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jueves, 25 de septiembre de 2014

Henryk Pajak - Las Bestias del Fin de los Tiempos



     El periodista y escritor polaco, novelista y poeta, de trayectoria comunista Henryk Pajak (1937), que se ocupa de temas que tienen que ver con conspiraciones que se dan en el mundo, cuando cayó el régimen comunista creó una editorial, donde ha seguido publicando escritos ahora fuertemente críticos de dicho régimen, al parecer respaldado por una cosmovisión cristiana. Ha sido acusado más de una vez por difamación de gente intocable. El sitio de Zbyszek Koreywo (koreywo.com), con artículos en polaco y castellano, tiene en este último idioma una rudimentaria traducción de un libro de Henryk Pajak, "Las Bestias del Fin de los Tiempos" (o Beasts of the End of Time), escrito en 2001. Hemos tomado la primera parte de tres para presentarla en esta ocasión, pulida y editada un poco, donde el autor va dando una visión de la historia contemporánea, con énfasis en la Revolución francesa, la Revolución rusa y la Primera Guerra, la Guerra Civil española, y otros asuntos modernos que auguran un futuro sombrío por causa de cierta gente que actúa con tan mala intención que ha sido condenada ya en escritos de la Antigüedad. Hemos omitido unos poquísimos párrafos por ser falsedades demostradas, referidas a asuntos de la Alemania nacionalsocialista. Lo demás al parecer se sustenta y es verídico y tiene razón el autor. La alusión a las bestias tiene que ver con las mencionadas en el libro de Apocalipsis.


Las Bestias del Fin de los Tiempos
(Fragmento)
por Henryk Pajak, 2001




     En el camino hacia la New Age, el Nuevo Orden Mundial —el Gobierno Único Mundial— es decir la Tiranía Mundial, las naciones debilitadas son entregadas a tres procesos destructores: la Economía Mundial, el Gobierno Mundial y la Religión Mundial.

     Esos tres pilares del comunismo del siglo XXI están realizados según un determinado cronograma. Lo presentó, entre otros, un judío, Thomas Ehrenzeller, miembro del consejo superior de la Unión Mundial de los Federalistas en su libro "El Hombre Sol" (Solar Man, 1976, edit. Apollo Boox 1985):

     —Primera etapa: una asociación regional de las naciones. Representa la Comunidad Europea y la Unión Europea (UE).

     Los neo-comunistas llaman a esa etapa la construcción de la sociedad democrática. Así lo define el judío Morton Kaplan en el influyente periódico "The World and I". Para él la prioridad en ese proceso es unificar toda Europa con la inclusión de la Unión Soviética en el Nuevo Orden Mundial. Precisamente, se unificó toda Europa y la Unión Soviética dejó de existir. Eso es el cumplimiento de la 

     —Segunda Etapa: el supuesto "quiebre" del comunismo. Los países de Europa Central forzados por el sistema judeo-bolchevique fueron contagiados por la idea del desmantelamiento del comunismo soviético. Según ella, la caída de la URSS fue causada por el movimiento desde abajo de los países ocupados, y el movimiento polaco "Solidaridad" creado como un detonador de ese proceso. Mientras tanto el judío soviético Ievgeni Primakov, el jefe del KGB y luego Primer Ministro y ministro de Exterior de Rusia durante la presidencia de Boris Yeltsin  desde los años '70, participaba en las reuniones secretas de los globalistas preparando a la URSS en ese "Imperio del Mal" para enrollarlo.

     En los libros "El Complot Oculto" y "Las Sociedades Secretas", el autor Michael Howard escribe sobre las reuniones del Grupo Bilderberg en 1976. En la reunión estuvieron presentes 15 personas de la URSS. Así, esta reunión de esa banda de los mundialistas tuvo lugar 9 años antes de llegar al mando Mijaíl Gorbachov en 1985, autor de la perestroika y de la glasnost (reconstrucción y apertura), el programa que causó el quiebre de la cuna del comunismo global.

     ¿Quien era Gorbachov, ese supuesto sepulturero del comunismo soviético? Un influyente comentarista de los diarios norteamericanos, Russel Baker, comentaba ese fenómeno de la liquidación pacifica de la URSS a manos del ex-gensek (secretario general) de esta manera: "A mi entender, Gorbachov debería ser un botón de la CIA. De esa manera se aclara el fenómeno de su ascenso relámpago al cargo máximo del partido".

     —Tercera Etapa, una fuerte ONU con su ejército mundial y con la OTAN como el embrión de ese ejercito.

     Esas tres etapas fueron y están siendo realizadas con la consecuencia del hierro. El programa de la UE sobre construcción de un koljoz global en el campo económico es adecuado al programa norteamericano NAFTA y a la globalización del "libre comercio", el comercio pirata de las provisiones de países destruídos por el terror económico de las corporaciones internacionales.

     El obstáculo moral contra ese cumplimiento de esas tres etapas era y es la cristiandad, sobre todo el catolicismo. En el libro de Robin Waterfield "La Casa del Graal" ese programa es llamado "la aspiración a la síntesis a escala mundial", el sobrepasar los límites de la cristiandad.

     En otras palabras, su aniquilación mezclándola con otras "religiones", creencias y sectas en una miscelánea papilla bajo el nombre de "ecumenismo".

     En varios fragmentos de ese libro domina el tema de la guerra total contra el cristianismo, y especialmente contra el catolicismo.

     La dirección número dos en la escala de importancia de los medios es un asalto salvaje contra el patriotismo.

     La conquista preparada en esas dos direcciones de los campos de invasión de la Bestia contra la libertad humana y todas las naciones se realiza mediante la toma del mando real: político, económico y financiero.

     Ese mando es sobre todo el gobierno de las finanzas en el mundo. La usura mundial será un bastión del Gobierno Mundial. La creación de un Gobierno de Usura Mundial está camuflado mediante los eufemismos tipo "Gobierno Mundial" y "Democracia Mundial".

     El Gobierno Mundial prácticamente ya existe desde hace un par de decenas de años, exactamente desde el tiempo cuando la Usura Mundial empezó hacer lo que quiso con las finanzas de los países destruídos. Detrás de la Usura Mundial está un grupo de desgraciados cínicos, principalmente de ascendencia judía, los condotieros sin nacionalidad.

     Esos son los titulares de este libro, "Las Bestias de Fin de los Tiempos". Acerca de ellas, como las Bestias, escribía hace casi 2.000 años Juan en su Apocalipsis.

     Ellos mismos se llaman La Orden. Así se los define y también a sí mismo, el judío francés Jacques Attali, un consejero especial masón francés a cargo del presidente de Francia, F. Mitterrand. Attali es uno de los jefes de la Unión Europea. El Consorcio de la Bestia lo llama "La Orden Severa", la red dinástica.

     La unificación del mundo presenta para esa orden un valor máximo. Después de eso llegará el indecible paraíso mundial.

     Entonces esto es un programa del Anticristo, de un ángel del mal.

     La influencia del mal sobre ser humano era el tema tratado por Hegel como un drama de la Humanidad. Ese drama lo injertó el satánico Karl Marx en el campo llamado la lucha de clases, empujando a las naciones contra el orden universal, espiritual y material. La "igualdad social" fue el principio de la masacre para millones. Mediante la lucha de clases ese judío empujó a millones a la lucha por la emancipación social de los trabajadores, que terminó como la lucha por la emancipación de los judíos.

     La condición de emancipación del judaísmo era —y provoca la cesación de la nacionalidad de los países— la destrucción de la cristiandad como institución y como instancia moral, por la relativización de los cánones del bien y del mal, y por la ecumenización, en la centrifuga de las creencias, las religiones, las sectas, el satanismo, ocultismo, cábala y gnosis. Sobre las ruinas de los países y la cristiandad será construída la Sinarquia de la Bestia.

     Solo los judíos eran y son un motor y una vanguardia de las guerras contra los países nacionales, contra las tradiciones de los goyim, contra su identificación cultural e histórica. Sin referirse a un rol de la oligarquía judía del dinero y el gobierno, cualquier consideración sobre un drama de la Humanidad de los últimos dos siglos será superficial.

     George Soros —canalla nihilista— en su libro "Soros de Sí Mismo" expresó las pautas de la misión talmúdica muy claro: «Creo en existencia de un genio judío. Los judíos aprendieron resolver cada asunto desde varios puntos de vista. En ese sentido el carácter judío es el elemento básico de mi personalidad. De esa manera me convence el concepto de la Unión Europea. Cada nación es en la Unión una minoría y desde ese punto el concepto me parece interesante. La idea de la "sociedad abierta" debe servir para la minoría judía  en el marco de la Unión Europea y en el futuro cercano en el marco del Gobierno Mundial».

     Así, la abrumadora mayoría de la Humanidad de los países destruídos debe servir a la minoría judía, fiel y consecuente realización de los dogmas expresados en los Protocolos de los Sabios de Sión, cuya existencia es tan ferozmente combatida por los centros  judaicos.

     Las declaraciones de los programas de los judíos de la mitad del siglo XIX representan el mismo plan de la misión destructora del judaísmo.

     La tiranía mundial la construyen los judíos mediante el dinero robado a los naciones de los goyim y las influencias recibidas, pero usan para eso a los goyim complacientes de la manera como el marxismo aprovechó a los trabajadores para las destructoras revoluciones, para construír en los escombros de las monarquías, países y religiones de Europa un gobierno judío.

     La Revolución rusa fue provocada y consolidada como comunismo soviético por los judíos; ellos efueron los indiscutibles amos de ese Imperio del Mal, pero decenas de millones de rusos fueron asesinados por los mismos rusos.

     La destrucción de la cristiandad y los países nacionales contemporáneos se realiza mediante el dinero y las ordenanzas judías, pero en ese trabajo sucio participan en su mayoría los cristianos. Sería entonces parte de la verdad afirmar que los causantes del mal desde hace dos siglos son solo los judíos.

     Vale la pena saber y acordarse de quién, qué grupos y qué personas manejaban el timón de las guerras contra las naciones. Dónde esta su Olimpo. Quiénes son los "Olímpicos", de dónde salieron y hacia dónde se dirigen.

     Sería un pobre mito atribuír todo a la masonería. En realidad, la masonería es una creación judía formada a su servicio y que le obedece. Corresponde a un partido único, millonario, totalitario y comunista, guiado por un politburó y sus palatinos en las regiones dominadas. Luego de las reuniones de las grandes logias los participantes figuran en las fotos, donde faltan los verdaderos Olimpicos, los "Iluminados", la Bestia tomando las riendas del gobierno mundial, del dinero y de la política.

     Ahí no encontraremos a los Rockefeller, Kissinger, Brzezinski los representantes de los 13 géneros de la Bestia que juntos gobiernan el mundo. Para verlos en la foto hace faltar levantar la vista. Ellos son los "Iluminados", los pastores del rebaño masónico. Esa verdad siniestra sobre ese complot contra la civilización surgió de las tinieblas y semi-verdades durante décadas. Y todavía llega sólo a unos pocos.

     En el libro de David Allen Lewis "The Dark Angeles of Light",  él escribía: "Desde 1954, nosotros propagamos y enseñamos, existe un complot secreto mundial llamado la Red de los Iluminados". Lewis ubica la génesis de esa red en 1776, cuando Adam Weishaupt fundó la Orden de los Iluminados.

     Sin embargo, si los Iluminados tienen sus sucesores naturales, podemos estar seguros de que sus ideas son continuadas por un centenar de organizaciones y personas en distintos campos de la vida.

     Un tal Donald Keye, presidente de la Iniciativa Planetaria en pro del Mundo que Queremos, durante una de las primeras reuniones del Foro Mundial de Economía en Ashvile (Carolina del Norte) afirmaba ante sus oyentes: "Estamos en la última etapa de organizar todo. Es a la Nueva Religión a lo que llamamos a la colaboración de la red. La ola New Age ya dominó los cambios sociales".

     Entonces la red, la red del complot de la Bestia. Sin ilusiones. La red y algo más, algo así como el último clavo en el ataúd de las naciones saqueadas.

     A continuación vamos a ver muchas declaraciones de ese tipo. No podemos rechazarlas, porque los logros manifiestan sus éxitos. Sí, ellos son los dictadores del mundo. Son los reyes de su red, los constructores de la Nueva Religión bajo el nombre de New Age, los constructores del Gobierno Único Mundial, la Tiranía Mundial. Por lo tanto vamos atentos, pero no humildes, tras sus huellas.

     Les advierto a ustedes que este libro puede causar depresión a algunos. Pero eso no es mi culpa. Ese macabro basurero bajo el nombre de siglo XX fue casi barrido por mi; traté de arreglar un poco este monstruoso basural.

     "Esa Orden tiende a ser un centro de la luz radiante que inspira a hombres y mujeres para los trabajos para salvar el planeta". Esto fue escrito por Gaetan Delaforge, un escriba de los Iluminados. Lo conocemos, lo repasamos ya en el comunismo. Todas las veces que, como una pandilla de delincuentes espirituales, los perversos se juntaron para crear un paraíso en la Tierra, el fin fue el infierno.

     En este trabajo muestro a mis lectores y a mí mismo, que desde hace dos siglos todo se ha convertido en una guerra despiadada por el poder de gobernar el mundo, por el mismo grupo de oligarcas criminales del dinero y el poder. Las tres últimas décadas del siglo XX fueron los períodos de finalizar ese complot —de construír el Gobierno Único Mundial, la sinarquia luciferina— sin parangón en la historia de los antiguos y modernos Imperios.

     El ataque avanza en dos direcciones: desde afuera y desde adentro. Eso es la destrucción de las instituciones de los países y la destrucción de la unidad humana en su código fundamental, moral, cultural, nacional y religioso.

     En esta guerra permanente, en el pasado las Bestias del Mal empleaban las guerras convencionales, no se retiraban antes de causar las masacres homicidas de millones de inocentes de decenas de naciones. Ahora aplican las guerras sin sangre, guerras por las almas y las mentes.

     En esta etapa quieren lograr lo que no pudieron mediante los medios bélicos. La integración de la Humanidad en un basural de naciones, culturas y lenguas, igual como las utopías anteriores, finalizará con la Tercera Guerra Mundial, predicada por ellos y actualmente construída. La tercera y la última.

     La reina de Saba, Mijalda, predijo las dos primeras guerras mundiales. Fijó el tiempo de demora entre ellas: la generación nacida en el fin de la primera apenas llegará a tiempo de crecer y se irá a la guerra.

     La tercera fue predicha de manera bastante precisa: estallará poco antes del segundo milenio de la muerte del Mesías. Nos quedan sólo 28 años. Posible, pero recordemos que solo Dios conoce el tiempo del fin de los tiempos.


LOS ILUMINADOS

     El verdadero drama de la civilización cristiana no tuvo su comienzo en el cisma de Lutero, de Calvino, ni en 1717, la fecha oficial de fundación de las logias masónicas. Esa fecha trágica fue el 1º de Mayo de 1776. Ésa fue la fecha de creación de una sociedad secreta bajo el nombre de la Orden de los Iluminados. La fundo el neófito y profesor de derecho en Ingolstadt Adam Weishaupt. El daba clases en la Universidad jesuíta, pero nunca fue jesuíta. El odiaba no sólo a los jesuítas, y juró también destruír la Iglesia católica y toda la cristiandad. Él mismo, y tras él, un par de generaciones satánicas, sus sucesores espirituales, realizaron y realizan ese programa con una consecuencia diabólica.

     En su formación filosófica y social Weishaupt recibió parte de las enseñanzas de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778). En 1771 fue introducido dentro de los secretos del ocultismo egipcio por el comerciante Kolmer, que viajaba por Europa en búsqueda de adeptos para el ocultismo. Desde esa fecha y en el transcurso de cinco años Weishaupt elaboró un plan para subordinar todas las sociedades secretas de la masonería y unirlas en una Orden dependiente de los Iluminados. El 1º de mayo de 1776 es la fecha de comienzo de las actividades de esa súper-masonería.

     De Rousseau, Weishaupt adoptó una utopía maníaca, y es que la civilización es un error, de manera que hay que volver a la Naturaleza. En el libro de Nesta Webster "World Revolution", ella demostró que en las escrituras de Rousseau están todos los componentes de una mixtura infernal bajo el nombre de comunismo. El principal veneno y utopía es un ataque de Rousseau y luego de los comunistas contra la propiedad privada.

     Luego, 70 años más tarde, Karl Marx dio más impulso contra la propiedad privada en su "Manifiesto Comunista" en el año 1848. Las consecuencias de esa utopía de Rousseau, de Weishaupt y de Marx, la Humanidad las experimentó trágicamente en la Revolución Francesa en el año 1789 y siguientes.

     Weishaupt declaró la guerra a los tres fundamentos de la civilización: el cristianismo, el patriotismo y la institución de la familia. Esas tres formas de sentimentalismo grupal deberían ser reemplazadas por un amor entre los pueblos y las naciones, enseñaba ese hipócrita. Observemos entonces cómo fueron llevados a cabo esos tres mandamientos por sus seguidores.

     La guerra contra el Estado nacional se realiza bajo el pretexto de que el Estado es una mecha de constantes conflictos y guerras. En realidad las guerras fueron inspiradas por los adeptos de Weishaupt, los Iluminados, y la mencionada Nesta Webster lo aniquila con lógica infantil: "No se puede observar a una persona que ame a su patria que sea menos capaz de estimar a los patriotas extranjeros; como tampoco se puede ver a un hombre que ama a su familia que fuese peor vecino que uno que no respeta a su esposa y sus hijos".

     Aquí están los componentes de la mixtura infernal elaborada por Weishaupt y luego repartida por Marx y los Iluminados contemporáneos:

— La destrucción de las monarquías y todas las formas ordenadas de los gobiernos nacionales,
— la anulación de la propiedad privada y su administración,
— la destrucción de todas las religiones y del cristianismo como prioridad,
— la destrucción del patriotismo y del espíritu nacional,
— la destrucción de la familia y de la vida familiar,
— la anulación de la institución del matrimonio,
— y la creación de la educación grupal de los hijos fuera de su familia.

     Este plan perduró hasta nuestros tiempos en su forma original. Éste es el plan de la New Age.


EL PLAN DE LA BESTIA

     Hay que reconocer la razón: Weishaupt era un genio de la conspiración y la perversidad. Sabía que el soporte de todos esos principios eran las monarquías contemporáneas. En sus cartas secretas precisaba: Los principados junto con sus naciones deberán desaparecer de la faz de la Tierra. Enseñaba que la condición para alcanzar esa meta era la destrucción de la religión y su reemplazo por la Razón.

     John Robinson en 1798 pudo conocer una parte de los archivos de los Iluminados confiscados en Baviera y llegar a esta conclusión: "Observé que esas doctrinas se extendían gradualmente y se mezclan con todos los sistemas de la masonería; y en fin, se formó una sociedad para desarraigar todas las instituciones religiosas y destituír a todos los gobiernos europeos". Memoricemos esas palabras de un historiador británico desde hace 200 años.

     En el prefacio a una edición actual de la publicación del profesor Robinson, los editores determinaron el Iluminismo de Weishaupt como un complot formado no por los masones como tales, sino por personas viles, que usaron la masonería como una herramienta para realizar sus propias metas.

     Un mensajero que llevaba varios e importantes documentos de los Iluminados pereció muerto por un relámpago. Ése fue el comienzo de la investigación criminal en contra de los Iluminados.

     Tal como los trabajadores fueron usados por Karl Marx para incendiar Europa, de la misma manera Weishaupt ha usado la masonería con el mismo fin. Como primer paso, estaba el dominar la masonería desde dentro. Sus ideas para la masonería eran demasiado chocantes, de modo que metiendo a sus partidarios dentro la masonería les ordenó una conspiración total. Les prohibió usar las palabras iluminismo e iluminado. Para esas palabras fijó un símbolo gráfico: el círculo con un punto en el centro, el símbolo astrológico del Sol iluminante. Enseñaba: "La gran fuerza de nuestra Orden esta en su secreto; que nunca y en ningún lugar aparezca bajo su nombre verdadero".

     Los Iluminados fueron preparados para el momento de desenmascarar esa congregación. En ese caso tenían que presentarse como un grupo del movimiento filantrópico sin ninguna importancia, lo que aplica con éxito también la masonería posterior y contemporánea de todos los ritos junto con el cripto-masón Rotary Club.

     Algunos historiadores hasta hoy no tienen certeza si el presidente Thomas Jefferson, en realidad coautor y entusiasta fanático de la Revolución francesa era masón o no. Su relación con los Iluminados era la prueba de verdad. Y por ello Jefferson fue su ferviente defensor en suelo norteamericano. Describía a Weishaupt como un filántropo entusiasta. Atacaba a todos los contrincantes de los Iluminados. Además, siempre afirmaba que la Orden ya no existe, lo que fue resuelto de acuerdo a la orden del gobierno de Baviera en 1786.

     Para la conspiración y también para subrayar el carácter de la Orden fuera del tiempo, los Iluminados de alto grado usaban los nombres de famosos de la Antigüedad. El mismo maestro tomó el nombre Espartaco; otro Iluminado, von Zwack, consejero de duque von Salm, tomó el nombre de Catón. El barón von Knigge quedó como Filón; el marqués Contan, como Diómedes; un tal Massenhausen, como Ayax; Hertel, como Marius; el barón von Schrockenstein, como Mahoma.

     Los candidatos a la Orden fueron reclutados exclusivamente dentro de los masones. Paradójicamente ellos creían que la actividad de la Orden es para la Humanidad. Sólo algunos, elegidos y destinados a los mayores grados, fueron introducidos gradualmente en los verdaderos fines de los Iluminados. A los miembros de altos grados les fueron revelados los verdaderos planes acerca de la cristiandad. Un iniciado fue al comienzo deísta, luego ateísta, y finalmente satanista.

     En la etapa deísta un iniciado era instruído con que la Orden estaba mejorando el cristianismo. Se les persuadía de que el mismo Cristo era el fundador de los Iluminados y que su meta era devolver a la Humanidad la libertad e igualdad primitiva perdidas en el paraíso. En las blasfemias de los Iluminados los tres primeros lugares estaban destinados a las palabrotas destructoras: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

     El mismo Weishaupt no creía en las necedades acerca de Cristo, Iluminado. Esa fraseología blasfema era usada para engañar a los adeptos. En la carta dirigida a Catón —el duque von Salm—, escribía con el cinismo sin par de un impostor: "Digo que la masonería es un cristianismo oculto, y como lo explico, nadie debería avergonzarse de que sea un cristiano. En realidad voy a rechazar ese nombre reemplazándolo por la Razón".

     En la misma carta se reía de los engañados. Se burlaba de un teólogo Protestante que llegó en su Orden al grado de un sacerdote de Iluminados: "El famoso teólogo Protestante pertenece ahora a nuestra Orden, y está consciente de que la religión de la Orden expresa el verdadero sentido del cristianismo. ¡Oh hombre, hombre! En qué otra cosa se te podría convertir. Quién podría imaginarse que sería un fundador de una nueva religión".

     Ellos tenían ciertos problemas con algunos masones ya iluminados para separarlos del cristianismo. El barón von Knigge —Filón— escribía: "Si yo pudiera, les informaría a nuestros generales que reconocen a cada religión, que es una mentira, y el mismo deísmo sirve para conducir a la gente donde se quiere. Si yo mencionara acerca de nuestros principios, tan peligrosos para el mundo, entonces ¿quién quedaría aquí?".

     La estructura de la Orden fue establecida de tal forma, que las personas que no se permiten engañar, nunca pasarían de los más bajos escalones de los iniciados. Los avances fueron reservados para los cínicos implacables, listos para rechazar la fe, el patriotismo y la moral. Los adeptos de altos grados eran convencidos de que la Orden gobernará al mundo y de que cada uno de ellos será un gobernante.

     A veces abandonaban a Weishaupt los mas fieles y mas antiguos. Así fue con Filón (barón von Knigge). El escribía: "Me da asco el engaño y el libertinaje, y lo dejo, para que se pulverice junto con su Orden".

     Filón abandonó la Orden alrededor de 1783, y el año siguiente el gobierno bávaro fue informado sobre la amenaza de parte de la Orden para el Estado. La patota de los conspiradores fue denunciada, y se ordenó y se le prohibió su función. La revisión en la sede de la Orden permitió capturar varios documentos, sin los cuales el conocimiento posterior acerca de los Iluminados sería muy fragmentario. El archivo estaba en la casa de Zwack. Era un arsenal del terrorismo moderno, y la caja fuerte explotaba al abrirla. Encontraron los polvos que producían la ceguera de un intruso, perfumes mortales, el té que causaba aborto.

     El asalto policial a la casa de Zwack el 11 de Septiembre de 1786 no liquidó a la Orden. La revisión y cese de actividades obligaron a Weishaupt a abandonar Baviera. Era demasiado tarde para eliminar esta secta. Se radicó con fuertes raíces en las esferas europeas ricas e influyentes, entre los mas grandes banqueros, principalmente de los Rothschild.

     Weishapt pronosticó con certeza los primeros fracasos momentáneos, escribiendo: "Lo consideré todo y lo preparé de tal manera, que si la Orden se convertía un día en escombros, dentro de un año la pondría en marcha de nuevo y estaría más preparada que antes. Con ayuda de ese plan vamos a dirigir a toda la Humanidad. De esa manera y con aplicación de los medios más simples, ponemos todo en movimiento y lo incendiamos".

     La verdad. Perduraron y se pusieron más poderosos cada año. Entonces incendiaron: La Revolución en 1789, la "Primavera de Las Naciones" en 1848, los levantamientos en Polonia para quitar la ayuda de Rusia en la pacificación de las revoluciones en Francia, en fin, la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y desde la segunda mitad del siglo XX, la destrucción efectiva de la familia, de los países nacionalistas, de la institución del matrimonio y de la religión. Y todo eso en el camino al Gobierno Único Mundial.

     El momento decisivo fue admitir a los judíos en la Orden. En 1782 la sede principal de los Iluminados fue trasladada a Frankfurt, nido y bastión de los Rothschild. El barón Virieu, el masón que abandonó la Orden, así lo escribía con espanto: "El complot, el cómo se organiza, está tan bien pensado, que será imposible a la Iglesia huír de sus garras". Palabras proféticas y siniestras. Las monarquías fueron destruídas, la Iglesia está en un proceso de continua erosión de sus fundamentos evangélicos.

     El historiador Robinson, conociendo ya el contenido de los archivos de la Orden escribía: "El primer blanco directo es tomar toda la riqueza, y para realizarlo quieren derribar a la cristiandad. Luego un desorden común posibilitará el acople de todos los viles, lo que facilitará el derrumbe de todos los gobiernos europeos; y planificarán otros conquistas para dominar con sus acciones a todo el mundo".

     Luis Blanc, un socialista, coautor de las revoluciones en serie de 1848, definía así a Weishaupt: "Es el mas grande conspirador que haya existido alguna vez". Es cierto, si Blanc llegara a nuestros tiempos, nombraría a Weishaupt igual: el conspirador de todos los tiempos.

     Los afamados clubes jacobinos franceses fueron organizados a iniciativa y con participación directa de los Iluminados de Weishaupt. Es de costumbre que durante el genocidio jacobino fueran cerradas en toda Francia las logias masónicas. La masonería cumplió su rol de detonador de la Revolución y salió al escenario.

     La masonería siempre actúa detrás de las espaldas de algunos, no pone la cara, en la sombra, y nunca fue acusada como causante de las revoluciones, del genocidio y el terror. Esa maniobra fue repetida años mas tarde en la Revolución bolchevique soviética y en los países conquistados después de la Segunda Guerra.

     Hasta Marzo de 1789, las 266 logias francesas controladas por la logia El Gran Oriente fueron "iluminadas" por la Orden, y en los meses siguientes estalló la revolución. Cuando la barbarie llegó a su apogeo, los Iluminados disolvieron las logias. Los Iluminados no se disolvieron nunca. ¿Cómo desempeñan hoy su función de gobernante sobre la Humanidad y su historia?. ¿A dónde llega su camino?.

     Lo realizan en conspiración a espaldas de las naciones, los países, las organizaciones oficiales y los gobiernos. Normalmente ellos dirigen todos los acontecimientos del mundo: los inspiran con apoyo logístico, y cuando es necesario, levantan el campo con sus utopías anti-humanas con asombro de todo el mundo, así como produjeron el comunismo, como desencadenaron y terminaron las dos guerras mundiales, y ahora envuelven a los países nacionales en un mega-koljoz mundial.

     La estructura de Gobierno de la Bestia se asemeja a la estructura del partido comunista con su comité central y politburó, pero su esquema real es mucho más complejo. Los objetos de su emanación son las organizaciones internacionales como la ONU, el Comité de los 300, el Bilderberg Group, la Comisión Trilateral, y varias otras. Sus tentáculos se incrustaron dentro de las estructuras de los partidos y los gobiernos en los países manejados por control remoto. Su idea y meta es producir el derrumbe de la civilización. En nuestro entorno se habla sobre el ataque contra la civilización cristiana, contra todo lo que fue creado por la civilización cristiana durante su desarrollo durante últimos 2 mil años.

     Los Iluminados siempre conducirán la raza humana, así lo expreso la gurú de la logia Lucis Trust, Alice Bailey, en su libro "Desde Belén hasta el Calvario". Otro gurú de Lucis Trust, Foster Bailey, en su libro "Conduciendo el Plan del Dios" describe lo que le espera al ganado humano: los que no aceptaren los cambios irreversibles, se convertirán en parias eternos. Ése es el estatus de lo que nos espera en el umbral del siglo XXI: o humildad o estatus de paria.

     El autor del libro "Los Linajes de los Iluminados", Fritz Springmaier, afirma que el emperador de ese imperio siniestro (imperio de la Bestia e Iluminados) es Satanás, y el Iluminado es un feto de su mente. Afirma mas adelante como resultado de sus investigaciones, que los Iluminados se reúnen cada 28 años durante la fiesta sabática llamada la fiesta de la Bestia en lugares especiales en la Tierra donde el Mal les pasa sus mandamientos. El mal es Satanás, el creador del programa contra la civilización. La fuerzas de los Iluminados fueron siempre los espíritus demoníacos, y ellos mismos se creen dioses.

     George Soros en una entrevista del 3 de Junio de 1993 para The Independent, afirmó: "Es un tipo de enfermedad cuando crees que eres un dios, creador del mundo, pero ahora me siento bien con eso, empiezo a experimentarlo sobre mí mismo". Soros mismo precisó su "divinidad" en su libro "The Alchemy of Finance": "No será para el lector ninguna sorpresa si afirmo que siempre tuve de mí mismo una elevada opinión; dicho simplemente, me imaginaba que era un dios".

     Los Iluminados siempre dependieron y dependen del poder de los demonios, y practican y manifiestan el satanismo, el ocultismo y la cábala. Lo practican en secreto, lo que demuestra Springmaier en su libro. En fin, son los creadores de la New Age —el Nuevo Siglo, la Nueva Era— en su programa de construír el Gobierno Mundial y exterminar la civilización.


EL ENSAYO GENERAL: LA REVOLUCIÓN FRANCESA

     El terror revolucionario en Francia de los Iluminados y la masonería pasó a la Historia como un demente desfile genocida, no justificado ni por las exigencias de la batalla por el poder, ni por las teorías emanadas de igualdad y hermandad. Fue un genocidio por el mismo genocidio, el mal en su pureza luciferina, definido como tal, como lo declararon y manifestaron los Iluminados en sus programas pre-revolucionarios. Ellos, los Iluminados, dirigían las carnicerías, permaneciendo escondidos en la sombra, pero esto no lo confirma la Historia oficial, especialmente en la martirología de la Revolución francesa.

     A Francia llegó entre otros una unidad de 36 extranjeros dirigido por el barón prusiano Clotz. Ese degenerado se llamaba a sí mismo "el orador de la Humanidad", tomando un seudónimo poemático: Anarchasis. A fines de 1791 Clotz apelaba a la "Asamblea Nacional" jacobina para la liberación del resto de la Humanidad. Como resultado de esa "liberación", Francia cayó en la guerra suicida contra la mayoría de los países europeos. La Revolución fue amenazada con aniquilarse. Para frenar la intervención contra Francia, los Iluminados provocaron la revolución en Polonia.

     Ese Clotz conducía el exterminio humano de los eclesiásticos franceses de ambos sexos, conducía las destrucciones de las iglesias y conventos, con sacrilegios inverosímiles en escala nunca vista antes. Anuló todas las fiestas cristianas junto con la Navidad y la Pascua. Anuló también el calendario e introdujo el almanaque pagano. Francia fue entregada a la masiva despoblación genocida, como la nombró con orgullo el mismo Maximiliano Robespierre. Los responsables por el carácter masivo de la despoblación, los miembros de los "comités revolucionarios" elaboraban los cronogramas de los asesinatos (lo que después copiaron los comisarios bolcheviques): los homicidios se planificaban aquí y allá en números, así como se planifica la cosecha. En el frigorífico de Nantes asesinaron a 500 niños en el marco de implementar las consignas sublimes de libertad, igualdad y fraternidad, y no por la necesidad de defenderse contra esos menores. La Revolución francesa fue una obra de la masonería y de los Iluminados.

     Un historiador de la masonería, Louis Blanc, escribía que la masonería en víspera de la Revolución alcanzó gran desarrollo e influencia. Presentaba de si misma una imagen de sociedad abierta con los principios contradictorios de la sociedad civil de ese tiempo. Otro historiador masón, Henri Martin, aseguraba que la masonería es un laboratorio de la revolución.

     En 1936 fueron extraviadas las escrituras de la Declaración de los Principios Ideológicos del Consejo Máximo del Gran Oriente de Francia donde se confirmaba: "Esa fue la masonería que preparó nuestra revolución, la mas grande de todas las epopeyas nacionales que la Historia haya anotado en sus crónicas, y a la masonería se le debe el máximo honor por equipar a ese acontecimiento con un documento en el cual fueron incorporados sus principios básicos". Esa fue la masonería que otorgó los patrones de esa masacre genocida en forma de la Declaración de las Leyes del Hombre y del Ciudadano, el sublime "evangelio" de entonces, que "alumbró" a la Humanidad mediante genocidios.

     Se pueden multiplicar las citas que confirman la paternidad masónica del apocalipsis llamado la Revolución Francesa, pero las presentadas son suficientes. El asunto es que la amenaza de los siguientes genocidios bajo las consignas de "libertad", "igualdad", "hermandad" y su versión actual bajo el nombre de New Age existe todavía colgada sobre la Humanidad como la espada de Damocles.

     En 1926, 130 años después del drama de Francia, un masón, Jean Bon, ex diputado, en una asamblea de Gran Oriente declaraba: "Eso que los jacobinos llevaron a cabo durante los cinco años inmortales (en los cuales asesinaron a más de 2 millones) desde 1789 hasta 1794, podemos y deberíamos repetir si volviera la amenaza".

     La historiografía emplea un término: genocidio, es decir, la exterminación de un grupo nacional elegido. Ese término en relación con la Revolución francesa no es adecuado. El sentido de los hechos está fuera del genocidio como tal. Es una destrucción total de todo como la meta, y no como el medio que conduce a la meta. En la Revolución bolchevique fueron anotadas muchas masacres con un principal sentido: se mataba a los presuntos opositores a la Revolución. Sólo el genocidio de Pol Pot en Camboya se igualó en su edición luciferina con el genocidio francés. Tal como en la Camboya de los Khmer Rojos, en Francia se realizó lo mismo: la locura de aniquilar todo, de la gente y los bienes materiales de la propia nación y del país. Mientras en el París fluían los arroyos de sangre inocente, el mas grande drama anti-humano se componía en la provincia Vendée, la mas rica tierra de Francia. Ahí aplicaron el genocidio sin limites, la destrucción total y de todo. Sobre la escalada de ese satanismo escribe Reynald Secher en su libro "La Vendée-Vengé. Le Génocide Franco-Français".

     En su posesión material, la provincia poseía mas de 200 mil vacas, mas de 2 millones de ovejas cuya lana era la base de la industria textil de Francia. La Vendée estaba en primer lugar en las cosechas de trigo. Todo eso fue destruído por orden del gobierno revolucionario. El comandante del Ejercito occidental pidió al gobierno una orden especial de destrucción total de la Vendée. Lo que no destruyó el fuego, lo destruían mediante productos químicos, y cuando eso no daba los resultados esperados, aplicaban el arsénico tirado a los pozos.

     Sólo en los combates contra la revolución en Francia causaron 1,5 millón de víctimas sin masacres en París y las grandes ciudades. En la Vendée asesinaron a 117.000 personas, lo que en relación a la población francesa significa 7,5 millones.

     La Vendée quedó como un símbolo del salvajismo de una Bestia del Anticristo y también como de la autodefensa espontánea llamada por las Bestias como contra-revolución. Esa guerra civil se llama en la historiografía como "La Vendée", la postura de resistir contra la "Constitución Civil para el Clero" del 12 de Julio de 1790. Se entendió que eso es una guerra satánica contra la fe, contra la Iglesia, contra la monarquía. En reacción contra el genocidio de los eclesiásticos, la ejecución del rey, en defensa de la fe y la monarquía, la Vendée se armó en Marzo de 1793 y lucharon hasta Diciembre de 1799, la fecha del decreto del cónsul Bonaparte, masón, poniendo fin a esa locura.

     Los Iluminados por ahora aceptaron la paz. Francia estaba en ruinas, la meta había sido alcanzada. Luego de estrangular la contra-revolución decidieron poner la provincia de Vendée en un cementerio. La discriminación de esa provincia sigue hasta hoy. El 14 de Julio se festeja el aniversario de la matanza de 2 millones de personas e incontables daños materiales y espirituales del país de los tiempos modernos como triunfo de la libertad, igualdad y fraternidad. En vez de un duelo anual, la fiesta de gracia.

     Eso significa que Francia está en las garras de la Bestia, los invisibles genocidas al servicio del Anticristo. Si esto es así, entonces toda Europa está en sus garras. Si esto es así, entonces es una cuestión de tiempo cuando ellos vayan a convidar a la Humanidad al final, al triunfo global de la "libertad", la "igualdad" y la "fraternidad".

     La Revolución Francesa rompió las consignas de igualdad, libertad y fraternidad, ya que era una guerra contra la cristiandad. Otras calamidades, los crímenes, las destrucciones despiadadas, solo componían el fondo  del escenario principal, el único fin de la revolución. La guerra contra el clero y la fe católica comienzo desde el decreto de la "Constitución Civil del Clero". Del clero exigieron el juramento de que rompería con la Iglesia Universal. La purga del clero fue realizada en 2 etapas: Primer periodo de Consejo Legislativo, y segundo en periodo de Convento. El primero comenzó con la masacre de 3 obispos y más de un centenar de sacerdotes en Cannes el 2 de Octubre de 1792. Luego siguió la masacre de 1.200 enfermos arrancados de las clínicas, de los niños de centros de educación con enfermedades mentales y los vagabundos. Esas masacres tuvieron lugar en todo el territorio del país y fueron planificados por los clubes de los jacobinos.

     Las cacerías de sacerdotes terminaban en pedradas, ahorcamientos, ahogados, quemados vivos y violación de monjas. Ese infierno duró durante Junio, Julio y Agosto. La erupción de las bestialidades de la Bestia causó 400.000 víctimas en los combates internos, 200.000 en guillotinas, en el terror general 290.000, y en la Vendée, 117.000 víctimas. Junto a las guerras civiles hasta la derrota de Napoleón perecieron 1, 4 millón. Durante la época de Luis XVI el crecimiento de la población era de 3,7% anual con una población de 26 millones: luego de la revolución 18 millones. Sin la revolución y las guerras, la población de Francia en el año 1815 debería haber llegado a 50 millones, y sin embargo sólo contaba con una población de 27 millones.

     La guillotina fue aplicada después de la anulación oficial de pena de la muerte. Ese dispositivo igualaba a todos los estados de Francia: se guillotinaba a los peones, a los artesanos, a los primeros trabajadores, a los nobles, a los sacerdotes y a la burguesía. Las palabras en la jerga de la Bestia tienen su significado opuesto a su sentido. La falsedad de la principal consigna de la Revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad) significaba: esclavitud, terror, odio. Pero "fraternidad" es una palabra clave: viene del vocabulario de los carbonarios.

     Las persecuciones llegaron hasta el papado. El papa Pío VI, un anciano de 81 años, fue trasladado a Francia y murió como un prisionero de la revolución el 28 de Agosto de 1799. Esa muerte causó una gran euforia a las Bestias como el fin de la Iglesia.

     El nuevo papa el Pío VII llegó a París para presenciar el acto de coronación de Napoleón. Entonces la Iglesia sobrevivió a ese momento crítico, y gracias a la Divina Providencia el mundo cristiano recobró su animo. En la noche más oscura de las dudas, de terror y sin esperanza, hay que guardar una chispa de esperanza. Sin creer en eso, hoy en el umbral del nuevo milenio, cuando las Bestias están en su máximo poder dominando las religiones, las naciones, las finanzas, las economías, y la política, deberíamos abandonar todas las esperanzas.

     Tomas Jefferson como secretario de Estado escribía: "En vez de esperar la caída de la Revolución francesa preferiría ver el desolar de la mitad del planeta. Si quedaran en cada país solo Adán y Eva, y como libres, eso sería mejor de lo que es ahora. De esa lucha depende la libertad del planeta".

     Otro incendiario del mundo, el famoso Francois Noel Babeuf, el precursor radical del comunismo, afirmaba el mismo espíritu en el periódico "La Tribuna del Pueblo": "Que todo caiga en el caos, que de eso nazca el nuevo y renovado mundo".

     La obra maestra del Iluminismo en el proceso de destrucción de la civilización fue la Revolución francesa. Ella fue la piedra angular de todas las revoluciones del porvenir. Se convirtió como en una inspiración para el marxismo y para el comunismo con sus derivaciones. Esa obra materializa todas las ideas de democracia del comunismo global total venidero.

     Jean Paul Rabaut antes del estallido de la Revolución propuso los cambios de sentido de palabras como los medios de comunicación. La idea principal era destruír. Entonces cambiar las ideas, cambiar sus sentidos, cambiar las leyes, las costumbres, cambiar la gente, cambiar todas las cosas, cambiar las palabras: destruír todo, así, destruír por completo porque hay que reponerlo todo. Sin cambiar ni una coma, ese programa es un epígrafe de  los Iluminados de hoy. Pero hoy ellos son más moderados. Ellos reemplazan la palabra "destruír" por "renovar". Así se llegan a renovar renovar las ideas, la Iglesia Católica, las posturas, los sistemas de valores, la educación familiar, la escolaridad.

     El puño financiero y la organización de la Bestia es la UNESCO, que introduce el laicismo en todos los campos de la cultura, la educación y la escolaridad. Eso se realiza mediante la destrucción de la tradición. En la Francia revolucionaria eso se realizaba con ayuda de la guillotina, pero hoy con el uso de millonarios financiamientos. 

     El segundo rumbo y liderazgo de la Revolución francesa fue adaptado por las revoluciones marxistas con el cambio del sistema de propiedad. Fue transformada en la principal tarea de las revoluciones comunistas.

     El tercer liderazgo de la Revolución corresponde a la rabia, es decir, la destrucción de todo lo que existe, y eso fue repetido fielmente en las revoluciones del siglo XX.

     Ese radicalismo destructor revolucionario la historiografía oficial lo traduce como causas socio-económicas. No se encuentra como el propósito el plan satánico de la destrucción del mundo cristiano.

     Joseph Maistre en su libro "Las Meditaciones sobre Francia" de 1797, primeramente dio una opinión precisa del carácter luciferino de la Revolución: "La Revolución tiene un carácter satánico, que la distingue de todo lo visto y tal vez de todo lo que pasará en el futuro. La Revolución Francesa es satánica en su ser". Esas palabras fueron escritas durante la Revolución. Varias predicciones acerca de la suerte de Francia fueron proféticas. Una de ellas hablaba sobre la vuelta de la monarquía, en ese momento algo imposible. Predicaba la toma del gobierno por Napoleón, que en esos días era un cónsul; Que volverá la monarquía en contra de la voluntad de sus enemigos; que el rey volverá y vencería.

     Timoty Dwight, rector de la universidad de Yale, en Julio de 1798 en la iglesia en New Haven habló sobre la ferocidades de la Revolución: "No perdonaron ningún acto de blasfemia en contra de Dios, no omitieron ninguna calumnia contra el Cristo y su religión. Fueron pisoteados la justicia, la verdad, el bien, la devoción, los convenios morales, y no sólo fueron profanados: fueron burlados y ofendidos. Por regla fueron quemadas la Santas Escrituras, las vasijas de liturgia sagrada fueron llevadas en burro en procesión, nuestros niños asustados en una muchedumbre insultando a Dios y aclamando la caída de la fe. ¿Nuestros hijos estarían como los alumnos de Voltaire y nuestras hijas como concubinas de los Iluminados?".

     La rebeldía de los Iluminados se trasladó desde Francia hacia Estados Unidos. Hoy ya sabemos que el gran sello de EE.UU. tiene el mismo diseño que un símbolo y consigna de los Iluminados: Annuit Coeptis – Novus Ordo Seclorum  (La Colectividad Eterna – Nuevo Orden Laico).

     El 1º de Mayo de 1886 en el aniversario Nº 110 de la Orden de los Iluminados, tuvo lugar una huelga de trabajadores en Chicago. La mentira mantenida acerca de esa huelga relata que perecieron ahí muchos trabajadores. En realidad las víctimas fueron los policías muertos por una explosión de una carga de dinamita preparada por los provocadores, y esa huelga fue un acto conmemorativo del aniversario de la fundación de la Orden. La mentira fue estirada aún más: en el Congreso de la Comintern en París en 1889 en el aniversario Nº 100 de la Revolución francesa, se aprobó el día 1º de Mayo como la "Fiesta de la Clase Obrera",  para conmemorar la huelga de Chicago. En realidad, para festejar la fundación de la Orden el 1º de Mayo de 1776.

     Parece que para conmemorar el aniversario Nº 200 de la constitución de Anderson de 1717, los Iluminados judíos hicieron en Rusia la Revolución de Octubre. La hicieron a toda Europa, en todo el siglo XX. Debajo de ese hongo nuclear del satanismo, la Humanidad vivió todo el siglo XX.

     Durante los años de la Prohibición, la Orden existió como una logia masónica bajo el nombre de "Estrella Polar". Ese nombre figura en todos los movimientos revolucionarios. Rileiev y Hercen, uno en Rusia y otro en Londres, editaban un periódico bajo el mismo nombre. En Mayo de 1908 fue fundada una logia masónica con ese nombre.

     La liberación del pueblo era la idea principal de la Revolución, como una farsa y una gran mentira en su sentido. El pueblo fue su principal víctima en todas las revoluciones venideras. Según Donald Greer, el 69% de las víctimas del terror fueron los campesinos y los obreros franceses. En 1789 vivían 40 mil nobles, de los cuales 1.158 perecieron y 16.431 abandonaron el país. Se salvó casi toda la nobleza y la aristocracia.


LAS DOS GUERRAS MUNDIALES

     En el comienzo del siglo XIX fueron anunciadas las guerras mundiales de las cuales dos ya fueron realizadas por la Bestia. Un detonante de la Primera fue un asesinato del archiduque Francisco Fernando, lo que dio comienzo al conflicto europeo. Ese conflicto se conviertió en guerra mundial cuando lEE.UU. declaró la guerra contra Alemania y Austria. Antes del acceso a la guerra en Agosto de 1914, la empresa "Freres" otorgó a Francia un préstamo de 100 millones de francos mediante el banco Morgan-Schiff. Esa empresa era de propiedad de los Rothschild. Ese préstamo era para la compra de pertrechos bélicos para causar la muerte de millones de goyim europeos y para ganar fortunas millonarias.

     Un pretexto de EE.UU. para entrar en la Guerra, fue el torpedeo del barco de pasajero Lusitania con 1.300 tripulantes y ciudadanos estadounidenses. Ese barco fue cargado con toneladas de armas, y luego por las canales de la Inteligencia británica fueron informados los alemanes sobre esa doble carga. En el centro de ese crimen estuvo el presidente Wilson. Él lo sabía todo, como lo sabría luego Roosevelt sobre la armada japonesa antes del ataque a Pearl Harbor.

     El Lusitania entró en la zona de guerra sin escolta para facilitar la acción del submarino alemán. Un responsable directo por ese crimen fue el "coronel" Edward Mandell House, agente de Rothschild, Morgan y Schiff. Un historiador, Colin Simpson, llamó a ese crimen anglo-estadounidense sobre sus ciudadanos como un asqueroso acto de crimen intencional.

     Por el otro lado del "Eje", otra red de los Rothschild y otras Bestias continuaban sus negocios millonarios con sus primos: los Warburg, de Kuhn Loeb Company, con su sede en Frankfurt y Nueva York. Max Warburg, el hermano de Paul Warburg, jefe de la policía secreta alemana, va a contrabandear a la pandilla de Lenin con 20 millones de dólares en oro por territorio alemanes a Rusia.

     En los archivos del Departamento de Estado se encuentran los documentos de la oligarquía financiera de EE.UU. sobre cómo presionar al presidente W. Wilson de prorrogar la guerra lo más que se pueda. Hay que desangrar a las naciones de los goyim europeos y ganar el máximo sobre los suministros, préstamos y luego sobre la reconstrucción de los países destruídos de ambos lados de la barricada. El resultado fue 55 millones de víctimas.   

     Luego fue el Tratado de Versalles, el tratado judío para los vencidos, Alemania y Austria. La conferencia fue una fiesta sabática judía. Las condiciones fueron dictadas por los tres dictadores de Europa: Lloyd George, Clemenceau y W. Wilson. Todos, los tres, fueron marionetas en las manos de los oligarcas del dinero y la política. Las condiciones las dictaron los "consejeros", los tres Warburg,  John Foster Dulles, del banco Kuhn-Loeb Co., el ya conocido "coronel" House, Lord Milner, Thomas Lament (de los Morgan), hermano de Foster, y Allen Dulles, tambien de Kuhn-Loeb Co. Todos eran judíos.

     En esa conferencia estaba Mandel Rothschild como secretario de Clemenceau, tambien judío y masón, obediente a las ordenes del sionismo mundial. El secretario de W. Wilson fue Tumoltay, y no solo él. Wilson fue acompañado por un centenar de judíos como consejeros de todas tareas. Lloyd George tenía como secretario a Filip Sasson, primo de Rothschild.

     El curso y los resultados de la "Conferencia" fueron el pleno triunfo del sionismo mundial concentrado alrededor de la logia de élite Bnai Brith, existente desde 1843. Los tres secretarios, Sasson, Mandel Rotschild y Tumoltay, eran miembros de esa logia.

     Ampliando el informe sobre los miembros de la Bnai Brith hay que mencionar a los principales incendiarios europeos, especialmente los comunistas: Leib Bronstein —"Trotsky"—, el coautor de la Revolución rusa; Bela Kuhn, uno de los pilares de la Revolución rusa, y en 1919 jefe de la Revolución húngara, famosa por las masacres y persecuciones a la Iglesia; Karl Liebknecht, el autor de la revolución de Baviera en 1919; Karol Sobelson "Radek", un sangriento dignatario de la judeo-bolchevique revolución rusa.

     Los principales actores en la Conferencia de Paz fueron los Rothschild, el clan más poderoso de los banqueros judíos Iluminados.

     Las severas condiciones del tratado prepararon las bases económicas y políticas para la próxima guerra. Uno de los delegados comentó: "Eso no es la paz, es sólo un armisticio por 20 años". No decía nada nuevo: La reina de Saba, Mijalda, durante sus conversaciones con el rey Salomón predicó que la generación nacida al final de la guerra primera no llegará a su adultez cuando marchará a la segunda.

     La siguiente criatura del "Sanedrin" de Versalles fue la fundación de la Liga de las Naciones. Un cuerpo fallido en todos sus aspectos, y por eso fue necesario crear algo para el poder de la Bestia. Fue llamado el Instituto Real de Asuntos Internacionales en Inglaterra y su par en EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores, en momentos de la formación del fascismo y el proceso de la destrucción de Rusia por el judío-bolchevismo como dos alas del Apocalipsis que taparon el siglo XX con tinieblas de terror y genocidio.

     La Primera Guerra ayudó a la fundación del Imperio del Mal bolchevique. La Revolución rusa fue financiada con la participación de presuntos enemigos —aliados— financieros judíos estadounidenses y europeos. Los bolcheviques fueros asentados en el poder por el gobierno alemán (Inteligencia). Eso lo confirma Alexander Solyenitsin en su libro "Lenin en Zurich", de 1975. Él tuvo acceso a los archivos del ministerio alemán de Exteriores secuestrados por las tropas británicas durante la Segunda Guerra en la calle Wilhelmstrasse en Berlín. Ese archivo fue trasladado a Inglaterra  y repartido entre varias universidades británicas. En Oxford se encuentran los materiales sobre el asentamiento de Lenin en Rusia. El gobierno alemán planificaba la desintegración de Rusia en un conjunto de países pequeños fáciles de gobernar. El mismo Lenin hasta Abril de 1917 no tenía en su agenda el estallido de la Revolución en Rusia. Se dedicaba al estallido revolucionario en Suiza.

     El judío Helphand, Izrael Lazarovich, como agente del gobierno alemán, organizó un grupo internacional judío para el trabajo subversivo en Rusia. La primera etapa fue la revolución de Febrero de 1917, bajo mando del judío Adler (Kerensky). Helphand, con experiencia desde 1905, cuando provocaba disturbios durante la guerra ruso-japonesa, planificaba todo el escenario en la tierra rusa. La patota de Lenin, Trotsky y otros "revolucionarios", fue trasladada dentro del territorio ruso, y tuvo a su disposición enormes fondos de los banqueros alemanes, británicos y estadounidenses. Jacobo Schiff le dio a Lenin 20 millones de dólares. La suma más grande fue otorgada por J. P. Morgan. También en ese apoyo participaba Alfredo Rothschild. [...]

     ¿Cuál fue el resultado de la Primera Guerra Mundial? Perecieron 40 millones. Otros resultados de la Primera Guerra fueron: surgimiento de la dictadura judeo-bolchevique en Rusia como primer paso para la globalización comunista; los Iluminados consiguieron el control sobre el territorio de Palestina; y fue creada la masónica Liga de las Naciones como sucedáneo del gobierno mundial.

     La Segunda Guerra se trasformó en guerra mundial luego del ataque a Pearl Harbor. La Inteligencia de EE.UU. retiró de esa zona el reconocimiento aéreo para facilitar el ataque a los japoneses. Luego de la Segunda Guerra el imperio satánico de los bolcheviques recibió de sus aliados la mitad de Europa y mano libre en Asia. Se formo el Estado israelí en Palestina. Las fuerzas multipolares del mundo fueron remplazadas por el sistema bipolar: USA / URSS. Aparecieron los jets, las bombas nucleares, los misiles nucleares y el espionaje satelital. Como efecto de esa situación se formó la Guerra Fría, la Cortina de Hierro, las guerras locales, los atentados terroristas organizados, financiados y protegidos por las fuerzas de la CIA y el KGB.

     Se sabe ahora que la Brigadas Rojas italianas fueron organizadas por la CIA, con el rapto y muerte de Aldo Moro.

     El propósito de ese periodo era mantener la inseguridad y la aversión de las naciones hacia el gobierno mundial, la economía mundial, la policía mundial, el ejercito mundial, el sistema bancario mundial, el dinero mundial y la religión mundial. El cronograma realizado por el comunismo era la revolución permanente, lo que significaba la desestabilización permanente, el caos, la destrucción y la guerra total de las naciones. El autor de esa locura fue Leib Bronstein, "Trotsky". Stalin fue un traidor de esa idea, ya que él la limitó sólo al territorio ruso. Lenin, el masón de grado 32, aclamaba a la revolución mundial. Un buen continuador de las ideas de Trotsky fue Mao Tse-Tung. Ese chino inventó la Revolución Cultural, lo que le facilitó purgar el mundo chino de 25 millones de enemigos. Hoy se sabe que el numero real fue de 130 millones.

     Otro rasgo característico de la idea satánica de Trotski fue la reformación permanente de la sociedad, constante y en cada esfera de la vida, sus posturas y comportamientos. Eso ahora se llama el lavado del cerebro. Todo lo que se ve significa la guerra permanente del modernizado trotskismo con el mundo cristiano por todo el siglo XX y comienzos del XXI. El fin de ese proceso es liberar a los judíos con supremacía por sobre los goyim.

     Karl Marx se dio cuenta de que era imposible revolucionar a los obreros, en su mayoría analfabetos e ignorantes, mediante consignas ateas sobre una tiranía religionaria. Buscaba las motivaciones concretas para dinamitar las energías y emociones humanas. Y las encontró: la lucha de clases. Los conocedores de su ideología de manera unánime la califican como una utopía. Pero esa utopía era una herramienta y no el fin. Su programa no era una utopía. El engaño consciente fue usado para lograr el objetivo: la destrucción de la civilización y la libertad del individuo y de las naciones, y de que por sobre los escombros y el caos del mundo podría surgir la "igualdad" de una nación con las demás tiradas en el caos y la destrucción.

     Según Marx, Lenin y Trotsky, la sociedad de tamaño mundial debe ser atea. Desheredar a los individuos y las naciones por el neo-trotskismo de la Bestia es el mismo trotskismo y marxismo que quita a un individuo su propiedad privada: quitarle su fe y su propiedad material en el marco del "koljoz mundial", del "supermercado global". El trotskismo sigue vivo como el socialismo contemporáneo, y especialmente como la socialdemocracia que domina ya toda Europa con sus aldeas.

     El marxismo, el trotskismo y el leninismo no tenían nada que ver con la lucha por la justicia social. Lo mismo caracteriza hoy al "trotskismo mundial". Ambos están interesados en la destrucción del orden civilizado basado en la fe en Dios como una orden interior y exterior, como orden social. Los verdaderos ideólogos del trotskismo mundial como globalistas son exclusivamente los liberales y los ateos de toda especie, rito y culto. Y ellos están relacionados con el gran capital y la gran industria. Y son exclusivamente judíos o alcahuetes de ellos. Se puede decir que todos los trotskistas son judíos, pero no todos los judíos son trotskistas.

     Están luchando por el verdadero poder y no por el poder representativo. Están en los ministerios de Exterior de todos los países, están en los bancos y las economías, están en las agencias de información y en grandes emisoras de los diarios para formar las opiniones, están en casi todos los periódicos políticos y económicos del mundo, ocupan los cargos catedráticos en las universidades de las ciencias políticas. Están en los partidos políticos que llegan al poder. Ellos aclaman y gritan sobre los "derechos del hombre y del ciudadano", y usan como látigo universal los términos: "anti-semitismo", "xenofobia" y "nacionalismo".

     Ellos fundaron el euro-koljoz socialdemócrata, ellos fundaron "Solidaridad" de Lej Valesa, ellos enseñaron a la Iglesia. Todos los libros sobre "Solidaridad" editados en Occidente fueron de autoría de trotskistas. El periódico francés "Les Temps Modernes" fue fundado por un estalinista judío, Jean-Paul Sartre, quien hasta el fin de su vida tuvo su cuenta en el banco soviético en París.

     La meta de todos los trotskistas del mundo es el Gobierno Mundial con yugo y látigo judío. Éste es el programa universal de las Bestias, del Apocalipsis y de los contemporáneos, los Iluminados, los príncipes del dinero y el poder, los constructores del Koljoz Mundial.


LA REVOLUCIÓN JUDÍA EN RUSIA

     Fue programada por el expansionismo judío usando para sus fines la masonería tradicional dominada por el Iluminismo de Weishaupt. El bosquejo de la destrucción de las monarquías católicas era una parte del plan de las tres guerras mundiales y una serie de revoluciones, y en consecuencia la construcción de la Europa Unida y finalmente un Gobierno Mundial.

     El comienzo de ese proceso tuvo lugar en la conferencia internacional de los Consejos Superiores  del Rito Escocés en 1860, donde se postuló la lucha contra el misticismo zarista y su política pan-eslavista. Eso era comprometedor para la masonería.

     Antes de esa fecha, la masonería organizaba actos revolucionarios para ablandar el zarismo ruso como el motín de 1824. Ese motín fue pacificado y la masonería fue prohibida en todo el Imperio ruso. Como consecuencia de la represión contra la masonería las logias rusas (140) cambiaron sus nombres y sus programas. Uno de los activistas y creador del terrorismo ruso, Mijaíll Bakunin, un modelo para Lenin, estuvo presente en varias reuniones de la masonería europea. En la década de 1860 propaga la creación de una unión de los países eslavos, con Rusia como protector, con el propósito que afirmó: "Nosotros los eslavos tenemos que abrir el camino a los Grandes Elegidos". La descendencia de esos Grandes Elegidos ya la conocemos y también sus metas.

     Bakunin actúa para definir el Imperio de la Europa Unida como una realización de las ideas de los Protocolos de los Sabios de Sión, compuesto por las tierras de Dalmacia, Hungría, Servia, Moldavia y Polonia, como el territorio del Imperio del Mal bajo el signo de la hoz y el martillo.

     En Nueva York en 1843 fue fundada la logia judía Bnai Brith. Ahí también pone su sede la Internacional Comunista bajo mando de Karl Marx. Eso aclara por qué el presidente Grant anunciaba que EE.UU. seria la principal fuerza del mundo.

     El rol de Rusia fue el de ser un conejo de laboratorio, para sacudir los cimientos del mundo cristiano europeo, para formar el Imperio del Mal, y para después de la Segunda Guerra ampliar el territorio de ese monstruo, como predicaba Bakunin.

     Los grupos bancarios de Schiff-Morgan-Rotschild-Rockefeller comienzan la guerra contra Rusia. En el período presidencial de Teodoro Roosevelt la logia Bnai Brith encabeza todos los movimientos mundiales revolucionarios. La entrada fue la revolución fallida de 1905. En las logias masónicas se preparaba la revolución judía de 1917 con sus dirigentes Milukov y Adler (Kerensky). Ellos son dirigidos por las logias Bnai Brith, la Gran Logia de Inglaterra, la Orden del Templo de Oriente y la logia Gran Oriente. Unidas por su meta: la derrota de Rusia.

     Jacobo Schiff fue un amigo de Milukov, el co-organizador de la Revolución de Marzo, y de Adler "Kerensky". Con ellos colaboraban los Warburg de Alemania, de EE.UU. y de Suecia.

     El día 26 de Marzo de 1917 el judío Lenin y sus principales terroristas, casi todos de ascendencia judía, fueron cargados en un vagón en Suiza, trasladados a Alemania, luego a Suecia, y por Finlandia llegaron a Rusia. El dinero los estaba esperando, y después de la revolución les llegaba por los bancos alemanes. En los archivos del Congreso de EE.UU. se encontraron los documentos sobre el traslado del dinero desde el Reichsbank (orden Nº 7433 del 2 de Marzo de 1917) para abrir cuentas bancarias para los señores Lenin, Summenson, Kozlovski, Trotski y otras personas dedicadas a la propaganda pacifista.

     Así que para debilitar y derrotar a su aliado en la guerra contra Alemania actúan sus amigos Schiff, Morgan, Rothschild y sus hermanos alemanes los Warburg. La masonería y el judaísmo en ambos bancos y ambos lados de la guerra. La guerra es sólo una imagen falsa de sus antagonismos. En realidad actúan en una dirección común: la derrota de la Rusia zarista y la instalación un gran koljoz judeo-bochevique.

     Tres años mas tarde, Winston Churchil escribía: “Desde los días de Espartaco-Weishapt hasta los tiempos de Karl Marx, Trotsky, Bela Khun, Rosa Luxemburgo y Emma Goldman, un complot mundial para derrumbar la civilización sigue creciendo. Jugó un papel importante en la Revolución francesa, fue la fuente del movimiento revolucionario en el siglo XIX, y ahora la patota de los extraordinarios personajes subversivos de las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos agarraron por los cabellos a la nación rusa y se pusieron como los señores de ese enorme Imperio".

     Luego el mismo masón (druida) Churchil junto con el masón Roosevelt entregaron a esa patota de "personajes extraordinarios" la mitad de Europa. La caída de Rusia fue el comienzo del infierno terrestre desatado en su territorio.

     Las inverosímiles matanzas de la gente ilustrada y de los terratenientes, la masacre de la Iglesia católica y de la Ortodoxa, la destrucción de los bienes culturales, el saqueo y traslado a Occidente de la riqueza rusa, todo eso tenía su fin inmaterial: arruinar la cultura latina, la cultura ajena al judaísmo, a su cábala, a su gnosis.

     Como resultado hubo 5 millones de huérfanos, aborto, divorcio, ley de responsabilidad colectiva. La denuncia era obligatoria; por falta de denuncia contra su padre, la familia era castigada a 5 años de trabajo de campo.

     A partir de allí la judeo-masoneria entró en proceso de propaganda de las mentiras, batiendo los récores mundiales. La prensa y la propaganda de los Iluminados anunciaban que en la Unión Soviética se construía el sonriente mañana de la Humanidad. Y así lo confirmaron. Nunca se comía tan bien como en un viaje por la Unión Soviética, afirmaba el judío masón Bernard Shaw, en su visita durante la hambruna y la muerte de millones de personas por hambre. A la salida anotó en el Libro Dorado del hotel Metropol: "Mañana abandono esta tierra de esperanza y vuelvo a Occidente donde reina la desesperanza".

     Otra opinión podrida fue presentada por Ella Winter, judía, que visitó en 1932 la URSS, ese frigorífico de la Humanidad, y reportó: "Ellos están dando a luz un nuevo mundo, con una nueva visión; en ese proceso las cuestiones personales son de segunda importancia". Harol Laski, miembro del partido laborista inglés, luego de la excursión en 1934 a ese dantesco Bestiario, escribió con énfasis: "Nunca en la Historia el hombre tuvo tanto éxito como en el régimen soviético". Edmund Wilson, judío, critico literario de EE.UU. en su reporte sobre la vista a la URSS dijo: "Me sentía como en el santuario de la moralidad, donde la luz esta prendida durante todo el día". La oficina de viajes neoyorquina así anunciaba a la USRR para los trabajadores: "Vayan a la Rusia soviética donde se realiza el mas grande experimento del mundo entre miríadas de nacionalidades pintorescas, milagrosos paisajes, con su fabulosa arquitectura y su exótica civilización".

     Sinvergüenzura sin limites. Un sobresaliente biólogo británico contaba sorprendido cómo el mismo Stalin visitaba por la noche las estaciones moscovitas de carga para ayudar a los cargadores. Un escritor alemán de ascendencia judía, Heinrich Mann, hermano de Thomas Mann, con toda seriedad afirmaba que Stalin ponía más espíritu que fuerza.

     He aquí el balance de la revolución judeo-bolchevique:

— 3.880.000 fusilados entre los años 1918–1933, sin contar los 2 millones de la "gran purga" de 1938.
— 7.100.000 deportados a Siberia y a las islas Soloviov.
— 5.000.000 de víctimas de la hambruna de 1922

     Trabajo de Inteligencia sólo en 1923: 28 obispos, 1.275 sacerdotes, 6.576 profesores, 8.800 médicos, 54.850 oficiales, 335.250 de la clase ilustrada, de terratenientes y aristocracia.


El crimen luciferino sobre la familia del Zar

     Lenin, su madre era de apellido Blank, según el sovietólogo judío estadounidense Richard Pipes. Su hermana mayor, Anna Ulianova Ielizarova, encontró un documento de recomendación para entrar a la Universidad en Petersburgo de parte del ministro de Educación y Culto para dos huérfanos judíos neófitos: Alejandro y Dmitri Blank.

     Alejandro tuvo 6 hijos. Una de sus hijas, María Aleksandrovna, dio a luz en Abril en 1870 a su hijo Vladimir. Sobre eso ella le avisó a Stalin en 1932. El jefe del Estado prohibió publicar esa noticia de que el abuelo de Lenin era judío y ordenó guardarla en una carpeta de máximo secreto. Ese secreto fue guardado durante 50 años como secreto de Estado.

     Esa recomendación de parte del ministro para dos judíos fue también investigada por los historiadores. Éstos llegaron a una sorpresa: que Lenin fue mas tarde masón de grado 32 del rito escocés.

     Sobre Lenin encontraron otra interesante historia. En la ciudad de Simbirsk, ubicada sobre las orillas del Volga, en la estación de ferrocarril de esa ciudad, después de la llegada de un transporte de prisioneros, vieron a un muchacho joven. Uno de los lugareños llamado Ulianov lo llevó a su vivienda. Dentro de un par de años ese hombre recibió una carta escrita por una mano no experimentada en escribir con preguntas sobre su hijo que estaba viviendo en su casa. El remitente se presentaba como el padre de ese muchacho, como Ilko Srul Goldman. Su hijo mayor fue uno de los organizadores del atentado contra el Zar y luego fue ejecutado. Como de costumbre, la familia recibía también un castigo de deportación a un lugar lejano. Por esta razón Lenin usaba el apellido ruso de su padre postizo Ulianov, y no Goldman, para tapar su ascendencia judía. La ciudad de Simbirsk fue renombrada como Ulianovsk.

     Stalin también era judío. Lo reveló David Wieseman en el órgano de la logia judía Bnai-Brith, "The Bnai-Brith Messenger" del 3 de Marzo de 1950. Esa novedad  sobre la ascendencia judía de Stalin fue también presentada en el libro "Russia and the Jews" (edit. The Britons Publishing Society).

     Eso manifiesta que la empresa de instalar en Rusia el comunismo judío estuvo bajo la protección del Kahal mundial judío en la guerra luciferina contra la civilización cristiana. De ese complot luciferino contra la monarquía cristiana rusa habla el libro de Lucy Fry, "Waters Flowing Eastwards", publicado en 1933 en París. Ese libro fue eliminado de las librerías mediante compras exageradas, y en el corto plazo desapareció. El único ejemplar está catalogado en la biblioteca de la Universidad de Berkeley.

     Diez meses era el tiempo de permiso para leer ese libro. El libro presenta una foto del ambiente donde fue ejecutada la familia del Zar. Otros documentos de investigación de una comisión investigadora del crimen fueron extraviados. Eso fue como una consecuencia exigida por la B’nai-Brith de parte de sus "concuñados" bolcheviques de anular las investigaciones sobre ese crimen. A pesar de todo, algunos periódicos publicaron los artículos de ese crimen con participación de los judíos, y la B’nai-Brith reclamaba el perdón de la sociedad judía.

     Se trata de una inscripción sobre la pared del sótano. La inscripción es muy corta. Está compuesta de tres letras "L" en tres distintos alfabetos. El autor de ese rótulo tenía un conocimiento profundo de conocimiento cabalístico de iluminismo judío.

     En ese libro en la página 205 está la foto de un fragmento de la pared con esa triple L. La primera letra "lamed", escrita en cursiva del antiguo alfabeto hebreo. Su numero cabalístico es igual a 30, lo que da la suma de 3 + 0 = 3, lo que aclara porque está 3 veces repetida.

     La segunda letra es también una letra "lamed", pero en inscripción sumeria.

     La tercera es la letra griega "lambda", y está en cierta función con las otras dos.

     Cada una de las letras expresa uno de los nombres de Dios. Es también una parte de la clave mística del Tarot, los libros sagrados, donde en diferentes formas se encuentra la sabiduría mística de la Antigüedad.

     La letra L duplicada significa la agonía del hombre desgarrado en pedazos. La tercera L amplifica la destrucción, la agonía o una acción violenta.

     Según la magia cabalista de los números y letras, esa inscripción se traduce a un texto: "Aquí el rey fue golpeado en su corazón, castigado por sus pecados"; "aquí el rey fue entregado en ofrenda, por lo que se llevo a cabo la destrucción de su reinado".

     Estas tres letras están subrrayadas con una línea horizontal. Eso también tiene su significado cabalístico. En este caso eso significa: "Los autores de ese hecho no actuaban por su propia voluntad, placer o arbitrariedad, sino en obediencia a sus superiores".

     Según la versión oficial, el asesinato fue realizado por un par de malvivientes de Jekaterynburg bajo supervisión de Iurovski, sin conocimiento de Lenin y su entorno judío. El mismo Iurovski vivía hasta 1938 en pleno esplendor, pero en ese año murió durante una operación en la clínica gubernamental. Se sospecha que su muerte fue similar a la muerte de Máximo Gorki en las mismas circunstancias.

     El crimen cometido sobre la familia zarista fue una venganza talmúdica. La ejecución fue un hecho de máxima prioridad, sin respetar las situaciones políticas.

     La esposa del Zar era oriunda de Alemania, con lazos familiares con la familia imperial: el Emperador alemán era el padrino del hijo del Zar y su cuñado. Sus cuatro hijas y un hijo eran de linaje alemán.

     Los bolcheviques mantuvieron una versión falsa sobre las hijas del Zar, que vivían en Estados Unidos. Esa mentira fue respetada por los emigrantes rusos todavía muchos años transcurridos después de la muerte de las víctimas.


LA SANGRANTE ESPAÑA

     En 1931 en España derrumbaron la monarquía. El poder lo tomaron los "liberales" colorados —eternos enemigos de la Iglesia—, los masones. La Guerra Civil fue el siguiente eslabón de los revuelos en el cual fue introducida España en la cadena de las revoluciones. Lo expresaba el conocedor de los masones, Leon de Poncins:

     "No hubo en el transcurso del siglo pasado ni un solo movimiento revolucionario sin participación de la masonería. Eso fue confirmado durante la revolución de la Joven Turquía en 1905, la revolución portuguesa en 1908, la rusa en 1917, la húngara y la alemana en 1918, y la española en 1931. Las masonerías (mas exactamente las judeomasonerias) preparaban el cambio de régimen y toma del gobierno" (A. de Lassus, p. 84).

     En España, luego de ese cambio, dominó un extraordinario caos y decadencia, un efecto típico de todos los gobiernos comunistas-masones de Europa, de América del Sur y Central. Ese método fue experimentado en Inglaterra 400 años antes. Se echaron a correr chismes de que los jesuítas envenenaban los pozos, de que los monjes raptaban y mataban niños, y de que las monjas se entregaban a perversiones sexuales. Esas calumnias tuvieron un efecto en 1767 cuando los masones de la logia "Gran Oriente" —el gran maestro Aranda, el general Vali y el duque de Alba— persuadieron al rey Carlos III de que los jesuitas planeaban separar Uruguay y Paraguay de España y preparar un atentado contra el Emperador. El rey durante una noche ordeno deportar a los 6.000 monjes a Civita Vecchia, el primer campo de concentración.

     En las primeras décadas del siglo XIX las logias franco-españolas estaban dominadas por el "Gran Oriente", pero las logias españolas pertenecían a la "Gran Logia" inglesa. Ellas estimulaban las tendencias liberales y ambas eran declaradas enemigas de la Iglesia Católica. En el campo económico España estaba controlada por los tentáculos de los Rothschild franceses e ingleses. Esos eran los tentáculos de los judíos talmúdicos, eterno enemigo de la cristiandad.

     Los primeros golpes fueron dirigidos contra las iglesias y el personal eclesiástico. En Mayo de 1931 fueron quemadas más de 100 iglesias. En Junio tuvo que huír el primer arzobispo, y en Octubre el presidente Azaña anunció que la España dejaba de ser católica.

     La agresión comunista tomaba fuerza. En 1934 en Asturias durante la revuelta comunista se continuó la quema de iglesias. La policía izquierdista fue pasiva. Desde la mitad de Febrero hasta la mitad de Julio fueron quemadas 170 iglesias. En Barcelona fueron quemadas todas las 58 iglesias. En Cuenca el fuego se llevó 10 mil tomos de la biblioteca de la catedral. Se destruyó en masa y se quemaron las obras del arte sacral, estatuillas y devocionarios.

     17.000, casi la mitad de las iglesias del país, fueron convertidas en escombros. Triunfaba el satanismo: para jugar usaban las calaveras de los santos, los policías desfilaban en trajes litúrgicos, igual como el "pueblo" en la Revolución francesa. Profanaban los cementerios, En Huesca sacaron de las tumbas los cuerpos para ponerlos en las posiciones de fornicar; en otros lugares los cuerpos momificados fueron puestos de pie en las entradas a las criptas.

     La España de esos tiempos era tradicionalmente católica, de manera que la reacción contra las bestialidades fue esperada por toda población. El ejército nacional del general Franco entró en la batalla. Fue el año 1936, tras cinco años de bestialidades satánicas del judeo-comunismo español e internacional. Los hechos eran horribles: las Bestias españolas apoyadas por las Brigadas Internacionales asesinaron a casi 8.000 personas de las iglesias con 12 obispos, 283 monjas violadas previamente, 5.255 sacerdotes, 2.492 monjes y 249 novicios.

     Un día de 6 de Noviembre durante fusilamientos masivos en Madrid, los comunistas fusilaron a 240 personas, junto con 200 monjas, sacerdotes y seminaristas. Una madre de dos jesuítas fue estrangulada mediante una cruz.

     Se reveló una separación dramática de la nación entre la gente y las Bestias. Los verdugos rojos quedaron sorprendidos por la postura de sus víctimas: los sacerdotes no aceptaban la vida a cambio de renunciar a su fe.

     El periódico izquierdista "The New York Times" del 14 de Septiembre de 1936 informaba que en la ciudad de El Saucejo el corresponsal del diario vio el cuerpo del sacerdote, el padre José de la Cora, crucificado de manera satánica con las piernas para arriba. Uno de los verdugos le comentaba: "¡Qué tontos idiotas!. ¡Nadie podía taparles la jeta! Por todo el camino cantaban y alababan al Cristo Rey!".

     La Guerra Civil fue un polígono de prueba de los dos totalismos, el hitleriano y el estalinista.

     Excepto por un par de miles de "expertos" soviéticos, en su mayoría judíos, al lado de los rojos luchaban 40.000 extranjeros. Eso fue una crema judeo-comunista: ingleses 2.500, franceses 9.000, y 5.000 de EE.UU. y Alemania. Todo eso fue supervisado por los comisarios del KGB.

     Después de la Segunda Guerra todos los ex-combatientes de las Brigadas Internacionales fueron nombrados como combatientes beneméritos del judeo-comunismo mundial. Por ejemplo el judío Morris Cohen trabajaba en la red de espionaje de los Rosenberg, el matrimonio estadounidense que entregó a los soviéticos los secretos de la bomba atómica.

     Las pérdidas de esa guerra sucia: Los muertos superaron 1 millón por ambos bandos, 500.000 fueron fusilados y torturados; se profanaron 25.800 iglesias, capillas y conventos.

     Aquí también se debe presentar a los judíos polacos —participes infames del apoyo al homicidio español—, los agentes del KGB, miembros del Partido Comunista polaco, y los masones polacos junto con el Gran Maestro Andrés Strug.

     Después de la Segunda Guerra en la Polonia comunista los agentes de la judeo-comuna polaca entraron en el cuerpo de los dignatarios del Estado. Recibieron los cargos de ministros, embajadores y varios importantes puestos lucrativos del Estado.

     Hoy día, así como Francia está gobernada por los paridos de la Bestia de la Revolución francesa, así también los paridos del judeo-comunismo gozan de sus privilegios en altos cargos en la Polonia actual.



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