Ayer
fue publicado en el sitio paulcraigroberts.org
el siguiente artículo que ofrecemos en castellano, de Thomas DiLorenzo (1954),
un estadounidense doctor en economía, profesor en la Loyola University de
Maryland, entre cuyos libros están "The
Real Lincoln" (2003), "Lincoln Unmasked" (2006), y "Hamilton’s Curse" (2009), artículo donde el autor aclara
diversas falsedades que se han tejido en torno a las acciones de Abraham Lincoln,
enfatizando en el papel que jugó la economía en su agresión contra los Estados
del Sur estadounidense. Y tras ese texto hemos traducido un breve reporte de
2013 del sitio Western Spring (westernspring.co.uk) que se
refiere a las opiniones de Lincoln sobre los negros, no publicitadas por ir en
contra del mito establecido.
El Mito de Lincoln:
Piedra
Angular Ideológica del Imperio Estadounidense
por Thomas DiLorenzo
21 de Agosto de 2017
"Lincoln es teología, no historiología. Él es una fe, una
Iglesia, una religión, y tiene sus propios sacerdotes y acólitos, la mayor
parte de los cuales... están apasionadamente opuestos a cualquiera que diga la
verdad sobre él... Con raras excepciones, usted no puede creer lo que cualquier
importante erudito en Lincoln le diga sobre él y sobre la raza" (Lerone Bennett
Jr., Forces into Glory, p. 114).
El autor de esta cita, Lerone Bennett Jr., fue el editor ejecutivo de la
revista Ebony durante varias décadas, comenzando en 1958. Él es un
distinguido autor afro-estadounidense de numerosos libros, incluyendo una
biografía de Martin Luther King. Él pasó veinte años investigando y escribiendo
su libro "Forced into Glory: Abraham Lincoln’s White Dream",
del cual él sacó la susodicha conclusión sobre los supuestos eruditos en
Lincoln y cómo ellos han mentido acerca de él durante generaciones. Por motivos
obvios, el señor Bennett está enfurecido por cómo tantas mentiras han sido
dichas sobre Lincoln y la raza.
A pocos estadounidenses se les ha enseñado alguna vez la verdad sobre
Lincoln y la raza, pero todo está allí en las Obras Completas de Abraham Lincoln, y en sus acciones y
comportamiento a través de toda su vida. Por ejemplo, él dijo lo siguiente:
"¿Liberarlos [a los esclavos] y
hacerlos política y socialmente nuestro iguales? Mis propios sentimientos no
admitirán eso... No podemos hacerlos entonces nuestros iguales" (Lincoln,
Obras Completas, vol. II, p. 256).
"Lo que yo más desearía sería la
separación de las razas blanca y negra" (Lincoln, vol. II, p. 521).
"No tengo ningún propósito de
introducir la igualdad política y social entre las razas blanca y negra.... Yo,
así como el juez Douglas, estoy a favor de la raza a la cual pertenezco,
teniendo la posición superior. Nunca he dicho nada en contrario" (Lincoln,
vol. III, p, 16). (¿Ha habido alguna vez auna definición más clara de
"supremacista Blanco"?).
"No estoy ni he estado nunca a
favor de producir de ninguna manera la igualdad social y política de las razas
blanca y negra... No estoy ni nunca he estado a favor de hacer votantes o
jurados de los negros, ni de capacitarlos para que tengan cargos, ni para que
se intercasen con la gente Blanca" (Lincoln, vol. III, pp. 145-146).
"Apoyaré hasta el final la ley de
este Estado [Illinois], que
prohíbe el casamiento de gente Blanca con negros"
(Lincoln, vol. III, p. 146).
"El senador Douglas comentó...
que... este gobierno fue hecho para la gente Blanca y
no para los negros. Por esa razón, pienso lo mismo" (Lincoln, vol. II,
p. 281).
Lincoln fue también un abogado de toda la vida de la
"colonización", o deportación de la gente negra de Estados Unidos. Él
era un "gerente" de la Sociedad de Colonización de Illinois,
que procuraba financiar con impuestos la deportación del pequeño número de
negros libres que residían en ese Estado. Él también apoyó la Constitución de
Illinois, que en 1848 fue enmendada para prohibir la inmigración de gente negra
en el Estado. Él hizo numerosos discursos sobre la "colonización". "He
dicho que la separación de las razas es la única prevención perfecta de la
mezcla... tal separación debe ser efectuada por medio de la colonización"
(Lincoln, vol. II, p. 409). Y, "Seamos llevados a creer que es
moralmente correcto, y... favorable a... nuestro interés, transferir al
africano a su clima natal" (Lincoln, vol. II, p. 409). Note cómo
Lincoln se refería a la gente negra como "el africano", como de
criaturas foráneas. "El lugar que
pienso tener como colonia", dijo él, "está en América Central.
Está más cercano a nosotros que Liberia" (Lincoln, vol. V, pp.
373-374).
Bennett también documenta cómo Lincoln muy habitualmente usaba la
palabra "nigger", de
lo cual sus miembros del gabinete —y muchos otros— estaban impresionados por su
crudeza, incluso durante un tiempo de omnipresente supremacía Blanca, en el
Norte y en el Sur. Él era también un admirador muy grande de los espectáculos
donde los artistas se maquillaban como negros, escribe Bennett.
Durante generaciones, los supuestos eruditos en Lincoln afirmaron sin
ninguna documentación que Lincoln repentinamente, en algún momento en medio de
la guerra, desistió de su "sueño" de deportar a toda la gente negra,
aunque él asignara millones de dólares para un programa de
"colonización" en Liberia durante su administración. Pero el libro "Colonization
after Emancipation" de Phillip Magness y Sebastian Page, usando
documentos de los archivos nacionales británicos y estadounidenses, demostró
que Lincoln trabajó durísimo hasta su último día planificando con el ministro
de Asuntos Exteriores William Seward la deportación de todos los esclavos
liberados. Los documentos presentados en ese libro muestran las negociaciones
de Lincoln con gobiernos europeos para comprar tierras en América Central y en
otras partes para la "colonización". Ellos estaban incluso contando
cuántos barcos se requerirían para completar la tarea.
El Discurso de Esclavitud
para Siempre de Lincoln:
El Primer
Discurso de Apertura
El primer discurso inaugural de Lincoln, pronunciado el 4 de Marzo de
1861, es probablemente la defensa más poderosa de la esclavitud alguna vez
hecha por un político estadounidense. En ese discurso Lincoln niega tener
alguna intención de interferir con la esclavitud del Sur; apoya la federal Cláusula del Esclavo Fugitivo de la
Constitución, que obligaba a los ciudadanos de Estados no esclavistas a
capturar a los esclavos fugitivos; y también apoyó una enmienda constitucional
conocida como la Enmienda Corwin, que habría prohibido al gobierno federal
interferir en la esclavitud del Sur, consagrando así aquello explícitamente en
el texto de la Constitución estadounidense.
Lincoln declaró al principio de su primer discurso inaugural: "No tengo ningún propósito, directa o
indirectamente, de interferir con la institución de la esclavitud en los
Estados donde existe. Creo que no tengo ningún derecho legal de hacer aquello,
y no tengo ninguna inclinación a hacerlo". Además, "Aquellos que me nominaron y eligieron,
hicieron aquello con el conocimiento pleno de que yo había hecho esta y muchas
declaraciones similares y que nunca me he retractado; y más que esto, ellos
colocaron en la plataforma [del Partido Republicano] para mi aceptación, y como una ley para
ellos y para mí, la resolución clara y enfática que ahora leo: Resuelvo que el
mantenimiento inviolado de los derechos de los Estados, y sobre todo el derecho
de cada Estado para ordenar y controlar sus propias instituciones domésticas
según su propio juicio exclusivamente, es esencial para el equilibrio de
fuerzas del cual dependen la perfección y la duración de nuestro tejido
político". Por "instituciones domésticas"
Lincoln quería decir la esclavitud.
Lincoln también apoyó fuertemente la Cláusula del Esclavo Fugitivo y la
Ley del Esclavo Fugitivo de 1850 en su primer discurso inaugural, recordando a
su auditorio que la Cláusula es una parte de la Constitución que él, y todos
los congresistas, juraron defender. De hecho, la Ley del Esclavo Fugitivo fue
fuertemente implementada durante toda la administración de Lincoln, como está
documentado por el erudito libro "The Slave Catchers" del
historiador Stanley Campbell (2011). "La Ley del Esclavo Fugitivo permaneció
en vigor y fue ejecutada por comisarios federales" durante todo el
régimen de Lincoln, escribe Campbell. Por ejemplo, él escribe que "la agenda del Tribunal [Superior,
del Distrito de Columbia] enumeró
las reclamaciones de 28 diferentes dueños de esclavos para 101 esclavos
fugitivos. En los dos meses siguientes a la decisión del tribunal
[de que la ley era aplicable al Distrito], 26
esclavos fugitivos fueron devueltos a sus dueños". Eso ocurrió en
Washington DC, la propia residencia de Lincoln.
Cerca del final de su primer discurso inaugural (siete párrafos a partir
del final), Lincoln hace su defensa más poderosa de la esclavitud diciendo: "Entiendo que una enmienda a la
Constitución que ha sido propuesta... ha pasado al Congreso, en el sentido de
que el Gobierno Federal nunca interferirá con las instituciones domésticas de
los Estados, incluyendo aquella de personas mantenidas para el servicio [es
decir, esclavos]. Para
evitar la mala interpretación de lo que he dicho, me aparto de mi propósito de
no hablar de enmiendas particulares a fin de decir que, considerando tal
provisión como ley constitucional implícita, no tengo ninguna objeción a que
sea hecha expresa e irrevocable".
La Enmienda Corwin, llamada así por el Representante Thomas Corwin de
Ohio, decía: "Ninguna enmienda será hecha
a la Constitución que autorice o dé al Congreso el poder de abolir o
interferir, dentro de cualquier Estado, sus instituciones domésticas,
incluyendo aquella de personas mantenidas para el trabajo o el servicio [es decir, esclavos] según las leyes del Estado
dicho".
Después de que todos los congresistas del
Sur se habían marchado, el Congreso estadounidense, exclusivamente del Norte,
votó a favor de la Enmienda Corwin por un voto de 133 contra 65 en la Cámara de
Representantes el 28 de Febrero de 1861, y por un voto de 24 contra 12 en el
Senado estadounidense el 2 de Marzo, dos días antes de la inauguración de
Lincoln.
Lincoln mintió en su primer discurso inaugural cuando dijo que él no
había visto la Enmienda Corwin. Él no sólo apoyó dicha enmienda en su discurso;
ella fue idea de él, como lo ha documentado Doris Kearns-Goodwin en su
excelentísimo libro sobre Lincoln titulado "Team
of Rivals". Basada en fuentes primarias, Goodwin escribe en la página
296 que después de que él fue elegido y antes de que asumiera el poder, Lincoln
"instruyó a Seward
para introducir esas propuestas en el Comité del Senado".
Esas propuestas eran 1) la Enmienda Corwin, y 2) una ley federal para anular
las leyes de libertad personal creadas por varios Estados que les permitiría
anular la Ley del Esclavo Fugitivo.
En 1860-1861 Lincoln y el Partido Republicano defendieron fieramente la
esclavitud del Sur a la vez que se opusieron sólo a la extensión de la
esclavitud en los nuevos territorios. Ellos dieron tres motivos para eso:
1) "Muchos Blancos del Norte... querían mantener a los esclavos fuera
[de los nuevos territorios] a fin de
mantener a los negros fuera. El Norte era una sociedad completamente racista...
Intolerantes, ellos procuraron excluír del Oeste a los esclavos
afro-estadounidenses", escribió el historiador Michael Holt de la
Universidad de Virginia en su libro "The Fate of Their Country"
(p. 27).
2) Los norteños no querían tener que competir por empleos con la
gente negra, libre o esclava. El propio Lincoln dijo que "nosotros" queremos preservar los territorios para el "trabajo Blanco libre".
3) Si se llevaban esclavos a dichos territorios eso podría
inflar la representación congresista del Partido Demócrata una vez que un
territorio se convirtiera en un Estado debido a la cláusula de los Tres Quintos
de la Constitución, que contaba a cinco esclavos como tres personas para
propósitos de determinar cuántos representantes en el Congreso tendría cada
Estado. El Partido Republicano temió que eso pudiera bloquear posteriormente su
agenda de política económica de elevadas tarifas proteccionistas para proteger
a los manufactureros del Norte de la competencia; de dinero (o política de
impuestos) gubernamental para corporaciones constructoras de caminos, canales y
ferrocarriles; de un banco nacional; y de una repartición, en vez de venta, de
tierra federal (sobre todo a corporaciones mineras, madereras y
ferrocarrileras). El profesor Holt cita al congresista de Ohio Joshua Giddings,
que explica: "Dar al Sur la preponderancia del poder político sería en
sí mismo renunciar a nuestras tarifas, nuestras mejoras internas [política
de impuestos o "bienestar corporativo"], nuestra
distribución de ingresos de tierras públicas..." (p. 28).
Lincoln calificó a la Proclamación de la Emancipación como "una
medida de guerra", lo cual significaba que si
la guerra terminara al día siguiente, llegaría a ser nula y carente de fuerza
legal. Ella sólo se aplicaba al "territorio
rebelde" y específicamente exceptuaba por su nombre a áreas del Sur
que estaban bajo el control del Ejército de la Unión en ese entonces, como la
mayor parte de las comunidades de Louisiana, y Estados enteros como West Virginia,
el último Estado esclavista en entrar en la Unión, que fue creado durante la
guerra por el Partido Republicano. Es por eso que el historiador James Randall
escribió que dicha Proclamación "no liberó a nadie".
El objetivo aparente era incitar rebeliones de esclavos, lo que fracasó.
La esclavitud fue finalmente terminada en 1866 por la Decimotercera Enmienda a
la Constitución, con prácticamente ninguna ayuda de Lincoln, como lo ha
descrito el premiado biógrafo de Lincoln, David Donald en su libro "Lincoln".
En la página 545 de su opus magnum David Donald escribe acerca de cómo
Lincoln rechazó levantar un solo dedo para ayudar a los abolicionistas genuinos
a acumular votos en el Congreso para la Decimotercera Enmienda. Las historias
de que él ayudó realmente, como el falso cuento contado en la película de
Steven Spielberg ("Lincoln",
2012), están basadas en puros "chismes",
no en Historia documentada, escribió Donald.
Promesas de
Guerra de Lincoln sobre Recaudación de Impuestos
En contraste con su comprometida postura acerca de la esclavitud,
Lincoln fue total y completamente intransigente en cuanto al asunto de la
recaudación fiscal en su primer discurso inaugural, literalmente amenazando con
la guerra al respecto. Durante décadas los norteños habían estado intentando
saquear a los sureños (y a otros) con altas tarifas proteccionistas. Hubo casi
una guerra de secesión a finales de la década de 1820 con motivo de la
"Tarifa de Abominaciones" de 1828, que aumentó la tasa tarifaria
promedio (esencialmente un impuesto a las ventas en las importaciones) al 45%.
Al Sur agrícola se le habría obligado a pagar precios más altos por ropa,
herramientas de granja, zapatos y una infinitud de otros productos fabricados
que ellos compraban sobre todo de negocios del Norte. Carolina del Sur anuló la
tarifa, rechazando recolectarla, y se alcanzó finalmente un compromiso para
reducir la tasa tarifaria durante un período de diez años.
Hacia 1857 la tasa tarifaria promedio había disminuído a aproximadamente
al 15%, y los ingresos tarifarios constituían al menos el 90% de todos los
ingresos fiscales federales. Ése fue el máximo nivel del libre comercio en el
siglo XIX. Después, con el Partido Republicano con el control del Congreso y la
Casa Blanca, la tasa tarifaria promedio fue aumentada, hacia 1863, de nuevo
hasta el 47%, comenzando con la Tarifa Morrill, que fue convertida en ley el 2
de Marzo de 1861, dos días antes de la asunción de Lincoln, por el
proteccionista de la industria siderúrgica de Pennsylvania el Presidente James
Buchanan.
Entendiendo que los Estados del Sur se habían separado y no tenían
ninguna intención de seguir enviando impuestos tarifarios a Washington DC,
Lincoln amenazó con la guerra por dicha causa. "No se requiere ninguna matanza o violencia", dijo él en su
primer discurso inaugural, "y no habrá ninguna a menos que sea forzada
sobre la autoridad nacional".
¿Y qué podría "forzar"
a la "autoridad nacional" a
cometer actos de "violencia"
y "matanza"?
Lincoln lo explicó en las siguientes frases: "El poder confiado a mí será usado para mantener, ocupar y poseer
la propiedad y sitios que pertenecen al Gobierno, y para recolectar los
impuestos y aranceles; pero más allá lo que pueda ser necesario para esos
objetivos, no habrá ninguna invasión, ninguna utilización de la fuerza contra o
entre la gente en ninguna parte". "Pague o muera; la Unión Estadounidense
ya no es voluntaria", fue su mensaje principal. En la mente
de Lincoln, la Unión era más bien aquello en lo que se convertiría la Unión
Soviética que la unión original y voluntaria de los Padres Fundadores de
Estados Unidos. Él mantuvo su promesa invadiendo los Estados del Sur con 75.000
soldados iniciales, después de engañar a los habitantes de Carolina del Sur
para que atacaran Fort Sumter (donde nadie fue herido, y mucho menos muerto).
El Propósito Declarado de la Guerra
El Senado estadounidense publicó una Resolución de Objetivos de Guerra
que decía: "Esta
guerra no es emprendida... con ningún espíritu de opresión, o para ningún
propósito de conquista o subyugación, o de derrocamiento o interferencia de los
derechos o instituciones establecidas de aquellos Estados [del Sur], sino para defender... la Constitución, y
preservar la Unión". Por "instituciones establecidas"
de los Estados del Sur ellos querían decir la esclavitud.
Tal como el Senado estadounidense, Lincoln también declaró claramente
que el objetivo de la guerra era "salvar
la Unión" y no interferir con la esclavitud del Sur. En una famosa
carta del 22 de Agosto de 1862 al editor del New York Tribune, Horace Greeley, él escribió: "Mi objetivo supremo en esta lucha es salvar la Unión, y no
salvar o destruír la esclavitud. Si yo pudiera salvar la Unión sin liberar a
ningún esclavo, yo lo haría; y si pudiera salvarla liberando a algunos y
dejando a otros sin tocar, yo también lo haría". Por supuesto, la guerra de Lincoln destruyó la voluntaria
unión de los Padres Fundadores y la sustituyó por una unión involuntaria
mantenida por la amenaza de invasión, matanza, conquista y subyugación.
La Definición
Misma de Traición
La traición es definida por el Artículo 3, Sección 3 de la Constitución
estadounidense como sigue: "Traición contra los Estados Unidos
consistirá sólo en imponer la guerra contra ellos, o en la adhesión a sus
enemigos, en darles ayuda y apoyo". La palabra más importante aquí es "ellos".
Como en todos los documentos fundacionales, "Estados Unidos"
está siempre en plural, significando que los "Estados libres e independientes", como son llamados en
la Declaración de Independencia, están unidos en la formación de un acuerdo o
confederación con otros Estados. Imponer la guerra contra "ellos" significa imponer la guerra contra Estados
individuales, no algo llamado "el
gobierno de los Estados Unidos". Por lo tanto, la invasión
de Lincoln y su imposición de la guerra sobre los Estados del Sur son la
definición misma de la traición en la Constitución.
Lincoln se encargó de redefinir arbitrariamente la traición, no
enmendando la Constitución sino usando la fuerza militar bruta. Su nueva
definición era cualquier crítica hacia él mismo, su administración y sus
políticas. Él ilegalmente suspendió el mandato judicial del Hábeas Corpus
e hizo que los militares detuvieran y encarcelaran sin un debido proceso a
decenas de miles de ciudadanos de Estados del Norte, incluyendo a editores de
periódicos, a la legislatura de Maryland, al alcalde de Baltimore, al nieto de
Francis Scott Key que era un editor periodístico de Baltimore, al congresista
Clement L. Vallandigham de Ohio, su principal crítico en el Congreso
estadounidense, y esencialmente a cualquiera escuchado criticando al gobierno.
(Vea "Freedom under
Lincoln" de Dean Sprague y "Constitutional Problems under Lincoln" de James
Randall).
Más de 300 periódicos del Norte fueron cerrados por criticar al régimen
de Lincoln, como lo ha documentado James Randall, el preeminente erudito en
Lincoln del siglo XX.
La Verdadero Agenda de
Lincoln: Un Imperio Mercantilista
Lincoln comenzó su carrera política en 1832 como un liberal. Los whigs
[reformadores] del Norte como Lincoln eran el partido de la plutocracia
corporativa que quería usar los poderes coercitivos del gobierno para llenar
los bolsillos de sus benefactores del gran empresariado (y los de ellos
mismos). Ellos proclamaban apoyar lo que su precursor político, Alexander
Hamilton, llamó el "Sistema Estadounidense". Ésa era realmente una
versión norteamericanizada del putrefacto y corrupto sistema del
"mercantilismo" británico contra el cual los colonos se habían
rebelado. Sus políticas incluían tarifas proteccionistas para beneficiar a los
manufactureros del Norte y a sus socios comerciales bancarios y de la industria
de seguros; un banco nacional manejado por el gobierno para proporcionar crédito
barato a negocios políticamente relacionados; y "subvenciones para mejoramientos internos", que hoy
llamaríamos "bienestar
corporativo" de corporaciones constructoras de canales, caminos y
ferrocarriles.
De esa manera, cuando Lincoln primero postuló a un cargo político en
Illinois en 1832, él anunció: "Soy
un humilde Abraham Lincoln. Muchos amigos me han solicitado que me convierta en
un candidato para la legislatura. Mis políticas son cortas y dulces, como el
baile de la anciana. Estoy a favor de un banco nacional... a favor del sistema
de mejoramientos internos y una elevada tarifa protectora".
Él dedicaría su carrera política entera durante los siguientes veintinueve años
a aquella agenda.
La principal oposición a la agenda de Lincoln de un Imperio
mercantilista formado según el modelo del Imperio británico siempre había sido
del Sur, ya que los Presidentes Jefferson, Madison, Monroe, Jackson y Tyler,
entre otros, vetaron u obstruyeron la legislación whig, y más tarde la Republicana. Había partidarios del Sur de esa
agenda, y del Norte, opositores Jeffersonianos de ella, pero es sin embargo
verdadero que la aplastante oposición a ese esquema del Norte, Hamiltoniano,
vino del Sur Jeffersoniano.
Henry Clay fue el líder de los Whigs hasta su muerte en 1852, y Lincoln
una vez afirmó que él había recibido todas sus ideas políticas de Clay, a quien
elogió como "la encarnación perfecta
de un estadista". En realidad, el "Sistema Estadounidense"
de Hamilton / Clay / Lincoln fue mejor descrito por Edgar Lee Masters, quien
fue el socio legal de Clarence Darrow y un renombrado dramaturgo (autor de "The Spoon River Anthology").
En su libro "Lincoln the Man" (p. 27), Masters escribió que:
"Henry Clay era el campeón de
aquel sistema político que reparte favores a los fuertes a fin de ganar y
mantener su adhesión al gobierno. Su sistema ofrecía refugio a proyectos
engañosos y empresas corruptas... Él era el amado hijo de Alexander Hamilton
con sus corruptos esquemas de financiación, sus supersticiones acerca de la
ventaja de una deuda pública y un pueblo cargado de impuestos para hacer
ganancias para empresas que no pueden actuar independientemente. Su ejemplo y
sus doctrinas condujeron a la creación de un partido que no tenía plataforma
que anunciar, porque sus principios eran el pillaje y nada más".
Ésa fue la agenda a la cual Abraham
Lincoln dedicó su vida política entera. El "Sistema Estadounidense"
fue finalmente implementado totalmente con la Ley del Ferrocarril al Pacífico de Lincoln, que condujo 1) a una
histórica corrupción durante la administración de Ulysses Grant, con sus
gigantescas subvenciones a corporaciones ferrocarrileras y otras; 2) a cincuenta
años de altas tarifas proteccionistas que siguieron saqueando al Estados Unidos
agrícola, sobre todo al Sur y el Medio Oeste, para beneficio del Norte
industrial; 3) a la nacionalización del suministro de dinero con la Ley
Monetaria Nacional y la Ley de Moneda de Curso Legal; y 4) a los comienzos de
un Estado benefactor con las pensiones de los veteranos de guerra. Más
importante aún, el sistema de federalismo que fue establecido por los Padres
Fundadores fue casi destruído con un masivo cambio en el poder político hacia
Washington DC y lejos de la gente, debido a la abolición (a punta de cañón) de
los derechos de anulación y secesión.
El Mayor Fracaso de Lincoln
La esclavitud fue terminada pacíficamente
en las demás partes del mundo durante el siglo XIX. Eso incluye Massachusetts,
Rhode Island, Connecticut y Nueva York, donde los esclavos fueron una vez
usados para construír barcos de esclavos que navegaban desde los puertos de
Nueva York, Providence, Hartford y Boston. Todavía había esclavos en Nueva York
en 1853.
El economista Premio Nóbel Robert
Fogel y el co-autor Stanley Engerman, en su libro "Time on the Cross" describen cómo los Imperios
británico, español y francés, así como el sueco, danés y holandés, terminaron
pacíficamente la esclavitud durante el siglo XIX. Siempre que los esclavos
participaron realmente en guerras en América Central y otras partes, fue porque
un bando de la guerra les prometió la libertad; el objetivo de las guerras, sin
embargo, nunca fue liberar a los esclavos.
Los británicos simplemente usaron dólares
fiscales para comprar la libertad de los esclavos y luego legalmente terminaron
dicha práctica. El costo de la "Guerra Civil" para los contribuyentes
sólo del Norte habría sido suficiente para conseguir lo mismo en Estados
Unidos. En vez de ello, los esclavos fueron usados como peones políticos en una
guerra que terminó con la muerte de no menos de 850.000 estadounidenses según
la última investigación (el número fue de 620.000 durante aproximadamente los
pasados cien años), con más del doble de aquella cantidad en mutilados de por
vida, física y psicológicamente. (Lincoln hizo realmente un discurso a favor de
la "emancipación
compensada" en los Estados fronterizos, pero insistió en
que ello fuera acompañado por la deportación de cualquier esclavo emancipado.
Él, no obstante, nunca usó sus "legendarias" habilidades políticas
para conseguir algún tal resultado, como un verdadero estadista habría hecho,
salvo la deportación).
¿La Gloria de la Venida del
Señor?
A mediados del siglo XIX el mundo se había
desarrollado de tal manera que el Derecho internacional y las leyes de la guerra
condenaban el emprender la guerra contra civiles. Fue extensamente reconocido
que los civiles siempre se convertirían en bajas en cualquier guerra, pero
apuntarlos intencionalmente era un crimen de guerra.
El régimen de Lincoln revirtió aquel
progreso y preparó el terreno para todas las groseras atrocidades de guerra del
siglo XX emprendiendo la guerra contra civiles del Sur durante cuatro largos
años (1861-1865). La violación, el pillaje, el saqueo, el bombardeo y la
incineración de ciudades enteras pobladas sólo por civiles fueron el modo
Lincolniano de emprender la guerra, no contra invasores extranjeros sino contra
sus propios conciudadanos estadounidenses. (Lincoln no consideró que la
secesión era legal; por lo tanto, él pensó en todos los ciudadanos de los
Estados del Sur como ciudadanos estadounidenses, no como ciudadanos del
gobierno Confederado).
El general Sherman dijo en una carta a su
esposa que su propósito era el "exterminio,
no sólo de soldados, que son la menor parte del problema, sino de la
gente" (carta de Sherman a la señora Sherman, 31 de Julio de 1862).
Dos años más tarde, él ordenaría que sus oficiales de artillería usaran las
casas de Atlanta ocupadas por mujeres y niños como objetivos de práctica
durante cuatro días, mientras gran parte del resto de la ciudad era una
conflagración. Los restantes residentes fueron luego expulsados de sus casas,
en Noviembre, al inicio del invierno. El 90% de Atlanta fue demolido después de
que el ejército Confederado había dejado la ciudad.
El general Philip Sheridan de manera similar aterrorizó a los civiles
del valle Shenandoah en Virginia. Todo esto llevó al historiador Lee Kennett,
en su biografía de Sherman, a declarar honestamente que "si los Confederados hubieran ganado la
guerra de alguna manera, si su victoria los hubiera puesto en condiciones de
llevar a sus principales opositores ante alguna clase de tribunal, ellos se
habrían encontrado justificados... si hubieran colgado al Presidente Lincoln y
al alto comando entero de la Unión por su violación de las leyes de la guerra,
específicamente por emprender la guerra contra no combatientes"
(Lee Kennett, "Marching
through Georgia: The Story of Soldiers and Civilians during Sherman’s
Campaign", p. 286).
Acerca de Todas Aquellas Estatuas
El profesor Murray N. Rothbard (1926-1995)
fue quizá el libertario académico más famoso en el mundo durante la última
mitad del siglo XX. Siendo un renombrado economista de la Escuela Austriaca, él
también escribió ampliamente acerca de temas históricos, sobre todo de guerra y
política exterior. En un ensayo de 1994 titulado "Just War", Rothbard sostuvo que las dos únicas guerras
estadounisenses que calificarían como guerras justas (definidas como guerras
para rechazar una amenaza de dominación coercitiva) fueron la Revolución
Estadounidense (1765-1783) y el bando del Sur en la "Guerra Civil"
estadounidense. Sin entrar en su detallada explicación de esto, su conclusión
es especialmente relevante y digna de ser citada en detalle:
«En esta guerra entre los Estados, el Sur
puede haber luchado por su sagrado honor, pero la guerra del Norte era el
opuesto mismo de lo honorable. Recordamos el cuidado con el cual las naciones
civilizadas habían desarrollado el clásico Derecho internacional. Sobre todo,
los civiles no deben ser apuntados; las guerras deben ser limitadas. Pero el
Norte insistió en la creación de un ejército de reclutas, una nación en armas,
y rompió las reglas del siglo XIX de la guerra al específicamente saquear y
matar a civiles, al destruír la vida y las instituciones civiles para reducir
al Sur a la sumisión. La famosa marcha de Sherman a través de Georgia fue uno
de los grandes crímenes de guerra, y crímenes contra la Humanidad, de los últimos
150 años. Al apuntar y matar civiles, Lincoln y Grant y Sherman pavimentaron el
camino para todos los horrores genocidas del monstruoso siglo XX...
«Como dijo Lord Acton, el gran historiador
libertario, los historiadores, en el análisis final, deben ser jueces morales.
La musa del historiador, él escribió, no es Clío sino Radamanto, el legendario
vengador de la sangre inocente. Dentro de aquel espíritu, siempre debemos
recordar, nunca debemos olvidar, y debemos poner en el estrado de los acusados y
colgar muy alto a aquellos que, en tiempos modernos, abrieron la Caja de
Pandora del genocidio y el exterminio de civiles: Sherman, Grant y Lincoln. Quizás, algún día, sus
estatuas, como las de Lenin en Rusia, serán derribadas y fundidas; sus
insignias y banderas de batalla serán profanadas, y sus canciones de guerra
arrojadas al fuego».
(https://mises.org/library/just-war).
Quizás, algún día. Pero mientras tanto, y
durante los pasados 150 años, la montaña de mentiras que ha inventado el Mito
de Lincoln ha sido invocada repetidas veces para "justificar" guerra
tras guerra, todas disfrazadas como alguna gran cruzada moral, pero siendo en
realidad simplemente un instrumento para enriquecer al complejo
militar-industrial, rico más allá de sus sueños más salvajes, y a su clase
política promotora.
Como escribió Robert Penn Warren en su
libro de 1960 "The Legacy of the Civil War", el Mito de
Lincoln, minuciosamente fabricado por el Partido Republicano, hace mucho creó
una "herencia
psicológica" que sostiene que "el norteño, con su Tesoro de Virtud" ocasionado por su
victoria en la "Guerra Civil", siente como si él tuviera "una indulgencia, una indulgencia
plenaria, para todos los pecados pasados, presentes y futuros". Esa "indulgencia",
escribió Warren, "es la
justificación para nuestras cruzadas de 1917-1918 y 1941-1945 y nuestra
diplomacia de la rectitud moral, con el slogan de la rendición
incondicional y la rehabilitación universal para otros". Robert Penn
Warren creía que la mayor parte de los estadounidenses estaban contentos con
todas estas mentiras sobre su propia historia, la obra de lo que él llamó "las manipulaciones de los
especialistas en propaganda", refiriéndose a aquellos que
se describen a sí mismos como "eruditos
en Lincoln".–
pero Ignora las Verdaderas Opiniones
de Él
acerca de la Raza
12 de Enero
de 2013
La película "Lincoln", hecha por el magnate de Hollywood y supremacista judío Steven Spielberg, está ganando elogios
de todos los sectores entre sus congéneres tribales en los medios de
comunicación, muy probablemente porque ignora completamente las verdaderas
opiniones del famoso Presidente estadounidense acerca de la raza y de los
negros.
La película retrata a Lincoln de acuerdo con el ahora bien establecido
mito de él como un benefactor y libertador de la población de esclavos. En
realidad, sin embargo, Lincoln estuvo firmemente opuesto a la presencia de
negros en Estados Unidos y pasó muchas horas haciendo una campaña para tenerlos
a todos ellos transportados de vuelta a África.
Lincoln, como Jefferson y muchos otros, nunca creyó en la igualdad
racial. Por el contrario, Lincoln estaba firmemente comprometido con la
separación racial y la repatriación completa de todos los negros de regreso a
África.
Su apoyo a la segregación y su oposición a la mezcla racial es ilustrado
por el hecho de que él era uno de los partidarios públicos de una ley en su
Estado natal de Illinois que hacía del matrimonio entre Blancos y negros un
delito (Benjamin Quarles, Lincoln and the Negro, Benjamin Quarles, Nueva
York, 1962, pp. 36-37).
Lincoln dio a conocer sus opiniones acerca
de la repatriación de los negros tan temprano como en 1862. Durante una reunión
con un grupo de negros llamado la "Delegación de Negros Libres" que
habían ido para suplicar por la emancipación plena, Lincoln dijo a los
africanos que su mejor opción era retornar a África y comenzar una colonia
negra libre allí. Hablando al grupo, él dijo:
«Ustedes y yo somos razas diferentes. Tenemos
entre nosotros una diferencia más amplia que la que existe entre casi cualquier
otra raza. Sea correcto o incorrecto, no necesito discutir aquello, pero esta
diferencia física es una gran desventaja tanto para ustedes como para nosotros,
según pienso. Vuestra raza sufre muy enormemente, muchos de ustedes viviendo
entre nosotros, mientras los nuestros sufren por vuestra presencia. En pocas
palabras, sufrimos en cada lado. Si esto es admitido, entonces permite una
razón al menos de por qué deberíamos estar separados.
«Vuestra raza está
sufriendo, a mi juicio, el mayor mal provocado a cualquier pueblo. Pero incluso
cuando ustedes dejen de ser esclavos, ustedes estarán todavía lejos de ser
puestos en igualdad con la raza Blanca. En este amplio continente, ni un solo
hombre de vuestra raza es hecho el igual de un solo hombre nuestro. Vayan donde
ustedes sean mejor tratados, y la prohibición está todavía sobre ustedes. No
puedo alterar aquello aunque quisiera.
«No necesito contarles los efectos sobre los
hombres Blancos que surgen de la institución de la esclavitud. Vean nuestra
actual condición: ¡el país involucrado en una guerra!, nuestros hombres Blancos
cortándose las gargantas entre sí, ninguno sabiendo cuán lejos esto se
extenderá; y luego consideren lo que sabemos que es la verdad. Pero en favor de
vuestra raza entre nosotros no habría ninguna guerra, y aunque muchos hombres
se involucraran en cualquiera de ambos lados, no se preocupan por ustedes de ninguna
forma. Es mejor para nosotros y ustedes, por lo tanto, estar separados» (Obras Completas de Abraham Lincoln, editadas por Roy P.
Baler, 1953, vol. V, pp. 371-375).
Cuando Lincoln firmó la Proclamación de
Emancipación, él de nuevo abogó por la "colonización" negra (la
creación de un Estado negro separado, removido de Estados Unidos) durante su
discurso después de la ceremonia de la firma:
«He impulsado la colonización de los
negros, y seguiré haciéndolo. Mi Proclamación de Emancipación estaba unida con
este plan. No hay espacio para dos razas distintas de hombres Blancos en
Estados Unidos, mucho menos para dos razas distintas de Blancos y negros.
«No puedo concebir
ninguna mayor calamidad que la asimilación del negro en nuestra vida social y
política como nuestro igual. Dentro de veinte años nosotros podemos colonizar
pacíficamente al negro y darle nuestra lengua, literatura, religión y sistema
de gobierno bajo condiciones en las cuales él puede elevarse a la máxima medida
de humanidad. Pero eso él nunca puede hacerlo aquí. Nunca podremos alcanzar la
unión ideal que nuestros padres soñaron, con millones de una raza extranjera e
inferior entre nosotros, cuya asimilación no es ni posible ni deseable» (Ibíd).
Tristemente para Estados Unidos, Lincoln
fue asesinado por un simpatizante Confederado antes de que el Presidente
pudiera materializar sus proyectos.–


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