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viernes, 19 de agosto de 2016

Edmund Connelly - La Cultura del Engaño



     Del académico y escritor doctor Edmund Connelly se publicó en Agosto de 2009 en dos partes en theoccidentalobserver.net el siguiente artículo que presentamos en castellano en una sola entrada. El tema de este texto es un análisis de diversos aspectos que al final hacen concluír que los rasgos de falsedad, engaño y fraude son connaturales y diríamos genéticos en cierto grupo de gente bien (mal) conocida. Para ello el autor aduce variados ejemplos contemporáneos y también antiguos, que respaldan la conclusión a la que llega.
 
La Cultura del Engaño
por Edmund Connelly
1º y 18 de Agosto de 2009



PRIMERA PARTE

     Para aquellos que han estudiado la Biblia, los temas judíos gemelos de la adquisición de recursos y el engaño les resultarán familiares. Por ejemplo, en Un Pueblo que Habitará Solo: El Judaísmo como una Estrategia Evolutiva de Grupo, Kevin MacDonald describe lo siguiente:

     "Las historias bíblicas de los patriarcas que vivieron temporalmente entre extranjeros son presentadas muy destacadamente en el Génesis. Típicamente hay un énfasis en el engaño y la explotación de la población anfitriona, después de lo cual los judíos abandonan a una despojada población anfitriona, habiendo incrementado su propia riqueza y éxito reproductivo. En efecto, inmediatamente después de la historia de la creación y de la genealogía de Abraham, el Génesis presenta un relato de la estancia de Abraham en Egipto. Abraham va a Egipto para evitar un hambre con su estéril esposa Sara, y ellos consienten en engañar al faraón para que aquél piense que Sara es su hermana, de modo que el faraón la toma como una concubina. A consecuencia de esa transacción, Abraham recibe una gran riqueza".

     Lejos de ser una historia única, esto describe un patrón. MacDonald concluye: "Tal como los demás, la estancia en Egipto comienza con un engaño y termina con los israelitas obteniendo un gran tesoro y aumentando su cantidad de gente".

     La historia bíblica más famosa de engaño es la historia del Éxodo. José ayuda a sus parientes a entrar diciéndoles que nieguen ser pastores porque a los egipcios les disgustan los pastores. Los israelitas residen en Egipto y son exitosos: "E Israel habitó en la tierra de Egipto... y ellos consiguieron posesiones allí, y fueron fructíferos, y se multiplicaron en gran manera" (Gén. 47:27).

     El Libro de Ester es otro fascinante cuento de engaño en el cual Ester, una hermosa judía, se insinúa en la corte interna de un rey poderoso, pero guarda el secreto su identidad judía. Finalmente, ella es capaz tanto de salvar a sus congéneres judíos como hacer que el rey mate al enemigo de ella, Hamán, y a sus diez hijos. Los judíos luego matan a otros 75.000 con la aprobación del rey: "Los judíos abatieron a todos sus enemigos por la espada, matando y destruyéndolos, y ellos hicieron lo que quisieron a aquellos que los odiaban" (Ester 9:5). Mientras tanto, su primo Mardoqueo asume una posición prominente en la corte real.

     Hasta este día, los judíos celebran esos actos de engaño y asesinato político como el feriado de Purim. Ésta es una importante indicación de que el fraude y el engaño son parte de la ideología oficial del judaísmo.

     De algún modo es razonable pensar que aproximadamente dos mil años después de que Ester y su primo Mardoqueo usaron la astucia para adquirir un gran status y eliminar a sus enemigos, un patrón similar existe en el mundo moderno. El ejemplo más reciente es la detención de 44 personas, incluyendo a varios rabinos, por un esquema de blanqueo de dinero y venta de influencias que involucraba pagos a funcionarios públicos en New Jersey. Más bien que figuras marginales, los rabinos implicados eran pilares muy respetados de la comunidad judía siria [1], un grupo judío tradicionalista que permanece en gran parte separado incluso de otros grupos judíos.

[1] http://www.kevinmacdonald.net/blog-SY%27s.htm

     Lo que es fascinante es que el rabino Israel Dwek, un fundador de la sinagoga de New Jersey que estaba en el centro del escándalo, renunció a su propio hijo, Solomon Dwek, porque aquél había cooperado con la FBI después de ser procesado por acusaciones de fraude bancario. Las acciones del padre estuvieron completamente dentro de la ley talmúdica de la Mesirah, la prohibición de que un judío informe acerca de otro judío. El padre por lo tanto realizó la ceremonia de "Shiv'ah" para su hijo, una ceremonia observada cuando un importante miembro de la familia ha muerto.

     En otras palabras, las actividades ilegales que implican fraude y engaño son toleradas dentro de la comunidad judía. El rabino no publica condenas tajantes contra los lavadores de dinero y los vendedores de órganos humanos [2]. Tampoco él condena a su hijo por estar involucrado en un fraude bancario. El único verdadero crimen es informar acerca de otros judíos. El único principio ético involucrado aquí es el antiquísimo "¿Aquello es bueno para los judíos?".

[2] http://www.foxnews.com/story/2009/07/25/rabbi-caught-in-new-jersey-corruption-sting-called-himself-kidney-matchmaker.html

     El delito de cuello y corbata por supuesto es uno de los estereotipos comunes acerca de los judíos, una descripción que parece seguirlos dondequiera que ellos vayan. Los apologistas de los judíos afirman que tal delito también ocurre entre los no-judíos. La diferencia, sin embargo, no está sólo en la mayor probabilidad de que se dé entre judíos, sino que, más importante aún, aquellos criminales judíos de cuello blanco no afrontan la censura dentro de sus propias comunidades.

     Un moderno "bloguero" ortodoxo se quejó [4] del foco que existe dentro de la comunidad judía sobre las acciones del informador Dwek más bien que sobre los delitos de los judíos: "Aquellos que siguen quejándose [de Dwek] y no dicen nada sobre esos criminales rabinos muestran una vez más cuán omnipresente es la idea de que lo que esos rabinos hicieron no estuvo del todo mal. Lo que fue demasiado malo es que ellos fueran atrapados".

[4] http://forward.com/news/110942/ultra-orthodox-rabbis-begin-to-question-their-own/

     El delito de cuello blanco judío es legítimo no sólo en comunidades judías tradicionales como los judíos sirios de New Jersey y Brooklyn, sino también en la comunidad judía contemporánea más amplia.

     En efecto, historiadores académicos, incluyendo a Paul Johnson (Una Historia de los Judíos) y Albert Lindemann (Las Lágrimas de Esaú: Anti-Judaísmo Moderno y el Ascenso de los Judíos), han mostrado que este patrón judío de engaño y fraude en la búsqueda de la riqueza y su legitimidad dentro de la comunidad judía, tiene una larga historia.

     Por ejemplo, en 1781 el funcionario prusiano Christian Wilhelm von Dohm publicó un folleto que afirmaba, en paráfrasis de Johnson, que «Los judíos tenían "una tendencia exagerada a buscar ganancia de cada modo, un amor por la usura". Esos "defectos" eran agravados "por su auto-impuesta segregación"... De ellos se seguía "el quebrantamiento de las leyes del Estado que restringían el comercio, la importación y exportación de artículos prohibidos, la falsificación de dinero y de metales preciosos"». En resumen, Von Dohm describe a las comunidades judías tradicionales como mucho más parecidas a un grupo de tipo mafioso involucrado en el crimen organizado que a lo que consideramos una religión.

     Lindemann señala que durante el siglo XIX en Europa del Este había también persistentes quejas sobre el perjurio judío para ayudar a otros judíos a cometer fraude y otros delitos. Por ejemplo, en Rusia un observador neutral notó que los jueces "unánimemente declaraban que ni un solo pleito, criminal o civil, puede ser apropiadamente llevado a cabo si los intereses de los judíos están implicados". Escribiendo en 1914, el sociólogo estadounidense Edward A. Ross comentó sobre los inmigrantes judíos llegados a Estados Unidos, que "Las autoridades se quejan de que los hebreos de Europa del Este no sienten ningún respeto por la ley como tal y están dispuestos a quebrantar cualquier ordenanza que ellos encuentren en su camino... En el extremo Norte de Boston, la disposición de los judíos a cometer perjurio se ha convertido en proverbial".

     En el mundo moderno, este modelo de actividad criminal organizada se transformó en una participación en escándalos financieros. El escándalo de Bernie Madoff de 2008 [5] es un ejemplo principal del fraude que fue facilitado por las muchas conexiones judías de Madoff y especialmente por su posición en la comunidad judía, siendo la única diferencia el que algunas de sus víctimas eran judíos. La participación judía en escándalos financieros se convirtió en un tema prominente del anti-judaísmo moderno. Johnson escribe: «El escándalo de la Unión Générale en 1882 y el escándalo de Comptoire d’Escompte en 1889 —ambos involucrando a judíos— fueron simplemente "piezas preliminares" de un delito mucho más masivo y complejo, el escándalo del Canal de Panamá, "un inmenso laberinto de manipulación financiera y fraude, con el barón [judío] Jacques de Reinach directamente en medio de ello"».

[5] http://www.theoccidentalobserver.net/articles/MacDonald-Madoff.html

     Lindemann ofrece una descripción paralela del surgimiento del poder judío aparejado con la participación judía en importantes escándalos financieros. En Alemania, los judíos "estuvieron fuertemente implicados en empresas para hacerse ricos rápidamente" del período de la rápida urbanización e industrialización de las décadas de 1860 y 1870. «Muchos judíos altamente visibles hicieron fortunas de dudosas maneras... Probablemente el más conocido de esos especuladores nuevos ricos fue Hirsch Strousberg, un judío involucrado en acciones del ferrocarril rumano. Él fue difícilmente único en sus logros, pero, como Peter Pulzer ha escrito, "la diferencia entre su fraude y el de otros hombres era que el suyo fue más impúdico e implicó más dinero"».

     Lindemann ofrece una descripción que se parece mucho a lo que los estadounidenses han estado oyendo sobre sus propias aflicciones económicas durante los últimos años:

     "En el verano de 1873 las bolsas en Nueva York y Viena sufrieron un colapso. Hacia el otoño de aquel año la sobreexpansión industrial de Alemania y la imprudente proliferación de sociedades anónimas se detuvieron. Los judíos, en la mente popular, estaban estrechamente asociados con la bolsa de comercio. Las imágenes ampliamente aceptadas de ellos como hombres de negocios agudos y deshonestos hicieron casi inevitable que la indignación pública sobre el colapso bursátil fuera dirigida a ellos. Muchos pequeños inversionistas, ellos mismos atraídos por la perspectiva de una ganancia fácil, perdieron sus ahorros por medio de capitales fraudulentos de prácticas comerciales cuestionables en las cuales los judíos estaban frecuentemente implicados".

     Al igual que Johnson, Lindemann cree que las acusaciones de fraude contra muchos judíos europeos no estaban basadas en una simple fantasía. Con respecto al escándalo del Canal de Panamá de 1888-1892, por ejemplo, Lindemann escribe:

     "La investigación de las actividades de la Panama Company reveló un generalizado soborno de funcionarios parlamentarios para asegurar el apoyo de préstamos para seguir el trabajo en el Canal de Panamá, trabajo que había reducido su ritmo debido a interminables dificultades técnicas y administrativas. Se trataba de un proyecto moderno que implicaba grandes sumas de capital francés y que amenazaba el prestigio nacional. Los intermediarios entre la Panama Company y el Parlamento eran casi exclusivamente judíos, con nombres y antecedentes alemanes, algunos de los cuales se trataron de chantajear unos a otros...

     "Miles de pequeños inversionistas perdieron sus ahorros en el fiasco de Panamá... Se creyó ampliamente que un proceso judicial en 1893 fue simplemente un blanqueo. El acusado evitó el castigo mediante soborno y maquinaciones detrás del escenario, o por lo menos eso se creyó. El escándalo de Panamá parecía casi diseñado para confirmar las acusaciones existentes desde hace mucho tiempo por parte de la Derecha francesa de que la república estaba en las garras de judíos corruptos que estaban llevando deshonor y desastre a Francia".

     En muchos casos, el nexo judío del escándalo financiero implica la idea de que los judíos involucrados en escándalos financieros estaban siendo protegidos por otros judíos altamente ubicados: Como señala Lindemann, "La creencia de los anti-judíos en Francia acerca del secretismo judío estaba basada en un secretismo real de algunos judíos altamente posicionados e influyentes. Lo que los anti-judíos sospechaban no era tanto una pura fantasía sino una exageración maliciosa aunque plausible, ya que los hechos sólidos eran difíciles de comprobar". Dicho secretismo entre judíos prominentes es otro ejemplo del funcionamiento de la talmúdica Ley del Moser [= informante; ley que prohíbe a un judío informar acerca de otro judío a un no-judío, directa o indirectamente; código de silencio, como la Omertà de la mafia italiana], y muestra una vez más que el comportamiento ilegal y anti-ético es aprobado dentro de la comunidad judía. El único delito consitiría en informar acerca de otros judíos.

     Estimados lectores, mi punto aquí es el siguiente: Nada ha cambiado en cuanto al comportamiento judío a través de toda la Historia registrada. La evidencia es abundante en todas partes que miremos, y nunca de manera más cruda que cuando se trata de la competencia por recursos, el dinero en términos modernos.

     Considere, por ejemplo, el triste espectáculo de los escándalos de Wall Street de los años '80. Gran parte de ello fue presentado en las páginas de importantes periódicos y revistas, de modo que no hubo duda sobre la identidad de la gran mayoría de los culpables, al menos para aquellos con ojos para verlo.

     Dos escritores que tuvieron ojos para ver aquello y el talento para escribir sobre ello con inteligencia fueron Connie Bruck, quien resulta ser judía, y James B. Stewart, que no lo es. Bruck escribió "The Predators’ Ball: The Inside Story of Drexel Burnham and the Rise of the Junk Bond Traders". El libro tiene más que bastante información para convencer al lector medio de que la malévola conducta financiera judía es abundante, y que tiene un efecto masivamente negativo sobre el mundo no-judío.

     El libro de Stewart es aún mejor, comenzando con su título, Guarida de Ladrones (Den of Thieves). Para aquellos cuyo conocimiento bíblico es superficial, el título está tomado de Mateo 21:12-13, donde se relata:

     «Y Jesús entró en el templo de Dios, y expulsó a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y los asientos de los que vendían palomas. Y les dijo: Está escrito: "Mi casa será llamada casa de oración", pero ustedes la han convertido en una guarida de ladrones».

     Stewart luego hace la crónica de las fechorías de Ivan Boesky, Martin Siegel, Dennis Levine (quien escribió su propio libro, Inside Out: The Dennis Levine Story) y, sobre todo, de Michael Milken, el cerebro detrás de todo ello. Simplemente describiendo a todos los judíos implicados, Stewart deja en claro que se trató de una conspiración de judíos que saquearon y destruyeron algunas de las corporaciones más famosas de Estados Unidos en ese entonces, inventando y vendiendo "bonos chatarra" como un avance en operaciones capitalistas.

     Lindemann se preocupó de incluír esto en su historia también, escribiendo que había quedado claro que "los escándalos bursátiles de mediados de los años '80 en Estados Unidos vieron una preponderancia abrumadora de judíos; al menos un 90% era una cifra generalmente aceptada".

     Reflejando la legitimidad del delito de cuello blanco en la comunidad judía más amplia en el mundo contemporáneo, Milken es un pilar de la comunidad judía de Los Ángeles y un importante donante para causas judías. En efecto, esto es parte de un patrón: Ivan Boesky donó 20 millones de dólares a la biblioteca del Seminario Teológico Judío. Y el conocido Marc Rich ha donado millones de dólares a una amplia variedad de causas judías, incluyendo Birthright Israel, un programa diseñado para incrementar la identificación judía entre judíos jóvenes. La lista de gente que apoyaba el perdón a Rich por parte de Bill Clinton era "una virtual lista de personas notables de la sociedad israelí y de la filantropía judía". Un rabino preocupado por la ética de esas prácticas señala: "es una rara organización judía la que examina con cuidado la fuente del dinero de un donante... Lo peligroso no es que la gente cometa errores morales sino que no hablemos de ello".

     También reflejando la legitimidad de ciertas clases de delito dentro de la comunidad judía, hay indicaciones de que Israel ha asumido un papel importante en el crimen organizado judío. Una reseña de "Red Mafiya: How the Russian Mob Has Invaded America" de Robert I. Friedman, señala que "El Estado de Israel es un importante factor en el ascenso y el poder de la mafia judía. Los traficantes judíos de drogas, los impulsores de la pornografía infantil y los comerciantes de esclavos están libres de procesamiento en Israel. Israel no piensa que ésos sean delitos... mientras que las víctimas sean no-judíos".

     He escrito sobre todo de los engaños financieros, pero uno encontrará una cultura del engaño en muchas otras áreas en las cuales los judíos mismos se encuentran activos. Por ejemplo, considere el engaño literario. Recién la semana pasada leí otra historia que hablaba de la vida de engaños del famoso "cazador de nazis" Simon Wiesenthal. El artículo indicaba que "Él era un mentiroso, y uno malo en eso". Ellas son todas casi lo mismo: fabricaciones donde el fin (reforzando el tema de Judíos Buenos versus No-Judíos Malos) justifica los medios. El criterio es la utilidad para la comunidad judía, no la verdad. El autor concluye:

     "Él era en el fondo un showman, y cuando él encontró un papel como el principal cazador de nazis del mundo, él lo interpretó bien. Como sucede con tantas interpretaciones populares, era imposible para los críticos decir al público que el Gran Espectáculo de Wiesenthal era poco más que una ilusión. En último término, era una ilusión montada para una buena causa".

     Otro ejemplo famoso es The Painted Bird, el controvertido relato de "no ficción" de 1965 de Jerzy Kosinski acerca de polacos que sacaban los ojos de niños judíos con cucharas. Bien; Kosinski lo compuso. Que Norman Finkelstein, el académico judío no permanente, cuente la historia:

     «Inserta en el marco del "Holocausto", la mayor parte de la literatura acerca de la "solución final" de Hitler carece de valor en tanto información. El primer fraude importante del "Holocausto" fue The Painted Bird del emigrado polaco Jerzy Kosinski. El libro fue "escrito en inglés", explicó Kosinski, de modo que él "pudiera escribir desapasionadamente, libre de las connotaciones emocionales que la lengua materna de alguien siempre contiene". El libro pretende ser el relato autobiográfico de un niño solitario que vaga por la Polonia rural durante la Segunda Guerra. De hecho, Kosinski vivió con sus padres durante toda la guerra. El tema central del libro son las sádicas torturas sexuales perpetradas por el campesinado polaco. Los lectores de la pre-publicación se mofaron de ello como "una pornografía de la violencia" y como "el producto de una mente obsesionada con la violencia sado-masoquista". El libro presenta a los campesinos polacos con los que él vivió como virulentamente anti-judíos. "Golpea a los judíos", ellos se reían. "Golpea a los bastardos". De hecho, los campesinos polacos albergaron a la familia Kosinski, totalmente consciente de su judeidad y de las consecuencias extremas a que ellos mismos se exponían de ser descubiertos. Kosinski inventó la mayor parte de los episodios patológicos que él narra».

[6] http://www.fpp.co.uk/online/00/08/FinkelsteinMS.html

     Francamente, la tendencia entera de los museos del "Holocausto" y de los días de conmemoración del "Holocausto" se ha hecho tan ritual ahora que incluso los no-judíos tratan de capitalizarlo. Considere la descripción de Finkelstein de un cuento que resultó ser totalmente falso: «Traducido a una docena de idiomas, ganador del Premio Nacional del Libro Judío, el Premio Trimestral Judío, y el Prix de Mémoire de la Shoah, el libro "Fragmentos: Recuerdos de una Infancia durante la Guerra" fue extensamente aclamado como un clásico de la literatura del "Holocausto". Estrella de los documentales, personaje clave en conferencias y seminarios acerca del "Holocausto", recaudador de fondos para el Museo Memorial del "Holocausto" de Estados Unidos, Binjamin Wilkomirski (un no-judío) rápidamente llegó a ser un niño-símbolo del "Holocausto"».

     Sin embargo, la verdad de las memorias de Wilkomirski no es relevante para su utilidad para la industria del "Holocausto". Cuando fue confrontada con la evidencia de que fue una fabricación, la activista del "Holocausto" Deborah Lipstadt declaró que si fuera falso, eso "podría complicar algo los asuntos, pero es todavía poderoso". Como reseñadora de un libro fabricado, señaló: "Entonces cuando la verdad fue revelada, el mito rechazó morir". El criterio es la utilidad, no la verdad.

     En cualquier caso, mi objetivo es reforzar mi argumento de que el engaño es un aspecto común del comportamiento judío, y deberíamos ser lo bastante maduros como para aceptar eso, incluso sin hacer un juicio moral.

     En la medida en que hay un problema, en último término reside en nosotros. Después de todo, ¿por qué aceptamos una y otra vez el comportamiento judío fraudulento o historias que son obviamente absurdas? Considere aquellos escándalos de los "bonos basura" de hace veinte años, donde Lindemann notó "una preponderancia abrumadora de judíos; al menos un 90% era una cifra generalmente aceptada...". Ahora completo su cita señalando que "una clara correlación [entre judíos y escándalos financieros] pareció apenas interesar al amplio público estadounidense, o al menos provocó pocas expresiones públicas de indignación anti-judía, y los periodistas y políticos no-judíos de manera aplastante eludieron la cuestión". ¿Por qué?; ¿sólo por miedo a los judíos? Mi experiencia me indica que los estadounidenses no-judíos en su mayoría determinaron no pensar en ello.

     ¿Es alguna maravilla entonces que aquellos que ahora tan descaradamente saquearon la Tesorería estadounidense sean de la misma tribu? Goldman Sachs, por ejemplo, está en las noticias nuevamente, esta vez acusado de algunos masivos actos ilegales, que incluso llevaron a que el bloguero judío James Howard Kunstler señalara que «Goldman Sachs se ha convertido en el elemento más importante de una corporación criminal que defrauda a los contribuyentes estadounidenses».

     Ya escribí sobre otro embrollo de jugadores judíos en mi anterior artículo (en The Occidental Observer [7]), notando cómo el ex-ministro de Finanzas y presidente de Harvard, Larry Summers, y los consejeros económicos asociados con Harvard tales como Andrei Shleifer y Jeffrey Sachs están todavía en escena. A los goyim estadounidenses parece importarle aún menos esto que los escándalos de los "bonos chatarra" de los años '80.

[7] http://www.theoccidentalobserver.net/authors/Connelly-Spies.html

     Andrew Hamilton mencionó estas circunstancias en su buen pero deprimente ensayo ¿Prisioneros del Destino? [8], citando a Franklin D. Roosevelt quien dijo que "Los hombres no son prisioneros del destino sino sólo de sus propias mentes. Ellos tienen dentro de sí el poder de llegar a ser libres en cualquier momento". Hamilton indica que "contrariamente a sus palabras, los escritores de discursos de Roosevelt entendían perfectamente bien en 1939 que las mentes de los hombres son prisioneras de quienquiera que controle los medios de comunicación de masas: Hollywood, los grandes periódicos y revistas, los editores de libros y los radiocomunicadores. Los hombres Blancos hoy permanecen prisioneros del destino precisamente porque ellos son prisioneros de sus propias mentes, mentes controladas por otros". (Véase también su artículo Religión Demente [9]).

[8] http://www.toqonline.com/blog/prisoners-of-fate/
[9] http://www.toqonline.com/blog/demented-religion/

     La cuestión del control de la mente hecho posible mediante el control cultural se destaca en la trilogía de Kevin MacDonald acerca de los judíos (a menudo bajo el título del índice de "engaño"). Como él escribió en La Cultura de la Crítica, "la crypsis judía y la semi-crypsis son esenciales para el éxito del judaísmo en las sociedades post-Ilustración".

     Wikipedia nos dice [10] que "En la ecología, la crypsis es la capacidad de un organismo para evitar la observación. Siendo una forma de adaptación anti-depredadores, sus métodos hacen uso del camuflaje, la nocturnidad, el estilo de vida subterráneo, la transparencia y la imitación".

[10] https://en.wikipedia.org/wiki/Crypsis

     Esto es particularmente verdadero en cuanto a la participación judía en la construcción de la cultura del suicidio occidental:

     «Aunque estas teorías [discutidas en La Cultura de la Crítica] estaban dirigidas a concretar intereses judíos específicos en la manipulación de la cultura, ellas "no podían decir su nombre"; es decir, ellos se vieron obligados a minimizar cualquier indicación abierta de que la identidad grupal judía o los intereses grupales judíos estaban implicados... La contribución judía a la cultura Gentil en la Alemania del siglo XIX fue llevada a cabo desde una perspectiva muy particularista en la cual la identidad grupal judía siguió teniendo una importancia subjetiva suprema a pesar de su "invisibilidad". Del mismo modo, debido a la necesidad de la invisibilidad, las teorías y los movimientos de los que se habla aquí se vieron forzados a dejar de enfatizar el judaísmo como una forma de categoría social, una forma de crypsis comentada extensamente en Separation and Its Discontents (cap. 6) como una técnica judía común para combatir el anti-judaísmo. En el caso de la Escuela de Frankfurt, "Lo que sorprende al observador corriente es la intensidad con la cual muchos de los miembros del Instituto negaron, y en algunos casos todavía niegan, cualquier significado en absoluto para sus identidades judías" (Martin Jay, La Imaginación Dialéctica).

     «Los creadores y los practicantes de esas teorías intentaron ocultar sus identidades judías, como en el caso de Freud, e involucrarse en un masivo auto-engaño, como parece haber sido común entre muchos radicales políticos judíos. Recuerde a los radicales judíos que creían en su propia invisibilidad como judíos mientras sin embargo aparecían como la etnia quintaesencial para los observadores exteriores, y al mismo tiempo tomaban medidas para asegurar que los Gentiles tuvieran posiciones muy visibles en el movimiento (The Culture of Critique, pp. 91-93). La técnica de tener a Gentiles como ejemplos muy visibles de movimientos dominados por los judíos ha sido comúnmente usada por grupos judíos que intentan atraer a Gentiles en una amplia variedad de cuestiones judías (Separation and Its Discontents, cap. 6) y es evidente en la discusión de la participación judía en la influencia sobre la política de inmigración.

     «Como un ejemplo adicional, Irving Louis Horowitz (La Des-Composición de la Sociología) contrasta la defensa de "alto perfil" de interés especial de las nuevas minorías étnicas y sexuales dentro de la sociología, con la tendencia judía hacia una estrategia de bajo perfil. Aunque los judíos dominaron la sociología estadounidense a partir de los años '30, los intereses y agendas políticas específicamente judíos nunca fueron hechos sobresalientes».


     Los ejemplos de crypsis y engaño judíos en el mundo intelectual y en la arena política en Estados Unidos son interminables: desde neoconservadores haciéndose pasar como patriotas estadounidenses a fin de llevar adelante los intereses de Israel, hasta entusiastas de la inmigración judía que abogan por la masiva inmigración de gente no-Blanca no como un aspecto de competición étnica ni para fomentar sus intereses en la decadencia del Estados Unidos Blanco, sino como la realización de los más altos ideales humanitarios, ideales que ellos nunca aplicarían a su etno-Estado judío en Israel.

     En The Extended Phenotype, el biólogo británico Richard Dawkins describe un caso de crypsis, mostrando cómo una especie de ave consigue que otra alimente y críe a sus polluelos:

     "No todos los parásitos viven físicamente dentro de sus huéspedes. Ellos pueden incluso entrar rara vez en contacto con aquéllos. El cuclillo es uno de tales parásitos, pero es un parásito del organismo completo más bien que un tejido parásito o una célula parásita. La diferencia práctica es que el cuclillo no vive dentro del cuerpo de la curruca, de manera que tiene menos oportunidades de manipular la bioquímica interna del huésped. Tiene que confiar en otros medios para su manipulación, por ejemplo en ondas sonoras y ondas de luz. Usa una apertura de su boca extraordinariamente brillante para inyectar su control en el sistema nervioso de la curruca por medio de los ojos. Usa un grito de súplica especialmente fuerte para controlar el sistema nervioso de la curruca por medio de los oídos. Los genes del cuclillo, al ejercer su poder de desarrollo sobre los fenotipos del anfitrión, tienen que basarse en la acción a una cierta distancia.

     "Los cuclillos abren mucho sus bocas para provocar el instinto genético de alimentar una boca abierta. Pero el que realiza la alimentación, una curruca o quien fuese, está siendo manipulado para que actúe a favor de los genes del cuclillo y contra sus propios genes de curruca. El cuerpo de la curruca es parte del fenotipo extendido de los genes del cuclillo".

     Me parece que el punto es claro: el hombre occidental ha estado enfrentando esta clase de engaño y manipulación durante cientos de años hasta ahora. Incluso hoy, no como tan a menudo ocurrió contrariamente en el pasado, la mayor parte de los Blancos se congelan como ciervos ante los focos de un automóvil cuando son confrontados con la evidencia.

     Mis descripciones de la perfidia judía no constituyen ninguna revelación; esta información ha estado disponible desde los tiempos bíblicos y puede ser encontrada ahora sin ningún esfuerzo en absoluto. Nunca antes, sin embargo, pareció representar una amenaza tan genocida para el hombre occidental. Quizá las únicas buenas noticias, como señala un bloguero, son que "Existe un pequeño porcentaje de gente Blanca que no ha heredado, y por lo tanto no posee, dicho rasgo de inadecuada adaptación. La supervivencia de la raza blanca es completamente dependiente ahora de esos pocos Gentiles justos".

     ¿Quién está dispuesto a dar un paso adelante?.



LA CULTURA DEL ENGAÑO, PARTE II

     Hace dos semanas, mostré que engañar a los no-judíos ha sido históricamente el comportamiento normativo para la comunidad judía. Como escribí: Las actividades ilegales que implican la falsedad y el engaño son toleradas dentro de la comunidad judía... El único principio ético implicado aquí es la antiquísima pregunta "¿Es eso bueno para los judíos?".

     Me concentré en los delitos financieros porque ellos han estado en las noticias durante mucho tiempo y han involucrado a judíos hasta un grado que la gente más astuta no puede dejar de notar. Por supuesto, ningún grupo humano está completamente libre de engaño o fechorías financieras, pero, como argumenté, parece haber una mayor probabilidad de cometer delitos financieros entre los judíos (nuevamente, véase Crimes of the Middle Classes: White-Collar Offenders in the Federal Courts, de David Weisburd). "Lo que es más importante, continuaba yo, los criminales judíos de cuello y corbata no afrontan la censura dentro de sus propias comunidades". Por ejemplo, Moshe Rosenberg, un rabino Ortodoxo, lamentaba que "Desafortunadamente, el comportamiento inmoral e incluso ilegal, demasiado a menudo no enfrenta una censura seria en nuestras comunidades".

     Tras el fraude financiero y la manipulación, me enfoqué en el engaño literario, señalando casos específicos del engaño judío por parte de algunos de los autores más estimados de nuestro tiempo. Hice eso porque esperaba mostrar que no es simplemente el deseo de dinero lo que motiva el engaño judío. Más bien, como procuro ilustrar, el engaño es un aspecto normativo de la cultura judía. Es decir, no es reprobado como comúnmente lo es entre, digamos, los cristianos. En vez de ello, es aprobado mientras esté dirigido hacia grupos externos a ellos.

     Ahora me gustaría enfocarme en otra área en la cual los judíos estadounidenses han intentado engañar a sus compatriotas estadounidenses para que crean que los judíos han realizado más sacrificios que los que en verdad ellos han hecho: en cuanto a la valentía y el sacrificio militar.

     El valor en el campo de batalla y el reconocimiento de aquel valor son cosas centrales para muchas culturas, incluyendo la mayoría de las culturas occidentales. Como nuestra última "buena guerra", la Segunda Guerra Mundial ocupa un lugar importante no sólo en la historia estadounidense sino en su mitología también. En aquella guerra, cuenta la leyenda, sin ningún entusiasmo nos dispusimos a golpear a las fuerzas del mal puro que amenazaban al mundo entero, desde el teatro del Pacífico hasta Europa.

     Quizá más notable es el hecho de que la cuestión del valor judío en aquella guerra todavía da origen a titulares. Por ejemplo, durante la administración de Bill Clinton, Larry Lawrence, embajador estadounidense en Suiza, murió y fue sepultado en el Cementerio Nacional de Arlington.

     Uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, Lawrence era dueño del Hotel Del Coronado en San Diego, California, donde su amigo el Presidente Bill Clinton vacacionaba. El reclamo de Lawrence de tener derecho a ser sepultado en Arlington dependía de su aseveración de que él había servido en la Marina Mercante durante la Segunda Guerra y que había sido herido. En realidad, él había evitado la conscripción y nunca fue enrolado.

     El Ejército estadounidense está a cargo del Cementerio de Arlington, de manera que el personal del Ejército examinó cuidadosamente la historia de Lawrence, pero no encontró nada que la apoyara. Richard Holbrooke, quien también resulta ser judío, era el subsecretario de Estado en ese entonces y apeló a la Casa Blanca en nombre de Lawrence. Su petición fue concedida, y Clinton presidió el entierro en 1996.

     Como el New York Times reportó, sin embargo, "Enfrentado con una creciente evidencia de que M. Larry Lawrence, el fallecido embajador en Suiza, había fabricado un heroico registro de la Segunda Guerra Mundial, su viuda decidió hoy hacer exhumar sus restos del Cementerio Nacional de Arlington, donde le habían concedido entierro, bajo una extraña renuncia a ese derecho".

     Otro soldado judío de la Segunda Guerra, el sargento David Rubitsky, afirma haber llevado a cabo hazañas sobrehumanas. Él estaba sirviendo en Nueva Guinea en 1942 cuando los japoneses atacaron. Como Joseph Farah reportó en 2001:

     "Rubitsky miraba a los soldados japoneses mover pequeñas piezas de artillería, ametralladoras pesadas, morteros y armamentos antiaéreos en el área. Él miraba cómo cada vez más los soldados se juntaban. Anticipándose a un ataque sorpresa por parte de los japoneses contra su 2º Batallón, Rubitsky decidió conducir su propio ataque sorpresa.

     "Él abrió fuego. A medida que los soldados japoneses avanzaban hacia su búnker, Rubitsky usó cada arma en su arsenal durante nueve penosas horas de intensos enfrentamientos. Él alternó entre disparar su ametralladora calibre .30 enfriada con agua, con 3.000 rondas de municiones, un fusil automático Browning con aproximadamente 600 tiros, su rifle M-1, una pistola, y lanzar algunas de sus 35 granadas de mano.

     "Rubitsky pasó un total de 21 horas en el búnker, incluyendo nueve bajo un fuerte asedio. El ejército japonés atacó desde tres direcciones diferentes: Norte, Sur y Oeste... Cuando el teniente coronel Herbert Smith llegó al búnker al día siguiente, él estimó que Rubitsky había matado sin ayuda a entre 500 y 600 soldados japoneses, salvando con dicha acción a su propio batallón de ser diezmado en un ataque sorpresa".

     Rubitsky hizo arduos esfuerzos para recibir la Medalla de Honor del Congreso, pero insiste en que le fue negada debido al anti-judaísmo. La judía Liga Anti-Difamación (ADL) inicialmente ayudó a la campaña de Rubitsky, tal como lo hicieron generalmente los medios de comunicación. Por ejemplo, como notó un investigador [11], «Artículos en periódicos y revistas, con referencias al "anti-semitismo" [relacionado con la campaña de Rubitsky], aparecieron en publicaciones de prestigio como Time y el New York Times».

[11] http://www.fpp.co.uk/BoD/origins/Rubitsky.html

     Ese investigador luego añadió que "A causa de los esfuerzos lobbísticos de la ADL, incluyendo una resolución firmada por 92 congresistas, en 1987 el Ejército estadounidense emprendió una revisión de dos años de la historia de David Rubitsky. El 8 de Diciembre de 1989, después de obtener pruebas de especialistas forenses y tras tomar declaraciones a Rubitsky y a otros 20 que sirvieron junto a él, el Ejército estadounidense concluyó que la demanda de Rubitsky era infundada".

     Hasta ahora, no se sabe si Hollywood planea un retrato biográfico del sargento David Rubitsky.

     Como usted puede ver, hay diversos niveles de invenciones usados en estos relatos. Digno de nota es el apoyo dado por los (fuertemente judíos) medios de comunicación y por organizaciones activistas judías para validar esas historias. Ellos crean una narrativa donde los judíos supuestamente se han comportado valientemente, pero que el anti-judaísmo, ostensible o no, ha perseguido una vez más a esos meritorios judíos.

     Steven Spielberg ha contribuído a esta percepción. En su película "Salvando al Soldado Ryan", por ejemplo, desde el mismo comienzo él visualmente insinúa que aquellos soldados judíos hicieron sacrificios comparables a los de sus compañeros no-judíos. Cuando después el señor Ryan, ahora anciano, camina por el cementerio estadounidense en Normandía, su familia, toda gente Blanca, que lo arrastra, el director Spielberg llena la pantalla con una cruz blanca, seguida inmediatamente de una tumba con una Estrella de David. Ésa es una tendencia bastante transparente cuando después observamos a Ryan caminando entre un mar de cruces de las tumbas de no-judíos muertos. Spielberg repite la escena al final de la película.

     Esto trae a la mente la historia del ex-congresista y ahora jefe de Gabinete en la Casa Blanca, Rahm Emanuel. A diferencia de, digamos, Larry Lawrence, quien no sirvió durante la Segunda Guerra, Emanuel sirvió realmente a su país durante la primera Guerra del Golfo (1991)... como un soldado israelí en Israel. En su libro Rulers and Ruled in the US Empire: Bankers, Zionists and Militants, el investigador James Petras señala que "menos de 2/10 de un 1% (0,2%) de los soldados estadounidenses en Iraq eran judíos, y probablemente muy pocos de aquéllos estuvieron en primera línea. Más jóvenes judíos estadounidenses se ofrecen para servir en las Fuerzas de Defensa israelíes". Por supuesto, esto recuerda la afirmación de 1990 de Pat Buchanan [12] de que si Estados Unidos debiera perseguir la primera guerra contra Iraq a favor de los intereses israelíes, los combates serían hechos por muchachos "con nombres como McAllister, Murphy, Gonzales y Leroy Brown".

[12] http://archive.adl.org/special_reports/buchanan_own_words/print.html

     En cualquier caso, permítame volver a mi argumento central en cuanto a que el engaño es central en el comportamiento judío, y no algo de lo que ellos están avergonzados. Como prueba de esto, mire uno de los mitos fundacionales que los judíos tienen de sí mismos, la historia bíblica de Jacob y Esaú:

     «Y Yahvé dijo a Rebeca: "Dos naciones están en tu vientre, y dos maneras de gentes serán separadas de tus entrañas; y un pueblo será más fuerte que el otro; y el mayor servirá al más joven". Y cuando se cumplieron sus días para dar a luz, el primero salió todo rojo, completamente parecido a una ropa peluda; y ellos llamaron su nombre Esaú. Y después de eso salió su hermano, y su mano tomó el talón de Esaú; y su nombre fue llamado Jacob» (Gén. 25:23-26).

     El historiador Albert Lindemann revela el sentido de esa historia en su libro Esau’s Tears: Modern Anti-Semitism and the Rise of the Jews:

     "En efecto, la división entre judío y Gentil se remonta a los orígenes mismos y a las estructuras de la civilización occidental. Dicha división precede al advenimiento del cristianismo y puede ser encontrada en los textos más tempranos del Antiguo Testamento... En aquellos textos de la Biblia hebrea están descritos los orígenes míticos de la división entre judíos y otros, y se ofrece una interesante explicación del antagonismo de los dos grupos. El relato en el Génesis acerca de Esaú y Jacob, hermanos gemelos nacidos de Rebeca e Isaac, ha evocado un ciclo aparentemente interminable de interpretaciones. Ya en los comentarios judíos más tempranos acerca del texto en el Génesis uno encuentra no sólo las ricas capas de significado sino también el carácter evasivo, la profunda ambigüedad en la relación entre judío (en el arquetipo, Jacob) y Gentil (en el arquetipo, Esaú)".

     ¿Cuál es el arquetipo del judío en el propio mito fundacional de los judíos? Es el del mentiroso o del estafador. Recuerde lo que sucedió en Génesis 27:5-45. Acercándose a la muerte, el anciano Isaac envió a Esaú a cazar a fin de preparar una comida apropiada para la bendición que Isaac debía otorgar sobre su primer hijo. Con la participación de Rebeca, Jacob engañó a su padre para que creyera que él era de hecho Esaú. Numerosas veces Isaac sospechó una maniobra engañosa, preguntándole finalmente: "¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?". "Lo soy", mintió Jacob. Jacob al final tuvo éxito en engañar a su padre y recibió su bendición.

     Ese pasaje es un ejemplo absoluto en el cual vemos un origen para la creencia judía todavía común de que los otros (los goyim) deben servirlos a ellos. "Que los pueblos te sirvan y se inclinen ante ti. Sé el señor sobre tus hermanos".

     También digno de nota es la ambivalente bendición de Isaac a su engañado hijo Esaú: "He aquí, lejos de la grosura de la tierra será tu morada, y lejos del rocío del cielo en lo alto. Por tu espada vivirás, pero a tu hermano servirás". Casi la única nota esperanzadora aparece cuando Isaac concluye: "Pero cuando te liberes, romperás su yugo [de Jacob] de tu cuello".

     Si alguien prefiere hacer una interpretación positiva sobre el valor del engaño, revise la exposición de Yuri Slezkine del arquetipo Mercuriano en su libro The Jewish Century. Él explica que los Mercurianos, incluyendo a los judíos, «poseen una cualidad que los griegos llamaron Metis, o "inteligencia astuta"». Así, los judíos, como descendientes de "estafadores", están orgullosos de poseer tal rasgo, uno que los no-judíos (los "Apolónicos" en el dualismo de Slezkine) deploran. Las culturas anfitrionas ven a los judíos y a otros Mercurianos como "insinceros, codiciosos, avaros, mañosos, agresivos y vulgares". Suena familiar.

     El punto fundamental es que los no-judíos tienen que ser realistas en cuanto a ese rasgo judío y no sostener nociones de que los judíos pueden estar avergonzados de tal creencia y comportamiento. Por ejemplo, la historia bíblica de Ester, que relaté la semana pasada, captura el orgullo judío de derrotar a sus enemigos no-judíos usando el engaño. Tal como con otras historias bíblicas judías, Ester comienza con el engaño y termina con los israelitas matando a sus enemigos y consiguiendo un alto status y poder.

     Una vez más, estos mensajes aparecen repetidamente en el Antiguo Testamento. En el Libro del Génesis, por ejemplo, Yahvé promete a su Pueblo Elegido: "Pueda Yahvé darte del rocío del cielo, y de la grosura de la tierra, y mucho grano y vino. Que los pueblos te sirvan y se inclinen ante ti". Más tarde, en Deuteronomio 6:10-11, Yahvé promete dar grandes y atractivas ciudades "que ustedes no construyeron, y casas llenas de todas las cosas buenas, que ustedes no llenaron, y pozos labrados, que ustedes no fabricaron, y viñas y olivos, que ustedes no plantaron".

     En Josué 24:12-13, Yahvé dice a los judíos: "Les di una tierra en la cual ustedes no habían trabajado, y ciudades que ustedes no habían construído, y ustedes moran allí; ustedes comen la fruta de viñas y olivares que ustedes no plantaron".

     ¿Cómo piensa usted que ellos llevaron a cabo esto? La gente no entrega simplemente sus ciudades a invasores. Si de hecho un dios intervino realmente y realizó un milagro... bueno, eso es otra cosa. De todos modos, esto sugiere algo que seguimos viendo a través de toda la Historia: a los judíos convirtiéndose en una élite dominante sobre las poblaciones nativas.

     Espero que los lectores acepten que parte de ese éxito en efecto proviene del uso judío del engaño, una práctica que no va a desaparecer. Al concluír, una cita del poeta canadiense David Solway, que en tono burlón escribió recientemente [13]: "Nosotros los judíos somos un pueblo astuto y sub-repticio. Me duele admitir esto, pero franqueza obliga". Pero aquí, por supuesto, Solway está usando el engaño, ya que de hecho él simplemente está diciendo la verdad. No sea engañado por el recurso del estafador de burlarse para esconder la verdad.–

[13] https://pjmedia.com/blog/the-truth-of-the-jewish-conspiracy-revealed/




1 comentario:

  1. Tremendo artículo. Muchas gracias por traducirlo.

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