Saludando a los
lectores que se han interesado o preocupado por este blog este último tiempo, desde el sitio alt-market.com hemos traducido el artículo siguiente (Global Elitists Are Not Human) que fue publicado allí en
Mayo del año pasado y reproducido en decenas de sitios. Su autor, de quien ya
hemos publicado un par de escritos, en este texto aborda desde el punto de
vista de la psicología la desagradable conducta de los que promueven la
ideología del globalismo desde sus altas esferas, estableciendo que su
comportamiento exhibe rasgos enfermizos que van en contra del bien general.
A menudo se ha dicho que ver o tratar a las personas
en general como intrínsecamente diferentes [to otherize] puede ser peligroso, y
específicamente considerar a los enemigos como extraños o diferentes puede ser
tácticamente perjudicial. En particular, cuando usted afirma una especie de
ventaja genética imaginada ello puede conducir a un falso sentido de
superioridad sobre aquella gente. También puede conducir a peligrosas
generalizaciones de grupos enormes cuando usted clasifica y encasilla a
millones como siendo exactamente lo mismo cuando eso es racionalmente
imposible. Sin embargo, considerar a otros como extraños es quizá la única
opción cuando uno se enfrenta con un tipo muy particular de personas que abraza
una clase muy particular de ideología; considerarlos como diferentes puede
llegar a ser un asunto de supervivencia.
Estoy hablando, por supuesto, de los
globalistas.
No me refiero a los sujetos de bajo nivel
y tontos útiles dentro del impulso o "movimiento" globalista, porque
muchos de ellos simplemente representan una credulidad o estupidez subyacente
entre la gente atraída al mundo innato de la academia. En vez de eso, me estoy
refiriendo a la gente que está detrás de la cortina, los autoproclamados
"globalistas" o internacionalistas que se han posicionado en centros
de poder estratégicos.
Hablo de la gente que influye o
derechamente controla la política del gobierno y que está sobre los hombros de
funcionarios supuestamente libremente elegidos. Hablo de la gente que influye
en la seguridad o inseguridad económica por medio de conglomerados bancarios
centrales que no responden ante nadie. Hablo de los hombres y mujeres que
desean dictar el destino de miles de millones de personas.
Esa
gente no es fácilmente identificable por nada aparte de su retórica y acciones.
Dicha gente está compuesta por diversos grupos étnicos. Ellos hacen sus
anuncios desde todos los rincones del planeta. Ellos no están suscritos a
ninguna doctrina espiritual, pero públicamente se dedican a muchas religiones
diferentes como un medio de "calzar" con el ciudadano común. El
Globalismo ES su religión. ¿Y su dios? Bueno; ellos se ven a sí mismos como
dioses.
Para ser un globalista, sin embargo, uno
tiene que hacer más que simplemente suscribir los principios del globalismo;
hay un un asunto de rasgos de carácter y acciones que deben ser examinados.
Después de estudiar el comportamiento de
los globalistas y sus organizaciones durante un tiempo, he notado que sus
patrones psicológicos tienden a corresponder con un preciso grupo de gente que
es mejor descrita como "criminalmente demente". Más exactamente, los
globalistas se comportan como sociópatas y psicópatas narcisistas que
pueden desempeñarse y camuflarse bien en la sociedad
[high-functioning]. Pero
¿cuáles son los rasgos de tales personas? Echemos un vistazo a algunos de
ellos...
Falso Sentido de
Superioridad - Auto-Agrandamiento
Cada persona quiere ser vista como
importante o única. Pero los sociópatas narcisistas creen que ellos tienen
derecho a un tratamiento especial y se ven a sí mismos como estando por encima
de las leyes y los detalles de la sociedad normal. Ellos a veces procuran
justificar esa actitud mediante "logros", y luchando por posiciones
de poder e influencia a fin de reforzar la noción de que ellos son especiales
comparados con otros.
Por supuesto, el poder es por lo general
un constructo artificial, porque el único poder que tenemos sobre otros es el
poder que ellos nos dan, a sabiendas o inconscientemente. El poder no lo hace
especial a uno. El sociópata narcisista, sin embargo, no hace tales
diferenciaciones. Él sólo distingue entre la gente que se esfuerza por el
dominio y todos los demás. En su mente, la gente que desea fervientemente el
poder es una sub-especie superior, mientras que las personas que no ambicionan
el poder son consideradas como insectos.
Francamente, no veo ninguna razón de por
qué no deberíamos hacer la misma tajante declaración, sólo que al revés.
Los sociópatas y psicópatas narcisistas
están afectados con visiones de una supuesta grandeza. Ellos no ven el
contenido de sus logros como necesariamente importante, es decir, piensan que
ellos nacieron grandes, y por lo tanto no les corresponde llevar a cabo nada
que sirva para ayudar a otros o hacer progresar el conocimiento de la
Humanidad. Ellos no se preocupan por demostrar su grandeza mediante logros
legítimos, sino que sólo les importa que la gente CREA que ellos son
especiales, que ellos han sido escogidos.
Manipulación y Coerción
Un sociópata narcisista usualmente
prefiere conseguir de manera fácil lo que quiere. Ellos esperan que la gente
les rinda adoración y les entregue el control automáticamente. Pero si ellos no
consiguen lo que quieren por las vías normales, usarán cualquier medio que esté
a su disposición.
Aquello por lo general incluye la amenaza
de la fuerza o el uso de la fuerza, el uso de la tortura, el uso de complicadas
mentiras y argucias para empujar hacia una esquina a quien han escogido como
blanco (para hacerlos comportarse en una manera específica), el uso del
condicionamiento psicológico (moldeando la conducta, por lo general mediante
creación de respuestas al miedo), y también el uso de manipulaciones
psicológicas para hacer dudar a su blanco de todo en lo que éste cree y percibe
(acusándolo de estar "loco" si no adhiere a la retorcida visión del
mundo que tiene el narcisista).
Por supuesto, esa clase de persona
desequilibrada realmente nunca está satisfecha, ni siquiera cuando consiguen
realmente lo que quieren. Ellos siempre quieren más, siempre hay algo más que
ellos necesitan para llenar su interminable vacío interior.
Carencia de Empatía por Otros
No todos los narcisistas son sociópatas,
pero la mayor parte de los sociópatas son narcisistas. Cuando hablamos de
narcisistas, es importante recordar que hay diversos grados de ese cáncer
psicológico. Cuando menciono a los globalistas en particular como
"narcisistas", me refiero a su propensión a ser narcisistas de alto
desempeño, con tendencias sociopáticas. En otras palabras, ellos son
narcisistas que no sólo tienen un inflado sentido de la propia valía sino que
además carecen de empatía y conciencia. Ellos están dispuestos a dañar a otros a
cualquier grado para conseguir al momento lo que quieren, a la vez que piensan
que pueden evitar las consecuencias de actuar así.
Está también el asunto de la diferencia
entre sociópatas y psicópatas. Esto es un poco difícil de describir por ser ellos
tan similares en muchos respectos. Yo lo pondría de esta manera: mientras los
sociópatas, por una parte, persiguen un objetivo y están dispuestos a pisotear
a la gente para conseguirlo, los psicópatas, por su parte, pisotean a la gente
incluso cuando ellos no tienen un objetivo en mente. Es decir, el psicópata
disfruta del acto de destrucción; lo que ellos más quieren es el dolor de otra
gente.
Los sociópatas y los psicópatas ambos
parecen impregnar las filas de las instituciones globalistas. Algunos de ellos
quieren construír un ídolo para sí mismos sin que les importe a quiénes dañen
durante el proceso. Algunos de ellos obtienen un gran placer de simplemente
hacer daño a tantas personas como les sea posible.
Desesperada Necesidad de
Adoración
A los sociópatas narcisistas no les basta
alcanzar un nivel de respeto por medio de la coacción. En último término, lo
que ellos quieren es que las masas humildes ACEPTEN voluntariamente su grandeza
como algo absoluto, como un hecho obvio e indiscutible de la vida. Lo que ellos
quieren es reverencia y lealtad. Como ya mencioné, ellos quieren ser tratados
como dioses por la gente que está alrededor de ellos, y si son particularmente
ambiciosos, por cada uno en el mundo.
Ésta es en realidad una extraña dinámica,
ya que requiere un conjunto de tramas y manipulaciones altamente elaboradas. Si
uno no es una gran persona, mucho menos alguien divino, la cantidad de
condicionamiento psicológico necesario para convencer a la gente es, por lo
demás, sustancial. Esto hace del sociópata narcisista un potencial esclavo de
sus propias conspiraciones incesantemente ideadas; las mentiras y maquinaciones
se acumulan sobre otras mentiras y maquinaciones en la búsqueda de algo que
ellos nunca conseguirán realmente.
Los Globalistas Son
No-Humanos Psicológicamente Destruídos
En el mundo de análisis alternativos y
periodismo investigador es bastante común encontrarse con gente que atribuye un
status de otro mundo a los globalistas. Algunas personas los ven como una
representación del bíblico Apocalipsis, como agentes serviles de las
profundidades del infierno. Otros los ven como literalmente alienígenas, seres
interdimensionales que se hacen pasar por humanos. Y mientras muchos se reirán
de tal gente como locos marginales que creen en conspiraciones, pienso que es
importante entender por qué ellos ven a los globalistas de esa manera.
Cuando uno se ve enfrentado con el
verdadero mal, el mal organizado, que carece de toda preocupación o
remordimiento, uno puede verse tentado a formular explicaciones sobrenaturales.
No estoy seguro de que yo esté contra esa idea.
Los globalistas presentan la mayoría, si
es que no todos, de los signos reveladores de los sociópatas narcisistas,
incluyendo su falta de conciencia y brújula moral. Si bien hay muchas
definiciones de lo que nos hace ser humanos, hay una especie de exigencia
universal independientemente de la cultura, a saber, la exigencia de algo como
un alma.
¿Qué hace a un alma serlo?. ¿Un deseo
básico, por ejemplo, de hacer por otros lo correcto, incluso si eso significa
no conseguir lo que queremos todo el tiempo? Éste es un buen punto de partida,
pero hay más que eso.
Los psicólogos y los científicos durante
muchas décadas han encontrado un patrón de rasgos de carácter inherentes
integrado en la psique humana, rasgos presentes en la gente desde el momento
del nacimiento, que está fuera de las influencias del ambiente social. Carl
Jung fue el principal experto en este campo de las "cualidades arquetípicas",
con un vasto catálogo de estudio de casos de todo el mundo, incluyendo estudios
en el África tribal. Una parte importante del conocimiento arquetípico o innato
y de los rasgos de carácter es la noción de bien y mal; nacemos entendiendo que
ciertos comportamientos son constructivos mientras otros son destructivos y
detestables. Ésta es muy probablemente la fuente de lo que llamamos
"conciencia".
Desafortunadamente, no toda la gente nace
con una conciencia. En algunas personas, la diferencia entre el bien y el mal o
entre la conducta constructiva y la destructiva es tratada como borrosa o
frívola. Jung y otros psicólogos etiquetan a este subconjunto de nuestra
especie como sociópatas y psicópatas "latentes". Juntos, ellos
componen alrededor del 10% de cualquier cultura o grupo dados. Muchos de ellos
permanecen "latentes" y más o menos inofensivos durante todas sus
vidas, a menos que ciertas condiciones ambientales inestables proporcionen el
combustible para el funcionamiento defectuoso de ellos. Alrededor del 1% nace
como sociópatas y psicópatas con todas sus características. Éstos son lo que yo
llamaría los "no-humanos".
Esto es porque el narcisismo y la
sociopatía de alto nivel no son "enfermedades mentales" tradicionales
sino rasgos de carácter profundamente enraizados. Un sociópata narcisista no
puede ser "curado" de su dolencia, porque no se trata de una dolencia
sino de aquello en lo que él consiste. Si usted pudiese arrebatarle el
narcisismo y la sociopatía, no le quedaría nada a la personalidad de él.
Cuando una persona normal entra en
contacto con alguien que no tiene ninguna conciencia inherente, hay un
retroceso inmediato, una sensación de que ella acaba de encontrarse con un
monstruo. Ésta no es una exageración, esto es completamente exacto.
Los narcisistas y sociópatas de alto nivel
son físicamente humanos por supuesto, pero si mirásemos detenidamente una
representación visual de su psique, encontraríamos una tierra baldía estéril,
un lugar donde los espíritus malignos están al acecho. Ellos no sueñan como
sueña la gente normal. Ellos no sienten alegría de la manera en que la gente
normal la siente. Ellos no sienten satisfacción por cosas que comúnmente llenan
de optimismo al resto de nosotros. Ellos son incapaces de amor por los demás.
Son incapaces de arrepentirse por sus acciones, y sólo alguna vez sienten
remordimiento por no haber podido conseguir lo que quieren. Ellos no ven a las
demás personas como individuos sino como instrumentos para ser explotados.
Ser sociopático no significa, sin embargo,
que ellos sean ignorantes de lo que hace funcionar al resto de nosotros. Por el
contrario, los sociópatas son muy buenos en identificar los deseos personales y
los impulsos de los otros, e imitan a la gente en una forma que los hace
parecer "humanos". Ellos son parásitos por naturaleza, y por eso
ellos tienen que ser capaces de acercarse a sus víctimas huéspedes si es que
han de sobrevivir.
La dinámica globalista es interesante en
tanto es un ejemplo de sociopatía narcisista organizada. Los globalistas han
estado al frente de numerosas guerras, colapsos económicos y tiranías durante
los años, todo lo cual al final termina en un gran sufrimiento para las masas.
Contrariamente a la creencia popular, los sociópatas y los psicópatas realmente
trabajan juntos en pro de un objetivo común, ya que existe un sentimiento de
mutuo beneficio. De hecho, esos seres parecen, de extrañas maneras, gravitar
unos en torno a otros. Es mi creencia que las jerarquías globalistas en verdad buscan
gente con personalidades narcisistas y sociopáticas, lo cual hacen
deliberadamente cuando ellos desean aumentar sus filas. Éstos parecen ser los
únicos aspectos que todos ellos tienen en común.
Ésta es absolutamente una "teoría de
conspiración", lo sé. Pero mírelo de esta forma: ¿de qué otro modo podemos
explicar sus tendencias y comportamientos? Si la aniquilación organizada fuera
un valor intrínseco de la Humanidad, entonces habríamos muerto hace mucho. Los
globalistas, no obstante, no son humanos. Ellos son algo opuesto, y si usted no
entiende esta verdad central, ellos pueden ser desconcertantes y aterradores.–

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