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lunes, 19 de abril de 2021

Erik Arnald - La SS Europea (Selección)

 

     El que fuera SS-Untersturmführer que firma como Erik Arnald escribió después de la Segunda Guerra una no extensa erudita y documentada exposición, "La SS Europea", "texto de difusión gratuita" que fue publicado en castellano por la Editorial Milicia, de Argentina, sin indicación de fecha aunque probablemente en los años '70. De dicho escrito que circula en la red presentamos aquí su parte final, que habla de las Waffen SS, las divisiones de guerra de la SS, constituídas tanto por gente germánica como aria en general, y aún por europeos variados y por gente de otras razas, todos los cuales fueron incorporados, en el esfuerzo de guerra alemán, dentro un concepto de integración y respeto hacia muchas naciones y culturas que comprendieron y apoyaron la lucha nacionalsocialista, en un fehaciente desmentido de toda la propaganda judeo-Aliada con respecto al exclusivismo germánico.

LA SS EUROPEA (Selección)

por Erik Arnald

 

 

LAS «WAFFEN-SS» GERMÁNICAS

 

     Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la SS sólo contaba con cuatro unidades de combate permanentes; el regimiento escolta del Führer («Leibstandarte SS Adolf Hitler»), cuyo jefe era el ya famoso Joseph (Sepp) DIETRICH, y los tres primeros regimientos («Deutschland», «Germania» y «Der Führer»), también constituídos sobre la base de las Verfügungstruppe (lo que vale decir los "Batallones acuartelados de la SS paramilitar"), y eso sin hablar de otros cuatro destacamentos de guardianes especializados en los campos de concentración («Totenkopfverbände»), para antisociales. En principio los voluntarios de esas unidades eran todos hombres alemanes. Sin embargo, algunos pocos extranjeros —como máximo era un centenar—, ya figuraban en sus filas: suizos, sobre todo, pero también algunos suecos y hasta cinco norteamericanos. Constituída oficialmente la Waffen-SS el 2 de Marzo de 1940, unos numerosos voluntarios, no movilizados por la Wehrmacht y procedentes, por lo general, de la Allgemeine SS y de la policía, ampliaron sus efectivos a cien mil hombres, y resultaron reagrupados en cuatro divisiones denominadas «Leibstandarte», «Das Reich», «Totenkopf» y «Polizeidivision».

     Ya en aquel entonces se había planteado un serio problema de reclutamiento. La Wehrmacht era consciente del gran peligro que representaba para la institución militar clásica el ejército político con que soñaba Heinrich Himmler, y por eso se opondría terminantemente a que se incorporaran en las unidades SS hombres pertenecientes a las clases movilizadas, pocas, es cierto, en el primer año de guerra. La Waffen-SS sin poder acoger a esos jóvenes había debido, pues, recurrir a unos voluntarios demasiado viejos, aunque estaban bien entrenados, de la Allgemeine SS y a otros voluntarios demasiado jóvenes de la Hitlerjugend y del Arbeitsdienst (Servicio del Trabajo). Eso evidentemente, no era lo más apropiado, ni bastaba.

     Uno de los lugartenientes de Himmler, Gottlob BERGER, tuvo entonces una idea cuya aplicación posterior constituyó el primer paso hacia una internacionalización geográfica de la Waffen-SS. Fuera de las fronteras de la Gran Alemania vivían innumerables Volksdeutsche (alemanes de sangre, familia, origen y cultura), que no eran ciudadanos del Reich y escapaban, por lo tanto, al reclutamiento de la Wehrmacht; así, limitándonos a territorios europeos, las principales poblaciones de Volksdeutsche estaban en Eslovaquia, Croacia, Polonia, Hungría, los Países Bálticos, y en la Unión Soviética (donde constituían la "República Autónoma de los Alemanes del Volga"). ¿Por qué no aceptarlos en la Waffen-SS? No se iban, por cierto, a oponer señalados jefes nacionalsocialistas como Rudolf HESS, nacido en Egipto, o Walter DARRÉ, nacido en Argentina, o ROSENBERG, Volksdeutsche de Reval. Así nació la «SS-Division Prinz Eugen», origen de que, al final de la guerra, más de 300.000 Volksdeutsche habrán servido, al lado de 400.000 Reichsdeutsche (incluyendo en estos últimos a los alsacianos, loreneses, luxemburgueses, y tiroleses del Sur), en las unidades del "Cuerpo Negro" (la SS). Y también, de más de 300.000 voluntarios que nada tenían que ver con el Deutschtum, o sea, con la "alemanidad" propiamente dicha.

     La incorporación de esos Volksdeutsche en la Waffen-SS no quebraba el concepto cultural de nacionalidad. Muchos de ellos, sin embargo, pertenecían a grupos separados de la "Madre Patria", desde hacía muchos siglos, y así hablaban dialectos que se diferenciaban tanto del alemán moderno como se diferenciaban el danés o el holandés... Había, por otro lado, en el Norte y el Oeste de Europa, pueblos que hablaban idiomas germánicos y que, desde el punto de vista racial, eran mucho más nórdicos que los alemanes bávaros o los austriacos. De aquella gran Waffen-SS alemana no se tardaría mucho —unos meses, no más— en pasar a la Waffen-SS germánica.

     En Abril de 1940, y por tanto, algo antes aún de la campaña de Francia, el SS-Hauptamt (Estado Mayor de la SS) creará el Regimiento «Nordland», al que afluyen rápidamente numerosos voluntarios daneses y noruegos, sin olvidar cientos de suecos, de suizos, y hasta algunas decenas de británicos, y, en Mayo, el regimiento «Westland», constituído por holandeses y flamencos. No se trata de "unidades nacionales". Sus miembros no llevan unos distintivos especiales y será alemán el idioma común de instrucción y mando. En Diciembre de 1940, por decisión y orden personal de Hitler, esos voluntarios germánicos son reagrupados ya junto con el regimiento de alemanes «Germania» y un batallón de voluntarios finlandeses, en el seno de una nueva (siendo la quinta) división de Waffen-SS, que tomará por nombre propio el de «SS Division Wiking» y queda bajo el mando de un alemán, el Brigadeführer Felix STEINER. Ese conjunto tan diverso será una de las primeras unidades en entrar en Rusia, en Junio de 1941, y llegará combatiendo al Comunismo, hasta el Cáucaso.

     Entre tanto, con la declaración de guerra del Reich alemán a la Unión Soviética, se ha estimulado, enormemente, al Occidente y provocado el aflujo de nuevos voluntarios germánicos, que ahora se organizan en "legiones nacionales": Así el «Frikorps Danmark» es creado por el gobierno Real danés, y la «Norske Legion» lo era por el noruego, la «Legion Nederland» es holandesa, y la «Legion Vlanderen» es flamenca. Todas combatirán valerosamente en Rusia, bajo sus respectivas banderas de origen y con mandos nacionales, pero en el marco de la Waffen-SS, hasta la primavera de 1943. El SS-Hauptamt decidirá entonces incorporar total y plenamente las legiones germánicas en la Waffen-SS. Holandeses y flamencos forman brigadas de asalto —«Nederland» y «Langemarck»— que pronto se podrán convertir en divisiones, por afluencias de voluntarios, mientras que el numeroso regimiento escandinavo «Nordland» deberá separarse de la división «Wiking» para constituír una nueva, pero que conservará el nombre de la unidad primitiva. Y, por su parte, aquella primitiva «Wiking» absorberá al batallón estonio «Narwa», y la brigada de asalto «Wallonie». Por cierto, estos dos cuerpos no son de gentes racialmente germánicas —los estonios se expresan en un idioma propio uroaltáico, y los valones, en francés—, aunque sí son gentes racialmente nórdicas, si generalizamos el concepto. Además y por aquel entonces, ya existe otro gran grupo, integrado por franceses, la «Brigada de Asalto Francia».

     En el marco de la Waffen-SS nórdica, los bálticos merecen una mención aparte. Las tres naciones que constituyen los Países Bálticos (Estonia, Lituania y Letonia), habían sido conquistadas y convertidas al catolicismo por los Caballeros Teutónicos. Tras ello y a partir de la Edad Media, sus principales ciudades —Riga, Memel, Reval— comerciaban activamente con los puertos de la Liga Hanseática. Cuando fueron anexionadas al Imperio Zarista quedaron sometidas a un esfuerzo de influencia ortodoxa y rusa. La nobleza local siguió siendo fiel a su vieja cultura alemana, pero tampoco vaciló en acoplarse al Imperio Ruso, y así suministrar gran parte de sus cuadros civiles y militares. Por el contrario, una mayoría de las poblaciones autóctonas resistiría con éxito esa política de rusificación, conservando sus idiomas nacionales y costumbres alemanas, así como sus antiguas convicciones religiosas católicas e incluso luteranas, pero siempre ajenas a las ortodoxas de Rusia.

     En 1919, después de mantener duros combates con los bolcheviques, constituyeron tres Estados soberanos, ajenos a la Unión Soviética. Las conquistas soviéticas de 1940 los eliminaron. Así, la entrada en la zona, un año más tarde, de las tropas alemanas (siempre muy cordiales con las poblaciones autóctonas) tomó el aspecto de una auténtica liberación, aun cuando Berlín, lejos de restituír a los países bálticos su soberanía e independencia anteriores, formaría con ellos el territorio «Ostland», sin disimular en absoluto que tenía el propósito de regermanizar y des-rusificar aquella región. Muchos voluntarios bálticos afluyeron entusiasmados. Al batallón estonio, ya preexistente, se agregaron rápidamente dos divisiones letonas y una estonia, con propios mandos nacionales. Su conducta en el combate fue tan fiel y brillante que los letones recibieron ocho "cruces de caballero" (es la más alta condecoración alemana) y los estonios cuatro, mientras los demás voluntarios no alemanes totalizaban trece, los holandeses cinco, los franceses tres, los daneses dos, los valones dos y los flamencos una.

     No podemos, en estas breves páginas, contar las campañas de las unidades germánicas de la Waffen-SS. Diremos solamente que todas dieron pruebas de un heroísmo y una eficacia que, a menudo, dejaban a los alemanes estupefactos. Del Mar Báltico al Cáucaso, pasando por los durísimos frentes de Leningrado y de Ucrania, los voluntarios daneses, noruegos, holandeses y flamencos, junto con sus camaradas de las nacionalidades menos representadas, siempre estuvieron en "la punta de lanza" del combate... Y tampoco faltó quien juzgara que la División «Nordland», en especial, resultaba haber combatido con un fanatismo sin par.

 

LAS «WAFFEN-SS» ARIAS

     Aquel marco culturalista del Pangermanismo primitivo había sido ampliado, más que superado, con la masiva incorporación del voluntariado germánico en la Waffen-SS, ya que en realidad ¿no procedían aquellas tribus germanas de un territorio que abarcaba Dinamarca, el Sur de Noruega y de Suecia y unas tierras alemanas situadas inmediatamente al mediodía de Escandinavia? Además ¿no encontraba la mitología germánica su máxima expresión en las «Eddas» islandesas? Como diría el historiador francés Jean MABIRE, ese paso desde una "Gran Alemania" a la "Gran Germania", en el fondo constituía, más que una concesión, un retorno a las fuentes.

      Los científicos del Ahnenerbe, el instituto de la SS que, conforme con su nombre, se dedicaba a realizar el estudio de la "herencia de los antepasados", no iban a tardar mucho en hacer excavaciones arqueológicas en la antigua ciudad vikinga de Haithabu y tampoco a mandar a Francia un equipo encargado de encontrar el auténtico Grial pre-cristiano. Los "nordicistas" del Nacionalsocialismo, en primer lugar Alfred ROSENBERG, veían colmadas sus aspiraciones. ¿Se llegaría, por ese camino, a coincidir con el extremismo del explorador sueco Sven HEDIN que quería excluír el territorio Sur de Alemania de un futuro "Imperio Nórdico"? Antes al contrario: los valones pasaban a integrar la «SS-Division Wiking».

     Bélgica es tan sólo un país artificial, para cuya formación política incidió fundamentalmente la preocupación de Inglaterra para impedir que Francia controlara el estuario del río Escalda. Recortada en el mapa de Europa, artificialmente, sólo en función de factores circunstanciales, comprende las provincias flamencas (pero no a todas, dado que parte de Flandes pertenece a Francia), cuya población comparte con los Países Bajos (que ahora llamamos impropiamente Holanda), un idioma común y semejantes tradiciones, y otras provincias valonas, de habla y cultura francesas. De tal dualidad debían, inevitablemente, nacer muchos conflictos. Tanto más cuanto que, hasta los años '20, el Estado belga, y a pesar de tener una dinastía de origen alemán, imponía ahí el francés como el idioma administrativo y militar, hasta el punto que Bruselas, ciudad históricamente flamenca, se afrancesó tan rápidamente que, hoy en día, y a pesar de tener bilingüismo oficial, su población se expresa exclusivamente en el idioma de sus vecinos del Sur.

     ¿Cómo superar una situación semejante? ¿Separando Flandes de Valonia? Ésa era la posición del (movimiento nacionalista flamenco) V.N.V., que pregonaba la unión con Holanda tras realizar la separación, y del movimiento De Vlag que, tras ello, buscaba la incorporación lisa y llana en el Reich. Por su parte, también, algunos valones, y es una tendencia que existe aún, se consideraban franceses y defendían tesis pan-gálicas, mientras que otros, expresándose mediante el poderoso diario «Nation Belge», se esforzaban desesperadamente, por mantener el statu quo. En ese marco político muy confuso, había surgido el movimiento "REX" hacia 1925, que iba a tomar rápidamente una extraordinaria importancia: Estaba formado por estudiantes del tipo "maurrasiano" y de Acción Católica. Pronto se independizaría de la Iglesia y, con un neto estilo fascista, se lanzaría a la acción, llegándose incluso a conseguir muchos escaños en el Parlamento. Su jefe, León DEGRELLE, no pensaba en destruír Bélgica sino en federalizarla, en el mutuo respeto de los dos pueblos que la componían. Luego, durante la guerra, esa moderación dejó el lugar a un sueño, cuyas raíces se perdían en un pasado muy lejano: Una reconstitución del ducado de Borgoña, con sus diecisiete provincias, que abarcaban Flandes, Valonia y otros diversos territorios del Norte de Francia. Algunos de los colaboradores de Degrelle, y en especial algunos franceses —los había—, irían aún más lejos: Crear una gran Francia federativa, bajo la conducción del jefe de "Rex". El mismo Degrelle, estando en París, proclamaría: "Francia es una patria y demasiado vieja para que hoy se la pueda despedazar. Borgoña no pasa de un mito necesario".

     Desencadenada la "Operación Barbarroja" contra el Comunismo el hasta entonces inactivo "Rex" se adhiere a aquella "cruzada" y crea la «Legion Wallonie»: es una unidad nacional, como tantas otras y cuyos voluntarios llevan, en la manga, un escudo con los colores de la bandera belga. Degrelle se alista como un soldado raso más, rehusando las estrellas de teniente que le ofrece la Wehrmacht. Ganará sus grados por méritos de campaña y recibirá varias heridas en innumerables combates cuerpo a cuerpo, los que siempre buscan entablar los valones en los campos de batalla.

      Aquella "legión" tiene apenas los efectivos de un batallón. Sin embargo, ya en el famoso primer invierno de 1941 se destaca conservando durante diez horas en su poder la indefendible aldea de Gromowaja-Balka, y donde sólo debía permanecer veinte minutos. Siendo adscrita, en 1942, a la 97ª División de Montaña, participa en la gran ofensiva que la lleva hasta el Cáucaso. La derrota de Stalingrado determina su repliegue; le quedan 300 supervivientes cuando sus restos llegan al campo de Meseritz... Pero, ahora que todo parece perdido, afluyen en gran cantidad nuevos voluntarios y será Regimiento a fines de 1942. Después la "legión" pasa a la Waffen-SS como brigada de asalto, en 1943. Pronto se convierte en la «28ª División de Granaderos Blindados Wallonie» con la Cruz de Borgoña como distintivo.

     Todavía constituye una brigada más de la «Division Wiking» en Febrero de 1944, cuando se destacará en un combate cuyos ecos sacuden Alemania y toda Europa. Estando encargada de proteger el repliegue del Grupo de Ejércitos de Ucrania, esa división, junto con algunas unidades alemanas, se encuentra rodeada por enemigos en la Bolsa de Cherkasy. Mientras unos pocos blindados restantes de la «Wiking» se sacrifican para intentar bloquear —uno contra diez— el avance irresistible de los blindados soviéticos, toda la infantería alemana trata vanamente, en asaltos sucesivos, de abrir alguna brecha en el cerco de fuego. Es en vano, hasta que les toque el turno a los valones. En aquel entonces es Degrelle, con el grado de Sturmbannführer (comandante mayor), el que dirige la brigada. Como siempre, en combate, delega el mando en un oficial de menor formación militar que la suya propia y toma un fusil, cargando a la bayoneta, a la cabeza de sus hombres... Los soviéticos, que no aguantan ese asalto valón, han de abrir sus filas, y por aquella brecha que es ampliada, 50.000 hombres consiguen así escapar de una trampa mortal.

      Ya titular de la Cruz de Hierro de primera clase, Degrelle es llamado al cuartel general del Führer. HITLER, en persona, lo condecora con la Cruz de Caballero, con unas nobles palabras consagratorias: "Si tuviera un hijo, me gustaría que fuese como usted".

      La «SS-Division Wallonie» participaría en la ofensiva de VON RUNSTEDT en las Ardenas; ya luego, estará en los últimos combates de Estonia y Pomerania. Separado de sus hombres, en la desbandada final, Degrelle se repliega sobre Dinamarca el 2 de Mayo de 1945. Tras firmarse la capitulación de Flensburg, logra conseguir salir de Oslo, en el pequeño avión del ministro SPEER y, tras sobrevolar una Europa ocupada, logra aterrizar en una playa de San Sebastián ya sin gasolina. En un libro, aún inédito, el escritor SAINT-LOUP relata algunas palabras pronunciadas por HIMMLER "con una emoción insólita en este hombre reservado y frío". En un encuentro casual con el comandante de la «Division Wallonie», muy pocos días antes del final de la guerra, le dijo: "DEGRELLE, usted va a sobrevivir ¡Lo sé! El Nacionalsocialismo jamás capitulará, porque no es un movimiento político sino una gran religión. Usted quedará para dar testimonio de ello. Pues, aunque ya con nuestra derrota, la raza blanca estará amenazada por todas partes; quedando los escogidos como usted, que permanece entre nosotros, y los demás profetas que saldrán supervivientes de entre nosotros, jamás estará perdida".

     Si hemos insistido en la epopeya de los voluntarios valones, no ha sido simplemente por destacar esta excepcional personalidad de su jefe (el que, en una Europa nacionalsocialista, y sin duda, habría desempeñado un papel fundamental), sino también ante todo porque en ella se evidencia una etapa especial de esta evolución de la Waffen-SS. Ante su heroísmo, los pangermanistas tuvieron que refrenar su mal humor y reconocerlo. Es más, no faltaron los que buscaron un cierto consuelo en lejanos recuerdos históricos: "¡Claro, los valones habían pertenecido antes al Sacro Imperio!". Pero no pudieron decir lo mismo de los franceses, por ejemplo.

     Por cierto, burgundios, francos y godos eran germanos, y aún los galos, de cultura celta, eran tan arios nórdicos como ellos. Pero la población francesa actual también comprende a abundantes alpinos —pero aún menos que la alemana, por lo demás— y, como la población noruega, por ejemplo, también a mediterráneos... Había sido un francés, el conde GOBINEAU, quien había puesto las bases históricas del arianismo, y otro francés, VACHER DE LAPOURGE, sus bases antropológicas. Aunque sin embargo, muchos dirigentes, por lo demás intachables nacionalsocialistas, tenían de sus vecinos occidentales una visión deformada por el resentimiento. Respecto del tema que nos interesa, resultaban particularmente llamativas las palabras del Brigadeführer alemán KRUKENBERG, inspector de la «Division Charlemagne», tales como las recogió Jean MABIRE:

     «HIMMLER no conocía nada de Francia. Había viajado muy poco. Creía que todos los franceses eran más o menos unos mestizos. Un día, durante la ocupación, fue a París. Circulaba en su vehículo muy cerca de la acera y muy lentamente para poder examinar a los parisienses de cerca... Se mostraba sorprendido y hasta un tanto escandalizado y repetía con asombro: "No es posible... Muchos de aquí, podrían lo mismo pasar por ser perfectos alemanes"».

      Pronto, también, quedaría impresionado el SS-Reichsführer ante tantas hazañas de la "Legión de los Voluntarios Franceses", constituída, como ya lo hemos dicho, apenas declarada la guerra a la Unión Soviética, y cuyos dos mil hombres llegarían durante el famoso primer invierno a estar a menos de 60 Kms. de Moscú. La primitiva "L.V.F.", sin embargo, había heredado muchas taras del ejército francés de 1939-1940. Su notable indisciplina y su estilo "granuja" indisponía a los alemanes, e incluso a muchos jóvenes franceses que sinceramente buscaban "una cosa diferente". De ahí que Himmler, a principios de 1943, diera su beneplácito para que se crease la «SS-Sturmbrigade Frankreich». Realmente, dos suizos del SS-Hauptamt, el Dr. CONTI y el Dr. RIEDWEG —este último es nada menos que jefe del «Germanische Leitstelle» (Cuartel Central Germánico)—, habían sido los responsables de tal apertura. El Dr. Riedweg no vacilaba en proclamar: "¡Aquí, estamos a favor de una Europa federal, no de la Gran Alemania. Dios quiera que no se me entienda mal ni demasiado tarde!".

     Recién en Julio de 1944, después de un año de entrenamiento feroz ("el sudor ahorra la sangre") que incluía además clases de Weltanchauung (Cosmovisión, Concepción del Mundo), incorporado operativamente en la «SS-División Horst Wessel», queda asignado el primer batallón —de hecho, era más que un batallón, por tener cuatro compañías—, de esa brigada francesa de asalto, al frente de Galitzia. Allí, después de ocho días de combates desesperados sólo quedaban válidos 140 combatientes de sus 1.200 hombres. Sus oficiales habían muerto en combate o estaban gravemente heridos.

     Replegados en el campo de Wildflecken, en Franconia, donde el segundo batallón de la brigada aún estaba en instrucción, los sobrevivientes se encuentran con un gran cambio. En efecto, será a fines de Julio cuando el SS-Hauptamt decidió reagrupar todo aquel voluntariado francés en una gran unidad operativa, que muy pronto recibió el nombre franco-alemán de «330 Waffen-Grenadier Division des SS Charlemagne», de modo que ésta encuadrase todos los voluntarios franceses que servían, hasta entonces, separados en la "L.V.F.", en la brigada de asalto, en la "S.K.", integrada en la "Organización Todt" (unidades militares de ingenieros), en la "N.S.K.K." (transporte), la Kriegsmarine (Marina de guerra), y en la "FLAK" (artillería antiaérea), etc. Además, a los dichos voluntarios se agregarían otros 2.000 franceses de las unidades permanentes («Franc-Garde») de la "Milicia Francesa" y numerosos prisioneros de guerra y trabajadores, los que por supuesto antes lo habían solicitado voluntariamente, y que serán examinados antes de seleccionarse. El general PUAUD, un brillante oficial de carrera procedente de la Legión Extranjera, que antes había sido comandante de la "L.V.F.", se vio confiar por Himmler el mando de la nueva división, que contaba ahora con un total de unos 10.000 hombres.

     El reclutamiento de aquella unidad es demasiado heterogéneo en la procedencia de sus hombres para que su formación militar e instrucción política resultase una tarea fácil. Y por ejemplo los miembros veteranos de la "L.V.F.", miraban con un paternal desdén a los "bisoños" de la Brigada, a quienes esos milicianos, un tanto patrioteros al antiguo estilo, consideraban, con alguna hostilidad, como "franco-boches". También, los marineros estaban furiosos de haber sido arrancados de sus navíos, y transformados en infantes. Para colmo, existía una mutua antipatía que reinaba entre DORIOT, jefe del Partido Popular Francés, el grupo a que pertenecían muchos hombres de la "L.V.F.", y DARLAND, jefe de la Milicia Francesa... y eso sin hablarse de los demás "partidos únicos" cuya proliferación se había fomentado muy cuidadosamente desde la embajada alemana en París. Todo ello repercutía en la moral de los voluntarios. Asqueados de todo ello, los auténticos SS de la Brigada de Asalto desertaban por decenas para incluírse de "contrabando" en la «SS Division Wallonie», y en los comandos de SKORZENY o en otras unidades de la Waffen-SS, una deserción muy extraña, justo para incorporarse directamente al frente...

     Mal instruída, insuficientemente encuadrada, y desprovista de un buen material pesado (artillería, cañones de asalto sobre orugas, morteros blindados), que nunca llegará, la «SS-División Charlemagne» resultaría enviada a los duros combates del frente de Pomerania en Febrero de 1945. No nos corresponde aquí contar sus muy heroicos combates. Limitémosnos a mencionar sólo como hecho de cierta importancia simbólica que en Kolberg, a orillas del Mar Báltico, un regimiento francés ha de defender la ciudad contra un regimiento alemán rojo y reclutado por los soviéticos entre los prisioneros de Stalingrado. En la llanura de Belgrado y a lo largo de un mes de combates sin el mínimo descanso, toda la «SS Division Charlemagne» fue prácticamente aniquilada. Sólo unos centenares de sus hombres lograron forzar el cerco tendido por los soviéticos y cruzar el río Oder. Los 800 sobrevivientes fueron reagrupados ya con legionarios españoles en Neustrelitz, desde donde 250 de ellos iban a participar en la última defensa de Berlín. Pero de eso hablaremos más adelante.

 

LA «WAFFEN-SS» PANEUROPEA

     Alemanes, franceses, escandinavos, españoles, holandeses, italianos, etc., todos ellos, por encima de tantas diferencias secundarias y de antagonismos circunstanciales, participan aún de una misma civilización y durante siglos integraron la misma cristiandad europea, sin hablar del Imperio de Occidente. Así, aquel Emperador alemán Federico II "el Pajarero", se expresaba casi exclusivamente en francés y usaba la terminología militar alemana, que hasta hoy, es casi enteramente española medieval. Y regimientos alemanes servían en el ejército francés, incluso hasta 1789. En la Waffen-SS esos voluntarios de la "Brigada de Asalto Francia" no desentonarían prácticamente. La apertura del "Cuerpo Negro" a musulmanes resultó más sorprendente.

     Hay aún hoy en los Balcanes, además de reducidos núcleos de origen turco, algunas poblaciones compactas, que practican, con indudable fanatismo, desde tiempos de la ocupación otomana, la religión islámica, a la que quedaron convertidas... Después de pertenecer durante siglos al Imperio Austrohúngaro, aún con un estatuto especial que respetaba su autonomía, los bosniacos o bosnios habían resultado absorbidos, en 1919, en el marco de una Yugoslavia, tan artificial como sumamente heterogénea, por los servios que eran sus enemigos hereditarios. Cuando en 1941, Croacia, que se encontraba en una idéntica situación, recuperó su independencia, incluyó en sus fronteras aquellas provincias musulmanas de Bosnia y Herzegovina, sin consultar, por cierto, a su población, que no tenía por aquellos duros católicos mucha más simpatía que por los ortodoxos. El «Poglavnik» de Croacia, Ante PAVELIC, que conocía muy bien el espíritu díscolo de esos nuevos ciudadanos bosnios de Croacia, se cuidó de evitarles la incorporación a las filas del ejército regular croata, y desde luego tampoco en la Milicia Ustacha, en la que, además, sólo podía ingresarse como voluntario. La situación era la misma en Albania, de población predominantemente musulmana sincera, por lo que, su lealtad para con Italia estaba sujeta a precaución.

     Pero a principios de 1943 Himmler decidió aprovechar el real estado de cosas para constituír las divisiones musulmanas de la Waffen-SS. La medida respondía a una triple finalidad: contar con intachables fuerzas fieles, propias de los Balcanes y alrededores, y donde los aliados de Alemania, salvo Croacia, ya mostraban algunas claras señales de vacilación; el disponer en la lucha antiguerrillera de tropas muy fieles y aguerridas que conocieran perfectamente el terreno; y sobre todo, influír políticamente en los países musulmanes, de Asia y de África. Desde este último punto de vista, Himmler contaría también con la poderosa ayuda del Gran «Mufti» de Jerusalén, sabio y santo de gran influencia entre todos los fieles musulmanes: EL HADJ AMIN EL HUSSEINI, que además fue figura destacada y legendaria del Pan-islamismo (por tanto, enemigo del Sionismo, del Comunismo y del Capitalismo), y que había buscado refugio en el Reich.

     Así se constituyó, con encuadramiento como Volkdeutsche musulmanes, de Croacia, y procedentes de la «SS-Division Prinz Eugen», la División de Montaña «Handschar» ("Cimitarra"). Esos hombres llevaban en el cuello de la guerrera, en lugar de las runas nórdicas, una rueda solar y una cimitarra y, en la manga, un escudo con la bandera croata. En lugar de la gorra, emplean el fez musulmán, de color rojo con el uniforme de paseo y gris con el de campaña, pero tocados del águila nacionalsocialista y del símbolo de la calavera SS, de modo que realmente no eran en su heterodoxia formal nada heterodoxos ideológicamente. Una pequeña división de albaneses musulmanes se constituyó luego, en 1944: la «Skanderbeg». También en 1944, y ante la creciente afluencia de voluntarios musulmanes a la «Handschar», se haría preciso crear otra nueva división, la «SS Division Kama».

     Después de largos meses de instrucción en Auvernia, donde la población apreciaba muy poco la vecindad de esos "salvajes" cuyo comportamiento chocaba mucho y hasta dejaba, a veces, algo que desear, los musulmanes volvieron a su país, donde hasta el final, combatieron heroica y eficazmente a los guerrilleros de TITO, en una inenarrable lucha heroica, sin cuartel ni piedad. Replegados en Austria, junto con milicianos ustaschi y otros Volkdeutsche de la «Division Prinz Eugen», fueron asesinados al fin cobardemente por los partisanos comunistas, en Maribor, a orillas del Drave, donde 50.000 cadáveres de esos musulmanes arios y europeos yacen abandonados aún en una antigua cantera.

     No por ser musulmanes esos bosníacos dejan de ser arios, como tampoco otros por ser cristianos tienen parentesco judío. Ambos no se diferencian en absoluto entre sí desde el punto de vista estrictamente racial, por tanto —o menos aún— de los de los católicos croatas que pertenecen, en su inmensa mayoría, a la sub-raza dinárica. Hoy se ve como un tanto extraña aquella incorporación en la Waffen-SS, pero, sin duda, no carecía de cierta lógica; aunque, por cierto, no se podía esperar de ellos una total asimilación de la Weltanschanung del Cuerpo Negro (la SS). Más delicado aún resultaría aquel especial problema, planteado por los 160 pueblos de la Unión Soviética.

     Al adelantarse el 22 de Junio de 1941, por muy poco tiempo, al ataque que preparaba desencadenar el Ejército Rojo contra el Reich, HITLER ya había fijado su política futura con respecto al gigantesco Imperio Ruso: sería desmembrado como tal, rodeando el antiguo Gran Ducado de Moscú con la multiplicidad de naciones independientes, lógicas racialmente y más fáciles de controlar. El Nacionalsocialismo se iba a oponer al Comunismo; pero también el pan-germanismo, al pan-eslavismo de los zares y de STALIN.

     Buena parte de los prisioneros rusos se habían entregado sin combatir, manifestaban un muy sincero anticomunismo y en especial un antisemitismo rabioso, y por eso se ofrecían como voluntarios para combatir a los judeo-marxistas. Muchos otros adoptarían justo la misma actitud en los años venideros del conflicto, y así hasta en los durísimos últimos meses de guerra. A pesar de las reservas de Hitler, la Wehrmacht empezó a incorporar a algunos de ellos, como Hilfswilliger ("voluntario de ayuda"), y que, poco a poco, pasaron de unos servicios auxiliares a las unidades combatientes. Reagrupados en "batallones nacionales", se legalizó su existencia ya a finales de 1941, con el nombre de "Östtruppen" ("Tropas del Este"). Más de 500.000 hombres servirían en esas unidades, y esto sin hablar de los 300.000 voluntarios que reclutó la Luftwaffe para sus instalaciones terrestres.

     En Julio de 1942, un joven general del Ejército Rojo, Andrei VLASOV, a quien el mismo "STALIN" había calificado como "Salvador de Moscú", cayó prisionero y ofrece sus servicios a los alemanes. Hitler no se fía apenas de él; e incluso menos aún confía Himmler, que nunca ha querido aceptar rusos en la Waffen-SS. Vlasov era, indiscutiblemente, un gran anti-comunista, pero no por ello dejaba de ser un convencido pan-eslavista, e incluso hasta imperialista. Eficaz aliado en la guerra, sería para Alemania un temible rival en la paz posterior a la victoria. Vlasov consigue, sin embargo, que las Osttruppen tomen el nombre de «Ruskaia Osvoboditelnaia Armiia» ("Ejército Ruso de Liberación"), y que en el uniforme sus combatientes llevasen un escudo blanco bordeado de rojo, con una cruz de San Andrés azul, los colores de la Rusia Imperial. Llega a constituír, en Datendorf, cerca de Berlín, un embrión de Estado Mayor, con siete generales y sesenta coroneles, todos rusos, pero sin un mando efectivo sobre tropas que permanecen repartidas, por batallones, en las unidades de la Wehrmacht. A finales de 1944 Himmler autoriza a Vlasov, un tanto a regañadientes, a formar dos divisiones bajo mando ruso, exclusivamente, y que aun dependiendo de la Wehrmacht, estarían bajo control de la Waffen-SS. Esas unidades no llegarían a combatir, contra los soviéticos al menos. Incluso en Praga, ya a principios de Mayo de 1945, el comandante de la segunda división, el general BUSCHARENKO, traiciona y se daría la vuelta contra el sufrido regimiento SS que defiende la ciudad. Pero también, como les pasó a todos los voluntarios del "R.O.A.", después sus hombres les serán entregados a los soviéticos por los anglo-norteamericanos, y fusilados. Él [Buscharenko] vive todavía en Estados Unidos, donde goza de una pensión... Hitler y Himmler tenían razón en desconfiar del Estado Mayor pan-ruso de Vlasov.

     El caso de los ucranianos era muy diferente. Los de Galitzia nunca habían pertenecido al Imperio ruso, sino que se integraban al Imperio Austro-húngaro, y luego, tras Versalles, se les integró dentro de las fronteras la nueva Polonia. Profesaban la religión católica. Los del Este, más o menos conformes en tiempos de los zares, habían proclamado su total independencia en 1917, con ayuda del ejército alemán; ya después los soviéticos les habían hecho pagar sumamente caro aquella secesión sin éxito. Además son muy diferentes de los rusos. Con predomino del biotipo alpino y un cierto aporte de sangre mongol, son de raza diferente a la población mayoritariamente eslava de Rusia; poseen un idioma propio, con una literatura apreciable; tienen una cultura propia, más antigua que la de sus vecinos del Norte. No es extraño, pues, que ambos grupos de ucranianos, cuando llegaron allí los soldados alemanes, evidenciaran acogerlos como a viejos amigos, que venían a librarlos no ya sólo de la opresión comunista, por cierto, sino también del yugo eslavo, fuese polaco o ruso. De aquí que Himmler no vacilase, ya en 1943, en crear la «SS-Division Galizien» y que es nutrida por ucranianos, descendientes de los del viejo entorno imperial austriaco. Resultó destruída, a lo largo de tres semanas de durísimos combates, en 1944, defendiendo su propio suelo. Otra leva masiva de voluntarios, permitirá su inmediata reconstrucción Pero mientras los voluntarios sobraban, ya faltaban los armamentos para dotaros, y por ello no pudo volver al frente de combate.

     En cuanto a los ucranianos orientales y obligados habitantes de la Unión Soviética, desde poco después de la llegada de tropas alemanas y hasta los finales de 1944, constituyeron el «Ukrainske Vysvolve Viysko» ("Ejército Ucraniano de Liberación"), siempre con voluntarios, que en número de 200.000 combatientes utilizan como distintivo propio el tridente de San Vladimir, y se estructuraban formando batallones autónomos, incorporados en distintas unidades alemanas; aunque después, durante los últimos meses de la guerra, todas esas unidades dispersas fueron reagrupadas en el "Ejército Nacional Ucraniano", una de cuyas divisiones combatirá en Austria y otra en Bohemia-Moravia.

     Muy semejante a la de los ucranianos, aunque en menor escala numérica, era la situación de los naturales bielorrusos o rutenos, una población que estaba, otrora, dividida entre Rusia y Austria. Ya en 1942 se reclutarán entre esos rutenos, sesenta "Batallones de Seguridad", para combatir a los partisanos y hasta al Ejército Rojo. Después, en 1944, se constituirán con los mejores elementos de esas unidades la «SS-Division Weissruthenien» y donde también habrá encuadramiento parcial de los Volkdeutsche de Bielorrusia. Además se les agregan, probablemente porque no se sabía qué hacer con ellos, los sobrevivientes del "Ejército Popular de Liberación Ruso", la milicia local constituída en la región de Kursk y Orel, que por su heroica conducta contra los partisanos acababa de ser convertida en Brigada de Asalto SS, pero con distintivo especial: una Cruz de Malta con dos sables en lugar de las runas. Esa unidad había demostrado actuar con un ilógico salvajismo extremo, durante la represión de la sublevación de Varsovia, y tras haberla abortado; por salvajismo tal se la había disuelto, y una corte marcial SS había condenado a muerte a su comandante, Bronislav KAMINSKI, que fue ejecutado de inmediato. El honor del "Cuerpo Negro" no toleraba las atrocidades ni perdonaba el saqueo jamás. Durante el otoño de 1944 la «Weissruthenien» combate, en Alsacia, contra los norteamericanos y tiene tantísimas bajas que se la disuelve.

     El «SS Kosaken Kavalleriekorps» merece una mención especial, por cierto. Las comunidades militares cosacas («voskoi») existían diferenciadas desde el siglo XIII. Estaban compuestas por siervos rebeldes, y siempre lucharon contra los mongoles, los turcos, los rusos y los polacos, según fuesen la época y el género de los agresores. Fueron cosacos los que emprendieron la conquista de Siberia. Poco a poco, los zares, respetando mucho los fueros de esos indomables guerreros, consiguieron convertirlos tanto en cuerpos de frontera como en fuerzas de seguridad interior.

     Ya en 1942 numeroso escuadrones cosacos combatían, pero sin cohesión entre sí y aisladamente, en el seno de diversas unidades alemanas de la Wehrmacht. Helmuth VON PANNWITZ, condecorado con la "Cruz de Caballero con Hojas de Roble", al fin logra conseguir convencer a Hitler, sobre la conveniencia de que a todos aquellos muy numerosos voluntarios cosacos se les reagrupe en una adecuada gran unidad operativa propia, respetándoseles así sus tradiciones y sus métodos muy particulares de combate. De modo que un año más tarde, en 1943, constituída esa división especial, entra en liza como tal. Sus voluntarios son todos cosacos, encuadrados bajo sus propios oficiales cosacos (unos procedían de los viejos ejércitos blancos, los otros del ejército soviético); aunque también tenían algunos oficiales alemanes, a los que Von Pannwitz había obligado a conocer bien y acoplarse a las, para ellos, extrañas costumbres cosacas. Llevaban un curioso uniforme, que es medio cosaco y medio alemán. En 1944 esas unidades intervinieron en Croacia y Servia, limpiando de partisanos una amplia región.

     Pero en Agosto del mismo año Himmler convocó al general Von Pannwitz. Le ofreció transferir a la Waffen-SS aquella División Cosaca a sus órdenes; además ampliar su reclutamiento y crear así un Cuerpo de Ejército. Von Pannwitz aceptó con gran alegría, pero no sin sub-rayar las grandes dificultades existentes: los cosacos, por cierto, son arios puros, pero no se puede ni soñar imponerles la Weltanschauung de la SS, al tener la suya propia que procede de una larga tradición militar. Ante eso, el Reichsführer cree y decide, entonces, que aquel cuerpo de caballería cosaco pasaría como tal a integrarse en la Waffen-SS, pero que sus voluntarios no deberían pertenecer individualmente a la Orden Negra. De forma que, por ejemplo y según una costumbre cosaca, los soldados deben ser acompañados por toda su familia, aún en combate; de modo que se les destinó y reagrupó en una «stanitsa» especial en el Norte de Italia.

     La sorprendente traición del almirante HORTHY había abierto, en Septiembre de 1944, una gran brecha en el frente y por la cual el Ejército Rojo había logrado penetrar hasta el Drave, sin tener especiales dificultades, y estableciendo en Pitumaca una cabeza de puente sólida que debía permitirle conseguir el enlace con los partisanos de Tito. Entonces fueron los cosacos los que, atacando en su retaguardia a las felices fuerzas soviéticas, las obligaron a abandonar unas posiciones tan avanzadas, para deber cruzar otra vez el río y regresar a sus bases de partida. Es paradójicamente esa acción cosaca la que le permitirá a Tito consolidarse dentro de Yugoslavia y luego conservar su independencia frente a Moscú.

     La lucha proseguiría en Croacia hasta el 13 de Mayo de 1945, cuando los cosacos pasaron a Austria. Su comandante Von Pannwitz, que jamás los había abandonado, además de ser SS Gruppenführer, resultó elegido, por unanimidad de los delegados de los «voskoi», tan sólo un mes antes, como «Feldataman» ("Atamán General"). Pero allí y entregándose como prisioneros a los ingleses, todos fueron entregados a los soviéticos en un pueblo de nombre muy simbólico: Judenburg. Unas semanas después les tocó el turno a las familias de la «stanitsa»: más de cien mil mujeres, niños y ancianos serán previamente trasladados de Italia a Austria. Ante su resistencia, sabiendo que serían también entregados a los soviéticos, los ingleses lanzaron contra aquellas personas a la Brigada Judía, dado que hay cosas que los «gentlemen» británicos no hacen personalmente...

     Tan sólo unos 300 cosacos consiguieron escapar a duras penas cruzando la frontera del Principado de Liechtenstein. Pero Suiza tiene con ese principado un acuerdo de unión militar y policial, y antes ya había entregado a los soviéticos los rusos refugiados en su territorio. Entonces quiso hacer lo mismo con los cosacos. Pero, cuando ya gendarmes suizos se presentaron en Vaduz buscando prenderlos y llevárselos, no insistieron ante el nutrido y fuerte cordón de montañeses, armados con fusiles, que rodeaba y protegía al campamento de esos asilados. Éstos, gracias a la intervención del general PERÓN, se trasladaron unos meses después a Argentina y establecieron una «stanitsa» en Garín, en las puertas de Buenos Aires, donde algunos de ellos, ya ancianos, permanecen todavía.

 

LA «WAFFEN-SS» MULTIRRACIAL

     Con la incorporación en la Waffen-SS de tantos voluntarios con lenguajes eslavos, parecía terminada una evolución que había llevado a la Orden Negra del nacionalismo gran alemán e, incluso, el pangermanismo, a un pan-europeísmo sin reserva, evolución ésta que fue totalmente completada en el último año de la guerra, por la formación no sólo de la brigada polaca —en realidad, era menor que un regimiento—, algo en verdad inconcebible unos meses antes, sino de las unidades pertenecientes a los diversos países aliados de Alemania, cuyos gobiernos habían traicionado al Eje. Entonces, sus poblaciones quedan desconcertadas, y así, Rumania y Bulgaria sólo pudieron constituír batallones, pues además el Ejército Rojo ya ocupaba la totalidad de sus respectivos territorios. Pero los italianos y los húngaros leales formaron verdaderas divisiones.

     El caso de los húngaros revestirá una particular importancia para nuestro análisis... Se trata, en efecto, de un pueblo mongol y originalmente asiático que, tanto durante su avance por Europa, y sobre todo después de su asentamiento en Hungría, se mezcló con elementos arios. Sin renegar de sus orígenes ni tampoco renunciar a su idioma uroaltaico, pero adoptando convencido la fe católica, se adoptó rápidamente a su contexto europeo, del que ya se mostró solidario antes, al constituír la primera línea de defensa contra los turcos invasores. Más tarde, ya quedó integrado en el Imperio Austrohúngaro. A pesar de demostrar ciertas propensiones, a veces sangrientas, a romper su vínculo con aquella Austria "de la doble monarquía", luchó siempre fiel al lado de los austriacos en todos los campos de batalla de Europa Central, inclusive en la cruel Primera Guerra Mundial. Siendo otra vez independiente desde 1919, pero con un territorio seriamente reducido, esa Hungría mutilada se colocó, casi automáticamente, al lado del Eje y del Reich alemán cuando éste emprendió su cruzada anticomunista. Así, íntegramente y como tal, su propio ejército nacional combatió en Rusia. Sin embargo, ya en 1944 ante la presuponible derrota de Eje, el regente húngaro HORTHY trataba de negociar en secreto una paz separada con los Aliados. Una operación de comandos, dirigida por Skorzeny, permitió reemplazarlo por el Mayor SZALASI, que era jefe responsable del movimiento nacionalsocialista húngaro, denominado "Cruces Flechadas".

     Szalasi empezó a reorganizar el Ejército, con bastante eficacia, y de inmediato. Himmler no tuvo que insistirle mucho para acordar con él que permitiera a sus mejores tropas para que se alistaran voluntariamente a disposición de la Waffen-SS. Así se formaron la «SS Kavallerie Division Maria Theresia», que quedó constituída fundamentalmente por Volkdeutsche de Hungría (pero en la cual se incorporaron también algunos magiares). Además, con húngaros, exclusivamente, se forman tres Divisiones: «SS-Division Hunyadi», «SS-Division Gömbos» y una tercera división sin nombre, ya que fue destruída completamente defendiendo Budapest aún antes de haber recibido un nombre. Las tres eran íntegramente húngaras, o sea, de SS húngaros, y como las restantes divisiones de SS, todas combatieron igual, o sea, encarnizadamente y fieles hasta el mismo final.

     Himmler no tuvo razones, por cierto, por las que lamentarse, sino al contrario, de haber aceptado a tantísimos hombres de raza magiar en la Waffen-SS. Mas al hacerlo, sin embargo, había dado un paso más hacia la total internacionalización del Cuerpo Negro. Muy asimilados desde el triple punto de vista religioso, político y en gran parte cultural, los magiares no dejan por ello de estar constituyendo, bien dentro de Europa, un conjunto racial extraño. Sin embargo, al abrirles francamente sus filas, la SS no renegaba de su racismo, antes al contrario, lo proyectaba sobre esas razas no arias, o no totalmente arias, proclamando su plena legitimidad y honorabilidad. Con todo y como, en general, los húngaros quedan ya tan bien identificados con la misma Europa aria (tanto por su comportamiento como por el tipo físico de la mayor parte de ellos), apenas nadie o muy pocos, aún en la Waffen-SS, se dieron cuenta entonces qué significaba y qué trascendencia quedaba encerrada en su libre entrada dentro de la Orden Negra. Saltó a la vista y resultó evidente que se operaban cambios trascendentales dentro del SS-Hauptamt, con el caso de los caucasianos.

     Cuando los voluntarios germánicos y valones de la «Division Wiking» alcanzaron en 1942 la cadena montañosa que separa Europa de Asia Menor, ya sabían todos ellos que se iban a encontrar con muchas poblaciones heterogéneas, que sólo tenían en común su afán de independencia nacional y su odio sincero al Comunismo, algunas de las cuales, y aún desde tiempos anteriores a que llegasen allí las tropas del Eje europeas, ya habían iniciado hostilidades tipo guerrilla contra tropas soviéticas. De inmediato, las autoridades alemanas reconocieron o constituyeron allí los gobiernos locales correspondientes y conformaron unidades nacionales de voluntarios pero que, siendo de diferentes etnias, eran unidades independientes entre sí y sólo se relacionaban a través de una común dependencia de la Wehrmacht. Así la «Legion Georgian» de gentes georgianas, la «Legion Armenien» con los armenios, otra «Legion Aserbaischan» sólo con azerbaiyanos, o una «Legion Nordkaukasien» con naturales del Norte del Cáucaso, y la «Legion Turkistan» con hombres propios del Turkestán ruso. Después a cada una de ellas se les agregaron, cuando no las habían precedido, unidades que agrupaban a diversos prisioneros de guerra y desertores del Ejército Rojo, que también pertenecían a dichas poblaciones; e incluso, a otras minorías como los tártaros de Crimea, los tártaros del Volga, los Kalmucos, con otros más. Entre esos voluntarios, los había del todo arios, como los georgianos y los circasianos; pero también turanios, como los armenios; o turcos, como los uzbekos y los turkmanos; o mongoles, como los tártaros y los kalmucos. Los había cristianos ortodoxos, como los georgianos; cristianos monofisistas, como los armenios; y musulmanes, como los circasianos, los turkmanos y los tártaros; e incluso, budistas, como los kalmucos.

     Todas esas unidades constituían, por cierto, con sus 150.000 voluntarios, un aporte humano en nada despreciable desde el punto de vista militar, de apoyo aún después del repliegue alemán. Pero su importancia política era aún mucho mayor, pues se testimoniaba la intención del Führer de respetar el particularismo de tantos pueblos no arios. Cuando la Orden Negra tomó el control de todos los voluntarios, no hizo ninguna excepción con aquellos asiáticos e, inclusive, constituyó, sólo con los caucasianos musulmanes, una gran unidad, la «Ostürkishe Waffenverband der SS» ("Unidad armada de las SS de turcos orientales"). No era ya por abuso de lenguaje que la revista Signal publicara en varios idiomas... También el «Berliner Illustrierte Zeitung» decía de los tártaros del Volga: "Se han plegado a las ideas racistas de nuestro tiempo y toman parte, con las armas en la mano, en esta lucha emprendida por los derechos de su pueblo".

     También pasaron a la Waffen-SS todos los 5.000 voluntarios de la «Legión Hindú». Fueron reclutados por la Wehrmacht todos los voluntarios entre los prisioneros de guerra británicos hechos en Francia, durante 1940. Esta vez se trataba, en su mayor parte, de mestizos más o menos negroides. La formación de aquella unidad había respondido, evidentemente, a unas intenciones, bien claras, del «O.K.W.» ("Estado Mayor del Ejército"): pretendía utilizarla no sólo como eficaz instrumento de propaganda sino militarmente, en su adecuado momento... Es decir, en el caso de que el Ejército alemán, y una vez forzadas ya las barreras del Ural y del Cáucaso, hubiera penetrado en Asia y alcanzado las fronteras de la India, esa «Legión Hindú» resultaría ser la más eficaz "punta de lanza" para las tropas del Eje. Pero, por otra parte, cuando ya en 1944, hacía tiempo que tal posibilidad se había desvanecido, ocurre con la «Legión Hindú» un fenómeno trascendental. Al incorporar en sus filas a los voluntarios asiáticos —los armenios, turcos, mongoles e incluso, hindúes—, la Waffen-SS, lejos de renegar de su sabia doctrina racista, se limitaba así y por el contrario, a aplicarla hasta sus últimas —y lógicas— consecuencias.

 

EUROPA EN BERLÍN

     25 de Abril de 1945. El "Ejército de Ucrania", bajo el mando del mariscal KONIEV, progresa directo hacia Berlín; sus blindados ya están en Postdam. Además el "Ejército de Bielorrusia", al mando del mariscal ZHUKOV, alcanza Oranienburg. La capital del Reich, que la artillería pesada de ZIULIKIN bombardea sin descanso desde hace tres días, está ya rodeada. En el Bunker de la Cancillería bajo las ruinas, el Führer esperaba aún la llegada del ejército de WENCK, una llegada imposible, por haber sido ya destruído. Mas sobre todo, esperaba ver los efectos de la caída sobre Nueva York de las tres bombas atómicas que tres extraños aparatos especiales portaban... Están aguardando totalmente dispuestos día y noche, con los motores calientes y toda la tripulación dispuesta ya a bordo, en el aeródromo de Oslo, a recibir una orden concreta de despegue para partir. Pero esa orden del Führer nunca les llegará allí, de forma que aquellos aparatos nunca volaron hasta Nueva York... El piloto de uno de aquellos aparatos fue quien condujo, después, a DEGRELLE hasta España, escapándose así con él desde Oslo. Pero después se separaron y desde 1948 reside en Argentina.

     En la ciudad medio derruída la población sigue desempeñando "normalmente" todas sus tareas habituales. De repente una pequeña columna de camiones, precedida por un "Mercedes" gris convertible da la vuelta en la Belle Alliance Platz y remonta, en dirección a la Cancillería, la Wilhelmstrasse. Los vehículos van colmados de alegres soldados. Uniformes impecables, armas relucientes. Los transeúntes se detienen. ¿Serán del Ejército de Wenck? ¿Pero qué cantarán esos SS? La música les resulta familiar; las palabras, incomprensibles: «Nous détruirons le monde ancien a la fuer de tes yeux, Erika» ("Destruiremos el mundo antiguo con el fuego de tus ojos, Erika"). ¡Son franceses! Muchas ventanas se abren y también la gente sale a la calle. Allí, forman una aún esperanzada muchedumbre que aclama a los voluntarios de la «Division Charlemagne», que llegan para defender Berlín.

     En Neustrelitz se había reagrupado a los 800 sobrevivientes de la batalla de Pomerania, gracias al Brigadeführer KRUKENBERG, que era el inspector de la división y que, de hecho, era entonces también su comandante desde la muerte en combate del gran general PUAUD. Se esperaba a los 1.000 voluntarios que se encontraban aún en el campo de instrucción de Wildflecken, en Franconia, los que, sobrepasados por el avance norteamericano, hubieron de replegarse sobre Baviera, luchando muy duramente, hasta el 8 de Mayo, contra el ejército Aliado, bajo el mando de EISENHOWER. Nombrado comandante de la «SS-Division Nordland», KRUKENBERG había decidido, el mismo 23 de Abril, llevarse consigo también a los 300 hombres franceses con algunos españoles de la «SS Division Charlemagne». No dispone de vehículos ni de armamento para más, constituyendo un "Batallón de choque", al mando del capitán FERNET. Luego, dos camiones iban a extraviarse en el camino y sólo 250 hombres, por fin, entrarían en la sitiada capital.

     Berlín estaba indefensa. De las unidades alemanas que habían tenido que ceder terreno metro por metro, ante aquella gigantesca presión soviética, unas pocas —las menos— se habían atrincherado en posiciones estratégicas en sus afueras. Pero otras muchas —las más— refluían más o menos en buen orden dentro de la desbandada, hacia el Oeste, para no caer en manos de los soviéticos... O sea, en la ciudad sólo permanecían los pocos restos de algunas grandes unidades destruídas antes en las sangrientas batallas del Norte: las «SS-Division Nederland», «SS-Division Lettland», «SS-Division 30 Januar» y «SS-Division Nordland»; o sea, mezclados holandeses, letones, alemanes, noruegos, daneses, etc. Muy pocos meses antes, con sus efectivos al completo, esas cuatro divisiones agruparían a 80.000 voluntarios. Les quedaban ahora ya, en total, unos 3.000 combatientes, entre los cuales los escandinavos constituían allí el grupo más numeroso. Fuera de eso, algunas baterías, agrupadas en el Tiergarten y unos pocos blindados... A las tropas regulares se agregaban oficinistas de la marina y la aviación con muchachos y muchachas de la Hitlerjugend y auxiliares de la Volkssturm, reclutados entre personas voluntarias que la Wehrmacht, sea por su edad o su estado físico, no había aceptado en sus filas, gentes todas mal armadas y apenas sin entrenamiento, auténticos inútiles desde el punto de vista operativo, a pesar de que demostraban una valentía a veces extraordinaria.

     Militarmente hablando, la defensa de Berlín no tenía sentido alguno, salvo para aquellos que esperaban facilitar así que llegasen también los norteamericanos y evitar prepotencias soviéticas. Era algo fundamental, por el contrario; pero, desde el punto de vista político, puesto que el Führer se había negado a abandonar esa ciudad, debido a creer que, o bien unas armas secretas obligarían a Estados Unidos a detener a sus tropas y a suspender así sus envíos de material a Rusia (y entonces el ejército europeo parece no tendría mayores dificultades en derrotar a los soviéticos...); o bien aunque todo estaba perdido en lo inmediato, el combate por Berlín ya constituiría el punto de partida simbólica de un futuro renacer. Hitler no sabía aún al tomar su decisión, que el símbolo "Berlín" iba a adquirir su plena dimensión histórica por la lucha encarnizada de las unidades no alemanas de la Waffen-SS.

     Cuando llegan aquellos SS, el 25 de Abril, ya los soviéticos ocupaban todos los suburbios y comenzaban a avanzar rápidos hacia la Cancillería, pues realmente para ellos también Berlín carecía de importancia militar, y lo que buscaban era apoderarse del propio Führer, por un lado, y, por otro, proclamar justo el 1º de Mayo la caída de la capital del Reich. El Brigadeführer KRUKENBERG lo entendía perfectamente, y por eso concentró sus tropas —menos de 1.000 hombres, restos de la «Nordland» y de la «Charlemagne»— frente a las unidades rusas más cercanas a aquellas ruinas debajo de las cuales se hallaba el Führersbunker.

     Cómo sólo un puñado de voluntarios consiguió detener durante 8 días a todo un victorioso y potente ejército soviético, es algo maravilloso que pertenece a la Historia. Combaten calle por calle y casa por casa; aunque apoyados en un primer momento por algunos blindados, luego sólo podrían utilizar sus Sturmgewehr (fusiles de asalto automático) y sus Panzerfaust (puño blindado). Y así, acaba Abril y comienza Mayo, superándose unos días cruciales, que impiden la victoria soviética, en Berlín, aquel significativo día del 1º de Mayo. Aquellos SS, franceses y escandinavos casi todos, lucharon como verdaderos demonios hasta desaparecer de la escena, sumergidos por los rojos, aunque justo recién pasado el 1º de Mayo de 1945.

     Algunos días más tarde la demoplutocracia y el marxismo iban ya a ganar una segunda guerra mundial, sólo militarmente. Aunque, en Berlín, la Waffen-SS había echado ya las bases de su futura victoria, raíces de una Europa unida y libre. Pronto, sobre aquel Suelo regado por la Sangre de sus héroes y sus mártires, volverán a alzarse, elevadas por las generaciones venideras, de nuevo esas sus banderas negras con runas de plata y volverán a proclamar así su razón de vivir y de morir:

MI HONOR SE LLAMA FIDELIDAD.

 



 

 

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