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martes, 23 de agosto de 2016

La Falsa Comparación entre Islamismo y Fascismo



     En el sitio ur-fascism.blogspot.com fue publicado en Julio pasado el siguiente breve documentado análisis que se centra en desvirtuar la falsa analogía que se ha hecho entre el desnaturalizado concepto de "fascismo" y el islamismo, deslindando el autor claramente sus diferencias tanto estructurales como de sentido. Lo ofrecemos en castellano debido a la claridad de su planteamiento.


INJUSTIFICADAS AFIRMACIONES
en cuanto a "ISLAMISMO" y "FASCISMO"
por Ur-Fascism
8 de Julio de 2016



     El uso equívoco del calificativo "fascismo" ha sido explotado tanto por la "Izquierda" como por la "Derecha": en la Izquierda, lo que es llamado "fascismo corporativo" es tomado para representar el Fascismo en general, y en la Derecha, cada categoría de indeseables es fundida con el "fascismo": "feminazis", "ecofascistas" e "islamofascistas", por nombrar sólo unas pocas. El cliché de "islamofascista" ha sido explotado durante años, y desde el final de la Guerra Fría se ha incrementado su uso. Todo esto refleja opiniones históricas distorsionadas.


     Trotsky estuvo entre los primeros en explotar la ambigüedad en el uso del término "fascismo" [1]: un régimen fascista surge en una sociedad —argumentaba él— cuando su clase capitalista tiene éxito en aislarse del fermento revolucionario existente en la clase obrera. La idea de "fascismo corporativo" como una fusión del gran empresariado, la policía y los intereses militares, persiste en la Izquierda. Recientemente, por ejemplo, la experta judía en medios de comunicación Rachel Maddow sostuvo en una de sus presentaciones que el fascismo es capitalismo autocrático, afirmando que la Unión Británica de Fascistas de Sir Oswald Mosley procuraba proteger los intereses comerciales por sobre todo.

[1] https://www.marxists.org/archive/trotsky/works/1944/1944-fas.htm

     La "Derecha" ha sido más amorfa en su uso del calificativo "fascismo": "ecofascistas", "feminazis" e "Islamofascistas" representan fusiones de estilos de vida o creencias políticas y sociales con el "fascismo". La Derecha neoconservadora ha reservado su mayor animosidad para el "islamofascismo" o "fascismo islámico". Arraigado en mezcolanzas del mito de la "Buena Guerra" (2ªGM) [2] y la política exterior estadounidense del Oriente Medio, se incrementó su uso cuando la Guerra Fría se estaba terminando y la única resistencia restante a las políticas sionistas en Oriente Medio eran las naciones musulmanas seculares, como el Iraq de Sadam Hussein.

[2] http://www.ihr.org/news/weber_ww2_may08.html

     El neoconservadurismo es tan judío en su origen como en sus objetivos [3]. Su padrino, Irving Kristol, es un judío. La Doctrina Wolfowitz que generó fue también originada por un judío, Paul Wolfowitz. Ella condujo a la consumación histórica de la judeificación de la política mundial anglo-estadounidense [4].

[3] http://www.toqonline.com/archives/v4n2/TOQv4n2MacDonald.pdf
[4] http://ur-fascism.blogspot.com/2015/12/new-world-order-pledged-to-world-jewry.html

     La Doctrina Bush surgió directamente de la Doctrina Wolfowitz. En el núcleo de ambas está la idea de la intervención militar preventiva, nominalmente para prevenir el terrorismo. Su verdadero objetivo es asegurar y expandir los intereses judíos en Oriente Medio y sostener el enriquecimiento económico de una élite judía y bancaria internacional. Cuando la Guerra Fría se terminó, judíos como Charles Krauthammer atacaron el "nativismo" Blanco estadounidense, el "aislacionismo" y el "anti-semitismo" [5]. Mientras tanto, películas de temática judía, como La Lista de Schindler, estimularon de manera sutil los intereses sionistas.

[5] http://community.seattletimes.nwsource.com/archive/?date=19920302&slug=1478791

     Tanto la Guerra del Golfo de 1990-1991 como la guerra de Iraq de 2003 fueron en parte justificadas por analogías de Sadam Hussein con Adolf Hitler. La invasión de Iraq fue una guerra en pro de Israel [6]. Después de 2003, la Administración de Bush cada vez más trató de justificar esa indefendible y costosa invasión. A partir de 2006, el término "islamofascista" fue usado con frecuencia. Donald Rumsfeld acusó a los críticos de la guerra de Iraq de apaciguamiento de un "nuevo tipo de fascismo" [7]. Aquellos que se opusieron a esa guerra —él había argumentado— se parecían a Neville Chamberlain, quien había tratado de apaciguar a Adolf Hitler [8].

[6] http://www.ihr.org/leaflets/iraqwar.shtml
[7] http://www.cbsnews.com/news/rumsfeld-world-faces-new-fascism/
[8] http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/08/29/AR2006082900585.html

     El "islamofascismo" era parte de un contexto de promover la "democracia" y justificar "cambios de régimen" en Oriente Medio. De hecho, aquello era parte de un plan para reordenar el Oriente Medio [9] para servir a los intereses locales de Israel y abrir recursos ilimitados para una élite económica judía.

[9] http://www.globalresearch.ca/we-re-going-to-take-out-7-countries-in-5-years-iraq-syria-lebanon-libya-somalia-sudan-iran/5166

     La fusión de "fascismo" con "Islam", aunque toscamente concebida, también sirve a los objetivos retóricos e ideológicos de ciertos líderes nacionalistas europeos. La líder del Frente Nacional francés Marine Le Pen fue procesada en 2015 por comparar a los musulmanes que rezan en las (calles de las) ciudades francesas con los ocupantes alemanes (de la Segunda Guerra) [10]. La analogía era histórica y su efecto intencionado era retórico, pero descansa en una visión de alineaciones de intereses más substancial. Tal como el neoconservadurismo estadounidense, su tendencia hermana en Europa también está motivada por un deseo de apaciguar a los judíos.

[10] http://www.express.co.uk/news/world/613423/Marine-Le-Pen-trial-race-Muslim-Nazi

     En una entrevista con Jewish News One, por ejemplo, Marine Le Pen comentó:

    "Pienso que muchos de nuestros compatriotas judíos comprenden que somos los únicos capaces de defenderlos apasionadamente contra el ascenso del fundamentalismo islámico. Nadie en la política francesa se atreve a hacer eso, tal vez porque ellos tienen miedo de ser tratados como islamófobos. Nosotros decimos las cosas como son. Somos conocidos por esto. Tenemos el coraje para decir la verdad y proponer las soluciones necesarias".

     Es improbable que todos los partidarios de Marine Le Pen estén de acuerdo con ella en que el "anti-semitismo" en Europa deriva únicamente de la islamización, y que la presencia de musulmanes en Europa no está correlacionada con la influencia de los judíos. Las liberalizadas políticas de inmigración, en Estados Unidos y en Europa, la re-formación histórica fundamental de la política de inmigración [11] a fin de socavar la homogeneidad racial de los países Blancos, y la islamización de Europa [12] y la legitimación del multi-racialismo [13], son en parte el resultado de la influencia judía y de complacer a los judíos.

[11] http://www.kevinmacdonald.net/immigration.pdf
[12] http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4299673,00.html
[13] http://www.adl.org/civil-rights/immigration/

     La tendencia a establecer analogías históricas entre el "fascismo" o los regímenes fascistas y los regímenes islámicos es omnipresente, y no sólo una tendencia estadounidense o europea. A fines de 2015 Rusia comenzó a poner en la mira a las fuerzas del Estado Islámico en Siria, y después de una sostenida crítica, justificó sus objetivos con comparaciones con las pasadas tentativas soviéticas para debilitar a la Alemania de Hitler [14] y para poner a las naciones occidentales contra el fascismo [15]. Las comparaciones entre la Alemania de Hitler y el Estado Islámico habían proliferado ya [16], incluyendo analogías con el apoyo occidental al fascismo [17].

[14] http://www.chicagotribune.com/news/columnists/sns-201510071030--tms--vdhansonctnvh-a20151008-20151008-column.html
[15] https://www.washingtonpost.com/opinions/allying-with-putin-against-the-islamic-state-would-be-a-devils-bargain/2015/12/03/c0deeaca-9871-11e5-b499-76cbec161973_story.html?utm_term=.cff2563f4fc8
[16] http://europe.newsweek.com/it-unfair-compare-isis-nazis-308846?rm=eu
[17] https://www.rt.com/op-edge/327008-daesh-hitler-west-help/

     También se han hecho comparaciones acerca de las políticas internas del Estado Islámico, incluyendo sus políticas hacia la juventud [18]. Inevitablemente, por supuesto, se han hecho comparaciones con el "Holocausto" [19]. Estas últimas fueron tan omnipresentes y numerosas que incluso comenzaron a provocar el escepticismo de la Izquierda [20].

[18] http://www.independent.co.uk/news/world/isis-using-nazi-methods-to-train-child-killers-from-birth-and-create-generation-of-fighters-more-a6915186.html
[19] http://www.newsmax.com/Newsfront/ISIS-Holocaust-Father-Patrick-Desbois-Iraq/2016/05/05/id/727443/
[20] https://news.vice.com/article/the-islamic-state-and-the-cynicism-of-nazi-analogies

     La percepción de Rusia de la Segunda Guerra Mundial está tan mitologizada como la de Occidente. Está basada en las mismas mentiras no comprobadas acerca de los objetivos de Hitler de antes de la guerra [21]. En realidad, la política exterior subyacente de Hitler de antes de la guerra [22] estaba fundamentalmente circunscrita a planificar el dominio alemán en el Este, a forjar una alianza con Italia y Gran Bretaña [23], y a construír un Imperio terrestre extendiéndose hacia una difunta URSS y a ganar desde su suelo un nuevo período de vida nacional por medio del espacio vital [24]. Los rusos afirman que el fascismo era una monstruosa amenaza global egoísta y absurda.

[21] http://ur-fascism.blogspot.com/2016/05/the-ussr-did-not-save-world-from.html
[22] http://www.counter-currents.com/2015/02/richard-overys-1939-countdown-to-war/
[23] http://ur-fascism.blogspot.com/2015/12/the-1937-meeting-of-ribbentrop-and.html
[24] http://free-social-national.blogspot.com/2014/06/adolf-hitlers-underlying-foreign-policy.html

     La comparación entre el Estado Islámico y la Alemania de Hitler en particular, y el fascismo en general, no está confinada a Rusia. En un artículo titulado "Las Lecciones de Umberto Eco acerca del Proto-Fascismo", John Allen Gay comenta que el islamismo de tipo Estado Islámico y el "fascismo" describen mentalidades comparables:

    "Nadie quiere traer de vuelta al fascismo de antaño (excepto unos pocos excéntricos atraídos hacia lo tabú: convertirse en un fascista es la versión de lo que a la gente Blanca le gusta, del afiliarse a ISIS)...".

     Para ser una afirmación que lleva la clase de implicaciones que una imaginación activa puede perseguir, esa afirmación es lejos demasiado casual y confiada: el "Islam radical" y el "fascismo" no sólo son comparables sino que ellos representan mundos paralelos en que cada uno, en último término, atrae psicologías similares.

      Esta comparación se basa en la firme noción de que Adolf Hitler estaba resuelto a "dominar el mundo". Dejando de lado la retórica de guerra, el objetivo de Hitler de antes de la guerra era realmente más conservador y localizado que incluso el del Káiser antes de él. El Káiser quería desafiar el dominio británico de los mares y construír un Imperio de ultramar con colonias. Hitler, por contraste, buscó una alianza con Gran Bretaña, y sus aspiraciones a un Imperio estuvieron principalmente circunscritas al Este de Alemania, lejos de los intereses de Gran Bretaña, Estados Unidos y Europa Occidental.

     Sir Oswald Mosley y la Unión Británica de Fascistas tenían igualmente objetivos fundamentalmente conservadores. A pesar de que izquierdistas y judíos sostienen lo contrario, la UBF procuró sobre todo preservar el Imperio británico, usar sus recursos para acabar con el desempleo en Gran Bretaña, y hacer a la gente británica segura en el futuro previsible. Benito Mussolini y el Partido Fascista Nacional de Italia buscaron un Imperio Mediterráneo y colonias en África, pero no tenían ningún interés antes de la guerra en amenazar a Occidente. Mussolini, Mosley y Hitler fueron todos hombres de su propio tiempo.

     En su sermón de Julio de 2014, "Abu Bakr al-Baghdadi" declaró un Califato mundial, una visión que también abarca el objetivo de llevar a toda la gente del mundo bajo la ley islámica. Éste es un punto que la gente en Occidente comprende sólo débilmente, y mucho menos en términos doctrinales.

     Además, la comparación del "fascismo" en general y de la Alemania de Hitler en particular, con el del Estado Islámico en particular y el "Islam radical" en general, es subrayada por la percepción de que el terrorismo está tan entrelazado con el "fascismo" como con el "Islam radical". Esto es igual de burdo que las mencionadas comparaciones históricas, y es irónico a la luz de ciertas realidades históricas. Hitler, por ejemplo, detestaba la idea del bombardeo de civiles, y pidió al gobierno británico, a comienzos de la guerra, que estuviera de acuerdo en evitar aquello. Pero Churchill comenzó el bombardeo terrorista de civiles.

     La comparación que Marine Le Pen hace entre las fuerzas de ocupación alemanas y los inmigrantes musulmanes en Francia es tan superflua como la comparación que hace Rusia entre la Alemania de Hitler y el Estado Islámico. Fueron Francia y Gran Bretaña las que habían amenazado a Alemania con la guerra y luego la declararon. Además, fueron Gran Bretaña y Francia las que rechazaron las ofertas de paz de Hitler [25] después de que la guerra había sido declarada. Si se insiste en esa comparación, lo que puede legítimamente preguntarse es si a los inmigrantes musulmanes en Francia se les ofreció quedarse en su casa antes de ser permitido su ingreso, o se les pidió devolverse después de llegar [26].

[25] http://www.wintersonnenwende.com/scriptorium/english/archives/nothanks/wwr00.html
[26] http://www.dailymail.co.uk/news/article-2433733/How-Nazis-offered-peace-treaty-World-War-II-meant-selling-Russians.html

     Más analogías fundamentales entre "islamismo" y "fascismo" han sido hechas, y son éstas las que representan las comparaciones más críticas. Martin Kramer, en "Islamismo y Fascismo: Atreverse a Comparar" [27], cita a Manfred Halpern, quien defiende el concepto de "fascismo islámico":

    "Ellos se concentran en movilizar la pasión y la violencia para ampliar el poder de su carismático líder y la solidaridad del movimiento. Ellos ven el progreso material principalmente como un medio para acumular fuerza para la expansión política, y niegan completamente la libertad individual y social. Ellos defienden los valores y las emociones de un pasado heroico, pero reprimen todo el análisis crítico libre".

[27] http://martinkramer.org/sandbox/2006/09/islamism-and-fascism-dare-to-compare/

     Kramer sigue citando a Halpern:

    "la institucionalización de la lucha, la tensión y la violencia... el movimiento es obligado por su propia lógica y dinámica a perseguir su visión mediante el terrorismo nihilista, la astucia y la pasión. Una administración estatal eficiente es vista sólo como un poderoso instrumento adicional para controlar a la comunidad. El lugar del poder y el foco de la lealtad se basan en el movimiento mismo... tan organizado como para hacer del totalitarismo neo-islámico la vida entera de sus miembros".

     Kramer también cita al historiador judío y marxista Maxime Rodinson, que describió la Revolución iraní como un golpe "fascista islámico". Rodinson es citado diciendo:

    "Pero la tendencia dominante es un cierto tipo de fascismo arcaico. Por esto quiero decir un deseo de establecer un Estado autoritario y totalitario cuya policía política impondría de manera brutal el orden moral y social. Al mismo tiempo impondría la conformidad con la tradición religiosa como es interpretada bajo la luz más conservadora".

     Las afirmaciones de Halpern y de Rodinson son más sustanciales, porque ellas comprenden comparaciones ideológicas que las analogías superficiales solamente utilizan para justificar la política exterior y doméstica. El defecto fundamental es que ellas marcan comparaciones vaciadas de forma y contenido, concentrándose únicamente en la función y el proceso. El Fascismo no es sólo un proceso de transformación nacional y social, sino que es también una cosmovisión que abarca un cierto tipo de narrativa: la nación y su pueblo son ambos centrales para aquella narrativa.

     Por lo tanto, concentrarse en signos y emblemas del proceso, con figuras retóricas y términos desde "movilidad", "solidaridad", "expansión", "heroísmo", hasta "Estado" y "orden", es interpretar mal la verdadera naturaleza del fascismo. El "fascismo" no es sólo un conjunto de funciones sino un ordenado concepto de la forma. Él se enfoca en la narrativa de pueblos concretos. La historia de la Humanidad es la historia de las luchas entre distintos tipos de pueblos. La historia de la vida en la Tierra es la historia de las luchas entre distintos tipos de organismos. Esto es contrario a la visión que tiene el "islamismo".

     El "Islam Radical" o "islamismo" ve la historia de la Humanidad como la historia de la lucha entre cosmovisiones religiosas y entre "creyentes" e "incrédulos". La "nación" entra en ese drama a lo sumo como una desviación, o como una distracción de la fe principal, en el peor de los casos.

     Christopher Hitchens ha tomado nota de las des-analogías que observo, y ha hecho comparaciones propias [28] entre el "Islam radical" y el "fascismo". Él observa:

    «Históricamente, el fascismo puso un gran énfasis en la glorificación del Estado-nación y en la estructura corporativa. No hay mucha estructura corporativa en el mundo musulmán, donde las condiciones a menudo se acercan más casi al feudalismo que al capitalismo, pero el propio conglomerado comercial de los Bin-Laden es, entre otras cosas, una corporación multinacional villana con algunos vínculos con el capital de las finanzas. En cuanto al Estado-nación, la demanda de Al-Qaeda es que países como Iraq y Arabia Saudí sean disueltos en un gran califato revivido, pero ¿no tiene esto puntos de semejanza con el alocado plan de una "Gran Alemania" o con la fantasía de Mussolini de un Imperio romano revivido?».

[28] http://www.slate.com/articles/news_and_politics/fighting_words/2007/10/defending_islamofascism.html

     Hitchens concede que el énfasis fascista en la "nación" y el rechazo islamista de ello es significativo, pero luego él sigue haciendo una analogía aún más débil entre el fascismo y el islamismo: la comparable megalomanía existente en el amor fascista por el "Imperio" y en la idea islámica de "Califato". Aparte de ser desesperada, una analogía débil que surge como consecuencia de otra analogía débil, es históricamente falsa y políticamente negligente y simplista.

     Hitchens ignora la prominencia histórica de los mismos Imperios que él ridiculiza, y a Hitler por desearlo y a Mussolini por procurar expandirlo. Al ridiculizar la idea de una Gran Alemania o el sueño Fascista italiano del Imperio, él ignora el hecho concreto de su realidad histórica. Los territorios de la Gran Alemania deseados por Hitler eran poseídos ya por Alemania [29] al final de la Primera Guerra Mundial: Polonia, Ucrania, el Báltico y otros territorios fueron tenidos por Alemania antes de ser separada de ellos en Versalles. Hitler quería recobrar lo que Alemania había poseído recientemente.

[29] http://www.theatlantic.com/magazine/archive/1937/02/hitler-looks-eastward/308965/

     Los términos en los cuales Hitler y Mussolini expresaron el "Imperio" pueden haber sido hiperbólicos o bien exagerados, pero los Imperios eran triviales en la época de ellos y su deseo de uno hizo de ambos, hombres de su tiempo. Además, ¿qué hay acerca de otras concepciones Fascistas de la idea de Imperio, como la Unión Británica de Fascistas de sir Mosley? La UBF quería conservar un Imperio que ya existía, no expandirlo. Al poner demasiado énfasis en la dimensión retórica de la idea de Imperio tanto de Hitler como de Mussolini, Hitchens exagera la idea misma de Imperio.

     El concepto de Imperio no se originó en el Fascismo, ni tampoco la idea de raza y pueblo fue una concepción nueva del Nacionalsocialismo. Hitler, Mosley, Mussolini, Codreanu y aún otros, aprovecharon y enfatizaron elementos ya bien establecidos de la historia europea.

     La base de la comparación hecha por Hitchens es que las visiones Fascistas del Imperio son análogas a las concepciones islámicas de un Califato. El Califato otomano había durado cientos de años, sobreviviendo, pero disminuyendo sus posesiones territoriales y disipándose sólo como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. El ideal del Califato no es algún absurdo impulso de parte de un pequeño número de musulmanes, sino una realidad históricamente concreta, de mucho tiempo atrás y también reciente. El hecho de que el Estado Islámico o Al-Qaeda busquen un Califato no lo relega a una noción marginal.

     El Fascismo no es solamente un agregado de procesos y métodos. Es un impulso nativo que surge desde dentro de un pueblo único y su nación, que surge en respuesta a la realidad de la decadencia que amenaza el futuro de aquel pueblo y su nación. No surge dentro de un vacío, flotando como un intento abstracto de anular los "valores civilizados" o la "civilización". En Alemania, Italia y otras naciones donde fue exitoso, sus políticas se correlacionaron con los intereses concretos de los pueblos que gobernó. El Fascismo no es una mera función sino una narrativa de la lucha por las formas.

     Hitchens llega a concluír que Occidente está obligado a "oponerse y destruír" al movimiento fascista y a todos los otros "movimientos totalitarios". Éstos son, todos, "amenazas para la civilización y los valores civilizados". Esto es excesivo. ¿Era la España de Franco, que sobrevivió a la guerra hasta 1975, "una amenaza para la civilización"?. ¿Era la Alemania de Hitler una amenaza para Gran Bretaña y Francia por haber sido una amenaza para la Unión Soviética?. ¿Habría sido una Gran Bretaña Mosleyiana "una amenaza para la civilización", o en realidad, por su desaprobación de la guerra, un sólido pilar para el apoyo mismo de la civilización?.

     Los "valores civilizados" son irrelevantes si ellos carecen de cuerpos y mentes que los perpetúen, y la decisión británica y francesa de amenazar y declarar la guerra a Alemania fue el golpe de gracia de un Occidente ahora agonizante. Los europeos están siendo sustituídos por extranjeros raciales que tienen otros valores.

     El Fascismo no coloca los valores por sobre la prioridad de la existencia de un pueblo o su nación. Al extraer proceso, función y método de regímenes o movimientos fascistas y comparar aquello con el "islamismo", lo que es fascístico desaparece en el resultado. El Fascismo presupone un mundo de naciones y pueblos, que se elevan y caen sobre la base de la acción. El Fascismo es la recuperación autoritaria de la vida en sus profundidades, la institucionalización del instinto de supervivencia, y el uso del Estado como un órgano para conseguir la persistencia de un pueblo y de la nación que lo aloja.–




1 comentario:

  1. RECIENTE ENTREVISTA A JOAQUÍN BOCHACA SOBRE 'HOLOCAUSTO', CENSURA, ETC.:

    https://www.youtube.com/watch?v=xOU77zsh5fA

    SE RUEGA DIFUNDIR.

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