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lunes, 2 de diciembre de 2019

Andrew Joyce - La Necesidad del Anti-Semitismo



     En Septiembre pasado en el sitio theoccidentalobserver.net fue publicado el siguiente artículo que presentamos en castellano, del doctor en Historia y literatura Andrew Joyce. Analiza el autor aquí cuatro grandes tipos de "culturas" que gente perteneciente a la tribu privilegiada ha ideado, implementado e impuesto, por medio de evidentes mentiras y burda propaganda, a la civilización occidental y los pueblos Blancos, a saber, la cultura de la crítica, la cultura de la tolerancia, la cultura de la esterilidad y la cultura de la usura, todas enfocadas a la destrucción absoluta de, y la disolución de todo lo antes apreciado por, dicha civilización.


"LA NECESIDAD del ANTI-SEMITISMO"
por Andrew Joyce, Ph.D.
27 de Septiembre de 2019




     "Siempre ha habido un abismo entre europeos y judíos, desde el tiempo en que Tácito se quejó del odium generis humani [que sentían los judíos]" (Heinrich von Treitschke, Ein Wort über unser Judenthum, 1879).


     En 1989 el guionista y periodista judío Frederic Raphael fue invitado a dar una conferencia en el Instituto Parkes para el estudio de las relaciones entre judíos y no-judíos, en la Universidad de Southampton. Fundado dicho Instituto por James Parkes (1896-1981), un neurótico ministro de la Iglesia de Inglaterra que hizo una carrera de la promoción del filo-semitismo en el cristianismo y la promoción de narrativas de culpa entre los cristianos (en 1935 él fue a la vez celebrado por judíos y apuntado para su asesinato por nacionalsocialistas), el Instituto rápidamente se convirtió en un centro para la producción de propaganda pro-judía de apariencia académica. Más bien que ofrecer análisis objetivos de relaciones entre judíos y no-judíos, el Instituto promovió la familiar narrativa de que los judíos eran las víctimas intachables y catastróficas de un odio europeo completamente irracional. Raphael, considerando el honor de hablar en el aniversario Nº 25 de ese proyecto, optó por ser un crítico ingenioso, eligiendo "La Necesidad del Anti-Semitismo" como el título de su discurso. Ése podría ser el título de un libro, dijo Raphael, uno que podría estar en la biblioteca del Instituto Parkes, salvo por el hecho de que nunca había sido escrito, y no existía.

     En el serpenteante discurso que siguió, Raphael exploró los supuestos contenidos de ese libro imaginario, sugiriendo sus potenciales argumentos, y lo que ellos podrían decir sobre el autor y sobre la cultura europea. Confirmando las opiniones de todos los presentes, Raphael aseguró que aunque ese libro fantasmal y atemorizante no existía, tal inquietante producto no estaría fuera de lugar en un continente donde el anti-semitismo es "una parte actuante constante y esencial de la lógica sombría y no reformada de Europa" [1]. Para Raphael y su complaciente audiencia, la "necesidad" del "anti-semitismo" está sólo en su utilidad para calmar la patológica mente europea. El anti-semitismo era de hecho extremadamente ilógico y, en un sentido moral, completamente innecesario.

[1] F. Raphael, The Necessity of Anti-Semitism, Londres, 1997, p. 49.

     Desde la lectura del discurso de Raphael hace varios años, La Necesidad del Anti-Semitismo, en un cierto sentido, me ha frecuentado también. Como un libro singular, por supuesto, no existe. Pero quizás ha existido, hasta cierto punto, en los miles de tratados, folletos y libros sobre la Cuestión Judía que han sido escritos por europeos durante muchos siglos. En ese acumulado cuerpo de apologetas anti-semíticos, uno encuentra La Necesidad del Anti-Semitismo conjugada en diversos matices religiosos, políticos y sociales. Pero ¿cómo sería dicho libro si en efecto fuera escrito hoy?; ¿cómo podría algún autor destilar los distintos aspectos de la Cuestión Judía en un solo volumen? En el ensayo que sigue, en parte un experimento literario y en parte historiografía, quiero que nos unamos a Raphael imaginando que ese libro espectral existe, incluso si nuestro enfoque es bastante diferente.

     Imagino que nuestro autor introduce su volumen con el amplio caso de La Necesidad del Anti-Semitismo, a saber, por la presencia de judíos y su influencia en las cuatro culturas primarias de la decadencia Blanca: a) la Cultura de la Crítica, b) la Cultura de la Tolerancia, c) la Cultura de la Esterilidad, y d) la Cultura de la Usura.


a) La Cultura de la Crítica

     La sección titulada "Cultura de la Crítica" es tanto una alusión a la obra de Kevin MacDonald, como una expansión de la misma. Al comenzar esa sección, nuestro autor podría recordar el conocido comentario del historiador judío Louis Namier (1888-1960) cuando se le preguntó por qué él no hablaba de la historia judía: "Los judíos no tienen una historia, ellos tienen un martirologio". Es ese martirologio lo que está en el núcleo de la Cultura de la Crítica. Mientras que casi cada nación posee una historia que es en muchos respectos objetiva, sólo los judíos poseen una cuasi-historia, llena de auto-engaños míticos y esotéricos que dan el permiso psicológico para el más gregario y subversivo de los comportamientos sociales y la más hostil de las actitudes hacia otros pueblos. La Cultura de la Crítica, una especie de venganza cultural inspirada por el martirologio judío, es la expresión más clara de la naturaleza corrosiva de las desastrosas relaciones entre judíos y no-judíos tan lamentadas por el penosamente extraviado "reverendo" James Parkes.

     En la mente judía, la naturaleza corrosiva de las interacciones de ellos con los pueblos europeos siempre ha asumido un aspecto heroico. El engaño de que en esas interacciones vemos un cuestionamiento inigualable y virtuoso por parte de "personas enteradas" y también extraños, posicionados de manera única y servicial para mostrarle a la cultura occidental sus propios defectos, es llevado a su fin, para ellos mismos y para nosotros. Los judíos creen que ellos poseen talentos especiales en este respecto, y tal vez en un sentido perverso ellos los poseen, pero en cualquier caso, en su gran farsa ellos nos destruyen para "beneficiarnos". David Dresser y Lester Friedman, los eruditos judíos de los medios de comunicación, mantienen la opinión de que los cineastas judíos tienen una objetividad única y no contaminada precisamente debido a su judeidad. Ellos escriben que "la marginalidad de los artistas judíos les permite una ventajosa posición negada a otros pensadores creativos más culturalmente absortos" [2]. Esto se compara notablemente bien con un escritor del Times of Israel que, comentando sobre las actividades del político judío Alan Shatter en la destrucción de los apoyos legales de la familia en Irlanda, ha sostenido que la judeidad de Shatter "pareció ponerlo en ventaja, liberándolo de la carga que pesaba sobre sus homólogos católicos" [3]. Tal como la Escuela de Frankfurt, estos héroes culturales nos conocen mejor que nosotros mismos, lo que les permite ayudarnos a ver que somos irracionales y malos, intolerantes y necesitados de la redención judía. Nuestros benefactores judíos nos aseguran de manera constante y afectuosa que ese proceso es emprendido por el propio bien de Occidente. Ellos nos liberan de nuestro "equipaje".

[2] D. Dresser y L. Friedman, American Jewish Filmmakers, University of Illinois, 2004, p. 7.
[3] https://www.timesofisrael.com/israel-may-finally-have-some-luck-with-the-irish/

     En verdad, ese proceso es emprendido para nuestra destrucción. La Crítica, no teniendo objetivos coherentes más allá de la voluntad de corromper, nunca acaba. Nunca cesa la búsqueda de rincones nuevos y sin tacha de la cultura occidental para arrastrarlos por el barro. El "Discurso del Rabino" que se encuentra en la obra Biarritz de Hermann Goedsche (1868) es un trabajo de ficción, pero hizo uso de una multitud de hechos e instintos. En el cementerio judío de Praga, el rabino de Goedsche dirige la palabra a una secreta reunión nocturna de trece ancianos judíos, prometiendo que ellos "extirparán toda creencia y fe en todo lo que nuestros enemigos los cristianos han venerado hasta el presente y, usando la atracción de las pasiones como nuestra arma, declararemos la guerra abierta contra todo lo que la gente respeta y venera".


     La orientación aquí es exacta, pero Goedsche no acertó en todo. No hay reuniones clandestinas de medianoche, ni reuniones de Ancianos de Sión, sino en cambio un instinto compartido que defiende intereses compartidos, dentro de un espíritu de amargura y, en realidad, la Cultura de la Crítica no es una declaración de guerra abierta sino la ejecución de una guerra disfrazada como amistad, como medicina, como liberación. [El antropólogo judío estadounidense] (Franz) Boas destruyó la confianza cultural occidental a la vez que afirmó haber liberado a los occidentales de los errores y las cargas del chauvinismo. Freud pervirtió todo lo que era sagrado en cuanto al sexo y el matrimonio, y lo llamó una terapia. Marx llamó a los trabajadores del mundo a unirse, y él los unió, en las filas para conseguir comida, en los gulags, y en las fosas comunes de una Ucrania hambrienta. La guerra ha sido emprendida de manera ruidosa y sangrienta, pero sólo ha sido declarada de manera silenciosa y subversiva.

     Y de todos modos ellos la emprenden, incluso si ellos ya han derrocado "todo lo que la gente respeta y venera". Las iglesias han sido infiltradas, conquistadas, ridiculizadas y despreciadas. La historia del cristianismo ha sido puesta en la moledora judía de carne intelectual, y surge hoy sólo como un cuento de persecuciones y esclavitud. Ya es sólo una cáscara, cooptada por una ilimitada tolerancia. Incluso dejando aparte la religión, ninguna figura histórica occidental notable ha sobrevivido a la Cultura de la Crítica. Y cuando nuestros benefactores judíos singularmente perceptivos se cansaron de derribar reputaciones, ellos usaron a sus delegados étnicos para comenzar a derribar estatuas, remover nombres y quemar retratos [4]. Ningún aspecto de la cultura occidental debía quedar en pie: su ciencia, su filosofía y los sistemas morales fueron ridiculizados, despreciados y vandalizados, con cada soneto, concierto e innovación tecnológica supuestamente conduciendo obscuramente, pero de alguna manera definitivamente, a un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial en Polonia donde hasta este día, se nos dice seriamente, ninguna ave canta.

[4] https://www.theoccidentalobserver.net/2017/11/10/thoughts-on-decolonization-as-an-anti-white-discourse/

     Yo he visitado lo que queda de ese campo, y las aves realmente cantan. No hay magia allí. El tiempo no está detenido. Los niños, obligados a ir allí por sus escuelas, ríen y escriben graffiti en viejas literas y puertas, mientras los adultos, claramente preocupados de que alguien los esté mirando, hacen todo lo posible para parecer solemnes y conmovidos más bien que fríos y aburridos.


     Nuestro autor podría estar de acuerdo con esto, indicando en La Necesidad del Anti-Semitismo que ese particular campo de concentración es la joya de la corona del martirologio judío, y quizá incluso el motor de la forma más avanzada de la Cultura de la Crítica. Casi 55 años después de que fue escrita, la novela The Painted Bird de Jerzy Kosinski [judío] está de vuelta ahora en las noticias. Se trata de una memoria sobre sus experiencias relativas a ese mismo conocido campo polaco de guerra, y está repleta de violaciones de niños, bestialismo y pornográficas descripciones de violencia, incluyendo la alimentación de gatos con los ojos de un hombre. Es también un fraude expuesto hace mucho tiempo [5], un fantasioso pastiche de las propias fantasías psicosexuales de Kosinski. Eso no ha impedido que recientemente fuera hecha película, que está siendo rotundamente aplaudida por los críticos, ni tampoco el hecho de que ha inducido a los espectadores a vomitar, desmayarse y salirse de los cines.

[5] https://www.thefirstnews.com/article/from-painted-bird-to-ugly-bird-what-is-the-truth-behind-kosinskis-acclaimed-autobiography-6377

     Quizás, en la época de la Cultura de la Crítica, muchos hombres Blancos han aprendido a amar que se les diga cuán malos son ellos con respecto a los judíos, tomando cada condena como una dosis de una bienvenida medicina. Joanna Siedlecka, una periodista y autora de biografías de escritores, estudió la vida de Kosinski y concluyó: "[The Painted Bird] no tiene nada que ver con la verdadera infancia de Kosinski; él inventó aquellos horrores, siendo que él mismo experimentó sólo el bien, mientras los aldeanos se arriesgaron para esconder a toda la familia de él. (...) Kosinski todavía es tratado como una víctima, aunque ahora sepamos mucho más sobre su biografía. Sabemos que los polacos no lo torturaron".


     Nuestro autor podría señalar en La Necesidad del Anti-Semitismo que el ejemplo de Kosinski y los polacos es totalmente proporcionado a la relación histórica entre judíos y europeos. Un biógrafo de esos dos pueblos puede intentar mostrar la realidad de la situación, pero el judío "todavía es tratado como una víctima". Y esa "víctima" se eleva a sí misma hasta la posición de árbitro moral y archicrítico. Armados con su propio pastiche histórico sado-masoquista, los activistas judíos dirigen la Crítica hacia la acción para lo que uno supone que es una Fase Final Racial. Ellos niegan esto, por supuesto, y lo llaman una malvada teoría de conspiración. Pero en realidad, ellos se parecen al proverbial irlandés que niega que él robara el balde, añadiendo la crítica indignada de que de todos modos el balde tenía un agujero. Los judíos niegan enérgicamente cualquier papel en la decadencia de la cultura occidental, añadiendo indignadamente que la cultura occidental está podrida, enferma, que es racista, intolerante e irracional de todos modos. Su negación es una forma de admisión. Ésta es la esencia de la Cultura de la Crítica.


b) La Cultura de la Tolerancia

     Esta sección podría abrirse con el comentario de que la Cultura de la Tolerancia es en sí misma un producto de la Cultura de la Crítica. ¿Cuándo comenzaron primero los judíos a pedir que los Blancos se abolieran a sí mismos en sus propias tierras? Nuestro autor podría argumentar que ellos comenzaron justo durante la primera entrada judía en la cultura europea, no en las tierras europeas, sino en la cultura europea. ¿No es Moses Mendelssohn (1729-1786), quien a menudo es considerado como el primer judío "asimilado", el primer verdadero intelectual judío que quiso ser "parte de la cultura alemana" y que abogó por la "tolerancia"? Bien, ¿qué realmente pidió Mendelssohn, el primer "alemán de fe judía", a los europeos que hicieran? Eso está muy claro, y es un asunto del registro histórico. Él de manera impúdica e impaciente preguntó: "¿Durante cuánto tiempo, durante cuántos milenios, debe continuar esta diferencia entre los dueños de las tierras y los forasteros?; ¿no sería mejor para la Humanidad y la cultura borrar esa diferencia?" [6].

[6] M. Mendelssohn, "Anmerkung zu des Ritters Michaelis Beurtheilung des ersten Teils von Dohm, über die bürgerliche Verbesserung der Juden", 1783, en Moses Mendelssohn Gesammelte Schriften, Leipzig, 1843, vol. 3, p. 367.

     Y allí lo tenemos: la primera intrusión judía en la cultura occidental fue acompañada por un llamado a la destrucción de las fronteras y a favor de la migración y los derechos de establecimiento de los "extranjeros".

     Desde el comienzo mismo del activismo judío en la cultura occidental, estuvo en el interés de los judíos socavar la posición de los dueños de la tierra y promover la "tolerancia". Se ha dicho que fue la obra de 1781 de Mendelssohn "Sobre el Mejoramiento Civil de la Condición de los Judíos" la que jugó una parte significativa en la aparición de la "tolerancia" en la cultura occidental. Pero "tolerancia", a pesar de toda la entusiasta propaganda, es una palabra curiosa. Colóquela en un contexto médico, y tolerancia significa "el estado inmunológico caracterizado por una falta de respuesta ante una toxina específica u otra sustancia extraña que induce una respuesta inmune en el cuerpo, sobre todo la producción de anticuerpos".

     ¿Y no es eso exactamente lo que Mendelssohn prescribió hace casi dos siglos y medio: que los dueños de las tierras deberían ser "insensibles", suprimiendo todas las "respuestas inmunes" naturales incluso ante toxinas invasoras? Tenemos que preguntarnos cómo la tolerancia alguna vez llegó a ser considerada como una virtud. La respuesta es que se convirtió en una virtud en el contexto de la intrusión judía en la cultura occidental.

     La Cultura de la Tolerancia ahora tiene más de dos siglos de antigüedad. Maduró lentamente, pero puede haber pocas dudas de que ya ha alcanzado la mayoría de edad. El trabajo de Kevin MacDonald ha demostrado concluyentemente que grupos judíos organizados financiaron y llevaron a cabo la mayor parte del trabajo destinado a combatir la ley de inmigración de 1924 de Estados Unidos, derrocándola finalmente en 1965. Brenton Sanderson ha mostrado que los movimientos intelectuales judíos y su activismo etno-político fueron fundamentales en acabar con la política de la Australia Blanca [7], un cambio de política al que se opuso la gran mayoría de la población australiana. He escrito acerca de cómo los judíos se destacaron en los dramáticos cambios en las leyes de ciudadanía, raza y de libertad de expresión en Gran Bretaña entre los años '50 y '80 [8]. Un judío ministro de Justicia transformó el proceso de ciudadanía de Irlanda, abriendo el país a africanos y paquistaníes. Hoy, los judíos dominan la escena de las Organizaciones No Gubernamentales de la migración de masas [9], teniendo demostrablemente papeles ejecutivos en las siguientes organizaciones:

—el International Rescue Committee,
—el International Refugee Assistance Project,
—la división de Derechos de los Inmigrantes de la American Civil Liberties Union (ACLU),
—el National Immigration Justice Center,
—Equal Justice Works,
—el The Immigrant Defense Project,
—el National Immigration Law Center,
—el Lawyer’s Committee for Civil Rights under the Law,
—el Northwest Immigrants Rights Project,
—el Asylum Advocacy Project,
—Refugee Council USA,
—la New York Civil Liberties Union,
—el American Immigration Council,
—el The Immigrant Learning Center,
—la Open Avenues Foundation,
—el Proyecto Political Asylum / Immigration Representation (PAIR),
—Central American Legal Assistance,
—la Halifax Refugee Clinic, y
—la UK Refugee Law Initiative.

[7] https://www.theoccidentalobserver.net/2014/01/28/the-jewish-war-on-white-australia-continues/
[8] https://www.theoccidentalobserver.net/2014/11/20/jews-multiculturalism-and-the-war-on-free-speech-a-too-case-file/
[9] http://www.unz.com/article/jewish-involvement-in-contemporary-refugee-and-migrant-organizations/

     La consejera de política de migración de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos no es una mujer católica sino una judía.

     La migración de masas desde el Tercer Mundo hacia Europa y Occidente es un proyecto judío. Ha estado a cargo de judíos, ha sido promovido por judíos, y ha sido explicado y justificado por judíos. Es conducido por una necesidad judía, tan vieja como el tratado de Mendelssohn y quizá más antigua, de desposeer a los dueños de la tierra y abrir aquella tierra a los extranjeros en nombre de la tolerancia.


     De modo muy similar a la Cultura de la Crítica, los judíos nos ofrecen la Cultura de la Tolerancia bajo el disfraz de la amistad. Con amplias sonrisas y tonos melifluos, ellos nos aseguran que estamos condenados si no borramos "la diferencia entre los dueños de las tierras y los extranjeros". Después de todo, ¿no hemos sido servicialmente informados de que nuestra propia cultura carece de valor, que es intolerante, ilusoria, corrompida, y que está moralmente en bancarrota?. ¿Por qué no importar una serie de nuevas y "vibrantes" culturas? De aquella forma podremos experimentar una vida más emocionante y, más aún, aquello sería una manera de presentarnos como moralmente aceptables ante nuestros amigos judíos, los inocentes mártires de la Humanidad. Y deberíamos escucharlos principalmente porque su consejo tiene perfecto sentido. Después de todo, necesitamos africanos inútiles para el trabajo para que financien nuestras pensiones, terroristas islámicos para que cuiden nuestras envejecidas poblaciones, y millones más de personas en nuestros países a fin de solucionar nuestras crisis de vivienda. Necesitamos un diluvio de mano de obra barata para aumentar nuestros salarios. Necesitamos criminales sexuales extranjeros mal preparados para proveer de personal a nuestros hospitales [10], para que realicen nuestras cirugías, y para que nos cuiden mientras recuperamos la salud. Tenemos que tolerar la burqa para demostrar cuán profundamente feministas hemos llegado a ser como sociedad. Tenemos que expresar nuestro patriotismo negando que existimos como pueblo. Necesitamos más leyes que amordacen nuestro discurso para asegurar la libertad. Y, lo más importante de todo, tenemos que llegar a ser una sociedad menos racista eliminando a la gente Blanca por todas partes.

[10] https://www.theoccidentalobserver.net/2018/08/29/bad-medicine-ii-the-escalating-problem-of-third-world-doctors/

     Nuestros serviciales amigos nos entregan estos mensajes de varios modos. Cuando ellos se sienten generosos, simplemente nos bombardean con la basura de la pantalla, retratando en películas el multiculturalismo en una manera completamente divergente del modo en que se desarrolla en la realidad. La magia cinematográfica judía es una forma de alquimia cultural. Tome la criminalidad de los negros y su escaso logro académico, sumerja aquello en Hollywood, y los atracadores y los violadores son transformados en educados negros adulados y pretendidos como "intereses de amor" por núbiles rubias. O tome la estabilidad y la tranquilidad de la familia Blanca de clase media, pásela a través de Hollywood, y lo que entonces surge es un claustrofóbico antro de neurosis, control e intolerancia.


     Cuando nuestros amigos judíos se sienten menos generosos, ellos se abren camino a la fuerza en el plan de estudios escolares de vuestros hijos [11], y cuando ellos están enfadados le quitan a usted derecho a la libre expresión y lo encarcelan. Por otra parte, si usted trata de impedir el particularismo judío, por ejemplo, prohibiendo uno de sus ritos tribales como la circuncisión, la lección de las amenazas de la ADL contra la nación soberana de Islandia [12] muestra que el chantaje, la difamación y la implacable guerra económica son instrumentos igualmente desplegables de su armería. En este ejemplo, por supuesto, hemos vuelto al caso del irlandés y el balde. Los judíos niegan que ellos tengan una influencia desmesurada, añadiendo que si usted hace aquella acusación otra vez, el pequeño club de ellos en Nueva York pondrá de rodillas a vuestro país entero.

[11] https://www.theoccidentalobserver.net/2014/01/07/making-america-as-user-friendly-to-jews-as-possible-the-anti-defamation-league-and-the-indoctrination-of-our-youth/
[12] https://grapevine.is/news/2018/03/22/american-anti-defamation-league-speaks-up-about-circumcision-ban/

     Mientras la Cultura de la Tolerancia está en pleno progreso, un problema persistente es que los bebés Blancos, por el momento, siguen viniendo al mundo. Aquí nuestro autor podría comenzar la tercera sección de su libro.


c) La Cultura de la Esterilidad

     Los judíos están por todas partes en la Cultura de la Esterilidad, un término apropiado para lo que importantes académicos del mundo han descrito como el "rápido descenso" en los "niveles de nacimientos en la mayoría de los países europeos" [13]. Nuestro autor podría comenzar con el hecho de que el anticonceptivo oral fue inventado por el judío Gregory Goodwin Pincus, pero realmente los judíos han sido en todas partes en Occidente, para usar las propias palabras del historiador judío Howard Sachar, "pioneros en la industria clandestina de anticonceptivos" [14]. Por designio, coordinación o puro instinto, los judíos se han congregado en aquellas áreas tóxicas para el índice de natalidad de la gente Blanca: anticoncepción, aborto, leyes de divorcio, y la promoción de pornografía, homosexualismo, confusión de género y promiscuidad.

[13] M. Kreyenfeld, Childlessness in Europe: Contexts, Causes, and Consequences, 2017), p. V.
[14] Citado en T. Russell, A Renegade History of the United States, Nueva York, 2010.

     Los pioneros de las clínicas de aborto, de la literatura de control de la natalidad para parejas, y de las medidas de política de control de la natalidad en Estados Unidos fueron, según un investigador, Anna Samuelson en el Bronx; Olga Ginzburg y Rachelle Yarros en Chicago; Sarah Marcus en Cleveland; Nadine Kavinoky y Rochelle Seletz en Los Ángeles; Esther Cohen y Golda Nobel en Filadelfia; Hannah Stone, Marie Warner, Cheri Appel, Anna Spielgeman, Naomi Yarmolinsky y Bessie Moses en Baltimore; Elizabeth Kleinman en Boston, y Lena Levine en Nueva York, Hannah Seitzwick-Robbins en Trenton, y Lucile Lord-Heinstein en Massachusetts [15]. Todas esas mujeres eran judías. Stone fue particularmente influyente, trabajando estrechamente con Sanger y produciendo textos claves de control de la natalidad, como Contraceptive Methods of Choice (1926), Therapeutic Contraception (1928), Contraception and Mental Hygiene (1933), y Birth Control: A Practical Survey (1937).

[15] M. R. Klapper, Ballots, Babies, and Banners of Peace: American Jewish Women’s Activism, 1890-1940, New York University Press, 2013, p. 151.

     En los años '20 y '30 el abogado primario de Margaret Sanger, la cara pública no-judía del movimiento pro-aborto y de control de la natalidad en Nueva York, fue el judío Morris Ernst. Y cuando Sanger decidió moverse en favor de la legislación federal de control de la natalidad, ella escribió al rabino Stephen Wise en 1931 pidiéndole usar la influencia política judía y su propia extensa lista de contactos políticos para ayudar a hacerla aprobar, una petición que él con felicidad se sintió obligado a cumplir [16]. Por supuesto, Sanger se había casado con un judío, y según un biógrafo, "se rodeó con colegas y amigos judíos" [17].

[16] Klapper, op. cit., p. 159.
[17] E. Chesler, Woman of Valor: Margaret Sanger and the Birth Control Movement in America, Nueva York, 2007, p. 51.

     De hecho, la influencia judía está tan fuertemente ligada con los orígenes del aborto en Estados Unidos, que el historiador Daniel K. Williams ha caracterizado el debate del aborto de los años '30 como "un conflicto religioso, porque casi todos los médicos que hablaban en contra del aborto eran católicos, mientras que los defensores más elocuentes de la legalización del aborto eran judíos" [18]. Williams añade el hecho de que "rabinos judíos de la Reforma también se convirtieron en tempranos líderes en el movimiento de liberalización para la ley de aborto" [19]. El vínculo entre organizaciones judías y los sectores más sórdidos (y a menudo dominados por los judíos) de la profesión médica fueron puestos en absoluto relieve durante investigaciones de abortos ilegales en los años '40 y '50, cuando el entrecruzamiento era tal, que, según la historiadora Leslie J. Reagan, autoridades locales en Nueva York encontraron "organizaciones a favor del control de la natalidad y organizaciones judías de particular interés" [20]. Cuando Pincus desarrolló la Píldora, él estaba tan suficientemente consciente del potencial para que el control de la natalidad y el activismo judío fueran relacionados en la mente de la gente, que él deliberadamente seleccionó a John Rock, un católico, en vez de a Abraham Stone y Alan Guttmacher, antiguos colegas y líderes del movimiento de control de la natalidad, para desarrollar un régimen anticonceptivo en las mujeres, a fin de evitar un "estigma anti-semítico" [21].

[18] D. K. Williams, Defenders of the Unborn: The Pro-Life Movement Before Roe v Wade, Oxford University Press, 2016, p. 27.
[19] Ibid., p. 66.
[20] L. J. Reagan, When Abortion Was a Crime: Women, Medicine, and Law in the United States, 1867-1973, Berkeley, University of California Press, 1997, p. 173.
[21] J. Reed, The Birth Control Movement and American Society, Princeton University Press, 1984, p. 351.

     El mismo patrón ha sido repetido en cada otra nación occidental. Alan Shatter puede haber actuado como el propagandista principal para la legislación de control de la natalidad en Irlanda en los años '70, pero incluso un siglo antes de las acciones de Shatter un miembro del clero irlandés relató:

    "Llegó a la ciudad un judío con un camión (...) y él comenzó a vender anticonceptivos camuflados como portalápices. (...) Alguien le habló al sacerdote de la parroquia sobre dicho tráfico. (...) Él notificó a la policía, la que no podía hacer nada. Él entonces estableció un tribunal por cuenta propia y lo juzgó y lo multó con 10 libras esterlinas. El judío pagó las 10 libras y se fue" [13].

[13] M. P. Leone, Atlantic Crossings in the Wake of Frederick Douglass, Leiden, 2017, p. 111.

     En Nueva York, judíos como Moses Jacobi y Morris Glattstine eran particularmente influyentes y destacados en la venta de anticonceptivos ilícitos y en la escena de abortos clandestinos tan tempranamente como en la década de 1870 [14]. Del mismo modo, durante finales del siglo XIX, "los judíos estuvieron entre los líderes de la revolución del control de la natalidad en Alemania del Sur" [15]. En la Alemania de entreguerras, según la investigadora Harriet Freidenreich, "Médicas judías desempeñaron un papel muy prominente en la campaña para legalizar el aborto. (...) Médicas judías estuvieron desproporcionadamente involucradas en el movimiento de la reforma sexual que promovió la disponibilidad más extendida del control de la natalidad. Ellas eran muy visibles en la diseminación de dispositivos anticonceptivos" [16].

[14] J. F. Brodie, Contraception and Abortion in Nineteenth-century America, Cornell University Press, 1994, p. 234.
[15] A. C. Crombie (ed), History of Science, University of Chicago Press, 1990, p. 371.
[16] H. P. Freidenreich, Female, Jewish, and Educated: The Lives of Central European University Women, Indiana University Press, 2002, p. 154.

     En la Segunda República polaca, la pionera central de la educación sexual, la anticoncepción, la promoción del homosexualismo y el aborto fue Irena Krzywicka (nacida Goldberg). Además de fundar la Liga Reformy Obyczajów (Liga para la Reforma de las Costumbres), Krzywicka escribió para el influyente diario Wiadomosci Literackie (Noticias Literarias) donde ella argumentó el caso de las uniones civiles, el divorcio fácil, la anticoncepción fácilmente accesible, la "liberación sexual" femenina, y el aborto [17]. En su libro Antisemitismo y Sus Opositores en la Polonia Moderna, el historiador Robert Blobaum indica que la "prensa anti-semítica" en Polonia estableció el vínculo entre judíos y "la difusión de literatura de control de la natalidad", así como de pornografía, pero es notablemente reacio a hablar de la carrera de Krzywicka o la de sus muchos colegas judíos [18]. Ronald Modras nota que incluso los líderes no-judíos del movimiento polaco de control de la natalidad se destacaron por su "filo-semitismo" [19].

[17] Y. Hashamova (ed), Transgressive Women in Modern Russian and East European Cultures: From the Bad to the Blasphemous, Nueva York, 2017, p. 16.
[18] R. Blobaum, Antisemitism and Its Opponents in Modern Poland, Cornell University Press, 2005, p. 87.
[19] R. Modras, The Catholic Church and Antisemitism: Poland, 1933-39, Nueva York, 2004, p. 62.

     En Francia, la principal organización detrás de la legalización de la anticoncepción y el aborto era Choisir (Elegir), fundada por la abogada judía Gisèle Halimi, y la legislación relevante fue finalmente aprobada por la judía ministra de salud Simone Veil (nacida Simone Jacob) [20]. En Estados Unidos, por supuesto, el caso de Roe vs. Wade [21] fue efectivamente el producto del activismo de la Asociación Nacional para la Derogación de las Leyes de Aborto, fundada por el judío Bernard Nathanson. Nathanson trabajó estrechamente en el activismo para la legislación del aborto con la feminista judía Betty Friedan, hasta que él experimentó una crisis de conciencia aparentemente legítima a finales de los años '70 y posteriormente se convirtió al catolicismo. Hacia aquella fecha, él había realizado personalmente más de 60.000 abortos, explicando más tarde en una entrevista: "Hemos alimentado una línea de engaño, de deshonestidad, de fabricación de estadísticas y cifras; hemos mimado y acariciado a la prensa. (...) Nos llamábamos a nosotros mismos pro-abortistas y pro-elección. De hecho éramos abortífices: aquellos a los que les gusta el aborto". Y a los judíos ciertamente les gusta el aborto. Según datos del Pew Research Center, los judíos tienen una proporción más alta de apoyo al aborto que cualquier otro grupo religioso en Estados Unidos [22]. De hecho, los judíos disfrutan tanto limitando la fertilidad de otras poblaciones, que en 2013 Israel reconoció aplicar controles de natalidad a inmigrantes etíopes sin su consentimiento.

[20] N. Las, Jewish Voices in Feminism: Transnational Perspectives, University of Nebraska Press, 2015, p. 91.
[21] https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Roe_contra_Wade
[22] https://forward.com/opinion/393168/why-are-jews-so-pro-choice/

     Nuestro autor podría detenerse en el asunto del control de la natalidad y el aborto sólo porque la prevalencia de judíos en otras áreas de la Cultura de la Esterilidad está ahora bien documentada. La participación judía en la sexología temprana, a través de figuras influyentes como Albert Moll, Iwan Bloch, Magnus Hirschfeld, Albert Eulenberg, Hermann Joseph Lowenstein, Julius Wolf, Max Marcuse y Eduard Bernstein, estuvo universalmente preocupada por la necesidad de "tolerancia" y pluralismo social. Lo que ellos de hecho promovieron eran aberraciones sexuales patológicas, distantes de la reproducción y tóxicas para la cohesión social. Hirschfeld, probablemente el creador de la propaganda "Amor es Amor", había "subvertido la noción de que el amor romántico debería estar orientado hacia la reproducción", argumentando en cambio en favor de la aceptación de estilos de vida homosexuales y relaciones hedonistas, de relaciones sexuales no reproductivas en general [23].

[23] E. R. Dickson, Sex, Freedom and Power in Imperial Germany, 1880-1914, Cambridge University Press, 2014, p. 7.

     Aquí vale la pena enfatizar que los judíos no se han agrupado en la promoción de "tolerancia" para los homosexuales, los travestis y los buscadores del aborto porque ellos crean de verdad en los "derechos" o en el "valor" de esa gente: los judíos ven en esa gente rasgos que desean promover entre la población en general para reclutarlos para la Cultura de la Tolerancia. La sociedad nunca realmente aceptó el homosexualismo y el transgenerismo, sino que más bien la sociedad primero se hizo "homosexual" en sus rasgos antes de que pudiera tolerar a reales homosexuales y transgéneros.

     A medida que Occidente llegó a ser cada vez más sin hijos, promiscuo, hedonista y rebosante de una ilusoria seguridad en sí mismo, las diferencias entre lo normal y lo anormal se redujeron, y aparecieron menos motivos para seguir negando la "igualdad". Las sociedades con preocupaciones demográficas tendrán duras sanciones tanto para el homosexualismo como para el aborto / infanticidio. El Occidente, celebrando a ambos, está en una caída libre demográfica, pero, ignorante de las profundas implicaciones de esa muerte racial, su gente está actualmente en el proceso de entregarse a una cultura cultivada por su asesinato demográfico. El homosexualismo nunca ha sido más tolerado. El aborto nunca ha sido más fácil y menos estigmatizado. Y la gente Blanca nunca ha estado más cerca de abandonar el escenario de la Historia.

     La promiscuidad ha reemplazado al coche de bebé. Un vistazo a la moderna generación de Blancos en edad de reproducirse es para ponerse serio. Los porcentajes de enfermedades de transmisión sexual en Estados Unidos nunca han sido más altos. Según médicos experimentados, el Reino Unido se dirige hacia una "crisis de salud sexual". El mismo fenómeno ha sido reportado en Australia, Canadá, Irlanda, Francia y Alemania. Mientras tanto, el Gatestone Institute informa que "El aborto ha asumido recientemente proporciones épicas en países como Suecia o Francia. En Francia hay 200.000 abortos por año. Para poner las cosas en perspectiva, en Francia hay alrededor de 750.000 nacimientos por año. Francia, por lo tanto, aborta el 20% de sus bebés / fetos / embriones / racimos de células —elija según sus convicciones personales— cada año". Usted puede estar seguro de que no son los musulmanes franceses los que abortan a sus bebés por cientos de miles, y eso quizá explica por qué ellos le han estado diciendo al arzobispo de Estrasburgo que Francia será de ellos un día.


     En The Population Bomb (1968) el biólogo judío Paul Ehrlich escribió que el mejor método para reducir la población es la legalización del aborto. Eso, sin considerar el efecto del control de la natalidad o la más amplia Cultura de la Esterilidad que glorifica visiones del "amor" pervertidas, vacías, sin hijos. Cuando los europeos comenzaron a legalizar tanto el control de la natalidad como el aborto hace 40 años, unos años después del caso de Roe vs. Wade (1973), la Iglesia Católica advirtió del riesgo que corría Europa al estar entrando en una "civilización mórbida". Ahí es donde ahora habitamos.


d) La Cultura de la Usura

     En un Occidente que se ha vuelto salvajemente materialista, puede ser difícil ver el grado de la usura judía. Cuando usted habla de prestamistas judíos a la mayoría de la gente, la respuesta normalmente relaciona a aquéllos con la Edad Media. Pero la usura judía está bastante viva en la modernidad, y países enteros están endeudados con financieros judíos, quienes luego entregan un poco de su riqueza a organizaciones judías dedicadas a la promoción de las otras tres culturas de la decadencia Blanca (Crítica, Tolerancia y Esterilidad). Paul Singer, del "fondo de inversión" judío, ha sido descrito por Bloomberg como "el inversionista más temido del mundo", pero en realidad él es el más temido explotador de la deuda en el mundo. La República Democrática del Congo le debe a Singer y sus colegas judíos 90 millones de dólares, Panamá le debe 57 millones, Perú le debe 58 millones, y Argentina le debe 1.500 millones de dólares. Cuando los pagos se atrasaron, Singer incautó y detuvo el buque insignia de la Marina argentina [24], y cuando Corea del Sur presentó una lucha para impedirle conseguir el control de Samsung, él hizo que el Presidente del país fuera acusado y encarcelado [25].

[24] https://www.forbes.com/sites/afontevecchia/2012/10/05/the-real-story-behind-the-argentine-vessel-in-ghana-and-how-hedge-funds-tried-to-seize-the-presidential-plane/#75afa5bd25aa
[25] https://www.bloomberg.com/graphics/2017-elliott-management/

     Mientras esas actividades pueden parecer de muy alto nivel y distantes de la realidad de la vida cotidiana (a menos que usted sea un ciudadano del Congo y Singer lo esté chantajeando a usted para que pague, mediante la retención del trabajo esencial en su abastecimiento de agua), Singer y su camarilla financiera judía tienen una mano en casi cada compra que usted hace, y en cada guerra que su país emprende. Singer, su hijo Gordin, y sus colegas Zion Shohet, Jesse Cohn, Stephen Taub, Elliot Greenberg y Richard Zabel, tienen un pie en casi cada país, y tienen inversiones en cada compañía con la que usted probablemente estará familiarizado, desde librerías a multitiendas. Con las ganancias de la explotación ellos financian la Cultura de la Esterilidad, impulsan la política sionista, invierten millones en seguridad para judíos, y promueven guerras en favor de Israel.

     Singer es un Republicano, y está en el consejo de la Republican Jewish Coalition. Él es un antiguo miembro del consejo del Jewish Institute for National Security Affairs, ha financiado grupos de investigación neoconservadores como el Middle East Media Research Institute y el Center for Security Policy, y está entre los más grandes financistas de la neoconservadora Foundation for Defense of Democracies. Él también estuvo conectado con el grupo que abogaba a favor de la guerra contra Iraq Freedom's Watch. Otro proyecto clave de Singer fue la Foreign Policy Initiative (FPI), un grupo con sede en Washington DC que fue fundado en 2009 por varios prominentes personajes judíos neoconservadores para promover políticas estadounidenses militaristas en Oriente Medio en beneficio de Israel y que recibió de Singer su dinero-semilla.

     Aunque Singer fue inicialmente anti-Trump, y aunque Trump una vez atacó a Singer por su política a favor de la inmigración ("Paul Singer representa la amnistía y representa la inmigración ilegal derramándose por el país"), Trump es ahora esencialmente financiado por tres judíos: Paul Singer, Bernard Marcus y Sheldon Adelson, los que en conjunto han reunido más de 250 millones de dólares en favor de la política de Trump. A cambio de eso, ellos quieren la guerra con Irán. Los empleados de la firma de Singer, Elliott Management, fueron una de las principales fuentes de financiamiento para la candidatura de 2014 del más directo belicista contra Irán del Senado, el senador Tom Cotton (R-AR), quien instó a Trump a dar un "golpe vengativo" contra Irán por presuntamente atacar dos barcos petroleros comerciales.

     Esos explotadores financieros judíos han sido claros en cuanto a que ellos esperan una guerra con Irán, y están presionando con fuerza y preparándose para cobrar su deuda. Como dijo un comentarista político, "Estos donantes han hecho claramente conocidas sus preferencias de política con respecto a Irán. Ellos seguramente esperan un retorno por su inversión en el Partido Republicano de Trump". Cuando Adelson y Singer primero hicieron propuestas a Marco Rubio, Trump dijo que Rubio sería la "marioneta" de ellos. Trump ha tomado ahora el dinero de los mismos titiriteros, pero ha rechazado hasta ahora satisfacer completamente sus demandas, incluso despidiendo a John Bolton, un favorito de la tríada judía. Cómo ésta procederá ante el desafío de Trump en la materia, está por verse.


IMAGEN La Intersección de la Cultura de la Usura y la Cultura de las Sio-Guerras: Paul Singer, Bernard Marcus y Sheldon Adelson.

     La tríada judía detrás de Trump es un perfecto ejemplo del papel de las finanzas judías y de la Cultura de la Usura en el sostenimiento y el avance del poder y la influencia de los judíos en la sociedad contemporánea. Singer encarna la usura y el capitalismo predador, mientras que Bernard "Home Depot" Marcus es sintomático del hinchado consumismo, y Adelson representa la sórdida explotación comercial del vicio (juegos de azar). No hay nada productivo en la actividad económica de ninguno de esos personajes, habiendo sus enormes acumulaciones surgido del parasitismo sociopático, el nepotismo étnico y la voluntad de la decadencia cultural.

     Sentimos cómo esa decadencia desciende más por la escala, ya que vivimos en una sociedad de consumo flagrante, financiado por la siempre creciente deuda hogareña. En todas partes la gente compra cosas que no necesita con el dinero que no tiene. La deuda a nivel de hogares se está incrementando otra vez más en Estados Unidos. Según la Reserva Federal de Nueva York, los estadounidenses deben 13.860 billones de dólares por ese tipo de deudas, una cantidad ligeramente más alta que la cantidad total antes de la crisis financiera de 2008. En Australia el porcentaje hogareño del ingreso que se destina a pagar deudas [debt to income ratio] ha subido por encima del 190%, lo que está entre los más altos en el mundo desarrollado. La misma situación se ve en el Reino Unido. Los judíos, por supuesto, estuvieron implicados desproporcionadamente en el desarrollo de grandes almacenes, la industria de la moda, negocios de venta al por menor, y otros aspectos de la sociedad de consumo [26].

[26] G. Reuveni, Consumer Culture and the Making of Modern Jewish Identity, Cambridge University Press, 2017, p. XIII.

     Los judíos en la Alemania de finales del siglo XIX, tal como lo hicieron en varios otros países occidentales, iniciaron la "revolución consumista", y "eran dueños, o al menos comenzaron, la inmensa mayoría de los grandes almacenes y casas de ropa y moda a través de todo el país" [27]. Werner Sombart comentó entonces que los grandes almacenes eran el heraldo de una nueva y degenerada cultura económica, tipificada por "las anónimas y cosificantes fuerzas del capitalismo y la mercadotecnia". Los anti-semitas contemporáneos vieron esos centros de la cultura económica como "un templo del consumo en dos sentidos: a la vez como un templo para los que consumen y como un templo que a su vez consume, es decir, un lugar de destrucción, un Moloc incluso, que avariciosamente devora a los vulnerables clientes y a los negocios vecinos" [28].

[27] P. Lerner, The Consuming Temple: Jews, Department Stores, and the Consumer Revolution in Germany, 1880-1940, Cornell University Press, 2015, p. 5.
[28] Ibid., p. 9.

     Hoy, en gran parte los despreciables productos y "marcas" de consumo son abrumadoramente judíos, son promovidos por medio del dominio judío de la industria publicitaria, y su compra por parte de los consumidores es financiada por financieros judíos. Calvin Klein, Levi Strauss, Ralph Lauren, Michael Kors, Kenneth Cole, Max Factor, Estée Lauder y Marc Jacobs son sólo algunos de los judíos cuyos mismos nombres se han hecho sinónimos de la cultura del consumidor alimentada por la deuda y la suscripción a manías de moda cuidadosamente cultivadas, mientras que compañías poseídas por judíos, como Starbucks, Macy’s, the Gap, American Apparel, Costco, Staples, Home Depot, Ben & Jerry’s, Timberland, Snapple, Häagen-Dazs, Dunkin’ Donuts, Monster Beverages, Mattel y Toys "R" Us, han llegado a personificar la interminable y superflua producción de basura para el consumo a crédito por parte de las masas.

     El consumidor templo del consumismo alimentado por la deuda también está vinculado a las culturas de la Crítica, la Tolerancia y la Esterilidad. El así llamado anti-racismo, el apoyo a la confusión de género, y la celebración de la migración de masas y el multiculturalismo se han convertido en pilares de la publicidad moderna a medida que la Fase Final Racial se acerca a su conclusión y el Occidente comienza su estertor agónico.

     Usted podría preguntar qué tienen que ver las tortillas fritas de maíz con la sodomía, pero eso es sólo porque usted sufre de una deficiencia de tolerancia, y el mejor modo de corregir aquello es admitir que existe el privilegio Blanco, comprar en un Starbucks, e ir a probarse un nuevo par de pantalones de 200 dólares en Macy's.


Conclusión

     La Crítica, la Tolerancia, la Esterilidad y la Usura han convergido. Ésta es la necesidad del anti-semitismo. Tanto como me ha preocupado La Necesidad del Anti-Semitismo, así también lo ha hecho la imagen del rabino de Goedsche hablando en la reunión en el cementerio ante trece ancianos. Me inquieta porque parece muy anticuado e ingenuo, como si la situación pudiera haber sido alguna vez tan simple. La realidad siempre ha sido mucho más profunda, e infinitamente más peligrosa.

     La Cuestión Judía, tal como podría existir para los judíos, siempre ha equivalido a "¿Es bueno para los judíos?". Para la gente Blanca, siempre debería haber sido "¿Son los judíos buenos para nosotros?". Una respuesta podría ser encontrada en el hecho de que ellos se hayan congregado en esos cuatro aspectos de la decadencia Blanca. Nuestra oposición a dicha concentración y sus actividades asociadas es absolutamente lógica, y moralmente necesaria.–




2 comentarios:

  1. Felicidades por rescatar este articulo de la gran web de Kevin Mcdonald. Lo lei cuando lo publicaron en esa pagina web y me he llevado una sorpresa al verlo publicado aqui. No esperaba menos de vosotros, haceis una gran labor.

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  2. Muy bien fundado análisis. Será considerado como típica argumentación conspiranoicos por los " medios dominantes". No será refutado con argumentos realistas y probados. El realismo y los hechos probatorios son la base de este escrito irrefutable. La gravedad de la situación del planeta a partir del avance aplastante de los exterminadores de la raza blanca está frente a los ojos de quién quiera verlo. La exposición de Joyce es esclarecedora. Inusitadamente potente. Es invulnerable por verdadera.

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