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viernes, 16 de abril de 2021

El "Holocausto" Judío, una Fantasía

 

    Existe en la red un escrito que dice haber sido actualizado el año 2000 y que parece ser de los años '90, que se refiere, con un acopio de una serie de datos, a una fantástica e insostenible historia que echaron a correr años después del fin de la Segunda Guerra y que ha servido para recaudar cantidades inconmensurables de dinero y para amedrentar al mundo, sobre todo a Occidente, en cuanto a que no se defienda de ninguno de los grandes males que lo han estado afligiendo, desatados precisamente por no haber ya un poder fuerte que los contrarreste y los nombre por lo que son, historia que el revisionismo histórico ha echado por tierra. El origen del texto es el desaparecido sitio libreopinion.com, al parecer nacionalista argentino, pero ha intervenido al menos, en la puesta al día, es de suponer, un autor chileno afin. Lo presentamos tal como se presenta, sin mención de autor, pero informado e interesante.

Las Pruebas de que el "Holocausto" Judío Es una Fantasía

por LibreOpinion.com

Texto actualizado en Abril de 2000

 

 

¿QUÉ ES EL REVISIONISMO HISTÓRICO?

 

     ¿MURIERON REALMENTE SEIS MILLONES?... Esta es la pregunta más fácil pero más peligrosa de contestar en el mundo de hoy, pues se refiere, lógicamente, a la archipublicitada matanza de judíos durante la Segunda Guerra Mundial en cámaras de gas y hornos crematorios. Atreverse a denunciar esta mentira monstruosa significa perder su trabajo y hasta sus títulos a prestigiosos catedráticos de diversas nacionalidades, su acceso a publicaciones y editoriales para historiadores honestos, y hasta la salud o la VIDA a ellos y otros REVISIONISTAS.

     Pedro Varela, de España, debe enfrentar una posible condena de años por "participación en genocidio" por el hecho de haber negado el Holocuento. En Austria existen prestigiosos autores presos por negar el Holocuento, y la Fundación de Simón Wiesenthal ha tratado de varias maneras hacer que en los países de Sudamérica se sancionen leyes contra los negadores de esta farsa, especialmente en nuestro país [Argentina] y en Chile, insistiendo a través de las organizaciones judías. Ya lo consiguieron en parte en Argentina. No obstante, su arma más efectiva en los medios de comunicación y en las conciencias de las masas es el desprestigio de todos los autores suscritos a la causa del Revisionismo Histórico.

     Los Revisionistas, en general, han sido acusados de ser "neo-nazis" y pseudo-sabios buscando esconder la masacre de los millones de judíos muertos. A pesar de que trabajan desde el final de la guerra, se dice por lo general que habrían aparecido sólo en estos "últimos años" pretendiendo despertar un movimiento de simpatía por el Nacionalsocialismo y que sus supuestos crímenes sean olvidados. Salvo quizás los estudiosos franceses que fueron acusados de "anarquistas anti-semitas", todos los revisionistas contemporáneos fueron tildados de "neo-nazis", a pesar de que algunos de ellos son socialistas o simplemente pro-palestinos, o bien no tienen filiación alguna más que con la verdad.

     Todas las injurias son descaradas mentiras, pues entre los revisionistas figuran incluso autores judíos (que citaremos mas adelante) que no creyeron en el "Holocausto" que predica su pueblo. Sin ir más lejos, uno de los primeros revisionistas fue el profesor francés Paul Rassinier, un prestigioso intelectual socialista detenido en el campo de Buchenwald entre 1943 y 1945 (donde se pretende que habrían tenido lugar algunos de los más grandes horrores, como las "lámparas de piel humana" y otros), y allí nunca vio las ejecuciones ni los gaseamientos que se suponen allí ocurridos, por lo que decidió contradecir la farsa de los "seis millones" poco después de haber terminado la guerra, llevando a cabo una exhaustiva investigación, a pesar de haber sido condecorado con la Medalla de la Resistencia. Sus investigaciones han servido de base a posteriores trabajos de revisión.

     Otra arma de desprestigio que usa el judaísmo es hacer creer (especialmente a través del cine) que los Revisionistas intentan comprobar que los muertos del Holocuento serían "sólo" tres millones y no seis, como si el debate fuera sólo un asunto cuantitativo. La verdad es que los revisionistas HAN DEMOSTRADO QUE LA TOTALIDAD DE LOS 6.000.000 DE JUDÍOS ASESINADOS EN UNA SUPUESTA "POLÍTICA DE EXTERMINIO" ES UNA FARSA, NI UNO MÁS, NI UNO MENOS.

     Para proteger la sagrada mentira de los Seis Millones se han utilizado maniobras que parecen casi de ciencia-ficción, especialmente para ahogar cualquier intento serio de demostrar su falsedad. Así, cuando en 1995 la revista japonesa de economía y negocios "Marco Polo" publicó un inocente comentario señalando que "cada vez eran menos las razones para creer que en la Alemania Nacionalsocialista habría tenido lugar un Holocausto" de judíos y gitanos, el todopoderoso judaísmo mundial movió sus hilos y consiguió que tanto la revista como el respectivo periodista fueran sancionados sin ajuste a ninguna legislación existente, y que la "Marco Polo" no pueda hacer POR EL RESTO DE SU EXISTENCIA, cualquier otra referencia sobre el "Holocausto".

     Se acusa a otro revisionista, el inglés David Irving, de ser un simpatizante del Nacionalsocialismo, poco objetivo, o directamente un "neo-nazi", lo que también es falso. Irving defendía la idea del "Holocausto" hasta mediados de los años '80, creyendo que era cierto y cayendo en el dogma de todos los historiadores como él. Sin embargo, al no existir ningún documento o participación oficial de Hitler que compruebe históricamente el "Holocausto", Irving, sin poder renunciar al dogma, suponía que el Führer nunca supo de los gaseamientos en masa de los campos y que ese exterminio era llevado en secreto por nacionalsocialistas de menor jerarquía. Sólo a partir de los espectaculares descubrimientos de los revisionistas de esa década —entre ellos el Informe Leuchter, del que hablaremos— los hechos convencieron a Irving de la inexistencia del "Holocausto", y desde entonces se ha sumado por completo a la causa de la Revisión Histórica, un durísimo golpe al sionismo y los holocaustófilos, que no lo perdonan y que lo han castigado recientemente, con una condena en su contra por una corte inglesa por "apoyar un genocidio" y "negar el Holocausto".

     En esta sección expondremos sólo algunos de los principales argumentos del Revisionismo para desmentir esta monumental mentira de los millones de muertos, que han sido la excusa con la cual se detiene cualquier análisis serio y objetivo del Nacionalsocialismo alemán y de la Segunda Guerra. Todo empieza y termina en el tema de los 6.000.000, y cualquier visión positiva del fenómeno nacionalsocialista, por parcial que sea, será confrontada con esa muralla insalvable llamada "Holocausto"... Pero sus bases son de barro.

     Las publicaciones que recomendamos al respecto son: "¿Murieron Realmente Seis Millones?" de Richard Harwood, "La Fábula del Holocausto" del Dr. Arthur R. Butz, "La Mentira de Ulises" de Paul Rassinier, "El Informe" de Robert Faurisson, "Nuestro Honor Se Llama Lealtad" de Miguel Serrano, "La Guerra de Hitler" de David Irving, "La Estafa de los Seis Millones" de Austin App, "La Mentira de Auschwitz" de Thies Christophersen, "Carta Abierta al Fiscal Alemán Dietrich Seug" de Arthur Erhard... Incluso existen autores judíos que han tenido la valentía de negar aquello que predica el Sionismo Mundial sobre las supuestas cámaras de gas: ellos son J. G. Burg ("Schuld und Schicksal", München, 1960) y el doctor Benedikt Kautzky ("Teufel u. Verdammmte", Suiza, 1945).

     Esto desmiente a los defensores del "Holocausto" que aseguran que todos los revisionistas son "neo-nazis" intentado encubrir el supuesto genocidio con acciones que llaman "negacionistas". Judíos como Noam Chomsky y David Cole, incrédulos del Holocuento, han sido catalogados por su propia gente como "ignorantes", "débiles mentales", "incultos", "analfabetos" y hasta supuestos "hijos adoptivos" de importantes revisionistas, en impresionantes campañas difamatorias.

IMAGEN: Uno de los principales mentores de la fantasía del Holocuento es el cínico y diabólico Simon Wiesenthal, ex-informante de la policía alemana del Tercer Reich (y por lo tanto "canario" delator de su propia gente, de la ralea judía) y uno de los grandes difamadores presentados al mundo como "caza-nazis", buscador de los asesinos que mataron a los seis millones de pobrecitos judíos que nunca existieron. Este canalla abre tan grande su bocota de ave de rapiña que llega a caerse frecuentemente dentro de la misma, haciendo después absurdos malabarismos para salir del paso, como en 1975, cuando afirmó en "Books & Bookmen" que ninguno de los famosos "gaseamientos" de pobrecitos judíos habría tenido lugar en Alemania, sino que todos ellos ocurrieron en Polonia, lo que no se condice con la afirmación de los "historiadores" que han escrito sobre campos ubicados sobre el suelo alemán, como el de Dachau, en los que fueron ejecutados "miles de judíos" (pobrecitos, ¿no?) en supuestas cámaras de gases. El año 1999, la Masonería de Chile premió en Viena a este charlatán con la Medalla Cruz de la Orden del Libertador Bernardo O'Higgins.

     Durante las últimas décadas, los revisionistas —que tímidamente empezaran con unos pocos autores— han acumulado una increíble y cada vez mayor cantidad de argumentos científicos en contra del mito exterminacionista, lo que ha hecho que importantes autores se retracten. Algunos historiadores de prestigio se han convertido al revisionismo a pesar de ser constantemente menospreciados.

     También han logrado reclutar simpatizantes de distintas arreas profesionales, desde cada una de las cuales hacen su aporte al derrumbe del mito holocáustico ingenieros, periodistas, jueces, técnicos y analistas de literatura, cuya formación científica, a diferencia de los historiadores, les exige trabajar sobre datos concretos y hechos verificables, y no sobre meras especulaciones. Su logro más grande sea quizás el haber conseguido que declaraciones de importantes "testigos de los crímenes nazis" sean judicialmente objetadas, así como proveerse de sus propios testigos de los campos de concentración y de algunos honestos autores judíos apoyando la causa revisionista. Los exterminacionistas ven así, con espanto, cómo se les ha venido encima esta avalancha, cuyo primer éxito ha sido poner en discusión pública un tema que llegó a ser considerado "indiscutible" entre los axiomáticos del Holocuento.

     Ante este descalabro del mito, el Sionismo actúa con sus tradicionales recursos de la fuerza y la tergiversación intentando detener los descubrimientos y las investigaciones. Pero la ola de revelaciones no ha podido ser detenida, y hoy miles y miles de personas se han acercado a la causa... Veamos.

 

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE EL EXTRAORDINARIO INFORME LEUCHTER

     Uno de estos valientes revisionistas, que enfrentó al inmenso poder sionista internacional, ha sido el controvertido ciudadano canadiense Ernst Zündel, muy querido por algunos círculos de su país por su prestigio y por su simpática personalidad, quien fuera sometido a varios procesos criminales en Canadá, siendo asesorado y defendido por otros revisionistas quienes lograron contratar al máximo experto mundial en cámaras de gas, el ingeniero estadounidense Fred A. Leuchter Jr.

     Todo empezó en la ciudad de Toronto, cuando la señora Sabrina Citron, representante de la "Holocaust Remembrance Association", acusó ante la justicia al revisionista Zündel por "difundir falsedades sobre el genocidio" y mentir sobre las muertes de esos millones de pobrecitos judíos buenos, gaseados por los locos alemanes malos. Por primera vez en un proceso como ése se pudo presentar como defensa todas las pruebas que se quiso y contrainterrogar a testigos.

     La defensa de Zündel, segura de lo afirmado por su cliente, tuvo una idea realmente genial y extraordinaria: contratar como perito a los máximos especialistas de EE.UU. en cámaras de gas para ejecuciones. Se trataba de la firma de ingeniería FRED A. LEUCHTER ASSOCIATES, Ing. 108 Bunker Hill Street, Boston MA. 02192, USA., procurando además todas las medidas de seguridad y objetividad de parte de los investigadores, para evitar suspicacias respecto de sus conclusiones y respecto de la necesidad de la defensa de contratarla para que realizara el trabajo, para que así no se prestara a creer que habría algún "compromiso" que afectara la verdad a la hora de entregar los resultados. Fred A. Leuchter Jr. es quien dirige esa empresa de Massachussetts, que construye y mantiene las cámaras de gas en las penitenciarias de EE.UU. y algunas de Canadá; además, es probablemente el máximo experto que hay en el mundo sobre cámaras de gas y manipulación técnica de gases venenosos para ejecuciones, dado sus años de experiencia y desarrollo técnico. Ni en el menos objetivo de los razonamientos hubiese podido tildarse a este honorable ciudadano de ser "neo-nazi", ni siquiera de "pro-revisionista", pues hasta aquel entonces había sido absolutamente imparcial ante el tema.

     Así, el señor Leuchter viajó a Polonia con un equipo de especialistas y visitó los llamados "campos de exterminio" de Auschwitz, Birkenau y Madjanek, en los que habrían sido gaseados 4 millones, 1 millón y 200.000 judíos respectivamente, según Simón Wiesenthal, cifras aceptadas como "reales" por los historiadores. Allí, levantó planos de terreno midiéndolos personalmente, y tomó muestras del piso, paredes y techo de las supuestas cámaras de gas y hornos crematorios, así como de una SALA DE DESINFECCIÓN. Su investigación en terreno fue desarrollada durante cerca de una semana y con las más absoluta objetividad y metodología científica, propia de su formación práctica en asuntos de ingeniería, sin ser cuestionada en su momento ni siquiera por la parte querellante, quien más bien reclamaba acaloradamente en su contra por el hecho de que se estuviera poniendo a prueba un "hecho indiscutible". La metodología aplicada fue presentada en forma oportuna y descrita detalladamente en sus reportes.

     Finalmente, llegó el día definitivo para esa "apuesta"...

     Fueron analizadas todas las muestras por el laboratorio independiente Alpha Analytical Labs de Ashland, Massachusetts, bajo minuciosa metodología y fuera de cualquier compromiso con alguna de las partes en juicio. Se les entregó sin señalar ni el propósito ni el objetivo de las muestras, fingiendo incluso que serían parte de una "investigación policíaca", para no influír en los resultados. Su veredicto fue aplastante: más de 20 de las muestras indicaron CERO DEPÓSITO DE CIANURO, y de las pocas que sí mostraban depósitos, la más alta fue de 7,90 mgs. Esa concentración máxima de apenas 7,9 debe contrastarse con la muestra de la sala de desinfección que arrojó... ¡1.050 mgs.!

     Eso demostró científicamente que el fatídico ZYKLON-B, nombre comercial del gas de cianuro hidrogenado o ácido cianhídrico, HCN (suministrado por la difamada fabrica Degesch) se usó exclusivamente para FUMIGAR Y DESINFECTAR.

     En otra parte, el Informe explica por qué ese gas NO ES INDICADO PARA EJECUCIONES HUMANAS, ni siquiera individuales. Y si se detectaron pequeñísimas cantidades en un tercio de las pretendidas "cámaras de gas", es porque algunas fueron desinfectadas con HCN.

     El HCN ya había sido utilizado con ese propósito durante la Primera Guerra Mundial, en Europa y en Estados Unidos, e incluso mucho antes en isla Ellis de New York por el Servicio de Inmigración. Las salas de desinfección en las que se use deben tener una temperatura mínima de 25,7º C y buena circulación de aire caliente seco.

     Las llamadas "cámaras de gas" eran en realidad duchas, e incluso tenían canales de desagüe en el piso que llegaban al alcantarillado exterior (en otros casos, las pretendidas cámaras de gas corresponden también a las dependencias necrológicas, existentes en todas las grandes cárceles del mundo). Eso se verifica además en el registro de las llaves de las puertas de Auschwitz, todas ellas etiquetadas con el nombre de las salas que abrían y en las que las llaves de las supuestas cámaras de gas aparecen con nombres de otras dependencias normales.

     Leuchter aclara que por la absolutamente imposible aglomeración, en el interior de esas supuestas cámaras, de 800 personas en 25 metros cuadrados según los documentos del Juicio de Núremberg (¡OJO! ¡28 personas en UN METRO CUADRADO!), el aire no circularía; mas aún, para calentarlo lo suficiente como para hacer efectivo el HCN serían necesarios quemadores con seguro riesgo de explosión.

     Leuchter declaro por ello improbable que el HCN haya sido utilizado en las cámaras, pues en estado natural y a temperatura ambiente, es de consistencia liquida. Los exterminacionistas le han dado como bombo en fiesta a esto, argumentando que es un error y que el HCN era suministrado con presión de vapor (aunque no se ponen de acuerdo cómo y por dónde) a la sala de ejecución, procedimiento que lo hace tremendamente tóxico y volátil. Tienen razón, pero olvidan que otro de sus argumentos contra el Informe Leuchter es que los "operarios de las cámaras" se valían de mascarillas especiales para eludir el peligro de los gases a la hora de retirar los cadáveres de los gaseados CIENTOS DE VECES CADA DÍA. Ambas excusas son, juntas, un zapato chino, incompatibles, pues el HCN altamente volatilizado se torna más peligroso aún, al punto de que no existe medida de seguridad relacionada con simples mascarillas antigás que pudiera evitar el contacto con un gas en un estado tan letal, impregnándolo todo, incluso las ropas y el pelo. Hubiesen sido necesarios trajes herméticos de aislamiento total para el cuerpo y éstos jamás han sido encontrados en ningún campo de concentración. También resulta imposible que, trabajando con HCN volatilizado a presión de vapor, no haya habido con frecuencia una explosión, accidente grave o emergencia siquiera, dadas las condiciones de seguridad posibles en esa época... Y no existe ni un solo registro o relato de los "testigos" del "Holocausto" que hable de algún accidente así.

     Esta explicación del suministro de gas por presión de vapor fue presentada sólo después de los resultados del Informe, pues hasta entonces la idea mas generalizada entre los exterminacionistas era la de que el HCN era suministrado en pastillas sólidas, depositadas en una solución que lo volatilizaba dentro de la cámara.

     Aunque es soluble al agua y altamente inflamable, el HCN tiene la característica de impregnar los sólidos y manifestarse en forma de grandes manchas azuladas que permanecen por más de un siglo. Tales manchas NO APARECEN en las "cámaras de gas" ni en los hornos crematorios, y en éstos era inevitable que alguna parte del HCN de los millones de cuerpos incinerados —según la historia oficial— se depositara en las paredes. Los exterminacionistas han explicado en años posteriores esa falta de las manchas azules de cianuro por las más raras formas y alternativas, principalmente porque las cámaras habrían estado expuestas al aire libre y la lluvia, y la humedad y el tiempo transcurrido literalmente las habrían "lavado", lo que es ridículo, pues el cianuro es sumamente impregnante, y permace por años sin poder ser removido, especialmente si se emplea con la regularidad que se ha descrito. Esto último es bien sabido por los médicos forenses, pues se han resuelto varias veces algunos crímenes en los que el cuerpo de la victima, al ser exhumado, presenta rastros de cianuro luego de cincuenta, cien o más años. Las paredes de las pretendidas "cámaras de gas" analizadas tampoco tenían ninguna clase de cobertura impermeable o de aislamiento de superficie, de modo que el cianuro debería permanecer hasta nuestros días peligrosamente acumulado en los muros si toda esta mentira hubiera ocurrido.

     Si agregamos que para fumigar con HCN es necesario airear una sala un mínimo de 48 horas, eso sería imposible si fueran ciertas las cifras entregadas descaradamente por los "expertos del genocidio". Además, Leuchter comprobó que las condiciones de aislamiento ambiental de las cámaras eran absolutamente incompatibles con el supuesto de que se usaban para gaseamientos, pues el vapor tóxico hubiera escurrido causado estragos, matando a todos los presentes, operarios y presos por igual. Las puertas son simples portones metálicos con vulgares bisagras como las de cualquier puerta de un dormitorio o baño, es decir, SIN LA MÁS MÍNIMA AISLACIÓN CONTRA LOS GASES VENENOSOS, lo que hace por sí sola imposible la idea de que esas salas eran empleadas como cámaras de gas sin que en cada turno muriera intoxicado, además, todo el personal que trabajaba en las ejecuciones. Se decía que, por una pequeña mirilla ubicada en el centro de cada una de esas puertas metálicas, los operadores miraban al interior de la recién ocupada cámara para ver si quedaba alguien vivo antes de entrar a retirar los cuerpos... ¡Hoy sabemos que hubiese bastado esa pequeña mirada al interior para intoxicar instantáneamente al imprudente observador!

     Un error del informe fue que, al no comprometer a la empresa de los análisis con el objetivo de las muestras, Alpha Analytical Labs pulverizó todas las mismas para su examen. Lo correcto hubiese sido raspar el lado externo de las muestras de los muros porque, precisamente allí debería estar impregnado en cianuro. Eso ha dado una torre de especulaciones nerviosas de los exterminacionistas de los supuestos "errores" en los resultados, intentando invalidar el informe. Es cierto que el procedimiento de Alpha Analytical Labs no fue el más preciso para la detección de los residuos, pero ello no explica que la mayoría de las muestras más controvertidas hayan registrado CERO cantidad de cianuro. Cero es siempre cero.

     Actualmente, las cámaras de gas para ejecuciones son de acero soldado o de plástico PVC, con puertas herméticas e impermeables. No tienen "mirillas" para observar al ejecutado sino gruesas ventanas irrompibles a prueba de cualquier filtración. Las instalaciones eléctricas son a prueba de explosiones y deben operar con una presión negativa para evitar filtraciones el exterior. Y por supuesto, no se usa el "Zyklon-B" sino que se deja caer una pastilla de cianuro de sodio en una solución de ácido sulfúrico al 18%. Contienen, además, numerosos dispositivos de seguridad para la eliminación del gas luego de la ejecución y para proteger a las personas que deben entrar en la cámara en ese momento; incluso se debe ser lavar con amoniaco el cuerpo del ajusticiado.

     Los hornos crematorios analizados tampoco cumplen con los mínimos requerimientos para incinerar siquiera una ínfima parte de las cifras que entrega la propaganda. El Informe analiza uno por uno los hornos y da las cantidades máximas de incineraciones físicas posibles, aclarando que corresponderían a un uso de 24 horas durante todos los días que estuvieron en funcionamiento. ¡O sea, sin mantención alguna, sin posibilidad de enfriarse ni de retirar las cenizas... durante años!

     Leuchter llegó así a la siguiente y lapidaria conclusión final:

     "Después de la revisión de todo el material y de la inspección de todos los lugares correspondientes a Auschwitz-Birkenau y Majdanek, encuentra el autor que las pruebas son abrumadoras: no hubo cámaras de gas para la ejecución en ninguno de esos lugares correspondientes.

 

     La autorizada opinión del autor como ingeniero, es que las pretendidas cámaras de gas en los lugares inspeccionados no pueden haber sido entonces, y no pueden hoy, ser tomadas seriamente en consideración como que hayan cumplido tal función.

 

     Terminado en el quinto día del mes de Abril de 1988 en Malden, Massachusetts. Fred Leuchter Associates.

 

     Fred A. Leuchter, Jr., Ingeniero Jefe".

     Con esta conclusión, todos los "exterminacionistas" y fanáticos del "Holocausto" pueden ser tildados de mentirosos. ¿Por qué no lee el Informe Leuchter? Después saque sus conclusiones.

 

LA EVIDENCIA ESTADÍSTICA DEL DOCUMENTO ABERG

     Fue tal el shock causado por el Informe Leuchter entre los "holocaustófilos", que demoraron cerca de una década en reaccionar organizadamente a los hechos y poder usar sus armas tradicionales: la desinformación y el desprestigio de sus rivales. Así, en los últimos años emprendieron una tremenda ofensiva contra el señor Leuchter (ahora convertido al Revisionismo) y a su trabajo, enviando al mismo lugar de investigación a cientos de sus representantes para rebuscar "pruebas" que refutaran el Informe. Para ello, prácticamente, nacieron organizaciones pro-judías o algunas ramas de la Fundación Wiesenthal. Otros, valiéndose de elementos más sucios han dado muerte incluso a algunos revisionistas o los han atacado con esa intención. A Pedro Varela, de España, le fue destruída su Librería Europa (exactamente por los días en que le rayaban en su casa la frase "Calla o Te Callamos" y en que enfrentaría un juicio por "apoyar un genocidio" y parte del material impreso que en ella había). El profesor Faurisson ha sido atacado por desconocidos en al menos ocho oportunidades terminando hospitalizado. Zündel, en tanto, ha recibido bombazos y hasta cartas-bomba. La primera victima del Holocuento ya ha sido cobrada: el profesor Duprat, asesinado en un atentado por los holocaustófilos.

     En torno a Fred Leuchter se ha tejido una siniestra acción de boicoteo de su trabajo y de su prestigio. Una estrategia de los exterminacionistas es el exaltar algunos de los errores de apreciación que cometió el señor Leuchter en sus trabajos de investigación, a pesar de todas las medidas de seguridad y objetividad que procuró. Esos errores son absolutamente secundarios y NO ALTERAN, para nada, el resultado de las conclusiones generales del informe; incluso, fueron corregidos por los propios Revisionistas antes de ser descubiertos por sus adversarios holocaustófilos, como en el llamado "Informe Rudolf", ya que no es raro que existan algunos tropiezos en la primera vez en 50 años que alguien intenta comprobar seriamente las fantasías literarias del "Holocausto". Rudolf también ha terminado siendo perseguido en su integridad física por los "defensores de la verdad".

     Sin embargo, treinta años antes que Fred A. Leuchter, el profesor Einar Aberg había publicado un sencillo pero lapidario cálculo estadístico, en el que los pretendidos 6.000.000 de judíos no aparecían (o mejor dicho, no "desaparecían") por ninguna parte. Dicho documento fue publicado en 1959 en Norniken, Suecia, y decía lo siguiente:

     "En 1938 había en el mundo 15.688.259 judíos, según el World Almanac de 1947. Esta cifra fue proporcionada a dicho Almanaque por el American Jewish Commitee y por la Jewish Statistical of the Synagogues of America. En 1948 existían en el mundo entre 15.600.000 y 18.700.000 judíos, según un articulo aparecido en el New York Times del 22 de Febrero de 1948, escrito por Hanson W. Baldwin, reconocido experto y de probaba imparcialidad en cuestiones demográficas, personalidad que, ni aun haciendo alarde de la mayor fantasía, puede ser tildada de antisemita. Su jefe, Arthur Sultzberger, propietario del New York Times, y judío él mismo, es reconocido como un amigo incondicional de Gran Bretaña.

 

     "Tomando, pues, por cierta la evaluación mas alta del señor Baldwin, o sea, 18.700.000 judíos, resultaría que entre los diez años que mediaron entre 1938 y 1948 —período que incluye los años de la guerra de 1939 a 1945, durante los cuales se pretende que Hitler habría hecho matar a seis millones de judíos— la población judía del mundo habría aumentado en más de 3 millones. Si, a los efectos de la comprobación, supusiéramos que Hitler efectivamente hizo matar a 6.000.000 de judíos, nos encontraríamos con que el incremento de la cifra demográfica es realmente de 9 millones. Es decir, un aumento de 3 millones, más otros 6 millones de nacimientos, para suplir los 6 millones de judíos pretendidamente gasificados bajo el régimen hitleriano.

 

     "Teniendo en cuenta que actualmente existen en el mundo tan solo 18.000.000 de judíos, supone ello un aumento de 9 millones de judíos durante los diez años que van de 1938 a 1948, o sea, un incremento total (en sólo diez años) del 50%, cosa imposible, incluso para una raza sexualmente tan desenfrenada como la judía. Aún cuando todo judío, físicamente apto, se hubiese dedicado exclusivamente, DÍA TRAS DÍA, durante las 24 horas, en los años de 1939 a 1949 a la procreación, con cada una de las mujeres de su raza, en plena pubertad, el que pudiesen haber llegado a engendrar en diez años 9 millones de judíos, estaría absolutamente en pugna con las leyes de la eugenésica".

     Vale precisar que, promediando las cifras extremas de judíos existentes en el mundo en 1948, según el señor Baldwin, obtenemos por resultado 17.150.000 judíos. Vemos que la estadística poblacional no sólo aumenta normalmente con relación a los 15.688.259 de 1938 (en diez años) sino que registra un incremento en el ritmo de nacimientos judíos en años anteriores, de modo que los pretendidos 6.000.000 no aparecen por ninguna parte.

     Y tomando la menor de las cifras de Balwin, que coincide con la de 1938, es decir, cerca de exageradamente pocos 15.600.000 judíos en el mundo, pretender que de esa cantidad de judíos vivos pudieron producirse 6 millones de nacimientos en diez años (y exactamente en los tormentosos años de la guerra, en ghettos y en albergues de refugiados, y durante sus penosas migraciones al recién fundado Estado de Israel), para suplir los otros 6 millones de muertos y dejar la cuenta saldada en cero, es realmente imposible y fuera de toda lógica de las ciencias poblacionales y etnográficas.

 

MÁS DE LAS TANTAS IMPOSIBILIDADES DEL "HOLOCAUSTO"

     Las cámaras de gas y hornos crematorios sólo fueron denunciados en aquellos Campos del Trabajo Remunerado, conocidos como "Campos de Concentración" y hasta "Campos de Exterminio", ubicados dentro del territorio alemán y europeo que cayó en las garras soviéticas y a los cuales no tuvieron acceso los periodistas internacionales ni la Cruz Roja, pase libre que sí tuvieron al resto de dichos campos, sin que se detectaran esas u otras atrocidades. Allí permanecieron, tentando la pluma de muchos historiadores fascinados con el halo de misterio y enigma que producía la presencia de esos campos al otro lado de la Cortina de Hierro, en extraños países llenos de intrigas y secretos...

     La Cruz Roja tuvo durante toda la guerra acceso total a todos los campos sin que jamás fueran denunciadas las famosas cámaras y hornos. Más aún, terminada la guerra, la Cruz Roja (que incluso controlaba la correcta alimentación de los internos) informó oficialmente que los judíos muertos entre 1939 y 1945 fueron unos 300.000. MUERTOS, NO ASESINADOS, por lo que nos extraña la increíble cantidad de pobrecitos "sobrevivientes" que incluso hoy en DIA siguen rapiñando indemnizaciones, inicialmente solicitadas al gobierno de la Replica Federal. Lo que más sorprende es que no las pedían a la desaparecida República Alemana Oriental de los comunistas...

     No hay judío anciano que no haya sido "sobreviviente" de un campo; no hay judío joven que no haya tenido un pariente en uno de esos campos, y no hay judío que no haya llegado él o sus ancestros a un país cualquiera "arrancando del Holocausto", como si la repartición de la diáspora judía en el mundo hubiese sido un fenómeno reciente. A pesar de eso, hay abiertos desafíos a quien pueda comprobar que efectivamente fueron ejecutados pobrecitos judíos en cualquiera de los campos de concentración durante el régimen nacionalsocialista alemán:

— La Federación de Ex-Combatientes de Alemania ofrece DM 10.000.

— El historiador ingles David Irving, 1.000 libras esterlinas.

— La Editora Revisao de Brasil 6.000.000 de cruceiros.

— El Instituto de Revisión Histórica de EE.UU. ofrece US$ 50.000

     Muchos han pretendido esas recompensas, pero aún siguen disponibles. NADIE PUDO COMPROBARLO JAMÁS. Increíblemente, el estadounidense Instituto de Revisión Histórica fue demandado por un "sobreviviente" por US$ 17.000.000, alegando que la oferta antes señalada "le ha hecho perder el sueño" y que la misma seria un intento de manipulación de la verdad.

     Ya vimos que las investigaciones de los Revisionistas les han valido ser perseguidos y difamados por los "exterminacionistas", incluso con la evidencia de los resultados del Informe Leuchter, hecho a partir de un juicio muy espectacular que terminó a fines de los años '80 en un proceso sensacional e histórico, cubierto por todos los medios de información canadienses y en el que se demostró jurídica y legalmente la imposibilidad del Holocuento, como hemos descrito más arriba.

     Pero la verdad es que la falsedad del Holocuento se puede comprobar sólo con los datos estadísticos que circulan por todo el mundo, muy parecidos a los realizados por Einar Aberg, bastando para ello sencillas operaciones matemáticas que parece ser que nadie quiere hacer. Así, según la "Chambers Encyclopediae" había un total aproximado de 6.500.000 judíos en Europa antes de la Segunda Guerra. Si la historia de los "6.000.000" fuera verdad, eso significa que casi todos habrían sido "exterminados" (aunque algunos hablan de "siete u ocho millones de muertos").

     En Suiza, la "Baseler Machrichten" estableció, basándose en datos estadísticos, que entre 1933 y 1945 emigraron cerca de 1.500.000 judíos a Gran Bretaña, Suiza, España, Portugal, Australia, China, India, Palestina, Estados Unidos. Eso es confirmado por el periodista judío Bruno Blaut, que cita la misma cifra en el diario judío de New York "Auf Bau" el 13/08/1948. De ellos, unos 400.000 salieron de Alemania antes de Septiembre de 1939. El Instituto de Emigración Judía de Praga concretó a partir de Marzo de 1939 la emigración de 260.000 judíos residentes en la ex-Checoslovaquia. Después de Septiembre de 1939 quedaba un total de 360.000 judíos en Alemania antes de la guerra. El número de judíos provenientes de otros países europeos (Francia, Holanda, Italia, Europa Oriental, etc.) es de unos 120.000. Ese éxodo de judíos antes y durante la guerra rebaja en alrededor de 5.000.000 el número de judíos en Europa. Recuérdese además, que deben agregarse los emigrantes que se refugiaron en la URSS, que más tarde son evacuados. En la revista Colliers del 9 de Junio de 1945 Frelling Foster habla de los judíos de la URSS y explica que para escapar de los nacionalsocialistas, 2.200.000 se refugiaron en la URSS a partir de 1939. Con esa emigración a la URSS se redujo a 3.500.000 el número de judíos que se encontraba en los países ocupados por Alemania. Más de la mitad de los judíos que emigraron a la Unión Soviética en 1939 provenían de Polonia. Se afirma a menudo que 3.000.000 de judíos cayeron bajo el control alemán cuando se invadió Polonia y que casi en su totalidad fueron exterminados (se habla incluso de 6.000.000 ¡sólo en Polonia!), pero eso es falso: el censo de 1931 de la población polaca indica en forma oficial e indiscutible la presencia de sólo 2.732.600 judíos en Polonia (Reitingler, "Die Endlosung", pág. 36). Éste afirma que había al menos 1.170.000 judíos polacos en la zona ocupada por los rusos, de los cuales 1.000.000, por lo menos, fueron evacuados a los Urales y Siberia meridional, por la invasión alemana de Junio de 1941.

     La naturaleza de los Campos de Trabajo del Tercer Reich, recordados como "Campos de Exterminio", queda de manifiesto en las entradas de cada uno de ellos. El de Mauthausen, por ejemplo, luce en su entrada principal la frase "EL TRABAJO ES PROGRESO", el de Auschwitz dice "EL TRABAJO DA LIBERTAD", y el de Treblinka se presenta con el titulo: "CAMPO DE TRABAJO DE TREBLINKA". Algo muy distinto de los verdaderos Campos de Exterminio, usados por los pobrecitos judíos a lo largo de toda su historia, contra los colonos holandeses de Sudáfrica durante la Guerra de los Boers, contra los croatas en Servia y contra los palestinos en el Medio Oriente.

     Los historiadores caen además en absurdas contradicciones cuando aseguran que los pobrecitos judíos prisioneros eran alimentados de un modo terriblemente deficiente, mientras se les hacía trabajar como esclavos cargando pesadas rocas o hatos de madera, acto que es médicamente imposible de ejecutar en condiciones de ayuno constante, como se asegura que eran mantenidos. Por otro lado, se dice siempre que en los campos de concentración los crematorios funcionaban DÍA Y NOCHE, lo que queda como una evidente mentira al observar todas las fotos que tomó la Inteligencia Aliada de los campos durante la guerra, y en las cuales NO SE VE NINGUNA CHIMENEA EMITIENDO HUMO desde su boca, imágenes que frecuentemente acompañan los mismos textos de historia que fomentan el mito de los crematorios.

 

LAS MÁS RIDÍCULAS Y BIZARRAS AFIRMACIONES SOBRE LAS ATROCIDADES DEL HOLOCUENTO

     Una gran cantidad de las afirmaciones de los holocaustófilos sobre los "horrores" que habrían tenido lugar en los "Campos de la Muerte" resultan desde el principio tan descabelladas y absurdas que no puede evitarse emitir una pequeña sonrisa al leerlas, ya que la incredulidad fluye por sí sola.

     La existencia de miles de afirmaciones ridículas sobre las supuestas atrocidades del Holocuento se explica por el hecho de que cada "historiador" dice y escribe lo que quiera (al menos hasta antes de que el Revisionismo cobrara la fuerza de hoy), como quien arroja una piedra a un túmulo para formar entre todos una montaña, muchas veces elaborando tremendos tratados en base a las fantásticas declaraciones de "testigos" que, en realidad, nunca estuvieron en los campos y no tienen ni la cultura ni el criterio para medir la lógica de sus aseveraciones. Es producto, además, del entusiasmo por escribir el mayor número de atrocidades holocáusticas posibles, sin reparar en medir lo razonable o creíble que pueda ser cada una de ellas. Los argumentos que se han usado para comprobar el Holocuento son los mismos que se han presentado para comprobar la existencia de OVNIs o del monstruo del Lago Ness, o sea, fotografías y testimonios, pudiendo ver el lector la direferencia de criterios que se ha tenido para aceptar un tema y negar otros por "fantásticos". Casualmente, entre los holocaustófilos también abundan los testimonios comprobadamente falsos y las fotografías trucadas tan comunes en esos temas "fantásticos".

     A continuación, exponemos algunas (y sólo algunas, por razones de espacio) de las más estúpidas y ridículas afirmaciones "históricas" que se han hecho sobre el mito del "Holocausto" y la colección de crueldades y salvajismos que habría tenido lugar:

 

—SALADOS HASTA MORIR: La supuesta declaración de Diekls sostiene que los SA encargados de los primeros campos se "divertían" por las tardes de verano dándoles a beber "salmuera y jugo de bacalao" a los presos, para luego ponerlos al Sol del patio en donde perecían por deshidratación. Cuando recordó que en el invierno no había Sol, Diekls denunció nuevas reglas para el juego: ahora, lo hacían colocándoles un "cigarrillo encendido en la boca", por el lado de las brasas contra la lengua, y se les obligaba a tragarlo de un par de mascadas.

—FENÓMENOS SÍSMICOS POR TANTA MUERTE: Elie Wiesel, uno de los mas "autorizados" historiadores del "Holocausto", Premio Nóbel y presidente de la comisión de Estados Unidos que investigó las atrocidades por orden de Jimmy Carter, escribió en 1982 que en algunos campos era tal la cantidad de muertos en el día que caían en un mismo lugar, que "durante meses y meses" después de una ejecución el suelo "no dejaba de temblar" y que, a veces, "géisers de sangre brotaban del piso".

—PRIMERO QUEMADOS, LUEGO GASEADOS: También vienen del "sobreviviente" Elie Wiesel afirmaciones extrañas. Hasta 1959 sostuvo como "testigo" que los judíos eran asesinados arrojándolos al fuego, y se bautizó al supuesto genocidio como "holocausto", en referencia a la quema ritual. Pero sorpresivamente, apareció después afirmando que los judíos habían sido asesinados "en cámaras de gas", mito sostenido hasta hoy y que él nunca antes había citado.

—PRIMERO ELECTROCUTADOS Y LUEGO GASEADOS, VERSIÓN RUSA: Tal como en el caso de Eli Wiesel, los rusos tampoco mencionaron "gaseamientos" como la forma de exterminio usada por los alemanes. Los primeros informes de 1945 de las tropas rusas, antes de ponerse de acuerdo todos los Aliados en difundir la mentira de las ejecuciones por medio de cámaras de gas, reportaron tener pruebas de que en el campo de Padua a los internos se los ejecutaba "con descargas mortales de electricidad", a veces incluso dentro de una piscina con agua electrificada... Porque, claro, ¿qué iban a hacer piscinas instaladas en los campos de concentración si no eran para matar a los presos en vez de tenerlas para sus actividades recreativas?

—PRIMERO ELECTROCUTADOS Y LUEGO GASEADOS, VERSIÓN EXPORTADA A ESTADOS UNIDOS: Los norteamericanos también cayeron en la fantasía del Holocuento de que los judíos eran electrocutados en masa en Auschwitz, antes de sustituír el mito por el de las cámaras de gas. Periódicos estadounidenses tomaron las citas de un "testigo soviético liberado de Auschwitz", en Febrero de 1945, según el cual se empleaba "una banda transportadora eléctrica en que se podía electrocutar simultáneamente a cientos de personas y de ahí conducirlas a los hornos crematorios. Eran quemadas casi al instante, produciendo un fertilizante para los campos cercanos".

—EL DR. "FRANKEN-MENGELE-STEIN": Una serie de revistuchas, como la Enciclopedia Popular Magazine, han afirmado que Josef Mengele hacía atroces experimentos con los niños que llegaban a los campos, y que, en una oportunidad "trató de crear siameses cosiendo juntos a gemelos normales". Y por si eso fuera poco, agrega seguidamente: "Otro testigo contó que intentaba cambiarle el color de los ojos a los prisioneros con inyecciones que los cegaban o mataban".

—CACERÍA DE PRESOS EN DACHAU: Uno de los "sobrevivientes" que declaró sobre Dachau (campo en el que hasta Wiesenthal reconoció que no hubo muertos, antes de arrepentirse) en los juicios y las investigaciones, y cuyo testimonio ha sido creído por muchos historiadores a pesar de que nunca hubo otra declaración que lo corroborara, afirmó que en el campo había una línea divisoria trazada en el suelo y que ningún interno podía pasarla. Algunos guardias allí "jugaban a la caza", lanzando sus gorros al otro lado del limite y exigiendo a algún preso que fuera a buscárselo, para dispararle en la distancia tan pronto como atravesara la línea prohibida.

—LA MÁQUINA DEL TIEMPO: Rudolf Höss, primer comandante del campo de trabajo de Auschwitz, fue torturado y obligado a declarar en Núremberg una serie de incongruencias usadas en los juicios, como el haber visitado el campo de Treblinka en Junio de 1941 (Treblinka fue inaugurado en Julio de 1942, o sea, UN AÑO DESPUÉS), que en Auschwitz se calcinaban completamente (incluyendo los huesos) tres cadáveres por crematorio cada 20 minutos y que, apenas terminaban de ser ejecutados los prisioneros de las cámaras de gas, los funcionarios del campo solían "entrar fumando" a retirar los cadáveres (a pesar de que el HCN es tremendamente explosivo y de que se afirme que "entraban con mascaras antigás").

—EL RIFLE MÁGICO DE A. GOETH: El cineasta Steven Spielberg, basandose en los "testimonios de los sobrevivientes", postula en su pelicula "La Lista de Schindler" que en el campo de Plawzog, cada mañana, el comandante Ammon Goeth se levantaba con un rifle de alta precisión y se divertía disparándole a la cabeza de los presos en la distancia que andaban por los patios, cual moderno francotirador loco. Lo curioso es que Goeth siempre andaba armado, PERO CON UNA ESCOPETA, como lo demuestran todas las fotos que de él existieron, con la que es imposible realizar sus tiros de precisión y distancia expuestos en la película. Además, los Revisionistas han demostrado que el balcón de Goeth estaba BAJO el nivel del terreno del campo de los patios, de modo que desde allí no podría haber tenido a su alcance a los presos.

—LAS SARDINAS DE RAVENSBRUCK: Un "testigo" de Ravensbruck, también tomado en cuenta por innumerables historiadores, declara que los recién llegados al campo eran encerrados en piezas tan estrechas y en tal cantidad que, por lo apretados que quedaban, los que se desmayaban o morian asfixiados "seguían de pie, mantenidos verticalmente entre sus compañeros".

—MÁS SARDINAS: Otro "sobreviviente" de Mauthausen deja en actas que en los blocks del campo eran metidos "225 presos en una pieza de 10 por 14 metros".

—CONTINÚAN LAS SARDINAS: El famoso "Informe Gerstein" dice, para Núremberg, que un número de "750 a 800 personas de pie eran apiladas sobre unos 25 metros cuadrados y dentro de 45 metros cúbicos de espacio". En otro lado asegura que la cantidad de muertos de los campos de Belzec y Treblinka sumaria ENTRE 20 Y 25 MILLONES DE EJECUTADOS...

—PROTOCOLOS DE BIENVENIDA: Un individuo identificado como el "Preso N 62204 de Mauthausen", declaró en las investigaciones que al llegar al campo, los gendarmes metían a los presos a golpes de garrote y mordidas de los perros a "una ducha hirviendo", luego "una ducha de agua helada", luego metidos "cinco horas en un sauna", luego encerrados en una "pieza fría" y bajo "un chorro brutal de agua helada". Agrega a la patética descripción que, de este modo, "algunos recién llegados morían en la desinfección".

—DESNUTRIDOS, PERO DEL PLANETA KRIPTÓN: La Colección Laser de la Segunda Guerra, 1974, en su capitulo "Los Campos de Exterminio", señala lo siguiente, a propósito de la vida en los campos: "Para subir de carrera el comando de Ebensee (un campo), es necesario remontar 150 escalones. Cada hombre lleva una piedra de 20 KILOS en el hombro. A la pasada, un SS, por jugar, lanza un cachiporrazo sobre uno de los que suben. El desgraciado titubea, y cae precipitadamente hacia el fondo con el estrépito de su piedra y de su cuerpo, que ruedan juntos. Muere todo quebrado".

—ASESINATOS CANÍBALES: El profesor Richet escribió con recogimiento y horror que, siendo tanta el hambre a la que eran sometidos los internos por los SS de Ravensbruck, que en una oportunidad algunos de ellos "mataron a cuatro de sus camaradas" para robarles sus tarjetas para recibir pan. En otros casos se dice que algunos detenidos "robaban trozos de carne humana y los asaban", llegando a comerse a un hombre entero en un día.

—ERROR DE SUMATORIA: Según la pelicula "Nuit et Brouillard" del director de cine francés Alain Resnais, filmada en 1955 y basada en "testimonios reales y declaraciones veridicas", los prisioneros que perdieron la vida en Auschwitz sumaban la aterradora cifra de 9.000.000 DE EJECUTADOS.

—EL GRIFO MILAGROSO DE BIRKENAU: Según el doctor Desirè Hofner, en Birkenau había exactamente una y sólo una llave de agua para proveer del líquido vital a "los 13.000 prisioneros que habian en este campo en Julio de 1942".

—JUGANDO CON BALANCINES DE MUERTOS: David Russet testimonió que, en el campo de Dora, eran colgados del cuello los presos, para luego ser agitados como muñecos por los oficiales de la Gestapo, quienes obligaban además al resto de los reclusos a pasar entre los cuerpos balanceándose, como medida de escarmiento, todos los días.

—APRENDIENDO CIRUGÍA ESCOLAR: En las "confesiones" de Braumktter sobre el campo de Sachsenhausen, en 1947, se le obligó a declarar por tortura y fuerza (hoy lo sabemos) afirmaciones tan descabelladas como la siguiente: "Se practicaban cortes en los muslos de los presos designados, y los cortes se rellenaban con viejos trapos y paja sucia. Todo eso traía como consecuencia la prevista septicemia, de la cual moría gran parte de los individuos inoculados".

—LA CRUEL COMPASIÓN DE GRAY: El estafador y falsificador de arte Martin Gray, al que muchos historiadores le han dado tribuna, aseguró que en Treblinka se le destinó a la tarea de sacar a los muertos de las cámaras de gas recién usadas. Con un tono de congoja, señala que si en el proceso encontraba algún niño o bebé todavía vivo, lo estrangulaba con sus propias manos, por razones humanitarias, "para que no sufriera". Hoy se sabe que Gray jamás estuvo en Treblinka.

—LAS LÁMPARAS DE PIEL HUMANA: La declaración de uno de los "sobrevivientes" de Buchenwald, expuesta en Núremberg durante el juicio contra Ilse Koch, esposa del comandante del campo, dice lo siguiente: "Todos los prisioneros que tenían tatuajes recibieron la orden de presentarse en el dispensario... Después que fueron examinados, los que llevaban los tatuajes más interesantes y más artísticos fueron muertos por medio de inyecciones. Sus cuerpos fueron enseguida enviados al servicio patológico donde los pedazos de piel tatuados fueron extraídos y remitidos a la mujer de Koch, quien hizo fabricar con esa materia prima algunas pantallas y otros objetos de ornamentación".

—500 HOMBRES A LA TINA HELADA: En el libro "Los Campos de Concentración" se expone el testimonio del "sobreviviente" Martin Winterberger, según el cual 32 presos murieron en Diciembre de 1941 a causa de un paquete de tabaco que alguien robó a un guardia. Según su declaración, fueron obligados a desvestirse 500 sospechosos del robo, a 8º bajo cero de temperatura ambiente, empezando algunos a morir de frío hasta el mediodía. Como nadie admitió ser responsable, y al ver que algunos transpiraban por la fiebre, uno de los guardias gritó: "Éstos tienen calor, y bien... ¡Se les va a refrescar!". Acto seguido, LOS 500 HOMBRES fueron metidos en "bañeras llenas de agua helada", donde se desvanecían o simplemente se ahogaban.

—UN VAPORIZADOR DE HOMBRES EN AUSCHWITZ: Este relato debe estar entre los primeros lugares de idotez y ridiculez... En el Tribunal de Núremberg, el fiscal mayor de Estados Unidos, señor Robert Jackson, seguramente desesperado por agregarle más muertos imaginarios a las listas, aseguró que los guardias de Auschwitz contaban con un moderno "invento" con el que "vaporizaron" a 20.000 judíos prisioneros, según sus palabras, "en una forma tal que no quedaba ningún rastro de ellos".

—CIANURO INTELIGENTE QUE ELIGE SU VÍCTIMA: El "sobreviviente" polaco Oscar Bergen declara que, luego de ser ubicado en Treblinka, se le encargó bajar los muertos gaseados en los vagones de los trenes (muertos allí para ahorrar tiempo) que eran conducidos así directamente desde los ghettos hasta el crematorio. Bergen dice que los cadáveres acababan de ser ejecutados, y los sacaba cuando todavía tenian olor a cianuro, sin que él resultara intoxicado jamás.

—LA ÚLTIMA CENA: En 1953 se "encontró" por casualidad y enterrado un supuesto manuscrito anónimo de un detenido de Auschwitz, dentro del mismo campo, en el que se lee que a los presos que eran conducidos a las cámaras de gas se les ofrecía un "último favor", y ellos sólo solicitaban desesperados "un pedazo de pan".

—HITLER FUE UN "HOMBRE LOBO": El "prestigioso" antropólogo inglés Robert Eisler escribió en 1951, en "Man into Wolf", que a Hitler le encantaba pasear entre los cadáveres de los campos de batalla y de los centros de exterminio, agregando que eso se debía a un sadismo derivado de una licantropía severa, pues ERA UN HOMBRE LOBO. De ahí su decisión de matar judíos en masa (como corderos). Eisler señala como prueba de su teoría que, en una oportunidad, encontraron a Hitler en cuatro pies mordiendo una alfombra en su despacho.

—PELEANDO POR AIRE: El doctor Nyiszli, supuesto médico legista húngaro, describió las ejecuciones de gas agregando detalles patéticos como que "al abrir las puertas de las cámaras, los cadáveres no estaban diseminados por todas partes sino apilados hasta el techo de la pieza". Y luego agrega explicando el fenómeno: "Es que el gas subía desde las capas inferiores hasta arriba, obligando a los desgraciados a pisotearse y encaramarse unos sobre otros". Hoy se sabe que este tal Nyszli jamás existió, siendo un invento de los periodistas judíos franceses, entusiasmados con sumarse a la ola de escritores de horror holocáustico.

 

LA VERDADERA RAZÓN DE MANTENER VIGENTE EL MITO DEL "HOLOCAUSTO" JUDÍO

     Curioso resulta ser que muchos autores revisionistas se dedican tanto a defender su trabajo de revelación de la verdad, que olvidan, en alguna medida, explicar las razones de haber levantado esa monstruosa maraña. Nosotros trataremos de dar un paso adelante al respecto...

     La cantidad de beneficios que ha obtenido la judería internacional con el asunto del Holocuento (llamado entre ellos como "Shoa") es tan grande y descarada, que bien podría creerse que, de haber sido cierta la farsa de los Seis Millones, ha sido una verdadera fortuna para el mundo sionista el que esos pobrecitos judíos hayan sido sacrificados. Alemania ha debido pagar al Sionismo indemnizaciones de los más diversos tipos, derivadas de sus "culpas por los crímenes" contra los pobrecitos judíos de la Segunda Guerra: 6 millones de libras esterlinas que se utilizaron en la fundacion del Estado de Israel, hasta entonces inexistente como tal.

     Desde ese momento, se ha continuado con esa exigencia de sumas escandalosamente altas a Alemania, más otras realmente ridículas, como el "reembolso de desertores", que se debe pagar a quienes escaparon de los campos de batalla de la Segunda Guerra, situación por la cual la ley marcial ejecuta de inmediato a cualquier desertor en el resto del mundo, y especialmente en Israel. Otras sumas son abusos descarados: la obligacion de pensionar gratuitamente a cientos de miles de inmigrantes que llegan año a año hasta Alemania.

     Para el año 2030, el sacrificado pueblo alemán deberá completar un pago a Israel con la increíble suma de... ¡20 BILLONES DE MARCOS!, por ese tipo de compensaciones y reparaciones "morales".

     Sin embargo, Israel ve con espanto cómo se van acabando las vigencias de los distintos pagos que debe hacerle Alemania a su falso Estado, mientras la economía de este último no ha logrado independizarse, pues uno de los fraudes más grandes de la historia contemporánea es el supuesto éxito de la economía israelí, con sus mentadas colonias de trabajo; en realidad han sido el más rotundo fracaso, pues en gran medida, el tipo de sistema de economía social con ribetes de capitalismo "humanitario", que se supone aplicada en el pais, va contra la indiosincrasia y la propia naturaleza especuladora de la juderia y de sus tendencias ancestrales a apoderarse del comercio.

     La economía de Israel ha sido planteada como un éxito y un ejemplo para el mundo. Todo eso es falso, y el Sionismo Internacional lo sabe de sobra. La base de la sustentación nacional de Israel es la cantidad degenerada de pagos e indemnizaciones que debe hacerle el pueblo alemán desde el final de la Segunda Guerra, luego del sacrificio ritual de los jerarcas del Nacionalsocialismo en el circo de Núremberg. Las compensaciones morales por los supuestos muertos se cobran todas en dinero, a pesar de la evidencia que existe en contra de esa supuesta cantidad de muertos. Las fotografías de los pobres moribundos en los campos de trabajo remunerado, conocidos para la posteridad como "campos de exterminio", son la prueba de los bombardeos Aliados sobre las carreteras y las líneas férreas en su intento de aislar a Polonia y algunas provincias alemanas de las fuerzas del Reich, cortando con ello los suministros de alimentos y medicinas. Así como lucían los judíos de los campos de concentración, se veían todos los demás habitantes de esa región y hasta los propios encargados de los campos, pero fotografías de ellos no existen. Bajo el criterio de credulidad absoluta mostrado por los jueces de Núremberg, hubiese bastado con una pequeña cantidad de las fotos que ya existen para convencerlos de la existencia del monstruo del lago Ness o de los platillos voladores.

     Gracias a los dineros rapiñados como indemnizaciones y compensaciones, es que Israel ha podido ser fundado y mantenido. Sus experimentos, como los famosos y tan bien vistos "kibutz", han sido un gastadero de dinero que ya no puede ser sustentado por el Estado, obligando a muchas de esas curiosas comunidades a adoptar un perfil de cooperativa empresarial, lo que está mucho más acorde a la personalidad especulativa y a su economía mundialista.

     Siendo así la situación, no es raro que el Sionismo vea con horror cómo gran parte de los pagos de indemnizaciones por el inexistente "Holocausto" comienzan a terminarse, y cómo cae con ello su más glorioso logro, como fue inventar un país en los mapas del Medio Oriente.

     Se les hace urgente hacer la propaganda holocáustica más y más repetitiva, especialmente a las nuevas generaciones, para así crear los sentimientos de culpa colectivos, principalmente dirigidos al pueblo europeo, para sacar de ellos el dinero necesario para las próximas décadas: demandas contra las compañias automovilisticas, contra los bancos suizos, y contra todo aquello de lo que se pueda sacar dinero. Demandan a la industria automovilística europea por haber trabajado con "judíos esclavos" durante la guerra, como la General Motors, cosa improbable técnicamente. La misma calumnia cayó sobre la Ford, una compañía particularmente odiada por el judío, pues fue fundada por el inolvidable Henry Ford, duro anti-judío y devoto del Nacionalsocialismo a pesar de que nunca se reconoce esto, cuyas ideas quedaron plasmadas en su libro "El Judío Internacional". También fue incluída en el juego la BMW y la Volkswagen, despreciada ésta por la judería por el aporte que le hizo al Nacionalsocialismo con la creación del "Auto del Pueblo" del ingeniero Porsche, adepto del Führer. Demandaron a la Lufthansa con esas mismas injurias, así como al Dresdner Bank, el Commerzbank y el Deutsche Bank. La idea es sacar dinero de cuanta fuente se pueda, valiéndose del fraude del Holocuento, seis millones de mentiras creativamente alimentadas por esa morbosidad judía que expresa su profunda crueldad y odio por la vida ajena, especialmente la de los no judíos.

     Se valen de la propaganda para mantener vivo el tema del Holocuento. El famoso "Diario de Ana Frank", que se obliga a leer a casi todos los niños del mundo, está dentro de esa propaganda. Se sabe de su falsedad por análisis hechos en laboratorios de Francia y de Suecia, especialmente en lo referido al método de escritura, incompatible con los tipos de lápices y plumas de la época, y aún así sigue siendo tomado por auténtico. La niña que lo escribió, llamada Anne, en realidad falleció de tifus, y no ejecutada como se da a entender. Antiguas ediciones en castellano de ese libro traían este comentario sobre las verdaderas razones de su deceso, pero fue suprimido posteriormente. Además, ya se vio lo ridículo de este fraude cuando el escritor judío Meyer Levin demandó al padre de Anne, el señor Otto Frank, por los derechos de "dramatización" del libro.

     Junto a ese libraco, están las películas, que van desde "Holocausto" hasta "La Lista de Schindler", todas ellas fantasías narrativas sin argumento histórico ni documental, al punto de que la propia viuda de Oscar Schindler reclamó por la falsedad de la película sobre ese empresario alemán medio judío, a poco de estrenarse el filme de Spielberg. Sin embargo, parte del público las recibe bien y las cree, tomándolas como argumentos documentales. Es la forma en que el judío presenta esas historietas al resto de los hombres... Es el argumento que usó también para reclamar los 1.200 millones de dólares que debía pagarle la banca suiza a un grupo de timadores judíos en el bullado caso del "oro nazi" de 1998, y las posteriores compensaciones austríacas reclamadas en 2000 por "residencias robadas a los judíos" durante la guerra.

     Sólo como ejemplo, veamos una de las tantas noticias al respecto. Nótese las cantidades mencionadas:

     "Sábado, 15 de Agosto de 1998

 

     La Banca Suiza Compensará a las Víctimas del Nacionalsocialismo con 1.250 Millones de Dólares:

 

     Madrid. Mas de medio siglo después del final de la Segunda Guerra Mundial y tras casi dos años de pleitos, UBS y Credit Suisse, los grandes bancos suizos que bloquearon las cuentas abiertas por las victimas del Holocausto nazi, han acordado compensar a sus herederos con 1.250 millones de dólares, alrededor de 187.000 millones de pesetas. Los bancos suizos y los familiares de las víctimas del Holocausto comienzan a ver el final del túnel. En la madrugada del miércoles, y tras meses de infructuosas negociaciones, UBS y Credit Suisse alcanzaron en Nueva York un acuerdo con los abogados de los demandantes. Los dos mayores bancos helvéticos pagarán 1.250 millones de dólares a los familiares de las víctimas del nazismo por las llamadas cuentas dormidas. Se trata de cuentas bancarias abiertas antes o durante la Alemania nazi, pero cuyos fondos nunca fueron reembolsados por sus propietarios o herederos tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Algunos casos fueron por desconocimiento y otros, por ciertos obstáculos, como es el de algunos familiares que no han podido recuperar los ahorros de sus progenitores, fallecidos en los campos de concentración, porque las entidades exigían un certificado de defunción. Los bancos han reconocido errores en la gestión de esos fondos, pero niegan haber actuado deliberadamente".

     Y si la desinformación sobre el llamado "Holocausto" persiste y se acrecienta por estos últimos años, se debe exclusivamente a la necesidad de los pobrecitos judíos de captar nuevos dineros explotando el asunto y manteniéndolo vigente en la sociedad, a pesar de cuán aburrido tiene el tema a un gran sector de la sociedad que no asiste a esas películas, no lee esos libros y hasta hace mofa de esa supuesta tragedia, al hacerse cada vez menos creíble, producto de esa misma repetición hipnótica. Sólo en Estados Unidos las organizaciones judías habían gastado, hasta Octubre de 1999, cerca de 250.000 dólares en avisos publicitarios a página completa, donde eran difamados los nombres de empresas como Ford, Siemens, Bayer, Mercedes-Benz y varias compañías más por el mito de que "trabajaron con esclavos judíos". Para evitar conflictos, 16 de esas compañías ofrecieron pagarles la suma 3.300 MILLONES DE DÓLARES EN COMPENSACIONES, de los que más de 2.000 iban a ser aportados (¡era que no!) por el Estado alemán. Sin embargo, los abogados y los acongojados "familiares de la víctimas" rechazaron indignados la oferta por encontrarla "muy baja"... ¡Querían 25.000 millones de dólares!.

     Un gigantesco monumento destinado a Berlín es quizás un punto culminante en los medios de esta campaña pro-holocáustica. Aquí en Chile se realizan exposiciones todos los años sobre el asunto y hasta tuvieron el poder de proponer quitarle el nombre a la calle Mariscal Petain por su relación con el Nacionalsocialismo. Existe además un proyecto para fundar aquí un "Museo del Holocausto", financiado en gran medida con dineros públicos. La campaña sigue, y sigue, y sigue... Pero por sobre todas estos propagandismos siempre estará la verdad, aún cuando esté momentáneamente en manos de pocos. Tal como la falsedad de su Nación-Estado, la fantasía apocalíptica del judío no durará demasiado con el pasar de los años, pues llegará el momento en que caiga con su insostenible economía israelí.

     Y por sobre las fábulas de muertos por millones y de cámaras de gases, estarán documentos tan indesmentibles como los Informes de la Cruz Roja, al final de la guerra; ellos tuvieron acceso durante todo el conflicto a los campos sin que jamás reportaran las atrocidades descritas. Además, sus informes señalan fehacientemente que los judíos muertos durante la guerra cayeron en los bombardeos, en los campos que quedaron incomunicados por la destrucción de las vías y por la epidemia de tifus que mató por igual a todos, alemanes, polacos o judíos.

     Ahora, la última arremetida ha sido contra Argentina, la segunda nación del mundo más llena de judíos. Los misteriosos atentados contra edificios judíos de Buenos Aires han servido de excusa para generar en Argentina una psicosis colectiva; un "mini-holocausto" local. Se han hecho intentos, además, por perfilar una figura legal de "genocidio de judíos" durante los gobiernos militares de Argentina de 1976 a 1983, del cual sacarían jugosas compensaciones y grandes progresos en su siniestro Plan Andinia, destinado a fundar un segundo Israel en la Patagonia argentina y chilena...

     El encargado de toda esta difamación ha sido el juez español Baltasar Garzón, posible descendiente de judíos marranos conversos y masón marxista, tristemente famoso en Chile por haber ordenado el apresamiento del general Pinochet durante su viaje a Europa (a quien intenta acusar además de "antisemita" con apoyo de algunos malagradecidos judíos chilenos), para juzgarlo en su mugrosa autoridad. El informe que recibió de los judíos argentinos que alegaban persecuciones se llamó con el cursi título de "Nunca Más"... Una muletilla idiota que se ha repetido por tantos años.–

 

 

 



3 comentarios:

  1. Como siempre este magnifico blog, compartiendo excelente material intelectual. Esta pagina para mi se ha convertido en un referente de investigacion imprecindible en mi busqueda personal de la verdad. Felicidades y un caluroso saludo desde el norte de Mexico.
    Sig heil.

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  2. Abrumador cúmulo de evidencias y conclusiones. Tapar los cientos de millones de muertos del comunismo en la URSS, China, Camboya. Los producidos por sus guerrillas terroristas en centro y Sudamérica, en Asia y África; ese es uno de los objetivos. El segundo es posar de víctimas perpetuas, para saquear de por vida las arcas del erario público de los "victimarios". Finalmente, el ocultamiento de haber sido los desatadores de las dos guerras mundiales, detrás de ingleses, franceses y norteamericanos. Y dejar en el más absoluto olvidó la inmolación de más de diez millones de alemanes que, esos si, no tienen la menor importancia. Nunca existieron.

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  3. El montaje propagandístico y la matanza de millones de alemanes, así como de rusos, chinos y, en general seres libres, es la especialidad de estos Genocidas. Fueron en primer lugar los alemanes como raza, los perseguidos y exterminados a lo largo de la historia. Leo "Propaganda Bélica y Genocidio' del General Eric Ludendorff. Escrito alrededor de 1935, su subtítulo es "un bosquejo sobre la historia mundial de los últimos 150 años". El lugar de los judíos como genocidas encubiertos en su disfraz de víctimas inexorables y de filantropos, llega a ser tan obvio como nauseabundo. Su descripción descalificativa y degradante de los goyim, impresiona como una fiel descripción de ellos mismos, puestos ante un espejo. El mundo jamás podrá tener verdadero sentido, ni podrá hacer hábito generalizado las conductas éticas, mientras ellos existan. Es muy claro, y sería bueno asumir semejante evidencia. Despertar de una vez.

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