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martes, 6 de noviembre de 2012

Sobre la Educación de los Niños en Casa



     Ponemos en castellano esta breve crónica publicada recién en thenewamerican.com acerca de la situación anómala (dentro de los civilizados países de gente Blanca, claro está [saludos a todos los babosos masones pseudo-reformistas retrógrados demo-socialistas sudamericanos]) que existe tanto en Alemania como en Suecia, que tienen prohibida la educación de los niños en sus propios hogares y los obligan a asistir a las escuelas públicas en jornadas extenuantes. En el reino de Suecia se ha aprobado y rige desde el año pasado un modelo totalitario de educación igualitaria, que prohibe además la educación religiosa y la educación doméstica. La situación en Alemania es la de los tiempos previos a la Segunda Guerra, donde está fuera de la ley la educación privada para los menores, que son considerados de hecho como patrimonio del Estado para que éste los adoctrine, y las familias que intentan desafiar esas disposiciones son objeto de implacables persecuciones, que incluyen la pérdida por los padres de la custodia de sus hijos. lo que continúa asombrando al mundo y se ha convertido en un escándalo, como dice en un artículo citado. El caso de la familia alemana cuya negativa a enviar a sus hijos a la escuela pública por razones religiosas y de conciencia (y para evitarles la corrupción conocida como "educación sexual"), que logró status de refugiada en Estados Unidos en Enero de 2010 es notable por poner de manifiesto el grotesco abuso estatal. Esta verdadera usurpación de los niños por las escuelas, que los dejan exhaustos por dejar sus hogares temprano en la mañana y retornar por la tarde, recién ha sido criticada en Alemania  por un político alemán de cierto peso. (Véase http://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_en_el_hogar  y http://en.wikipedia.org/wiki/Homeschooling).


Educadores Hogareños Huyen de
la Persecución en Alemania y Suecia
por Alex Newman
3 de Noviembre de 2012




     BERLÍN. — Dos líderes del movimiento europeo de Educación en Casa, un padre de Suecia y una madre alemana, arrancaron lágrimas del auditorio cuando relataron en una abarrotada sala de conferencias sus experiencias sobre la vida en el exilio y la angustiante decisión de huír al extranjero. Aunque cada una de sus historias era única, ambos padres se vieron forzados a escaparse de sus patrias debido a la implacable persecución del gobierno, después de que ellos rechazaran detener la educación de sus hijos en casa (homeschooling) y no en escuelas públicas.

     Las presentaciones fueron hechas durante un taller del viernes en la primera de todas Conferencia Global de Educación Hogareña (GHEC) [1], sostenida en Berlín, Alemania, que ha congregado a alrededor de 200 líderes en pro de la educación hogareña de los niños, responsables políticos, padres, activistas de derechos humanos, y fuerzas a favor de la familia de cada rincón del mundo. Reunidos aquí este fin de semana, ellos dicen que el plan es unir fuerzas en la batalla para proteger el derecho de los padres a dirigir la educación y la formación de los niños.

[1. http://www.ghec2012.org/cms/es]

     Hoy, los derechos paternales sobre la educación de los niños son casi universalmente reconocidos. Incluso la controvertida así llamada "Declaración Universal de los Derechos Humanos" de Naciones Unidas [2] reconoce que "los padres tienen un derecho preferente para elegir la clase de educación que será dada a sus niños", como más que unos pocos activistas en la conferencia lo han señalado. Pero bajo ciertos regímenes totalitarios, así como en el reino de Suecia [3] y Alemania [4], ése no es siempre el caso.

[2. http://www.un.org/es/documents/udhr/].

     Jonas Himmelstrand, el presidente de la GHEC, es el presidente de la Asociación Sueca de Educación en Casa (ROHUS). Él también vive en el exilio, habiendo huído a Finlandia como un "refugiado por razones de educación hogareña” después de que la municipalidad de Uppsala adoptó una opinión restrictiva sobre la educación hogareña —un proceso que comenzó incluso antes de que el gobierno nacional aprobara en 2010 una ley que pretende prohibir la educación de los niños en sus casas.

     Como The New American reportó a principios de este año (17 de Febrero) [5], Himmelstrand se vio forzado a huír de Suecia cuando los funcionarios amenazaron a su familia con enormes multas y potencialmente incluso con una venganza por parte de los servicios sociales. Finalmente se llegó a un punto en que la presión se hizo demasiada para soportarla.

[5. http://www.thenewamerican.com/world-news/europe/item/8947-homeschool-leader-flees-swedish-persecution].

     "No podemos vivir con el temor por la amenaza de que nuestros niños nos serán arrebatados", contó Himmelstrand a los asistentes a la GHEC, explicando su decisión de escaparse de Suecia después de que la familia recibió una carta de las autoridades sociales llamando a los padres y al niño a una reunión. "En el momento en que recibimos aquella carta, supimos que la decisión de irnos estaba cercana".

     Después de trasladarse a las islas Aland, de habla sueca, en Finlandia, y dejar la cruel persecución detrás, sus niños educados en casa están muy bien, explicó Himmelstrand, diciendo que esto era un alivio enorme. Cuando el jefe de una organización de educación del gobierno finlandés y los residentes de su nueva isla y hogar dieron la bienvenida a la familia, "casi tuve lágrimas en mis ojos", dijo él, añadiendo que ellos son mencionados como los "refugiados escolares suecos". Los asistentes a la conferencia procuraron retener sus propias lágrimas, pero no todos lo lograron.

     Al menos una docena de otras familias que Himmelstrand conoce personalmente ha huído ya al extranjero también, dijo. Muchos de ellos, incluso otros miembros del consejo de la ROHUS, ahora viven en las semiautónomas islas Aland de Finlandia también. Sin embargo, algunas valientes familias que practican la educación hogareña (homeschoolers) han decidido arriesgarse a ser multados e incluso afrontar la amenaza de tener a sus hijos incautados para quedarse en Suecia y desafiar la prohibición —por el momento al menos.

     La situación en Alemania es similar: Muchas perseguidas familias que educan a sus hijos en casa se han escapado ya al extranjero, pero otras no se han marchado aún por varios motivos. Himmelstrand dio algunos consejos para las víctimas de la persecución que no han huído hasta ahora hacia países con una mentalidad más libertaria. Él dijo a los alrededor de cincuenta asistentes al taller que planearan de antemano, que decidieran cuál sería la línea final en la arena, y que los padres hicieran planes de fuga. Siempre y cuando se cruzara esa línea, que actuaran según el plan y huyeran.

     Antes del cierre, Himmelstrand también mencionó una victoria reciente en una corte de apelaciones de una familia judía que practicaba la educación hogareña en la ciudad sueca de Gotemburgo [6]. Lamentablemente para aquella familia así como para otras familias que educan a sus hijos en casa y para los abogados de la libertad religiosa en Suecia, sin embargo, las autoridades decidieron esta semana apelar al Tribunal Administrativo Supremo, en un esfuerzo para impedir al rabino y a su esposa educar a sus cuatro hijos.

[6. http://www.thenewamerican.com/world-news/europe/item/13301-in-sweden-persecuted-jewish-homeschoolers-win-court-battle].

     "Si el Tribunal Administrativo Supremo está de acuerdo con este permiso, esto va a crear un conflicto dentro de Suecia, donde al menos los políticos van a tener que comenzar a pensar en ello", explicó Himmelstrand, cuidadoso para no parecer demasiado optimista. "Si no, volveremos al punto de partida".

     Mientras la victoria de la familia judía fue celebrada por los defensores de la educación en casa y por judíos de todo el mundo, en Suecia los políticos han estado echando humo. En días recientes, por ejemplo, los medios estatales de información suecos y los subvencionados por el gobierno publicaron una serie de aburridas peroratas contra la familia, sus creencias religiosas, la educación hogareña, la libertad de religión, y más.

     "Las opiniones críticas que algunos políticos suecos superiores expresan sobre la victoria de la familia judía es sobre algo más que sólo la educación en casa", dijo Himmelstrand a The New American después de la sesión. "Es sobre la opinión generalmente hostil hacia la familia que hay en Suecia, y sobre las familias que eligen su propio estilo de vida".

     También en el taller sobre la educación hogareña en el exilio estaba Dagmar Neubronner, una alemana educadora de casa y activista de los derechos civiles, que se convirtió en la cara del movimiento secular de educación en casa en la prensa de Alemania. Cuando ella tomó el micrófono y comenzó a hablar, le tomó algunos momentos dejar de sollozar. Pero su historia de su defensa de sus hijos y la educación de ellos, a pesar de tener que huír de su patria, claramente inspiró a los asistentes.

     Después de que otra familia alemana perdió una batalla judicial clave, la familia Neubronner finalmente abandonó Alemania en 2008, en gran parte para evitar multas arruinantes y la posible pérdida de la custodia sobre sus niños. La familia ahora vive justo al otro lado de la frontera en Francia, ella sollozó, explicando cuán difícil es para una persona ser obligada a dejar su propio país.

     "Una vez que usted está en un nuevo país, con un nuevo lenguaje y una nueva cultura, usted comprende cuán grande ha sido el sacrificio", dijo Neubronner. "Arriesgamos todo lo que podíamos arriesgar: multas, cárcel. Pero nos marchamos en el momento en que ya no podíamos estar seguros de mantener la custodia de los niños... Mi primera responsabilidad como madre es por el bienestar de mis hijos, no por algún objetivo político. Puedo luchar por objetivos políticos sólo hasta el punto donde ya no puedo asegurar el bienestar de mis hijos".

     Por suerte para las perseguidas familias que educan a sus hijos en casa, esa práctica es posible en forma legal en todos los países que limitan con Alemania. Algunas familias incluso se han registrado en naciones vecinas mientras continúan pasando la mayor parte del tiempo en su patria. Entre los refugios primarios para los refugiados alemanes que educan a sus hijos en casa, dijo ella, están Austria, Suiza, Francia, Irlanda, el Reino Unido, Polonia, Bélgica, Dinamarca y Suecia —al menos antes de que el Parlamento sueco aprobara su propia prohibición draconiana.

     Algunos exiliados huyeron incluso a Canadá y Estados Unidos, donde un juez de inmigración estadounidense cortó de golpe la persecución del gobierno alemán concediendo un asilo de familia. "No podemos esperar que cada país siga nuestra Constitución. El mundo podría ser un mejor lugar si lo hiciera. Sin embargo, los derechos violados, aquí son derechos humanos básicos que ningún país tiene derecho de pasar a llevar", explicó el juez federal estadounidense Lawrence Burman en su decisión [7].


     Con la ola de exiliados que sigue creciendo, las autoridades en lugares como Austria comienzan a ponerse nerviosas. Al mismo tiempo, las familias que educan en casa a sus hijos en aquellos países —sobre todo en Austria y en algunos cantones suizos— están también expresando temor por el escrutinio suplementario que se viene sobre ellas debido a la marea creciente de alemanes educadores hogareños que huyen a través de la frontera.

     Después de la charla sobre la educación hogareña en el exilio, dos perseguidos padres en el auditorio también hablaron claro brevemente sobre sus propias situaciones. Un padre explicó cómo él se vio obligado a huír a Suiza desde Alemania un día antes de que los funcionarios que lo planeaban le quitaran a su hija. Después de sus comentarios, una madre que huyó a Italia con su familia dijo que "el gobierno está siendo muy irracional", tratando de aplastar brutalmente la educación en el hogar aun cuando claramente funciona perfectamente.

     "Esto me recuerda de la situación afrontada por otros refugiados a través de la Historia", dijo Neubronner, el líder alemán de la educación en casa que vive en Francia, señalando la vacilación de los países cercanos y de los defensores de la educación en casa para aceptar totalmente con los brazos abiertos a aquellas familias que huyen. "Es muy importante que nos unamos unos con otros, y no perdamos nuestra lealtad mutua, y no nos dividamos en grupos. Esto es muy, muy importante". El movimiento global de educación en casa debe enfatizar lo que esto tiene en común y apoyar a sus miembros perseguidos, ella concluyó.

     Los opositores a la libertad educativa y a los derechos humanos de los padres y las familias nunca argumentan sobre los hechos y la lógica porque ellos saben que los educadores hogareños ganarán, añadió Neubronner. La clave para asegurar el derecho a la educación en casa, entonces, no está tanto en el gobierno y la política sino en cambiar la opinión pública en los países hostiles. De esa manera, las autoridades locales —quienes a menudo quieren evitarse problemas con funcionarios de nivel más alto— se sentirían más cómodas apareciendo con soluciones distintas a la persecución, y ayudando a reubicar a los educadores hogareños.

     "Somos pioneros. Los pioneros se ensucian, entran en el barro", dijo ella, notando que el repentino incremento de la educación en casa por todo el mundo, mientras que es absolutamente exitoso como una estrategia educativa, es un fenómeno relativamente reciente. Neubronner concluyó instando a los perseguidos educadores y a los líderes de todo el mundo a no temer sino más bien a prepararse.–



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