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miércoles, 7 de junio de 2017

De la Ahnenerbe, Orígenes Arios y Dioses



     En el sitio renegadetribune.com hay diversos artículos firmados por Patrick Chouinard, periodista nacionalista estadounidense, de entre los cuales presentamos traducidos aquí tres. El primero, de Febrero pasado, se refiere a los esfuerzos emprendidos por Himmler para la averiguación del distante pasado ario, y el segundo, de las mismas fechas, ahonda en esa búsqueda pero ahora en las tierras islandesas, donde se han conservado muchos vestigios de una antigua nordicidad. El tercer artículo, de Enero de este año, habla de antiguos dioses arios, dioses de las antiguas leyendas de diversas culturas, como creadores de civilización. Todos estos breves textos destacan en contrapunto el elevado intento NS de clarificar los remotos orígenes de ciertos pueblos y sus creaciones, y, por otro lado, los nefastos intentos de gente que aparenta saber lo que no sabe y que pretende dar por establecida su falsaria y no certificada visión de la Historia antiquísima.


La AHNENERBE de Himmler:
Primer Esfuerzo Real para Definir Nuestro Pasado Ario
por Patrick Chouinard
3 de Febrero de 2017



     En Indiana Jones, Hollywood ha representado a los nacionalsocialistas como recorriendo el planeta en busca de "toda clase de artefactos religiosos" para que los "científicos nazis" pudieran usar su poder arcano para gobernar el mundo. En efecto, vemos aquello representado tanto en "Los Cazadores del Arca Perdida" como en "Indiana Jones y la Última Cruzada". Eso es fantasía pura, pero es una sugerencia que han difundido los académicos.

     En los años '30 Himmler y la SS fundaron la Ahnenerbe o Sociedad de la Herencia Ancestral, un brazo investigativo de la SS que envió expediciones a través de Europa y el mundo para investigar los orígenes de los arios. Ése fue un intento concreto, de parte de Heinrich Himmler y la SS, de generar un cuerpo de investigación y evidencias que pudieran recobrar nuestra herencia aria que se perdió primero por la ocupación romana imperial y luego por el cristianismo. Por primera vez en la Historia humana había una tentativa de descubrir de nuevo los verdaderos orígenes arios y de clarificar la prehistoria germánica.

     Ninguna nación ha realizado tal esfuerzo, antes o desde entonces, para redescubrir y documentar nuestro pasado prehistórico. Si ésa fue la única verdadera contribución de Himmler a la Historia, entonces él debería ser considerado como un héroe de nuestra gente. Aunque su principal preocupación era validar los orígenes arios germánicos, su investigación ha mostrado que la raza aria tiene raíces lejos más allá de implicaciones solamente celtas, eslavas o germánicas, y muestra que la raza aria demuestra una unidad lingüística, étnica y cultural que se remonta a una antigüedad mayor.

     Los académicos, por otra parte, insisten en que la investigación de la SS fue mal hecha, pobremente ejecutada y destinada sólo a engañar a otros para apoyar la idea de la superioridad germánica. Pero por el contrario, Himmler estaba consciente del negativo impacto del cristianismo sobre la historia aria. El objetivo de él era deshacer esa plaga que actuaba contra nuestra gente, y regenerar una verdadera y revivida fe aria. Él tomó su trabajo muy en serio, y lo mismo aquellos científicos que trabajaron con él.

     La principal crítica contra los científicos del Tercer Reich se basa en el sentimiento de que si ellos no son científicos judíos entonces sus opiniones no valen nada. Comenzando con la destrucción de la biblioteca de Alejandría en adelante, el cristianismo inició la mayor destrucción de conocimiento e historia racial que el mundo haya conocido alguna vez. El filósofo, escritor y líder NS Alfred Rosenberg posteriormente explica:

    "Ideas romanas tardías, cristianas, egipcias o judías han penetrado en el alma del hombre germánico, y en parte la han destruído".

     Debemos recordar que el período romano tardío se distinguió especialmente por ser culturalmente degenerado, y que la cultura egipcia tardía fue dominada por un miserable misticismo y por un predominio de gente no-Blanca. Tanto la cultura romana como la egipcia comenzaron como civilizaciones nórdicas, al igual que este país [EE.UU.] que ahora influye sobre otros y los destruye en el proceso.

     Los partidarios del cristianismo afirman que los monjes cristianos preservaron el conocimiento antiguo y sus registros, lo que condujo a la salvación de nuestro pasado. Pero por el contrario, si el cristianismo nunca se hubiera convertido en la religión oficial del Imperio tendríamos un conocimiento mucho más fuerte y más completo de aquel pasado. Lo de Himmler no fue una tentativa de reclamar poderes antiguos para su uso militar o para investigar los OVNIs. Eso es basura del canal History Channel. Heinrich Himmler estaba consciente de que el cristianismo había tenido éxito sólo en el oscurecimiento de la memoria racial de la raza aria germana, y de que debe haber pruebas de un origen prehistórico de la civilización germánica y aria mucho más distante.

     Sorprendentemente, los autores Graham Hancock, John Anthony West, Robert M. Schoch, Laird Scranton y otros, han estado afirmando que hay pruebas de un capítulo olvidado en la Historia humana, y que nuestros antiguos mitos no son sólo historias imaginarias sino más bien recuerdos fragmentarios de aquel pasado perdido hace mucho. El Nacionalsocialismo, por otra parte, anticipó tales revelaciones con décadas de antelación.

     En Enero de 1942 Hitler comentó:

    "La leyenda no puede ser extraída desde el vacío, no podía ser un invento puramente gratuito. Nada nos impide suponer, y yo creo incluso que sería de nuestro interés hacer aquello, que la mitología es un reflejo de cosas que han existido y de las cuales la Humanidad ha retenido un vago recuerdo. En todas las tradiciones humanas, sean orales o escritas, uno encuentra la mención de un enorme desastre cósmico... En la leyenda nórdica leemos acerca de una lucha entre gigantes y dioses. En mi opinión, el asunto es explicable sólo por la hipótesis de un desastre que destruyó completamente a una Humanidad que ya poseía un alto grado de civilización".

     Las palabras de Hitler son casi idénticas a las de Graham Hancock. Aquellos que piensan que Hitler no era nada más que tonto vociferante, deben investigar más los escritos y declaraciones de él, no sólo en cuanto a la cuestión judía sino sus opiniones acerca de la raza y los orígenes arios que él menciona brevemente en Mein Kampf. Pero en Mein Kampf Hitler aclara quién creó la civilización y cuál sería el resultado si aquella raza muriera:

    "Cada manifestación de cultura humana, cada producto del arte, la ciencia y la habilidad técnica, que vemos delante de nuestros propios ojos hoy, es casi exclusivamente el producto del poder creativo ario. Todo lo que admiramos en el mundo hoy, su ciencia y su arte, su desarrollo técnico y sus descubrimientos, es producto de las actividades creativas de unos pocos pueblos, y puede ser verdadero que sus primeros comienzos deben ser atribuídos a una raza. La existencia de la civilización es totalmente dependiente de tales pueblos. Si ellos perecieran, todo lo que hace hermosa a esta Tierra descenderá con ellos a la tumba".

     Él incluso dio una seria advertencia y predicción al Estados Unidos Blanco:

    "En Norteamérica el elemento teutónico, que ha mantenido pura su reserva racial y no la mezcló con ningún otro linaje racial, ha llegado a dominar el Continente americano, y seguirá siendo su señor mientras aquel elemento no caiga víctima del hábito de adulterar su sangre".

     Mientras muchos son los familiares mitos de la Atlántida y las propias teorías de los atlantes de Graham Hancock y de Robert Schoch, los nacionalsocialistas y sus intelectuales hicieron una investigación más completa de los orígenes atlantes de la Humanidad Blanca que cualquiera en las últimas ocho décadas. En los años '20 el filósofo NS Alfred Rosenberg y el escritor Rudolf John Gorsleben defendieron la idea de la Atlántida del Norte, conocida como Thule.

     Según la doctrina NS, los arios son una especie separada de otros pueblos no-Blancos, incluyendo a los judíos. En efecto, hay una fuerte evidencia genética para respaldar aquello. Los más puros de los europeos del Norte, por ejemplo, se encuentra que poseen un tipo de sangre RH Negativo, que carece del gen del mono Rhesus de la India, gen que tiene toda la otra gente en la Tierra. Existen también fuertes diferencias fisiológicas, químicas y anatómicas más allá de la pigmentación de la piel y el tipo de pelo, que separan a los arios Blancos de los otros tipos raciales.

     Además, puesto que hay más diversidad dentro de la raza blanca que en cualquier otra raza, hay evidencia de un significativo cambio genético. Aquellos con sangre de tipo RH Negativo tienen dificultades para entremezclarse con aquellos de sangre RH Positivo; eso incluye los intentos de parte de mujeres de Europa del Norte que se aparean con varones africanos negros. Las mujeres, en esa horrorosa circunstancia, deben recibir repetidas inyecciones para mantener el embarazo, y luego las cesáreas son una regla. Comparando a negros y asiáticos con los Blancos, usted verá una gran diferencia en sus nalgas, piernas, pies, y el modo en que ellos caminan.

     La Anhenerbe fue también responsable de acumular un extenso catálogo de tipos raciales Blancos. Los académicos marxistas atacan la ciencia de medir cráneos, que los arqueólogos e investigadores SS perfeccionaron, como pseudo-ciencia, sobre todo en cuanto a la evaluación de la manera de caminar. Observar cómo uno camina indica la raza, ya que los negros naturalmente caminan de manera muy diferente que los arios, y lo mismo los asiáticos, los indios norteamericanos y los mestizos.

     Una de las ambiciones de Himmler era viajar a Islandia para examinar los antiguos mitos y leyendas escandinavos, y examinar y registrar piedras rúnicas y otros artefactos vikingos y pre-vikingos. Himmler creía que había pruebas de que la raza aria no evolucionó a partir de monos africanos inferiores sino que descendía de dioses, como fue descrito en los Eddas y otras sagas islandesas. Himmler también creía que las runas Mensch y Hagal eran simbólicas de nuestra descendencia desde los dioses.


     Esto suena como la típica retórica del programa Antiguos Alienígenas, pero tanto Erich von Daniken como su protegido Giorgio Tsoukolaus, junto con el judío Zecharia Sitchin, han afirmado, sin embargo, que nuestra ascendencia era cualquier cosa salvo pura, y ocultaron la verdad de que los arios descienden de los dioses del cielo y lanzaron la idea no sólo en una interpretación multicultural de lo que significa descender de los dioses, sino de que los dioses están activamente implicados en nuestras vidas hoy.

     Algunos han especulado que hay un conflicto interno que se está desarrollando en secreto entre los gobiernos y las instituciones del mundo, donde un lado es controlado por aliados de la raza blanca, y otro completamente controlado y que lucha por los intereses de los judíos. Algunos han establecido incluso una conexión entre los judíos y los alienígenas grises. En efecto, han sugerido que los alemanes descubrieron un OVNI derribado en la Selva Negra y comenzaron un proceso de ingeniería inversa de la tecnología alienígena, una tarea a menudo atribuída a la Sociedad de la Herencia Ancestral de Himmler.

     Independientemente de los rumores y la especulación, lo que sabemos realmente es que Heinrich Himmler, encargando y promoviendo por sí solo la investigación de otros talentosos arqueólogos, historiadores, mitólogos y eruditos religiosos alemanes, intentó recobrar nuestro pasado olvidado en una forma nunca antes conseguida.–



Himmler y la Búsqueda
de los Orígenes Islandeses
por Patrick Fox
7 de Febrero de 2017


     En artículos anteriores he hablado extensamente acerca de lo que yo llamo los dioses solares arios, o la gente del cielo. Si bien nuestros logros como arios Blancos seguramente no pueden ser disminuídos por la errónea afirmación de que ellos fueron administrados o completamente entregados por antiguos "alienígenas", persiste la pregunta de que si no evolucionamos a partir de criaturas simiescas de África o de los bíblicos Adán y Eva, entonces ¿de dónde?.

     En los Eddas se señala claramente que la Humanidad descendió de los dioses, y que los dioses descendían de una perdida raza de gigantes. Para los lectores no informados, los Eddas parecen describir una cronología de estilo bíblico con una historia de la creación, un punto medio, y luego una escatología que describe el final de los tiempos. No fue sino hasta el siglo XIX que escritores como el fundador de la Atlantología Ignatius Donnelly, llegaron a creer que la historia de la creación y el nórdico fin del mundo conocido como Ragnarok, o "Crepúsculo de los Dioses", eran de hecho la historia del nacimiento y la destrucción de un mundo anterior. Éste podría ser mencionado en algunos círculos religiosos como tiempos pre-adámicos.



     También hemos hablado de la misión real de la Ahnenerbe, o Sociedad de la Herencia Ancestral, la rama académica de la SS que buscó recuperar la historia olvidada de nuestros antepasados arios prehistóricos. Los críticos afirman que ése no fue nada más que un intento de justificar la conquista o de dar una base legítima al racismo o a la supremacía germánica. Por el contrario, los investigadores a los que Himmler puso en el campo para investigar nuestra sangre y herencia eran exploradores y académicos experimentados con sólo una cosa en mente: descubrir la verdad, es decir, la verdad aria y no la verdad artificial y marxista concebida por el judío.

     Desde finales del siglo XIX, movimientos ocultistas en Alemania y otras partes injertaron la noción griega de Hiperbórea. Los cuentos hablaban del dios griego Apolo que viaja a una distante tierra del Norte más allá de los vientos del Norte. Más tarde, ariosofistas como Guido von List y Jörg Lanz von Liebenfels supusieron que dicha tierra había estado habitada por arios. Eso realmente no era una inclinación imprudente de su parte; ya había evidencia tanto literaria como histórica para apoyar tales afirmaciones, sobre todo en la forma de mitología aria, incluyendo a los Vedas —las escrituras sánscritas de la India— y numerosas otras historias europeas, incluso relatos de Adam de Bremen. Fue él quien también viajó al antiguo templo teutónico de Uppsala, en el cual él reportó que había estatuas de piedra de Thor, de Wodan, de Frey, de la figura del Cristo ario Baldur, de Freya y de Loki, de quien Adam de Bremen dijo que estaba representado por Ugaarrthilocus (Utgard-Loki), otra interpretación serpentina del dios nórdico del mal y el caos.

     Himmler estaba muy interesado en la historia y la herencia de Islandia. Muchos pensadores NS de entonces creían que Islandia era el sitio o un remanente de la Última Thule, la Atlántida del Norte descrita por el geógrafo clásico Piteas en el siglo IV a.C. Esa idea fue promovida por el fundador de la Sociedad Edda, Rudolf von Sebottendorf. A causa de esa convicción, Islandia claramente era el eslabón más vital para el descubrimiento del verdadero hogar y lugar de nacimiento de la raza proto-aria.

     Himmler creció escuchando a sus padres leerle mitos y leyendas nórdicos y germanos antiguos, incluyendo el famoso Nibelungenlied, en el cual el príncipe Siegfried mató al dragón y luego se bañó en su sangre, lo que lo hizo invencible en la batalla. Himmler estaba convencido de que todos esos fantásticos mitos e historias contenían pistas del antiguo pasado ario, y quizá realmente eran una guía a la verdadera historia de nuestra Gente.

     En su libro "Digging for Hitler" el doctor David Barrowclough explicó:

    «Himmler llegó a asumir una visión literal de los Eddas y otras leyendas antiguas... Himmler creó un departamento en la Ahnenerbe llamado el "Centro de Investigación y Enseñanza de Cuentos Populares, Cuentos de Hadas y Sagas". A ese departamento se le encargó la tarea de acumular tanto conocimiento como le fuera posible acerca de cuentos germánicos antiguos. En cuanto a esa misión, Himmler escribió: "Los cuentos de hadas, las sagas y las fábulas cósmicas, todos son variedades de historias que fluyen desde el alma del pueblo alemán... Esos cuentos populares deben ser entendidos como ellos son contados, sin una falsa glorificación, en esencia para permanecer fieles a sus palabras y sonidos».

     Barrowclough continúa:

    «Himmler creía que ellos comprenden una historia enormemente fragmentada, pero todavía inteligible, de la Europa del Norte como alguna vez fue, antes de la llegada del cristianismo. Más importante aún, él creía que los Aesir, los viejos dioses de la leyenda nórdica, como Odin, Thor y Loki, son de hecho seres de una esencia nórdica pura, no diluída, los primeros arios».

     En efecto, las escrituras sánscritas de la India, como lo ha mostrado el autor Michael Cremo, dicen que el primer hombre ario, Manú, descendía de la energía pura, y que la moderna Humanidad europoide tiene una mayor antigüedad, poniendo al homo sapiens sobre la Tierra hace millones de años en el pasado, de hecho, hace cientos de millones de años, un hecho que los académicos prevalecientes encuentran imposible aceptar.

     Himmler también creía que el Martillo de Thor era un arma real, de enorme poder. ¿Y si fuera verdadero?; ¿y si el Martillo de Thor fuera de un antiguo origen ario, parte de un arma tecnológica perdida de la ahora destruída y olvidada civilización aria de la época glacial? Himmler estaba intrigado y fascinado por las historias del Martillo. Himmler hizo notar su interés por dicha reliquia en una nota a sus investigadores:

    «Hagan investigar lo siguiente: Encuentren todos los rastros en el mundo cultural germánico ario del Norte donde exista una interpretación del relámpago, el rayo, el martillo de Thor o el vuelo del martillo arrojado, además de todas las esculturas del dios representado con una pequeña hacha de mano que emite relámpagos. Por favor recolecten todas las pruebas pictóricas, escultóricas, escritas y mitológicas de esto. Estoy convencido de que eso no está basado en el trueno y el relámpago naturales sino que más bien es una forma temprana y altamente desarrollada del arma de guerra de nuestros antepasados, que era poseída sólo, por supuesto, por los Aesir, los dioses, y que implica un conocimiento de la electricidad del que no se sabe» (Barrowclough, p. 80).

     Al principio, de acuerdo a las creencias nórdicas, había solamente un gran abismo, y un reino del Norte y otro del Sur, uno de hielo eterno, frío y oscuridad, conocido como Nifelheim, y uno de calor, fuego y lava fundida conocido como Muspellheim. Había tres pequeños ríos que salían de esos reinos, conocidos como los Elvigar. Después de un período de eones, las encendidas chispas de Muspellheim comenzaron a derretir los grandes bloques de hielo y escarcha que existían más allá, y de un inmenso bloque de hielo surgió una vaca gigantesca. Esa vaca entonces comenzó a lamer los bloques circundantes de hielo como alimento, y de un gran iceberg derretido surgió el gigante de hielo Ymir. Él se arrodilló al lado de la vaca y bebió de sus ubres, y luego de sus axilas nacieron los primeros dioses, Bor, Villi y Ve.

     Como una historia celta similar en la cual niños gemelos desmiembran a sus gigantescos padres a fin de crear el mundo, esos dioses emboscan y asesinan a Ymir, arrancando su cabeza y cortando en pedazos su cuerpo. Su sangre se convirtió en un diluvio que ahogó a todos los otros gigantes que habían surgido allí del hielo, sólo con unos pocos gigantes sobrevivientes que escaparon en un barco. Los dioses crearon el mundo entonces. De su cráneo ellos crearon el cielo junto con Yggdrasil, el Árbol del Mundo, y con su carne fue formada la tierra de los nueve mundos. De sus huesos se formaron rocas y montañas. Su sangre se convirtió en los océanos, ríos y lagos. Su cabello se convirtió en árboles y vegetación, su cerebro formó los tempestuosos cielos nórdicos, y los gusanos que vivían en su estómago se convirtieron en los enanos.


     Ése fue el comienzo de todas las cosas. La mención y el énfasis del fuego y el hielo, y su interacción, están realmente vinculados a la Teoría del Hielo Mundial de Hans Hörbiger. Esa teoría estaba presente en la Alemania nacionalsocialista de pre-guerra, y fue entusiastamente abrazada tanto por Hitler como por la comunidad académica nuevamente rejuvenecida. En su libro Crepúsculo de los Dioses, Erich von Daniken cita a los dos pensadores franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier hablando acerca de las enseñanzas de Hörbiger:

    «Hörbiger afirma que él puede revelar las verdades acerca de la historia más temprana de nuestro planeta así como de su futuro distante. Él arroja todas las actuales teorías acerca de la historia de las culturas, de la aparición y el desarrollo de la Humanidad y sus sociedades, simplemente por la ventana. Cientos de miles, si no millones, de años atrás, sostiene él, ya existían pueblos divinos, gigantes y culturas altamente desarrolladas... el universo entero está experimentando una especie de fase uniforme de desarrollo; se trata de un organismo viviente en el cual cada parte ejerce una influencia sobre cada otra parte. La búsqueda de la Humanidad está vinculada a la búsqueda de las estrellas; todo lo que sucede en el cosmos es reflejado en los acontecimientos de la Tierra, y viceversa».

     Hörbiger creía que antes de la existencia y la órbita de nuestra actual Luna, había una luna terciaria que se estrelló contra la Tierra. Durante el reinado de esa luna temprana, los gigantes y otras criaturas fantásticas caminaban por la Tierra, y aquéllos eran los tiempos pre-adámicos de los que hablé antes. Ese destructivo período estaba vinculado a la historia de Ymir, y él llegó a ser el gigante metafórico que representa la caída de la luna.

     Al final del Ragnarok, cuando los dioses caen a sus muertes y el mundo es consumido en un torbellino de acero y fuego, dos personas, un hombre y una mujer que buscaban refugio bajo el árbol del mundo, Yggdrasil, sobreviven. Y éstos, según algunos, representan al primer hombre y la primera mujer de la Humanidad aria, nuestros Adán y Eva. Esa idea fue realmente sugerida por eruditos cristianos en Escandinavia, los que trataron de reconciliar los Eddas con la historia bíblica, pero esto sin embargo explicaría la desaparición de aquel fantástico mundo pre-adámico y la aparición de nuestra actual Humanidad aria Blanca.

     Himmler siguió investigando Escandinavia hasta el inicio de la guerra. Himmler merece el crédito por su ambición y motivación, y por dar a nuestra gente la esperanza de encontrar nuestro verdadero pasado.–


Visiones de cuando los Dioses
Caminaban por la Tierra
por Patrick Fox
25 de Enero de 2017


     El establishment ha promovido desde hace mucho tiempo la idea de que las razas semíticas y de piel morena fueron los verdaderos fundadores de la cultura. Ellos vinculan las culturas tempranas, principalmente, a los africanos del Norte de hoy, y algunos académicos marxistas sugieren que tal vez incluso los africanos sub-saharianos fueron los fundadores de nuestra especie y cultura humana. Esto es increíblemente falso.

     En los años '80 se encontraron esqueletos en el Norte de Grecia. Sus dimensiones craneanas calzaban con las de europeos del Norte. Su ADN también era similar con dicha región particular. Los académicos también señalan a la antigua civilización sumeria como la primera cultura que desarrolló la escritura, conocida como cuneiforme. Sin embargo, en Grecia hay una tablilla inscrita con una forma de proto-griego primitivo que precede al sumerio cuneiforme, y el griego es una lengua aria. A pesar de ello, los académicos marxistas predominantes siguen argumentando que aquella civilización (sumeria) sólo comenzó alrededor de 3500 a.C. a lo largo de las orillas de los ríos Éufrates y Tigris, en lo que es ahora el actual Iraq. Esos académicos universitarios están algo estupidizados.

     Su propia investigación muestra que la civilización europea más temprana registrada fue la civilización Danubiana, que precede a la del antiguo Sumer, y los sumerios pudieron de hecho haber provenido de aquella región, en primer lugar. Los antiguos danubianos tienen al menos 7.500 años de antigüedad.

     Más recientemente, se ha encontrado que las ruinas de Gobekli Tepe en Turquía tienen más de 12.000 años, pero aún no hay ninguna evidencia de alguna civilización. Los arqueólogos y los guías turísticos apoyan las afirmaciones de nuestros orígenes africanos y semíticos, señalando las oscuras figuras de cabello rizado descritas en antiguos relieves griegos, romanos, egipcios y mesopotámicos. A menudo se olvida que la mayoría de esas culturas tenía esclavos, y tal como hoy, muchas sociedades eran multirraciales en su población. Eso era muy verdadero especialmente de las antiguas civilizaciones europeas del Mediterráneo que estaban más cercanas a África y Asia.

     Muy recientemente, sin embargo, los nuevos descubrimientos han colocado a Europa en el centro de su propia evolución. Ya no hay una única evidencia de una migración "desde África" donde los primeros habitantes de Europa eran simplemente viajeros del Continente Negro, sino que realmente eran descendientes de una línea de evolución totalmente europea.

     Escondidos dentro de las quemadas ruinas de la gran biblioteca de Alejandría, el centro de aprendizaje más avanzado del mundo antiguo, había fragmentos de un viejo catalogo. Uno de los rollos de papiro carbonizado hacía mención de un libro escrito por el sacerdote babilónico Beroso. El título de ese libro perdido era "La Verdadera Historia de la Humanidad durante los Últimos 100.000 Años".

     Beroso estimó el tiempo transcurrido entre la creación del mundo y el gran diluvio era de 432.000 años, más de doscientas veces que el relato del Antiguo Testamento. De manera bastante frustrante, nunca conoceremos todos los secretos contenidos en la perdida historia de Beroso. Sin embargo, la existencia misma de un documento tan antiguo obliga a los estudiosos modernos a reexaminar los verdaderos orígenes y la edad de la Humanidad Blanca. Por último, la redescubierta historia de Beroso implica que la civilización humana podría ser mucho más vieja que lo que antes se creía. Beroso ha estimado que el grado de la duración de la Humanidad en este planeta es cientos de miles de años más antigua que lo que actualmente se cree.

     En una época mucho más reciente, el místico y escritor alemán Karl Maria Wiligut, un miembro del personal de Heinrich Himmler durante el reinado de la Alemania Nacionalsocialista, también estaba al tanto de una línea de tiempo histórico alternativa. Wiligut afirmaba descender de una larga línea de sacerdotes-reyes germánicos conocidos como Asa-Uana-Sippe. Wiligut colocó a la antigua raza teutónica en una línea de tiempo mucho más antigua que la propuesta por prehistoriadores académicos. Para él, la historia alemana antigua comenzó hace unos extraordinarios 228.000 años a.C., pero esa fecha es apoyada por las escrituras sánscritas de la antigua India, que fueron escritas durante antiguos tiempos arios.

     Esos textos sánscritos describen una cultura perdida conocida como el Imperio de Rama, presentando las Siete Ciudades Rishis, un sistema de antiguas metrópolis a las cuales pertenecía Harappa, una ciudad asociada con la civilización del Valle del Indo. Los egipcios dinásticos también recordaban una edad mística conocida como Zep Tepi, el Primer Tiempo. En ese mundo olvidado, se dice que los dioses mismos —Osiris, Isis, Seth, Horus, Thot y otros— anduvieron por la Tierra junto a la Humanidad. Muchos mitos y leyendas describen un tiempo en que la Tierra fue gobernada por dioses, no sólo por el egipcio Osiris sino también por el hindú Rama y el Poseidón griego.


ANTIGUOS BLANCOS como los CREADORES de CULTURA

     Cuando Johann Friedrich Blumenbach (1752-1840) primero usó el término "caucásico" en 1795 para describir a la población Blanca de Europa, él apenas habría podido imaginar la épica historia que estaba a punto de desplegarse. Siendo un médico e historiador de la Naturaleza alemán, las enseñanzas de Blumenbach en anatomía comparada fueron aplicadas a la clasificación de las razas humanas. Él adoptó el término "caucásico" a partir de los habitantes nativos de las montañas del Cáucaso en el Sudeste de Europa, una raza que él creía que era la más hermosa y vigorosa en la Tierra. Sus argumentos ya no están de moda, pero había mucho más en la historia de los antiguos caucásicos que lo que Blumenbach o algún otro de su época podrían haber imaginado.

     Durante siglos ha habido informes de antiguos pueblos caucasoides que florecían en remotos rincones del mundo, pueblos que más tarde desaparecieron misteriosamente de la Historia. Esos relatos hablan de gigantes Blancos y pelirrojos, y bárbaros de cabello amarillo en países ahora casi exclusivamente poblados por pueblos no caucásicos. Con el tiempo, los arqueólogos modernos encontraron rastros de sus milenarios cadáveres conservados en arenas de desiertos o fríos glaciares, descubriéndose finalmente incluso muestras viables de su ADN.

     Además de tales restos físicos, una multitud de pruebas históricas y mitológicas, tanto en forma escrita como en la tradición oral, hablaban de civilizaciones perdidas compuestas por dioses de piel blanca y benefactores de ojos claros que ayudaron a establecer nuevas culturas. Según numerosos relatos de los indios norteamericanos, en el alba de su sociedad ellos fueron visitados por un gran dios Blanco que llegó desde una lejana tierra localizada al otro lado del mar, que estableció su nuevo modo de vida, y luego se marchó, prometiendo volver algún día. En efecto, Laird Scranton señaló varias tribus primitivas que tienen mitos y leyendas que se corresponden entre sí, pero que están geográficamente separadas por distancias enormes:

    "Éstas incluyen las modernas culturas de la tribu Dogón de Mali, los antiguos egipcios, los antiguos budistas, la tribu tibetana Na-Kni, y los antiguos chinos... En cada una de esas culturas existe una creencia perdurable de que las habilidades civilizacionales concernientes a la agricultura, el tejido, la cerámica, la metalurgia, la albañilería de piedra, la domesticación de animales y el lenguaje escrito —entre otros— fueron intencionalmente dadas a la Humanidad en alguna remota época por sabios y cuasi-míticos antepasados-profesores o deidades de los antepasados".

     Esos dioses no eran conquistadores brutales sino ennoblecedores de la especie humana. En la cultura aria esos dioses son ejemplificados por los Olímpicos griegos y los Aesir teutónicos, entre otros. El mundo griego antiguo era mencionado por los helenos como "una tierra de dioses y monstruos". Los egipcios también creían en un tiempo llamado Zep Tepi, el "Primer Tiempo". Ése era un tiempo distante y casi olvidado, cuando se creía que los dioses mismos —Osiris, Isis, Set, Horus, Thot y otros— caminaban al lado de los hombres. También en ese tiempo distante Egipto y su civilización fueron creados por nuestros antepasados, una tribu olvidada de antiguos caucásicos finalmente revelados a nosotros por el propio ADN del rey Tut y finalmente por muchos otros descubrimientos tanto genéticos como arqueológicos.

     En su libro "Gobekli Tepe: La Génesis de los Dioses" Andrew Collins hizo un esfuerzo razonable para teorizar y explicar la antigua leyenda de los Vigilantes como está descrita en el Libro de Enoc y la de los Nefilim del libro del Génesis. Ahora bien, entiendo cualquier objeción de mis lectores de que estoy usando el folklore judío para ilustrar mi erudición. Podría convenir que usted supiera, sin embargo, que se ha demostrado que las historias del Antiguo Testamento y de la Torá están basadas en viejas historias arias y babilónicas a las que los judíos tuvieron acceso como escribas Reales en Babilonia. Los judíos, como indicó Richard Wagner en "El Judaísmo en la Música", no producen nada realmente original. Incluso la muy alabada obra de Einstein sólo llegó a ser después de avanzar a hombros de gigantes. Collins continúa explicando el Libro de Enoc el cual, por supuesto, es un texto no-canónico no incluído en la Biblia:

     «...allí se cuenta cómo a Enoc, mientras descansaba en su cama una noche, se le acercaron dos extraños seres de aspecto angelical. Llamados Vigilantes, ellos le piden que los acompañe a un viaje a los Siete Cielos, uno que incluye al Jardín de la Justicia, donde los cuatro ríos del Paraíso tienen su origen, mientras otro conduce a la morada de los ángeles. Cuando estaba en el lugar celestial de los Vigilantes, a Enoc se le muestra una prisión en la cual un grupo entero de esos seres angelicales están encarcelados. Preguntando qué delito ellos han cometido, el patriarca es informado de que doscientos de ellos desobedecieron las leyes del cielo descendiendo entre la clase mortal y tomando mujeres para ellos».

     Collins declara:

    «Después de leer el Libro de Enoc, me convencí de que esos Vigilantes o "los caídos", como los Anunnaki de la tradición sumero-acádica, eran individuos humanos muy poderosos que vivieron en alguna distante época de la especie humana. Ellos eran lo suficientemente avanzados para darnos los rudimentos de la civilización, recordado en la manera en la cual los ángeles caídos revelaron a la clase mortal las artes prohibidas y las ciencias del cielo. Más aún, sus relaciones sexuales con las "hijas de los hombres" expresaron su completamente obvia naturaleza humana, así como su capacidad para co-crear a fin de producir una descendencia de carne y sangre que se parecía tanto a ellos mismos como a sus mujeres mortales».

     En el Libro de Enoc ellos son descritos como altos, con un suelto cabello blanco o rubio, tez rubicunda, y ojos hipnotizadores que brillaban tan resplandecientemente como el Sol. Uno podría comparar esa descripción con la posterior de los dioses chinos del Sol que supuestamente construyeron las Grandes Pirámides Blancas de la antigua China, las mismas estructuras que están en un sitio plano pero que el gobierno chino niega que existan.

     Cuando en la Biblia se declara que los Hijos de Yahvé vinieron a las hijas de los hombres, la traducción correcta para hombres es enoesh, no Adán; de manera que esas mujeres, aquellas que dieron a luz a las mujeres mortales, no eran de la raza caucásica pura. En la literatura enoquiana, los Vigilantes, como parte de su castigo, debían matar a los niños recién nacidos ya que ellos eran una abominación para Yahvé. Los Vigilantes podrían también estar relacionados con el concepto del Cercano Oriente de los Djinn, los cuales eran gigantes pero que no se inclinaron ante los Adamu, de modo que fueron exterminados por los dioses, quizá otro ejemplo de los ángeles caídos.

     El canal History Channel acaba de concluír siete años de una de las falsificaciones más horrendas de nuestro pasado ario. Ese programa de televisión, conocido como Antiguos Alienígenas, popularizó a algunos de los más falsos expertos sobre nuestros orígenes, muchos de ellos judíos, que hayan sido alguna vez reunidos y propagados por los medios judíos de comunicación. Graham Hancock, un invitado frecuente, ha hablado extensamente de una antigua civilización de antes o durante la última Época Glacial, una de enorme sofisticación, según Hancock.

     Según Hancock, esa civilización fue destruída entonces por un diluvio y luego los sobrevivientes de esa gran inundación plantaron las semillas de todas las culturas antiguas que conocemos en el registro histórico. Lo siento, Graham, ese concepto no fue original. Alfred Rosenberg, Rudolf Gorsleben, Heinrich Himmler y muchos otros, todos contribuyeron significativamente a la idea de una civilización prehistórica de la Época Glacial de la cual provinieron los verdaderos fundadores de la cultura, los arios. Graham Hancock a menudo ha dicho, y de manera bastante repetida, que la mitología es sólo un remanente de un pasado olvidado, y que somos una especie con amnesia. Por esta razón la Ahnenerbe, bajo Heinrich Himmler, fue establecida hace ocho décadas, mucho antes de que Hancock escribiera "Huellas de los Dioses".

     La gente a menudo se asombra de la avanzada cohetería y de la ciencia y los logros tecnológicos de la Alemania Nacionalsocialista. Las ideas de Hancock de que somos una especie con amnesia y de que las leyendas son mucho más que lo que ellas parecen ser, son repetidas en las palabras de Nuestro Führer Adolf Hitler en Enero de 1942:

    "La leyenda no puede ser extraída desde el vacío, no podía ser un invento puramente gratuito. Nada nos impide suponer, y yo creo incluso que sería de nuestro interés hacer aquello, que la mitología es un reflejo de cosas que han existido y de las cuales la Humanidad ha retenido un vago recuerdo. En todas las tradiciones humanas, sean orales o escritas, uno encuentra la mención de un enorme desastre cósmico... En la leyenda nórdica leemos acerca de una lucha entre gigantes y dioses. En mi opinión el asunto es explicable sólo por la hipótesis de un desastre que destruyó completamente a una Humanidad que ya poseía un alto grado de civilización" (Barrowclough, p 79).

    En realidad, esto en sí mismo no vino directamente de Hitler. Ésa era una idea mezclada compuesta por la idea de Carl Jung de la memoria racial, y de Ignatius Donnely y Helena P. Blavatsky, que se dispusieron a una síntesis más completa tanto de la cuestión atlante como de la aria, y que más tarde fue expuesta por Guido von List y por Jörg Lanz von Liebenfels, los precursores ideológicos del Nacionalsocialismo, y antes que la Sociedad Thule.–





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