BUSCAR en este Blog

domingo, 22 de septiembre de 2013

Karl Radl - ¿Fue Hitler de Origen Judío?



     Hemos encontrado en semiticcontroversies.blogspot.com el siguiente artículo, y lo hemos traducido con el fin de apoyar el desmentido de tanta insidiosa propaganda de guerra en torno al linaje del Führer, agregándolo al más exhaustivo que escribió Carolyn Yeager y que presentamos en este blog en Enero de 2012. Aquí el señor Radl le hinca más el diente a una ridícula noticia esparcida por publicaciones inglesas que carece de la más mínima decencia científica. Lo único que podríamos cuestionarle al autor es que no indicara dónde se encuentra el supuesto cráneo de Hitler, si es que no lo dijo como una concesión al enemigo.


¿Fue Adolf Hitler de Origen Judío o Rothschild?
por Karl Radl (con Hans Blackthorne)
14 de Abril de 2013



     He encontrado durante mucho tiempo afirmaciones hechas por una amplia variedad de individuos de que Adolf Hitler, el líder del Tercer Reich desde 1933 hasta 1945, era de origen judío, y más específicamente de origen Rothschild. Estas afirmaciones, por lo general relacionadas con la vida de Hitler antes de que él se uniera al DAP (Deutsche Arbeiter Partei), están casi completamente basadas en rumores y chismes, combinados con la necesidad de inventar motivos que expliquen por qué Hitler era un orador tan bueno (él "debe" haber sido un mago negro: de aquí la literatura sobre "el Reich Oculto"), por qué Hitler estaba dispuesto a poner freno a su actividad sexual y reproductiva (él "debe" haber sido un homosexual o haberse excitado con excrementos: de aquí las interpretaciones psicoanalíticas de Hitler), por qué Hitler invadió Polonia (él "debe" haber estado empeñado en la conquista mundial: de aquí la literatura sobre "Hitler como un agitador de la guerra") y por qué Hitler odiaba a los judíos y supuestamente mató a seis millones de ellos en el "Holocausto" (él "debe" haber sido de origen judío: de aquí la literatura de "Hitler como un judío").

     Todas las susodichas afirmaciones son completamente falsas; sin embargo, la gente a menudo cree en al menos una de ellas, si es que no en varias a la vez, en parte porque ellos sienten la necesidad intelectual de "explicar" a Hitler como alguna clase de extravagante como el cual ellos probablemente no podrían ser, porque ellos son "normales" y él no lo era. La posición sensata de que Hitler era un ser humano normal —aunque con toda justicia aquello subvalora a Hitler muy considerablemente, dado que él era obviamente bastante inteligente, un artista dotado y uno de los mejores oradores que el mundo haya conocido alguna vez— es revolucionaria en un sentido porque hace la pregunta de muchas personas, en términos de sus propias percepciones, en cuanto a si ellos podrían cometer actos considerados por las normas sociales corrientes como la cumbre misma del mal.

     Esta es casi la misma razón de que otros nacionalsocialistas altamente talentosos, como Joseph Goebbels, hayan sido sometidos con frecuencia al mismo proceso; aunque en el caso de Goebbels se ha sostenido que él era un cínico, que no creía en las palabras que decía, que era un comunista de armario, un mentiroso consumado y que generalmente manipulaba a todas las personas sin excepción para su propia ventaja. Creer que Hitler y Goebbels eran gente normal, como usted o como yo, es una herejía en un sentido muy real para mucha gente, de manera más o menos parecida a cómo los comunistas a menudo no eran vistos como personas, durante la época del "Temor Rojo" [en EE.UU.] de los años '20 y los años '50, sino más bien como un "otro" subversivo.

     Vayamos más allá de las afirmaciones de aquellos que desean simplemente vilipendiar a Hitler o proclamar que él era un agente de los Rothschild en una gigantesca conspiración sionista, para mirar si esta tesis es de algún modo justificable.

     Hay dos elementos en la afirmación de que Hitler era de origen judío o Rothschild.

     El primero es la afirmación histórica de que su abuela paterna (Maria Anne Schicklgruber) fue realmente embarazada mientras estaba al servicio (es decir, empleada como una sirviente que vive donde trabaja) de un hombre judío de ascendencia Rothschild apellidado Frankenberger, en Graz. Hay afirmaciones no específicas en relación a que Hitler tenía un padre judío que fueron hechas durante y después del ascenso de Hitler al poder en 1933; sin embargo, como éstas no tienen ningún nombre o detalle detrás de ellas podemos descartarlas sin peligro por consistir en difamaciones de sus opositores [1].

     El segundo es de una cosecha mucho más reciente y se origina en afirmaciones de un periodista belga, Jean-Paul Mulders, y un funcionario de aduana, Marc Vermeeren [2] (este último ha sido incorrectamente etiquetado como "historiador" por un artículo posterior, en una tentativa aparente de darle algún apariencia de autoridad [3]), de tener una "prueba genética" de que Hitler era parcialmente de origen judío/africano del Norte.

     La primera de estas posiciones, de que el padre de Hitler, Alois Schicklgruber [4], era el producto de una indiscreción sexual entre una sirviente y su amo judío, Frankenberger, mientras la primera estaba en su empleo en Graz, se deriva casi únicamente de las memorias de Hans Frank [5].

     En sus memorias Frank primeramente afirma que Hitler no tenía antepasados judíos [6], pero luego cambia de opinión más tarde recitando de la historia de Frankenberger [7]. Posteriormente Frank afirma ―y por lo general no nos dicen esto los defensores de la hipótesis Frankenberger― que Hitler le dijo que él sabía acerca de esta historia y que su abuelo y su abuela estuvieron realmente estafando con dinero al judío implicado [8]. Frank sin embargo, como Kershaw nos informa, estaba en un estado psicológicamente perturbado cuando él escribió estas líneas (cuando él estaba afrontando la ejecución) y sus memorias están llenas de información confeccionada e inexactitudes [9].

     El hecho de que Frank estaba simplemente inventando la afirmación sobre Frankenberger puede ser demostrado bastante fácilmente señalando que no hay ninguna evidencia confirmatoria para ello y sí algunos problemas significativos.

     En el primer caso por supuesto está el hecho de que Frank se contradice en el asunto de la presunta ascendencia judía de Hitler; en el segundo, porque Patrick Hitler en sus "revelaciones" de 1938-1939 sobre la supuesta ascendencia judía no localizó a aquellos ancestros en Graz, sin mencionar el hecho supuesto de que la ascendencia era específicamente de origen Rothschild [10]. En el tercer caso no hay ninguna prueba de que Maria alguna vez haya ido a Graz [11]; y en cuarto lugar, no hay ningún registro en los archivos de Graz de ninguna familia llamada Frankenberger que fuera residente allí en la década de los años 1830 cuando Alois nació [12].

     La posibilidad de que se trate de una ortografía equivocada también ha sido investigada; como Kershaw relata, hay sólo una familia (los Frankreiter) y un solo individuo (Leopold Frankreiter) en aquella familia con la cual Maria podría haber tenido una relación. Sin embargo hay dos testimonios de que Leopold Frankreiter era un carnicero ordinario (a diferencia del rico financiero judío representado por la leyenda Frankenberger), que no empleó a ninguna sirviente de la que sepamos, y la familia Frankreiter no era de origen judío [13].

     El golpe de gracia para la farsa entera de las afirmaciones del "Hitler judío" es asestado cuando entendemos que la Gestapo misma emprendió una serie de diferentes investigaciones secretas acerca de la ascendencia de Hitler y no encontró nada que contradijera la posición oficial del NSDAP sobre la materia (de que el abuelo paterno de Hitler era Johann Georg Hiedler) [14].

     Claramente Frank no es la mejor fuente de información con respecto a los orígenes de Hitler.

     La razón de que la historia haya ganado tanta aceptación se debe en parte a que una de las principales fuentes para la información biográfica sobre Hitler, un periodista judío anti-nacionalsocialista llamado Konrad Heiden, mencionó dichas afirmaciones en su biografía de 1944 de Hitler, "Der Fuehrer", pero no suministró ninguna información verídica para respaldarlas [15].

     Tenemos que recordar que uno de los ángulos principales para el ataque propagandístico contra las doctrinas raciales del nacionalsocialismo acusaba a la teoría racial nacionalsocialista de ser el producto de intelectuales excéntricos y de que los líderes nacionalsocialistas no eran de ascendencia aria pura, estando incluso por debajo de sus propios estándares.

     Buenos ejemplos de esta clase de ataques viciosos pueden ser encontrados en las obras de propaganda del tiempo de la guerra como el éxito de librería "People under Hitler", donde se afirma que los japoneses y los indios sioux fueron proclamados oficialmente como miembros de la raza aria [16].

     Si entendemos que la afirmación del "Hitler judío" nace de chismes anti-nacionalsocialistas en los años '20 (el lector debería preguntarse a cuál de los líderes principales del NSDAP no llamaron un judío, en un intento de desacreditarlos) [17], y que luego fue escogida para ser usada como "propaganda negra" de guerra por los Aliados y los soviéticos (siendo luego transmitida a las concepciones en tiempo de paz sobre el asunto) ―muy parecido a como los rumores sobre los orígenes judíos de Franklin Delano Roosevelt fueron recogidos por Goebbels y sus propagandistas (el más notable, Johann von Leers)―, entonces no es difícil ver que las afirmaciones de un "Hitler judío" son un sub-producto histórico desafortunado de la invectiva política que ha sido recogido por autores pro-judíos en una tentativa tanto de desacreditar a Hitler entre la extrema derecha, así como también de proporcionar una explicación de tipo freudiana de su aversión a los judíos (es decir, que no se debía al comportamiento judío sino que era ipso facto irracional).


     El segundo argumento, como fue desarrollado por Mulders y Vermeeren, es también dudoso en extremo. Nuestro dúo intrépido, quienes me recuerdan más a Thompson y Thompson que a Sherlock Holmes y al doctor Watson, afirman que ellos rastrearon a 39 de los parientes vivos de Hitler usando la genética [18]. El único pariente real que ellos nombran es Alexander Stuart-Houston, sobrino-nieto de Hitler, de quien ellos admiten haber tomado ADN sin su conocimiento o su consentimiento para examinarlo [19]. Que no sepamos quiénes son el resto de los "parientes de Hitler" de quienes ellos supuestamente han tomado material genético, ha arrojado una luz problemática en sus conclusiones como tales.

     Simplemente no tenemos ninguna idea de quién o qué es esta gente, o incluso si ellos tienen alguna relación familiar indirecta con Hitler. Irónicamente también sólo tenemos la palabra de Mulders para el ADN de Stuart-Houston que él dice que tomó de una servilleta desechada. Después de todo uno se pregunta cómo Mulders adquirió específicamente la servilleta dicha y cómo podemos estar seguros de que el material genético es realmente de Stuart-Houston. Ya que no sabemos quiénes son los otros donantes, esto hace del "estudio" entero una farsa algo hilarante desde el primer momento, porque el material genético no ha sido mantenido a salvo de una potencial, y hasta probable, contaminación (y por lo tanto es completamente inadmisible) [20].

     Esto es a pesar de todas las habituales declaraciones ambiguas de nuestros dos prometedores científicos forenses de que ellos habían "tomado todo el cuidado posible" para mantener las muestras "libres de contaminación'. Estas claramente son tonterías, por supuesto, dado lo que nos dicen sobre el único donante identificado (y uno sin su consentimiento, por cierto) de material genético para su "estudio".

     ¿Qué significa esto?.

     En efecto, la contaminación probable de la muestra significa que cualquier cosa que Vermeeren y Mulders afirmen es de facto no fiable porque ellos no tienen ninguna prueba real (es decir, algo que lo vincule a Stuart-Houston) de quién proviene el material genético.

     Esto es antes de que siquiera notemos que su metodología es claramente defectuosa dado que ellos, si hubieran sido historiadores respetables en vez de un escritorcillo que busca publicidad y un funcionario de aduana, podrían y deberían haber solicitado que el material genético hubiera sido extraído de uno de los dientes de Hitler que están todavía en su cráneo (que ha sido identificado principalmente por su odontología bastante única) en vez de tratar de afirmar los orígenes genéticos de un antepasado basados en la genética de sus descendientes.

     Usted podría preguntar por qué ésta es una cosa tan estúpida de hacer, y es realmente porque a fin de establecer la composición genética de Hitler necesitamos su propio material genético si está disponible, y si no, entonces necesitaríamos material genético confiable de todos los descendientes directos de Hitler y parientes suyos. La razón de que necesitaríamos esto es realmente muy simple: sencillamente no sabemos si el supuesto padre de una persona es realmente el padre, históricamente hablando. Hitler mismo es un buen ejemplo en cuanto a que los dos candidatos más probables para ser su abuelo biológico son su abuelo oficial (Johann Georg Hiedler) o el hermano de su abuelo (Johann Nepomuk Huetler). No hay simplemente ningún otro candidato serio en el campo y, de los dos, Nepomuk parece el más probable, dado el rechazo general de Hiedler por Alois y la aceptación general de Nepomuk por él [21].

     No podemos demostrar absolutamente ninguno de ambos caminos por supuesto, pero podemos estrechar el campo usando la documentación histórica y el ejercicio mental para descartar a todos los otros candidatos. En pocas palabras: usted no puede afirmar que un antepasado está demostrado que es algo porque sus descendientes son algo, porque usted no sabe lo que ha pasado; en términos de actividad sexual, sea prudente, a menos que usted pueda establecer la línea genética hasta el individuo en cuestión (es decir, usted necesita un descendiente directo, no indirecto), lo que Mulders y Vermeeren no pueden hacer sin el material genético real de Hitler, porque Hitler no engendró ningún niño.

     Esto significa en efecto que Mulders y Vermeeren no tienen ningún caso genético en absoluto para hacer las afirmaciones que ellos hacen sobre los orígenes genéticos de Hitler; aunque ellos no dejan que la genética se interponga en el camino de sus amplias afirmaciones.

     Así, habiendo demostrado como inválidos el argumento tanto histórico como el genético, podemos declarar categóricamente que no hay ninguna evidencia real de que Hitler fuera de origen judío o Rothschild. En efecto todo apunta a que él era de origen campesino austriaco, como él mismo afirmó.



Referencias

[1] Cf. Ron Rosenbaum, 1998, "Explaining Hitler: A Search for the Origins of His Evil", Random House, New York, pp. 167-178.
[2] http://www.dailymail.co.uk/news/article-1213589/Hitlers-secret-family-How-researchers-tracked-39-living-descendants-dictator.html
[3] http://www.dailymail.co.uk/news/article-1305414/Hitler-descended-Jews-Africans-DNA-tests-reveal.html
[4] Para un árbol genealógico particularmente práctico de los antepasados de Hitler vea Alan Bullock, 1954, "Hitler: A Study in Tyranny", Companion Book Club, London, pp. 22-23.
[5] Ian Kershaw, 1998, "Hitler", Vol. 1, Penguin, New York, p. 9; Rosenbaum, Op. Cit., pp. 27; 31
[6] Kershaw, Op. Cit, p. 8
[7] Rosenbaum, Op. Cit., pp. 11-15
[8] Kershaw, Op. Cit., p. 8
[9] Ibid, p. 9
[10] Ibid, pp. 8-9
[11] Ibid, p. 8
[12] Ibid.
[13] Ibid, pp. 8-9
[14] Ibid, p. 9
[15] Rosenbaum, Op. Cit., pp. 130-134
[16] Wallace Deuel, 1942, "People under Hitler", Lindsay Drummond, London, pp. 129-130
[17] Los ejemplos más notables además de Hitler fueron Joseph Goebbels, Alfred Rosenberg y Reinhard Heydrich, todos los cuales, yo podría agregar, han sido categóricamennte declarados falsos por historiadores modernos.
[18] http://www.dailymail.co.uk/news/article-1305414/Hitler-descended-Jews-Africans-DNA-tests-reveal.html
[19] Ibid.
[20] Leyendo entre líneas en el artículo (http://www.dailymail.co.uk/news/article-1213589/Hitlers-secret-family-How-researchers-tracked-39-living-descendants-dictator.html )
deberíamos notar que Stuart-Houston botó la servilleta en un contenedor y no tenemos el menor indicio en cuanto a si era suya o no, para no mencionar el hecho de que algún otro material genético pudo haberle sido agregado en dicho contenedor.
[21] Kershaw, Op. Cit., pp. 6-7; también Charles Bracelen Flood, 1989, "Hitler: The Path to Power", Houghton Mifflin, Boston, p. 6.−


No hay comentarios:

Publicar un comentario