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viernes, 6 de septiembre de 2013

Sionismo, Una Afirmación del Judaísmo



      http://www.docstoc.com/docs/26789218/Zionism-An-Affirmation-of-Judaism es la dirección donde puede observarse un facsímil de un documento llamado "Zionism. An Affirmation of Judaism", que es una declaración realizada por 757 rabinos de Estados Unidos en 1942, donde, a pesar de quienes quieren creer que el sionismo es sólo una exacerbación o bien una perversión del judaísmo, o bien que no tiene nada que ver con él, se encargan de atestiguar que su esencia es la misma, disparándose con esto ellos mismos en su pie, a la vista de su desarrollo histórico posterior. El analista israelí disidente Gilad Atzmon publicó en su blog (www.gilad.co.uk) en Mayo reciente el texto del documento mencionado, que es una respuesta a otra declaración hecha por 90 rabinos anti-sionistas, y además un breve y clarificador preámbulo. Todo su artículo se titula "Tómelo de la Boca de los Rabinos", es decir, no separe el no-judío lo que el rabino ha unido (judaísmo y sionismo), y es lo que presentamos en castellano ahora. Y hay que ver cuán irónicas suenan hoy muchas de las afirmaciones de estos encargados de la sinagoga de Satanás.




De la Boca de los Rabinos
por Gilad Atzmon
16 de Mayo de 2013


Prólogo de Gilad Atzmon

    Cada cierto tiempo nos encontramos con algún judío secular "anti-sionista" que sostiene que el sionismo no es judaísmo y viceversa. De manera bastante interesante, acabo de encontrarme con un texto inestimable que ilumina este asunto desde una perspectiva rabínica. Aparentemente en 1942, 757 rabinos estadounidenses añadieron sus nombres a una declaración pública titulada "Sionismo, una Afirmación del Judaísmo" (Zionism an Affirmation of Judaism). Esta reunión rabínica por el sionismo fue declarada en aquel entonces "la declaración pública más grande en toda la historia judía".

     Hoy tendemos a creer que la transición de la judería mundial hacia el apoyo a Israel ocurrió después de la guerra de 1967, aunque algunos pudieran sostener que ya en 1948 los judíos estadounidenses manifestaron un creciente apoyo al sionismo. Sin embargo, esta declaración rabínica demuestra que ya en 1942 la clase dirigente (establishment) religiosa judío-estadounidense era ya profundamente sionista. Y si esto no fuera bastante, los rabinos también consideraban al sionismo como la "puesta en práctica" (implementation) del judaísmo. Aparentemente, ya entonces, en pleno auge de la Segunda Guerra Mundial, la aplastante mayoría de los rabinos estadounidenses consideraba al sionismo no sólo como totalmente consecuente con el judaísmo sino como una "expresión lógica y la implementación de él".

     A pesar de que los primeros líderes sionistas eran en gran parte seculares y de que las oleadas de colonos judíos de Europa del Este fueron impulsadas por la ideología socialista judía, los rabinos sostienen que "el sionismo no es un movimiento laicista. Tiene sus orígenes y raíces en los textos religiosos autoritativos del judaísmo".

     Aquellos 757 rabinos no eran un manojo de ignorantes. Ellos eran patrióticos y nacionalistas y comprendían que "el universalismo no está en contradicción con el nacionalismo". Los rabinos trataron de establecer una diferencia entre el nacionalismo alemán contemporáneo y otros movimientos nacionales, y ellos definitivamente quisieron creer que el sionismo era categóricamente diferente del nacionalsocialismo. "El nacionalismo como tal, ya sea inglés, francés, estadounidense o judío, no es malo en sí mismo. Es sólo el nacionalismo militarista y patriotero, aquel nacionalismo que desvergonzadamente se burla de todos los mandatos de la moralidad internacional, el que es malo". Pero como sabemos, sólo tres años después de la liberación de Auschwitz, el nuevo Estado judío lanzó una devastadora campaña de limpieza étnica racialmente motivada. El sionismo ha resultado ser militarista y patriotero.

     De manera suficientemente sorprendente, en 1942 no menos de 757 rabinos estadounidenses fueron capaces de predecir el resultado de la guerra y ellos comprendieron que el sufrimiento de la judería europea se traduciría en un Estado judío. "No somos tan audaces como para predecir la naturaleza del orden internacional que surgirá de la actual guerra. Es totalmente probable, y en verdad puede ser deseable, que todos los Estados soberanos, bajo la paz que vendrá, cedan parte de su soberanía para conseguir una sociedad mundial justa y pacífica".

     Algunos patriotas estadounidenses hoy están preocupados por la nacionalidad dual israelí-estadounidense y las aspiraciones duales de los judíos estadounidenses. Al parecer nuestros rabinos abordaron este tema también. Según ellos, no existe tal conflicto en absoluto. Todos los judíos estadounidenses son patriotas estadounidenses y todos los estadounidenses que toman decisiones son sionistas. "Cada estadounidense imparcial sabe que los judíos estadounidenses tienen sólo una lealtad política, y aquélla es hacia Estados Unidos. No hay nada en el sionismo que perjudique esta lealtad. El sionismo ha sido respaldado en nuestra generación por cada Presidente, desde Woodrow Wilson a Franklin Delano Roosevelt, y ha sido aprobado por el Congreso de Estados Unidos. Los más nobles espíritus en la vida estadounidense, estadistas, académicos, escritores, ministros y los líderes del trabajo y de la industria, han otorgado su simpatía y estímulo al movimiento".

     En 1942 nuestros rabinos estadounidenses fueron lo bastante atrevidos para declarar que derrotar a Hitler estaba lejos de ser suficiente. Para ellos, una solución total a la Cuestión Judía sólo podría tener lugar en Palestina. "Los judíos, y todos los no-judíos que están compasivamente interesados en la grave situación de la Judería, deberían tener en cuenta que la derrota de Hitler por sí misma no va a normalizar la vida judía en Europa".

     Pero había una cosa que los rabinos estadounidenses dejaron de mencionar: el pueblo palestino. Por alguna razón, aquellos rabinos que sabían mucho sobre "universalismo" y en particular sobre "universalismo" judío, mostraron muy poca preocupación por la gente de aquella tierra. Supongo que después de todo la calidad de "Elegido" es una forma de ceguera, y los rabinos probablemente saben más sobre esto que cualquier otro.



SIONISMO. UNA AFIRMACIÓN DEL JUDAÍSMO


     SIONISMO, UN AFIRMACIÓN DEL JUDAÍSMO. Una Respuesta de 757 Rabinos Ortodoxos, Conservadores y Reformistas de Estados Unidos a una Declaración Publicada por Noventa Miembros del Rabinato Reformista Acusando al Sionismo de Ser Incompatible con las Enseñanzas del Judaísmo.

     LA RESPUESTA ADJUNTA fue preparada por iniciativa de los siguientes rabinos que lo presentaron a sus colegas de todo el país para su firma: Philip S. Bernstein, Barnett R. Brickner, Israel Goldstein, James G. Heller, Mordecai M. Kaplan, B. L. Levinthal, Israel H. Levinthal, Louis M. Levitsky, Joshua Loth Liebman, Joseph H. Lookstein, Jacob R. Marcus, Abraham A. Neuman, Louis I. Newman, David de Sola Pool, Abba Hillel Silver, Milton Steinberg y Stephen S. Wise.


     NOSOTROS, LOS RABINOS ABAJO FIRMANTES de todas las condiciones en la vida religiosa judía estadounidense, hemos notado con preocupación una declaración de noventa de nuestros colegas en la cual ellos rechazan el sionismo sobre la base de que es inconsecuente con la doctrina religiosa y moral judía. Esta declaración tergiversa el sionismo y mal interpreta la enseñanza religiosa judía histórica, y haríamos abandono de nuestro deber si no corrigiéramos las equivocadas interpretaciones a que esto probablemente dará lugar.

     Llamamos la atención en primer lugar hacia el hecho de que los signatarios de esta declaración, por quienes como colegas rabinos tenemos un gran respeto, representan no más que una muy pequeña fracción del rabinato estadounidense. Ellos constituyen una minoría incluso dentro del rabinato del judaísmo de la Reforma con el cual ellos están asociados. La aplastante mayoría de rabinos estadounidenses considera al sionismo no sólo como totalmente consecuente con el judaísmo sino como una expresión lógica y la realización de él.

     Nuestros colegas reconocen la necesidad de la emigración judía a Palestina como una contribución hacia una solución de la enorme tragedia de la falta de un hogar judío. Ellos se profesan dispuestos a alentar tal establecimiento. Ellos están conscientes de los importantes logros sociales y espirituales de la comunidad judía palestina y ellos le prometen su ilimitado apoyo. Y aún suscribiéndose a cada logro práctico del sionismo, ellos han emprendido una crítica pública del mismo. Como explicación de su oposición ellos plantean la consideración de que el sionismo es nacionalista y secularista. En ambos argumentos ellos sostienen que el sionismo es incompatible con la religión judía y su perspectiva universalista. Ellos protestan contra el énfasis político que, ellos dicen, es predominante ahora en el programa sionista y que, según ellos, tiende a confundir tanto a judíos como a cristianos en cuanto a la posición y la función del grupo judío en la sociedad estadounidense. Ellos apelan a los profetas del antiguo Israel para la justificación de sus opiniones.


     ATESORANDO las doctrinas y los principios morales de la nuestra fe no menos que ellos, dedicados igualmente a Estados Unidos y a sus procesos democráticos y su espíritu, nosotros sin embargo encontramos cada una de sus argumentaciones totalmente sin fundamentos.

     El sionismo no es un movimiento laicista. Tiene sus orígenes y raíces en los textos religiosos de reconocida autoridad dentro del judaísmo. La escritura y la literatura rabínica igualmente están repletas con la promesa de la restauración de Israel a su hogar ancestral. El anti-sionismo, no el sionismo, es un abandono de la religión judía. Nada en la declaración entera de nuestros colegas es más doloroso que su apelación a los profetas de Israel, a aquellos mismos profetas cuyas palabras inspiradas y registradas de renacimiento y restauración nacional nutrió y sostuvo la esperanza de Israel a través de las épocas.

     Tampoco el sionismo es una negación de las enseñanzas universalistas del judaísmo. El universalismo no está en contradicción con el nacionalismo. El nacionalismo como tal, ya sea inglés, francés, estadounidense o judío, no es malo en sí mismo. Es sólo el nacionalismo militarista y patriotero, aquel nacionalismo que desvergonzadamente se burla de todos los mandatos de la moralidad internacional, el que es malo. Los profetas de Israel esperaban el tiempo no cuando todas las entidades nacionales serían borradas sino cuando todas las naciones caminarían a la luz del Señor, vivirían según la ley de éste y no sabrían más de la guerra.

     Nuestros colegas se encuentran incapaces de suscribirse al énfasis político "ahora predominante en el programa sionista". No logramos percibir qué es a lo que ellos se oponen. ¿Es al hecho de que haya una organización sionista regularmente constituída y una Agencia Judía que trata con el gobierno del Protectorado, la Oficina Colonial, la Sociedad de Naciones y otros cuerpos políticos reconocidos?. Pero obviamente, incluso la inmigración y la colonización son asuntos prácticos que requieren una acción política. El establecimiento de medio millón de judíos en Palestina desde la última guerra [1ªGM] fue hecho posible por la acción política que culminó en la Declaración Balfour y el Mandato de Palestina. Puede haber poca esperanza de abrir las puertas de Palestina para la inmigración judía masiva después de la guerra sin una acción política eficaz. ¿O es que ellos se oponen a la consecución definitiva por parte de la comunidad judía de Palestina de alguna forma de Estado judío?. No somos tan audaces como para predecir la naturaleza del orden internacional que surgirá de la actual guerra. Es totalmente probable, y en verdad puede ser deseable, que todos los Estados soberanos, bajo la paz que vendrá, cedan parte de su soberanía para conseguir una sociedad mundial justa y pacífica.

     Ciertamente nuestros colegas permitirán a los judíos de Palestina los mismos derechos que se les permite a todos los otros pueblos residentes en su propia tierra. Si los judíos debieran finalmente llegar a constituír una mayoría de la población de Palestina, ¿sugerirían nuestros colegas que todos los otros pueblos en el mundo de posguerra tengan derecho a la autodeterminación política, independientemente de la forma que ésta pueda tomar, pero que el pueblo judío en Palestina no tendrá tal derecho?. ¿O piensan ellos sugerir que los judíos en Palestina permanezcan para siempre como una minoría a fin de no conseguir tal autodeterminación política?.


     EXPRESANDO su compasión tanto para los judíos sin hogar del mundo como para sus hermanos en Palestina, nuestros colegas mediante su declaración han causado a todos éstos un grave perjuicio. Es muy posible que, en la medida en que sus esfuerzos son de alguna manera eficaces, los judíos que de otro modo podrían haber encontrado un asilo en Palestina lo verán negado. Los enemigos de la patria judía serán fortalecidos en su propaganda a consecuencia de la ayuda que estos rabinos les han dado. Para los judíos de Palestina, que afrontan el peligro más grave en su historia y que luchan con fuerza para mantener la moral y la esperanza estando en los dientes de la amenaza totalitaria, esta declaración se les presenta como un duro golpe.

     No queremos dar a entender que nuestros colegas se propusieron esto como tal. No tenemos duda de que ellos son serios en sus bien hilvanadas objeciones teóricas al sionismo. Creemos, sin embargo, que estas objeciones no tienen ningún mérito, y además que expresarlas en este momento ha sido imprudente y poco amable.

     No tenemos el menor temor de que nuestros conciudadanos estadounidenses sean conducidos a malinterpretar las actitudes de los judíos estadounidenses hacia Estados Unidos debido al interés de éstos en el sionismo. Cada estadounidense imparcial sabe que los judíos estadounidenses tienen sólo una lealtad política, y que aquélla es hacia Estados Unidos. No hay nada en el sionismo que perjudique esta lealtad. El sionismo ha sido respaldado en nuestra generación por cada Presidente, desde Woodrow Wilson a Franklin Delano Roosevelt, y ha sido aprobado por el Congreso de Estados Unidos. Los más nobles espíritus en la vida estadounidense, estadistas, académicos, escritores, ministros y los líderes del trabajo y de la industria, han otorgado su simpatía y estímulo al movimiento.

     Los judíos, y todos los no-judíos que están compasivamente interesados en la grave situación de la Judería, deberían tener en cuenta que la derrota de Hitler por sí misma no va a normalizar la vida judía en Europa.

     Una paz Aliada que no enfrente francamente el problema de la falta de un hogar nacional para el pueblo judío dejará el trágico status histórico de la judería europea inalterado. El pueblo judío está en peligro de emerger de esta guerra no sólo más destrozado y arruinado que cualquier otro pueblo, sino también sin ninguna perspectiva de un futuro mejor y más seguro y sin la esperanza de que tales tragedias no se repetirán una y otra vez. Después de una victoria de los Aliados, los judíos de Europa, estamos seguros, serán restaurados a sus derechos políticos y a la igualdad de la ciudadanía. Pero ellos ya poseían esos derechos después de la última guerra y aún así los últimos veinticinco años han presenciado un empeoramiento rápido y sobrecogedor de su posición. En cualquier caso, incluso después de que la paz sea restaurada, Europa estará tan devastada y destrozada por la guerra que grandes masas de judíos elegirán la migración a Palestina como una solución de sus problemas personales.

     En efecto, para la mayor parte de éstos puede no haber ninguna otra esperanza sustancial de rehabilitación económica, social y espiritual.

     La libertad que, tenemos fe, llegará a todos los hombres y naciones después de esta guerra, debe venir no sólo a los judíos como individuos, dondequiera que ellos vivan, permitiéndoles compartir la libertad en un plano de igualdad con todos los otros hombres, sino también al pueblo judío como tal, restaurado en su patria, donde por fin será un pueblo libre dentro de una federación mundial de pueblos libres.

* *

     De los 757 Rabinos enumerados abajo [no en esta ocasión, véase el facsímil], 214 son miembros de la Conferencia Central de Rabinos Estadounidenses (reformista); 247 son miembros de la Asamblea Rabínica de Estados Unidos (conservadora); y el resto está afiliado al Consejo Rabínico de Estados Unidos (ortodoxo) o a la Unión de Rabinos Ortodoxos. El total representa el número más grande de rabinos cuyas firmas están adjuntadas a una declaración pública en toda la historia judía.

*

Nota de GA: Una versión de esta declaración fue publicada por la prensa el 20 de Noviembre de 1942. En ese momento 818 rabinos ya la habían firmado. Aparece en "The Political World of American Zionism" de Samuel Halperin (Detroit, Wayne State UP, 1961).−


2 comentarios:

  1. Un tópico del que apenas se discute, es el de la agresión hostil que debes soportar, si te atreves a tratar sobre ciertas sensibilidades judías. No hablo de la racionalización sofisticada que puedas encontrar en los medios informativos principales, o de las tácticas difamatorias de organizaciones como la ADL o la SPLC. No, estoy hablando de agresiones personales. Hay algo absolutamente primario en ello.

    A los judíos norteamericanos se les entrena desde la infancia a interactuar con los no judíos con engaño y de forma arrogante, coordinados unos con otros, para destruir emocionalmente a los Gentiles y a los críticos de Israel, así como adicionalmente destruir sus carreras e interferir en sus relaciones sociales. Realmente esto es algo deliberado, malvado, es un comportamiento planeado y motivado por una furia narcisista farisaica.

    El problema es que a los Gentiles se les enseña a través de la presión y violencia emocional ejercida por los medios de comunicación y el sistema educativo a ser muy sensibles al sufrimiento judío, así cuando un sionista se indigna porque un gentil cuestiona su visión del mundo, el gentil debe entonces luchar contra su propio ser en una dura batalla con su “judío interior” que le hace sentir inadecuado e intimidado. Pero al judío no le importa si hiere a otros. A los judíos solo les preocupa lo que es bueno para los judíos.

    Si mencionas cortar el dinero a Israel o si mencionas el posible compromiso de vivir con los palestinos como iguales en un solo estado, se enfurecen y empiezan a usar tácticas intimidatorias, a menos que tengan alguna razón para temerte, en cuyo caso te evitan y te denuncian a las autoridades, intentan que te arresten o intentan destruir tu carrera o tu estatus social mediante la calumnia.

    Todos los sionistas creen en el mito de los “1000 años de sufrimiento judío” y creen que el mundo les debe una compensación por el sufrimiento “único” de sus antepasados. Es un punto de vista loco y criminal. Resuelven sus contradicciones entre sus creencias de que son los tipos buenos y lo que realmente les están haciendo a sus vecinos, tanto en Oriente Medio como en los EEUU, desarrollando problemas de salud mental. Muchos sionistas son esquizofrénicos funcionales.

    Estas tácticas no se restringen solo a los críticos del sionismo. Rápidamente uno se da cuenta que la reivindicación de la legitimidad de la identidad blanca y sus intereses produce un aluvión de hostilidad. Esto a pesar del hecho que todo el espectro político judío apoya fuertemente el sionismo racial.

    Los medios de comunicación constantemente presentan imágenes del sufrimiento judío (hay un exceso de películas sobre el Holocausto). Pero los medios ignoran otras situaciones, como por ejemplo las primeras décadas de la URSS y ahora en el Gran Israel, donde los judíos han infligido un sufrimiento horrible.

    Es estremecedor leer el libro de E. Michael Jones “El espíritu revolucionario judío”. Su relato de violencia judía ejercida contra los no judíos en el mundo antiguo, particularmente la persecución de Cristianos mucho antes de que los Cristianos tuvieran ninguna influencia en la política de Roma. Las quejas de los Cristianos sobre los judíos no eran estereotipos basados en la memoria histórica, sino que surgían de la experiencia directa.

    Los no-judíos absorben las imágenes de los medios y se sienten culpables e intimidados emocionalmente. Acaban identificándose con el agresor como una esposa maltratada. Los no-judíos siguen a su “judío interior” porque han internalizado las imágenes del sufrimiento judío. Por tanto ayudan y justifican la brutalidad y agresión judía.

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  2. Los no judíos que persisten en criticar a la comunidad judía organizada son amenazados con perder su fuente de ingresos y acabar en el ostracismo social. La comunidad organizada judía no cree en la libertad de expresión. Es importante recordar que cuando los judíos dominaban en la URSS en las primeras décadas de la revolución, el gobierno controlaba los medios de comunicación, se prohibió por ley el antisemitismo, hubo asesinatos masivos de Cristianos y se destruyeron iglesias Cristianas e instituciones religiosas.

    La gente honesta acaba dándose cuenta de que cuando se trata de cuestiones críticas como Israel o la América multicultural, las divisiones entre los judíos son una ilusión. Como dice Joachim Martillo, marido de Friedemann, “los Judíos que quieren ser seres humanos decentes no tienen otra opción que renunciar a ser judío y servir a la lucha antisionista ya.”

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