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viernes, 7 de septiembre de 2012

André Préau - Kalki, el Décimo Avatara



     En 1982 se publicó en un libro una versión en francés del texto hindú Kalki Purana (según dice en esa propia edición, se trataría de la primera traducción a una lengua occidental desde el sánscrito, hecha por los señores Bhatt y Rémy) seguida de un estudio a cargo del investigador André Préau, al parecer un seguidor o un par del distinguido estudioso René Guénon. Justamente en la revista donde éste publicaba su pensamiento (Voile d'Isis) se publicó en 1931 este estudio de André Préau titulado "Kalki, dixième avatâra de Vishnou, d'aprés le Kalki-Purâna", que ha sido traducido al castellano por Enrique Rojas G. La literatura de los puranas no es ciertamente tan antigua como la védica, y trata temas derivados o no tratados en ésta. A su vez, fuera de unos 18 puranas o textos de historias con afanes enciclopédicos reconocidos como principales, hay otros menores con temas más específicos. Entre éstos (llamados Upapuranas) está el Kalki Purana, que habla del avatâra del final del mundo, Kalki. En cuanto a algunos conceptos de tiempo y de las edades índicas, puede el lector consultar aquí un estudio que publicamos el año pasado de uno de nuestros editores al respecto (http://editorial-streicher.blogspot.com/2011/08/blog-post_10.html). Por lo demás todo concepto que se desee averiguar está en manos del estudioso lograrlo fácilmente. Hemos rescatado este texto porque creemos que aquí es un buen sitio para albergarlo y para darle mayor difusión a todo lo que en él se relata.



Kalki, el Décimo Avatâra de Vishnú
Según el Kalki Purana
por André Préau




     Kalki, el décimo y último avatara de Vishnú dentro del presente manvantara, es mencionado en una serie de textos tradicionales hindúes pertenecientes a la clase de textos designados con el nombre de Smriti, particularmente en el Mahabharata y en el Bhavishya Purana. Kalki es el sacerdote-guerrero que debe, al final del Kali-yuga, aniquilar a los perversos, manifestar de nuevo la Tradición en su integridad y abrir una nueva Edad de Oro. Su papel es pues comparable al del Pez (Matsya), el primer avatara de Vishnú; es el mismo que Juan, en el Apocalipsis, asigna a Cristo en su segunda venida.

     No recordaremos aquí la cuestión de los avataras de Vishnú, que es bastante conocida, al menos en sus grandes líneas; por la misma razón tampoco hablaremos de las condiciones del mundo al final del Kali-yuga.

     La vida y la actividad del "mesías futuro" está descrita en el Kalki Purana, texto que no ha sido traducido hasta el momento, pero del cual el profesor Emil Abegg, de Zurich, ha dado un análisis detallado en una obra bien documentada, titulada "El Mesianismo en India e Irán", publicada en 1928. De esta obra hemos tomado prestado la mayor parte de las referencias que siguen.

     El Kalki Purana no es uno de los 18 grandes Puranas, sino un Purana secundario (Upapurana), identificado quizá con el Bhavishya Purana o con el Bhagavata Upapurana. Se presenta a sí mismo como un suplemento del Bhagavata Purana. De cualquier manera, lo importante es destacar que las indicaciones sobre la vida futura de Kalki que son ofrecidas en estos textos y en particular en el Kalki Purana no pueden ser consideradas, hablando propiamente, como "profecías". El carácter simbólico de ciertos textos es, por otra parte, un hecho evidente.

     El nombre mismo de Kalki o Kalkii (las dos formas se encuentran) es por demás curioso, ya que kalka en sánscrito significa "ensuciar", "manchar". En el nombre de Kalki, Abegg ve simplemente una denominación por antítesis, por lo que, de acuerdo con el Kalki Purana, Kalki significa "aquel que hace desaparecer la suciedad del mundo" y Kalki es a veces calificado de kalkavinashana o "destructor de la mancha".


I. Nacimiento y Juventud de Kalki

     Hacia el final del Kali-yuga los dioses, privados de sacrificios, se lamentan ante Brahma del desorden creciente en el que el mundo se encuentra sumergido como consecuencia de la acción de Kali, hijo de Krodha (la cólera) y de Himsa (la acción nociva). Brahma llega ante Vishnú, quien le anuncia su próximo descenso sobre la Tierra y la destrucción de Kali. Apenas los dioses regresan a sus respectivas moradas celestiales, Vishnú se dispone a cumplir su promesa. Desciende en el seno de Sumati por intermedio de su marido, el brahmán Vishnuyashas ("gloria de Vishnú") [1]. El duodécimo día de la quincena luminosa del mes Madhava [2], nace bajo la forma de divinidad de cuatro brazos, forma que abandona casi enseguida, a la orden de Brahma, para asumir una forma puramente humana.

[1. De acuerdo con la mayor parte de los textos (Vishnu Purana, Agni Purana, Bhavishya Purana, Kalki Purana y la edición de Kumbakonam del Mahabharata), Vishnuyashas es el nombre del padre de Kalki. De acuerdo con el Mahabharata, el Vayu Purana y el Harivamsha, es uno de los nombres del propio Kalki].
[2. Según el Bhavishya Purana, Kalki nace a medianoche, el octavo día del mes Margashirsha].

     Kalki nace en la ciudad que habitan sus padres, llamada Shambhala (o Shambhalagrama) [3]. Los tibetanos, por su parte, esperan también un mesías guerrero que debe venir de Shambala o más exactamente de Tchang Shambala ("Shambala del norte"), circunstancia que tiende a hacer identificar este mesías con Kalki [4]. Se dice, señala Grünwedel, que el calendario tibetano proviene de Zambhala y lo mismo una doctrina tibetana bastante reciente, la de la escuela Kalachakra ("rueda del tiempo") [5]. Los príncipes de Zambhala portan el título de Kulika, nombre que recuerda a Kalki, sobre todo cuando está escrito en caracteres nagaris; es uno de estos Kulikas, llamado Suchandra, quien recibió directamente de Buda la doctrina Kalachakra. Los textos de esta escuela, agrega Grünwedel, son, al menos en cuanto a su aspecto exterior, "completamente vishnuítas" y los avataras de Vishnú, en especial Kalki, son allí expresamente mencionados. Uno ve cómo en Oriente todas las doctrinas se interpenetran y combinan, siendo difícil establecer entre ellas distinciones tajantes.

[3. El Mahabharata y el Vishnu Purana dicen Sambhalagrama].
[4. Cf. Alexandra David-Neel, Viaje de una Parisina a Lhassa, p. 271. Abegg identifica el Shambhala de los textos hindúes con Sambhal, ciudad de unos 38 mil habitantes situada al este de Delhi, en el distrito de Moradabad, no lejos de la frontera nepalesa; esta localización concuerda mal con la expresión tibetana "Shambala del norte"].
[5. Mitología del budismo en el Tíbet y Mongolia, p. 44 de la traducción francesa. Grünwedel localiza esta Zambhala "sobre el Iaxarte", que se dice se encuentra en el Turquestán ruso].

     Kalki tiene tres hermanos mayores, Kavi, Prajña y Sumantu, que son avataras parciales de Vishnú, como sucedió anteriormente con los tres hermanos de Ramachandra (Lakshmana, Bharata y Shatrughna).

     Poco después el padre de Kalki prepara la ceremonia de "otorgamiento de nombre" (namakarana). En eso se presentan cuatro personajes célebres: Rama (probablemente Parashu-Rama [6], el sexto avatara de Vishnú), Vyasa (el autor del Veda), el héroe Kripa (uno de los siete shirajivis) y Drauni (descendiente del héroe Drona). Se inclinan ante el niño, le dan el nombre de Kalki, ejecutan los ritos de la ceremonia y regresan a las regiones misteriosas de donde proceden. Parashu-Rama —quien no es otro que Vishnú, es decir, el Logos— representa aquí la autoridad suprema, fuente común de la autoridad espiritual y del poder temporal [7]; Vyasa representa la autoridad espiritual o sacerdotal y los dos héroes el poder temporal, de suerte que es difícil no comparar el homenaje que ellos rinden a Kalki con aquel rendido, en circunstancias análogas, por los tres Magos al niño Jesús [8].

[6. "Rama del hacha", también llamado Rama-Jamadagnya, o hijo de Jamadagni. Corta de un tajo la cabeza de su madre culpable y extermina "veintiún veces" a los kshatriyas rebeldes].
[7. Cf. René Guénon, El Rey del Mundo, seccs. III y IV].
[8. Mateo 2:1-12. Cfr. René Guénon, op. cit. p. 45].

     Al llegar a la edad prescrita, Kalki recibe la iniciación brahmánica (upanayana) y se convierte en brahmachari (estudiante célibe). Aquí tiene lugar otro episodio destacado de su vida. Se dice que Parashu-Rama no está muerto, sino retirado sobre la montaña Mahendra, donde se entregó a la ascesis. Ahora bien, Parashu-Rama aparece ante Kalki y se revela como su gurú. Bajo su dirección, Kalki estudia el Veda y, cuando su instrucción ha terminado, Parashu-Rama le expone brevemente su destino futuro y le pide, como precio de su enseñanza, el cumplir fielmente el papel que le ha sido asignado y restablecer el dharma sobre la Tierra. Kalki llegará a ser el primer instructor del futuro manvantara; la enseñanza que recibe por parte de Parashu-Rama tiene un interés particular, pues marca la continuidad de la enseñanza tradicional de un manvantara al otro [9].

[9. Según el Vayu Purana, el Harivamsha y la edición de Kumbakonam del Mahabharata, Kalki tiene por maestro al célebre rishi Yajñavalkya, uno de los "autores" del Yajur-Veda. Mas, que se trate de Parashu-Rama o de Yajñavalkya, la significación simbólica de la instrucción de Kalki es evidentemente la misma].

     Nosotros recordamos por otra parte un relato semejante en los textos budistas concernientes a Maitreya, el "Buda futuro". Tras su iluminación, Maitreya se dirige hacia el monte Kukkutapadagiri (también llamado Gurupadaka), donde reside Kashyapa, el célebre discípulo de Shakyamuni. La montaña se abre ante él y recibe de Kashyapa una vestidura ornamentada con oro, que el mismo Shakyamuni había recibido de su madre adoptiva Mahaprajapati y que había confiado, en el momento de su muerte, a Kashyapa para que a su vez se la diera a Maitreya. Es de destacar que la vestidura es un símbolo natural de la manifestación, del "cosmos", que es, para emplear las conocidas palabras de Goethe, la "vestidura viviente de la Divinidad" [10]. Por consiguiente, es usada para simbolizar el conjunto de las ciencias tradicionales, que no son en el fondo más que una imagen del cosmos y que, si se las juzga por su expresión formal, pueden ser consideradas como los ropajes de la verdad. Por otra parte, el Maitreya Smiti y un texto del Tripitaka traducido al chino por Dharmaraksha, precisan que Kashyapa no ha muerto, sino que espera, sumergido en meditación, la llegada de Maitreya; de acuerdo con el texto chino, Kashyapa es uno de los cuatro discípulos eminentes de Buda que —habiendo alcanzado el estado de arhat— permanece con vida hasta el fin del mundo. Solamente después de la misión que le fue confiada por el Buda Shakyamuni, Kashyapa "entrará en el paranirvana", es decir, morirá. Es imposible, al leer estos textos, no recordar la parábola que Cristo dijo a Pedro con relación al "discípulo amado": "Si quiero que él espere hasta que yo regrese, ¿a ti que te importa?". Se dice, por otra parte, conforme a una tradición recogida por Jerónimo, Ambrosio y Agustín, que Juan no ha muerto sino que "ha descendido vivo a la tumba", donde duerme hasta la resurrección [11].

[10. Ver también este asunto en René Guénon, El Simbolismo de la Cruz, cap. XIV].
[11. Notemos que la segunda venida de Cristo coincide con la "primera resurrección", de la que hablaremos más tarde].

     Después de haber recibido las últimas instrucciones de Parashu-Rama, Kalki dirige una oración a Shiva, quien le obsequia un caballo alado (garuda ashva), un papagayo omnisciente y una espada luminosa adornada con joyas.

     El caballo de Kalki es blanco y su importancia simbólica es tal que a veces es identificado con el propio Kalki. Los artistas hindúes nos muestran tanto a Kalki con su caballo como al caballo solo. Ciertos escritores, sabios o viajeros, han relatado que, en su décimo avatara, Vishnú deberá encarnar bajo la figura de un caballo; Abegg ha destacado que todas estas referencias proceden del sur de la India y que, en los libros hindúes, Kalki está siempre representado como un caballero y no como un caballo [12].

[12. Varios textos citan, al contrario, al caballo como uno de los avataras anteriores de Vishnú (ashvavatara). Se trata de un avatara secundario, también llamado Hayagriva ("el de cuello de caballo") o Hayashirshan ("cabeza de caballo")].

     Numerosos autores han relacionado el caballo blanco de Kalki con el que sirve de montura al Caballero del Apocalipsis. Aquí también el caballo blanco está lejos de ser un detalle secundario: esto se deduce del hecho de que es nombrado antes que el propio caballero: "Después vi el cielo abierto, y en él apareció un caballo blanco; el que le monta se llama Fiel y Veraz; el que juzga y combate con justicia". La espada resplandeciente de Kalki recuerda también la "espada afilada" con la que Cristo golpea a sus enemigos y, tal como se dice de éste último que está "vestido con una túnica teñida de sangre", también se dice que Kalki lleva "una vestidura rojiza". Por el papel atribuído a uno y a otro personaje celeste, puede decirse que son idénticos. Por último, como se verá más adelante, el reino de Kalki, como el de Cristo, deberá durar "mil años".

     Provisto con los presentes de Shiva, Kalki vuelve a su país, se hace reconocer por el rey Vishakhayupa y recibe de él la dignidad real. Brahmán y kshatriya, Kalki es felizmente aquel que, según la expresión de Guénon, "une en él las potestades del Cielo y la Tierra, manifestando al exterior, a la vez, el dominio del conocimiento y el de la acción, el doble poder sacerdotal y real" [13]. Kalki "manifiesta al exterior" estos dos poderes; más allá, por su naturaleza divina, él detenta la autoridad suprema de la que proceden las otras dos.

[13. Apreciaciones Sobre la Iniciación, cap. XL].

     De acuerdo con las indicaciones que recibe de su papagayo, Kalki llega a Ceilán, al pueblo de Karumati, donde se casa con Padma (o Padmavati), la hija del rey Brihadratha. Esta princesa, que le estaba destinada, no había podido encontrar ningún esposo: por el poder de Shiva, todo hombre que se prendaba de ella se transformaba de inmediato en mujer. Los reyes, sus antiguos pretendientes, no formaban más que un conjunto de mujeres con bellas formas. Después del matrimonio de Kalki, estos reyes tocan los pies de Vishnú semejantes a lotos y, a su mandato, se bañan en la ribera cercana, donde vuelven a ser varones. Mientras reciben las enseñanzas de Kalki, el sabio Ananta se presenta y se alegra de poder contemplar a Krishna vuelto sobre la Tierra: "He visto la forma de aquel que no tiene forma, he tocado los pies de aquel que no tiene pies; he comprendido las palabras del Ser supremo que está más allá de toda palabra". Mientras el sabio regresa a su morada, los reyes, iluminados por el discurso que aquel acaba de pronunciar, alcanzan el nirvana.

     Kalki no tarda en abandonar Ceilán, acompañado por su esposa y de un ejército numeroso; llega a la orilla de la isla, constata que el mar se ha hecho sólido y lo atraviesa a pie con su ejército. Pronto llega a Shambhala, que encuentra completamente transformada por la destreza de Vishvakarma, el arquitecto de los dioses: con sus cientos de palacios, la ciudad brilla como el Sol; uno la toma por Amaravati, la morada de Indra. Kalki vive muchos años en Shambhala, donde Padma le da dos hijos, Jaya y Vijaya. Se prepara para conquistar el mundo y ofrece el gran sacrificio del caballo, el cual no puede ser ofrecido más que por un rey y que produce la satisfacción de los deseos.

     Kalki conduce sucesivamente cuatro campañas y libra cuatro grandes batallas: contra el Buda y los budistas (símbolo de la herejía y los herejes), contra la gigante Kuthodari, contra Kali (la oscuridad y el desorden del yuga que acaba) y contra el yogui Shashidvaja.


II. La Batalla Contra los Budistas

     Kalki dirige sus ejércitos contra Kikata, la poderosa ciudad de Buda, donde los Vedas y las costumbres sagradas fueron desterradas, donde no se honra a los ancestros, ni a los dioses y donde toda creencia en otro mundo ha desaparecido. Allí se afirma que el cuerpo es el atma y no se conoce nada superior al dinero, las mujeres y los placeres de los sentidos.

     En cuanto Jina [14] es advertido de la llegada de Kalki, sale a su encuentro con dos grandes ejércitos. La tierra se cubre de elefantes, carros de combate y caballos; por todas partes se ven centellear las armas y flotar los estandartes de los héroes. Jina, montado sobre un toro, se dirige directamente hacia Kalki y le ataca con una destreza y un coraje que llena de admiración a los dioses. Kalki es herido y, rápido como el relámpago, Jina le toma del brazo, pero no logra arrojarlo a tierra; reconoce entonces que su adversario es Vishnú, aquel que conserva el universo [15]. El combate continúa con diversas peripecias, hasta que, con un puntapié, Kalki alcanza a su adversario en la cadera y lo derriba. Los budistas, consternados por la pérdida de su jefe y asustados por la cercanía de los innumerables carros de guerra de Kalki, apelan a la ayuda de la madre de Buda, Mayadevi ("diosa Maya"); ante su aspecto los dioses, los demonios, los hombres y toda creatura pierden las fuerzas y se hacen semejantes a estatuas. La Maya es, como se dice, la gran "ilusión cósmica", es avidya (ignorancia) que hace tomar lo irreal como lo real. Montada sobre un carro de combate y seguida por los budistas, la diosa avanza. Caracterizada por los tres gunas, exhibe sus múltiples formas; está rodeada por un espejismo guerrero y acompañada por chacales y cornejas. Fascinados por su aparición, los guerreros de Kalki se quedan inmóviles, con las armas en la mano. Mas, Kalki presente, la ilusión no puede durar. Él se muestra ante sus compañeros de armas en todo su esplendor y magnificencia divinas y detiene a Maya, cuya belleza iguala a la de Shri [16]. Maya lo mira, y llena de amor por él, su cuerpo desaparece súbitamente: de la misma manera que el error desaparece cuando se contempla la verdad y que el universo entero, producto de la Maya, vuelve durante el pralaya al seno de Narayana (otro nombre de Vishnú), de quien no se distingue más que de una manera ilusoria.

[14. Jina ("vencedor") es uno de los epítetos de Buda. No se trata de Mahavira, el fundador de la secta de los jainas, que es también designado bajo el nombre de Jina].
[15. Abegg recuerda, a propósito de esto, que Kalki posee los ocho "grandes poderes" (mahasiddhis) de un yogui; particularmente aquel con el que se vuelve más pesado cualquier objeto. La leyenda nos muestra que el mismo "poder" era ejercido por Krishna niño, y más tarde por el niño Jesús, cargado por el brazo de Cristóbal].
[16. Shri o Lakshmi, la shakti o "esposa" de Vishnú. Es Maya, considerada bajo uno de sus aspectos].

     La partida está perdida para los budistas. Con golpes de espada o acribillándolos con flechas, Kalki los envía en multitud dentro de las moradas del dios de la muerte. La batalla se libra furiosamente. Se forma un río de sangre que arrastra consigo a los guerreros moribundos; en medio de las purpúreas ondas se advierte, entre los caballos que nadan con dificultad, a dos elefantes inmóviles y malheridos, semejantes a bancos de arena [17].

[17. Con respecto al "gran lagar de la cólera de Dios", escribe Juan "fue pisada la uva fuera de la ciudad y salió sangre del recipiente hasta los frenos de los caballos por espacio de mil seiscientos estadios [290 kms.]" (Apocalipsis 14:20)].

     Entonces aparecen en el campo de batalla, armadas con espadas, arcos y lanzas, las mujeres de los budistas, jóvenes, bellas, fieles a sus maridos, entregadas a la furia por sus muertos y ansiosas de venganza. Kalki se aproxima a ellas y les habla dulcemente: "Mujeres, escúchenme. ¿A qué vienen después de la batalla?. Este es un asunto de hombres. ¿Quién podría golpear sus cabezas de rizados cabellos, sus dulces rostros como la luna?. Ante sus alargados ojos, brillantes como tiernas azucenas, ¿quién podría combatir?". Mas las mujeres permanecían insensibles a su lenguaje cortés. Aparecen entonces bajo forma humana las armas damasquinadas de oro de aquellos que acaban de ser muertos. "Reconozcan —dicen éstas a las mujeres—, reconozcan a aquel que nosotras mismas tratamos de herir: es el Atma que llena el universo. Él es nuestro maestro y aquello que él ordena, nosotros lo ejecutamos. También nosotras hemos surgido de él para el desarrollo de nombres y formas. Por su orden se manifiestan los cinco elementos, objetivo de los cinco sentidos. Él es Kalki, el Ser supremo, por cuya voluntad la Substancia primordial (Prakriti) forma el Huevo del Mundo, de donde nacen ahamkara (el ego) y los otros principios de la manifestación. Por su poder de ilusión (Maya), él ha puesto en movimiento el proceso cósmico (jagadyatra), que es manifestación, conservación y destrucción. Él es el Primero y el Último".

     "Él es mi esposo, dice una de las armas, y yo soy su esposa. Mis hijos y mis padres habitan en él; semejantes a sueños, ellos fueron creados a través de un espejismo. Aquellos que los creen reales aún están cegados por la ilusión del amor y continúan mirando con curiosidad el vaivén de las cosas del mundo; mas aquellos que veneran a Kalki-Vishnú piensan diferente. ¿Dónde está el tiempo?. ¿Dónde está la muerte?. ¿Dónde está Yama? [18]. ¿Dónde están los dioses?. Todo es Kalki, el Señor, el Uno que por Maya ha creado a muchos. Nosotras las armas somos irreales y no tenemos a nadie contra quien combatir. Dentro del Ser no hay distinción entre el arma y el enemigo. Nosotras no podemos herir ni siquiera a un simple servidor de Kalki, ¿cómo podríamos matar a Hari [19], el que protegió a Prahlada contra su padre, el rey de los Daityas?" [20].

[18. El dios de la muerte].
[19. Uno de los nombres de Vishnú].
[20. Alusión al cuarto avatara de Vishnú. Después de haber protegido de diversas maneras a su devoto Prahlada contra las persecuciones de su padre, el demonio Hiranyakashipu, Vishnú salió de una columna, bajo la forma de un ser mitad hombre, mitad león (Nara-simha) y hace pedazos a Hiranyakashipu].

     Liberadas de la ilusión del amor, las mujeres se vuelven hacia Kalki como hacia su único refugio. Ésta es la enseñanza de los tres yogas: el yoga de la devoción y del amor (bhakti-yoga), el de las obras (karma-yoga) y el del conocimiento (jñana-yoga). Gracias a esta ciencia, las mujeres de los budistas y de los bárbaros obtienen el Bien supremo y alcanzan la morada a la que los propios yoguis llegan con gran dificultad. Después de haberles otorgado la Liberación, Kalki reemprende la batalla, extermina a los budistas y bárbaros y hace resplandecer su gloria sobre todo el país.


III. El Combate Contra la Gigante Kuthodari

     Con su primera obra concluida, Kalki deja el país de Kikata y se dirige a un lugar de peregrinaje llamado Chakratirtha, para bañarse en el estanque sagrado. Los ascetas se quejan con él del peligro que representa la gigante Kuthodari, hija del demonio (rakshasa) Nikumbha y madre de Vikanja. Con la cabeza apoyada sobre el Himalaya, los pies sobre el Decán, ella amamanta a Vikanja. Kalki parte con sus ejércitos hacia el Himalaya y ve a los elefantes barridos por el aliento monstruoso de la rakshasi. Los leones se han asentado en los pabellones de sus orejas y allí duermen; las gacelas se han refugiado en sus cabellos como en un bosque denso. Kalki se prepara a atacar con una pequeña tropa de jinetes, elefantes y carros de guerra, cuando la gigante se levanta furiosa, abre una boca espantosa e irritada traga carros y elefantes. Los guerreros y el propio Kalki caen dentro de su vientre, cual hormigas devoradas por un oso. Testigos del espectáculo, los dioses y los músicos celestes (gandharvas) dan un grito de terror, los ascetas huyen, los demonios de la noche se regocijan, los grandes rishis rezan oraciones, mientras que los 60 mil valakhilyas [21] pronuncian contra la gigante palabras de maldición. Kalki, sin embargo, "se acuerda de sí mismo". Con las flechas, los vestidos, los escudos y las ruedas de los carros, él enciende un fuego dentro del vientre de la gigante, abre la pared abdominal con su espada y, cual Indra con mil ojos reventando con un tajo fulminante el vientre de Vrita, sale acompañado por sus compañeros armados y montados sobre sus carros. Elefantes, carros de guerra y caballos escapan del cuerpo de la gigante; los guerreros le cortan brazos y piernas y le traspasan el vientre. Pronto la mutilada expira, llenando el cielo y la tierra con su grito y sacudiendo con sus convulsiones las cimas de las montañas. Vikanja, su hijo de cinco años, cae sobre el ejército de Kalki y lo pisotea. Blandiendo el arma de Brahma, que Parashu-Rama le había dado [22], Kalki lo decapita.

[21. Los valakhilyas o balakhilyas, seres celestes "del tamaño de un pulgar", acompañan el carro del Sol].
[22. Abegg observa que este asunto del regalo de Rama-Jamadagnya no había sido tratado anteriormente en el texto].

     Según este relato, es el fuego encendido con las armas lo que marca el momento decisivo del combate, cambiando su aspecto. Es curioso observar que este mismo motivo simbólico se vuelve a encontrar en Ezequiel, asociado con sucesos que nos parecen idénticos a estos que aparecen en el Purana. "En los últimos días", Gog y sus tropas invaden Israel "como una tempestad y como una nube". Mas el Señor Dios rompe el arco en la mano izquierda de Gog y hace caer las flechas de su mano derecha. "Y saldrán fuera los habitantes de las ciudades de Israel, y darán al fuego y quemarán armas, escudos y pavesas, arcos y flechas, las mazas que llevan en la mano y lanzas, y harán lumbre con ellas durante siete años. No tendrán que traer leña del campo ni cortarla en los montes; harán el fuego con las armas, y expoliarán a sus expoliadores, y depredarán a sus depredadores, dice el Señor Dios" (Ezequiel 39:9-10) [23].

[23. A primera vista, parece que se trata de las armas abandonadas sobre el campo de batalla por los guerreros de Gog. Se dice, sin embargo, que "los habitantes de las ciudades de Israel", queman también "las mazas que llevan en la mano" y la mención de las armas que son quemadas "durante siete años", muestra bien que los dos versículos contienen otra cosa que un simple desarrollo poético].


IV. La Reaparición de los Sabios

     El mismo día de su victoria sobre Kuthodari, Kalki llega a Haridvara [24], sobre el Ganges, y pasa allí la noche.

[24. Célebre lugar de peregrinaje, existente aún hoy día].

     A la mañana siguiente, Kalki ve a su alrededor una multitud de ascetas que han llegado para admirarlo y venerarlo: Vamadeva, Vasishtha, Bhrigu, Parashara, Narada, Rama, Kripa, Veda, Angiras y muchos otros. Estos personajes son los antiguos rishis, autores de los Vedas y de los Shastras. Son precedidos por los reyes Manú y Devapi, representantes de la dinastía solar y la dinastía lunar. Por el poder de su ascesis, ambos reyes han permanecido con vida durante los cuatro yugas, habitando en ermitas en los Himalayas. En cuanto a los rishis, no se precisa si han permanecido con vida o si han resucitado, punto que por otra parte, tanto si su enumeración no tuviera más que un carácter simbólico, sería de poca importancia: el único obstáculo para la "reaparición" o para la "resurrección" es, en efecto, el paso del ser a otro "mundo" o, para emplear una expresión musulmana, a otro "grado de la Existencia universal" [25]; la muerte no implica necesariamente este paso, en particular para los seres que siguen el deva-yana ("el camino de los dioses", la liberación) y que pueden subsistir hasta el pralaya dentro de tal o cual modalidad "sutil" del "mundo" donde ellos viven [26]. Ésta es la razón por la que, por ejemplo, saber si Juan está muerto o no, es una cuestión desprovista de verdad inherente, porque uno no está limitado por las modalidades de la existencia a la sola forma corporal.

[25. Cf. para el sentido de esta expresión René Guénon, El Simbolismo de la Cruz, caps. I y XI].
[26. Cf. René Guénon, El Hombre y su Devenir Según el Vedanta, cap. XX].

     A propósito del regreso de los dos reyes y de los rishis, Abegg recuerda la "leyenda" del rey Muchukunda, quien fuera despertado por Krishna; la de Keresaspa (también llamado Karshap o Sama), que de acuerdo con el Bundahishn duerme hasta el fin de los tiempos y se revelará entonces para matar a la serpiente Dahak; la de Yima, cuyo paraíso subterráneo Var [27] se abrirá el día de la resurrección, y que se manifestará entonces a la luz del día junto con los hombres de su reino; la del último imán Mahdi, la de Federico Barbarroja y finalmente, la de los tres Tell, que viven ocultos dentro de una caverna debajo del Rütli. Ello hace recordar también los dos "testigos" del Apocalipsis (cap. 11), en los cuales la mayoría de los Padres de la Iglesia reconocen a Enoc y a Elías vueltos a la Tierra, así como la tradición relativa al apóstol Juan que hemos mencionado anteriormente, y la creencia extendida en la India y el Asia Central de una futura reaparición del "Rey del Mundo" y de los otros miembros de la organización jerárquica de la cual él es la cabeza. En lo que concierne al relato del Kalki Purana, el sentido es bastante claro: la Tradición no ha desaparecido más que en apariencia durante la "Edad Oscura" y, al comienzo de una nueva Edad de Oro, sus representantes se agruparán alrededor del Enviado divino, que debe restablecer el orden sobre la Tierra y dictar al mundo su ley. Y es de destacar que esta reaparición de los sabios y de los justos es también predicha por el Apocalipsis (20:4-6): "Vi tronos y sentáronse en ellos, y fueles dado el poder de juzgar, y vi las almas de los que habían sido degollados por el testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, y cuantos no habían adorado a la bestia ni a su imagen y no habían recibido la marca sobre su frente y sobre su mano; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Los restantes muertos no vivieron hasta terminados los mil años. Ésta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; sobre ellos no tendrá poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes [28] de Dios y de Cristo y reinarán con él por mil años".

[27. Se reconoce en este nombre la raíz var que significa a la vez "el que oculta" y "el que está oculto". Cfr. René Guénon, El Rey del Mundo, p. 83].
[28. Sin duda está demás recordar que el "sacerdote" es esencialmente el depositario del conocimiento tradicional. Cfr. René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal, cap. II].

     Ahora bien, ¿de dónde vienen esos rishis, reyes y justos?. A esta pregunta, la tradición hindú suministra, nos parece, una respuesta, al indicar que en ciertas "islas" o "continentes" (dvipas), la Edad de Oro dura perpetuamente. No se trata naturalmente de islas o de continentes en el sentido propio del término, sino más bien de estados pertenecientes a un mismo "grado de la Existencia universal" que el estado corporal. Más que ser diferentes de éste último, deben ser clasificados entre las modalidades "sutiles". Estos estados nos parece que constituyen el "Paraíso terrestre" del cual ciertos Padres de la Iglesia, particularmente Agustín, dicen que ha sido resguardado del diluvio: ésta es la "habitación de Enoc y la tierra de los santos", cuya cima "toca la esfera lunar" [29]. Como Guénon hace notar, este "Paraíso terrestre", donde la Edad de Oro dura perpetuamente, no es otra cosa que el "centro del mundo", que uno puede llamar el punto superior del estado sutil o las primeras "envolturas" de Hiranyagarbha [30]. Éste es, en términos cristianos, aquel reino que "no es de este mundo" y donde los santos y los bienaventurados están unidos a Cristo. Ése es el verdadero centro supremo, el verdadero Agartha.

[29. Cf. René Guénon, El Rey del Mundo, pp. 55 y 56].
[30. Si se representa un "grado de la Existencia universal" por un plano horizontal y las diferentes modalidades de dicho grado por circunferencias concéntricas trazadas sobre el mismo plano (cfr. René Guénon, El Simbolismo de la Cruz, cap. XV), los estados en cuestión serán figurados por el centro mismo del plano y las primeras circunferencias que le rodean].

     Kalki —siguiendo con nuestro relato— ordena a los reyes Manú y Devapi que lo acompañen y combatan a su lado; Manú entrará más tarde a la ciudad de Ayodhya (Oudh), sede de la dinastía solar, y Devapi se establecerá en Hastinapura. Ambos aseguran así la continuación de las dinastías que representan, en cuyas capitales nacieron, como se recordará, Rama, hijo de Dasharatha (Ramachandra) y Krishna, respectivamente.

     Aún no terminaba de hablar Kalki con los reyes cuando dos carros descienden del cielo. Estos carros son obra de Vishvakarma, el arquitecto de los dioses; dotados de entendimiento, se mueven por sí mismos; están hechos de piedras preciosas y brillan como el Sol. Kalki invita a Manú y a Devapi a montar sobre estos carros, regalo de Indra. En ese momento cae del cielo una lluvia de flores enviada por los dioses; un viento tibio, refrescado por el agua del Ganges y cargado de oloroso polen, pasa por la asamblea.


V. El Retorno del Krita-yuga y la Derrota de Kali

     Portando un bastón de peregrino en la mano, un asceta con ojos de loto se presenta ante Kalki. Su cuerpo brilla como el oro ardiente. Es un protector de la ley que ha vencido al mundo y que, con un solo soplo de su boca, hace desaparecer multitudes enteras de malvados [31]; es tan rico en ascesis como el rishi Sanaka. Este asceta es el Krita-yuga (Edad de Oro) bajo forma humana, quien ha llegado para contemplar a Kalki. Él expone a este último la teoría del tiempo y sus divisiones, desde el momento inasible hasta el Día de Brahma, el cual comprende mil cuádruples yugas regidos por catorce Manúes que son otras tantas manifestaciones de Vishnú. Después de cien grandes años, Brahma regresa al seno de Vishnú y cuando termina el pralaya, crea el mundo de nuevo. "Entonces aparezco de nuevo ante ti, yo, el Krita-yuga, el que hace prosperar las buenas obras y durante el cual los hombres cumplen las tareas que les son asignadas" [32].

[31. Juan habla de la misma manera de dos "testigos": "Si alguno quisiere hacerles daño, saldrá fuego de su boca que devorará a sus enemigos". Apocalipsis 11:5].
[32. Los hombres son entonces kritakrilyaha].

     El asceta Krita hace así alusión no sólo a la Edad de Oro inaugurada por Kalki y que constituye el primer yuga del futuro manvantara, sino también a la primera Edad de Oro del futuro kalpa. Se trata pues de otro "grado de la Existencia universal". En el intervalo tiene lugar el Juicio Final (Apocalipsis 20:11-15) y la "renovación del mundo" mencionada en el Purana.

     Encantado por las palabras de Krita, Kalki decide atacar a Kali en su ciudad Vishasana ("carnicería"). Parte acompañado por ocho ejércitos: el suyo propio, el del rey Vishakhayupa y otros seis comandados por los reyes Manú y Devapi. En su ruta encuentra a Dharma (la ley, el orden), acompañado de sus numerosos hijos con nombres alegóricos (Rita, Prasada, Abhaya, Sukha, etcétera) y de sus mujeres Shraddha, Maitri, Shanti, etcétera. Dharma se queja con Kalki de las persecuciones que sufre por parte de Kali y del demonio Bali [33]. Kalki le ordena que le acompañe y combata a su lado, y pronto empieza la batalla contra Kali. La lucha es encarnizada y el Purana la describe de una manera muy vívida, aunque la mayor parte de los combatientes portan nombres abstractos (Derecho, Paz, Sin Temor, Alegría, Hipocresía, Deseo, Cólera, Miedo, etcétera). Los compañeros de Kalki, entretanto, menos animosos de lo que habían sido frente a los budistas, huyen en parte y escapan así a una destrucción completa. Atacado por Dharma y Krita, Kali es obligada a dejar el asno que le sirve de montura y se refugia dentro de Vishasana, su ciudad, donde las mujeres gobiernan. Finalmente, la ciudad es incendiada y Kali, con los miembros quemados, huye hacia otra región (hacia otro mundo). Kalki, entretanto, es atacado por Koka y Vikoka, los jefes de los demonios danavas [34]. Derrota a ambos y corta la cabeza de Vikoka. Pero una mirada de Koka cae sobre el hermano muerto y enseguida éste se endereza y se pone de pie. Kalki se apresura a romper el cráneo de Koka, pero una mirada de Vikoka lo resucita a su vez y los dos hermanos, que toman a voluntad formas diversas, atacan a Kalki al mismo tiempo. Éste los acribilla con flechas, mas sus heridas se cierran instantáneamente. El guerrero divino se sorprende y comienza a perder ánimo. El caballo blanco patalea y muerde a los dos demonios, le arranca a cada uno un brazo y les asesta formidables golpes con sus pezuñas. Todo es en vano: apenas caen a tierra, los demonios se levantan intactos y reinician el combate. Entonces Brahma se acerca a Kalki y le enseña cómo podrá acabar con los dos demonios. Ellos no pueden ser vencidos por las armas, sino que tiene que golpear a ambos con los puños al mismo tiempo, pues cuando uno de ellos mira a su hermano muerto, le devuelve a la vida. El consejo es ejecutado y pronto los puños de Kali se precipitan como rayos sobre los cráneos de los dos demonios, los cuales caen a tierra, espantando aun a los dioses con su caída. La batalla ha terminado. Gandharvas y apsaras cantan y danzan en el cielo. Una lluvia de flores cae sobre la Tierra. El mundo ha recobrado la paz.

[33. Durante el quinto avatara de Vishnú, Bali era prácticamente el amo de los tres mundos; pero debió abandonar dicha soberanía ante Vishnú, quien se presentó ante él bajo la forma de un enano (vamana)].
[34. Koka y Vikoka recuerdan singularmente al Gog y Magog de la Biblia. Su papel como adversarios principales de Kalki en la batalla, más la similitud de sus nombres, sugiere por sí mismo una aproximación con la doble entidad bíblica].


VI. La Lucha Contra el Yogui Shashidvaja

     Kalki tiene que librar una batalla más. Y esta vez no es contra los malvados sino contra un justo. Por eso la significación simbólica de esta batalla nos parece bien diferente de aquella de los combates precedentes.

     Kalki desea conquistar la ciudad de Bhallata y se adelanta hacia ella con sus ejércitos. Se topa con los guerreros y los elefantes de Shashidvaja [35], el señor de la ciudad, quien es un yogui y quien ha reconocido que su agresor es Vishnú, el amo de los mundos. Su esposa Sushanta le pregunta si él se atreve a herir a Narayana ("el refugio de los hombres", otro nombre de Vishnú), el bien amado, el ordenador interno de todas las cosas. "El deber —responde Sashidvaja— es defenderse en la batalla, aun contra el propio maestro, e incluso cuando ese maestro es Vishnú. Aquel que sobrevive obtiene la dignidad real, y aquel que cae es feliz en el cielo. Así, tanto la victoria como la muerte son provechosas para el guerrero [36]. —Felicidad de los dioses y felicidad de los reyes —responde Sushanta— puede ser lo que alcancen los insensatos que buscan los bienes exteriores; mas esos bienes carecen de atractivo para aquellos que adoran los pies de Hari (Vishnú). ¿Cómo un servidor de Hari, que sabe que es uno con él, podría combatir contra él? —El Señor —le responde Shashidvaja— está por encima de toda dualidad. Si él desea hacer surgir una dualidad, de manera que él y su servidor, que en realidad no son sino uno, se presenten uno frente al otro como dos personas diferentes, yo sigo siendo su adorador, incluso cuando combato contra él. Vishnú es a la vez el adorador y el adorado; la veneración es por sí misma pura ilusión, como todo lo que pertenece al mundo de las apariencias. Esto es por lo que yo y mi ejército aceptamos la batalla. Es posible, sin embargo, adorar al esposo de Kamala [37]. —Me basta —responde Sushanta—; que tu alma pertenezca a Vishnú. Tanto en el otro mundo como en éste hay un camino que conduce hasta él".

[35. Como Abegg observa, Shashidvaja significa "aquel que lleva la luna sobre su estandarte"].
[36. Ésta es la respuesta de Krishna a Aryuna (Bhagavad Gita 2, 37)].
[37. Uno de los nombres de Lakshmi, la shakti de Vishnú].

     Una batalla inmensa, semejante a aquella entre los dioses y los demonios, se disputa frente a Bhallata. Una parte del ejército de Kalki se ha dado a la fuga. Los guerreros caen por millares; un río de sangre se esparce sobre la tierra. Shashidvaja se encuentra ante Kalki. Aquel que contiene dentro de sí todos los mundos está rodeado por un resplandor luminoso que hace palidecer al Sol: caballero de piel oscura, con largos brazos, vestido con ropas rojas, espada en mano, la frente adornada por una centelleante diadema, brazos y piernas ornados por joyas de todo tipo. Es él, aquel que expulsa la oscuridad de los ojos y del corazón de los hombres, venerado por Dharma y Krita.

     "Aproxímate —exclama Shashidvaja—, ¡oh, tú, cuyos ojos son parecidos a los lotos!. ¡Hiere mi corazón o lanza tus flechas, como una lluvia benéfica, dentro de las tinieblas de mi alma!. Aquel que carece de cualidades conoce las cualidades; aquel que carece de dualidad sabe sin embargo combatir con las armas; aquel que no tiene deseos tiene un ejército que ayuda a sus victorias y a sus éxitos. ¡Que todos los mundos puedan asistir a nuestro combate!". Enseguida, procedentes de ambos lados, las flechas vuelan a través del espacio. Mas pronto los dos adversarios recurren a las armas celestiales: arma de Brahma contra arma de Brahma, vientos contra montañas, fuego contra relámpagos, nagas contra garudas [38]. Los cuatro guardianes del mundo son embargados por el terror y creen que el fin de todas las cosas se acerca. Los dioses espantados huyen a través del espacio. Los dos héroes arrojan finalmente sus armas y combaten con los puños. Shashidvaja es alcanzado por un golpe terrible que lo aturde; pero se recobra enseguida y, con sus dos puños, golpea a su adversario, quien cae a tierra inconsciente. Dharma y Krita acuden a salvar a Kalki. Shashidvaja los aprisiona bajo sus brazos, levanta a Kalki y regresa satisfecho a su casa con los tres prisioneros.

[38. Los nagas y los garudas son dos seres del estado sutil, enemigos implacables los unos de los otros. Los primeros son simbolizados por las serpientes y los segundos por las águilas. El águila Garuda el "rey de las aves" es, como se sabe, el "vehículo" de Vishnú].

     Kalki, recobrado el sentido, ve a su alrededor a Sushanta y a sus amigos, quienes recitan alabanzas a Vishnú, y cerca de ellos a Shashidvaja, Krita y Dharma. "Castígame, le dice el yogui, por oponerme a tu voluntad. —Soy yo —responde Kalki risueño— quien ha sido vencido por ti". Shashidvaja llama a sus hijos del combate y ruega a Kalki que acepte a su hija Ramaa como esposa. Los guerreros vuelven de la batalla y con una gran fiesta, se celebran las nupcias de Kalki y Ramaa. Shashidvaja deja a su familia al cuidado de Kalki y se va a Haridvara [39], sobre el Ganges, para vivir allí en ascetismo. Morirá en una selva, herido por el disco de Vishnú, lo que le permitirá llegar al cielo Vaikuntha (la morada de Vishnú).

[39. Como ya se señaló, es un lugar de peregrinaje que existe aún hoy día].


VI. La Edad de Oro

     Después de la partida de Shashidvaja, Kalki se dirige con su ejército hacia Kanchani ("la dorada"), ciudad defendida por sus murallas inaccesibles y sus serpientes venenosas. Las murallas son derribadas, las armas emponzoñadas destruídas, y la ciudad aparece cintilante de oro y de piedras preciosas, pero prohibida para los hombres, pues hierve de doncellas-serpientes [40]. Una voz previene a Kalki de que sólo él podrá penetrar en la ciudad. No tarda en encontrar allí una doncella de mirada ponzoñosa, llamada Sulochana ("doncella de bellos ojos") que le cuenta cómo, maldecida antiguamente por un yaksha [41] del cual se había burlado, es condenada a vivir en esta ciudad de serpientes, provocando la muerte de todos los hombres que se acercaran a ella. Mas la mirada de Kalki, dulce como el néctar, ya ha roto el encantamiento y Sulochana vuelve al cielo de los gandharvas sobre un carro deslumbrante.

[40. Literalmente "doncellas venenosas" (vishakanyaha)].
[41. Los yakshas son servidores de Kubera, el dios de la riqueza, y guardianes de tesoros ocultos. Son representados simbólicamente como habitantes del interior de la tierra].

     Uno observa que Sulochana, esta "Kundry hindú", vagabundea también por los alrededores de una ciudad "inaccesible para los hombres", que recuerda tanto a Montsalvat (ciudad que guarda el Grial en el relato de Eschenbach) como a la Jerusalén celestial del Apocalipsis.

     Kalki distribuye ciudades y territorios a sus amigos, parientes e hijos [42], destina al rey Manú a Ayodhya y vuelve a Shambhala, donde vive feliz entre sus esposas Padma y Ramaa [43].

[42. Como Abegg observa, Kalki es samraj (rey de reyes) y chakravarti (monarca universal). El Caballero del Apocalipsis es también "Rey de reyes y Señor de señores"].
[43. Padma y Ramaa son dos de los nombres de Lakshmi. Ellas convienen por consiguiente como esposas de Kalki, pues son símbolos vivientes de Lakshmi].

     El espíritu de los hombres que aún viven es purificado y se abre a la comprensión de la verdad. Estos hombres forman el germen de la futura Humanidad. Sus descendientes, dentro de cuya alma domina sattva (conocimiento, luminosidad), vivirán según las reglas del Krita-yuga.

     El dharma está de nuevo firme sobre sus cuatro pies [44], y la perfección de la Edad de Oro se extiende sobre los tres mundos. Por todas partes los dioses caminan sobre la Tierra y derraman sus favores. La tierra produce cosechas abundantes. Los hombres son felices, libres de enfermedades, con sus miembros adornados con signos sagrados. La duración de la vida humana, que se había vuelto corta durante el Kali-yuga, es de nuevo normal. Brahmanes (sacerdotes), kshatriyas (guerreros), vaishyas (comerciantes) y shudras (campesinos) desempeñan con exactitud sus funciones respectivas.

[44. Durante el Krita-yuga, el dharma (orden) es perfecto; tiene cuatro pies, correspondientes a los cuatro puntos de la tirada que corresponde a Krita. Los cuatro yugas llevan los nombres de tiradas de dado. El número de sus "pies", como su duración y su excelencia relativas, está indicado por la serie de números otorgados a las tiradas de dado, es decir, 4, 3, 2 y 1. Se reconoce la raíz del número tri (tres) dentro del nombre del segundo yuga (Treta) y la del número dvi (dos) dentro del nombre del tercer yuga (Dvapara)].

     Durante el curso de su reinado de mil años, Kalki recibe la visita de importantes personajes: Narada, hijo de Brahma, el instructor y mensajero de los dioses, acompañado del gandharva Tumburu, y más tarde Parashu-Rama, venido de Mahendra para volver a ver a Kalki y para enseñar a Ramaa los ritos y oraciones que le permitirán dar hijos a su marido.

     Cumplidos los mil años, los dioses ruegan a Kalki que regrese al cielo Vaikuntha. Kalki se despide de los suyos y se retira a los Himalayas poblados de rishis. Sobre los bordes del río sagrado, el dios de cuatro brazos entra en éxtasis: portando la joya Kaustubha sobre el pecho, alabado por sus atributos que son la concha, el disco, la maza, el loto y el arco, rodeado por la multitud innumerable de dioses, funde su ser con el Ser supremo: espíritu puro anterior a todas las cosas, reuniendo en sí el resplandor de mil soles, océano de luz ilimitada. Padma y Ramaa se arrojan dentro de las llamas de la pira fúnebre y se reúnen con Vishnú.–




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