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viernes, 3 de agosto de 2012

"Entrevista" a John L. Lash


     El 9 de Marzo de este año se publicó en el sitio Astropuerto.com, redactada por quien se oculta tras el seudónimo de Reverendo J.F.K. Tadeo, esta "entrevista" al señor John L. Lash, de quien hemos traducido últimamente algunos artículos. Se trata de una entrevista-robot, enteramente virtual, un ensamblado de tipo arcóntico, un amasijo de textos recortados y pegados realizado con la técnica del zurcido invisible. Un buen trabajo sin embargo, puesto que plantea una coordinada visión breve pero panorámica sobre las a nuestro juicio interesantes ideas del señor Lash, un estudioso autodidacta, que escribe sobre gnosticismo, cristianismo, antropología, misticismo, enteógenos, tantra, paganismo, astrología, chamanismo, historia, alquimia, esoterismo y ecología. Sus admiradores, según dice, lo definen como un Mircea Eliade o un Joseph Campbell moderno. La rescatamos y publicamos aquí entonces para dar continuidad y coherencia a lo que hemos estado presentando. Definiendo mejor este trabajo, su autor lo publicó posteriormente el 20 de Marzo en mierdakosmika.net, donde se titula "Visión Sofiánica: Una Entrevista con las Ideas de John Lamb Lash", lo que aporta un poco más de precisión. El reparo que puede hacerse es la fiabilidad de las fuentes y la exactitud de las traducciones en que se basa todo el trabajo, que no las menciona. Valga de todas maneras.
        
 
Entrevista con las Ideas de John Lamb Lash
9 de Marzo de 2012




     Hace algún tiempo tuve el placer de conocer a John Lamb Lash, quien reside actualmente en la serranía de Málaga. Desde este lugar pueden contemplarse en el horizonte trazos del continente africano, vista que parece mantenerlo en contacto con los saberes ancestrales a los cuales ha dedicado una vida entera de trabajo, estudio y experimentación. John vivió de lleno la revolución psicodélica de los años '60, y forma parte del pequeño grupo que siguió manteniendo encendido el fuego de la misma mientras el movimiento se disolvía irremediablemente.

     Nos hallamos pues ante un sabio contemporáneo de la tribu psicodélica, definido incluso por algunos como "el verdadero sucesor de Mircea Eliade". De naturaleza mística desde su más tierna infancia, se convirtió durante su juventud en uno de los astrólogos más cotizados de la época, formulando de hecho nuevas aproximaciones a esta ciencia maldita que pueden encontrarse en su libro "Quest for the Zodiac: The Cosmic Code Beyond Astrology". Sin embargo, dejó este camino para dedicarse al estudio del "misticismo experimental" con plantas sagradas, llevando a cabo diversos viajes —compartió andanzas con el polémico Carlos Castaneda— y combinando su experiencia con un impresionante volúmen de investigación académica independiente sobre una ingente multitud de materias que incluyen mitología comparativa, historia de las religiones, antropología, gnosticismo, chamanismo, enteógenos, alquimia, estudios esotéricos, ecofeminismo, o ecología profunda por nombrar unas pocas.

     Lash considera que las ideas expresadas en su último libro "Not in His Image" —una reinterpretación de las antiguas tradiciones gnósticas— han sido el motor tras su búsqueda vital. La intención de quien escribe estas líneas era entrevistarlo sobre estas ideas: la impresión que se llevó de Lash fue la de un hombre visiblemente cansado, desgastado por el peso de traer al mundo una vasta cosmología —radicalmente opuesta al sistema de creencias actual— y desilusionado por la dirección que está tomando la escena psicodélica mayoritaria. Lash está consciente de que el cambio en los sistemas de creencias es algo que el 99% de las personas no desea, y en algún lugar ha expresado su sensación de estar "montando una fabulosa fiesta a la que nadie luego va a acudir"; podéis haceros una ligera idea de dicha fiesta consultando la guía de lectura de su denso sitio web, Metahistory.org.

     Lash fue muy amable al dedicarme su tiempo y enseñarme cosas interesantes durante mis dos días de estancia allí, pero a su vez expresó su cansancio con el tema de las entrevistas. Así que, como quien escribe este vuestro blog quería mantener el formato usado con anteriores conversaciones, le propuse "construír" una entrevista sintetizando los numerosos diálogos que ha intercambiado con otras personas y que se hallan esparcidos por la red; sin decir, por supuesto, nada que no haya salido antes de su boca. Así que eso es exactamente lo que sigue a continuación. Vale, es un poco fulero, pero ¿no hacía lo mismo con Sócrates aquel tipo de Atenas que os hacían estudiar en la enseñanza secundaria [Platón]?.



Misticismo

—Pregunta: John, lo que te diferencia de otros autores que escriben sobre gnosticismo es que te defines como alguien que de hecho tiene experiencias místicas. ¿Podrías explicarnos algo más sobre esto?.

—John Lamb Lash: Bueno, quisiera dejar claro que no concibo que exista ningún tipo de autoridad en el misticismo, salvo la autoridad de la experiencia propia. Lo que quiero decir es que si yo hago afirmaciones sobre mis experiencias místicas, no espero que nadie me crea, ni que me siga de forma no crítica, ni mucho menos que se me considere una autoridad. Sí me gustaría ser calificado como alguien auténtico, o con una experiencia mística auténtica. Y esto es una paradoja, porque muchos de los autores que escriben sobre gnosticismo —que es un material de contenido altamente místico— o no son místicos o no admitirán que lo son. Ésta es una desventaja que oscurece el tema desde el primer momento.

     En cuanto a mí diré que no he seguido formalmente ninguna práctica espiritual en mi vida. No medito. No me he unido a ningún grupo ocultista. Nunca he seguido a ningún gurú. Mi camino ha sido un camino privado, idiosincrático, consistente en un proceso de ensayo y error, cuestionamiento y exploración: básicamente he ido dando tumbos. Desde la edad de cuatro años he ido experimentando estados místicos de forma espontánea: sueños lúcidos, sacudidas de energía kundalini, encuentros con fuerzas oscuras predatorias y desconcertantes zambullidas en el nagual. En mi vida adulta me han inspirado aventuras amorosas con mujeres. Me han pasado cosas extrañas y he tenido que trabajar sobre ellas, descubriendo tesoros ocultos en el proceso. Creo que soy como un tertón, alguien que según la tradición del Dogzchen encuentra tesoros [o antiguos textos o enseñanzas]. En gran medida, mi práctica ha consistido en mantenerme cuerdo —y con este currículum, puedes figurarte cuál es mi definición de cordura.

—P: ¿Cuál dirías que es la diferencia entre una experiencia mística y una simple alucinación?. ¿Hay alguna forma de distinguir entre ambas cosas?.

—JLL: Creo que la diferencia es una cuestión epistemológica, y que tiene que ver con el refinamiento cognitivo. El camino del misticismo —y puedes intercambiar este término por el de chamanismo— es un proceso en el cual aprendemos a cultivar y a discernir nuestras percepciones tanto de los estados alterados de consciencia como de la realidad ordinaria. Así que tomando como ejemplo el uso de la ayahuasca, la única diferencia entre tener visiones ilusorias y experiencias místicas genuinas radica en la forma en que las manejas después, o en la relación que estableces con ellas.


¿Gnosticismo?

—P: Tu aproximación al Gnosticismo se opone a la visión ofrecida por el mundo académico. ¿En qué difiere?.

—JLL: El problema es que la mayoría de los autores que escriben sobre gnosticismo —gente como Elaine Pagels o Hans Jonas, a los cuales por cierto diré que guardo un alto respeto— tienen antecedentes cristianos o judeo-cristianos, y suelen ver el material gnóstico como formas antiguas de los evangelios bíblicos: de ahí el término "evangelios gnósticos". Esto para mí es un error, dado que cuando se examinan estos textos puede observarse que tratan temáticas muy diferentes.

     Es por eso por lo que intento evitar el término "gnosticismo", dado que este "–ismo" es un constructo académico: realmente ni siquiera existe un consenso en la academia sobre el significado de la palabra gnosis. Mi intención no es la de entender cómo se originó el cristianismo. Lo que hago es ahondar selectivamente en este material con la intención de extraer de él elementos particulares que son pre-cristianos, no-cristianos y hasta cierto punto anti-cristianos —y hay de hecho una cantidad bastante considerable de elementos anti-cristianos en los códices de Nag Hammadi, una impresión que no te llevas si lees, por ejemplo, los libros de Elaine Pagels.

     Después de todo, recordemos que los primeros gnósticos eran considerados como herejes por los primeros cristianos. Si uno examina objetivamente el registro histórico, debe admitir que la campaña de supresión y erradicación hacia los gnósticos fue única en la Humanidad, y masiva. Cabe preguntarse entonces: si el material gnóstico era simplemente una forma antigua de cristianismo, ¿por qué fueron vistos entonces como una amenaza?. Eso es lo que intento demostrar: que hay una considerable cantidad de mensajes no-cristianos, paganos, en esas escrituras.

—P: ¿Puedes hablarnos un poco más sobre tu método a la hora de extraer estos mensajes?.

—JLL: El material superviviente está en lenguaje cóptico, el cual según mi opinión no es un lenguaje propiamente dicho, sino más bien una forma de escritura usada para sintetizar los jeroglíficos egipcios inventada en el siglo VIII d.C., un tiempo en el que la gente que sabía interpretar estos jeroglíficos comenzaba a escasear. Es un lenguaje árido, inadecuado para expresar ideas filosóficas o cosmológicas: y sin embargo, es el lenguaje en el que se hayan escritas la mayoría de las enseñanzas gnósticas, lo cual implica que incluso las traducciones al inglés son prácticamente ilegibles.

     Así que lo que obtenemos es una gran montón de piezas para armar que además son contradictorias entre sí, dado que algunas son mensajes cristianos y otras paganos. Y éste es el material con el que tratamos todos los investigadores, académicos o no. Por supuesto, todos nos vemos obligados a escarbar entre las piezas, seleccionar unas cuantas y ensamblar una figura: y así, al final del día, cada uno acaba con una figura distinta. La diferencia quizá estribe en que yo admito abiertamente que mi lectura se construye a partir de prejuicios —conté esto en una entrevista en la radio y a la presentadora casi le da un ataque. Después me dijo que era la cosa más honesta que se había dicho en su programa.

     Por ejemplo, Elaine Pagels dice que su texto favorito es el Evangelio de Felipe, y lo presenta como un compendio de enseñanzas zen supuestamente emitidas por Jesús, y por tanto lo presenta como de una forma afín al cristianismo, lo cual se corresponde con sus antecedentes cristianos. Sin embargo, seleccionando otras piezas, podemos obtener una figura que representa a Jesús y a María Magdalena usando sexo sacramental y técnicas tántricas.

—P: ¿Quienes son, entonces, los gnósticos?.

—JLL: Tengo problemas con la palabra "gnóstico", algo que también tenían los propios gnósticos. De hecho, los maestros de los Misterios no se llamaban a sí mismos gnostokoi. Este término es de hecho un apodo que se les ponía, y que viene a significar "sabihondos": es de hecho un insulto. Los gnósticos se llamaban a sí mismos "Telestai", que significa "aquellos que siguen una dirección". Su meta era la educación y la guía de la Humanidad de acuerdo con su auténtico potencial interior. Ningún académico estará de acuerdo conmigo aquí, por supuesto.

     En mi sitio web explico que los telestai del período helenístico, los iniciados en las escuelas de Misterios, descendían de adeptos chamánicos de la Orden de los Magi, originada en Persia alrededor del año 6.000 a.C.. La Gnosis sería un camino chamánico de percepción aumentada: curiosamente, hay varios puntos en común con la "nueva brujería" de Carlos Castaneda, y estos paralelismos pueden ser verificados textualmente. Así, la gnosis depreda a la Tradición Hermética Occidental. Existe en la actualidad una ligera tendencia a ver en la gnosis una forma perenne de sofisticado chamanismo. A partir de las "técnicas arcáicas del éxtasis" —el famoso término acuñado por Mircea Eliade—, los sabios Magi desarrollaron técnicas avanzadas de éxtasis que transmitían en las escuelas de Misterios.

     La evidencia textual indica que los gnósticos eran parapsicólogos, gente que comprendía los mecanismos profundos de la mente humana. Eran intermediarios entre los secretos de la Naturaleza y la cultura humana. Eran chamanes urbanos, gente que practicaba con elementos de las tradiciones indígenas —que no eran urbanas— y que llevaban ese conocimiento a las ciudades, a las universidades.


Virus Salvacionista

—P: ¿A qué aspectos de la religión cristiana se oponían entonces estos telestai?.

—JLL: Lo que quiero dejar claro es que, aunque hay elementos anti-cristianos en el gnosticismo, esto no quiere decir que los telestai se opusieran a un conjunto de valores que generalmente suelen aceptarse como cristianos: altruísmo, amabilidad, compasión. Las enseñanzas gnósticas no se oponen a ninguno de estos principios éticos. Pero hay que distinguir entre principios éticos y principios ideológicos: éstos eran los que cuestionaban los telestai.

     Los telestai se oponían a un conjunto de ideas en las que se basan no solo el cristianismo, sino otras dos grandes religiones abrahámicas: el judaísmo y el islam. Aunque estas tres tradiciones difieren en varios puntos, tienen en común el hecho de provenir del mismo patriarca bíblico, Abraham, quien probablemente fue un personaje histórico que vivió alrededor de 850 a.C.. El núcleo de los artículos de fe que comparte esta trinidad es lo que denomino el Complejo Redentor, y que consta principalmente de cuatro componentes:

1)   la creencia en un dios padre (no una madre), que crea el mundo él solo. Ese dios padre es una deidad extra-planetaria. Él no está en la creación —la creación es su artesanía;
2)   un pueblo elegido que refleja la conciencia del dios padre;
3)  un mesías que es enviado por el dios padre para guiar, conducir o apremiar al pueblo elegido para que cumpla su destino, y
4)   la llegada de un día de juicio y condenación universal para aquellos que no han seguido el plan divino.

     A todo este paquete yo lo llamo el "Complejo Palestino del Redentor". Fue formulado hace muchos siglos en la religión judía y luego fue traspasado a la ideología cristiana y sobrevive hasta hoy.

     Lo que intento hacer es definir la lucha entre dos paradigmas, dos formas de entender la experiencia espiritual de la Humanidad: el salvacionismo y el iluminismo. La aproximación salvacionista consiste en buscar la salvación en una entidad extraplanetaria, y desde el primer momento se basa en la presunción de que necesitamos ser rescatados. Esto implica que el ser humano es defectuoso, que no puede hacerse cargo de su comportamiento. Nuestros defectos —o nuestros pecados, si usamos el término católico— hacen que la salvación sólo pueda encontrarse fuera de la condición humana, en la redención por parte de algo fuera del hombre.

     Sin embargo, el iluminismo practicado por los telestai en las escuelas de Misterios considera que el ser humano tiene el potencial para completar la iluminación en sus propias células. Por iluminación me refiero al acto de hacerse responsable de nuestro propio potencial, de desarrollarlo, y de convertirnos en seres creativos y apasionados con todo lo que hagamos.

—P: Y piensas que el salvacionismo es una especie de virus ideológico implantado en la mente de los seres humanos. ¿Qué tipo de patología produce este virus?.

—JLL: La metáfora del virus surgió en mi cabeza como algo evidente, pero lo gracioso es que a medida que avanzaba en mi investigación me dí cuenta de que otros autores que escribían sobre gnosticismo también la habían usado, como Philip K. Dick o Robert Einseman; incluso si volvemos la vista hacia la fiebre apocalíptica de los primeros tiempos del cristianismo, veremos que se usaba una metáfora similar: la de la plaga.

     La patología que creo que produce es lo que denomino el síndrome del maltratador/víctima. No creo que podamos situar toda la violencia dentro de la ideología cristiana: los seres humanos de por sí son capaces de ejercer la violencia y la opresión; sin embargo, cuando esta tendencia se ve legitimada por un gran sistema religioso, la violencia se vuelve de proporciones sobrehumanas. Y este es el tipo de violencia que se ha asociado con la religión cristiana en los últimos 2.000 años.

     La psicología ha desarrollado la noción del vínculo en el maltrato. Si hay un maltratador y gente que es maltratada, se forma un vínculo entre ellos, y algunos de los maltratados se vuelven ellos mismos maltratadores. Y mucha de la gente que ha sido maltratada sigue albergando sentimientos de fidelidad y lealtad hacia sus maltratadores. Podemos ver esto en casos de familias en las que los niños han sido golpeados de forma atroz y que aún así siguen defendiendo a sus padres. Así que, examinando la Historia desde el punto de vista del síndrome víctima/maltratador, creo que la ideología del salvacionismo sirve para que este juego siga funcionando.

     Lee el Antiguo Testamento y mira cómo trata Yahvé a sus hijos. Está contínuamente castigándolos para después prometerles una recompensa mayor que a las otras naciones; pero esto no es más que un señuelo para mantener el vínculo del maltrato. Este vínculo es el que impulsa todos los instintos de dominación violenta en Europa durante la imposición del cristianismo, y podemos ver cómo se extiende más tarde en todo el mundo: por ejemplo, con el genocidio sistemático de los nativos durante la conquista de América. Los europeos no hicieron sino repetir el maltrato al que habían sido sometidos.

—P: De hecho piensas que toda la ideología de las enseñanzas de Jesús como "no resistas al mal", "pon la otra mejilla", "ama a tus enemigos" o "haz el bien a aquellos que te odian", hace que este vínculo entre víctima y maltratador siga produciéndose.

—JLL: Para mí es evidente. Da dos pasos atrás y examina esta ética: en primer lugar, favorece al maltratador. Consiste en conferirle afecto a la vez que se acepta el maltrato. En segundo lugar, se trata de un mensaje muy desequilibrado, porque se da a gente que ha estado sujeta a la violencia. Si el mensaje de Jesús es tan universal y profundo, ¿por qué no dice nada de los maltratadores?. Lo único que hace este tipo de ética es proporcionar a las víctimas un falso sentido de superioridad moral. La reconciliación solo favorece al maltratador.


Visión Sofiánica

—P: ¿Cuál era entonces la alternativa ofrecida por estos telestai?.

—JLL: Pienso que la prespectiva de la vida de los sabios de las escuelas de Misterios puede equipararse a lo que hoy en día está emergiendo en la Ecología Profunda, y a lo que yo denomino la Visión Sofiánica. Es una forma de entender la Tierra como una presencia divina, un conocimiento que se deriva de conectar con ella en éxtasis, de forma no-dual, esto es, ser conscientes de que somos parte de la vida celular y de la consciencia del planeta, de que no existe separación entre ella y nosotros. Pienso que la Ecología Profunda nos está llevando de vuelta a Sofía, la diosa de la sabiduría y de los Misterios paganos que fueron masacrados durante el surgimiento del Cristianismo.

     Los valores que defiende la Visión Sofiánica son aquellos que las principales religiones del planeta —y que rigen el comportamiento de la mayoría de habitantes del planeta— descartan: adoración de todas las especies, reverencia ante la presencia sagrada de la Tierra, dependencia de la Naturaleza a la hora de enseñarnos cómo vivir, la divinidad de la inteligencia, el cuerpo como intrumento de la iluminación, el reconocimiento del valor intrínseco de la vida no-humana, aprendizaje enteogénico, énfasis en la belleza y en la sanación, éxtasis, co-evolución, potencial humano, sobriedad, ternura, juego y amor personal como fuerza religiosa de derecho propio.

—P: ¿Qué diferencia hay entre la Ecología y la Ecología Profunda?

—JLL: La Ecología Profunda afima que la tierra, el cielo, los árboles, los animales, los microbios y las plantas tienen un valor intrínseco aparte de nosotros, y aparte del uso que les demos. En la Ecología se piensa: vamos a cuidar de la Naturaleza porque la necesitamos para sobrevivir. Y esta es una actitud muy sana, pero no es la misma que la actitud espiritual que representa la Ecología Profunda. Pienso que la Ecología Profunda es más compatible con la visión de los antiguos Misterios. Es un espíritu de humildad: nunca diría que "debemos salvar el planeta", me parece muy arrogante. No vamos a salvar el planeta: lo que debemos hacer es corregirnos a nosotros mismos de forma en que podamos vivir con el planeta de forma que el planeta nos cure.

—P: ¿Como puede sanarnos el planeta?.

—JLL: La sabiduría indígena ofrece dos factores claves que necesitamos tanto para nuestra supervivencia física como moral. Una de ellas es la habilidad para aprender del contacto directo con el mundo natural. Aprender de la tierra, de los animales, de los árboles y del cielo. La segunda clave es el entusiasmo, el éxtasis y la conexión con la fuerza vitál de la Tierra. Hemos perdido ese éxtasis y nuestra habilidad para aprender de la Tierra, y esto no ha sido un proceso natural: han hecho falta 2.000 años para arrebatárnoslo. No es sorprendente que encontremos el mundo de hoy lleno de personas deprimidas, perdidas y consumiendo píldoras antidepresivas. La única cosa que puede salvarnos del abismo de soledad y depresión es nuestra conexión con la divinidad de la misma Tierra. Pienso que nos hallamos en un umbral en el que estas cosas pueden ser comprendidas y recuperadas.


Narrativa Maestra

—P: Piensas que el Mito de Sofía conservado por estos telestai puede servir como una Narrativa Maestra en este proceso, y de hecho lo consideras un mito sanador. ¿Por qué?.

—JLL: Creo que hay numerosos mitos que, cuando se introducen en nuestra vida, tienen un efecto curativo —y yo de hecho he experimentado este efecto con muchos de ellos. Suelo recurrir al ejemplo de la Mujer Búfalo Blanco, de los nativos norteamericanos. Así que no quisiera dar la impresión de que desprecio y dejo de lado todo esto para imponer una Narrativa Maestra.

     Sin embargo, como digo, sitúo al Mito de Sofía en una categoría especial. Dicho de forma rápida, es un mito planetario; no es un mito bio-regional o racial —de los cuales hay muchos y muy válidos— sino que es mito unificador a nivel planetario. En mi experiencia en el campo de la Mitología Comparativa, siguiendo las escuelas de Mircea Eliade, Joseph Campbell, Marija Gimbutas o Joseph Frazer, no he sido capaz de encontrar en ninguna cultura del mundo ningún mito de estas características.

     Como he apuntado, el mensaje de los telestai tiene que ver con lo que hoy en día se conoce como la teoría de Gaia. En el mito de la creación que se transmitía en los Misterios, la Tierra es una metamorfosis de una divinidad cósmica llamada Sofía, cuyo nombre significa sabiduría. El planeta que habitamos es el cuerpo disfrazado de esa Diosa. El propósito de esta historia era explicarnos quién era Gaia antes de convertirse en la Tierra.

—P: ¿Puedes contarnos brevemente el Mito de Sofía?.

—JLL: La Historia cuenta que, al principio, cuando los mundos infinitos existían —y no ha habido nunca un momento en que no hayan existido, no hay un momento inicial de la creación, ni un Big Bang— ocurre que en una de entre toda la miríada de galaxias existentes se produce una singularidad. Esta galaxia es la nuestra, la Vía Láctea, y los telestai llaman a este acontecimiento la monogénesis. Estas singularidades surgen desde las profundidades de las galaxias periódicamente, como una ola, y se extienden por toda ellas. El juego de la creación consiste en observar cómo se manifestará esta singularidad, qué forma tomará.

     Cuando esta singularidad emergió, fue recibida como puro potencial, como una bella nota musical. Ésta era una nota sin forma, una masa de sonido puro, y así fue recibida por los dioses que habitaban en el centro de la galaxia, a los que las enseñanzas gnosticas llaman Eones. Así que el gnosticismo es a la vez un sistema monoteísta en cuanto a que reconoce un poder supremo originante, pero a la vez politeísta, en cuanto a que reconoce a estas divinidades múltiples, los Eones.

     Y estos Eones —los cuales describo como grandes torrentes luminosos— bailaron y acogieron esta singularidad en su esencia, y bailando le dieron forma; esto es una de las cosas que ellos hacen en el centro galáctico, el cual está vivo y despierto. Así que llegó el momento de hacer que la singularidad se desplazase hacia los brazos de la galaxia —en donde originarían mundos de acuerdo con las posibilidades con que los Eones las habían configurado— y acudieron estas dos divinidades las que se dispusieron a llevar a cabo tal tarea: el eón Sofía y el eón Cristos. Así puedes creer que los padres de la Humanidad, de alguna forma, son estos dos Eones, lo cual coincide con numerosos mitos en los que las divinidades creadoras son gemelos o una pareja.

     Así que estos dos eones tomaron esta singularidad –una compleja espora genómica llamada el Anthropos por los telestai, de la cual la Humanidad sería una manifestación– y la implantaron en los brazos de la galaxia. Este hubiera sido el curso normal de los eventos para los Eones, pero sucede una cosa: el eón Sofía, que observa el curso de los eventos, empieza a sentirse fascinada por el progreso humano y empieza a involucrarse emocionalmente con esta novedad que es la Humanidad. Y entonces es cuando ella cae del Pleroma, del centro galáctico. Éste es el momento clave de la cosmología gnóstica: la Caída de Sofía. Y así tenemos que no es la Humanidad la que ha caído, la que es imperfecta y debe ser asistida por los dioses, sino que es la propia divinidad la que ha caído. Es entonces nuestro rol el de ser empáticos con ella, porque su destino está íntimamente ligado al nuestro: la razón por la que cayó fue su fascinación por nosotros.

—P: Y entonces Sofía se transforma en la Tierra, en donde la Humanidad arraiga y se desarrolla. De hecho has encontrado paralelismos entre la teoría de Gaia de James Lovelock y el mito de Sofía que has extraído de los códices de Nag Hammadi. ¿Cuales son?.

—JLL: El primero sería el concepto de autopóyesis; entendemos que Gaia se auto-organiza y se autorregula, y puedes encontrar básicamente el mismo concepto cuando los gnósticos narran la metamorfosis de Sofía en la Tierra. El segundo tiene que ver con las anomalías de la biósfera, como el equilibrio entre el Sol y la temperatura de la atmósfera, que sirvió a Lovelock para enunciar la Teoría de Gaia y que se repite en los materiales gnósticos. El tercero tiene que ver con un concepto controvertido en biología: la abiogénesis, que viene a significar que la vida orgánica está basada en la actividad inorgánica; y esto se relaciona con la concepción gnóstica de que la vida orgánica está íntimamente relacionada con el reino de los seres inorgánicos: los Arcontes.


Arcontes

—P: Y aquí llegamos a uno de los temas más populares en el mundo de lo extravagante. ¿Quiénes son los Arcontes?.

—JLL: Esto tiene que ver con la Caída de Sofía: hemos dicho que el hecho de que Sofía se introduzca en la galaxia es una anomalía, que tiene efectos colaterales. La caída de Sofía en la materia subatómica produce una reacción catalítica y catastrófica, un evento prematuro, que genera una especie de seres inorgánicos: los Arcontes. Los Arcontes forman un enjambre alrededor de ella, son seres de comportamiento insectívoro, y los materiales gnósticos describen explícita y claramente dos tipos: seres embriónicos que se asemejan a un feto prematuro, y un tipo dracónico, reptiliano, que maneja a los embriónicos.

     Así que antes de que Sofía se transforme en la Tierra, los Arcontes se organizan en su propio mundo; y el mundo que crean es el sistema planetario en el que habitamos —excluyendo al Sol, la Tierra y la Luna—. Lo que sucede es que Sofía forma una relación simbiótica con el Sol y se convierte en la Tierra que está, de hecho, atrapada en este sistema que han construído los mecánicos, los arquitectos: los Arcontes.

     Es una historia ciertamente extravagante —ha sido calificada como una teología de ciencia-ficción— y encierra un enigma: el de la depredación. Es un tema que se repite por ejemplo en los libros de Carlos Castaneda: Don Juan lo llamaba "el tema de temas". Y esto es parte del plan de Gaia: la depredación es una relación simbiótica, y de hecho si estamos aquí es porque somos depredadores. Sin embargo, hay una diferencia entre depredación y actividad criminal; mientras que hemos definido la depredación como algo necesario y que rige la vida en este planeta —nos hallamos todos en una cadena de comida—, la actividad criminal se diferencia de ésta en que es una invasión de límites y un exceso de intrusión.

     El problema que se hace patente en las escrituras gnósticas es que el Señor de los Arcontes —el Demiurgo, Yaldabaoth, Yahveh— no se mantiene en el lugar que le corresponde.

—P: ¿Dices entonces que relacionas a estos Arcontes con los "voladores" descritos en los libros de Carlos Castaneda?.

—JLL: Sí, antes he señalado una serie de correlaciones entre ambas versiones que puede consultarse en mi sitio web. Fue liberador darme cuenta de que las experiencias de ataques psíquicos que había vivido desde pequeño por estas entidades no eran producto de mi fantasía: eran una experiencia que se halla respaldada por otras fuentes, incluyendo algunas muy antiguas.

—P: ¿Crees que los Arcontes pueden tomar una forma orgánica para existir?. ¿Piensas que Arcontes y Grises son lo mismo?.

—JLL: Según mi entendimiento, los Arcontes son una especie inorgánica; quizá de mercurio y silicio, como sugiere Nigel Kerner. Los Grises son cyborgs, con una forma parecida a la humana. Los textos gnósticos describen el génesis de los Arcontes como un aborto, y de ahí su forma de un cuerpo humano prematuro. Los Arcontes son sólo cuerpo, carecen de alma, y sí, creo que los Grises son los equivalentes del tipo de arcontes embriónicos. Whitley Strieber observa que los Grises suelen exhibir un alto grado de neotenia, esto es, la forma de una entidad que no se ha formado del todo al nacer.

     Una de sus metas principales es la de convencernos de que ellos nos crearon —de hecho ellos piensan que nos crearon—, pero esto no es así; son inferiores a nosotros en cuanto a voluntad e inteligencia, aunque superiores en tecnología, telepatía y técnicas de simulación.

—P: Si el tipo embriogénico de Arcontes se corresponde con los Grises, entonces el tipo draconiano se corresponde con los infames reptilianos. ¿Qué piensas de autores como David Icke o el chamán zulú Credo Mutwa, que creen en efecto que estos reptilianos pueden invadir el cuerpo de, por ejemplo, George Bush?.

—JLL: Pienso que debemos entrenar nuestra imaginación para detectar la presencia de entidades alienígenas, y distinguir lo que es real de lo que es una fantasía. Los alquimistas tenían una regla: proceder de acuerdo con la Naturaleza, observando el funcionamiento de la misma y llevar a cabo la Gran Obra con los verdaderos poderes de la imaginación, no con pensamiento fantástico. Esta es una cuestión de disciplina que hay que enfrentar en el camino de las percepciones aumentadas. Pienso que algunas fuentes indígenas como Credo Mutwa tienen cosas válidas que decir acerca de los arcontes. Al mismo tiempo, sospecho que el escenario reptiliano ha estallado de forma desproporcionada debido al pensamiento fantástico y a la manipulación mental.

     Debe mantenerse un elemento de sentido común cuando se investigan fenómenos paranormales y sobrenaturales. George Bush no tiene por qué ser un reptiliano para ser un monstruo. Debemos reconocer que los seres humanos pueden comportarse como monstruos porque han sido desviados por los predadores reptilianos. En mi opinión, el escenario propuesto por Icke y otros da demasiado poder a los reptilianos. ¿Cómo pueden ofrecer Icke y sus testigos evidencia de primera mano de metamorfosis reptilianas?. Bien, la percepción es un constructo. Toda percepción. Consideremos que los Arcontes son maestros de la realidad virtual. En cóptico esto se llama HAL, simulación. Los textos gnósticos dicen que los Arcontes "abducen almas durante la noche". Esto se hace mediante técnicas de Realidad Virtual. Por supuesto, la Realidad Virtual de los Arcontes es tan real para ellos como lo es para nosotros la Tierra. La diferencia es que nosotros no podemos interactuar simbióticamente con la Realidad Virtual. La otra diferencia es que los Arcontes manipulan los campos inorgánicos cuánticos, pero nosotros manipulamos las bandas perceptuales que dan forma a esos campos. Los telestai enseñaban que somos superiores a los Arcontes en cuestión de pensamiento, percepción e intención.

     Yo diría que esos informes son existencialmente verdaderos: los testigos han percibido la metamorfosis en reptilianos, pero esta percepción tiene más que ver con una manipulación en la percepción del testigo por medio de las técnicas reptilianas de Realidad Virtual más que un suceso genuino de la Naturaleza.

—P: David Icke y otros teóricos de la conspiración piensan que los rituales satánicos se originan en las escuelas de Misterio, que éstas son la raíz de los Illuminati y la tradición masónica. ¿Cómo llegan estos autores a la relación entre Iluminismo, Escuelas de Misterio y Satanismo?.

—JLL: Estos teóricos no están familiarizados con las técnicas impartidas en las escuelas de Misterio, y no distinguen entre los métodos utilizados por los Illuminati de los utilizados por gnósticos genuinos. Los Illuminati eran iniciados trastornados, conocedores de las prácticas de los Misterios pero ansiosos de poder social y político. Las escuelas de Misterio no eran campos de entrenamiento de Illuminatis, como cree Icke: éste es un grave error por su parte. Debido a la falta de experiencia directa, Icke y los otros son incapaces de darse cuenta de que los adeptos al Poder de la Serpiente (kundalini) se oponen directamente a la facción de los Illuminati que había pactado con los poderes reptilianos. Como he explicado en mi sitio web, es la kundalini la que repele la intrusión alienígena.

     A través de la Historia, el dragón ha sido visto como una fuerza benigna, incluso un tipo superior de conciencia. Pero el arconte del tipo draconiano que describen los gnósticos es diferente. Debemos emplear bien la imaginación para distinguir el arquetipo universal del dragón de la forma arcóntica.

—P: De hecho defiendes que los arcontes también se mueven en los espacios de la imaginación, los mundos imaginales.

—JLL: Si. Los telestai pensaban los Arcontes eran una raza extraterrestre, pero a la vez mantenían una doble visión al respecto: para ellos, lo realmente significante no es que los Arcontes existieran como una especie de cyborgs, sino el hecho de que tienen la habilidad para penetrar en nuestras mentes y habitarlas. Así que en el análisis final, la noción de que los Arcontes sean o no una especie extraterrestre deja de ser relevante. Lo relevante sería: ¿hay programas, sistemas de creencias operando en nuestras mentes de forma autónoma?. Quizá no exista una diferencia entre un sistema de creencias y un Arconte: quizá el Arconte sea la personificación de ese sistema de creencias.

     Ciertamente hacen falta grandes dosis de sobriedad a la hora de manejar este tipo de material. Los Arcontes influyen en la forma que tenemos de ver el mundo, no en el mundo directamente.


Jesús y María Magdalena

—P: ¿En qué lugar dejan pues las enseñanzas gnósticas a las figuras de Jesús y María Magdalena?. ¿Qué opinas de El Código Da Vinci?.

—JLL: Tengo una opinión positiva de El Código Da Vinci en cuanto a que introduce el principio femenino. Uno de los principios básicos del ecofeminismo es que el modo en que nuestra especie trata a las mujeres está íntimamente relacionado con el modo en que tratamos a la Naturaleza. Así que creo que la novela de Dan Brown ha hecho un servicio muy grande, no tengo duda de ello. Sin embargo, si uno se refiere a los textos gnósticos no hay ninguna referencia al hecho de que Jesús y María Magdalena estuvieran casados o que tuviesen hijos. De hecho, los textos gnósticos están en contra de la procreación.

     Si tuviera que elegir una historia para esta pareja, pensaría más en ellos como componentes de una célula de las escuelas de Misterio, quizá una pareja conectada por prácticas tántricas —y hay algunos textos que podrían apuntar a esta posibilidad— que se dedicaba a enseñar la Visión Sofiánica pagana.

—P: Esto es sin embargo una suposición, porque realmente te opones a la figura de Jesús.

—JLL: Puedo admitir la posibilidad de que podría haber existido un Jesús como el que acabo de describir, como un telestai. Sin embargo, de ningún modo puedo identificar esta figura con la que aparece en los evangelios, ni creer que nada de lo que se dice en ellos represente las enseñanzas de un telestai o los remanentes de estas enseñanzas. Ambos escenarios son incompatibles y llevan implícitos sistemas de creencias opuestas.

     Jesús ha sido considerado como curandero de fe hippie, un rabino radical, un maestro esenio, un yogui de Kashmir, un pretendiente del trono de Israel, un terrorista sadúceo, el mesías que esperaban los judíos, un mago o un falso gurú que usurpó el rol de Juan el Bautista, un iniciado gnóstico, un místico judío, un extraterrestre de Venus o la encarnación terrestre de la divinidad.

     Si tuviera que quedarme con una de estas imágenes, sería la de un líder mesiánico que luchaba contra la ocupación romana en la secta de los saduceos, el cual era un movimiento apocalíptico y xenofóbico. La razón para elegir este perfil es que es el que surge como más probable cuando se comparan las evidencias históricas y los textos evangélicos. Y no estoy solo en esto, sino que sigo a gente como Robert Eisenam —quien hizo énfasis en considerar los textos evangélicos como propaganda política—o John Allegro.

     Creo que los verdaderos mesías —si es que tal cosa existe— son aquellos que traen un mensaje sobre el verdadero potencial humano, y no un mensaje de redención extraplanetaria. Los telestai llevaban a cabo esta misión de forma anónima, y desde luego no esperaban que la Humanidad los pusiera en un pedestal por ello.

—P: ¿Qué opinión tienes entonces acerca de María Magdalena?.

—JLL: Yo diría que es la musa de la Humanidad; es un nombre que hemos asignado al ánima, algo que vive en los corazones de hombres y mujeres, una fuerza que nos nutre y que nos guía. Es una figura que si se acepta de forma íntima se vuelve una parte importante de nuestra vida psíquica y espiritual: un reflejo —no una encarnación— de Sofía. Sí, los telestai pensaban que teníamos una chispa divina en nuestro interior: pero ésta era una facultad —nuestra inteligencia— y no una entidad.

—P: ¿Crees que la pareja de María Magdalena y Jesús puede servir como modelo en la actualidad?.

—JLL: Yo diría que puede servir como modelo de un pareja no-convencional, con relaciones de género equilibradas, quienes no están definitivamente por la labor de tener hijos y que no mantienen una relación de exclusión romántica o de auto-glorificación, sino que tienen en el punto de mira un tercer punto: la definición de la Humanidad. No los padres de la Humanidad, sino sus reveladores.


Gnosticismo Pop

—P: Parece que hay un resurgimiento de temas gnósticos en la cultura popular. ¿Qué criterios usarías para discernir si una historia se atiene genuinamente a las enseñanzas gnósticas?.

—JLL: La imagen que la cultura popular presenta de las enseñanzas gnósticas debe ser evaluada cuidadosamente. Por ejemplo, el libro de Erik Davis "Techgnosis", es un libro brillante, pero repite la desinformación típica sobre las enseñanzas gnósticas: que el mundo fue creado por un demiurgo maligno, que odiaban lo material, que rechazaban el cuerpo físico, etc. Tengo la impresión de que las enseñanzas gnósticas serán absorbidas rápidamente por la cultura popular y consecuentemente pervertidas.

     Me muestro bastante cauteloso sobre la adopción de las enseñanzas gnósticas en la cultura popular, especialmente entre las comunidades cibernéticas y ciberpunk. Gnosis es el conocimiento extático del milagroso funcionamiento simbiótico de la inteligencia Gaiana, pero, como dice Dale Pendell, "las flores no crecen en el ciberespacio". Por ejemplo, en la trilogía de "The Matrix" hay importantes elementos gnósticos. Estas películas reflejan la enseñanza gnóstica de que el mundo que habitamos —no el mundo natural— es como un sistema carcelario dirigido por fuerzas hostiles. Pero el mensaje final trata sobre la creencia. De hecho, la tercera película acaba con una encendida aprobación de la creencia. Las creencias tienen poco o nada que ver con salirse de la matriz de condicionamiento humana, pero tiene mucho que ver con lo que nos mantiene dentro de la matriz del condicionamiento humano. Los rebeldes de la película creían en Neo, y lo apoyan a la hora de desafiar a la Matriz, pero fue el conocimiento lo que realmente les libera. Lo que Neo sabía sobre sí mismo, sobre sus poderes y sobre las simulaciones de la Matriz es lo que le permite derrotarla. Creer los unos en los otros es esencial, ¿pero qué es lo que hay en los otros que hace esta creencia válida?. Las creencias no crean nada, sino que actúa como un filtro sobre todo lo que podemos imaginar o crear. Es el conocimiento lo que libera. Éste es el mensaje gnóstico esencial.

     Diría que la simulación arcóntica se está desarrollando ahora a través de la tecnología de la Realidad Virtual, la extensión de los videojuegos. Aquellos que producen estas tecnologías están contribuyendo a la alienación de nuestro mundo, de nuestro hábitat natural y a la pérdida de nuestro sentido de la humanidad. Diría que los Arcontes han emigrado al ciberespacio, y éste es de hecho el medio a través del cual pueden acceder a la mente humana. La amenaza central del escenario OVNI/ET no es la invasión de la Tierra por poderes alienígenas, sino la traición de la Humanidad hacia la propia Humanidad.

—P: ¿Qué opinas de algunas iglesias gnósticas emergentes?.

—JLL: Me parece dificil imaginar cómo un movimiento religioso pudiera ser compatible con la experiencia gnóstica genuina. Ésta es anti-autoritaria y anti-institucional. La Gnosis, como se mantuvo durante siglos, no sólo no era una religión, sino que era una anti-religión. La espiritualidad gnóstica es elitista en el mismo sentido que el tenis profesional. A nadie se le prohibe jugar al tenis o alcanzar un estatus profesional, pero en realidad poca gente tiene la capacidad y la determinación de llegar a ese estatus.

     La evangelización es totalmente ajena a la Gnosis. La Gnosis sólo puede extenderse de persona a persona, a través de compartir íntimamente algunas experiencias como la muerte del ego, el éxtasis, el conocimiento silencioso y la devoción sacramental hacia la Tierra. La religión es una trampa. La Fe es un sistema fantasioso. No interactúo con gente en comunidades religiosas: yo les doy pena y ellos me sacan de quicio. No predico la religión gnóstica: enseño la Visión Sofiánica.


Despedida y Cierre

—P: ¿Podrías dirigirnos unas últimas palabras a modo de conclusión?.

—JLL: Los científicos dicen que estamos entrando en la sexta extinción, y pienso que en ese proceso Gaia seleccionará a las especies que la complazcan. Creo que la visión científica de Gaia no será suficiente para nuestra supervivencia: como mitólogo, creo que necesitamos narrativas que nos hagan partícipes —y no meros pensadores— del proceso de co-creación con Gaia, del proceso de correción de Sofía.

     La corrección de Sofía significa dos cosas. La primera, ser conscientes de que en su consciencia planetaria —el planeta en que habitamos— Sofía quiere reconectar con el Pleroma, lo que implica que existe implícito un proceso cósmico. La segunda es que la Humanidad se halla implicada en esta corrección, que Sofía lleva a cabo esta conexión con y a través de la raza humana. No creo que ella dependa de nosotros, pero de alguna manera espera algo de nosotros. Creo que la Humanidad necesita un núcleo de nuevos sabios, místicos o chamanes que reconecten con la sabiduría de Sofía de forma sobria y clara.

     A la vez pienso que cada ser humano está íntimamente relacionado con la Diosa, y que poniéndonos en contacto con la autoridad erótica de la Naturaleza dejaremos de inclinarnos hacia el gobierno de los controladores, y dejaremos paso al gobierno del cuerpo, de la belleza, de los sentidos y de la sublime sabiduría de este planeta en que vivimos. Los gobiernos arcónticos nos envidian: ellos se aburren, nosotros lo pasamos bien. Esta bella anarquía es la solución para la armonía en nuestro planeta.–





1 comentario:

  1. Excelente Aporte Con el siempre y humilde señor John Lamb Lash ;)

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