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lunes, 20 de febrero de 2012

Tom White - Ezra Pound, un Gigante Estadounidense


     En newsfromthewest.blogspot.com fue publicado el 17 de Septiembre de 2007 este artículo de Tom White que se refiere a Ezra Pound y algunos aspectos de su pensamiento. Lo hemos traducido con plena conciencia de que se trata de un enfoque predominantemente literario, y hemos visto que su autor se declara un católico del tipo amansado. Este artículo nos hizo surgir la siguiente cuestión:

     Hasta donde sabemos, los nombres anglosajones ubican primero su apellido materno y luego el paterno, que es el que se hereda y distingue a las familias. Si el padre de Ezra Pound se llamaba Homer Loomis Pound, se comprende que el poeta se apellidara Pound como apellido final (paterno). Luego, si su madre se llamaba Isabel Weston (hija de Harding Weston y Mary Parker, y sobrina de Ezra Weston, que fue como su padre, y por quien aparentemente se nombró al poeta), el personaje se ha de llamar Ezra Weston Pound. ¿De dónde, entonces, viene eso de llamarlo "Ezra Loomis Pound", o, más raro aún, como lo hace Wikipedia en todos los idiomas, de llamarlo "Ezra Weston Loomis Pound"?. Sería efectivo si se tratara de un apellido compuesto (Loomis-Pound), pero ello no es así: El abuelo de Pound era Thaddeus Coleman Pound, o simplemente Thaddeus Pound, que fue un congresista estadounidense. Su bisabuelo fue Elijah Pound III. ¿Acaso Ezra Pound mismo se hacía llamar "Ezra Loomis Pound", como si fuese hermano de su propio padre?. Al parecer desde muy niño él habría firmado sus cartas así. ¿Por qué habría de haber negado su apellido materno sin una causa importante o grave de por medio?. Pero más aún: ¿por qué legalmente se le habría de llamar así?. Ahora, llamarlo como "Ezra Weston Loomis Pound" está dando a entender que Weston sería su segundo nombre y Loomis su apellido materno, lo que sería un error sobre otro.

     Los indicios nos dan e entender que el error se origina en una fotografía hecha circular mundialmente que fue tomada por los Aliados cuando lo apresaron al finalizar la Segunda Guerra, donde aparece retratado con el nombre de Ezra Loomis Pound, seguramente por la ignorancia de ciertos funcionarios, o porque así lo declaró Pound en ese momento, y de allí el error se ha ido propagando y perpetuando. La única fuente que hemos hallado que declara los nombres de los padres y antepasados de Pound (hay un John Pound, cuáquero, llegado a Estados Unidos en el siglo XVII) es Wikipedia en inglés, que avala lo que estamos afirmando, y de acuerdo a nuestro entender, el nombre correcto del insigne poeta es (y debiera ser nombrado así en adelante) EZRA WESTON POUND.


El Poeta Ezra Pound,
un Gigante Estadounidense
por Tom White



     El escritor nacido en Idaho Ezra Loomis Pound (1885-1972) ahondó en la poesía de Occidente con fantástica energía e intensidad desde su época escolar. Él estudió durante dos años como un "estudiante especial" en la Universidad de Pensilvania, comenzando cuando él tenía sólo quince años, y luego continuó en el Hamilton College en el Estado de Nueva York, donde obtuvo su licenciatura. Él entonces volvió a la Universidad de Pensilvania, recibiendo su grado de Magíster en Humanidades con mención en filología Romance [neo-latina] en 1906. Después de un trabajo inicial enseñando en un college en Indiana que él perdió en menos de un año, pienso que él nunca tuvo de nuevo un trabajo "de 9 a 5" de ningún tipo. Él se trasladó a Inglaterra en 1908. A partir de entonces se enfocó en poetas y poesía que "añadían algo nuevo", primero, al canon poético europeo, y luego a la poesía mundial. Su aprendizaje de más de siete décadas está sintetizado en su gran obra, The Cantos, pretendida como una guía extraída del pasado humano "para enseñar, emocionar y deleitar" a sus lectores contemporáneos y futuros («ut doceat, ut moveat, ut delectet», según una famosa formulación medieval).

     Sus estudios de la antigua poesía griega y latina y de la poesía provenzal y de los versos anglosajones, de la literatura francesa del siglo XIX, de la poesía china, de las enseñanzas de Confucio, etcétera, que se han demostrado tan fascinantes para los eruditos de todo el mundo, han tendido a obscurecer algo el hecho de su interés incansable en aquellos mil años mágicos entre los años 410 y 1410 d.C., período que el redactor y editor de Culture Wars, E. Michael Jones, ha llamado el milenio del "Gobierno de Cristo", y que los escritores posteriores a la Ilustración denigran como "la Época Oscura". Fue en este período, y en la cultura cristiana del Mediterráneo, que Pound encontró las artes y tradiciones intelectuales que le fueron más simpáticas.

     Fue en este tramo del tiempo y la cultura que Pound encontró a los poetas provenzales y a los italianos posteriores, Cavalcanti y Dante, que fueron para él señales de la marea alta del genuino arte poético y de verdadera cultura. Y en este mismo período él encontró el énfasis filosófico cristiano sobre la justicia (económica) para todos, que lo condujo a rechazar la sociedad usurera post-calvinista completa de los pasados 500 años y a adoptar la opinión tajante de Aristóteles y de Tomás de Aquino de que la usura, el cobro de interés sobre el dinero, es un robo, un pecado, un mal monstruoso que con el tiempo destruirá a la sociedad y a la vida misma.

     No sé de ninguna referencia a Tomás de Aquino en Pound; él quizás nunca leyó toda, o siquiera gran parte, de la Summa de Aquino; pero él estaba empapado en el molde mental que condensó y se aplicó a toda la vida moral y espiritual cristiana. El gusto de Aquino por las abstracciones filosóficas no era el de Pound, pero el gusto de aquél por la verdad, el orden y el trato justo era exactamente el de éste.

     La posición de Pound con respecto a la usura, tan opuesta al desarrollado sentido moderno del comercio y la banca, se manifiesta en muchos lugares de su obra, pero más monumentalmente en el Canto XLV, el poema, creo, más largo sobre la usura, y ciertamente el tratamiento más mordaz y hermoso de este vulgar mal y sus efectos sobre la vida humana. Desearía poder reproducirlo aquí, pero mejor lo envío a usted al texto mismo, lo cual, después de todo, es el objetivo integral de este artículo.

El Tema del Dinero

     "La soberanía se basa en el dinero. La Constitución de Estados Unidos es aún el mayor documento estatal escrito, porque ella sola entre todas, claramente reconoce este poder y lo coloca en las manos del Congreso... La base del Estado es su justicia económica" (Ezra Pound en Guía a Kulchur, página 270).

     Escribir sobre Pound es arremeter contra la montaña proverbial. Él vivió 87 años, publicó más de 60 libros, y estuvo involucrado en suficientes controversias como para diez hombres, o tal vez cien o incluso mil. Sus principales intereses o preocupaciones fueron, sobre todo, la poesía mundial y, luego, la teoría y práctica económica, social y política, especialmente el antiquísimo flagelo de la usura. Él vio nuestro actual sistema monetario como radicalmente malo y destructivo de la justicia económica y social.

     Ocuparse del mundo de la manera en que Pound lo hizo es un alto imperativo, usted estará de acuerdo. Pero Pound siempre mantuvo su opinión, su ángulo de enfoque, personal: lo que ha escrito este o aquel escritor individual; lo que ha hecho este o aquel financista particular o político; lo que, en verdad, estaba él, Pound, haciendo, ¿qué impacto estaba teniendo sobre sus amigos?. Hasta muy cerca del final de su vida, Pound tuvo una fe conmovedora en su capacidad de persuadir a otros de la verdad de lo que él creía —sabía— que era verdadero. Por ende, todo lo que usted tiene que hacer —es eso ¿no?— es asentar los hechos verdaderos en un caso, presentarlos bien (Pound sabía cómo hacer eso), y seguramente nadie podrá negarlos. Por supuesto la gente como masa puede negar la verdad. Pound también sabía esto perfectamente bien; él no era ningún ingenuo; pero él decidió no rendirse nunca.

     Esta metodología funcionaba sorprendentemente bien cuando en una relación amistosa él trataba de mostrar a otros escritores, e incluso a otra clase de artistas —escultores y músicos— lo que él había aprendido y lo que ellos podrían aprender de él. Como Eustace Mullins, un biógrafo de Pound, lo ha señalado, hubo cuatro hombres, todos amigos de Pound, que ganaron Premios Nóbel y sobre cuyos escritos Pound influyó fuertemente: Yeats, Eliot, Joyce y Hemingway. Pound mismo, por supuesto, nunca obtuvo ese premio.

     A mí particularmente me gusta recordar algo que James Joyce dijo sobre Pound, quien contribuyó decisivamente a la publicación de Ulises y le pasó dinero a Joyce para vivir cuando éste más lo necesitaba: "Todos le debemos mucho. Yo más que nadie". Tales elogios de Pound —Eliot lo llamó "el mejor fabricante" en su dedicatoria a Pound de The Waste Land— le fueron brindados con profusión por gente que él llamó amigos. Pound corrigió abundantemente The Waste Land hasta la versión final que el mundo ahora conoce como el más famoso poema extenso en inglés del siglo pasado. La "gente de poder", por otra parte, lo odió a él y a su obra, y todavía lo hace.

Anti-judaísmo

     Me hubiera gustado haber comenzado esta descripción hablando de las inmensas contribuciones de Pound a la poesía mundial. Y definitivamente yo quería hablar de su escrito sobre la usura (definida simplemente como el cobro de interés por préstamos de dinero) y su sentido de la urgente necesidad del dinero local y no usurero. Pero pienso que no es todavía posible comenzar una introducción a Pound subiendo por cualquiera de aquellas laderas en la montaña.

     En cambio, creo que simplemente tenemos que tratar primero, después de algo usual, con la cuestión integral del "anti-judaísmo" de Pound; porque la acusación contra él de que él era un empedernido anti-judío se niega a morir, y rechaza también llegar a ser alguna suerte de nota menor en su biografía. Probablemente nada de lo que yo pueda hacer la ayudará a morir. La acusación de anti-judaísmo sale a colación una y otra vez; aparece en cada discusión de él o de su obra. Es el subtema destacado de su biografía en Wikipedia (en inglés), un documento digno de leerse a pesar de ello, puesto que mucho de lo que informa no será tratado aquí.

     Recuerdo que una vez yo estaba en el vestíbulo de una salón en el intermedio de un concierto sinfónico, hace un par de años, hablando con varias personas que yo conocía, incluída una profesora ayudante de Inglés en nuestra universidad local (no por casualidad ella era judía). Hablábamos de algo que tenía que ver con la escritura o la lectura, y vi la posibilidad para hacer una pregunta de prueba que de vez en cuando hago en conversaciones sobre tales asuntos. Lo encuentro una manera de conseguir una lectura rápida para ver hasta dónde alguien está inserto en una suerte de sofisticación en las letras modernas. Le pregunté: "¿Qué piensa usted de Ezra Pound?". "Él es loco", contestó ella bruscamente. Mucho dicho en dos palabras: ya que Pound estaba muerto hace tiempo, ésta no era tanto una opinión sobre su carácter como sobre su obra, toda ella. "Loco". Dejé el asunto hasta ahí. No era el lugar para una perorata. Y yo sabía que sería eso o nada.

     Casi todo lo que puedo esperar es persuadir a unas pocas personas dispuestas a molestarse con un "poeta" del todo, que este poeta fue un gigante entre los hombres. La acusación de que él era un odiador de judíos, creo simplemente que no es verdadera. Es una total patraña. Lo que es verdad es que él dijo algunas cosas muy desagradables sobre los "banqueros", enfatizando que muchos, si no todos, de los más grandes de ellos eran judíos, sobre quienes, en el contexto de que además eran "grandes judíos", él también dijo algunas cosas rudas. Pound, quien se dedicó a la claridad de la comunicación, si es que se dedicó a algo, usó términos muy elocuentes para hablar y escribir. Una cita de una de sus transmisiones a principio de los años '40 desde Roma está en el artículo de Wikipedia:

     "El gran judío está tan ligado con este préstamo de capital (Leihkapital) que nadie es capaz de desenmarañar aquella tortilla. Sería mejor para ustedes retirarse a Derbyshire y oponerse a la Nueva Jerusalén; sería mejor para ustedes retirarse a Gloucester y encontrar un sitio que es Inglaterra, en vez de continuar luchando por la judería, e ignorar el proceso... Ustedes dejaron entrar al judío y el judío pudrió su Imperio, y ustedes mismos intensificaron al judío.... Y el gran judío ha pudrido CADA nación que él ha infestado".

     Entre paréntesis: como escritor admiro la forma en que E. Michael Jones, el editor de esta revista (Culture Wars), evita precisamente el tipo de "lenguaje grosero" que Pound empleaba en sus ataques contra los usureros por radio desde Roma y en forma escrita cuando él escribía en diversos medios sobre las falacias y delitos económicos.

     No presumo de dictar "modales literarios y moralejas" a nadie; tampoco yo pretendería reprochar o corregir lo escrito por Pound. Pero para mí, pienso que el tiempo para ataques personales groseros contra cualquier enemigo ha pasado. Hacer eso es precisamente copiar a "los judíos" en sus acusaciones de "anti-semitismo". La regla cristiana, como yo la entiendo, es siempre vociferar contra el delito con los máximos decibeles, pero amar al criminal y buscar su regeneración. Es una difícil decisión, pero es también dominical, y me he propuesto mejorar (espero) frente al Señor.

     Tal como están las cosas ahora, la repetición interminable de que "Pound es un anti-judío" sirve principalmente para matar su reputación como el más asombroso, gratificante e influyente poeta del siglo XX. Sirve también para obscurecer y para no enfrentar el verdadero punto en cuestión: ¿estaba él en lo cierto o estaba equivocado en cuanto a que la usura significaba una destrucción de la civilización, y que es una práctica que arruina a la nación?. ¿Estaba él en lo correcto o equivocado en que el uso de la usura para explotar y finalmente destruír naciones y civilizaciones era una antigua práctica judía, hecha en abierto desafío a su prohibición en la Torá, con la finalidad en mente, en definitiva, del gobierno del mundo entero, por medio de la usura, mediante los "grandes judíos"? (En toda esta discusión asumo que la mayoría de los judíos, como la mayoría de todos los demás, son peones y siervos de los Amos del Dinero: los súper-banqueros).

     Pound estaba diciendo claramente que en efecto había una "conspiración" de unos pocos para robar la riqueza de todos. Bien: ¿es eso verdadero o no?. Ésta es la única pregunta en todo este asunto del dinero que es digna de ser discutida.

El Truco de la Usura

     Los escritos de Pound sobre la usura derivaron en un ataque directo contra el mecanismo central, "el truco original" que "los judíos" —nuevamente, los "grandes judíos", los que "organizan" y tienen el super-gran-dinero— han usado para financiar, aislar y hacer progresar a su tribu en el mundo durante un muy largo tiempo (alguno diría: desde el Cautiverio Babilónico o incluso antes de ello). El canadiense David Astle, en un estudio extraordinario de las fuentes, naturaleza y funciones del dinero desde la Antigüedad hasta el presente, dice precisamente eso en su libro "Desgracia Babilónica: un Estudio del Origen de Ciertas Prácticas Bancarias y de sus Efectos sobre los Acontecimientos de la Historia Antigua, Escrito a la luz del Presente" (Babylonian Woe, edición privada publicada en 1975 por el autor e impresa por Harmony Printing Ltd., Toronto).

     Y como Kevin MacDonald lo ha mostrado en varios volúmenes académicos, la única cosa que los judíos han hecho históricamente sobre todas las otras es mantenerse a sí mismos como un pueblo separado. Ellos lo hacen hoy, aun cuando muchas falanges de judíos también se establecen como ciudadanos de muchas otras naciones. Ellos han hecho esto notablemente en Estados Unidos en los últimos 150 años, tal como lo habían hecho en los dos siglos precedentes en Europa del Norte. Su modo de actuar, el predominante, incluye el disponer, con habilidad notable, brillantez y eficacia, que dondequiera que ellos obtengan poder y riqueza, todo lo que continúa, como todo lo que ellos puedan manejar —y eso es usualmente muchísimo—, es "bueno para los judíos".

     Las afirmaciones anteriores indiscutiblemente harían que me ganara un lugar entre el número siempre creciente de "anti-semitas" y en la lista de los que hay que atacar difamándolos, si yo fuera alguien de importancia. Es incluso un distintivo de honor ser designado así... "hasta cierto punto", como dice uno de los personajes de Evelyn Waugh en una de sus novelas, tratando de discrepar ligeramente con su jefe egomaniaco, sin exactamente estar en desacuerdo con él.

"El Enjambre"

     Cuando se corre la voz de que fulano de tal es “malo para los judíos", el "enjambre" entra en acción. ¿Qué es el enjambre?. Tomemos prestado aquí el lenguaje de Israel Adam Shamir. Shamir es un natural de Rusia, un ex-judío, ahora un cristiano Ortodoxo, y un residente de Jaffa en Israel, un Estado que él cree que debería ser una nación con un sistema de "un voto, un hombre", y con derecho de retorno para todos los palestinos:

     «Después de que [el ex-presidente estadounidense] Carter habló [enfatizando que Israel es un "Estado de segregación racial"], él fue inmediatamente contraatacado por la judería organizada (¡no podía desaprovecharse aquello!). En mi Siberia natal, en su corto y tórrido verano, usted puede mirar un enjambre de mosquitos (zancudos) atacar a un caballo, cada pequeña sanguijuela impaciente por su parte en la acción. Al cabo de un rato, el animal cegado y enfurecido se lanza precipitadamente en una carrera loca y pronto encuentra su muerte en los páramos infinitos. Los judíos desarrollaron el mismo estilo de ataque. Nunca es una sola voz argumentando el caso, sino que siempre es un ataque masivo desde la izquierda y la derecha, desde abajo y desde arriba, hasta que el atacado sea golpeado y doblegado y se arrastre en la ignominia.

     Cada atacante es tan diminuto e irrelevante como un mosquito solo, pero como un enjambre ellos son formidables. Obsérvelos por separado: (Alan) Dershowitz, un defensor de la tortura y del asesinato de prisioneros, un reconocido plagiario [de libros] que nunca fue elegido para ninguna posición de autoridad y exige, sin ningún respeto, debatir con el Presidente. Está en efecto más allá de la patudez [Beyond Chutzpah, libro de Finkelstein en que lo denuncia como plagiario]; pero Dershowitz es apoyado por otros judíos en posiciones importantes, y su ridícula demanda es secundada tanto por las universidades como por los medios, hasta que esta ladrona nulidad consiga su derecho a respuesta en un canal de TV para presentar "su caso". Otro mosquito es Deborah Lipstadt, una nulidad puesta a la vista por el Washington Post. Muchos otros son aún más pequeños que estos dos, por ejemplo los 14 judíos que renunciaron a sus posiciones en el Carter Center. Si todos ellos no fueran capaces de conservar los medios en sus manos, ellos no serían oídos por nadie, salvo por sus cónyuges.

     La técnica de ellos es muy simple: Ellos cambian el foco del argumento hacia la personalidad de su adversario. Así, en vez de hablar de apartheid en Israel, hablamos de Jimmy Carter, si es que él es un intolerante y anti-judío (como lo hace Foxman, el "judío malo") o no lo es (como Avnery, el "judío bueno"). La respuesta correcta es "irrelevante": el amor de Carter por los judíos o su carencia de ello no tiene la menor influencia en la pregunta sobre el apartheid en Palestina. Igualmente, si hablamos de la situación en Bosnia o Kosovo, no entramos en nuestros sentimientos hacia los servios, albaneses o croatas. ¡Pero los judíos son diferentes!.

     Por ejemplo, el general Wesley Clark dijo que los judíos ricos, los grandes financistas de los políticos de Washington, insisten en la guerra contra Irán. Bien, esto puede ser discutido, tal vez incluso negado, pero en cambio ellos hacen que la discusión se desvíe hacia otro tema, sobre si Clark es un anti-judío (...)

     A partir de ese momento, Clark se atendrá a la defensa de sí mismo, y los tipos se encargarán de que sus manos estén ocupadas. Aquí otra vez la respuesta correcta es un cortés encogimiento de hombros: ¿a quién le importa si Clark es un intolerante?. Tal vez él es también un pedófilo y usurero, pero este argumento ad hominem no tiene la menor influencia en lo que él dijo. Y una acusación, "usted no ama a los judíos", no es muy diferente de "usted no ama a su tía", y usted probablemente ha aprendido a vivir con ello desde que tenía seis años».

     (De <http://www.israelshamir.net/English/Eng9.htm>)

     La acusación de anti-judaísmo ha perseguido a Pound desde que él comenzó a estudiar "las causas económicas de la guerra" inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Pero aquí concuerdo, como Shamir sugiere, con que la acusación de anti-judaísmo contra Pound es sumamente irrelevante.

Control de los Medios de Comunicación

     Una de las principales tácticas judías orientada a hacer de ellos mismos los "Maestros del Discurso" (término de Shamir), ha sido la adquisición de los "principales medios de comunicación" para así controlar cuáles y cómo los acontecimientos o las noticias son revelados al público. Esa realidad en EE.UU. es ahora de conocimiento común, de la cual incluso varios escritores judíos se jactan.

     La reciente "salida" de AIPAC, el Comité de Acción Política Estadounidense-Israelí, de los profesores Mearsheimer y Walt, para no mencionar el trabajo extraordinario del editor/redactor de esta revista, ha hecho avanzar una emergente libertad desde el "temor a los judíos", pero ésta ha progresado hasta ahora sólo un poco, porque el "miedo a los judíos" no es ninguna broma en política o en redacción o en la enseñanza (sobre todo a nivel universitario). Pregunte a Joseph Sobran, cuya carrera como quizás el más inteligente y elocuente comentarista estadounidense católico de nuestra política fue descarrilada por su templada pero muy pública crítica hacia los judíos. Pat Buchanan ha sobrevivido, pero sólo hasta cierto punto, después de similares "indiscreciones". Ningún hombre tiene ninguna posibilidad de ejercer una gran influencia. La lista de personas a las que se ha perjudicado de esta manera podría acrecentarse muchísimo. La última añadida a ella es por supuesto el ex-presidente Carter.

Encarcelado por Casi 13 Años

     Ezra Pound fue un caso prácticamente arquetípico de este mismo ataque judío contra la libre expresión que era, desde el punto de vista judío, absolutamente demasiado libre. Él pagó por ello. Inicialmente acusado de traición, él pasó doce años y medio (1946 a 1958) en el hospital psiquiátrico federal St. Elizabeth bajo un diagnóstico de locura hecho por un panel de psiquiatras que lo examinó en 1946. Parece obvio que los psiquiatras implicados pensaron que no era una buena idea dejar al principal poeta nacional que fuera juzgado por traición; el descubrimiento de su locura pareció una salida del dilema.

     Aquel diagnóstico impidió que Pound fuera procesado bajo el cargo de traición, un juicio que Pound claramente quería, ya que creía que podía refutar dicha acusación. Sin embargo, su catalogación como "loco" lo mantuvo efectivamente en una prisión-hospital todos aquellos años. Ninguna persona con sentido pensó alguna vez que Pound fuera un "insano". La obra que él hizo en el campamento para prisioneros en Pisa y en St. Elizabeth imposibilita esa denominación. Por otra parte, él estaba extremadamente tensionado por el problema que llevaba sobre sí mismo y seguramente tuvo algunos días muy malos.

     Los principales medios de información mantuvieron largamente el ataque contra Pound como un traidor mientras él estuvo en prisión, hasta que al final en importantes artículos en las revistas Time y Life, poseídas y editadas entonces por Henry Luce, se inició una actitud de "déjalo ir". Pound aceptaría la liberación sólo bajo la condición de que todos los cargos contra él fueran retirados. A fin de librarse de este incómodo asunto, el gobierno aceptó el acuerdo. Los cargos fueron retirados y Pound fue liberado, para volver a Italia, donde en Venecia murió y fue sepultado.

     Los simples hechos externos de los decisivos años de Pound en Italia hasta que fue llevado de vuelta a Estados Unidos bajo custodia militar, a primera vista parecerían ser, para un observador superficial, evidencias de la validez del caso del gobierno estadounidense contra él. Pound había estado viviendo en Italia diecisiete años cuando Estados Unidos entró en la Guerra. Él trató de reservar pasajes para regresar para él y los miembros de su familia, pero por complicadas razones no fue capaz de ello. Él se había opuesto a la guerra desde un principio, y se opuso a ella hasta el final. En 1943 él pidió al gobierno de Mussolini permiso para proseguir con Radio Roma —y le fue concedido— y presentar su planteamiento pacifista, en inglés (a menudo en una especie de jerga campesina propia). Él dirigió sus emisiones a los gobiernos Aliados y a sus tropas cuando éstas se acercaban cada vez más cerca.

     Él fue ásperamente crítico del presidente Roosevelt y tocó temas anti-judíos repetidamente. Las emisiones eran bastante a menudo difíciles de entender; ellas muy probablemente nunca fueron oídas por mucha, o quizás hasta por ninguna, gente en Estados Unidos. El tema central de Pound era que EE.UU. estaba sirviendo a la conspiración bancaria mundial judía / británica / estadounidense, mediante el ataque y destrucción de Europa, una idea que él había desarrollado, defendido y explicado extensamente a partir de los años '20. Justo después de la Primera Guerra Mundial él comunicó que había comenzado un estudio sistemático de las "causas económicas de la guerra".

     La conclusión a la que llegó fue que los "banqueros" y su usura universal tuvieron principalmente la culpa, no sólo de las guerras, sino del malestar económico general de las sociedades occidentales, banqueros que habían prevalecido, realmente, desde el final de la época anti-usura cristiana medieval, casi al mismo tiempo en que ocurrió la "Reforma" a principios del siglo XVI, y cuando Juan Calvino declaró que a los hombres de negocios se les debería permitir cobrar un interés por préstamos de dinero, algo a lo que la Iglesia romana se había opuesto completamente durante el milenio anterior, como los artículos de E. Michael Jones sobre el Judío Revolucionario dejan claro.

     La Primera Guerra Mundial, y la muerte de tantos de sus amigos poetas y artistas en ella, habían entristecido profundamente y contrariado, incluso enfurecido, a Pound. Él ya había demostrado, antes de que se fuera de Inglaterra hacia Francia, que era un poeta dinámico, brillante y erudito, que estaba trabajando nada menos que en hacer una revolución en la Naturaleza entera y sobre el curso de la expresión poética en la era moderna. Él trabajó en eso tan duro como lo haría un buen investigador científico. Él se convirtió a partir de aquel tiempo, mientras continuaba siendo un dedicado poeta, también en un crítico devastador e implacable de las políticas crueles de los gobiernos nacionales industrialmente avanzados del mundo Occidental, que habían causado las muertes inútiles de millones de hombres jóvenes en la Gran Guerra de 1914-1918, "la guerra para terminar la guerra", un desastre civilizacional repetido en la Segunda Guerra Mundial:

"Allí murió una miríada,
Y de lo mejor entre ellos",
Para una vieja ramera sin dientes,
Para una civilización arruinada.
Encanto sonriendo en la buena boca,
Ojos rápidos idos bajo la tapa de la tierra,
Para dos ingresos de estatuas rotas,
Para unos pocos miles de libros destrozados".

(de "Hugh Selwyn Mauberley", 1920).

     “Hugh Selwyn Mauberley” (1919) y "Homenaje a Sexto Propercio" fueron los dos poemas principales que liquidaron su residencia de catorce años en Inglaterra (1908-1922). Él se trasladó a París en 1922 y nunca volvió a vivir en Inglaterra. Después de eso, su principal esfuerzo poético estuvo en su Cantos, una obra que no es difícil ver como su respuesta al desafío de la inmensa Hojas de Hierba de Whitman. Ambas fueron acumulaciones de versos durante muchos años, masivos "trabajos en proceso" que consumieron la mayor parte de las energías poéticas de sus autores hasta casi la cercanía de la muerte. Las obras fueron comparables en ese aspecto, aunque completamente diferente en forma y contenido. Al principio Pound, a quien en su juventud tendieron a gustarle formas y temas más bien alusivos y esotéricos, le disgustaron los "chillidos" y los excesos democráticos de Whitman. Cuando Pound maduró, sin embargo, él escribió:

"Hago un pacto con usted, Walt Whitman.

Lo he detestado lo suficiente...
Tenemos una savia y una raíz.
Haya intercambio entre nosotros".

     Juntos ahora en la muerte, es claro que Pound y Whitman son "los dos grandes poetas estadounidenses".

     Cuando llego hacia el final de este ensayo, el texto de un discurso sobre política exterior estadounidense y libertades civiles de Justin Raimondo acaba de llegar a mis manos. Apareció el 4 de Junio en el sitio web antiwar.com, que Raimondo dirige. En su texto Raimondo, que se opone enérgicamente a la influencia israelí en la política interna y exterior estadounidense, maneja un diferencia muy curiosa. Él habla en contra de AIPAC, contra el partido neoconservador (en gran parte judío) de Washington, y a favor de los profesores Mearsheimer y Walt, cuyo famoso estudio "rompedor de tabúes", El Lobby Israelí y la Política Exterior Estadounidense, ha provocado una conmoción, y por supuesto ha sido atacado por "el Enjambre". Entonces Raimondo hace la declaración asombrosa (para mí), sin referencia que la sustente, de que las opiniones del lobby israelí y las de aquellos "de la mayoría de los judíos estadounidenses son extremos diferentes".

     No tengo conciencia de ningún estudio o encuesta que demuestre tal punto o de alguna organización judía que lo exprese. Soy consciente de muchos judíos individuales que se oponen al lobby e incluso al sionismo, pero un grupo financiado, organizado y bien publicitado ¿haciendo eso?. No creo tal cosa. Creo que la carga de levantar el yugo de la usura de los banqueros de los hombros de la Humanidad está destinada, como Shamir ha sugerido, para ser efectuada por los judíos; pero la hora no ha llegado todavía, porque un completo cambio de tendencia entre "los judíos" es obviamente un requisito previo.

     ¿Entonces qué debemos hacer?. Ahora mismo muy poco. El Señor nos ha prohibido el odio y la violencia. De todos modos hay muy poco en efecto que se pueda hacer contra el poder firmemente enraizado de las instituciones estatistas que ahora están en contra de cualquier modificación en el statu quo de nuestra sociedad usurera, gobernada por los banqueros. La demostración de Cristo en el Calvario es nuestro modelo. No debe ser levantada una mano contra "los judíos", como los Papas han dicho repetidamente a través de los siglos. Pero también nos ha dicho el Señor Cristo que debemos ser sabios como serpientes. La no-violencia y la sabiduría son los únicos instrumentos que tenemos para esta batalla. Concuerdo con que Pound ofreció mucha sabiduría sobre el dinero y el mal de la usura; de hecho él equilibró su vida entera y su obra para hacer que aquella sabiduría fuera conocida a tantos de sus compatriotas como fuera posible. En un eco de un famoso pequeño poema de Walter Savage Landor, él escribió en un epitafio irónico para él mismo, "Me peleé con todos, ya que TODOS fueron dignos de mi lucha..."

     El catálogo de Pound es ahora enorme; cualquier decente biblioteca media tendrá bastantes títulos de o acerca de Pound. Él se dijo a sí mismo que la clave puede ser conseguida en una tarde; encontré que eso era así en 1950, sentado en una biblioteca en Cambridge, Massachusetts, una tarde que nunca he olvidado.



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