y de las bocas de los rabinos mismos, es también una maldición para el cristianismo. El propio Bullinger era un amigo personal cercano de Theodor Herzl, el así llamado padre del sionismo moderno. Entonces no es ninguna coincidencia que su Biblia todavía esté en los estantes de las tiendas igualmente.

     En esa misma época muchas otras fuerzas estaban trabajando, ayudando a provocar la judaización de Estados Unidos. Las familias bancarias judías no se detendrían ante nada, y podían financiar casi todo, en su tentativa de conseguir la dominación mundial. Un judío de Nueva York acuñó el término "crisol" [melting pot, donde se mezclan ideas y razas], y escribió una obra de teatro para dicho efecto en 1910 (The Melting Pot). La idea entera es una mentira absoluta, pero hoy la mayoría de los estadounidenses la cree y la repite. Aquel mismo judío, Israel Zangwill, ayudó a concebir la idea del Socialismo Fabiano junto con otro judío, Israel Cohen, y George Bernard Shaw, quien probablemente habría nacido como judío pero que por casualidad era irlandés, al menos por lo visto. Todos estos tres hombres eran fervientes marxistas y lucharon por el objetivo de un mundo comunista. Shaw fue un crítico estridente del cristianismo y, por supuesto, era otro querido de los medios judíos de comunicación occidentales. En 1913 los judíos fundaron tanto la NAACP (Asociación Nacional para el Mejoramiento de la Gente de Color) como la ADL (Anti-Defamation League). Los judíos estaban incitando a los negros en el Sur para que se rebelaran contra los Blancos, y ellos siguen incitándolos hasta este mismo día. Una larga serie de pruebas puede ser suministrada para apoyar estas afirmaciones. Hacia 1952 los rabinos judíos estaban anunciando abiertamente la muerte de la raza blanca, y la victoria final de ellos sobre la cristiandad.

     En 1935 los editores de la Biblioteca de los Trabajadores del partido comunista estadounidense publicaron un folleto titulado "Los Negros en un Estados Unidos Soviético". Allí se impulsaba a los negros a amotinarse, sobre todo en el Sur, y a formar un Estado soviético allí, y a solicitar la admisión en la Unión Soviética... Dicho folleto contenía la garantía implícita de que la "rebelión" sería apoyada por todos los estadounidenses Rojos [es decir, judíos]. Esto es pura y simplemente traición, aunque sin embargo en la administración de Roosevelt ningún judío sería jamás procesado por tal cosa, y los medios predominantes de comunicación controlados por los judíos nunca apuntaron un dedo sobre aquello. Hay mucha evidencia hoy de que la administración de Roosevelt estaba totalmente consciente de Alger Hiss y otros espías comunistas, y sabiendo que ellos eran espías, se rió de cualquiera de las acusaciones y advertencias acerca de ellos. Los lobos han estado devorando el redil durante cien años hasta ahora, ¡y ninguno de los ovejeros plantea una objeción!.

     La guerra y la revolución no fueron necesarias para que los judíos pudieran conquistar Gran Bretaña, ya que ellos han controlado completamente aquella nación desde al menos los días de Napoleón. Ni tampoco fueron necesarias para que ellos conquistaran Estados Unidos. En vez de eso, al igual que los británicos, la población estadounidense muy a menudo simplemente obedeció todo lo que se le dijo. Los medios de comunicación, de acuerdo con el Gobierno, o bien silenciaron o simplemente ignoraron toda oposición. Aquellos pocos que se opusieron o que no podían ser fácilmente contenidos, como Charles Lindbergh y Henry Ford, fueron silenciados de otras maneras más serias. Excepto por algunos judíos radicales, que no son estadounidenses en absoluto, la mayor parte de los estadounidenses nunca cuestionó las cosas que les estaban siendo dichas, nunca cuestionó a sus pastores o profesores o líderes políticos, sino que sólo acataron como pequeñas ovejas mansas yendo al matadero. Aquél es un espíritu exactamente opuesto al espíritu por el cual los Fundadores habían luchado y formado esta nación. Los estadounidenses nunca evalúan las fuentes de sus noticias, editoriales, películas o libros. Sólo es dado por supuesto que todas estas cosas son sanas y legítimas, porque ellas llevan una marca u otra comúnmente conocida. Todas ellas son realmente mentiras, y lo han sido desde que los judíos tomaron el control de los medios de comunicación.

     Hoy, si uno no calza en el típico modo predominante de pensamiento aprobado por los judíos, pero está a la izquierda del espectro político, los delitos de uno o son ignorados por los medios o presentados como modelos ejemplares de logro idealista, y raramente criticados abiertamente por los medios. Sin embargo, si uno no calza en ese mismo molde y está en la Derecha política, uno es etiquetado como un criminal y como un demonio. Tal como en la República de Weimar de los años '20, las pandillas marxistas —o a menudo de negros o "latinos"— pueden vagar por las calles actuando como matones, y los medios por lo general ignoran su actividad criminal. Ellos pueden incluso jactarse de sus actividades criminales en público, y nadie en la opinión pública parece darse cuenta o sentirse ofendido por ello, aunque ellos ciertamente son conocidos por la ADL y otras organizaciones mayormente judías. Pero si un grupo nacionalista o un grupo cristiano tradicional trata de reunirse en asamblea pacífica, es o fustigado por los medios de comunicación, o si es lo bastante pequeño como para no justificar la atención de los medios, interrumpido, a veces violentamente, por los matones marxistas. ¡Y la ADL anuncia esta actividad con alegre satisfacción!.

     En efecto, la forma en que la ADL ha anunciado ciertos acontecimientos —y los ha anunciado con regocijo—, acontecimientos por los cuales la ARA (Anti-Racist Action) —una abigarrada colección de matones marxistas reclutados como "activistas anti-racistas" de varios campus universitarios— ha reclamado el crédito, revela como un hecho cierto que la ARA es solamente un instrumento militante de la ADL misma. De esa manera, la ADL puede usar la violencia y la actividad criminal para interrumpir a cualquier grupo que tenga un pensamiento contrario al del judaísmo. Desde que escribí la versión original de este artículo, en Noviembre de 2009, ha sido completamente demostrado por otros, y admitido públicamente, que la [logía masónica judía] B'nai B'rith financia a la ARA. La ARA también ha interrumpido violentamente reuniones del "Tea Party" [aparte de dicho partido, tea party significa también una tertulia], como una en Kent State en Ohio el 1º de Mayo de 2010. Los tibios conservadores "de merienda" [tea party] son difícilmente racistas. Ésta es una prueba de que la ARA es un grupo bolchevique orientado a aplastar a cualquiera y toda oposición política, tal como los bolcheviques hicieron en Alemania en los años '20.

     Esto está sucediendo actualmente a una pequeña escala. Pronto, y especialmente cuando y si algo llamado "Ley de Odio" o algo similar sea finalmente decretado, se hará más grande, e incluso hasta el punto en que ningún grupo cristiano será capaz de reunirse en público en absoluto sin que sus reuniones sean interrumpidas por los matones marxistas y sus jenízaros, apoyados y envalentonados por la ADL. Es absolutamente obvio para cualquiera que tenga ojos para mirar (no importa que no vean), que los grupos racistas no-Blancos como La Raza o el Consejo sobre Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR) o las Nuevas Panteras Negras nunca son acosados por los judíos y sus organizaciones de fachada. De hecho, la agrupación descaradamente racista La Raza [de chicanos] ¡es publicitada como un grupo de "derechos civiles" por la ADL!. Ahora hay informes de que La Raza ¡recibe financiamiento del Gobierno! Pero sólo los nacionalistas Blancos y los cristianos son acosados.

     Lo mismo es verdadero en los medios predominantes de comunicación, quienes contribuyeron decisivamente a la elección de un Presidente negro patentemente racista, mientras deliberadamente ignoraron todas las declaraciones claramente racistas que él hizo en sus propios libros. Para el judío, es bueno ser racista, a menos que usted sea Blanco, porque sólo entonces el racismo es malo (con quizá la excepción de un puñado de grupos musulmanes abiertamente anti-judíos). ¿Por qué no protesta la ADL por el apartheid y la supremacía judía en Palestina?; ¿por qué no protesta la ADL por la política de inmigración o la carencia de diversidad étnica en China o Japón? Porque ellos son de mala fe, y para nada piadosos. En realidad ellos no son sino pequeños hipócritas judíos de la misma clase que Cristo mismo condenó en el capítulo 23 de Mateo. No es ningún invento de la imaginación que estos judíos de hoy son descendientes de los asesinos de Cristo.

     Pero la situación es aún peor. Ahora, bajo el Departamento de Seguridad Interior (DHS) dirigido por los judíos, la ADL se ha convertido prácticamente en una organización cuasi-gubernamental. La ADL proporciona información y entrenamiento al DHS y a muchas otras organizaciones federales, locales y estatales de aplicación de la ley, sobre varias religiones y sectas religiosas. Así es como tenemos a un grupo supremacista judío (la ADL), que es parte de una sociedad secreta (la B'nai B'rith), enseñando a todas estas agencias del Gobierno sobre religión. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo un gran proceso por sedición contra patriotas estadounidenses que estaban abiertamente contra los comunistas que estaban en la administración de Roosevelt. La ADL estuvo detrás de aquello también, y éste es un asunto claro en los archivos históricos de nuestra nación que puede ser fácilmente comprobado.

     Los judíos radicales trataron de promover historias de un presunto "holocausto" después de la Primera Guerra Mundial, afirmando que los alemanes mataron a "seis millones" de inocentes judíos. Por supuesto, en ese entonces la mayoría de los estadounidenses tenía un mayor juicio práctico como para no creer estas mentiras judías. Después de la Segunda Guerra Mundial hubo toda clase de historias salvajes otra vez, la mayoría de ellas ahora olvidadas en el agujero negro de la memoria estadounidense, que olvida fácilmente todo lo que los medios judíos de comunicación no le recuerda constantemente. De hecho, el 99,9% de los descabellados cuentos del "Holocausto" inventados por judíos mentirosos en los años '40 y '50 está ahora convenientemente olvidado, si no realmente negado, por los judíos mismos. Ellos comprendieron que la mayor parte de estas historias puede ser fácilmente desacreditada, sin tener en cuenta las afirmaciones de supuestos testigos oculares. Sin embargo, los cuentos del "Holocausto" que sonaban más razonables de la época de posguerra les fueron metidos por la garganta a los pueblos estadounidense y europeos, y cada vez con más fuerza desde los años '70, cuando judíos como Elie Weasel [sic, comadreja, en vez de Wiesel] y Simón Wiesenthal (no es una coincidencia) fueron hechos famosos por los medios judíos de comunicación y las compañías de cine.

     El resultado del éxito de esta propaganda, que realmente es en sí misma un delito de odio de la segunda mayor magnitud (siendo la primera el asesinato de Cristo), es que ahora los judíos se han elevado a sí mismos por sobre toda crítica: cualquiera que se atreva a criticar a cualquier judío por prácticamente cualquier cosa, es inmediatamente etiquetado como un "nazi" y un "anti-semita". Cualquiera que cuestione la exactitud histórica de cualquier cuento del "holocausto" judío también es etiquetado de esta manera y —si uno es lo bastante tonto como para visitar Europa, o lo bastante desafortunado como para tener la ciudadanía europea— arrojado en prisión simplemente por hacer aquello. Además, los motivos de la popularidad de Hitler y de las propias políticas de Hitler nunca son evaluados objetivamente, ya que cualquiera que lo mencione a él bajo alguna otra luz que no sea una negativa es inmediatamente etiquetado y desollado por los judíos y los medios de comunicación. De aquella manera, la forma en la cual Hitler reconstruyó y rearmó Alemania mientras el resto del mundo estaba en una profunda depresión, sin un banco central judío o sin ningún préstamo judío, nunca es correctamente estudiada. Si estudiáramos a Hitler, encontraríamos el camino hacia la prosperidad económica, y estaríamos libres de la usura del judío.

     El sionismo y la religión del "Holocausto" equivalen a una tentativa de reemplazar al bíblico mesías cristiano por los judíos como el Mesías, según dice el Talmud que son. En Roma antes del tiempo de Constantino, los judíos tenían privilegios especiales para practicar su religión, y el cristianismo estaba criminalizado. Los judíos, teniendo esos privilegios, usaron su poder e influencia para asegurarse de que los romanos persiguieran a los cristianos despiadadamente. Es un hecho de la Historia, atestiguado por Tertuliano y otros tempranos escritores cristianos, que los judíos estuvieron detrás de todas las persecuciones romanas de cristianos. Los judíos también aprovecharon la herejía arriana para abrir una brecha entre las diversas facciones cristianas y hacer que ellas se atacaran unas a otras. Hoy, principalmente porque los cristianos prestan atención a bandas como la ADL, a la propaganda "judeo-cristiana" de Bullinger y Scofield y todos sus seguidores, y a toda la propaganda del "Holocausto", los judíos están adquiriendo otra vez para sí mismos una distinción especial de privilegio por encima de todos los otros ciudadanos. ¡Y los cristianos están siendo nuevamente perseguidos!. ¡Ésta es la nueva República de Weimar!.–






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