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jueves, 23 de marzo de 2017

Ramón Bau - La Raza, una Realidad Inquietante



     El siguiente texto del editor y político español Ramón Bau que presentamos fue publicado en la revista Mundo NS en 1997, según el sitio stormfront.org que es de donde lo hemos traído y donde fue publicado en 2006. En este texto el autor se centra en la Genética y en la persecución "progresista" contra esa ciencia de la Naturaleza, dando diversos ejemplos de ello y señalando modos de neutralizarla, en vista de su patética y oportunista acomodación discursiva, pero sobre todo destacando los sólidos avances de dicha ciencia que respaldan aún más la decisión de proteger las propias comunidades.


La Raza: Una Realidad Inquietante
por Ramón Bau, 1997



     "Los Pueblos de la Tierra pueden ser hermanos, pero jamás serán iguales" (Gobineau).


     Este artículo no es un tratado sobre racismo ni sobre política racial o cosa así. No pretende hablar del racismo como actitud política. No, este texto trata de sentar las bases en toda una serie de temas que rodean el concepto de Raza como realidad científica, no como política social. No pretende decir la última palabra ni la única sino simplemente dar un arma de formación e información suficiente a los jóvenes camaradas como para poder abordar estos temas en su lucha política con un mínimo de seriedad. Hemos tratado ante todo de usar un lenguaje natural, que sea comprendido básicamente por todos, evitando entrar pues en una cierta profundidad científica, que el tema permite. Por otra parte no creo que sea necesario.

     El tema racial y sus consecuencias no precisan más que de un conocimiento básico de la ciencia genética, y sus detalles más técnicos no tienen un interés tan acusado. De poco sirve entender los procesos bioquímicos que rodean al ADN, y lo poco que se sabe sobre cómo influyen los genes en el desarrollo de tejidos y órganos. Lo importante es entender las bases del problema. Y si se desea profundizar más, hay algunos libros que popularizan más a fondo estos temas. Quisiéramos agradecer a diversos camaradas por el envío de documentación y noticias de prensa sobre este tema, lo que ha posibilitado una mayor riqueza en ejemplos y datos.


LOS MITOS FUNDADORES DEL ESTADO LIBERAL

     "Igualdad, Libertad y Fraternidad, tres mitos que la Naturaleza y la Realidad no logran asimilar. Ni somos iguales, ni podemos ser libres de hacer lo que no somos capaces o lo que no debemos hacer, ni la Naturaleza nos inclina a ser fraternales con los que nos agreden".

     Cuando Roger Garaudy publicó su polémico libro "Los Mitos Fundacionales de la Política Israelí" plantó un escándalo tremendo que sin embargo es sólo la punta de un gran iceberg aún por descubrir. Los Mitos que sustentan el montaje sionista son realmente una bagatela en comparación con el gran escándalo que los tiempos futuros irán descubriendo: la base utópica y anti-científica de todo el montaje cosmológico que sustenta la segunda mitad del siglo XX. En un mundo que se llama científico y racional, las bases de la cosmovisión del mundo dominante son absolutamente delirantes, "religiosas" en el sentido de utópicas, basadas en mitos, opuestos en todo a la más elemental racionalidad, fuera de toda concreción natural y científica.

     Si los Mitos fundacionales del sionismo se basan en una interpretación mítica de un libro llamado "sagrado" (la Torá o Biblia), junto a los medios aportados por una mentira histórica explotada económica y políticamente hasta la saciedad por el sionismo, esa base fundada en la superstición pseudo-religiosa y la mentira es el mismo substrato que sustenta todo el entramado de las cosmologías liberal y marxista, que mezcladas sabiamente han dado a luz al engendro del Sistema actual, al que llamaremos "Progresismo", por dar un nombre genérico a esa mezcla de divinidad mercantilista y mitología igualitarista

     La Naturaleza y la Ciencia son los enemigos acérrimos del Sistema, por lo que han sido sustituídas por la Ecología y la Tecnología, dos adulteraciones de la realidad natural y la racionalidad científica. Hace poco Oriol Maspons, un artista del Sistema, declaraba en la prensa: "Nada hay más natural que el racismo, y así el hombre se enfrenta a la Naturaleza para que no haya racismo. La Naturaleza es reaccionaria y los animales de Derecha. Somos racistas aún, pero sólo con los animales". Esta verdad no gusta de difundirla el Sistema: la Naturaleza es el enemigo de los mitos progresistas, pero la hipocresía del Sistema es una de sus características, de forma que muy pocos aceptan este hecho con sinceridad.

     Uno de los mitos fundacionales del Sistema es la Igualdad, entendida como uniformidad mundialista en lo utópico. Hay que entender que la Igualdad como Mito no se refiere a una igualdad real sino a una pretendida "igualdad-de-ser" abstracta. Ni el comunismo más rabioso trató de asumir la igualdad real, y mucho menos el progresismo, que asume perfectamente las leyes del Mercado, o sea, la desigualdad en el dinero, a cambio de esa "igualdad-mito" de impalpable teodicea [teología desde la Razón].

     El "Todos somos iguales" es como una frase proveniente de una oscura letanía mítica de la nueva religión, como ese "todos somos hijos de Dios" o el "buen salvaje" de Rousseau, utopías producidas por no querer aceptar la Naturaleza y la realidad. Hay dos ciencias que sufren actualmente una curiosísima persecución sistemática, una deformación constante en los medios de prensa, una atención constante por la policía del "pensamiento correcto": la Genética y la Historia.

     Ya hemos dedicado algunos [números de la publicación] Mundo NS al tema de la persecución contra la Ciencia Histórica. Y debemos dejar muy claro que el problema no es fundamentalmente que se persigan unas conclusiones dadas sobre un tema histórico, sino que lo realmente significativo es el que se prohiba investigar, que se fomente el no seguir las normas de investigación científica, que las Universidades de Historia y los centros científicos acepten resignadamente el que cuando se trata de analizar los hechos acontecidos en un momento dado del devenir no se deben utilizar métodos aceptados por la Ciencia Histórica para los demás casos. Lo grave es la declaración firmada por los intelectuales del Sistema indicando que NO se pueden estudiar esos hechos, que son ya "sagrados", forman parte de un Mito no accesible a la Ciencia, están más allá de la realidad.

     Pero si la Historia es simplemente prohibida en su carácter científico, la Genética sufre una persecución más sutil. El Sistema está aterrorizado por la Genética, siente un espanto constante por sus adelantos y descubrimientos, de forma que los recubre de una sistemática deformación pública y de una represión constante de cualquier "difusión popularizante". Las leyes de muchos países demo-liberales prohíben la Historia y persiguen las conclusiones de la Genética. Actualmente hay una multitud de profesores de universidad perseguidos y expulsados por exponer conclusiones "políticamente no correctas" en los campos de la Genética y de la Historia. Esto no es nuevo. Stalin ya eliminó (físicamente) a los genetistas soviéticos e impuso la locura de Lissenko, provocando un retraso absoluto en las investigaciones rusas sobre mutaciones agrícolas. Y Stalin ya hizo reescribir la historia del Partido Comunista diversas veces para ir haciendo desaparecer, incluso de las fotos, a los "traidores". El miedo a la Ciencia fue la base del "Socialismo Científico" desde el inicio.

     El Progresismo ha recuperado ese miedo con fuerza inusitada a partir de los años '70. Docenas de profesores han sido expulsados por opinar sobre un pequeño detalle referente a una cámara de gas, o por enviar a analizar un ladrillo de una de esas supuestas cámaras, profesores insultados y expulsados, incluso procesados por insinuar en un Congreso científico que no se puede repudiar la metodología científica al tratar el tema histórico de 1939-1945. Y a la vez muchos catedráticos han sido expulsados por exponer diferencias entre etnias o realizar estudios estadísticos entre poblaciones raciales diversas. La Ciencia está en el paredón, los Mitos fundacionales del progresismo asumen día a día su carácter religioso, su dominio por la Inquisición sacerdotal del progresismo; el dios Mercado y su corte de servidores se lanzan contra la realidad y la Naturaleza con la fuerza de la Corte de Lucifer. No son racionales, son sacerdotes de la religión progresista. En este texto vamos a centrarnos en la Genética y la persecución progresista contra esta Ciencia de la Naturaleza.


LA GENÉTICA COMO CIENCIA

"El Nacional Socialismo es Ciencia racial aplicada" (Rudolf Hess).

     Mientras la Historia es una Ciencia sobre la que la gente tiene una intuición inmediata, o sea, se cree que sabe estudiarla, no pasa lo mismo sobre la Genética. La mayoría de las personas no entiende nada sobre el hecho genético ni sobre sus mínimas bases. Esto ha hecho que las tácticas inquisitoriales sean distintas en el ramo de la Historia que en el de la Genética. Mientras en la Historia la represión ha sido directa, policial, dado que cualquier conclusión o documentación es comprendida de forma muy inmediata por la masa, en la Genética la represión es mucho más sutil y se basa tanto en tratar de "ocultar la realidad" como en la persecución policial, que de todas formas no falta ni mucho ni menos.

     La Historia tiene también su metodología científica, de forma que cuando hablamos de la desfachatez de los intelectuales del Sistema al falsificarla, no estamos refiriéndonos tanto a la falsificación de los resultados de una investigación como a la maligna deformación de la propia investigación, el no atenerse a una metodología científica histórica aceptada y conocida claramente por cualquier historiador. Un historiador científico sabe que para validar un hecho debe seguir una serie de pautas, una metodología, un estudio de cada parte y de cada hecho. Ese método se estudia claramente en las Universidades de Historia, y todo profesional sabe perfectamente cómo debe hacerlo. Por ello es injustificable que luego, al tratar el tema del Nacional Socialismo y del presunto exterminacionismo, esa metodología ni se siga ni se permita que se siga. No es un error, es una premeditada mala fe y una calculada deformación criminal.

     Cuando no se acepta el realizar estudios científicos sobre las "armas del crimen", las cámaras de gas o los crematorios, las fotos aéreas o los documentos originales, cuando se prohibe pedir pruebas (en Alemania simplemente pedir una prueba de las cámaras de gas ha sido considerado delito por los tribunales en tanto "ya indica una duda de su existencia"), cuando no se acepta publicar un informe neutral sobre cenizas o fotos, no sólo se miente, se está realizando un ataque a la Ciencia.


     Cuando un historiador (que aún no era periodista) ha querido hablar de CEDADE, y lo ha hecho en serio, ha recurrido a las fuentes originales, ha leído sus documentos y ha explorado sus actos. El resultado, el libro "Neonazis en España" [1995] de Xavier Casals, es un trabajo serio y competente. Se puede discrepar en algunas conclusiones, puede tener algún error, pero la metodología y la calidad es evidente, y por ello los resultados se acercan a la realidad. Cuando un impresentable como César Vidal quiere hablar de revisionismo sin examinar un solo documento original, a base de leer 3 libros franceses, sin asomarse a los textos revisionistas de calidad, sin preguntar ni clasificar, sin tener capacidad de discernir ni de aceptar nada (entre otras cosas porque la editorial que se lo encarga es de origen confesional sionista y no aceptaría ni una mínima duda o contradicción a la "verdad revelada"), entonces sale un bodrio de nulo valor científico, una vergüenza para un historiador profesional.

     En Genética, la complejidad de la materia hace que la gente no entienda ni pueda juzgar fácilmente sobre el tema. Y eso favorece en mucho la represión y la falsedad, como vamos a ver con más detalle posteriormente. Hace unos años Ediciones Wotan publicó un pequeño libro llamado "Raza y Ciencia" para tratar de acercar un mínimo los conocimientos básicos de Genética a los camaradas. Sin pretender ser un texto profundo sino divulgador, era sólo un resumen para neófitos en el tema. La prensa ha efectuado alguna divulgación mínima en este tema, aunque muy matizada y deformada, pero de todas formas existe una serie de principios que deben ser comprendidos de base:

* Los genes son partes de unos elementos llamados cromosomas que están en el núcleo de las células. Los cromosomas están formados por ADN, un conjunto de aminoácidos, en forma de cadenas de grupos de ADN.

* Cada célula humana tiene normalmente 46 cromosomas, 23 de origen materno y 23 paterno. Son excepción las células sexuales, que tienen la mitad de cromosomas, para, al juntarse con la otra célula sexual, formar la nueva pareja de 46.

* Los genes son pues cadenas de aminoácidos formadas por miles de grupos que se llaman "códigos genéticos". Esos grupos tienen una "forma especial", y por tanto no sólo influye su composición sino su estructura.

* En principio, esos "códigos genéticos" están ligados a funciones concretas en los procesos de diferenciación que tienen las células en la creación de tejidos y órganos durante la gestación.

* La variedad genética es enorme y la comprensión del proceso de influencia de los genes en la constitución humana no es en absoluto algo conocido y ya establecido de forma clara.

* Es claro que en los genes está TODA la información necesaria para la gestación de un niño a partir de una sola célula, sin influencia excesiva del entorno (algo de influencia hay desde luego, pues la llegada de productos alimenticios o de agentes externos durante el embarazo afecta a la gestación).

     Con estos poquísimos datos es suficiente para abordar un conocimiento mínimo del problema social que presenta la Genética. Para más datos se recomiendan las obras de Jacques Monod, traducidas al castellano, y en especial "El Azar y la Necesidad". Por tanto, sabemos mucho ya sobre la influencia genética pero no todo en absoluto. Es más, realmente se desconoce aun muchísimo más que lo que se conoce en este tema. Así pues los conocimientos básicos que existen son ya suficientemente comprobados para ser absolutamente fiables, pero no se pueden explicar aún muchos procesos, como la influencia de los genes en la construcción del cerebro y su funcionamiento.

     Hay un programa para estudiar el Genoma Humano, o sea, conocer los grupos de ADN, los genes, y tratar de reconocerlos según su posición espacial. Y el ideal sería relacionar cada gen con su efecto, aunque eso ya es otro tema. Además gracias a la microtecnología se ha logrado llegar a cortar o insertar grupos de ADN, lo que significa alterar los genes. Esta posibilidad de alteración genética es la que ha puesto de moda la Genética entre el público. Así que el centro del problema es que la constitución de todo el entramado físico de una persona (incluído el cerebro y el conjunto hormonal) depende de una serie de genes, de cadenas de ADN, y éstas son diferentes (¡maldición!) en cada individuo. Por tanto, la constitución física completa es función de los genes, no de una voluntad divina o de una igualdad natural ni de un comunismo original.


CIENCIA Y SENTIDO COMÚN

        "Cuando algo se opone frontalmente a un normal sentido común, es mejor revisarlo profundamente antes de aceptarlo".

     Se llama Sentido Común a la lógica de una persona "normal" aplicada a las cosas de la vida natural sobre las que se tiene una experiencia práctica. El Sentido Común no es infalible, y hay casos en los que no sirve su aplicación, pero éstos son excepción y debemos tener mucho cuidado en ignorar esa "realidad inmediata" que siente la gente sobre las cosas. La Ciencia exige pruebas basadas en la repetición y la experimentación, y no le es suficiente la "lógica" inmediata, la percepción natural sin más. La ciencia necesita unas condiciones de comprobación bien definidas por los científicos, mientras que la gente sólo necesita que se concuerde con una percepción subjetiva.

     Pero hay muchos temas a los que la Ciencia aún no ha dado una solución total y para los que sin embargo hay motivos de "experiencia", de "sentido común" suficientes como para "sospechar" que hay base real en esos temas, y que algún día la Ciencia los comprobará de forma clara, Hay enfermedades que "todos sabemos" que tienen un componente hereditario, o sea, que su difusión está ligada en alguna forma a los genes, pero sin embargo no se ha descubierto aún el gen culpable ni el mecanismo de generación de la enfermedad, con lo cual la Ciencia no puede "asegurar al 100%" su heredabilidad pero sí puede asegurarla mediante el método estadístico, además del sentido común.

* El Sentido Común hace que, pese a no conocerse la base genética absoluta, si una persona sufre una enfermedad grave que ya tuvieron varios de sus ascendientes, se sospeche de una cierta heredabilidad de esa enfermedad o al menos de una propensión a ella de carácter hereditario. Este Sentido Común no puede asegurarlo ni puede cuantificar la probabilidad de ese hecho, pero sin duda hará que esa persona se cuide y lo piense antes de seguir teniendo hijos.

* El Método Estadístico: Existe una Ciencia llamada Estadística que permite calcular, concretar, el Sentido Común. Si efectuamos un estudio estadístico de las personas que sufren esa misma enfermedad y de las veces que ella aparece en sus ascendientes, podemos llegar a calcular las probabilidades estadísticas de que esa enfermedad sea hereditaria. Esa probabilidad no es una certeza aún, es sólo una estadística, una posibilidad muy probable. La estadística es una ciencia, no una mera opinión, pero como toda ciencia, depende su calidad de la calidad de los datos previos. O sea, un experimento no puede ser dado por bueno sin haberse tomado todas las medidas para evitar influencias que deformen los resultados. Y, por lo mismo, la estadística debe tener buen cuidado de cuidar de la fiabilidad y pureza de los datos a partir de los cuales se efectúa.

     Cuando la Ciencia no ha logrado descifrar absolutamente un tema, sólo la estadística nos permite una aproximación científica al problema. Por el método estadístico se sabe y se afirma la heredabilidad de muchas enfermedades y procesos, que no están aún "comprendidos" por la Ciencia pero sí estudiados suficientemente con datos estadísticos de su procedencia y continuidad. Por ejemplo: la Ciencia no logra aún medir el grado de "inteligencia" de un cerebro, no sabe determinar por la morfología o fisiología de un cerebro su posibilidad de uso, su capacidad de proceso en factores como inteligencia, memoria, ingenio, etc.

     Por tanto, si queremos medir la inteligencia de una persona no nos sirve analizar su cerebro sino que debemos proceder por la vía estadística: analizar estadísticamente su comportamiento respecto a otras personas ante un hecho común, y de las reacciones diversas sacar una valoración comparativa. Si queremos saber si un niño necesita una educación especial o un tratamiento psicológico, si una persona es mejor que otra o no para acceder a un cargo o unos estudios, necesitamos "exámenes", o sea, pruebas comunes comparativas que permitan discernir entre las personas con un nivel de seguridad estadístico (por ejemplo, un alumno puede suspender un examen por sus nervios o por mala suerte aunque realmente esté muy bien preparado, pero los exámenes nos permiten seleccionar con un error pequeño, no sin error).

     Nadie duda de que los métodos estadísticos tienen errores, pero tampoco nadie duda que éstos son menores que si se selecciona sin estudio alguno, por mera suerte o al azar. Si un niño se muestra en clase con graves deficiencias de comprensión, lo más seguro es que un test permita "cuantificar" ese problema, darle valor comparativo respecto a un valor "normal" estadísticamente hablando. El sentido común indica el problema, y la ciencia estadística lo valora y concreta, o pone de manifiesto que no existía ese problema sino que, a lo mejor, ocultaba un defecto de vista u oído, un problema familiar, etc. Pero todos sabemos que las estadísticas de datos sobre poblaciones amplias dan sus resultados según las llamadas "curvas de campana de Gauss", o sea, que de la población hay una mayoría centrada en un valor medio normal y unas minorías decrecientes en más y en menos sobre ese valor "normal".


DE LA GENÉTICA A LA RAZA

     "El más elemental sentido común indica que si negros y Blancos, hombres o mujeres, son diferentes en lo exterior, también pueden serlo en lo interior".

     La Genética sólo nos indica que hay que buscar en los Genes el origen de las conformaciones fisiológicas de los seres vivos. Ahora bien, el problema que se plantea es definir dos grandes preguntas:

1. Los genes son distintos en todos los humanos, eso es claro. Pero ¿son distintos sin correlación alguna, sin compartir rasgos comunes o grupos genéticos comunes?.

2. La construcción del cuerpo en su totalidad viene dada por la información genética, pero ¿en qué medida el "uso" posterior de ese cuerpo es función de su construcción?.

     Ambas preguntas NO tienen respuesta al 100% por la ciencia médica. No se puede saber la correlación de códigos genéticos por grupos humanos, debido a que no se tiene aún definido el Genoma Humano. Y no se puede saber en qué medida una morfología cerebral limita o posibilita el uso real de ese cerebro pues no se conocen aún a fondo los procesos cerebrales del conocimiento.

     Ahora bien, sí sabemos que "algunos" códigos genéticos están en correlación con ciertos grupos humanos. Sabemos que los genes que determinan la pigmentación de la piel y otros rasgos externos están claramente agrupados en comunidades humanas distintas. Sabemos que los genes del crecimiento son distintos en los suecos y en los pigmeos. Sabemos que grupos humanos sexualmente distintos tienen genes distintos que determinan grandes cambios en la morfología humana. Sabemos que ciertas enfermedades y ciertas hormonas se generan de forma diferente en grupos humanos distintos. Sabemos que la raza blanca, por ejemplo, asimila mucho mejor la leche sin fermentar que las otras, debido a producir la enzima lactasa en estado adulto mientras en las demás razas se pierde esa producción. Estas diferencias evidentes para la medición estadísticas, coinciden con las divisiones que el sentido común denominó Razas. Y estas razas no son algo especial de la Naturaleza humana sino que son un hecho aceptado y general en todas las especies.

     Nadie dudaría en aceptar las razas en los perros o las vacas, pese a que tampoco en ellas sabemos con exactitud todos los genes que corresponden a esa división. Si a un granjero productor de leche se le dijese que no debe hacer caso a las razas, que la Raza es una falacia de los "nazis", y que sus vacas debe comprarlas sin fijarse en su raza, creería que el demo-liberal que le habla está loco de atar. Si a un propietario de galgos de carreras se le dijera que podría lograr iguales resultados usando bulldogs pues "todo es mera influencia del entorno", se partiría de risa. Pero cuando un cretino con el cargo de rector de la Universidad Complutense, un señor como Rafael Puyol, declara ampulosamente "Hablar hoy en día de conceptos de razas está científicamente fuera de lugar", en vez de enviarlo a un manicomio lo promoverán seguramente a Ministro de Educación gracias a su plebeyez en aceptar lo "políticamente correcto".

     Las Razas son agrupaciones humanas que manifiestan una correlación genética significativa, y son tan evidentes que sólo la locura neurótica de los progresistas y su religión igualitaria puede ponerlas en duda. Un colectivo humano puede estar influído por el medio en el que vive, por una influencia cultural o económica, y nadie duda de que eso lo influirá más o menos. Pero curiosamente se nos pretende hacer creer que si la influencia es una correlación genética eso no tiene importancia alguna. Las mujeres no compiten con los hombres en los juegos olímpicos sino que actúan por separado, y eso es debido a que todos saben que la constitución física muscular y ósea del hombre es distinta a la de la mujer —a nivel estadístico, puesto que hay mujeres mucho más fuerte que hombres sin lugar a dudas.

     Por tanto, cuando la evidencia es física no les queda más remedio que aceptar sus consecuencias lógicas, naturales, pero cuando se pretende valorar diferencias no visibles, entonces es cuando el liberal nos sale con una negativa de origen mítico, no científico. Es más, nadie duda de que los exámenes son un medio de valoración comparativo, pero si un profesor efectúa un trabajo sobre las valoraciones comparativas ante exámenes iguales entre negros y Blancos, entonces se le llama "racista", mientras que si esa valoración la hace entre grupos Blancos entonces no pasa nada... No hay lógica alguna en este terror ante las razas desde un punto de vista racional. Es evidente que cuando un político dice que la Raza no existe está diciendo realmente que "no quiere que exista". El Sistema quiere anular la existencia de las razas, eliminar la Naturaleza e imponer su "no existencia" como un dogma de Fe.


     Nadie en su sano juicio se atrevería a negar la realidad racial, pero ocurre como en aquel cuento de Andersen: se ha logrado convencer a todos de que quien hable de raza es un "nazi"; de esa forma, todos niegan la raza aunque por dentro siguen creyendo en ella. Esto es fácil de comprobar en la vida normal de esta época neurótica: decidle a un buen padre de familia liberal que su hija sale con un negro y veréis la poca gracia que le hace... pero ¿no decía que las razas no existen?. Si tu esposa tiene un hijo negro, ¿creerás que te ha sido infiel o pensarás que es simplemente un capricho genético en nada relacionado con esa "no raza" inexistente según tu liberal pensamiento?.

     Contad un chiste de negros y la gente se ríe, pese a ser un chiste racista. Contad el mismo chiste sobre un Blanco y no se reirán, no tendrá sentido el chiste. La gente "sabe" que hay razas, aunque cuando lee esa estupidez de que la raza no es científica en boca de un rector con ganas de ser ascendido, se calla prudentemente en vez de reírse en sus narices. De la misma forma que el pueblo alababa aquel vestido invisible del rey en el cuento de Andersen... hasta que un niño inocente gritó: "El rey va desnudo". Sí, la gente dice creer en la igualdad hasta que choca con la realidad en su vida; entonces sabe que sí existen razas y etnias, y reacciona con sentido común. Por eso hay muchos que no son "racistas", pero muy pocos se casan con gentes de otras razas.

     Veamos otro caso: un profesor de Filosofía de la Universidad de Granada, Pedro Gómez, se atreve a hablar de "Las Razas: Una Ilusión Deletérea" [1]. Esa imbecilidad no la dice un genetista ni un científico médico sino un filósofo que no tiene idea de nada en este tema. Pero precisamente su ignorancia le permite esa libertad de expresión. Pues ese buen hombre, predicador de la religión de la Igualdad inexistente, nos recuerda que en algunos textos "modernos" cuando se trata de hablar de "grupos humanos" ya nunca se menciona el color de la piel, estatura o forma del pelo, etc., para evitar susceptibilidades. Para cumplir con la "Filosofía", o sea, con el Pensamiento Único de lo Políticamente Correcto, se ha llegado a lo risible, a tratar de definir grupos humanos sin mencionar las palabras "raza" ni "negro"; es como si se quisiera evitar pronunciar el nombre del Mal, el sortilegio de las palabras.

[1] http://www.ugr.es/~pwlac/G10_01Pedro_Gomez_Garcia.html

     Así, en Estados Unidos se obliga a los escolares a hablar de afro-estadounidenses en vez de negros. Y cuando viene [a España] un negro de África, que no es americano, ve con risible estupor que le llaman "afro-americano", porque lo de afro-africano suena mal. Cuando los políticos progresistas denigran la idea de Raza, la ocultan y prohíben enseñar sobre ella en los colegios, etc., están cometiendo una estupidez anti-científica de tal calibre que algún día serán humillados por las risotadas de una nueva generación que lea esas declaraciones utópicas como ejemplos de necedad. No, las razas y la correlación genética entre ellas no puede ser negada por ninguna persona capacitada y seria. Y en realidad la revista Gazeta de Antropología Nº 10 para tratar de negar el tema de la "Raza" tuvo que recurrir a profesores de Filosofía, pues los genetistas y médicos no quisieron asumir ese disparate. Y el encargado de negar la "raza" sólo logró lanzar una especie de juego de palabras: «Algunos han llegado a proponer el abandono del concepto de "raza" como no científico, puesto que es algo que hay que explicar en otro sitio. Es necesario centrarse más bien en la noción de "población". El polimorfismo genético seguirá existiendo, claro, y si se entiende bien, no hay por qué no seguir utilizando la palabra "raza" siempre que eliminemos todo sentido racista».

     ¡Fantástico!, una revista de Ciencia Antropológica declara que el aceptar razas es real, corresponde a una realidad, pero que por motivos "políticos correctos" quizás debería anularse esa realidad, debería "tratarse en otro sitio"... ¿Dónde?... ¿quizás en el Código Penal?... Mejor decir eso de "poliformismo genético", que no se entiende, a decir "raza". Así, los centros científicos mismos se aterrorizan por las palabras y los hechos que pueden atentar contra lo "correcto" y necesitan depurar, censurar, lo que pueda ser "maligno" para el Sistema. La Ciencia ha muerto, el método científico, y la búsqueda de la realidad es sustituída por lo "políticamente correcto". Se puede seguir trabajando con genes o "poblaciones", pero cuidado con decir algo "no correcto". La raza, la estirpe familiar y popular, son realidades que no sólo se intuyen por el sentido común sino que se demuestran por la estadística de los datos.


LA RELACIÓN RAZA E INTELIGENCIA

     "¿Pero alguien sabe realmente qué es la inteligencia?. ¿Es más inteligente quien más medios tiene, quien más sabe, quien más siente o quien mejor cumple su deber?".

     El primer gran debate realmente vital sobre "racismo" no fue debido a un matrimonio inter-racial sino a la decisión del Gobierno estadounidense de estudiar cómo medir la inteligencia de las personas. El problema que se planteaba era concreto, práctico: de los cientos de miles de reclutas que llegaban para la Guerra se necesitaba elegir a los que debían ser instruídos como oficiales, dado que el Ejército no tenía oficialidad suficiente en absoluto. Se trataba pues de elegir a los mejores para ser oficiales. ¿Cómo hacerlo? Era necesario un método rápido, eficaz y neutro, que evitara subjetividades y a la vez que diera en los elegidos a personas realmente capacitadas. El invento fue el test de inteligencia y el test de personalidad. El IQ o Coeficiente de Inteligencia (CI) ha sido la maldición para los progresistas. La mayoría de los esfuerzos del Progresismo se han dirigido a eliminar y denigrar cualquier tipo de medida de las cualidades humanas.

     Los exámenes escolares son otro ejemplo de un tema mal visto por el Progresismo, al que le gustaría sustituírlos por una especie de "evaluación subjetiva" de los maestros que permitiera eliminar la "valoración objetiva" cuantificable. La base del problema es compleja: no existe un "termómetro" o aparato que sepa cuantificar un grado de personalidad, inteligencia o creatividad, de capacidad de resolver algo o de ser eficaz en una tarea concreta. No hay pues una medición fisiológica para estos temas. Podemos medir la capacidad pulmonar o la cantidad de una enzima que produce una persona, pero no sus potencialidades cerebrales. Sin embargo, el más elemental sentido común y la realidad nos indican que hay personas con problemas mentales, hay personas más o menos capaces en la educación y la actividad. Incluso la mayoría de los "anti-racistas" han aceptado que la heredabilidad de la inteligencia es una realidad, cosa que negaban al principio pero que las evidencias han obligado a reconocer, fuera de algún que otro fanático de la religión igualitaria.

     Por tanto, hay una diferencia de capacidades que debe descubrirse si se quiere elegir a los más capaces. Esto llevó a crear toda una serie de "exámenes" orientados cada uno a determinar capacidades en un sentido determinado. El más famoso es el IQ o CI. Su creación fue una maldición para los progresistas pues estableció una medición "estándar" para poder valorar de forma numérica características humanas. Y eso llevó a una comparación objetiva, aceptada, lo que fue desastroso para las pretensiones de "igualdad" racial. En 1969 Jensen publicó en el Harvard Educational Review su famoso "How Much Can We Boost IQ and Scholastic Achievement?", que daba los datos estadísticos objetivos para demostrar una heredabilidad de la inteligencia en torno al 75%. Y tras ello ponía de manifiesto de forma científica lo que ya muchos sabían por experiencia: que las razas tenían CI distintos a nivel estadístico, que la educación igualitaria llamada compensatoria era un desastre irremediable.

     La educación compensatoria es uno de los inventos de los progresistas para fastidiar a la realidad: se trata de dar más medios y esfuerzo para los que son lentos o retrasados y hacer que los demás "los esperen", para así forzar a que todos sean iguales. La idea era que si todos somos iguales, premisa política, las diferencias debían ser "compensadas" por la educación, haciendo que al dar más medios a los más retrasados y obligar a los adelantados a ir más lento, ambos llegarían a ser iguales. El fracaso fue absoluto: los retrasados no lograban mejorar sus resultados y los adelantados se aburrían y perdían estímulo al tener que ir lento a la fuerza. El resultado fue un enorme fracaso escolar. Jensen demuestra lo erróneo del sistema y logró su anulación. Jensen ya definió el problema: "Diversidad. La realidad de las diferencias individuales no tiene por qué significar aprovechamiento para unos y frustración y derrota para otros". No, había que aceptar la diversidad y dar a cada uno lo que necesitaba. Los mejores debían adelantar lo más posible y los más lentos aprovechar hasta donde pudieran, sin sentirse obligados a alcanzar el ritmo de los mejores ni retrasarlos para "ser iguales".

     En 1973 Hans Eysenck desarrolló a fondo los estudios sobre "inteligencia y heredabilidad", analizó las psicologías por tramos raciales y entornos sociales, etc., lo que le valió todo tipo de acusaciones y problemas. Estableció tests para selección en las empresas y mediciones objetivas de las capacidades. De todo ello salió una visión clara y científica de las diferencias entre grupos humanos, incluídos los raciales, y la ineficacia de los métodos que tratan de "forzar" a la Naturaleza. El Sistema en esas fechas había inventado un nuevo sistema de imponer la Utopía a la fuerza: el sistema de cuotas. Una vez visto que era imposible lograr que grupos de bajo CI alcanzasen un nivel superior a base de "educación forzada", o sea, una vez que se convencieron los progresistas de que la inteligencia era "heredada" en buena parte, anularon la "educación compensatoria" que no había dado resultado alguno, e inventaron el sistema de cuotas forzadas, que ahora se ha transformado en la llamada "discriminación positiva" [o inversa].

     Se trataba de obligar a que en los procesos de selección entrase un tanto por ciento de negros, por ejemplo, aunque no llegasen a los niveles requeridos por los exámenes. Las Universidades fueron obligadas a tener su "cuota" de negros como quien tiene una carga por caridad. En realidad el método no es malo, aunque sí lo es la intención del método. El sistema de cuotas implica una aceptación implícita de la diferencia, y hasta cierto punto de la superioridad de un colectivo frente a otro, del que no tiene cuotas frente al que necesita cuotas. El sistema de cuotas implica, llevado al extremo, algo que apoyamos: la separación educativa. Implica aceptar que hay colectivos que deben ser valorados de forma "distinta" a los demás, que no tienen un cosmos de valores iguales y por tanto no deben ajustarse a las mismas normas. Las cuotas llevadas al extremo implicaría montar Universidades para negros u otros colectivos, donde los niveles de entrada fueran distintos y adaptados a la media del nuevo colectivo. El sistema de cuotas implica aceptar que no pueden competir en el mismo nivel o forma de ver la vida dos colectivos, y que por tanto, al ser intrínsecamente diferentes, deben organizarse medios discriminatorios que no los hagan competitivos entre ellos sino que establezcan un "desarrollo por separado". En este sentido, el sistema es positivo y conveniente pues institucionaliza la diferencia.

     Pero evidentemente la mentalidad progresista que impone las cuotas o discriminación llamada "positiva" no pretende ese "desarrollo por separado" sino que pretende simplemente evitar que las estadísticas y el sentido común vean demasiado evidentemente las diferencias. O sea, el objetivo de ese método es lograr que las estadísticas de universitarios digan que hay un 20% de negros universitarios, aunque lo hayan sido con truco y con un listón inferior. Así se llegó a aprobar mediante el sistema de valorar decisivamente el juego del baloncesto en las Universidades (juego para el que los negros están evidentemente bien dotados).

     La idea era que la gente se acostumbrase a creer que las demás razas tenían también premios de arte, inteligencia, universitarios, etc., al mismo nivel que los Blancos. Para ello empezaron a premiar a cualquier miembro del colectivo no-Blanco que hiciera la mínima obra capaz de ser premiada. Las normas de evaluación eran distintas, claro, para premiar o aceptar en un equipo de investigación, etc., a negros o Blancos, pues lo que se buscaba era que ese equipo tuviera "su cuota" de negros. Poder premiar a un negro en cualquier tema era un éxito, y por ello se buscaba no la calidad en sí, independiente de la raza del autor, sino precisamente lo contrario: se valoraba la raza para premiar a los no-Blancos. Así, una vez más, la estupidez progresista ha llevado desde el anti-racismo al racismo al revés.


     El 1990 apareció "The Bell Curve" de Charles Murray y Richard Herrnstein, profesor de Psicología [el primero] de la Universidad de Harvard y ayudante de Jansen en su momento. Ese libro fue una auténtica bomba y recibió ataques de todo el sistema progresista, hasta casi pedir la expulsión y la cárcel. Sólo en Estados Unidos se pudo editar, donde las libertades son reales. En Europa un libro así hubiera acabado en los tribunales. Ese libro expone datos y más datos irrefutables, científicos y abrumadores sobre las diferencias de CI entre Blancos y negros, para luego lanzarse contra el sistema educativo que pretende "compensar" esas diferencias mediante cuotas obligadas.

     El libro concluye que esas cuotas no podrán nunca eliminarse, que van a ser permanentes y crean una "dependencia", o sea, los negros se acostumbran a recibir premios y cargos o plazas educativas en base a "ser negros" y no a su trabajo, con lo que están desmotivando su esfuerzo y perpetuando aún más su dependencia. Se acostumbran a comer de la mano del complejo progresista de culpabilidad, y dejan de asumir la necesidad de desarrollarse según sus medios y esfuerzos. Les crean la imagen falsa de que van "mejorando" a base de recibir cargos no merecidos. Y para colmo logran que los Blancos se sientan estafados por ese trato de favor, creando un recelo aún mayor a la hora de contratar en libre empresa a negros. ¿Qué valor se puede dar a un título ganado por méritos de cuota racial? Incluso los negros que realmente poseen capacidad son en este caso víctimas del sistema, pues su valía es puesta en duda ante la discriminación positiva. Todo el sistema de cuotas y discriminación "positiva" es un fraude y un engaño.

     El problema es insoluble, pues Murray ha comprobado que tras 30 años de integración forzada el CI promedio de los negros sigue 15 puntos inferior, y no ha mejorado en nada. "Puesto que la mezcla racial es mínima en Estados Unidos, la diferencia de CI entre Blancos y negros constituye un desequilibrio que se perpetua genéticamente". En 1987 Plomin destacó que en una encuesta entre 1.000 especialistas, la mayoría absoluta aceptaba el papel significativo de la herencia en la inteligencia. Hoy nadie duda ya de ello, pero la prensa sigue difundiendo las noticias como si no existiera esa realidad.

     De todas formas hay que aclarar un tema: para los Nacional Socialistas las diferencias de CI o de inteligencia no son un punto vital, ni siquiera importante, y en realidad no apoyamos en absoluto una discriminación por inteligencia. Creemos que una persona es una suma de valores, entre los que la inteligencia es una parte. Creemos en la diferencia entre razas no sólo, ni principalmente, en base a CI, sino a su cosmovisión general del mundo y los valores culturales y sensibles. Por ello, incluso aunque se lograse una equiparación de CI entre dos colectivos raciales (como podría ser el caso con ciertos pueblos asiáticos), no por ello creemos en la posibilidad de la mezcla como algo positivo en esos casos.


LA RELACIÓN RAZA, CONDUCTA Y CULTURA

     "Si la Raza fuese sólo el color de la piel o la forma de los ojos, no valdría la pena tener en cuenta lo racial".

     El sionista Lévi-Strauss dijo con mucho acierto en 1983: "Lo que se debate de hecho no es la diversidad de las razas sino la diversidad de las culturas". Y tiene toda la razón: éste es el problema; claro que después él asume la idea del mundialismo, pero al menos fue sincero al entender el tema. Hemos visto que la estadística, la ciencia, demuestra que hay características intelectuales del hombre que tienen una correlación genética y racial. La inteligencia tiene una correlación hereditaria aceptada, y además la estadística nos indica que hay diferencias significativas en las valoraciones de aspectos ligados al intelecto entre grupos raciales. El problema es cuando se va un paso más allá, a la cultura, a la cosmovisión del mundo. Desde siempre el sentido común, que no es algo científico, nos ha indicado que las culturas van ligadas a los pueblos, de forma que existe una correlación bastante clara entre las diversas culturas arias, así como la hay entre pueblos asiáticos de etnias próximas, entre los pueblos africanos negros, etc.

     Por ejemplo, es evidente que los pueblos árabes semíticos y los negros africanos tienen una expresión cultural en su historia absolutamente distinta, aunque han compartido a menudo territorios comunes o muy próximos. Durante los más de 600 años de ocupación árabe en España, no se produjo ningún acercamiento entre la cultura árabe y la románica, no ya en su parte religiosa sino en su cosmovisión y su esencia artística. Y eso pese a que el territorio era el mismo. El sentido común nos indica que hay una correlación clara, definida y concreta entre la expresividad y la cosmovisión del mundo y el desarrollo de cada pueblo o grupo de pueblos. Pero evidentemente esa correlación no tenía una base científica de explicación. Gobineau y su "Ensayo sobre la Desigualdad de las Razas Humanas" (1855) fue el mayor sistematizador de esas diferencias y diversidades evidentes al sentido común, pero sin aportar datos científicos que la explicaran sino simplemente describiendo su realidad.

     Los primeros pasos para tratar de forma científica las relaciones entre etnias y formas de vida vinieron dadas por dos nuevas ciencias: la Etología de Korand Lorenz y la Sociobiología de Edward Wilson (1975). Lorenz fue el primero en observar con animales que algunas pautas de comportamiento no tienen un origen educativo sino innato, que existen desde el nacimiento como "potencia", y que por tanto son de origen genético. En los animales es posible estudiar su comportamiento sin intervención "educativa", y así comprobar cómo hay INSTINTOS genéticamente puros, que no necesitan aprendizaje. Algunos de esos comportamientos son comunes con los humanos, como la agresividad o los signos de sumisión, temas que provocan reacciones instintivas.

     Así mismo poco a poco se ha determinado que algunas patologías o fisiologías pueden cambiar claramente la conducta. Un exceso en hormonas determinadas o una carencia de ciertos procesos enzimáticos provocan cambios de conducta. Ya Julio Verne en su obra "Une Fantaise du Docteur Ox" jugaba con esa intuición de que el comportamiento humano es sensible a procesos bioquímicos. Las drogas y su estudio han acabado de comprobar hasta qué punto podemos tener el carácter en función del medio bioquímico. Por tanto, lo que SÍ es científico es que la conducta, el carácter, temas que eran considerados como "espirituales", tienen una fuerte compenetración con la estructura fisiológica. Toda la genética del comportamiento se ha desarrollado mucho últimamente. Loehlinen en 1976 estudió la emocionalidad y el activismo, demostrando que tenía un fuerte componente hereditario, que él determinó estadísticamente en un 40%. Henderson valoró en un 50% temas como extroversión, melancolía, ansiedad, irritabilidad, etc., y así se han ido estudiando muchos de los procesos de conducta, como Tellen en 1988 que valoraba en un 48% la influencia de la herencia en el conjunto de esas conductas.

     Hoy en día ya nadie cree que la famosa esquizofrenia que Freud atribuía a represiones sexuales infantiles relacionadas con el complejo de Edipo tenga nada que ver con esa estupidez freudiana. Freud es otro ejemplo de anti-ciencia llevada a los altares por el Progresismo sionista. Pues en cambio Plomin demuestra estadísticamente que la esquizofrenia tiene un componente hereditario de propensión muy alta, sobre el 70%. Así pues actualmente nadie duda de que la "conducta" tiene un componente hereditario, genético, importante. Los genes intervienen directamente en la producción de las proteínas, y de entre ellas en las enzimas, y de ahí en todo el entramado fisiológico.

     Pese a ello no se ha descubierto una relación directa entre un gen y una conducta. O sea, no existen razones para definir que hay un gen que da la amabilidad y un gen que da la propensión al desenfreno sexual. No hay esta relación directa, y en ello se justifican los que tratan de minimizar la genética de la conducta. No pueden negarla pero quieren minimizarla al máximo. En cambio Plomin determina que si bien no hay un gen ligado a una conducta, sí existen razones que pueden justificar la relación de genética y conducta: un conjunto de genes que provoquen una capacidad de irritabilidad nerviosa a nivel fisiológico (lo que puede darse por la interacción de muchas variables), seguramente será algo muy similar a crear una propensión a una conducta irritable. No hay el gen del alcoholismo, pero en cambio hay estudios que definen una cierta propensión hereditaria de la tendencia al alcoholismo. Parece que diversos genes influyen sobre la sensibilidad del organismo al alcohol. Por eso hay personas que resisten más o menos esa droga. Claro que la cura del alcoholismo es un tema ambiental, pero desde luego no hay que olvidar tener en cuenta su propensión genética.

     La influencia en los procesos mentales está controlada por millones de genes, y es imposible actualmente establecer relaciones o datos en este sentido. Un cerebro tiene unos 50.000 millones de neuronas, y cada una puede establecer unas 6.000 conexiones de señales con otras, y en cada conexión intervienen un millón de moléculas neurotransmisoras... así que tratar de entender esto es algo impensable actualmente. Lo cierto es que cualquier gen puede afectar a este entramado de forma desconocida actualmente. De todo ello sacamos las siguientes conclusiones:

—Es muy probable, por no decir seguro, que la genética afecte de forma significativa a los procesos de PROPENSIÓN de la conducta humana, o sea, que la herencia marque unos marcos de posibilidad de esa conducta y una propensión a actuar de una forma determinada.

—Parece evidente que esa propensión y marco no son inviolables del todo. Con voluntad y esfuerzo se puede modificar bastante la propensión natural. Pero esto es cierto si hablamos de individuos. Cuando hablamos de poblaciones, es evidente que una propensión general provoca un alto grado de aparición de ese efecto, pues la voluntad de luchar contra una tendencia natural no es algo general y fácil.

—Hay pues motivos para sospechar, incluso sin haber comprobado antes los hechos, que a grupos étnicos distintos, con una correlación genética distinta, pueden corresponder Propensiones e Inclinaciones de conducta distintas, y por tanto que la idea de que los pueblos tienen "caracteres" distintos no es una mera experiencia popular sino que parece coincidir con la lógica de la genética del comportamiento.

—Cuando se habla de pueblos NUNCA se puede generalizar. La correlación de genes de un grupo humano no se conoce, sólo se intuye. Así que a nivel individual puede haber y hay diferencias muy significativas. Por tanto, siempre que se hable de pueblos o razas en términos de conductas o propensión a conductas, debe hacerse a nivel de estadística, de la Curva de Campana. Las diferencias individuales pueden ser más grandes que las existentes entre grupos, así que el hecho de pertenecer a un grupo no significa jamás una garantía de tener las características del grupo.

     De todo lo dicho espero que se conserve la idea clara de que la inter-relación de Raza y Cultura tiene tres bases:

—La experiencia nos demuestra que hay relaciones entre conductas mayoritarias, culturas y etnias.

—La genética nos induce a pensar que esta situación es lógica y razonable desde el punto de vista científico.

—Cuando se habla de Cultura o Cosmovisión estamos mencionando conceptos muy generales, compuestos tanto por conductas mayoritarias como por sensibilidades y formas de comportamiento a alto nivel espiritual y no podemos decir que exista una relación muy clara entre una cultura y una genética, como sí podemos asegurar con mayor eficacia entre una conducta y una genética.

     La Cultura depende en gran medida del entorno y de la voluntad social, de las imposiciones del Poder, mientras que la conducta individual depende mucho más de la propensión genética de cada uno. Por tanto somos conscientes de que una Cosmovisión es un producto básicamente ambiental, que se rige por normas sociales, y que se enmarca en unas capacidades genéticamente determinadas. Hay un marco cultural provisto por el pueblo. Un pueblo con un sentido rítmico de la sonoridad comportará una musicalidad, un arte y una plasmación cultural en este sentido diferente a un pueblo con capacidades distintas. Pero de esa conducta o propensión rítmica global no se pueden sacar conclusiones culturales; es el ambiente, el poder político y el entorno social los que van a predominar en su plasmación concreta dentro del marco de posibilidades que da el pueblo gestor.


LA CULTURA COMO PRODUCTO RACIAL

     "Sentirse integrado, unido a las etapas culturales de un pueblo, es formar parte de ese pueblo. Si el poder político impone una cultura extraña, se está matando la esencia misma del pueblo, y se empobrece la riqueza general, la variedad de culturas, la maravilla de la Naturaleza en su rica diversidad".

     Hemos llegado al centro del problema. Hasta aquí hemos tratado de exponer las pruebas de la influencia racial en el Hombre. Cuando hablamos de Cultura salimos del hombre para ir a lo Social, a la Comunidad. La riqueza de la Humanidad es su variedad cultural y artística, y esto es el centro de nuestra lucha. Los Nacional Socialistas luchamos fundamentalmente para mantener la identidad y la variedad cultural de cada pueblo, pues creemos que esa variedad en su identidad es la mejor forma para un desarrollo completo y propio de cada hombre, y a la vez da la mayor riqueza global a la Naturaleza como Todo.

     Si una comunidad humana genéticamente correlacionada, una etnia o raza (la diferencia está simplemente en el grado de correlación genética existente), logra una independencia política, o sea, poder desarrollarse según sus propios moldes y tendencias, según su propensión hereditaria mayoritariamente establecida, va a generar en condiciones normales una variedad de etapas culturales con cierta interrelación entre ellas, con un eje cosmovisual más o menos común. Ésta es nuestra propuesta, pues promueve la mayor riqueza y la mayor identificación con el propio ser del pueblo. Ahora bien, el Poder político, o sea, la fuerza social, es fundamental en el desarrollo cultural, tiene una fuerza superior a la herencia en tanto que es un producto social, no individual, un producto social que necesita de medios y de estímulos, de mecenas y de orientaciones, que sufre represiones y mandatos, etc.

     Por tanto, un poder político puede cambiar radicalmente el desarrollo cultural. Los iberos en España vieron desaparecer su arte y cultura aplastada por la romanización forzosa. La similitud entre las etnias latinas hizo que esa romanización fuera factible, fácil y asimilada totalmente. En cambio, la romanización de Siria, que fue completa en su momento, desapareció por completo cuando las razas asiáticas volvieron a tomar el mando. Como la Grecia continental, quedó fulminada por la población turca. Gobineau ha dado mil ejemplos de esa correlación.

     El mundo actual está bajo un Poder Político mundialista que impone una visión materialista y mercantilista, y con ello fuerza a todos los pueblos a adoptar una cultura de la hamburguesa, una cosmovisión común decadente y desagradable, pero forzada por el poder del Dinero. Las razas, desde los filipinos a los bantúes, pasando por los europeos, sufren ese aplastamiento de sus tendencias bajo la bota del Dinero mundialista. En estos momentos las culturas sufren una degradación uniformista, y sólo mantienen sus propias identidades a duras penas, más como folklore que como real identidad cultural. Por ello deseamos eliminar el poder mundial del Dinero, y reestablecer el poder de cada Pueblo sobre sí mismo, para evitar el dramático empobrecimiento cultural y artístico que sufre el mundo. Éstas son las conclusiones políticas de las realidades científicas que estamos tratando en este texto.


LA INQUISICIÓN PROGRESISTA CONTRA LA RAZA

     "El Progresismo ha promulgado leyes tan represivas contra lo políticamente incorrecto como para emular con ventaja a los más duros dictadores. Y la ventaja de los progresistas es que además de la represión usan la hipocresía y la prensa".

     "Los métodos de este profesor no se adaptan a los requisitos formativos. Hay una falta de rendimiento y de programación. Va a ser suspendido de su cargo". Éste es el texto del subdirector de Educación contra el profesor Francisco Esteve de Majadahonda. Ese profesor no había tenido un gran fracaso escolar entre sus alumnos, no dejaba de asistir a sus clases ni dormitaba en su tiempo de trabajo, no enseñaba ajedrez en las horas de literatura... No, ese profesor un día tuvo que tratar, porque así lo marcaba el programa, las Diferencias entre las personas. Y dentro de ese tema consideró adecuado hablar de las tablas de comparación de inteligencia por segmentos de población, las curvas de campana del CI comparativo entre negros y Blancos. En Estados Unidos varias universidades y libros tratan de ese tema, así que pensó que no era un tema tabú... y en eso se equivocó totalmente. Entendamos que no se trataba de decir en clase que los negros debían ser despreciados ni que se les debía tratar mal, ni fomentar actitudes ilícitas. Se trataba simplemente de exponer unos Hechos, y tratar de dialogar sobre ellos. Eso le ha costado el cargo. Creo que hay que entender algo más sobre la represión en el tema genético antes de presentar otros casos similares.

     Como ya he dicho al inicio de este texto, la represión en el tema científico genético es algo que el Sistema procura usar sólo en último extremo. Primero utiliza un arma mucho más eficaz: la promoción. Si un profesor o investigador quiere progresar, quiere subvenciones o formar parte de un equipo nuevo, etc., sabe que debe asumir una posición "políticamente correcta" en ese tema o no tendrá nada de nada. No se le pide que se declare contra las razas, pero sí al menos que calle y que no hable a nivel de público. Pero los profesores son un caso aparte. Cualquier profesor que trate de exponer una sola idea "políticamente incorrecta", un sólo dato que no coincida con la verdad oficial, sufrirá de inmediato el acoso de la prensa y tras ello el expediente (excusas ya encontrarán) del Ministerio.

     Un error de los profesores honrados es creer que pueden hablar pues lo hacen en el plano científico. No es así. Todo lo que digan será reducido a frases fuera de contexto, se les simplificará sus aseveraciones, la prensa mentirá y deformará lo que hayan dicho, hasta reducirlo todo a algo que suene asqueroso y lamentable de cara al público. De nada le servirán sus protestas, la prensa lo machacará y sus cartas al director serán sólo papel mojado, una o dos como máximo, mientras que los ataques ocuparán páginas enteras de artículos incendiarios. No habrá NINGUNA discusión científica, no se debatirán sus palabras, simplemente se le insultará y se le denigrará. Los partidos políticos ni siquiera se tomarán la molestia de leer sus obras o artículos, simplemente lo atacarán por principio, sin más. Así que no hay salida una vez se cae en la trampa. Para no caer en ese tipo de trampas hay unas normas fundamentales:

* Al escribir opiniones, hacerlo de forma que sea difícil extraer frases sueltas de sentido ambiguo. Hay que medir mucho las palabras.

* Procurar definir ante los alumnos el carácter de debate, no de imposición, de forma que se "debata" sobre el tema, sin imponer conclusiones. De esa forma se evitarán muchas acusaciones.

* Jamás tratar de inducir a los alumnos a comprar o asistir o leer textos propios o de otros en ese tema. Se pueden nombrar pero sin pedir ni obligar a usarlos. Aunque los demás profesores lo hagan, no se debe hacer, pues en ese caso te acusarán de tratar de ganar dinero con tus ideas "incorrectas" o de tratar de apuntar a los alumnos a sectas o asociaciones incorrectas. Pese a todo, es posible que tengan problemas de todas formas. La policía de la Inquisición progresista conoce mil trucos para mentir y acusarte, como siempre lo han hecho las Inquisiciones de todos los sistemas.

     Chris Brand es un profesor de Psicología de la Universidad de Edimburgo en Inglaterra. Tenía apalabrada con la editorial científica Wiley & Sons su libro "El Factor G: Inteligencia General y Sus Implicaciones". Pero cometió un error: poco antes de la edición, para ayudar a la difusión de su futuro libro, efectuó unas declaraciones a la prensa diciendo que para él era evidente que "Los genes tienen una influencia importante en la inteligencia y en las diferencias de CI entre grupos... Creo que existe una relación entre raza y psicología y en particular entre raza y grado de CI, y además tengo la honestidad de decir que esa relación está claramente establecida, mientras que otros piensan lo mismo pero no lo dicen". El escándalo fue total, la Universidad le abrió expediente y la editorial canceló la edición, los partidos lo insultaron y denigraron. Lo más curioso es que lo que dice es absolutamente cierto, y la mayoría de los genetistas y psicólogos saben que es cierto. No se le acusa de falsedad sino de publicar a la gente lo que "no se debe saber". El Sistema acepta que los especialistas digan esas cosas en libros con una tirada de 1.000 ejemplares que leerán científicos e investigadores, pero no permite que LO MISMO se diga públicamente. Ésta es la realidad. Varios profesores de Psicología de la misma Universidad protestaron por esa represión que calificaron de censura.

     Veamos un caso bien conocido de represión reciente, en el que se puede ver que el profesor acusado hizo todo lo posible para ser una víctima fácil de la moderna Inquisición: el caso del catedrático señor Quintana de la Complutense de Madrid. Un catedrático de Psicología, que escribe un libro de "Psicología de la Personalidad y Sus Trastornos" está en el centro del huracán. Cuando escribes sobre personalidad en grupos humanos estás tocando un hierro al rojo, debes saber que la Inquisición te censurará con rigor, y tener sumo cuidado por tanto. El catedrático Quintana publicó un libro que usaba de texto en su curso (otro error) donde se trataba, entre otras muchas cosas, de la psicología de la personalidad en grupos humanos raciales y sexuales. Y en vez de tratar el tema con cuidado lo hizo como un elefante dentro de una tienda de porcelana: a lo bestia y sin demasiadas matizaciones.

     Si sus conclusiones hubieran sido igual de brutales pero en favor de la ideas "políticamente correctas" no habría pasado nada, no se le habría acusado de ser un patán o de tener ideas sin fundamento. No, se le acusa de tener ideas no correctas, ¡tengan o no fundamento!. El libro comete el error de presentar las opiniones que la gente tiene sobre las diversas razas, como una manifestación de una percepción popular de diferentes psicologías por grupos, lo cual aún es un error mayor, pues pone en manos de la prensa frases absolutamente discutibles, que están expresadas en forma "popular", o sea, sin afinar ni delimitar, con lo cual se equivoca e induce a creer que se pretende apoyar esas opiniones "populares", que son a veces inadmisibles incluso para los que creemos en las diferencias. Digamos que no es un texto acertado teniendo en cuenta que el Sistema es súper-sensible en ese tema. Claro que no dice estupideces mayores que las que han dicho sus detractores, entre ellos el rector, con aquello de que "las razas no existen". Los errores del catedrático Quintana fueron:

—Tratar el tema a un nivel simplista en vez de ser auténticamente científico y no dejar un sólo párrafo de concesión al simplismo.

—Ignorar el peligro que corría. Debía de haber entendido desde el principio que decir algo "políticamente incorrecto" es siempre un riesgo.

—Confundir racismo con xenofobia. El pobre hombre, acosado por todos, no paraba de decir que él no era racista. Mentira, sin saberlo claro. Su libro es racista, no es xenófobo ni fomenta la agresión, pero es racista porque asume el hecho diferencial racial. Y no entiende que el racismo para este Sistema miserable no es sólo la xenofobia sino la mera aceptación de la importancia de las razas. El Sistema no teme tanto a la xenofobia como a la mera idea de "raza".

     Por otro lado, la represión está organizada y pagada. Veamos un ejemplo: La Fundación Baruch Spinoza se gasta millones en fomentar la represión contra la Ciencia "políticamente incorrecta". Un ejemplo son los 100 millones que acaba de dedicar a una exposición sobre "La Diferencia". El representante de esa Fundación es el señor Grebler, ex-presidente de la Comunidad Israelita de Barcelona, y Consejero Delegado de la Banca Rothschild. Vaya, ya sabemos de dónde sale el dinero del progresismo anti-racista. No somos anti-sionistas por casualidad, sino por temas como éste. Lo más curioso es que la exposición trata de decir que hay que apoyar la Diferencia (Viva la Diferencia, era su lema). Fantástico, esto es lo que opinamos nosotros. Pero luego lanza todo contra los que demuestran que la Diferencia existe realmente. Tampoco sabemos si aceptan que esa Diferencia se refleje en Israel, o sea, si aceptan que los palestinos "diferentes" sean ciudadanos de pleno derecho de Israel... pero me temo que la Fundación Baruch Spinoza sólo se interesa en que no haya "racismo" en Europa y sí lo haya en Israel.

     Vamos por último a ver un caso de un genetista que dice lo mismo que nosotros pero lo dice "políticamente correctamente", con lo que no le ha pasado nada. Charles Epstein fue ex-presidente de la American Society of Human Genetics y fue entrevistado en La Vanguardia el 15 de Marzo de 1997. Vamos a reproducir dos de sus respuestas, las que tratan del tema genético, para ver cómo es muy cuidadoso en las expresiones:

«—Pregunta: Cerebro y Genes. ¿Qué clase de relación tienen?

«—Respuesta: Falta por identificar con claridad qué papel tienen los genes en el cerebro. Son procesos laboriosos, hay que experimentar con animales y ver sus comportamientos y habilidades de acuerdo con los genes que tienen y que se les programan en el laboratorio».

     Como veis, acepta que hay una relación incontestable, pero no lo dice así; se va un poco por las ramas, a los animales. Si hubiera contestado: "Hay una clara relación y estamos estudiándola y midiéndola ahora con animales", la reacción del periodista hubiera sido mucho más violenta. Aún y así al periodista no le gustó esa respuesta y le insiste:

«—Pregunta: Si dependemos de los genes, la libertad humana no tiene sentido

«—Respuesta: Nacemos con unos genes concretos, pero luego está el aprendizaje. Los genes no determinan cómo tenemos que actuar sino cómo somos capaces de recibir y aprender lo que nos sucede».

     ¡Horror!. Resulta que ese genetista dice lo mismo que nosotros, que los genes determinan la CAPACIDAD de aprender y percibir, pero lo dice con la suficiente amabilidad como para que el periodista no insista ni se lance al ataque. Si hubiera contestado: "Desde luego los genes influyen determinadamente en la capacidad de aprender y de percibir y nos marcan un límite de actuación, pero dentro de ese límite podemos actuar en libertad", el periodista ya hubiera empezado a llamar a la Inquisición. Así hemos de aprender que se puede decir mucho si no se dice de forma agresiva. El Sistema vigila, tiene la Inquisición lista. El Gran Hermano no duerme, con el ojo vigilante sobre la Ciencia, esa enemiga de la Igualdad.


LAS RAZONES DEL PROGRESISMO

     "Los que al tratar un tema no escuchan a sus oponentes son no sólo necios sino que además lo son de forma culpable, obran de mala fe".

     Hay que dividir los argumentos progresistas que se pueden ver en diversos libros y textos sobre Raza y Genética, en dos grandes partes:

—Los argumentos que pretenden asumir la Ciencia como norma de discusión.

—Los argumentos filosóficos que no quieren entrar en la realidad científica.


ARGUMENTOS desde la CIENCIA

     Son muy raros los textos que abordan el tema de la diversidad racial intentando combatirla desde un punto de vista científico. Realmente es una obra imposible por su evidencia, así que hay pocos intentos, pero existen algunos indicativos que se deben conocer. El más importante es discutir la "cantidad" de esa diferencia. O sea, aceptan que hay una diversidad general pero tratan de minimizarla. En un texto "progresista" del profesor Miguel Moreno Muñoz, de la Universidad granadina, al autor no le queda más remedio que decir: "En resumen, para los investigadores de la genética de la conducta, parece incuestionable la extensa influencia de los factores genéticos en múltiples facetas de la conducta humana, desde el CI hasta las psicopatías. En opinión de Plomin, la influencia genética es tan general que es preciso un cambio de planteamiento: preguntarse no tanto por lo que es hereditario sino por lo que no lo es".

     Pero tras tener que aceptar esto, la discusión se centra en saber qué porcentaje de influencia tiene el medio frente a la herencia. Las estadísticas efectuadas por Eyssenck sobre gemelos salidos de una sola dotación genética (monovitelinos), demuestran que no se debe esperar del ambiente cambios enormes sobre las posibilidades hereditarias, pero sí cambios de comportamiento suficientemente amplios como para afirmar que la libertad no queda anulada con la herencia. De ahí salió la conclusión que sustentamos los NS: la herencia marca los márgenes de posibilidad de actuación. La voluntad y el medio marcan el camino concreto a seguir dentro de esos márgenes. La discusión sobre el tanto por ciento de influencia de genes o medio es una discusión imposible actualmente, hay opiniones de muchos tipos, y ninguna puede aportar una seguridad absoluta en sus cifras.

     Otro argumento importante es la falta de conocimientos genéticos suficientes. Las pruebas de la diversidad racial están basadas en la realidad (el sentido común) y la estadística, pero la genética molecular aún no ha podido comprobar de forma concreta los motivos últimos de esas diferencias, la influencia real de los genes en el comportamiento y los efectos que tienen sobre la constitución cerebral, y la de ésta sobre la conducta o los sentimientos. Esto es absolutamente cierto. No hay conocimientos actualmente para determinar la influencia real de los genes en estos temas de forma absoluta.

     Hay pues que fiarse de las medidas indirectas, estadísticas, sobre la realidad observable. Pero hay que decir que NO existe ninguna teoría científica que logre interpretar la realidad observable y medible fuera de la existencia de razas y la genética. O sea, no existen pruebas definitivas, por ejemplo, sobre la evolución del hombre a partir de los animales, pero por los indicios y pruebas existentes, la única teoría que explica de forma científica y plausible la aparición del hombre es la evolutiva. Pues algo parecido pasa con la genética racial: no hay pruebas directas de la influencia de la correlación de genes en una raza, pero la única explicación a las pruebas observables en la realidad es la existencia de razas y una correlación de genes entre ellas.


ARGUMENTOS desde la FILOSOFÍA

     Sin duda son los preferidos de los medios "progresistas" que ven en la ciencia genética un enemigo y no desean entrar en su discusión (y además no sabrían hacerlo). Creo que un buen resumen de esa postura está indicada en el texto de un artículo progresista sobre "La Determinación Genética" que dice: "Esta disciplina científica (la Genética) describe lo que hay, pero nada dice sobre lo que podría o debería haber si se alteran tanto los factores genéticos como los ambientales en una población dada. Lo que debería haber implica valores, y con ellos entramos en el dominio de la política". Creo que esta frase es fundamental. Los progresistas entienden que no pueden hacer nada contra la realidad racial, así que han decidido eliminarla, anularla, mediante los medios que la política sionista les permita. No les importa que la Naturaleza sea racista, ellos desean matar la Naturaleza. Por ello es una gran verdad que la decisión política de mezclar las razas en un crisol mundialista, comunista racialmente hablando, el ideal del mestizo total, es la solución global para el Progresismo.

     Pero sin duda el argumento más utilizado es el del "valor de la persona" como valor único y mundialista, que unifica todo. Todos somos hombres y por ello tenemos derechos iguales, de forma que toda diferencia es insignificante ante ese valor supremo. Este argumento progresista, versión laica del famoso "todos somos hijos de Dios", es la base de todo ese movimiento "anti-racista" que parece salido de una secta humanista a medias entre el marxismo y el cristianismo progre. Desde luego todos somos homo sapiens sapiens, todos somos mamíferos, todos somos vertebrados, todos formamos la Naturaleza, todos estamos en la Vía Láctea. Todos pertenecemos a una pirámide de identidades. El error de este argumento es que cortan la pirámide en el estrato Hombre, y no aceptan ni el inferior ni el superior, o sea, no aceptan que de la misma forma que ser humanos nos da unos derechos, ser mamíferos también da derechos a todos los animales mamíferos, y que ser de raza aria o de raza negra también da unos derechos. O sea, que no se puede cortar la pirámide de pertenencia en lo Humano sino que debe tenerse en cuenta en toda su longitud.

     Por eso los Nacional Socialistas apoyamos los derechos de todos los hombres, sean de la raza que sean, a unos derechos y una dignidad, como apoyamos los derechos de cada elemento de la Naturaleza a unos derechos y una dignidad adecuada. Por eso nos oponemos a la tortura tanto en hombres como en animales. Y apoyamos que cada raza y pueblo tienen sus derechos diferenciales, producto de su cultura, de su sensibilidad y cosmología. Los derechos de "ser humano" no pueden ir contra los derechos de los animales o contra el derecho de un negro o un ario a mantener su identidad y su cosmología propia. La Humanidad es una categoría a respetar, pero no la ÚNICA categoría.

     Hay también una serie de argumentos "espiritualistas" contra la idea de Raza y genética, salidos del rechazo sistemático y fundamentalista de la Ciencia. Ambientes de fanáticos religiosos y los "tradicionalistas" (Guénon a la cabeza y A. Medrano como ejemplo en España) consideran a la Ciencia como parte del "mundo", de lo material, de lo inferior, que debe estar sometido a un Alma o Espíritu independiente y aislado, que cabalga la Ciencia como un jinete a su caballo. Por tanto la genética es sólo "materia", y el Hombre no debe preocuparse de esos conjuntos de aminoácidos, vulgaridad entre las vulgaridades, sino de su espíritu y su dios. Como toda idea anti-científica, no es posible discutirla mediante la lógica. Es una opción mental, un producto de la imaginación, y como tal respetable. No hay respuesta a quien niega derecho a la razón. Los sueños, sueños son.


LOS COMPLEJOS DE INFERIORIDAD Y CULPABILIDAD

     "Lo primero que deberían hacer los negros es perder su complejo de inferioridad, y aceptar por tanto la realidad y sus comparaciones sin mayor problema. Ser negro debería ser un honor para un negro".

     Hace poco salía una noticia que aseguraba que los negros estaban más preparados muscularmente para correr que los Blancos. Y después otra noticia indicaba que las mujeres españolas sacaban en promedio mejores resultados escolares que los hombres. Pues bien, en ninguno de ambos casos los autores de esas declaraciones fueron acusados de racistas y expulsados de sus trabajos. Y lo mejor, en ninguno de ambos casos los hombres Blancos se sintieron ofendidos, ni entablaron polémica sobre ello, ni se sintieron insultados, ni presentaron documentos de protesta o reclamaron a la ONU. El hombre Blanco no tiene ni ha tenido nunca complejo de inferioridad, y cuando ha visto un aspecto superior en otro colectivo humano ha sabido apreciarlo o combatirlo, pero nunca se ha sentido irremediablemente humillado por ello.

     Creo que los japoneses y asiáticos tienen un sentido parecido de la existencia: asumen su diferencia pero no su inferioridad aunque se les indiquen estadísticas contrarias en uno u otro tema. Pero en cambio la postura que han adoptado los líderes negros ha sido toda la contraria. Abrumados por su propia idea de inferioridad se han negado a aceptar la más mínima crítica o comparación, han dejado creer a su propio pueblo que todos sus males son culpa de "la opresión y el racismo" en vez de asumir sus defectos y la necesidad de su esfuerzo. Han creado una hipersensibilidad hacia su propia desgracia de forma que todo les parece un ataque racista.

     Veamos un ejemplo clarificador. Este año la Academia Francesa dio su Premio de Novela a una mujer negra (la primera vez que pasaba esto), Calixthe Beyala, en Enero de 1997. El escándalo estalló dado que la tal Beyala había sido condenada, 4 meses antes de recibir ese premio, por plagio en un tribunal francés, y para colmo la novela premiada fue acusada inmediatamente de plagio evidente. Pues la tal Beyala no tuvo más salida que denunciar "un complot machista y racista". Así, lo que fue un complot racista de la Academia para poder premiar a un negro de una vez, se convirtió ante la prensa progresista en un complot racista por condenar por plagio a la "pobre negra" por fin premiada. Lo más jocoso es que la comunidad negra francesa en vez de sentirse ofendida por tener una plagiaria premiada por error, en vez de denunciar los primeros el plagio, como hubieran hecho los Blancos en ese caso, se sienten una vez más humillados por el "racismo".

     En Francia un Tribunal condenó a una persona por gritar "¡Negro!" a un negro... Increíble... sólo dijo "Negro", y sin embargo el Tribunal consideró esa palabra como un insulto. Lo más jocoso es que la comunidad negra aceptó con alegría esa sentencia en vez de quemar el Tribunal que acababa de instaurar como insulto su identidad. Y si existe una clara patología de inferioridad en los negros, existe una clara patología de culpabilidad entre los medios progresistas Blancos. Hace poco la prensa decía en primera plana que la culpa de todo el drama del Congo era culpa de los europeos. No decían que los europeos tuvieran una parte de la culpa, o culpa en tal o cual parte del tema, sino que "eran los culpables", sin más, sin aceptar que además los gobernantes y las gentes del Congo, tras 40 años de independencia, también tienen culpa de sus problemas. Sin decir que hace 40 años los europeos se marcharon dejando al Congo mejor de como está ahora tras 40 años "libres".

     Los europeos han sido impelidos a una especie de autodestrucción por la culpabilidad. Todo es culpa de los Blancos. No se asume culpa por parte de los implicados sino que todo es culpa de los demás. El delincuente no es culpable sino la sociedad, los tontos no lo son sino que "son discriminados", si uno suspende por no estudiar el culpable es el sistema educativo, si un tío se droga la culpa es de su entorno, si alguien roba, de su necesidad, y si mata, de algún trauma provocado por su infancia infeliz. El único culpable es el pobre trabajador europeo que vive honradamente sin ir al psiquiatra.

     Los Nacional Socialistas buscamos acabar con esta doble patología freudiana: ni los negros o miembros de otras comunidades deben ir con su "inferioridad" como pasaporte para obtener favores y justificarse, ni los Blancos debemos tener complejos impuestos por el progresismo vergonzante. Si logramos eliminar ambos traumas tendremos una relación entre pueblos más digna, en la cual nadie se sentirá ofendido por datos de la Ciencia, pues tendrá conciencia de su valor y de su identidad, que es única y honrosa en sí misma siempre.


LA TECNOLOGÍA GENÉTICA

     «La Tecnología es la parte miserable de la Ciencia. Por ello es lo que más se desarrolla en la actualidad. Sabemos "hacer" muchas cosas, pero no sabemos pensar e investigar sobre la esencia de las cosas».

     No se puede dejar de tratar, al menos por encima, una serie de temas secundarios, ligados a la genética, y que están de moda, desde la ingeniería genética hasta la clonación.

     La base de todas estas tecnologías está en la capacidad de cortar y reemplazar código genético dentro de un cromosoma. Desde el momento en que esto ha sido posible, las capacidades de los experimentos se han ampliado enormemente, y estamos en el inicio de una nueva Era de la ciencia genética. Los primeros objetivos que se tomó la tecnología genética fue lograr mediante mutaciones controladas especies vegetales, y luego ganaderas, capaces de resistir enfermedades o acciones ambientales extremas. Por ejemplo, introducir un gen en el código genético que permite resistencia a herbicidas, o retrasar la maduración natural mediante la modificación de un gen que controla la hormona responsable de la maduración. Pero todo esto es sólo el inicio de enormes posibilidades en cuanto se conozcan más los genes. Todo esto suena a milagroso para la gente normal, pero es algo bien conocido por los genetistas. Hay miles de millones de dólares cada año en juego, en patentes y en semillas protegidas, ganado más eficaz, etc.

     Pero hay temas aun más conflictivos: las empresas de seguros están interesadas en efectuar detecciones de código genético de sus asegurados para comprobar si tienen propensión a determinadas enfermedades. Ya vemos que cuando se trata de dinero no les importa reconocer que la herencia y los genes sí son importantes. ¿Qué pasará si un día nos dicen que podemos evitar que nuestros hijos tengan propensión al cáncer mediante una modificación genética?... ¿aceptaremos esa intromisión?... Los que no la acepten ¿recibirán un seguro de vida mucho más costoso?. Las posibilidades son inmensas, y teniendo en cuenta cómo ha evolucionado la tecnología en este campo en 10 años, no podemos ni soñar lo que pasará dentro de 100 años.

     El Nacional Socialismo es una cosmología "moderna", en el sentido de que está integrada en la lucha por asumir la Ciencia y la realidad, no por ocultarla y mantenerse en un mundo arcaico por la fuerza. El NS define que JAMÁS el problema es la Ciencia ni la Tecnología sino el uso del Hombre de esos temas. Por tanto no nos oponemos a esas tecnologías sino que nos oponemos a su uso en manos de la basura humana que actualmente gobierna el mundo. No nos queremos ni imaginar lo que un Poder sin ética y con prejuicios contra la Raza puede llegar a hacer con esa tecnología. Y por contra, esos conocimientos podrían vencer las enfermedades hereditarias, acabar con la plaga de la subnormalidad y miles de enfermedades. La medicina podría contar con un arma increíble, lo mismo que el mal también podría hacerlo.

     Últimamente la prensa se dedica a jugar con eso de la clonación de genes. Para colmo hacen ciencia-ficción, intentando dar la idea de que eso de clonar es poco menos que crear un doble de la nada. Una de las cosas jocosas de este tema es que todos dan como motivo de espanto para la clonación el "poder llegar a crear otro Hitler". Es realmente increíble la campaña de idiotización hasta qué punto ha llegado. Yo creo que ya es bastante lamentable la cantidad de necios que nacen actualmente de forma natural; no veo la ventaja en clonar a los más miserables de entre ellos, que son los que mandan.

     De todas formas, si hemos planteado el tema de la clonación no es por esta anécdota de Hitler-ficción sino por un tema más interesante: los mismos que gritan y aseguran que la herencia y la genética no influye en nada, son los que ante la evidencia de la clonación se espantan y piden controles. No los deberíamos entender. Clonar es simplemente reproducir un código genético ya existente. Si la gente creyera de verdad que el ambiente y la educación lo es todo, la clonación no tendría importancia alguna, no tendría sentido. ¿Para qué reproducir unos genes que no influyen en lo determinante?, ¿por qué preocuparse de clonaciones si las razas no existen y los genes son simples sistemas de gestación física sin más repercusiones en lo psíquico y cultural?. Aunque se clonaran todos los nacimientos humanos y todos fueran arios en lo genético, como las razas no existen, pues no habría pasado nada...

     Es aquí donde vemos que cuando se choca con la realidad práctica, todas esas bravatas de un rector de la Complutense sobre que las razas no existen se las envía al estercolero que merecen y la gente se preocupa de la realidad evidente. Si la clonación preocupa es porque el inconsciente de la gente "sabe" que las razas existen, que hay diferencias, que influyen decisivamente, y que el peligro está en cómo se podrían manejar esas diferencias genéticas. Esto es lo importante, convencerse de que no hay que hacer ni caso a las frases de los "políticamente correctos"; son unos hipócritas, y saben que mienten, pero saben también que el Sistema pagará bien sus mentiras.–



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