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jueves, 20 de octubre de 2016

Sobre el Yazidismo y la Cultura Yazidi (2)



     En esta entrada presentamos en castellano, como continuación de la anterior, en primer lugar, el capítulo 2 de la segunda parte del libro del doctor estadounidense Isya Joseph "Devil Worship. The Sacred Books and Traditions of the Yezidiz", Boston, 1919, pp. 145-168, e intercalado un fragmento del cap. 1 de esa misma 2ª parte (pp. 111-117), que presentan, desde una perspectiva que no se diría favorable, algunos antecedentes relativos a la teología y al presunto fundador de los yazidis, el jeque Adi, aunque esto último sería negado por ellos, afirmando que su religión precedería en mil años al islamismo. Dicho libro, hay que señalar, contiene además la traducción inglesa de algunos textos sagrados de los yazidis, trasladados desde la lengua árabe, los que son considerados por algunos yazidis como una adulteración literaria occidental, aunque coherentes con sus tradiciones auténticas, mayormente orales. En seguida hemos puesto una descripción de las tradiciones, estructura social y festividades de los mismos, que hemos tomado del sitio yeziditruth.org; y luego una cronología de las persecuciones que ellos han sufrido entre los años 630 y 1906, del mismo sitio. Finalmente una semblanza aparecida en el Daily Mail en Agosto de 2014, y una noticia de Junio de este año que informa acerca de un reporte de la ONU sobre el genocidio contra los yazidis, de los cuales hay quien dice que son antiguos sacerdotes hindúes de Göbekli Tepe (8000 a.C.) y cuyo dios es Karthikeya (también llamado Murugan o Subramanya), hijo de Shiva y Parvati.


LOS ELEMENTOS ESENCIALES en el YAZIDISMO
por Isya Joseph, 1919



     Aunque comparativamente pocos en número, ignorantes y prácticamente sin literatura de ninguna clase, los seguidores de Yezid no carecen de doctrinas definitivamente formuladas de fe que los ligan como una secta y los distinguen de todo otro cuerpo religioso. Ellos aprecian dos creencias fundamentales: creen en una deidad de primer grado, Dios [Yazdan], y en una deidad de segundo grado, la cual, ellos parecen pensar, está compuesta por tres personas en una, Melek Tâ'ûs, el jeque Adi y Yezid [1].

[1] P. Anastase, Al-Masrik, vol. II, p. 151.


I. La Visión Yezidi de Dios

     No es fácil descubrir si el concepto de Dios que existe hoy entre los yezidis, aunque oscura, haya provenido de fuentes mahometanas o cristianas, o si proviene de aquella etapa primitiva donde la adoración a Dios y a deidades inferiores existe lado a lado. Una cosa, sin embargo, es evidente, y es que la noción yezidi de Dios no parece estar bajo la influencia de ninguna "religión positiva" que remonte su origen a las enseñanzas de un gran fundador religioso, que hablara como el órgano de una revelación divina, y que deliberadamente se apartara de la religión tradicional. La idea de los yezidis de Dios es más bien una imagen que ha quedado en sus mentes, que el resultado de alguna reflexión. De ahí que, simple como es, esa concepción no sea tan fácil de definir.

     La noción, tan prominente en la filosofía griega, de Dios como una existencia absoluta y completa en sí misma, inalterable, fuera del tiempo y el espacio, etc., es desconocida en la teología yezidi. Del mismo modo, la concepción teocrática de Yahvé en el judaísmo también es ajena al dogma de esa secta. Ni siquiera la idea mahometana de Dios como un jefe absoluto, y la noción distintiva que los cristianos tienen de Dios como parecido a Cristo en su carácter, se encuentra en la religión de los "adoradores del Diablo". Y nosotros nos hemos acostumbrado a pensar en el Ser Supremo en estos términos convencionales. Hay un elemento, sin embargo, que puede ser remontado al judaísmo, el cristianismo y el Islam, a saber, la creencia en un dios personal. Pero el yezidismo cree que esa deidad es sólo el creador del universo y no su sustentador. El mantenimiento del mundo, de acuerdo a ese sistema, es responsabilidad de siete dioses.

     Otro elemento que puede ser dicho que es un remanente de algunas otras religiones es la idea de un dios trascendente. Pero en este punto, como en el otro, la noción de trascendentalismo en la religión de los "adoradores del Diablo" no es del mismo grado que la de las otras religiones. Los yezidis conciben al Omnipotente como retirado muy lejos, y como no teniendo nada que ver con los asuntos del mundo, excepto una vez al año, durante el día de Año Nuevo, cuando él se sienta en su trono, convoca a los dioses, y entrega el poder en las manos del dios que debe descender a la Tierra.

     Para resumir, la concepción de los yezidis de un dios personal es transcendental y estática del tipo extremo. En esto ello se parece de algún modo a la idea platónica del Absoluto.

     Ellos llaman a Dios "Khuda" en kurdo, y creen que él se manifestó en tres formas diferentes: en la forma de un ave, Melek Tâ'ûs; en la forma de un anciano, el jeque Adi, y en la forma de un hombre joven, Yezid. Ellos no parecen ofrecerle a este último un rezo o sacrificio directo.


II. La Deidad del Segundo Grado

1. Melek Tâ'ûs

     Un distinguido erudito moderno sostiene que Tâ'ûs es el dios Tammuz. Su argumento es que la palabra Tâ'ûs debe encarnar a un dios antiguo, pero debido a la oscuridad en la cual están encueltos el origen del yezidismo y el ser de Melek Tâ'ûs, es muy dificultoso decir a cuál dios se refiere. Y para determinar esto, él supone que dicho término no proviene de la palabra árabe Tâ'ûs sino que fue ocasionado por alguna "etimología popular", y que debemos mirar, por lo tanto, por algún nombre de Dios que se parezca a la palabra Ta'us.

     Tomando esto como un punto de partida, el crítico llama la atención hacia el hecho de que en Fihrist, p. 322, 1. 27f, que trata de las fiestas y dioses de la gente de Harán, leemos que el dios Tauz tenía una fiesta en medio de [el mes] Tammuz. Él deduce de eso que el dios Tauz es idéntico a Melek Tâ'ûs. Y a la pregunta de quién es ese dios Tauz, él contesta que es Tammuz. Para justificar su explicación, el escritor sostiene que los yezidis hablan en kurdo, y según la Kurdische Grammatik de F. Justi, p. 82 ff, el cambio de la letra meem a waw en esa lengua es frecuente [2].

[2] Mark Lidzbarski, Z.D.M.G., vol. LI, p. 592; él es seguido por Makas, Kurdische Studien, p. 35.

     Con todo lo plausible que ese proceso pueda parecer, filológicamente no puede entregar aquí una conclusión satisfactoria, porque está basado en premisas incorrectas. No es verdad que la palabra Tâ'ûs signifique una deidad antigua. Ella denota al Diablo y nada más. Esto es muy claro para los yezidis, o para cualquiera que tenga conocimiento de su religión, para que no quede ninguna necesidad de una discusión adicional. Y cuestionar la conciencia religiosa de una secta es involucrarse en pura especulación. Del mismo modo, el método de determinar a ese supuesto dios por el nombre de alguna deidad que se parezca a él es objetable. Hay muchos de tales nombres. Uno también podría deducir que aquella secta adora a Cristo bajo la forma del diablo. Esa teoría realmente ha sido propuesta (Michel Febvre, Theatre de la Turquie, 1682, p. 363, Des Jezides).

     La afirmación de que en kurdo la letra meem es cambiada frecuentemente por la waw es insostenible, si uno lo estableciera como una regla gramatical para explicar tales fenómenos. Lo que es más, los kurdos pronuncian el nombre Tammuz, y nada más, a menos que alguien tenga una dificultad fisiológica que no le permitiera cerrar sus labios, de modo que en vez de decir tammuz, él pronunciara taouz. Además la presunción de que dicho nombre no deriva del árabe Ta'us no es verificable. Incuestionablemente, la tentativa de remontar dicho término a tauz, y luego a Tammuz, le fue sugerida al profesor Lidzbarski por el hecho de que ammuz era el nombre de un antiguo dios babilónico, y que Abu Sayyid Wahb ibn-Ibrahim, citado por Nedim, un autor árabe del siglo X, declara que el dios Tauz tiene una fiesta en su honor el día 15 del mes Tammuz (Fihrist, p. 322). Pero según el autor de Die Sabier und Sabismus (p. 202), la forma original de esa palabra es desconocida.

     La inferencia que identifica a Tâ'ûs con Tammuz está basada en premisas equivocadas; pero, en la concepción yezidi de Melek Tâ'ûs no hay ningún rastro de la noción que es sostenida con respecto a Tammuz. Este último era originalmente un dios del Sol, hijo de Ea y de la diosa Sirdu, y novio de la diosa Ishtar. Los poemas legendarios de Babilonia lo describían como un pastor, cortado en la belleza de la juventud, o muerto por el colmillo de un jabalí en invierno, y llorado durante mucho tiempo y en vano por la diosa Istar. El dios Tammuz se abrió camino hasta Canaán, Chipre, y de allí a Grecia. «Él había dejado de ser el joven y hermoso dios del Sol, y se había hecho el representante de la vegetación de primavera, que crece al lado de los canales de Babilonia, pero secada y destruída por el feroz calor del verano. De ahí que en Babilonia el festival de su funeral fuera celebrado en el mes de Junio, y en Palestina dos meses más tarde. Tammuz había cambiado su carácter al pasar de país en país, pero la idea de él como un dios asesinado, y de su festival como la idealización de la pena humana, una especie de "Día de los Difuntos", nunca fue cambiada dondequiera que él fue adorado» [3]. Tales creencias no son encontradas en la visión yezidi de su Rey Pavo Real. Por el contrario, su festival es para ellos ocasión de alegría y placer.

[3] Véase "Tammuz" en Religion of Babylonia and Assyria de Jastrow, y en el Dictionary of the Bible de Cheney.

    Concluyo, por lo tanto, que Tâ'ûs es la palabra árabe que significa pavo real, tal como Melek es la palabra árabe que significa rey o ángel. La secta yezidi lo escribe así, lo pronuncia así, y cree que ello es así. La fe de la secta encuentra expresión en el hecho de que ellos representan a su ángel Azazel en la forma del pavo real.


     Me parece que la verdadera cuestión no consiste en averiguar qué es Melek Tâ'ûs, sino cómo dicho diablo-dios llegó a ser simbolizado por la imagen de un ave. Esa pregunta encuentra una respuesta en el hecho de que la adoración de una ave parece haber sido la más antigua de las idolatrías. Dicha práctica es condenada sobre todo en Deuteronomio 4:16-17: "No sea que ustedes se corrompan y hagan una imagen grabada, alguna apariencia de cualquier figura, la semejanza de cualquier ave alada que vuela en el aire". Y Layard, en su Nineveh and Its Remains, vol. II, p. 462, presenta el bosquejo de un ave de una de las losas desenterradas en Nimrod. Él comenta que las lyuges, o aves sagradas, pertenecían a la religión babilónica y probablemente también a la asiria. Ellas eran una especie de demonios, que ejercían una peculiar influencia sobre la Humanidad, pareciéndose a los feroher [o faravahar, el disco alado] del Zoroastrismo. Los oráculos atribuídos a Zoroastro los describen como poderes consagrados por Dios.

    Sus imágenes, hechas de oro, estaban en el palacio del rey de Babilonia. Según Filóstrato, ellas estaban relacionadas con la magia. En Palestina la paloma era sagrada para fenicios y filisteos. Los judíos llevaron la acusación contra los samaritanos de que ellos eran adoradores de la paloma. Palomas sagradas fueron encontradas también en La Meca. Nasr (águila) era una deidad de la tribu Hamyar [4].

[4] R. W. Smith, Religion of the Semites, p. 219; As-Sahrastani, vol. 11, p. 434. Yakut (vol. IV, p. 780) dice: Originalmente Nasr era adorado por el pueblo de Noé, y de ellos fue llevado a la tribu de Hamyar. De acuerdo a la doctrina siriaca de Addai (Ed. George Philips, p. 24) la gente de Edessa adoraba "al águila, tal como los árabes".

     Una pregunta que se sugiere es cómo el dios yezidi llegó a ser designado por la forma de un pavo real. Esa ave es natural de Ceilán, y no de Mesopotamia o Kurdistán donde viven los yezidis [5]. La respuesta puede ser encontrada en la tradición musulmana [6], donde cuando los primeros padres perdieron el cielo por comer trigo, ellos fueron expulsados hacia la Tierra. Eva descendió sobre el monte Arafat, Adán en Ceilán, el pavo real en Gabul, y Satán en Bilbays. En ese mito el diablo y el pavo real son imaginados como compartiendo el mismo castigo al mismo tiempo. Según la sura 2:28-31 del Corán, el crimen del primero fue el orgullo, pero nada se dice sobre la culpa del segundo.

[5] Hasta donde sé, nadie que haya escrito acerca de los yezidis ha planteado alguna vez esta cuestión.
[6] Hughes, Dictionary of Islam, p. 21.

     Nos enteramos, sin embargo, por otras fuentes, de que el ave en cuestión es considerada como un símbolo de orgullo. En su artículo "Pavo real" en la Enciclopedia Británica, vol. 18, p. 443, el profesor A. Newton dice: "Dicha ave es conocida como una proverbial personificación del orgullo. Rara vez es mantenida en grandes cantidades porque tiene la mala reputación de hacer daños en los jardines". De ahí que podamos deducir que la noción del pavo real como un símbolo de orgullo junto con la idea coránica del pecado de Satán condujo a la formación del mito; que esa historia era corriente entre los seguidores de Yezid bin-Unaisa; y que, bajo la influencia de los "adoradores del diablo" de Persia, la vieja tradición perdió su significado original y llegó a ser entendida como una representación del pavo real en tanto un símbolo del dios-diablo.

    Entre las tres ramas de la deidad en el segundo grado, Melek Ta'us tiene un importante lugar en la teología de los yezidis. El lenguaje usado en su alabanza es tan elevado que uno es llevado a pensar que él es idéntico con Dios. Algunos eruditos niegan esta teoría a causa de que el rezo principal de esa gente está dirigido a Dios y no se hace ninguna mención del Rey Pavo Real. De ahí que ellos sostengan también que ninguna adoración directa es ofrecida a esta última deidad [7]. Me parece que tal opinión no es justificable. En primer lugar, la gente misma admite su lealtad a los ángeles principales. Además, la expresión en este rezo, "Tú no tienes ni plumas, ni alas, ni brazos ni voz" (ver p. 74) es más aplicable al Pavo Real simbólico que a Dios.

[7] Victor Dingelstedt, SGM, vol. XIV.

     No cabe duda, me parece, de que, en el concepto de la secta, Azazel parece ser idéntico con Dios. Este hecho encuentra una expresión precisa en el Libro de la Revelación (Jilwah) de ellos. En el cap. I, Melek Tâ'ûs es representado como un ser de eternidad a eternidad, como teniendo el control absoluto del mundo, como omnipresente y omnipotente e inalterable. En el cap. II se dice que él aparece en diversas maneras a los fieles, y que la vida y la muerte son determinadas por él. Y en el cap. III se declara que él es la fuente de la revelación. Si bien esto es verdadero, hay otras frases que se refieren a Tâ'ûs como siendo inferior al gran Dios, pero superior a todos los otros dioses. Él fue creado, y está bajo la orden de Dios; pero él es hecho el jefe de todos.

    No es muy fácil entender la idea subyacente en la adoración al diablo. Algunos [8] explican esto suponiendo que él es tan malo que requiere una constante propiciación, ya que de otro modo él tomaría venganza y causará una gran miseria. Por esta razón, se afirma [9], ellos no adoran a Dios, porque éste es tan bueno que no puede sino perdonar. Ésta es la interpretación habitual, que es confirmada por la naturaleza del servicio religioso dado, que parece compartir mucho más de un carácter propiciatorio que eucarístico, no como una expresión natural de amor sino de miedo.

[8] Badger, The Nestorians, vol. I, p. 125; Layard, Nineveh, vol. 1, p. 297.
[9] P. Anastase, Al-Masrik, vol. II, p. 152.

     Eso nos recuerda inmediatamente la religión babilónica. Según esa religión, cuando alguna desgracia ocurría a los adoradores, ellos la consideraban como un signo de que su deidad estaba enojada y que los había abandonado por lo tanto a sus propios recursos o se había convertido en su enemigo. Ser así abandonado era considerado una calamidad, debido a los innumerables peligros a los cuales el alma quedaba expuesta por la acción de los poderes visibles e invisibles, de manera que, como precaución, estaba bien mantener una actitud propiciatoria. De aquí que el gran propósito de la adoración era asegurar y retener el favor algo caprichoso de la deidad [10]. Esto está de acuerdo con el sentimiento natural del hombre en su estado primitivo, que lo conduce más bien a temer el castigo por sus pecados que a estar agradecido por las bendiciones recibidas.

[10] The Hibbert Journal, vol. V, Nº 2, Enero de 1907, p. 337.

    Otros [11] sostienen que los "adoradores del Diablo" creen que su Señor es un ángel caído, que ahora está sufriendo un castigo temporal por su rebelión contra la voluntad divina, porque él engañó a Adán, o porque él no reconoció la superioridad de Adán como lo ordenó Dios. Pero no le corresponde al hombre interferir en las relaciones de Dios con sus ángeles, estén ellos caídos o no; por el contrario, el deber del hombre es venerar a todos ellos por igual. El gran Dios se reconciliará finalmente con Tâ'ûs, y lo restaurará a su alta posición en la jerarquía celestial.

[11] Layard, Ibid; Victor Dingelstedt, Ibid, p. 299.

     Incluso otros (Dingelstedt, Ibid.) afirman que la secta no cree en un espíritu maligno salvo como una verdadera divinidad. Esa teoría no es generalmente aceptada, pero parece más probable que las precedentes, puesto que no hay nada en el libro sagrado de ellos que indique que Melek Tâ'ûs sea un espíritu maligno o un ángel caído. Al contrario, la acusación de que él fue rechazado y expulsado del cielo es rechazada. La mención de eso es considerada como un insulto y una blasfemia contra él porque está basada, piensan los yezidis, en la suposición de que él ha sido degradado. Finalmente, se declara que él es uno de los siete dioses, que gobierna ahora el mundo durante un periodo de 10.000 años.

     Es interesante notar que, en la historia de la religión, el dios de un pueblo es el diablo de otro. En el Avesta los espíritus malignos son llamados daeva (persa, div); los arios de India, en común con los romanos, celtas y eslavos, dieron el nombre de dev (devin, divino, divny) a sus espíritus buenos o parecidos a los dioses. Asura es una deidad en el Rig-Veda, y un espíritu maligno sólo en la posterior teología brahmánica. Zoroastro pensaba que los seres a los que sus oponentes adoraban como dioses, bajo el nombre de daeva, eran en realidad poderes por quienes la Humanidad es inconscientemente conducida hacia su destrucción. "En el Islam los dioses del paganismo han sido degradados hasta ser transformados en los genios (jinn), tal como los dioses del paganismo semítico del Norte son llamados sheirim (demonios peludos) en Levítico 17:7, o como los dioses de Grecia y Roma se convirtieron en demonios para los primeros cristianos" [12].

[12] R. W. Smith, Religion of the Semites, p. 120; Fihrist, p. 322, 326, llama demonios a los dioses de la gente de Harran.

     La veneración de los yezidis por el diablo en sus asambleas es enfocada en su símbolo, el sanjak. Se trata de una figura de un pavo real con un pecho abultado, cabeza diminuta y cola extendida. El cuerpo tiene volumen pero la cola es plana y estriada. Esa figura está en el extremo superior de un candelero alrededor del cual son colocadas dos lámparas, conteniendo siete quemadores. Cerca del soporte ellos ponen vasos llenos de agua, para ser bebidos como un encantamiento por enfermos y aquejados. (...)


     Los yezidis tienen siete sanjaks, pero el farik (teniente general del ejército turco) que trató de convertirlos al mahometismo en 1892 se llevó cinco de ellos. Algunos niegan, sin embargo, que aquéllos fueran verdaderos; ellos dicen que se trataba de imitaciones. A cada sanjak se le da un lugar especial en el palacio del Emir, donde es puesto en una pequeña superficie bronceada con una vasija en forma de mortero colocada ante él. Ellos queman velas e incienso ante él día y noche. A cada sanjak se le asigna un distrito especial, el nombre del cual está escrito en un pedazo de papel y colocado en su borde. El primero, el distrito de Sheihan, que comprende los pueblos alrededor de Mosul; el segundo, Jabal Sinjar; el tercer distrito, Halitiyah, que es una de las dependencias de Diarbeker; el cuarto, Hawariyah, es decir, Kochers; el quinto distrito, Malliah, los pueblos alrededor de Aleppo; el sexto, Sarhidar, que está en Rusia; y el séptimo permanece en la tumba del Jeque Adi.

     Cuando es enviado de pueblo en pueblo de su respectivo distrito, un sanjak es puesto en una hagibah (albarda) y llevado sobre un caballo que pertenece a un pir (profesor religioso). Al acercarse a un cierto lugar, un mensajero es enviado para anunciar: "Sanjak hat" ("el Sanjak ha venido"). Entonces toda la gente se pone sus galas y sale a darle la bienvenida con panderetas. A medida que el representante de Melek Tâ'ûs llega a la ciudad, el pir lanza un grito en lengua kurda: "¿Sanjak mevan ki sawa?" (literalmente: "¿el invitado de quién será el sanjak?"). Al oír eso, cada persona hace una oferta para tener el privilegio de alojarlo. Finalmente el que ofrece más, recibe la imagen. En aquel momento el pir acompañante toma la hagibah del caballo y la cuelga en el cuello de la persona que debe guardar el símbolo durante la noche.

     Los yezidis dicen que a pesar de las frecuentes guerras y masacres a las cuales la secta ha sido expuesta, y el saqueo y asesinato de los sacerdotes durante sus viajes, ningún Melek Tâ'ûs ha caído alguna vez en manos de los mahometanos. Cuando un kawwal ve peligro delante de él, él sepulta al Melek Tâ'ûs y después va él mismo, o envía a alguien, para desenterrar al pavo real de bronce, y lo lleva con seguridad.

     Además de reverenciar al diablo adorando su símbolo, los yezidis lo veneran hablando con gran respeto de su nombre. Ellos se refieren a él como Melek Tâ'ûs, Rey Pavo Real, o Melek al-Kawwat, el Poderoso Rey. Ellos nunca mencionan su nombre, y cualquier alusión a él por otros los irrita y fastidia tanto que ellos matan a las personas que han ultrajado intencionalmente sus sentimientos de esa manera. Ellos evitan cuidadosamente toda expresión que se parezca en su sonido al nombre de Satán. Al hablar del shatt (río) ellos usan la palabra kurda común ave, o el árabe ma (agua). Al hablar del Éufrates, ellos lo llaman Ave 'Azim, o ma al-kabir, es decir, el gran río, o simplemente al-frat.


2. El Jeque Adi

    Al lado del diablo, en rango luego viene el Jeque Adi. Pero él no es la persona histórica cuya biografía es dada por los autores mahometanos. Él es identificado con la deidad y considerado como una segunda persona en una Trinidad divina. Él es enviado por Melek Tâ'ûs para enseñar y advertir a su pueblo elegido para que no extravíe su camino. Él es concebido como estando en todas partes, siendo mayor que Cristo, y, al igual que Melek-Sedek [Melquisedec], no tiene ni padre ni madre. Él no ha muerto y nunca morirá. En el verso 10 de los poemas en su alabanza, se dice claramente que él es el único Dios. Su nombre está asociado con todos los mitos que la imaginación humana puede probablemente crear acerca de una deidad. Para expresar el dogma yezidi en términos de fórmula cristiana, el Jeque Adi es el Espíritu Santo, que mora en sus profetas, quienes son llamados kochaks. Él también les revela la verdad y los misterios del cielo.

     Lo divertido de tales opiniones ha llevado a algunos críticos modernos a considerar a Adi como el principio bueno y a Melek Tâ'ûs como el malo. En el poema (30-32) él es representado como la deidad buena y la fuente de todo bien. Otros lo identifican con Adde o Adi, un discípulo de Manes o Mani. Todavía otros consideran su nombre como uno de los nombres de la deidad. En ese caso, su tumba es un mito y el prefijo "Jeque" es añadido para engañar a los mahometanos e impedirles de esa manera profanar el sagrado santuario, tal como los cristianos llaman al convento Mar Mattai [de San Mateo] como del jeque Mattai, y al convento de Mar Behnam [San Behnam, en el Norte de Iraq, destruído en Marzo de 2015 por el IS], como del justo (huder o Khidr) Elias.

     Pero la teoría más ingeniosa es la propuesta por G. P. Badger. Él pregunta si "el yezidi Adi no está relacionado con el hebreo Ad, las dos primeras letras en el original de Adonai, el Señor, y sus compuestos, Adonijah, Adonibezek". El escritor es consciente, sin embargo, de que "Esta derivación está abierta a la objeción a causa de que los yezidis escriben la palabra con la letra 'ain y no con la alif". Pero él explica: "Ellos escriben tan sólo en árabe, del cual ellos saben muy poco, y no en su propia lengua (kurda) en la cual ellos no escriben en absoluto. Además, ellos pueden haber asimilado el modo de expresar en tiempos antiguos el título de su deidad como 'Adi, uno de los descendientes del califa Marwan, con quien, por temor a ser perseguidos por los mahometanos, ellos a veces lo identificaban". Habiendo expuesto así su propia opinión, este erudito inglés rechaza la sugerencia de que el Jeque Adi "sea el mismo Adi", uno de los discípulos de Mani, ya que no hay ninguna prueba, según él, de que el propio Mani fuese deificado por sus seguidores.

     En lo que tiene que ver con la aplicación del método de la filología comparada, la teoría de Badger es más razonable y sostenible que la de Lidzbarski, quien, con el mismo método, intenta identificar a Melek Tâ'ûs con Tammuz. Sin embargo, esta última inferencia está más allá de cualquier justificación posible, ya que tal punto de partida es engañoso cuando no está apoyado por la prueba histórica.

     Ahora bien, mientras uno puede ser engañado por el mito yezidi que rodea a la personalidad del Jeque Adi, la mente crítica puede encontrar mucho en ello que ayuda a descubrir la verdadera identidad del hombre. En el verso 50 de su poema, ya que nuestro crítico saca sus conclusiones a la luz de ese poema, el Sheikh recibe su autoridad de Dios, que es su señor; en el verso 57 él es un hombre, Adi de Damasco, hijo de Musafir; en el verso 80 él declara que la alta posición que él había alcanzado es alcanzable por todos quienes, como él, encuentren la verdad. Para justificar mi crítica, sólo tengo que pedir al lector que recuerde la descripción hecha por los biógrafos mahometanos de la persona de quien hablamos [13]:

[13] Isya Joseph, Devil Worship. The Sacred Books and Traditions of the Yezidiz, 1919, 2ª parte, cap. I, Nº 3, pp. 111-117:

(...) 1. Esto es lo que Ibn Hallikan dice sobre el Jeque Adi:

     «El Jeque Adi ibn-Masafir al-Hakkari era un asceta, celebrado por la santidad de su vida, y el fundador de una orden religiosa llamada en honor a él Al-Adawiah. Su reputación se extendió a países distantes, y el número de sus seguidores aumentó a una gran multitud. La creencia de ellos en la santidad de él era tan excesiva que, al decir sus rezos, ellos lo consideraban su qibla [dirección hacia la que se orientaban]; e imaginaron que en la siguiente vida ellos tendrían en él su tesoro más precioso y su mejor apoyo. Antes de eso, él tenía como discípulos a un gran número de eminentes jeques y hombres notables por su santidad. Él entonces se retiró del mundo y fijó su residencia entre las montañas Hakkari, cerca de Mosul, donde construyó una celda (o un monasterio) y se ganó el favor de la gente en aquel país a un grado sin precedentes en la historia de los anacoretas.

     «Se dice que el lugar de su nacimiento fue un pueblo llamado Bait Far, situado en la provincia de Baal-bek, y que la casa en la cual nació todavía es visitada (como un lugar de santidad). Él murió en 557, año de la héjira (1162 d.C.), o como algunos dicen, en 555 a.h., en la ciudad donde él residió (en la región de Hakkari). Él fue enterrado en el monasterio que había erigido. Su tumba es muy frecuentada, siendo considerada por sus seguidores uno de los puntos más sagrados al cual se puede hacer una peregrinación. Sus descendientes siguen llevando puesto el mismo atuendo distintivo que él y caminan en sus pasos. La confianza colocada en el mérito de esos descendientes es igual a la antes mostrada por el antepasado de ellos, y tal como él, ellos son tratados con profundo respeto.

     «Abu Ibarakat ibn al-Mustawfi da noticias del Jeque Adi en su historia de Arbela, y lo coloca en la lista de las personas que visitaron aquella ciudad. Muzaffar ad-Din, el soberano de Arbela, dijo que cuando era un muchacho él vio al Jeque Adi en Mosul. Según él, se trataba de un hombre de tamaño mediano y tez morena; él relató también muchas circunstancias indicativas de su gran santidad. El jeque murió a la edad de noventa años».

2. Esto es lo que Mohammed Amin al-Omari dice sobre el Jeque Adi:

     «Ellos dicen que el Jeque Adi era uno de los habitantes de Ba'albek; que él se trasladó a Mosul, y de allí a Jabal Las, una dependencia de esa ciudad (Mosul), donde residió hasta su muerte. Ellos también dicen que él era de Hawran, y que su linaje se remonta a Marwan ibn al-Hakam, y que él es Saraf ad-Din abou'l Fadail 'Adi ibn-Masafir ibn-Isma'il ibn Mousa ibn-Marwan ibn al-Hasan ibn Marwan ibn Mohammed ibn Marwan ibn al-Hakam, que murió en el año 558. Su tumba, que es muy conocida, es objeto de piadosas peregrinaciones».

     «Dios lo puso a prueba por una calamidad, a saber, la aparición de una secta de apóstatas, llamada los yezidis, porque ellos afirman descender de Yezid. Ellos adoran al Sol y dan adoración al Diablo. Los siguientes son algunos preceptos de su fe que encontré en un pequeño tratado hecho por uno de los habitantes de Aleppo, que conoce la religión de ellos:

I. El adulterio se hace legal cuando es cometido por consentimiento (mutuo).

II. Ellos pretenden que cuando el día del Juicio Final venga, el Jeque Adi los pondrá en un cuenco de madera que él colocará en su cabeza a fin de hacer que ellos entren en el Paraíso pronunciando estas despectivas palabras: "Hago esto (o los hago hacer esto) obligando a Dios o a pesar de Él".

III. La visita que ellos hacen a la tumba del Jeque Adi es para ellos una peregrinación que los devotos llevan a cabo no importa a qué distancia esté el país que ellos habitan, y sin preocuparse por los gastos que el viaje implica».

3. Esto es lo que Yasin al-Hatib al-Omari al-Mausili dice sobre el Jeque Adi:

     «En este año 557 murió el santo y piadoso devoto Adi ibn-Musafir, quien realizó milagros. Su muerte ocurrió en la ciudad de Hakkariya, una de las dependencias de Mosul. Su origen es de Ba'albek, que él dejó a fin de venir a Mosul, para que pudiera consagrarse a Dios. Él llevó una vida solitaria en las montañas y en cavernas donde los leones y otras bestias salvajes lo visitaban a menudo.

     «Se dice que él descendía de la familia de los Omeyas, y éste es el linaje que él se atribuía: Adi ibn-Musafir ibn-Isma'il ibn-Mousa ibn-Marwan ibn al-Hasan ibn-Marwan ibn al-Hakam ibn al-Ass ibn-Omayya.

     «Él era versado en el conocimiento de la ley divina. Dios lo puso a prueba por una calamidad levantando a los yezidis, quienes pretendían que ese jeque es Dios, y han hecho de su tumba el objeto de su peregrinación. Ellos llegan allí cada año al sonido de tambores a fin de entregarse a juegos y libertinaje.

     «Los cristianos de la tierra, y sobre todo los partidarios de los Nestorianos están lejos de tener la misma opinión del Jeque Adi que tienen los musulmanes o los yezidis. El siguiente pasaje que uno lee en un manuscrito caldeo titulado 'Awarda [39] y que vi hace tiempo en la iglesia de Karmalis [40], demuestra esto suficientemente. Ésta es la traducción del pasaje que he extraído de una canción compuesta por un obispo de Arbil en honor a Rabban Hormuzd [41] y otros santos, y en la que el autor hace mención de Adi en estos términos:

     «"Grandes desgracias han ocurrido, cayendo sobre nosotros; un enemigo formidable vino para atormentarnos. Él era un descendiente de Hagar, el esclavo de nuestra madre. Ese enemigo que hizo nuestra vida desafortunada era un mahometano llamado Adi. Él nos engañó mediante viles trucos, y ha terminado por tomar posesión de nuestra riqueza y nuestro convento, que él consagró a cosas que son ilícitas (para tener una adoración extraña). Una multitud innumerable de gente de Mosul se le ha apegado y le ha jurado una sumisión ciega. La fama de su nombre, que es Jeque Adi, se ha extendido hasta nuestros días en todas las ciudades de todos los países"» [42].


[39] Warda, "La Rosa", es el nombre de una colección de himnos compuestos por George Warda (1224 d.C.), obispo de Arbila, uno de los más destacados escritores de himnos del siglo XIII, que fue la época de los cantos en la Iglesia nestoriana. Sus poemas estuvieron en tanto uso en dicha Iglesia que uno de los libros de oficios es llamado hasta hoy el Warda. Algunos de sus himnos hablan de las calamidades de los años 1224-1227, y han sido editados por Hilgenfeld, Ausgewählte Gesänge des Giworgis Warda von Arbil, Leipzig, 1904.
[40] La villa de Karmalis está a unos 19 kms. de distancia de Mosul, y está habitada por caldeos, es decir, nestorianos romanizados.
[41] Rabban Hormusd es un monasterio caldeo en Alkosh, una villa a unos 32 kms. al Norte de Mosul.
[42] Yakut (vol. IV p. 374) también considera al Jeque Adi un mahometano ortodoxo: "El Jeque 'Adi ibn-Musafir as-Safe'e, jeque de los kurdos y su Imán". La ortodoxia de Adi también se ve en sus escritos. Él escribió Itikad Ahl al-Sunna (Creencias de los Sunitas), las "Consultas a los Califas" de Wasaya, y dos odas, místicas en su concepción, lo cual está en la Biblioteca de Berlín.

     Éstos son los relatos que tenemos del Jeque Adi en su relación con los yezidis, y merecen nuestra atención especial, porque no se trata sólo de eruditos escritores de la más alta autoridad, sino que son hasta cierto punto autoridades que han sido testigos oculares. Los últimos dos son de la ciudad de Mosul, que es la única ciudad en el mundo mahometano cuya ampliamente difundida erudición le ha valido el nombre de "Dar al-Ulum", es decir, la casa de las ciencias. Además, ellos vienen de una familia cuyos miembros son conocidos como Olama, caballeros mahometanos altamente intelectuales y de amplia mente.

     Mientras estuve en Mosul, tuve el honor de visitar a menudo a Hasan Efendi al-Omari, y sobre todo a Suleiman Efendi al-Omari. Ibn Hallikan, como un biógrafo confiable, no necesita ninguna introducción adicional a la mera mención de su nombre. Lo que se añade a su reputación como un erudito es el hecho de que, siendo un residente de Arbila en la provincia de Mosul, él tenía a su disposición información de primera mano.

     Otro hecho significativo es que todos estos tres eruditos están de acuerdo en su descripción del Jeque Adi, en el trazado de su genealogía, en la descripción de él como el modelo más perfecto de los ermitaños, y en la alabanza de él por su manera de vida, que ellos consideran como una vida de santidad. Ellos están de acuerdo también en su definición de la actitud del pueblo común hacia el Jeque: que él fue deificado y que su tumba ha sido convertida en objeto de peregrinación.


     Y, finalmente, ellos no dicen nada acerca de la supuesta fundación hecha por él de la secta en cuestión. No hay ninguna sugerencia de que él fuera un hereje, o de que él estableciera tal cisma. Desde luego Ibn Hallikan hace mención de una orden religiosa que fue nombrada a partir del nombre del Jeque, pero él la designa como Adawia y no como yezidis. Aquélla podría haber sido una orden como la Hermandad de Assanusi, llamada así por Mohammed ibn-Ali as-Sanusi, o como muchas otras órdenes de derviches y jeques de tipo místico, que han surgido de tiempo en tiempo en la historia religiosa del Islam.

     Los otros dos hablan de la aparición de los yezidis, pero ellos miran el incidente como una calamidad para el sheikh porque ellos lo deificaron y fueron a adorar en su tumba. Sus comentarios tienden a mostrar que la secta yezidi era conocida como tal antes del tiempo de Adi; que su denominación estaba basada en la pretensión de que ellos eran descendientes de Yesid; que ellos eran apóstatas del Islam; que ellos eran algunos de aquellos que se apegaron a Adi en razón de su amplia reputación como un santo, y que fueron llevados por su ignorancia a considerarlo como Dios; y que ellos eran adoradores del Sol y del Diablo. Es inconcebible para nosotros, si aplicamos los principios de la crítica moderna a lo que sabemos del carácter de los historiadores mahometanos, que ellos escribieran la vida de alguien que fue responsable del surgimiento de una secta, el fundamento de cuya religión es el Diablo, y no maldecirlo a él y al Diablo junto con él unos cien millones de veces.

          Tales son las teorías que han sido propuestas al discutir acerca del origen religioso de la secta yezidi, y hemos encontrado no sólo que ellas están lejos de alcanzar la solución del problema, sino también que el método que ellas emplean no parece ser el apropiado para solucionar tal cuestión. La tradición de los yezidis de que ellos descienden de Yezid ibn-Mu'Awiya, que ha sido aceptada como un hecho por algunos eruditos occidentales, es sólo un mito sin justificación histórica. En cuanto a la tradición cristiana, todo lo que puede decirnos es que algunos yezidis pudieron haber sido cristianos en algún momento; pero en cuanto a quién fue el fundador de la secta ello no nos da ninguna luz. Del mismo modo, todo lo que podemos aprender de la teoría defendida por la segunda escuela es que algunas fases de la religión persa pudieron haber sobrevivido con la de los "adoradores del Diablo".

     Podemos admitir, creo, que algunos yezidis son persas en su origen. Pero en cuanto a quién fue el creador de su religión, esta teoría no nos ayuda ni un ápice. Así también hemos encontrado que la relación del Jeque Adi con esa secta no es la de un fundador. Él es sólo uno de muchos a quienes la ignorancia de ellos llevó a considerarlos como deidades.


     Los yezidis ofrecen su adoración al Jeque Adi, por lo general cuando ellos se reúnen en el lugar sagrado de él, que es su tumba dentro de un templo. Este último está en un valle estrecho que tiene sólo una salida, ya que hay roca por todos los lados excepto donde una pequeña corriente fuerza su camino hacia un valle grande más allá. La tumba está en un patio, y está rodeada por unos pocos edificios en los cuales viven los guardias y los sirvientes del santuario. En las cercanías hay dispersas varias chozas, cada una con el nombre de un jeque, las que se suponen que son sus tumbas.

     Hacia la puesta del Sol esos sitios sagrados son iluminados con lámparas que queman aceite de sésamo, poniendo una en la entrada de cada tumba en señal de su respeto; la luz dura sólo un breve tiempo. Hay también unos edificios, cada uno perteneciente a un distrito yezidi, en los cuales los peregrinos residen durante el tiempo de la fiesta, de modo que cada parte del valle es conocida por el nombre del país de aquellos que recurren allí. En el dintel de la entrada del templo hay varios símbolos grabados: un león, una serpiente, un hacha, un hombre y un peine [14]. Su sentido místico es desconocido. Ellos son considerados como meros ornamentos colocados allí a petición de aquellos que proporcionaron el dinero para construír el templo.

[14] Las figuras del toro y la serpiente, o del toro y el león, eran colocadas a derecha e izquierda de los palacios de los reyes asirios para proteger su camino (Layard, Nineveh and Babylon, p. 162; Nineveh, vol. II, p. 315; B. F. Harper, Assyrian and Babylonian Literature, pp. 139, 148, 153). El león era tanto un ornamento como un soporte en el trono de Salomón (Layard, Nineveh, vol. II, p. 301). El hacha estaba entre las armas de aquellos que combatían sobre carros, y llevada en la aljaba junto con las flechas y un arco de escaso ángulo (Nineveh, vol. II, p. 343).

     El interior del templo está compuesto de una pieza oblonga que está dividida en tres compartimentos, y una gran sala en el centro que está dividida por una fila de columnas, y algunos arcos apoyan la azotea. A la derecha de la entrada hay una plataforma, y una fuente de agua que viene de la roca. Ésta es tenida en gran veneración, y se cree que deriva del pozo santo de Zamzam en La Meca. Es usada para el bautismo de niños y otros propósitos sagrados. Cerca de allí hay dos pequeñas piezas en las cuales hay tumbas de los santos y de algún personaje inferior. En las salas principales unas lámparas están por lo general ardiendo, y a la puesta del Sol las luces son dispersadas sobre las paredes.

     La tumba del Jeque Adi está en la sala interior, que está débilmente iluminada. La tumba tiene una gran tapa cuadrada, sobre la cual está escrito el Ayat al-Kursi, es decir, el versículo del trono, que es el versículo 256 del suratal-Bakarah o cap. II del Corán:

     "Dios. No hay ningún Dios sino Él, el Viviente, el Perdurable. Ni somnolencia ni sueño se apoderan de Él. A Él pertenece todo lo que está en el cielo y todo lo que está en la tierra. ¿Quién es el que puede interceder ante Él sino con Su propio permiso? Él sabe lo que ha sido antes de ellos y lo que será después de ellos; pero nada de Su conocimiento ellos comprenden excepto aquel a quien Él quisiese revelárselo. Su trono se extiende sobre el cielo y la tierra, y mantener a éstos no es una carga para Él. Él es el Alto, el Grande".

     Está relatado (en el Mishkat, libro IV, I, 19, parte III) que Ali oyó que Mahoma decía en el púlpito: "Aquella persona que repite el Ayat al-Kursi después de cada rezo no será de ningún modo impedida de entrar en el Paraíso, excepto por la vida; y quienquiera lo diga cuando vaya a su dormitorio será guardado por Dios en seguridad junto con su casa y la casa de su vecino". El jeque Adi pudo haber tenido el hábito de repetir ese versículo, y eso, quizás, condujo a su inscripción en la tumba.

     En el centro del cuarto interior, cerca de la tumba, hay una caja cuadrada de yeso, en la cual hay pequeñas pelotas de arcilla sacadas de la tumba. Éstas son vendidas o distribuídas a los peregrinos, y consideradas como reliquias sagradas, útiles contra la enfermedad y los espíritus malignos. Se dice que hay 360 lámparas en el santuario de Adi, que son encendidas cada noche. El valle entero en el cual está el santuario es considerado sagrado. Ninguna cosa impura es permitida dentro de sus santos límites. Ningún otro que el sumo sacerdote y los jefes de la secta son sepultados cerca de la tumba. Muchos peregrinos se sacan sus zapatos al acercarse a ella, y caminan descalzos mientras ellos permanecen en sus cercanías.

     Tal es el santuario de Adi, donde ellos le ofrecen su homenaje. Su adoración puede ser dividida en dos clases, directa e indirecta. La primera consiste en himnos tradicionales cantados por los kawwals, los músicos sagrados de la secta. Ellos son cantados al sonido de flautas y panderetas. Las melodías son monótonas y generalmente fuertes y chillonas. La adoración indirecta consiste en celebrar sus ritos religiosos con gran regocijo durante el día de fiesta de su gran santo. Y su Kubla, el lugar al cual ellos miran cuando realizan sus ceremonias sagradas, es aquella parte del cielo desde el cual sale el Sol.

     La gran fiesta del Jeque Adi es celebrada cada año del 15 al 20 de Abril, según el calendario romano, cuando los yezidis de todos sus distritos van para asistir a la celebración del festival. Antes de entrar en el valle, los hombres y las mujeres realizan sus abluciones, ya que nadie puede entrar en el valle sagrado sin haberse primero purificado su cuerpo y su ropa. La gente de los pueblos se reúne y comienzan formando una larga procesión, precedida por músicos que tocan panderetas y flautas. Ellos cargan a los burros con las necesarias alfombras y utensilios domésticos. Mientras marchan ellos descargan sus armas en el aire y cantan su grito de guerra. Tan pronto como ven la torre de la tumba, todos juntos disparan sus armas.

     Los jeques y los principales miembros del clero van vestidos de lino blanco puro, y todos son hombres venerables con largas barbas. Sólo el jefe y los kawwals y dos de la orden del clero entran en el patio interior del templo, y ellos siempre entran descalzos. Ellos comienzan una hora después de la puesta del Sol [15]. La ceremonia comienza con la exhibición del santo símbolo de Melek Tâ'ûs a los sacerdotes. A ningún forastero se le permite presenciar esa ceremonia o conocer la naturaleza de ella. Habiendo hecho eso, ellos comienzan el rito.

[15] Los mandeos, los adoradores de estrellas, también comienzan su ceremonia de bautismo donde llevan las vestiduras blancas ceremoniales (rasta) después de la puesta del Sol, y la continúan durante la noche (London Standard, 19 de Octubre de 1894; Al-Mutaktataf, 23, 88).

     Los kawwals permanecen contra la pared en un lado del patio y comienza un cántico. Algunos tocan la flauta, otros la pandereta, y ellos siguen el ritmo con sus voces. Los sheikhs y los jefes forman una procesión, caminando de dos en dos; el sacerdote principal camina adelante. Un faquir sostiene en una mano una antorcha encendida, y en la otra una gran vasija con aceite, del cual él vierte en la lámpara de vez en cuando. Todos están con indumentarias blancas excepto los faquires, que van vestidos de negro. Cuando ellos caminan en círculo, cantan en honor al Jeque Adi. Después, ellos cantan en honor a Isa (Jesús).


     A medida que actúan aumenta el entusiasmo, los cánticos se aceleran, las panderetas son golpeadas con mayor frecuencia, los faquires se mueven más rápido, las mujeres producen su ulular (tahlil) con grandes gritos, y la ceremonia llega a su fin con gran ruido y entusiasmo. Cuando el canto termina, aquellos que marchaban en procesión besan, a medida que pasan, el lado derecho de la entrada del templo, donde la serpiente está figurada en la pared. Entonces el emir está de pie en esa entrada para recibir el homenaje de los jeques y ancianos sacerdotes que besan su mano. Después todos los presentes se dan unos a otros el beso de la paz [16]. Después de la ceremonia los jóvenes, hombres y mujeres, bailan en el patio externo hasta la madrugada.

[16] El beso de la paz es una parte regular de las ceremonias de la Iglesia en Oriente.

     Por la mañana los jeques y los kawwals ofrecen un breve rezo en el templo sin ninguna ceremonia y algunos besan los sitios santos en las cercanías. Cuando ellos terminan, ellos toman la cubierta verde [17] de la tumba del Jeque Adi y marchan con ella alrededor del patio externo acompañados de música. La gente se precipita a ellos y reverentemente besan la esquina de la tela, ofreciendo dinero.

[17] En el mahometanismo, el verde es el color de los sheikhs.

     Después de devolver la cubierta a su lugar, los jefes y los sacerdotes se sientan alrededor del patio interior. Los kochaks en ese momento llevan alimentos y llaman a la gente a comer de la hospitalidad del Jeque Adi. Después de que ellos han terminado su comida, realizan una colecta para el sustento del templo y la tumba de su santo. Toda la gente que va al festival anual lleva platos con comida como ofrendas para su sheikh viviente. Después de que él ha indicado su aceptación de ellos probándolos, da aquéllos a los sirvientes del santuario. Cuando la fiesta llega a su final, la gente vuelve a sus diversos domicilios.


3. Yezid

    El tercer elemento esencial en la religión de los "adoradores del Diablo" es la creencia de que su secta ha tomado su origen de Yezid, a quien con frecuencia ellos llaman Dios y respetan como su padre ancestral, y de quien ellos remontan su ascendencia. Ninguna otra adoración le es ofrecida. A él se le da, sin embargo, un lugar de honor en el patio del templo, donde, en un lado, está la inscripción "Melek Yezid, la misericordia de Dios esté sobre él", y al otro lado, "Sheikh Adi, la misericordia de Dios esté sobre él". En la esquina de ese patio una lámpara es mantenida ardiendo toda la noche en honor de los dos.–


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http://www.yeziditruth.org/yezidi_religious_tradition


Tradición Religiosa Yezidi


     La cosmología y religión yezidi (o yazidi) es no dual. Ellos así reconocen a un dios inactivo, estático y transcendental que creó, o "se convirtió en", Siete Grandes Ángeles, el líder de los cuales era Tawsi Melek, el "Rey" Pavo Real o el "Ángel" Pavo Real.

     Remontándose hasta la creación del cosmos, muchos yezidis creen que el Dios Supremo estaba originalmente "sobre los mares", una noción reminiscente del pasaje bíblico: "Y el Espíritu de Dios (como siete Elohim) se movía sobre la faz de las aguas". Jugando con una perla blanca, declaran los yezidis, su Dios Supremo la echó en ese mar cósmico. La perla se rompió y sirvió como la sustancia de la cual nacieron la Tierra y otros planetas y estrellas.

     El Dios Supremo entonces creó o manifestó un vehículo para completar la creación del universo. Aquél fue el primero y el más grande de los ángeles, Tawsi Melek, el Ángel Pavo Real. Ya que Tawsi Melek encarnaba el poder y la sabiduría del Dios Supremo, él fue fácilmente capaz de conocer y realizar las órdenes de Aquél. Seis Ángeles Grandes más fueron creados entonces para asistir a Tawsi Melek en su trabajo.

     Poco después de que la Tierra fue creada ésta comenzó a temblar violentamente. Tawsi Melek fue enviado entonces a la Tierra para detener la agitación del planeta, así como para dotarlo de belleza y abundancia. Cuando Tawsi Melek descendió a la Tierra, él asumió la forma de un glorioso pavo real, un ave llena de los siete colores primarios y secundarios. Aterrizando en un lugar ahora conocido como Lalish, Tawsi Melek transfirió sus colores de pavo real a la Tierra y la dotó con una rica flora y fauna.

     Tawsi Melek luego viajó al Jardín de Edén para encontrar a Adán. El primer humano había sido creado sin un alma, de manera que Tawsi Melek insufló el aliento de vida en él. Él entonces giró a Adán hacia el Sol, símbolo del Creador Supremo, declarando que había algo mayor que un ser humano y que debería ser adorado con regularidad. Tawsi Melek entonces cantó un rezo para que toda la Humanidad repitiera diariamente al Creador, y él lo hizo en los 72 idiomas que iban a ser hablados finalmente por los 72 países y razas que estaban destinadas a cubrir la Tierra.

     Entonces Eva fue creada. Pero, según los yezidis, antes de que la primera pareja copulara, ambos se involucraron en una especie de competencia para ver si alguno de ellos podía producir una progenie independiente del otro. Ambos almacenaron sus semillas en vasijas selladas, y luego después de un período de incubación las abrieron. La vasija de Eva fue abierta y se la encontró llena de insectos y bichos, mientras que dentro de la vasija de Adán había un hermoso niño hombre. Ese encantador niño, conocido como Shehid bin-Jer, "Hijo de la Vasija", creció rápidamente, se casó y tuvo descendientes. Sus descendientes son los yezidis. Así, los yezidis se consideran a sí mismos descendientes de Adán, pero no de Eva.

     Shehid bin-Jer heredó la sabiduría divina que Tawsi Melek había enseñado a su padre Adán, y luego la transmitió a sus descendientes, los primeros yezidis. Es esta sabiduría la que se ha convertido en el fundamento de la religión yezidi.


Del Diluvio al Jeque Adi

    Según los yezidis, la Era del Jardín de Edén corresponde a una Edad de Oro de sabiduría y prosperidad que alguna vez cubrió al planeta. Después de ese tiempo de gran luz espiritual la Humanidad recurrió cada vez más a un comportamiento egoísta, y la oscuridad se estableció. Una serie de diluvios fue liberada entonces para limpiar la Tierra, el más reciente de los cuales ocurrió hace aproximadamente 6.000 años. Los yezidis remontan la cristalización de su religión en su forma actual a ese período hace 6.000 años.

     Después del último diluvio los yezidis se trasladaron desde su patria en Iraq del Norte hacia India, Afganistán y el Norte de África. Entonces hace aproximadamente 4.000 años muchos de ellos comenzaron a volver a casa. Una vez de vuelta en Iraq del Norte los yezidis ayudaron a crear y a participar en las civilizaciones sumeria, babilónica y asiria.

     En el siglo XI d.C. la cultura yezidi fue reformada por gran sufí el Jeque Adi, quien supervisó las modificaciones finales que formaron la religión yezidi hasta el presente. Bajo la dirección invisible de Tawsi Melek, el Jeque Adi compuso una escritura, enseñó himnos y rezos y estableció el actual sistema de castas yezidi. El Sheikh Adi fue sepultado en Lalish, el antiguo punto donde el Ángel Pavo Real primero aterrizó, convirtiéndolo en el centro espiritual de los yezidis.



EL SISTEMA DE CASTAS YEZIDI

     Los yezidis han tenido un sistema de castas desde su moderna fundación en India. El sistema fue actualizado y revisado por el Jeque Adi, quien estableció los actuales estratos de clases. En lo alto de esa jerarquía está el Príncipe Yezidi, el "Mîr", y justo debajo de él está el Baba Sheikh, el "Papa" yezidi. Ambos son miembros de la más alta casta de los Jeques, que está dividida en las sub-castas de Faqirs, Qewels y Kocheks. Debajo de la casta de los Jeques están las castas Pir y Murid. La mayoría de los yezidis son Murid, que significa el "pueblo común".

El Mîr o Príncipe Yezidi

     El Mîr es el jefe temporal y religioso de los yezidis. Él es reconocido por los yezidis como el representante oficial de Tawsi Melek en la Tierra, y representa a su pueblo en todas las conferencias nacionales e internacionales. El papel del Mîr es hereditario y actualmente corresponde a una de las familias de jeques conocida como la familia Çol. La leyenda declara que cuando el Jeque Adi estaba muriendo, tres ramas de Jeques comenzaron a pelearse sobre quién sería su sucesor. Eso perturbó al Jeque Adi, quien pasó muchas horas rezando al Dios Supremo para que lo ayudase en esa materia.

     Finalmente, Tawsi Melek fue enviado a la Tierra y se puso a crear a un hombre desde el mundo del espíritu o vacío, que en kurdo se designa como "çol". Ese hombre y sus eventuales descendientes asumieron entonces el título de Mîr. Al principio a ellos se les dio como su sede palatina el pueblo de Baadra, en la región de los jeques de los yezidis, pero ellos actualmente residen en la ciudad jéquica de Eyn Sifni.

El Jeque Baba

    Tal como el Mîr, el Baba Sheikh también desciende de la casta de lo jeques y actualmente reside en la ciudad de Eyn Sifni. Técnicamente, el Jeque Baba, que significa Jeque "Padre", es el jefe espiritual de los yezidis y el Mîr es la jefe temporal de la tribu. Sin embargo, en la práctica el Baba Sheikh permanece subordinado al Mîr tanto en asuntos temporales como en espirituales. El Jeque Baba tradicionalmente está presente en todas las reuniones religiosas y ceremonias importantes de los yezidis, sobre todo aquéllas realizadas en Lalish. Una vez al año el Jeque Baba visita todos los pueblos yezidis para dar sus bendiciones y conducir ceremonias. Durante esas visitas él también resuelve disputas entre los aldeanos.

La Casta de los Jeques

     La casta de los jeques es la más alta y la más honrada de las tres castas; como se mencionó, los cargos más altos dentro de los yezidis son sacados de ella. Sheikh es una palabra árabe que denota a un gobernador, un anciano o sacerdote de una tribu, o un reverenciado hombre santo. La casta de los Jeques fue fundada por el Jeque Adi y originalmente sus miembros eran gente de las familias que descendían de seis de los Siete Grandes Ángeles (excluyendo a Tawsi Melek) que habían asumido una encarnación física con el Jeque Adi.

     La pertenencia tanto a la casta de los Jeques como a la casta Pir, que le sigue, se ha hecho hereditaria y a menudo viene con capacidades especiales. Cada familia Jeque y Pir, por ejemplo, posee alguna capacidad de sanación. Algunas familias pueden curar la mordedura de serpiente, otras la locura, otras la fiebre, el dolor de cabeza, la artritis, etc. El poder espiritual de una familia puede ser transferido a una persona enferma por medio de la saliva de uno de sus miembros, o mediante el suelo del santuario de la familia.

La Casta Pir

     Los miembros de la casta Pir descienden de Peer Alae, un hombre santo que vivió en la época del jeque Adi y que estaba dotado con poderes milagrosos. También se dice que los Pir descienden de los 40 ó 42 discípulos del jeque Adi. Un Pir, que es una palabra kurda que quiere decir "mayor" [sacerdote o anciano], es un importante consejero y funcionario en todas las funciones y reuniones yezidis importantes, tanto temporales como religiosas. Tanto los Pir como los Sheikh asisten a matrimonios, circuncisiones [que no es una práctica general entre ellos] y funerales, y ellos toman el papel de consejeros de familia. A las familias yezidis de las tres castas se les requiere que adopten a un jeque y a un Pir como sus guías para la vida.

La Casta Murid

     La casta Murid está compuesta por la mayoría de los yezidis. La casta Murid es la casta de los "plebeyos" que generalmente no desempeñan la función de sacerdote.


LA CLASE DE LOS SACERDOTES

Los Faquires

     Los Faquires son reconocidos como los más altos de los sacerdotes yezidis, y ellos descienden de la casta más alta, la casta de los Jeques. El nombre Faqir, que significa "El Pobre", es otro nombre para un sufí. Es similar al término "Derviche". Los Faquires descienden directamente del jeque Adi, él mismo un Faquir, y de todos aquellos ascéticos e iluminados sufíes que lo ayudaron durante su vida. Los Faquires siempre conducen cualquier procesión de sacerdotes yezidis, y se dice que cada familia Faquir está dotada con poderes sobrenaturales y capacidades de sanación transmitidos a ellos desde sus iluminados antepasados. Ellos a menudo llevan una vasija con agua sagrada para bendecir a la gente, y se dice que ellos pueden incluso iniciar a un buscador en la vida espiritual mediante la transferencia del poder espiritual. Ellos llevan puesto el sagrado chaleco de cabra (la cabra es un animal sagrado entre los yezidis) así como otros atavíos de distinción, tales como la tradicional gruesa camisa negra y el turbante negro de un Faquir sufí. En cualquier comunidad en la que ellos residan, asumen el papel de sacerdotes principales y guardianes de la sabiduría. A menudo ellos son apoyados por otros aldeanos mediante limosnas y diezmos.


Los Qewels

    Los Qewels son los bardos y cantores sagrados. Ellos despliegan el conocimiento religioso, himnos sagrados, canciones e historias en especiales reuniones y ceremonias yezidis, y ellos hacen aquello con el acompañamiento de flautas, panderetas y otros instrumentos sagrados. Sus papeles son hereditarios, y su sabiduría es normalmente traspasada de padre a hijo. Ellos residen principalmente en la región de Beshiqe-Behzani del Norte de Iraq.

Los Kocheks

     Los kocheks, o "videntes", son sirvientes del Santuario de Lalish. Puesto que ellos están dotados con dones espirituales, como la clarividencia, ellos pueden diagnosticar psíquicamente la enfermedad, e incluso conocen el destino de un alma después de dejar el cuerpo del difunto. Sólo quedan unos pocos kocheks, y ellos residen en su mayor parte en las montañas Sinjar de Iraq del Norte. La contraparte femenina de los kocheks se conoce como las Faqras. Ellas son reconocidas como mujeres santas con poderes sobrenaturales. Los kocheks y las faqras pueden provenir de cualquiera de las tres castas principales.


FIESTAS Y FESTIVALES YEZIDIS

     El año religioso yezidi incluye cuatro festivales santos: el Año Nuevo, la Fiesta del Sacrificio, la Fiesta de Siete Días, entre el 23 y el 30 de Septiembre, y el Primer Viernes de Diciembre, después de tres días de ayuno.

El Año Nuevo Yezidi

     El Año Nuevo yezidi, conocido como Sere Sal, que significa la "Cabeza del Año", es celebrado un miércoles particular de Abril, conocido como el Miércoles Rojo. Ese día conmemora el miércoles cuando Tawsi Melek primero vino a la Tierra hace millones de años a fin de calmar al tembloroso planeta y a extender sus colores de pavo real en todo el mundo. Parte de la celebración de Año Nuevo es el coloreamiento de huevos, que colectivamente representan los colores del arco iris de Tawsi Melek con los que él bendijo al mundo y que despliega en su forma del Ángel Pavo Real. Los huevos son principalmente pintados de rojo, azul, verde y amarillo. Las mujeres también colocan flores y cáscaras de huevos de color rojo-sangre y las ponen encima de las puertas de los yezidis de modo que Tawsi Melek pueda reconocer sus domicilios.

     El día de Año Nuevo comienza con un banquete para honrar a los difuntos. Al amanecer, todas las mujeres yezidis van a los cementerios cercanos con potes con comida mientras los hombres se quedan en los pueblos. Las tumbas rápidamente se transforman en mesas para muchos platos de comida, huevos coloreados, flores rojas y fotos enmarcadas de los difuntos. Mientras van de lápida en lápida las mujeres elogian a cada uno de los difuntos con un canto y un lloro tristes. Después se ponen manteles en la tierra entre las tumbas y ellas se ponen a banquetear con la comida ofrecida. Mientras tanto, atrás en los pueblos, los hombres se congratulan unos a otros al comenzar el Año Nuevo.


Desfile de las Sanjaks

     Uno de los acontecimientos más importantes del Año Nuevo yezidi es el Desfile de las Sanjaks o el Desfile del Pavo Real. Lámparas de bronce sobremontadas con pavos reales son tomadas de su casa habitual, la residencia del Príncipe Yezidi, y son paseadas por muchos de los pueblos yezidis. Las Sanjaks, que vinieron de la patria yezidi de India, son los objetos sagrados más preciosos entre los yezidis. Al principio había siete Sanjaks, una para cada uno de los Siete Ángeles Sagrados, pero cinco fueron tomadas en 1892 por los musulmanes turcos. De las dos Sanjaks restantes, la más grande y más sagrada es la Sheikhani Sanjak, la Sanjak directamente asociado con Tawsi Melek. Dos Sanjaks son llevadas en procesión a los pueblos yezidis por los qewels, quienes entonces permanecen en cada pueblo durante una noche dando discursos a los habitantes acerca de la espiritualidad yezidi.

Fiesta del Sacrificio

     Alrededor de mediados de Febrero hay una fiesta de cuarenta días que es observada sólo por hombres santos yezidis en Lalish. Tras finalizar aquélla viene la Fiesta del Sacrificio, que conmemora cuando Abraham intentó sacrificar a su hijo Ismael, pero luego lo sustituyó con una oveja. Durante ese día los yezidis también sacrifican a una oveja, cuya sangre se cree que lava los pecados de ellos. El Baba Sheikh y otros líderes religiosos sacrifican una oveja en Lalish. Después de hacer de una peregrinación al monte Arafat, el grupo de Lalish sacrifica sus ovejas y luego encienden fuegos sagrados por todas partes del valle. Por la noche ellos realizan el Baile de la Tarde, en donde el jefe de los Faquires conduce a los sacerdotes yezidis en una procesión sagrada.


El Banquete de los Siete Días

     Observado durante comienzos de Octubre, el Banquete de Siete Días, conocido como el Jema'iyye y mencionado como el ziyaret, "la peregrinación", se trata de un tiempo sagrado cuando todos los yezidis intentan hacer la peregrinación a Lalish a fin de unirse como un solo pueblo en su más sagrado santuario. La creencia predominante es en un Lalish superior o celestial donde los Siete Grandes Ángeles se reúnen en ese tiempo para derramar allí bendiciones sobre aquellos reunidos en el Lalish inferior o terrenal. Durante todo el evento de una semana las amistades son reavivadas e importantes reuniones se llevan a cabo entre los líderes yezidis, con la presencia tanto del Mir como del Jeque Baba.

     Los dos acontecimientos más importantes de la Fiesta de los Siete Días son el Baile de la Tarde y el Sacrificio del Toro. El Baile de la Tarde es realizado por dignatarios religiosos cada tarde justo después de la puesta del Sol en el patio del santuario. Catorce, o dos veces siete, hombres vestidos de blanco, el color de la pureza, danzan con la música de los qewels. Ellos realizan una procesión alrededor de una antorcha sagrada que representa tanto al Sol como al Dios Supremo. Ellos son conducidos en ese paseo por el líder de los Faquires, el cual va vestido con una capa de piel negra y un sombrero cónico. Ésos son artículos muy sagrados que supuestamente alguna vez llevó puestos el propio Jeque Adi.

     El Sacrificio del Toro ocurre durante el 5º día. Eso señala la llegada del otoño y lleva con él los rezos de los yezidis para pedir las lluvias durante el invierno próximo y una primavera generosa. Después de que los guardias disparan un especial saludo con sus armas, un pequeño toro irrumpe desde las puertas principales del Santuario. El toro es perseguido por hombres de la tribu Qaidy subiendo una colina hasta el santuario del jeque Shem. Allí el toro es atrapado y muerto. Después, la carne es cocinada y distribuída entre todos los peregrinos presentes en Lalish.

     Durante la semana hay también continuos bautismos de niños y objetos santos en el agua de la Fuente Blanca. Las telas de seda que representan a los Siete Ángeles y que normalmente cubren sus tumbas en el Santuario también son bautizadas de nuevo para el año próximo. El rito final es el bautismo del "Trono del Jeque Adi". Ése es un objeto de madera que se parece a una camilla funeral, cubierta de seda roja. También es bautizado en la Fuente Blanca.

La Fiesta de los Tres Días de Diciembre

     La fiesta de los Tres Días de Diciembre es una que se espera que todos los yezidis observen. El ayuno ocurre desde el alba hasta la puesta del Sol, y las noches son para banquetear, alegrarse y algunos rezos.

     Los yezidis tienen cinco rezos que repetir diariamente: el rezo del Alba, el rezo de la Salida del Sol, el rezo de Mediodía, el rezo de la Tarde y el rezo de la Puesta del Sol. Sin embargo, la mayor parte de los yezidis sólo observan sólo dos de ellos, el de la salida y de la puesta del Sol. El adorador yezidi gira su cara hacia el Sol durante su adoración, como Tawsi Melek enseñó a Adán, pero en el rezo de mediodía ellos miran hacia Lalish. Los rezos deberían ser acompañados por ciertos gestos, y ellos no deben ser realizados en presencia de forasteros. El miércoles, cuando Tawsi Melek primero vino a la Tierra, es el día santo cuando la mayor parte de los rezos son observados, pero el domingo, el día en que el Ángel Pavo Real fue creado, es también especial. El sábado es el día semanal de descanso y rejuvenecimiento.


MUERTE Y REENCARNACIÓN

Rituales de Muerte

     Después de la muerte el cuerpo es lavado, y arcilla o agua de Lalish son colocadas en la boca del difunto. El cuerpo es sepultado inmediatamente a partir de entonces, con la cabeza señalando al Este y la cara vuelta hacia la estrella polar. La procesión al cementerio es acompañada cantando, y para un hombre, posiblemente un baile realizado por su madre o esposa.

     Los yezidis creen que en la muerte ellos son llevados a la presencia del jeque Adi en el puente Sirat para su interrogación. Tres preguntas les son planteadas entonces en cuanto a sus vidas sexuales pasadas, incluyendo si ellos se casaron o tuvieron relaciones sexuales con un no-yezidi o alguien de otra casta. Si sus respuestas son aceptables, entonces el jeque Adi actúa como su intercesor con el Muy Alto a fin de trasladarlos al Paraíso.

Hermanos y Hermanas Celestiales

     Durante su vida cada yezidi se somete a un ritual en donde ellos se unen a un "hermano" o "hermana" de una familia diferente de aquella en la cual nacieron. La relación de hermano así establecida es para ayudar al yezidi en el siguiente mundo. Según la tradición, el hermano o hermana celestial esperará para ayudar al alma cuando salga de este mundo.

Cielo e Infierno

     Hay diferentes teorías en cuanto al Cielo y el Infierno entre los yezidis. Algunos creen que Tawsi Melek creó tanto el Cielo como el Infierno y que una persona verdaderamente mala es un candidato para el inframundo, mientras otros yezidis creen que Tawsi Melek lloró durante siete mil años y extinguió los fuegos del Infierno, eliminándolos de esa manera. Desde esta última perspectiva todas las almas reencarnarán en una forma humana o subirán al Cielo para la eternidad.

Reencarnación

     La creencia de los yezidis en la reencarnación es uno de los vestigios restantes de su patria original en India. Hoy, los yezidis creen que ellos seguirán reencarnando hasta que consigan un cierto nivel de pureza de alma. Entonces ellos serán elegibles para entrar en un reino celestial y existir allí durante una eternidad. Existe también la extraña creencia de que si un alma yezidi se hace muy impura por la realización de malas acciones mientras está en la Tierra, es obligada a reencarnar en el cuerpo de una persona asociada con una religión diferente, como el Islam. El mayor castigo es ser expulsado de la religión yezidi.

Cristianismo y Yezidismo

     Los cristianos y los yezidis han sido amigos durante siglos. Durante la guerra turco-armenia los yezidis salvaron a muchos cristianos que huían de los musulmanes turcos y los acogieron en sus propias casas para esconderlos de la muerte cierta. Algunos yezidis incluso compraron la libertad y la seguridad de los cristianos a los turcos por un cierto número de piezas de oro. Su generosidad y compasión fueron devueltas más tarde por los cristianos cuando, durante un período de persecución que comenzó con el reinado de Sadam Hussein, las organizaciones cristianas ayudaron a los yezidis a huír a Europa y Estados Unidos y se establecieron en nuevas comunidades en aquellas tierras extranjeras.

     El pavo real siempre ha sido un símbolo popular y afortunado entre los cristianos. Durante los primeros días del cristianismo fue usado de modo intercambiable con el símbolo del fénix, los cuales ambos eran símbolos de la resurrección y del Cristo resucitado. Para los cristianos, los "ojos" del pavo real eran también símbolos de la omnisciencia y representaban al Dios que todo lo ve. La Iglesia Católica hizo del pavo real su primer símbolo oficial, afirmando que los ojos en las plumas del ave significaban la "Iglesia que todo lo ve". Más tarde, durante la Edad Media, muchos de los más grandes pintores europeos retrataron a Jesús en medio de pavos reales, y también anexaron plumas de pavo real a sus descripciones de los ángeles celestiales.

     Los yezidis reconocen que Jesús es uno de los grandes profetas enviados a la Tierra por Tawsi Melek. Hoy, ellos incluso repiten su nombre en algunos de sus rezos. Los yezidis también afirman que uno de los suyos, un leñador llamado Yosef Nagar, vivió en Jerusalén cuando Jesús era un muchacho y enseñó al futuro profeta ciertas prácticas de curación y el arte del herbalismo.

     Dentro del canon de las leyendas yezidis uno puede encontrar historias sobre cómo Tawsi Melek era una guía y ayudante de Jesús. En este aspecto, los yezidis creen que Dios envió a Tawsi Melek para mover la piedra que bloqueaba la tumba de Jesús y que fue el ángel que se quedó cerca después de que fue abierta.

     El Jeque Adi era también un amante de Jesús. Una de las influencias importantes de Adi fue el sufí Al-Hasan al-Basri, quien proclamó que "No hay ningún mahdi [líder mesiánico] sino Isa (Jesús)".–


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http://www.yeziditruth.org/yezidi_genocide


El Genocidio Yazidi


     Se ha estimado que 23 millones de yazidis (o yezidis) han sido muertos por musulmanes y sus otros auto-proclamados enemigos durante los pasados 700 años. Y la población yazidi sigue disminuyendo. Sólo hace 200 años ellos eran 2 millones, pero se estima ahora que son menos de un millón en todo el mundo. Un actual "incentivo" para la matanza en curso es una creencia que declara que si un musulmán mata a un yazidi, grandes recompensas le esperan a él o ella en el Cielo. Si un hombre musulmán mata a un yazidi, a él le dicen que será recompensado con 72 vírgenes en el siguiente mundo. A menos que tales "incentivos" cesen y esa matanza insensata sea detenida, los yazidis podrían afrontar una extinción permanente. Si eso sucede, el mundo no sólo perderá a un pueblo muy pacífico e imparcial, sino un vínculo irremplazable con su pasado. Los yazidis, de quienes se cree que originalmente emigraron a Iraq desde la India, son actualmente los custodios de la tradición religiosa más antigua en la Tierra.

     Una matanza de yazidis ocurrió en Abril de 2007, cuando 23 de ellos fueron asesinados por musulmanes kurdos. En Agosto de aquel año cuatro camiones conducidos por musulmanes fanáticos y cargados con explosivos fueron conducidos hacia la ciudad yazidi de Sinjar y hechos detonar. 500 yazidis perdieron sus vidas en el ataque y otros 200 fueron gravemente heridos. 200 niños yazidis perdieron a ambos padres y quedaron huérfanos. Pero aquélla fue sólo la tentativa más reciente de masacrar yazidis por extremistas musulmanes. Hace casi veinte años Sadam Hussein instigó un pogrom de exterminio yazidi al etiquetarlos como "Adoradores del Diablo", provocando así una persecución a escala total por parte de los musulmanes iraquíes.

     A través de todo Oriente Medio no era ningún secreto que el objetivo de Sadam Hussein era el genocidio cultural sistemático de los yazidis. Bajo su régimen los yazidis fueron desarraigados de sus pueblos, sus tierras de labranza incautadas, y a ellos se les negaron empleos y asistencia médica. Aproximadamente 250 pueblos yazidis cerca de Mosul en las montañas Sinjar fueron destruídos, y el río Dejela, que suministra el agua potable a las comunidades yazidis, fue contaminado con venenos. Todos los sitios sagrados de los yazidis fueron destrozados y amenazados.

     Aunque ese pogrom fue suspendido brevemente después de la invasión estadounidense y la captura de Sadam, las duras condiciones parecen estar retornando. Los musulmanes kurdos están actualmente bloqueando los suministros de alimentos a los pueblos yazidi, y ellos siguen impidiendo que los yazidis limpien los venenos en su suministro de agua. Los yazidis no pueden visitar a sus parientes en muchos pueblos que han quedado controlados por los musulmanes, y aquellos yazidis que se mueven entre pueblos arriesgan tanto la tortura como la muerte. Dentro de las mezquitas adyacentes a los pueblos yazidis los mulás siguen hablando acerca de los "yazidis adoradores del Diablo" y animando su conversión al Islam o el asesinato.


     La siguiente es una cronología de 33 ataques principales contra su civilización, que los yazidis han soportado desde el siglo VII d.C., por años:

630: Los musulmanes comenzaron una serie de guerras contra los yazidis, matando y secuestrando a muchas personas.

637: Una importante guerra fue instigada contra los yazidis, y luego los musulmanes quemaron y destruyeron gran parte de su territorio.

980-981: Kurdos islámicos rodearon a los yazidis que vivían en la región de Hakkar. Ellos prometieron piedad a los yazidis si ellos se rendían, pero no respetaron su promesa. En vez de eso, la mayor parte de los yazidis fueron masacrados. Aquellos que sobrevivieron fueron obligados a convertirse al Islam.

1107: Aproximadamente 50.000 familias yazidis fueron destruídas durante un período de expansionismo musulmán.

1218: Los mongoles bajo el mando de Hulagu Khan alcanzaron a los yazidis y mataron a muchos de ellos, pero los mongoles encontraron una fuerte resistencia por parte de los guerreros yazidis y finalmente se retiraron.

1245-1252: Los ejércitos de Hulagu Khan reanudaron su batalla contra los yazidis y mataron a miles de ellos.

1254: Un conflicto ocurrió entre el musulmán Bader al-Din Lolo, el "Alcalde de Mosul", y un líder yazidi llamado el Jeque Hassan. Los hombres de Bader al-Din capturaron al jeque Hassan, lo ejecutaron, y luego colgaron su cuerpo desnudo en una puerta de Mosul donde podía ser visto por muchos otros yazidis. Ese acontecimiento condujo a una guerra que los yazidis perdieron, lo que los obligó a huír a las montañas y dejar detrás sus tierras, pueblos y templos. Todo lo que los yazidis dejaron detrás fue destruído. Incluso su santuario más sagrado en Lalish fue profanado, siendo sacados de su tumba los huesos de su santo más grande, el Jeque Adi, y quemados delante de los yazidis que no lo podían creer.

1414: Un líder persa llamado Jalal al-Din Mohammed bin Izidin Yousif al-Halawani condujo una fuerza armada contra los yazidis que vivían en las montañas Hakkar. Su incursión fue apoyada por kurdos de aquella área. La mayor parte de los yazidis que descendían de los seguidores del Jeque Adi fueron muertos, y los huesos restantes de dicho Jeque fueron sacados de su tumba y quemados delante de rehenes yazidis.

1585: Un líder kurdo llamado Ali Saidi Beg de la provincia de Botan atacó a los yazidis que vivían en Sinjar y mató a más de 600 de ellos. Las mujeres yazidis fueron secuestradas y violadas por los conquistadores delante de los soldados yazidis capturados.

1640-1641: Pueblos yazidis cerca de Mosul fueron saqueados y otros pueblos yazidis fueron atacados por Ahmed Pasha, un gobernador turco otomano musulmán, junto con 70.000 soldados armados. Cientos de miles de yazidis fueron muertos.

1648: El yazidi jeque Merza se rebeló contra los otomanos que controlaban Mosul, quienes previamente habían degollado a sus dos hermanos. El general otomano Shamsi Pasha fue convocado entonces desde Turquía para atacar a los yazidis. Muchos yazidis perdieron sus vidas y el jeque Merza fue decapitado.

1715: Hassan Pasha, el gobernador otomano de Bagdad, atacó a los yazidis con un enorme ejército a fin de castigarlos. A aquellos yazidis que sobrevivieron se les obligó a huír a Siria. Pasha hizo una alianza con los árabes locales y luego siguió atacando a los yazidis despiadadamente.

1733: El otomano Ahmed Pasha destruyó los pueblos yazidis en el área del río Zab y cometió asesinatos masivos. Esa incursión fue seguida por una bajo el mando de Hussein Pasha que destruyó completamente los pueblos yazidis y obligó a 3.000 yazidis a convertirse al Islam.

1743: El líder persa Nadir Shah dirigió sus tropas hacia territorio yazidi cerca del río Zab, aproximadamente 30 kilómetros al Oeste de Mosul. Ellos saquearon los pueblos y capturaron a la mayor parte de los yazidis como rehenes. Aquellos que rechazaron obedecer fueron muertos al instante.

1752: Un pachá otomano llamado Sulaiman Pasha atacó a los yazidis en Sinjar. Su campaña de matanza y saqueo duró dos años. 3.000 yazidis fueron asesinados y 500 mujeres fueron tomadas como rehenes.

1767: Un pachá otomano y alcalde de Mosul, Amin Pasha, hizo que su hijo condujera tropas contra los yazidis que vivían en Sinjar. Él exigió a los yazidis que le llevaran 1.000 ovejas. Cuando ellos llevaron sólo 800 él ordenó que sus hombres asesinaran a un gran número de yazidis.

1771: Bedagh Beg, uno de los líderes yazidi de Sheikhan, se rebeló contra el alcalde otomano de Mosul porque él procuraba convertir a los yazidis al Islam. El alcalde de Mosul se alió con Bairam Beg, un líder kurdo musulmán, para matar a Bedagh Beg y a la mayor parte de sus hombres.

1774: El alcalde otomano de Mosul, Sulaiman Oash, atacó a los yazidis en el área de Sinjar. Los pueblos yazidis fueron saqueados y destruídos.

1779: El alcalde otomano de Mosul envió más unidades militares hacia el territorio yazidi de Sinjar. Ellos saquearon y destruyeron los pueblos y mataron a muchos yazidis.

1785: El alcalde otomano de Mosul, Abdel Bagi, atacó a los yazidis en Sinjar para castigarlos. Los soldados musulmanes fueron al principio derrotados, pero luego ellos se aliaron con algunas fuerzas árabes y derrotaron a los yazidis.

1786-1787: El gobernante yazidi Cholo Beg y sus fuerzas fueron a la guerra contra el líder kurdo musulmán de Imadiyah. Cholo Beg perdió la batalla y muchos yazidis fueron asesinados.

1789-1790: Ismael Beg, el príncipe de Imadiyah, mató a Cholo Beg y lo reemplazó en el trono yazidi con uno de sus parientes, Khanger Beg. Cuando Khanger Beg se retiró poco después, Hassan Beg, el hijo de Cholo Beg, fue coronado en su lugar. Hassan prosiguió la rebelión de su padre rebelándose contra el príncipe de Imadiyah, Kifbad, durante lo cual soldados de ambos lados fueron muertos en grandes cantidades.

1792-1793: El alcalde otomano de Mosul, Mohammed Pasha al-Jalili, destruyó y quemó ocho pueblos yazidis en el área de Sinjar.

1794: El alcalde otomano de Mosul reanudó el ataque contra un pueblo en Sinjar llamado Mehrcan para castigar a los yazidis. Pero él fracasó y perdió la batalla siguiente.

1795: Los otomanos enviaron a Sulaiman Pasha a los pueblos yazidis de Sinjar. Con la ayuda del príncipe kurdo Abdullah Beg Kahin y Abdulrahman Pasha, príncipe del gobierno kurdo de Sulaimania, él saqueó, quemó y destruyó completamente los pueblos yazidis. Él también detuvo y secuestró a 60 mujeres yazidis y 650 animales domésticos.

1799-1800: El alcalde de Bagdad, Abdul Aziz Beg al-Shawi, destruyó 25 pueblos yazidis en la región de Sheikhan. Tanto las mujeres como los niños fueron secuestrados y 45 yazidis fueron ejecutados. Sus cabezas fueron llevadas entonces a Bagdad como símbolos de victoria.

1802-1803: El alcalde de Mosul Ali Pasha puso la administración de los yazidis en la región de Sinjar bajo su estricto control. Al hacer eso encontró necesario atacar a algunos yazidis rebeldes desde el Norte mientras supervisó una incursión árabe sobre ellos desde el Sur. El ataque duró varios meses, durante los cuales varios pueblos yazidis fueron arrasados. Los yazidis sobrevivientes consintieron en aceptar el gobierno de Ali Pasha aunque ellos fueron obligados a convertirse al Islam. Cuando más yazidis se rebelaron en 1807 la batalla fue reanudada y 50 pueblos yazidis fueron destruídos.

1809-1810: El alcalde otomano de Baghdad atacó a los yazidis en Sinjar. Su ejército saqueó Sinjar, Mehrkan y otros pueblos yazidis. Muchos yazidis perdieron sus vidas.

1832: Bader Khan Beg, el príncipe kurdo musulmán de Botan, torturó y mató al líder yazidi Ali Beg. Los kurdos musulmanes entonces cometieron una masacre sin precedentes de miles de yazidis, a la vez que destruyeron sus pueblos. Muchos yazidis trataron de escapar viajando a través del río Tigris. La mayor parte de ellos no podían nadar y se ahogaron o fueron capturados. A aquellos que fueron capturados se les dio la opción de la conversión al Islam o morir como mártires.

1833: El gobernador Kurdhis de Rawandez atacó a los yazidis en Aqra de acuerdo con un mandato religioso del mulá Yahya al-Muzuri, un líder musulmán kurdo. 500 yazidis fueron muertos en la región superior de Zab. El área de Sinjar también fue atacada con muchas vidas yazidis perdidas.

1838: El alcalde otomano de Diarbeker atacó a los yazidis en la región de Sinjar y mató a muchos de ellos. En el mismo año, el alcalde otomano de Mosul, Tayar Pasha, atacó el área Jaddala de Sinjar y ordenó que los yazidis pagaran impuestos. Cuando Tayar Pasha despachó enviados a los yazidis en el pueblo de Mehrkan para oír las quejas de ellos, los enviados fueron muertos. Tayar Pasha buscó venganza e invadió los pueblos yazidis. A fin de protegerse a sí mismos, los yazidis se retiraron a cuevas y trataron de contraatacar poniendo emboscadas a su enemigo. Tayar Pasha perdió muchos hombres y él finalmente se retiró a Mosul. La paz fue reanudada en el área de Sinjar.

1892: Los yazidis fueron atacados por el líder otomano Omer Wahbi Pasha. Él dio a los yazidis la opción de la conversión al Islam, o el pago de impuestos más altos, o la muerte. Los yazidis resistieron y Omar Pasha, en alianza con los kurdos musulmanes, atacó a los yazidis en las regiones de Sinjar y Sheikhan. Aproximadamente 15.000 yazidis fueron o muertos u obligados a aceptar el Islam. El pachá entonces atacó Lalish y la tumba del Jeque Adi, llevándose a Mosul las reliquias sagradas de los yazidis. Durante siete años después de ese tiempo el santuario de peregrinación de Lalish fue usado como una escuela musulmana.

1906: El alcalde de Mezory, Saddeq al-Dammalogi, recibió una orden del alcalde de Mosul para remover a todos los yazidis de Lalish y usar el templo allí como una escuela musulmana. Los yazidis fueron persuadidos para que abandonaran Lalish durante un año.

     Todas estas actividades anti-yazidis —y muchas más— han sido documentadas por autores islámicos.–


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http://www.dailymail.co.uk/news/article-2724658/Were-not-leaving-Yazidis-refusing-come-mountain-300-women-stolen-ISIS-impregnated-smash-blond-bloodline.html


     Perseguidos por sus extrañas creencias y piel más clara: La antigua secta yazidi afirma haber sobrevivido a 72 genocidios en su historia de 4.000 años porque ellos son considerados como "adoradores del diablo".

por Michael Burleigh
14 de Agosto de 2014


     Injustamente considerados como "adoradores del Diablo" debido a sus extrañas creencias, los yazidis durante siglos han sido una de las minorías más perseguidas de Oriente Medio. Los extremistas islámicos los consideran como infieles, dignos sólo de ser asesinados.

     Ellos son un pueblo kurdo étnico que tiende a tener la piel más clara que muchos en Oriente Medio. Ellos consideran el uso del color azul como sacrilegio. Sus hombres a menudo tienen barbas largas y llevan su pelo en trenzas, lo que los hace parecerse a los personajes de historieta de la Galia antigua, Asterix y Obelix.


     Ellos adhieren a una fe de 4.000 años transmitida y adaptada a través de las generaciones por vía oral y compuesta de elementos de varias religiones. Su reverencia por el fuego y la luz se deriva de la antigua fe llamada Zoroastrismo, la religión de Persia mucho antes de que el Islam llegara.

     Ellos combinan prácticas cristianas tales como el bautismo con la circuncisión judía o islámica. Al igual que los budistas ellos creen en la reencarnación perpetua. Pero es el principio central de su religión el que ha llevado a otros a etiquetarlos como adoradores del Diablo.

     Ellos creen en un Dios que iluminó a siete ángeles con su luz. El más grande de los siete es el Ángel Pavo Real, conocido como Malak Taus, que está vestido de azul (que es por lo cual los yazidis rechazan llevar puesto ese color). Su otro nombre es Shaytan, árabe para el Diablo o Satán.

     Los yazidis creen que Dios dejó la Tierra al cuidado de los siete ángeles y les dijo que obedecieran a Adán. El Ángel Pavo Real se negó, declarando que Adán fue creado del polvo, y la luz de Dios nunca podía estar a merced del suelo. Él fue expulsado por su desobediencia, pero fue rápidamente reconciliado con Dios quien respetó su argumento, lo que demostró que él era, de hecho, el ángel más leal de todos. Es por esto que la idea de que él era parecido a Lucifer es tan engañosa.

     Trágicamente, los yazidis son también víctimas de otro malentendido, acerca de su nombre. Los extremistas suníes creen que se deriva de un califa o líder profundamente impopular del siglo VII, Yazid ibn Muawiya, pero, en realidad, el nombre proviene de la palabra persa para ángel o deidad, "Ized". Su nombre simplemente significa "adoradores de Dios".

     Pero ninguna de tales distinciones teológicas interesa a los combatientes del Estado Islámico en un Oriente Medio donde las menores divergencias entre musulmanes suníes y chiíes son un asunto de vida o muerte, y los 12 millones de cristianos de la región están disminuyendo día a día.

     En una atmósfera tan sanguinaria, los "adoradores de Satán" son inevitablemente los objetivos de fanáticos genocidas. Incluso ante los ojos de los iraquíes corrientes, ellos son vistos como espantajos con los cuales asustar a los niños.

     Los yazidis alguna vez vivieron en una amplia área a través de Iraq, Siria, Turquía, Georgia y Armenia. Pero las sucesivas olas de persecución —ellos afirman haber sobrevivido a 72 genocidios— por parte de los gobernantes otomanos turcos de lo que es ahora Iraq, por Sadam Hussein y ahora por militantes del Estado Islámico, ha reducido el número de yazidis desde millones a aproximadamente 700.000. En años recientes, aproximadamente 70.000 han huído a Europa, donde 40.000 viven en Alemania occidental.

     Eso no es sorprendente. Ya que los yazidis dieron la bienvenida a la invasión estadounidense de Iraq después de 2003 y admiran a Israel, ellos se atrajeron la malevolencia de Al-Qaeda y otros yihadistas antes de que el Estado Islámico apareciera en escena; en 2007 masivas bombas en camiones mataron a 500 de ellos.

     Lo que hace de los yazidis todavía más vulnerables es la naturaleza aislada de su comunidad. Nadie puede convertirse a su religión, se tiene que haber nacido en ella. Ellos también practican la endogamia, es decir, ellos sólo se casan con miembros de la misma fe.

     Ellos creen que cuando alguien muere, su alma pasa a un nuevo miembro de la comunidad y que la purificación del alma sólo es posible por medio del renacimiento continuo. El peor destino posible, por lo tanto, es ser expulsado de la comunidad, porque el alma nunca puede ser entonces purificada o salvada.

    Igualmente, cualquiera que voluntariamente deje esa religión arriesga la muerte. En 2007, se reportó que Du'a Khalil Aswad, una mujer yazidi, fue muerta a pedradas por convertirse al Islam y casarse con un hombre musulmán.

     Temida, difamada y asesinada durante siglos, es desde muchos puntos de vista notable que una comunidad tan fuerte de los yazidis todavía exista en absoluto. Pero ahora, con la determinación del Estado Islámico de borrarlos, ellos quizás enfrentan su mayor prueba de todas.–


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http://www.dailystormer.com/un-issues-report-on-the-ongoing-brutal-genocide-of-the-yazidis-by-isis-savages/


La ONU Publica un Informe acerca del Actual Brutal
Genocidio de los Yazidis por Parte de los Salvajes de ISIS
por Benjamin Garland
16 de Junio de 2016



     Los yazidis son un grupo étnico cuya población en Siria e Iraq se contaba en alrededor de 400.000 antes de ser asaltados por ISIS en 2014.

     Por cuanto los yazidis están menos mestizados que el resto del Oriente Medio, algunos todavía muestran rasgos de sus distantes antepasados arios, como pelo rubio y ojos azules.

     ISIS según se informa secuestró a 300 de las mujeres yazidis de aspecto más ario inmediatamente después de ser conquistadas a fin de destruír deliberadamente su linaje rubio violándolas y preñándolas.


     Un recordatorio de este informe del Daily Mail siempre es bueno, ya que nos enseña una lección muy importante y temible acerca de la naturaleza de la violenta envidia que los hombres no-Blancos abrigan contra nosotros.

     La Comisión de Naciones Unidas de Investigación sobre Siria ha publicado ahora un informe espeluznante que documenta el brutal genocidio cometido contra los yazidis.

     Al-Arabiya:

    «El grupo militante ISIS está cometiendo genocidio contra los yazidis en Siria e Iraq para destruír la comunidad religiosa de 400.000 personas mediante matanzas, esclavitud sexual y otros crímenes, dijeron el jueves los investigadores de Naciones Unidas.

    «Su informe, basado en entrevistas con docenas de sobrevivientes, dijo que los militantes islamistas habían estado acorralando sistemáticamente a los yazidis en Iraq y Siria desde Agosto de 2014, procurando "borrar su identidad" en una campaña que calza con la definición del crimen como está definido según la Convención de Genocidio de 1948.

    «"El genocidio de los yazidis está en curso", dice el informe.

    «El informe de 40 páginas, titulado "Ellos Vinieron para Destruír: Los Crímenes de ISIS contra los Yazidis", emprende un análisis legal de la intención y conducta del Estado Islámico, orientada a exterminar al grupo de habla kurda, al que los militantes árabes musulmanes suníes ven como infieles y "adoradores del diablo".


    «Los yazidis son una secta religiosa cuyas creencias combinan elementos de varias religiones antiguas del Medio Oriente.

    «"El descubrimiento del genocidio debería provocar una acción mucho más asertiva a nivel político, incluso en el Consejo de Seguridad (de Naciones Unidas)", dijo Paulo Pinheiro, presidente de la comisión investigadora, en una sesión informativa.

    «El miembro de la comisión Vitit Muntarbhorn dijo que ella tenía "detallada información acerca de lugares, violaciones y nombres de los autores", y había comenzado a compartir la información con algunas autoridades nacionales en procura de procesar a los combatientes extranjeros.

    «Los cuatro comisionados independientes instaron a las principales potencias a rescatar al menos a 3.200 mujeres y niños todavía retenidos por ISIS y referir el caso al Tribunal Penal Internacional (ICC) para su procesamiento.

    «"El ISIS no hizo ningún secreto de su intención de destruír a los yazidis de Sinjar, y ése es uno de los elementos que permitieron que nosotros concluyéramos que sus acciones equivalían a genocidio", dijo otra investigadora, Carla del Ponte.

    «"Por supuesto, consideramos eso como un conjunto de directrices para el procesamiento, para el futuro procesamiento. Espero que el Consejo de Seguridad lo lleve a cabo porque es tiempo ahora de comenzar a obtener justicia para las víctimas", añadió Del Ponte, una antigua fiscal de crímenes de guerra de Naciones Unidas.

    «El ISIS, que ha proclamado un califato teocrático —basado en una interpretación radical del Islam suní— en áreas de Iraq y Siria bajo su control, sistemáticamente asesinó, capturó o esclavizó a miles de yazidis cuando invadió la ciudad de Sinjar en Iraq del Norte en Agosto de 2014.

    «Al menos 30 fosas comunes han sido descubiertas, dijo el informe, pidiendo investigaciones adicionales.


    «El ISIS ha tratado de borrar la identidad de los yazidis obligando a los hombres a elegir entre la conversión al Islam o la muerte, violando a muchachas tan jóvenes como de nueve años, vendiendo a las mujeres en mercados de esclavos, y reclutando a los muchachos para luchar, dice el informe de Naciones Unidas.

    «Las mujeres yazidis son tratadas como "bienes muebles" en mercados de esclavos en Raqqa, Homs y otras localidades, y algunas son vendidas de vuelta a sus familias por entre 10.000 y 40.000 dólares después de un cautiverio y violaciones múltiples, según el informe.

    «Los militantes han comenzado a llevar a cabo "subastas de esclavos en línea", usando la aplicación encriptada Telegraph para poner en circulación las fotos de las mujeres y muchachas yazidis capturadas, "con detalles de su edad, estado civil, actual localización y precio", dice el informe.


    «"Ningún otro grupo religioso presente en áreas controladas por ISIS en Siria e Iraq ha sido sometido a la destrucción que los yazidis han sufrido", añadió el informe».

http://english.alarabiya.net/en/News/middle-east/2016/06/16/UN-ISIS-committing-genocide-against-Yazidis.html

     Me pregunto si los medios de comunicación hablarán mucho de esto.

     Me pregunto si ellos señalarán que la razón por la que ISIS piensa que está muy bien violar a muchachas de nueve años es porque el propio Mahoma tuvo sexo con una niña de nueve años.


     Aquí está el informe completo [en inglés]:
http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/CoISyria/A_HRC_32_CRP.2_en.pdf



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