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martes, 16 de agosto de 2011

David Lane - Los Poderes Policiacos



     Presentamos en castellano ahora el texto Police Powers, de David E. Lane, escrito no sabemos cuándo pero sí con qué intención, porque su mensaje es claro como un día soleado.


Los Poderes Policiacos
por David Lane


     Ninguna tiranía puede existir sin poderes policiacos que hagan valer las "leyes" de los gobernantes y castiguen a los rebeldes o librepensadores. Los ejecutores son llamados soldados cuando son enviados a otros países, y policía cuando operan dentro de un país. Pero su función es la misma.

     Las legiones romanas eran los poderes policiacos del César. Ellas recolectaban los tributos de la mayoría de la población Blanca del mundo. Ellas llevaban decenas de miles de esclavos desde otras naciones blancas a Roma, para servir a gobernantes degenerados o ser despedazados en espectáculos brutales. Cuando 90.000 esclavos liderados por Espartaco se rebelaron en el año 71 a.C. los sobrevivientes fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia.

     Cuando los poderes detrás del Imperio romano descubrieron que la religión ayudaba a esclavizar a las naciones, fue creada la iglesia católica (=universal) romana. Ésta, también, tenía sus poderes policiacos. Ellos asesinaron, torturaron y quemaron en la hoguera a decenas de miles de herejes, filósofos, científicos, librepensadores y, más tarde, a los Protestantes. Después de la Reforma los Protestantes tuvieron sus poderes policiacos. Ellos quemaron a miles de católicos, brujas, paganos, librepensadores y herejes en la hoguera. La Unión Soviética tenía sus poderes policiacos. Los más conocidos fueron la KGB y el GRU. Ellos torturaron y asesinaron a millones.

     Estados Unidos fue formado para ser el poder policiaco de un Nuevo Orden Mundial. Algunas declaraciones de los padres fundadores indican lo contrario, pero todos los políticos son engañadores y mentirosos. El cabalismo en el Gran Sello de los Estados Unidos visto al dorso del billete de un dólar, donde las 13 estrellas forman la estrella judía de David, fue diseñado por los masónicos padres fundadores. Las palabras "E Pluribus Unum" y "Novus Ordo Seclorum" cuentan la historia. Además, la intención sólo puede ser juzgada por la acción y los resultados. Como el poder policiaco del Nuevo Orden Mundial sionista, EE.UU. ha ayudado a mutilar y asesinar a 200 millones de personas mediante guerras y revoluciones en países distantes a miles de kilómetros durante dos siglos. Hoy EE.UU. tiene tropas de ocupación, es decir poderes policiacos, en 100 países. Los medios y el gobierno llamaron a la guerra de Vietnam "una acción policial". Las acciones policiales son realizadas por los poderes policiacos. Todos quienes hacen valer el poder de los gobernantes, sean ellos militares, policías, carceleros, fiscales, jueces o los medios, son "Poderes Policiacos".

     En Waco, Texas, los poderes policiacos de EE.UU. quemaron vivas a 87 personas inocentes, incluyendo a muchos niños. En Dresden y Hamburgo los poderes policiacos de EE.UU. quemaron vivos a muchas decenas de miles de inocentes, un porcentaje alto de los cuales eran niños.

     Los poderes policiacos de EE.UU. asesinaron a Kathy Ainsworth, Vicki Weaver, Sammy Weaver, Gordon Kahl, Robert Mathews y otros, para no decir nada de los millones falsamente encarcelados o económicamente destruídos por procesamientos malévolos. Cuando la División 101 Aerotransportada usó bayonetas para forzar la integración racial en las escuelas de Dixie, eso era el poder policiaco. Cuando los policías golpearon a las madres blancas del sur de Boston, imponiendo una sangrienta sumisión, por protestar por la integración racial de sus escuelas, aquello era el poder policiaco.

     El famoso abogado Jerry Spence declaró en una reunión de un Colegio de Abogados en Montana que él nunca había visto un caso en los tribunales federales donde la fiscalía no hubiera presentado pruebas falsas y testimonios perjuros. Cuando los Federales dan el ejemplo, los tribunales menores lo siguen. Éste es el poder policiaco como lo ha sido a través de toda la Historia. Los gobernantes quieren un resultado y los poderes policiacos hacen que ocurra. Por la misma naturaleza de los gobiernos, la policía debe ser el segmento más brutal e irreflexivo de la población. A los poderes policiacos externos, los militares, les gusta conseguir a sus reclutas cuando son jóvenes, a fin de enseñarles la obediencia incondicional. El sagrado mantra enseñado a los poderes policiacos y a las masas consiste en estas dos palabras: "La Ley". En términos reverentes los jueces, los abogados, los políticos y los medios proclaman: "Es la Ley". Así que ¿qué es este icono sagrado llamado "La Ley"?.

     En 1461 Felipe, Duque de Borgoña, habiendo perdido su cabello por una enfermedad, forzó por decreto a 500 de sus nobles a sacrificar sus propios cabellos también. Cuando Francisco I de Francia decidió dejarse crecer la barba para ocultar una cicatriz en su mentón, obligó por ley a toda su población masculina a seguir el ejemplo. El zar Pedro el Grande de Rusia decretó un impuesto para los que usasen barbas, las que serían cortadas en el acto en caso de ser vistos en público sin el recibo fiscal requerido. Pero esto apenas rasguña la superficie de la empresa criminal conocida como "la Ley".

     "La Ley" es la esclavitud codificada. Es lo que el rico, el poderoso y el astuto usan para esclavizar a las masas. A menudo "la Ley" es puesta en forma escrita, como la Carta Magna, la Constitución estadounidense, los llamados códigos penales, etc. Esto se hace para engañar a las ovejas, pues "la Ley" nunca se ha aplicado a los gobernantes. "La Ley" no es para Ted Kennedy, o Bill Clinton, u O.J. Simpson, ni es para los políticos que matan a decenas o cientos de millones con sus guerras interminables. "La Ley" no es para Lon Horiuchi, que disparó a la cabeza de una mujer inocente cuando ella amamantaba a su bebé. "La Ley" no restringe a los gobernantes o a sus favoritos, sino sólo a sus víctimas. La función primera y más fundamental de los medios de comunicación, sean ellos los pregoneros de la ciudad de las épocas pasadas o los oportunistas de la televisión de hoy, es mantener una falsa ilusión de autoridad moral a favor de los poderes policiacos. Los medios demonizan a países extranjeros y sus líderes para justificar la intervención y la matanza por los poderes policiacos de EE.UU. Los medios glorifican a la policía y justifican el encarcelamiento de dos millones de norteamericanos.

     Antiguos programas de TV, como Dragnet, hacían atractiva a la policía y promovían la adoración del poder policiaco. Desde entonces ha habido docenas, si no cientos, de programas de TV que adoctrinan a los norteamericanos con la veneración de la policía. Muchos norteamericanos que han despertado ya saben que los medios son un recurso propagandístico, pero han dejado de reconocer que una parte importante está dedicada a la glorificación de los poderes policiacos. Los gobernantes crean "la Ley" y los poderes policiacos necesarios para hacerla cumplir. Aquellos que violan "la Ley" son llamados "criminales" y otros adjetivos peyorativos. Pero ¿quiénes son los verdaderos criminales?.

     Una ley para ser válida y digna de obediencia debe ser verdadera para la ley natural, y por supuesto, la ley más alta de la Naturaleza es la preservación de la propia especie. Una ley debería estar basada sobre códigos morales duraderos y en el beneficio social. Y en interés de la libertad, no más leyes deberían ser aprobadas o hechas cumplir sino las absoluta y estrictamente necesarias. Esto significa sólo unas malditas pocas leyes, sobre todo a nivel nacional. A los gobiernos nacionales simplemente no se les debe permitir legislar la moralidad; la jurisdicción debe permanecer a nivel local. Ni tampoco se le debe dar ese poder a la religión, aunque una religión del pueblo influya de manera sutil en el comportamiento, lo que es beneficioso. Legislar sobre la moralidad a nivel nacional conduce a males interminables y a cambios constantes.

     Mientras las drogas y las perversiones que son destructivas para los individuos y para la gente deben ser condenadas, los hombres sabios saben que la tiranía de los gobiernos y los sacerdocios utilizando su "Ley" empequeñece cualquier acto realizado por individuos mil veces, no, un millón de veces.

     Un día el alcohol era legal en EE.UU. Los gobernantes aprobaron una ley haciéndolo ilegal, de manera que miles fueron a prisión, y la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (BATF) se convirtió en un poder policiaco monstruoso. Otro día los gobernantes rescindieron la prohibición, ¿y para qué miles fueron a prisión si ya no era un delito?. De todos modos sus vidas y familias habían sido destruídas. Y mientras Edgar Bronfman, cabeza del Congreso Judío Mundial (WJC), sea dueño del whisky Seagram, el alcohol probablemente no llegará otra vez a ser un delito.

"La Ley" es esclavitud codificada.

     George Bush (viejo), William Clinton y la CIA pasan de contrabando miles de millones de dólares en drogas ilegales a los Estados Unidos, mientras los cultivadores y fumadores de la relativamente sin consecuencias marihuana van a prisión por décadas.

"La Ley" es tiranía.

     Los gobernantes aprueban leyes contra los juegos de azar; ellos dicen que es para proteger a las familias. Pero si ellos, por supuesto, consiguen su tajada de impuestos de las loterías y apuestas, entonces sí las promueven.

"La Ley" es engaño.

     En las prisiones federales de EE.UU. hay muchos llamados ladrones de bancos; esto es una contradicción en los términos. Un banquero es un usurero. La usura, el interés del dinero en cualquier porcentaje, es un grave delito. La única diferencia entre el interés del 2% y del 20% es la cantidad de tiempo hasta que el usurero se adueñe de todo. Los textos religiosos antiguos correctamente prescriben la pena de muerte para los usureros. Hay sólo un delito mayor que la usura, y es la violación de la ley más alta de la Naturaleza: la preservación de la propia especie. Un Banquero Central, como Alan Greenspan, o Volker o Burns, los tres últimos presidentes de la Reserva Federal, todos judíos, roba más riqueza de la gente cada minuto de cada día que lo que ha sido recobrado alguna vez por todos los llamados ladrones de bancos en la Historia.

"La Ley" es pillaje.

     Unos dicen que los grandes países modernos necesitan una fuerza policial nacional. ¡No, no!, ¡mil veces, NO!. Quizás un cuerpo investigador colaborativo y una base de datos para identificar a los delincuentes movedizos, pero poderes de procesamiento y detención no deben ser traspasados a los gobiernos nacionales. El castigo para las ofensas contra las comunidades del pueblo puede incluír multa, restitución, destierro, castigo corporal o, en casos extremos, ejecución. Pero construír más prisiones es pura ignorancia. El castigo para aquellos que no rinden culto a la "Ley" de los gobernantes cambia con el tiempo y la circunstancia. En tiempos antiguos si un villano hambriento mataba a un ciervo para alimentar a su familia, él era ahorcado por robar uno de los ciervos del Rey, y luego descuartizado en la plaza pública como una lección disuasiva. En este siglo de radio y televisión en directo escuchamos o miramos cómo EE.UU. bombardea o quema vivos a millones en Alemania o en Iraq, o quema vivos a los davidianos, a Mathews o a Kahl.

     Hay muchas más lecciones sutiles para las masas. Difícilmente pasa un día sin que los medios tanto nacionales como locales muestren a supuestos malhechores, vestidos en ropa de prisión, encadenados de mano, pie y cintura, como los poderes policiacos los pasean hacia y desde las cámaras de engaño e injusticia llamadas tribunales. Por supuesto para los verdaderos criminales, como Boesky, Levine y Milken, que roban cientos de miles de millones, el castigo es una palmada en la mano, sólo unos meses en una de las prisiones de club de campo del ZOG [Zionist Occupation Government]. Cuando la única razón por la que ellos fueron procesados es porque fueron demasiado evidentes, no adecuadamente discretos.

     Para las masas, los jueces reparten cadenas perpetuas como caramelos. Yo recibí 190 años por resistir al asesinato judeo-norteamericano de la raza Blanca. Colectivamente, la Orden Bruders Schweigen fue condenada a más de 1.000 años en prisión. ¿Supone usted que ellos encarcelarán nuestros huesos en una esquina de sus gulags después de que muramos?. Y las prisiones que habitamos no son clubes de campo. Piense que es una pequeña minoría en una prisión llena de razas de color, inflamadas de odio hacia el "malvado hombre Blanco" por los medios. O piense en pasar el resto de su vida en un pequeño cuarto de baño con otro hombre cuyos olores, sonidos y hábitos pueden ser repulsivos. Piense en gastar el resto de su vida sin una sola experiencia sensorial que no sea una tortura mental. Es lo que cada Blanco sabe que le espera si él efectivamente resiste al genocidio.

     Muchos Blancos quieren "la Ley" para ser protegidos de los Negros que violan, roban y matan en proporciones siempre crecientes y casi con impunidad. Pero "la Ley" ha condenado a la raza Blanca a la muerte. Más encima, está fuera de lugar etiquetar como delitos las acciones de los Negros contra los Blancos, o viceversa. La Naturaleza decreta que los varones de razas diferentes no puedan habitar el mismo territorio, ya que tal cosa es la muerte racial. Los varones están diseñados para perseguir a las mujeres, de modo que existe una guerra no declarada cuando "la Ley" dicta la integración racial. ¡La guerra no es un delito!. Napoleón proclamó: "¡El que salva una nación no viola ninguna ley!".

     Todos los métodos pacíficos de resistencia a la mezcla forzada y al asesinato de la raza Blanca en el mundo "democrático" están totalmente bloqueados por la censura, por la difamación a través de los medios y por decretos gubernamentales. De este modo, el único recurso restante es la acción encubierta, tanto de tipo propagandístico como militar. Los poderes policiacos de EE.UU. son usados para arrestar, procesar o asesinar a los últimos verdaderos resistentes Blancos. Con tu último aliento maldice a la policía, ya que ellos son los actuales asesinos de la raza Blanca.


     "No te entregues a la esclavitud mientras todavía puedas morir libremente" (Eurípides).


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