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domingo, 7 de agosto de 2016

Sobre el Racismo Mejicano en EE.UU.



     James Gregory Delaney, un estadounidense californiano nacionalista, en este breve texto de 2013 anota sus impresiones y algunos recuerdos y experiencias suyos en relación a los mejicanos en California, cuya conducta al parecer deja mucho que desear y es más bien ofensiva, la cual ha sido preparada y adoctrinada por ya se sabe quiénes. Lo hemos traducido del mismo sitio que todos los otros que hemos venido presentando de él.


RACISMO MEJICANO contra los ESTADOUNIDENSES
por Banjo Billy, 2013



     Ellos se llaman a sí mismos "La Raza". Y esa raza de piel morena, ojos marrones y pelo negro de detestables hipócritas se está apoderando del Sudoeste de Estados Unidos. Usted puede llamarlos mejicanos si usted quiere ser agradable con la gente que lo odia a usted, pero si usted es un hombre Blanco o un negro estadounidense, los mejicanos odian vuestras entrañas a espaldas suyas mientras le sonríen en su cara.

     Toda una sala llena de gordos mejicanos fue baleada por un trabajador negro, matando a tres e hiriendo a siete, hace sólo unos pocos años [Octubre de 2011] en la planta de cemento Kaiser-Permanente aquí en Cupertino, California. Y qué bueno que se fueran, también. Ese negro estadounidense había sido un empleado que trabajó duro y que fue leal en la planta durante una buena parte de su vida adulta. Pero los mejicanos querían el puesto de trabajo de él. Entonces ellos, gracias a un tecnicismo, lograron que fuera despedido. Él fue a la reunión de esos estúpidos y gordos mejicanos y los mató a casi todos. Pero lamentablemente matar a un mejicano es ilegal en California, de manera que en vez de dar a ese dolido afro-estadounidense una provisión para toda la vida de Nachos y frijoles, los policías lo mataron a tiros.

     Arrebatar vuestro puesto de trabajo y dárselo a otro mejicano ha sido la práctica estándar de esos sucios indios mestizos durante muchos años. Si usted mira a los obreros de la construcción, los trabajadores de restaurantes y los trabajadores de oficina en este Estado, usted encontrará sobre todo mejicanos. Éste es el resultado de las políticas racistas que los judíos han impuesto sobre Estados Unidos con perversiones de la justicia tales como la Acción Afirmativa [discriminación inversa], un eufemismo para substituír a calificada gente Blanca con razas de color menos calificadas y extranjeros. Quítele el empleo a un Blanco, y él tendrá que tomar dinero prestado de los judíos: ésa parece ser la verdadera intención de esas leyes racistas anti-Blancos. Así es cómo funciona en California.

     Una vez que un mejicano (o un hindú, o un musulmán, o el extranjero que fuese) consigue alguna posición de autoridad, ellos inmediatamente contratan a más gente de su clase, y deliberadamente excluyen a los empleados Blancos. La ley de inmigración que el actual traidor Congreso está tratando de aprobar realmente sanciona con una multa de 5.000 dólares a los empleadores que contratan a un estadounidense en vez de un mejicano. Sí, Estados Unidos está bajo ataque y nuestros traidores congresistas son parte del problema.

     Pero no se requieren leyes para echar al hombre Blanco fuera de nuestro propio país. Incluso el mejicano más vil puede hacerlo, por lo general trabajando mediante su mentalidad mejicana de pandilla. El truco consiste en hacer que vuestro trabajo sea una experiencia tan desagradable que usted se marche. Entonces los mejicanos que trabajan con usted traen a uno de sus primos o amigos para llenar el que había sido vuestro lugar.

    Esos enanos mentales hacen eso simplemente mediante el acoso y una malicia hosca y apenas disimulada. Ellos provocan desórdenes de manera que usted tenga que arreglarlos o no le dan a usted sino problemas. Uno le causa problemas a usted o roba algo de vuestro escritorio en el trabajo y todos los otros mejicanos lo encubren. Se trata de una conspiración mejicana. Ellos hacen tan antipático el ambiente de trabajo que usted renuncia. Entonces un mejicano toma vuestro puesto de trabajo.

     Un amigo mío estaba desempleado en la industria de la construcción. Él decidió que, dado que los mejicanos ilegales hacían 10 dólares por hora como jornaleros, él lo intentaría por sí mismo. De ese modo, él esperó fuera de un local de Home Depot junto con numerosos mejicanos que esperaban que un contratista los contratase. Media docena de trabajadores mejicanos ilegales fanfarronearon frente a él y le dijeron: "Usted no puede estar aquí en busca de trabajo. Éste es nuestro trabajo, y usted está tratando de quitárnoslo". Él contestó que él tenía un mejor derecho a trabajar que el que ellos tenían, ya que él era un estadounidense y ellos eran extranjeros ilegales. Esos mejicanos lo atacaron y lo dejaron con moretones, con su cara sangrante, le soltaron sus dientes y lo dejaron tirado. Entonces ellos escaparon mientras los otros mejicanos que esperaban trabajo no vieron nada. ¡Cuarenta mejicanos vieron todo el asunto, pero no hubo ningún testigo!.

     Si usted es un hombre Blanco que sólo se ocupa de sus propios asuntos y va de compras, los mejicanos pondrán clavos bajo los neumáticos de vuestro automóvil o lo vandalizarán. Usted no tiene que ser un Blanco: sólo tiene que ser cualquier cosa salvo mejicano y ellos harán que vuestro trabajo sea tan detestable que usted se vaya para que así ellos puedan tomarlo.

    Los mejicanos en posiciones de autoridad contratarán sólo a otros mejicanos para ocupar las vacantes en los trabajos. De ese modo, poco a poco, la fuerza laboral en California y el Sudoeste entero se ha hecho casi completamente mejicana. La gente Blanca no puede encontrar trabajo, de modo que ellos se trasladan a otra parte, dejando el Sudoeste de Estados Unidos cedido a Méjico.

     Usted podría pensar que los jefes administrativos gubernamentales tienen poco poder. Pero los funcionarios mejicanos en lugares como los hospitales de California, los Departamentos de Salud Familiar y de Servicios Humanos en California y el Valley Medical Center, tienen el poder de vida o muerte sobre los pacientes Blancos y los desempleados Blancos.

     Si usted es una persona Blanca que busca ayuda médica, usted encontrará que los secretarios mejicanos, que manejan vuestras solicitudes y otros documentos, rutinariamente ponen vuestros papeles en el fondo del montón. Cuando dichos papeles aparecen para ser considerados, los secretarios los vuelven a poner en el fondo. Usted encontrará que aquellos documentos son completados en un par de días para los mejicanos, pero a una persona Blanca le toma tres o cuatro meses para que sean finalmente tramitados, y entonces, sólo si usted así lo suplica.

     Los secretarios administrativos mejicanos encuentran rápidamente oportunidades para mejicanos enfermos que no han pagado ni un centavo en impuestos para conseguir el tratamiento médico, pero si usted es una persona Blanca que se retuerce de dolor, ellos simplemente parecen no encontrar ninguna cita con el médico durante al menos seis semanas. Y cuando usted aparece para la largamente necesitada cita, para empeorar su ya mala salud por la tardanza, ellos simplemente no pueden encontrar ningún registro de ello. De este modo, pasarán otras seis semanas, si es que usted solicita otra cita. Los funcionarios mejicanos literalmente tienen el poder de la vida y la muerte sobre la gente Blanca que entra en los hospitales de California, simplemente retrasando su asistencia médica o extraviando sus citas con el médico.

     ¿Quiere que le cambien el aceite en su automóvil? Si usted es Blanco, entonces los mejicanos que trabajan en la estación local de Quickie Oil Change pondrán un cuarto de galón extra, de modo que los sellos en su motor se revienten. Con los sellos reventados, su motor es destruído, ¿y qué prueba existe en cuanto a la causa? O el mejicano en la estación de revisión técnica no aprobará vuestro automóvil debido al más diminuto defecto visible.

    Los mejicanos en los restaurantes de comida rápida, de manera rutinaria y sistemática escupen sobre vuestra hamburguesa o en el batido de leche que usted pide a los cocineros mejicanos, si usted es Blanco. Un policía de origen mejicano le dará a usted direcciones incorrectas si usted está perdido.

     Hacer que el estadounidense Blanco pierda el tiempo y aumente sus gastos, es la sutil estrategia practicada por estos enemigos subversivos de Méjico. Aquéllos todos son mejicanos a quienes Estados Unidos y los estadounidenses les han conseguido buenos empleos y asistencia social gratis, pero ellos nos odian porque ellos son La Raza y nosotros somos la gente Blanca.

     En Méjico, el gobierno mejicano imprime libros de historietas en castellano, enseñando a los estúpidos mejicanos cómo cruzar la frontera, y dónde encontrar comida y agua, colocadas en los pasos de frontera por judíos y liberales y otros traidores. El gobierno mejicano anuncia en la radio mejicana cómo conseguir vales de comida, cómo inscribirse para servicios médicos gratis y cómo evadir la ley estadounidense.

    El dinero enviado al gobierno gángster de Méjico por mejicanos ilegales en Estados Unidos, está en segundo lugar después del dinero que Méjico hace por su industria petrolera. Mediante sus acciones, el gobierno de Méjico está actualmente declarando la guerra a Estados Unidos. Pero es una guerra encubierta, llevada a cabo de manera sigilosa y mediante el engaño y la subversión.

     A nosotros los estadounidenses, los judíos que poseen los medios de comunicación de nuestro país nos lavan el cerebro, diciéndonos que todo está bien aunque nuestra nación esté siendo deliberadamente destruída por los judíos y por los enemigos extranjeros que los judíos han importado tanto por medio de la inmigración legal como por la ilegal.

    Del mismo modo, los judíos poseen y controlan los medios mejicanos de comunicación, enseñándoles a los mejicanos que los estadounidenses Blancos son sus enemigos y que el apoderamiento del sistema estadounidense está bien porque Estados Unidos realmente "fue descubierto por mejicanos" y pertenece a Méjico.

     El hombre más rico en Méjico es un judío mejicano [Carlos Slim Helú] que posee los medios mejicanos de comunicación. De este modo, usted puede estar seguro de que lo que los mejicanos ven y oyen en sus radios y televisión, está en colusión con los medios judíos estadounidenses de comunicación, para enseñarles cómo tratar a los gringos. Los mejicanos no son lo bastante listos para confabularse con tal malicia judía tan cuidadosamente escondida. Ellos han sido entrenados y educados por los judíos de Méjico antes de que ellos incluso pongan el pie en la frontera. "Esconde tu odio" es una técnica judía para traicionar a la Humanidad.

     Los mejicanos se quejan por cuán duro ellos trabajan por tan poca paga, aunque su salario en Estados Unidos sea diez veces lo que ellos ganan en Méjico. En cuanto al trabajo duro, usted puede verlos holgazanear en las obras de construcción, moviéndose como mejicanos —lentamente— y trabajando como mejicanos —lentamente—; pero ellos gimen como judíos, tratando de que usted sienta pena por ellos y les dé más de todo.

     El racismo de La Raza es alabado como una virtud mejicana, mientras ellos abogan por apoderarse del Sudoeste entero de Estados Unidos como una provincia del Norte de Méjico. Realmente, los mejicanos ya han rebautizado al Sudoeste de Estados Unidos como Aztlán. Ellos tienen la intención de hacerlo una parte de Méjico, de modo que la gente Blanca no tiene ninguna relevancia. Ellos ya han declarado eso en sus sitios web políticos. Véalo por usted mismo. Sólo busque en Internet "La Raza" o "Aztlán" y compruebe cuán estúpidos subversivos son los mejicanos.

     Los traicioneros criminales que controlan el Gobierno de Estados Unidos son culpables de todo esto. Los congresistas han traicionado a nuestro país y a nuestra gente, uniéndose con los Comunistas Internacionales y capitalistas judíos para derrocar el país con la inmigración ilimitada. ¿Cómo puede usted tener un país si la población es sustituída por extranjeros? Ésta no es ni siquiera una inmigración de gente en el país que quiere ser estadounidense; ésta es una inmigración de enemigos. Los judíos están llenando nuestro país de enemigos. Los mejicanos, chinos, musulmanes, africanos, hindúes y cada otro tipo de gente que no es europea, son enemigos tanto en sus objetivos como en sus acciones.

     El examen de inmigración estadounidense para la ciudadanía pone la vara tan bajo que incluso alguien que ni siquiera puede hablar inglés es capaz de memorizar las respuestas simples y estúpidas de nivel de tercer grado de escuela primaria de las preguntas del examen. Conozco chinos que se hicieron ciudadanos contestando de memoria. Ellos sólo imitaron de sus entrenadores chinos las respuestas a las preguntas, y con un inglés muy imperfecto y apenas inteligible aún así pasaron la prueba administrada por judíos.

     Pero los mejicanos ni siquiera tienen que convertirse en ciudadanos porque los traidores en el Congreso les permiten quedarse no importa cuál sea su status; incluso los violadores y los asesinos de Méjico no pueden ser deportados bajo nuestro actual sistema de la traición de la inmigración. El pueblo estadounidense ha sido traicionado por nuestros congresistas, miembros del Congreso que deberían ser colgados más bien que reelegidos.

     A los traidores les gusta usar el slogan de que "los mejicanos hacen el trabajo que los estadounidenses no quieren hacer". Pero antes de que llegaran las hordas mejicanas, los céspedes de Estados Unidos estaban cortados, las hamburguesas y la comida frita eran perfectamente preparadas y los restaurantes eran un buen servicio con camareros y camareras que eran estadounidenses. Hacíamos nuestro propio trabajo. Pero los traidores en el Congreso nos dieron subsidios de cesantía y asistencia social de modo que pudiéramos sobrevivir mientras nuestro país estaba siendo invadido por la subversión extranjera, mientras los judíos en los medios de comunicación nos mienten y nos dicen que todo es simplemente maravilloso y que no hay de qué preocuparse.

     A los traidores les gusta usar el slogan de que "Estados Unidos fue construído por inmigrantes". Pero esa mentira esconde el hecho de que Estados Unidos fue construído por el genio y el trabajo duro de inmigrantes Blancos europeos, y ciertamente no por los tontos de Méjico. Sin embargo, los tontos de Méjico no podrían apoderarse del país sin ayuda. Ellos están recibiendo entrenamiento político de alguna parte. Ellos entran en este país ya llenos de odio contra Estados Unidos y contra la gente Blanca, los "gringos", como ellos nos llaman.

     Cuando usted mira para ver quiénes son los que promueven la creciente inmigración y quiénes son los que defienden a los extranjeros ilegales de la deportación, y quiénes son los que luchan contra los estadounidenses patrióticos que defienden nuestro país y nuestra gente, usted encontrará que esos que se oponen a la verdad y a la justicia son casi todos judíos. Los judíos están en el fondo de todos nuestros problemas, los judíos de Estados Unidos unidos con los judíos de Méjico.

    Lo mismo es verdadero en cuanto a quién está destruyendo Europa con la inmigración musulmana y africana, todo traído a usted por los judíos. La inmigración es sólo otro instrumento de los judíos para destruír la cultura Blanca, occidental y cristiana.

    Jesús y Hitler ambos dijeron la Verdad sobre los judíos. Los judíos han traicionado a cada país en el cual se les ha permitido alguna vez vivir. Los judíos son demonios. Los judíos han traicionado a Estados Unidos.–



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