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lunes, 22 de agosto de 2016

Ron McVan - Acerca de los Gigantes



     El artista y escritor nacionalista y wotanista estadounidense Ron McVan (1950), que estuvo asociado con el esclarecido David Lane y su mujer Katja, realiza en el siguiente breve texto de hace nueve años que presentamos ahora en castellano un estudio tanto de la Antigüedad más remota como más reciente en búsqueda y hallazgo de testimonios de seres distintos al hombre de hoy, los gigantes de las leyendas y mitologías, las que no son historias mentirosas, de acuerdo a lo que la Arqueología va continuamente descubriendo. Este artículo lo encontramos en inglés en vinlandfolkresistance.blogspot.com

HIJOS del TRUENO
por Ron McVan
1º de Julio de 2007



"NO HAY MILAGROS EN LA VIDA...
O, MEJOR DICHO, TODO ES UN MILAGRO".


     Cada país parece que tiene dentro de sus mitos y leyendas alguna referencia a tiempos muy lejanos cuando hombres colosales de increíble tamaño y fuerza habían caminado alguna vez por la Tierra. Los mitos son Historia disfrazada y nos conducen a la juventud del mundo, donde la atmósfera está más cerca del Cielo, los hombres más cerca de los dioses, y el tiempo más cerca de la eternidad. La memoria de la mente ha olvidado hace mucho, pero la memoria de la sangre todavía conserva la antigua y oscura magia salvaje y el temor de la época mística de los Titanes.

     El hombre moderno está contento de minimizar la importancia de tales Eras de la Historia como el asunto de cuentos de hadas, y sin embargo la creciente evidencia sigue demostrando otra cosa. Ya no hay ningún enigma en cuanto a que los dinosaurios existieron, ya que tenemos sus huesos, su carne y sus huellas, pero ¿qué hay de los humanos gigantescos? Primero volvamos a los más tempranos de los tiempos cuando se creía que los gigantes eran los verdaderos hijos de los dioses que provinieron del caos envuelto en niebla.

     Con el planeta Tierra girando durante Eones de tiempo por miles de millones de años y una variedad aparentemente interminable de especies vivientes, muchas de las cuales han aparecido y desaparecido, ¿donde comienza realmente la Historia? En London, Texas, por ejemplo, en 1934 un pequeño mango de madera fue encontrado sobresaliendo de un peñasco de roca sólida. La roca fue partida y abierta en 1947 para revelar una cabeza de martillo metálica al otro extremo del mango de madera. La antigüedad de las piedras es medida en sus segmentos de tiempo más pequeños de 50.000 años. ¿Cuántos años imagina usted que le tomaría a una sólida roca del periodo Ordivicense formarse alrededor de un martillo? Esto conduce posteriormente a la pregunta de ¿cuántas Eras enteras de civilizaciones han sido totalmente borradas de la pizarra de la Historia de la Humanidad por causa de numerosas catástrofes pasadas?.

     Siempre que los principios de la historia humana se desvanecen en la creciente oscuridad, la gran antigua Edad de nuestra prehistoria atlante entra sigilosamente para visitarnos otra vez. La leyenda de la Atlántida parece permanecer sólo para la memoria simbólica final de una cultura perdida, la cortina de cierre de una dorada edad pasada. Muchos hechos indican que esas tempranas civilizaciones no fueron en absoluto las que lo comenzaron todo; en vez de eso, ellas fueron los remanentes de civilizaciones perdidas quizá más altas. A la luz del conocimiento acumulado de la Atlántida hoy, sería justo decir que su destrucción también marcó el final de la Era de las razas gigantescas en su mayor parte.

     El altamente competente científico austriaco Otto Muck [1892-1956] ha desenmarañado una buena parte del misterio acerca de la destrucción de la Atlántida. De acuerdo a su investigación de la catástrofe, la Tierra habría sido golpeada entonces por un asteroide en el área del Mar de los Sargazos [trópico noratlántico]. El asteroide realmente se había dividido en dos antes de chocar con la Tierra causando un doble impacto. Los cráteres dejados por aquel impacto son todavía claramente visibles en el lecho del océano y pueden ser vistos ahora desde satélites de la NASA. En el momento de la investigación de Muck él contempló el área entera mediante buceo alrededor del sitio del impacto. Gran parte de la lluvia de meteoritos que siguió a los asteroides golpeó las áreas de tierra de Carolina del Norte y del Sur (EE.UU.) que dejó un campo de cráteres también claramente visible ahora mediante el uso de satélites de la NASA.

     El ingeniero Muck siguió explicando que esos asteroides contenían muchos miles de millones de toneladas de níquel todavía concentrado en aquella área de impacto. Eso explicaría el inusual caos en los instrumentos de medición en botes, barcos y aviones que es notorio en el Triángulo de las Bermudas. Muchos investigadores han especulado acerca de la fecha de la destrucción de la Atlántida, que varía entre 10.000 y 12.000 años. Otto Muck no estuvo satisfecho con adivinar y especular, de manera que en su investigación para la datación exacta él se basó principalmente en la exactitud del calendario maya. Él localiza el momento exacto del final de la Atlántida a las 20:00 horas, tiempo local, del 5 de Junio de 8498 a.C.

     Los nórdicos Eddas son una especie de documento germánico de la Atlántida, es decir, una descripción del sitio de la "isla sagrada" en la región del ámbar en la Edad de Bronce, de su destrucción en una conflagración e inundación mundial, y su reaparición en un tiempo posterior. En el reino de los dioses nórdicos conocido como Asgard estaba el mjot vithr, el "árbol de la medición", también conocido como "el fresno Yggdrasil". Ese árbol, según los Eddas, es un símbolo del centro polar del cielo. La palabra Æsir [los dioses, en nórdico antiguo] se deriva de la palabra que significa el poste central, o la isla del pilar del cielo. Diversos cuentos de hadas europeos están relacionados con el árbol del mundo, como Cenicienta (Cinderella), que se traduce como "la niña de la ceniza" [cinder = ceniza; ash = ceniza, y también fresno]. En el cuento de Juanito y las Habichuelas él debe subir por el tallo o árbol del mundo para llegar a la tierra de los gigantes.

     En el territorio del gigante Atlas, que es la Atlántida, siendo él uno de sus gobernantes e hijo del dios titán Poseidón, él tiene a las Hespérides, desde la Isla de los Bienaventurados, las cuales guardan las manzanas de oro. En el panteón nórdico la diosa Idun guarda las manzanas de oro en su pecho de ceniza, las que los dioses deben probar siempre que ellos envejecen, para permanecer jóvenes. Los nórdicos Eddas han preservado recuerdos exactos de los tiempos atlantes referidos como la "Edad de Oro".

     En el Gylfaginning [primera parte de la Edda en prosa, de Sturluson] se cuenta cómo después del Ragnarok (los tiempos del final) los Æsir se sientan juntos y conversan unos con otros y traen a la memoria su sabiduría secreta y hablan de aquellos acontecimientos que han sucedido antes... Luego ellos encuentran en la hierba aquellos trebejos de oro que los Æsir habían tenido. Según los Eddas, los Æsir recuerdan su sabiduría secreta; la palabra para "sabiduría secreta" en nórdico es "runar", que también significa "runas". El dios Wotan es conocido por haber dado su ojo lunar izquierdo al pozo de Mimir para aprender la sabiduría secreta del gigante Mimir. Mimir era el gigante más sabio en el mundo y era el encargado del conocimiento sagrado antiguo.

     En la Atlántida los diez reyes gobernantes llevaban puestas capas azules. Wotan en Asgard también era conocido por llevar puesta la simbólica capa de cielo azul, al igual que el dios Apolo era conocido por tener el pelo teñido azul y por haber nacido entre los hiperbóreos del Norte. Toda la cosmología teutónica de la creación comienza con los gigantes. Éstos eran los gigantes primordiales de la época glacial más temprana, los "Ur-Homines'' cuyos descendientes darían a luz después a Wotan y a sus hermanos Vili y Ve.

     Más tarde, cuando los gigantes se convirtieron en una amenaza para los dioses de Asgard, éstos por su parte se hicieron decididos enemigos. Thor, el hijo de Wotan, era conocido entre muchos otros nombres como "el Gigante Asesino". Esencialmente, el gigante es un símbolo de descontento, por el cual él o intenta destronar a los dioses o destruír la obra del hombre. La hazaña del héroe consiste en restaurar el equilibrio que había sido perturbado por los gigantes al trastornar el orden universal.

     «Los hombres divinos, andres theioi, los líderes superiores de la república ateniense, corresponden a los "Soles de Dios", los diez Reyes de la Atlántida. En un caso tenemos la "semilla" del padre Okéanos; en otro, de la Madre-Tierra, Gaea; pero en ambos casos Dios designó guardianes de los hombres, Phylakes, una clase especial de hombres, no sólo políticamente, sino también físicamente. Ellos estaban sobre todo, esos "hombres divinos", esos "hombres-dioses"... resulta que ellos eran sabios y profetas» (Platón).

     "Habitaba en vuestra tierra (antes del diluvio) la raza más bella y más noble de hombres que alguna vez vivió", dice el sacerdote de Sais a Solón, "de quienes vosotros y vuestra ciudad entera son sólo una semilla o remanente" [Platón, Critias]. En toda la mitología y las leyendas europeas occidentales las referencias a la Atlántida y a la temprana época de los gigantes son muchas. Igualmente importante es la herencia atlante que permanece en la cultura maya, la minoica y la egipcia temprana, en cuanto a que ellos mismos son vástagos del Imperio atlante.

     Es importante notar que dos papiros egipcios fueron examinados por Heinrich Schliemann en el museo Hermitage de San Petersburgo que contenían la siguiente información de la Atlántida: "El faraón envió una expedición al Oeste en busca de rastros de la Atlántida, desde donde, 3.350 años antes de los antepasados de los egipcios, llegaron trayendo con ellos toda la sabiduría de su tierra nativa".

     Heinrich Schliemann, conocido por su descubrimiento de las ciudades largamente perdidas de Troya y Micenas, también encontró artefactos de la Atlántida que tenían la inscripción "de Cronos de la Atlántida". Cronos era conocido como el padre de Zeus.

      "Había gigantes en la tierra en aquel tiempo" (Génesis 6:4).

     El Papa Gregorio ordenó destruír la literatura clásica, "No sea que eso distraiga a los fieles de la contemplación del cielo". La Biblia sin embargo no podía ignorar ciertas realidades prehistóricas que daban legitimidad a algunas de sus propias historias. Eso incluía la existencia de antiguos gigantes humanos. En varios segmentos de la Biblia uno puede encontrar pasajes como éstos:

     "Y allí vimos a los gigantes, los hijos de Anak, que provienen de los gigantes, y éramos a nuestra propia vista como saltamontes, y así lo éramos a los ojos de ellos" (Números 13:33).

     "Y hubo aún una batalla en Gath, donde estaba un hombre de gran estatura que tenía en cada mano seis dedos, y en cada pie seis dedos, veinticuatro en total; y él también había nacido de los gigantes" (2 Samuel 21:20).

     Muchas épocas distantes del hombre en la Tierra pueden haberse perdido para siempre en el tiempo. Las épocas conocidas por los atlantes eran la Polar, la Hiperbórea, la Lemuriana y la Atlante, la que conduce a la época Aria. Las antiguas razas originales de la Atlántida eran muy altas de estatura, entre 3 y 3,6 y a veces 4,5 mts. de altura. Éstos ciertamente eran gigantes, de acuerdo a los estándares de altura de hoy. La palabra anglosajona Etin, todavía encontrada en las leyendas escocesas, es la misma que Jotunn, la forma escandinava, y ambas pueden ser filológicamente comparadas con la palabra griega Titán.

     "Hijos del Cielo y la Tierra, Titanes coronados con gloria, padres de nuestros padres remotos, que viven en el oscuro Tártaro, ustedes son las fuentes de la vida y las fuentes de todas las criaturas sufrientes" (antiguo rezo órfico).

     La tribu auriñacense de los Atlantes, de elevada estatura, fue más tarde sucedida por los Azilienses, que invadieron Europa en períodos ampliamente diferentes. La gigantesca raza auriñacense era fisiológicamente muy superior a cualquier tipo humano existente, durante aquella época de la Historia. Pero con el tiempo ellos fueron sustituídos por los Azilienses, una gente todavía alta pero mucho más pequeña. Los Azilienses fueron los precursores de la posterior raza ibérica.

     Los ibéricos eran una raza más pequeña que los Azilienses, pero normal para nuestros estándares y físicamente bien desarrollada. Los iberos eran una rama de las tribus arias, de un cabello muy negro, y se creía que habían sido los fundadores del druidismo temprano. Ellos mezclaron su raza en una buena parte con los celtas, los egipcios, los hispanos y diversas tribus costeras a lo largo de sus rutas de embarque y comercio en la costa Oeste de Europa, el Mediterráneo y África del Norte. El grueso de su gente se convirtió en los minoicos de Creta. La mezcla de celtas e ibéricos es comúnmente referida hoy como los "irlandeses negros".

     "Muy en lo alto el Padre de los hombres y de los dioses tronó siniestramente, y abajo, Poseidón hizo que el amplio mundo y las cumbres altas temblaran... tal era la confusión cuando comenzó la batalla de los dioses" (Homero, Ilíada, XX).

     Como cuenta la mitología, Poseidón es un nombre derivado de Potei-Don, que significa "Señor del Agua". En tiempos más tempranos él era conocido como "el Sacudidor de la Tierra Potei-Don", y era el enorme dios titán de la Atlántida. Él tuvo tres hijos titanes: Atlas, Albión e Iberius. Atlas llegó a ser el dios de la Atlántida; Albión, el dios del área de lo que es ahora Gran Bretaña, e Iberius, dios de Irlanda.

     Con el hundimiento de la Atlántida, Atlas igualmente se convirtió en materia del mito. Como lo cuenta la leyenda histórica inglesa, la tierra de Albión permaneció habitada por gigantes. El hijo más joven de Anthenor de Troya, Brutus, se involucró en batalla con el gigante Albión, acompañado por un partido de exiliados troyanos bajo el mando de un campeón de lucha llamado Corineus. Brutus desembarcó en lo que es ahora el puerto de Southampton. Al tener noticias de la invasión, Albión levantó un poder de congéneres gigantes y fue a encontrar a Brutus. Se luchó una sangrienta batalla en donde los troyanos fueron vencidos y muchos de ellos resultaron muertos, y su ejército se vio obligado a retirarse.

     Brutus no se rindió fácilmente. Durante la noche fue cavada una larga y profunda zanja y se pusieron líneas de agudas estacas en su suelo. Los gigantes fueron desafiados entonces a una segunda batalla. Esta vez los troyanos surgieron victoriosos y los gigantes restantes huyeron a Cornualles, perseguidos con ardor por los hombres de Brutus. En ese punto, Brutus decidió que sería una sabia idea dividir la isla en dos, ya que eso facilitaría el control de la raza de gigantes, manteniendo el resto de Albión bajo su propio domino y renombrándola como Bretaña.

     En una posterior batalla sangrienta Albión fue muerto por Brutus mientras su hermano Gogmagog, el más poderoso de los gigantes en Gran Bretaña, fue muerto por el guerrero Corineus, que lanzó al monstruo abajo desde un acantilado. Ese acantilado fue conocido de ahí en adelante como Lan-Goemagog o el Salto de los Gigantes. El nombre Alba es un derivado celta de Albión, del cual Escocia toma su nombre de Albania.

     Detrás de las obras proféticas del artista visionario y poeta William Blake, su poema "Albión" se refiere no sólo a Gran Bretaña sino a la perfección de la Humanidad misma, aquella edad de los Titanes, cuando el hombre antiguo contenía en sus poderosos miembros todas las cosas del Cielo y la Tierra. Los hijos de Albión, explica Blake en su Catálogo Descriptivo, fueron una vez figuras arquetípicas de la "Edad de Oro".

     El hombre vivo más alto conocido que entró en Roma en aquellos días lo hizo en tiempos del césar Claudio. Su nombre era Gabbaras, llevado por el Emperador desde Arabia. Él era de 2,90 mts. de alto. Es importante comprender que los gigantes son todos juntos completamente diferentes de los antiguos Titanes, los que eran la generación original de dioses, los semi-divinos "Ur-Homines".

     En California y Arizona han sido desenterrados esqueletos de gigantes de 3,60 mts. de alto, teniendo seis dedos en cada pie. En sus excavaciones en Moravia el arqueólogo Burkhalter encontró instrumentos de piedra de más de 3 metros de largo que pesaban entre 13,5 y 18 kilos. La evidencia mostró que dichos instrumentos no eran simbólicos sino que habían sido usados.

     La antigua Creta fue un vástago del Imperio atlante en tiempos prehistóricos. Algunos creen que la Atlántida existió más cerca de las regiones africanas del Noroeste y de las regiones de España cercanas a las Columnas de Herakles. De las montañas cercanas en Marruecos, las montañas Atlas, creían los antiguos que habían sido nombradas así por Atlas, el titán de la Atlántida. Un electrizante descubrimiento fue hecho en Agadir, Marruecos, donde el capitán francés La Fanechere descubrió un completo arsenal de armas de caza que incluía 500 hachas de doble filo que pesaban 8 kilos. Se ha estimado que para manejar el hacha uno tendría que tener manos como las de un gigante con una altura de al menos 3,90 mts. El capitán La Fanechere puede haber descubierto los implementos de los gigantes en o cerca de regiones atlantes.

     Las mentes incrédulas siguen permaneciendo tan cerradas hoy como cuando lo estaban en la Edad Media, aun cuando sólidas pruebas son presentadas ante ellas. Considere entonces el descubrimiento de un gigante encontrado sepultado con su armadura. El descubrimiento fue reportado por Hugh Hodson de Thorneway en 1601, encontrado en Cumberland, Inglaterra. "Dicho gigante estaba sepultado a 3,60 mts. de profundidad en la tierra, que es ahora un trigal. Él medía 4,10 mts. de altura y estaba con su armadura completa: su espada y su hacha de batalla estaban junto a él. Su espada era de dos palmos [unos 40 cms.] de ancho, y más de 1,80 mt. de largo. La cabeza de su hacha de batalla medía 90 cms. de largo, y el eje de ella, todo de hierro, era tan grueso como el muslo de un hombre, y de más de 1,80 mt. de largo... Sus dientes medían 15 cms. de largo y 5 cms. de ancho; su frente medía más de 50 cms. de ancho. Su hueso del mentón podía contener 6 galones de harina de avena. Su armadura, espada y hacha de armas están donde el señor Sands, de Redington y donde el señor Wybers en St. Bees" (Samuel Jefferson, The History and Antiquities of Allerdale Ward, 1842, tomado del manuscrito Machel, de Carlisle, vol. VI).

     En nuestros propios tiempos modernos de vez en cuando oímos hablar de algún incidente donde un humano alcanza una altura de 2,40 ó 2,70 mts., pero nuevamente tales casos son poco comunes. El gen biológico que produce humanos de estatura gigantesca es una anomalía que está casi extinguida. Retrocedamos algunos siglos cuando el mundo era enorme y todavía no totalmente explorado y los avistamientos de gigantes eran más frecuentes.

     Mientras la flota de Magallanes estaba en el puerto de San Julián [Sur de Argentina] en Junio de 1520, un gigantesco nativo apareció en la playa cerca de los barcos. "Ese hombre", dice Pigafetta, un compañero de Magallanes, "era tan alto que nuestras cabezas apenas llegaban a su cintura, y su voz parecía como la de un toro". Lo más pequeño de ese particular nativo era mucho más largo y voluminoso que cualquiera de lo de Magallanes y sus hombres. Mediante una estratagema ellos lograron poner a dos de los nativos en hierros con la intención de llevarlos a Europa. Ambos murieron antes del planeado viaje.

     Anthony Knyvet, que acompañó a Cavendish en su desastroso segundo viaje y que cruzó el estrecho [de Magallanes] en Abril de 1592, habla de haber visto a nativos patagones de 14 a 16 palmos (es decir, entre 3 y 3,50 mts.) de altura. Sebald de Weert, que visitó el estrecho en 1598, habla de los nativos como siendo de entre 3 y 3,30 mts. de alto; y Joris van Spilbergen el 3 de Abril de 1615 vio "un hombre de extraordinaria alta estatura" que miraba sus barcos desde el lado Sur de la entrada del Este.

     En el rancho Lampock en California en 1833 algunos soldados descubrieron durante unas excavaciones un esqueleto de 3,65 metros de largo y rodeado por conchas trabajadas, pesadas hachas de piedra y rocas cubiertas con una escritura ininteligible; y uno similar fue descubierto en la isla de Santa María cerca de Los Ángeles.

     En Julio de 1887 Ronald Charles Calais dice: "Cuatro hombres que buscaban metales preciosos en el valle Spring cerca de Eureka, Nevada, notaron un raro objeto que se proyectaba desde una roca. El objeto era un hueso de pierna humana, roto perfectamente encima de la rodilla. Después de deshacerse de la cuarcita alrededor de la pierna fue llevado a Eureka donde los médicos lo examinaron con cuidado. La pierna era indudablemente la de un hombre, ¡pero qué hombre! De la rodilla al talón medía 99 centímetros, lo que significaba que el hombre debe haber tenido una altura de ¡3,65 metros!".

     "Porque siempre antes los dioses aparecían manifiestos entre nosotros, y cuando ello ocurría siempre ofrecíamos gloriosas hecatombes, y ellos participaban a nuestro lado, sentados en la misma mesa, sí, e incluso si un caminante que va absolutamente solo se ha encontrado con ellos, ellos no usan ningún disfraz, ya que somos parientes cercanos de ellos, tal como los cíclopes y las salvajes tribus de gigantes" (Homero, Odisea, VII).

     El eminente escritor Homero, en sus épicos tomos la Ilíada y la Odisea trae a la vida un vívido mundo de dioses, gigantes y héroes inmortales. Él también presentó al mundo de la literatura al gigante más recordado de todos, el cíclope Polifemo, el azote de los griegos comedor de humanos y bebedor de vino de un solo ojo. Ese impresionante personaje al final es vencido por la astucia del ingenioso Odiseo. De esa historia en la Odisea uno queda con la impresión de que Polifemo es un remanente de una ciclópea raza de gigantes alguna vez floreciente de tiempos muy distantes. Lo que también se hace obvio en la investigación del mito de los cíclopes es que parecen haber existido dos clases de esos gigantes. Los cíclopes más tempranos parecen semi-divinos y muy superiores al hombre, y la especie posterior es caracterizada como poco civilizada y como pastores de escaso ingenio que parecen seguir lo que todos en general.

     La ciclopsia, que se caracteriza por la presencia de un ojo solo desde el nacimiento, colocado en la frente, es muy rara hoy. Se trata o bien de un ojo epicerebral, de alguna manera conectado con el órgano parietal [ojo parietal o pineal] atrofiado en el hombre moderno, o es un caso patológico. Como una deformidad, consiste en el movimiento de ambos ojos hacia el puente de la nariz, donde ellos se mezclan en un ojo solo.

     La historia de la Titanomaquia, o guerra divina contra los Titanes, relata que Urano, el primer gobernante del mundo, arrojó a sus hijos, Briareo, Coto y Giges, los Hecatónquiros o Centímanos, al Tártaro, junto con los Cíclopes, "las criaturas con ojos redondos o circulares, los gigantescos pastores de Sicilia". Tanto los cromañones como los cíclopes parecen haber sido los degenerados aborígenes de la Atlántida. El cráneo cromañón era grande, las órbitas de sus ojos inmensas, y poderoso todo su físico.

     Existe una amplia evidencia disponible acerca de la antigua existencia del hombre de Cromañón, pero ¿qué hay de aquella extraña especie exótica que hemos llegado a conocer por la mitología como el cíclope de un ojo? El mismo hecho de que los gigantes de un ojo hayan permanecido como un elemento estable durante tanto tiempo en la literatura occidental deja una semilla de pensamiento en cuanto a su existencia concreta hace mucho. Los cíclopes a veces se ha sabido que han sido ayudantes del hombre, realizando grandes tareas más allá de nuestras capacidades, como trasladar y trabajar enormes piedras para edificios y murallas. Éstas todavía son conocidas hoy como piedras ciclópeas. Tales inmensas piedras irregulares tan cuidadosamente trabajadas y puestas en su lugar siguen permaneciendo como un enigma para el mundo.

     Las murallas de Tirinto y Micenas fueron atribuídas por los griegos de la época clásica a los cíclopes, porque ellas parecía demasiado difícil que simples seres humanos las hubieran levantado. Murallas que tienen semejanzas idénticas pueden ser encontradas en Perú, y en construcciones submarinas de piedra de una Era ida hace mucho en la costa de Bimini, en las Bahamas. Hay algunas piedras trabajadas por los cíclopes tan increíblemente grandes que la grúa más grande en el mundo no puede desplazarlas. Tales son las tres piedras en Baalbek en el Líbano, lugar que los romanos alguna vez llamaron Heliópolis, o "Ciudad del Sol". Puestas de pie, esas piedras serían cada una tan alta como un edificio de cinco pisos, y cada una pesa entre 600 y 800 toneladas.


     El misterio sólo es profundizado por la presencia de una cuarta piedra aún más grande, cortada pero luego abandonada, en una cantera. De casi 1.100 toneladas y 22 metros de largo, ese gigantesco monolito es la pieza de roca más grande tallada en la faz de la Tierra. Desplazarla sólo 3 cms. habría requerido un ejército de más de 16.000 trabajadores, todos tirando al unísono. No podemos manipular piedras de tal tamaño hoy con nuestro mejor equipo moderno. ¿Cómo entonces lo hicieron los hombres antiguos?.

     Un aspecto singular acerca de los Titanes y los gigantes de la Antigüedad que nos habla claro a partir de la evidencia dejada, es que ellos eran seguramente superhombres de cuerpo y mente. Ellos fueron fundadores de civilizaciones y grandes portadores de cultura, ingenieros y artesanos. ¿Se originaron los gigantes en este planeta antes o de forma paralela a la época de los dinosaurios, o podría ser que quizá ellos llegaran aquí desde un distante planeta de las Pléyades, lo cual algunas leyendas sugieren? Hágase esta pregunta: ¿dónde, cuándo o por qué se origina una especie?; ¿aparecen ellas simplemente de ninguna parte o emigran de planeta en planeta a través de las infinitas galaxias? Debe haber un punto de origen para toda la vida existente, pero ¿dónde? Mientras más uno mira hacia atrás en el tiempo, donde deberíamos esperar encontrar sociedades totalmente primitivas, presenciamos en cambio una alta tecnología, superior a la que puede ser imaginada hoy por las mejores mentes de nuestros tiempos.

     Los científicos estiman que la Tierra tiene 3.700 millones de años de existencia. W. Scott-Elliot afirmó en su libro "La Historia de la Atlántida", publicado en 1896, que la Atlántida existió hace más de un millón de años en sus orígenes. En 1960, en una mina de carbón en Italia, fueron encontrados restos humanos que se remontan a 10 millones de años. Nuestro propio estudio de la arqueología nos dice claramente que las historias han sido totalmente borradas muchas, muchas veces.

     Esta vieja y crujiente Tierra se está cansando y lucha exhausta con continuados asaltos de cometas, asteroides, meteoritos, inundaciones, terremotos, épocas glaciales, elevación y hundimiento de continentes, cambios continentales y cambios de eje, y sí, con aquel pequeño parásito destructivo conocido como la Humanidad. Nosotros los arrogantes y rapaces humanoides en nuestra frágil existencia y artificial mundo consumidor de aparatos seguimos ignorando las advertencias de la Naturaleza, suponiendo siempre que lo sabemos todo, y que somos la alfa y la omega de todo lo que es y que alguna vez puede ser. En algún lugar, muy lejos en el espacio infinito, si usted escucha atentamente, usted oirá las risas de los Titanes.

     "La gente comete errores en la vida por creer demasiado, pero ellos tienen un completo aburrimiento si creen demasiado poco" (James Hilton).–





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