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miércoles, 12 de octubre de 2016

Sobre el Sacrificio de Reinhold Elstner



     En Abril de 1995 Reinhold Elstner, nacido en 1920 (o 1919, según otros) en la región de los Sudetes (ahora en la República Checa), un veterano del ejército alemán (Wehrmacht) de la Segunda Guerra Mundial, ingeniero químico jubilado, derramó gasolina sobre sí mismo y se prendió fuego el día 25 a las 20 horas en las escalinatas del monumento a los Comandantes en Jefe (Feldherrnhalle) en el concurrido centro de la ciudad de Múnich, en protesta contra la difamación y demonización del pueblo y los soldados alemanes, 50 años después de lo que los traidores llaman la "liberación" (fin de la Segunda Guerra). Inútilmente socorrido por algunos transeúntes, falleció 12 horas más tarde, el día 26, en un hospital de Múnich. Elstner, descendiente de una familia germano-checo-judía, que combatió en el frente oriental y fue enviado a trabajos forzados en la URSS durante algunos años después de la guerra, dejó una breve y categórica carta abierta para los periódicos, donde explica las razones de su terrible acción, carta que la cobarde prensa alemana en gran parte ignoró. Dicha carta circula en distintos sitios, traducida desde su idioma original al inglés por Hans Schmidt, pero esa versión contiene tantas palabras de más, inexistentes en el original, que la hemos trasladado directamente desde el alemán. Los textos de Churchill y Samuel Johnson están traducidos del inglés. Además hemos traducido un texto en italiano publicado en Enero de 2000 por el Centro de Estudios La Runa (centrostudilaruna.it) referido al señor Elstner, incluídas algunas notas a la referida carta; un artículo en inglés sobre el mismo publicado en Septiembre de 1995 por el Institute for Historical Review (ihr.org), y otro también en inglés publicado en el sitio de Ernst Zündel (zundelsite.org) al parecer por Ingrid Rimland.



     Cada año grupos de varios países europeos tratan de llevar a cabo una ceremonia conmemorativa de Reinhold Elstner, lo cual las autoridades bávaras intentan siempre impedir mediante tribunales estatales y federales. Hay que recordar que a un costado de ese mismo lugar, la Feldherrnhalle, el 9 de Noviembre de 1923 Hitler, Ludendorff y un grupo de gente, durante el así llamado "Putsch" de Múnich (el fallido golpe de Estado), fueron enfrentados por las tropas de la República de Weimar, muriendo 14 militantes nacionalsocialistas, y costándole a Hitler y a Hess una condena a prisión. Posteriormente frente a dicho monumento se llevaron a cabo ceremonias anuales en honor de los caídos.


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http://www.centrostudilaruna.it/reinholdelstner.html


En Recuerdo de Reinhold Elstner

     En protesta contra la represión de la "Primavera de Praga" de parte de las tropas soviéticas, el estudiante checo Jan Palach se prendió fuego después de empaparse con gasolina 16 de de Enero de 1969 en la plaza San Wenceslao de Praga. Su suicidio se convirtió en el símbolo mundial de la lucha heroica de un pueblo contra la ocupación extranjera. Masivas manifestaciones se organizaron después del sacrificio del estudiante. Unas semanas más tarde, el 25 de Febrero de 1969 otro estudiante, Jan Zajic, siguió el ejemplo de Palach inmolándose en Praga en la misma plaza. El recuerdo de ambos mártires estuvo prohibido en Checoslovaquia hasta 1989.

     Para protestar por la represión contra la Iglesia en la República Democrática Alemana, el 18 de Agosto de 1976 el "pastor" Oskar Brüsewitz se prendió fuego en Zeitz. También su conmemoración fue prohibida en la RDA. Alain Escoffier, joven militante del Partido de las Fuerzas Nuevas, decidió sacrificarse a los 27 años siguiendo el ejemplo de Jan Palach y Jan Zajic. El motivo de su protesta era la demanda de libertad para la Europa dividida y ocupada. El 10 de Febrero de 1977 el francés Alain Escoffier se suicidó haciéndose envolver por las llamas en los Campos Elíseos en París frente de la sede de Aeroflot, la aerolínea rusa.

      Para protestar contra la "catarata de mentiras" acerca de la historia del pueblo alemán por parte de los medios de comunicación, los políticos y el poder judicial, el 25 de de Abril de 1995 a las 20 horas el pensionado Reinhold Elstner se quemó en la escalinata de la Feldherrenhalle de Múnich en Baviera. Setenta y cinco años de edad, graduado de ingeniería, soldado en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial, después de perder el conocimiento su agonía tuvo una duración de doce horas. Había dejado un llamamiento al pueblo alemán en el cual puso sus esperanzas.

     La conmemoración de Reinhold Elstner fue prohibida en la República Federal de Alemania. La colocación de coronas y ramos de flores en el lugar del sacrificio fue prohibida por la policía, con la patética excusa de que las manifestaciones en la Feldherrenhalle o en la Odeonplatz pueden evocar un período histórico específico que se debe eliminar y condenar. Las coronas y flores ya depositadas fueron arrojadas a la basura por orden de las autoridades. La "justicia" alemana, es decir, la de los vencedores, calificó como Volksverhetzung (delito de "incitación de la gente") la carta de Reinhold Elstner, y prohibió su difusión.

     A más de diez años del sacrificio del mártir alemán rendimos honor a su memoria. Ninguna medida de los censores podría borrar la memoria de aquellos que se han sacrificado por la liberación de su pueblo y su tierra. "Viven eternamente las acciones gloriosas de los caídos" (Edda).

Feldherrnhalle 9 de Noviembre de 1923, día del fallido Putsch de Múnich

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http://www.vho.org/VffG/2000/2/Elstner131f.html


CARTA ABIERTA de REINHOLD ELSTNER


REINHOLD ELSTNER
Reichenhaller Str. 7/604
81547 München
Tel. 62 50 66 04

25 de Abril de 1995


PUEBLO ALEMÁN

En Alemania, en Austria, en Suiza y en todo el mundo,

¡DESPIERTA FINALMENTE!


     Cincuenta años de interminables calumnias, de horribles y persistentes mentiras, y de difamación de un pueblo entero, ¡son suficiente!

     Cincuenta años de monstruosos insultos a los soldados alemanes, de una extorsión que cuesta miles de millones, y de la degenerada complicidad del odio "democrático", ¡son suficiente!

     Cincuenta años de una fabricada venganza judicial de los sionistas ¡son suficiente!

     Cincuenta años, sobre todo, de tratar de desunir a las familias mediante el deshonroso insulto a la generación de los padres y los abuelos, ¡son suficiente!

     Lo que ahora durante este "año del Jubileo" [1995, 50 años desde el fin de la 2ªGM] caerá como una cascada de mentiras tipo Niágara sobre nuestro pueblo, sólo se puede sospechar. Con mis 75 años de edad ya no puedo hacer mucho, pero sí lo suficiente como para querer establecer con mi muerte en las llamas un faro, un signo visible de conciencia. Y aunque sólo un alemán llegue a la conciencia y encuentre el camino hacia la verdad, entonces mi sacrificio no habrá sido en vano.

     No me quedó ninguna otra opción, ya que después de 50 años se destruyen todas las esperanzas de que la razón humana pueda prevalecer. Todos los que hemos sido expulsados de nuestra patria [los territorios alemanes del Este] tenemos sobre todo la esperanza de que se nos dé la misma oportunidad que le fue concedida a los israelíes: después de 2.000 años ¡"volver al reino" sin ninguna prohibición! ¿Dónde quedó aquella prometida igualdad democrática de derechos si ya en 1919 millones de alemanes fueron oprimidos en Estados extranjeros? [1]. Todavía hoy llevamos estas cargas, ¡pero de toda la maldad somos NOSOTROS los culpables!. ¡No, eso no!.

[1] El 8 de Enero de 1917 el Presidente de Estados Unidos W. Wilson enumeró los "famosos" Catorce Puntos que inspirarían su actuación en la futura Conferencia de Paz, al final de la Primera Guerra Mundial. El décimo punto dice: "A los pueblos de Austria-Hungría, a los cuales deseamos asegurar un lugar entre las naciones, se les debe dar la más amplia oportunidad para su desarrollo autónomo". A pesar de esto —en línea con la engañosa mentalidad estadounidense en desprecio del principio de la libre determinación de los pueblos, tan cacareada por Wilson— con el tratado de paz de Saint-Germain (1919) toda Bohemia fue asignada al Estado de Checoslovaquia: las potencias vencedoras sacrificaron así, a secas, el principio de la nacionalidad. Si se hubiera procedido de acuerdo con este criterio, Alemania y, en menor medida, Austria, en cuanto Estados vecinos, se habrían beneficiado de dicha partición.
     Así fue que, por primera vez en la Historia los alemanes de Bohemia se encontraron fuera de las fronteras de los países de habla alemana (Austria y Alemania) y se convirtieron en una minoría lingüística en la recién formada Checoslovaquia. Esa aberrante excepción al principio de la auto-determinación de los pueblos fue decidida como una medida de castigo contra Alemania, que resultó derrotada en el conflicto, del cual fue reconocida oficialmente responsable por el Tratado de Versalles. En segundo lugar, las potencias de la Entente habían diseñado Checoslovaquia como un baluarte anti-alemán y querían garantizar al nuevo Estado artificial un territorio con claros límites naturales y por lo tanto más fáciles de defender.
     En 1919 los alemanes de los Sudetes, a pesar de ser el segundo grupo étnico más populoso de Checoslovaquia (superiores en número incluso a los eslovacos), no recibieron la condición de nación reconocida. Eso condujo a un posterior descontento de la población de habla alemana, que cada vez menos se sentía integrada en el nuevo Estado, y en última instancia a una creciente fricción con la mayoría checa. En Octubre de 1933 Konrad Henlein fundó el Partido de los Alemanes de los Sudetes, creado en principio para dar voz a las solicitudes autonomistas locales. Preocupado por la creciente presencia checa en los territorios de habla alemana, dicho partido pronto se convirtió en la rama checoslovaca del Partido Nacionalsocialista Alemán. NdeCELR.


     Soy un alemán de la región de los Sudetes. Yo tenía una abuela checa, y por ese lado, parientes checos y judíos, de los cuales una parte estuvo en Buchenwald, Dora y Theresienstadt. No pertenecí al Partido Nacionalsocialista ni a la más mínima estructura NS. Con nuestros parientes no-alemanes siempre tuvimos las mejores relaciones, nos visitábamos mutuamente y nos prestábamos ayuda.

     Durante la guerra, nuestra tienda, con sus víveres y su panadería, debió atender a los "trabajadores del Este" [extranjeros] y a los prisioneros de guerra franceses que vivían en la localidad. Como dicha labor fue llevada a cabo con toda corrección, nuestro negocio no fue saqueado, y hasta que fueron repatriados los franceses, era custodiado diariamente por un hombre.

     El 10 de Mayo [de 1945, dos días después del fin de la guerra] nuestros parientes que habían estado en los campos de concentración ya estaban allí para ayudarnos. La fuerza impulsora era el tío judío de Praga, que había sido un horrorizado testigo de las masivas matanzas contra los alemanes. Eso, sin embargo, puede horrorizar sólo allí donde NO se ha experimentado un horror igual hasta entonces.

     Yo fui un soldado de la Wehrmacht de la Gran Alemania, desde el primer día en el frente del Este, siempre sólo en el Este, y luego estuve unos cuantos años allí como prisionero a modo de compensación de guerra.

    Tengo clara en el recuerdo la Reichskristallnacht ["Noche de los Cristales"] de 1938, porque me encontré con una llorosa compañera estudiante judía en el "templo judío". Pero quedé mucho más impresionado cuando vi luego en Rusia la profanación de las iglesias, en las cuales las ovejas balaban, los cerdos gruñían y las máquinas traqueteaban, y eran, como el colmo de la profanación, museos del ateísmo. Y todo eso ocurrió con la muy activa y estrecha cooperación de los judíos. De aquel minúsculo grupo de población formaba parte destacadamente como los más estrechos colaboradores de Stalin el clan Kaganovich, siete hermanos y una hermana, asesinos de masas frente a los cuales los presuntos asesinos SS eran inofensivos [2].

[2] El más conocido de ellos fue Lazar Moiseyevich Kaganovich (1893-1991), nacido en Kabany en la actual Ucrania. Muy fiel a Stalin, es conocido, entre otras cosas, por el Holodomor ucraniano, aquella terrible hambruna de 1932-1933 que llevó a la muerte por hambre a millones de ucranianos, siguiendo la política de colectivización forzada promovida por él en colaboración con Vyacheslav Molotov. De él también se recuerda la sangrienta represión de la huelga de los obreros de Ivanovo-Voznesensk en 1932; la destrucción sistemática de los monumentos más antiguos de Moscú, como la catedral de Cristo Salvador; y el sufrimiento bestial infligido a los pueblos de Kazajstán, Kuban, Crimea y el bajo Volga, debido a la colectivización forzada y la represión de los kulaks en Ucrania, en Rusia central y en el Cáucaso del Norte (45.000 deportados —la población entera— solamente en esta última área). En 1951 su hijo Mikhail se casó con Svetlana Dzhugashvili, hija de Stalin. La hermana de Lazar, Rosa, fue —según algunas fuentes— la tercera esposa de Stalin, mientras que el hermano mayor Mikhail Kaganovich fue comisionado de la industria pesada. NdeCELR.

     Después del "regreso a casa" tras mi confinamiento (¡qué sarcasmo para un expulsado de su patria!), tuve conocimiento de los acontecimientos de los campos de concentración, pero ninguna información sobre cámaras de gas ni gaseamientos. Por el contrario, oí que en Theresienstadt y Buchenwald-Dora [3] incluso había burdeles para los presidiarios allí. ¡Cómo se nos mintió ya en ese entonces!

[3] Dora Mittelbau, a 20 kms. de Nordhausen —enTuringia— era en realidad una estructura industrial que se hizo cargo, por motivos de seguridad, de la fabricación de misiles de Peenemünde, en Pomerania, a causa de los bombardeos de los Aliados. La estructura estaba casi completamente bajo tierra —en cuevas y túneles, conectados por un ferrocarril de reducido ancho— bajo las colinas Kohnstein, en el macizo del Sudharz. El campo fue invadido por los estadounidenses el 15 de de Abril de 1945. NdeCELR.

     Y luego, en los "procesos de Auschwitz", y no sólo en los juicios de Nürnberg, el señor Broszat del "Institut für Zeitgeschichte" [Instituto de Historia Contemporánea] dijo que los "seis millones" era sólo un número simbólico, y que dentro de las fronteras del Reich en ningún campo de concentración había evidencia de asesinatos masivos ni tampoco con gas [4]. Sin embargo, durante décadas fueron mostrados unos no existentes edificios de gaseamiento en Buchenwald, Dachau, Mauthausen, etc. ¡Mentiras, nada más que mentiras, siempre sólo mentiras hasta hoy!

[4] Martin Broszat, historiador de Baviera, director del Institut für Zeitgeschichte de Múnich y anti-nacionalsocialista, el 19 de Agosto de 1960 escribió a un periódico de amplia difusión, Die Zeit, que «Ni en Dachau, ni en Bergen-Belsen ni en Buchenwald fueron gaseados judios u otros reclusos. La cámara de gas en Dachau nunca fue terminada ni puesta "en servicio". Cientos de miles de prisioneros murieron en Dachau y otros campos de concentración dentro de las fronteras del antiguo Reich (es decir, las fronteras alemanas de 1937), pero fueron en su mayoría víctimas de las catastróficas condiciones higiénicas y de alimentación: en tan sólo doce meses —de Julio de 1942 hasta Junio de 1943— 110.812 personas murieron de enfermedad y hambre en todos los campos de concentración del Reich, según las estadísticas oficiales de la SS».
     En la práctica Broszat desmentía los juicios de Núremberg, sus "testigos" y sus "evidencias", para todos los campos de la Gran Alemania. Se limitó a confirmar la tesis de gaseamiento en los campos de concentración de Polonia, supervisados entonces —en 1960— por la milicia comunista, y estrictamente prohibidos a los historiadores independientes. Los "problemas" comenzaron cuando cayó la Cortina de Hierro y fueron abiertos los archivos de Moscú. Auschwitz ha dejado de ser un objeto lejano no identificado. Leuchter y Rudolf han realizado peritajes técnicos para encontrar rastros de exterminio por gas y no los han encontrado. NdeCELR.

     Aquello posteriormente fue claro para mí cuando leí docenas de libros de posguerra escritos sobre todo por judíos y anti-fascistas. Además estuve durante más de dos años en la ciudad-hospital de Pórjov [Porchow, en Rusia], donde ya en el primer invierno debido a los piojos existía el peligro de una epidemia de tifus exantemático, y todos los hospitales militares y los alojamientos de tropas fueron desinfectados con el "gas de campo de concentración". Allí aprendí a conocer las estrictas medidas de precaución, a pesar de que yo no formara parte de los grupos de fumigación, y sé que TODOS los libros que he leído hasta ahora sobre campos de concentración que contienen detalles de los gaseamientos tengo que relegarlos al reino de los cuentos.

     Ésta probablemente bien puede ser la razón de por qué todos los reportes de campos de concentración posteriores a 1945 [hechos por las víctimas] son declarados como "hechos conocidos por el tribunal" [gerichtsbekannt] y no pueden ser cuestionados [5]. Pero también aquí las mentiras tienen las piernas cortas. Es simplemente sorprendente que después de la desaparición de las "cámaras de gas" en los campos de concentración dentro del Reich a nadie le haya llamado la atención que hayan desaparecido también ahora los que pedían "no más gaseados".

[5] Gerichtsbekannt o, en inglés, Judicial Notice. Se trata de una regla de las leyes de la evidencia, que permite que un hecho o material pueda ser presentado como evidencia si la verdad de aquel hecho es tan notoria, o tan conocida o tan autorizativamente atestiguada, que no puede ser puesta en duda. En Alemania el "Holocausto" es considerado por la judicatura como un "hecho público y notorio", auto-evidente e incuestionable. En la "Notificación Judicial" no se necesita ninguna prueba para condenar a los alemanes por "crímenes de guerra" o "crímenes contra la Humanidad”. Los rumores comunes son suficiente evidencia para una condena a prisión, o a la horca si se trata de oficiales superiores. El artículo 21 de los Estatutos del Tribunal Militar Internacional —es decir, los juicios-espectáculos de Núremberg— menciona la "Judicial Notice", donde un tribunal puede aceptar algo que es de "conocimiento común” como hecho. En otras palabras, si suficientes personas dicen "x", entonces “x” se convierte en un hecho. NdelT.

     En 1988 el canal ZDF de la televisión alemana emitió en su programa Kennzeichen D un reporte sobre Babi Yar [cerca de Kiev] donde se afirmó que allí (naturalmente) las SS habrían asesinado a 36.000 judíos dinamitando una roca. En 1991 el periódico sensacionalista "tz" de Múnich publicó un reporte de la señora Dra. Kayser sobre Babi Yar, donde declaraba que esa cantidad había sido fusilada e incinerada en profundas grietas. Al pedírsele sus referencias ella señaló una librería en Konstanz que vendía el libro "Die Schoah von Babij Jar" [de Erhard Roy Wiehn, 1991]. El día en que ese libro llegó a mis manos, la televisión alemana emitió un reporte desde Kiev, donde una comisión de ucranianos examinó aproximadamente 180.000 cuerpos, de los cuales se estableció entonces que todos habían sido muertos por Stalin, y no se encontró ninguna culpa de los alemanes. Y sin embargo en todas partes en el mundo hasta ahora los monumentos a Babi Yar culpan a los alemanes [6].

[6] NdelT: Puede verse al respecto el artículo (en inglés) Babi Yar: Critical Questions and Comments, de Herbert Tiedemann (1993): http://codoh.com/library/document/920/

     Y después de que a nosotros, según el señor Broszat, se nos mintió [después de la guerra] acerca de docenas de campos de concentración que estaban en el territorio del Reich, ya no creo más los mitos y cuentos de los campos de concentración en Polonia, dondequiera que estuvieran y como quiera que se llamen. De igual modo, tampoco creo las acusaciones de posguerra de que nosotros los alemanes somos una nación deseosa de guerras. Después de todo, Alemania se mantuvo en paz entre 1871 y 1914, mientras que Francia e Inglaterra, las maravillosas democracias, conquistaron la mayor parte de África y expandieron sus colonias en Asia. Estados Unidos emprendió guerras contra España y contra Méjico, y Rusia luchó contra Turquía y contra Japón. Por esta razón considero a los dirigentes de Estados Unidos particularmente cínicos, ya que ese país nos ha atacado dos veces para que estuviésemos maduros para la Democracia. Y aquél es un gobierno que exterminó a sus habitantes originales y que hasta hoy trata a los negros como personas de segunda clase.

     He conocido no sólo entre mis parientes sino también en Rusia a judíos muy amables y serviciales. Así, por ejemplo, en Gorki una profesora judía curó mis problemas oculares y mi pleuresía. Pero también he escuchado de la población común muchas cosas malas acerca de ese grupo de gente. Y así Churchill en el (Illustrated) Sunday Herald de Londres el 8 de Febrero de 1920 escribió [7]:

    «Desde los días de Weishaupt-"Spartacus" [8] y de Karl Marx, hasta los de Trotsky (Rusia), Bela Kun (Hungría), Rosa Luxemburgo (Alemania) y Emma Goldman (EE.UU.) [9], esta conspiración mundial para el derrocamiento de la civilización y para la reconstitución de la sociedad sobre la base del desarrollo detenido, de la envidiosa malevolencia y de una igualdad imposible, ha estado creciendo sostenidamente (...) Ella ha sido la fuente principal de cada movimiento subversivo durante el siglo XIX; y ahora finalmente esa pandilla de extraordinarias personalidades del submundo de las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos ha agarrado al pueblo ruso por sus cabellos y se han convertido prácticamente en los amos indiscutidos de aquel enorme Imperio. No hay ninguna necesidad de exagerar el papel jugado en la creación del bolchevismo por aquellos judíos internacionales en su mayor parte ateos».

[7] http://fpp.co.uk/bookchapters/WSC/WSCwrote1920.html
[8] Adam Weishaupt (1748-1811), alemán, el 1º de Mayo de 1776, con la ayuda de Adolf von Knigge, formó la sociedad secreta que más tarde se convirtió en la Orden de los Illuminati. Dentro de la Orden adoptó el nombre de "hermano Espartaco".
[9] Emma Goldman, judía, nació en Kovno, Rusia, el 27 de Junio de 1869 y emigró a EE.UU. en 1885. Anarquista y pacifista, colaboró ​​con Alexander Berkman en el movimiento sindicalista de Estados Unidos. Expulsada de allí después de un juicio y deportada a Rusia, más tarde se casó con un galés, obteniendo así la nacionalidad británica. Estuvo presente en España durante la Guerra Civil. Murió en Toronto el 14 de Mayo de 1940.

     A pesar de todo, bien se podrá citar a un ganador del Premio Carlomagno [10]. Y Samuel Johnson ya en siglo XVIII escribió: "No sé qué es más de temer: si calles llenas de soldados acostumbrados a saquear, o buhardillas llenas de escritorzuelos acostumbrados a mentir" [The Idler, Nº 30, 1758].

     En estos días nosotros los alemanes deberíamos saber, después de 1918 y 1945, lo que se debe temer más.

[10] Churchill recibió en 1955 el Karlspreis (Premio Internacional Carlomagno), uno de los más prestigiosos premios europeos, otorgado anualmente desde 1950 por la ciudad alemana de Aachen (Aquisgrán, Renania del Norte), donde vivió y está enterrado Carlomagno. Con esta frase el señor Elstner aludió al hecho de que en la Alemania "libre y democrática" hay ahora muchos tabúes vigentes, especialmente en los campos político e histórico. Tan sólo citar las frases de Churchill de 1920 puede hacer que una persona vaya a la cárcel por "incitar al odio contra otro grupo (racial)", vale decir, los judios. La veracidad de la declaración no constituye ninguna defensa. Nota de HS.

      Reinhold Elstner.

"Firme coraje en la difícil aflicción;
ayuda, donde el inocente clama;
las promesas hechas son perpetuas;
la verdad, frente a amigos y enemigos;
orgullo varonil delante del trono de los reyes.
Hermanos, cuesta bienes y sangre:
la corona para el que lo merece,
¡ruina para la raza de mentirosos!"

(Friedrich von Schiller, An die Freude [Oda a la Alegría], 1785).

     Raza de mentirosos Ignatz Bubis [11] y sus asociados.

[11] Ignatz Bubis, judío alemán m. en 1999, fue el líder del Consejo Central de los Judíos en Alemania, y fue enterrado en Israel.


Fuente: Vierteljahreshefte für freie Geschichtsforschung (Cuadernos Trimestrales para la Libre Investigación Histórica) Nº 4 (2), 2000, pp. 131 y ss.


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http://www.ihr.org/jhr/v15/v15n5p23.html
The Journal of Historical Review, Sept.-Oct. 1995 (vol. 15, Nº 5), pp. 23-24.

Huellas de  la inmolación de Elstner
Suicidio de Reinhold Elstner:
Un Alemán Se Quita Su Vida para Protestar
por Difamación y Mentiras Históricas


     Aproximadamente a las ocho de la tarde del martes 25 de Abril de 1995 un químico alemán jubilado caminó hacia un destacado monumento conmemorativo en el centro de Múnich, vertió un líquido inflamable sobre él y se prendió fuego. Reinhold Elstner, de 75 años, se quitó su vida de esa manera espantosa y dolorosa para protestar contra medio siglo de "difamación" y una "catarata tipo Niágara de mentiras derramándose sobre nuestra nación".

     Durante la Segunda Guerra Mundial Elstner sirvió como un soldado de la Wehrmacht en el frente del Este. Durante varios años después de la guerra él fue mantenido en la Unión Soviética como un trabajador forzado. Junto con otros tres millones de alemanes de los Sudetes, su familia fue expulsada de su antiguo hogar en la región Sudetenland, que es ahora parte de la República Checa.

     A su muerte la revista mensual alemana Nation und Europa comentó:

     "Elstner no era ningún fanático o estúpido político. Él no sufría ni de soledad ni de alguna enfermedad incurable. Después de su retorno a casa desde los campos soviéticos él llevó una vida normal y ordenada. Él estudió en Múnich, se casó y, junto con su esposa (quien murió hace unos años), crió un hijo. Como químico certificado, él no sufrió materialmente.

     "Colegas y vecinos, todos apreciaban a ese vivaz jubilado que siempre tenía alguna amistosa ocurrencia y quien, a pesar de su visión crítica de ciertos acontecimientos contemporáneos, nunca pareció deprimido".

     Los periódicos alemanes, como era de esperar, dieron sólo una mínima cobertura al sacrificio de Elstner, y procuraron difamarlo desdeñosamente como un tonto "derechista radical". Sin embargo, muchas personas respondieron silenciosamente a ese dramático acto de protesta con comprensión y simpatía.

     Durante los días posteriores, los alemanes visitaron el sitio para entregar sus respetos, muchos poniendo flores en el monumento conmemorativo Feldherrnhalle donde Elstner se quitó la vida. Una tarde, unos días después de su muerte, la policía de Múnich recogió unos 15 ó 20 ramos de flores del sitio y los arrojó como basura en un contenedor que ellos habían llevado. Otro grupo de la policía repitió la acción unos días más tarde, y los empleados de la ciudad usaron un soplete para remover del pavimento todos los rastros del sacrificio. Cuatro días después de su muerte, la policía detenía a la gente que había ido al sitio para poner flores, pidiéndoles sus nombres y direcciones.

     Tan macabro como suena, si Elstner hubiera sobrevivido a su auto-inmolación, muy probablemente habría sido detenido y llevado a juicio como un criminal, porque él había expresado opiniones políticamente incorrectas sobre la historia del "Holocausto" en una carta de despedida. (Negar, justificar o aprobar actos genocidas del Tercer Reich es un delito en la Alemania de hoy). Por ejemplo, él rechazó como "mentiras, nada más que mentiras" las historias propagandísticas de las matanzas en cámara de gas en los campos de Buchenwald, Mauthausen y Dachau "y otros por el estilo".

     El suicidio público de Elstner no carece de precedentes. En Enero de 1969 un estudiante checo se prendió fuego en el centro de la ciudad de Praga para protestar por la ocupación soviética de su país. El suicidio de Jan Palach fue ampliamente considerado alrededor del mundo como un encomiable acto de coraje. Ello provocó masivas demostraciones anti-soviéticas en Bohemia-Moravia, que culminaron en una gran reunión para el funeral de Palach en Praga. Unas semanas más tarde, otro checo, Jan Zajic, se suicidó de la misma manera.

     En Agosto de 1976 un "pastor" Protestante de 47 años en la antigua "República Democrática Alemana" se quitó la vida de  manera similar. Oskar Brüsewitz se prendió fuego en público en el centro de su ciudad natal para protestar dramáticamente por la represión de la religión en el régimen comunista. Los líderes Protestantes de todo el país se refirieron al suicidio del "pastor" Brüsewitz como un hecho valeroso digno de respeto, declarando solemnemente que eso "demostró las tensiones en nuestra sociedad y las pruebas por las cuales muchos tienen que pasar".

     También en contraste con la muerte de Elstner, el suicidio de Brüsewitz recibió una amplia simpatía y una destacada cobertura en los periódicos del mundo. En años recientes, políticos, intelectuales y periodistas alemanes han expresado una profusa simpatía por inmigrantes del Tercer Mundo en su país. Si un buscador de asilo de Bangladesh o Nigeria se hubiese quitado la vida de manera similar, los fabricantes alemanes de opinión indudablemente habrían respondido con un torrente de consternada simpatía y compungida preocupación.

     Elstner sobrevivió al Tercer Reich, a la Segunda Guerra Mundial e incluso a su encarcelamiento soviético, pero la vida en la República Federal Alemana de hoy, saturada por la propaganda —a veces llamada "el Estado más libre en la historia alemana"— era demasiado para él. "El sistema gobernante, con su campaña de odio intolerable contra toda la generación que participó en la guerra, condujo a Reinhold Elstner a su muerte", comentó el organizador de un servicio conmemorativo celebrado dos semanas después de su muerte.–


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http://www.zundelsite.org/archive/old_zundelsite/english/advanced_articles/elstner.html


Independencia, Equidad y Justicia


     En la tarde del 25 de Abril de 1995, Reinhold Elstner, un ingeniero químico jubilado de 75 años y veterano de la Wehrmacht, subió las escalinatas del Feldherrnhalle —el "Portal de los Héroes" de Alemania—, se empapó con un líquido inflamable y se prendió fuego.

     Los intentos de las personas presentes para rescatarlo fueron vanos. Doce horas más tarde Reinhold Elstner había muerto.

     ¿Por qué Reinhold Elstner se quitó la vida de esa dramática manera? Porque él ya no podía soportar el incesante trato injusto hacia su pueblo ni la grosera hipocresía del mundo en torno a las "celebraciones de liberación" tras 50 años del fin de la Segunda Guerra Mundial que entonces se estaban realizando en Alemania y en todo el mundo.

     Reinhold Elstner sabía —como muchas personas hoy— que Alemania no fue "liberada" en 1945. Fue bombardeada hasta regresarla a la Edad de Piedra, conquistada a punta de bayoneta, saqueada, torturada, mutilada y brutalmente sometida tanto mental como físicamente. Ningún tratado de paz fue firmado alguna vez para ponerle fin a la guerra.

     De ahí que Alemania esté todavía hoy bajo un Gobierno de Ocupación, controlada y aterrorizada por intereses foráneos, mediante represión, traición y subversión que son la orden del día.

     Si usted tiene alguna duda al respecto, póngalo a prueba con una palabra de diez letras: "Holocausto".

     En Alemania, y en realidad en la mayor parte de Europa, a usted se le permite decir que usted duda de la existencia de Jesús, del Espíritu Santo, de las "Cruzadas" o del Káiser Guillermo. Eso está bien, pero usted irá a prisión por cuestionar el "Holocausto".

     ¿Quién se beneficia de la religión impuesta por el gobierno?

     En una carta de despedida que él dejó al mundo, Reinhold Elstner escribió lo siguiente:

    "Cincuenta años de interminables calumnias, de horribles y persistentes mentiras, y de difamación de un pueblo entero, ¡son suficiente!

    "Cincuenta años de monstruosos insultos a los soldados alemanes... ¡son suficiente!

    "A mis 75 años de edad no me queda mucho por hacer, pero sí establecer con mi sacrificio un faro, un signo visible de conciencia. Y si sólo un alemán llega a la conciencia y encuentra el camino hacia la verdad, entonces mi sacrificio no habrá sido en vano".

     La muerte de Reinhold Elstner no será en vano. Para que no sea así, gente en todas partes que tiene una herencia alemana —muchos de los cuales nunca han vivido en Alemania y ni siquiera nacieron allí, pero a quienes todavía les queda alguna voluntad y libertad para luchar contra la injusticia, las mentiras y la difamación— harán todo lo posible para dar a conocer a toda la gente justa y franca incluso del rincón más apartado del planeta por qué ese hombre vivió y amó, por qué él luchó durante la Segunda Guerra Mundial, y por qué él decidió morir.

     Tan melodramático como esto suene hoy contra aquel enorme y vulgar diluvio de mentiras transmitidas en música, libros, películas, televisión e interminables discursos polémicos que retratan a los alemanes en todas partes como sádicos, asesinos y basura, simplemente no es históricamente correcto afirmar que así es cómo una generación entera de alemanes se comportó durante la más desesperadamente luchada guerra de todos los tiempos.

    ¡ESO ES TODAVÏA PROPAGANDA DE GUERRA QUE SIRVE PARA RESGUARDAR LOS SUCIOS INTERESES DE UNA OLIGARQUÍA EN EL PODER, 50 AÑOS DESPUÉS DE LA GUERRA!

     La generación de Reinhold Elstner fue gente honorable y dedicada que creía en valores simples pero probados por el tiempo: trabajo duro, honestidad, caballerosidad, lealtad, veracidad y sacrificio. Hubo un tiempo en que ésos eran los valores aceptados por la mayoría de los estadounidenses, ingleses, franceses y alemanes por igual. Aquél era el mundo limpio y sano que alguna vez nos perteneció para que legáramos a nuestras futuras generaciones.

     Cuando miramos nuestro planeta ahora, sabemos que esto ya no es verdadero. Esta herencia alguna vez compartida por toda la gente Blanca en todas partes, que construyó la mejor civilización en la Historia del hombre, está bajo un asalto depravado e incesante.

     Esto no es casual. Hay oscuras fuerzas en este mundo cuyos poderes mucha gente experimenta en un nivel secundario pero que tiene miedo de llamar por su nombre. La mayor parte de las personas le teme más a una etiqueta que a que le roben o incluso a que la asesinen.

     Hay palabras difamatorias en nuestro mundo más monstruosas y más siniestras que lo que lo han sido alguna vez las armas. Ellas no matan: ellas paralizan. Ellas detienen no sólo las acciones, sino el pensamiento. Ellas son armas de enormes intereses particulares. Estamos hablando de una guerra psicológica sistemática.

     A menos que reconozcamos claramente las verdaderas dimensiones de esta guerra —apuntada contra nuestra naturaleza étnica y nuestra herencia— nuestros hijos no tendrán un mundo en el cual practicar el trabajo duro, la honestidad, la caballerosidad, la lealtad, la veracidad y el sacrificio.

     Nosotros decidimos luchar contra las parodias impuestas por grupos de intereses particulares. Decidimos vivir de acuerdo a palabras y valores que todavía consideramos absolutos, expresados por patrióticos pensadores del pasado:

    "Si un hombre es afortunado, él, antes de que muera, reunirá tanto como pueda de su herencia civilizada y la transmitirá a sus hijos" (Will Durant, 1885-1981).

    "Para ser persuasivos, debemos ser creíbles. Para ser creíbles, debemos ser verosímiles. Para ser verosímiles, debemos ser verídicos" (Edward R. Murrow, 1908-1965).

    "La mejor prueba de la verdad es el poder del pensamiento para ser aceptado en la competencia del mercado" (Oliver Wendell Holmes Jr., 1841-1935).

     Ése es el mundo que recobraremos. Comprender la verdad acerca del papel de Alemania en la mayor guerra de todos lo tiempos nos ayudará en EE.UU., en Alemania y en todo el mundo. Por el momento, vivimos en un sistema cuya distribución del poder depende de una monstruosa mentira. La civilización occidental domina el planeta, pero la clase dirigente post-1945 es un grupo racial y étnico ajeno a Occidente, que disfruta de la reverencia, el temor y la exención de responsabilidad impartido a él por la elevación de aquella mentira al status de religión.

     Tenemos una misión clara. Nos levantaremos y nos haremos tomar en cuenta. No nos encogeremos de miedo. Nuestro objetivo será honrar a hombres como Reinhold Elstner. Daremos sentido a su sacrificio. Reinhold Elstner murió para liberarnos de aquella tiranía del pensamiento. Recuerde a Reinhold Elstner, un mártir de la causa de la verdad y la libertad. Él llegará a ser inmortal.

     Nos aseguraremos mediante nuestra clase de dedicación al trabajo duro, la verdad, la libertad, la equidad y la justicia, de que las ideas y los ideales de nuestros antepasados —ideas e ideales por los cuales un soldado alemán más prefirió morir— no serán degradados y erosionados por las mentiras, distorsiones, difamaciones y blasfemias demenciales, en resumen, por la grotesca "historia" que los conquistadores militares de Alemania decidieron que debemos tragar. ¡La verdad nos pondrá en libertad!.–


Feldherrnhalle en Múnich


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