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martes, 29 de junio de 2021

La Fábula de la Persecución Judía en la Rusia Zarista

 

     El historiador, profesor y ensayista estadounidense doctor Matthew Raphael Johnson, autor de varios libros, de temática eslava y católica Ortodoxa principalmente, presentó en 2016 el siguiente estudio (The Fable of Pogroms against Jews in Tsarist Russia) que ofrecemos aquí en castellano, en el cual refuta la leyenda, que ha sido acreditada como verdadera y enseñada en libros de Historia (otro caso de propaganda que se ha convertido en Historia), de pogroms (persecuciones organizadas, matanzas, destrucción y violencia) ocurridos contra judíos en la Rusia pre-bolchevique, señalando con diversos testimonios directos una realidad completamente inversa, a saber, que cierta gente de mal vivir, de suyo llena de rencor, provocó e indignó a la gente rusa, la que naturalmente respondió a tanta insolencia y abuso, abusos que fueron sólo ensayos locales del más horrendo a escala nacional que impusieron después los repugnantes bolcheviques, de acuerdo al autor.

La Fábula de la Persecución Judía en la Rusia Zarista

por Matthew Raphael Johnson

Julio de 2016

 

 

     La historia oficial dice que desde finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial los judíos en las ciudades rusas occidentales fueron puestos en la mira para su destrucción en "pogroms" por la gente (anti-judía y pro-zarista) del movimiento de las "Centurias Negras" y por el gobierno. "Pogrom" es una palabra cliché diseñada para hacer que el ataque contra judíos parezca ser diferente del ataque contra cualquier otro grupo. Esos disturbios —nos dirá piadosamente el académico— "mataron a millones y millones", y esos judíos fueron apuntados "por ninguna razón", y la violencia fue instigada "por el Zar" debido a un "odio ciego". Si bien ésa es una afirmación histórica común siempre que los judíos están involucrados, como siempre, nada de ello es verdadero. La violencia rusa occidental en ese tiempo tenía varias cualidades en común: pocos judíos fueron muertos, los judíos eran casi siempre los agresores, y los judíos estaban mucho mejor armados que la policía local en ciudades como Vilna, Starodub, Odessa y Kiev.

     Uno de los motivos más importantes de la creación de este mito es encubrir los crímenes de movimientos liberales e izquierdistas en Rusia. Entre 1905 y 1906 los Revolucionarios Socialistas asesinaron a 15 gobernadores y alcaldes, 267 funcionarios de seguridad, y 12 obispos. Eso es sólo uno de los partidos izquierdistas en el período de un año. En total, aquellos muertos y heridos por el terror izquierdista entre 1905 y 1907 son más de 20.000. La mayoría de los terroristas eran judíos. Los pogroms fueron una historia distractiva para esa violencia.

 

LOS ORÍGENES DEL MITO

     Solyenitsin escribe en su famoso libro "Doscientos Años Juntos" que los "pogroms" comenzaron después del asesinato de Alejandro II por revolucionarios judíos. Él deja en claro que en el pogrom inicial de Odessa sólo un judío fue muerto. Se enviaron tropas a esa región enormemente importante en términos económicos para parar toda la violencia. La propiedad fue destruída por la rabia espontánea de rusos locales, pero ninguna víctima fue reportada inmediatamente después del asesinato del Zar. En algunos casos, los comerciantes griegos, los competidores de los judíos, se vieron involucrados. El conde N. P. Ignatiev, ministro de Asuntos Interiores, se dice que "ordenó" esos pogroms, pero la verdad es que él los acabó. Alrededor de 2.000 personas fueron detenidas sólo en Kiev cuando comenzaron los levantamientos anti-liberales (y de ahí, anti-judíos). Alejandro III pensó que el tratamiento a los alborotadores campesinos era demasiado clemente. La violencia en esas ricas regiones occidentalizadas ciertamente no era del interés del Zar.

     Además de Solyenitsin y Oleg Platonov, tanto John Klier como Andrew Joyce han reventado la mítica burbuja de los pogroms, que se han convertido en el aspecto más crítico e importante de la mitología judía rusa. Joyce es importante porque él ocupa mucho tiempo presentando la motivación del mito. Joyce escribió en 2012:

     «En las páginas [del Daily Telegraph británico] fue declarado que "estas atrocidades rusas son sólo el principio. Los propios funcionarios rusos permiten estas barbaridades". Alrededor de ese tiempo en Europa continental el rabino prusiano Yizhak Rülf se estableció él mismo como un "intermediario" entre Occidente y la judería del Este, y, según Klier, una de sus especialidades era la difusión de "sensacionalistas relatos de violaciones masivas". Otras fuentes principales de historias de atrocidades de pogroms fueron el New York Times, el Times de Londres, y el Jewish World. Sería este último el que proporcionó la mayoría de esos cuentos, habiendo enviado a un reportero "para visitar áreas que habían sufrido pogroms". La mayor parte de los otros periódicos simplemente reimprimieron lo que el reportero del Jewish World les enviaba. Las historias de atrocidades publicadas por esos periódicos provocaron indignación mundial. Hubo protestas públicas en gran escala contra Rusia en París, Bruselas, Londres, Viena, y hasta en Melbourne, Australia. Sin embargo, "fue en Estados Unidos que la indignación pública alcanzó su máximo". El historiador Edward Judge declara que el público estadounidense fue incitado por informes de "brutales golpizas, violaciones, desmembramientos de cadáveres, matanza insensata, doloroso sufrimiento y aflicciones insoportables"» (Joyce, 2012).

     La prensa popular rusa desde 1905 hasta la Primera Guerra es un espectáculo espantoso e inquietante. Con un inmenso poder concedido y totalmente libres del control estatal, los periodistas inventaron las sátiras más salvajes que ellos pudieron para acelerar sus ventas. Otro mito fácilmente refutado es que hubo alguna censura de los medios de comunicación y la prensa. Extrañamente, los artículos que criticaban al dinero corporativo eran vistos como legítimos. No hubo ninguna censura sistemática sobre la prensa durante el reinado de Nicolás II, aunque debería haberla habido.

     Abrumadoramente judía y liberal, la prensa rusa hizo poco más que tramar historias sobre el "corrupto Zar prusiano" y el "colapso inminente" de Rusia. Muchas de las tonterías de la prensa rusa —entonces como ahora— fueron inmediatamente tomadas como verdaderas por los medios occidentales. Desafortunadamente, el mundo occidental no sabía casi completamente nada sobre Rusia en ese entonces. De ahí que ellos creyeran cualquier cosa. Nada ha cambiado. Sobre este tema, Solyenitsin escribe acerca de la cobertura de prensa de los pogroms:

     «En un frenético San Petersburgo se leyeron artículos periodísticos sobre los asesinatos de mujeres y niños y, en numerosas ocasiones, de la violación de muchachas menores de edad, y de mujeres violadas en presencia de sus maridos o padres. "Un judío tenía su vientre rasgado y abierto y los interiores salidos... Una judía tenía clavos en su cabeza insertados por sus fosas nasales...". Dentro de la misma semana los periódicos occidentales reimprimieron esos artículos. Ellos creían incondicionalmente en la prensa rusa. Los principales judíos británicos confiaban completamente en esos artículos terribles y los incorporaron en sus slogans de protesta» (Gaceta de San Petersburgo, 1903).

     Los principales periódicos judíos eran los dominantes. La corona tenía todavía que comprender la importancia de la propaganda, ya que el periodismo era visto como una forma vulgar de exposición de escándalos. El gobierno no tenía ninguna verdadera propaganda propia, un problema perpetuado por los ejércitos Blancos [opuestos a los Rojos] poco después de entonces. Los británicos tenían una razón geoestratégica para desacreditar al gobierno ruso, y la amplia ignorancia del mundo occidental significaba que creerían cualquier cosa si sólo una fuente autorizativa lo declaraba. Incluso el liberal y filo-judío Witte declaró que la prensa de San Petersburgo era judía. D. I. Pikhno, el editor del Kievan Daily, dijo que "la sociedad rusa entendió que en tales momentos el poder de la prensa era inmenso, y ella estaba en las manos de los oponentes de él [del Zar Nicolás], quienes hablaban en nombre de Rusia... La sociedad estaba perdida en una masa de mentiras que ella podía apenas entender" (Gaceta de San Petersburgo, 17 de Noviembre de 1905).

     De manera interesante, ciertas facciones de la extrema Izquierda creían que el dominio judío en las finanzas significaba que ellos eran realmente parte de la clase dirigente. El marxismo y el bolchevismo estaban dedicados al rompimiento de aquella idea, ya que los judíos eran revolucionarios por naturaleza. Solyenitsin indica que algunos en la Izquierda interpretaron la protección de judíos en la región como igual a la protección de capitalistas. Ellos escribieron:

     «No sólo todos los gobernadores sino todos los otros funcionarios, policía, tropas, sacerdotes, zemstvos [asambleas provinciales] y periodistas, defendieron a los kulaks [campesinos ricos] judíos... El gobierno protege a las personas y la propiedad de los judíos. Los gobernadores anuncian amenazas de que los perpetradores de los disturbios serán tratados con todo el rigor de la ley. La policía buscó a gente que estaba en la muchedumbre, los detuvo y los llevó a la estación de policía. Los soldados y los cosacos usaron las culatas de los rifles y látigos... algunos fueron procesados y encerrados en la cárcel o enviados a trabajos forzosos, y otros fueron azotados en el mismo lugar por la policía» (folleto de Junio de 1881).

     Eso significa que algunos izquierdistas afirmaban que el Estado era protector de los judíos hasta un nivel enfermizo. La Izquiera más ingenua vio eso como la protección de la burguesía más bien que como un pogrom. Aquello era el ejército siendo usado en favor de los judíos contra los campesinos. Si bien eso no era común, había algunos en la Izquierda que realmente creían que la lucha era para los propósitos de establecer la igualdad entre la gente. Hay una cantidad sorprendente de conversación anti-judía entre los comunistas de extrema Izquierda de esa época. Sin embargo, el movimiento Rojo era étnico, no ideológico. La igualdad no era ni remotamente su preocupación.

     En ese ambiente, los rumores se propagan rápidamente. Ya que la prensa no tenía estándares, era difícil confirmar la información. En algunos casos, a finales de la década de 1880 los campesinos se levantaron al creer rumores de que el Zar había ordenado acciones contra los judíos. Esa confusión deliberadamente fomentada era una táctica de la Izquierda y de los medios de comunicación en general.

 

VIOLENCIA JUDÍA COMO "POGROM"

     Nada de esto quiere decir que no hubo ninguna violencia contra los judíos. En el moderno Estados Unidos la violencia contra judíos es mucho peor que la violencia contra otros. Esto quiere decir, sin embargo, que el comportamiento judío era por lo general desagradable y, si es que algo, el autocontrol de la gente rusa fue heroico. Los judíos se ganaron el desprecio casi universal amontonado sobre su arrogancia. Nuevamente, el ministro del Interior Ignatiev escribe:

     «Reconociendo el daño a la población cristiana por la actividad económica de los judíos, su exclusividad tribal y su fanatismo religioso, en los últimos 20 años el gobierno ha tratado de mezclar a los judíos con el resto de la población haciendo uso de una serie entera de iniciativas, y casi ha hecho a los judíos iguales en derechos con los habitantes nativos. Sin embargo, el actual movimiento anti-judío demuestra de manera incontrovertible que, a pesar de todos los esfuerzos del gobierno, las relaciones entre los judíos y la población nativa de estas regiones permanecen anormales como en el pasado, debido a las cuestiones económicas: después del alivio de las restricciones civiles, los judíos no sólo se han apoderado del comercio y los negocios sino que han adquirido una significativa parte de la propiedad hacendada. Además, debido a su cohesión y solidaridad, ellos, con pocas excepciones, han dirigido todos sus esfuerzos no hacia el aumento de la fuerza productiva del Estado sino principalmente hacia la explotación de las clases más pobres de la población circundante» (Citado de Solyenitsin, 2002).

      El masivo número de mitos acerca de Rusia y los judíos también incluye la noción de que ellos no podían poseer tierra o no podían involucrarse en ciertas ocupaciones. Al contrario, el Estado ofreció programas de discriminación inversa para estimular aquello. Ya que toda la tierra, aparte de Israel, era impura, era raro encontrar judíos arando la tierra.

     El comportamiento judío en Rusia, como en otras partes, era abominable. Sin embargo, el Estado ruso mal podía permitir que sus ciudades más estratégicas fueran incendiadas. Las ciudades de Kishinev, Gomel, Starodub y el resto eran centros económicos estratégicos, por lo que el gobierno no tenía absolutamente ninguna razón para comenzar problemas allí. En el censo de 1897 los judíos eran el 4% de la población del Imperio. La clase mercantil se contaba en 618.926 personas en total, de las cuales 450.427 eran judíos. Éstos crearon un cártel que luego se conectó a una red internacional. Ellos no podían cobrarse intereses entre sí, pero lo cobrarían sólo a los "gentiles".

     Los judíos en las principales ciudades occidentales estaban bien organizados, eran ricos y estaban bien armados. Ellos eran una casta privilegiada, lejos mucho mejor de dinero que los rusos nativos en el área. En 1905 el "pogrom" de Kiev vio un número de víctimas de algunos cientos, de los cuales el 12% eran judíos. La mayoría de los "pogroms" fueron comenzados por revolucionarios judíos bien armados que hacían la guerra contra grupos nacionalistas rusos en el área. En Odessa, una marcha de las Centurias Negras fue interrumpida por una bomba lanzada por Jacob Brietman. En 1906 en Chernigov a los panfletos de incitación se les rastreó su origen a Israel Tamgolsky, Yankel Bruk y Pinkus Krugersky. En ellos se pedía una matanza de todos los monárquicos, la muerte al Zar y el cierre de todos los periódicos monárquistas. La Duma [Parlamento] siguió el ejemplo en Febrero de 1917, cuando pidió la muerte de todos los monárquicos (Platonov, 2005).

     En Starodub una columna de judíos fuertemente armados procuró desalojar a la población Ortodoxa. Más de una vez los judíos procuraron limpiar de sucios "gentiles" sus regiones. Eso fue llamado un "pogrom" sólo cuando los impuros resistieron. El 1º de Junio de 1906 la Asociación Judía, provista de armas pesadas, atacó una procesión nacionalista, matando a 25 personas. Ése era el procedimiento estándar, y es bien conocido por cualquier estudioso serio de esa época. En Estados Unidos los bien pagados historiadores de la corte simplemente ignoran aquello. La Gaceta de Vilna escribe:

     «En Chisinau, los disturbios de Septiembre de 1903 vieron a los provocadores judíos y sus bien armadas "unidades de auto-defensa" no mostrando ningún cuidado por la seguridad de los judíos corrientes, organizados para atacar a los rusos y causar desórdenes. Un matón, Pinkhus Dashevskii, trató de pegar un tiro al escritor ruso P. Krushevan con un revólver. Por suerte, la herida no fue seria, y el perpetrador fue detenido por la gente rusa y castigado por el tribunal» (de Platonov, 2005).

     Hay una sensación de que el propósito del desorden era la creación de caos. Con ello, la población se haría más sensible a la manipulación. El caos eliminaría cualquier fe en el Estado y sugeriría que la sociedad "se estaba deshaciendo". Sin embargo, la prensa rusa y, por lo tanto, la prensa occidental, declararon que Chisinau fue una masacre. William Randolph Hearst escribió:

     «Acusamos al gobierno ruso de cargar con la responsabilidad de la matanza de Chisinau. Declaramos que este holocausto está empapado en sangre. En su puerta [de Nicolás II] yacen estas matanzas y violencia. Pueda el Dios de Justicia entrar en este mundo y finalizar Rusia tal como él acabó con Sodoma y Gomorra... barriendo de la Tierra ese semillero de odio como a una plaga» [del Baltimore Sun, 1903].

     La indignación aquí se debe a que, en ese entonces, el conocimiento de Rusia por parte de los estadounidenses era igual a cero. Sólo Harvard ofrecía estudios de la lengua rusa. Los historiadores conocían apenas los hechos más básicos. Aquello era un agujero negro en la mente occidental. Sólo el movimiento de emigrados, insular e ineficaz, ofrecía alguna alternativa. De ahí que la élite pidiera la destrucción de Rusia en base a absurdos reportajes de prensa que nunca podían ser verificados. ¿Podía haber otra agenda?

     Aparentemente, sin embargo, la prensa local en Chisinau no dio ninguna causa para la alarma. Esto es de la prensa de Besarabia [actual Moldavia]:

     «Los últimos tres años, los agitadores judíos de Besarabia, en particular en Chisinau, y su movimiento clandestino, se han estado preparando vigorosamente para una guerra, disturbios y asesinatos. Los líderes judíos esperaron la Pascua de Resurrección para comenzar la violencia... Durante el segundo día de la Pascua temprano por la mañana, todos los judíos aparecieron en las calles y las plazas de la ciudad armados con revólveres, garrotes, palancas [barretas o diablitos], cuchillos y ácido sulfúrico, y comenzaron a atacar en pequeños grupos a los cristianos en su camino a las oraciones matinales» (Bessarabian Province News, Septiembre de 1903).

     Así, la absurdamente dramática llamada al genocidio de Hearst estaba un poco sobregirada. No hubo ninguna matanza y ninguna "plaga" que tuviera que ser erradicada. Sin embargo, ése es el poder de la prensa que no tenía ninguna ética. La prensa inventó números sin ninguna causa. Unos dijeron que 5.000 personas resultaron muertas, otros que 60.000. Eso no importó. La verdad fue suprimida por la prensa y la monarquía no vio como importante dejar que el mundo supiera la verdad. La falla de la corona era su incapacidad de comprender el poder de la propaganda.

     Aquí hay otro ejemplo acerca de un ataque judío contra Moscú:

     «Durante la noche del 9 de Diciembre de 1905 en Moscú en el jardín "Acuario" había una reunión enorme a la que asistían más de 10 mil personas y docenas de militantes revolucionarios, "escuadrillas de combate" judías. Sus líderes habían pedido la detención del gobernador general y hacerse con el poder. Las acciones operacionales de las autoridades con la ayuda de cosacos, dragones [caballería fuertemente armada] e infantería pronto aislaron a los rebeldes... Aunque la mayor parte de los militantes logró escapar, las tropas fueron capaces de desarmar a un número considerable de bandidos. Por la mañana en el jardín se encontraron algunos cientos de revólveres, dagas y cuchillos que fueron abandonados por los militantes» (Archivo Estatal, f. 826 g. 47. n. 127).

     No puede ser negado que los judíos no eran víctimas desarmadas. Ellas no eran víctimas en absoluto. No había ninguna "ley de armas" en el Imperio ruso entonces. La imposición de la ley desde el nivel federal era muy difícil dado el enorme tamaño del país y la distancia de Petrogrado con respecto a las provincias. Las áreas judías se preparaban desde hacía mucho tiempo para la violencia. Todo era local. Los judíos no sólo estaban bien armados sino que también poseían armas pesadas en Odessa.

     El odio judío contra Rusia se hizo peor debido al asesinato de Alejandro II y, más tarde, a la presunta "derrota" de Rusia contra Japón. Dondequiera que ellos veían una grieta en la armadura, ellos intentaban derrocar al gobierno. Incluso hoy, cada reporte de letargia económica rusa es comentado con predicciones de un "colapso inminente". La prensa de ese tiempo, tanto judía como "gentil", los ayudaba en sus esfuerzos. Aquí hay más acerca de Chisinau:

     «De acuerdo a la investigación judicial de los disturbios en Chisinau en 1903, ellos fueron procedidos por fanáticos judíos que se burlaban de las costumbres del Domingo de Ramos, lanzando piedras que rompieron iconos. Esas acciones estaban destinadas a menoscabar el respeto por la santidad de la fe y debilitar el sentimiento religioso. Los judíos sistemáticamente en cada oportunidad trataron de desestabilizar la autoridad del clero, vigilando cuidadosamente las vidas de los sacerdotes, propagando la difamación sólo para humillarlos a los ojos del pueblo. Un ejemplo asombroso de esto es representado por una campaña de difamación de los judíos contra San Juan de Kronstadt» (de Platonov, 2005, citando a Selyaninov).

     La campaña contra la Iglesia era un fenómeno puramente judío. Los ataques contra la Iglesia de parte de terroristas judíos fueron relatados en la prensa inglesa como "pogroms" contra judíos indefensos. Los periódicos británicos rechazaron informar sobre atrocidades contra la Iglesia Ortodoxa durante todo el reinado de la URSS. La resurrección de la piedad rusa desde su declinación en el siglo XVIII bajo Pedro I y sus sucesores fue vista por la judería ashkenazi como una amenaza. Eso significó que judíos bien armados, de la élite y adinerados, junto con sus servidores, organizaron protestas violentas contra cualquier presencia Ortodoxa en ciudades con poblaciones judías grandes. La élite judía estaba apostando a que el significado de esas regiones y el ojo agudo de las potencias occidentales harían muy difícil la venganza. De los Archivos Estatales leemos estos informes sobre los "pogroms" en diferentes partes de Rusia:

     «En Moscú, especialmente alborotadores actuaron arrogantemente. El así llamado Comité Ejecutivo de Diputados de los Trabajadores, que consistía principalmente en terroristas revolucionarios y agitadores judíos, declaró un levantamiento armado a las 18:00 hrs. el 10 de Diciembre, incluso instruyendo a conductores de coches que terminaran su trabajo en ese momento. La ciudad fue sumergida en la oscuridad: las luces no fueron encendidas, y las calles fueron iluminadas por reflectores. Matones judíos, armados con numerosas armas, recorrieron las calles, matando a policías y oficiales, así como a todo cualquier disidente que rechazara permanecer silencioso a la vista de esos crímenes» (Archivo Estatal, f. 826, d. 47, n. 145).

 

     «En Kazan después del Manifiesto [de 1906] los partidos izquierdistas judíos formaron escuadrillas de matones que controlaron completamente la ciudad. El gobernador se había convertido en un juguete en las manos de esos bribones. Pero ellos no fueron tolerados. El 21 de Octubre en la plaza mayor hubo reuniones espontáneas de rusos con banderas nacionales y retratos del Zar e iconos, que marcharon por las calles de Kazan» (Ibíd.).

 

     «En Starodub y la provincia de Chernigov los judíos organizaron grupos armados para involucrarse en un pogrom contra los residentes rusos. Los judíos organizaron una manifestación que pidió el derrocamiento del Zar y pisotearon un retrato de él. Los ciudadanos indignados trataron de detenerlos pero la turba comenzó a disparar, y la gente desarmada se apresuró para huír. Los destacamentos judíos persiguieron a la gente hasta los límites de la ciudad... Los campesinos, abandonando a sus caballos en el pasto, vinieron a la ciudad armados con garrotes, hachas, barretas y varas de hierro. Ellos obligaron a los judíos a huír de la ciudad» (Ibíd.).

 

     «En Rostov del Don inmediatamente después del anuncio del Manifiesto de los extremistas, en su mayoría judíos, se creó una cuadrilla armada con rifles y revólveres, y 30 de ellos estaban a caballo. Esos matones intentaron tomar el poder en la ciudad. Las manifestaciones patrióticas desarrolladas para protestar contra los excesos de los golpistas atacaron, obligando a los alborotadores a abandonar la ciudad. Muchas tiendas judías fueron destruídas y judíos fueron golpeados por los manifestantes, mientras la intelectualidad local apoyaba a los sionistas. Contra judíos armados con rifles y pistolas la gente rusa usó barretas, hachas, palos y varas metálicas. Ellos no dejaron ningún sobreviviente» (Ibíd.).

 

     «En Simferopol aproximadamente 300 matones armados con armas pusieron una emboscada a una manifestación patriótica que llevaba retratos del Zar. Cuando la columna los alcanzó, esos terroristas, que se escondían detrás de árboles, gritaron: "¡Abajo con la monarquía!", y comenzaron a disparar a la muchedumbre desarmada. La primera descarga hirió a siete personas y mató a dos, claramente apuntada a aquellos que llevaban el retrato del Zar. Pero los patriotas desarmados no tuvieron miedo. Ellos rompieron cercas, tomaron piedras de la tierra y se abalanzaron contra los matones. En unas horas 47 judíos fueron muertos» (Archivo Estatal, f. 1467, d. 851, l. 28).

     Todos estos hechos han pasado a la Historia como "pogroms contra judíos desarmados e inocentes". Ellos condujeron a continuas llamadas al genocidio contra los rusos y a seguir coloreando la visión pseudo-intelectual del mundo. Confiando ciegamente en la prensa rusa, los fanfarrones, ignorantes y arrogantes estadounidenses pedían la muerte de millones de rusos. Ellos estuvieron en silencio cuando Lenin y Trotsky realmente cumplieron esa amenaza.

 

SOCIALISMO ÉTNICO JUDÍO

     El movimiento "socialista" era idealista y fue a menudo cristiano durante siglos. En palabras de Bakunin, sólo cuando los judíos y la familia Rothschild comenzaron a financiar a Marx el socialismo de repente se hizo estatista y materialista. En Rusia, los izquierdistas judíos eran tanto nacionalistas étnicos como marxistas. Ninguno de esos movimientos tenía que ver con igualitarismo social, aunque algunos usaran esa retórica. Ése nunca fue el objetivo, aunque unas cuantas almas ingenuas creyeran que ello era así. Los historiadores occidentales están fracasando de nuevo en su ocupación cuando ellos toman la literatura de campaña como si fueran los pensamientos más profundos del movimiento.

     Como el socialismo era en Rusia un movimiento étnico judío, la prensa gradualmente comenzó a definir vagamente a esos judíos como movimientos "socialistas" o "anarquistas". Universalmente, el bolchevismo era visto como judío y étnico. Más etiquetas genéricas vinieron a substituír a la etiqueta étnica judía que sirvió para desacreditarlos. Ésas eran ideas nacionalistas judías, no proletarias. La prensa pronto comenzó a dejar de usar esas etiquetas totalmente y se refirió a ellos como "libertadores" o "héroes". Ya que no había nadie que pudiera refutar sus mentiras, los reporteros en la prensa de la élite pudieron decir todo cuanto se les ocurrió.

     Los reportes de prensa de esa época, tomados en conjunto, muestran que la población permanecía muy pro-realeza y firmemente patriótica. La mayor parte de la violencia recién descrita se refiere a asaltos judíos contra la población rusa. Como siempre, la Iglesia era una causa particularmente potente de la cólera judía. Nunca hubo ninguna buena razón para que el socialismo se hiciera materialista u odiara a la Iglesia. La Iglesia rusa estaba involucrada en numerosos movimientos de reforma sociales, como la gran y próspera Hermandad del Trabajo de la Santa Cruz, que era firmemente socialista e igualitaria. Ellos fueron destruídos en el momento en que los soviéticos llegaron al poder. La Iglesia fue atacada porque el bolchevismo era judío.

     Prácticamente todos los casos de protesta popular contra los partidos terroristas y judíos anti-rusos son interpretados por los escritores izquierdistas y liberales como "pogroms". Es una vergüenza profesional el que hoy, más de cien años más tarde, los historiadores occidentales sigan considerando como históricamente exacta la propaganda de los cazadores rusos de escándalos [periodistas]. La institucionalidad estadounidense de los estudios históricos es horrorosamente corrupta. Ellos rechazaron condenar a Lenin y Trotsky, y procuraron condenar a Stalin sólo porque él era un "nacionalista" y "anti-semita".

     La intelectualidad rusa permaneció en silencio cuando los revolucionarios rusos mataron a miles de personas, pero pronto gritaron histéricamente cuando la gente rusa encontró su propio modo de tratar con las bandas judías cuando aquéllas se entrometieron con sus lugares sagrados. Ellos nunca fueron atacados en tanto judíos, sino como los instigadores y participantes del movimiento anti-ruso, que era mayormente judío (al menos en las ciudades).

 

EL MITO DE LOS SEIS MILLONES

     La propaganda contra la Rusia zarista alcanzó su mayor temperatura al comenzar el siglo XX. Como siempre, la prensa rusa hizo lo que le plació, y fue repetida fielmente en la lengua inglesa. Curiosamente, se basó alrededor de una recurrente afirmación de que "seis millones" de judíos habían sido muertos o estaban a punto de ser muertos en Ucrania y otras partes de Rusia occidental. Por primera vez, la famosa cifra de "seis millones" aparece en la historia occidental en referencia a los pogroms.

     El Anuario Judío Ruso de 1911 dice: "Rusia ha adoptado desde 1890 un plan deliberado para expulsar o exterminar a seis millones de su pueblo". La décima edición de la Enciclopedia Británica (1902) dice en la página 482: "Mientras hay en Rusia y Rumania seis millones de judíos que están siendo sistemáticamente degradados...". Una y otra vez la cifra "6 millones" es repetida.

     El New York Times escribió el 29 de Enero de 1905 que "Él declaró que una Rusia libre y feliz, con sus seis millones de judíos, significaría posiblemente el final del sionismo, ya que la abolición de la autocracia prácticamente eliminaría las causas que trajeron al sionismo a la existencia". Esta escalofriante declaración sugiere que la agitación judía debiera ser creada o inventada, si las causas para ello no existen.

     Más tarde, en Noviembre, el Times dijo: "Desde 1800 hasta 1902 él hizo que seis millones de familias judías fueran expulsadas de Rusia". Unos años más tarde, el New York Times de nuevo, el 31 de Octubre de 1911, declaró que "Los seis millones de judíos de Rusia están seleccionados para una sistemática opresión y persecución debido al proceso de la ley". Además, el American-Jewish Yearbook dice: "Rusia ha adoptado desde 1890 un plan deliberado para expulsar o exterminar a seis millones de su pueblo por ninguna otra razón que el que ellos rechazan hacerse miembros de la Iglesia griega y prefieren permanecer judíos" (AJY, 5672, 308, del 23 de Septiembre de 1911 al 11 de Septiembre de 1912, p. 308). Esa afirmación fue completamente inventada.

     El New Jewish Criterion con sede en Pittsburgh escribió: "La aniquilación de los seis millones de judíos ahora congregados en los dominios rusos continúa en una manera bien definida y sistemática" (25 de Junio de 1915). El New York Tribune escribió: "Lo que los turcos están haciendo a los armenios es un juego de niños comparado con lo que Rusia está haciendo a seis millones de judíos, sus propios súbditos" (14 de Octubre de 1915). Posteriormente, leemos: "[En Rusia] donde seis millones de seres humanos culpables sólo de adherir a la fe judía son obligados a vivir sus vidas en sordidez y miseria, bajo el constante terror de la masacre... [Rusia es] una especie de prisión con seis millones de presidiarios" (American Jewish Committee, 1916, "Judíos en la Zona de Guerra del Este").

     En 1918 el Jewish Criterion escribió: "Rusia, donde todavía habita el grueso del pueblo judío en un número de bien más de seis millones, es una tierra de sangre y oscuridad de medianoche" (vol. 50, Nº 2, 5 de Septiembre de 1918). Todos los temas de conversación de la Izquierda, sea en el Este o en Occidente, podrían ser encontrados aquí. No sólo el socialismo era a este respecto un movimiento étnico judío sino que la tendencia anti-rusa de la política occidental lo era también.

     ¿De qué se trata esa obsesión con el número seis y con "seis millones"? La letra hebrea "vav", la sexta letra, es el equivalente del número seis. El movimiento Chabad ve al seis como el número básicamente judío, ya que significa toda la verdad en todas las dimensiones. Hay seis puntas en la "estrella de David". La teología básica es que "seis millones" de judíos deben ser sacrificados de modo que el Mesías pueda ser inducido a venir. Eso no se refiere a muertes literales, sino que es el ritual de "purificación" de modo que los judíos lleguen a reconocer su misión en el mundo y, de hecho, se conviertan en su propio Mesías.

     Las afirmaciones de un exterminio de masas son una parte crítica del judaísmo. Durante mucho tiempo separados de los profetas (aborrecidos en el Talmud), los rabinos, bajo el pensamiento mágico y alquímico de Babilonia, hablan de "cuatro mil millones de judíos" muertos con alabardas por los romanos en Bethar (Talmud, Gittin, 57b), y de que "16 millones de niños judíos" fueron quemados vivos por soldados romanos (Ibíd., 58a). La purificación de Adolf Hitler eliminó a los judíos asimilacionistas en favor del remanente talmúdico, el cual, ahora purificado, dominará el mundo y llegará a ser su propio Mesías. El número seis es ese poder demoníaco que une a los judíos restantes por medio del Talmud.

 

ODESSA COMO LA CAPITAL JUDÍA DE RUSIA

     La dominación, no el igualitarismo, era la agenda entonces y ahora. Esos judíos no tenían ningún interés en el igualitarismo. Mientras los socialistas "gentiles" podrían haberle dado un homenaje verbal, las partes judías eran mucho más ricas y más significativas. Allí, la desigualdad debía ser defendida en tanto la riqueza fuera judía. Solyenitsin escribe en el volumen II de su libro "Doscientos Años Juntos":

     «Es interesante notar que casi ninguno de los revolucionarios judíos en esas décadas entró en la política revolucionaria para luchar contra la miseria y la pobreza; la mayoría de ellos era de familias ricas... De familias comerciantes ricas vinieron Nathanson, Lev Deich, Joseph Aptekman (abogados talmúdicos); A. Khotyn, Gurevich, Simon Lurie... la primera marxista italiana Anna Rosenstein (de infancia rodeada por institutrices e idiomas extranjeros), el trágico Moses Rabinovich Kamensky y Betty, Felicia Sheftel, J. Getsov, y muchos otros. Incluso Christina (Khasya) Greenberg, "de una familia comerciante ortodoxa de gran riqueza", en 1880 se unió a la "Voluntad del Pueblo"... Ella dirigió la casa de seguridad.... Alexander Bibergal. Vladimir Bogoras, Solomon Aronson, Lazarus Goldenberg, Rabinovich, A. Khotyn, Solomon Chudnovsky, los hermanos Leventhal, todos provinieron de la riqueza».

     En Odessa los partidos judíos formaron un "gobierno provisional" cuando el viejo sistema urbano simplemente cayó en manos de matones judíos armados. La creación de la URSS no fue sino la repetición de esos experimentos locales. Los judíos casi siempre instigaban la violencia y siempre estaban mejor armados que sus opositores. En la calle había militantes judíos armados, y en las afueras de la ciudad guardias judíos aseguraban que nadie pasara sin que previamente fuera registrado. Ellos mataron a policías que estaban en sus puestos. Ellos mataban "por lo general por la noche, moviéndose sigilosamente en la oscuridad y golpeando por la espalda a cualquier víctima inocente".

     Luego gente desarmada con retratos del Zar, iconos y banderas nacionales, celebraba un servicio religioso e iba alrededor de la ciudad pasando por puestos judíos, incluyendo de "policía" judía armada. Esa gentuza había decidido que esos "insurgentes y rebeldes bajo la bandera nacional y el emblema del poder Real" tenían que ser destruídos. La "policía" judía comenzó a disparar, y uno lanzó una bomba. Después de eso, ocurrió una rebelión rusa de masas, que reunió a rusos y ucranianos en la ciudad, obligando a los gángsters a huír. La mayor parte de los que reaccionaron estaban desarmados o armados con armas primitivas. Esa tarde del 14 de Noviembre de 1905 el principal hospital de Odessa recibió a doscientos rusos heridos y 70 judíos.

     V. V. Rozanov, que pasó un verano en Besarabia durante esos tiempos, perfiló un modo de entender cómo los judíos comenzaron a provocar a todos alrededor de ellos. Eso fue publicado en el New Time y reimpreso en Estudios Literarios y editado por V. G. Sukach. Él escribe:

     «El poder económico de los judíos es siempre mayor que la fuerza de la población circundante, incluso cuando un puñado de judíos, cinco o seis familias, tiene el dinero en Berdichev y Varsovia, y Hungría y Austria. En esencia, "el mundo judío entero" apoya a cada poblador [judío]... Ellos inmediatamente piden ayuda a parientes... Ellos al instante forman corporaciones y nunca permiten ningún acceso de forasteros a su mundo... De esa manera ellos tienen el crédito infinito de sus empresas» (Kovinov, 1998).

     V. Levitsky reporta en las páginas de Bandera Rusa —el periódico monárquico— que las Centurias Negras y trabajadores organizaron brigadas de defensa contra los judíos. Los ataques contra organizaciones Rojas eran ataques contra judíos, ya que ellos eran idénticos. La prensa de los judíos en Petrogrado respondió con la leyenda del "pogrom". El 10 de Noviembre Levitsky condenó la noción de "pogroms" en general, pidiendo que todos los judíos pacíficos fueran dejados en paz. D. I. Dubrovin dijo lo mismo en el Consejo General de la Unión del Pueblo Ruso, declarando que refrenar a los rusos, considerando los delitos económicos de los judíos, era una tarea difícil.

     Escritores como D. S. Pasmanik reunieron información acerca de 660 disturbios en el área. La mayor parte de aquéllos fueron comenzados por unidades bien armadas de la "Fuerza Judía de Auto-Defensa". La mayoría de las personas entonces, incluso del extranjero, veían a las fuerzas Rojas como un movimiento étnico judío. El "pogrom" promedio vio a un 25% de los muertos y heridos siendo judíos. Las mismas estadísticas vienen de S. M. Dubnovy y G. Y. Krasnya-Admony. En Octubre de 1905 los Rojos judíos Israel Yankel y Pinkus Tarnopolsky llamaron a que "Israel" destruyera a "Amalec".

     Solyenitsin escribe acerca del control judío de Odessa:

     «La principal ocupación de los judíos de Odessa en ese período era el comercio de granos. Muchos judíos eran pequeños comerciantes e intermediarios (principalmente entre los terratenientes y los exportadores), así como agentes de prominentes compañías extranjeras y locales (principalmente griegas) de comercio de trigo. En la bolsa de granos, los judíos trabajaban como corredores de bolsa, tasadores, cajeros, escaladores y cargadores; los judíos estaban en una posición dominante en el comercio de granos: hacia 1870 la mayor parte de la exportación de granos estaba en sus manos. En 1910 el 89,2% de las exportaciones de granos estaba bajo su control» (cap. VIII).

     De esta manera, no había ninguna "opresión" de judíos en absoluto. El siglo XIX vio el explosivo crecimiento de estudiantes judíos en todas las universidades rusas. Desde la Roma antigua hasta hoy, las quejas contra los judíos han sido idénticas: dominio en las finanzas, corrupción de la ley y prostitución. No puede ser una coincidencia que toda y cada época y lugar tuvieran el mismo grupo de acusaciones cada vez que los judíos fueron expulsados.

     La restricción de la "Zona de Asentamiento" (Pale of Settlement) [*] fue un mito de proporciones absurdas. No hubo tampoco ninguna preocupación por la igualdad o por ninguno de los tradicionales puntos de discusión socialistas o incluso liberales. Con esto, la desigualdad tanto capitalista como socialista tiene una raíz judía.

[*] https://es.wikipedia.org/wiki/Zona_de_Asentamiento

     Una vez que el Zar fue derrocado, leemos,

     «Los acontecimientos (de la Revolución de Marzo de 1917) coincidieron con la Pascua de los judíos. Parecía como que aquello era un segundo escape desde Egipto. Un camino tan largo de sufrimiento y lucha ha pasado, y cuán rápidamente todo había pasado. Fue convocada una gran reunión judía en la que Milyukov dijo: "Por fin, una mancha vergonzosa ha sido limpiada de Rusia, que puede ahora seguir valientemente en las filas de las naciones civilizadas"» (Rosa Georgievna, en Solyenitsin, XIII).

     Una vez que el Estado Provisional fue derrocado a su vez, ocurrieron cacerías masivas de "anti-semitas". Se fabricaron deliberados rumores de "pogroms" que estaban en curso para justificar posteriores cacerías de contrarrevolucionarios, quienes, en ese entonces, fueron considerados idénticos a "anti-semitas". Como si se hiciera una burla de la idea socialista, judíos multimillonarios fueron llamados "proletarios", mientras los sacerdotes de pueblos pobres fueron llamados "maestros burgueses". Aquello continuó bajo Trotsky también. Ya que no había ningún proletariado judío del cual hablar en Rusia, el aspecto étnico entero del socialismo fue una burla en sí mismo.

 

CONCLUSIONES

     Como siempre, lo que el hombre occidental piensa que es verdadero son solamente las ilusiones de aquellos que buscan o justifican el poder. Casi nada de lo enseñado en las salas de conferencias de las universidades de Estados Unidos sobre estos temas es verdadero. El problema es que aquellos que son expertos en este campo saben que no lo es. Solyenitsin escribe:

     «Inmediatamente después de la Revolución de Febrero, la "Comisión de Investigación de Emergencia del Gobierno Provisional", y más tarde la aún más simpatizante "Comisión Especial para el Estudio de la Historia de los Pogroms", junto con la participación de reputados investigadores, como S. Dubnov y G. Krasny-Admony, no sólo no encontraron ninguna violencia en Petersburgo, ni en Chisinau, sino ningún documento en absoluto. Fue encontrada una circular del Ministerio del Interior que sugería despedir a cualquier trabajador del gobierno que cometiera acción violenta contra judíos».

     La noción de unos "medios de noticias" nació en el Occidente liberal y se convirtió en un campo de completo dominio judío. Ese mundillo era ignorante, controlador, en busca de escándalos e inmoral. Su preocupación era promover la destrucción de las monarquías cristianas y sustituírlas por repúblicas dominadas por el dinero. El poder de la élite judía todavía es visto hoy. Es bastante malo que esa basura inundara la prensa occidental sin ninguna crítica, pero cien años más tarde permanece mal entendida, y de manera deliberada.

     De Platonov, leemos:

     «En Tomsk, el 21 de Octubre de 1905 vio una manifestación pacífica bajo la bandera nacional patriótica y los retratos del Zar. Los manifestantes se detuvieron al lado de la residencia del obispo pidiéndole que realizara en la catedral un rezo por la salud del Emperador. La procesión fue a la Plaza de la Catedral, pero allí fue encarada por un grupo de judíos armados con rifles. La multitud se indignó y los obligó a parapetarse en un teatro y en casas cercanas. Desde las ventanas los facciosos dispararon a los manifestantes. Entonces la multitud furiosa prendió fuego al edificio a los gritos de "¡Destruyan a los Revolucionarios!". Junto con criminales, ellos mataron a mucha gente al azar».

     Es asombroso que una minoría tan pequeña tuviera la arrogancia para provocar a la guerra a sus vecinos mucho más numerosos. Ellos eran completamente conscientes de la venganza de los cosacos contra la arrogancia de sus padres en Polonia varios siglos antes. Su arrogancia parece irracional a menos que ellos fueran conscientes de que poderosas fuerzas en el extranjero estaban detrás de ellos. Como la revolución y la guerra civil iban a mostrar, ése es precisamente el caso.

     Los pogroms fueron un burdo conjunto de historias inventadas por varios motivos. Primero, ellos encubrieron la violencia judía de ese entonces así como durante la época soviética. Segundo, ellos permitieron a Gran Bretaña una excusa para demonizar a su principal rival global. Tercero, ellos describieron al Zar como un estereotipo judío: un tirano sanguinario, ignorante e hipócrita. Finalmente, y lo más importante, ellos encubrieron la violencia posterior en la URSS judía. Los "pogroms", como están representados en los textos de Historia, nunca ocurrieron.–

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

—Judge, E. (1993), Easter in Kishinev: Anatomy of a Pogrom. New York University Press.

—Klier, J. (2011), Russians, Jews, and the Pogroms of 1881-2. Cambridge University Press.

—Aronson, IM (1980), Geographical and Socioeconomic Factors in the 1881 Anti-Jewish Pogroms in Russia. Russian Review 39 (1).

—The Russo-Jewish Committee (1899), The Persecution of the Jews in Russia. London.

—Weinberg, R (1998), Visualizing Pogroms in Russian History. Jewish History 12, pp. 71-93.

—Joyce, A., Myth and the Russian Pogroms. The Occidental Observer, Mayo 2012.

—Solzhenitsyn, A, (2006), Two Hundred Years Together.

—Kovinov, Vadim (1998), The Black Hundreds and the Revolution. Russian Resurrection Network (en ruso).

—Platonov, Oleg (2005), Myths and Truths about the Pogroms. Yauza Publishing (en ruso).

—Praysman, L. (1987), Pogroms and Self-Defense. The Literary Magazine of Jewish Intellectuals in the USSR and Israel, Tel Aviv, 51 (en ruso).

Encyclopaedia Judaica. Jerusalén, 1971 (en ruso).

—Pasmanik, D. S. (1978), What did We Achieve? Russia and the Jews, vol I. Patriotic Union of Russian Jews Abroad, Paris (en ruso).

—Dinur, T. S. (1960), Religious and National Identity of Russian Jewry. The Book of Russian Jewry: From the 1860s to the Revolution of 1917. New York: Union of Russian Jews (en ruso).

—Correspondencia de V. V. Rozanov y M. O. Gershenson. New World, 1991, Nº 3 (en ruso).

The Documents on the Persecution of the Jews. Archive of the Russian Revolution. IV Gessen. Berlin: Word, 1922-1937, 19, 1928, pp. 245-284 (en ruso).

 


 

1 comentario:

  1. La descripción del revés de la trama de la omnipresente, totalitaria y sofocante propaganda judía. Sionista y no sionista. No es necesaria mayor inteligencia para "progresar" cuando cada vida individual dentro de la "tribu" que rige a ese conjunto, es la más completa, absoluta y aplastante amoralidad. El autor entrega al lector significativos informes del tiempo y lugar de los hechos. Su aporte, es de un valor incalculable. Que la obra de Solzhenitsyn,"Doscientos años juntos" sea, por supuesto de casi imposible obtención y nula, absolutamente nula, difusión, es algo inexorable y confirmarlo del reinado de la propaganda desinformadora, idiotizante. El desarrollo del autor es el de un verdadero erudito. Es suicida leerlo una sola vez. Es para estudiarlo hasta aprenderlo a conciencia. Excepcional. Va justo al punto.

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