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sábado, 22 de abril de 2017

William L. Pierce - La Naturaleza de la Bestia



     El activista político y escritor nacionalista estadounidense doctor en Física William Luther Pierce (1933-2002) pronunció las siguientes reflexiones que presentamos traducidas, en una emisión del programa radial American Dissident Voices el 8 de Julio de 2000, siendo publicada su transcripción en el vol. VI Nº 8 de la publicación Free Speech de Agosto de 2000, artículo que se encuentra en diferentes sitios en inglés.


La NATURALEZA de la BESTIA
por William L. Pierce
8 de Julio de 2000



     La semana pasada hablamos sobre el creciente comercio de esclavas sexuales Blancas en Israel y la reacción —o carencia de reacción— ante aquel comercio en Estados Unidos. Le leí a usted de la edición del 16 de Junio de uno de los periódicos principales de Israel, el Jerusalem Post, en el cual dos feministas israelíes informaron sobre la atracción con engaño de muchachas Gentiles de Rusia, Ucrania, Letonia, Hungría y otros países de Europa del Este a Israel con la falsa promesa de empleos bien pagados como secretarias o profesoras, para luego ser apresadas esas muchachas por parte de tratantes judíos de esclavas tan pronto como ellas aterrizan en Israel.

     Las muchachas son violadas, golpeadas y aterrorizadas por los esclavistas judíos para hacerlas dóciles, y luego ellas son subastadas a los dueños de burdeles y clubes sexuales, donde son mantenidas en departamentos cerrados con llave y obligadas a trabajar como prostitutas. El artículo del Jerusalem Post también reportaba que la razón de que Israel sea el centro del comercio internacional de esclavas Blancas es que allí es absolutamente legal comprar y vender seres humanos y poseer esclavos, a condición de que ellos no sean judíos.

     Y también hablamos sobre el hecho de que los estadounidenses todavía apoyan al Estado de Israel con miles de millones de dólares en ayuda militar y financiera cada año, y todavía nos comportamos como si la tentativa de los alemanes hace 60 años para librar su país de la influencia judía —el así llamado "Holocausto"— hubiera sido el crimen más terrible en la Historia del mundo. Nuestros medios noticiosos aquí todavía se refieren al Estado esclavista de Israel como "un baluarte de la libertad y la democracia" en el Oriente Medio.

     Nuestro Presidente da la bienvenida al Primer Ministro de Israel en la Casa Blanca con los brazos abiertos, en vez de enviar nuestra Marina al Mediterráneo del Este para bombardear Tel-Aviv con misiles de crucero y bombas inteligentes hasta que los judíos liberen a todas sus esclavas sexuales Blancas y permitan que un ejército pacificador de Naciones Unidas ocupe Israel de modo que a dicho país se le pueda enseñar que la esclavitud es algo que no se permite.

     ¿Por qué es esto?, ¿por qué no están sujetos los judíos a los mismos estándares que otra gente? En efecto, recibí algunas reacciones de oyentes tras la emisión de la semana pasada que me decían que los judíos no pueden estar sujetos a los estándares normales de comportamiento porque ellos son "el pueblo de Dios" —¿escuchó usted eso?: "pueblo de Dios"— y que es malo criticarlos: así dice en la Biblia, me dijeron esos oyentes.

     Nuestra primera tendencia podría ser descartar a tales oyentes como fundamentalistas bíblicos irremediablemente primitivos. ¿Por qué deberíamos tomar en serio a cualquier persona Blanca que cree literalmente y se deja ser gobernada por la propia colección de supersticiones, mitos y pseudo-Historia de los judíos? Bien; una razón para tomar en serio a los fanáticos bíblicos es que, lamentablemente, hay todavía muchos de ellos por ahí, y muchos de ellos, aparte de su hábito de leer literalmente la Biblia, no son gente realmente mala.

     Ellos han sido engañados por predicadores e Iglesias; ellos han tenido muchas tonterías martilladas en sus cabezas desde que eran jóvenes. Pero realmente, ¿es la gente que cree que el universo fue creado en seis días y que el clarividente judío Isaías fue capaz de hacer que el Sol invirtiera su curso a través del cielo, son ellos más ignorantes o crédulos que la gente que sostiene que la única diferencia entre Blancos y negros es el color de su piel?. ¿Es la religión de la Biblia peor que la religión del igualitarismo, la religión de la televisión?.

     Una mejor razón para escuchar a los fanáticos bíblicos es que ellos tienen un buen punto, un punto que es relevante para nuestra propia preocupación por los judíos. Los judíos son el "pueblo elegido", el así llamado "pueblo del Libro". No son sólo las sectas cristianas más primitivas las que hacen aquella afirmación sino también los judíos mismos. Aquella afirmación, de hecho, es el fundamento sobre el cual se basa toda su religión, todo el judaísmo, y eso merece nuestra seria consideración. No tenemos el tiempo en este programa para un estudio completo de la Biblia, pero recomiendo bastante tal estudio a cualquiera que esté seriamente interesado en la cuestión judía.

     Podemos notar rápidamente, sin embargo, un par de cosas acerca de la Biblia de los judíos, el Antiguo Testamento. Allí se aprueba la esclavitud; se aprueba la compra y la venta de seres humanos. El dios judío, Yahvé, también pone su propio sello de aprobación de la esclavitud en la Biblia de los judíos; él da instrucciones específicas a los judíos sobre la compra y venta de esclavos. La esclavitud, por supuesto, era una institución practicada también por otros pueblos durante el período del Antiguo Testamento. Lo que la hace relevante para el tema en discusión aquí, es que el judaísmo es la más conservadora de las religiones practicadas en el mundo hoy.

     Los judíos siempre han considerado cada palabra de su Biblia como libre de error. Durante siglos sus rabinos han argumentado de manera legalista acerca de los detalles más nimios, y toda su casuística está registrada en el Talmud, para que sirva como una guía para todos los judíos observantes hoy. Cada comentario en el Antiguo Testamento acerca de la dieta o el vestuario o la higiene es tomado como un mandamiento divino que debe ser obedecido hoy por los judíos Ortodoxos.

     Los judíos han insistido en que los cristianos cambien su religión para satisfacer a los judíos, y los cristianos han estado acomodándose repugnantemente. Los relatos del Nuevo Testamento acerca de la crucifixión, por ejemplo, han sido drásticamente reinterpretados para exonerar a los judíos de toda culpa. El Nuevo Testamento describe a la muchedumbre judía que entregó a Jesús para su crucifixión y luego exigió que aquello fuera realizado, amenazando con amotinarse y gritando que ellos y sus descendientes tomarían la culpa. Cuando el funcionario romano responsable quiso absolver a Jesús de las acusaciones de los judíos contra él, los judíos insistieron en que él fuera crucificado y dijeron: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos".

     Pero en tiempos modernos los judíos se han quejado de que ese relato del Nuevo Testamento había llevado a los cristianos a tener un rencor contra ellos. Y en consecuencia los teólogos cristianos y los funcionarios de Iglesia trabajaron activamente y anunciaron que no era realmente de la población judía de Jerusalén de la cual el Nuevo Testamento hablaba en sus narraciones de la crucifixión —no son los judíos los que deben llevar la culpa por el derramamiento de la sangre de Jesús— sino toda la Humanidad. Ésa es la nueva interpretación.

     Y la reescritura del relato de la crucifixión es sólo un ejemplo de las maneras en las cuales los cristianos han cambiado su religión, en un esfuerzo vano para complacer a los judíos. Por regla general, cada vez que los judíos gritan "¡Salten!", cada líder cristiano, desde el Papa hasta el evangelista radial más primitivo, inmediatamente responde: "¿Cuán alto, señor?".

     Pero con los judíos es completamente diferente. Nadie siquiera les pide que cambien su religión a fin de hacerla menos ofensiva para los cristianos o los musulmanes u otros. Y los judíos ni soñarían con hacer algún cambio de todos modos. La interpretación en el Talmud es infalible. Si Yahvé dijo a los hijos de Israel hace 4.000 años que es correcto comprar y vender esclavos, entonces es correcto todavía hoy. Y en el Estado de Israel hoy incluso los judíos ateos en el gobierno tienen mucho cuidado para no ofender a los judíos Ortodoxos.

     Cuando los romanos conquistaron la Galia y Gran Bretaña y partes de Alemania, cada legión romana que marchaba al Norte desde Roma era seguida por traficantes judíos de esclavos, listos para comprar a los comandantes romanos sus prisioneros de guerra y los habitantes civiles de ciudades y pueblos conquistados. No era sólo que algunos de los tratantes de esclavos resultaran ser judíos; la compra y la venta de esclavos era casi un monopolio judío, en la misma medida que estar en el negocio de las pieles o ser un comerciante de diamantes en Nueva York es un monopolio judío hoy. No hay ninguna ley que se oponga a que un gentil establezca una tienda en la Calle 47 de Nueva York y compre y venda diamantes, pero ningún no-judío en su sano juicio pensaría hacer eso. Los judíos se congregarían en torno a él y lo esquilarían y lo llevarían a la bancarrota dentro de una semana. Y lo mismo ocurría con la compra de cautivos del Ejército romano.

     A los judíos, en efecto, les gusta alardear que ellos han estado en algunas partes de Alemania durante más tiempo que los alemanes. Y eso es verdad, en la medida en que en los establecimientos que crecieron alrededor de los campamentos romanos permanentes a lo largo del Rhin y otros lugares, los tratantes judíos de esclavos tenían sus propios puestos de comercio junto a los campamentos. Cuando los germanos más tarde removieron a la fuerza a los romanos, algunos comerciantes judíos se quedaron.

     Mil años más tarde los judíos todavía compraban y vendían esclavos en Europa hasta un grado que escandalizó a sus vecinos cristianos, resultando aquello en diversos edictos Reales durante la Edad Media que prohibían a los judíos poseer esclavos cristianos. Después del descubrimiento del Nuevo Mundo y el comienzo del comercio en gran escala de esclavos negros entre África y las Antillas, los judíos de los Países Bajos —sobre todo aquellos que recientemente habían sido expulsados de España y Portugal— fueron rápidos para agarrar una parte sustancial del comercio de carne negra para ellos mismos. Ellos estaban bien posicionados para hacer eso, porque eran prominentes entre los propietarios de barcos y aquellos que ya estaban involucrados en el comercio internacional.

     La razón que tengo para hacer estas digresiones históricas y teológicas es establecer el hecho de que la trata de esclavos está autorizada entre los judíos tanto por su religión como por su tradición. Ellos no pueden salirse con eso en Europa o en Estados Unidos en estos días, pero en Israel, entre ellos mismos, no ven ninguna razón de por qué ellos no deberían seguir sus inclinaciones naturales. Ellos deben disfrazar aquellas inclinaciones, por supuesto. Pero el disfraz, el engaño, es algo que también viene naturalmente. Los judíos tienen un modus vivendi que realmente es único entre las razas de los hombres.

     Durante al menos los pasados 2.600 años —es decir, después del llamado "cautiverio babilónico"— y quizá incluso mucho antes, los judíos se han esforzado por mantener su propia separada identidad y al mismo tiempo vivir como una minoría en sociedades no-judías. Otras razas han elegido o bien ser ellas mismas, entre los de su propio género, o perder su identidad propia y asimilarse en otra sociedad. Los judíos siempre han querido hacer uso de ambas opciones, y su habilidad para el disfraz y el engaño ha sido esencial en el grado de éxito que han tenido.

     Y eso nos lleva a la cuestión de la que quiero hablar con usted hoy. ¿Como qué son realmente los judíos?. ¿Cuál es el verdadero judío?: ¿es el tratante de esclavos de mirada torva y nariz curva en Tel-Aviv que trata brutalmente a nuestras mujeres porque su religión y las leyes de su país le permiten hacer eso, o es el judío sensible y filántropo tocador de violín presentado a nosotros por Hollywood?.

     Más generalmente, el judío real ¿es el ciudadano israelí que, si bien no es tratante de esclavos él mismo, está cómodo con las tradiciones de su pueblo y con el hecho de que sus congéneres están todavía en el negocio de esclavos, o es el judío amistoso que posee la tienda de ropa en el centro comercial donde usted hace compras y que no parece más siniestro que cualquier otro dueño de tienda?. ¿Es el judío ortodoxo del Talmud de aspecto extranjero, con sus largos mechones laterales y yarmulke y traje negro que uno ve en el "distrito del diamante" en Nueva York, o es el profesor judío de economía de aspecto normal que uno tuvo en la universidad, que parecía ser un tipo agradable?.

     Bien, por supuesto, la pregunta es engañosa. Todos esos judíos son "judíos reales", pero ninguno de ellos, como judío individual, tiene todas las características que todos ellos tienen juntos. El hecho es que hay bastante diversidad entre los judíos. Como una ilustración de esto, en Israel hoy los judíos Ortodoxos —que son los judíos que se toman el judaísmo en serio— y el resto de los judíos están prácticamente en guerra unos con otros por cuestiones de política. Los judíos Ortodoxos están actualmente incendiando las sinagogas de los judíos no Ortodoxos. Ellos se califican unos a otros de "nazis". Los judíos ateos y los no ortodoxos superan en número a los Ortodoxos en Israel, pero estos últimos están más fuertemente organizados y son más fanáticos. El caso es que los judíos discrepan realmente en muchas cosas.

     Entonces ¿es significativo de algún modo asociar cosas como la trata de esclavas Blancas en Israel o la promoción del sexo inter-racial entre Blancos y hombres de color en Estados Unidos, con los judíos como un todo?.

     Y la respuesta a aquella pregunta es Sí, es significativo adjudicar ciertas características a los judíos en conjunto —como un pueblo, una raza, una nación— y también hacer responsable a toda la gente judía de ciertas políticas y ciertas acciones: "Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Eso es algo que ha sido entendido durante mucho tiempo, mucho más que 2.000 años. Sin embargo, muchísimos estadounidenses hoy han sido tan confundidos por la propaganda lavadora de cerebro de las últimas décadas que ellos ya no lo entienden. Ellos piensan que es una política razonable para los periódicos no mencionar la raza de un criminal, por ejemplo, porque hacer eso podría predisponer a la gente contra los negros.

     Usted podría sostener que si un violador negro o un atracador negro caminan libres, nuestra gente debería saber sobre ello, de modo que ellos puedan protegerse. Ellos deberían saber cuál es su apariencia. Sin embargo, el liberal sostendrá que puesto que no todos los negros son violadores o atracadores, es malo mencionar la raza de algunos que lo son, porque eso hará que nuestra gente tenga cuidado con los negros en general.

     Y por supuesto eso es verdadero. La gente tiende a generalizar. La gente construye estereotipos. Por eso estamos todavía en esta Tierra. Ése es un rasgo de supervivencia. Nuestros ancestros hace un millón de años vieron lo que sucedía cuando alguien de su gente era mordido por una serpiente venenosa, y ellos comenzaron a evitar a las serpientes en general, aunque muchas serpientes no sean venenosas. Mejor es estar seguro que lamentar, pensaron ellos, aunque nuestra mala opinión de las serpientes generalmente podría no estar justificada.

     Las mujeres Blancas que fueron desnudadas y manoseadas por negros y portorriqueños en el Central Park hace poco menos de un mes, habían dejado de generalizar. Ellas habían dejado de concluír que es una buena idea alejarse de cualquier área con una alta concentración de hombres de color, sólo porque algunos hombres de color son como aquellos que ellas encontraron en el Central Park.

     Los Blancos de Rhodesia también dejaron de generalizar cuando ellos entregaron su país al gobierno negro hace más de 20 años. Sus políticos y su gente de los medios de comunicación y sus predicadores les dijeron: "No todos los negros son terroristas. Hay muchos negros trabajadores, observantes de la ley. Los terroristas son sólo una minoría. Estará bien dejar que la mayoría negra rija nuestro país, porque ellos mantendrán a los terroristas bajo control. Sería equivocado generalizar sobre los negros y los países dirigidos por negros. Aquello sería racista".

     Y los rhodesianos creyeron a sus políticos y a su gente de los medios y a sus predicadores. Ellos dejaron de mirar alrededor suyo en los países de África gobernados por negros, cada uno de los cuales es un foso pestífero y un desastre. Ellos dejaron de considerar la lección de la Historia: mirar el comportamiento de los negros en general a través de los siglos.

     Ellos creyeron que sería malo que ellos llegaran a una conclusión general sobre los negros como un todo, como una raza, porque no todos los negros son iguales; algunos negros son malos, y sería injusto ponerlos junto con el resto mediante una generalización. Y de esa manera ahora la Historia está acabando progresivamente con los rhodesianos Blancos. Ellos han demostrado ser incapaces de sobrevivir. Desde que Mugabe fue reelegido hace unos días, los ataques contra granjas Blancas y familias granjeras Blancas han estado aumentando. Cada vez más ellos están siendo expulsados de las granjas que han poseído durante generaciones. Pronto todos ellos se habrán ido.

     Entonces ahora, ¿por qué es justo poner al agradable profesor judío de economía que usted tuvo en la universidad, al simpático judío dueño de tienda que usted conoce, junto con Ehud Barak y Ariel Sharón y los propietarios israelíes de esclavas Blancas? Es justo porque si dejamos de hacer aquello —si dejamos de sacar conclusiones correctas sobre los judíos en conjunto, como un pueblo— nosotros mismos no sobreviviremos como pueblo.

     El judío dueño de tienda, el profesor judío, no existe en un vacío; ellos existen en un contexto étnico. Ellos no son simplemente individuos; ellos son miembros de una comunidad racial, una comunidad nacional. Ellos son judíos, y aquella palabra tiene un significado real para ellos. Ellos son judíos, ya sean religiosos o no, si alguna vez han entrado en una sinagoga o no. Ellos son judíos ya sea que estén en el negocio de las esclavas Blancas en Israel o en el negocio de la televisión en Estados Unidos o si son simplemente dueños de tienda o profesores.

     En Israel hay judíos que creen que haber permitido que Israel se convirtiera en el centro mundial para el comercio de esclavas Blancas fue un error táctico que puede terminar por costar a los judíos en conjunto más de lo que vale, del mismo modo como había algunos judíos en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial que creían que la promoción del comunismo había sido un error táctico para los judíos como un todo y que aquello podría terminar por costar a los judíos en conjunto más de lo que ellos ganarían con el comunismo. Pero cuando se trata de hacer una elección, el dueño judío de tienda y el profesor judío no se volverán contra su propia gente sólo porque ellos creen que el comercio judío de esclavas Blancas es un error táctico.

     Los judíos en Estados Unidos favorecieron abrumadoramente el bombardeo de Belgrado el año pasado por Madeleine Albright a fin de obligar a los servios a ser agradables con los terroristas del KLA (Kosovo Liberation Army) que trataban de apoderarse de la provincia de Kosovo de Servia. Pero ellos no favorecerían el bombardeo contra Tel-Aviv para obligar al gobierno israelí a detener el comercio judío de esclavas Blancas.

     El amistoso dueño judío de tienda y el agradable profesor judío favorecieron de manera aplastante el envío de tropas a Kosovo para forzar a los servios a mantenerse en línea con el Nuevo Orden Mundial, pero le garantizaré que ellos no favorecerían el envío de tropas a Israel para acabar con algunos de los repugnantes hábitos de los judíos israelíes, tales como forzar a muchachas rusas, ucranianas, letonas y húngaras a la prostitución, o torturar a presos palestinos o enviar equipos de asesinato del Mossad a otros países para asesinar a la gente que a los judíos no les gusta, inoculando veneno en sus oídos o plantando bombas teledirigidas en sus teléfonos. Ninguna persona honesta que realmente conozca a los judíos me contradirá en esto.

     Reiteraré: a pesar de su diversidad, los judíos son una unidad, y si debemos sobrevivir debemos entender esto y actuar en consecuencia. Al decidir nuestras propias políticas debemos considerar los efectos de los judíos como un todo sobre nuestra sociedad y sobre nuestra gente.

     El hecho sobresaliente no es que el profesor judío de economía que tuvimos en la universidad pareciera ser un tipo agradable; el hecho destacable es que los judíos poseen Hollywood y la Avenida Madison [calle de la industria publicitaria en Nueva York] y están usando aquella propiedad para persuadir a las muchachas Blancas de que está de moda tener sexo con negros.

     El hecho sobresaliente no es que el judío dueño de tienda que conocemos sea un tipo amistoso y provechoso; el hecho destacable es que tenemos una política de fronteras abiertas que está inundando a Estados Unidos con la basura infrahumana de Méjico y del resto del Tercer Mundo, y que aquella política es favorecida por la gran mayoría de los judíos en Estados Unidos, pero sólo por una pequeña minoría de la gente Blanca no-judía.

     El hecho sobresaliente es que si no pensamos acerca de los judíos como un todo ni hacemos algo sobre ellos como un todo, la Historia acabará con nosotros progresivamente, tan ciertamente como está borrando poco a poco a los rhodesianos Blancos.–





1 comentario:

  1. Excelente como siempre, William Pierce. Y que razón tenía; desde su fallecimiento en 2002, los planes de esta élite globalista judía no han hecho más que radicalizarse, extendiendo su campo de acción a todo Occidente. Necesitamos a muchos hombres como el Doctor Pierce que continúen con la importante, y vital, labor de desenmascarar de una vez por todas a esa plaga humana.

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