BUSCAR en este Blog

martes, 20 de abril de 2021

Palabras sobre Adolf Hitler

 

     En esta entrada ofrecemos traducidos dos artículos que se refieren al Führer Adolf Hitler. El primero, publicado hace dos semanas en nationalvanguard.org, es del escritor y ensayista californiano Martin H. Millard, que plantea un enfoque evolucionista con respecto a la raza blanca y el papel que a Hitler le cupo en ello. El segundo es un testimonio sentido y personal de Molly, del interesante sitio mourningtheancient.com, donde ella reflexiona sobre su descubrimiento de Hitler y la influencia que tuvo aquello en su vida, en vista del quebrantado mundo de hoy. Ambas expresiones, naturalmente, se publican por cumplirse otro aniversario (132) de tan preclara e insigne persona.

Hitler Fue un Hombre de Dios que Hizo la Labor de Dios

por Martin H. Millard

4 de Abril de 2021

                  

 

     ¿Qué había realmente en el núcleo del ser de Hitler? Era el realizar el trabajo de Dios para ayudar a los Blancos a evolucionar como parte del Plan de Dios.

     Si usted piensa en Hitler y en los nacionalsocialistas alemanes sólo en términos de política o guerra, entonces usted está cometiendo un error grande. Y los enemigos de los Blancos quieren que usted siga pensando de aquella equivocada manera.

     Sin embargo, si usted estudia siquiera superficialmente el ascenso de Hitler y los nacionalsocialistas, será sorprendido por el hecho de que aquello en lo que estaban atareados era en mejorar la Humanidad Blanca haciendo las cosas que ayudarían a nuestra evolución mucho más rápido que sólo los ciegos y azarosos lentos mecanismos de la Naturaleza.

     Observe los diversos rituales y símbolos y modos de los nacionalsocialistas, y sobre todo de la SS, y usted puede ver que el movimiento, además de ser secular, tenía un núcleo espiritual y religioso, que los Blancos podemos sentir en la esencia misma de nuestros seres, y que estaba basado en hacer lo que Dios quiere para la evolución Blanca.

     Durante el tiempo en el cual Hitler vivió, no se sabía casi nada sobre el ADN, y el estudio de la herencia biológica acababa de comenzar. Además, las naciones Blancas como Alemania tenían relativamente pocos hombres no-Blancos viviendo en ellas además de judíos y gitanos.

     Una de las leyes de Dios para los Blancos es que debemos vivir como una gente separada y no mezclarnos o mestizarnos con otras clases. Por esta razón, Hitler tenía la obligación moral de expulsar a los no-Blancos de Alemania para que los Blancos pudieran estar separados y evolucionar como Dios exigía. Para aquellos que se enfocaron sólo en los aspectos políticos y sociales de los nacionalsocialistas, esa acción de expulsar a los no-Blancos fue vista como un movimiento únicamente secular y no como el movimiento religioso que realmente era.

     Política y socialmente, el Nacionalsocialismo era una forma naciente o inicial de socialismo racial Blanco o conciencia racial Blanca, porque "nacional" en ese tiempo y lugar significaba sobre todo gente Blanca, aunque los Blancos implicados fueran vistos en un estrecho sentido geográfico o nacional más bien que como un sistema de alcance racial y mundial sólo para Blancos.

     No se sienta confundido por el término "socialismo" como era usado en Alemania entonces. Para ser claros, eso realmente significaba que lo que era bueno para los Blancos, como un todo, estaba bien. Aquello realmente tenía tres partes: social, política, y religiosa / espiritual. El aspecto espiritual era el más importante, pero es el menos reconocido hoy.

     Hoy, con muchas naciones Blancas ahora llenas de hombres de color, el socialismo "nacional" que significa el socialismo racial —que es lo que eso era en Alemania— probablemente no es comprensible para muchos de ser propuesto hoy como un concepto "nacional" en la mayoría de los países antes Blancos. Pero el socialismo racial Blanco, nuevamente, significando la organización, el trabajar juntos, y hacer lo que es mejor para la gente Blanca como grupo, es definitivamente comprensible, posible y deseable para los Blancos que quieren sobrevivir como tales sin importar dónde ellos vivan.

     Aunque el ADN había sido descubierto en 1869, poco se sabía sobre ello o cómo funcionaba hasta 1953 cuando Watson y Crick descubrieron la estructura de la molécula de ADN. Con aquel descubrimiento, la ciencia de la genética moderna realmente nació.

     De este modo, claramente, a finales de los años '30 y principios de los '40, Hitler y los nacionalsocialistas estaban trabajando sólo con lo que era conocido entonces acerca de la herencia genética, mientras trataban de mejorar y desarrollar la Humanidad Blanca; pero, a pesar de todo, ellos estaban en la pista correcta, usando lo que era entendido entonces gracias al trabajo de Mendel, los escritos de Darwin, y el sentido común.

     La realidad es simple de ver y fácil de declarar: los hijos tienden a parecerse a sus padres y a tener cuerpos, mentes y personalidades como sus padres. Si un varón y una mujer de la misma raza y con características similares se unen y producen hijos, los niños a menudo heredarán las mismas características, o muy similares, de los padres, y ciertamente serán de la misma raza. Usted no tiene que saber nada sobre el ADN para ver eso y actuar sobre ello, y Hitler y los nacionalsocialistas actuaron en base a ese conocimiento para gran beneficio de todos nosotros.

     La proposición entonces es la siguiente: Si usted ayuda a los mejores ejemplares de la especie humana a aparearse y a producir descendientes, y desalienta a aquellos que no son los mejores ejemplos de la especie humana para que ellos no se reproduzcan tanto, usted está ayudando a la obra de la Naturaleza o de Dios de la "selección natural", por medio de una "selección de acción directa", y usted ayuda así a mejorar la Humanidad Blanca vía la evolución, y usted hace la labor de Dios.

     Y eso es lo que Hitler y los nacionalsocialistas estaban haciendo en Alemania.

     En 1935 los nacionalsocialistas comenzaron a establecer comunidades y clínicas especiales llamadas Lebensborn (literalmente, "Fuente de la Vida") tanto en Alemania como en naciones vecinas, donde aquellos que se consideraba que tenían las mejores características genéticas podían producir hijos con otros con características deseables similares. El programa Lebensborn apoyó a familias de las mejores cualidades genéticas, y ofreció apoyo a madres solteras y a sus niños también, si ambos padres eran de calidad genética especialmente alta. Eventualmente, aproximadamente el 60% de las madres ayudadas eran solteras, y el programa ayudó a asegurar que no hubiera ningún estigma social en eso. Así, la Fuerza de la Vida podría producir muchos más excelentes niños Blancos, menos estorbados por los lentos procesos de ensayo y error encontrados en la Naturaleza y hasta en algunos casos por la lentitud causada por la necesidad del matrimonio.

     El objetivo era simple: Producir los mejores niños. Punto. En total, aproximadamente 6.000 a 8.000 niños nacieron y fueron criados en tales clínicas antes de la caída de Alemania en 1945.

     De eso es de lo que estaba encargado Hitler. Eso era lo que estaba en el núcleo de su ser: mejorar y desarrollar a la gente Blanca como Dios quería. ¿Cómo llegó Hitler a ese deseo de ayudar a mejorar la Humanidad Blanca? Como he dicho ya, Hitler fue tocado e influído por el Poder Superior (Dios). Eso es claro si se miran sus discursos. Él no nació en la élite de la sociedad. Él no era ninguna clase de descendiente de la realeza o de la aristocracia. En la Primera Guerra Mundial él era un cabo. Pero cuando él habló ante las muchedumbres, millones fueron cautivados, porque Dios hablaba a través de él.

     A diferencia de la época de Hitler, muchos países fundados por europeos están ahora masivamente invadidos con hombres de color, y así nosotros los Blancos tenemos que comenzar a pensar en tales países como lo que verdaderamente somos: una gran tribu o nación Blanca. Eso es lo que el Nacionalsocialismo tiene que significar ahora: socialismo racial para nuestra nueva nación, aún si somos una nación, por el momento, sin verdaderas fronteras.

     Somos parte de esta tribu o nación no importa dónde nacimos o vivimos; nuestra nación está en nuestros genes. Nosotros que somos Blancos somos muy ciertamente parte de esta gran nación Blanca sin fronteras. Nuestra existencia continuada como pueblo depende de que nosotros entendamos quiénes y qué somos como un tipo humano distinto, y debemos evitar mezclarnos mediante el mestizaje. Debemos pensar en nosotros, no principalmente como estadounidenses, o alemanes o irlandeses, o lo que fuese, sino como gente Blanca.

     Debemos buscar lo mejor del sexo opuesto de nuestra clase, y debemos aparearnos naturalmente y a menudo, para producir niños para continuar nuestra evolución siempre hacia arriba. Ése es nuestro objetivo al haber nacido: hacer más como nosotros y evolucionar siempre hacia arriba.

     Y otra cosa: el socialismo racial Blanco es más que sólo el así llamado socialismo; es también egoísmo racial. Eso significa que cuidamos de nosotros mismos como individuos, pero también cuidamos a nuestros congéneres Blancos, y preguntamos con respecto a todo: ¿es bueno eso para la gente Blanca?.–

 

* * * * * * * *

 

Palabras sobre Adolf Hitler

por Molly

(de Mourning the Ancient)

 

     ...Cada raza tiene derecho a protegerse a sí misma. Cada raza tiene un área de tierra en este planeta que puede llamar propia. El mismo suelo del cual ellos crecieron. Y sin embargo la raza blanca está siendo inundada y diluída desde cada ángulo. Eso no es por casualidad sino por un malévolo designio. Ella y sólo ella no tiene ninguna patria para sí. Está programada para la destrucción por los monstruos que gobiernan este mundo.

     Todas las razas deberían estar orgullosas de lo que son, de los logros de su gente, de sus historias y culturas distinguibles, de sus pruebas superadas, de sus héroes.

     Pero hay un héroe que trasciende la raza. Un hombre que luchó por todas las razas. Hasta la muerte él trató de romper las antiguas cadenas que atan este mundo destrozado. Un héroe del planeta Tierra.

     Bendito Adolf Hitler, que nos enseñó cómo luchar.

     Bendito Adolf Hitler, nuestro escudo, nuestra arma, nuestra luz.

     Bendito Adolf Hitler. Esto es lo que tenemos que decir sobre usted más de siete décadas después de que su deber fue realizado.

     Adolf Hitler, sienta estas palabras de amor y agradecimiento, de todas las razas y naciones. ¡Que resuenen en la eternidad, y anuncien su resurrección!.–

 


MI HITLER

por Molly

 

     Yo tenía 18 años cuando descubrí al VERDADERO Adolf Hitler. No el Adolf Hitler de nuestros enemigos, o de la televisión mentirosa, sino NUESTRO Hitler, despojado de todo el odio de nuestro enemigo. El hombre real. Aquél debía ser un largo viaje de descubrimiento. Primero encontré en él a un gran líder que luchó hasta el final sangriento por su pueblo. Un hombre que luchó contra la tiranía y la usura. Un hombre que amó profundamente a su pueblo. Un hombre de carisma, energía y coraje ilimitados. Pero la verdad no vino completamente fácil para mí. A diferencia de algunos, que parecían saber la verdad por instinto, yo creí las mentiras hasta mi despertar. Como tantos en este engañado mundo, yo no tenía ninguna razón para cuestionar la "verdad". Cuando era una muchacha joven, de una escuela católica privada, viví una existencia relativamente protegida. Poco después de mi graduación encontré a alguien que comenzó a mostrar a algunos otros y a mí la verdad. Yo estaba poco dispuesta a creerla. No dejé ir sin lucha las mentiras acomodadas confortablemente dentro de mi cabeza. Pero, por suerte, mi amigo era paciente y me presentó una corriente casi interminable de información y hechos. Hechos increíbles, cosas que parecían tan rebuscadas que no podían ser verdaderas. Y sin embargo lo eran. Abrí mis ojos como una nueva mujer. El destino me condujo a Adolf Hitler. Y Adolf Hitler me condujo a mi destino.

     Yo estaba avergonzada de las cosas que una vez creí, y de que yo hubiera sido tan crédula. Pero mirando mi propia situación objetivamente, y más particularmente como una mujer, lamentablemente mi mentalidad y experiencia son demasiado comunes. Las mentes femeninas funcionan de manera diferente que las masculinas. Trabajamos mejor con hombres fuertes al lado de nosotras. Al crecer, como muchas mujeres, yo no tuve eso. Fui criada por mi madre, y como el caso de tantos otros, mis padres se divorciaron cuando yo era muy joven. Creo que los hombres y las mujeres son seres iguales, pero no en todos los respectos. Hay cosas en que un hombre es superior a una mujer, y viceversa. Aquello de lo que uno carece, el otro lo tiene. Un equilibrio que los complementa. Como todas las cosas en este mundo enfermo y doliente, cuando aquel equilibrio es interrumpido, sigue el caos. Es importante entender esto. El Enemigo desgarró el antiguo y tradicional rol de la "mujer". Nuestro Enemigo sabía que ése era el núcleo de nuestra sociedad entera. Eso creó hombres y mujeres débiles que ya no conocían su lugar en el mundo. Eso creó la inversión de los roles.

     Hoy hay una carencia absoluta de mujeres en el movimiento de resistencia. Pienso mucho en eso porque los hombres han olvidado su papel como profesores y guías. Pienso que las mujeres son naturalmente más crédulas que los hombres. Ellas siguen sus corazones e intuiciones, mientras que los hombres tienen el instinto y la lógica. El Enemigo entiende eso, y de hecho el Enemigo nos entiende más que nosotros mismos. Él ha elaborado cuidadosamente sus ataques basado en este entendimiento. Nosotros sabemos que él ha tenido mucho éxito en este esfuerzo sórdido y cruel. Nuestros papeles tradicionales son algo que debemos descubrir de nuevo, un día, como pueblo. Ahora, sin embargo, en esta Edad de Hierro, en esta guerra silenciosa, es importante que hombres y mujeres luchen lado a lado, como los Wehrwolves después de la Segunda Guerra. En circunstancias desesperadas las mujeres deben luchar al lado de los hombres, cuando todo está en juego. Hoy, muchos hombres en el movimiento de resistencia lamentablemente siguen las insidiosas instrucciones de nuestro Enemigo y polarizan a hombres y mujeres, un aspecto más del objetivo del Enemigo de dividir y conquistar.

     Adolf Hitler entendió a hombres Y mujeres. Él estaba dotado de un aura mágica. Sus ayudantes dijeron que cuando él estaba cerca ellos "sentían" una especie de energía, algo elevador e inspirador, incluso en los terribles días finales. Usted puede ver las cosas de manera diferente, pero con los años he llegado a la firme comprensión de que Adolf Hitler era algo que definiríamos como divino, un mensaje vivo de algo que está más allá de nuestro firme entendimiento, algo que el propio Adolf Hitler sólo comenzó a entender a través de toda su vida. Tan tarde como en 1944 después del cobarde ataque contra su vida él dijo que él finalmente sabía con certeza que él estaba actuando en la voluntad de algo mayor que él mismo. Él otra vez dijo que él estaba realizando la voluntad de una fuerza divina, o providencia, como él tan a menudo la llamaba. Cuando adolescente, en aquella cima de montaña llena de estrellas y brumosa con su amigo August Kubizek, él fue tocado por la fuerza por quizás la primera vez. Ella lo agarró en su mano misteriosa y él habló palabras que no eran suyas. Kubizek dijo que era como si él fuera una persona diferente. Él sintió una fuerza mágica moverse a través de él.

     Goebbels habló proféticamente de la venida de Adolf Hitler en su breve novela "Michael", publicada en 1929. Él también sabía que algo más vivía en Adolf Hitler, una grandeza no vista en la Tierra, quizá nunca. Él incluso creía que los edificios donde Adolf Hitler daba discursos eran benditos. Pero eso no era tan extraño. Los alemanes, como muchos europeos, sabían que él era algo divino. Los fuegos terribles de la Segunda Guerra no extinguieron eso. Su muerte, notablemente, no disminuyó eso. Al final, ni siquiera Adolf Hitler pudo matar a Adolf Hitler.

     De hecho, su mensaje y hechos, su lucha de toda la vida y su sentido crecieron. El enemigo escribió literalmente decenas de miles de libros sobre él, obras llenas del odio más negro, donde ellos vertieron su veneno sobre su santo nombre, en un vano intento de ahogar su mensaje. Lo que es más importante, ellos desearon esconder su sentido. Su llegada anunció la venida de una nueva edad, el final del reinado cadavérico de nuestro Enemigo. Pero esta nueva edad todavía no nos sería dada. Sólo mediante la paciencia, el sacrificio, el trabajo duro, la sangre y la penosa batalla nosotros ganaríamos la justicia que el mundo ansiaba. Y lamentablemente, la Nueva Edad nacería finalmente.

     Mientras más aprendí sobre las mentiras del Enemigo, más comencé a buscar la verdad sobre él. Mientras más aprendí sobre el Enemigo, más entendí por qué ellos le temían tan enormemente. Mientras más viví mi propia vida, vi la verdad en toda su a menudo desgraciada gloria: la usura de las tarjetas de crédito; las hipotecas de casas con el interés tan alto que usted termina por pagar tres veces el precio de su casa, y contribuciones territoriales que se elevan cada año y si usted no las paga ellos le quitan a usted su casa; los préstamos estudiantiles, donde usted termina por pagar por ellos décadas después de que usted ha terminado la escuela, y si usted tiene suerte de siquiera encontar un trabajo en su campo elegido; impuestos interminables por todo lo concebible, como un impuesto por "donaciones", un impuesto a la "herencia", y hasta un impuesto de "muerte". Trabajamos al menos cinco días por semana y se nos cobran impuestos por un promedio del 40% de nuestros ingresos; la locura de la estafa de los seguros; los automóviles, donde los impuestos para comprar un auto son tan altos que usted tiene que incluírlos en el préstamo; los hospitales, donde usted no se atreve a enfermarse, porque una permanencia en el hospital puede literalmente llevarlo a la bancarrota y destruír su vida; el seguro dental, que la mayor parte de nosotros no puede siquiera soñar con permitírselo, donde una visita al dentista y el valor de una hora de trabajo puede costarle miles de dólares; donde las reparaciones de automóviles a menudo pueden costar más que el auto; donde cuesta menos comer comida malísima que comer comida sana; donde hasta nuestra comida no es segura debido a pesticidas, modificación genética y bacterias que se ha filtrado en nuestro suministro de agua ya envenenado; donde se me cobran impuestos cada año sólo por poseer un perro; donde la edad de jubilación sigue subiendo; viviendo en un país que debe más dinero que el que ha sido impreso alguna vez, donde gastamos un millón de dólares por MINUTO, y debemos montones de ello a la China COMUNISTA; donde las compañías estadounidenses se deshacen de nosotros y trasladan sus negocios a países del tercer mundo a fin de pagar salarios del tercer mundo; ellos llegan tan lejos como a hacer que la gente entrene a los reemplazos extranjeros traídos por ellos, y si usted no lo hace, usted no consigue su indemnización por despido... Esto suma y sigue, y estoy segura de que usted podría añadir una tonelada de cosas.

     Durante todos estos infiernos personales que todos conocemos tan bien, lentamente aprendí que Adolf Hitler combatió y cambió todas estas locuras. ¡Él destruyó la usura: no más interés monetario! ¡Él hizo posible que cualquiera pudiera permitirse barato un auto, o una casa! Él hizo posible que cada uno pudiera ir de vacaciones cada año. Bajo él, a su pueblo se le hicieron los primeros exámenes de cáncer del mundo, ¡gratis! Él se preocupó por la salud de su pueblo y los instó contra las drogas y el alcohol; ellos introdujeron la primera campaña del mundo anti-tabaco. Él se preocupó por los animales, no sólo nuestros animales domésticos, como perros y gatos, sino incluso criaturas como cangrejos y langostas. Él decretó leyes para proteger a todas las criaturas. No más investigación científica sádica en animales... De nuevo, yo podría seguir sin cesar.

     Pareció que mientras más yo desarrollaba y cultivaba mis propias opiniones sobre este mundo, más aprendería más tarde que la Europa de Adolf Hitler también sentía del mismo modo. Mientras más aprendí, más se desarrollaba una utopía en mi mente, un mundo de sueños construído ladrillo a ladrillo, un lugar hermoso que contrasta con este mundo violento y enfermo de hoy.

     Aprendí que muchos de los líderes del Tercer Reich eran simples artistas o soldados antes de ser llamados a servir a su país como políticos. Adolf Hitler, un talentoso artista que soñó con ser un arquitecto, pero a quien se le negó la entrada en la academia, diciendo los tiranos que él no tenía lo que se requería. Heinrich Himmler, uno de los hombres más poderosos y capaces en Europa, era antes un granjero avícola. Es casi lo mismo en muchos otros casos.

     En cuanto a mis propias experiencias con los estudios superiores y su agenda completamente putrefacta, al igual que mi college, ¡ellos realmente REQUIEREN que los estudiantes tomen clases de "sensibilidad de minoría" e "historia de los negros"!, clases donde ellos machacan en las cabezas de todo el mundo —Blancos o negros— cuán malo es el hombre Blanco. Todo eso es sólo para hacer progresar su agenda para dividirnos. El 99% de la riqueza de EE.UU. está en manos del 1% de la población. Ésa es la prueba clara de que no es el "hombre Blanco" quien tiene la mayor influencia...

     En cuanto a la violencia de nuestra agonizante civilización, mi propio hogar en Omaha, Nebraska, en medio de Estados Unidos y una vez considerado un lugar más tradicional y seguro para vivir, se ha convertido en un lugar de diarios asesinatos, pandillas, robos constantes e "invasiones de hogares", un lugar donde los extranjeros ilegales se desbordan por miles para trabajar en plantas embaladoras de carne y empleos de servicios, y más demencialmente, donde a la policía no se le permite hacer cumplir las leyes de inmigración. Hacia 2050, o más temprano, la gente Blanca será una minoría en Estados Unidos.

     ¿Habría permitido Adolf Hitler estas absurdas locuras? ¿Permitiría él que los criminales caminaran libres? ¿Permitiría él la esclavitud del interés de la deuda interminable?, ¿a políticos que son todos millonarios y que son gobernados por intereses extranjeros y cabilderos? No, absolutamente él no lo permitiría.

     Mi Adolf Hitler me habría salvado de no sentirme caminar segura por mi propia calle.

     Mi Adolf Hitler habría sacado lo mejor de todos nosotros, dándonos una simple y gloriosa ESPERANZA.

     Mi Adolf Hitler habría hecho posible para la gente ser aquello para lo que estaban mejor capacitados, ya fueran médicos u obreros de la construcción. Sus CAPACIDADES y su MOTIVACIÓN, no su dinero, su clase o sus conexiones, decidirían su suerte en la vida. Adolf Hitler hizo un requisito que cada hombre pasara por el servicio del trabajo antes de llegar a ser algo en la vida. Él dijo que él quería que cada hombre supiera lo que era el trabajo, de modo que médicos y otros por el estilo ya no pudieran mofarse del trabajador común.

     Mi Adolf Hitler me habría dado la posibilidad de ser yo.

     Estos últimos años he mirado a tantas personas con las que crecí, algunas de ellas viejos amigos, deslizándose hacia el infierno de la drogadicción. Particularmente malo en Estados Unidos es la metanfetamina. La vi cambiar a amigos que una vez conocí y transformarlos en gente diferente. Los vi hacer cosas por la droga que años antes ellos nunca hubieran soñado con hacer. Para financiar sus adicciones, y por el atractivo del dinero, también vi a muchos de ellos vender drogas. Por aquel error muchos de ellos terminaron por estar años entre rejas en una prisión federal. Con una persona en particular, que solía ser como un mejor amigo, me escribí y me mantuve en contacto durante su encarcelamiento. Él aprendió tras las rejas un oficio e hizo muchos proyectos sobre lo que él haría cuando su sentencia de cinco años se cumpliera. Finalmente ese día llegó y él consiguió un buen trabajo, compró una casa, un nuevo auto y todo lo demás que su nueva carrera le permitió. Él incluso ayudó con consejos a drogadictos en una clase de Narcóticos Anónimos. Yo estaba orgullosa de él. Entonces, todo se desintegró. No tengo que entrar en los datos concretos, pero la droga se abrió camino de vuelta en su vida. Ella lo poseyó. Él perdió su casa, su auto, su novia, su trabajo. Todo. Lo que le pasó después de eso, no puedo decirlo. La última vez que lo vi él parecía un zombie. Lo dejé para que fuera a matarse a sí mismo, porque eso es lo que él quería. Otro suicidio del alma con metanfetamina.

     He perdido a buenos amigos entregados al alcohol también, viéndolos beberse a ellos mismos hasta el cementerio. Estoy segura de que la mayor parte de ustedes ha conocido a gente como ésa. Todos crecimos con ellos. Tal vez incluso usted mismo ha combatido a esos demonios y ha sobrevivido. Tal vez incluso los está combatiendo ahora.

     A veces pienso en lo que podríamos haber sido en un mundo correcto. Aquella cabeza en anfetaminas podría haber sido un doctor. La prostituta podría haber sido una psicóloga. En cambio, cada uno busca una salida, una fuga, porque esto es como una prisión. La mayor parte de las personas sólo se escapan de una prisión a la siguiente. Pero no hay ningún escape. Con nuestras espaldas contra la pared, debemos luchar.

     Esa gente de la que hablo no era muy diferente a mí. Crecimos juntos. Fuimos a fiestas juntos como adolescentes. Fuimos a conciertos. Desafiamos la ley y a nuestros padres. Compartimos nueva música. Limosneamos dinero. Perdimos empleos de mierda. Peleamos, y nos arreglamos. Bromeábamos sin parar todo el tiempo. Y por último soñamos con algo mejor.

     No puedo decir que encontré ese "algo mejor", y no creo que ninguno de ellos tampoco lo encontró. Mientras los otros encontraron delitos, drogas, alcohol e incluso una conformidad cadavérica, estoy profundamente orgullosa de decir que yo encontré a Adolf Hitler. Y en Él la verdad. Él me mantuvo centrada, enfocada. Él me dio algo en lo cual creer. Más que alguna distante idea de Dios, él es tangible, real, y su mensaje es tan relevante hoy, quizás más, como nunca antes.

     Cuando tengo una pregunta sobre algo, me pregunto qué pensaría Adolf Hitler al respecto, y siempre tengo mi respuesta.

     Por supuesto, en esta época enferma, no siempre cumplo con los estándares de él. Pero siempre me esfuerzo por ello.

     Mediante mi descubrimiento de Adolf Hitler encontré a mi pueblo, mi cultura, mi espiritualidad, mi objetivo.

     Adolf Hitler es una antorcha que ilumina cosas escondidas.

     Adolf Hitler es un escudo, protegiéndome de las flechas envenenadas de este mundo.

     Espero morir con las inmortales palabras de amor y desafío en mis labios: "Heil Hitler!".–

 

 

 

 

3 comentarios: