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sábado, 17 de diciembre de 2016

Raíces Espirituales del Conflicto Rusia-Occidente



     En foreignpolicyjournal.com el doctor Kerry R. Bolton publicó en Agosto de 2015 el siguiente ensayo que ofrecemos en castellano, siendo algo engañoso su título (Spiritual Roots of Russo-American Conflict) por referirse fundamentalmente al carácter íntimo de la cultura de Rusia, como lo describió el filósofo alemán Spengler y diversos literatos rusos, y su lucha contra la occidentalización general que pretendió imponer el Emperador Pedro el Grande (1682-1725), y también, a pesar suyo quizá, el bolchevismo, lucha que según el autor ha sido permanente hasta el día de hoy, a pesar de cualquier apariencia cultural exterior, por tratarse de un pueblo en esencia joven, en contraposición al ya antiguo Occidente.


Raíces Espirituales
del Conflicto Ruso-Estadounidense
por Kerry Bolton
14 de Agosto de 2015




     La rivalidad entre Estados Unidos y Rusia es algo más que geopolítica o económica. Dicha rivalidad es un reflejo de visiones del mundo antitéticas de carácter espiritual. El filósofo-historiador conservador alemán Oswald Spengler, que escribió sobre la morfología de las culturas como poseedoras de ciclos de vida orgánicos, en su libro que marcó época La Decadencia de Occidente tuvo mucho que decir acerca de Rusia que es muy fácilmente malinterpretado como de naturaleza rusofóbica. Pero ése no es el caso, y Spengler escribió acerca de Rusia en términos similares a los de los "eslavófilos". Spengler, Dostoyevski, Berdiaev y Solzhenistyn tienen mucho de relevante que decir en el análisis del conflicto entre Estados Unidos y Rusia. El considerar sus diferencias como fundamentalmente "espirituales" explica por qué este conflicto continuará y por qué el optimismo entre los círculos políticos occidentales ante la perspectiva de una Rusia dócil y completamente integrada en la "comunidad internacional" fue tan efímero.

     Acerca del carácter religioso de esta confrontación, un analista estadounidense, Paul Coyer, ha escrito:

     "En medio de la confrontación geopolítica entre la Rusia de Vladimir Putin y Estados Unidos y sus aliados, se ha prestado poca atención al papel desempeñado por la religión, ya sea como modeladora de la política interna de Rusia o como un medio para comprender las acciones internacionales de Putin. Al papel de la religión se ha tendido durante mucho tiempo a concederle poca atención en el estudio del arte de gobernar (aunque aquello ha venido experimentando un cierto renacimiento últimamente), pero en ninguna parte ella ha jugado un rol más prominente —y quizás en ninguna parte su importancia ha sido menos reconocida— que en su papel de apoyo al Estado ruso y al actual lugar de Rusia en los asuntos mundiales" [1].

[1] Paul Coyer, (Un)Holy Alliance: Vladimir Putin, The Russian Orthodox Church And Russian Exceptionalism, Forbes, May 21, 2015, http://www.lionelingram.com/555_UnHoly%20Alliance_%20Vladimir%20Putin,%20The%20Russian%20Orthodox%20Church%20And%20Russian%20Exceptionalism%20-%20Forbes.pdf


El "Alma" de Rusia

     Spengler consideraba a los rusos como habiendo sido formados por la inmensidad de la tierra llana, innatamente antagonistas de la Máquina, enraizados en la tierra, irreprimiblemente campesinos, religiosos y "primitivos". Sin una amplia comprensión de la filosofía de Spengler, parecería que él era un eslavófobo. Sin embargo, cuando Spengler escribió acerca de esas características rusas, él se estaba refiriendo a los rusos como un pueblo todavía joven, en contraste con el senil Occidente. De ahí que el ruso "primitivo" no sea sinónimo del "primitivismo" como se entendía popularmente en ese entonces en relación con los pueblos tribales "primitivos". Ni tampoco debería confundirse con la percepción hitleriana del "eslavo primitivo" incapaz de construír su propio Estado.

     Para Spengler, el "campesino primitivo" es la fuente desde la que un pueblo extrae sus elementos más sanos durante sus épocas de vigor cultural. La agricultura es el fundamento de una Alta Cultura, que permite que las comunidades estables diversifiquen el trabajo hacia la especialización desde la cual la civilización avanza.

     Sin embargo, según Spengler, cada pueblo tiene su propia alma, una concepción derivada del idealismo alemán de Herder, Fichte y otros. Una Alta Cultura refleja aquella alma, ya sea en sus matemáticas, su música o su arquitectura, tanto en las artes como en las ciencias físicas. El alma rusa no es la misma que la faústica occidental, como Spengler la llamó, ni la "mágica" de la civilización árabe, o la clásica de los griegos y los romanos. La cultura occidental que fue impuesta a Rusia por Pedro el Grande, que Spengler llamó Petrinismo, es un barniz.

     Spengler declaró que el alma rusa es "la llanura sin límite" [2]. El alma rusa expresa su propio tipo de infinito, aunque no el del alma fáustica occidental, que llega a ser esclavizada por sus propias técnicas al final de su ciclo de vida [3]. (Aunque se podría argumentar que el sovietismo esclavizó al hombre a la máquina, un spengleriano citaría eso como un ejemplo de petrinismo). Sin embargo, las civilizaciones siguen el curso de su vida, y uno no puede ver las descripciones de Spengler como juicios morales sino como observaciones.

[2] Oswald Spengler, The Decline of the West, Londres, 1971, vol. I, p. 201.
[3] Ibid., vol. II, 502.

     El final de la civilización occidental, según Spengler, no puede ser el crear posteriores grandes formas de arte y de música, que pertenecen a la época de juventud o "primavera" de una civilización, sino dominar el mundo bajo un sistema tecnocrático-militar antes de declinar hacia el olvido, al igual que civilizaciones mundiales anteriores. Si bien Spengler veía así el cumplimiento de la Civilización Occidental, la forma que ella ha asumido desde la Segunda Guerra Mundial bajo el régimen de Estados Unidos es muy diferente de la que podría haber asumido bajo el imperialismo europeo.

     Es después de este declive occidental —que ahora significa el declive estadounidense— que Spengler hizo alusión a la siguiente civilización mundial como rusa.

     De acuerdo a Spengler, la arquitectura Ortodoxa rusa no representa la infinitud hacia el espacio que es simbolizado por la torre de la catedral gótica de la alta cultura occidental, ni el espacio cerrado de la mezquita de la cultura mágica [4], sino la impresión de estar sentado sobre un horizonte. Spengler consideraba que esa arquitectura rusa es "no todavía un estilo, sólo la promesa de un estilo que despertará cuando despierte la verdadera religión rusa" [5]. Spengler escribía acerca de la cultura rusa como un extraño, y por su propio reconocimiento debió haber comprendido las limitaciones de aquello. Es por lo tanto útil comparar sus pensamientos acerca de Rusia con los de importantes rusos.

[4] Ibid., vol. I, pp. 183-216.
[5] Ibid., p. 201

     Nikolai Berdiaev, en La Idea Rusa, reafirma lo que describe Spengler:

     "Existe en el alma rusa aquello que corresponde a la inmensidad, la vaguedad, la infinitud de la tierra rusa; la geografía espiritual se corresponde con la geografía física. En el alma de Rusia hay una especie de inmensidad, una indefinición, una predilección por el infinito, tal como es sugerido por la gran planicie de Rusia" [6].

[6] Nikolai Berdiaev, The Russian Idea, Nueva York, 1948, p. 1.

     Las conexiones entre la familia, la nación, el nacimiento, la unidad y la madre patria se reflejan en el idioma ruso:

род [rod] = familia, género, especie, clase.
родина [ródina] = patria, madre patria.
родители [roditeli] = padres.
родить [rodít'] = dar a luz.
роднить [rodnít'] = unir, reunir.
родовой [rodovói] = ancestral, tribal.
родство [rodstvó] = parentesco.

     El liberalismo occidental, el racionalismo, e incluso los mayores esfuerzos del materialismo dialéctico bolchevique, hasta ahora no han sido capaces de destruír permanentemente, sino a lo sumo reprimir, estas concepciones —conscientes o inconscientes— de lo que es ser "ruso". Spengler, como se verá, ya durante el período inicial del bolchevismo ruso predijo que incluso aquello tomaría una forma diferente, incluso antitética, de marxismo hacia un significado petrino implícito. Pronto la URSS estaba de nuevo rindiendo homenaje a la Santa Madre Rusia más bien que al proletariado internacional, para gran lamento de Trotsky.


"Socialismo Ruso", No Marxismo

     En el alma rusa falta el ego/vanidad del hombre de la cultura occidental; la persona busca el crecimiento impersonal al servicio del "mundo hermano de la llanura". El cristianismo Ortodoxo condena el "Yo" como "pecado" [7].

[7] Oswald Spengler, op. cit., vol. I, p. 309.

     El concepto ruso de "nosotros" más bien que de "yo", y del servicio impersonal para la expansión de la propia tierra, implica otra forma de socialismo que la del marxismo. Es quizá en este sentido que el estalinismo procedió de acuerdo a orientaciones a menudo antitéticas al bolchevismo previsto por Trotsky y otros [8].

[8] Leon Trotsky, The Revolution Betrayed: What Is the Soviet Union and Where Is It Going?, 1936.

     Un reciente comentario de una visitante estadounidense en Rusia, Barbara J. Brothers, como parte de una delegación científica, afirma algo similar a la observación de Spengler:

     "Los rusos tienen un sentido de conexión con sí mismos y con los demás seres humanos que simplemente no forma parte de la realidad estadounidense. No es que la competitividad no exista, sino que siempre parece haber más consideración y respeto por los demás en cualquier situación dada" [9].

[9] Barbara J. Brothers, From Russia, With Soul, Psychology Today, 1º de Enero de 1993, https://www.psychologytoday.com/articles/199301/russia-soul

     Acerca del ethos tradicional ruso, intrínsecamente antitético al individualismo occidental, incluyendo el de las relaciones de propiedad, Berdiaev escribió:

     "De todos los pueblos del mundo, los rusos tienen el espíritu comunitario; en el más alto grado, el modo de vivir ruso y las costumbres rusas son de esa clase. La hospitalidad rusa es un indicativo de este sentido de comunidad" [10].

[10] Berdiaev, op. cit., pp. 97-98.


Taras Bulba

     La literatura nacional rusa a partir de la década de 1840 comenzó a expresar conscientemente el alma rusa. En primer lugar, la obra Taras Bulba de Nikolai Vasilievich Gogol, la cual, junto con la poesía de Pushkin, fundó una tradición literaria rusa, es decir, verdaderamente rusa y distinta de la literatura previa, basada en la alemana, francesa e inglesa. John Cournos afirma esto en su introducción a Taras Bulba:

     "La palabra hablada, nacida del pueblo, dio alma y alas a la literatura; sólo al venir a la tierra, la tierra nativa, se le permitió elevarse. Viniendo de la pequeña Rusia, Ucrania, con sangre cosaca en sus venas, Gogol inyectó su propio virus saludable en un cuerpo decadente, insufló su propio espíritu viril, el espíritu de su raza, en su nariz, y dio a la novela rusa su dirección hasta este mismo día.

     "Taras Bulba es un cuento acerca de la formación del pueblo cosaco. En esa formación del pueblo el enemigo exterior juega un papel crucial. El ruso ha sido formado en gran medida como resultado de batallar durante siglos con tártaros, musulmanes y mongoles" [11].

[11] H. Cournos, "Introducción" a N. V. Gogol, Taras Bulba & Other Tales, 1842, http://www.gutenberg.org/files/1197/1197-h/1197-h.htm

     La sociedad y nacionalidad de ellos fueron definidas por la religiosidad, tal como lo fueron las de Occidente por el cristianismo gótico durante su época de "primavera", en términos spenglerianos. El recién llegado a la Setch o aldea permanente, era recibido por el Jefe como cristiano y como guerrero: «"¡Bienvenido! ¿Cree usted en Cristo?". —"Sí", respondía el recién llegado. "¿Y cree usted en la Santísima Trinidad?". —"Sí". —"¿Y va usted a la iglesia?". —"Sí". —"Ahora haga la señal de la cruz"» (Gogol, Ibid., III).


     Gogol describe el desprecio con que es considerado el comercio, y cuando el comercio ha entrado entre los rusos, en lugar de quedar confinado a los no-rusos asociados con el comercio, es considerado como un síntoma de decadencia:

     "Sé que la bajeza ha entrado en nuestra tierra. Los hombres se preocupan sólo de tener sus gavillas de grano y de heno y sus rebaños de caballos, y de que su hidromiel esté segura en sus bodegas; ellos adoptan el diablo sabe qué costumbres musulmanas. Ellos hablan despectivamente con sus lenguas. No les interesa comunicar sus verdaderos pensamientos a los suyos. Ellos venden sus propias cosas a sus propios compañeros, como criaturas sin alma en el mercado... ¡Que sepan lo que significa la hermandad en la tierra rusa!" (Ibid.).

     Aquí podemos ver un socialismo ruso que está muy lejos de ser el materialismo dialéctico ofrecido por Marx, el místico sentimiento del "nosotros" forjado por la inmensidad de las llanuras y el imperativo de la hermandad por encima de la economía, impuesto por ese paisaje. El sentimiento de misión en el mundo que tiene Rusia tiene su propia forma de mesianismo, ya sea expresado a través del cristianismo Ortodoxo o en la forma no-marxista de "revolución mundial" bajo Stalin, o una combinación de ambos, como lo sugiere el posterior entendimiento mutuo entre el estalinismo y la Iglesia desde 1943 con la creación del Consejo para Asuntos de la Iglesia Ortodoxa Rusa [12]. En ambos sentidos, e incluso en las formas embrionarias que están teniendo lugar bajo Putin, Rusia está consciente de una misión mundial, expresada hoy como el papel de Rusia en la creación de un mundo multipolar, con Rusia como fundamental en la resistencia al unipolarismo.

[12] T. A. Chumachenko, Church and State in Soviet Russia, Nueva York, 2002.

     El comercio es un asunto de extranjeros, y las intrusiones traen con ellas la corrupción del alma rusa y de la cultura en general, en el discurso, en la interacción social, en el servilismo, socavando la "hermandad" rusa, el sentimiento ruso del "nosotros" que Spengler describió [13].

[13] Spengler, op. cit., I, p. 309.

     La hermandad de los cosacos es interpretada por Gogol como el proceso formativo en el desarrollo del pueblo ruso. Ese proceso no es biológico sino del espíritu, que trasciende incluso los lazos familiares. Spengler trató el asunto de la raza como algo del alma más bien que de la zoología [14]. Para Spengler, el paisaje era crucial para determinar lo que llega a convertirse en "raza", y la duración de las familias agrupadas en un paisaje determinado —incluyendo a los nómadas que tienen un ámbito definido en su deambular— forma "un carácter de duración" que era la definición de Spengler de "raza" [15].

[14] Ibid., vol. II, pp. 113-155.
[15] Ibid., vol. II, p. 113

     Gogol describe ese proceso de formación de la "raza" entre los rusos. Muy lejos de ser un agresivo nacionalismo racial, es una expansiva hermandad mística bajo Dios:

     "El padre ama a sus hijos, la madre ama a sus hijos, los niños aman a su padre y a su madre; pero esto no es como eso, hermanos. La bestia salvaje también ama a sus crías. Pero un hombre puede estar emparentado por similitud de mente y no tan sólo por la sangre. Ha habido hermandades en otras tierras, pero nunca como en nuestra tierra rusa" (Gogol, op. cit., IX).

     El alma rusa ha nacido del sufrimiento. El ruso acepta el destino de la vida en el servicio a Dios y a su Madre Patria. Rusia y la fe son inseparables. Cuando el anciano guerrero Bovdug es mortalmente herido por una bala turca, sus palabras finales son exhortaciones acerca de la nobleza del sufrimiento, después de lo cual su espíritu se eleva para reunirse con sus antepasados (Ibid.). La mística de la muerte y el sufrimiento por la Madre Patria se describe en la muerte de Taras Bulba cuando él es capturado y ejecutado, siendo sus últimas palabras unas de resurrección:

     "Esperen; ¡vendrá un tiempo en que sabrán lo que es la fe ortodoxa rusa! Ya el pueblo lo precibe por todas partes. Un zar surgirá de la tierra rusa, ¡y no habrá poder en el mundo que no se someta a él!" (Ibid., XII).


Petrinismo

     Durante siglos ha existido una dicotomía, comenzando con Pedro el Grande, de intentos de imponer un barniz occidental sobre Rusia. Eso es llamado Petrinismo. La resistencia ante aquellos intentos es lo que Spengler llamó la "Antigua Rusia" [16]. Berdiaev escribió: "Rusia es una sección completa del mundo, un colosal Oriente-Occidente. Ella une dos mundos, y dentro del alma rusa dos principios están siempre involucrados en una lucha: el oriental y el occidental" [17].

[16] Spengler, op. cit., vol. II, p. 192.
[17] Berdiaev, op. cit., p. 1

     Con la orientación de la política rusa hacia Occidente, la "Antigua Rusia" se vio "forzada a una historia falsa y artificial" [18].

[18] Spengler, op. cit., vol. II, p. 193.

     Spengler escribió que Rusia había llegado a ser dominada por la cultura occidental tardía:

     "Artes y ciencias de una cultura tardía, su ilustración, su ética social, el materialismo de las ciudades del mundo, fueron introducidos, aunque en esa época pre-cultural la religión era el único idioma en el cual el hombre se entendía a sí mismo y al mundo" [19].

[19] Ibid., vol. II, p. 193.

     "La primera condición para la emancipación del alma rusa", escribió a Dostoyevski en 1863 Ivan Sergyeyevich Aksakov, fundador del grupo anti-petrinista "Slavophil", "es que debería odiar Petersburgo con todas sus fuerzas y con toda su alma". La ciudad de Moscú es santa, la de Petersburgo es satánica. Una generalizada leyenda popular presenta a Pedro el Grande como el Anticristo.

     El odio a "Occidente" y a "Europa" es el odio hacia una civilización que ya había alcanzado un avanzado estado de descomposición en el materialismo y que había procurado imponer su primacía por medio de la subversión cultural más que por el combate, con su perspectiva basada en la ciudad y en el dinero, "envenenando la cultura por nacer en el vientre de la tierra" [20]. Rusia era todavía una tierra donde no había burguesía y ningún verdadero sistema de clases, sino sólo el señor y el campesino, una visión confirmada por Berdiaev, cuando escribió: "Las diversas líneas de demarcación social no existían en Rusia; no había clases fuertemente marcadas. Rusia nunca fue un país aristocrático en el sentido occidental, e igualmente no había burguesía" [21].

[20] Spengler, op. cit., vol. II, p. 194.
[21] Berdiaev, op. cit., p. 1.

     Las ciudades que surgieron produjeron una clase intelectual, copiando a la intelectualidad del Occidente tardío, "inclinada a descubrir problemas y conflictos y, abajo, un campesinado desarraigado, con toda la ansiedad metafísica, la ansiedad y la miseria de su propio Dostoyevski, perpetuamente nostálgico de la tierra ilimitada y odiando amargamente el pétreo mundo gris hacia el cual el Anticristo los había tentado. Moscú no tenía alma propia" [22]. Berdiaev, del mismo modo, afirma del Petrinismo de la clase alta que "la historia rusa fue una lucha entre Oriente y Occidente dentro del alma rusa" [23].

[22] Spengler, op. cit., vol. II, p. 194.
[23] Berdiaev, op. cit., p. 15.


Katéjon [*]

[*] NdelT: gr. Katéchon = aquello que refrena, impide, se opone, obstaculiza, detiene, retiene o contiene (2ª Tesalonicenses 2:6-7).

     Berdiaev afirma que si bien el Petrinismo introdujo una época de dinamismo cultural, también puso una pesada carga sobre Rusia, y una desunión de espíritu (Ibid.). Sin embargo, Rusia tiene su propio sentido religioso de misión, que es tan universal como el del Vaticano. Spengler cita a Dostoyevski, quien en 1878 escribió: "Todos los hombres deben llegar a convertirse en rusos, primero y ante todo rusos. Si la Humanidad general es el ideal ruso, entonces cada uno, antes que nada, debe llegar a ser un ruso" [24].

[24] Spengler, The Hour of Decision, Nueva York, 1963, 63n.

     La idea mesiánica rusa encontró una poderosa expresión en Los Endemoniados de Dostoyevski, donde, en una conversación con Stavrogin, Shatov afirma:

     «¿Reducir a Dios al atributo de la nacionalidad?... Por el contrario, yo elevo la nación hacia Dios... El pueblo es el cuerpo de Dios. Cada nación es una nación sólo en tanto tenga su propio dios particular, excluyendo todos los otros dioses de la Tierra sin ninguna reconciliación posible, mientras crea que por su propio dios va a conquistar y expulsar a todos los demás dioses de la faz de la Tierra... La única nación "portadora de Dios" es la nación rusa...» [25].

[25] Fyodor Dostoevski, The Possessed, Oxford University Press, 1992, Part II: I: 7, pp. 265-266.

     Esto es Rusia como el Katéjon, como la "nación" cuya misión histórica mundial es resistir al hijo de la perdición, un Anticristo literal, según el Apocalipsis de Juan, o como el lugar de nacimiento de un gran Zar que cumple el papel tradicional de nexo entre lo terrestre y lo divino, alrededor del cual Rusia está unida en esa misión. Esa misión como el Katéjon define a Rusia como algo más que simplemente un etno-Estado-nación, como Dostoievski lo expresó (Ibid.). Incluso la URSS, supuestamente purgada de todas esas nociones, simplemente las re-expresó con la retórica marxista, la cual era no menos apocalíptica y mesiánica, y que veía al "decadente Occidente" en términos análogos a como ciertos elementos del Islam consideran a Estados Unidos como el "Gran Satán" [Gran Enemigo].

     No es sorprendente que los expertos de la academia, la política y los medios de comunicación occidentales, secularizados y liberales, no pudieran entender, y en realidad se sintieran indignados, cuando Solzhenitsyn se mostró tan desagradecido cuando en su exilio occidental él condenó inequívocamente el liberalismo y el materialismo de un "Occidente decadente". Una figura que durante tanto tiempo fue considerada por el liberalismo occidental como un mártir resultó ser un ruso tradicional y no alguien que estaba dispuesto a rehacerse a sí mismo a la imagen de un liberal occidental para conseguir aplausos continuos. Él atacó las modernas concepciones de Occidente de "derechos", "libertad", "felicidad", "riqueza", la irresponsabilidad de la "prensa libre" y el "estupor televisivo", y se refirió a la "decadencia occidental" con coraje. Él enfatizó que se trataba de un asunto espiritual:

     "Pero si se me preguntara, en cambio, si yo propondría a Occidente, tal como es hoy día, como modelo para mi país, yo francamente tendría que responder en forma negativa. No, no podría recomendar vuestra sociedad como un ideal para la transformación de la nuestra. A través de un sufrimiento profundo, la gente en nuestro país ha logrado ahora un desarrollo espiritual de tal intensidad que el sistema occidental, en su actual estado de agotamiento espiritual, ya no parece atractivo. Incluso aquellas características de vuestra vida que acabo de enumerar son extremadamente entristecedoras" [26].

[26] Alexander Solzhenitsyn, A World Split Apart, discurso de apertura pronunciado en la Universidad de Harvard University, 8 de Junio de 1978.

     Todos éstos son asuntos que han sido abordados por Spengler, y por los rusos tradicionales, sea que se llamen a sí mismos zaristas cristianos Ortodoxos, o incluso "bolcheviques" o seguidores de Putin.

     La tesis de Spengler de que la civilización occidental está en decadencia es análoga a las evaluaciones más místicas de Occidente por parte de los Eslavófilos, llegando ambos a similares conclusiones. Solzhenitsyn pertenecía a aquella tradición, y Putin está influído por ella en su condena del liberalismo occidental. Putin recientemente señaló las diferencias entre Occidente y Rusia como "morales" y religiosas en su raíz:

     "Otro serio desafío a la identidad de Rusia está vinculado a los acontecimientos que están teniendo lugar en el mundo. Aquí hay aspectos tanto de política exterior como morales. Podemos ver cómo muchos de los países euro-atlánticos están rechazando actualmente sus raíces, incluyendo los valores cristianos que constituyen la base de la civilización occidental. Ellos están negando los principios morales y todas las identidades tradicionales: nacionales, culturales, religiosas e incluso sexuales" [27].

[27] V. Putin, discurso en el Valdai Club, 19 de Septiembre de 2013.

     Spengler veía a Rusia como fuera de Europa, y aún como "asiática". Él incluso vio un renacimiento occidental como una oposición contra Rusia, a la cual él consideraba como liderando el "mundo de color" contra los Blancos, bajo el manto del bolchevismo. Sin embargo, también había otros destinos que Spengler veía en el horizonte, que habían sido predichos por Dostoyevski.

    Una vez que Rusia hubiera superado sus intromisiones foráneas, podría mirar al mundo con otra perspectiva, y reconsiderar a Europa no con odio y venganza sino con una afinidad de intereses. Spengler escribió que mientras Tolstoi, el Petrinista, cuya doctrina fue la precursora del bolchevismo, era "la antigua Rusia", Dostoyevski era "la Rusia que vendrá". Dostoyevski, como el representante de la "Rusia que vendrá", "no conoce" el odio de Rusia contra Occidente. Dostoyevski y la antigua Rusia son trascendentes. "Su apasionado poder de vivir es lo suficientemente abarcador como para abrazar todas las cosas occidentales también". Spengler cita a Dostoyevski: "Tengo dos patrias: Rusia y Europa". Dostoyevski, como el precursor de una alta cultura rusa, "ha pasado más allá tanto del Petrinismo como de la revolución, y desde su futuro él contempla a ambos como desde lejos. Su alma es apocalíptica, anhelante, desesperada, pero de ese futuro él tiene la certeza" [28].

[28] Spengler, op. cit., vol. II, p. 194.

     Para el "eslavófilo", Europa es preciosa. El eslavófilo aprecia la riqueza de la alta cultura europea, a la vez que comprende que Europa está en un estado de decadencia. Podríamos recordar que mientras Estados Unidos —a través de la fachada de la CIA que es el Congreso por la Libertad Cultural— promovía el expresionismo abstracto y el jazz en Europa (tal como ahora promueve el hip-hop, lo cual el Departamento de Estado estadounidense llama la "diplomacia del hip-hop"), la URSS condenó eso como "cosmopolitismo desarraigado". Berdiaev habló de lo que él juzgaba como una inconsistencia en Dostoyevski y en los eslavófilos hacia Europa, y que era sin embargo comprensible cuando consideramos la diferenciación fundamental de Spengler entre Cultura y Civilización:

     "Dostoievski se llama a sí mismo un eslavófilo. Él pensó, como lo hizo también un gran número de pensadores sobre el tema de Rusia y Europa, que él sabía que la decadencia se estaba estableciendo, pero que un gran pasado existía en ella, y que ella ha hecho contribuciones de gran valor para la historia de la Humanidad" [29].

[29] Berdiaev, op. cit., p. 70

     Es notable que mientras esta diferenciación entre Kultur y Zivilisation es atribuída a una particular tradición filosófica alemana, Berdiaev comenta que ella estuvo presente entre los rusos "mucho antes de Spengler":

     «Debe señalarse que mucho antes de Spengler los rusos formularon la distinción entre "cultura" y "civilización", que ellos atacaron a la "civilización" aun cuando siguieron siendo partidarios de la "cultura". Esta distinción, en realidad, aunque expresada en una fraseología diferente, se encontraba entre los eslavófilos» (Ibid.).

     Dostoyevski era indiferente al Occidente tardío, mientras que Tolstoi era un producto de ello, siendo el Rousseau ruso. Imbuídos con ideas del Occidente tardío, los marxistas intentaron reemplazar una clase dominante petrina con otra. Ninguna representaba el alma de Rusia. Spengler declaró: "El verdadero ruso es el discípulo de Dostoyevski, incluso aunque pueda no haberlo leído, y quizá por no saber leer. Él mismo es Dostoyevski en su esencia". La intelectualidad odia, pero el campesino no. Él finalmente derrocaría al bolchevismo y a cualquier otra forma de Petrinismo. Aquí vemos a Spengler declarando inequívocamente que la civilización post-occidental será rusa:

     "Pues lo que este pueblo sin ciudades anhela es su forma propia de vida, su propia religión, su propia historia. El cristianismo de Tolstoi fue un malentendido. Él hablaba de Cristo, pero quería decir Marx. Pero al cristianismo de Dostoyevski le pertenecerán los próximos mil años" [30].

[30] Spengler, The Decline of the West, vol. II, p. 196.

     Para la verdadera Rusia, como lo declaró Dostoyevski, "ni una sola nación ha sido fundada alguna vez sobre los principios de la ciencia o de la razón" [31].

[31] Dostoyevski, op. cit., II: I: VII.

     Hacia la época en que había sido publicado el libro final de Spengler, Los Años Decisivos, en 1934, él declaraba que Rusia había superado el Petrinismo y las trampas del Occidente tardío. A la vez que él denominaba como "asiática" a la nueva orientación de Rusia, dijo que era "una Idea nueva, y una idea con futuro también" [32]. Para aclarar, Rusia mira hacia el "Oriente", pero mientras que el occidental da por hecho que "Asia" y Oriente son sinónimo de "mongol", la etimología de la palabra "Asia" viene del griego Aσία, c. 440 a.C., refiriéndose a todas las regiones al Este de Grecia (Ibid., p. 61).

[32] Spengler, The Hour of Decision, Nueva York, 1963, p. 60

     Durante su época Spengler vio en Rusia que

     "La raza, la lengua, las costumbres populares y la religión, en sus formas actuales... todas o alguna de ellas pueden y serán fundamentalmente transformadas. Lo que vemos hoy entonces es simplemente el nuevo tipo de vida que una vasta tierra ha concebido y que actualmente dará a luz. No es definible con palabras, ni quien la porta es consciente de ella. Aquellos que intentan definir, establecer e instituír un programa, están confundiendo la vida con una frase, como lo hace el bolchevismo reinante, que no es suficientemente consciente de su propio origen europeo occidental, racionalista y cosmopolita" (Ibid.).

     De la Rusia de 1934 Spengler ya había visto que "de genuino marxismo hay muy poco, excepto en nombres y programas". Él dudaba de que el programa comunista estuviera "realmente siendo tomado en serio". Él vio la posibilidad de que los vestigios del bolchevismo petrino fueran superados, para ser reemplazados por un tipo "nacionalista" oriental que alcanzaría "proporciones gigantescas incontroladas" (Ibid., p. 63). Spengler también se refirió a Rusia como el país "menos preocupado por el bolchevismo" (Ibid., p. 182), y que la "cara marxista (era la) presentada sólo al mundo exterior" (Ibid., p. 212). Una década después de la muerte de Spengler la dirección de Rusia bajo Stalin había perseguido definiciones más claras, y el bolchevismo petrino había sido transformado en la forma en que Spengler previó [33].

[33] D. Brandenberger, National Bolshevism: Stalinist Culture and the Formation of Modern Russian National Identity 1931-1956, Harvard University Press, Massachusetts, 2002.


Conclusión

     Como en el tiempo de Spengler, y siglos antes, continúan existiendo dos tendencias en Rusia: la Antigua Rusia y la petrina. Ni uno ni otro espíritu es actualmente dominante, aunque bajo Putin la Antigua Rusia lucha por resurgir. Los círculos políticos estadounidenses ven a esta Rusia como una amenaza, y gastan mucho en promover un "cambio de régimen" a través de la National Endowment for Democracy y muchas otras instituciones; esas actividades provocaron recientemente la reacción del gobierno de Putin contra tales Organizaciones No Gubernamentales [34].

[34] The Telegraph, Vladimir Putin Firma Nueva Ley contra "ONGs Indeseables", 24 de Mayo de 2015, http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/russia/11626825/Vladimir-Putin-signs-new-law-against-undesirable-NGOs.html


     Spengler, en una conferencia publicada en la Convención de Negocios Renana-Westfaliana en 1922, se refirió al "impulso antiguo, instintivo, poco claro, inconsciente y subliminal que está presente en cada ruso, sin importa cuán completamente occidentalizada pueda estar su vida consciente, un anhelo místico por el Sur, por Constantinopla y Jerusalén, un genuino espíritu de cruzada, similar al espíritu que nuestros antepasados ​​góticos tenían en su sangre pero que difícilmente podemos apreciar hoy" [35].

[35] Spengler, "The Two Faces of Russia and Germany’s Eastern Problems", Politische Schriften, Múnich, 14 de Febrero de 1922.

     El bolchevismo destruyó una forma de Petrinismo con otra, despejando el camino "para una nueva cultura que surgirá algún día entre Europa y Asia Oriental. Es más un comienzo que un final". El campesinado "algún día llegará a ser consciente de su propia voluntad, que apunta en una dirección totalmente diferente (...) El campesinado es el verdadero pueblo ruso del futuro. No permitirá ser pervertido o sofocado" (Ibid.).

     El archi-conservador anti-marxista Spengler, en consonancia con la tradición alemana de la Realpolitik, consideró en su discurso de 1922 la posibilidad de una alianza ruso-alemana, siendo el Tratado de Rapallo un reflejo de esa tradición. "Un nuevo tipo de líder" despertaría en la adversidad, para "nuevas cruzadas y conquistas legendarias". El resto del mundo, lleno de anhelo religioso, pero declinando en una tierra infértil, está "desgarrado y lo suficientemente cansado como para posibilitar que de pronto asuma un nuevo carácter bajo las circunstancias adecuadas". Spengler sugirió que "quizás el propio bolchevismo cambiará de esta manera bajo nuevos líderes". "Pero la Rusia silenciosa y profunda" dirigiría su atención hacia el Asia Cercana y la Oriental, como un pueblo de "grandes extensiones continentales" (Ibid.).

     Si bien Spengler postuló los ciclos orgánicos de una Alta Cultura yendo a través de las fases vitales de nacimiento, vigor juvenil, madurez, vejez y muerte, debería tenerse en cuenta que un ciclo de vida puede ser interrumpido, abortado, asesinado o golpeado por la enfermedad en cualquier momento, y finalizar sin cumplirse. Cada fase tiene su analogía en la política, y hay muchos rusófobos ansiosos por impedir el destino de Rusia mediante el contagio político, económico y cultural. El bloque soviético cayó por medio de un contagio interno y externo.

     Spengler previó nuevas posibilidades para Rusia, la que todavía tiene que cumplir su misión histórica, mesiánica y de alcance mundial, una misión tradicional de la que Putin parece estar consciente, o al menos dispuesto a desempeñar su parte. Coyer afirma convincentemente: "El conflicto entre Rusia y Occidente, por lo tanto, es retratado tanto por la Iglesia Ortodoxa rusa como por Vladimir Putin y sus colaboradores como nada menos que un conflicto espiritual y civilizacional" (Coyer, op. cit.).

     El fortalecimiento de la Ortodoxia es parte de este proceso, como lo es el estilo de liderazgo de Putin, a diferencia de un Yeltsin, por ejemplo. Comoquiera que Rusia sea considerada exteriormente, ya sea como monárquica, bolchevique o democrática, existe una Rusia interna —eterna— cuyo carácter embrionario la coloca en un rumbo antitético al de Estados Unidos.




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