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sábado, 28 de julio de 2012

Marek Glogoczowski - Sobre las Patrañas de Ahrimán


     Del filósofo polaco señor Marek Glogoczowski hemos traducido ahora este otro interesante artículo que escribió no sabemos cuándo pero no antes de 2008, según los indicios. Presentado como una carta abierta a sus amigos Michael Jones e Israel Shamir, lo que este texto viene a ser, según lo anota su propio autor, es un comentario a una polémica acerca de la "Grandeza de Dios" entablada por Anthony McCarthy tras publicar Christopher Hitchens un libro sobre el tema, intervención avalada por la competencia de Glogoczowski en materias teológicas y de las ciencias físicas. Este texto se encuentra en inglés en marek.glogoczowski.zaprasza.net y también en www.israelshamir.net/Contributors/rd4.htm.



El Envenenamiento de la Tierra
por las Inspiradas Patrañas de Ahrimán
Sobre Redención y Selección Natural
por Marek Glogoczowski





I. "El que da, ¿tiene el derecho de quitar lo dado?"

     A fines de Mayo tuve la posibilidad de leer un largo artículo de Anthony McCarthy, publicado inicialmente en www.culturewars.com [http://www.culturewars.com/2008/Hitchens.html], que contenía una crítica de un libro actualmente éxito de ventas titulado "Dios No Es Grande", escrito por Christopher Hitchens. McCarthy ataca este trabajo que elogia el ateísmo, desde su punto de vista del catolicismo dogmático. Así, no fue sorprendente que mi reacción de "cuerpo y alma" (tomada como un todo), la de un "apóstata cristiano" que durante 26 años ha estado en desacuerdo con la ideología neo-judaísta del Papa Juan Pablo II de "someter la Tierra", estuviera por supuesto a favor de los argumentos de Hitchens contra el dios del Antiguo Testamento. Especialmente inquietante para mí fue la declaración livianamente escrita de McCarthy: "Cuando describe la historia de Abraham e Isaac, él (Hitchens) sólo puede ver la tentativa de asesinato. Él deja de comprender que el Dador de la vida tiene todo el derecho de terminar la vida", etc. Nosotros en Polonia, desde niños aprendemos un proverbio popular que dice que "el que da y luego quita encontrará su destino en el infierno" (kto daje i odbiera, ten się w piekle poniewiera). Este aforismo, tan conocida por los niños, sugiere que el bíblico Abraham, el "Padre de Naciones", fue una persona detestable que merece quedarse en el Infierno [1]. Desde la perspectiva de este proverbio popular, lo mismo debería ser dicho sobre el "Dios Padre" de todos los cristianos. En efecto, McCarthy interpreta el tema del asesinato sacro, reportado en el Antiguo Testamento, en concordancia con el dogma más importante del Nuevo Testamento, que es lógicamente "infernal": "Por supuesto, la historia de Abraham e Isaac prefigura el sacrificio último de Cristo en el Calvario".

[1] Recuerdo que hablando con mis alumnos de ciencia religiosa sobre el comportamiento del "fiel Abraham", sugerí que en caso de que "Dios" me pidiera matar (y asar) a mi hijo adolescente, yo le contestaría: "Querido Señor, bésame el culo con tu propuesta. Mi deber es proteger a mis hijos y no satisfacer tus todopoderosos caprichos criminales". Mis estudiantes se entusiasmaron con una idea tan "atea" de un diálogo con el Amo del Mundo (hebr. Adon Olan). El escritor indoeuropeo Salman Rushdie en "More's Last Sigh", publicado en 1985, sugiere que el judeo-cristiano Abraham era "el hombre más malo que alguna vez existió". (Por favor note que el Abraham de Mahoma se comporta en una manera considerablemente diferente que el "nuestro". Es su hijo adolescente Isaac quien exige que su padre lo sacrifique a fin de cumplir el capricho de Dios. ¡Tan cruel "orden de Dios" Abraham supuestamente la oyó mientras dormía!).

     Al principio quise reservarme mis ácidos comentarios sobre la naturaleza oculta de la religión católica, sobre todo considerando que tanto Michael Jones (dueño de www.culturewars.com) como Israel Shamir (www.israelshamir.net), gracias a quienes tuve la posibilidad de leer el panfleto "apologista cristiano" de McCarthy, son mis amigos que me visitaron en Zakopane hace dos años [2]. Pero mi hábito académico, ejercitado a lo largo de las décadas de mi trayectoria en la universidad, de determinar con precisión y denunciar un razonamiento evidentemente falso, ha impuesto sobre mí su propio imperativo conductual. Como el "cristiano pagano" Aristóteles solía decir egoístamente, "Amicus Plato, sed magis amicus veritatis" (soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad).

[2] Durante mi visita de mediados de Julio de 2008 a la "ermita de verano" de Israel Shamir en Suecia Central, tuve la oportunidad de examinar las páginas del libro de Michael Jones titulado "El Espíritu Revolucionario Judío y Su Impacto en la Historia Mundial", libro que Shamir acababa de recibir durante mi visita allí. Jones (quien es un católico) piensa que la Torá y Moisés están bien, y todo el conflicto a través de la Historia él lo vincula con la "Sinagoga de Satán". Las fechorías del Vaticano inspiradas por la Torá parecen estar cuidadosamente omitidas en este mamotreto de tapa dura.

     A fines de Junio terminé mis deberes como conferenciante mayor de filosofía en la Academia Pomerania, de modo que tuve el tiempo para releer el panfleto de McCarthy titulado "Y Tampoco lo es (Grande) Christopher Hitchens". Durante esta segunda lectura comprendí que Hitchens, como su adversario McCarthy, razona de una manera igualmente superficial, "impuesta desde el exterior", en materias relacionadas con las ciencias de la vida. Entonces tuve incentivos adicionales para tratar de arrojar más luz sobre los dogmas religioso-científicos nacidos de la Oscuridad espiritual y el Mal, inicialmente entre el populacho cristiano y luego entre el post-cristiano; dogmas que envenenan la vida —y la vida no sólo de los seres humanos— en nuestro planeta cada vez más contaminado y feo. (Una semana después de escribir la frase que acabo de decir, descubrí que el subtítulo del libro de Hitchens expresa la misma idea: "Cómo la Religión lo Envenena Todo").


II. Padre, trate de matar e incinerar a su hijo adolescente... y su Tribu será bendita entre las naciones.

     A fin de captar dónde se esconde el error cognoscitivo, el error que transforma a los piadosos católicos en hombres del mal, es necesario denunciar la aseveración fraudulenta de Pablo de que el mal hecho a Jesús —un noble decidor de la verdad— ha llegado a ser beneficioso "para muchos". McCarthy resume este dogma eclesiástico como sigue: «De acuerdo a la doctrina cristiana, Cristo el dios-hombre decidió sufrir y morir a fin de expiar nuestros pecados... Su sacrificio posee un valor infinito porque él es el Logos, y ha sido hecho por amor a mí, porque no hay nada que yo sería capaz de hacer "naturalmente" (esto es, según mi naturaleza caída) que pudiera expiar suficientemente mis pecados». Según son considerados estos "pecados", ellos están "inexorablemente ligados con el pecado original de la infidelidad de Adán". Según la Biblia, el Pecado Original consistió en la curiosidad humana para conocer lo que es el Bien y lo que es el Mal, en consumir los frutos del prohibido Árbol del Conocimiento de la Ética. Y en efecto, los "pecadores" griegos paganos pre-cristianos, en una neta diferencia con los hebreos obedientes de la Ley, sabían muy bien cómo distinguir el bien del mal. Para estos "paganos" el Conocimiento (representado por las diosas Sofía y Atenea) era el Bien, mientras que el Mal era la Ignorancia, para cuyo lamentable estado de una "mente vacía" los griegos no tenía ningún dios con el cual hacer una representación visual.

     Tal entendimiento "pecador" de la Ética por parte de los antiguos griegos sugiere que el "Dios" de los escritores de la antigua Biblia era Misólogos [el que odia al Logos], el Diablo. Durante los primeros siglos del cristianismo floreció la llamada "herejía Marcionista", denunciando al dios del Antiguo Testamento como un malvado demonio o demiurgo. Esta "herejía" no ha sido completamente erradicada, y varios amigos míos (y de Michael Jones) competentes en asuntos de religión, entre ellos el escritor Israel Adam Shamir y el filósofo Robert Hickson, me llaman un "Marcionista". Pero una vez que denunciamos —como un malvado demonio— al "Dios" del Antiguo Testamento, automáticamente denunciamos sus creaciones, en particular este "Jardín Zoológico del Edén" que Dios había creado a fin de encarcelar allí a su amado par de "felices imbéciles" proto-humanos. Y por supuesto, la expiación hecha por Cristo —como el Logos crucificado— por el "pecado" de la curiosidad humana natural, ha conducido a tentativas de instalar de nuevo sobre la Tierra un Nuevo Régimen de Imbéciles Felices, comúnmente conocido como Cristianismo. No me extraña entonces que los apóstatas franceses, observando el comportamiento de los piadosos chrétiens (cristianos), acuñaran el término "cretinos". Perseverar en tal estado espiritual no es algo para estar orgulloso. De esta manera, Marción, como Mahoma quinientos años más tarde, aseguró a sus seguidores que Jesús, como un "Hijo de un Bondadoso Desconocido", no sufrió en absoluto, ni siquiera en apariencia. Según esta interpretación Marcionista (y posteriormente musulmana), todas las escenas del Calvario son falsificaciones; Jesús —el mensajero (el portador del Logos) de Dios— no ha expiado por lo tanto nuestros pecados [3].

     En caso de que esta versión alternativa de las últimas horas de Jesús en la Tierra sea válida, el proverbial Traje del Emperador de los Pastores de la Iglesia (ellos se visten con casullas negras conmemorando las siempre repetidas escenas de la Pasión de Cristo), repentinamente se desvanece. Estos "desnudos" Hombres de Prestigio se revelan a sí mismos como un manojo de imbéciles mentalmente perezosos pero codiciosos de poder y como bufones, que verdaderamente “envenenan todo alrededor de ellos” como lo observó con exactitud Hitchens. (A propósito, lo mismo se aplica en el caso del sacerdocio de la llamada "Religión del Holocausto". Una vez que nos atrevemos a observar que el objeto de su admiración —el sacrificio masivo de 6 millones de almas judías durante la 2ªGM— es un acontecimiento en gran parte imaginario, la Fuerza Sobrenatural de sus seguidores incondicionales desaparece; ellos se revelan a sí mismos como un manojo de idiotas codiciosos de poder, que "decidieron no saber nada entre nosotros excepto de los judíos, y ellos en el fuego de los hornos de Auschwitz" —parafraseando la famosa exclamación de Pablo en su "Primera Carta a los Corintios", 2:2).

     Escribí hace unos años que el filósofo polaco, pintor y dramaturgo S. I. Witkiewicz ya hace un siglo estaba poniendo de manifiesto la estupidez de la aseveración principal de Pablo, quien había logrado convencer a los criminalmente imbéciles cristianos de que «de un mal (la crucifixión de Cristo, "el elegido de Dios"), un bien (la salvación de los cristianos) había resultado». Esta aseveración, repetida mecánicamente por "nuestro" sacerdocio durante casi dos mil años como las "buenas nuevas", llevó a Witkacy a comentarla de un modo lógicamente escrupuloso, diciendo que "DE UN MAL (IMPUNE) SÓLO SE PUEDE ORIGINAR UN MAL AÚN MAYOR". Y esto en efecto sucedió una vez que la Iglesia, durante los Concilios de Nicea y de Éfeso en los tempranos siglos IV y V, aceptó las así llamadas Cartas Pastorales del fariseo Saúl/Pablo, como habiendo sido "iluminadas por Dios". Para demostrar el mal escondido en estas cartas es suficiente señalar la barbaridad de los colonizadores "cristianos" occidentales por todo el mundo. Para percibir cómo el Hemisferio Occidental es considerado, vale la pena citar la opinión de Burton L. Mack, profesor de Nuevo Testamento en la Escuela de Teología en Claremont, en California del Sur, quien "culpa al cristianismo de contribuír a siglos de maldad estadounidense, desde las guerras contra los indios norteamericanos hasta el intervencionismo en el extranjero" [4]. Y no cabe duda, como lo señaló ya hace cuatro décadas el historiador del desarrollo técnico Lynn White en la revista "Ciencia" [5], que el mandamiento de la Torá "Someted la Tierra" se ha convertido en el Primer Motor del desarrollo industrial —y así automáticamente también de la devastación de la Tierra, que es particularmente visible en la una vez hermosa América del Norte.

     [4] Del texto de Charlotte Allen "Jesus as a Countercultural Guru. The Search for a No-Frills Jesus", Atlantic Monthly, Diciembre de 1996, [http://www.theatlantic.com/issues/96dec/jesus/jesus.htm].
     [5] En 1967, un artículo breve pero influyente de Lynn White Jr. apareció en la revista Science (volumen 155, Nº 3767, págs. 1203-12, del 10 de Marzo de 1967). Titulado "Las Raíces Históricas de Nuestra Crisis Ecológica", el ensayo resultaría ser una línea divisoria de aguas en el pensamiento religioso en cuanto al medioambiente. White sostuvo que a fin de dirigirse con éxito a la crisis medioambiental emergente, los seres humanos deben primero examinar y criticar sus actitudes hacia la Naturaleza. Por último —el ensayo concluía— nuestras actitudes hacia la Naturaleza están arraigadas en nuestras creencias religiosas. Como White lo expresó con convicción, "Lo que la gente hace sobre su ecología depende de lo que ella piensa de sí misma en relación a las cosas que la rodean. La ecología humana está profundamente condicionada por las creencias acerca de nuestra naturaleza y destino, es decir, por la religión". (...) White enfoca su análisis en el cristianismo occidental, tanto protestantismo como catolicismo romano. Él afirma que este cristianismo occidental es "la religión más antropocéntrica que el mundo ha visto". Este énfasis excesivo en el antropocentrismo da permiso a los humanos para explotar la Naturaleza con un talante de indiferencia hacia la integridad de los objetos naturales. White sostuvo que dentro de la teología cristiana "la Naturaleza no tiene razón para existir salvo servir [a los seres humanos]". Así, para White, la arrogancia cristiana hacia la Naturaleza "lleva una carga enorme de culpa" por la crisis medioambiental contemporánea [http://www.counterbalance.net/enviro/intro-frame.html].

     En el caso de los Indios Americanos, estamos acostumbrados a pensar en su triste destino como vinculado a su atraso técnico, pero en el caso de la India misma su atraso fue impuesto por los colonizadores "cristianos". Para citar el histórico discurso de 1832 de Lord Macaulay en el Parlamento británico, comúnmente referido como The Minutes (en esta forma el discurso de Macaulay es conocido en India): "He viajado a lo largo y a lo ancho de India y no he visto a una persona que sea un mendigo, o que sea un ladrón. Tal riqueza he visto en este país, tan altos valores morales, gente de tal calibre, que no pienso que conquistaríamos alguna vez este país, a menos que rompamos la columna vertebral misma de esta nación, que es su herencia espiritual y cultural, y, por lo tanto, propongo que reemplacemos su antiquísimo sistema de educación, su cultura, ya que si los indios piensan que todo lo que es extranjero e inglés es bueno y más grande que lo que poseen, ellos perderán su amor propio, su auto-cultura nativa y ellos se convertirán en lo que nosotros queramos, una nación realmente dominada". Y nada nuevo ha pasado desde principios del siglo XIX: En Polonia, el 1º de Enero de 1990, la "santa cruz" fue introducida de nuevo en la cámara de nuestro Parlamento. Precisamente a partir de aquel momento comenzó la corrupción increíble de nuestras élites, y fuimos testigos del empobrecimiento forzado y de la necesidad de emigración de millones de nuestra gente joven, combinado con la acumulación de una enorme riqueza por otros, y aceptamos la fealdad increíble de nuestras ciudades devastadas "como en India" por vallas publicitarias y otros imbéciles medios de publicidad surgiendo de pronto por todas partes. Y por supuesto, nuestras iglesias nos avisan en sus vallas publicitarias que este año celebramos "EL AÑO DE SAN PABLO".


III. Dios Ama al Avaro y al Corrupto

     ¿Cómo podemos salir de este "callejón sin salida de Moisés"? [6]. Una vez que consideramos el Antiguo Testamento como el Libro del Pueblo Malvado, el Decálogo judeo-cristiano también debería ser considerado como un producto malvado, esto a pesar de las pretensiones católicas en contrario. No sentiremos así ninguna inhibición al trangredir su primer mandamiento "No tendrás otros dioses delante de mí". Una vez que nos atrevemos a hacer esto, podemos preguntar: ¿Existen dioses en otras culturas que se comporten como el "Señor" que es elogiado tanto por el Viejo como por el Nuevo Testamento?. Y aquí la respuesta es en realidad fácil, una vez que recordamos el antiguo trasfondo cultural dentro del cual la Biblia fue completada. Fue en Babilonia en el siglo V a.C., donde las influencias persas eran muy fuertes, como lo confirma el particularmente desagradable Libro de Ester, que glorifica un homicidio de masas de iranios organizado por judíos. Y en la religión persa Zoroastriana no existe sólo un dios, como en el judeo-cristianismo, sino dos dioses: Uno de ellos, llamado Ahura-Mazda, es el dios de los Decidores de la Verdad, mientras que su enemigo, Ahrimán, es el dios de "los malos pensamientos", "la personificación de la Mentira, el creador de la Muerte, el creador de los animales maléficos y de las plantas venenosas, el dios que actúa durante la noche, temeroso de la luz del Sol, el Demonio de la Guerra, de la Pelea y del Asesinato, el Archidiablo de la Mentira, la Rebelión y la Debilidad" [7].

     [6] La noción "Impasse de Moisés" la concebí a partir del título de un libro "Impasse Adán Smith” publicado por el filósofo francés contemporáneo Jean-Claude Michéa, autor de un conciso libro llamado "L’enseignement de l’ignorance et ses conditions modernes" ("La Enseñanza de la Ignorancia y Sus Condiciones Modernas", Climats, 1999, 2006). Este libro profético sobre nuestro siniestro futuro permanece completamente desconocido en el mundo anglosajón de falsas expectativas.
     [7] Definiciones de Ahrimán dadas por Keller Józef en el libro "Zarys dziejów Religii”, KAW, Warszawa, 1988.

     Todas estas características de Ahrimán encajan muy bien con los hechos del "Señor" del Antiguo Testamento. Este "Dios" es el "creador" de las plagas egipcias, él es el responsable de la muerte de los primogénitos y de las guerras sangrientas tan elogiadas por el profeta Isaías. En la Biblia él anima el comportamiento cruel de su Pueblo Elegido, ama las mentiras de Abraham y de Jacob, y aprecia altamente el asesinato, por el clan de los levitas de Moisés, de tres mil de sus "hermanos e hijos" bajo el monte Sinaí. (A propósito, el número de tres mil curiosamente coincide con el número de víctimas de los acontecimientos del 11-S, durante los cuales el moderno "Templo del Becerro de Oro", conocido como el World Trade Center, fue destruído). No sin razón el "justo" profeta Malaquías maldice a los judíos comunes y corrientes mediante su honesta observación de que "Todo el que hace el mal es bueno a los ojos del SEÑOR, y él se complace en ellos" (Mal. 2:17).

     El mismo "dios" está detrás de las páginas del Nuevo Testamento, como el Papa Juan Pablo II insistió a finales del siglo XX. En particular, Ahrimán ha inspirado partes de varias epístolas escritas por el apóstol Pablo. Este autoproclamado apóstol al principio "respiraba amenazas y asesinato" hacia los cristianos (Hechos 9:1), y más tarde escribió el famoso Himno del Amor (1ª Cor. 13), el cual Himno a la gloria de Eros deberíamos leer junto con las renovadas amenazas de Pablo de "fuego llameante (y venganza) infligido sobre aquellos que no conocen a Dios" (2ª Tes. 1:8). Pablo, que toda la vida permaneció como un fiel discípulo del rabino Gamaliel, antes de su conversión participó en la lapidación (apedreo) de Esteban, y probablemente también participó en el "referéndum democrático" sostenido en Jerusalén en 33 d.C., como miembro de la muchedumbre que votó a favor de la crucifixión de Jesús de Nazaret en vez de Barrabás.

     Este dios del Antiguo Testamento "ama al avaro y al corrupto", como observé en 1996 en un folleto titulado "La Guerra de los Dioses" [8], que enfatizaba en el comportamiento del laborioso y prolífico Jacob. Este microcéfalo, tan elogiado por la Biblia, «era tan estúpido que no sólo durante su noche nupcial no logró reconocer con quién él estaba en la cama, sino que además, trabajando durante catorce años para ganar a su querida Raquel, él por lo visto no notó que el objeto de su deseo se había convertido en una vieja virgen (o, tomando en consideración los hábitos sexuales de las mujeres judías, Raquel se había convertido en la "falsa virgen" de la comedia de Aristófanes: ella fornicó con todos alrededor, mientras su estúpido pretendiente trabajaba duro para ganar sus encantos en el futuro)».

[8] Marek Glogoczowski "Wojna bogów. Helios-Swiatowid kontra Jahve-Hefajstos”, ed. Nowy Celsus, Kraków, 1996; edición en eslovaco "Vojna bohov”, Tlacaren Slovakov v Pol’sku, Krakov, 2003.

     La corrupción cognoscitiva del Pueblo Elegido de Dios hizo incursiones en el medioambiente de los extraordinariamente idiotas pero ávidos de redención (y de otros favores de Dios) pastores del rebaño cristiano. Es esta congregación de Padres de la Iglesia que en 431 d.C. aceptó la doctrina de Pablo, según la cual "Cristo el dios-hombre decidió sufrir y morir a fin de expiar nuestros pecados". Lo que queda más allá de la posibilidad de comprensión de los "verdaderos católicos" es el hecho sórdido de que Pablo formuló su teoría de la "salvación de los cristianos" por medio de un castigo de un Cristo-Logos", usando el modelo de la filo-criminal práctica hebrea de la "expiación de los pecados" lograda mediante un "castigo" deliberado de animales domésticos inocentes (vea la explicación del prosaico origen de este el dogma cristiano más importante en la "Carta a los Hebreos", 9:12 a 10:18).

     La corrupción del espíritu cristiano, por una aceptación del "logos de Pablo" (el cual logos, según Keller [Józef Keller, "Cristianismo Original" en "Zarys dziejów Religii", KAW, Warszawa, 1988], fue rechazado por Marción, a pesar de la introducción en el canon de éste de fragmentos expurgados de las epístolas de Pablo), ha conducido a una plaga de siglos de duración de crímenes increíblemente crueles cometidos en el nombre de "Cristo crucificado". La patología de las guerras "misioneras" cristianas, y de la quema de herejes en la hoguera, comenzó a reducirse notablemente en Europa sólo después de la Paz de Westfalia en 1648. Sin embargo, sin una crítica exhaustiva de los fundamentos de "nuestra" religión, no podemos esperar su renovación mediante ideas (el "Logos") perfiladas por Jesús, como está referido en los Evangelios. Actualmente, los investigadores de mayor categoría en los "problemas-límite del cristianismo" comienzan a rechazar "nuestra" religión como un todo, como el Profesor de 56 años Tomasz Wieclawski de la Universidad de Poznan. Hasta el año pasado él era miembro de la Comisión Teológica Internacional en Roma, y miembro del Presidium de la Fundación Guardini en Berlín. Sin embargo, en 2007 él no sólo abandonó su vocación como sacerdote católico sino que en presencia de dos testigos en su iglesia parroquial él oficialmente confirmó su apostasía del cristianismo.

     La razón de su dolorosa apostasía (Weclawski tuvo que cambiar su nombre a fin de evitar el hostigamiento en Polonia) fue su comprensión de que la Iglesia Católica se ha convertido en una institución completamente diferente de lo que Jesús de Nazaret quiso establecer. En un breve comunicado publicado por los medios polacos leemos que según Weclawski "Jesús fue derrotado en su batalla por la reconstrucción de la existente (en Israel en su tiempo) jerarquía socio-religiosa. Él llegó a ser una víctima de las expectativas mesiánicas, lo que condujo a su rechazo por la élite, y a su condena a la muerte. Pero el fracaso más doloroso de Jesús ocurrió después de su crucifixión, y fue la interpretación de su fracaso como un sacrificio".

    En efecto, estos Tres Grandes Fracasos, que Jesús de Nazaret sufrió en Palestina (Israel) hace dos mil años, tienen enormes consecuencias sobre el destino del planeta, tomado en su conjunto:

1º.  El Nuevo Testamento del Malvado Pueblo de Ahrimán sugiere que ninguna rebelión es posible contra la camarilla de "saqueadores y ladrones" que está en la cima del rebaño del Pueblo Elegido.

2º.  El Nuevo Testamento advierte que cualquiera que intente luchar por condiciones sociales más justas —y por una visión clara de cómo funciona la sociedad— será condenado como un criminal, y despiadadamente castigado.

3º.  Nos informa que precisamente aquellos individuos emprendedores, como Pablo y sus amos ocultos, que han organizado el calvario del galileo decidor de la verdad, convirtiéndolo en un sacrificio, han logrado imponerse como los pastores de los ingenuos cristianos.

     Weclawski, en el curso de su trayectoria, ha colaborado con el actual Papa Benedicto XVI. Este nuevo Papa dio una conferencia muy significativa en la Universidad de Regensburgo en Septiembre de 2006 (conferencia a la cual McCarthy se refiere en su polémica con Hitchens), y por esta conferencia podemos sentir que en la cima de la jerarquía católica existe gente alerta que está consciente del cretino-criminal "callejón sin salida de Pablo", en el cual la Iglesia ha maniobrado hace siglos mediante obispos sedientos de poder y riqueza, como Cirilo de Alejandría y su contemporáneo cartaginés Aurelio Agustín a principios del siglo V.


IV. La Moderna Ciencia de la Ignorancia de los Principios de la Vida, y su Origen en el Antiguo Testamento.

     En las religiones politeístas las divinidades que simbolizan la Creación eran diferentes de aquellas que simbolizan la Destrucción: los griegos tenían a Eros, que vincula a la gente (y a los animales), en oposición con la Eris-Discordia, que destruye las amistades y la confianza mutua. En el panteón hindú de dioses, el Vishnu de cien manos era el Creador, mientras que Shiva era el dios de la Muerte. En el Zoroastrismo persa, Ahura-Mazda dirigía a multitudes de robustos y bronceados decidores de la verdad, mientras su enemigo Ahrimán dirigía enjambres de pálidos conspiradores subterráneos, engañadores, ladrones y asesinos, pareciéndose por su manera de vida temerosa de la luz a ciegas termitas. En el monoteísmo judeo-cristiano estas características mutuamente opuestas están entremezcladas. El piadoso escritor católico contemporáneo McCarthy sostiene livianamente que "el dador de la vida tiene todo el derecho de terminar la vida", etcétera. El Dios Único de tales "cristianos" debe ser así un ser de dos caras, los que comúnmente se conocen como hipócritas. Y es precisamente este dios de dos caras el que es el objeto de un odio sincero de Jesús de Nazaret, que en los Evangelios maldijo 77 veces a los "escribas y fariseos": "El hombre no puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro... Usted no puede servir a Dios y a la vez a Mammón".

     Una de estas maldiciones en gran parte olvidadas declara: "¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave del conocimiento!; vosotros mismos no entrasteis y a los que querían entrar se lo habéis impedido". Esta maldición la encontramos en Lucas 11:52. En el Evangelio de Mateo, destinado a gente con un trasfondo cultural judío, la palabra "conocimiento" fue substituída por la vaga noción de "el reino de los cielos". Esta substitución podemos explicarla por el trasfondo cultural de los antiguos israelitas para quienes el término "conocimiento" significaba "el fruto de una curiosidad pecaminosa". Esta curiosidad "atea" fue muy despreciada por este amante de la Ignorancia, el fariseo Pablo, ya que él se propuso "no saber nada entre vosotros excepto a Jesucristo, y a él crucificado" (1ª Cor. 2:2). El libro de Christopher Hitchen "Dios No Es Grande" proporciona el testimonio de que el Santo Espíritu de la Ignorancia del Viejo Testamento comienza finalmente a desaparecer entre la gente de habla inglesa. Pero el modo de pensar de los hombres criados durante siglos entre los vapores venenosos de la Biblia, no es tan fácil de llevar de vuelta a la lógica y a la razón.

     En particular el judeo-cristiano "Libro de Ahrimán" conduce a un lector distraído a creer que:

a) La creación de nuevas formas de vida, de nuevas sub-especies, de nuevos hábitos culturales y de nuevos programas de civilización ocurren siempre "desde fuera", decididos por un ser exógeno, imposible de comprender;

b) que el Creador bíblico es de hecho el Creador de la Destrucción; que el establecimiento de nuevas formas de la vida social es obtenido por una erradicación de las civilizaciones precedentes; y

c) que la inactividad cognoscitiva humana es muy apreciada por el Señor: "A quien no hace un trabajo [mental], pero confía en el que justifica al impío, su fe [irreflexiva] se le cuenta como justicia" (Rom. 4:5).

     En resumen, toda la creatividad, tanto esta visible en la externa Naturaleza viva, como la de nuestro propio comportamiento personal, no está vinculada en absoluto con nuestra propia actividad ni con la de otras especies vivientes.

     Es fácil observar que todos estos rasgos del "Creador de la Destrucción" han reaparecido en las modernas teorías de la evolución, que fueron elaboradas en países en los cuales la enseñanza de la Biblia se había hecho obligatoria. Así, no es sorprendente que en países "bajo Dios" —como Inglaterra y EE.UU. hoy— no es permitida ninguna descripción honesta de las fuerzas creativas biológicas. Justo lo contrario: las fuerzas de la Muerte y la Destrucción, como aquellas adoradas por la Selección Natural de los darwinianos, son consideradas como el motor primario de la Evolución, en particular de la evolución de nuestra "súper" especie humana. De acuerdo a cómo esta famosa "evolución" es considerada, tanto Hitchens como McCarthy representan la misma anglosajona "cultura de anteojeras", en la cual la demostración precisa de cómo se crea la Nueva Información permanece prohibida. Hitchens (el "judío recientemente descubierto") atribuye la creación de las especies a las fuerzas destructivas de la Selección Natural, mientras McCarthy (el anticuado apologista católico) se aferra a patrañas bíblicas de una creación inmediata, en particular de una creación "desde la nada" del Pueblo Elegido de Dios.

     ¿Existe una alternativa al "callejón sin salida" de los nocivos (tanto para los humanos como para su medioambiente) conceptos cientifico-religiosos occidentales del desarrollo de formas de vida "desde la nada", únicamente con la ayuda de la destructiva Selección Natural?. Tenemos que comentar aquí que tanto Hitchens como McCarthy, debido a su educación "liberal", ignoran completamente el eterno bio-principio de la Creación, que el biólogo francés Paul Wintrebert puso como el título de su libro "LE VIVANT CRÉATEUR DE SON ÉVOLUTION" ("El Creador Viviente de Su Propia Evolución") publicado en 1962 [9]. Ya en la Antigüedad, Aristóteles, tan despreciado por los primeros Padres de la Iglesia, observó que todos los más altos conceptos de la realidad son creados en las mentes humanas gracias a la capacidad de éstas para la asociación de hechos, que los individuos despiertos son capaces de observar durante su vida activa. "El que no realiza ningún trabajo mental, y está acostumbrado a creer pasivamente, tendrá pronto muerta una parte importante de su cerebro", como Aristóteles notaría irónicamente, y más tarde lo repetiría el naturalista francés Lamarck. En tiempos modernos estas viejas observaciones psicológicas tomaron la forma de la Ley de Pavlov del Aprendizaje, que es válida en el caso de todos los animales receptivos superiores. Por último, ellas condujeron a la formulación por Jean Piaget de la teoría genética de la maduración de la personalidad. Según la Escuela de Epistemología Genética de Ginebra, los niños —así como todos los otros animales superiores— durante la exploración activa de su ambiente encuentran varios obstáculos, incluso aquellos que son dañinos para ellos, como gérmenes, radiaciones ultravioleta, clima frío, árboles difíciles de trepar, etcétera. Y por una biológicamente automática (sobre)recuperación de las micro-lesiones, que estas "perturbaciones" inducen en los organismos de los animales jóvenes, crece una persona (u otro animal) totalmente adaptada a un ambiente particular.

[9] Este principio de la bio-creación, conocido como la Ley de Lamarck, declara que una actividad reiterativa de un órgano, incluída la mente, lo lleva a un más fuerte y mejor desempeño, permitiendo así un "agarre" más adecuado de la realidad exterior (o interior).

     Este reino biológico permanece efectivamente más allá de la capacidad cognoscitiva de gente como Noam Chomsky, cuyo ambiente de infancia consistió en la lectura y la relectura de las páginas del Antiguo Testamento —en aquel "Libro de Ahrimán" no se reporta nada que represente un esfuerzo para entender y mejorar el mundo—. No me extraña que numerosos científicos de origen judío ortodoxo, Protestante, o anglosajón, sean completamente incapaces de imaginar que la Nueva Información es creada sólo gracias a la repetición intensiva durante la juventud de esfuerzos psico-motores, como en el caso del aprendizaje de una lengua o de la natación. En esta materia, el supuestamente bien educado profesor Chomsky está positivamente seguro de que "tenemos pruebas substanciales, realmente abrumadoras, de que los aspectos esenciales de nuestra vida mental y social, entre ellos también el lenguaje, están determinados como una parte de nuestra herencia biológica, y que ellos no son adquiridos por el proceso de aprendizaje, en particular por un entrenamiento" [10]. Según Chomsky, LA ACTIVIDAD NO CONDUCE A LA CREATIVIDAD, y este "descubrimiento científico" permanece en un completo desacuerdo con los resultados de más de 50 años de investigación de Jean Piaget, que resumió su experiencia de vida en la biología y luego en la psicología en el título de su último libro antes de su muerte, "LE COMPORTEMENT, MOTEUR D’ÉVOLUTION" (El Comportamiento, el Motor de la Evolución).

     Debido a la ignorancia "genéticamente establecida" de tipo Chomskiana acerca de la Eterna Ley de la Biología, todas las elucubraciones judeo-cristianas sobre el tema de la "Grandeza de Dios" son necesariamente cojas, pues el "Dios" que escritores como McCarthy, Hitchens o Dawkins [11] imaginan, está esterilizado ("circuncidado") de la facultad divina de creación de ideas nuevas y más precisas, que nos permitieran entender mejor tanto a nosotros mismos como al mundo que nos rodea. De alguna manera la orgullosa exclamación de Pablo "¿Dónde quedaron los polemistas de esta época?. ¿No ha hecho Dios insensata la sabiduría del mundo?", se ha convertido en la "carne" de la Ciencia occidental dominada por el neo-darwinismo. Y los adeptos de tal ciencia "circuncidada" sin duda llevarán al planeta Tierra a un amargo final amargo.



Doctor Marek Glogoczowski, Cátedra de Filosofía, Academia Pomerania, Polonia.



*  *  *  *


     (En seguida hay un cuadro que ilustra el grado hasta el cual la teoría Darwiniana fue modelada sobre la primitiva des-información que encontramos en los primeros versículos de la Biblia, cuyo "Logos" es tan venerado por los superhombres anglosajones del pensamiento).



Un esbozo de las fuentes bíblicas del Darwinismo


     Una aceptación más amplia de cualquier idea científica se obtiene cuando sus receptores tienen su aparato asociativo individual apropiadamente sintonizado para su recepción. En la cultura anglosajona los hombres son (eran) expuestos desde la infancia a la enseñanza de la Biblia, y así la realidad que ellos perciben está en gran medida modelada por las "verdades rectoras" de la Sagrada Escritura. Este hecho, conocido en psicología del desarrollo y en neurología, es suficiente para explicar tanto la génesis como el éxito subsecuente de los conceptos darwinianos, y luego neo-darwinianos, de evolución.


1.   La conclusión lógica de la orden de Dios de multiplicarse y llenar la Tierra, que ha sido insertada en la primera página del libro del Génesis, es el previsible crecimiento desmedido del número de organismos vivos más allá de su capacidad de alimentarse. Tal "orden divina" debe conducir a la lucha por la existencia imaginada por el clérigo anglicano Thomas Malthus. (El arquetipo del Viejo Testamento de tal lucha por los medios de subsistencia y de proliferación, es proporcionado por la actitud del patriarca Jacob hacia Esaú, y en general por la actitud de los judíos hacia otras naciones). Esta lucha inter-especies por la vida se ha convertido en la esencia de la teoría de la evolución elaborada por otro graduado en teología, Charles Darwin.

2.   La teoría neo-darwiniana de August Weisman, añadida al darwinismo original a principios del siglo veinte, postula la existencia de sustancias biológicas cualitativamente diferentes: soma y germen. También tiene su precedente antiguo en el pensamiento naturalista del teólogo hebreo Saúl/Pablo de Tarso. En su Primera Carta a los Corintios, Pablo observa: "Lo que usted siembra no es el cuerpo (o soma) que va a brotar, sino el grano desnudo (germen)... Dios da a cada semilla el cuerpo que él quiere, para cada semilla un cuerpo apropiado para ella" (15:36-38). La semilla (germen) del concepto de tal división la podemos encontrar en la primera página del Génesis, 1:11-12. Para los biólogos moleculares de hoy los objetos de culto son los genes, y de un modo similar, para los antiguos hebreos, su propio semen tenía un significado sacro (Lev. 15).

3.   De acuerdo a los conceptos adjuntados al neo-darwinismo a mediados del siglo veinte, nuevas variantes aparecen gracias a mutaciones fortuitas de genes escondidos en células germinales. Tal idea de la creación azarosa de nuevas formas de vida, converge con una idea frecuentemente repetida en la Biblia, de que Dios actúa (crea y selecciona a sus víctimas, y/o a su pueblo favorecido) mediante un proceso totalmente aleatorio (véase el "oráculo de Yahveh", el urim-tummim de opciones al azar, Éxodo 28:30.)

4.   En ningún punto de su enseñanza la Torá hebrea admite la idea de que un esfuerzo cognoscitivo crítico colectivo (similar al que conocemos por los Diálogos de Platón) pueda conducir a una mejor comprensión del mundo y así a una mejor vida en él. La prohibición de cuestionar los dogmas "revelados" conduce a la atrofia funcional de una gama entera de actividades cerebrales de poblaciones aprisionadas en el reino artificial que nace tras leer la Sagrada Escritura. Tales sociedades pasadas y presentes tienen una particular tendencia a "no ver" aquellas absurdidades, que en su estructura se parecen a falsas verdades orientacionales, que han sido inoculadas en la Biblia en forma de "virus mentales".

5.   El arquetipo de la idea neo-darwiniana de que a partir de enfermedades hereditarias perjudiciales, llamadas "mutaciones", surgen variantes nuevas mejor adaptadas al ambiente, lo podemos encontrar en el pensamiento teológico-naturalista de Pablo, contenido en la misma 1ª Carta a los Corintios que ya citamos (15:43): se siembra en deshonra (la semilla de una teoría evidentemente coja), se levantará con gloria (el cuerpo de una nueva religión o ciencia que engloba al mundo). Tenemos aquí una analogía de las invenciones cognoscitivas de la Cábala: no hay mejor bien que el que proviene de un mal.


     Toda la teoría neo-darwiniana (y ultra-darwiniana) podemos reducirla a la selección natural (ver el punto 1) de cuerpos cultivados a partir de variantes azarosamente creadas de semillas (punto 3). Esto significa que la totalidad de los conceptos contemporáneos de evolución podemos deducirlos lógicamente de unas pocas frases simplistas incorporadas tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento. Estos conceptos están cognoscitivamente "vacíos", pero sin embargo ellos impresionan a los profanos hoy en un modo similar a como los judíos ordinarios eran impresionados por el interior vacío del Templo de Jerusalén. Y se nos invita a odiar a todos aquellos que denuncian el vacío cognoscitivo de las ciencias darwinianas, del mismo modo en que Pompeyo fue odiado por su acto de demoler la cubierta que escondía la vaciedad de este famoso templo de Misólogos en Jerusalén.–





NOTAS:


[3]  Los musulmanes imaginan las últimas horas de la vida terrenal del profeta Jesús / Issa usando como su texto "canónico" el Evangelio de Jesús según Bernabé y Mateo:

«Capítulo 215

     Cuando los soldados con Judas se acercaron al lugar donde Jesús estaba, Jesús escuchó acercarse a muchas personas, y por temor a ello él se retiró a la casa. Y los once dormían. Entonces Dios, viendo el peligro de su siervo, ordenó a Gabriel, Miguel, Rafael y Uriel, sus ministros, que sacaran a Jesús del mundo. Los santos ángeles  vinieron y sacaron a Jesús por la ventana que mira hacia el Sur. Ellos lo llevaron y lo pusieron en el tercer cielo en la compañía de los ángeles que bendicen a Dios para siempre.

Capítulo 216

     Judas entró impetuosamente delante de todos en la cámara de donde Jesús había sido tomado. Y los discípulos dormían. Con lo cual el maravilloso Dios actuó maravillosamente, hasta tal punto que Judas estaba tan cambiado en el discurso y en la cara pareciéndose tanto a Jesús que creímos que él era Jesús. Y él, habiéndonos despertado, buscaba dónde estaba el Maestro. Con lo cual nos maravillamos, y contestamos: "Usted, Señor, es nuestro maestro; ¿nos ha olvidado usted ahora?".

     Y él, sonriendo, dijo: "Ahora ¿son ustedes necios, que no saben que yo soy Judas Iscariote?". Y cuando él decía esto la soldadesca entró, y puso sus manos sobre Judas, porque él era en todas las formas similar a Jesús. Nosotros habiendo oído los dichos de Judas, y viendo la multitud de soldados, huímos como fuera de control. Y Juan, que estaba envuelto en una tela de lino, despertó y huyó, y cuando un soldado lo agarró por la tela de lino él la abandonó y huyó desnudo. Porque Dios escuchó la oración de Jesús y salvó a los once del mal.

Capítulo 217

     Los soldados tomaron a Judas, y lo ataron, no sin escarnio, ya que él sinceramente negaba que él fuera Jesús; y los soldados, burlándose de él, dijeron: "Señor, no tema, ya que hemos venido para hacerlo el rey de Israel, y lo hemos atado porque sabemos que usted rechaza realmente el reino". Judas contestó: "¡Ahora ustedes han perdido sus sentidos!. Ustedes vinieron para prender a Jesús de Nazaret, con armas y linternas como [contra] un ladrón; ¡y ustedes me han atado a mí que los he guiado, para hacerme rey!". Entonces los soldados perdieron su paciencia, y con golpes y patadas ellos comenzaron a despreciar a Judas, y lo condujeron con furia a Jerusalén...
[http://www.geocities.com/javedahmad/thegospel.htm].

     Y el Sagrado Corán confirma esta historia diciendo lo siguiente (IV, 155-156):

     "Que ellos rechazaron a Jesús; que ellos pronunciaron contra María una grave acusación falsa; que ellos dijeron (con jactancia): "Matamos al Cristo Jesús el hijo de María, al Enviado de Dios"; pero ellos no lo mataron, ni lo crucificaron, pero así fue hecho que les pareciera, y aquellos que discrepan en eso están llenos de dudas, sin conocimiento (cierto), sólo hacen conjeturas, ya que con total certeza ellos no lo mataron: No, Dios lo levantó hacia él; y Dios es Exaltado en el Poder,y Prudente..."


     El invierno pasado, durante un seminario sobre ciencias religiosas, después de leer el fragmento citado de la imaginación musulmana de las últimas horas de Jesús traducidas al polaco, pregunté a mis alumnos qué versión preferían, si la cristiana, en la que Jesús antes de su elevación tiene que sufrir un cruel calvario, o la Marcionista/Mahometana, en la que el Mensajero de Dios es arrebatado por su divino Señor, no sufriendo en absoluto. No me extraña que mis alumnos, todavía no corrompidos por "nuestra" religión, prefirieran la historia de "la salvación del Salvador" contada por el mito mahometano. La misma pregunta le hago a mis amigos Mike Jones e Israel Adam Shamir: ¿están de acuerdo ellos con el juicio moral de mis estudiantes?. Aquí dos respuestas son posibles:

1. En caso de que estén de acuerdo con ellos, el proverbial Traje del Emperador de los Padres de la Iglesia desaparece, ya que no hay Pasión de Cristo para legitimar su elevado status social. Estos prestigiosos hombres católicos automáticamente se revelan como bufones ordinarios, como este famoso santo súbito polaco, el Papa JPII.

2. En caso de que Jones y Shamir, como miembros subordinados de, respectivamente, la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, acepten el dogma de la Redención de los cristianos por el calvario de Cristo, ellos no demostrarán, lógicamente, ninguna compasión por el cruel destino del joven galileo decidor de la verdad (si ellos lo hacen, ellos preferirían la respuesta Nº1). Al contrario, ellos demostrarán su compasión por la actividad ocultadora de la verdad de "nuestro" sacerdocio. Se supone que este clero imita la conducta del "vestido a sí mismo con la piel de Cristo" (ver 1ª Cor. 11:1 o Filip. 3:17-21) autoproclamado apóstol Pablo, el Asesino Jurado del Alma Cognoscitiva de los cristianos. Es gracias a los esfuerzos de este "vicario de Ahrimán" que nuestra cultura ha llegado a construírse sobre un principio Orwelliano: "La Ignorancia es Fuerza" (literalmente "Su fe no puede descansar en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios... ¿No ha hecho Dios una necedad de la sabiduría del mundo?", 1ª Cor. 1).


[10] Noam Chomsky et alia, "Théories de langage, théories de l’apprentissage. Colloque d’Octobre 1975 dans l’Abbaye de Royaumont; débat entre Jean Piaget et Noam Chomsky". París 1976. En edición polaca, ”Noama Chomsky’ego próba rewolucji naukowej”, tomo I y II, Warszawa, 1996. En el artículo "Examinar el Futuro: Perspectivas de la Investigación en la Mente Humana", escrito en 1988, que fue añadido al tomo II de la versión polaca de "El Intento de Noam Chomsky en la Revolución Científica”, este internacionalmente conocido científico revolucionario judío se muestra como un adversario de todas las observaciones decentes, desde Aristóteles a Jean Piaget. En particular, Chomsky niega la existencia de la Ley de Pavlov, según la cual "las construcciones que son hechas por el cerebro son consideradas como el resultado de unas pocas operaciones asociativas simples. (...) ¿Por qué los intelectuales adhieren tanto a la fe de que el hombre es formado por su experiencia de vida y no por su naturaleza personal?".

[11] El autor escribió hace una década un diálogo inédito en inglés consistente en 13 actos y titulado "Síndrome del Relojero Ciego”, que se concentra en el tema de los problemas oculares tratados por Richard Dawkins. En particular, Dawkins en su libro "Blind Watchmaker" demostró su incapacidad para observar agudamente el proceso de maduración de los ojos de los mamíferos, que requiere una irritación repetitiva (los estímulos) de los ojos por la luz durante la temprana juventud. (Por otra parte, los mamíferos criados en la oscuridad, incluídos los humanos, permanecen funcionalmente ciegos por el resto de sus vidas). La ya copiada tabla de los préstamos que tomó Darwin del Antiguo Testamento forma una parte de la "Introducción" a este Diálogo significativo (el texto completo de esta pieza literaria puede ser encontrada en http://www.marek.glogoczowski.zaprasza.net/.




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