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jueves, 1 de septiembre de 2016

La Ilusión de la "Cámara de Gas" de Auschwitz



     El sitio codoh.com publicó primeramente el siguiente artículo (The Auschwitz "Gas Chamber" Illusion) del escritor e investigador inglés doctor Nicholas Kollerstrom (1946) en Junio de 2007 (ahora sólo archivado en web.archive.org), que es el que ofrecemos aquí en castellano. Posteriormente en Mayo de 2008 publicó una segunda versión algo más breve, que es la que puede consultarse. El señor Kollerstrom examina en este estudio diversos argumentos que establecen la existencia de una red de mentiras y falsedades que se ha tejido en torno a la actividad de los alemanes durante la Segunda Guerra, la que debe reconocerse que no ha sido sino una siniestra campaña propagandística para conseguir de ella podridos frutos de maldad.


La Ilusión de la
"Cámara de Gas" de Auschwitz
por Nicholas Kollerstrom
24 de Junio de 2007



     Tan sorprendente como pueda sonar, el único programa intencional de exterminio masivo en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial estuvo destinado contra los alemanes. A partir de Abril de 1945 cinco millones de alemanes fueron acorralados después de su rendición y deliberadamente sometidos al hambre hasta que más de un millón hubo muerto, en campos de concentración administrados por los franceses y los estadounidenses [1], un acontecimiento pronto borrado de los libros de Historia.

[1] "Comenzando en Abril de 1945, el ejército de Estados Unidos y el de Francia casualmente aniquilaron a alrededor de un millón de hombres, la mayoría de ellos en campamentos estadounidenses", como parte del plan de EE.UU., Reino Unido y Rusia "para destruír a Alemania como una potencia mundial de una vez por todas..." (James Bacque, Other Losses, Londres, 1989 p. XIX).

     Nunca hubo, por contraste, un programa nacionalsocialista centralmente coordinado para exterminar a los judíos en Alemania. Nunca funcionaron letales cámaras de gas en los campos de trabajo alemanes; eso es sólo una ilusión. La tradicional historia del "Holocausto" se ha desarrollado a partir de rumores, malentendidos y propaganda de guerra. Desde las historias que preceden a la Segunda Guerra Mundial hasta los Juicios de Núremberg que dieron la aprobación oficial a dicha noción, y mediante los posteriores procesos judiciales, libros y películas, la hemos tenido impresa en nuestra psique colectiva. En la mayor parte de Europa ahora es un delito de pensamiento creer lo que usted acaba de leer, castigable con encarcelamiento, de modo que piense con cuidado antes de decidir seguir leyendo.

     Los verdaderos expertos sobre este tema están... en la cárcel, de modo que tal vez usted tolerará escuchar mi opinión en cambio. Europa necesita, más que cualquier otra cosa, un foro de verdad y reconciliación para llegar al fondo de estos asuntos, e intentar exorcizar las demoníacas imágenes de odio. Cada vez más naciones aprueban leyes que prohíben a los ciudadanos expresar sus dudas: Alemania, Francia, Austria, Polonia, Rumania, Bélgica, Suiza, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Colectivamente, tenemos que trabajar entre nuestra desesperación, rabia, y las ideas de culpa, e intentar tener acceso al verdadero registro histórico.


Cianuro en Auschwitz

     El Zyklon-B fue usado en Auschwitz como un insecticida. Era vital para intentar mantener la higiene el que los colchones fuesen despiojados. El gas de cianuro se acumulaba en gránulos tipo arcilla, diseñados para hacer del gas mortal tan "seguro" como pudiera ser. Si usted va a Auschwitz hoy, usted no puede ver ninguna cámara de gas auténtica. Usted ve cabañas de piedra, y los expertos han declarado que ellas no podían haber sido usadas para gasear a gente, debido a problemas para sellarlas (el Zyklon-B liberaba su gas de cianuro más bien lentamente).

     En 1988 el equipo científico de Fred Leuchter (un experto estadounidense en ejecuciones con tecnología de cámaras de gas) visitó Polonia, y concluyó que las "cámaras de gas" de Auschwitz no podían haber funcionado de la manera presunta, es decir, que ellas no eran cámaras de gas [2]. En los años siguientes, otros confirmarían la exactitud de su germinal "Informe Leuchter". El químico alemán Germar Rudolf, que trabajó en el Instituto Max Plank, está ahora en la cárcel, porque él también midió los altos niveles de cianuro en las paredes de las cámaras despiojadoras. Resulta que dicho gas se adhiere permanentemente al hierro, y el hierro está presente en todo el cemento de las paredes de piedra. Por el contrario, él no encontró nada en las paredes de lo que se suponía que eran las "cámaras de gas", que eran principalmente unidades de ducha. Él de esa manera confirmó el trabajo de Leuchter, quien igualmente sólo encontró restos del insecticida de gas de cianuro en las cámaras despiojadoras [3].

[2] Fred Leuchter, Auschwitz: The First Forensic Examination of Auschwitz, Londres, 1989; Toronto, 1988. http://holocausthandbooks.com/dl/16-tlr.pdf
[3] http://vho.org/GB/Books/trr//

     Después de que el informe de Rudolf fue publicado en 1993, él perdió su empleo y se le impidió completar su doctorado, y luego unos años más tarde le dieron una condena de cárcel. Él está ahora en una prisión de alta seguridad cerca de Stuttgart, por el delito de no encontrar cianuro en las "cámaras de gas", repitiendo las investigaciones sobre residuos de cianuro de Leuchter. Cuando un químico es puesto en la cárcel por reproducir el resultado de otro —en Alemania, la nación que inventó el procedimiento químico— entonces la farsa no puede continuar durante mucho tiempo. (Las cámaras de gas estaban convenientemente localizadas al Este de Alemania, detrás de la Cortina de Hierro, para hacerlas inaccesibles a los occidentales, que ayudaron a que el mito floreciera).

     Los resultados de Leuchter eran casi demasiado buenos para ser verdaderos, con una diferencia de tres órdenes de magnitud entre los niveles de cianuro en las paredes de las cámaras despiojadoras (aproximadamente una parte por mil) y los de las cámaras lavadoras, también conocidas como las "cámaras de gas" (alrededor de una parte por millón). Dichos resultados no son publicados en ninguna revista académica de química, por motivos obvios. El único modo de sostener un debate sobre este asunto parece ser en una sala de tribunal, ¡mientras se está siendo procesado!.

     Es difícil alcanzar la condición tranquila necesaria para la réplica de las medidas químicas. Sin embargo la gente ha reproducido el resultado fundamental [4], y hasta gente sin interés en la química puede apreciar el color bastante azul en el exterior de la cámara despiojadora (donde el cianuro férrico se ha filtrado directamente por la pared) y su ausencia completa alrededor de las supuestas "cámaras de gas". Afrontémoslo, el caso está establecido: el veneno de cianuro fue usado donde los archivos alemanes declaran que fue usado: para despiojar colchones, vestimentas, etc., mientras que NO fue usado donde EE.UU y el Reino Unido (en Núremberg) alegaron.

[4] En 1990 el Instituto Forense de Cracovia obtuvo valores algo inferiores: sus muestras de ladrillos de las "cámaras de gas" de Auschwitz dieron un máximo de 0,6 partes por millón de cianuro, es decir, difícilmente un rastro: www.nizkor.org/hweb/orgs/polish/institute-for-forensic-research/table-three.html

     Los turistas, treinta millones de ellos, han recorrido el "Krema 1" [crematorio] en Auschwitz, con sus lastimeras pilas de zapatos, etc. de los muertos. Eso fue reconstruído después de la guerra en 1946, un hecho revelado en 1992 por el doctor Franciszek Piper, conservador y director de Archivos del Museo Estatal de Auschwitz. Los restos históricos del campo son cosas tales como cabañas para duchas, una piscina y un depósito de cadáveres. Había una orquesta de campo, y una colección de cuadros de las clases de arte del campo, aunque aquéllos no pueden ser mostrados en Alemania o en Polonia, debido a las leyes que prohíben dudar del "Holocausto". Ana Frank, famosa por su "Diario", llegó al campo en 1944 con su padre que estaba enfermo. Él fue puesto en el hospital allí, y se recuperó, sugiriendo que él fue cuidado de manera decente [5].


[5] Ditlieb Felderer, Anne Frank’s Diary a Hoax, www.radioislam.org/annefrank/

     Las "cámaras de gas" en Auschwitz tenían cañerías para agua en sus techos, indicando que ellas fueron diseñadas como unidades de duchas. Ellas generalmente carecían de puertas con sellos apretados, los que habrían sido esenciales, aunque éstos eran fáciles de instalar. El informe de Leuchter citó la ausencia de tales sellos como una razón de por qué las supuestas "cámaras de gas" nunca habían funcionado.


La Aritmética de la Aniquilación

     El argumento primario propuesto por el profesor Arthur Butz en su clásico texto La Patraña del Siglo XX (The Hoax of the Twentieth Century), era demográfico: los judíos de Europa estaban todavía allí después de la guerra y por lo tanto no habían sido exterminados. Ellos generalmente se habían trasladado hacia el Este, y una vez que la Cortina de Hierro bajó en 1948 se hizo difícil contarlos. Aproximadamente dos millones emigraron desde Europa, tanto a Palestina como a Estados Unidos. Entre 3½ y 4 millones de judíos habían vivido en todas las tierras controladas por Adolf Hitler [6], de los cuales una cifra máxima de un millón murió en la 2ªGM. La cifra de un millón de muertos, "si bien es posible, me parece bastante alta", concluyó Butz [7] [8], una cifra a ser contrastada con los 10 millones de alemanes que murieron durante y justo después de aquella guerra [9]. Si en algún lugar aproximadamente 50 millones de personas murieron durante la 2ªGM, aquella mortalidad judía comprendió alrededor del 2% de ese total, que es casi el promedio para Europa, es decir, ningún gran exceso de judíos murió en la 2ªGM. Casi medio millón de judíos vivía en Alemania alrededor de 1930 (cerca del 1% de la población), y hacia 1939 muchos habían emigrado, y unos 270.000 permanecieron [10].

[6] Richard Harwood, Did Six Million Really Die?, 1975, pp. 6, 28. Una fuente oficial alemana de Junio de 1940 pone la cifra en 3,25 millones de judíos "en todos los territorios ahora bajo control alemán" (es decir, excluyendo Rusia). W. Staeglich, Auschwitz. A Judge Looks at the Evidence, 1986, p. 29.
[7] A. R. Butz, The Hoax of the 20th Century, Historical Review Press, 1977; 3ª ed. Brighton, 2003, p. 239.
[8] Paul Rassinier, Debunking the Genocide Myth, http://vho.org/aaargh/fran/livres/debunk.pdf
[9] Ibid., p. 240.
[10] Walter Sanning, The Dissolution of European Jewry, IHR 1983, p. 27.

     La cifra de seis millones de muertos es dada en la sección del "Holocausto" en Wikipedia, con tres millones habiendo muerto en Polonia. Sus altas cifras de "exterminio" son dadas en países bien al Este de Alemania. Europa del Este era entonces el epicentro de la judería mundial, y en los años alrededor de la 2ªGM ocurrió una diáspora enorme de judíos, principalmente en lo que llegó a ser la Unión Soviética, pero también hacia Palestina y Estados Unidos. Polonia tenía como judíos al 10% de su población total en los años '30, y el Primer Ministro polaco había "declarado repetidamente que había un exceso de un millón de judíos en Polonia" [11], de manera que la presión sobre ellos para que emigraran no se debió únicamente a las políticas alemanas.

[11] Jon y David Kimche, The Secret Roads. The "Illegal Migration of a People, 1954, p. 215.

     El dominio británico en Palestina se desintegró en 1938, lo que significó que sus estrictas cuotas de inmigración dejaron de aplicarse. Una estimación muy cuidadosa de la población judía de Europa del Este determinó que había 2,6 millones en Polonia al inicio de la guerra, menos que las muertes polacas totales dadas por Wikipedia. Esto ponía la mortalidad mundial total de judíos durante la 2ªGM en 1¼ millón, del cual la mayor parte se debió a la "barbarie soviética" más bien que a los campos de trabajo alemanes [12]. Aquello parece perfectamente comparable con la cifra ya dada. Dentro de los campos de trabajo nacionalsocialistas, alrededor de 450.000 judíos murieron [13].

[12] Walter Sanning, op. cit., pp. 32, 198.
[13] Dissecting the Holocaust: The Growing Critique of "Truth" and "Memory", ed. Germar Rudolf, 2003, p. 216. http://vho.org/dl/ENG/dth.pdf

     Alrededor de 500.000 prisioneros fueron registrados en los campos de trabajo de Auschwitz en Polonia, de los cuales aproximadamente 130.000 murieron [14]. Los cuerpos eran allí eliminados mediante una incineración individual, y los registros del consumo de carbón durante el período Febrero de 1942—Octubre de 1943 para los hornos de incineración indican que alrededor de 5.000 cuerpos fueron quemados entonces. Esto concuerda con el número de presidiarios difuntos certificados, aquellos que habían muerto de causas naturales [15], los que tuvieron que ser cremados más bien que sepultados debido a las grandes epidemias de fiebre tifoidea.

[14] Dissecting (www.vho.org/GB/Books/dth/fndGraf.html) sección 4.1
[15] Dissecting the Holocaust, ref. 19, p. 406.

     Esto demuestra que no ocurrió ninguna incineración masiva de cuerpos. Josef Kramer, un supervisor en el campo de Auschwitz, dio una declaración después de la guerra que es recomendada por el profesor Butz como probablemente genuina: declaraba entre 350 y 500 muertes por semana durante Noviembre de 1944, todas de causas naturales, una cifra muy alta porque los prisioneros enfermos eran enviados allí, y los muertos eran todos cremados. Él creía que el campo tenía hasta 100.000 prisioneros, principalmente polacos y prusianos [16].

[16] Había una red de campos de trabajo alrededor del pequeño pueblo de Auchwitz, y esa cifra sería la de su población total. Las alegaciones de cámaras de gas se centraron en el campo Birkenau (Auchwitz II). La estimación de la Inteligencia británica de 20.000 personas debe haberse referido a sólo un campo. Kramer aludió a las historias de gaseamientos: "Todo lo que puedo decir es que es falso de comienzo a fin", Butz, op. cit., (ref. 12) p. 265.


La Solución Final - Un Programa de Exportación

     La "Solución Final" de Adolf Hitler retuvo un solo significado durante la 2ªGM, central para el programa del Nacionalsocialismo, y significaba la deportación de judíos, generalmente hacia el Este a Polonia y Rusia. Ese programa no fue cambiado en ningún punto, p. ej. en la Conferencia de Wannsee de 1942 [17], para significar el exterminio deliberado. Si aquella práctica alguna vez sucedió, no se trató de una política centralmente dirigida y no implicó cámaras de gas: quedaron muchas toneladas de documentación de las políticas del Tercer Reich, y nadie ha sido capaz de encontrar allí ninguna insinuación en tal sentido de un genocidio intencional. El registro histórico no muestra ninguna decisión central de exterminar a los judíos por parte de la Alemania Nacionalista.

[17] Las actas de la Conferencia de Wannsee (Berlín, 20 de Enero de 1942) proporcionan "evidencia documental inequívoca de que no existió ningún programa de exterminio", Butz, p. 212; para su texto, véase Staeglich, op. cit. (ref. 12), anexo I.

     La Gestapo y los sionistas estaban colaborando a finales de los años '30 porque ellos tenían objetivos similares a este respecto [18]. Pero un boletín-circular del ministerio alemán de Asuntos Exteriores del 22 de Junio de 1937 declaraba que: "En vista de la agitación anti-alemana por parte de la judería internacional, Alemania no puede estar de acuerdo con que la formación de un Estado judío de Palestina ayudaría al desarrollo pacífico de las naciones del mundo". Las organizaciones judías internacionales dos veces declararon la guerra contra Alemania, en 1933 y luego otra vez en 1939. Como la política de la "solución final" [19] fue frustrada por los Aliados, los campos se convirtieron en sitios de trabajo duro; y luego bajo el impacto de los bombardeos terroristas Aliados tuvieron lugar los estragos de la enfermedad y el hambre.

[18] Butz, op. cit., p. 233.
[19] El 17 de Junio de 1942 Hitler comentó: "Se podría fundar un Estado de Israel en Madagascar" (Six Million, p. 5), sugiriendo que la "solución final" nacionalsocialista era en ese entonces todavía vista como factible. Muchos "sionistas" para quienes Palestina resultaba impracticable estaban considerando Madagascar.


¡Ningún Documento!

     En el proceso de Auschwitz sostenido en Frankfurt a mediados de los años '60, el tribunal tuvo que concluír que carecía de "casi todos los medios o pruebas disponibles en un juicio normal por asesinato", incluyendo "los cuerpos de las víctimas, los informes de autopsia, los informes de expertos sobre la causa de muerte, las pruebas en cuanto a los criminales, las armas del asesinato, etc." [20]. Lejos de conducir a la duda, esto dio a las míticas cámaras de gas un status metafísico, la duda de las cuales estaba prohibida. "Ningún documento ha sobrevivido; quizá nunca existió ninguno", concluyó el historiador del "Holocausto" Léon Poliakov [21].

[20] Dissecting the Holocaust (ref. 19), p. 38. n. 119.
[21] Léon Poliakov, Harvest of Hate, 1979.

     En el caso de la prisa para imputar a los nacionalsocialistas un programa para el exterminio de millones de personas que no tiene credibilidad y del que no quedaron rastros materiales, todas las reglas normales de la historiografía parecen no sólo haber sido suspendidas sino haber sido violadas repetidas veces. Los historiadores rutinariamente citan documentos de obras secundarias, como La Destrucción de los Judíos Europeos (1961) de Raul Hilberg, o de colecciones impresas de documentos, tales como Holocausto: Las Pruebas Documentales, de Robert Wolfe, pero ellos nunca citan documentos originales.

     Lo más cercano a documentos originales primarios que tenemos acerca lo que ocurrió dentro de los campos, viene del abultado Informe de la Cruz Roja Internacional, en tres volúmenes, publicado en 1948. Éste y específicamente el volumen III describe las aproximadamente 2.000 visitas inspectivas regulares y rutinarias que sus médicos hicieron durante los años de guerra a los campos de trabajo polacos. Su informe nunca insinúa ninguna cámara de gas, ni ninguna incineración de masas. Manteniendo una posición políticamente neutral, confirma que la mortalidad en los campos fue en gran medida causada por el bombardeo terrorista Aliado [22]. Igualmente el voluminoso reporte de Winston Churchill de la guerra, en seis volúmenes, no hace ninguna alusión al asunto, sobre todo el volumen VI, Triunfo y Tragedia, donde uno esperaría tener alguna alusión si él hubiera creído que aquello había sucedido.

[22] Report of the International Committee of the Red Cross on Its Activities during the Second World War, 1948, vol.3. Los tres volúmenes, PDFs en inglés (31,6 MB), en https://archive.org/details/ReportOfTheInternationalCommitteeOfTheRedCrossOnItsActivitiesDuring

     El jefe de la oficina de administración de los campos SS envió una directiva datada el 28 de Diciembre de 1942, a Auschwitz y los otros campos de concentración. Ella criticaba ásperamente el alto índice de mortalidad de los presidiarios debido a la enfermedad, y ordenaba que "los médicos de campo usen todos los medios a su disposición para reducir considerablemente el índice de mortalidad en los diversos campos". Además ordenaba: "Los médicos de campo deben supervisar más a menudo que en el pasado la nutrición de los presos y, en cooperación con la administración, presentar recomendaciones de mejoramiento a los comandantes de campo... Los médicos de campo deben procurar que las condiciones de trabajo en los diversos sitios sean mejoradas tanto como sea posible". La directiva enfatizaba que "el Reichsführer SS [Heinrich Himmler] ha ordenado que el índice de mortalidad sea reducido absolutamente" [23].

[23] Dissecting the Holocaust, p. 289.

     Una carta posterior enviada a todos los comandantes de campo de concentración datada el 20 de Enero de 1943, reafirmaba que "cada medio debe ser usado para disminuír el índice de mortalidad". Hacia Septiembre de 1943 Auschwitz todavía tenía una mortalidad que alcanzaba la cifra de 80 personas por día, vista como "catastrófica" por la administración SS. Así, desde documentos auténticos acerca de la necesidad de reducir las víctimas en el campo de Auschwitz, el mundo se ha movido a una creencia en el genocidio, con ni un solo documento auténtico que lo apoye [24]. El campo de Auschwitz fue establecido como una planta industrial, que usaba los gigantescos yacimientos de carbón de Polonia, y que estaba localizado en la confluencia de ríos; era esencial para el esfuerzo de la guerra, y no hubiera tenido sentido comenzar a exterminar a sus presidiarios.

[24] Véase Irving, Nuremberg, p. 188 n. 16, acerca de la ausencia de documentos alemanes relativos al "Holocausto".

     El juez de Hamburgo Wilhelm Staeglich había estado posicionado cerca de Auschwitz durante la guerra, y en varias ocasiones había visitado los campos alrededor allí. Las condiciones parecían bastante tolerables, recordó él, y ciertamente no existió nada parecido a un programa de exterminio. En particular, él no había detectado ningún temor a ser maltratados entre los presidiarios. Él publicó un testimonio a este efecto en 1973, y a cambio de sus chocantes noticias una inquisición alemana lo obligó a renunciar a su trabajo, lo despojó de su grado doctoral y prohibió su libro. Él fue sometido a partir de entonces a incursiones de la policía. Su libro, traducido al inglés, es un texto esencial [25].

[25] W. Staeglich, Auschwitz. A Judge Looks at the Evidence, 1986.

     Los mensajes de radio militares alemanes fueron exitosamente descifrados en Bletchley Park usando el rompe-códigos Enigma. Acerca de los campos de trabajo para el período Primavera de 1942—Febrero de 1943, fue obtenida la siguiente información: "El retorno desde Auschwitz, el más grandes de los campos con 20.000 prisioneros, mencionaba la enfermedad como la causa principal de muerte, pero incluía referencias a fusilamientos y ahorcamientos. No había ninguna referencia a gaseamientos en el desciframiento" [26]. Aquello parece bastante claro, aunque nadie recibió noticia de ello en Núremberg.

[26] British Intelligence in World War Two, HMSO, 1981, F. Hinsey Ed., vol. II, p. 673.


¡Ninguna Fotografía!

     No sólo no hay ningún rastro de documentación del Tercer Reich para lo que se alega, sino que ninguna fotografía existe que muestre algo parecido a tal procedimiento de gaseamiento grupal. ¿Cree usted que los judíos, hombres y mujeres, eran desnudados y luego marchaban a las cámaras de gas, y luego eran acarreados en pilas? De ser así, ¿está usted dispuesto a creer que ni los minuciosos alemanes ni los inteligentes judíos quisieron o no fueron capaces de conseguir una sola imagen de ese horror último? Vaya a Internet y busque; usted encontrará filas de cuerpos demacrados... muertos de tifus.

     Las fotografías aéreas estadounidenses tomadas en 1944 (publicadas en los años '70), cuando se suponía que el "programa" estaba en pleno auge, no muestran ningún enorme crematorio quemando cadáveres, ni filas de personas entrando en las cámaras de gas: "Las pocas fotos aéreas de Auschwitz-Birkenau conocidas hasta ahora del período entre Diciembre de 1943 y Febrero de 1945 no muestran ningún signo de almacenes de combustible, humo de chimeneas o fuegos abiertos, fosos ardiendo o piras. Las fotos fueron alteradas: escotillas de entrada para el Zyklon B, grupos de presidiarios, y paredes alrededor de crematorios fueron retocados en los negativos fotográficos... Hasta este día no hay ninguna evidencia fotográfica aérea que respalde el presunto asesinato masivo de los judíos en ningún lugar en la Europa ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial... Que las fotos en manos occidentales hayan sido alteradas a fin de incriminar a Alemania, y que fueran primero publicadas por la CIA, es también muy significativo en efecto" [27].

[27] J. C. Ball, Air Photo Evidence, www.vho.org/GB/Books/dth/fndaerial.html


La Fabricación de la Falsedad

     Oigamos un par de testimonios acerca de las temidas cámaras de gas. Una mujer austriaca, Maria van Herwaarden, declaró acerca de sus experiencias de campo en un Tribunal de Distrito de Toronto en Marzo de 1988, cuando ella había sido internada en Auschwitz-Birkenau en 1942 por tener relaciones sexuales con un trabajador forzado polaco. Durante el viaje en tren al campo, una mujer gitana le dijo a ella y a los demás que ellos serían todos gaseados en Auschwitz. Al llegar, a Maria y a las otras mujeres les ordenaron desnudarse y entrar en un gran cuarto de concreto sin ventanas para tomar una ducha. Las mujeres aterrorizadas estaban seguras de que ellas estaban a punto de morir. Pero entonces, en vez de gas... salió agua de las duchas.

     Auschwitz no era ningún centro de vacaciones, confirmó Maria, y ella presenció la muerte de muchos compañeros presidiarios por enfermedad, en particular de tifus, y de unos pocos que se suicidaron. Pero ella no vio ninguna evidencia en absoluto de asesinatos masivos, gaseamientos o algún programa de exterminio [28]. Una judía llamada Marika Frank llegó a Auschwitz-Birkenau desde Hungría en Julio de 1944, cuando 25.000 judíos eran supuestamente gaseados y cremados diariamente. Ella igualmente declaró después de la guerra que no oyó ni vio nada acerca de "cámaras de gas" durante el tiempo en que estuvo internada allí. Ella oyó las historias de gaseamientos sólo más tarde [29].

[28] www.ihr.org/books/kulaszka/21herwaarden.html  y  www.ihr.org/leaflets/auschwitz.shtml 
[29] Abrams, Voices from the Holocaust, p. 196.

     El bombardeo de saturación Aliado destruyó las líneas de abastecimiento para los campos y por ello aumentó el número de víctimas de hambre y enfermedad. Se dejaron caer panfletos desde el aire, que decían que en Auschwitz una política de "solución final"/exterminio de judíos estaba siendo llevada a cabo, usando gas [30]. Aquélla fue la génesis de la historia, ya que aquellos panfletos de propaganda Aliada fueron creídos. Ante el espectáculo de hileras de famélicos judíos que habían muerto de, p. ej., fiebre tifoidea, no fue difícil ver su confirmación.

[30] En el "Diario" de Anne Frank ella oye hablar en Octubre de 1942 acerca de judíos que van a cámaras de gas, únicamente escuchando las transmisiones radiales inglesas.

     «Lejos de ser de conocimiento común en Alemania el que gente estaba siendo gaseada... la gran mayoría de los alemanes se horrorizaron por las acusaciones de Naciones Unidas, y protestaron que ellos nunca habían oído hablar de tales actos sino hasta el final del cese de las hostilidades, que fue cuando ellos habían comenzado a escuchar las emisiones de Naciones Unidas. Desde que la BBC había estado transmitiendo esas acusaciones con regularidad durante muchos meses antes del final de la guerra, aquellos alemanes que tenían un "conocimiento común" de los gaseamientos antes del final de la guerra ¡muy probablemente consiguieron dicho "conocimiento" de la BBC!» [31]. La leyenda de la cámara de gas nació en Diciembre de 1941, cuando el escritor judío alemán Thomas Mann declaró en la BBC que, en los hospitales alemanes, los heridos graves, los ancianos y los débiles eran asesinados con gas tóxico. Ésa fue la "primera aparición de las cámaras de gas en la propaganda" [32].

[31] www.ihr.org/jhr/v04/v04p261_Lindsey.html    La historia aparece en un reporte de 1944 del War Refugee Board, German Extermination Camps: Auschwitz and Birkenau, siendo dicho estadounidense Consejo de Refugiados de Guerra "un instrumento del Congreso Judío Mundial (WJC)", Butz, op. cit., p. 66-67; Staglich, op. cit. p. 93-98.
[32] Butz, op. cit., p. 174.

     En cuanto a cómo las historias se sucedieron, aquí hay un comentario de Robert Faurisson: «El ministerio de Asuntos Exteriores veía los nuevos rumores de la Segunda Guerra Mundial sólo como invenciones judías, y muchos en círculos estadounidenses compartían aquella convicción [33]. Edward Beneš, Presidente de Checoslovaquia (en el exilio en Londres), anunció en Noviembre de 1942, después de investigaciones por parte de su personal, que los alemanes, al contrario de lo que le había sido relatado, no estaban exterminando a los judíos. El judío estadounidense Felix Frankfurter, juez de la Corte Suprema, declaró a Jan Karski sobre el asunto: "No puedo creerle". En Agosto de 1943 Cordell Hull, ministro de Asuntos Exteriores, advirtió al embajador estadounidense en Moscú mediante telegrama que al planificar una declaración Aliada conjunta acerca de "los crímenes alemanes en Polonia", sería aconsejable eliminar cualquier mención de las cámaras de gas, puesto que, como los británicos habían señalado, había "insuficientes pruebas" al respecto» [34].

[33] "Toda la propaganda que comenzó acerca de Auschwitz en el extranjero fue iniciada por nosotros con la ayuda de nuestros compañeros polacos... No exagero cuando digo que la mayoría de toda la propaganda de Auschwitz, que fue difundida en aquel tiempo por todo el mundo, fue redactada por nosotros mismos en el campo..." (Bruno Baum, comunista, en Dissecting the Holocaust, p. 115).
[34] www.vho.org/GB/Books/dth/fndfaurpref.html


El Fraude de Núremberg

     Una investigación moderna tiene que comenzar con la fabricación de los datos en Núremberg por EE.UU. y el Reino Unido, que usaron el asesinato sistemático y la tortura de testigos. Los juicios de Núremberg comenzaron en 1946 con la imagen de seis millones de muertos como si fuera algo firmemente establecido [35]. Aquello no surgió como una conclusión a que llegaron los juicios, sino que en su gran mayoría fue presentado a los torturados y/o golpeados [36] nacionalsocialistas como un hecho, donde éstos admitirían su parte en ello.

[35] David Irving, Nuremberg the Last Battle, 1996: Al juez estadounidense Robert Jackson le fue inicialmente sugerida la cifra de los "seis millones" por influyentes judíos (cap. 4, The Origin of Six Million).
[36] "Todos salvo 2 de los 139 casos de alemanes [juzgados en Núremberg] que investigamos, tenían sus testículos pateados más allá del punto de reparación. Ése era el procedimiento operacional estándar de nuestros investigadores estadounidenses", The Sunday Pictorial, 23 de Enero de 1949, citado en For Those Who Cannot Speak, ref. 27, p. 21.

     Todos los principales acusados en Núremberg insistieron en que antes del proceso judicial ellos no habían sabido de ningún asesinato masivo de judíos, salvo Rudolf Höss, el ex-comandante de Auschwitz, quien firmó el 15 de Marzo de 1946 un documento que afirma que él había supervisado la matanza de 2,5 millones de judíos, y eso fue leído en voz alta el 15 de Abril en Núremberg. Aquel día significó el nacimiento del mito del horror de Auschwitz. Dos semanas antes, Höss había comentado: "Ciertamente, firmé una declaración de que maté a dos millones y medio de judíos. Yo también pude haber dicho que eran cinco millones de judíos. Hay ciertos métodos por los cuales cualquier confesión puede ser obtenida, sea verdadera o no" [37].

[37] Höss dijo estas palabras a Moritz von Schirmeister en un automóvil camino a Nürnberg el 1º de Abril de 1946. http://www.rense.com/general68/hoss.htm  Faurisson afirma que Bernard Clarke, el principal torturador de Höss, era judío, pero esto no está en el libro de Butler. Irving, op. cit., p. 241.

     Décadas más tarde, fue publicado un relato de cómo Höss había sido torturado durante tres días y noches sin dormir por un equipo del ejército británico a fin de extraer aquella declaración [38]. En una carta a su esposa, Höss pidió perdón por sus "confesiones" y explica que ellas habían sido extraídas de él bajo tortura [39]. Los victoriosos Aliados no podían haber tenido su "verdad" descubierta en Núremberg sin la ayuda de la tortura.

[38] Rupert Butler, Legions of Death, 1983, pp. 237-238; Dissecting the Holocaust, p. 96; Staeglich, op. cit., pp. 193-216.
[39] Dicha carta está en Irving, Nuremberg, p. 246.

     En 2001 Patricia Meehan habló de la red de secretos "Centros de Interrogación Directa" que los británicos habían establecido en su zona ocupada de Alemania [40], cámaras de tortura para preparar las "pruebas" para los próximos procesos judiciales. Una influencia sionista fue notada en los procesos de Núremberg [41], no siendo la menor la referida a la cifra de seis millones [42].

[40] Patricia Meehan, A Strange Enemy People: Germans under the British 1945-1950, 2001.
[41] Según The Jewish Chronicle, el Congreso Judío Mundial "se había asegurado la posesión de los juicios de Núremberg, para los cuales había proporcionado consejo experto y mucha valiosa evidencia" (16 de Dic. de 1949): McLaughlin, Nuremberg and Other War Crime Trials, 1979, p. 54.
[42] En cuanto a los sionistas que ocuparon altas posiciones en los juicios de Núremberg, véase Butz, op. cit. p. 30.

     Voluminosos libros están en las imprentas como memoriales del "Holocausto", pero oigamos una opinión escéptica del australiano Carl Wernerhoff:

     «...Sin embargo en el caso del "Holocausto", la insuficiencia de pruebas materiales para la existencia del programa de exterminio en gran escala no es percibida como significativa. Se presume que los nacionalsocialistas destruyeron su enorme maquinaria de muerte tan completamente como para impedir toda posibilidad de su detección durante la posguerra. No es permisible expresar dudas en cuanto a si los nacionalsocialistas realmente pudieron haber eliminado toda la evidencia material tan completamente, incluyendo el hacer que las cenizas de seis millones de personas desaparecieran de las localizaciones en las cuales ellas deben haber estado enterradas. Expresar tales dudas es involucrarse en el delito de pensamiento, y verbalizar dichas dudas, un delito de odio (...)

     «La realidad, por lo tanto, consiste en que el grueso de la "evidencia" para el "Holocausto" se deriva de una recopilación de documentos que fue expresamente fabricada por la OSS y la OCC en 1945-1946 con el propósito de incriminar en Núremberg a los líderes del antiguo gobierno alemán. El procedimiento fue aproximadamente el siguiente: la División de Documentación en París creó las "copias" (sólo en inglés), las certificó como verdaderas, y las envió a la fiscalía en Núremberg, mientras los documentos originales (si ellos alguna vez existieron) nunca fueron vistos u oídos nuevamente. Las traducciones alemanas de los textos ingleses originales fueron luego preparadas y enviadas a los abogados de la defensa en Núremberg, donde ellas llegaron tan tarde como fue posible de modo que la defensa tuviera el insuficiente tiempo para preocuparse de asuntos tales como su autenticidad.

     «Comenzando en Mayo de 1945 con los supuestos suicidios de los generales SS Hans-Adolf Prützmann, el jefe de la SS Heinrich Himmler y Odilo Globocnik mientras estaban en cautiverio bajo los británicos, siguió una extraña serie de asesinatos de individuos asociados con el campo de concentración de Auschwitz. (Éstos fueron perpetrados por un grupo de asesinos judíos conocido como el DIN). Como indica Joseph Bellinger, autor de un nuevo libro acerca del asesinato de Himmler, "dentro de aproximadamente seis meses después del final de la guerra, prácticamente ¡cualquiera que pudiera haber arrojado luz acerca de la política judía del Tercer Reich fue asesinado!". Aquello, debe ser dicho, fue extremadamente conveniente para los acusadores en Núremberg» [43].

[43] Carl Wernerhoff, Historians or Hoaxers?, http://hedrook.vho.org/eng/wernerhoff.htm  y 
https://m.reddit.com/r/holocaust/comments/37uaao/preparing_for_nuremberg_within_roughly_six_months/

     En Núremberg, los generales alemanes de la guerra a la vez que fueron torturados tuvieron arrestadas a sus mujeres, para disuadirlos de hacer comentarios inadecuados en el tribunal. Ellos fueron mantenidos en aislamiento para impedir que compararan sus notas, ya que a cada uno le fue presentada la Gran Falsedad y se les pidió creerla. Finalmente, la mayor parte de ellos fueron ahorcados, por un tribunal que se sentía libre para inventar nuevas leyes, y para actuar como acusador, juez, abogado y verdugo: ¡justicia estadounidense!.


La Aparición de los Buscadores de la Verdad

     En los años de posguerra, cualquiera que afirmara tener un recuerdo personal de las cámaras de gas alemanas sería susceptible de hacer que Paul Rassinier apareciera en su puerta. Habiendo experimentado él mismo el infierno del campo Buchenwald, él estaba lejos de ser un admirador de los nacionalsocialistas; pero él tampoco estaba preparado para tolerar historias fabricadas sobre el asunto. Él pasó años viajando por Europa con su grabadora y sus preguntas, pero siempre él encontró que los testigos salían con "evasivas o mentiras evidentes", y su informe publicado concluía:

     "En cuanto a las cámaras de gas, la procesión casi interminable de testigos falsos y de documentos falsificados hacia los cuales he llamado la atención del lector durante este largo estudio, demuestra, sin embargo, una cosa: nunca en ningún momento las autoridades responsables del Tercer Reich intentaron dar la orden de —ni de hecho ordenaron— el exterminio de los judíos, ni en esa ni en ninguna otra manera" [44].

[44] Rassinier, op. cit. p. 270.

     Aquella valiente conclusión (por la que él fue, naturalmente, encarcelado) dio inicio al movimiento "revisionista". Podemos notar aquí que el dinero que la RFA se mantiene pagando a los "sobrevivientes del Holocausto" hace un enorme daño aquí, al estimular las "memorias" y generando tales casos declarados.

     Robert Faurisson investigó la configuración de las presuntas "cámaras de gas" de Auschwitz, y luego Zündel consiguió oír de eso. En un histórico proceso en 1985 en Toronto, los testigos fueron interrogados por la primera vez de siempre acerca de la existencia de las supuestas "cámaras de gas", y se encontró que ninguno de tales testimonios se mantuvo firme. Faurisson fue un consejero de Zündel en ese proceso, y en uno posterior, y ambos simplemente siguieron ganando los argumentos. Los fiscales no pudieron presentar testigos creíbles para la existencia de una cámara de gas:

     «...En 1988, durante el segundo proceso contra Ernst Zündel, el fiscal consideró prudente abandonar cualquier recurso a testigos. La justicia canadiense aparentemente había entendido la lección del primer proceso: no había testigos creíbles de la existencia y funcionamiento de las "cámaras de gas" nacionalsocialistas. Poco a poco, cada otro país en el mundo ha aprendido esta misma lección. En el proceso contra Klaus Barbie en Francia, en 1987, se habló sobre las cámaras de gas de Auschwitz pero nadie presentó a ningún testigo que pudiera hablar apropiadamente sobre ellas. Durante todo ese tiempo en Francia, durante diversos juicios contra revisionistas, los testigos judíos a veces aparecían para evocar las cámaras de gas, pero ninguno de ellos declaró ante un tribunal en cuanto a haber visto una o haber participado en un gaseamiento homicida arrastrando cuerpos desde las "cámaras de gas".

     «Hoy, los testigos de las cámaras de gas se están haciendo muy escasos, y el proceso contra Demjanjuk en Israel, que una vez más ha revelado cuánto falso testimonio está implicado en el asunto, ha contribuído a la supresión. Hace varios años resultó que fui agresivamente cuestionado a la salida de un tribunal de justicia por judíos ancianos que se presentaron como "testigos vivos de las cámaras de gas de Auschwitz", mostrándome sus tatuajes. Fue necesario para mí sólo pedirles que me miraran a los ojos y que describieran para mí una cámara de gas, a lo que inevitablemente ellos replicaron: "¿Cómo podría yo hacer eso? Si yo hubiera visto una cámara de gas con mis propios ojos yo no estaría aquí hablando hoy con usted; yo mismo hubiera sido gaseado también"» (Faurisson) [45].

[45] www.vho.org/GB/Books/dth/fndwitness.html

     El estudio de la Historia no puede existir sin opiniones discrepantes, y ¿quién querría leer una revista de Historia que no permitiera aquello? Uno no logra entender por qué el "revisionismo" debería ser reprensible, y los judíos especialmente deberían sentirse aliviados al descubrir que sus antepasados nunca fueron sometidos a tal horror. El autor éxito de ventas David Irving, que ha escrito más de una docena de libros acerca de la 2ªGM, fue encarcelado recientemente. Su definitivo y muy vendido libro de 700 páginas La Guerra de Hitler ¡no dio ningún indicio de que el Führer alguna vez escuchara hablar de una cámara de gas, o que diera alguna orden de exterminio! Irving es conocido por el cuidado con el cual él comprueba su material-fuente primario. En 1991 su editor, Macmillan, destruyó todas las copias de sus libros. Irving ha pagado un alto precio por la verdad que él descubrió.

     En Noviembre de 1991 Fred Leuchter estaba a punto de hablar en el Ayuntamiento de Chelsea (invitado por David Irving), cuando él fue detenido en escena por la policía a petición del Consejo de Diputados judíos británicos, y deportado a Estados Unidos. Demasiado para la libertad de expresión. Cuando su pionero "Informe Leuchter" fue publicado primeramente en 1989, la Cámara de los Comunes lo denunció como "propaganda nazi" y como una "publicación fascista" (20 de Julio, con votación de 100 parlamentarios). Incluso la Cámara de los Comunes, sin embargo, no puede cambiar las leyes de la química: ¡la durabilidad del ión de ferrocianuro es fundamental ahora para el debate del "Holocausto"!.

     No es muy probable que consigamos percepciones importantes a menos que los castigos por "crímenes de pensamiento" le sean levantados a la gente alemana, y se les permita examinar su propio pasado. El definitivo libro de texto moderno Dissecting the Holocaust tiene capítulos de aproximadamente unos veinte autores diferentes en más de 600 páginas. En 1995 el Gobierno alemán exigió que todas las copias ¡fueran confiscadas y quemadas! [46].

[46] Académicos protestaron contra dicha operación de búsqueda y destrucción. En 2005 G. R. Rudolf fue deportado desde Estados Unidos: www.rense.com/general68/scientistgermar.htm

     Editado por Germar Rudolf, dicho libro saca su inspiración de los trabajos pioneros de Ernst Zündel. Mientras estaba en Tennessee y publicando material "revisionista", él fue capturado por la policía y arrojado en una celda de aislamiento en una cárcel canadiense [47]. Después de dos años él fue transferido a Alemania, donde su proceso ahora está en progreso. Él recientemente (Octubre de 2006) leyó ante el tribunal una carta abierta del presidente iraní a la canciller de Alemania, para ira del juez. La carta decía, en efecto, que Alemania había estado de rodillas ante Sión durante cincuenta años y que era tiempo de levantarse.

[47] Zundel fue acusado por el crimen de haber promovido el folleto Did Six Million Really Die? Ese brillante folleto, prohibido en muchos países, ha sido vendido en cientos de miles de ejemplares en diversos idiomas, y esperamos que llegará a ser estudiado por cada niño en edad escolar.

     Aquí están las conclusiones que el profesor Robert Faurisson (Universidad de Lyon) ha deducido [48]:

[48] Dissecting the Holocaust, prefacio: http://www.vho.org/GB/Books/dth/fndfaurpref.html

     que no hubo ni una orden, ni un plan, ni un presupuesto para el supuesto genocidio de los judíos;
     • que "Wannsee" era a lo sumo sólo una "historia tonta";
     • que no existía ningún informe de ningún especialista sobre el arma del crimen que concluyera que "el edificio (ya fuese intacto, "reconstruído" o en ruinas) sirvió como una cámara de gas homicida";
     • que no hay ninguna autopsia que permitiría que nosotros concluyéramos: "Éste es el cadáver de un deportado muerto por el gas venenoso" [49]
     • que la confesión de Rudolf Höß ya no era de ningín valor ("Höß fue siempre un testigo muy débil y confuso");
     • que sus presuntos testigos probablemente nunca habían visto cámaras de gas o gaseamientos, hasta el punto de que el mejor de ellos, el famoso Rudolf Vrba, en 1985 se vio obligado a admitir ante un juez y un jurado canadienses que en su famoso libro sobre el tema él había hecho uso de una "licencia poética";
     • que el "jabón judío" nunca había existido;
     • que la cifra de 4 millones de víctimas en Auschwitz fue sólo una ficción;
     • y que entre 1942 y 1945, ciertamente en Auschwitz pero probablemente en general, más judíos resultaron muertos por así llamadas "causas naturales" (hambre, enfermedad y exceso de trabajo) que por causas "no naturales".

[49] El patólogo forense estadounidense Dr. Charles Larsen realizó autopsias en 1945 en Dachau y otros campos de trabajo alemanes. Él es citado diciendo a un periódico en 1980: "Nunca se descubrió un solo caso de envenenamiento por gas". Pero su biografía, Crime Doctor (Canadá, 1979) le hace decir que en Dachau "relativamente pocos de los prisioneros que examiné personalmente fueron asesinados de esa manera", a saber, por pastillas de cianuro: aquellas muertes fueron, reconoció él, "asesinatos piadosos" reservados sólo para prisioneros psicóticos, p. 61.

     En la reciente Conferencia de Teherán, Faurisson resumió su caso más sucintamente:

• Ellos no pueden invocar un solo documento que demuestre el crimen.
• Ellos son incapaces de proporcionar la menor representación del arma del crimen.
• Ellos no poseen ninguna prueba, ni la más mínima evidencia.
• Ellos no pueden llamar a un solo testigo verídico [50].

[50] Él encontró que el libro de Butz era todavía el mejor sobre el tema, con lo cual uno puede concordar. Un tribunal de París encontró culpable a Faurisson (Febrero de 2005) del crimen de "negación del Holocausto", por afirmar en la televisión iraní que "Nunca hubo una sola ejecución en cámaras de gas bajo los alemanes". Él presidió la Conferencia de reevaluación del "Holocausto" en Teherán en Diciembre de 2006.


Duda Prohibida y Horror Ficticio

     Dude de cualquier cosa en nuestro mundo moderno, mófese de los textos sagrados, a nadie le importará... salvo una sola clase de duda que le está prohibida a usted, la que lo llevará a la cárcel, ¡en diez países diferentes! Usted puede leer el relato de horror tipo película de la Hammer en, p. ej., "Auschwitz" de Lawrence Rees (2005): cada hora más o menos, a mil judíos desnudos se les hacía marchar (de alguna manera) hacia una pieza con espacio para tal vez cien o doscientas personas; las puertas eran cerradas, entonces el Zyklon-B era derramado por vertedores especiales o agujeros en el techo [que no existían durante la guerra, ya que fueron añadidos más tarde], y luego después de que los gritos cesaban, "poderosos ventiladores" removían el gas tóxico. En sus sueños, señor Rees... Jamás existió ninguno de tales poderosos ventiladores. Pero, ¿luego qué?.

     La masa de cuerpos será mezclada con el Zyklon-B, y eso está específicamente diseñado para seguir emitiendo lentamente el gas de cianuro. ¿Cómo se supone que alguien remueve esa masa torturada de cadáveres mezclados con el polvo del veneno? Recuerde que hay puertas sólo de tamaño corriente, que se abren hacia adentro. Se trata de una pesadilla impensable que no podía haber funcionado en el mundo real, y que ciertamente habría terminado por gasear a cualquier trabajador que tratara de hacerla funcionar. Es el diseño "seguro" de dicho insecticida material el que le habría impedido funcionar de esa manera delirantemente imaginada.

     Ningún gobierno alemán existió después de la guerra: aquélla fue la "rendición incondicional" que los Aliados exigieron. Al perder tanto a su personal militar mayor como a su gobierno, Alemania fue en efecto decapitada, algo necesario para la ilusoria versión de los acontecimientos a ser perpetrada. Los veredictos de Núremberg fueron convertidos en definitivos y obligatorios para la RFA de la posguerra. Alemania ha pagado desde entonces 100.000 millones de Deutschmarks a Israel a manera de compensación por el "Holocausto". Claramente, eso tiene que ser reembolsado. Alemania debería aceptar el consejo del líder iraní Ahmadineyad y dejar de pagarlo, porque aquella financiación proporciona la motivación indebida para los recuerdos del "Holocausto". Alemania está ayudando a mantener la leyenda del "Holocausto" [51], ayudando con ello al Estado de Israel.

[51] The Six Million Reconsidered, Ed. W. Grimsted, Hist. Rev. Press, 1977.

     Naciones Unidas ha establecido ahora su anual Día de Conmemoración del "Holocausto" el 27 de Enero, desde 2006. En ese aniversario, todos nosotros tenemos que reflexionar acerca de la falsificación de la Historia y sobre la Mayor Mentira Alguna Vez Contada. Tal como Perseo miró fijamente a Medusa sólo por medio de un espejo, para evitar ser petrificado por ella, así también necesitamos una calmada reflexión y el poder de la Verdad para evitar nuestra destrucción colectiva.–





1 comentario:

  1. LOS DERECHOS DE LA ARITMÉTICA

    En 1938, había en el mundo 15.688.259 judíos (1). Diez años después, es decir, después de las persecuciones nazis y del supuesto holocausto de los seis millones de gaseados y cremados, habían, en todo el mundo, entre 15.600.000 y 18.700.000 judíos, según un artículo aparecido en el diario ‘The New York Times’ (2) suscrito por Hanson William Baldwin, experto demógrafo.

    Tomemos como cierta la evaluación más baja, es decir, la más favorable a la tesis oficial de los seis millones de judíos asesinados, o sea, 15.600.000 judíos, y observaremos que resulta que en los diez años que mediaron entre 1938 a 1948 (época que incluye los años de guerra, de 1939 a 1945, durante los cuales se asegura muy seriamente que Hitler hizo matar a seis millones de judíos) la población judía ha permanecido inalterable, cubriendo, con seis millones de nacimientos, los supuestos seis millones de muertos. Es decir, que en siete años de persecución, y tres años de posguerra, los judíos supervivientes de la matanza, 16 millones menos 6 millones igual a 10 millones, han logrado, en un alarde sexual sin precedentes en la Historia, un incremento de población del ¡60%! Y si se toma la cifra más alta propuesta por Baldwin, es decir, 18.700.000 judíos, resultaría que si Hitler efectivamente hizo matar a seis millones de judíos, nos encontraríamos con un incremento de la cifra demográfica de nueve millones, o sea un aumento de tres millones más otros seis millones de nacimientos para suplir los seis millones de judíos pretendidamente gaseados o cremados por los nazis.

    Si en 1948 había en el mundo dieciocho millones de judíos, el nacimiento de nueve millones de judíos durante los diez años del período 1938-1948, o sea un incremento total del 100%, es una imposibilidad física. Ni aún cuando todo judío púber se hubiera dedicado, exclusivamente, veinticuatro horas diarias a practicar el coito con mujeres púberes de su raza (el que hubiesen podido llegar a engendrar, en diez años, nueve millones de retoños), está en pugna total con las leyes de la genética, por muy sexualmente obsesos que se quiera suponer a los correligionarios de Freud.

    (1) ‘World Almanac’, pág. 74, 1947. Cifra facilitada al referido Almanaque Mundial por el ‘American Jewish Comittee’ y por la Statistical of the Synagogues of America.

    (2) Ejemplar del 22 de febrero de 1948. El propietario de este diario es el judío y sionista Arthur Hays Sulzberger.

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