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domingo, 15 de enero de 2012

Karl Radl - La Engañosa Palabra "ZOG"


     Desde semiticcontroversies.blogspot.com nos llega este artículo desde hace poco más de tres años, donde su autor, a partir de un texto de Eric Thomsom, quien acuñó el término ZOG, analiza (en traducción nuestra) por qué dicho concepto en realidad confunde un poco las cosas. Da un claro ejemplo tomado de la Historia para apuntalar su punto de vista, donde queda de manifiesto que se está tomando una parte como si fuera el todo.


La Engañosa Palabra "ZOG"
por Karl Radl
23 de Octubre de 2008




     El término ZOG (Zionist Occupied Government) o "Gobierno Ocupado por los Sionistas" fue acuñado en 1976 por Eric Thomson y ha sido extensamente usado entre aquellos que adhieren a una ideología racista, anti-judía o pseudo-racista. Thomson, escribiendo en 1999 acerca de su primaria denominación de ZOG, "Bienvenidos al Mundo ZOG", nos dice que:

     "Algunos afirmaron que el Enemigo era el CFR (Council of Foreign Relations), los Bilderberg, los Trilateralistas, o las temidas pero convenientemente anónimas "fuentes informadas" (insiders). Como un simple nacionalsocialista, comprendí que lo que estaba faltando era un Feindbild o cuadro general del enemigo. Si uno no supiera quién era el enemigo, entonces uno nunca podría esperar combatirlo. Más tarde aprendí que "nuestro lado" tampoco tenía ninguna definición de quién o qué era aquél. Sin un Feindbild la situación es seria, pero no desesperada. Sin un Selbstbild —el concepto de quiénes somos—, entonces la situación es desesperada, pero no seria. Los blightwingers [aguerridos militantes] parecen afianzados, decidiendo cometer errores y andar a tientas, "avanzando" en su rueda de molino hacia el olvido, porque ellos deciden no identificarse a sí mismos ni identificar a sus enemigos" [1].

[1] Eric Thomson, "Bienvenidos al Mundo ZOG", http://nfspanish.blogspot.com/2010/10/eric-thomson.html

     Estoy de acuerdo aquí con Thomson en que hubo, y hay, una ignorancia de quién es "el enemigo"; si usted quiere ponerlo de esa forma, la hubo y la hay, pero el cuadro del enemigo que Thomson evoca, como lo describe en su artículo, es absurdo y muy simplemente anti-gubernamental. No es, de ningún modo racional, anti-judío. Si es algo, es dudosamente pro-judío, y se nos presenta con la dicotomía de la declaración de Thomson de ser "un simple nazi". Puesto que, para ser un nacionalsocialista, Thomson tendría que ser un partidario intransigente del orden y no del desorden, así como del término más impreciso: la justicia. Por lo tanto, para ser un nacionalsocialista, Thomson tendría que apoyar al gobierno por principio, pero ser opuesto a los actuales poderosos intereses del lobby de los judíos en el gobierno, que no es la postura que él aparentemente toma en su obra escrita.

     Thomson no parece apoyar tampoco el orden y la justicia, y en la mayor parte de su trabajos publicados [2] gasta mucho de su tiempo atacando al "gobierno dominado por los judíos" más bien que a los judíos [3], cuando él, si fuera un buen nacionalsocialista, debería enfocar su crítica específica y sus libelos sobre los actuales judíos en el poder, más bien que aplicar términos vagos que sugieren que el gobierno en general está completamente podrido [4]. No sólo éste es un entendimiento simplista de la política en general, y más específicamente de la política del lobby, sino que es también contrario a la cosmovisión orgánica, que es el sello de la weltanschauung nacionalsocialista.

[2] Disponibles (en inglés) en la dirección siguiente: http://www.faem.com/eric/
[3] Esto es tipificado por la constante caracterización que Thomson hace de sí mismo como un "revolucionario" y también por esos términos sucios y descorteses como: ZOGWENCH: un empleado femenino del gobierno, ZOGLING o ZOGDOG: cualquier empleado del gobierno, ZOGNERD: un oficinista del gobierno y ZOG-TURD: un contribuyente, es decir, el que que es consumido y excretado por el ZOG (Thomson, op. cit.), de los que él es responsable. Los nacionalsocialistas son damas y caballeros educados y corteses: ellos no se involucran en el trato con gente que de facto es escoria, porque ellos trabajan para el Estado.
[4] Thomson hace con el cristianismo lo mismo que hace con el gobierno, y lo trata con una muy amplia brocha, afirmando que aquél está basado en el judaísmo y por lo tanto es de facto malo y contrario a los intereses de la raza aria. Esto es tan inexacto como su crítica contra el gobierno, en que Thomson deja de comprender que está trabajando contra la tendencia de la naturaleza humana y la característica racial aria como partidaria del orden y la justicia.

     Si Thomson en consecuencia tuviera esta visión orgánica, él notaría —y ciertamente debería hacerlo— que hay sustanciales fuerzas anti-judías en juego en los gobiernos, y que lo que vemos son los resultados de la guerra entre estas dos fuerzas generales, que pueden ser descompuestas en campos más pequeños que pertenecen a una de aquellas dos lealtades generales. Esto explica, por ejemplo, la contrastante y variada situación política que rodea a los judíos y por qué, por ejemplo, ellos dejan de poner en práctica cosas que ellos desean, aún cuando ellos están generalmente unidos. Esto también está de acuerdo con la visión nacionalsocialista de la eterna lucha eugénica con miras al porvenir, para evolucionar constantemente, para construír un mejor futuro para la gente.

     La carencia de Thomson de un pensamiento claro y su insistencia en jugar al revolucionario son demostradas admirablemente en su definición de "ZOG", que él define como sigue:

«SIONISTA (Zionist): Un supremacista judío o a favor de "Israel primero". La mayoría de los sionistas no son judíos sino títeres de los judíos, que son sobornados y/o engatusados para servir a sus amos judíos. El término antes usado para tales bichos era "tonto útil" o traidor de la raza.

OCUPACIÓN: El status de las tropas extranjeras o agentes que gobiernan a un pueblo subyugado en contra de sus propios intereses, en beneficio de los ocupantes extranjeros.

GOBIERNO: Una minoría de individuos que tienen la autoridad para balear a la mayoría y/o imponer impuestos sobre ellos» [Thomson, op. cit.].


1) En primer lugar: esta definición del problema judío apunta a los "sionistas" muy particularmente y no nota que el problema que es central para la ideología nacionalsocialista es el judío en todas sus manifestaciones. No es tan simple como decir que los sionistas son el problema, porque ellos son actualmente un bando dirigente dentro de la comunidad judía y lo eran aún más en el momento del primer escrito de Thomson en 1976. Hubo, y hay, cantidades considerables de judíos de distinta índole política entre los haredíes —o comunidad ultraortodoxa— y las tradiciones radicales judías, que son y han estado públicamente muy opuestos al sionismo.

     No sólo esto, sino que Thomson no reconoce que los judíos casi siempre se han dividido públicamente en bandos contrarios sobre varias cuestiones, e incluso si una tendencia parece predominar, a menudo puede desvanecerse en la oscuridad tan rápidamente como surgió. Un excelente ejemplo de esto en la Historia es el movimiento mesiánico de Shabbetai Tzevi (más popularmente conocido como Sabbatai Zevi, 1626-1676), cuando sus proclamaciones de que él era el largamente esperado Mesías judío atrajeron a decenas, si no cientos, de miles de judíos de todas partes de Europa, del Cercano Oriente y del Norte de África directamente a su estandarte.

     Cuando Sabbatai Zevi fue diligentemente conducido a una trampa por el sultán otomano, y aconsejado por un judío que se convirtiera nada menos que al Islam —personaje éste que estaba, según algunos eruditos, trabajando bajo las órdenes de las autoridades rabínicas—, prontamente Zevi se convirtió al Islam para evitar ser decapitado, teniendo que resucitar para demostrar su origen divino. Esto pronto causó el colapso general del movimiento mesiánico alrededor de Sabbatai Zevi. Aunque el movimiento, como uno podría esperar, no colapsó completamente, entre algunos judíos ashkenazi y sus tzadiks así como entre los remanentes de sus seguidores en Turquía (los Donmeh), quedó viva su memoria y construyeron una nueva teología en torno a Sabbatai Zevi. Así y todo, a pesar de los antepasados de los Donmeh, el movimiento generado alrededor de Sabbatai Zevi se disolvió y él fue consignado en la Historia como un "falso Mesías".

     Sin embargo, no todos los judíos siguieron a Sabbatai, incluso en el apogeo de su influencia, y si debemos adherir al pensamiento de Thomson, deberíamos haber llamado al problema judío del siglo XVII el "Gobierno Ocupado por los Sabateos". El problema tuvo un aspecto diferente, es verdad, pero las cuestiones a mano eran casi las mismas, con la proliferación de los hofjude o judíos de la corte (por lo general bautizados/convertidos), así como el préstamo mercantil de dinero (a pequeña y gran escala), el impuesto a la agricultura y las actividades internacionales de los judíos en este período.

     Así, en vez de enviar su capital al gobierno israelí y trabajar en beneficio de éste, ellos entonces habrían estado trabajando en beneficio de Sabbatai Zevi. Pero en el presente, como en la época de Sabbatai Zevi, hay un número sustancial de judíos que se han abstenido del cáliz demasiado tentador que es la ideología del sionismo. Esto puede ser comparado con los muchos rabinos que condenaron a Sabbatai Zevi como un falso Mesías, entre otras cosas, y lo quitaron exitosamente de en medio como una amenaza significativa para su poder y sus objetivos. ¿Destruirán estos judíos "anti-sionistas" al sionismo o a Israel como país?. Es demasiado temprano para decirlo, pero tenemos que abordarlo tratando con judíos que piensan en el futuro y describen el problema como realmente es y no como está en este momento.

     La caída de Sabbatai Zevi de la gracia en el mundo de la judería nos provee de un ejemplo, de acuerdo al cual debiéramos juzgar y etiquetar al "enemigo" —como Thomson se refiere a él— como "sionistas"; pero el problema de hecho no son los "sionistas", o Sabateos —para usar mi ejemplo de un anterior movimiento intelectual judío en boga—, sino más bien los judíos. Entonces nos causamos un problema a nosotros mismos al no subrrayar una de las causas primordiales de los problemas que afrontan hoy Europa, Norteamérica y Oceanía.

     El judío no defiende sólo una causa como el sionismo, como señalé recién, sino que más bien él tiene muchas causas por las cuales aboga. A veces la moda es el comunismo, a veces es el sionismo, a veces es el helenismo y otras veces la moda es tornarse piadoso (haredí). Uno no puede asignarle sólo la denominación "sionista" y esperar que se le adhiera, porque hay judíos "anti-sionistas" corriendo por allí en números significativos, con respecto a los cuales cualquiera que vea a los "sionistas" como su enemigo supondrá lógicamente que está todo bien porque ellos no son "sionistas". Incluso estos judíos "anti-sionistas" varían en sus ideas, desde apoyar un Estado palestino-israelí conjunto hasta la idea de que Israel no debería existir porque el Mesías no ha venido aún y por lo tanto los judíos al hacerse cargo de la residencia en dicha tierra están violando el pacto de Hashem ("el Nombre", Yahvé) con el pueblo judío [5].

[5] Un grupo prominente que sostiene esto es el haredí Neturei Karta.

     "Sionista" no quiere decir "judío", y el problema no es simplemente Israel sino que más bien es el gran mandamiento de los judíos. Usando el término "sionista", Thomson está confundiendo completamente el problema en cuestión, y está permitiendo a los judíos escapar del quemante foco de la crítica anti-judía (de la misma manera que sospecho, para su disgusto, que esto puede ser comparado a la fuente bautismal que permite que el judío opuesto al sionismo escape, como la conversión evidentemente lo permitió antes en Europa), y no comprendiendo que, haciendo así, él está afectando negativamente la causa por la que él aparentemente aboga.


2) En segundo lugar: Thomson, como han hecho muchos, ignora un hecho esencial del discurso judío, que es que la mayor base de poder de lo que uno puede llamar la "judería internacional", no está de hecho localizada en Israel sino más bien en Norteamérica, con la ciudad de Nueva York como la capital no declarada de esta fraternidad mundial, puesto que la comunidad judía internacional está compuesta esencialmente de dos elementos geográficos: aquellos que están en Israel y aquellos que no están en Israel. La mayoría de los judíos, y además los más poderosos política y económicamente, están fuera de Israel, y aunque la mayor parte de estos poderosos judíos apoya a Israel, dicho apoyo no es incondicional.

     El gobierno israelí tiene que aplacar a los judíos de la Diáspora sobre una lógica común, porque, para decir con otras palabras lo de un artículo reciente en un periódico israelí, "la Diáspora judía estadounidense hace cosas por Israel y espera que Israel esté muy agradecido por ello". Esto es por qué usted encuentra que casi todo Primer Ministro y Presidente israelí en algún punto en su duración en ese cargo ha hablado de "cambiar la relación de Israel con su Diáspora", porque Israel es el subalterno y no el socio mayoritario en la relación, y es dependiente de la Diáspora para su salvación.

     Como lo señalé, la Diáspora judía no es esencialmente sionista tampoco, aunque haya sido históricamente solidaria con el sionismo desde que éste entró en la moda intelectual judía al comenzar y durante el siglo XX. Mucho del dinero del gobierno israelí es de hecho gastado en convencer a los judíos de la Diáspora, sobre todo a aquellos de la ciudad de Nueva York, de que Israel es una causa digna de apoyar y para poner su dinero. Vale la pena notar que los judíos tienen una disposición muy considerable a practicar la filantropía entre su propia gente, y los judíos israelíes realmente tienen que competir por esas sumas considerables junto con otras organizaciones filantrópicas/educacionales judías, que trabajan sobre una base más nacional.

     Por supuesto las organizaciones israelíes de la Diáspora han sido muy exitosas en la recaudación de fondos y en acumular apoyo. Principalmente por predicciones histéricas de "otro holocausto" y de propaganda de atrocidades actualmente relacionada con los cohetes lanzados por Hezbolá desde el sur del Líbano y por Hamás cerca de la frontera con Gaza (contra Sderot, como un ejemplo sobresaliente). Sin embargo la cuestión importante aquí es quién es el objetivo para esta propaganda, pues dado que Israel gasta tanto tiempo y dinero en recolectar apoyo usando este tipo de propaganda, es de gran importancia entender quién es el auditorio objetivo, que de hecho son los judíos y no los "gentiles", como comúnmente se supone.

     El judío promedio en los ghettos de Brooklyn, por ejemplo, es muy susceptible a la propaganda judía de atrocidades, ya que éste no sabe más que preguntar lo que Israel dice, y si su rabino y su comunidad respaldan aquello, tanto mejor. Desde entonces la presión de la comunidad, que es una sanción negativa en la mayoría de los grupos, es ejercida sobre los judíos para hacerlos atentos a Israel. Esto se suma al hecho de que otras fuentes de información abiertamente judías son a menudo muy pro-sionistas, y el judío promedio en los ghettos de Brooklyn no confía en, ni quiere escuchar las noticias no-judías porque éstas no tienen verdadera importancia para él. En todas las cosas importantes, entonces, esta propaganda israelí en las organizaciones y medios predominantes judíos da al judío promedio la impresión de que Israel está en lo correcto y de que cualquier crítica de algún medio de información no-judío (y de vez en cuando judío) que sea anti-Israel es anti-judía, o, en caso de que la crítica sea judía, de que se trata de un "auto-odio" (self-hating) [6].

[6] Esto no significa que el judío es estúpido, sino más bien que por causa de su comunidad de minoría compacta ellos se sienten en peligro por el mundo gentil alrededor de ellos, ya que los judíos son eternamente mentalmente inseguros y se sienten inadecuados (que es de donde viene el Freudismo), y así pueden relacionar la propaganda de atrocidades que viene de Israel con lo que los horribles, malos y desagradecidos gentiles les están cocinando (a los "pobres, inocentes e incomprendidos" judíos) otra vez. También vale la pena señalar que los judíos sienten que sus experiencias generalmente justifican cualquier cosa que ellos hagan a los árabes locales, porque sienten que ellos merecen una patria propia y han rechazado históricamente tener alguna otra fuera de Palestina.

     Convencer a los judíos de la Diáspora de que es necesario apoyar a Israel en términos económicos, morales, físicos e intelectuales, no importando a qué costo, ha sido parte de la estrategia israelí desde la fundación de Israel, que fue hecha posible por las acciones de la Diáspora dentro de los círculos del gobierno (estadounidense), combatiendo junto a la emergente IDF [Israel Defense Forces], pasando de contrabando armas y gente a Israel y financiando la guerra así como comprando tierra. Esta confianza en la Diáspora es todavía tan fuerte como lo era en 1948. Aunque Israel pueda sostenerse solo, a pesar de todo es un Estado que confía excesivamente en sus orígenes judíos para recoger el apoyo necesario en todas las esferas, tanto judías como judeo-cristianas, para hacer posibles sus muy discutibles acciones.

     Ésta es la ideología detrás de la retórica sionista sobre la necesidad de un Estado judío autónomo, porque los sionistas alrededor del mundo —y sobre todo dentro de Israel mismo— comprenden que Israel no es actualmente un Estado autónomo y que para sobrevivir necesita la ayuda del exterior. Ésta ha sido la función de la propaganda israelí dentro de la comunidad judía, y a menudo es confundida por quienes se oponen a los judíos y/o a Israel —como Thomson lo ha hecho probablemente—, como si esa propaganda simplemente estuviera dirigida a los no-judíos de todo el mundo, cuando de hecho la función primaria de esta propaganda es recoger el apoyo judío para Israel, siendo su función secundaria crear "no-judíos correctos" que apoyen al pueblo judío y específicamente los esfuerzos del sionismo, para establecer así el apoyo, el sustento y el progreso del Estado judío.


3) En tercer lugar: Thomson está probablemente en lo correcto al declarar que la mayoría de los sionistas no son judíos, ya que la mayoría de los "sionistas" parecerían ser los denominados "sionistas cristianos", quienes siguen una teología por medio de la cual se hace necesario para los judíos volver a Palestina, de modo que Jesús-Cristo pueda venir otra vez y la "Tribulación" pueda comenzar. Sin embargo, gran parte del movimiento "sionista-cristiano" es sustentado y ayudado por sionistas judíos (generalmente seculares) que mezclan el peso político, económico y social de los "sionistas-cristianos" con el suyo propio en cuestiones relativas a Israel, la política de Estados Unidos hacia el Oriente Medio y los judíos en general.

     Las personas que han sido llevadas a creer tales ideas milenaristas [del Milenio cristiano] ¿son "traidores a su raza" (para la causa racista y pseudo-racista) y "tontos útiles" (para la causa judía)?. Ciertamente no pienso eso.

     El concepto de que tales gentes son "traidores a su raza" porque ellos sirven a la causa sionista es sólo aplicable a aquellos que deliberadamente promueven a los judíos —a pesar de conocer que la causa del sionismo no está a favor de los mejores intereses de su propio pueblo no-judío, sin mencionar su propia religión no-judía—, o a aquellos que puede probarse que han recibido dinero para propagar la causa del sionismo. "Traidor a la raza" es un término que debería ser específicamente aplicado a criminales políticos particulares, en vez de ser aplicado a segmentos enteros de la población que han sido simplemente engañados por la gente en la cual ellos habían confiado para que fuera honesta con ellos y velase por sus mejores intereses.

     Lo mismo se aplica a los "tontos útiles", por cuanto la gente no es idiota ni tampoco intrínsecamente idiota, como esta caracterización da a entender. Más bien ellos son gente que es simple en sus creencias [7] y que no tiene tiempo para investigar profundamente en cosas que pertenecen a la política o investigar sobre su propia condición. La gente a menudo tiene cosas más importantes que hacer, como ganarse el pan para la mesa familiar y mantener el hogar familiar limpio y ordenado, y pasar el tiempo con sus familias. Éstas son lejos cosas mucho más importantes que las relativas a ellos mismos con las maquinaciones entre bastidores en política, diplomacia, academias y negocios. La gente confía en que los representantes del poder les digan la verdad, y cuando ello no ocurre, concierne a los nacionalsocialistas informar de este hecho gradualmente y sin engaño. Esto proviene del hecho de que los nacionalsocialistas aman al pueblo incondicionalmente y con todo su corazón, y no lo subestiman ni apartan la mirada con desprecio cuando la gente pudiera no comprender la cosmovisión nacionalsocialista en el actual tiempo.

[7] Esto no es para menospreciarlos, sino que más bien es una afirmación del orden natural del universo. En éste hay gente que es muy brillante y es muy crítica; hay otros que son muy brillantes pero no críticos, y existen otros que no son muy brillantes y son muy críticos, etc. La simplicidad es una virtud y no un vicio, y sólo en la simplicidad puede ser vista la verdadera esencia racial del pueblo.

     Si usted trata a la gente como Thomson lo hace en su escrito —como ganado ignorante—, entonces usted simplemente la está tratando como lo haría un comunista, bajo el supuesto marxista (y en general, judío) de que hay "opios para las masas", por decirlo así. Nadie sino un pervertido masoquista reacciona en contra de la benevolencia, y uno debe tratar a la gente como una ampliación de su propia familia: cuidarlos, ayudarlos y amarlos como si ellos fueran los propios padres o madres, hermanos o hermanas, hijos o hijas, nietos o nietas. Suponer que la gente es tal [como ganado ignorante], como Thomson lo hace, la degrada, y pone al escritor sobre un inmerecido pedestal como el paradigma de la virtud, porque él "conoce la verdad", lo que es una excusa para sentirse intelectualmente superior cuando no hay absolutamente ninguna razón para ello.

     ¿Cómo Thomson, poniéndose a sí mismo sobre el inmerecido pedestal, sabe que él conoce "la verdad" del asunto?; puesto que él está ostensiblemente tratando con una secreta red etnocéntrica de individuos, grupos informales y organizaciones formales, que no comparten los mismos objetivos abiertos, como el sionismo o el comunismo, pero que comparten el mismo objetivo subyacente: lo que es bueno para los judíos.

     Las percepciones de lo que de hecho es bueno para los judíos difieren, y eso explica por qué usted ve a judíos que abogan por una integración secular, otros que abogan por un sionismo religioso, otros que abogan por un sionismo secular, otros que abogan por una vuelta a la Diáspora sin Israel, etc. El tema fundamental, incluso en el caso de los judíos "anti-semitas", es el de lo que es bueno para el pueblo judío. Los judíos no pueden ser vistos como una entidad monolítica que recibe "órdenes desde arriba", sino que deben ser vistos más bien como una serie de individuos etnocéntricamente interconectados, grupos informales y organizaciones formales que tienen un modelo cambiante de alianzas y manifestaciones basado en su propia interpretación de lo que es mejor para la judería y lo que es mejor para su teoría particular, como para lo que es mejor para la judería en un tiempo determinado.

     A menos que un escritor reconozca que lo que él escribe es una teoría basada en las verdades presentadas sobre el asunto, entonces él simplemente se convierte en una presa fácil para los intelectuales judíos que pueden señalar ejemplos contrarios y mostrar con alguna facilidad que no toda la judería está unida. Por lo tanto los intelectuales judíos pueden parecer demostrar a la gente que lo que los "anti-semitas" dicen es una necedad paranoide y que los "anti-semitas" realmente son los seres irracionales como ellos los retratan.

     Lo que Thomson deja de reconocer es que hay pocos absolutos cuando se trata de los judíos; y uno debe entender que la idea del sionismo como la causa primordial del problema que la judería representa en la época actual es engañosa, y que el sionismo más generalmente distorsiona el problema inminente y sustituye el cariño hacia la gente por un desprecio hacia ellos como intelectualmente inferiores.

     "El enemigo" no son los "sionistas": son los judíos.


1 comentario:

  1. Alonso González Nájera: Yo también soy Nacional-Socialista, desde pequeño, auto-educado en dicha ideología y además la propagandizo militante y activamente cuanto puedo aquí en mi tierra, El Salvador, con todos los costos que ello implica y aún riesgos, considerando que ahora nos gobierna el malvado y corrupto partido FMLN que no es más que la antigua guerrilla marxista que nos asoló y masacró durante quince largos años. O sea que no soy sospechoso de ser demócrata ni aguado. Y desde esa posición déjeme decirle QUE EL ENEMIGO SON LOS SIONISTAS, NO LOS JUDÍOS. Porque si aceptamos su tesis, resultaría que Jesucristo y Sus Apóstoles serían los originadores de todo el problema o al menos una parte muy nuclear del mismo. Y todo el Cristianismo primitivo, que, al contrario, fué el movimiento metafísico que aunque por razones harto discutibles y hasta si quiere no más que materiales y mezquinas, ayudó en paleta a instalar el anti-semitismo en las mejores mentes de Occidente en un tiempo cuando nadie se había dado cuenta de la amenaza en cuestión. Y esa consecuencia no es posible sacarla. Amén de que el Marxismo Internacional y la decadencia organizada de Occidente y de las culturas tradicionalistas mundiales orquestada por las industrias judías y de los demás medios de des-información JAMÁS HABRÍAN TRIUNFADO SIN LA INTERESADA Y MUY QUE SABEDORA AYUDA DE CIENTOS Y MILES DE LÍDERES Y MAGNATES NO JUDÍOS A LOS QUE DIOS, PATRIA, RAZA, SUS TRADICIONES Y SUS HÉROES LES IMPORTARON UN BLEDO POR UNOS $$$$$$$ MÁS. Y todos estos piratas del estiércol estaban y se encuentran EN POSICIONES PRE-EMINENTES, MUCHAS VECES NO TREPADOS A ELLAS POR LOS JUDÍOS SINO CONTACTADOS POR LOS JUDÍOS CUANDO YA HABÍAN LLEGADO A ELLAS, COMO SUELEN HACER LA MA$ONERÍA Y EL MI-5, de modo que saben muy bien con quiénes tratan, con quiénes se mezclan Y A VECES HASTA EMPARENTAN. Todo lo cual no ocurre FUERA DEL MUNDO DE LAS SECTAS ANTICRISTIANAS SECRETAS, DISCRETAS O AL MENOS CIRCUNSPECTAS que, si examinamos lo que de sus literaturas periódicamente liberan a pública lectura para ver qué nuevos acólitos pescan, comulgan en lo esencial, es decir, en los asuntos mundanos con el Judaísmo PERO SE ALEJAN DE ÉSTE EN CUANTO SE REFIERE AL DEBIDO CULTO AL ÚNICO Y VERDADERO DIOS Y A SU GENUINO ESPÍRITU, QUE ES EL DE MISERICORDIA NO EXENTA DE JUSTICIA. Entonces, ¿cómo llamar a esta caterva INTER-CULTURAL DE MERCENARIOS GENTILES, muchas veces brillantes en el Mal, que tanto así ayudan al Judaísmo Internacional? No son Judíos, PERO COLABORAN CONCIENTE Y ACTIVAMENTE A LOS FINES DEL JUDAÍSMO POLÍTICO MUNDIALISTA, POR OTRO NOMBRE $IONI$MO. Luego, son $ioni$tas, ¿o cómo más llamarlos? No es cuestión de meras terminologías. El Mal Principio anida en el corazón de todos los hombres. Querer reducirlo A SOLAMENTE LOS JUDÍO$, DONDE DESDE LUEGO TAMBIÉN SE ENCUENTRA Y MUCHO MEJOR CULTIVADO, ES COMETER UN PELIGROSO REDUCCIONISMO SICOLÓGICO-MORAL QUE LLEVA A QUE TODO LEGÍTIMO MOVIMIENTO NACIONALISTA, SEA NS Ó NO, SE DESCUIDE DE LOS DIFERENTES FLANCOS POBLACIONALES DE DONDE EL PELIGRO LE PUEDE VENIR Y DE HECHO LE VENDRÁ. Los judíos son ciertamente el origen del Internacionalismo Cosmpolita pro-Tiranía Mundial que combatimos, PERO SOLAMENTE EL ORIGEN. Este Mal se ha propagado y ahora es global, infiltrado en muchas instituciones y culturas y hasta, triste es decirlo, en la pseudo-lógica humanista que ahora sigue la razón humana. Entonces, donde el Estado planetario sea activamente propagado, promovido e impuesto desde esferas gubernamentales RACIALMENTE NO JUDÍAS PERO SUBSERVIENTES DEL JUDAÍSMO, cabe y hay que llamarlo $ioni$mo, que, por ser una categoría mucho más amplia, señala a su origen judaico y lo abarca, PERO ADEMÁS INDICA UNA ANTI-CULTURA POLÍTICA MUNDIALI$TA Y $OCIALIZANTE QUE ES YA MÁ$ PODERO$A Y VA$TA QUE SU ORIGEN RACIAL Y RELIGIO$O. Le escribió Max Brannon, desde San Salvador, República de El Salvador.

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