La siguiente entrada reúne seis breves artículos
de Abril, Mayo y Junio pasados del que fuera congresista y candidato a la
presidencia estadounidense Ron Paul (ronpaulinstitute.org), que ofrecemos en castellano, en todos los cuales habla
de la realidad del coronavirus en Estados Unidos y de cómo lo han manejado los
pequeños tiranos que han aparecido y que se están dando sus gustos. Menciona
varios interesantes y legítimos conceptos que tienen que ver con la libertad
personal y la salud en general, sobre todo lo que tiene que ver con los
forzosos confinamientos.
¿Y Si el Confinamiento Fuera Todo
un Error Garrafal?
por Ron Paul
20 de Abril de 2020
Desde California a Nueva Jersey los
estadounidenses están protestando en las calles. Ellos están exigiendo que se
acaben las órdenes de arresto domiciliario dadas por personeros gubernamentales
por una epidemia de virus que incluso según las últimas cifras del gobierno
estadounidense reclamará menos vidas que la epidemia estacional de gripe de
2017-2018.
A través de Estados Unidos, millones de
negocios han sido clausurados por una "orden ejecutiva", y la tasa de
desempleo ha aumentado incontrolablemente hasta niveles no vistos desde la Gran
Depresión. Los estadounidenses, que han visto disminuír sus salarios reales
gracias a la mala práctica monetaria de la Reserva Federal, están
encontrándose metidos a la fuerza en la pobreza y haciendo fila para conseguir
pan. Es como una película de terror, pero es real.
La semana pasada el Secretario General de
la ONU advirtió que una recesión global resultante de la clausura mundial por
el coronavirus podría causar "centenares
de miles de muertes adicionales de niños al año". Mientras escribo
esto, menos de 170.000 personas han sido reportadas como habiendo muerto por el
coronavirus en todo el mundo.
Muchos estadounidenses también han muerto
el mes pasado porque no pudieron recibir el cuidado médico que necesitaban. Los
tratamientos contra el cáncer han sido pospuestos indefinidamente. Las cirugías
salvadoras de vidas han sido postergadas para hacer espacio para casos de
coronavirus. Entretanto los hospitales están dejando de lado a miles de
personas porque los esperados casos de coronavirus no han ocurrido y los
hospitales están parcialmente vacíos.
¿Qué ocurre si la "cura" es peor
que la enfermedad?
A países como Suecia que no clausuraron su
economía ni pusieron a la población bajo arresto domiciliario no les está yendo
peor que a los países que sí lo hicieron. La tasa de muertes por millón por
coronavirus es más baja que en muchos países clausurados.
Del mismo modo, los Estados
estadounidenses que no arrestaron a los ciudadanos por simplemente caminar por
la playa no lo están haciendo peor que aquellos que lo hicieron. La gobernadora
de Dakota del Sur Kristi Noem dijo la semana pasada: "Hemos podido mantener abiertos nuestros negocios y dejar a las
personas asumir alguna responsabilidad personal". Dakota del Sur ha
registrado un total de siete muertes por coronavirus.
Kentucky, un Estado con una clausura
estricta, está cinco veces más poblado que Dakota del Sur, pero tiene muertes
por coronavirus unas 20 veces más. Si el confinamiento y el arresto
domiciliario son la respuesta, ¿no deberían esos números estar invertidos, con
Dakota del Sur viendo muertes masivas mientras Kentucky evita dicho virus?
Cuando Anthony Fauci primero advirtió que
dos millones de personas morirían, hubo una carrera entre funcionarios
federales, estatales y locales para ver quién podía hacer pedazos la
Constitución más rápido. En ese entonces Fauci nos dijo que si hacíamos lo que
él dice sólo un cuarto de millón moriría. Ellos clausuraron Estados Unidos
incluso más severamente. Luego, con poco más que un encogimiento de hombros,
anunciaron que un máximo de 60.000 personas morirían, pero tal vez menos. Eso
es ciertamente terrible, pero es sólo una temporada de gripe de promedio alto.
Imagine si hubiéramos usado incluso una
fracción de los recursos gastados para encerrar a toda la población y nos
hubiéramos enfocado en proveerle asistencia y protección a los más vulnerables:
las personas de edad y aquellos con condiciones médicas serias. Podríamos haber
protegido a esas personas y todavía haber tenido una economía a la cual volver
cuando el virus hubiera seguido su curso. Y no nos habría costado seis billones
de dólares tampoco.
Los gobiernos no tienen derecho o
autoridad para decirnos qué negocio u otra actividad es "esencial".
Sólo en los Estados totalitarios el gobierno reclama esa autoridad. Deberíamos
alentar a todos aquellos que están resisitiéndose pacíficamente y demandando
respuestas de sus líderes elegidos. Ellos no deberían poder salirse con esto.‒
Lo Siguiente en la Tiranía del Coronavirus:
Vacunaciones Forzadas y "Certificados Digitales"
por Ron Paul
27 de Abril de 2020
En mi primera semana en la Cámara de
Representantes en 1976, fui uno de los dos votos en contra de la legislación
que se apropiaba de fondos para un programa de vacunación contra la gripe
porcina. Una epidemia de gripe porcina estaba en ese entonces
dominando los titulares, de manera que la mayoría en Washington DC estaba
frenética por "hacer algo" en cuanto al virus.
Desafortunadamente, la vacuna contra la
gripe porcina precipitadamente desarrollada y producida apuradamente no sólo
fue ineficaz sino peligrosa. Aproximadamente 50 personas que recibieron dicha
vacuna subsiguientemente contrajeron el síndrome de Guillain-Barré, una forma
potencialmente fatal de parálisis. Según un experto de los Centros para el
Control de Enfermedades (CDC), la incidencia del Guillain-Barré fue cuatro
veces más alta entre aquellos que recibieron la vacuna contra la gripe porcina
que en la población general.
Esa triste historia puede pronto
repetirse. Ahora mismo, los gobiernos y las industrias privadas están
trabajando rápidamente para desarrollar y distribuír una vacuna contra el
coronavirus. El fundador de la Corporación Microsoft Bill Gates, quien
es un financiador principal de esos esfuerzos, ha sugerido que a todo aquel que
reciba una vacuna le sea emitido un "certificado digital" que pruebe
que él ha sido vacunado. El doctor Anthony Fauci, cuyo registro de predicciones
equivocadas hace de él el Bill Kristol de la epidemiología, también quiere que
los individuos porten consigo alguna prueba de que han sido vacunados.
Otra
propuesta autoritaria planteada para tratar con el coronavirus es obligar a
todo el mundo a descargar una aplicación telefónica que rastreará sus
movimientos. Eso permitiría a los personeros gubernamentales identificar a
aquellos que pudieran haber estado cerca de alguien que pudiera haber tenido
coronavirus. Tal obligatorio "rastreo de contacto" es un asalto
contra nuestra privacidad y libertad.
Las vacunas pueden mejorar la salud. Pero
no todas las vacunas son seguras y efectivas para todas las personas. Además,
ciertas prácticas modernas, como dar a los niños muy pequeños múltiples vacunas
a la vez, pueden causar problemas de salud. El hecho de que las vacunas puedan
beneficiar a algunas personas, o incluso a la mayor parte de las personas, no
justifica que los gobiernos obliguen a los individuos a ser vacunados. Tampoco
justifica vacunar a los niños en contra de los deseos de sus padres. Y
ciertamente no justifica mantener a los individuos y a las familias en una
cuarentena involuntaria porque no tienen "certificados digitales" que
prueben que ellos han recibido sus inyecciones.
Si el gobierno puede obligar a los
individuos a recibir tratamiento médico en contra de su voluntad, entonces no
hay motivo de por qué el gobierno no puede obligar a los individuos a comprar
seguros médicos, a prohibirles poseer armas de fuego, dictar sus términos de
empleo, e impedirles tomar acciones supuestamente dañinas como fumar marihuana
o beber leche cruda. De modo semejante, si el gobierno puede pasar por sobre
los deseos de los padres en cuanto a tratamientos médicos para sus niños,
entonces no hay ninguna razón de por qué el gobierno no puede usurpar la
autoridad de los padres en otras áreas, como la educación.
Los proponentes de vacunas obligatorias y
vigilancia reforzada están tratando de chantajear al pueblo estadounidense
argumentando que el confinamiento no puede terminar a menos que creemos un
Estado de vigilancia de asistencia médica y hagamos obligatoria la vacunación.
El creciente número de estadounidenses que están cansados de no poder ir al
trabajo, a la escuela o a la iglesia, o incluso llevar a sus niños a un parque
por los mandatos del gobierno, deberían rechazar ese "trato". En
lugar de eso, deberían demandar un fin inmediato a las clausuras y la
restauración de la responsabilidad individual para decidir cómo proteger mejor
su salud.‒
Escuchar a los "Expertos" en Coronavirus
Ha Conducido a la Muerte y Desesperación
por Ron Paul
18 de Mayo de 2020
El 21 de Abril el Washington Post
trató salvajemente a la decisión del gobernador de Georgia Brian Kemp de
comenzar a abrir su Estado después de un encierro de semanas. "Georgia
lidera la carrera para convertirse en el Destino Nº 1 de la Muerte en Estados
Unidos", dijo con desprecio el titular del diario.
El escritor y gurú liberal Dana Milbank,
en verdad encontró hilarante la posibilidad de georgianos muriendo, sugiriendo
que, "como una promoción, Georgia podría ofrecer ventiladores a los
primeros 100 huéspedes de hotel al registrarse".
Milbank, quien obviamente todavía está
siendo pagado mientras millones de personas están sin trabajo, ve su empleo
como impulsar la narrativa predominante de que debemos permanecer en el temor y
nunca cuestionar lo que los "expertos" como el doctor Fauci nos
dicen.
Bien; han pasado tres semanas desde el
ataque de Milbank contra Georgia y su gobernador, prediciendo una muerte
ampliamente generalizada que él encontró humorística. Sus predicciones son casi
tan sin valor como su propio carácter. Georgia no sólo no ha visto al "coronavirus... quemando a Georgia como
nada lo ha hecho desde William Tecumseh Sherman", como Milbank se rió,
sino que los casos de Covid, las hospitalizaciones y las muertes han
visto una gran disminución desde que el gobernador comenzó a abrir el Estado.
Tal vez, en
primer lugar, salir al aire libre y a la luz del Sol ¡no debería haber sido
prohibido!
De hecho, como nosotros ahora tenemos
muchos más datos, se está haciendo cada vez más claro que los Estados y los
países que más clausuraron también sufrieron las tasas más altas de mortalidad.
La ultra-cerrada Italia sufrió 495 muertes por millón por Covid mientras la relativamente no cerrada Corea del Sur sufrió
sólo 5 muertes por millón. Lo mismo es cierto en Estados Unidos, donde los
Estados sin clausura como Dakota del Sur resultaron relativamente no tocados
por el virus, mientras Estados manejados de manera autoritaria como Michigan,
Nueva York y California ha sido más duramente golpeados.
En aquellos Estados más duramente
golpeados ahora estamos viendo que la mayor parte de las muertes ocurrieron en
recintos de cuidado de ancianos, después de que los gobernadores le ordenaron a
los pacientes enfermos con Covid que
abandonaran los hospitales y regresaran a sus casas de cuidado. Allí, ellos
infectaron a sus co-residentes que era más probable que tuvieran las múltiples
co-morbilidades y edad avanzada que convirtieron al virus en una sentencia de
muerte. ¿Serán esos gobernadores obligados a responsabilizarse de esa
insensible desconsideración por la vida?
Ayer, el secretario de Health and Human
Services Alex Azar admitió lo obvio: "Estamos
viendo que en lugares que están abriendo, no vemos esta alza en los casos".
Entonces ¿por qué no abrir todo? Porque estos tiranuelos no pueden soportar la
idea de perder la capacidad de tratar mal a las personas.
Suspender todo Estados Unidos por un virus
que parece ser menos mortífero que un virus de resfrío común —particularmente
entre los menores de 80 años que no están ya enfermos— ha dado como resultado
el desempleo masivo y la destrucción económica. Más estadounidenses pueden
morir de los equivocados esfuerzos para combatir al virus que del virus mismo.
Los estadounidenses deberían hacer una
pausa y reflexionar sobre las mentiras que a ellos les están siendo vendidas.
Las mascarillas son simplemente una forma de manipulación psicológica. Muchos
reputados médicos y científicos han dicho que son inútiles y potencialmente
dañinas. Los encierros están destinados a condicionar a las personas para que
obedezcan sin cuestionar. Una nación de gente que sólo hace lo que le dicen los
"expertos" sin cuestionar, es una nación madura para un descenso
hacia la tiranía total. Ésta no es una advertencia vacía, sino que está
respaldada por la Historia. Es tiempo de hacerle frente a todos los pequeños
tiranos desde nuestras ciudades hasta Washington DC. Es hora de reclamar
nuestra libertad.‒
El Coronavirus Muestra Por Qué Necesitamos
la Separación de Medicina y Estado
por Ron Paul
8 de Junio de 2020
Parece como si hubiera sido sólo ayer. A
los estadounidenses se les negó el derecho a ir a sus iglesias. Se les negó el
derecho a visitar a sus seres queridos en el hospital. Se les negó el derecho a
abrir sus negocios e ir al trabajo para proveerse ellos mismos y a sus
familias. Se les negó el derecho a ir a restaurantes, a bares, a salones de
peluquería.
Ninguna ley
fue aprobada que negara esos derechos. Incluso aquello sería ilegal e inmoral.
Pero lo que sucedió fue peor. Esos derechos básicos les fueron negados por
gobernadores, jueces de tribunal de condado, e incluso por alcaldes locales que
tomaron como excusa la epidemia del coronavirus para gobernar por decreto.
Ellos robaron un poder que no era suyo y lo esgrimieron en todos los niveles
para meter a la fuerza a Estados Unidos en un arresto domiciliario de tres
meses.
Entonces, en medio de las órdenes de
permanecer en casa a través del país, los mismos gobernadores y funcionarios
locales que encerraron a los estadounidenses en sus casas repentinamente
aparecieron con sus llaves y abrieron las puertas. Repentinamente no sólo
estaba bien salir a la calle, sino que ¡era requerido salir a la calle!
¿Qué sucedió? ¿Una cura? ¿Una vacuna
milagrosa? No. Los funcionarios que encerraron a los estadounidenses
encontraron una causa que sintieron que requería a los estadounidenses en las
calles para protestar: los policías habían matado a un hombre negro, George
Floyd, que estaba bajo su custodia en Minneapolis [*]; y repentinamente la
necesidad de protestar superó a la necesidad de "quédese en casa, salve
vidas".
Repentinamente los mismos
"expertos" en salud que nos dijeron que no debemos reunirnos en
multitudes o habría muertes por coronavirus por millones, emitieron
declaraciones que apoyaban el congregarse en multitudes. Una carta abierta
acerca de las protestas por George Floyd firmada por más de 1.200 médicos y
otros profesionales de la salud aclaraba que ellos "no condenan esas reuniones como riesgosas para la transmisión del
Covid-19". Sin embargo, escribieron ellos, "eso no debería ser
confundido con una posición permisiva con respecto a todas las reuniones, en
particular las protestas en contra de las órdenes de permanecer en casa".
¿Desarrolló el coronavirus una especie de
inteligencia superior que lo facultó para distinguir entre aquellos que estaban
congregándose por una "buena causa" y aquellos que estaban
congregándose por una mala? Claro que no. Lo que ha ocurrido desde el principio
de este vergonzoso episodio del coronavirus es la politización de la salud
pública por obra de gente autoritaria.
Dos prestigiosas publicaciones médicas, The
Lancet y el New England Journal of Medicine, se vieron obligadas a
retirar estudios que habían publicado y que concluían que la Hidroxicloroquina
hacía daño a los pacientes que tenían el Covid. La prisa para imprimir
dichos estudios pareció más bien una maniobra política que algo basado en
principios científicos. Una vez que el Presidente Trump reveló que él estaba
tomando hidroxicloroquina, los medios predominantes de comunicación e incluso
publicaciones "expertas" comenzaron a atacar a dicha droga.
Eso es lo que ocurre cuando la medicina se
fusiona con el Estado. Nosotros recibimos la peor parte de ambos. Tenemos al
burócrata de carrera el doctor Fauci diciéndonos que nunca podremos darnos la
mano otra vez y que debemos quedarnos en casa hasta que sea encontrada una
vacuna. Entretanto, los médicos a través del planeta están reportando que esta
variante del coronavirus va desapareciendo por sí misma.
Tenemos en Estados Unidos una tradición de
separación de Iglesia y Estado por una buena razón. El consorcio de Estado e
Iglesia invita a la opresión y la corrupción. Necesitamos adoptar ese mismo
enfoque para Medicina y Estado. Vemos ahora cómo este consorcio ha producido la
misma clase de corrupción y tiranía ampliamente generalizada.‒
¿Es la "Segunda Ola" del Coronavirus
Otro Fraude?
por Ron Paul
15 de Junio de 2020
Hace una
semana o poco más o menos los principales medios de comunicación y miles de
representantes de la "comunidad médica" nos dijeron que debemos dejar
de lado las órdenes de permanecer en casa e ir a las calles para protestar por
la muerte de George Floyd a manos de la policía. El virus Covid-19 no
molestará a las personas que están protestando por esa injusticia, dijeron
ellos. El virus sólo ataca a las personas que salen de sus casas para protestar
contra las órdenes de permanecer en casa.
Ahora, después de que miles de negocios
—muchos de ellos poseídos por negros— han sido reducidos a escombros y de que
personas inocentes en las ciudades interiores ya no tienen ningún lugar donde
comprar artículos de primera necesidad, los medios predominantes de
comunicación han desistido de su cobertura continua de las protestas.
Repentinamente la semana pasada todos ellos simultáneamente adoptaron una nueva
historia de temor para aterrorizar a las multitudes: una "segunda
ola" de coronavirus estaba entre nosotros, y estaba apuntando a esos
Estados que se atrevieron a "abrir" sus economías y a comenzar a
retornar a vidas relativamente normales.
Texas, Florida y California fueron
seleccionadas para amedrentar al resto del país para que pensara que si usted
se atreve a salir de su hogar usted se contagiará con el coronavirus y morirá.
Hubo una repentina alza en "casos" de coronavirus, afirmaron ellos.
Es divertido que justo hace un mes o poco más o menos ellos estaban exigiendo
que nosotros en forma masiva aumentáramos los exámenes comprobatorios, lo que
produciría justamente dicha "alza" en los casos de coronavirus que ellos
ahora están usando para amedrentar a las autoridades para que decreten de nuevo
las órdenes increíblemente destructivas de permanecer en casa.
En el condado aquí en Texas que incluye a
Houston, la joven juez que en cierta forma se concedió el poder para clausurar
la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, nos advierte que ella otra vez
puede clausurar al condado Harris para combatir esta "segunda ola" de
casos. Ella incluso amenazó con asignar otra vez millones de dólares a un
hospital de campaña en un estadio de fútbol de Houston que no vio un solo
paciente en la "primera ola" de coronavirus. Es difícil no
preguntarse cuáles compañías políticamente conectadas están cosechando millones
de dólares en contratos para un hospital obviamente no necesitado. Miles de
camas en Houston están vacías, mientras a los pacientes con cáncer se les han
rehusado sus exámenes y tratamientos desesperadamente necesitados.
Como lo señala el ex-congresista David
Stockman, los números reales del coronavirus de ningún modo apoyan la
aseveración de los medios de comunicación de que una "segunda ola" de
infección está pasando por encima de Texas. Stockman nos informa que en Texas
la "tasa de casos infectados reportados de 256 por 100.000 es sólo el
10% de la tasa real de 2.477 por 100.000 en los cinco distritos de la ciudad de
Nueva York; y su tasa de mortalidad de 6,2 por cada 100.000 habitantes es
simplemente el 3% de los 196 por cada 100.000 de Nueva York".
No hay "situaciones críticas" en
Texas. Es simplemente más alharaca publicitaria de los medios de comunicación.
Es divertido que no se atrevan a mencionar
a Georgia, que también ha abierto su economía y no ha visto ningún
"alza" en absoluto.
Las mismas personas que estaban exigiendo
más exámenes comprobatorios ahora están gritando que debemos clausurar la
economía otra vez porque esos tests —que son notoriamente poco
confiables— están mostrando más casos de coronavirus. ¡Ésta es una enfermedad a
la que sobrevive el 99,9% de la gente que se contagia! Pero 40 millones de
personas sin trabajo y las miles de vidas que terminarán debido al cierre no
son nunca mencionados.
Hay algo más
ocurriendo aquí y no está de ningún modo relacionado con la salud pública.‒
Los Medios Informativos Están Mintiendo
sobre la "Segunda Ola"
por Ron Paul
29 de Junio de 2020
Durante meses, el Washington Post y
el resto de los medios predominantes de comunicación mantuvieron una morbosa
"cuenta de muertos" en sus primeras páginas y en lo alto de sus
emisiones noticiosas. La epidemia del coronavirus se trataba casi del número de
muertos. La narrativa estaba destinada a dar apoyo a gobernadores como Cuomo en
Nueva York y Whitmer en Michigan, quienes convirtieron sus Estados en
autoritarios bajo la falsa noción de que destruír los trabajos de la gente, su
libertad y sus vidas en cierta forma impediría a un virus hacer lo que hace el
virus siempre: esparcirse a través de una población hasta que eventualmente
pierde fuerza y se extingue.
La "cuenta de muertos" fue siempre
el titular de prensa.
Pero entonces
de repente a principios de Junio los medios predominantes de comunicación
hicieron un giro a lo George Orwell y nos sermonearon con que se trataba de
"casos" y que siempre se había tratado de "casos". La
muerte, y especialmente la tasa de fallecimientos por infección, eran
irrelevantes. ¿Por qué? Porque desde el máximo en Abril, las muertes habían
decrecido en un 90% y estaban continuando derrumbándose. Eso no era lo
suficientemente aterrador, así es que los medios noticiosos fingieron que esas
buenas noticias no existían.
Con masivos aumentos de exámenes
comprobatorios, el número de "casos" se incrementó. Ésta no es una
ciencia compleja: mientras más personas usted pone a prueba, más
"casos" usted descubre.
Desafortunadamente, nuestros medios
predominantes de comunicación están sólo interesados en impulsar la "línea
del partido". Así es que las buenas noticias de que millones más han sido
expuestos mientras la tasa de fallecimientos continúa declinando —lo que quiere
decir que el virus se está debilitando— son enterradas debajo de histéricos
falsos reportes de "nuevos casos".
Lamentablemente muchos gobernadores,
incluyendo al nuestro aquí en Texas, son incapaces de resistir las
interminables mentiras de los medios predominantes de comunicación. Ellos están
haciendo pasar otra vez a los estadounidenses a través de la pesadilla de las
clausuras forzosas de negocios, las mascarillas faciales obligatorias, y las
restricciones de las libertades constitucionales en base a propaganda falsa.
En Texas la
propaganda de la "segunda ola" se ha hecho tan maligna que los
líderes de los cuatro principales hospitales en Houston tomaron la
extraordinaria decisión a fines de la semana pasada de dar una conferencia de
prensa conjunta para clarificar que las historias de terror de los hospitales
de Houston abrumados con casos de Covid son simplemente falsas. El
doctor Marc Boom del Houston Methodist dijo que el reporte acerca de la
capacidad del hospital es engañoso. Él dijo: "Muy francamente, estamos
preocupados de que hay un nivel de alarma en la comunidad que es injustificado
ahora mismo".
De hecho, ha habido mucho reporte de que
el "alza" en los casos en Texas no se debe a un resurgimiento del
virus sino a las prácticas hospitalarias de comprobar si hay Covid en
cada paciente que entra para cualquier procedimiento. Si la persona da
positivo, bien, eso se cuenta como una "hospitalización por Covid". ¿Por qué los hospitales
serían tan deshonestos en sus diagnósticos? Miles de millones de dólares de los
que se ha apropiado el gobierno federal están siendo canalizados hacia dichos
recintos en base al número de "casos de Covid" que ellos pueden producir. Como siempre he dicho, si
usted subsidia algo, usted consigue más de eso. Y por eso es que estamos
teniendo más casos de Covid.
Volvamos a las medidas originales usadas
para amedrentar a los estadounidenses para que renunciaran a sus libertades
constitucionales: los números diarios de muertos. Aunque sabemos que los
hospitales han atribuído falsamente incontables muertes al "Covid-19", que fueron muertes CON el virus en vez de A
CAUSA del virus, estamos viendo muertes reales declinando lenta pero firmemente
durante el último mes y medio. La disminución de muertes no es una gran forma
de empujar la propaganda de la "segunda ola", de manera que los
medios noticiosos y los políticos han movido los postes de la meta y han
decidido que sólo los "casos" son importantes. Ésa es otra tremenda
mentira.
Resista la
propaganda y defienda su libertad. Ésa es la única manera en que pasaremos a
través de esto.‒
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