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viernes, 17 de marzo de 2017

Mark Collett - De Skinheads, Nacionalismo y Redención



     En esta ocasión presentamos aquí en castellano, partiendo por el final, los tres últimos capítulos (23, 24 y 25) del libro titulado The Fall of Western Man que publicó ahora en Enero de 2017 el joven activista político nacionalista británico Mark Adrian Collett (1980), ligado al British National Party, en los cuales expone la falsa alternativa que representa el "nazi" de Hollywood frente a la verdadera del nacionalismo, en vista del asalto generalizado contra la civilización occidental en su conjunto, y los caminos probables para su redención, salvación o superación de su situación. En otras dos entregas publicaremos otras selecciones de dicho texto, para definir el planteamiento del autor. El libro del señor Collett (294 págs. en inglés) él mismo lo ha puesto a disposición de los lectores en el sitio thefallofwesternman.com


La Caída del Hombre Occidental (1 de 4)
por Mark Collett
Enero de 2017




Capítulo 23
FALSA SALVACIÓN: EL "NAZI" DE HOLLYWOOD


     El Nacionalsocialismo es una ideología de disciplina y orden que procura establecer una sociedad homogénea perfecta que esté centrada en la unidad nacional. Como tal, el Nacionalsocialismo desprecia las divisiones sociales y el individualismo egoísta. El Nacionalsocialismo es una ideología que se esfuerza por la excelencia e impulsa a los individuos dentro de la sociedad a que se superen ellos mismos, no sólo por el bien de la grandeza individual sino, en cambio, para mejorar la sociedad en su conjunto.

     La disciplina, el orden y la excelencia hicieron del Nacionalsocialismo una de las pocas verdaderas amenazas para los enemigos de Occidente, de manera que ¿qué mejor modo de socavar el Nacionalsocialismo que tomar sus símbolos y banderas y envolverlos alrededor de una degenerada subcultura musical? Los enemigos de Occidente temen el poder del Nacionalsocialismo, y saben que en su forma pura y verdadera aquél es una fuerza unificadora que podría expulsarlos desde las costas occidentales y liberar al hombre occidental.

     Los enemigos de Occidente han procurado atacar al Nacionalsocialismo y socavarlo. Los enemigos de Occidente han usado su poder en los medios de comunicación y la prensa para "re-etiquetar" al Nacionalsocialismo en la manera más degenerada y degradada posible. Los enemigos de Occidente han procurado poner de cabeza al Nacionalsocialismo y asegurarse de que, en vez de la disciplina, el orden y la excelencia, el Nacionalsocialismo signifique lo contrario de esas cosas: caos, degeneración y debilidad.

     Los enemigos de Occidente han creado lo que es conocido como el "nazi de Hollywood", por otra parte conocido como el skinhead. El "nazi" de Hollywood es cualquier cosa menos un nacionalsocialista. El "nazi" de Hollywood bien puede adornarse con símbolos nacionalsocialistas en su ropa, él puede estar en frente de banderas que llevan aquellos símbolos, y puede también manifestar su deseo de salvar al hombre occidental, pero el "nazi" de Hollywood es una visión distorsionada del Nacionalsocialismo genuino. El "nazismo" de Hollywood y la escena musical skinhead que lo acompaña se han convertido en un faro para personas defectuosas e inadaptadas que son atraídas para ser parte de una "pandilla excluída" que tiene la reputación de ser antisocial.

     El "nazi" de Hollywood fue creado por las mismas mentes retorcidas que dieron al mundo occidental a Lady Gaga y la película Rebelde Sin Causa (Rebel Without a Cause, 1955). Los enemigos de Occidente crearon la subcultura "nazi" de Hollywood y propagaron su creación por los medios de comunicación produciendo películas como Romper Stomper (1992) y American History X (1998). Esas películas intentaron redefinir el Nacionalsocialismo de acuerdo a orientaciones que son beneficiosas para los enemigos de Occidente. Esas películas también intentan asociar la conciencia racial y cultural con negatividades que están destinadas a ahuyentar a la gente normal de tener algo que ver con cualquier forma de nacionalismo.

     Las películas que promueven al "nazi" de Hollywood son hechas por los enemigos de Occidente a fin de apelar a jovenes perdidos y autodestructivos. Esas películas procuran impulsar modelos a imitar negativos y una destructiva subcultura sobre las mentes occidentales jóvenes, en una manera similar a películas como Kids (1995) y Rebelde Sin Causa. Lo que hace única a la subcultura "nazi" de Hollywood es que tiene un segundo objetivo: procura presentar al nacionalismo como poco atractivo y como tóxico. La subcultura "nazi" de Hollywood es única por cuanto es usada para espantar al público del nacionalismo.

     La gente joven que decide rebelarse contra sus padres y la sociedad adoptando la subcultura skinhead se esfuerza por conformarse a la imagen del "nazi" de Hollywood. Aquello comienza un ciclo de auto-cumplimiento que sirve a los propósitos de los enemigos de Occidente. La gente joven ve películas como Romper Stomper, y luego procura imitar a los personajes de aquellas películas. Luego los medios de comunicación filman documentales de la vida real basados en violentas pandillas skinhead que intentan reproducir el comportamiento, vestimenta y actitudes de los personajes que ellos vieron en las películas. Esas pandillas son filmadas bebiendo, siendo antisociales, involucrándose en actos de violencia y atacando a inmigrantes, todo en nombre del nacionalismo. Ésa es la manera en que los enemigos de Occidente han convertido su retorcida fantasía del nacionalismo en una realidad perjudicial.


     La primera cosa importante de la cual hablar al analizar esta falsa salvación es comparar al "nazi" de Hollywood con el Nacionalsocialismo genuino. Para hacer esto, primero echemos un vistazo a uno de los momentos definitorios en la historia nacionalsocialista: las masivas Reuniones de Núremberg. Las Reuniones de Núremberg eran las reuniones anuales de partido realizadas por el NSDAP (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores) entre 1923 y 1938. Posiblemente la más famosa de esas reuniones se llevó a cabo en 1934 y fue el asunto de la película El Triunfo de la Voluntad, dirigida y producida por Leni Riefenstahl. En 1934 más de 700.000 nacionalsocialistas asistieron a la reunión de Núremberg, un verdadero espectáculo para que contemplase el mundo.

     Las Reuniones de Núremberg se centraban en discursos políticos y grandes y ordenados desfiles donde la disciplina y el orden eran centrales en el acontecimiento entero, y el acompañamiento musical eran oberturas orquestales clásicas. La vista de cientos de miles de hombres alineados en orden perfecto, escuchando discursos hechos bajo enormes banderas, era una vista para contemplar, y algo de lo cual uno habría estado orgulloso de ser parte. Aquellos que asistían llevaban puestos uniformes, parecían sanos y eran del linaje de una buena raza. Todos los que asistían parecían similares y eran claramente parte de un grupo cohesivo.

     Compare las Reuniones de Núremberg con la clase de eventos realizados por los modernos "nazis" de Hollywood o skinheads. Los eventos de los skinheads consisten en unos pocos cientos de personas reunidas en un pequeño salón, que beben, fuman, se empujan unos a otros y escuchan una música estentórea. De hecho el moderno evento skinhead no podría estar más alejado de las Reuniones de Núremberg en intención o en ejecución. El ethos entero detrás de esos acontecimientos skinhead no tiene nada que ver en absoluto con el orden o la disciplina, y de hecho está centrado en el caos. No hay discursos ordenados, desfiles o muestras de fuerza, y aquellos que asisten no están ni uniformados ni tienen estilo en su aspecto.

     Hombres obesos cubiertos de tatuajes se mueven de allá para acá en una manera borracha cuando ellos escuchan la música que claramente tiene más en común con las degeneradas subculturas impulsadas por los enemigos de Occidente que con algo sano o clásico. No hay ninguna cultura y ningún espectáculo; de hecho si uno cambiara las letras de la música y quitara las banderas del fondo del escenario esos eventos podrían pertenecer a cualquier subcultura musical. En efecto, sin las letras y banderas, aquellos que participan podrían ser confundidos con punks, "góticos" o rockeros, y vistos como sólo otro grupo de individuos engañados apegados a una subcultura fabricada por los enemigos de Occidente.

     Esos eventos skinhead están basados en exactamente la misma clase de hedonismo, degeneración e individualismo que otros eventos musicales y subculturas creados por los enemigos de Occidente. Esos eventos no son espectáculos de excelencia a los que asisten hombres aptos, sanos y sin vicios, que asombrarían al mundo. Esos eventos son espectáculos de degeneración que realmente horrorizarían a la mayoría de las personas normales y los disuadiría de unirse a cualquier forma de movimiento nacionalista.

     Mientras que las Reuniones de Núremberg y la película El Triunfo de la Voluntad unieron a una nación detrás de una causa común y mostraron al mundo lo que podría lograrse mediante una organización homogénea, estructurada y disciplinada, los conciertos skinhead hacen lo contrario. De ser llevados a su extremo lógico, esos eventos skinhead no serían diferentes de los festivales hedonistas donde la gente joven bebe en exceso, se droga y se comporta como loca durante un fin de semana, muy lejos de aquello a lo cual el hombre occidental debería aspirar.


     Si uno mira hacia atrás a lo que fue propuesto como una sociedad perfecta, se puede hacer una analogía con una colonia de abejas. Esta analogía ilustra el orden, la disciplina y una comunidad entera que se mueve al unísono hacia un objetivo. Las Reuniones de Núremberg eran la encarnación humana de aquella sociedad perfecta y una muestra de aquel orden: cientos de miles de hombres con uniforme que parecían el mismo, moviéndose en armonía y orden como una demostración de poder y disciplina. Compare eso con un concierto skinhead, donde individuos borrachos que llevan puestas ropas a su gusto y que exhiben extravagantes modificaciones del cuerpo y tatuajes se mueven en una manera caótica cuando saltan sin ningún propósito. Esos dos acontecimientos son literalmente opuestos absolutos, ¡y sin embargo los enemigos de Occidente han tratado de vincularlos y hacerlos pasar como lo mismo!.

     Este análisis provocará seguramente cejas levantadas. Después de todo, aquellos que asisten a esos eventos supuestamente se suscriben a los superiores ideales del nacionalismo y se describirían felizmente como nacionalsocialistas. Sin embargo, las acciones hablan más fuerte que las palabras. Ser un nacionalsocialista no es simplemente levantar una bandera o adular ciertas facetas de una ideología. Ser un nacionalsocialista es vivir un estilo de vida limpio y sano e intentar ser lo mejor que se pueda ser, físicamente, mentalmente y espiritualmente. Ser un nacionalsocialista es ser ordenado, disciplinado y fuerte, y sostener los valores y las tradiciones de Occidente.

     Más importante aún, el Nacionalsocialismo promueve la noción de que habría que esforzarse por ser lo mejor que uno pueda ser; promueve el perfeccionamiento personal y la búsqueda de un saludable Yo ideal. Seguir el camino skinhead es hacer exactamente lo opuesto de eso y abrazar las mismas cosas que los enemigos de Occidente han usado a fin de destruír al hombre occidental y desintegrar las comunidades occidentales.

     Al crear una degenerada subcultura musical y al vincularla al Nacionalsocialismo (creando así al "nazi" de Hollywood), los enemigos de Occidente han hecho de esa versión corrompida del Nacionalsocialismo un imán para personas defectuosas. A menudo aquellos que son atraídos a la escena skinhead son individuos perdidos que no pueden funcionar en la sociedad y procuran ser parte de un grupo de otros inadaptados antisociales. Esa gente no son capitanes de industria, grandes atletas, inventores u otros individuos inspiradores, sino a menudo lo contrario.

     La subcultura "nazi" de Hollywood está diseñada para recoger a esos defectuosos. Considere la película Romper Stomper: los skinheads en aquella película viven como animales en una bodega abandonada. Ellos son esencialmente ocupantes ilegales que no trabajan, no pagan arriendo y no proporcionan nada productivo a la sociedad. Sin las banderas, estandartes y parches en la ropa ellos serían vistos como delincuentes comunes e indeseables. ¿Qué tipo de persona sería atraído a aquel estilo de vida? Ciertamente no la gente requerida para preparar una seria defensa a fin de salvar a Occidente.

     La gente que afluye a esa escena no sólo proporciona poco o ningún beneficio a la causa nacionalista más amplia, sino que ellos son de hecho venenosos para el bien mayor e inhiben el crecimiento del nacionalismo. Esos defectuosos enajenan el nacionalismo de la misma gente que necesita atraer si ha de crecer alguna vez y convertirse en una alternativa genuina. ¿Por qué un hombre que posee un negocio exitoso querría unirse a un grupo de vagabundos sin hogar que habitan ilegalmente una bodega y beben hasta las 4 de la mañana?. ¿Por qué una madre cariñosa y buena ama de casa querría asociarse con una pandilla cuya idea de la actividad política es pintar obscenidades en las paredes de los baños?.

     La gente sana y normal que el nacionalismo necesita atraer a fin de crecer y prosperar no quiere tener nada que ver con matones o pandillas antisociales. Al envolver al Nacionalsocialismo con tales negatividades, los enemigos de Occidente realmente han realizado un truco muy astuto: ellos han asegurado que la gente normal y productiva nunca sea nuevamente atraída hacia una genuina alternativa a su veneno.

     Tome por ejemplo una familia occidental que se siente amenazada por la pérdida de su cultura, por el creciente nivel de inmigración no occidental en su ciudad, y a la que le disgusta la degeneración que es impulsada sobre sus hijos. Cuando ellos buscan alternativas al sistema político actual, quieren algo que sea una alternativa genuina, algo que presente una solución viable a los problemas que ellos enfrentan. La gente que ve la cultura de pandillas como un problema creciente dentro de sus pueblos y ciudades, difícilmente va a unirse a una pandilla. De hecho, ellos quieren lo opuesto de una pandilla: ellos quieren un grupo fuerte y sano basado en la comunidad que encarne los valores que ellos estiman.

     Allí está el núcleo del problema: los "nazis" de Hollywood tienen más en común con las pandillas de negros de las ciudades interiores que lo que les gustaría admitir. Las grandes diferencias entre las pandillas de negros y las pandillas de skinheads son simplemente el color de piel y el gusto musical. Si las familias honradas con poca probabilidad adoptarían la cultura de las pandillas de negros, entonces ¿por qué adoptarían ellos la cultura de las pandillas de Blancos? De hecho, la mayoría de las personas normales de mente sana estarían opuestas a violentas pandillas antisociales, cualquiera sea el color de sus miembros o sus supuestas motivaciones. La gente de mentalidad sana no va a andar paseando con pandillas de negros y produciendo signos de pandillas y escuchando la desagradable música rap, ni tampoco ellos estarán cosiendo parches en chaquetas de cuero, escuchando música skinhead y pintando insultos raciales en el metro.

     En efecto, sería razonable declarar que una familia trabajadora normal con valores morales sanos y un sano interés por el tradicionalismo tendría más en común con una familia de otra cultura o pertenencia étnica que trabajara mucho, cuidara de sus hijos y llevara una vida sin vicios que con una pandilla de skinheads. El "nazi" de Hollywood entonces se convierte en un problema que se refuerza a sí mismo: mientras más los parias sociales son atraídos a dicha "escena", más la gente normal es desalentada a unirse a una alternativa nacionalista. Eso hace del nacionalismo algo poco atractivo y lleva a la gente normal a los brazos de otras falsas salvaciones, como el conservadurismo y el libertarismo.

     El movimiento skinhead está envuelto con la violencia y a menudo los temas de la violencia racial son parte de la música y la cultura general (si usted puede atribuír una palabra como "cultura" a ese movimiento). Los skinheads se han hecho sinónimos de ataques raciales y del abuso contra otros grupos raciales. Perpetuando un estereotipo violento, el skinhead es retratado como un matón y como alguien que se mete con objetivos fáciles. Eso no es ni valiente ni algo que la gente decente aplaudiría. Por cada ataque contra una tienda de la esquina o un miembro solitario de una minoría étnica, aquellos que perpetúan tales ataques ahuyentan del nacionalismo a incontables miles de personas normales.

     Para la familia normal orientada hacia la gente, la idea de atacar una casa o un negocio es detestable, y la mayoría de la gente decente naturalmente sentirá empatía y tendrá compasión hacia aquellos que enfrentan tal abuso. La gente normal imaginaría cómo ellos se sentirían si su tienda o su hogar acabara de tener rotas sus ventanas y sentiría compasión por la víctima. Esa clase de simpatía lleva a la gente regular a darle la espalda al nacionalismo. La gente normal que acata las leyes y que ha sufrido a manos de culturas extranjeras agresivas no desea victimizarse o atacar a gente inocente como respuesta. La gente normal que ha sufrido a manos de culturas extranjeras agresivas desea una respuesta disciplinada y ordenada que sea a la vez legal y justa. Sólo el orden y la disciplina pueden derrotar al caos y la locura.


     El Nacionalsocialismo genuino no está basado en la negatividad u "odio racial". El Nacionalsocialismo genuino está basado en el amor, un amor por el propio pueblo, un amor por la propia tierra y un amor por la cultura y las tradiciones propias. Los enemigos de Occidente saben que el envolver a un movimiento u organización con el odio racial, sobre todo siendo tan poderosa la acusación de "racista", es un golpe de muerte para cualquier posibilidad de verdadero crecimiento o éxito. El racismo, el odio y la creencia en un conflicto racial omniabarcante son a menudo principios centrales del movimiento skinhead, algo que hace a aquel movimiento aún más tóxico para la gente normal.

     Pero allí está el otro problema masivo en el núcleo del "nazismo" de Hollywood: la creencia central de que habrá un día un conflicto racial o religioso que sumergirá a la sociedad. La subcultura skinhead en gran parte se suscribe a la noción pobremente concebida de que un día, cuando tal conflicto ocurra, el hombre occidental se verá obligado a elegir un bando, y en última instancia apoyará y luchará junto a los skinheads a fin de preservar el futuro de Occidente. Como ya se dijo antes, es muy improbable que se dé tal conflicto, e incluso si se diera, al hombre occidental no le iría muy favorablemente.

     Aquellos atraídos a la escena skinhead son a menudo escapistas y fantasistas; ellos deciden vivir sus fantasías apegándose al nacionalismo. Ellos desean creer en una fantasía donde la sociedad colapsa y tiene lugar un gran conflicto que los ve surgir como los vencedores y, como tales, los salvadores de la civilización occidental. Eso no podría estar más lejos de la verdad, e incluso si fuera verdadero, ¿a qué se parecería la sociedad una vez que los skinheads hayan ganado esa gloriosa guerra?. ¿Cómo los miembros de esas pandillas, obesos habitantes de bodegas y reclamadores de asistencia social, reconstruirán Occidente después de su gloriosa victoria?.

     En realidad, sin embargo, la mayor parte de la gente que decide creer en ese escenario y adherirse a esa degenerada subcultura no es suficientemente apta, ni lo bastante bien disciplinada o lo adecuadamente bien entrenada como para ganar una guerra. Lo que es más, de ser enfrentada a la disyuntiva de unirse a una pandilla de skinheads o ir en solitario y arriesgar la ira de las pandillas inmigrantes, la mayoría de las familias occidentales normales se dividiría entre ambas opciones y probablemente simplemente se acurrucarían en sus casas en espera del resultado de la batalla y silenciosamente aceptarían su destino sea cual fuese.

     Como ya se dijo, la gente se agrupa en base a valores compartidos y se siente más cómoda alrededor de aquellos con los que se identifica más estrechamente. Tal como otras subculturas y grupos impiden al hombre occidental reunirse como un cuerpo cohesivo, la función de los skinheads es agravar este problema. En el caso de un gran colapso o "guerra de razas", los skinheads no serían una fuerza cohesiva para el hombre occidental. Los skinheads son sólo otra subcultura musical, y como tales, ellos colaboran a la fragmentación que plaga a la sociedad occidental.

     Cuando se trata de la idea de una guerra civil que destroza a una nación, y en ese caso una guerra civil que implicaría diferentes grupos étnicos luchando unos contra otros, la clave para la victoria sería la preparación. Lo raro con los skinheads —lo cual lleva a cualquier observador educado a creer que ellos son simplemente escapistas— es que ellos no están preparados. Cualquier grupo que creyera seriamente que una gran guerra es inminente, otorgaría prioridad a la preparación y al entrenamiento sobre todas las otras actividades. La buena forma física, las artes marciales y las capacidades de supervivencia estarían en lo alto de la lista de tareas de aquellos que se preparan para una guerra civil y para la inevitabilidad de enfrentamientos en las calles.

     Sin embargo, aquellos que constantemente están hablando de enfrentamientos contra el enemigo en las calles no están haciendo preparativos adecuados para tal acontecimiento. Hablar de tal violencia es simplemente algo que esa gente comenta como rumores; ellos son difícilmente parte de un grupo de resistencia que algún día será victorioso en la batalla. Del mismo modo que aquella gente que juega fantasiosos juegos de roles donde asaltan castillos llenos de orcos y trasgos, el "nazi" de Hollywood juega con asaltar las calles y emprender una guerra de guerrillas. Pero tal como orcos y trasgos, esa guerra de razas es una fantasía.

     El "estilo de vida skinhead" está muy lejos del modo de vida que sería conducente a la preparación para una guerra civil. De hecho, cualquiera que se prepare seriamente para el conflicto armado no estaría juntando las monedas, bebiendo cantidades copiosas de cerveza barata y gastando el dinero que les quede en tatuajes. La salud y la buena forma física deberían ser centrales para la vida de un nacionalsocialista, e incluso más si uno cree que un conflicto armado está casi sobre Occidente. En vez de eso, el skinhead parece estar buscando alguna forma de diversión políticamente incorrecta. El individuo atraído a la pandilla de skinheads procura saciar la misma tendencia a llamar la atención y a la auto-satisfacción que lleva a otros a unirse a grupos igualmente insensatos como punks o "góticos".

     El "nazi" de Hollywood puede envolverse con las banderas del Nacionalsocialismo y profesar un amor por el hombre occidental, pero en realidad el "nazi" de Hollywood o skinhead no podría estar más lejos de lo que el verdadero Nacionalsocialismo apoya. El orden, la disciplina, los uniformes, las marchas, la buena forma física y la positividad eran todos centrales para el Nacionalsocialismo y son las contraposiciones extremas del comportamiento en el cual se involucra el "nazi" de Hollywood. Borracho, obeso, fuertemente tatuado y degenerado, el "nazi" de Hollywood nunca habría sido bienvenido en las organizaciones nacionalsocialistas en los años '30. De hecho, sería justo decir que muchos de aquellos que siguen el camino del "nazi" de Hollywood habrían sido vistos como indeseables y habrían sido internados en campos de trabajo si hubieran vivido bajo el gobierno del NSDAP.

     ¿Puede usted imaginar las caras de las masivas filas en las Reuniones de Núremberg si ellos llegaran a ver las reprensibles conductas en un concierto skinhead?. ¿Piensa usted que ellos estarían orgullosos de que las banderas bajo las cuales ellos sirvieron fueran ahora el telón de fondo de una bacanal? La verdad es que si el Partido Nacionalsocialista en Alemania se hubiera suscrito a la doctrina del "nazi" de Hollywood, nunca habría ascendido al poder, y ésa es exactamente la razón de por qué los enemigos de Occidente han creado tal subcultura.

     El "nazi" de Hollywood no fue inventado para asegurar que el hombre occidental descubriera de nuevo el camino correcto en la vida y liberara a su gente de las garras de sus enemigos. El "nazi" de Hollywood fue inventado como una falsa salvación y para asegurarse de que la gente normal nunca vuelva otra vez al nacionalismo, la mayor amenaza que los enemigos de Occidente han afrontado alguna vez.

     Para que el nacionalismo gane, necesita atraer a ganadores, no a perdedores. Si los nacionalistas siguen abrazando la falsa salvación del "nazismo" de Hollywood, ellos harán cierto que el nacionalismo siempre terminará en el lado perdedor. Una vez que cualquier causa se convierte en un faro para los perdedores dentro de la sociedad, aquella causa está destinada a fracasar.



Capítulo 24
LA VERDADERA SALVACIÓN: EL NACIONALISMO


     La única verdadera salvación para el hombre occidental es el nacionalismo. El hombre occidental debe retornar a sus raíces y abrazar lo que una vez lo hizo grande. El hombre occidental debe asumir una ideología que lo anime a unirse de nuevo con sus hermanos y hermanas y que permita que él reconstruya sus destruídas comunidades. Esta ideología debe conectar de nuevo al hombre occidental no sólo con sus congéneres sino también con la tierra y el suelo que ha sido su hogar durante miles de años. La sangre y el suelo son las llamadas naturales que deben estar en el centro del modo de pensar del hombre occidental.

     Pero el hombre occidental debe hacer más que simplemente esforzarse por reconectarse con la sangre y el suelo: el hombre occidental también debe esforzarse por la excelencia. Esa tendencia a la excelencia debe comenzar con el individuo, pero no debe ser para la gloria individual sino en pro de un bien mayor. El hombre occidental debe esforzarse por la excelencia a fin de convertirse en un faro de esperanza alrededor del cual otros puedan agruparse, un faro que atraiga a otros que desean abrazar un estilo de vida más saludable. De esa manera, el hombre occidental puede comenzar a reconstruír sus fracturadas comunidades y crear algo mejor.

     El hombre occidental debe hacerse mejor y ofrecer su mano a sus hermanos y hermanas e intentar mejorar sus vidas también. El hombre occidental debe trabajar para derribar las barreras que han sido erigidas para separarlo de sus semejantes y para romper sus alguna vez cohesivas comunidades. El hombre occidental debe levantarse y abrazar la única ideología que encarna todas estas virtudes: el nacionalismo. El hombre occidental debe estar en contra tanto del capitalismo como del comunismo y superar las divisiones sociales para crear una sociedad homogénea, y en el centro de esa sociedad debe estar la tradición, la cultura y la herencia.

     El principio primero y central del nacionalismo es el amor por la propia raza. El nacionalismo genuino no es una ideología de odio hacia otros sino un amor y una dedicación al propio pueblo y su cultura.


Amar a la propia raza y respetar a todos los otros
que desean hacer lo mismo

     El nacionalismo desea que el hombre occidental proteja su propia sangre y reconstruya la comunidad occidental. Para estar en paz con el mundo, un hombre debe amarse a sí mismo y a su propia familia y comunidad. Odiar a la propia gente y estar lleno de una falsa culpa nunca conducirá a felicidad o a la realización. El nacionalismo es una ideología que eleva a la propia gente sobre todas las otras, y coloca la protección y el amor hacia aquella gente sobre todas las otras preocupaciones.

     El odio hasta otros pueblos o razas que también desean seguir un camino de nacionalismo es totalmente contraproducente. Si los africanos, los asiáticos o alguna otra etnicidad en realidad desean proteger a su propia gente y cultura y luchar por la auto-determinación, entonces a ellos debería aplaudírseles por hacer aquello. El mundo es un lugar magnífico y está compuesto de una intrincada tapicería de diferentes culturas, razas y etnicidades, y debería permanecer de aquella forma.


Cada raza y cultura deberían tener derecho
a la auto-determinación y al auto-gobierno

     Ninguna raza o pertenencia étnica debería procurar dominar a otra: que el africano sea un africano, el asiático un asiático, pero igualmente que el hombre occidental sea lo que debería ser. Cada raza o cultura debería tener derecho a determinar su propio futuro y asumir la dirección de su pueblo sin interferencia o coacción de otros. El mundo es un lugar abundante para la existencia de diferentes culturas y estilos de vida, y debería permanecer de ese modo. Gentes diferentes no deberían ser obligadas a vivir juntas en un gran crisol que llevará inevitablemente a entrar en conflicto y a la pérdida de estilos de vida únicos que han estado evolucionando y desarrollándose durante miles de años.

     Mientras las diversas razas y culturas no pueden vivir en un espacio confinado, hay bastante espacio en este planeta para cada uno, y cada uno debería tener su propio lugar.


Todos los pueblos del mundo tienen derecho a una patria
y derecho a defender aquella patria

     El hombre occidental tiene derecho a las tierras que le dieron origen, las tierras que él ha cuidado durante miles de años y que han albergado a generaciones de su familia; aquellas tierras son su derecho de nacimiento. Del mismo modo, todas las razas del mundo tienen derecho a sus propias patrias también, y tienen derecho a vivir en aquellas patrias en paz, sin interferencia de otros. Cada raza tiene el derecho de defender su patria contra un agresor que procura desplazarlos o dominarlos por la fuerza o por astucia.

     Como tales, cada raza y cada nación tienen el derecho de controlar sus propias fronteras y a limitar la inmigración cuando lo consideren apropiado. Ninguna nación está bajo ninguna obligación de permitir que otras culturas, razas o etnicidades crucen sus fronteras y se instalen dentro de sus tierras. En último término, la rica tapicería del mundo sólo será conservada alguna vez si las diferentes culturas mantienen las tradiciones que las definen. Como tales, las diversas culturas pueden aprender de y comerciar con otras, pero nunca deberían vivir dentro de las fronteras de cada una en una escala que altere la composición racial o cultural de la nación anfitriona.


La gente es un producto de la tierra de la que ellos provienen
y deberían respetar y honrar aquella tierra

     Todos los pueblos del mundo se han desarrollado casi independientemente y a menudo en ambientes inmensamente diferentes. Esos diferentes ambientes —la Naturaleza misma— han moldeado a diferente gente de modos diferentes y han dado a cada raza características distintas. Aquellas características no sólo deberían ser conservadas y aquella diversidad elogiada, sino que el medioambiente que creó aquellas diferentes razas debería ser respetado y honrado.

     A pesar del progreso de la tecnología, el hombre occidental no debería llegar a convertirse en un forastero en la tierra que lo formó, lo moldeó, lo cobijó y proporcionó innumerables generaciones de sus antepasados. El hombre occidental debería conectarse de nuevo con el mundo natural y esforzarse por estar tan cerca de la Naturaleza como le sea posible e intentar vivir en armonía con el medioambiente natural. Creer que la Humanidad está por encima de la Naturaleza es un peligroso error: la Humanidad todavía depende del mundo natural y, al final, el mundo natural depende de la Humanidad.

     El hombre occidental no debería contaminar sus tierras ni tampoco debería tratar a su medioambiente con irrespeto o desprecio. El hombre occidental debería esforzarse por mostrar bondad a los animales y compasión a aquellas criaturas que tienen menos poder que él, ya que nada dice más sobre un hombre que la manera cómo él trata a aquellos menos poderosos que él. El hombre occidental puede estar en lo alto de la cadena alimentaria, pero eso no le da derecho a abusar de aquel poder o a infligir sufrimiento excesivo a las criaturas que están bajo él en aquella cadena. El equilibrio del medioambiente natural puede ser una cosa delicada; lo mejor es no trastornar aquel equilibrio, y el hombre debería esforzarse por vivir tan cercanamente en armonía con la Naturaleza como le sea posible.


La gente debería vivir en armonía con su medioambiente natural
y mostrar bondad y respeto a todas las criaturas vivientes

     Un mundo natural sano y vigoroso y una conexión con aquel mundo son alimento para el alma. Aquellos que se separaron de la Naturaleza y se envolvieron en ambientes de concreto se separaron de su medioambiente y se desconectaron del mismo mundo que les da la vida. Eso conduce a un estado tanto mental como físicamente malsano, ninguno de los cuales son conducentes a una nación fuerte.


La salud de una nación está en la salud de su gente.
Gente fuerte construye una nación fuerte

     Una nación es sólo tan sana como la gente que compone aquella nación. Una nación llena de haraganes, borrachos y abusadores de sustancias nunca será fuerte. Una nación tiene derecho a defenderse, pero aquella nación también debe tener la capacidad de defenderse. Un hombre sólo puede defender su nación cuando él es fuerte y sano. Si el hombre occidental desea defender el suelo que él llama hogar, entonces él debe rechazar los venenos que devastan su cuerpo y esforzarse tanto por la salud mental como física.

     Sólo mediante la salud mental y física pueden los individuos sentirse realmente bien consigo mismos. Cuando la gente se permite estancarse, ellos se deslizan hacia un malestar que los arrastra cada vez más y los atrapa en un ciclo negativo que se mueve en espiral cada vez más hacia abajo y los lleva a auto-derrotarse. Jóvenes y viejos por igual deberían ser animados a adoptar pasatiempos sanos en ambientes naturales y a abrazar las alegrías naturales que esos pasatiempos proporcionan.


Todos para uno y uno para todos.
Permanecer juntos como comunidad

     Jóvenes y viejos no deberían juntarse sólo para pasatiempos; ellos deberían reunirse en cada faceta de la vida. Juntos somos fuertes, y divididos caeremos. El hombre occidental tiene que redescubrir los lazos comunes y las ligazones culturales que alguna vez lo vincularon a sus hermanos y hermanas. El hombre occidental tiene que despertar de nuevo su deseo de tradicionalismo y adoptar la cultura de sus antepasados que se desarrolló durante miles de años.

     La tradición y los valores morales compartidos son lo que une a un grupo de gente; ellos son el adhesivo que mantiene unida a la sociedad durante los buenos tiempos y los malos. La tradición es algo que es transmitido de generación en generación; la tradición es lo que une lo viejo con lo nuevo y conecta a los vivos con los muertos. La tradición es la manera en que el hombre occidental no sólo muestra reverencia por el pasado, sino que de un modo muy real la tradición permite que los antepasados del hombre occidental hablen por medio de él y se expresen ellos mismos mucho después de que ellos hubieron dejado el mundo mortal.


La tradición y la cultura deberían ser reverenciadas ya que
son la expresión de la voluntad de los propios antepasados

     Una vez que un pueblo ha perdido su conexión con sus antepasados aquella gente pierde contacto con sus tradiciones. Si usted no sabe de dónde ha venido, ¿cómo puede usted alguna vez saber dónde va?; y si usted no sabe dónde va ¿cómo puede usted conocer el objetivo de su viaje? El hombre occidental ha estado en un viaje durante miles y miles de años. ¿No sería negligente que él olvidara los detalles, las privaciones, los logros y los valientes y nobles sacrificios que fueron todos parte de aquel épico viaje?.

     La tradición es expresada en muchas maneras: mediante canciones, bailes, vestimentas, ceremonias religiosas y literatura. Aquellas tradiciones nunca deberían ser olvidadas puesto que encarnan la mentalidad de las generaciones pasadas. Desconectarse de los propios antepasados y dejar de estar relacionado con ellos, o incluso faltarles el respeto a los ancianos en una comunidad, es perder una conexión vital que es central para la supervivencia de un pueblo. Dicho lazo espiritual con el pasado es algo que nunca puede ser suplantado o sustituído.

     No hay ningún objetivo superior en la vida que la realización espiritual, una realización que fluye desde la religión, la nación, la familia, y de una conexión con la Naturaleza. Nunca deben ser despreciadas esas llamadas espirituales para favorecer en cambio al falso ídolo del materialismo. La búsqueda de dinero y riqueza material conduce sólo a una felicidad efímera. El intento de cumplir el deseo de ganancia material es una búsqueda interminable y lo deja a uno sintiéndose drenado. Renunciar a ocupar el tiempo persiguiendo la realización espiritual a fin de pasar el tiempo persiguiendo el dinero es un grave error. El dinero y el materialismo nunca deberían venir antes de la familia, la comunidad, la Naturaleza o la religión.


El dinero es un instrumento de la economía, y la economía
existe para servir a la gente y no al revés

     El hombre occidental sería sabio si recordara que el dinero es sólo un medio de intercambio y un barómetro de la riqueza material, no una medida de realización espiritual o felicidad. La verdadera felicidad y la realización espiritual no son alimentadas y desarrolladas mediante la compra de productos cada vez fabricados más en serie y altamente desechables. De hecho la búsqueda del materialismo provoca depresión y ansiedad y pesa en el alma de alguien. El materialismo hace que el hombre occidental desprecie a su familia, desista de tener hijos, y por último sirve para esclavizar al hombre occidental por medio de la usura y la deuda.

     Los seres humanos valoran las cosas por las que han luchado y por las que han trabajado duro para asegurar. Más importante aún, es por medio de interacciones significativas y genuinas con los seres queridos que pueden ser alcanzadas la felicidad espiritual duradera y la realización. La satisfacción inmediata nunca dura mucho tiempo, y el hombre que vive en un castillo magnífico pero vacío se sentirá al final menos realizado que el hombre que vive en una modesta morada pero que está rodeado por su familia y seres queridos. La familia y la nación son realmente la clave para la felicidad y representan el núcleo mismo de la sociedad occidental.


La familia tradicional es la piedra angular de la
sociedad occidental y nunca debería ser debilitada

     La unidad de la familia tradicional es la piedra angular de la sociedad occidental, y nació de la necesidad y la voluntad de sobrevivir. La unidad de la familia es la razón principal de por qué el hombre occidental está todavía aquí hoy, ya que la unidad de la familia sostiene a la civilización occidental misma. Esta unidad de la familia ha permitido que el hombre occidental se haga fuerte y haya formado no sólo Occidente sino el mundo entero. El fundamento de cualquier sociedad cohesiva y de cualquier comunidad es la familia nuclear: el padre trabajador, la madre cariñosa y los niños respetuosos y de buenos modales.

     La familia nuclear debe ser sostenida como el ideal más alto, y defendida a toda costa, ya que es dentro de esa familia nuclear que cada niño desarrolla la esencia de lo que llegará a ser un día. En cada unidad de familia la siguiente generación aprende de la generación anterior. Los padres les dan una orientación a sus hijos, y es imperativo que la siguiente generación siga el camino correcto. La moralidad, los valores, la disciplina, el orden y las tradiciones son transmitidos de padres a hijos.

     La influencia y la importancia de la familia nunca deben ser subestimadas. Gran parte de lo que antes ha sido dicho aquí expone un ataque cruel y sostenido contra la unidad de la familia por los enemigos de Occidente. Para entender realmente la importancia de la unidad de la familia, sólo hay que mirar los extremos a que han llegado aquellos que desean ver la caída de Occidente a fin de dañar a la familia nuclear tradicional.

     El nacionalismo es la única ideología que encarna todos los principios que han sido enumerados, pero el nacionalismo va más allá y procura crear y esforzarse por lo que ha sido descrito como la sociedad perfecta. Por medio del orden, la disciplina y la creación de una sociedad homogénea que piensa y funciona con una conciencia compartida, el nacionalismo se esfuerza por crear un mejor futuro para la comunidad en su conjunto. El nacionalismo incita al individuo a conseguir más, pero a conseguir más para el bien mayor, no simplemente por motivos egoístas y materialistas.

     El nacionalismo es también la única ideología política que rechaza tanto al capitalismo como al comunismo. En una sociedad perfecta el sistema económico está basado en la empresa productiva. En una sociedad perfecta la gente no es ni esclavizada por el materialismo ni tampoco es obligada a trabajar sin incentivo o recompensa. Una sociedad que adopta la empresa productiva tiene a la vez una conciencia social para asegurar que cada nivel de la jerarquía de la sociedad se beneficie del éxito de la industria, pero también asegura que la propiedad privada y la ganancia no sean removidas de la ecuación económica.

     De esta manera, mientras los individuos que poseen capital pueden beneficiarse de aquel capital, ellos no hacen aquello a costa de sus propios trabajadores, sino trabajando con sus empleados a fin de mejorar los medios de la producción en una forma que beneficia a cada uno. En una sociedad capitalista, el dueño del capital no está preocupado por los derechos o el bienestar del trabajador: él está simplemente preocupado por la ganancia. Una vez que los problemas del capitalismo se manifiestan dentro de una sociedad, los enemigos de Occidente proponen la falsa solución del comunismo. El comunismo busca la división promoviendo la guerra de clases en una tendencia antinatural a la "igualdad". Esa guerra de clases pone en la mira a aquellos que poseen capital, lo que conduce a una espiral descendente en la productividad, puesto que los que toman decisiones, los inventores y los dueños son sacados de la ecuación económica.

     No se equivoque: tanto el capitalismo como el comunismo son sistemas económicos que están bajo el control de los enemigos de Occidente. Ellos son presentados como dos absolutas y únicas alternativas una con respecto a la otra. Pero al crear esa falsa dicotomía, los enemigos de Occidente han procurado asegurarse de que sin importar cuál opción elija el hombre occidental, él siempre terminará en las garras de un sistema diseñado para derrotarlo y esclavizarlo.

     La empresa productiva es una solución natural ya que procura elevar el nivel de vida para cada uno y reconoce que cada nivel de la sociedad tiene una parte que jugar en el progreso de aquella sociedad. Lo que es más, la empresa productiva reconoce que para que la sociedad avance con éxito, debe moverse como un todo, puesto que si se mueve en direcciones separadas se destrozará, y si el trabajador se mueve en armonía con el propietario empresarial, ambos avanzarán. Pero si el trabajador y el dueño de empresa apartan sus pasos o si se mueven en sentidos contrarios, aquello conduciría a tensiones, disonancia y por último crearía el conflicto dentro de la sociedad.

     El nacionalismo procura elevar el nivel de vida de cada uno en la sociedad, y aunque el nacionalismo cree en la estructura y la jerarquía, éstas están allí para beneficio de todos. El nacionalismo permite que el mejor ascienda a la cumbre y busca promover la excelencia, y excelencia es exactamente lo que el hombre occidental necesita ahora mismo.

     El nacionalismo es la encarnación política e ideológica de la voluntad de la Naturaleza. El nacionalismo coloca lo mejor de la sociedad en un pedestal a fin de crear modelos a imitar y promover la excelencia. Al mismo tiempo, el nacionalismo se esfuerza por crear una sociedad homogénea que trabaja unida en una dirección y para objetivos comunes. El nacionalismo procura permitir que los mejores asciendan a la cima, pero al mismo tiempo busca establecer una red protectora para asegurar que aquellos que son menos afortunados nunca caigan sobre las rocas de la pobreza. Pero sobre todo lo demás, el Nacionalismo procura venerar la unidad de la familia, ya que aquella unidad es el núcleo de una sociedad funcional y cohesiva.

     El hombre occidental se ha hundido lentamente en el abismo y ha abrazado la degeneración, el materialismo y el individualismo. El hombre occidental no sólo ha tolerado la debilidad y la depravación sino que las ha adorado como si ellas fuesen virtudes. El hombre occidental ha perdido realmente su camino, y a fin de encontrarlo otra vez él necesita un faro de esperanza que actúe como una luz en un mar de oscuridad. El faro de esperanza que el hombre occidental necesita debe encarnar la excelencia inspiradora de admiración, una excelencia que inspirará al hombre occidental para elevarse otra vez y ser algo mejor que lo que es ahora. Pero esa excelencia no debe ser envuelta en el individualismo egoísta sino que debe encarnar en cambio las nobles virtudes de familia, raza y suelo, y procurar sostener la cultura occidental, sus tradiciones y espiritualidad.

     Lo semejante atrae a lo semejante, y la gente buena sigue a la gente buena. Del mismo modo, si un movimiento es dominado por perdedores, degenerados y débiles, sólo atraerá a perdedores, degenerados y débiles, y por lo tanto nunca conseguirá nada digno de mención. Los nacionalistas de generaciones pasadas eran escritores, poetas, artistas, inventores, capitanes de industria, genios militares, oradores y atletas. Eso es lo que Occidente necesita ahora: grandes hombres y mujeres. Occidente necesita que surjan grandes hombres y mujeres que cuenten. Occidente necesita héroes que abracen un renacimiento europeo que brille como un faro para el hombre occidental. Occidente necesita hombres y mujeres valientes que se levanten e inspiren a las masas. Grandes cantidades de gente occidental pueden ver ahora los problemas que enfrenta Occidente, pero están demasiado asustados actualmente para actuar, y esa gente necesita líderes.

     Mientras el hombre occidental está junto al precipicio y contempla el abismo, hay sólo dos opciones: aceptar la caída y mirar cómo se derrumba la civilización occidental, o ponerse de pie y reclamar el Occidente. El hombre occidental debe adoptar una ideología fuerte y justa que lo una a su comunidad, o caerá, y todo lo que ha sido antes se perderá para siempre.

     No puede haber medias tintas y no puede haber espacio para cobardes o tontos individualistas y auto-complacientes. No tiene ningún sentido tratar de jugar de acuerdo a las reglas inventadas por los enemigos de Occidente, o competir en un campo que ha sido diseñado para asegurar que el hombre occidental pierda en cada ocasión. Aquellos que procuran salvar a Occidente deben levantarse y recorrer un camino difícil, uno que inspire al hombre occidental y lo arrastre de vuelta alejándolo del borde del fracaso.

     Caminar ese camino puede no ser fácil, y el viaje puede ser largo. A lo largo de ese camino uno puede encontrar aflicciones y verse forzado a tomar decisiones difíciles. Puede incluso llegar un tiempo en que deben hacerse grandes sacrificios personales. Pero si usted llegara a sacrificarse por una causa, ¿podría encontrar una causa más noble que la protección de su propia raza y familia?.



Capítulo 25
REDENCIÓN


     El hombre occidental está ahora en el borde mismo del precipicio y con la mirada fija en el abismo. El hombre occidental está enfrentando la extinción, tanto cultural como racialmente. Esto no es algo que sucederá en el futuro distante sino algo que ocurrirá dentro del próximo siglo; el hombre occidental de hecho se encontrará mestizado y siendo una minoría en sus propias patrias en cosa de décadas. Ya la situación es crítica con índices de natalidad occidentales en un mínimo histórico.

     Para ver la realidad del cambio demográfico uno sólo tiene que mirar la composición de las escuelas primarias en el mundo occidental. En el Reino Unido casi un tercio de los niños de las escuelas primarias no es étnicamente británico, y eso incluso probablemente está subestimando el grado del problema. Más aún, con grandes cantidades de inmigrantes entrando en Europa cada mes, la tendencia demográfica sólo se acelerará con el tiempo y la situación para el hombre occidental empeorará.

     Pero no importa cuán cerca esté el hombre occidental del borde, no importa cuán oscuras puedan parecer las cosas, ni cuán aplastantes parezcan las probabilidades, siempre hay esperanza y siempre está la posibilidad de redención. "Sólo está perdido el que se da por perdido" es una cita apropiada y nunca debería ser olvidada. Mientras el hombre occidental tenga voluntad para luchar y para sobrevivir él puede buscar la redención.

     El hombre occidental no debe permanecer con su cabeza inclinada ni permitir que su espíritu sea debilitado más aún. Ahora no es el momento para una contemplación tranquila o para la desesperación. Seguramente ahora es el momento de que comience el rechazo de la invasión, porque si no ocurre una resistencia ahora, entonces nunca ocurrirá. El hombre occidental debe hacer una elección: él puede o bien continuar su actual camino de individualismo y degeneración hedonista, o puede levantarse otra vez y reunir su sangre, reclamar su suelo y hacerse cargo de su propio destino. Pero tenga la certeza de que si él elige lo primero, se verá enfrentado a la extinción.

     Sin embargo, para que el hombre occidental se levante otra vez, debe sacarse los grilletes que han sido impuestos sobre él por los enemigos de Occidente. El contragolpe comienza con un cambio de mentalidad; el hombre occidental debe romper primero las cadenas mentales que le han sido colocadas y liberarse de la jaula mental en la cual ha sido encarcelado. Ese cambio de mente comienza con todos y cada uno de nosotros. Debemos mirar en nosotros mismos y evaluar cómo hemos sido afectados por el veneno ideológico con que nos han alimentado. Pero al hacer eso debemos ser brutalmente honestos y no temer admitir los errores que hemos cometido.

     Este libro ha expuesto la manera en que el hombre occidental ha sido arruinado y las formas en las cuales la sociedad occidental ha sido socavada. Este libro también ha expuesto y criticado muchos diferentes vicios e influencias negativas que el hombre occidental ha adoptado. La intención de esto no ha sido insultar o irritar sino aclarar y educar, ya que a pesar de que algunas verdades en este libro son difíciles de tragar, ellas son, sin embargo, verdades.

     A menudo puede ser difícil aceptar verdades dificultosas, e incluso más difícil aceptar verdades que pueden parecer como críticas personales. Pero todos hemos cometido errores en nuestras vidas y ninguno de nosotros es perfecto. La capacidad de aceptar la crítica es la señal de un adulto mentalmente desarrollado y comprensivo. Si uno desea desarrollarse y madurar, hay que escuchar la crítica y actuar en consecuencia a fin de esforzarse por eliminar las influencias y conductas negativas de la vida de uno.

     Los enemigos de Occidente han tenido una gran ventaja al propagar la suciedad y degeneración que ellos han impulsado sobre la sociedad occidental. La gran mayoría del veneno que ellos derraman no sólo es muy agradable sino también muy adictivo. Como tal, sería imposible encontrar un individuo que no haya de algún modo comprado el material degradado y estilos de vida degenerados que son promovidos por los enemigos de Occidente.

     Usted puede haber sido promiscuo, usted puede haberse drogado, usted puede haber pasado fines de semana bebiendo excesivamente, usted puede haber adoptado modificaciones de su cuerpo o haberse permitido un estilo de vida de comida en exceso y pereza. El punto es que en algún momento todos nosotros nos hemos permitido vicios, y todos hemos sido manchados por la degeneración que nos rodea. Como ya se dijo, sería imposible vivir en una alcantarilla y permanecer limpio. Y no se equivoque: Occidente se ha convertido en una alcantarilla moral. Todos estamos rodeados por tanto veneno y suciedad que sería imposible que ello no nos afectara de algún modo.

     La lección importante es que reconozcamos las influencias negativas en nuestras vidas. Todos hemos sido engañados y mal dirigidos por el material divisivo y anti-occidental que nos rodea, pero una vez que somos conscientes del modo en que hemos sido engañados, es importante que reexaminemos hacia dónde nos dirigimos y cambiemos nuestra dirección a fin de dejar de caminar por el camino equivocado. Se requiere gran fuerza para admitir haber sido engañados y haber cometido errores y haber tomado decisiones pobres. Pero sólo un imbécil o un tonto testarudo continuaría bajando por un camino una vez que ha sido suficientemente señalado que aquello conduce a un callejón sin salida.

     Antes de que el hombre occidental pueda comenzar a pensar en salvar a su comunidad, él debe primero mirarse a sí mismo y deshacerse de las influencias destructivas que lo han afectado personalmente. Todos nosotros debemos hacer eso, porque si debemos comenzar alguna vez una pizarra limpia, no podemos ensuciar aquella pizarra con las venenosas influencias que han llevado a Occidente al borde del abismo. Para comenzar a construír un mejor futuro, el hombre occidental debe separarse del veneno que lo rodea. Comenzar de nuevo con las corruptoras influencias sólo nos conduciría de vuelta a donde estamos ahora.

     Una vez que nos hemos liberado de las influencias que han destruído la mente occidental, envenenado el cuerpo occidental, corrompido el alma occidental y roto el corazón occidental, podemos empezar a construír un nuevo y mejor futuro, y podemos empezar a poner al hombre occidental de regreso en el camino correcto. Una vez que nos hemos liberado de los grilletes que nos han colocado, debemos levantarnos y esforzarnos por la excelencia en una forma que enorgullezca a nuestros antepasados. Debemos abrazar la cultura occidental, el tradicionalismo y descubrir de nuevo el súper-Yo occidental.

     Como individuos debemos esforzarnos por ser lo mejor que podamos y basar nuestra visión de un Yo ideal en la idea del superhombre occidental. Debemos aspirar a la excelencia en todo lo que hacemos e intentar ser los que sirven como una inspiración para otros alrededor de nosotros. Debemos llegar a ser escritores, artistas, poetas, atletas y capitanes de industria, y debemos poner un ejemplo para todos, de modo que cuando nos reunamos como comunidad otros nos miren como un faro de todo lo que es bueno y fuerte.

     Cada uno tiene algo en lo que es excelente. Es importante tratar de ser lo mejor que se pueda y esforzarse por hacer una diferencia. Intente hacer de la excelencia parte de su vida diaria: sea respetuoso, sea cortés, hable correctamente, mantenga su cabeza en alto, preséntese bien vestido y aseado. Nunca permita que usted se atasque en las dificultades y trampas puestas para usted. Nunca se conforme con ser el segundo y, más importante aún, nunca baje los brazos ni deje de dar todo de sí cuando realmente importa, ya que si usted está contento con el fracaso y la mediocridad usted sólo le hace el juego a aquellos que desean ver al hombre occidental borrado de la faz de la Tierra.

     Una vez que usted ha llegado a ser lo mejor que usted puede ser, únase con otros que comparten sus objetivos y que también buscan la excelencia. Trabaje como una comunidad, no sólo para mejorarse a usted mismo sino para mejorar a cada uno que es parte de aquella comunidad. Una vez que usted se ha levantado y ha puesto un ejemplo, extienda su mano y ayude a otros que miran hacia usted y desean emular lo que usted ha hecho. Siempre hay alguien peor que usted y alguien que necesita ayuda; cumpla su deber de ayudar a aquella persona a levantarse de modo que ella pueda estar junto a usted. Este espíritu de comunidad es lo que construyó Occidente y puede servir para resucitarlo incluso en esta avanzada hora.

     Conectándose de nuevo con otros alrededor suyo, construyendo comunidades y redescubriendo lo que alguna vez unió al hombre occidental, éste puede ser otra vez grande. Asegúrese de que su familia y su raza tengan prioridad. No abandone a su compañero; no le vuelva la espalda a sus hermanos y hermanas. Únase y trate a sus congéneres como usted desearía ser tratado. No se conforme simplemente con construír una comunidad sino siga construyendo una nación donde usted pueda estar seguro y de la cual pueda sentirse orgulloso, una nación donde usted quisiera criar hijos, y donde los lazos entre la gente son valorados más altamente que el dinero y los objetos materiales. Deseche los falsos ídolos del consumismo y el materialismo y construya una sociedad donde la felicidad y la realización provienen de búsquedas espirituales.

     Pero más importante todavía, encuentre a alguien que comparta esta perspectiva y que desee estar a su lado. Encuentre una compañía y haga la cosa más importante que usted puede hacer: traer hijos a este mundo y asegurarse de que el hombre occidental no sea una especie agonizante. Llene las escuelas y parques con el sonido de niños occidentales jugando, y asegúrese de que sus hijos sean criados en formas que honren a sus antepasados. Asegúrese de que sus hijos sean sanos, respetuosos y corteses, y que ellos también pongan un ejemplo para otros.

     Construya una unión duradera con una persona especial y traiga hijos a este mundo, pero también encuentre una conexión con el mundo mismo y proteja a la Naturaleza. Únase de nuevo con la tierra y el suelo que ha proporcionado incontables generaciones de hombres occidentales. La tecnología es fantástica y un testimonio de la inventiva mente occidental, pero nunca debería ser vista como una alternativa a la Naturaleza o servir para separar al hombre occidental del mundo natural. Adopte un estilo de vida saludable y enseñe a sus hijos a hacer lo mismo.

     Pasee por el campo, pase su tiempo en el mundo natural y visite la belleza natural de Occidente. Estar alrededor de la Naturaleza hará su alma florecer y le dará un renovado vigor para la vida, haciéndolo a usted fuerte y sano tanto en un nivel físico como mental. Asegúrese de que usted coma alimentos naturales y ejercítese con regularidad; libérese del veneno que corrompe su cuerpo y que ha transformado al hombre occidental desde ser un guerrero a un haragán difícil de manejar.

     Abrace las mismas cosas que estuvieron en el núcleo de Occidente y que permitieron que la civilización occidental se desarrollara y formara el mundo. Proteja a su familia, su nación y su suelo. Cuando usted haga eso, mire hacia atrás los pasos que sus antepasados dejaron en la arena y honre los caminos del pasado. Abrace el tradicionalismo en todas sus formas y no deje que perezcan los caminos que han estado vivos durante miles de años ni que sean olvidados. Nuestros antepasados viven en nuestros recuerdos y en nuestras acciones; no deje que desaparezcan ni que sus sacrificios sean en vano.

     Nunca olvide que un pequeño grupo de gente puede hacer una gran diferencia, que unos cuantos hombres y mujeres dedicados pueden inspirar a otros y pueden cambiar el curso de la Historia. De pequeñas bellotas crecen fuertes robles, y lo que podría parecer insignificante en un nivel político y social hoy, puede cambiar un día el mundo entero. Cada gran viaje tiene un punto de partida y siempre comienza cuando un individuo o un grupo deciden dar aquellos primeros pasos. Dé los primeros pasos de su viaje personal de mejoramiento hoy, comprométase a realizar su potencial y a superarse a usted mismo, no mañana, no la próxima semana, no en un mes, sino ahora.

     Los enemigos de Occidente tienen una gran ventaja en cuanto a que su veneno es muy adictivo; pero su veneno también tiene una debilidad fatal. El veneno impulsado sobre el hombre occidental es embriagador a corto plazo, pero siempre deja con hambre a aquellos que lo adoptan y sintiéndose insatisfechos a largo plazo. Ese sentido de insatisfacción es experimentado por mucha gente occidental, y es la razón de por qué tantos sufren de depresión y sienten como que si algo faltara en sus vidas. Dicha gente está buscando algo mayor.

     Si una alternativa genuina, sana y basada en la comunidad fuera colocada delante del hombre occidental, él afluiría a ella. La gente es atraída hacia la fuerza, y se congrega alrededor de individuos admirables y fuertes. Elevándose y siendo lo mejor que usted puede ser, usted se convertirá en un faro de esperanza para Occidente. Uniéndose con otra gente como usted y esforzándose como grupo por ser aún mejor, aquel faro de esperanza se hará cada vez más brillante.

     Una vez que el hombre occidental se conecte de nuevo con los viejos caminos y comprenda que la realización espiritual y la conexión con la sangre y el suelo significan más que el veneno tóxico que le han inoculado los enemigos de Occidente, él será otra vez libre. Una vez que usted se ha sacado de encima las cadenas colocadas en su mente, usted puede ayudar a otros a hacer lo mismo y a trabajar por la reconstrucción de nuestras destruídas comunidades. Una vez que el hombre occidental haya descubierto de nuevo su comunidad y su cultura, y una vez que aquella comunidad sea nuevamente un grupo fuerte y homogéneo, él podrá liberar sus tierras y tomar el control de su propio destino una vez más.

     La redención para el hombre occidental es posible, pero si aquella redención ha de venir, debe venir pronto. La redención del hombre occidental comienza con usted. Supérese, conviértase en el superhombre, siéntase orgulloso de seguir los pasos de sus ancestros, y descubra de nuevo lo que hizo del hombre occidental un titán y lo que hizo de la civilización occidental el logro imponente que alguna vez fue.

     El futuro está en sus manos... ¡No lo suelte!.–

 
El autor, Mark Collet, y su libro



Prefacio + caps. 1, 2, 5 y 12

Caps. 17 y 18

http://editorial-streicher.blogspot.com/2017/05/mark-collett-el-triunfo-del-ello-y-el.html


2 comentarios:

  1. Excelente.
    Muchas gracias.

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  2. Magnífico!
    Uno de los libros maś importantes de los últimos tiempos, lectura obligatória para aquellos que quieren entender qué ocurre con el occidente, la degeneración que va instalandose gradualmente, y como ayudar a cambiar esa situación, antes de que sea tarde.

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