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viernes, 23 de junio de 2017

La Violencia Izquierdista y el Incendio del Reichstag



     Del sitio de su autor (national-socialist-worldview.blogspot.com) el difusor NS estadounidense Hadding Scott presentamos en castellano el siguiente artículo de hace una semana, donde a partir del baleo de un congresista Republicano estadounidense hace nueve días se retrotrae al caos desatado y a falsas acusaciones por parte de la Izquierda contra el régimen nacionalsocialista de Alemania.

Violencia Anti-Trump
y el Incendio del Reichstag
por Hadding Scott
17 de Junio de 2017



     Voy a hablar de los disparos al congresista Stephen Scalise y del incendio del Reichstag (durante la Alemania nacionalsocialista, Febrero de 1933).

     Esta semana (14 de Junio) vimos en Virginia un intento de baleos masivos de políticos Republicanos por parte de un hombre de 66 años de Belleville, Illinois, llamado James T. Hodgkinson. En vez de matar a muchos Republicanos, él sólo hirió gravemente con su rifle al importante representante Republicano por Louisiana Stephen Scalise y a dos policías.

     Esos disparos parecen ser parte de un patrón de violencia que comenzó mucho antes de que Donald Trump fuera elegido. El verano pasado vimos a izquierdistas atacando a partidarios de Trump, y todavía vemos acciones callejeras entre supuestos "anti-fascistas" y partidarios de Trump y también miembros de la Derecha Alternativa.

     Ésta es una ola de disturbios que ha sido fomentada por los medios de comunicación.

     Hubo una ola similar de disturbios en Alemania antes y durante algún tiempo después de que Adolf Hitler se convirtiera en el Canciller de Alemania. De hecho hubo violencia en diversos grados desde el final de la Primera Guerra Mundial. Hubo una toma comunista del poder en Baviera que duró aproximadamente un mes.

     Por otro lado, hubo asesinatos por parte de un grupo derechista secreto llamado la Organización Cónsul a principios de los años '20.

     Hubo violencia cuando Hindenburg fue elegido Presidente en 1925.

     Los izquierdistas y los judíos realmente se pusieron violentos después de que Hindenburg designó a Hitler como Canciller en Enero de 1933.

     En ese entonces, al igual que ahora, la prensa controlada por los judíos jugó una gran parte en la provocación de la violencia.

     Durante una procesión con antorchas el 31 de Enero de 1933, el día después de que Hitler fue nombrado Canciller, un hombre de la SA, el camisa parda Hans Maikowski, y un policía, Josef Zauritz, fueron muertos a tiros por comunistas. Joseph Goebbels, en un discurso del 10 de Febrero, preparando a la muchedumbre antes de Hitler, habló de cómo el periódico comunista Die Rote Fahne (La Bandera Roja), que él dijo que estaba dirigido por judíos, tuvo la desfachatez de afirmar que los propios nacionalsocialistas habían baleado a Maikowski y Zauritz. Esa mentira, a propósito, también es perpetuada hoy, por ejemplo, por Wikipedia en alemán.

     Otro acto de violencia izquierdista que sido obscurecido con la propaganda izquierdista es el incendio del Reichstag.


     El incendio del Reichstag sucedió el 27 de Febrero de 1933. Marinus van der Lubbe, un organizador marxista, fue atrapado y detenido dentro del edificio. Los comunistas y los judíos pretendieron que Marinus van der Lubbe probablemente no podía haber sido responsable del incendio del Reichstag. Ellos mencionaron varias excusas, como que él era retardado y no podía ver bien.

     Los historiadores de la corriente predominante hace mucho aceptaron que Van der Lubbe estuvo implicado en el incendio del Reichstag, pero el mito de que los propios nacionalsocialistas le habían puesto fuego y luego habían culpado de ello a un indefenso retrasado mental fue revivido en los años '90 debido a la influencia judía en los medios de comunicación supuestamente patriotas, sobre todo por William Cooper, que tenía judíos que lo apoyaban, el cual fue imitado por Alex Jones, también conocido por su apoyo judío, y esos tipos fueron imitados más tarde por la periodista Abbie Martin y otra gente mal informada e irresponsable que sólo repite cosas que escucharon.


     Si usted revisa los reportes acerca de ese proceso, está claro que nadie fue incriminado falsamente por el incendio del Reichstag. El siguiente es un fragmento de la transcripción del proceso que fue reportada en el Glasgow Herald el 26 de Septiembre de 1933:

    «Se le preguntó a Van der Lubbe si en una taberna comunista en el barrio Neukölln de Berlín él había dicho que él era un comunista pero que no estaba de acuerdo con los líderes comunistas, los cuales eran demasiado pasivos.

    —"Sí", dijo Van der Lubbe.

    —"¿Dijo usted que el futuro de todos los trabajadores dependía de Alemania?"
    —"Tal vez".

    —"¿Dijo usted que había que tomar medidas extremadamente radicales?"
    —"Sí".

    —"Mientras miraba una procesión nacionalsocialista en una ocasión ¿dijo usted con voz excitada: Hay que hacer algo?"
    —"Tal vez" [...]

    —"¿Dijo usted que era necesario que los trabajadores realizaran acciones en contra, y que ése era el modo en que la Revolución rusa había sido llevada a cabo, y que no era demasiado tarde?".
    —"Tal vez".

    —"¿Dijo usted que era necesario poner fuego a edificios públicos para que los trabajadores pudieran reconocer que había llegado el momento?".
    —"Sí".

    —"¿Dijo usted que sería necesario provocar a las Tropas de Asalto e inflamar a la gente?".
    —"Posiblemente"».

     Marinus van der Lubbe admitió que él provocó el incendio pero negó que los líderes comunistas estuvieran implicados, ni tampoco implicó a ningún co-conspirador.

     Ernst Torgler, el antiguo líder de los comunistas en el Reichstag, también fue procesado. Torgler se entregó para ser procesado, y declaró su inocencia. Hubo también algunos búlgaros de los que se sospechó su participación en el incendio provocado (Glasgow Herald, 26 de Septiembre de 1933).

     Aquí es donde realmente puede ser encontrada la prueba de que Van der Lubbe fue sometido a un proceso justo, porque aquellas otras personas, aunque sospechosas de haber participado en el incendio, fueron encontradas inocentes.

ANEXO

     La Campaña electoral para el Reichstag de Febrero-Marzo de 1933 fue muy polémica. Todos los partidos políticos pusieron todos sus recursos en la lucha. Aunque los nacionalsocialistas tenían el apoyo pleno de la radio controlada por el gobierno, y con hombres SA sirviendo como policías auxilliares, los partidos de oposición no fueron intimidados. Los observadores informados creían que una victoria nacionalsocialista no estaba de ningún modo garantizada.

     Entonces, durante la noche del 25 de Febrero de 1933, sólo dos semanas antes de la elección, un comunista holandés, Martinus van der Lubbe, prendió fuego al edificio del Parlamento. Muchos en ese entonces creían, y desde entonces han creído, que sólo los nacionalsocialistas podrían haberse beneficiado de tal desgraciado evento y por lo tanto, sostienen ellos, Hitler debe haber ordenado el incendio él mismo. De hecho, él y su partido fueron inocentes de ese crimen. Pero ellos rápidamente y con eficacia se precipitaron para capitalizar ese desastre.


     El que se muestra es el cartel que apareció por todas partes de Alemania durante el día siguiente. Su aspecto improvisado confirma que el asunto entero no había sido planeado de antemano. El texto del mismo dice:

     «El Parlamento en Llamas, Incendiado por los Comunistas.

     «Éste sería el destino del país entero si los comunistas y sus aliados, los socialdemócratas, se instalaran en el poder durante siquiera unos meses.

     «¡Ciudadanos inocentes serían puestos contra la pared y fusilados como rehenes! ¡Los agricultores verían incendiadas sus casas sobre sus cabezas!

     «Una Protesta clamorosa debe resonar en todas partes de Alemania:

     «¡Acabar con el Comunismo!, ¡Acabar con los Socialdemócratas!

     «Vote por Hitler, Lista 1».

     El gobierno nacionalsocialista no creyó que Van der Lubbe hubiera actuado solo. Hubo algunos testigos que dijeron que vieron a varios incendiarios, y habría sido conveniente demostrar que el Partido Comunista estuvo detrás de ello, pero no hubo capacidad para hacer eso. Pero al parecer hubo algunas pruebas de que otros comunistas estuvieron implicados, aunque no necesariamente la dirigencia del Partido Comunista.

     Esto es lo que United Press informó el 28 de Febrero de 1933, el día después del incendio:

    «La policía reveló que un allanamiento en la Casa Liebknecht, la oficina central comunista, el viernes pasado descubrió "instrucciones" para el comienzo de un extenso reinado del terrorismo comunista a través de toda Alemania, con la esperanza de que siguiera la guerra civil.

    «Un comunicado dijo que el complot revelado en el allanamiento a la Casa Liebknecht incluía planes para la destrucción de todos los edificios gubernamentales, museos, castillos y centrales eléctricas modernas a través de toda Alemania».

    «Un párrafo significativo de las instrucciones fue citado como sigue:

    «"En los ataques contra la policía, deberían ser usados mujeres y niños, preferentemente que pertenezcan a las familias de los policías, para marchar delante de los agitadores atacantes"».

     Usted notará que a algunos de nuestros "antifas" en Estados Unidos hoy también les gusta ponerse detrás de las mujeres para realizar sus ataques.

     Para el tiempo en que tuvo lugar el proceso en Septiembre de 1933 —ocho meses después del incendio— el gobierno había procedido bajo la premisa de que esa conspiración comunista existía y que involucraba al Partido Comunista per se.

     El día después del incendio del Reichstag, el presidente Hindenburg publicó un decreto de emergencia que daba rienda suelta a la policía para registrar casas, confiscar propiedades y detener gente sin proceso. Luego hubo una prohibición de la prensa comunista y socialdemócrata (United Press, 28 de Febrero de 1933).

     Se llamó a una elección en Marzo de 1933 que aumentó los asientos de los nacionalsocialistas en el Reichstag para aprobar una enmienda a la Constitución de Weimar que permitiría que Hitler legislara sin el Reichstag. Aquélla fue la así llamada Ley Habilitadora.

     Hitler usó los poderes dados conforme al decreto de emergencia de Hindenburg para impedir que los comunistas tomaran sus asientos en el Reichstag. De esa manera Hitler fue capaz de conseguir la mayoría de dos tercios del Parlamento que era necesaria.

     Después de eso los nacionalsocialistas hicieron cambios arrolladores en Alemania durante el año siguiente. Los comunistas, o los ex-comunistas, fueron tratados según cómo ellos se adaptaron al Nuevo Orden.

     Ernst Torgler, que había sido procesado y había declarado su inocencia, aunque fue absuelto por el incendio del Reichstag, fue mantenido en custodia preventiva (Schutzhaft) hasta 1935. El partido comunista mientras tanto expulsó a Torgler ya que él se había sometido voluntariamente al proceso judicial. Torgler más tarde trabajó para Joseph Goebbels en el Ministerio de Propaganda, haciendo la propaganda anti-soviética, lo que lo hizo recibir algunas críticas después de la guerra. Pero él sobrevivió a la guerra y después de ella se convirtió en un socialdemócrata.

     Sin embargo, un líder comunista diferente, Ernst Thaelmann, cabeza del Partido Comunista, aparentemente no fue tan fácil de reformar. Él fue mantenido en un campo de concentración hasta el final de la guerra, en cuyo tiempo él fue muerto para impedir que retornara a la sociedad y organizara al comunismo otra vez después de la guerra.

     El hecho de que diferentes comunistas tuvieran destinos diferentes bajo el Nacionalsocialismo refleja la complejidad de la visión nacionalsocialista del problema comunista.


Causas de la Agitación Comunista

     El comunismo era una gran preocupación para los alemanes en la primera mitad del siglo XX, quienes estaban preocupados por cómo evitar una toma bolchevique del poder en Alemania. Hay dos teorías acerca de qué provoca la agitación comunista o socialista y la decadencia de la civilización que parecen haber formado la manera nacionalsocialista de abordar el problema.

     Está la visión presentada en el libro de 1895 "The Law of Civilization and Decay" de Peter Brooks Adams [1]. Su teoría es que la creciente concentración de la riqueza empobrece a la clase obrera y campesina de una nación, quienes son gradualmente sustituídos por extranjeros. La resultante sociedad de una pequeña élite plutocrática que preside sobre un proletariado empobrecido y racialmente mezclado carece de cohesión interna, y esa clase de sociedad es débil y fácilmente fragmentada. Adams ejemplifica con el Imperio romano la sociedad paradigmática donde eso sucede, y en 1895 él veía al Imperio británico recorrer el mismo camino.

[1] http://www.gutenberg.org/files/44908/44908-h/44908-h.htm

     La teoría de Adams ve a la plutocracia destruyendo a la nación, y eso implica que el socialismo es una reacción justificada.

     La otra teoría es presentada por Theodore Lothrop Stoddard en su libro de 1922 "The Revolt Against Civilization: The Menace of the Underman" [2]. Ese libro explicaba la Revolución bolchevique como resultado de la proliferación de gente genéticamente inferior. En la teoría de Stoddard, hay en cada población un cierto número de personas inadaptadas e involucionados genéticos que no funcionan bien en una sociedad compleja, y cuando esa clase de personas alcanzan alguna masa crítica, la civilización está en peligro y una revolución de estilo bolchevique se hace posible. (Es, a propósito, del uso de Stoddard de la palabra Under-Man que se deriva el término nacionalsocialista Untermensch. Note que eso no se refiere a ninguna nacionalidad particular sino al elemento degenerado que existe en diversos grados en cada nación).

[2] http://www.jrbooksonline.com/pdf_books_added2009-3/revoltagainstcivilization.pdf

     La teoría de Stoddard ve al pobre como una amenaza para la civilización (ya que la pobreza para él es una manifestación de incapacidad genética) y por lo tanto Stoddard ve al socialismo como totalmente injustificado y destructivo.

     Ahora bien, los nacionalsocialistas adoptaron ambas visiones, la de Brooks Adams y la de Lothrop Stoddard. Ellos aceptaron que había gente cuya naturaleza hereditaria los hacía problemáticos para la civilización, y también vieron la concentración extrema de la riqueza como perjudicial para la nación. Los hombres que habían hecho un buen servicio durante la guerra estaban mendigando en las calles, de manera que no era realmente creíble decir que la pobreza era completamente un resultado de la inferioridad hereditaria. Algunas personas eran víctimas de las circunstancias.

     La necesidad de combatir la concentración de riqueza era el tema del "Manifiesto para la Abolición de la Esclavitud del Interés" de 1918 de Gottfried Feder. Al mismo tiempo, la idea racial había estado bien establecida en Alemania antes de la guerra. Fue Alfred Ploetz quien habló de la proliferación de gente no apta y acuñó el término "higiene racial" en 1895. La plutocracia y el infrahombre de esa manera eran los males gemelos que el Nacionalsocialismo procuró suprimir a fin de preservar a la nación.

     De este modo, había una amenaza desde arriba, y una amenaza desde abajo.


Subversivos de Alto Funcionamiento

     En términos de la Amenaza del Infrahombre, otro factor a considerar, del que Stoddard no habló mucho pero que no escapó a la atención de los nacionalsocialistas, era el papel de los medios de comunicación y de una intelectualidad perversa en la siembra de la subversión. Ésa es una manifestación de un elemento que es hostil o despectivo de la nación pero que logra ser exitoso dentro de ella.

     Los judíos, por ejemplo, son uno de los grupos étnicos más ricos en cualquier Estado occidental, lo que sólo los hace aún más peligrosos, ya que ellos generalmente usan su riqueza e influencia para propósitos hostiles.

     Los judíos no constituyen, sin embargo, la totalidad del elemento subversivo de alto funcionamiento. En Alemania, los hermanos Heinrich y Thomas Mann, que no eran judíos pero que tenían alguna ascendencia no-Blanca, eran enemigos del Estado nacionalsocialista. Thomas Mann incluso hizo emisiones en medios radiales estadounidenses contra Alemania durante la guerra.


James T. Hodgkinson

     Si miramos a James T. Hodgkinson [quien murió en el enfrentamiento con la policía], que casi mató al congresista Stephen Scalise hace unos días, podríamos ver algunas indicaciones de Untermenschlichkeit, algunas indicaciones de que él podría ser un infrahombre, pero no hasta el punto de que sea un paria y un fracaso en nuestra sociedad, como Lothrop Stoddard diría que el Underman generalmente es. Hodgkinson aparentemente tenía su propio negocio y tenía una linda casa en Belleville, Illinois.

     No estoy seguro de que yo tenga suficiente información para evaluar a Hodgkinson. Vemos, sin embargo, ejemplos previos de comportamiento poco civilizado por parte de Hodgkinson. Él tenía antecedentes penales que incluían algunos ejemplos de pequeña violencia.

     Y si usted mira al hombre, usted ve que él no es exactamente un dios nórdico. Él tenía una nariz ancha y chata, lo que me hace preguntarme qué hay en su árbol genealógico.

     Al mismo tiempo, sin embargo, su partidismo anti-Republicano parece reflejar los efectos de la propaganda de masas. En Facebook, Hodgkinson se había unido a un grupo llamado Terminate the Republican Party, dirigido por Howard Scott Pearlman, de New Jersey.

     De este modo, podemos decir que éste era un hombre que tenía algunas tendencias violentas, quizá un infrahombre, pero uno relativamente de alto funcionamiento, cuyas tendencias fueron apuntadas en una dirección particular por los mensajes que él había escuchado.


Lo que Debería Hacerse

     Escribí, después de que Trump fue elegido en Noviembre pasado, que los poderes constitucionales del Presidente de Estados Unidos no eran adecuados de tratar con los problemas que amenazan con destruír nuestro país, específicamente la disminución demográfica y la firmemente arraigada élite anti-Blanca.

     Cualquiera que quisiera arreglar lo que anda mal en el Estados Unidos de hoy necesitaría la clase de poderes dictatoriales que Adolf Hitler logró adquirir después del incendio del Reichstag en 1933.

     En el mejor escenario posible, él adquiriría de una forma u otra aquellos poderes y los usaría del modo en que Adolf Hitler los usó. Que un Presidente estadounidense ejerza poderes extraordinarios no es algo que carezca de precedentes, cuando hay una emergencia que parezca justificar aquello, y si vemos más incidentes similares a este de los disparos contra el congresista Scalise, quizá puede ser declarada alguna clase de estado de emergencia, y el resultado apropiado podría venir de ello.–



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