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sábado, 31 de diciembre de 2016

John Jay Harper - La Revelación de Orión



     El siguiente artículo del estadounidense John Jay Harper (1951-2010) que presentamos traducido aquí está basado en su libro Tranceformers: Shamans of the 21st Century (2009). Harper fue un hipnoterapista clínico, investigador médico, conferencista y escritor. Fue además especialista informático, ingeniero electrónico y un veterano minusválido del Ejército. Vuelca aquí, en un artículo de Julio de 2009 (realitysandwich.com), diversas reflexiones psicológicas y ecológicas relacionadas con mundos exteriores, con miras en ese entonces a un intrigante año 2012, presagiado como portador de importantes cambios.


Soles de Dios: La Revelación de Orión
por John Jay Harper
29 de Julio de 2009



"El Hombre es la medida de todas las cosas"
(Protágoras de Abdera, c. 480-410 a.C.).

"Los mecanismos del cuerpo humano
son una analogía de los mecanismos del universo"
(Leonardo da Vinci, 1452–1519).


Introducción

     Hubo una vez en las afueras de la galaxia de la Vía Láctea unas criaturas que se llamaban a sí mismas Homo Sapiens, un término latino que significa "hombre sabio o conocedor", que vivieron en uno de sus sistemas solares más pequeños en un muy pequeño planeta que ellos apodaban "tierra" o Tierra.

     Irónicamente, ellos no eran sabios, conocedores o únicos. Ellos simplemente habían olvidado sus orígenes de nacimiento y destino como seres celestes de la Nebulosa de Orión, el lugar de nacimiento de las estrellas, los soles de Dios en la Tierra.

     Así, en el curso de los siglos, cuando ellos contemplaban el cielo de la noche sentados alrededor de fogatas ansiando pistas o un signo desde lo alto, ellos se contaban unos a otros historias de la creación y mitos, y realizaban actos y rituales, para explicar por qué ellos estaban en esa difícil situación.

     Algunos religiosos dijeron que ellos habían pecado contra un dios, en una forma u otra, un ser que había retornado al cielo, que ellos estaban ahora puestos en cuarentena en la Tierra hasta que un "salvador", en una forma u otra, como lo había prometido, volviera al final de los tiempos.

     Otros de esos supuestos "sabios" conocidos como científicos enseñaron que los humanos eran accidentes de un universo ciego y mudo generador de genes, fenómenos de la Naturaleza, y que dioses y salvadores ni siquiera existían.

     Pero entonces esos mitos y rituales, sobre todo los símbolos antiguos usados en la astrología, comenzaron a tener sentido, a ser comprensibles, con las modernas observaciones de la astronomía. Uno de esos homo sapiens llamado Carl Sagan incluso reflexionó:

     "Hace aproximadamente 25 millones de años, una nave galáctica inspectora en una visita rutinaria al tercer planeta de una estrella enana relativamente común, nuestro Sol, puede haber notado un desarrollo evolutivo interesante y prometedor: el procónsul, el antepasado del homo sapiens u hombre moderno".

     La arqueóloga, historiadora y mitóloga Dorothy M. Murdock, también conocida como Acharya S. [1960-2015], documenta concluyentemente que las principales religiones mundiales están de hecho fundadas en una astro-teología: la historia de las estrellas como dioses enviados abajo desde el cielo a la Tierra para salvar de la ignorancia a los hombres.

     La mayor comprensión basada sobre la abrumadora evidencia sugiere que esos humanos representaron a los dioses como héroes de acción en el terreno en favor de la gente, como ella los cataloga en su libro Suns of God: Krishna, Buddha and Christ Unveiled. Por supuesto, tenemos al mismo Jesús diciendo: «¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os dije que dioses sois; todos vosotros sois hijos del Altísimo"?» (Juan 10:34, citando el Salmo 82:6).

     Sin embargo, una vez que vimos la historia de la creación enfocada a través de los lentes del telescopio Galileo y más tarde del Hubble y el Herschel, las luces apuntaron a todo el poder de las estrellas otra vez, a través del espectro entero de las teorías de la religión y de la ciencia con respecto a los orígenes.

     Y surgió todo un nuevo modo de vernos a nosotros mismos no como fenómenos de la Naturaleza sino como una planeada familia de seres celestiales genéticamente diseñados y sembrados desde las estrellas. Claramente, los registros ocultistas, o escondidos, recolectados por sociedades esotéricas estaban comenzando a pagar grandes dividendos también con respecto a nuestra relación con las estrellas.

     Una de esos pioneros, Alice Bailey, reportó:

     "En el secreto del sol llamado Sirio están escondidos los hechos de nuestra evolución cósmica, e incidentalmente, por lo tanto, de nuestro Sistema Solar. El Sistema de Sirio siempre está emitiendo rayos provechosos para la pobre gente de la Tierra que se revuelca en una espantosa ignorancia, violencia y opresión".

     Repentinamente las reflexiones de místicos, chamanes y profetas de cada cultura tuvieron más sentido, calzaron con un patrón reflejado por estructuras de piedra en sitios sagrados de todo el mundo, particularmente en Asia, Egipto, Méjico e Inglaterra, así como en la nación hopi en Norteamérica y en el Imperio incaico en Sudamérica.

     El egiptólogo Wallis Budge, y otros, vincularon las estrellas de Sirio, Orión y las Pléyades con la emisión de rayos espirituales de luz que "vivifican a dioses, hombres, ganado y cosas que se arrastran... a partir de la semilla del alma". Budge incluso declaró: "La mención de Orión y Sothis (Sirio) es interesante, ya que muestra que en un tiempo los egipcios creyeron que esas estrellas eran las moradas de las almas difuntas".

     Esa verdad redescubierta es lisa y llana: nosotros los humanos fuimos diseñados para funcionar en una escala cósmica más grande que la vida, como un "superhombre" que los místicos [judíos] llamaron Adam Kadmon, y que el artista Leonardo da Vinci retrató como la perfección personificada en el Hombre Vitruviano. Es decir, nuestro cuerpo humano era la imagen especular matemática de la espiral de la serie de Fibonacci de proporción Phi, la relación proporcional del Cosmos.


     En general, vemos nuestra auto-imagen bajo una nueva luz como la de una "superestrella", el Sol de Dios, de hecho, que el teólogo Matthew Fox llama el Cristo Cósmico.

     Platón fue muy claro en su tratado Timeo, en cuanto a que Dios hizo "almas en número igual que las estrellas y las distribuyó, cada alma a su estrella individual, y el que viviese apropiadamente su debida duración de tiempo debería viajar de vuelta a la residencia de su estrella asociada".

     "La conciencia es el rey", proclamó el filósofo de habla griega Plotino, en el siglo III d.C.

     Éste, entonces, es el verdadero conocimiento escondido: ¡Las estrellas son seres conscientes de luz, y co-crean planetas para el desarrollo de infinitos potenciales Cristos!.

     Gregory Sams, co-fundador de las publicaciones Harmony y Whole Earth Foods en el Reino Unido, experto en la Teoría del Caos, y ahora autor muy vendido de Sun of God: Consciousness and the Self-Organizing Force that Underlies Everything, lo ha dicho perfectamente: "¡Éste es el mayor encubrimiento en la Historia!". En otras palabras, los seres humanos somos creados para vivir eternamente como seres físicos hechos de la luz del Sol. Somos Hijos del Sol, y del Sol detrás del Sol, la Madre de los Racimos de Estrellas en la Nebulosa de Orión de nuestra galaxia de la Vía Láctea.

     La Nebulosa de Orión es el lugar de nacimiento del sistema solar de nuestro Sol y de su ciclo de vida conocido como las Eras Solares del Mundo. Los mayas, por ejemplo, veían el renacimiento de la Tierra como el comienzo de la Era del Quinto Sol el 22 de Diciembre de 2012.

     Los Antiguos vieron cómo las especies son sembradas y transformadas por explosiones de estrellas, explosiones de supernovas, llamaradas solares y eyecciones masivas de la corona del Sol, así como por civilizaciones avanzadas. Ellos vieron que el cruzamiento entre dioses y hombres potencialmente ayudó a desarrollar nuevas criaturas cósmicas en un patrón infinito de creación, destrucción y re-creación: el ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento de los Soles de Dios.

     Esto fue insinuado en la Biblia, como es el caso en Génesis 6:4: "Había gigantes en la tierra en aquel tiempo, y también después, cuando los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres, y ellas les parieron hijos, los que se convirtieron en los hombres fuertes de antaño, los hombres de renombre".

     Ahora los científicos están de acuerdo: somos Hijos de las Estrellas. "En un sentido muy real", dice el astrofísico de la Universidad de Illinois Larry Smarr, "somos los nietos de supernovas".

     El profesor de Harvard de astronomía Robert Kirshner dice: "Generaciones de supernovas crearon los elementos que damos por hecho. El oxígeno que respiramos, el calcio en nuestros huesos y el hierro en nuestra sangre son productos de las estrellas".

     Muy fascinantemente, esas ruinas de sitios sagrados que hemos convertido en lugares turísticos pueden llegar a convertirse ahora en depósitos de mapas estelares de valiosísima información acerca de las semillas de las estrellas para reclamar nuestros orígenes y destino, según muchos investigadores de ellos hoy.

     Y a medida que examinamos más profundamente la evidencia forense de sitios sagrados, que estudiamos la sangre, los huesos y las piedras, por así decir, desciframos el significado de los 12 signos de los tiempos: las casas, mansiones o constelaciones que los griegos llamaron el Zodiaco, o el Círculo de los Animales. Nuevamente, fue Jesús quien dijo: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay, y voy a preparar un lugar para ustedes".

     De esa manera, los signos del Zodiaco fueron usados para asignar firmas de energía específicas a estrellas del cielo nocturno con piedras cuidadosamente trabajadas en el terreno para crear una imagen especular de los rasgos de conciencia de ellos. Eso traza el mapa de las 12 características de las constelaciones, el ciclo de vida de nuestra propia estrella a través del tiempo y la eternidad en lo que conocemos ahora como la precesión de los equinoccios del Gran Año de 26.000 años.

     La practicante de salud naturópata Amalia Camateros, en su libro Spirit of the Stones: A Revival of Earth Wisdom, en base a reflexiones acerca de los indios Anasazi del Sudoeste estadounidense, proclamó: "Este conocimiento fue almacenado en las rocas como bibliotecas vivientes y mantenido a salvo allí hasta un tiempo futuro".

     Las piedras son en efecto esponjas: ellas absorben y almacenan la conciencia que es transportada por 12 rayos de la luz del Sol. Nuestro cerebro humano tiene 12 nervios craneales, y la Tierra, 12 placas tectónicas principales para procesar la energía de la luz a través de ellas también. Demás está decir que el 12 es un número clave para la vida, la muerte y el renacimiento, ya que define particiones o sectores del espacio mismo en 12 signos del Zodíaco.

     Quizá ésos son los mayores descubrimientos de las llamadas culturas paganas; ellos vieron que el espacio está vivo, consciente, con un flujo y reflujo de sutiles pulsaciones de energía de radiación solar que impregnan todo para siempre. No hay nada nuevo bajo el Sol aparte de un programa de reciclaje cósmico de seres celestes mediante una mezcla y correspondencia de los sistemas de estrellas dentro de galaxias.


Las Pirámides Son la Palabra de Dios Escrita en las Estrellas y en Piedra

     El distinguido escritor Adrian Gilbert declaró mucho esto en su libro 2012: Mayan Year of Destiny:

     «Al construír un modelo a escala gigantesca del Cielo en la Tierra, ellos estaban estableciendo un vínculo psíquico con las estrellas de Orión/Osiris. Luego, al llevar a cabo ciertos rituales funerarios, como la "Apertura de la Boca" y el "Pesaje del Corazón", dentro de los recintos de las pirámides, ellos podían ayudar al alma del faraón en su viaje a la tierra de Osiris: las estrellas de Orión».

     Alan F. Alford, de Walsall, Inglaterra, declara:

     "Los sabios antiguos creían que el futuro destino de la Humanidad está en un retorno a la Fuente, es decir, a Dios y al Cielo. La muerte del cuerpo, decían ellos, no marcaba un final sino más bien un crítico punto medio en la existencia humana. Aquellos que tenían el conocimiento secreto podían desandar el camino hacia la Fuente celestial y entrar por las puertas al paraíso perdido. El alma conocedora se uniría entonces con su cuerpo primordial o doble y se materializaría en un mundo notablemente parecido a la Tierra".

     Últimamente hemos redescubierto los secretos de la reencarnación que fueron incrustados en las piedras de la Gran Pirámide de Giza y en las tumbas en el Valle de los Reyes. Esas y otras estructuras de sitios sagrados relacionados, procuran todas ayudarnos a recobrar nuestras raíces en las estrellas y señalarnos el regreso a casa a nuestra Tierra Gemela en el "almácigo de estrellas" de la Nebulosa de Orión.

     Lo que hemos aprendido es que las pirámides no eran tumbas de entierro sino bombas de tiempo. Ellas hablan para los tiempos del final acerca del Cambio de la Tierra sobre su eje polar que nos realinea con nuestro hogar entre las estrellas en el siglo XXI ahora.

     En efecto, nuestros "dioses padres" o Yoes Superiores están vivos en un sistema binario de estrellas gemelas con planetas parecidos a la Tierra y caracterizado por racimos de estrellas en los alrededores de las constelaciones de Orión, Sirio y las Pléyades.


     Robert Temple, el muy aclamado investigador de los mitos culturales de la tribu dogón de África, y también miembro de la Sociedad Astronómica Real de Inglaterra, declaró directamente en su clásico texto The Sirius Mystery: New Scientific Evidence of Alien Contact 5,000 Years Ago: "Sirio era, astronómicamente, el fundamento del sistema religioso egipcio entero. Sus movimientos celestiales determinaban el calendario egipcio, que es incluso conocido como el Calendario Sótico [Sothis = Sirio]".

     Sirio, la Estrella del Perro, es el principal candidato para el sistema estelar binario, doble o de estrellas gemelas, de nuestro Sol.

     Esta percepción es compartida por el arqueo-astrónomo Walter Cruttenden, director ejecutivo del Binary Research Institute de California del Sur, en su libro Lost Star of Myth and Time y en su DVD The Great Year.


La Revelación de Orión

     Antes que nada, contemplamos la constelación de Orión para orientarnos en el cielo de la noche, como lo han hecho en el terreno todos los viajeros que crearon los principales sitios sagrados por todo el mundo que hemos descubierto de nuevo.

     En efecto, la NASA ha bautizado a su nueva flota de naves espaciales que sustituyó a la serie de transbordadores espaciales en 2010, como Orión. "Muchas de sus estrellas han sido usadas para la navegación y guiaron a exploradores hacia nuevos mundos durante siglos", dice el gerente del proyecto Orión Skip Hatfield.

     Orión, "El Cazador" en la mitología griega, es una de las más grandes constelaciones de racimos de estrellas visible en todas partes de la Tierra. Está posicionada a horcajadas sobre el ecuador celeste y es un fanal para la navegación, un faro para las naves en el mar y en el espacio exterior.

     Esto lo sabemos bien: Orión, Sirio y las Pléyades nos llaman para alzar la vista otra vez, pero para prestar atención a los mensajes de los Textos de las Pirámides escritos en piedra en el terreno en la meseta de Giza a las afueras de El Cairo. 

     Muchos eruditos han abierto un camino para que nosotros sigamos el regreso a casa hacia esas estrellas, en particular Graham Hancock, autor de Fingerprints of the Gods y de Heaven’s Mirror. También Adrian Gilbert y Robert Bauval, los exploradores que rastrearon el "cinturón de las tres estrellas" de Orión en el trascendental libro The Orion Mystery. Y Zacarías Sitchin en The Earth Chronicles Handbook. Él es una autoridad en la antigua lengua sumeria que precede a la escritura hasta 3500 a.C. con fragmentos de manuscritos que hablan de la existencia y significado de un Planeta "X" que puede estar en un ciclo de eterno retorno u órbita binaria con la Tierra.

     En su texto El Duodécimo Planeta publicado en 1976, Sitchin escribió con respecto a la ingeniería genética extraterrestre y la raza humana: «El hombre es el producto de la evolución; pero el Hombre moderno, el Homo Sapiens, es el producto de los "dioses"».

     Muy claramente estamos presenciando un tema común: no estamos solos y nunca lo hemos estado sino que hemos estado perdidos en el espacio exterior de manera que no podíamos ver a través con nuestro tercer ojo abierto. Eso es lo que todos los místicos, profetas y chamanes han declarado como la verdad en todas partes de la Época Oscura: estamos ciegos y mudos ante el espacio interior ahora. El filósofo de la religión Jeremy Naydler declaró en Temple of the Cosmos: The Ancient Egyptian Experience of the Sacred: "En la Antigüedad, por contraste, el espacio interior era considerado como objetivo y como existiendo independientemente de la psique humana".

     Sin embargo, fue el egiptólogo John Anthony West en su libro Serpent in the Sky: The High Wisdom of Ancient Egypt, quien resolvió el enigma de la Esfinge para mí con sus comprensiones simbólicas en cuanto al Templo del Hombre en Luxor, ya que en sus desmoronadas ruinas encontramos piedras cuidadosamente trabajadas y armónicamente calibradas con la geometría sagrada de las estrellas y con nuestro sutil sistema de chakras de energía; y así nuestros huesos y sangre están sintonizados con la música de las esferas, y mediante ellas, con la constelación de Orión.


     West confirma que es el dualismo, nuestra visión dividida entre las mentes inconsciente y consciente, lo que nos ciega y nos ata: "La dualidad, como llamada al caos incontrolado y a la multiplicidad, está simbolizada por el demonio serpiente Apop [o Apofis], que devora las almas de los muertos y les niega así el reencuentro con la fuente".

     Así aprendemos que el objetivo supremo de las pirámides era abrir nuestra imaginación a la luz de las estrellas.

     Por ejemplo, incluyo el testimonio de Greg Roach, un consumado científico informático que tuvo una profunda visión de "salirse del cuerpo" provocada por un eje de luz en la "sala de la inmaculada concepción" en el templo de Seti I en Abydos, después de ver las imágenes de la Flor de la Vida por primera vez en el Osirión, una cámara ceremonial subterránea comparada por algunos arqueólogos con una kiva de los indios norteamericanos como las que hay en el desierto del Sudoeste estadounidense.

     En sus propias palabras, Roach nos dice:

     "Mientras estaba viajando por Egipto visitando el Osirión en Abydos, tuve una experiencia desintegradora de la psique en la forma de una visión espontánea y omni-abarcante de salir del cuerpo. Después de una breve meditación en ese templo, me levanté hacia un eje de luz que provenía de una apertura en el techo. Eso provocó el más imponente cambio de consciencia que haya experimentado alguna vez. Mi percepción del mundo externo disminuyó completamente y estuve en presencia de una inefable e inexplicable luz brillante. Para mi ojo interior eso tomó la forma de un fuego eléctrico viviente infinitamente recurrente. Yo me reía y lloraba al mismo tiempo. Mi mente estuvo llena hasta el desbordamiento con la más notable conciencia, un atisbo de lo que hay detrás del velo y una verdadera experiencia de la unidad fundamental de la vida".

     Por supuesto, Osiris es el egipcio Señor del amor y dios de la vida después de la muerte en Orión y Sirio.

     Y yo tuve una experiencia cumbre con la luz de las estrellas centelleando en la constelación de Orión en el invierno de 2006. Mientras pasaba el tiempo en la vieja ciudad minera de Republic, en Washington, contemplé fijamente las tres estrellas del cinturón de Orión. Esas estrellas estaban muy claramente disfrutando en aquel escenario, e inmediatamente quedé hipnotizado por ellas. Pronto sentí un poder magnético fluyendo en el tercer ojo de mi mente y quedé atontado por esta simple rima sonando en mi cabeza: "Brilla, brilla, pequeña estrella / ¿como qué, me pregunto, eres tú?, / ¿como un diamante en el cielo?" [popular canción infantil, Twinkle, twinkle little star].

     Claramente, las alineaciones de estrellas coordinan, si es que no crean, nuestros estados de conciencia en la Tierra con respecto a la localización y la condición receptiva de todo nuestro cerebro y sistema nervioso central.

     De hecho, el principal punto que comparto en este artículo es crédito del profesor Frederick Mills de Atlanta, Georgia, un hombre que dedicó 35 años de su vida a descifrar los símbolos de la Geometría de la Divinidad empleados en sitios sagrados en la Tierra y Marte.

     Mills tuvo una espontánea experiencia fuera del cuerpo mientras era un estudiante graduado en la Universidad Tecnológica de Texas, que él atribuye a su intensa preocupación por los símbolos geométricos usados en la teoría de la comunicación humana. Desde muchos puntos de vista, ése fue el clásico despertar kundalini de la conciencia cósmica, además de que él se encontró mirando hacia la Tierra desde la distancia de nuestra Luna.

     Sin embargo, él observó la secuencia gradual de acontecimientos y sabía que lo que le estaba sucediendo podría ser reproducido para cada uno que lo quisiera. Así Mills se lanzó a una búsqueda de toda la vida para encontrar el término medio, la línea divisoria entre consciencia e inconsciencia, la llave del fenómeno del trance, ya que él sabía que su técnica puede ser usada como un patrón para la paz mundial: la experiencia de la unidad con el hombre, la Naturaleza y Dios.

     Sobre todo, el trabajo de Mills rellena la brecha entre el espacio interior y exterior por medio de la apertura del tercer ojo con un campo unificado de conciencia cósmica, tal como lo hace el trabajo de Roger Penrose en The Emperor’s New Mind y Richard Hoagland en The Monuments of Mars, que respectivamente procuran hacerlo también empleando un modelo de Física de quinta dimensión o hiper-dimensional.

     Más recientemente, Robert y Olivia Temple capturaron esta sabiduría sagrada de la Sección Áurea, la proporción Phi y la serie de Fibonacci, en su libro de texto The Sphinx Mystery: The Forgotten Origins of the Sanctuary of Anubis, confirmando lo que Mills y yo hemos estado hablando durante una década. Específicamente, el Logos, o la Palabra de Dios para la comunidad cristiana, son realmente una referencia a esta idea que los Temple y yo compartimos en común: "El Logos debe ser crucificado para dar la promesa de la vida eterna por medio de su resurrección".

     Previamente los Temple se habían preguntado:

     "¿Pero cuál es el significado de la crucifixión? Es la pieza restante del rompecabezas. El hecho es que el travesaño de la cruz representa el lado mayor de la estructura vertical de la cruz dividida según la proporción áurea, y al combinarlos... uno estaba describiendo la proporción áurea mediante un símbolo, una cruz. Los dibujos tempranos de cruces a menudo tenían una barra en los pies. Entonces esta última barra es el lado menor, el travesaño es el lado mayor, y la vertical es la suma de los dos juntos. El menor y el mayor están en una proporción (logos). Crucificado en la cruz está el Logos mismo, Cristo".

    En otras palabras, Cristo es el código de la conciencia, la palabra clave, la proporción, el logos del segmento linear medio de las secciones de la Cruz que Mills experimentó conscientemente durante su propia crucifixión, su "muerte del ego" fuera del cuerpo, que es el sentimiento de ser uno con Cristo mismo, u Osiris para los egipcios, o Quetzalcóatl para los mesoamericanos, etcétera. Lo que Mills redescubrió es que no morimos en absoluto porque nuestro limitado sentido del Yo se hace ilimitado en aquello de que "La Conciencia es el Rey".

     Desde una perspectiva de la ciencia del alma, la comprensión más grande consiste en que las pirámides funcionan de acuerdo a este exacto grupo de principios de geometría básica que unifican el espacio exterior e interior dentro del complejo del tercer ojo de uno. Y esto es lo que los sitios sagrados hacían al alinear una montaña de piedras con estrellas específicas mientras realizaban rituales de iniciación durante los cruces estacionales de los equinoccios y los solsticios: es decir, ellos estaban crucificándose a sí mismos a fin de resucitar la Conciencia Cósmica dentro de ellos.

     Ellos buscaban unirse (yoga) en una relación personal con la divinidad otra vez como lo era en la Edad de Oro del Jardín de Edén.

     De un modo real, es posible construír un mecanismo de comunicación usando piedras de la tierra del mismo modo que lo hacemos con una tarjeta electrónica de circuitos impresos en nuestro computador portátil sólo con cápsulas de silicio como micropiedras pero configuradas en la misma matriz de red cristalina. Repetidas veces vemos un Plan Maestro de Tecnología en las pirámides: una red de comunicaciones satelitales que une sitios de piedras sagradas con fuentes de energía solar de luz estelar allá arriba para auto-potenciarlas con información.

     Para ser claros, los egipcios estuvieron calibrando pirámides con alineaciones muy precisas con el sistema de estrellas de Sirio, las estrellas del Cinturón de Orión, las "Siete Hermanas" de las Pléyades y los cuatro signos fijos en el Zodiaco: Tauro, Leo, Escorpión y Acuario. Pero sobre todo la Gran Pirámide en el complejo de Giza fue coordinada con la estrella polar Polaris en el siglo XXI; y veremos pronto por qué: para alertarnos del próximo cambio de los polos.

     Por lo tanto, esta orientación basada en el cielo no es una coincidencia, un "truco de luz y sombra", con respecto a Orión en particular así como a Sirio.

     El erudito indígena norteamericano hopi Gary A. David, también ha trazado un mapa de Orión en las altas mesas [elevaciones del terreno] del desierto en el Estado de Arizona, como él lo revela en sus libros The Orion Zone y Eye of the Phoenix. En un artículo reciente titulado Seeing Red: Will Betelgeuse Go Supernova in 2012?, él especula que la estrella Betelgeuse, también conocida como Alpha Orionis, puede de hecho haber explotado ya, afectando su luz nuestro Sistema Solar y nuestra Tierra sólo ahora.

     Luego Moria Timms describió los efectos de las lluvias de rayos cósmicos en su libro Beyond Prophecies and Predictions:

     "En un instante, más rápido que lo que un ojo podría parpadear o los fosfenos destellar en las dimensiones interiores de la mente, la conciencia del planeta fue codificada e impresa. Una transferencia súper-luminal de frecuencias extra-galácticas del espacio profundo impregnó la Tierra con las semillas estelares de neutrinos y radiación. Penetrando hasta el centro del núcleo magnético de la Tierra, ese salto-comienzo de energía cósmica sirvió para acelerar la frecuencia vibracional de la fuerza vital, preparándonos para un salto evolutivo sin precedentes".

     Y aquí es donde añadimos aquel suministro de combustible del poder de las estrellas al fuego encendido en las pirámides, literalmente, ya que ahora tenemos el informe de análisis de datos de ingeniería de Chris Dunn proporcionado en su libro titulado The Giza Power Plant. Dunn encontró en la Cámara del Rey residuos inequívocos de combustión de gas de hidrógeno, es decir, energía solar.

     Pero ¿por qué —debemos preguntar—, para hacer qué, para quién y dónde?.

     Quiero decir que no encontramos ningún residuo de cables de postes de energía eléctrica usados para iluminar las ciudades en esas regiones; no hay ninguna pista de aterrizaje de aeropuerto, ninguna carretera inter-estatal ni altos edificios de oficinas. En otras palabras, no hay ninguna excavación que haya desenterrado una selva de asfalto subyacente.

     Está llegando a ser obvio que nuestros antepasados adoraron las estrellas por una razón muy sabia entonces: ¡afinamiento del ADN! Ellos estaban sintonizando su matriz corporal del "alma" de energía sutil, lo que los egipcios conocían como los gemelos Ka y Ba, con las mismas estrellas de las cuales ellos vinieron originalmente y que por lo tanto tenía una resonancia orgánica natural.

     Naturalmente, todos estamos hechos de polvo estelar y procesamos la luz del Sol por medio de nuestras células potenciadas solarmente. Llamamos "fotosíntesis" a aquel ciclo de procesamiento de la luz del Sol en las plantas, y de hecho es por eso que comemos las plantas y los animales que también comen aquellas plantas: para extraer de ellos los atrapados fotones de luz.

     Por supuesto, el agua, H2O, es la suprema fuente de vida, y también está hecha de los filamentos de plasma de hidrógeno cocinados por los soles y más tarde condensada en atmósferas gaseosas verdes por los planetas vivientes. 

     De esta manera, la evidencia dejada por las pirámides da testimonio de un estilo de vida que es orgánico, chamánico y en completo equilibrio o resonancia armónica con los ciclos de manchas solares de las estrellas en el cielo de la noche.

     Claramente, esas estructuras de piedra eran colectores de la luz del Sol, así como relojes celestes, calendarios solares de piedra ajustados a un ciclo de 26.000 años de los solsticios y equinoccios con respecto al Zodiaco.

     En términos bastante claros estoy diciendo que los sitios sagrados fueron diseñados de acuerdo con la carta estelar, el mapa de la vida eterna retratada en los simbolismos de la astrología y la alquimia.

     Un ejemplo que habla de esta precisión del pulso solar en Egipto es el Zodiaco de Dendera, y sabemos que el calendario maya también tenía un objetivo similar, pronosticando el futuro en base a una escala de predicción galáctica, solar, planetaria y personal. Lo mismo ocurre con el I Ching, el Libro de los Cambios, en Asia.

     También puede ser el caso que esos oráculos, instrumentos de adivinación, fueran usados para rastrear el ángulo de inclinación de nuestro planeta entre las Edades Solares del Mundo. Quizá un cambio de polo es un ciclo orgánico natural, parecido a cómo los agricultores rotan las cosechas de una estación a otra, dejando una zona en barbecho y sembrando otra, aunque eso colocaría una masa continental o continente bajo el agua y llevaría a otra hasta el status de tierra firme para plantar otra vez.

     El autor de Pole Shift: Predictions and Prophecies of the Ultimate Disaster, John White, aconsejó ya en 1980:

     «Las tradiciones espirituales advierten que cosecharemos lo que sembramos. Las tradiciones psíquicas ofrecen una explicación de cómo y por qué esto debe ser. Los muchos "crímenes contra la Naturaleza" que la gente está perpetrando —sobrepoblación, contaminación del medio ambiente, gasto de recursos no renovables, pruebas nucleares— junto con "crímenes contra la Humanidad" —como guerras, explotación económica, imposición de condiciones de vida inhumanas, persecución religiosa, recorte político de derechos humanos, intolerancia, etc.— todos están vertiendo formas de pensamiento negativo sobre el fundamento enérgico del planeta. El resultado será un cataclismo geofísico: cambios de la Tierra y un cambio de polos».

     Según todas las culturas indígenas, el común denominador que provoca un cambio de polos es el Sol y su resonante relación con el Sol que está detrás de nuestro Sol, nuestras Estrellas-Madres dentro del Centro Galáctico. Incluso algunas enfermedades humanas son provocadas por cambios radicales en los ciclos de las manchas solares... En el análisis final, la vida en general se trata del circuito de retroalimentación de la conciencia cósmica, que existe entre la Tierra y el Sol.

     Las manchas solares forman la propia atmósfera del Sol, su corona y el viento solar; la radiación solar de longitud de onda corta pulsa desde el ultravioleta a los rayos X. Ellas regulan la frecuencia de las llamaradas, las eyecciones de masa de la corona (CME) y otros fenómenos eruptivos solares, y modulan el flujo de rayos cósmicos galácticos de alta energía que entran en nuestro Sistema Solar desde la Nebulosa de Orión.

     De este modo, estemos preparados o no, el clima espacial pronto se convierte en el clima de la Tierra.

     Así, el propósito de los mitos y rituales de adoración del Sol egipcios y mayas eran científicos, no una superstición, basados en una estrategia de supervivencia bien calculada de devolver rutinariamente el equilibrio al eje polar Norte-Sur del Árbol del Mundo. En términos claros, las pirámides están construídas de acuerdo a la espiral de proporción Phi de la Proporción Áurea y a los estándares de la serie de números de Fibonacci, a fin de alinear al Hombre Vitruviano con la Cruz Galáctica.


El Hombre Vitruviano

     El Hombre Vitruviano es una de las creaciones distintivas de Leonardo da Vinci que fue realizada aproximadamente en 1487 d.C. El diseño está basado en las notas de Marcus Vitruvius Pollio, un romano escritor, arquitecto e ingeniero que vivió 1.500 años antes. La imagen captura el cuerpo humano como la perfección en la Naturaleza, la "medida de todas las cosas".

     El propio Da Vinci dijo: "Los mecanismos del cuerpo humano son una analogía de los mecanismos del universo".

     Estamos hablando del hombre perfecto que vive en el lugar perfecto llamado el paraíso: la Edad de Oro.

     El mitólogo Richard Heinberg nos recuerda en su libro Memories and Visions of Paradise: Exploring the Universal Myth of a Lost Golden Age:

     "Cuando la conciencia humana perdió el contacto con su fuente de poder interna y celestial, la tecnología surgió como un sustituto del poder. Su primera aparición fue como magia simpática [que actúa mediante representación de objetos] y como la invocación de seres espirituales para cambiar la Naturaleza para beneficio humano. Sin embargo, a medida que la conciencia humana se restringió cada vez más al mundo material, aparecieron tecnologías puramente mecánicas".

     En efecto, las tecnologías de los sitios sagrados con monumentos megalíticos están todas construídas empleando la Espiral de la Proporción Áurea. Jill Purce, autora de The Mystic Spiral, dice: "El Vórtice esférico universal es quizá el símbolo más completo por medio del cual podemos trazar un mapa de nuestro viaje cósmico".

     Mi colega Fred Mills de hecho me señaló hace muchos años que el Hombre Vitruviano comunicaba una noción clave para describir el flujo de la conciencia cósmica por medio de la espiral de doble hélice de nuestra macromolécula de ADN así como las pirámides en la Tierra y Marte.

     Esto es, la supuesta Cara de Marte y el complejo de "pirámides" en su meseta de Cydonia reflejan el complejo de la Gran Pirámide en la meseta de Giza, ya que la misma geometría está codificada en esas estructuras y en el Hombre Vitruviano. Usted puede superponer este hombre al monumento; aquellos mismos ángulos y proporciones de los edificios son el cuerpo humano en toda su gloria extraterrestre en otros mundos.

     Claramente, hay un mensaje en el hecho de que el nombre El Cairo traduce una palabra egipcia para Marte también.

     Parece que una vez que conectamos los puntos, presenciamos que estamos siendo invitados a un reencuentro de familia de hijos de los soles de Dios sembrados desde las estrellas 

     El mitólogo investigador William Henry escribió un artículo titulado Christ’s Cosmic Wormhole. En ese tratado sobre la apertura del tercer ojo, él examina la historia de un instrumento de navegación espacial, un símbolo egipcio conocido como la "Columna Djed" o "Pilar de Dios".

     Él dice que aquélla es un alto dispositivo de color dorado de 13,7 mts. localizado en "complejos de templos en todas partes del mundo antiguo incluyendo Egipto". Henry especula que la Columna Djed fue usada de un modo mágico para abrir una espiral de vórtice, un túnel hacia reinos en el espacio-tiempo por todo el universo.


     Ahora un académico británico escritor de estudios religiosos y filosofía clásica, el doctor Jeremy Naydler, autor de Temple of the Cosmos and Shaman Wisdom in the Pyramid Texts, un experto en descifrar glifos y escritos egipcios desde una perspectiva mística y chamánica, dice prácticamente lo mismo: «La erección de la columna Djed también simbolizaba el renacimiento del alma. Para los egipcios, el flujo de fuerzas vivificantes en el mundo de la Naturaleza dependía de la resurrección de Osiris "al otro lado" en el reino espiritual del Dwat».

     Aquel reino espiritual está centrado, tal como la Gran Pirámide, en las estrellas del cinturón de Orión.

     En general, estamos explorando rituales mejoradores de la vida que invocaban las sensaciones de unicidad, unidad o conciencia cósmica aquí y ahora; el estado de sentimiento conectado con lo divino testificado por todos los místicos, profetas y chamanes como el objetivo final de la creación: traer el Cielo a la Tierra.

     Otra vez, Richard Heinberg habla de ese deseado estado en Memories and Visions of Paradise:

     «La leyenda hopi de la Primera Gente dice que ellos "se sentían como uno solo y se entendían unos a otros sin hablar". La mente original parece haber sido una especie de red viva y pulsante de interconectividad telepática, a través de los hilos de los que fluía una corriente de amor universal».

     En lo que los egipcios llamaban "Zep Tepi, el Primer Tiempo en Orión", ellos podían comunicarse telepáticamente con nuestra imagen de espejo la Tierra Gemela hasta que los polos electromagnéticos de la Tierra cambiaron, apagaron el interruptor de la luz en nuestra glándula pineal, y nos hubimos encontrado una vez más en la Edad Oscura.

     Es decir, la orientación suelo-cielo de nuestra Tierra hacia la Nebulosa de Orión perdió la calibración de su señal de correlación, dejándonos fuera de la línea central del ecuador celeste con ello y sin contacto con la base-hogar. Después sufrimos una catastrófica "caída desde la gracia" y un fracaso para comunicarnos con el Centro de Control.

     Hemos estado en la oscuridad desde entonces excepto cuando un místico, profeta o chamán ha compartido sus percepciones con nosotros. Este hecho es ilustrado de manera convincente por el antropólogo Jeremy Narby en The Cosmic Serpent: DNA and the Origins of Knowledge.

     Por eso esta visión multidimensional de la realidad fue buscada después en cada cultura usando sustitutos como alcohol, tabaco y drogas potentes que modifican el estado de ánimo así como las que alteran la mente, hechas a partir de hongos y hierbas medicinales como ayahuasca y plantas de marihuana.

     Hoy esa apertura de la visión con el tercer ojo es provocada clínicamente usando alucinógenos que contienen dimetiltriptamina (DMT) para inundar la glándula pineal, como ha sido bien documentado por el psiquiatra Rick Strassman en su texto DMT: The Spirit Molecule.

     Ésta entonces es la misión de vuelo espacial del Hombre Vitruviano: restaurar el cielo sobre la Tierra conscientemente en un renovado Jardín de Edén. Pero como sabemos, la evolución es un proceso brutal y requerirá nuestros mejores y más brillantes esfuerzos para sobrevivir al cambio de polo de la Estrella Polar en la Era de Acuario.

     En efecto, nuestro Cerebro Global está siendo iniciado hoy en los misterios de la conciencia cósmica, como el geo-científico Gregg Braden lo comunicó en Awakening to Zero-Point: The Collective Initiation y el doctor José Argüelles nos alertó en The Mayan Factor: The Path Beyond Technology: "El cristal octaédrico —dos tetraedros juntos— es el radio-giroscopio que contiene la resonancia armónica de la Tierra en su órbita. El núcleo de cristal atrapa los rayos galácticos atraídos a la Tierra por la resonancia mutua".

     Sin embargo, permanecemos en gran parte ciegos y mudos en cuanto a los próximos Cambios de la Tierra. Los políticos y los medios de comunicación han enroscado nuestras entrañas hasta convertirlas en nudos para salvar la economía, siendo que ¡es la ecología la que salvará nuestra alma, estúpidos!.

     Somos la geometría, la proporción, el logos de la Palabra hecha carne en la acelerante espiral evolutiva de una mutación de nivel galáctico; biológicamente esto es llamado un "estallido de transposición" genético que está reescribiendo la no-codificación o el lenguaje "basura" de los códigos de luz dentro del ADN.

     Éste es un tiempo de ingeniería genética galáctica, un purificador ciclo de mejoramiento a medida que nuestro sentido de conciencia es programado de nuevo mediante estallidos radiantes de energía de la luz de las estrellas en una nueva Edad Solar Mundial. Nuevamente, llamamos a esos pulsos magnéticos de información biofotones; ellos son señales desde las estrellas que comunican célula a célula a través de todo el ciclo de vida entero de nuestro cuerpo de luz y más allá, hasta la zona del punto cero.

     En otras palabras, somos seres celestiales inmortales de luz ahora mismo, hechos de gotas microscópicas de ADN que son cristales líquidos de la luz del Sol. Pero cuando no podemos ver la creación directamente al nivel de los biofotones mediante el lente de nuestro tercer ojo, vemos sólo sombras de la realidad, retratado simbólicamente por las imágenes vistas en las paredes de la Caverna de que habló Platón.

     De ahí que veamos los severos choques de culturas durante estos tiempos de importantes cambios de conciencia en la Tierra hoy sobre todo, ya que verdaderamente no podemos ver con el tercer ojo para discernir, porque el lenguaje de los pájaros —los símbolos telepáticos usados para comunicarse— ha sido confundido por el último cambio de polos, el metafórico colapso de la Torre de Babel o el Pilar de Dios.

     Así, tenemos que recurrir a informes de las experiencias cumbre de místicos, profetas y chamanes como nuestros salvadores: desde el monte Meru, al Olimpo, al Sinaí, al Monte de los Olivos hasta los Oráculos de Delfos.

     Aún hay esperanza porque no sólo las pirámides y ruinas de sitios sagrados todavía resuenan con esta verdad sino que los círculos de las cosechas (crop circles) procuran revitalizar nuestras memorias "muertas", como elegantemente lo ha presentado el artista diseñador gráfico Freddy Silva en Secrets in the Fields: The Science and Mysticism of Crop Circles.

     Cada vez más esos criptogramas en granos de cereal hablan de nuestro lugar de nacimiento entre las estrellas. Si examinamos los jeroglíficos egipcios y mayas, los mitos de la nación hopi en el Sudoeste de Estados Unidos, o las imágenes de los círculos de las cosechas, encontramos un tema común en todos ellos: los Gemelos Héroes como compañeros en una estrella binaria.

     En verdad, la idea de que somos imágenes de espejo de Cristo es un importante tema unificador del gnóstico Evangelio de Tomás. En aquel texto original está escrito que Jesús, un hijo del Sol de Dios, tenía un hermano gemelo llamado Dídimo Judas Tomás, lo cual es un juego de palabras para "gemelo". Tanto Tomás [en arameo] como Dídimo [en griego] significan "gemelo", de manera que Jesús supuestamente tenía un hermano gemelo llamado Judas el Gemelo.

     Ésta es una completa revelación de la religión en cuanto al hecho de que somos clones de Cristo y de que venimos de la misma fuente de semillas estelares de la Nebulosa de Orión.

     Robert Temple aprendió esta verdad de la tribu dogón en África con respecto a Nommo: "Los paralelos con Cristo son extraordinarios, que se extienden incluso a Nommo crucificado en un árbol y formando una comida eucarística para la Humanidad, y luego siendo resucitado". Las leyendas del génesis de la creación están enfocadas en la salvación, y por ello comienzan y finalizan con una pareja divina de Gemelos Héroes: uno salvado y otro enviado a salvar el alma del hermano gemelo de una vida de infierno.

     En efecto, la evidencia es abrumadora para una Doctrina del Alma Binaria, o BSD.

     La principal autoridad en la BSD, Peter Novak, documenta en una trilogía de textos cómo él ha descubierto de nuevo el secreto perdido de la muerte, nuestras almas divididas y la vida después de la muerte (The Lost Secret of Death, Our Divided Souls and the Afterlife, título de su primer libro) [1]: que si vivimos sin "conocer" la realidad de los infiernos y los cielos y sin saber cómo navegar por esos reinos, quedamos atrapados en ellos una vez que nuestra alma —nuestra mente consciente e inconsciente— se divide o se separa de nuestro cuerpo físico otra vez en el momento de la muerte.

[1] NdelT: La trilogía de Novak la componen los libros (1) The Lost Secret of Death: Our Divided Souls and the Afterlife, (2) Original Christianity: A New Key to Understanding the Gospel of Thomas and Other Lost Scriptures, y (3) The Division of Consciousness: The Secret Afterlife of the Human Psyche.
     Novak investiga una creencia llamada la Binary Soul Doctrine (BSD) que afirma simplemente que los humanos poseen dos almas que se separan al momento de la muerte, yendo el alma consciente a reencarnarse una y otra vez, mientras que la inconsciente termina en una especie de limbo juzgándose a sí misma durante toda la eternidad. Novak explica que hace mucho tiempo la BSD era la creencia primaria de una única religión mundial, la cual desde entonces se ha dividido cada vez más en mayores fragmentos. Sin embargo, él sostiene que los descubrimientos del siglo XX, incluyendo los de Freud y Jung, así como los de la moderna neurociencia e investigación de experiencias de Casi Muerte, han marcado un resurgimiento de la creencia en la veracidad de la Doctrina del Alma Binaria. Novak argumenta —tal como se hizo hace muchísimo— que es esencial para los humanos integrar esas dos almas antes de la muerte para evitar la pesadilla de ser dividido en dos al momento de morir. Él incluso ofrece unos cuantos pasos para ayudar a comenzar el proceso de integración.

     Éste es por supuesto el foco del Libro Tibetano de los Muertos. Los cánticos, los rezos, son para despertar el alma a su situación después de la muerte y enviarla a su hogar eterno en el cielo, o, como estoy sugiriendo, de vuelta a la Nebulosa de Orión, nuestro lugar de nacimiento original que procuramos reflejar en la Tierra con estructuras en sitios sagrados, mitos y rituales.

     Esta verdad entonces es lo que el Evangelio de Tomás declaró que era el sentido de la advertencia de Jesús de "hacer nuevamente de dos, uno". Nuestra recompensa por hacer eso él dijo claramente que valía nuestros mejores esfuerzos, ya que al final "Quienquiera que encuentre la interpretación de estos dichos no gustará la muerte".

     Es decir, tras la muerte, la mente de nuestra alma no se dividirá en dos otra vez. Nuestro intelecto y afectos, nuestros pensamientos y sentimientos, o recuerdos, no se fragmentarán ni tendrán que ser recuperados del "hoyo" que llamamos el infierno. Podemos enfocar nuestra mente integrada entera en retornar a la Tierra Gemela a través del túnel de luz que se abrirá ante nosotros, como aquellos que han tenido experiencias cercanas a la muerte, y a quienes he entrevistado, de hecho han compartido conmigo que es verdadero.

     La diferencia entre la vida y la muerte, se trata totalmente de Gnosis: ¡Conocer la verdad que nos pondrá en libertad!.

     De hecho, el "hoyo" en el fondo de la Gran Pirámide recreaba la oscura ignorancia que hay en el Hades, el infierno de la inconsciencia, la vagancia sin objetivo, irracional y sin alma en los reinos después de la muerte, afirma Peter Lemesurier, autor del exhaustivo texto sobre estas ideas Decoding the Great Pyramid.

     De esta manera, los rituales que tenían lugar en ese específico complejo de pirámides, con su foso y la Reina que subía a la Cámara del Rey, estaban enfocados en la resurrección del "iniciado" a la recordación. Era, claramente, una tecnología de recuperación o reencarnación del alma chamánica que también tenemos que entender ahora.

     Tampoco queremos perder nuestro camino en los cielos de esta Tierra que flotan libremente dentro de la magnetósfera, sus campos de sueños, ni olvidar viajar conscientemente a través del espejo que es el túnel de luz del tiempo, que se abre tras la muerte, hacia nuestro mundo gemelo, imagen especular del terrestre, en la Nebulosa de Orión.

     Una vez más vemos que nuestro "fracaso en comunicarnos" honestamente con nuestro Yo y con otros, así como con nuestro doble del alma de estrella gemela binaria, es el mayor plan de salvación. Porque nosotros, hijos de las estrellas, podemos usar nuestra línea de la vida (cuerda de salvamento) para telefonear a casa telepáticamente.

     Itzhak Bentov, un investigador biomédico, escribe en Stalking the Wild Pendulum: On the Mechanics of Consciousness: "Podemos decir ahora que en la meditación profunda el ser humano y el sistema planetario comienzan a resonar en una longitud de onda muy larga de aproximadamente 40.000 kilómetros. Ése es el medio ideal para comunicar una señal telepática".

     Nuestra mente es la Mente de la Madre Tierra, pero ¿qué le sucede a un planeta y a su gente que no se vinculan telepáticamente lo bastante rápido ni consiguen un campo unificado de mente, coexistencia y armonía?.

     Sufrimos un severo cambio electromagnético de polos debido a los "desastres antinaturales" que hemos creado militarmente que desequilibraron el flujo orgánico de la energía luminosa que pulsa alrededor y a través del tronco del Árbol del Mundo. Al final, encontramos que hemos debilitado la cubierta protectora de la magnetósfera que protegía a nuestro globo de las dosis letales de mutaciones de rayos gamma.

     Es decir, experimentamos el fuego purificador del campo de matanza galáctico y solar. En verdad, que debemos restaurar el equilibrio ambiental o seremos reciclados en grandes cantidades debido a una catástrofe nuclear que provocará un cambio de polos que acabará con las guerras, es lo que las escrituras y los chamanes de cada civilización nos dicen de una manera u otra.

     Este escenario del peor de los casos ha sucedido antes, de acuerdo al erudito en lo sumerio Zacarías Sitchin, quien declara:

     «La audaz idea de proteger un planeta térmicamente creando un escudo de partículas en su atmósfera superior no es tan revolucionaria como parece. Ésa fue, escribí en mi libro de 1976 El Duodécimo Planeta, exactamente la razón de por qué los Anunnaki, "Aquellos que llegaron del Cielo a la Tierra", vinieron aquí hace aproximadamente 450.000 años desde su planeta Nibiru».

     Él añade:

     «En Nibiru —el "Planeta X" de nuestro Sistema Solar— el problema era el opuesto: pérdida de calor internamente generado debido a una atmósfera menguante, provocada por causas naturales y guerras nucleares. Los científicos de Nibiru, escribí, concluyeron que el único modo de salvar la vida en su planeta era crear un escudo de partículas de oro en su atmósfera superior. Fue en busca del oro necesario que los "dioses" de los pueblos antiguos habían venido a la Tierra».

     Para la Tierra, el espectáculo que lo interrumpe todo es por supuesto una guerra nuclear a escala total, la Tercera Guerra Mundial, conocida bíblicamente como la Batalla de Armagedón, y por eso nos enfocamos en la Paz, para ver si las balanzas globales de la justicia serán equilibradas de nuevo o permitimos que las ruedas salgán disparadas del eje del Árbol del Mundo.

     El tiempo contará el cuento de una vez por todas muy, muy pronto.

     Hay en efecto muchas fuentes confiables, no siendo la menor de las cuales las experiencias cercanas a la muerte que calzan con mi investigación acerca de las profecías del Fin de los Tiempos amerindias, bíblicas, egipcias y mayas, correlacionadas con masivos cambios de la Tierra.

     Uno de los pioneros en visiones de experiencias cercanas a la muerte es el doctor Kenneth Ring, un psicólogo social, que resumió el mensaje de ellas a nosotros como sigue:

     "Existe, en primer lugar, una sensación de tener un conocimiento total, pero específicamente, uno es consciente de ver la totalidad de la evolución y la historia de la Tierra, desde el principio hasta el final del tiempo".

    "El futuro escenario, sin embargo, es por lo general de corta duración, rara vez extendiéndose mucho más allá del comienzo del siglo XXI. El individuo relata que... habrá una creciente frecuencia de terremotos, actividad volcánica y cambios geofísicos generalmente masivos".

     "Habrá perturbaciones consiguientes en los patrones meteorológicos y en el suministro de alimentos. El sistema económico mundial sufrirá un colapso, y la posibilidad de una guerra o accidente nuclear es muy grande, pero no existe acuerdo en cuanto a si ocurrirá una catástrofe nuclear".

     "Todos estos acontecimientos, sin embargo, son de transición más bien que finales, y ellos serán seguidos por una nueva Era en la historia humana, marcada por la hermandad humana, amor universal y paz mundial. Aunque muchos morirán, la Tierra vivirá".

     En efecto, de acuerdo a algunos que han experimentado casi la muerte a los que he consultado, como Ned Dougherty, la causa de las catástrofes de la Tierra es coherente: "Cada acto de destrucción del medioambiente en la Tierra se ha multiplicado en fuerzas destructivas de la Naturaleza: terremotos, inundaciones, pestilencia". Igualmente, a él un ser de luz en un templo egipcio le mostró, en lo que él vio que era la constelación de Orión, que los polos de nuestro planeta cambiarán o se inclinarán. Él reporta que "un cambio del eje de la Tierra creará cambios climáticos dramáticos".


     Dougherty dice posteriormente:

     «Durante mi experiencia de "muerte", se me había dicho que la especie humana evolucionaría hacia una raza de seres nueva y más espiritualmente transformada. Quizá Dios otorgaría sobre la Humanidad la capacidad de comunicarse telepáticamente, de modo que los seres humanos pudieran sólo entonces comunicarse honestamente unos con otros».

     Además, tenemos el testimonio de casi muerte de Howard Storm, quien aprendió de seres de luz que flotaban fuera del centro de una galaxia que nuestros nuevos cielo y tierra serán para aquellos que estén vivos entonces:

     "Cada uno era un estudiante de la Naturaleza, a la que ellos conocían íntimamente y con la que ellos podían comunicarse, conociendo las sensaciones y la vibración de cada parte de la creación. La gente exploraba el espacio exterior sin moverse una pulgada. La gente se comunicaba telepáticamente con cada uno en la Tierra y tenía relaciones con seres inteligentes en otros mundos".

     Pero el estudioso de los mayas John Major Jenkins entiende mis preocupaciones inmediatas clara y vigorosamente, comentando en Pyramid of Fire: The Lost Aztec Codex:

     "El escritor romano Séneca... da más detalles sobre la doctrina babilónica de las Eras del Mundo, diciendo que el mundo es alternadamente destruído mediante inundación o fuego, cuando los planetas se alinean en Capricornio o Cáncer. Tal declaración implica que las destrucciones globales ocurren en los dos polos extremos del Gran Año de la Precesión".

     El psiquiatra ruso Immanuel Velikovsky, co-fundador de la Universidad Hebrea de Jerusalén y autor del libro Mundos en Colisión, declaró que la destrucción viene cuando "Dos cuerpos celestes han sido atraídos el uno hacia el otro. Las masas interiores de la Tierra fueron empujadas hacia la periferia. La Tierra, con su movimiento rotatorio perturbado, comenzó a calentarse".

     En efecto, no es ninguna coincidencia que Mark Vidler en su libro The Star Mirror: The Extraordinary Discovery of the True Reflection between Heaven and Earth reporte:

     «Todas las pirámides (egipcias) del Antiguo Reino tienen un eje orientado hacia la región polar en el cielo. Ése es un eje de la "rueda de molino" del cielo, y la llegada de una estrella brillante en ese punto sugiere que el eje celestial se está "calentando"».

     Vidler añade: «En "Hamlet's Mill", Giorgio de Santillana y Hertha von Deschend recuperan abundantes pruebas que confirman la antigua preocupación por ese eje en la esfera celeste y su asociación con un predicho Cambio de la Tierra».

     Específicamente, Mark Vidler ha realizado años de cuidadosa investigación acerca de la posición de las pirámides como entradas a las estrellas. Él correlaciona "estrellas con montañas", creando un clarísimo mapa del cielo al suelo que refleja la geometría de la Gran Pirámide. Curiosamente, y proféticamente, él revela:

     "Se nos ha dicho que la Estrella Polar es un presagio del cambio global, y hemos visto los antiguos murales egipcios representando al Sol dando un violento salto cuando llega al brazo levantado de Orión".


     Si se ha de confirmar, llegaremos a estar bajo el arma de rayo cósmico de Eyecciones de Masa Coronal extremadamente intensas de nuestro Sol. Esos estallidos de galácticos rayos gamma son de preocupación para el astrofísico Paul LaViolette, como lo publicó en su libro correctamente titulado Earth Under Fire, debido a nubes de polvo interestelar que están creando una manta térmica alrededor del Sol y que hacen que él se recaliente y explote violentamente en espasmos de plasma bullente, algunos de ellos apuntados directamente a la Tierra.

     Adrian Gilbert lo entiende también, y reitera:

     "Como he dicho, la puerta estelar del Sur tiene una importancia principal porque también está alineada con el centro de nuestra galaxia. Lo que esto significa en la práctica es que el 21 de Diciembre de 2012, cualquier persona que observe el Sol también mirará directamente hacia el centro de la Vía Láctea: el lugar donde los astrónomos dicen que hay un agujero negro con una masa de aproximadamente 300 millones de veces la de nuestro Sol".

     En resumen, en el Apocalipsis de Juan, también conocido como el Libro de Revelación, somos advertidos de que nuestro mundo será echado en un horno solar, un "lago de fuego" al final del tiempo. Ese escenario es de hecho lo que Lou Famoso vio durante su experiencia de casi muerte y fuera del cuerpo, de ser verdadera desde la perspectiva de la Nebulosa de Orión. Él vio dos bolas de fuego rugiendo por delante de él dirigidas hacia nuestro Sol. Entonces una enorme eyección de masa coronal hizo erupción de él y se dirigió directamente hacia la Tierra. El resultado es un Cambio de Polo estimado en 45 grados con simultáneos terremotos catastróficos, maremotos, el hundimiento de viejos continentes y el surgimiento de otros nuevos, y la explosión de volcanes en el Anillo de Fuego. De modo que no seamos atrapados desprevenidos, ciegos y mudos. Un ángel que él identificó como Gabriel dio al señor Famoso el siguiente mensaje para que lo entregara a nosotros, y al concluír lo comparto con ustedes ahora:

     "Contemple a Orión, y usted sabrá cuándo vendrá el nuevo mundo".

     "Llegará el día cuando, después de controlar el espacio, los vientos, las mareas y la gravitación, controlaremos para Dios las energías de amor. Y en aquel día, por segunda vez en la historia del mundo, la especie humana habrá descubierto el fuego" (Pierre Teilhard de Chardin, 1881-1955).




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